Printer Friendly

Zooarqueologia y tafonomia del yacimiento de Hornos de la Pena (San Felices de Buelna, Cantabria).

Zooarchaeology and taphonomy of Hornos de la Pena Cave (San Felices de Buelna, Cantabria)

SUMARIO 1. Introduccion. 2. Metodologia. 3. Zooarqueologia de Hornos de la Pena. 4. Analisis biometrico. 5. Conclusiones.

1. Introduccion

En este trabajo presentamos el estudio zooarqueologico y tafonomico de los materiales oseos del yacimiento paleolitico de Hornos de la Pena (San Felices de Buelna, Torrelavega, Cantabria). Los restos oseos analizados provienen de una coleccion del Institut de Paleontologie Humaine de Paris depositada en el Museo Arqueologico Nacional de Madrid.

Hornos de la Pena es una cueva con una boca en forma de arco orientada al sur y con unas dimensiones de 7 metros de ancho por 4 de alto y 16 de profundidad. La cueva se ubica dentro del valle de los Corrales de Buelna a 18 km de la costa y 280 metros sobre el nivel del mar. El relieve que la rodea se muestra algo montanoso, alcanzando cotas proximas a los 800 metros, y convirtiendo su ubicacion en un lugar abierto a una cierta variedad de nichos ecologicos. Junto a las zonas montanosas tambien hay valles, como el del llano del rio Besaya observable desde el mismo yacimiento (Straus 1975) (Figura 1).

Su descubrimiento fue realizado por H. Alcalde del Rio y L. Sierra en 1903. En 1906 Alcalde del Rio dio a conocer el arte partietal de la cueva, realizando posteriormente una pequena excavacion en la galeria intermedia (Alcalde del Rio 1906). A continuacion entre 1909-1910 y 1912 el Institut de Paleontologie Humaine de Paris (IPH) realizo la excavacion del yacimiento dirigiendo los trabajos el abate H. Breuil, H. Obermaier y J. Bouyssonie (Breuil y Obermaier 1912).

[FIGURA 1 OMITIR]

[FIGURA 2 OMITIR]

La estratigrafia presentada por H. Obermaier y H. Breuil mostraba cinco niveles pertenecientes al Musteriense en la unidad A, en la base de la secuencia, al Aurinaciense en la unidad B, al Solutrense en el nivel C, al Magdaleniense en el D y al Neolitico en el E, a techo de la secuencia (Breuil y Obermaier 1912, Obermaier 1925). La descripcion de la secuencia mostrada por Obermaier presentaba algunos problemas en el contacto entre los estratos B-C, y posteriormente una revision realizada por Bernaldo de Quiros (1982) interpreto la parte superior del nivel B como un Aurinaciense Evolucionado.

Aunque la estratigrafia de Hornos de la Pena parece bastante clara y uniforme, desde el mismo momento de la excavacion en 1910 se mostro la dificultad para individualizar algunas partes del contacto entre los niveles B y C, debido a la ausencia de manto estalactitico que separaba ambos niveles en el resto de la secuencia. Por otro lado, como muestran Tejero et al. (2008) a partir de los manuscritos ineditos depositados en el Museo Arqueologico Nacional, los materiales solutrenses se encontraban en la parte superior del nivel y, por lo tanto son claramente distinguibles de los pertenecientes al Aurinaciense.

Las dataciones radiocarbonicas conocidas hasta el momento son algo problematicas. Por una parte, las del Musteriense y Aurinaciense son bastante recientes, y las del Magdaleniense muy antiguas. De este modo, las dataciones disponibles son para el Musteriense 24340 [+ o -] 470 bp (BM-1884); para el Aurinaciense Evolucionado 20930 [+ o -] 370 bp (BM-1883 R); para el Solutrense 20180 [+ o -] 310 bp (BM 1882 R), 18230 [+ o -] 510 bp (BM-1881), 19950 [+ o -] 300 bp (BM-1882), 20700 [+ o -] 350 bp (BM-1883); y para el estrato Magdaleniense 18450 [+ o -] 520 bp (BM-1881 R) (Straus 1992; Soto Barreiro 2003). En conclusion, solo la realizacion de nuevas dataciones con diferentes tecnicas podria permitir contextualizar mejor la cronologia de estos niveles.

Los datos arqueozoologicos publicados hasta la fecha son muy escasos. Altuna (1972) y Freeman (1973), a partir de los datos de Obermaier (1925), destacan al ciervo y al caballo como los animales principales. Straus (1975, 1976, 1977, 1983 y 1992), tras analizar algunos materiales del IPH, destaca el predominio del ciervo, pero tambien del rebeco en el Minimo Numero de Individuos (MNI) para el nivel Solutrense.

A continuacion presentaremos un estudio completo de todos los materiales zooarqueologicos disponibles de Hornos de la Pena, incluida una revision de los materiales solutrenses analizados por Straus (1975, 1976, 1977, 1983 y 1992).

2. Metodologia

Para evitar ser reiterativo, no repetiremos la metodologia utilizada que es la ya utilizada en otros estudios previos (Yravedra 2005, 2006). Apesar de ello, mostraremos algunas consideraciones.

Para la identificacion taxonomica nos hemos basado principalmente en los trabajos de Lavocat (1966), Schmidt (1972) y Pales y Lambert (1971). Para la predominancia de las especies, estas se han cuantificado en NR (Numero de Restos) y MNI. Para las edades hemos considerado dos categorias, adultos e infantiles, pero hemos tenido en cuenta otras consideraciones para calcular la edad y la estacionalidad de la muerte, siguiendo en estos casos a Perez Ripoll (1988) para la cabra, a Klein et al. (1981) y Mariezkurrena (1983) para el ciervo, a Todd (1987) para el gran bovido, a Levine (1982) para el caballo, a Perez Barberia (1994) para el rebeco y a Tome y Vigne (2003) para el corzo.

Siguiendo los criterios de Yravedra (2005 y 2006), los perfiles esqueleticos han sido divididos en cuatro porciones: el esqueleto craneal (cuerno, craneo, maxilar y mandibula), el axial (vertebras, costillas, pelvis y escapula), el apendicular superior (humero, femur, tibia, rotula, radio-ulna) y el apendicular inferior (metapodios y huesos compactos). En el analisis tafonomico hemos analizado las alteraciones fisicas-diageneticas y las de caracter biologico, producidas por el ser humano y los carnivoros.

En la observacion de las superficies oseas hemos utilizado lupas de 10 y 20X. En la determinacion de los procesos de alteracion antropica hemos analizado las marcas de corte, las de percusion y las alteraciones termicas. Los criterios seguidos para identificar estas alteraciones y distinguirlas de las producidas por carnivoros u otros procesos como el pisoteo se basan en los trabajos de Binford (1981), Shipman (1981, 1988), Blumenschine y Selvaggio (1988), Olsen y Shipman (1988), Horwith y Smith (1988), Andrews y Cook (1985), White (1992), Blumenschine (1995) y Giacoboni y Patou Mathis (2002). Con relacion a otras alteraciones, el buen estado de las superficies oseas nos ha hecho que solo consideremos los patrones que Parson y Brett (1989) reconocen para los diferentes grados de alteracion hidrica.

Por ultimo, se expondra en un apendice final, tras la bibliografia, el tratamiento de las biometrias. Para ello, hemos utilizado las siguientes siglas. L: longitud maxima del hueso, DAP: diametro anteroposterior, DT: diametro trasversal.

3. Zooarqueologia de Hornos de la Pena

3.1. Patrones Taxonomicos y de Estacionalidad (tablas 1-2)

La muestra osea depositada en el Museo Arqueologico Nacional de Hornos de la Pena comprende algo mas de 1400 restos, lo cual representa un gran numero si consideramos el marcado sesgo osteologico que ofrece el conjunto como luego mostraremos.

Si analizamos cada periodo, observamos en el Musteriense un predominio del rebeco en el NR y el MNI. A continuacion le sigue el caballo y el ciervo, y en menor proporcion el corzo, la cabra, el uro y los carnivoros. Los patrones de edad muestran un predominio de los adultos, pero en el ciervo, el rebeco y la cabra, los infantiles son importantes (tabla 1).

La estacionalidad deducida a partir del desgaste dentario, sugiere que el uro murio en otono cuando estaba emergiendo el primer molar. En el corzo y el rebeco parece observarse similar tendencia. En el ciervo hemos podido establecer que un individuo murio al final del invierno o comienzos de la primavera y tres en el verano (tabla 2).

Con respecto al NR y el MNI del Aurinaciense, el caballo y el ciervo son los animales principales seguido del rebeco (tabla 1). Las edades presentan un predominio de los adultos, pero como pudimos observar en el Musteriense tambien hay infantiles, sobre todo en los taxones de menor tamano como el rebeco y la cabra. Para la estacionalidad, en esta ocasion no hemos podido precisar el momento de muerte en ningun caso.

En el Aurinaciense Evolucionado destaca el ciervo, seguido del caballo y del rebeco tanto en el NR como en el MNI. Junto a estos animales aparecen otros como el uro, la cabra, el corzo, el jabali y varios carnivoros (tabla 1). En las edades destacan claramente los individuos adultos, y en la determinacion de la estacionalidad, solo el caballo ha mostrado un infantil muerto en otono y el ciervo, dos individuos muertos en el verano y otros dos entre el fin del invierno y los comienzos de la primavera (tabla 2).

En el Solutrense, los datos obtenidos difieren de los de Straus (1975). En nuestro estudio, el caballo es el animal mas representado seguido del ciervo y el rebeco (tabla 1). Los patrones de edad muestran un predominio de los adultos sobre los infantiles (tabla 1). La estacionalidad establecida a partir del desgaste dentario muestra unos patrones de mortandad para el ciervo entre verano-otono, de otono para el corzo y de verano e invierno para la cabra (tabla 2).

Por ultimo en el Magdaleniense solo aparecen restos de ciervo, caballo, rebeco y cabra, teniendo todos ellos porcentajes muy parecidos, tanto en el NR como en el MNI (tabla 1). En las edades no hay infantiles y en la estacionalidad el ciervo indica un patron de mortalidad para la primavera-verano y el rebeco para el otono (tabla 2). En los demas animales, la ausencia de evidencias claras no nos ha permitido precisar con seguridad la estacion de la muerte.

3.2. Patrones de representacion anatomica (tablas 3-5)

Los perfiles esqueleticos de Hornos de la Pena estan caracterizados por la sobrerrepresentacion de piezas dentarias en todos los niveles. La causa de este hecho es una consecuencia de la recogida selectiva de los materiales mas diagnosticos durante los periodos de excavacion. Por lo tanto, nos encontramos ante una muestra sesgada que no permite precisar con exactitud las partes esqueleticas originalmente depositadas en el yacimiento. A pesar de lo cual y segun vemos en las tablas 3 a 5, al menos si podemos afirmar que las secciones apendiculares fueron introducidas en el yacimiento junto a las craneales, segun observamos entre los restos de ciervo, caballo y rebeco del periodo Aurinaciense Evolucionado y Solutrense (tablas 4 y 5).

3.3. Patrones de alteracion osea (tablas 6-11)

Al contrario que lo que hemos visto con los perfiles esqueleticos y las pocas conclusiones que permitian obtener, la buena conservacion de las superficies oseas si ha permitido establecer diferentes observaciones que a continuacion expondremos.

Entre las alteraciones fisicas de los fragmentos oseos analizados destacan las alteraciones de tipo hidrico. Asi, en los niveles correspondientes al Solutrense y al Aurinaciense Evolucionado, el 23 % de los huesos presentan rodamientos y pulidos producidos por el agua, lo cual se ajusta a los comentarios ofrecidos por Obermaier (1924: 169; 1925: 182) y Alcalde del Rio et al. (1912: 88) cuando hablan de los problemas estratigraficos existentes en el contacto entre el nivel Solutrense y el Aurinaciense. Junto a las alteraciones mencionadas es importante tambien la cantidad de fragmentos afectados por trampling o pisoteo, llegando casi al 11 % de los huesos del Aurinaciense Evolucionado y al 5 % del Solutrense.

Ademas de la accion hidrica, la intervencion de los carnivoros tambien puede ser un importante factor de sesgo. En las tablas 6 y 7 podemos observar como casi todos los ungulados presentan marcas de diente. Los niveles mas afectados por los carnivoros son los correspondientes a las unidades del Paleolitico Superior Inicial. En el Musteriense, el 20 % de los huesos tienen marcas de dientes y los animales mas afectados son la cabra, el corzo, el rebeco y el caballo. En el Aurinaciense, el 32 % de los restos tienen marcas de diente y solo el rebeco y la cabra presentan cada uno un 85 % y un 33 % de marcas de diente cada especie. En el Aurinaciense Evolucionado, el 36 % de los huesos tiene marcas de diente que afectan al ciervo, caballo, uro y rebeco. De estos animales, el rebeco tienen un 66 % de los huesos con marcas de diente, siguiendo en importancia el uro con el 50 %, el ciervo con el 44 % y el caballo con el 31 % (tabla 8).

A partir del Solutrense parece decrecer la accion de los carnivoros. Para este momento, todas las especies muestran marcas de diente, pero solo un 6 % del total de todos los huesos tienen trazas. Los animales con mas marcas de diente son el corzo, la cabra, el caballo y el uro con un 17%, 15%, 13% y 11% respectivamente. Despues vienen el rebeco y el ciervo que solo tienen marcas de diente en torno al 2 %. En el Magdaleniense continua el proceso iniciado en el Solutrense y la incidencia de los carnivoros es aun menor, afectando solo a la cabra y el rebeco.

Por ultimo, la accion humana solo puede documentarse a traves de las marcas de corte y percusion (tablas 9 y 10). El problema del conjunto oseo de Hornos de la Pena es que los huesos susceptibles de presentar trazas de actividad antropica (como ocurria con la carnivora) son escasos, como consecuencia de la seleccion humana empleada en los procesos de excavacion. Por ello, las valoraciones que hagamos sobre la actividad antropica en Hornos de la Pena deben tomarse con cierta cautela.

Segun las marcas de corte, durante el Musteriense el ser humano solo habria intervenido sobre los animales de mayor tamano, como el caballo y el gran bovido. En el Aurinaciense y el Aurinaciense Evolucionado ocurre un proceso similar, pero ahora podria incluirse el ciervo al presentar esta especie tambien marcas de corte. Para el Solutrense y el Magdaleniense observamos algunos cambios ya que si por un lado ciervos, caballos y uros siguen teniendo trazas antropicas, a ellos se anaden ahora la cabra y el rebeco que tambien las presentan.

Por lo tanto, tendriamos un patron subsistencial diferenciado entre el Musteriense-Paleolitico Superior inicial y el Solutrense-Magdaleniense, pues si en la primera fase el ser humano interviene principalmente sobre los animales de mayor tamano como el uro, el caballo y el ciervo, en la segunda lo hace tambien sobre los pequenos como la cabra y el rebeco. El problema de esta interpretacion, tal como ya hemos dicho, es que debido al sesgo de la muestra osea, en realidad desconocemos el grado exacto de implicacion del ser humano en la acumulacion de los diferentes animales de Hornos de la Pena.

En cuanto a la accion de los carnivoros, las tablas 6-8 nos muestran como intervinieron sobre todos los taxones en casi todos los momentos. Pero como ocurre con la accion del ser humano, tampoco conocemos su grado de incidencia, si fue mediante el traslado de presas al yacimiento o carroneando los animales previamente aportados por el ser humano.

Para poder evaluar el grado relativo de participacion de humanos y carnivoros, tenemos que afrontar algunos problemas. El primero se refiere a la escasa representatividad de la muestra. Como podemos observar en la tabla 8, la cantidad de huesos con marcas de corte y de diente en los niveles del Aurinaciense y el Musteriense es muy reducida, debido en parte a que la muestra osea susceptible de presentar marcas es escasa. A pesar de ello, son observables ciertas tendencias que pueden permitirnos proponer algunas hipotesis. Por ejemplo, la ausencia de marcas de corte en los animales pequenos como la cabra y el rebeco, nos permite plantear que el ser humano no tuvo responsabilidad en el aporte de estos animales hasta el Solutrense. A partir del Solutrense y durante el Magdaleniense, la presencia de marcas de corte ligadas a procesos carnicos nos sugiere un posible aporte antropico de estos animales.

Ademas de por la presencia-ausencia de marcas (tabla 8 y 9) otras evidencias pueden corroborar estas afirmaciones. Asi, en los patrones de edad hemos observado diferencias entre las que se producen en el Musteriense-Aurinaciense y el Solutrense-Magdaleniense. En las fases mas antiguas con protagonismo de carnivoros sobre estos animales, el porcentaje de individuos jovenes e infantiles es en la cabra y el rebeco de un 50 % aproximadamente, lo que contrasta con lo observado para el Solutrense y el Magdaleniense donde aumenta el porcentaje de adultos (tabla 1).

En cuanto a las alteraciones realizadas por los carnivoros, para el Aurinaciense Evolucionado hemos documentado un cilindro sobre una tibia de rebeco, y varios huesos compactos con corrosiones de tipo digestivo. Este tipo de alteraciones tambien las hemos documentado sobre diversas falanges de corzo y rebeco en el estrato musteriense, pero no para el Solutrense y el Magdaleniense.

Por lo tanto, los patrones de edad, los porcentajes de marcas y las alteraciones oseas nos indican que los animales pequenos fueron aportados principalmente por carnivoros durante el Musteriense y el Aurinaciense, y por humanos en el Magdaleniense y el Solutrense. Por otro lado, la accion de los carnivoros indica no solo su implicacion en el aporte de ciertos animales, sino tambien su responsabilidad en el sesgo de la muestra osea original, por lo que debemos considerarlo como un factor tafonomico mas, junto con las alteraciones hidricas y los mecanismos de seleccion durante el proceso de excavacion.

La intervencion del ser humano parece centrarse en los animales de mayor tamano. Asi lo indican las marcas de corte que presentan el uro, el ciervo y el caballo en los diferentes niveles. Junto a esto, los porcentajes de marcas que presentan estos animales en sus diferentes secciones (tabla 9) se ajustan a los patrones sintomaticos de comportamientos cinegeticos antropicos descritos experimentalmente por Dominguez Rodrigo (1997) (tabla 10).

Ademas, la funcionalidad de las marcas de corte antropicas esta ligada a la descarnacion y la desarticulacion (tabla 11), y cuando aparecen asociadas a marcas de diente, estas suelen proporcionar medidas caracteristicas de carnivoros pequenos segun las estimaciones de Dominguez Rodrigo y Piqueras (2003), que en cualquier caso no podrian cazar por si solos animales de este tamano. Asi, la marca de diente que ha ofrecido una medida mayor aparece en un humero de uro con un pit de 5 x 2 mm. Todos los demas pit que hemos podido medir nunca superan los 3 mm de longitud y los 2 mm de anchura. Los motivos por los que solo consideramos las medidas de los pits y no de otro tipo de marcas como scores, punctures etc, es porque solo los pits son resolutivos a la hora de diferenciar la accion de diferentes carnivoros.

Respecto a la actuacion humana, hemos visto que en los animales pequenos es muy escasa limitandose a los ultimos momentos del Paleolitico Superior durante el Solutrense y el Magdaleniense. A pesar de los porcentajes de marcas de corte de la tabla 9, las trazas documentadas en el Solutrense parecen estar limitadas al desollado de una falange, el desarticulado de un femur, de un radio, de unos metacarpos, y al descarnado de una escapula y un radio.

4. Analisis Biometrico (tablas 12-18)

Tras analizar las circunstancias que han intervenido en la acumulacion osea de Hornos de la Pena, veremos ahora las particularidades biometricas de cada taxon. Entre los carnivoros, las referencias biometricas que hemos obtenido se limitan a una tibia de zorro. En los ungulados, el uro muestra cuatro restos con mediciones que indican, segun los datos de la tibia, un individuo de tamano ligeramente inferior al de Santimamine (Castanos 1984) y mayor que los de Ekain o Labekokoba (Altuna y Mariezkurrena 1984, 2000).

El caballo ha dado mayor cantidad de medidas, que se ajustan a las de otros yacimientos cantabricos de estas cronologias.

El ciervo tambien ha proporcionado bastantes mediciones biometricas, que nos indican que estamos ante unos ejemplares de gran tamano, como los de otros yacimientos cantabricos.

El corzo solo ha proporcionado algunas medidas de falanges, sin que podamos hacer sobre ellas ningun comentario relevante. El rebeco tambien ha proporcionado varias mediciones, destacando un metatarso completo cuyas dimensiones son inferiores a las observadas en otros lugares como Santimamine (Castanos 1984), Erralla, Ekain o Lezetxiki (Altuna 1972; Altuna y Mariezkurrena 1984, 1985). Por ultimo, la cabra tambien nos proporciona algunas mediciones, sobre las que no podemos destacar nada excepcional al ser acordes con las de otros yacimientos paleoliticos cantabros.

5. Conclusiones

Segun hemos mostrado en el texto, la representacion osea de Hornos de la Pena es el resulta do de un cumulo de circunstancias que han condicionado su representacion e interpretacion, impidiendo que podamos alcanzar conclusiones mas precisas.

El primer factor a considerar son los procesos destructivos durante las labores de investigacion. La excavacion de Hornos se efectuo en un momento en el que la fauna solo interesaba como marcador biocronologico o paleoambiental. Por ello, en aquella epoca solo eran recogidos aquellos fragmentos claramente determinables, provocando una recogida selectiva de los restos. Esto ha condicionado claramente la representacion osea de Hornos, caracterizada por una sobrerrepresentacion de dientes, huesos articulares y una ausencia de restos indeterminados.

Teniendo en cuenta esta consideracion, todas las interpretaciones que hagamos sobre la fauna de Hornos deben tomarse con cautela pues nunca podremos hablar de la representacion osea original.

El segundo factor a tener en cuenta esta relacionado con la historia tafonomica. Aunque los procesos fosildiageneticos no parecen haber tenido una gran incidencia sobre el conjunto oseo de Hornos, las alteraciones hidricas, la abrasion y el pisoteo de los materiales correspondientes al Aurinaciense Evolucionado y al Solutrense nos hacen recordar los comentarios de Obermaier (1924: 169 y 1925: 182) y Alcalde del Rio et al. (1912: 88) sobre los problemas estratigraficos de esta parte de la secuencia.

El tercer fenomeno a destacar en la acumulacion osteologica de Hornos de la Pena son los carnivoros. Sus porcentajes de marcas de diente indican que fueron los principales responsables del aporte de animales pequenos como la cabra, el rebeco y el corzo en los niveles del Musteriense y el Aurinaciense-Aurinaciense Evolucionado. Por otro lado, junto a su papel como portadores de restos, tambien jugaron otro importante en la alteracion de los restos previamente introducidos por el ser humano. Asi, las marcas de diente existentes sobre los animales de tamano medio y grande en todos los niveles nos sugieren esto, si bien a partir del Solutrense y sobre todo en el Magdaleniense su incidencia sobre el registro decrece y aunque continuan alterando los restos oseos de todos los taxones, parece que ya no tienen un papel tan primordial en el aporte de cabras y rebecos.

Por ultimo, y como ya lo hemos ido mencionando, el ser humano es el principal responsable del aporte de ciervos, caballos y grandes bovidos durante toda la secuencia y del sarrio y la cabra a partir del Solutrense y el Magdaleniense. Segun esto, en las primeras fases se centraria en la caza de animales grandes y medianos y en los momentos finales incluiria ademas otros taxones de menor tamano.

Contrastando la informacion de Hornos de la Pena con la de otros yacimientos de similares cronologias, los datos del nivel musteriense de Hornos se suman a las interpretaciones de Moros de Gabasa (Blasco 1995), Cova Negra y Cova Beneito (Martinez Valle 1996; Villaverde y Martinez Valle 1992), Amalda (Yravedra 2005, 2007 a), Abric Romani (Caceres 1995), Cova 120 (Rueda 1993) y Abauntz (Altuna et al. 2002), en los que el ser humano es el principal responsable del aporte de ciervos, caballos y grandes bovidos, mientras que los carnivoros lo son de cabras y rebecos. Por otro lado, esto no significa que los neandertales fueran incapaces de cazar animales de roquedo, ya que esta practica se ha identificado en otros lugares como Valdegoba (Diez 2006), Esquilleu (Yravedra 2005) o Cobalejos (Yravedra en prensa), la Cueva de los Casares o la Cueva de la Ermita (Yravedra 2007 b).

Siguiendo con el nivel Aurinaciense observamos cierta continuidad respecto al Musteriense, ya que se cazan las mismas presas y la proporcion que presentan en NR, MNI y edades son muy similares. Esta continuidad respecto al Musteriense es algo que tambien hemos podido documentar en Cobalejos (Yravedra en prensa), Amalda (Yravedra 2005, 2007 a), la Cueva del Castillo (Dari 1999, 2003; Landri y Burke 2006) y otros sitios peninsulares (Lindly 1988; Martinez Valle 2005; Yravedra 2001, 2002). Del mismo modo, como se ha comprobado en estos mismos yacimientos, la accion de los carnivoros continua alterando los desechos abandonados por el ser humano e introduciendo restos de otros animales en los periodos de desocupacion antropica.

A partir del Solutrense y el Magdaleniense parece producirse un cambio, ya que junto a los ciervos, equidos y grandes bovidos, el ser humano parece cazar tambien animales de roquedo como la cabra y el rebeco, ampliando asi la gama de recursos cinegeticos. Esta tendencia la hemos visto tambien en Amalda, donde la cabra empieza a ser cazada en este momento (Yravedra 2007 a). Por otro lado, las ocupaciones antropicas siguen sin ser muy duraderas propiciando ciertos periodos de desocupacion, en los que los carnivoros carronearon los restos abandonados por el ser humano.

Sobre las estrategias cinegeticas de los cazadores solutrenses y magdalenienses de Hornos con ciervos, caballos, rebecos y cabras, estas encajan con los patrones descritos en el MNI de otros lugares como Abauntz (Altuna et al. 2002), Erralla III-I (Altuna et al. 1985), Lezetxiki I (Altuna 1972), La Fragua (Marin 2004), la Garma (Arias et al. 2006), el Buxu (Soto 1984), La Lluera (Altuna 1994), Santimamine (Castanos 1984), Zatoya (Mariezkurrena y Altuna 1989; Altuna y Mariezkurrena 2001), Ekain VI (Altuna y Mariezkurrena 1984) o Urtiaga (Altuna 1972).

La causa de esta diversificacion se debe seguramente a la situacion geografica que rodea al yacimiento, puesto que al encontrarse en medios de media montana abiertos a valles y variedad de entornos, la disponibilidad de recursos es mayor. De todos modos, en trabajos futuros deberan tenerse en cuenta de manera mas precisa otras particularidades como la estacionalidad con la que se ocuparon los asentamientos. Asi, casi todos estos yacimientos, con la excepcion de Urtiaga que se ocupo durante todo el ano (Altuna 1972; Altuna y Mariezkurrena 1984), fueron utilizados entre el final de la primavera y el otono (Mariezkurrena y Altuna 1989; Soto 1984; Altuna 1981; Altuna y Mariezkurrena 1984, Altuna et al. 1985, 2002), llegando en ciertos casos a cazar presas en los comienzos del invierno (Marin 2004).

En contraste con este tipo de asentamientos diversificados, situados en zonas abiertas a una variedad de nichos ecologicos, estan otro tipo de yacimientos mas especializados en la caza de ciervo o cabra, como El Castillo (Dari 1999), El Juyo (Klein 1985), Atxeta (Castanos 1983), Cueva del Horno (Costamagno y Fano 2005), Morin (Altuna 1978), La Paloma (Hoyos y Martinez 1980), Rascano (Altuna 1981), La Riera (Altuna 1986), Amalda IV (Yravedra 2004, 2007 a), El Pendo (Fuentes 1980), El Valle (Garcia y Costa 2004), El Pielago (Garcia et al. 1985), Erralla V (Altuna et al. 1985), La Ermitia (Altuna 1972) y otros. En todos ellos parece haber existido un doble patron de ocupacion, uno extenso para todo el ano (Altuna 1978, 1981; Hoyos y Martinez 1980; Straus y Clark 1986) y otro mas estacional en momentos mas concretos del ano (Klein 1985; Altuna y Mariezkurrena 1984; Altuna 1972, 1990; Yravedra 2007 a; Dari 1999; Costa magno y Fano 2005).

AGRADECIMIENTOS

Quisiera agradecer la posibilidad de realizacion de este trabajo a la Dra. Carmen Cacho, conservadora jefa del Departamento de Prehistoria del Museo Arqueologico Nacional, por brindarme la oportunidad de revisar los materiales zooarqueologicos del yacimiento de Hornos de la Pena, durante mi estancia en dicho museo en el ano 2006. Del mismo modo agradecer tambien al Dr. Manuel Dominguez-Rodrigo algunos de sus comentarios y sugerencias, asi como los del Dr. Victor M. Fernandez al ayudarme en la revision formal del manuscrito y los comentarios de los evaluadores anonimos, gracias a cuyos comentarios he podido enriquecer el trabajo.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

ALCALDE DEL RIO, H. (1906): Las pinturas y grabados de las cavernas prehistoricas de la Provincia de Santander. Altamira, Covalanas, Hornos de la Pena y El Castillo. Blanchard y Arce, Santillana del Mar.

ALCALDE DEL RIO, H.; BREUILH.; SIERRA L. (1912): Les Cavernes de la Region Cantabrique (Espagne). Impr. Vve. A. Chene, Monaco.

ALTUNA, J. (1972): Fauna de mamiferos de los yacimientos prehistoricos de Guipuzcoa. Con catalogo de los mamiferos cuaternarios del Cantabrico y Pirineo Occidental. Munibe, 24(1-4): 1-507.

ALTUNA, J. (1981): Restos oseos del yacimiento prehistorico de Rascano. El Paleolitico Superior de la Cueva de Rascano (Gonzalez Echegaray, J. y Barandiaran, J. eds.), C.I.M.A. 3, Santander: 223-269.

ALTUNA, J. (1986): The mammalian faunas from the prehistoric site of La Riera. La Riera Cave: Stone Age Hunter-Gatherer Adaptations in Northern Spain (Straus L. G., y Clark, G., eds.). Arizona State University Anthropological Research Papers, 36, Tempe: 237-274.

ALTUNA, J. (1994): Los macromamiferos durante el Solutrense de la Peninsula Iberica. Fervedes, 1: 47-56.

ALTUNA, J.; MARIEZKURRENA, K. (1984): Bases de subsistencia de origen animal en el yacimiento de Ekain. El yacimiento prehistorico de la Cueva de Ekain (Deba, Guipuzcoa) (Altuna, J., Merino, J. M., eds.), Serie B 1, Sociedad de Estudios Vascos, San Sebastian: 211-280.

ALTUNA, J.; MARIEZKURRENA, K. (1985): Bases de subsistencia de los pobladores de Erralla. Munibe, 37: 87-117.

ALTUNA, J.; MARIEZKURRENA, K. (2000): Macromamiferos del yacimiento de Labeko Koba Arrasate Pais vasco. Muni be, 52:107-181.

ALTUNA, J.; MARIEZKURRENA, K. (2001): Restos de macromamiferos del yacimiento de Zatoya (Navarra). Trabajos de Arqueologia de Navarra, 15: 101-113.

ALTUNA, J.; MARIEZKURRENA. K; ELORZA, M. (2001-2002): Arqueologia de los animales paleoliticos de la cueva de Abauntz (Arraiz Navarra). Saldvie, II: 1-26.

ANDREWS, P.; COOK, J. (1985): Natural modifications to bones in a temperate setting. Man (NS), 20: 675-691.

ARIAS P.; ONTANON, R; ALVAREZ E.; APARICIO Ma. T.; CHAUVIN, A.; CLEMENTE I.; MUETO, M.; GONZALEZ URQUIJO J. E.; IBANEZ J. J.; TAPIA, J.; TEIRA L. C. (2006): La estructura magdaleniense de la Garma A. Aproximacion a la organizacion espacial de un habitat paleolitico. O Palaeolitico. Actas do IVCongreso de Arqueologia Peninsular, Faro: 123-141.

BINFORD, L. R.(1981): Bones. Ancient men and Modern Myths. Academic Press, Nueva York.

BLASCO M. F. (1995): Hombres, fieras y presas, estudio arqueologico y tafonomico del yacimiento del Paleolitico Medio en la cueva de Gabasa 1 (Huesca). universidad de zaragoza.

BLUMENSCHINE, R. J. (1995): Percussion marks, tooth marks and the experimental determinations ofthe timing ofhominid and carnivore access to long bones at FlK Zinjanthropus, Olduvai Gorge, Tanzania. Journal ofHuman Evolution, 29: 21-51.

BLUMENSCHINE, R. J.; SALVAGGIO, M. M. (1988): Percussion marks on bone surfaces as a new diagnostic of hominid behaviour. Nature, 333: 763-765.

BREUIL H.; OBERMAIER H. (1912). Les premiers travaux de l'Institut de Paleontologie Humaine. L'Anthropologie, XXIII: 1-27.

CACERES, I. (1995): Estudios tafonomicos de los procesos deformacion del Nivel I del Abric Romani, (Capalledes Barcelona). La Influencia de la actividad antropica. Tesis de Licenciatura, Departamento de historia y Geografia, Facultad de Letras, Universidad Rovira i Virgili (inedita).

CASTANOS, P. (1983): Estudio de los Macromamiferos del yacimiento prehistorico de Atxeta (Guernica). Kobie, 13: 251-259.

CASTANOS, P. (1984): Estudio de los macromamiferos de la Cueva de Santimamine Kobie, 14: 235-318.

COSTAMAGNO, S.; FANO M. A. (2006): Pratiques cynegetiques et exploitation des ressources animales dans les niveaux du Magdalenien superieur-final de El Horno (Ramales, Cantabrie, Espagne). Paleo, 17: 31-56.

DARI A. (1999) : Les grandes mammiferes du site Pleistocene Superieur de la Grotte du Castillo. Etude archeozoologique: Donnes paleontologiques, taphonomiques et palethnographiques. Espacio Tiempo y Forma (Prehistoria), 12 : 103-127.

DARI A. (2003): Comportement de subsistence pendant la transition Paleolithique Moyen-Paleolithique Superieur en Cantabria a partir de l'etude archaeozooologique des restes osseux des grands mammiferes de la Grotte d'el Castillo (Espagne) Museun Nationale D'Histoire Naturelle, IPH-MNHN.

DIEZ J. C. (2006): Huellas de descarnado en el Paleolitico Medio: La cueva de Valdegoba (Burgos). Zona Arqueologica 7 (Homenaje a Victoria Cabrera), vol. 1: 304-317.

Dominguez Rodrigo M. (1997): Meat eating by early hominids at FLK Zinj 22 Site, Olduvai Gorge, Tanzania: An experimental approach using cut-marks data. Journal of Human Evolution, 33: 669-690.

DOMINGUEZ RODRIGO M.; PIQUERAS A. (2003): The use of tooth pits to identify carnivore taxa in tooth-marked archaeofaunas and their relevance to reconstruct hominid carcass processing behaviours. Journal of Archaeological Science, 30: 1385-1391.

FREEMAN, L. G. (1973): The significance of mammalians faunas from Palaeolithic occupations in Cantabrian Spain. American Antiquity, 38: 1. 3-44.

FUENTES, C. (1980): Estudio de la Fauna del Pendo. El Yacimiento de la Cueva del Pendo (Gonzalez Echegaray, J., ed.), Biblioteca Praehistorica Hispana, 17: 215-238.

GARCIA-GELABERT M. P.; COSTA TALAVERA, J. (2004): La Cueva del Valle. Rasines, Cantabria, Espana. British Archaeological Reports, International Series, 1262, Oxford.

GARCIA GUINEA, M. A.; BUTZER. K. W.; CALOCA P.; VALLE M.; VEGADE LA TORRE J. J. (1985): Las cuevas azilienses del Pielago (Mirones, Cantabria) y sus excavaciones de 1967-1969. Sautuola, IV: 13-154.

GIACOBONI, G.; PATOU MATHIS, M. E. (2002): Fiche rappels taphonomiques. Cahier X. Retouchoirs, compresseurs, percuteurs : os a impressions et eraillures, Societe Prehistorique Francaise, Paris.

HOYOS M; MARTINEZ M. (1980): La cueva de la Paloma, Soto de Requeras (Asturias), Excavaciones Arqueologicas en Espana, III: 65-100.

KLEIN R. G.; WOLF C.; FREEMAN L. G.; ALLWARDEN K. (1981): The use of dental crown heights for constructing age profiles of red deer and similar species in archaeological samples. Journal of Archaeological Science, 8: 1-31.

KLEIN, R. G. (1985): La Fauna mamifera del Yacimiento de la cueva del Juyo. Campana 78-79. Excavaciones en la cueva del Juyo (Barandiaran I., Freeman L. G.; Gonzalez Echegaray J. eds), Centro de investigacion y Museo de Altamira. Monografias, Santillana del Mar.

LANDRY G.; BURKE, A. (2006): El Castillo: The Obermaier faunal collection. Zona Arqueologica 7. Homenaje a Victoria Cabrera, vol. 1: 104-113.

LAVOCAT R. (1966): Faunes et Flores prehistoriques de L'Europe Occidentale. Collection L'homme et ses Origines. Institut de Paleontologie humaine, MNCN, Paris.

LEVINE, M. A. (1983): Mortallity models and the interpretation of horse population structure. Hunter-gatherer economy in prehistory: a European Perspective (G. Bailey, ed.), uCL university Press, Londres: 23-43.

LINDLY J. (1988): Hominid and Carnivore activity at Middle and Upper Paleolithic cave sites in Eastern Spain. Munibe, 40: 45-70.

MARIEZKURRENA, K. (1983): Contribucion al conocimiento del desarrollo de la denticion y el desarrollo del esqueleto postcranial de Cervus elaphus. Munibe, 35: 149-202.

MARIEZKURRENA, K., ALTUNA, J. (1989): Analisis arqueozoologico de los macromamiferos del yacimiento de Zatoya. El yacimiento prehistorico de Zatoya (Navarra) (Barandiaran, I, Cava. A. eds). Trabajos de Arqueologia de Navarra, 8: 237-266.

MARIN A. B. (2004): Analisis arqueozoologico, tafonomico y de distribucion espacial de la fauna de mamiferos de la cueva de la Fragua (Santona, Cantabria). Edit. TGD, Cantabria.

MARTINEZ, R. (1996): Fauna del Pleistoceno Superior en el Pais Valenciano. Aspectos economicos, huellas de manipulacion y valoracion paleoambiental. Tesis doctoral inedita, universidad de Valencia.

OBERMAIER, H. (1924): Fossil man in Spain. New Haven.

OBERMAIER, H. (1925): El hombre fosil (2 edicion) Memoria 9, CIPP, Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid.

OLSEN, S. L.; SHIPMAN, P. (1988): Surface modification on bone: Trampling vs. butchery. Journal of Archaeological Science, 15: 535-553.

PALES L.; LAMBERT C. (1971): Atlas osteologique pour servir a la identification des mammiferes du quaternaire. Editions du Centre National de la Recherche Scientifique, Paris.

PARSONS, M.; BRETT E. (1989): Taphonomic processes and biases in modern marine environments: an actualistic perspective on fossil assemblage preservation. The processes of fossilization (Donovan, S. K. ed.) Columbia University Press, Nueva York: 22-65.

PEREZ BARBERIA F. J (1994): Determination of age in Cantabrian chamois (Rupicapra pyrenaica parva) from jaw toothrow eruption and wear. Journal of Zoology (London), 223: 649-659.

PEREZ RIPOLL M. (1988): Estudio de la secuencia del desgaste de los molares de Capra pyrenaica de los yacimientos prehistoricos. Archivo de Prehistoria Levantina, 18: 83-128.

RUEDA, J. M. (1993): L'accio antropica sobre les mateires dures animals durant el Pleistocene del Nord-est de Catalunya. Tesis Doctoral inedita, Universitat.de Girona.

SOTO, E. (1984): Restos faunisticos de la cueva del Buxu (Oviedo). Boletin del Instituto de Estudios Asturianos, 112: 803-810.

SOTO BARREIRO M. J. (2003): Cronologia radiometrica, ecologia y clima del Paleolitico cantabrico. Monografias 19, Museo Nacional y Centro de Investigacion de Altamira, Santillana del Mar.

SCHMID E. (1972). Atlas of Animal Bones for Prehistorians, Archaeologists and Quaternary Geologists. Elsevier Publishing Company, Amsterdam.

SHIPMAN, P. (1988): Actualistic studies of animal and hominid activities. Scanning electron microscopy in Archaeology (Olsen, S., ed.) British Archaeological Reports, Internacional. Series 452, Oxford: 261-285.

STRAUS L. G. (1975): El Solutrense de las Cuevas del Castillo y Hornos de la Pena (Santander) en el Museo Arqueologico Nacional de Madrid. Trabajos de Prehistoria, 32: 9-19.

STRAUS L. G. (1976): Analisis de la fauna arqueologico del norte de la Peninsula Iberica. Munibe, 28: 277-285.

STRAUS L. G. (1977): Of deerslayers and mountain men: Palaeolithic faunal exploitation in Cantabrian Spain. For theory building in Archaeology (Binford, L., ed.), Academic Press, Nueva York: 41-78.

STRAUS L. G. (1983): El Solutrense Vasco-Cantabrico, una nueva perspectiva. Centro de investigaciones y Museo de Altamira, Memoria 10, Santillana del Mar.

STRAUS L. G. (1992): Iberia before the Iberians. The Stone Age Prehistory of Cantabrian Spain, University of New Mexico Press, Albuquerque.

STRAUS L. G., CLARK, G. (1986): La Riera Cave: Stone Age Hunter-Gatherer Adaptations in Northern Spain, Arizona State University Anthropological Research Papers No. 36, Tempe.

TEJERO J. M.; CACHO C.; BERNALDO DE QUIROS, F. (2008): Arte mueble en el Aurinaciense cantabrico. Nuevas aportaciones a la contextualizacion del frontal grabado de la Cueva de Hornos de la Pena (San Felices de Buelna, Cantabria). Trabajos de Prehistoria, 65(1): 115-123.

TODD, L. C. (1987): Taphonomy of the Horner II Bone Bed. The Horner site. The type site of the Cody Cultural Complex (Frisson G. C.; Todd, L. C., eds.). Academic Press, Orlando: 107-198.

TOME C.; VIGNE J. D. (2003): Roe Deer (Capreolus capreolus) age at death estimates: New methods and modern reference data for tooth eruption and wear, and for epiphyseal fusion. Archaeofauna, 12: 157-173.

VILLAVERDE, V.; MARTINEZ VALLE, R. (1992): Economia y aprovechamiento del medio en el Paleolitico de la region central del Mediterraneo espanol. Elefantes, ciervos y ovicapridos. Economia y aprovechamiento del medio en la prehistoria de Espana y Portugal (Moure, A., ed.).Universidad de Cantabria, Santander: 77-95.

WHITE, T. D. (1992): Prehistoric cannibalism at Manos 5 MTUMR-2346. Princeton University Press.

YRAVEDRA SAINZ DE LOS TERREROS J. (2000): Subsistencia en el Musteriense cantabrico. Cuadernos de Arqueologia de la Universidad de Navarra, 8: 7-26.

YRAVEDRA SAINZ DE LOS TERREROS J. (2001): Zooarqueologica de la Peninsula Iberica. Implicaciones tafonomicasy paleoecologicas en el debate de los hominidos del Pleistoceno Superior. British Archaeological Reports, International Series 979, Oxford.

YRAVEDRA SAINZ DE LOS TERREROS J. (2002): Especializacion o diversificacion. Una nueva propuesta para el Solutrense y el Magdaleniense cantabricos. Munibe, 54: 3-20.

YRAVEDRA SAINZ DE LOS TERREROS J. (2004): Taphonomie d'un gisement solutreen: le niveau IV d'Amalda (Guipuzcoa, Espagne). Prehistorie et Anthropologie Mediterraneene, 13: 29-41.

YRAVEDRA SAINZ DE LOS TERREROS J. (2005): Patrones de Aprovechamiento de recursos animales en el Pleistoceno Superior de la Peninsula Iberica, Estudio tafonomico de los yacimientos del Esquilleu, Amalda, Cueva Ambrosio y la Pena de Estebanvela. Departamento de Prehistoria y Arqueologia de la Facultad de Geografia e Historia, UNED, Madrid.

YRAVEDRA SAINZ DE LOS TERREROS J. (2006): Tafonomia aplicada a Zooarqueologia. Editorial Aula Abierta, UNED, Madrid.

YRAVEDRA SAINZ DE LOS TERREROS J. (2007a): Nuevas contribuciones al comportamiento cinegetico de la Cueva de Amalda. Munibe, 58: 43-88.

YRAVEDRA SAINZ DE LOS TERREROS J. (2007b): Aproximaciones tafonomicas a los cazadores de la segunda mitad del Pleistoceno Superior de la mitad norte del interior de la Peninsula Iberica. Arqueoweb, 9(1).

YRAVEDRA SAINZ DE LOS TERREROS J. (en prensa): Analisis tafonomico de los macromamiferos del yacimiento paleolitico de Cobalejos (Velo de los Pielagos, Cantabria, Espana). La cueva de Covalejos (Velo de Pielagos, Cantabria).) (J. Sanguino, R. Montes, eds.), Monografias del Museo Nacional y Centro de Investigacion de Altamira.

Jose YRAVEDRA SAINZ DE LOS TERREROS, Departamento de Prehistoria. Universidad Complutense de Madrid. joyravedra@hotmail.com

Recibido: 02-03-2009

Aceptado: 22-06-2010
Tabla 1.- Perfiles Taxonomicos en NR y MNI (A: Adulto, I: Infantiles-
Juveniles)

                                 F                       E

                       Musteriense             Aurinaciense

NR                      NR       %              NR       %

Mamuthus-Paleeox.                              2       2,7
Bos primigenius        7       4,2             2       2,7
Equus caballus         29      17,3            26      34,7
Cervus elaphus         27      16,1            21      28,0
Capreolus capreolus    8       4,8
Capra pyrenaica        4       2,4             5       6,7
Rupicapra rupicapra    77      45,8            12      16,0
Sus scropha
Ursus spelaeus         12      7,1
Pantera pardus                                 5       6,7
Lynx pardina                                   1       1,3
Felix silvestris       1       0,6
Vulpes vulpes
Canis lupus
Martes martes
Carnivoro indet
Lepussp                2       1,2
T.Grande               2       1,2             1       1,3
T Mediana
T. pequena
indet.
Total                  168                     75

                                 D                       C

                       Aurinaciense Evol.              Solutrense

NR                      NR       %              NR       %

Mamuthus-Paleeox.
Bos primigenius        11      2,7             27      4,5
Equus caballus         82      19,9            254     42,3
Cervus elaphus         183     44,4            150     25,0
Capreolus capreolus    12      2,9             13      2,2
Capra pyrenaica        4       1,0             32      5,3
Rupicapra rupicapra    92      22,3            98      16,3
Sus scropha            1       0,2
Ursus spelaeus         3       0,7
Pantera pardus
Lynx pardina           3       0,7
Felix silvestris
Vulpes vulpes          1       0,2
Canis lupus            2       0,5             3       0,5
Martes martes          1       0,2
Carnivoro indet                                1       0,2
Lepussp
T.Grande               9       2,2             17      2,8
T Mediana                                      4       0,7
T. pequena             8       1,9             1       0,2
indet.
Total                  412                     600

                                 B

                       Magdaleniense

NR                      NR       %             Total

Mamuthus-Paleeox.                              2
Bos primigenius                                47
Equus caballus         53      33,33           444
Cervus elaphus         42      26,42           416
Capreolus capreolus                            33
Capra pyrenaica        20      12,58           65
Rupicapra rupicapra    41      25,79           320
Sus scropha                                    1
Ursus spelaeus                                 15
Pantera pardus                                 5
Lynx pardina                                   4
Felix silvestris                               1
Vulpes vulpes                                  1
Canis lupus                                    5
Martes martes                                  1
Carnivoro indet                                1
Lepussp                                        2
T.Grande               1       0,63            30
T Mediana                                      4
T. pequena                                     9
indet.                 2       1,26            2
Total                  159                     1408

                       Musteriense             Aurinaciense

MNI                    A/I     MNI     %       A/I     MNI     %

Mamuthus-Paleeox.                              1       1       5,3
Bos primigenius        1       1       3,6     1       1       5,3
Equus caballus         6/1     7       25,0    5/1     6       31,6
Cervus elaphus         2/2     4       14,3    3/1     4       21,1
Capreolus capreolus    2       2       7,1
Capra pyrenaica        1/1     2       7,1     2/1     3       15,8
Rupicapra rupicapra    7/3     10      35,7    1/2     3       15,8
Sus scropha
Urdus spelaeus         1       1       3,6
Pantera pardus                                 1       1       5,3
Lynx pardina                                   1       1       5,3
Felix silvestris       1       1       3,6
Culpes vulpes
Canis lupus
Maries martes
Lepussp                1       1

                       Aurinaciense Evol.              Solutrense

MNI                    A/I     MNI     %       A/I     MNI %

Mamuthus-Paleeox.
Bos primigenius        1       1       2,0     5/1     6       11,3
Equus caballus         9/1     10      20,0    13/3    16      30,2
Cervus elaphus         18      18      36,0    10/1    11      20,8
Capreolus capreolus    2       2       4,0     1/1     2       3,8
Capra pyrenaica        2       3       6,0     3/1     4       7,5
Rupicapra rupicapra    9       9       18,0    11/1    12      22,6
Sus scropha            1       1       2,0
Urdus spelaeus         1       1       2,0
Pantera pardus                         0,0
Lynx pardina           1       1       2,0
Felix silvestris                       0,0
Culpes vulpes          1       1       2,0
Canis lupus            1       1       2,0     1       1       1,9
Maries martes          1       1       2,0
Lepussp

                       Magdaleniense

MNI                    A/I     MNI     %
Mamuthus-Paleeox.
Bos primigenius
Equus caballus         5       5       29,4
Cervus elaphus         4       4       23,5
Capreolus capreolus
Capra pyrenaica        2       2       11,8
Rupicapra rupicapra    5/1     6       35,3
Sus scropha
Urdus spelaeus
Pantera pardus
Lynx pardina
Felix silvestris
Culpes vulpes
Canis lupus
Maries martes
Lepussp

Tabla 2.- Estacionalidad de la muerte de los animales representados

                                                      Aurinac.
                       Musteriense    Aurinaciense     Evol.

Bos primigenius           Otono
Equus caballus              ??                           ??
Cervus elaphus          Invierno-                    Primavera-
                          Verano                       Otono
Capreolus capreolus       Otono
Capra pyrenaica             ??
Rupicapra rupicapra       Otono

                       Solutrense   Magdaleniense

Bos primigenius
Equus caballus
Cervus elaphus          Verano-       Primavera-
                         Otono          Verano
Capreolus capreolus      Otono
Capra pyrenaica         Verano-
Rupicapra rupicapra     Invierno        Otono

Tabla 3.- Perfiles esqueleticos en los animales mas representativos
del Musteriense

                                  Musteriense

               Bos   Equus   Cervus   Capra   Capreolus   Rupicapra

Cuerno                         1                              1
Maxilar         1                                             7
Mandibula                      9                             24
Diente          4     27       17                            32
Escapula                                                      1
Radio                                   1                     2
Metacarpo       1                                             1
Tibia                  2
Tarso                                   1                     1
Falange                                 2         8           7
Sesamoideo      1
Total           7                       4         8          76
Craneal         5     27       27       0         0          64
Axial           0      0       0        0         0           1
Ap Superior     0      2       0        1         0           2
Ap inferior     2      0       0        2         8           8

Tabla 4.- Perfiles esqueleticos en los animales mas representativos
del Aurinaciense

                           Aurinaciense

              Bos   Equus   Cervus   Capra   Rupicapra

Cuerno                                           1
Craneo
Mandibula                                        3
Diente         2     26       19       3         6
Vertebra
Escapula
Humero
Radio
Ulna
Carpo
Metacarpo                              1         1
Pelvis                        1
Femur
Tibia                         1
Tarso
Metatarso
Falange                                1         1
Total                                           12
Craneal        2     26       19       3        10
Axial          0      0       1        0         0
Ap Superior    0      0       1        0         0
Ap inferior    0      0       0        2         2

                             Aurinaciense Evolucionado

              Bos   Equus   Cervus   Capra   Capreol   Rupicapra

Cuerno                        8                            1
Craneo                        5
Mandibula             1       30                4         11
Diente         7     66      115                4         40
Vertebra                      1                 1
Escapula                      1                            1
Humero         1      2       1                            3
Radio                 4       1                            1
Ulna                  1                                    1
Carpo                 3
Metacarpo             2       7                            2
Pelvis                        3        1                   2
Femur          1                                           1
Tibia          1              1                            2
Tarso                         2        2        2          9
Metatarso             1                                    1
Falange        1      2       8        1        1         17
Total         11     82      183       4       12         92
Craneal        7     67      158       0        8         52
Axial          0      0       5        1        1          3
Ap Superior    3      7       3        0        0          8
Ap inferior    1      8       15       1        1         20

Tabla 5.- Perfiles esqueleticos en los animales mas representativos
del Solutrense y Magdaleniense

                                    Magdaleniense

               Bos   Equus   Cervus   Capra    Capreol   Rupicapra

Cuerno                         24       4
Craneo
Maxilar                        2                             3
Mandibula                      8        7                   11
Diente                48       4        5                   23
Vertebra                                                     1
Costilla               2       1
Escapula
Humero                                                       1
Radio
Ulna
Metacarpo              2       3
Pelvis                 1
Femur
Rotula
Tibia
Tarso                                   1                    1
Metatarso                      2
Falange                                 3                    1
Sesamoideo
Total           0     53       44       20        0         41
Craneal         0     48       38       16        0         37
Axial           0      3       1        0         0          1
Ap Superior     0      0       0        0         0          1
Ap inferior     0      2       5        3         0          1

                                   Solutrense

               Bos   Equus    Cervus   Capra    Capreol   Rupicapra

Cuerno                          19       4         1          4
Craneo                 1
Maxilar                                                       4
Mandibula       1      6        37       1                   43
Diente         18     208       44       5         1         19
Vertebra        1      1        4        1                    1
Costilla               4        2
Escapula               1        2                             1
Humero          2      4        4        4         1          2
Radio                  12       1                             2
Ulna                   1
Metacarpo                       6        4
Pelvis          2      1        2
Femur                  1        1                             1
Rotula                 1        1
Tibia                  4        1                             1
Tarso           1               16       4         1          6
Metatarso                       2                             5
Falange         1      5        8        9         2          9
Sesamoideo             1
Total          26     251      150       32        5         98
Craneal        19     215      100       10        2         70
Axial           3      7        10       1         0          2
Ap Superior     2      23       8        4         1          6
Ap inferior     1      6        16       13        2         14

Tabla 6. Alteraciones oseas en los niveles musterienses y del
Paleolitico Superior Inicial, donde NR: Numero de Restos, MC: Marca
de Corte, MD: Marca de Diente, MP: Marca de Percusion, Fgo: Alteracion
termica, Tr: Trampling y Rod: Huesos con rodamiento.

                                Musteriense             Aurinaciense

NR                     NR    MC     MD    MP    NR     MC     MD    MP

Mamuthus-Paleoxod.                               2
Bos primigenius         7     1                  2
Equus caballus         29     1     2           26
Cervus elaphus         27                       21     1
Capreolus capreolus     g           3
Capra pyrenaica         4           1      1     5            1
Rupicapra rupicapra    77           12     2    12            5
Sus scropha
Ursus sp               12
Pantera pardus                                   5
Lynx pardina                                     1
Felix silvestris        1
Vulpes vulpes
Canis lupus
Martes martes
Carnivoro indet
Lepus sp                2
T. Grande               2                        1     1
T Mediana
T. pequena
Total                  169    2     18     3    75     2      6
% Total                      1,2   10,7   1,8         2,7    8,0
% Excluyendo dientes         2,2   19,8               10,5   31,6

                                     Aurinacinse evolucionaco

NR                      NR     MC     MD     MP    Fgo     Tr    Rod

Mamuthus-Paleoxod.
Bos primigenius         11     1      2             6             3
Equus caballus          82     3      5      1      9      14     10
Cervus elaphus         183     4      30            18     17     22
Capreolus capreolus     12                          2             1
Capra pyrenaica         4                           4             3
Rupicapra rupicapra     92            29            60     2      43
Sus scropha             1
Ursus sp                3
Pantera pardus
Lynx pardina            3
Felix silvestris
Vulpes vulpes           1
Canis lupus             2             1             3      1      1
Martes martes           1
Carnivoro indet
Lepus sp
T. Grande               9      2      1             3      7      6
T Mediana
T. pequena              8             2             3      3      4
Total                  412     10     70     1     108     44     93
% Total                       2,4    17,0   0,2    26,2   10,7   22,6
% Excluyendo dientes          5,6    38,9   0,6

Tabla 7.- Alteraciones oseas en los niveles solutrenses y
magdalenienses, donde NR: Numero de Restos, MC: Marca de Corte, MD:
Marca de Diente, MP: Marca de Percusion, Fgo: Alteracion termica, Tr:
Trampling y Rod: Huesos con rodamiento

                                     Solutrense

         NR            NR     MC    MD    MP    Tr    Rod

Mamuthus-Paleeox.
Bos primigenius        27     2      1                 7
Equus caballus         254    4      6     1    16     97
Cervus elaphus         150    12     2     1    11     27
Capreolus capreolus    13            2
Capra pyrenaica        32            4
Rupicapra rupicapra    98     8      2     8
Sus scropha
Ursus sp
Pantera pardus
Lynx pardina
Felix silvestris
Vulpes vulpes
Canis lupus             3
Martes martes
Carnivoro indet         1
Lepussp
T.Grande               17     6                  6     8
T Mediana               4
T. pequena              1
Total                  600    32    17    10    33    139
% Total                      5,3    2,8   1,7   5,5   23,2
% Excluyendo dientes         10,5   5,6   3,3

                                  Magdaleniense

         NR            NR     MC     MD    MP    Rod

Mamuthus-Paleeox.
Bos primigenius        53     3
Equus caballus         53     3                   3
Cervus elaphus         42     5                   25
Capreolus capreolus
Capra pyrenaica        20     3      3            4
Rupicapra rupicapra    41     3      2
Sus scropha
Ursus sp
Pantera pardus
Lynx pardina
Felix silvestris
Vulpes vulpes
Canis lupus
Martes martes
Carnivoro indet
Lepussp
T.Grande                1
T Mediana
T. pequena
Total                  157    17     5            32
% Total                      10,8   3,2          20,4
% Excluyendo dientes         20,5   6,0

Tabla 8.- Frecuencias y porcentajes de marcas de corte (MC) y de diente
(MD) sobre el numero de restos (NR *), una vez excluidos del numero
total (NR) todos los dientes y los huesos que presentan un mal estado
de conservacion de la superficie.

                              Musteriense

              NR    NR *    MC    % MC    MD    % MD

Bos           7      3      1     33,3
Equus         29     2      1     50,0    2     100,0
Cervus        27     10
Capreolus     8      8                    3     37,5
Capra         4      4                    1     25,0
Rupicapra     77     45                   12    26,7

                             Aurinaciense

              NR    NR *    MC    % MC    MD    % MD

Bos           2      0
Equus         26     0
Cervus        21     2      1     50,0
Capreolus
Capra         5      2                    1     50,0
Rupicapra     12     6                    5     83,3

                      Aurinaciense evolucionado

              NR    NR *    MC    % MC    MD    % MD

Bos           11     4      1     25,0    2     50,0
Equus         82     16     3     18,8    5     31,3
Cervus       183     68     4     5,9     30    44,1
Capreolus     12     8
Capra         4      0
Rupicapra     92     52                   29    55,8

                             Solutrense

              NR    NR *    MC    % MC    MD    % MD

Bos           27     9      2     22,2    1     11,1
Equus        254     46     4     8,7     6     13,0
Cervus       150    106     12    11,3    2      1,9
Capreolus     13     12                   2     16,7
Capra         32     7                    4     57,1
Rupicapra     98     79     8     10,1    2      2,5

                            Magdaleniense

              NR    NR *    MC    % MC    MD    % MD

Bos
Equus         53     5      3     60,0
Cervus        42     38     5     13,2
Capreolus
Capra         20     15     3      20     3     20,0
Rupicapra     41     18     3      17     2     11,1

Tabla 9.- Porcentajes de marcas de corte (MC) y marcas de diente (MD)
en animales de talla grande (Tios, Equus, Cervus) y animales de talla
pequena (cabra, rebeco y corzo) agrupados por secciones apendiculares
superior (humero y femur), medial (tibia y radio-ulna) e inferior
(metapodios).

                          NR con MC/NR absoluto (%MC)

                      Superior      Medial      Inferior

MUS.       Grande                  1/2(50%)    1/1(100%)
           Pequeno                 0/3(0%)      0/1(0%)
AUR.       Grande                 1/1(100%)
           Pequeno                              0/2(0%)
AUR. EV.   Grande     3/5(60%)     2/6(33%)    1/10(10%)
           Pequeno    0/4(0%)      0/4(0%)      0/3(0%)
SOL.       Grande    4/12(33%)    2/19(11%)    1/8(12,5%)
           Pequeno   1/8(12,5%)    2/3(66%)     4/9(44%)
MAG.       Grande                               2/7(29%)
           Pequeno    0/1(0%)

                          NR con MD/NR absoluto (%MD)

                      Superior      Medial      Inferior

MUS.       Grande                  0/2(0%)      0/1(0%)
           Pequeno                 1/3(33%)    1/1(100%)
AUR.       Grande                  0/1(0%)
           Pequeno                              1/2(50%)
AUR. EV.   Grande     3/5(60%)     4/6(66%)    3/10(30%)
           Pequeno    3/4(65%)      %(65%)      2/3(66%)
SOL.       Grande    12/2(17%)    4/19(21%)    1/8(12,5%)
           Pequeno    1/8(12%)     0/3(0%)      1/9(11%)
MAG.       Grande                               0/7(0%)
           Pequeno   1/1(100%)

Tabla 10.-Porcentajes de marcas de corte en comportamientos antropicos
cinegeticos y carroneros tras la accion de carnivoros. Los porcentajes
provienen del estudio de Dominguez Rodrigo (1997).

                  Humano Primero            Carnivoros primero

% MC        Media   Rango Variabilidad   Media   Rango Variabilidad

superior     60           25-87            8            16-0
medial       30           66-15           20            54-0
inferior     10            35-9           50           70-30

Tabla 11.- Situacion anatomica de las marcas de corte en los
animales mas grandes

                 Musteriense           Aurinaciense

MC           Bos   Equus   Cervus   Bos   Equus   Cervus

Cuerno
Mandibula
Costilla
Escapula
Humero
Radio
Metacarpo     1
Pelvis
Femur
Tibia                1                              1
Metatarso
Total         1      1       0       0      0       1

                Aurinaciense            Solutrense
                Evolucionado

MC           Bos   Equus   Cervus   Bos   Equus   Cervus

Cuerno                                              3
Mandibula                            1              5
Costilla                                    1
Escapula                     1
Humero               1       1              1       2
Radio                1                      1
Metacarpo            1                              1
Pelvis                       1
Femur         1                                     1
Tibia                        1              1
Metatarso                            1
Total         1      3       4       2      4       12

                Magdaleniense

MC           Bos   Equus   Cervus

Cuerno
Mandibula                    4
Costilla             1
Escapula
Humero
Radio
Metacarpo            1
Pelvis               1
Femur
Tibia
Metatarso                    1
Total         0      3       5

Tabla 12.- Osteometria de Vulpes vulpes

TIBIA              DAP EP DISTAL         DT EP DISTAL

Aurinaciense           11                   17
evolucionado

Tabla 13.- Osteometria de Bos primigenius

                                                   Ep proximal

Sigla             Taxon   Parte anatomica    L    DAP PR   DTPR

Solutrense         Bos    Falange 3         75      0        0
Aurin. Evolue.     Bos    Falange 1         60      32      28
Musteriense        Bos    Metacarpo          0      40      72
Aurin. Evolue.     Bos    Tibia              0      0        0

                      Ep Distal

Sigla             DAP DIST   DT DIST

Solutrense           0          0
Aurin. Evolue.       21        29
Musteriense          0          0
Aurin. Evolue.       68        91

Tabla 14.- Osteometria de Equus caballus

                                         Ep. Proximal  Ep. Distal

                                   L     DAP     DT    DAP     DT

Aurinaciense Evol.    Humero                            88     82
Aurinaciense Evol.    Radio        0      0      0      40     80
Aurinaciense Evol.    Radio        0      0      0      39     75
Aurinaciense Evol.    Radio        0      0      0      37     70
Solutrense            Radio        0      0      0      40     73
Solutrense            Radio        0      0      0      40     71
Solutrense            Radio        0      0      0      40     70
Musteriense           Tibia        0      0      0      51     76
Musteriense           Tibia        0      0      0      46     80
Magdaleniense         Metacarpo    0      0      0      40     45
Solutrense            Rotula       67
Solutrense            Falange 1    80     34     55     24     42
Aurinaciense Evol.    Falange 2    47     34     57     26     53

Tabla 15.- Osteometria de Cervus elaphus

Sigla            Cervus       L     DAP PR   DTPR   DAP DIST   DT DIST

solutrense       Astragalo    61      0       0        0          0
solutrense       Astragalo    57      0       0        0          0
solutrense       Astragalo    56      0       0        0          0
solutrense       Astragalo    52      0       0
solutrense       Calcaneo    128
solutrense       Calcaneo    120
solutrense       Calcaneo    118
solutrense       Humero       0       0       0        58        59
Aurinac. Evol    Humero       0       0       0        48        50
solutrense       Femur        0       0       0        85
Aurinac. Evol    Radio        38      0       0
solutrense       Radio        0       0       0        39        62
Aurinac. Evol    Tibia        0       0       0        35        50
aurinaciense     Tibia        0       0       0        41        53
solutrense       Metacarpo    0       33      50       0          0
solutrense       Metacarpo    0       0       0        28        42
solutrense       Metatarso    0       0       0        26        43
solutrense       Metatarso    0       0       0        26        41
solutrense       Falange 3    52      0       0        0          0
solutrense       Falange 3    52      0       0        0          0
solutrense       Falange 2    44      29      24       28        21

Tabla 16.- Osteometria de Capreolus capreolus

                                Proximal      Distal

              Capreolus    L    DAP   DT    DAP   DT

Musteriense   Falange 1   49    15    11    10    10
Musteriense   Falange 1   48    16    15    10    12
Musteriense   Falange 1   44    15    14    11    13
Musteriense   Falange 3   39     0     0     0     0
Aur Evolue    Falange 3   40     0     0     0     0
Solutrense    Calcaneo    65

Tabla 17.- Osteometria de Rupicapra rupicapra

                                      Proximal           Distal

                Rupicapra    L     DAP PR   DT PR   DAP DIST   DT DIST

Aur Evol        Astragalo    37      0        0
solutrense      Astragalo    32      0        0
solutrense      Calcaneo     57      0        0        0          0
Aur Evol        Humero       0       0        0        30        32
Aur Evol        Humero       0       0        0        28        31
Magdaleniense   Humero       0       0        0        25        30
solutrense      Humero       0       0        0        25        29
solutrense      Humero       0       0        0        22        30
Aur Evol        Femur        0       0        0        28        31
solutrense      Tibia        0       0        0        20        29
Aur Evol        Metacarpo    0       0        0        19        29
Aur Evol        Metacarpo    0       0        0        18        30
aurinaciense    Metacarpo    0       0        0        15        28
solutrense      Metatarso   165      20      22        17        27
Aur Evol        Metatarso    0       0        0        16        30
aurinaciense    Falange 1    48      15      12        11        12
musteriense     Falange 1    41      15      13        8         10
musteriense     Falange 1    39      13      13        10        14
solutrense      Falange 3    34      0        0
musteriense     Falange 2    31      13      11        13        10
musteriense     Falange 2    31      13      11        13        10
musteriense     Falange 2    31      10      11        10        18
musteriense     Falange 2    31      10      11        10        18

Tabla 18.- Osteometria de Capra pirenaica

Sigla           Capra         L    DAP PR   DTPR    DAP DIST   DT DIST
                pyrenaica

Magdaleniense   Falange 1    48      16      14        10        13
Aurinaciense    Falange 1    44      16      14        12        11
Aurin. Evol     Falange 3    38      0        0
Musteriense     Falange 1     5      17      15        12        13
Musteriense     Falange 1     5      15      14        10        12
Aurin. Evol     Astragalo    37      0        0
Magdaleniense   Astragalo    35      0        0        0          0
Solutrense      Calcaneo     70      0        0        0          0
Solutrense      Calcaneo     64      0        0        0          0
Solutrense      Metacarpo     0      0        0        21        36
Solutrense      Metacarpo     0      0        0        20        35
Solutrense      Metacarpo     0      0        0        20        34
Solutrense      Humero        0      0        0        30        32
Solutrense      Humero        0      0        0        26        30
Solutrense      Humero        0      0        0        0         31
COPYRIGHT 2010 Universidad Complutense de Madrid
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2010 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Yravedra Sainz de los Terreros, Jose
Publication:Complutum
Article Type:Report
Date:Jan 1, 2010
Words:10379
Previous Article:El arado y los yacimientos paleoliticos. Una decada de investigacion sobre el efecto del laboreo en los paramos del Duero.
Next Article:Zooarqueologia del III Milenio A.N.E.: el barrio metalurgico de Valencina de la Concepcion (Sevilla).
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters