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XIMENA URTUBIA ODEKERKEN: Hegemonia y cultura politica en el Partido Comunista de Chile: la transformacion del militante tradicional, 1924-1933.

XIMENA URTUBIA ODEKERKEN

Hegemonia y cultura politica en el Partido Comunista de Chile: la transformacion del militante tradicional, 1924-1933

Ariadna Ediciones, Santiago, 2016, 250 pp. ISBN: 978-956-8416-40-9

La historiografia sobre los partidos de izquierda chilenos ha visto engrosarse en los ultimos anos gracias a numerosas investigaciones. Por lo general, lejos de la produccion hagiografica de antano, la historia de las organizaciones de izquierda en nuestro pais ha sido abordada desde diversas opticas. Desde la historia oral y las culturas politicas, pasando por el tradicional analisis de sus lineas estrategicas, hasta llegar a la reconstruccion de las subjetividades militantes y la perspectiva de genero; hoy por hoy en Chile, las pesquisas sobre este sector politico gozan de un excelente estado de salud. En este sentido, los palmares se los llevan el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Partido Comunista (PC), que han concentrado la atencion de jovenes y no tan jovenes investigadores nacionales y extranjeros. Una deuda pendiente la constituye el Partido Socialista (PS), organizacion que aun espera ser abordada con el rigor y las opticas multidimensionales utilizadas en los partidos mencionados en primer lugar. Por su parte, el anarquismo vive un momento historiografico tan o mas auspicioso que el del mirismo y el comunismo. De esta manera, ha resultado fecundo el dialogo entre la historia politica y la historia social--antano en bandos opuestos--para la descripcion de las izquierdas desde fines del siglo XIX hasta el presente. Ademas, las conexiones con la sociologia, la ciencia politica y la antropologia, en mayor o menor grado, han enriquecido los analisis. Tambien el enfoque de memoria ha sido fundamental para trabajar las trayectorias individuales y colectivos de la militancia. Asi, parafraseando un conocido articulo de Eric Hobsbawm, hoy dia en Chile parece ser un buen momento para hacer historia de las izquierdas.

En este contexto debemos ubicar la obra de Ximena Urtubia Hegemonia y cultura politica en el Partido Comunista de Chile: la transformacion del militante tradicional, 1924-1933. Constituido, en lo grueso, por su tesis que le otorgo el grado de Licenciada en Historia de la Universidad de Chile, este trabajo esta llamado a constituirse en un referente para iniciar un nuevo angulo para examinar la historia de la izquierda chilena. En efecto, tal vez el aspecto mas original de este libro es que radicaliza su distanciamiento de los enfoques tradicionales sobre historia de partidos. Estos, como se sabe, se centran en los debates y evoluciones sobre sus lineas politicas. En el caso de este libro, ese punto queda subordinado a los aspectos organizacionales, cuestion que estaria en la base para explicar la trayectoria de los primeros anos de existencia del PC.

En efecto, el libro de Urtubia aborda una etapa que ha sido ampliamente visitada por la historiografia. Referentes nacionales como Hernan Ramirez Necochea, Olga Ulianova y Sergio Grez o autores extranjeros, como Andrew Barnard o Peter DeShazo, se han concentrado en parte o todo el periodo que contempla esta obra. Desde la perspectiva del movimiento sindical, los trabajos de Jorge Rojas Flores tambien son fundamentales. Inclusive, es un periodo de la historia del PC que se vio beneficiado con los materiales contenidos en el Archivo Estatal ruso, que la Dra. Ulianova y Alfredo Riquelme han recopilado en tres tomos. Asimismo, existen numerosos articulos, memorias y otros libros que han cubierto esta polemica etapa. A pesar de esta frondosa literatura, la autora ofrece una mirada nueva y original sobre la etapa genetica del comunismo en Chile.

Su hipotesis intenta explicar la division del PC, ocurrida a principios de la decada de 1930. Segun su vision, esto tendria directa relacion con el desarrollo de dos maneras distintas de recepcionar el proceso de "bolchevizacion" que la Komintern habia impuesto a los partidos comunistas de todo el mundo. Asi, las facciones en conflicto habrian aplicados sus principios centralizadores y doctrinarios con enfasis distintos, lo que estaria en la base del quiebre del PC chileno. Unos--el sector oficialista--habria sido mas rigidamente seguidor de las orientaciones provenientes de la Internacional Comunista, provocando una transformacion mas profunda de la cultura comunista. Otros, los disidentes u opositores, lo habrian hecho de manera mas laxa, preservando en mayor grado la identidad del militante tradicional del PC prebolchevizado.

Las novedades de este enfoque son varias. Primero, como deciamos, explicar la division por factores de pugnas de poder y organizacionales, mas que por las diferencias politicas de la epoca. Segundo, tambien relegar a un segundo plano (o derechamente descartar), la explicacion mas tradicional de esta division, descrita como analoga a la del resto del movimiento comunista internacional, basada en la pugna entre estalinistas y trotskistas. Tercero, en cuestionar la recepcion del proceso de bolchevizacion en el PC, el que ha sido descrito como una asimilacion o rechazo mecanico por parte de los bandos en conflicto. Para Ximena Urtubia, ni lo uno ni lo otro, ya que oficialistas y disidentes--en mayor o menor medida--habrian bebido de su influencia organica y doctrinaria. La cuarta novedad la constituye el tratamiento sobre Recabarren y la cuestion del "recabarrenismo". Visualizado como un instrumento politico para legitimar tal o cual posicion de cada bando, incluso el momento de maxima intervencion del Buro Sudamericano (BSA) de la Komintern, que insto a repudiar su influencia, no impidio que el PC oficialista siguiera apropiandose de su figura politica.

De esta manera, la autora escoge partir describiendo el deber ser que imponia la cultura comunista en la fase previa de la bolchevizacion. Era lo que ella llama "el militante tradicional", cuya formacion y cultura militante lo hacia menos disciplinado y mas libre. Luego, bolchevizacion mediante, esto se modifico por la conviccion a la que llegaron los comunistas locales (de ambos bandos, recalca Urtubia): se necesitaba mas disciplina y organicidad. Sin embargo, el sector que dio continuidad al comunismo (el "laferttismo" o sector oficial), transformo radicalmente la concepcion de militante. Lo convirtio en un profesional del comunismo, un personaje acritico, que sublimaba su yo, dice la autora de este libro, para convertirse en una pieza mas del partido. Sus adversarios, bolchevizados igualmente, como ya deciamos, habrian preservado los rasgos tradicionales del militante comunista, basado en el peso de su experiencia individual, ser criticos y acostumbrados al debate.

La primera cuestion que nos gustaria rescatar de las numerosas propuestas que este trabajo realiza, es haberse concentrado en la concepcion de la militancia. Su lectura me recordo el indispensable texto de Annie Kriegel titulado Los comunistas franceses (1). Alli se describe el cosmos comunista galo, su manera de organizarse, su instruccion, sus creencias, la manera de reproducirse de sus direcciones politicas, etc. Obra senera de la historiografia sobre el comunismo a nivel mundial, tuvo la virtud de hacer una sociologia de la militancia, que revelo un extraordinario potencial explicativo del "modo de ser" de los comunistas franceses. En el caso del texto de Urtubia, logra una excelente reconstruccion de los "ideales militantes" que se elaboraron durante la decada de 1920 y 1930 en el comunismo chileno. Como bien ella misma lo aclara, estos no se reflejaban necesariamente en la realidad, porque las personas estan lejos de ser receptores pasivos de las ordenes provenientes "desde arriba". Es decir, una cuestion son los tipos de militantes y las pugnas sobre el sentido de su transformacion--que sintetiza lo realizado por Ximena Urtubia--y otra es la manera como esto fue recepcionado por la militancia. Texto ambicioso, en algunos pasajes se tienta a abordar este problema, pero de manera prudente, opta por dejarlo enunciado como un problema por abordar a futuro. En este sentido, nos parece que uno de los aspectos que deja como legado este texto es evitar que las tipologias militantes subsuman la capacidad de agencia de los militantes. Lejos de ser actores pasivos, segun dice Annie Kriegel, incluso en organizaciones altamente centralizadas como lo era el PC frances, la designacion de los dirigentes locales, regionales y nacionales formaba parte de un proceso de negociacion no escrito en los estatutos, pero necesarios para obtener la legitimidad de la dirigencia.

En segundo lugar, Urtubia intuye de manera sobresaliente la centralidad que tiene en la militancia lo que otro historiador galo, Bernard Pudal, ha denominado el capital politico que aporta la trayectoria militante. Basado en la obra de Bourdieu, Pudal senala que los "ideales militantes" constituyen el marco sobre el que las dirigencias comunistas podian o no legitimar su caracter de tal. En la medida en que la biografia se aproximara a los aspectos ideales, mayor capital politico dentro de la organizacion. Como queda muy claro en este libro, cuestiones tales como la extraccion de clase, su disciplina ferrea (es decir, no ser cuestionador de las decisiones de la direccion), la cantidad de veces que haya sido encarcelado, su comportamiento en la prision, una vida privada "ordenada", una vida publica alejada del alcohol y las juergas, eran parte del horizonte comunista. En la medida en que se cumpliera ese perfil, existian posibilidades de ascender en la estructura partidaria.

En tercer lugar, esto nos lleva a una problematica que se puede extraer del libro, aunque no este dicha explicitamente: la pregunta fundamental sobre por que se milita. ?Que razones explican que personas que podrian estar tranquilamente desarrollando su vida privada, se arriesguen a todo por militar en una organizacion tan debil, como lo era el PC en esos anos? Claramente, la manera tradicional de responder a esta pregunta, basada en la mirada heroica sobre el movimiento obrero, es insuficiente. En esa linea, nos parece que Urtubia logra avanzar varios pasos mas alla, aclarando que en la pugna que ella analiza no solo hay razones ideologicas, sino que disputas por el control de la organizacion. Estando en parte de acuerdo con esto, los estudios sobre militancia han puesto la atencion sobre el riesgo de la aplicacion mecanica de la "teoria de la eleccion racional", para explicarse el origen de por que las personas militan. Es decir, no todo es maximizacion de ganancias ni pura instrumentalizacion en beneficio propio. Pareciera que la combinacion de cuestiones ideologicas y de experiencia de vida, ligado a la sociabilidad del campo cultural al que estan circunscritas los individuos, son aspectos fundamentales para responder a la crucial pregunta sobre las razones de la militancia.

Por ultimo, queda pendiente la cuestion de genero. En el POS y luego en el PC, tambien se desarrollo una vision sobre el papel de la mujer en la sociedad, la manera que debian involucrarse en la politica, desde una perspectiva emancipadora. Sin embargo, es sabido que esto estaba lejos de realizarse en la practica. En Chile todavia es embrionario el examen de la militancia desde la perspectiva de genero. El trabajo de Tamara Vidaurrazaga sobre el MIR y de Alfonso Salgado para el de las Juventudes Comunistas indican la existencia de una veta que, seguramente, sera imposible de esquivar en un futuro no lejano.

En otro plano, un aporte fundamental realizado por este libro se refiere al tratamiento que hace del proceso de bolchevizacion del PC. Como es sabido, durante los conflictos internos en el partido sovietico, la bolchevizacion emergio como la cara visible del proceso de estalinizacion del partido. Este proceso se universalizo, dandole una impronta caracteristica comun a los partidos comunistas en todo el mundo. Asi, la centralidad de la disciplina interna, la unidad de la accion y el supuesto caracter monolitico de los partidos comunistas, todos aspectos fundamentales de su cultura politica a nivel planetario, provinieron de la llamada "bolchevizacion". Glorificado por las historias oficiales, por considerar que dieron forma al "verdadero Partido Comunista", fue satanizado por los adversarios del comunismo. En efecto, el tema de la bolchevizacion ha sido utilizado por la historiografia conservadora chilena, para justificar la existencia de un ADN autoritario y antidemocratico de la izquierda chilena. Ademas, seria la prueba dorada de la extrema dependencia del comunismo de los dictados de Stalin y sus secuaces. Asi, se utiliza para llevar agua al molino de la tesis que justifica o explica que el golpe de Estado de 1973, en definitiva, fue "culpa de todos". Por su parte, otras visiones, pero de izquierda, tambien han satanizado la bolchevizacion. Uno de los primeros, me parece, fue Augusto Varas durante la decada de 1980. En pleno proceso de "renovacion socialista", que como se sabe implicaba la ruptura epistemologica radical con el marxismo, la bolchevizacion fue utilizada como el chivo expiatorio, el momento genetico en que se desvio la posibilidad de un "socialismo humanista", "buena onda", "chileno". Posteriormente, tesis similares plantearon Eduardo Deves y Gabriel Salazar, quienes levantaron la etapa prebolchevizacion (la era del POS, en rigor) como el momento de mayor claridad y posibilidad de pensar una manera original otro modelo de sociedad. Interesante, en esa perspectiva, es el aporte del recientemente desaparecido Jaime Massardo, quien demostro que las nociones de socialismo planteadas por el POS en su declaracion de principios, era un copy-paste del socialismo reformista de la II Internacional. Con todo, esta optica, en su afan de exaltar la originalidad del pensamiento del mundo popular chileno de comienzos de siglo XX, exacerbo la supuesta ruptura entre la izquierda de las tres primeras decadas del siglo, con la que vino despues. Una ruptura entre una izquierda "buena", que portaba el proyecto adecuado, versus la que continuo, que echo todo a perder.

El enfoque con que lo aborda Ximena Urtubia, que constituye el primer libro monografico sobre la cuestion de la bolchevizacion, esta desprovisto de estos supuestos. Como ella lo senala al terminar su obra, su opcion fue "interpretar los procesos historicos desde su especifica complejidad, evitando dejarse llevar por hipotesis precipitadas, que poco o nada le hacen justicia a los hechos". Asi, la bolchevizacion aparece como un proceso con muchas aristas, necesario de explicar en su contexto, sin "buenos" ni "malos", sino que protagonizadas por actores politicos al calor de coyunturas historicas. Es mas, ella misma reconoce que es necesario evaluar con mucho cuidado sus resultados, que se esparcieron entre "oficialistas" y "disidentes". En este sentido, rescatamos como una de las principales conclusiones de la obra, el planteamiento que afirma que la bolchevizacion no significo una ruptura radical con el pasado, que no hubo un corte absoluto entre la "izquierda tradicional" y la influida por la bolchevizacion. Esta hipotesis cobra asidero por varias razones:

Primero, porque los cambios culturales--en este caso de cultura politica--son procesos lentos, progresivos, no ocurren de un dia para otro. Los seres humanos no son maquinas que se puedan reiniciar para comenzar a ser formados como una tabla rasa. No es posible borrar de una plumada experiencias vitales y politicas de diez o veinte anos de duracion. En segundo lugar, y ligado a lo anterior, ya mencionabamos la importancia que ha cobrado en los estudios sobre militancia, incorporar la capacidad de agencia de los y las militantes. Numerosos estudios han confirmado que las organizaciones politicas y sociales deben ser consideradas universos complejos, heterogeneos; con matrices comunes, pero tambien con importantes matices internos. La autodefinicion de monoliticos, como ocurrian en el caso del PC, no debe hacer creer a los y las investigadores que esto era necesariamente asi. Por el contrario, la propia trayectoria historica del comunismo chileno revela la existencia de constantes apariciones de disidencias y diferencias politicas mas o menos profundas. Es mas, pareciera ser que en los partidos politicos, a traves de su historia, lo regular, lo ciclico, lo permanente, es la aparicion de disidencias, expulsiones o salidas de militantes. Lo anomalo es que esto no ocurra. La tercera razon porque la hipotesis de las continuidades de las herencias culturales en las organizaciones de izquierda chilena cobra fuerza, radica en que, al evaluarlas historicamente, se puede apreciar su evolucion, tal como lo muestra este libro, pero plagado de recovecos, giros, retornos y complicaciones. Hemos leido el volumen tres de la obra de Olga Ulianova y Alfredo Riquelme sobre los archivos chilenos en la Union Sovietica y estos ratifican que la bolchevizacion fue un proceso muy complejo de cristalizar en la militancia del PC chileno. Pareciera que se consolido recien a comienzos de la decada de 1940, pero luego de la recepcion realizada en Chile, cabe preguntarse que tipo de bolchevizacion se adopto, teniendo en cuenta que aterrizo en un campo cultural en donde existia una larga tradicion previa. Como senala la hipotesis central de la obra El siglo de los comunismos, editada por varios especialistas franceses (2), no hay que olvidar que el comunismo es una experiencia multiple y variada a lo largo del mundo.

En fin, esta es una obra que sera de muchisimo interes no solo para los especialistas en la historia del Partido Comunista o de la izquierda, sino para cualquier persona que quiera explorar un abordaje original para hacer la historia de un partido u organizacion social. Como siempre ocurre con un texto innovador, osado y, en muchos sentidos, iconoclasta, tenemos diferencias, matices y desacuerdos con algunos de sus contenidos. Pero justamente en eso radica su riqueza, porque seguramente impulsara a futuros investigadoras e investigadores, a seguir las pistas historicas y metodologicas que esta obra ofrece.

Ademas, esperamos las futuras nuevas entregas de Ximena Urtubia, una joven y promisoria figura de la historiografia chilena. Contamos con que siga la huella que muestra este texto, es decir, la de una investigadora rigurosa, sistematica, abierta al intercambio de opiniones. Esto, seguramente, la proyectara en un futuro cercano como una gran historiadora.

ROLANDO ALVAREZ VALLEJOS

Universidad de Santiago de Chile

(1) Annie Kriegel, Les communistes francais. Essai d'etnographie politique, Paris, Editions du Seuil, 1968.

(2) Michel Dreyfus, Bruno Groppo et al. (sous la direction), Le siecle des communismes, Paris, Editions de l'Atelier/EditionsOuvrrieres, 2004.
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Author:Alvarez Vallejos, Rolando
Publication:Cuadernos de Historia
Date:Jun 1, 2019
Words:3176
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