Modalidades especulares de desdoblamiento en Aura de Carlos Fuentes.
Aura es una nouvelle compleja y densa que se presta a una pletora de interpretaciones que involucran activamente al lector en el desciframiento de sus significados. Una constante de este texto es una dicotomia entre la percepcion de la realidad y de la fantasia manifestada tempranamente por la escision dentro de la conciencia del narrador-protagonista, Felipe Montero, que se enfrenta a la irrupcion gradual de lo fantastico. Felipe es un joven historiador que relata en segunda persona los pormenores de su experiencia en casa de dona Consuelo, la anciana viuda del general Llorente que lo contrata para traducir y reorganizar las memorias inconclusas de su esposo fallecido hace sesenta anos. El joven acepta este trabajo con el alojamiento obligatorio seducido por el alto salario de 4.000 pesos, de la posibilidad de dedicarse a sus propios escritos y sobre todo por la presencia en la casa de la prima de Consuelo, una hermosa joven llamada Aura. A medida que se adentra el historiador en el estudio de los papeles amarillentos del general, se establecen interferencias entre el mundo evocado por las memorias y el mundo extrano que lo rodea en esta oscura mansion colonial. Felipe se siente atraido por Aura pero el desarrollo de la trama indica que la joven es una proyeccion de la anciana conjurada para resucitar a traves de Felipe el amor de su esposo. Una posible interpretacion que colocaria el texto en el registro del genero fantastico es el desdoblamiento de Consuelo en Aura y la transformacion final de Felipe en el general Llorente, despareciendose la joven al final como un aura, una aureola, un halo o una ilusion.Me propongo analizar las modalidades especulares de estos desdoblamientos, resaltando los niveles de dualidad inherentes al texto y mas especialmente la manera en que se produce en la mente del narrador-protagonista y por extension en la del lector que se identifica con el narrador. Asimismo, cabe resaltar que dentro de esta narracion, que puede leerse como las memorias o el diario de Felipe, existe otro narrador, el general Llorente, autor de memorias del siglo anterior y que funcionan como antetexto. Se hara hincapie en la involucracion intensa de Felipe en el estudio de los papeles de Llorente, a la cual se yuxtapone la fascinacion del lector que los lee a traves de la lectura de Felipe.
El lector sigue los pasos de Felipe en la mansion oscura y se compenetra de sus dudas y vacilaciones frente a los acontecimientos que presencia y a las pesadillas que describe con lujo de detalles, al mismo tiempo que interpreta los textos del general a la luz de los comentarios del historiador. La casa de dona Consuelo representa una ruptura con el mundo exterior concreto y dentro de sus paredes, se produce una fisura en las percepciones de Felipe que resulta incapaz de discernir entre lo real y lo fantastico, y es esta vacilacion que representa, de acuerdo con Tzvetan Todorov, la clave de la entrada a lo fantastico (29). Se observa en la nouvelle una serie de juegos especulares, partiendo del espejo metaforico formado por la memoria desplegada en el espejo escritural que trae al presente tanto el pasado como las percepciones de las imagenes reflejadas por la luna especular y las fotografias que devuelven las miradas profundas, ya sean de ojos propios o ajenos, al lado de la mirada interior. En Aura, estas superficies reflectoras que suelen ser borrosas, evocan un espacio limitrofe entre dos mundos, uniendose lo real y lo imaginario y anulando el tiempo sucesivo. Por extension tales reverberaciones traen a la mente la importancia del espejo en las culturas precolombinas y la dualidad del mexicano a caballo entre dos herencias culturales, sincretismo especialmente manifiesto en el caso de un historiador como Montero que hurga constantemente en sus raices. Como consecuencia de dichas estrategias especulares, las dimensiones espacio-temporales se alteran progresivamente en la narracion, fusionandose varios tiempos y espacios hasta llegar a un tiempo ciclico, eterno, con la recuperacion del gran amor entre Consuelo y su esposo, cuya identidad sera asumida al final por Felipe en la cama nupcial.
La nouvelle consta de cinco capitulos y es relatada mayormente en segunda persona, dirigiendose el narrador a si mismo, o sea a su propia mitad, lo cual denota una escision y anticipa su transformacion o desdoblamiento ulterior que revelera aspectos reprimidos de su subconsciente. La alternancia entre el tiempo futuro y el presente crea un vaiven entre las percepciones y los ensuenos como las proyecciones imaginarias. Estas fluctuaciones resultan significativas, ya que el presente es el tiempo clave para determinar la vacilacion del protagonista entre lo real y lo irreal, y el futuro pertenece al mundo de lo sobrenatural que se proyecta como un devenir ilusorio (Todorov 47). El uso del presente intensifica la inmediatez de la experiencia de Felipe y la ancla en la realidad pese a las dudas que lo acechen pero el uso constante del futuro unido a la reiteracion del hipotetico y metaforico "como si" a lo largo del texto, crea un ambiente onirico propicio a lo fantastico. En las memorias de Llorente en cambio, alterna la primera persona en un monologo interior dirigido a Consuelo con la tercera persona, dialogando el general con su esposa. Estos textos constituyen tres folios que se analizaran a medida que Felipe los vaya descubriendo, estudiando y recreando, y determinaran su transformacion final como si se recreara a si mismo, copiando no solo el estilo de Llorente sino adoptando su personalidad. Los primeros dos folios le seran entregados por Consuelo pero Felipe roba el tercero debido a la premura que tiene de llegar a un total conocimiento de la historia de la pareja.
La importancia de lo visual y de la mirada se asienta desde las primeras palabras de la nouvelle: "Lees ese anuncio[...]. Lees y relees el aviso. Parece dirigido a ti y a nadie mas.... Tu releeras.... Solo falta tu nombre" (11). Felipe esta fascinado con el texto del anuncio que parece describirlo perfectamente ya que encaja con su experiencia academica y su dominio del frances. Ademas, ha estudiado en la Sorbonne y la estancia en Francia es recomendada. Mientras las memorias marcaran al joven de su impronta, al punto que Felipe llegara a convertirse en el general y verse retratado en sus escritos, parece que el anuncio es una luna que le devuelva su propia imagen como si fuera un espejo magico que lo hechizara. Ambos textos sugieren, pues, un movimiento quiasmatico especular que opera a traves del tiempo y del espacio, uniendo a los dos hombres, el anciano muerto a los ochenta y dos anos y el joven de treinta y cinco anos, por intermediario de la vieja maga. Al igual que la madrastra de Blanca Nieves, la anciana controla los destinos a partir de su habitacion, convirtiendose el espejo del tocador de la bruja en los espejos linguisticos, tanto del anuncio que redacta como de los archivos que tiene en su poder. Desde el momento en que Felipe se ve retratado en el anuncio, un sentimiento de extraneza permea el texto novelesco mientras el lector se siente involucrado en su monologo interior por el uso del "tu" que exige su participacion directa, instandolo a dialogar con el narrador a manera de testigo. Ello induce al lector a compartir el interes y la curiosidad del joven que acude a la direccion indicada cuando encuentra al dia siguiente el mismo anuncio con un aumento de salario.
La ubicacion de la mansion en el antiguo centro de Mexico sorprende al protagonista que lo creia deshabitado y destaca la dicotomia entre el pasado glorioso de estos edificios coloniales y su actual comercializacion. La superposicion de un nuevo orden, o sea de una reescritura del mapa de la ciudad, con nuevos numeros marcados con tiza (borrosa y efimera), se yuxtapone a la belleza de los azulejos imperecedores que, ironicamente, llevan numeros en desuso. Esta duplicacion numerica alude a la dificultad de orientarse y reencontrarse con el espacio del pasado como si se hundiera en un laberinto temporal y espacial. Frente a "Donceles 815, antes 69," el historiador se detiene frente a la mezcla de lo precolombino con lo colonial al observar la piedra mexicana, el "tezontle" que adorna la fachada avecinada con los "santos truncos" (13). El simbolismo de la aldaba de la puerta en forma de "feto canino" que le parece sonreir es evidente porque la mansion de Consuelo representa una vuelta al utero materno, una regresion al estado embrionario, ya que Felipe va a perder su identidad para renacer de acuerdo con los deseos y designios de la anciana hechicera. Felipe atraviesa el umbral de mundos contrastantes: a la realidad concreta y rutinaria representada por el bullicio de la calle y de los camiones atestados se contrapone el ambiento putrido, humedo y oloroso del patio interior caracterizado por el silencio y la oscuridad en medio de la cual la voz de Consuelo lo guia como con un hilo de Ariadna (dirigiendole hasta la entrada de la cueva en lugar de la salida), animandole a contar los veinte y dos escalones que va subiendo, entregandose como los sacrificados en los rituales antiguos. Felipe abandona la luz de la calle, su agudeza mental y sus aburridos deberes didacticos ilustrados por la necesidad de "memorizar" fechas para entrar en un mundo ajeno al tiempo sucesivo en el cual vivira como si fuera ciego, orientandose por el olfato, el oido y el tacto, lo cual explica sus ulteriores percepciones borrosas (12). Abandonara las obligaciones anteriores para entregarse plenamente al universo interior de la fantasia e imaginacion. Sin saberlo, ha entrado en el espacio de lo "otro," que Rosemary Jackson denomina espacio "paraxial," que filtra la realidad, presentandola de forma invertida como a traves de lentes deformantes. (1) Sus impresiones, aparte de carecer de definicion, seran muchas veces fragmentadas e imprecisas mientras caera varias veces en un estado soporifico y onirico que lo seguira confundiendo.
El segundo umbral que atraviesa el joven historiador es la puerta de la habitacion de Consuelo. En medio de las velas que "parpadean," observa que "las luces dispersas se trenzan en tus pestanas, como si atravesaras una tenue red de seda" (15). Parece preso ya dentro de la telarana tejida por la anciana y resulta significativo que se trate de una red luminosa que le borre la vista, dada la importancia de la mirada velada que le caracteriza a partir de su entrada en este ambiente sepulcral. Dona Consuelo le revela su objetivo: "Usted aprendera a redactar en el estilo de mi esposo. Le bastara ordenar y leer los papeles para sentirse fascinado por esa prosa, esa transparencia, esa, esa...". Los puntos suspensivos aluden a la fascinacion en potencia de la palabra escrita que provocara la osmosis total que se operara entre el joven y el general Llorente a traves del espejo escritural de sus memorias. Felipe observa a la anciana recostada como en una tumba en una "cama baja" al "ras del suelo," rodeada de brebajes, de iconos heteroclitos alumbrados por veladoras y duda en aceptar vivir bajo su techo hasta que de repente aparece a su lado "sin ningun ruido" Aura con los ojos cerrados como recien nacida (17, 19). Cuando la joven abre los ojos, la mirada de Felipe se pierde en sus ojos verdes que "fluyen, se hacen espuma [...] vuelven a inflamarse como una ola ... se transforman, como si te ofrecieran un paisaje que solo tu puedes adivinar y desear," y acepta quedarse (20). En esta escena, la aparicion de Aura parece resultar de la desaparicion de la mascota de la anciana, la coneja Saga que reposaba en el sobrecama. En cuanto Consuelo, las manos cruzadas sobre su vientre, anuncia que su velluda compania "volvera," Aura se manifiesta enseguida como un fantasma (18). Las palabras de Consuelo: "--Le dije que regresaria ... /-?Quien?/--Aura. Mi companera. Mi sobrina" confirman el nexo entre sus dos acompanantes (19). La coneja, simbolo de fertilidad, parece haber parido a Aura para responder al deseo de su ama de despertar el deseo de Felipe y ahora los ojos de Aura representan un iman, proyectando un paisaje marino cuyos reflejos misteriosos lo eludiran. (2)
Felipe toma posesion de la habitacion de muebles antiguos y estantes encuadernados que pudo haber sido del general y se mira constantemente en el "gran espejo ovalado del guardarropa [...] colocado en la sala de bano" (22). Cuando el vaho de su aliento borra sus facciones murmura el nombre de Aura como si su recuerdo lo estuviera desdibujando y la imagen de la joven velara la identidad del historiador, confundiendolo. Felipe se mirara repetidamente en este espejo borroso que trae a la mente el espejo humeante azteca y seguira cuestionandose frente a su reflejo invertido que terminara siendo el del general. (3) El hecho de ocupar esta habitacion es propicio a que el joven se imagine, al revisar las memorias de Llorente, de estar repitiendo las acciones del general sentado en su "vieja mesa de trabajo" mientras este las redactaba (22). Se establece un sutil contrapunto entre ambos hombres y el lector traza el paralelo entre el antiguo dueno y el joven huesped, entre el pasado evocado y el presente revivido. Por otra parte, Felipe se esta acostumbrando a la oscuridad de la casa y hasta nota que la "luz del crepusculo" de la ventana basto para cegarlo, lo cual acrecienta la irrealidad de su experiencia y de sus percepciones (22). Despues de comer, el historiador intercambia llaves con ambas mujeres: confia a Aura la llave de un cajon que contiene sus documentos personales justo antes de que Consuelo le entregue la llave del baul donde guarda las memorias de su esposo, instandole a empezar a estudiar el primer folio (25-26, 29). Este acto de confianza mutuo coloca a Felipe entre las dos mujeres que se cruzan, uniendose con este acto simetrico en sentido inverso sin ser capaz de percatarse todavia que se trata de la misma persona. Se sugiere tambien una conexion oculta entre los papeles intimos de Felipe y los de Llorente, anticipando el intercambio de sus personalidades.
Pronto Felipe se dara cuenta de la existencia en la mansion de incongruencias que lo inquietan. Por ejemplo, oye maullidos y cree ver gatos quemandose en un jardin desde el tragaluz pero dona Consuelo le asegura de que no hay gatos, contradiciendo lo que le habia dicho Aura, y niega asimismo la existencia de tal jardin: "es que nos amurallaron, senor Montero" y "perdimos el jardin cuando construyeron alrededor de la casa" (29, 32). Frente a estas extranezas, como la costumbre de poner cuatro cubiertos en la mesa, Felipe decide aceptarlas como "el precio de su futura libertad creadora" y espera, al quedarse tres meses al servicio de dona Consuelo, poder ahorrar lo suficiente para dedicarse plenamente a su propia obra, una ambiciosa recopilacion de las cronicas y de la historia de Mexico (33, 34). Aunque al leer el primer manuscrito, Felipe se siente seguro de poder no solo copiar el estilo de Llorente, sino mejorarlo hasta en su uso del frances, su interes en las memorias de Llorente va creciendo cuando lee el segundo folio referente a su vida privada y llega a su momento climatico con el tercero con sus retratos borrosos. Estos papeles amarillos se presentan como textos fragmentados (o trozos de vida) que fascinan al joven que los va a recomponer para reconstruirlos y darles vida nueva a manera de un texto scriptible como lo plantea Barthes, que requiere la profunda compenetracion del lector que termina reescribiendolo y reinterpretandolo. (4) En el caso de Felipe, no se limita a reconstruir sino a recrearse a si mismo, yendo un paso mas alla en la apropiacion de significados y adentrandose en "otra" realidad. Se puede establecer un paralelo entre la reescritura y sutura de los papeles amarillos y la resurreccion erotica de la anciana de ciento nueve anos que volvera milagrosamente a recuperar su juventud gracias al amor del joven (Felipe-Llorente). Tanto los papeles como la anciana con sus recuerdos estan sepultados, las memorias en el baul y dona Consuelo en su casa ya que mantiene su habitacion a modo de velorio permanente con las tenues llamas rodeandola permanentemente de su leve aureola. Ambos referentes, el texto y la mujer arrugada como "ciruela cocida" cuyos "pliegues" en los "parpados caidos" sugieren el pergamino, pertenecen al mismo pasado y son fragiles y amarillentos (62, 18). A medida que Felipe estudia la descripcion que Llorente hace de su joven esposa, se percata de su parecido con Aura y se opera una doble seduccion hacia su figura porque a la percepcion directa de su belleza se anade la evocacion de su imagen a traves de los ojos y de las palabras de Llorente que involucran todos sus sentidos, mezclandose el intelecto con lo erotico, ya que el texto de las memorias se convierte en un texto de jouissance, ilustrando el gozo interpretativo bartiano (25, 37).
En pocas horas, Felipe ha observado la sincronia entre los movimientos de dona Consuelo y de Aura y aunque no ha llegado a ninguna deduccion racional se percata de la existencia de una relacion que no consigue elucidar. Durante el almuerzo, le parece mas que nunca que el silencio de Aura y su eterna costumbre de remedar a la anciana y moverse al compas de sus pasos es una senal de sumision a una autoridad tiranica. Empieza a considerarla suya, y dice: "tu Aura--mientras mas piensas en ella, mas tuya la haras [...] porque ahora la deseas para liberarla" (37 enfasis mio). Felipe se siente inspirado por impulsos quijotescos y suena con liberar a su Dulcinea, lo cual es sumamente ironico cuando se piensa que el, no la doncella, es quien ha perdido la libertad, siendo el doncel que Consuelo quiere retener precisamente en la laberintica calle Donceles. Los anhelos del joven resultan doblemente ironicos porque se refirio a si mismo al principio de su relato como a alguien "acostumbrado a exhumar papeles amarillentos" y lo que va a exhumar es, al inverso de los cuentos de hadas en vez de la bella durmiente o de la princesa metamorfoseada, a la vieja amarillenta y decrepita como una momia (11). En el cuento de Grimm, el tiempo se detiene cien anos, preservando la belleza de la joven durmiente. En Aura, la centenaria se propone recuperar su atractivo a traves de la reencarnacion de su esposo en el cuerpo joven de Felipe, anulando los efectos del tiempo con su amor ciego.
La seduccion que Aura ejerce en Felipe aumenta mientras este descubre mediante las memorias su parecido con la joven Consuelo que suscito una pasion enfermiza en el general, quien tolera sus locuras y desviaciones hasta aceptar su propia perdicion y prometerle una admiracion eterna: "tu seras toujours belle, meme dans cent ans" (41). El testimonio de tal devocion ciega suscita reacciones ambiguas en el subconsciente de Felipe que se identifica con Llorente, y por extension en el lector--que se siente involucrado en la escision permanente de Felipe mediante el uso de la segunda persona. Las imagenes de belleza "inasible" que el historiador percibe en el contacto diario con Aura o en las descripciones de Llorente se contraponen a la fealdad de la centenaria hasta el punto que le resulta imposible separar estas visiones contrastantes en su mente. Se observa que la transformacion ulterior de Felipe en Llorente se manifiesta en base a encuentros oniricos, o semioniricos, ya sea, reales o fantaseados, con una Aura ilusoria en tres espacios claves de la mansion colonial: la habitacion de Llorente, la de Aura y finalmente la de Consuelo, espacios que prolongan el efecto paraxial de la mansion y coinciden con las lecturas de los tres folios.
De hecho, Felipe tendra un par de suenos significativos que podrian considerarse premoniciones de los acontecimientos finales y revelan su progresiva entrada en una nueva dimension ontologica con sus reglas propias. Ambos suenos suceden durante el dia y despues de la lectura de los manuscritos en la antigua habitacion de Llorente. Es significativo, basandose en las propuestas de Jackson, que el espacio de la mansion, funcionando como lente deformante que abre ventanas a la zona oscura del deseo, influya en las percepciones del joven, quien admite que este dia "por primera vez en muchos anos suenas, suenas una sola cosa, suenas" (37 enfasis mio). Esta propension al sueno, es mas, al ensueno diurno, demuestra que Felipe este hundiendose en una vision interior que filtra la realidad de manera fantastica. Las plantas soporiferas del patio interior sombrio cultivadas por Aura y el olor denso que permea la casa sugieren que Felipe caiga bajo el influjo de algun narcotico. Esto no es sorprendente, pues los manuscritos de Llorente revelan la temprana aficion de su esposa a estas hierbas (33, 57). Aunque el primer sueno sucede al estudio del primer folio que no contiene ninguna mencion de la esposa del general, Felipe empieza ya a confundir a las dos mujeres, intuyendo el misterio que las une y su subconsciente las esta asociando de manera fragmentada. En este sueno, una "mano descarnada que avanza hacia ti con una campana en la mano" lo acaricia y se siente unido a un "cuerpo desnudo, que agitara un llavin que tu reconoces" con un "rostro de ojos vaciados" cuyos murmullos lo "consuelan" (37). Esta ultima palabra alude a Consuelo y a la llave del baul como si una calavera, guadana en mano, se uniera a el. Ademas, puesto que siempre es Aura quien lleva la campana que lo guia ahora en lugar de la voz de Consuelo, la joven se confunde en el sueno con la vieja que Felipe considera como "casi un cadaver" (53). La union de Eros y Tanatos inherente en esta pesadilla constituye una de las perversiones ligadas a los encuentros ulteriores con Consuelo tenidos de necrofilia. (5) Se acaba la ilusoria entrega erotico-onirica de Felipe con Aura mediante una voz que supone originar de la joven y murmura: "Eres mi esposo" y lo cita en su habitacion (38). Sin embargo, el hecho de dormirse "aliviado, ligero, vaciado de placer" sugiere que ha sido visitado por un sucubo, un demonio femenino equivalente a un tipo de vampiresa que se aprovecha de los suenos para agotar y debilitar sexualmente a los hombres en contra de su voluntad. Mas tarde, al recorrer el tercer folio, se evidencia que Llorente se asusta de los rasgos diabolicos de su mujer: "'le demon aussi etait un ange, avant ...'" (58). Sin embargo, Felipe experimenta una suerte de union mistica e incorporea a traves del tiempo y del espacio, y disfruta en su vision de una sensualidad erotico-espiritual a pesar de la descomposicion de los cuerpos que simboliza su entrada en otra dimension cognitiva y ontologica que le es propia.
El segundo folio que antecede al segundo sueno, ofrece el testimonio del amor incondicional del general envejecido que revela la aficion de Consuelo por torturar los gatos debajo de su falda con "las piernas abiertas," para enaltecer el encuentro sexual (40). El sacrificio del gato simboliza tanto la destruccion del animal como su posible nacimiento o renacimiento del vientre de Consuelo al mismo tiempo que las connotaciones sexuales del acto lindan con el bestialismo y la indiferenciacion entre los generos. (6) Resalta que Llorente disfruta del efecto afrodisiaco de un sadismo que le disgusto en un principio, pero que termina aceptando como: "ta maniere a toi de rendre notre amour favorable, par un sacrifice symbolique" (40). Tambien se entera Felipe que Consuelo vestia de verde, y tenia los ojos verdes, "ce sont ces yeux verts qui ont fait ma perdidon," mirada que le fascinaba a Llorente; por ende, Felipe asocia tales datos con Aura y recuerda su propio hechizo frente al reflejo elusivo de sus ojos marinos (40-41). Con este conocimiento gradual que le enturbia paradojicamente la mente, Felipe descubre a Aura ensangrentada en la cocina en un estado segundo, sacrificando a un macho cabrio y al mismo tiempo ve a la anciana haciendo los mismos gestos en el aire "como si depellejara una bestia" (43). El paralelismo de estas visiones horrificas le provocan una perdida total de control, llevandole a encerrarse en su habitacion, espantado de lo que intuye.
Es en este estado de excitacion que Felipe tendra su segundo sueno fragmentado a la hora de la siesta, esta vez castrador por excelencia, y en el cual lo persiguen las imagenes de descomposicion de Consuelo yuxtapuestas con visiones quebradas de Aura. Como en el primer sueno, ve "una mano descarnada, avanzando hacia ti" y las encias sangrientas sin dientes de Consuelo que siembra sus dientes amarillas, y a esta grotesca imagen sucede la insolita apariencia de Aura con "los dientes de la vieja superpuestos a los suyos" en su boca sonriente mientras "sus piernas desnudas, caen rotas" (44). Asimismo, observa que la falda de Aura esta rasgada por unas manos indiferenciadas como si fueran garras, imagenes que parecen originar de la obsesion sadica de Consuelo con los gatos que se estan vengando de manera simbolica. Es logico suponer que Felipe esta asociando inconscientemente los sacrificios de los felinos que acaba de leer en relacion con Consuelo con el sacrificio del macho cabrio que presencio. Por otra parte, la fragmentacion y los cuerpos desarticulados son reveladores, segun Freud, del miedo de la castracion. La horrible vision de la boca abierta que revelan una doble fila de dientes en las encias evoca la obsesion de la vagina dentata (7) Ambas visiones demuestran que el historiador percibe inconscientemente los lazos que unen a las mujeres sin explicarselo racionalmente y que le infunden un miedo visceral. Teme la seduccion peligrosa de la joven que se une irremediablemente con los poderes maleficos de la anciana en cuyo antro y cuyas garras ha caido. Tales suenos fragmentados revelan un regreso al origen, que Lacan asemeja al estado del ser humano anterior a la socializacion y al deseo inicial de reflejarse en la mirada materna antes de que el nino viera siquiera su propia imagen completa en el espejo y mientras percibia todavia su cuerpo tan solo de manera fragmentada (93-97). (8)
El tercer encuentro erotico de Felipe Montero con Aura-Consuelo se produce cuando el acude a la cita en la habitacion de Aura. Antes, pasa por el jardin oloroso y se compenetra de los olores del herbario que "consuela, fatiga la voluntad, consuela con una calma voluptuosa" (46-47 enfasis mio). De hecho, el consuelo evoca el nombre de la anciana y Felipe nota que Aura ha envejecido y parece ser una mujer madura que toma las riendas del juego amoroso: "Vamos a jugar. Tu no hagas nada. Dejame hacerlo todo a mi," convirtiendo la entrega en un ritual presenciado por un "gran crucifijo mexicano" (47-48). Frente a este Cristo negro reminiscente de la deidad mexicana, se une la herencia precolombina con el pasado de la pareja Llorente mientras Aura lo hace comulgar con una oblea que parodia los sacramentos cristianos a modo de sincretismo magico religioso.9 Tal parece que en esta escena, se opere un sacrificio aunque Felipe no sepa que ha sido el sacrificado porque cuando despierta, cansado y satisfecho de los abrazos voluptuosos se da cuenta de la presencia de ambas mujeres que lo agradecen (50).
El lector, al igual que Felipe, no podra estar seguro de lo sucedido: si fue un sueno inducido por los narcoticos o si ocurrio realmente esta boda ceremonial entre el y las dos mujeres que le dara luz a su nueva identidad, como si resucitara. Un dato significativo es que Felipe le promete a Aura amor eterno "aunque envejezca [...] aunque tenga el pelo blanco" y "aunque muera," intimando que la querria aun si se transformara en remedo de Consuelo y con esto esta repitiendo las ultimas palabras del segundo folio de Llorente que leyo poco antes: "Tu seras toujours belle, meme dans cent ans (49, 41). Se presagia que esta union mistica iniciada en el primer sueno se esta consumiendo hasta trascender la vejez y la muerte, anunciando una vida en una dimension distinta. En este caso, se presencia la superposicion de otro fantastico, que va mas alla de la vacilacion entre lo real y lo imaginario y corresponde a una creacion ontologica que linda con lo sobrenatural. Sin embargo, el lector mantiene su duda y permanece atento a desentranar las pistas textuales para determinar si aceptara la explicacion racional o fantastica, hesitacion esencial que confirmaria su entrada a lo "otro." Felipe esta tan hechizado por Aura como Llorente lo fue con la joven version de Consuelo y al cabo de sus "nupcias" ve a la joven y a la vieja abrazadas y agradecidas, moviendose en sincronia, es decir, puede comprobar que su promesa de amor eterno se cumplio y que sin darse cuenta se habia acostado con ambas en un estado de duermevela (52).
A partir de este momento, el proceso de identificacion de Felipe con Llorente se apresura mientras Felipe es presa de una gran tristeza porque se da cuenta de su soledad: "lejos del cuerpo que creeras haber poseido (51 enfasis mio). Se enfrenta con la dificultad de discernir entre la realidad o irrealidad que lo rodea mientras esta consciente de su transformacion interior:
Al despertar, buscas otra presencia en el cuarto y sabes que no es la de Aura la que te inquieta, sino la doble presencia de algo que fue engendrado la noche pasada. Te llevas las manos a las sienes, tratando de calmar tus sentidos en desarreglo: esta tristeza vencida te insinua, en voz baja, en el recuerdo inasible de la premonicion, que buscas tu otra mitad, que la concepcion esteril de la noche pasada engendro tu propio doble. (51 enfasis mio)
El acto "esteril" alude a la edad de la anciana como a la conciencia de la naturaleza ilusoria de Aura: es como si Felipe se recreara por partenogenesis, lo cual explicaria su profunda tristeza y soledad. (10) Por otra parte, la evolucion del proceso de desdoblamiento se manifiesta textualmente en la manera en que Felipe se aproxima a los folios de Llorente. El primer manuscrito, que trata de eventos socio-historicos no le suscita muchas reacciones y se limita a comentarlos, sin repetir frases del manuscrito (30, 33). En cambio su lectura del segundo y del tercero que enfocan la vida de la pareja merece una mirada mas detenida. Felipe examina el segundo folio entre sus dos pesadillas diurnas y en esta seccion se concentra en las citas en frances de Llorente que definen su relacion con Consuelo, intercalando una traduccion al espanol y sus propios comentarios, lo cual sugiere que estuviera escribiendo. Los comentarios de Felipe funcionan a modo de dialogo con el general fallecido y su voz hace eco a la voz del pasado. Es factible suponer que el texto novelesco este redactado por Felipe a modo de memorias personales acerca de sus experiencias en la calle Donceles, pero sus propias meditaciones suscitadas por las memorias de Llorente cobran tambien valor de memorias que se entrelazan con las antiguas durante el proceso de reescritura (40-41). Sin embargo, despues de cerrar el folio, Felipe, sigue recitando (o escribiendo) de memoria frases en frances emanando del general, mientras comenta y traduce ciertas oraciones:
Habras calculado: la senora Consuelo tendra ahora ciento nueve anos ... cierras el folio. Cuarenta y nueve al morir su esposo. Tu sais si bien t'habiller, ma douce Consuelo, toujours drapee dans des velours verts, verts comme tes yeux. Je pense que tu seras toujours belle, meme dans cent ans ... Siempre vestida de verde. Siempre hermosa, incluso dentro de cien anos. Tu es si fiere de ta beaute; que ne ferais-tu pas pour rester toujours jeune? (41)
El estudio que hace Felipe crea una voz dual que corresponde a una doble presencia pero lo mas notable es que haya dejado de retener fechas aburridas referentes a lo historico y este memorizando las memorias personales de Llorente, haciendolas suyas, lo cual anticipa su profunda transformacion ulterior.
Esta apropiacion de la conciencia de Llorente se manifestara visualmente en el texto mientras vemos el cambio en la manera en que Felipe recorre el tercer folio. Aunque Felipe se percate del cambio efectuado en el por el ritual erotico que acaba de experimentar no ha todavia descifrado el enigma de los papeles amarillentos y aprovecha la salida de la anciana vestida de un traje de novia amarillento para robar estos papeles. Consuelo le intima antes de marcharse: "Adelante usted. Las memorias de mi marido deben ser publicadas" y Felipe parece obedecerle ciegamente, ya que a pesar de su obsesion por fugarse con Aura, aplaza tal proyecto: "No, quizas todavia no [...]. Cuando termine el trabajo, entonces si ..." (54). Su atraccion por Aura se esta supeditando a la intensidad de la seduccion del texto manuscrito, tal vez debido a su propia transformacion en Llorente que lo impela a volver hacia si mismo de manera narcisista. De manera paralela, Aura se desvanece, escondiendose bajo un "velo verdoso" y su "muneca tiembla" como la de una anciana, senalando que se va esfumando progresivamente, reintegrando el cuerpo decrepito que la hubiera generado (52). Felipe saca o exhuma del baul el ultimo folio que contiene "fotografias viejas, duras, comidas de los bordes" y las recorre con prisa: "las hojas amarillas se quiebran bajo tu tacto; ya no las respetas, ya solo buscas la nueva aparicion de la mujer de ojos verdes" (56). En este manuscrito casi desaparece el frances y solo se lee la transcripcion apresurada al espanol. Asimismo, los comentarios intercalados de Felipe dan lugar a escuetos "Y despues [...]. Y en otra pagina [...]. Mas tarde [...]. Y al fin [...]" mientras las oraciones se van sucediendo de manera condensada(57). Todo pasa como si la presencia de la doble voz del texto de la lectura anterior dieta lugar ahora a una sola voz: la del traductor, autor asimismo de las expresiones impersonales a modo de guion. De hecho, el texto, o sea, la voz original del general desaparece al igual que las huellas del critico como si Felipe, transformado en Llorente, releyera sus propias memorias directamente en espanol, viendose a si mismo en el espejo escritural invertido.
Este efecto especular antecede otro mayor que se efectua en los retratos en los cuales Montero se reconocera en los rasgos de Llorente. Las tres fotografias juegan un papel importante en la confirmacion del desdoblamiento de Felipe en Llorente tanto como en la identificacion entre Consuelo y Aura, como si de la mirada hacia los retratos dependiera la reduccion de cuatro identidades (concreta o imaginada, viva o muerta) a dos seres. Felipe reconoce a Aura con sus ojos verdes en un par de fotos y descubre en el dorso de la segunda la firma de Consuelo, ilustrandose asi concretamente la doble personalidad de ambas. En la tercera, ve "a Aura en compania del viejo. La foto se ha borrado un poco: Aura no se vera tan joven como en la primera fotografia, pero es ella, es el, es ... eres tu;" luego "Pegas esas fotografias a tus ojos, las levantas hacia el tragaluz: tapas con una mano la barba blanca del general Llorente, lo imaginas con el pelo negro y siempre te encuentras, borrado, perdido, olvidado, pero tu, tu, tu" (58). Asustado, Felipe se convence que es Llorente, y de haber asumido una "mascara [...] durante veintisiete anos: estas facciones de goma y carton que durante un cuarto de siglo han cubierto tu verdadera faz, tu rostro antiguo, el que tuviste antes y que habias olvidado" (59). Como resultado, el tiempo se esfuma, ya que Felipe ha entrado en un tiempo mistico fuera del tiempo sucesivo: "No volveras a mirar tu reloj, este objeto inservible que mide falsamente un tiempo acordado a la vanidad humana" y espera que anochezca para reencontrarse con su joven esposa Aura-Consuelo. Las imagenes fragmentadas de sus pesadillas anteriores se han fusionado para ofrecer esta imagen unificada con la presencia simultanea de las dos mujeres en ambos lados del retrato, como si se tratara de una foto con su negativo. Ya Felipe habia cosificado a Aura, imaginandola "encerrada como un espejo, como un icono," reconociendo intuitivamente su naturaleza ilusoria y fetichista que comprueba ahora al comprender que era una proyeccion especular de la anciana que logro sacarla de su encierro iconografico, o sea como si esta conjurara uno de los retratos guardados en el baul (42).
Esta ultima compenetracion de Felipe con el pasado mediante las imagenes retratadas se intensifica por la presencia en la fotografia de un elemento que agarra el sentido, que Barthes llama "punctum," que seria este detalle o cualidad que atrae de manera subjetiva al espectador, permitiendole acceder a la esencia de dicha fotografia (La chambre 48-49, 84). (11) Ello explica que Felipe, despues de haberse reflejado y desdibujado en el espejo borroso del bano del general y del espejo amarillento de sus memorias, se reconozca ahora en las facciones de Llorente. Aunque el retrato sea un simulacro, la placa sensible fue marcada por un referente que existio en un momento determinado y al cual la mirada de Felipe da nueva vida. Felipe ha evolucionado en tres dias como sujeto desde su regresion al estadio inicial de vision fragmentada y borrosa hasta la contemplacion de su propia imagen y de la de Aura-Consuelo. El hombre que va a encontrarse con Aura en el cuarto de Consuelo es, pues, el general Llorente, rejuvenecido, cuyo abrazo apasionado y violento casi quiebra los fragiles huesos de la anciana mientras al acariciar sus "senos flacidos" solo percibe su belleza anterior (61). Por eso, Felipe-Llorente hace el amor a este cuerpo deshecho y asqueroso con los "ojos abiertos," viendo bajo "la luz de la luna el cuerpo desnudo de la vieja, de la senora Consuelo, flojo, rasgado, pequeno y antiguo, temblando ligeramente porque tu lo tocas, tu lo amas, tu has regresado tambien ..." (61-62). Ambos gozan este abrazo erotico mas alla de lo inconcebible mientras la anciana promete hacer regresar a Aura, que nunca pudo convocar mas de tres dias y que la luna oscurecida se lleva como lo que fue, un airecillo, un halito, un soplo "la memoria encarnada" que tan solo sirvio a retener a Felipe e involucrarlo en su trabajo de exhumacion (62).
En esta copula final se destaca el elemento necrofilico asociado asimismo con los cuadros y retratos y el lector presencia el abrazo del joven con la anciana desdentada con un horror propio del genero fantastico (Todorov 144,146). Felipe entra de plano en esta otra dimension, habiendo completado su trabajo de exhumacion, tanto de los papeles amarillos que evocan un siglo de historia como del cuerpo centenario. El general lamenta no haberle podido dar hijos, pero Consuelo engendra el deseo sexual a traves de los sacrificios de los gatos, del macho cabrio, de la coneja y de los narcoticos. Es capaz de desdoblarse en Aura, otro icono que enredara a Felipe en la red luminosa que lo envolvio al entrar en la casa oscura que funciona como su utero. Aura le habia advertido que: "hay que morir antes de renacer ..." y de hecho, el historiador muere para acoger la conciencia del militar-diarista, confirmandose las palabras profeticas de Consuelo: "voy hacia mi juventud, mi juventud viene hacia mi. Entra ya, esta en el jardin, ya llega" (53, 57). Consuelo habia vaticinado la llegada de Felipe y su hechizo visual y erotico, a traves de los encantos de la joven y del interes del historiador por las memorias. En realidad, Felipe esta buscandose a si mismo, cautivado ya de modo narcisista al verse retratado en el anuncio y se deja seducir por las semejanzas que se descubre con Llorente como por su fascinacion mutua por la historia mexicana y los ojos verdes. De manera ambigua, Felipe se recrea a si mismo a raiz de su compenetracion en los textos de Llorente pero tambien por la entrada en el ambiente paraxial de la mansion que nubla sus percepciones. Despues de la misa negra, se inmersa en el agua tibia de la tina como si estuviera sumergido en el liquido amniotico para "no pensar mas" (52). Es incapaz de distinguir entre la realidad y la irrealidad de lo que lo rodea y sus primeras visiones pesadillescas y fragmentadas lo atormentan al grado de expresar un miedo visceral, tal vez inconsciente, de perder su identidad, al ser poseido por este poder femenino castrador que no logra definir. Y aunque su abrazo con una figura materna (o ancestral) tiene connotaciones incestuosas como si Felipe entrara dentro del vientre materno para copular con ella, es preciso recordar que al final, mantiene los ojos abiertos frente a la realidad del cuerpo deshecho, al contrario de la ceguera edipal que caracteriza el castigo del incesto. Este es el factor determinante de que el hombre tendido en la cama de Consuelo sea Llorente, abriendose una ventana a la explicacion fantastica.
El joven deja de lado sus ambiciones desmedidas e ilusorias de darle sentido al conjunto de las cronicas para asumir el pasado personal del general, experimentando asi un sincretismo cultural que le permite poseer un pedazo de historia, al revivir la vida de una personaje del siglo diez y nueve. El manuscrito especular de Llorente se vislumbra como el iman que facilita la recuperacion de la historia de todo un siglo, de una vida que uniera lo mexicano con sus multiples identidades, incluso el aporte cultural de la corte francesa, todo fusionado con los simbolos aztecas que la mansion de los Llorente reluce como el tezontle, el Cristo negro y el espejo husmeante. Las raices de Felipe se funden en esta aleacion que da sentido a su pasado vacio y rutinario, al apropiarse de una pasion intensa resucitada. En lugar de tratar de reconstruir todo un pasado historico mediante fechas y datos impersonales, las memorias de Llorente funcionan con el hechizo de la ficcion mediante este testimonio particular y envuelven a Felipe, impulsandolo a recrearse a traves del ex oficial mexicano. Esta compenetracion mediante el texto literario, es una vision abismal de lo que sucede al lector de Aura, que permanece hechizado por su sincretismo cultural y termina perdiendo la nocion de lo real o de lo irreal, aduenandose de la experiencia del protagonista, haciendola suya, para desdoblarse a su vez de modo especular mediante el discurso en segunda persona que lo involucra directamente.
Obras citadas
Barthes, Roland. La chambre claire: Note sur la photographie. Paris: Gallimard, 1980.
--. Image-Music-Text. Trad. Stephen Heath. New York: Hill and Wang, 1977.
--. Le plaisir du texte. Paris: Seuil, 1973.
--. S/Z. 1970. Trad. Richard Miller. New York: Hill and Wang, 1974.
Freud, Sigmund. 1919. "The Uncanny." Studies in Parapsychology. Ed. Philip Rieff. New York: Collier Books, 1966.
Fuentes, Carlos. 1962. Aura. Mexico, D.F.: Biblioteca Era, 1981.
Lacan, Jacques. Eerits. Paris: Seuil, 1966.
Pequeno Larousse Ilustrado. Ed. Ramon Garcia-Pelayo y Gross. Mexico, D.E : Ediciones Larousse, S.A. de C.V., 1989.
Gallo, Marta. Reflexiones sobre espejos: La imagen especular: cuatro siglos en su trayectoria literaria hispanoamericana. Guadalajara: Universidad de Guadalajara, 1993.
Jackson, Rosemary. Fantasy: The Literature of Subversion. London: Methuen, 1981.
Todorov, Tzvetan. Introduction a la litterature fantastique. Paris: Seuil, 1970.
Hedy Habra
Western Michigan University
Notas
(1) Segun Jackson, lo fantastico representa una reflexion invertida de lo real como si se proyectara a traves de un lente un espacio de "otredad" que no deja de estar relacionado con la realidad y suele corresponder con la zona oscura del deseo reprimido freudiano (19-20, 65).
(2) Si se acepta a partir de este instante que Aura es una proyeccion de Consuelo, entonces el color amarillo de las pupilas de Consuelo parece haberse avivado por el color rosa de las del animal para dar luz al color verde seductor de la mirada de Aura. Asimismo, los tres folios estan arados por una cinta amarilla, azul y roja al final. La evolucion del amarillo al rojo parece transitar por la aleacion eventual del amarillo con el azul. El color verde que resultaria evocaria la aparicion ilusoria de Aura y de su papel transitorio en insuflar vida a la pareja.
(3) La imagen invertida y borrosa trae a la mente el dios del espejo humeante azteca, Tezcatlipoca, que consiste en un espejo de obsidiana en el cual "se podia entrever el destino que esperaba al hombre y al mundo, o sea, semejante al espejo orfico griego, permitia ampliar los limites del conocimiento humano" (Gallo 27). De acuerdo con el mito precolombino, "Tezcatlipoca engana a Quezalcoatl haciendole mirarse en el espejo humeante; excitado por la ilusoria hermosura de su propia imagen, Quezatcoatl se emborracha y comete incesto con su propia hermana" (Gallo 46). Estas connotaciones especulares confirman la confusion del historiador que se esta desdibujando progresivamente.
(4) Barthes distingue el texto de "plaisir" del texto de "jouissance;" el texto de placer es "lisible" o sea, "legible," en oposicion al texto de gozo que es "scriptible" y que convierte al lector en productor en vez de consumidor del texto; vease al respecto S/Z (4) e image (155-64 traduccion mia).
(5) La transgresion de los tabues como las visiones de cuerpos desintegrados y fragmentados representa un deseo inconsciente de escapar a las presiones sociales y dar vuelta atras al proceso de formacion del ego anterior al lenguaje y a la socializacion. Fantasias o suenos de tal indole ilustra un intento de regresar al estadio pre linguistico que corresponde a las percepciones fragmentadas del ser humano antecedentes al estadio imaginario. Tales visiones suceden cuando el ego se encuentra amenazado y se encuentra incapacitado de una unificacion racional, como se ejemplifica en el caso de Felipe que no logra elucidar sus percepciones (Jackson 90).
(6) La naturaleza limitrofe de lo fantastico permite borrar las distinciones entre generos, o entre seres humanos y animales, ilustrando las ideas transgresoras de Sade: "Sade urges transgression of the limits separating self from other, man from woman, human from animal, organic from inorganic objects" (Jackson 73). En Aura, se evidencia tal indiferenciacion entre animales sacrificados, personificados, engendrados o metamorfoseados y los objetos que cobran valor magico y fetichista como la oblea, el Cristo negro, los folios y los retratos, la muneca rellena de harina y la misma proyeccion de Consuelo en Aura.
(7) La castracion suele asociarse con los miembros desarticulados o rotos y tambien con el placer libidinoso de la vida intra-uterina que equivale al miedo de estar enterrado vivo (Freud 49 50). Felipe se siente atrapado en la casona oscura, presa de pesadillas de cuerpos rotos y fragmentados que estimulan su libido.
(8) Jacques Lacan define como "estadio del espejo" el momento en que se enfrenta el nino--entre 6 y 18 meses--con su imagen especular y ve por primera vez una vision total y unificadora de si mismo que lo fascina. Deja de percibir su cuerpo como fragmentado y se enamora de su propia imagen (93-7). El nino se encuentra dividido entre una ilusion de unidad y el recuerdo de una realidad fragmentada. Segun Lacan, esta division es un drama porque el nino construye al mismo tiempo su propia identidad en relacion--y en oposicion--al reflejo de la madre que lo lleva en brazos (97).
(9) El dios azteca Quetzalcoatl ha sido relacionado con la imagen de Cristo pero este paralelo fue tambien considerado demoniaco por los franciscanos mientras su hermano Huitzilopotchli representa, de acuerdo con Gallo, su doble invertido (37). Ya que el enemigo de Quetzalcoatl, es Tezcatlipoca, el color negro del Cristo mexicano alude de diversas maneras a los mitos aztecas.
(10) "Partenogenesis: Nombre dado a la reproduccion de las especies sin el concurso de los sexos" (Larousse 771).
(11) En su ensayo, La chambre claire (1980) o camara lucida, el critico frances distingue la naturaleza dialectica de la fotografia que esta al mismo tiempo cargada y desprovista de un sistema de codigos; es decir, cada fotografia poseeria una indole historico-cultural, el "studium," al lado del cual existe tambien de manera subyacente el "punctum," que seria este detalle que atrae de manera subjetiva (48-49, 84).
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| Title Annotation: | novela |
|---|---|
| Author: | Habra, Hedy |
| Publication: | Confluencia: Revista Hispanica de Cultura y Literatura |
| Article Type: | Ensayo critico |
| Date: | Sep 22, 2005 |
| Words: | 8579 |
| Previous Article: | La peregrinacion hacia el paraiso: el modo utopico como viaje de retorno al origen en la narrativa de Alina Diaconu y Cristina Peri Rossi. |
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