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Viviente personal y vida esencial. Glosa a algunos pasajes de la introduccion del vol. II de la antropologia trascendental de Leonardo Polo.

1. Texto de Polo

[...] La cuarta dimension del abandono del limite mental es el quedar creciente en el limite. El tema que le corresponde es la esencia de la persona humana (1). La esencia es la manifestacion de la persona. En tanto que la esencia depende de los trascendentales personales, la palabra manifestar indica su depender de la co-existencia, y equivale a iluminar, que significa su depender del intelecto personal; a aportar, que senala la dependencia respecto del amar y del aceptar donal; y a disponer, palabra que expresa la extension a la esencia de la libertad trascendental. [...] La esencia humana esta abierta a los trascendentales clasicos: las luces iluminantes son verdaderas, y el aportar remite con limpidez al bien. Segun su abrirse a la verdad y al bien, el apice de la esencia humana es la dualidad ver-yo y querer-yo (2).

[...] La co-existencia carece de replica. Sin embargo, como esa carencia no es compatible con que la persona se aisle, la replica se busca. [...] Teniendo en cuenta que la co-existencia carece de replica, se debe decir que es silenciosa, y que su actividad--la libertad trascendental--es un tema sin tema, salvo por conversion con el buscar.

La palabra manifestacion indica que la esencia humana depende de la co-existencia (3). Por tanto, con esa palabra se considera la distincion real del acto de co-ser y su esencia, es decir, la dualidad del acto y la potencia en la criatura humana, dualidad equivalente a la tematica a la que se llega de acuerdo con la distincion entre la tercera y la cuarta dimension del abandono del limite mental.

La co-existencia humana carece de replica, pero su esencia no; mejor dicho, existe una pluralidad de personas humanas que se encuentran a traves de sus respectivas esencias. En este sentido la esencia humana es dialogica: instaura la sociedad humana y la comunicacion linguistica (4). En tanto que manifestativa, la esencia humana se ha de entender como apelacion, es decir, como prestar y llamar la atencion. Y como esa apelacion no es anonima, comporta ver-yo y quereryo. El apice de la manifestacion es el habito innato llamado sinderesis.

La libertad es el trascendental antropologico que se convierte mas directamente con la co-existencia, puesto que es la actividad del co-acto de ser personal. El caracter silencioso de la co-existencia se corresponde estrechamente con la ausencia de tema de la libertad trascendental (5).

Al depender de la co-existencia, la manifestacion esencial esta, por asi decirlo, 'atravesada' por la libertad. Esta extension de la libertad es la actividad de la esencia. Por eso la esencia es vida, y su vivir es inmortal (6). Al respecto, conviene senalar dos distinciones: en primer lugar, la distincion entre viviente y vida; y en segundo lugar, la distincion entre vida anadida--o refuerzo vital--y vida recibida.

La vida que depende de la co-existencia es vida esencial. De acuerdo con una famosa sentencia de Aristoteles, zoe zoein einai; segun mi propuesta, el vivir humano esta en el nivel esencial: es la manifestacion del viviente humano. El animal no es ademas como viviente, sino sustancia potencia de causa (7). En este sentido, el animal se agota en vivir sin que quepa decir que ademas es viviente. Por tanto, en antropologia es valida la formula vita viventibus est essentia. Paralelamente, la actividad de la esencia humana--la vida como libertad--es inmortal, y la actividad de la co-existencia es mas que inmortal: el viviente conocera como es conocido (8).

En tanto que la vida anadida depende de la co-existencia, son caracteristicas suyas reforzar una vida que no viene de ella, y respecto de la cual le corresponde anadir, redundar, inspirar. Por eso, la manifestacion es manifestante: no solo se manifiesta, sino que manifiesta (9). En cuanto que la vida es vida del viviente, es vida anadida a la vida que procede de los padres. La generacion humana procede de los padres. Pero 'padre', 'madre' e 'hijo' son nombres de personas, y aunque no existe hijo humano sin generacion, los padres lo son por el hijo. Las celulas reproductoras proceden de los padres; en cambio, la persona del hijo es creada por Dios: por mas que a generaciones distintas correspondan hijos distintos, el caracter personal del hijo no procede de sus padres (10).

Asi pues, la vida que viene de los padres tiene que ser reforzada por el hijo para que sea vida propia: se anade vida a las celulas sexuales, que estan vivas. A la vida que procede de los padres se ha de anadir un refuerzo que depende de la persona del hijo. Dicho refuerzo es la manifestacion de la persona. Si la vida de un ser humano procediera enteramente de sus padres, no se podria hablar de la vida como esencia de la persona del hijo. Sin embargo, es preciso no pasar por alto que la especie humana es social, y que la vida recibida emplaza a la persona en la historia. Si el ser humano se aisla, el crecimiento de su libertad esencial es imposible.

En la medida en que la apropiacion de la vida que viene de los padres tiene exito, acontece la expresion esencial. La expresion es psicosomatica y mortal. En lo psicosomatico entra el desarrollo no solo de las funciones organicas, sino tambien el de las facultades sensibles cognoscitivas y apetitivas, cuyo ejercicio es sistemico: relacional y complejo. La expresion es guiada por la manifestacion, y sin ella su complejidad--que no es solo gestual--se dispersa o desordena (11).

La cuarta dimension del abandono del limite mental investiga la esencia humana que manifiesta a la persona, es decir, la vida como manifestacion del viviente (12). La vida aspira a mas vida; dicha aspiracion depende del caracter de ademas. Para no suponer la vida se precisa no suponer el viviente, ni la vida respecto de su aspirar a mas vida, a crecer.

Al sentar la distincion real del viviente y la vida, se sostiene que la vida es del viviente en cuanto que refuerza la vida recibida; sin refuerzo no cabe hablar de manifestacion. Por tanto, lo propiamente manifestativo es el refuerzo: la orientacion de la vida por el futuro no desfuturizado, segun la cual se describe como vida que aspira y apela.

Lo que tradicionalmente se llama alma espiritual--inmortal--se entiende aqui como la manifestacion esencial humana, que va desde la sinderesis hasta las potencias inmateriales y la expresion psicosomatica. Tomas de Aquino sostiene que la realidad del alma se conoce habitualmente. Como es claro, ese habito es innato, y aqui es equiparado a la sinderesis. Desde la sinderesis se entiende el alma como refuerzo vital.

El refuerzo vital es capaz de inspirarse en la vida recibida. Esa inspiracion no significa precisamente comprender la vida corporea, sino reforzarla (13). La sinderesis se describe como inspiracion global y, por tanto, como manifestacion y refuerzo globales (14). No cabe que la inspiracion sea unilateral, o sin refuerzo. Por tanto, debe cifrarse en la inclusion de la inteligencia y la voluntad en el cuerpo (15).

La vida como esencia depende del viviente y es vida como refuerzo que se inspira, y aspira a mas vida. El refuerzo comporta manifestacion de acuerdo con una orientacion creciente. Por eso la vida reforzada no se puede separar de la valoracion: vivir mas no es indiferente. En este sentido, la vida esencial se inspira: la valoracion y la inspiracion son inseparables. De acuerdo con esto se abre la distincion entre vida valorante y vida valorada. La vida es valorada en tanto que nunca es bastante.

La distincion entre vida valorante y vida valorada permite una exegesis de la nocion de valor discrepante de la de Nietzsche: la vida recibida trata de mantenerse y, por tanto, valoran tanto que reclama sus fueros. En cambio, la vida valorante, al inspirarse en la vida valorada, dispone de ella y, por tanto, es libre: vale mas, pero no se limita a seguir viviendo, sino que aspira a mas. La capacidad de inspirarse en la vida recibida aspirando a mas pone de relieve el caracter creciente de la esencia humana. Sin olvidar que la inspiracion que aspira es propia de la vida espiritual, se ha de senalar que sin vida en que inspirarse, las potencias espirituales no actuan (16). La nocion de potencia pasiva senala la humildad de la vida valorante, es decir, del refuerzo vital. De aqui, que la inteligencia y la voluntad empiecen a operar en determinada edad. La union del alma con el cuerpo se entiende como inspiracion valorativa; el alma es vida anadida (17).

La recepcion apropiante de la vida recibida corre a cargo de la vida anadida, y por ser global, no solo de las operaciones de la inteligencia y de los actos voluntarios, sino de la sinderesis. En tanto que la presencia mental es la guarda de la esencia humana, el cuerpo es uno de los sentidos del hecho: la presencia mental 'lo da por hecho'. De esta manera el cuerpo no se supone.

Por tanto, la realidad del alma estriba, no solo en las potencias espirituales, sino en su apice habitual: la sinderesis. La recepcion del cuerpo es un habito innato, de manera que la referencia del alma al cuerpo no es la de un acto primero, y menos aun la de una causa formal. Asimismo, no estimo acertado sostener que el alma humana separada del cuerpo sea una sustancia incompleta, pues un habito innato es realmente superior a una sustancia (18).

La vinculacion del alma con el cuerpo es muy estrecha, precisamente porque el alma es vida anadida a la vida recibida. Solamente reforzandola o anadiendose a ella, el alma recibe la vida que viene de los padres (19).

Al considerar la extension de la libertad trascendental a la manifestacion que depende de la co-existencia, se descubre que la vida anadida dispone. El disponer esencial es vertebrado por la libertad.

Los habitos adquiridos, asi como las operaciones de la inteligencia, y los actos de la voluntad son modalidades dispositivas de la sinderesis. Se ha de senalar la dualidad de los modos de disponer conrespecto a lo disponible intemo o extemo a la esencia humana (20). Por mas que los actos voluntarios que tienen que ver con los medios sean susceptibles de libertad de eleccion, seria un error pernicioso sostener que al elegir se determine de cualquier manera la correspondencia de los actos elegidos con los medios. Dicha correspondencia no es caprichosa porque sin temas la libertad se desvanece. Llamo pretension de si mismo al intento de disponer de la esencia propia o de las esencias de las demas personas humanas forzando la correspondencia tematica. Este intento es caracteristico del egoismo, y conlleva una desvirtuacion de la libertad: en la pretension de si mismo subyace la penosa identificacion del co-ser con la esencia. La dotacion tematica reclamada por la extension de la libertad no permite tal identificacion.

Los modos de disponer pueden describirse con la nocion de interes, que es dual con lo interesante (21). Por otra parte, como la sinderesis es el apice global de la esencia humana, el disponer esencial puede llegar hasta el sacrificio de la vida recibida.

Una cuestion que requiere especial atencion es el fracaso tematico de la libertad arbitraria. La libertad vertebra los temas pero sin ellos es un esqueleto muerto. La tragedia de la persona es su aislamiento, pues en esa situacion su libertad esencial se empobrece. Al igual que la libertad trascendental, la libertad esencial es estrictamente irreflexiva: metodo y no tema.

Quedarse en la persona seria no atender a la fecundidad de su esencia, es decir, a su manifestacion (22). Cualquier explicacion causal o pregunta por el porque no es pertinente en la esencia humana, que se distingue de la concausalidad extramental (23). La cuarta dimension del abandono del limite mental es expositiva: la manifestacion es manifestante.

La potencialidad de la esencia humana se cifra en la pluralidad de actos y no debe confundirse con la potencialidad fisica que es concausal. Son niveles potenciales discernibles. Por otra parte, la concausalidad confiere actividad a la potencia fisica, mientras que el alma inmortal posee potencias pasivas.

Terminare la introduccion haciendo notar que la actividad libre llega a temas segun la dualidad de la sinderesis. Disponer-yo solo es admisible de esa manera, pues en otro caso la extension de la libertad se angostaria--careceria de temas--. La distincion entre suscitar y constituir comporta que la extension de la libertad termina en el limite mental y en el voluntario, al que llamo tope no abandonable (24). Se dispone de la vida recibida en sus niveles bio-psiquicos. La distincion entre actos esenciales es potencial porque tales actos se separan por la potencia, que es la clave de su pluralidad. La potencia es continua y los actos discontinuos. Las dos ramas tematicas de la libertad se distinguen por sus respectivas potencias.

La esencia humana esta medida por su libertad, la cual no es arbitraria ni solo electiva. Es vida anadida que organiza la concausalidad por encima de la causa final y vida iluminante de la irreductibilidad del ambito intramental al que suscita, vida aportante, constituyente, del refrendo del bien; en definitiva, vida como disposicion de la realidad esencial. Estas cuatro descripciones de la libertad esencial tienen en cuenta que la libertad ha de comunicar con temas.

La libertad esencial es metodo de cabo a rabo, de modo que no se aisla ni es compatible con temas en si, ya que es superior a ellos como vida anadida, como iluminacion, aportacion o disposicion. La libertad comunica con temas en el sentido de coincidir: concordar lucidamente sin confusion con ellos (25). La aceptacion que la persona busca, la esencia la encuentra en tanto que el tema es inferior al meto do. Si la aceptacion del metodo esta asegurada, la busqueda es omitida y la libertad se extiende.

Queda por dilucidar de donde viene el tema. En la esencia, venir significa proceder. El contenido tematico de la esencia no es solo la vida recibida, sino perfecciones puras, inmateriales--suprasensibles--, cine son redundancias de la sabiduria y de la generosidad de la persona (26).

2. Glosa (27)

El co-existir, o caracter de ademas, equivalente al ser personal humano, es "intrinsecamente dual" en su condicion de acto primario, "radical", o acto de ser, y, por asi decir, "redoblantemente", esto es, "insistiendo" en esa intrinseca dualidad de su condicion primaria, o, para formularlo de alguna manera, como co-acto de co-ser, por lo que estriba en "avance" segun libertad, o mas alto que como sola principiacion segun necesidad.

La intrinseca dualidad redoblante del caracter de ademas o coexistir equivale a que es acto o avance, esto es, metodo--de ser--, que "de antemano" alcanza el tema, segun lo que, a su vez, lo "torna en metodo" para un tema ulterior, que, sin embargo, ni encuentra ni alcanza, pero que, en libertad, puede buscar.

Paralelamente, en virtud de esa condicion redoblante de su intrinseca dualidad como acto o avance, y equivalente a libertad trascendental personal, el co-existir "se abre" en intimidad. Mas, incluso de este modo, la persona segun el co-existir carece de replica en intimidad: es "actuosidad" de intrinseca dualidad inagotable segun el ademas, pero sin distincion de personas en intimidad, sin "respuesta" a su intima "inquietud" o actuosidad. Al cabo, de acuerdo con su intrinseca dualidad redoblante segun el ademas, el co-existir se torna en metodo respecto de esa replica, de cuyo encuentro y alcanzamiento carece en intimidad.

Ahora bien, por cuanto que la carencia de replica en intimidad es incompatible con que la persona humana se aisle, pues una persona sola es inviable, la replica libremente puede ser buscada; de esa manera la persona humana segun el ademas busca no solo otra persona, sino que se busca en la otra persona.

En vista de que el co-existir carece de replica, la intimidad personal humana, incluso si busca la replica, es, para indicarlo de algun modo, silenciosa. Paralelamente, la actividad o actuosidad segun la que la intimidad personal se abre, que es la libertad trascendental, es un tema sin tema, salvo por conversion con el buscar. La libertad trascendental es tema sin tema en cuanto que como tema que es tornado en metodo, exclusivamente ratifica su condicion metodica; por eso la libertad es tanto tema sin tema cuanto metodo puro. Esta condicion metodica pura se corresponde, por su parte, con la libertad trascendental como libertad nativa.

La busqueda de replica en intimidad es posible en virtud de que el ademas es tema que se torna metodo, mas en la medida en que se le comunica la libertad como metodo puro; a su vez, tal busqueda de replica intima, "conducida" por la libertad, se lleva adelante a traves del inteligir y del amar. Libertad, intimidad, inteligir y amar son los trascendentales del ser personal como co-existir o segun el caracter de ademas.

De acuerdo con la dualidad de libertad e intimidad, el acto de ser humano como co-existir o segun el caracter de ademas equivale a un viviente personal, esto es, a una actuosidad o actividad primaria, mas de intrinseca dualidad redoblante, y, por ende, supra-principial o "sin necesidad de necesidad"; y que es actuosa segun apertura interior y, mas aun, hacia adentro, de modo que "sin salida (egressus, exitus): acto primario libre en intimidad.

A su vez, dicha libre actividad intima que es el viviente personal se convierte con inteligir, en ese nivel como transparencia pura o luz "solamente luciente", sin autoiluminacion, y con amar, cifrado por lo pronto en un "conato" de aceptar y de dar el ser que se es, puesto que, segun el ademas, este ser carece de identidad. El ademas equivale, por eso, a "poder" de buscarse al buscar la Identidad, esto es, la Plenitud y, por tanto, equivale a "poder" de buscar el Ser personal en el que no falta Replica en intimidad, o que es Viviente personal Originario en la plenitud de su Vivir.

Con todo, asimismo libremente puede el hombre rehusar a la busqueda de la replica de la que segun el ademas carece en intimidad y, en lugar de buscarla, pretender constituirla a traves del proceder en descenso desde el ser personal en el que estriba el dinamismo de nivel esencial. Dicha pretension lo es de identidad: pretension de si mismo, egoismo, fracaso del amar como trascendental personal.

En la medida en que con la persona humana como co-existir o ademas se convierten el inteligir y el amar, la condicion silenciosa del ser personal, o su carencia de replica en intimidad, equivale a que, por lo pronto en cuanto a la inteleccion, carece de logos en su propio nivel: el "logos de la persona humana" no es su propio ser personal, ni una persona distinta: no es la replica de la persona humana. Paralelamente, en el nivel personal carece la intimidad asimismo de don, o amor.

Ahora bien, por ser la persona humana silenciosa en el nivel trascendental o primario, o como acto de ser, debido a que en intimidad carece de replica, de suerte que asimismo de logos, y no menos de don como amor, es acto de ser que en descenso procede "gestando" su esencia o, por asi decir, "esenciando"

Dicho proceder es conducido por el extenderse hacia abajo la libertad trascendental, segun el disponer, y equivale a una manifestacion de la intimidad que se convierte con esa persona. Y de acuerdo con la dualidad de disponer y manifestar crece irrestrictamente, por proceder del ademas, la vida esencial del viviente personal humano.

De ese modo, al descender la persona humana segun la libertad, los temas no se buscan sino que sin mas se encuentran. El encuentro tematico segun el descenso de la persona al nivel del dinamismo que es su esencia compete, por lo pronto, al inteligir como iluminacion esencial. A su vez, la creciente iluminacion esencial, que encuentra, puede ser elevada a amor, o "instaurada" bajo la condicion de don, de acuerdo con el descenso del amar como trascendental de la persona, que, en ese nivel, equivale a aceptar tanto como a dar.

Paralelamente, la esencia humana depende y procede del coexistir o caracter de ademas de entrada en cuanto que con el se convierte la intimidad personal, actuosa segun la libertad trascendental, y de manera que el encuentro tematico a traves del descenso del inteligir y del amar equivale a la manifestacion de esa intimidad, por la que el ser personal, si bien tampoco encuentra la replica intima de la que carece, desde la libre busqueda se orienta hacia tal replica, en ese nivel esencial a traves del encuentro con otras personas humanas. Dicha orientacion se corresponde, por su parte, con la libertad trascendental como libertad de destinacion.

En consecuencia, la libertad trascendental, careciendo como tema de tema ulterior, o estribando en puro metodo, conduce, como "hacia arriba", el tornarse en metodo del tema que lo ratifica, y segun el que puede orientarse a la busqueda tematica, si bien puede asimismo rehusarla; mientras que, como "hacia abajo", conduce el encuentro de temas de acuerdo con la manifestacion a traves del descenso del inteligir y del amar de nivel personal.

Y de esa manera, en tanto que la libertad puede comunicarse a los otros trascendentales personales, el bajar como disponer manifiesta asimismo la orientacion o direccion en busqueda, o bien la pretension de si mismo de acuerdo con una presunta identidad, precisamente mediante el descenso al encuentro de temas.

De modo que el co-existir segun el caracter de ademas, equivalente al ser personal humano, es silencioso en el nivel trascendental; sin embargo, la persona no se conforma con el silencio, sino que aparte de poder buscar, encuentra, al manifestarse y manifestar bajando a la esencia.

La manifestacion, debida en ultimo termino a que la persona puede trocarse en busqueda, es una victoria, aun si de nivel esencial, con lo que de condicion dinamica, potencial, sobre el silencio, que, por su parte, no se vence con el mero buscar.

Y si la busqueda de replica es del nivel del ser personal y, por eso, trascendental o, mas aun, trascendente, pues se busca, al cabo, lo que por entero trasciende la persona humana, que es Dios, ya que en El no puede faltar la replica, la manifestacion de nivel esencial que procede debido a la carencia de replica personal en el nivel trascendental, comporta un descenso dependiente del acto de ser personal, e inferior, en el que, por asi decir, se "gestiona" la orientacion de nivel trascendental.

A su vez, en tanto que la carencia de replica intima del ser personal humano comporta no solo el poder de libremente orientarse en busqueda, como hacia arriba (o de rehusarla), sino tambien el proceder, como hacia abajo, de acuerdo con la asimismo libre manifestacion de nivel esencial, ese dual conducirse la persona se lleva adelante de acuerdo con el descenso, a la par que ascenso, del inteligir y del amar. Tal descenso es, a la par, ascendente, en la medida en que comporta una "guarda" creciente de la gestada riqueza esencial; y guarda que compete al apice del descenso en tanto que procedente desde el ademas como metodo, o desde el habito de sabiduria, y que se corresponde con el habito de sinderesis.

Por su parte, el descenso que procede del ademas desde la sabiduria y a partir de la sinderesis, segun el inteligir se bifurca de acuerdo con la dualidad de solo inteligir o de, ademas, querer, que, "apropiados" por la persona, comportan "caracter de yo", y asi equivalen a veryo y querer-yo.

El querer-yo es, no menos, un descenso del inteligir puesto que incluye inteleccion del bien como "otro" que cabe aportar al ser en su esencia; sin embargo, en consecuencia, exige un "comprometerse" el ser personal, segun el caracter de yo, en la actuacion por la que el bien se intenta, y que, con todo, no hace falta en el mero ver-yo. De donde el querer-yo es el miembro superior de esa dualidad.

Por lo demas, no solo al querer-yo, pues tambien al ver-yo, le compete ser elevado a amor o don segun el descenso del amar personal. Y si la apropiacion personal del descenso de nivel esencial se corresponde con la guarda creciente de ese proceder por el que baja la persona segun el inteligir--tambien en el querer--y el amar, dicha guarda, como "en propiedad", del proceder descendente segun ver-yo y querer-yo, a traves del descenso del amar es ofrecida a otra persona, de entrada, a la Persona buscada, es decir, a la Persona sin carencia de replica en intimidad, y en Quien la persona humana se busca.

En ultimo termino, la manifestacion procedente del acto de ser humano como co-existir o co-ser, o segun el caracter de ademas, en tanto que intimidad actuosa segun libertad, o como viviente personal, se corresponde con la distincion real, con respecto a ese acto de ser, del dinamismo o potencialidad irrestrictamente creciente que es su vida de nivel esencial; distincion equiparable, a su vez, con la de acto y potencia en la criatura humana.

Y es a esa tematica a la que se accede segun los habitos de sabiduria y de sinderesis o, en filosofia, de acuerdo con la tercera y la cuarta dimensiones del abandono del limite mental, correspondientes a esos habitos.

A la par, el acto de ser y la esencia potencial humanos equivalen al viviente personal y a la vida esencial en vista de la dualidad de libertad e intimidad como trascendentales del ser personal, y que descienden al nivel de la esencia.

Asi, el depender de la esencia humana respecto del acto de ser personal como libre o dispositiva extension segun la que se manifiesta la intimidad del intrinseco co-existir segun el ademas, equivale a proceder segun el descenso del ser personal, en calidad de dinamismo irrestrictamente creciente.

Dicho proceder de la esencia de la persona humana se lleva adelante desde el habito de sabiduria como valor metodico del caracter de ademas o co-existir, y cuyo valor tematico son los trascendentales del ser humano, no solo la libertad y la intimidad, segun los que es un viviente personal, sino asimismo el inteligir y el amar, que, por eso pueden equipararse con el vivir que como intima actuosidad libre es ese viviente personal.

Y el apice de tal proceder manifestativo, tambien en cuanto que apropiado por la persona, es el habito de sinderesis, que antes que innato como el de sabiduria, es nativo por proceder de este, y que en segun el descenso del inteligir personal es dual, por su parte, segun ver-yo y querer-yo en cuanto que en este no solo se intelige el bien, sino que a su traves se intenta.

La intimidad que segun libertad se abre de acuerdo con el coexistir o caracter de ademas equivalente al ser personal humano carece de replica en su propio nivel; sin embargo, en el nivel de su esencia, o segun la manifestacion de esa intimidad, en cierta medida la logra de acuerdo con el encuentro con otras personas humanas a traves del manifestarse, comunicativo, en el que estriban sus respectivas esencias. De esa manera la esencia humana es dialogica: la sociedad humana se construye a traves de la comunicacion, sobre todo linguistica.

Con todo, el lenguaje humano no agota el logos de la persona humana, que, por lo demas, tampoco se reduce a las diversas logicas (28). Y aun si el lenguaje humano concierne tan solo a la esencia como manifestacion de la intimidad personal, es decir, a la comunicacion reciproca entre personas humanas, a traves de tal manifestarse comunicativo resulta asequible cierta replica de la persona humana, aunque en el nivel esencial, de acuerdo con la socialidad (29).

En tanto que es manifestativa, la esencia humana equivale a una apelacion, es decir, a un prestar atencion y pedirla. A su vez, esta apelacion no es anonima en la medida en que comporta caracter de yo, de acuerdo con la apropiacion personal del inteligir de nivel esencial, y del querer, segun ver-yo y querer-yo.

De manera que el depender la esencia humana de la persona procediendo de ella a partir de un apice, que es el habito de sinderesis, este apice lo es de un proceder que de dos maneras es dinamico o potencial, en tanto que creciente, o vivir en cuanto que vida de nivel esencial: segun el inteligir como ver-yo, y segun el querer, que asimismo involucra inteleccion, como querer-yo.

En tanto que proceden del ser personal a partir del apice esencial, ver-yo y querer-yo estriban, respectivamente en suscitar como en cascada segun el solo mirar o ver la persona, y constituir como en corriente, segun el mirar como "idear" aquello que, a su vez, se intenta aportar, que es el bien.

Se trata, pues, de un mirar dual y, por asi decir, prolongado en tanto que irrestrictamente creciente, y segun el que es dinamico el vivir como vida esencial del viviente personal a partir de la sinderesis en tanto que apice de la esencia humana.

Por su parte, la libertad es el trascendental antropologico que mas en directo se convierte con el co-existir o caracter de ademas, pues equivale a la actividad o actuosidad del co-acto de co-ser personal, que, segun la redoblante dualidad intrinseca, a la par se convierte con la intimidad personal en su abrirse inagotable como adentrandose en su interioridad.

Ahora bien, asi como la intimidad segun el intrinseco co-existir carece de replica intima, de modo que es silenciosa, la libertad trascendental es metodo con cierta "ausencia" de tema, puesto que segun su peculiar condicion, en cuanto a su valor tematico estriba no mas que en ratificarse como valor metodico. Y es de esta suerte como la libertad trascendental equivale a la estricta actuosidad del caracter de ademas.

Con lo que al reducirse la libertad trascendental tematica a ratificarse en tanto que metodica, de suyo no remite a otro tema, a no ser al comunicarse a los otros trascendentales personales segun el trocarlos en buscar: como tema que ratifica el metodo la libertad no es dual con ningun tema ulterior. De ahi, tambien, que el valor tematico de la libertad, en cuanto que ratifica el metodico, equivalga por entero a la no desfuturizacion del futuro.

A su vez, en el nivel esencial, el extenderse en descenso de la libertad trascendental como disponer, es metodo que conduce el irrestrictamente creciente encuentro de temas suscitados segun el ver-yo o, ademas, constituidos segun el querer-yo.

De ese modo, por depender de la intimidad personal en tanto que abierta segun el co-existir o caracter de ademas, cuya actuosidad es la libertad trascendental, la manifestacion de nivel esencial esta, por asi decirlo, "atravesada" por la libertad: la libertad trascendental se extiende de acuerdo con la libertad esencial o disponer. Tal extenderse de la libertad es la actividad o actuosidad del nivel de la esencia, que al ser de creciente dualidad intrinseca, equivale a un dinamismo o potencialidad, pero distinto de cualquier dinamismo fisico, solamente principial.

Y en esa medida la esencia humana comporta vida, mas no tan solo natural, perecedera, sino inmortal en tanto que procede del caracter de ademas, que es actuoso como libertad segun la no desfuturizacion del futuro.

La extension de la libertad como no desfuturizacion del futuro a la esencia es la inmortalidad de esta, pero tambien su equivalencia con un proyecto manifestativo: la vida esencial humana es proyectiva. Dicho proyecto involuctra el crecimiento esencial en vista de la orientacion destinal que compete a la libertad en el nivel trascendental.

De ese modo, de acuerdo con un proyecto, procede la dualidad de la esencia humana como manifestacion, segun el ver-yo en tanto que cifrado en iluminar, y segun el querer-yo en cuanto que, ademas, en aportar. Por su parte, ambos miembros de la dualidad pueden ser elevados a don o amor segun el descenso del amar trascendental. por lo demas, sobre todo de acuerdo con el amar se lleva adelante la orientacion destinal de la persona humana como viviente, a la par con el proyecto de su vida esencial.

Y ya que tanto a traves del iluminar--y aportar--, cuanto de la elevacion a don, se conduce el manifestarse la intimidad personal en el nivel esencial, la vida inmortal esta intrinsecamente iluminada no solo de acuerdo con la dualidad de la sinderesis, sino, mas aun, mediante el inteligir que va en el amor, y que anticipa la inteleccion de las otras personas humanas en su condicion como acto de ser, la que en el nivel trascendental, es imposible con plenitud sin entrar en la Vida divina. En esa medida, ni siquiera con la muerte corporea puede extinguirse la iluminacion esencial, o, mucho menos, el amor o el don.

Paralelamente, siendo inmortal la actividad--dinamica, o crecientemente potencial--de la esencia humana en tanto que extiende como disponer la libertad personal que lo es como futuro indesfuturizable; y actividad que estriba en vida de acuerdo con su inmanencia manifestativa, procedente, a la par, del co-existir segun el que se abre la intimidad personal, aun si, en cambio, la actividad del co-existir, que es la libertad trascendental, estriba, si cabe decirlo asi, en mas que inmortalidad, pues admite ser introducida en la Vida eterna de Dios: el viviente personal creado <<conocera como es conocido>>.

Por otra parte, en cuanto que la vida humana equivale a la manifestacion del viviente personal, en modo alguno se limita a vida de acuerdo con un seguir viviendo, sino que estriba en aspirar a vivirmas (30).

La vida humana de nivel esencial no es sin el viviente personal del que depende; por eso no equivale a sola vida natural, que corresponde a una instancia en el analisis real del ser principial; y no es vida natural ni siquiera si respecto de la phusis se distingue un sentido nominal y otro verbal, pues la vida humana es activa, dinamica, y el viviente acto de ser; de donde ni el viviente humano, ni su vida, tienen sentido nominal: el hombre no es un ente; la persona humana no es "el que vive", sino el "quien viviente"; y mucho menos su esencia es sujeto de la vida, ni lo son el alma ni el cuerpo humanos: la vida esta solamente en vivir, y el vivir como vida esencial procede y depende exclusivamente del vivir que es el viviente personal; su vida esencial equivale a la extension manifestativa de su libremente actuosa intimidad.

A la vista de la dualidad de libertad e intimidad segun la que se lleva adelante el vivir que es el viviente personal humano, y desde luego por convertirse una y otra con el caracter de ademas, o coexistir, pero tambien en cuanto a su descenso de nivel esencial, cabe distinguir, no solo el viviente personal y la vida esencial, sino, consiguientemente, la vida anadida--o refuerzo vital--y la vida recibida--o inspiracion vital--.

La vida, o el vivir que depende del co-existir como acto de ser, es vida esencial del viviente personal; de donde el vivir humano, en tanto que equivale a vida, esta en el nivel esencial: es la manifestacion del viviente humano, cuyo vivir, segun el caracter de ademas, se convierte con la persona como acto de ser, que es no ya solo inmortal, sino asimismo intemporal o, mejor, supratemporal.

La sentencia aristotelica <<zen zosi einai, vivere viventibus est esse>> vale en antropologia sobre todo para el vivir en cuanto que equivale al viviente personal, equiparable con el ser, como acto de ser, segun el caracter de ademas. Desde donde tambien cabe sentar que vita viventibus est essentia: solamente para las personas vivientes su vida es su esencia.

El vivir de ningun animal es ademas a titulo de viviente personal, ni su vida es esencia, sino tan solo vivir, como vida, de una sustancia potencia de causa, esto es, actividad de una potencialidad segun el despliegue en el que estriba su condicion como naturaleza. El animal se agota en tal vivir, sin que ademas sea viviente, y sin que su vida sea la esencia de un acto de ser: su vida es sustancial y natural--es individuo de una naturaleza viva--, mas no esencial.

Por su parte, en cuanto que la vida anadida depende del coexistir o ademas, son caracteristicas suyas reforzar esa vida que no procede de ella, y respecto de la que, consiguientemente, le corresponde anadir, redundar, e inspirarse.

De donde la manifestacion que depende del co-existir, no solo se manifiesta, sino que, a la par, en calidad de vida anadida, manifiesta la vida recibida, y, al manifestarla, la eleva al nivel de la propia esencia: la "asume" como manifestacion de la intimidad personal.

Por consiguiente, la riqueza de la esencia humana es tambien el "contenido" de la vida recibida, aunque, ante todo, el vivir, como vida, que procede del viviente personal, y que, al anadirse a la vida recibida, la refuerza. Luego la vida humana de nivel esencial, aun sin ser una replica del viviente personal--y sin redoblar en la dualidad segun el ademas--comporta un redundar suyo: es vida en tanto que se anade, y anade, al recibir; y vida que, al anadirse y anadir, se inspira en la vida, natural, que recibe.

Asi pues, la vida humana como vivir de nivel esencial que procede del viviente personal es, a la par, vida anadida a la vida recibida en cuanto que procede generada por los padres.

Ahora bien, "padre", "madre" e "hijo" son nombres de personas; y aunque no existe hijo humano sin generacion, los padres lo son en virtud del hijo, no al reves: las celulas germinales vivas proceden de los padres, mientras que la persona del hijo es creada por Dios. Luego por mas que a distintos actos de generar correspondan hijos distintos, el caracter personal del hijo no procede de sus padres, sino de Dios.

De esa suerte la procedencia de la vida recibida respecto de los padres concierne no sin mas a la contingencia y azarosidad de la generacion de cada ser humano, es decir, de lo que aportan los padres, sino sobre todo a la predileccion divina, sin la que ninguna persona humana existe. A su vez, al provenir de Dios la persona humana como libertad creada, el caracter azaroso de su generacion concierne tambien a la persona del hijo, pues quien vendra a ser depende asimismo de el, y no solo de lo que aportan los padres.

Por lo pronto, el cuerpo de una persona en modo alguno es intercambiable; si fuera generado otro cuerpo, seria creada una persona distinta. Paralelamente, los padres aportan celulas vivas que se desprenden de su cuerpo; y hasta ahi es valido hablar de "reproduccion"; sin embargo, mas apropiado seria referirse a una donacion con la que Dios cuenta, y que al hijo compete aceptar; tal aceptacion, que es del nivel del acto de ser humano, aun si, involucrada en el tiempo de la esencia, es indisociable de la creacion de ese acto de ser, del hijo, como persona, y comporta una gratitud que se incrementa con la deuda contraida por la educacion paterna.

De suerte que la vida que viene de los padres tiene que ser reforzada por el hijo para que sea vida propia: se anade vida de nivel esencial a la vida natural generada segun las celulas germinales, que siguen vivas al desprenderse del cuerpo de los padres; a la vida que procede por generacion se ha de anadir un refuerzo que depende de la persona del hijo; dicho refuerzo es la manifestacion de la persona. Si la vida de un ser humano procediera enteramente de sus padres, no se podria hablar de la vida como esencia de la persona del hijo.

Por otra parte, la condicion de la naturaleza--o "especie"--humana, asimismo es social, y la vida recibida emplaza o situa a la persona en la historia. Si el ser humano se aisla, el crecimiento de su libertad esencial es imposible.

A la par, en la medida en que la apropiacion de la vida que viene de los padres tiene exito, acontece la expresion esencial. La expresion es psicosomatica y mortal. La expresion psicosomatica comprende el desarrollo desde luego de las funciones organicas, pero mas aun el de las facultades sensibles cognoscitivas y apetitivas, cuyo ejercicio es sistemico: relacional y complejo. La expresion es guiada por la manifestacion, y sin ella su complejidad--que no es solo gestual--se dispersa o desordena.

Asi que la esencia humana procede en calidad de libre manifestacion de la persona, es decir, es vida manifestativa del viviente. Ahora bien, al descender tal proceder manifestativo, no menos comporta ascenso, pues avanza desde los temas inferiores hasta los mas altos, conducido por la libertad segun su extenderse como disponer en el nivel esencial.

En tanto que asciende mientras desciende, a la vida esencial de la persona humana compete inspirarse en la vida recibida tanto como, a la par, aspirar a mas vida, o a vida mas alta; y tal aspiracion depende, al cabo, del caracter de ademas. De ese modo, sin que se suponga--o sin que se tome como sujeto--ni el viviente personal ni su vida esencial, tampoco se supone la vida recibida ni la vida anadida, y en orden a su aspirar a mas de acuerdo con un irrestricto crecer.

Paralelamente, la distincion real del viviente personal y la vida esencial comporta que la vida esencial es del viviente personal en la medida en que esa vida anadida refuerza la vida recibida; sin dicho refuerzo no se lleva adelante la manifestacion, de modo que lo propiamente manifestativo es el refuerzo, que, a su vez, comporta la orientacion de la vida esencial a cargo de la libertad trascendental como futuro indesfuturizable. De esa manera, en cuanto que procede segun el descenso de la libertad y de la intimidad que se convierten con la persona, la vida esencial aspira a mas vida, a vida mas alta, mientras a traves de la manifestacion apela a otras personas.

Por su parte, el alma espiritual--inmortal--es equiparable con la manifestacion esencial humana, que desde la sabiduria baja a partir de la sinderesis hasta las potencias inmateriales y hasta la expresion psico-somatica (31).

De donde a partir de la sinderesis el alma espiritual equivale a refuerzo vital. A su vez, el refuerzo vital equivale a ser capaz de inspirarse en la vida recibida para aspirar a mas vida. Tal inspiracion comporta, antes que inteligir la vida corporea, sobre todo reforzarla como vida (32).

Por su parte, la sinderesis se corresponde con un inspirarse global y, en consecuencia, con una manifestacion y un refuerzo globales. Si la manifestacion no tuviera indole global, seria inviable el inspirarse en la vida.

En esa medida se distingue el habito de sinderesis del de intellectus como habito de los primeros principios, cifrado en advertirlos, pero no en un inspirarse en la principiacion primera advertida, segun lo que, por lo demas, este habito se corresponde con la generosidad de la persona.

Luego la sinderesis se distingue del intellectus como generosidad en tanto que ella es el apice global de la inspiracion vital de la vida que se anade en la vida recibida, a la que refuerza. Paralelamente, los primeros principios son advertidos, por lo pronto, en cuanto al acto de ser extramental, de modo que con caracter de independientes respecto de la persona humana; en cambio, el vivir como vida esencial depende y procede del vivir como viviente personal.

Asimismo, a partir de la sinderesis el inspirarse de la vida anadida en la vida recibida es dual con el aspirar a mas vida, porque el refuerzo equivalente a la vida anadida es superior a la vida recibida. En cambio, los primeros principios, en lo que les compete de condicion como actos de ser, son mas altos que el habito de intellectus, que tambien depende del viviente como acto de ser personal, y segun el que a ellos se accede plegandose a su superioridad (33).

Al cabo, el inspirarse en la vida recibida en modo alguno es unilateral, o sin refuerzo de ella por parte de la vida que se anade; refuerzo que, por su parte, se cifra en la inclusion de las potencias espirituales, inteligencia y voluntad--y, asi, del alma espiritual, segun estas potencias--, en el cuerpo, esto es, en la vida recibida segun el inspirarse en ella y reforzarla (34).

Asi pues, la vida humana como esencia depende del viviente personal, y es vida como refuerzo de la vida recibida, la que, a su vez, es vida como naturaleza; la vida esencial se inspira en la vida natural y la refuerza aspirando a mas vida. Paralelamente, el refuerzo comporta manifestacion de acuerdo con una orientacion creciente debida al extenderse dispositivo de la libertad trascendental como futuro indesfuturizable.

Por eso, de otra parte, la vida reforzada comporta una valoracion: vivir mas, vivir una vida mas alta, no resulta indiferente; y es de esta manera como la vida esencial se inspira en la vida recibida; luego el valorar y el inspirarse que aspira son inseparables.

Desde donde asimismo se abre la distincion entre vida valorante y vida valorada (35). La vida es valorada en tanto que nunca es bastante para inspirar la vida que a ella se anade aspirando a mas vida; y por eso el inspirarse se dualiza inseparablemente con el aspirar a mas vida. De parte suya, la vida recibida propende a pervivir, y, solo en esa medida, valora: en cuanto que, por asi decir, tan solo reclama sus fueros; mientras que la vida anadida, al inspirarse en la vida recibida aspirando a mas vida, es valorante, y libremente dispone segun la vida valorada. Al cabo, vale mas, ya que no se reduce a seguir viviendo, sino que se inspira aspirando a mas vida, a vida superior.

La capacidad de inspirarse en la vida recibida aspirando a mas vida pone de relieve el caracter irrestrictamente creciente de la esencia de la persona humana. Si bien el inspirarse que aspira es propio de la vida espiritual, si faltara vida en la que inspirarse, las potencias espirituales no serian suscitadas y desde luego no se actuaria segun ellas. Por lo pronto, la sinderesis ilumina los fantasmas: iluminarlos equivale a inspirarse en ellos.

Correlativamente, puesto que se sigue del inspirarse en la vida recibida, la inteligencia es potencia pasiva; y asimismo lo es la voluntad. La nocion de potencia pasiva apunta a la "humildad" de la vida valorante, es decir, del refuerzo vital. A lo que, a su vez, se debe que la potencia intelectual y la voluntaria empiecen a operar en determinada fase del desarrollo de la vida humana.

Por su parte, la union del alma con el cuerpo como vida recibida, se entiende como inspiracion valorativa; el alma es vida anadida que "tira hacia arriba" de la vida recibida en cuanto que la refuerza; en esa medida el refuerzo, que depende de la orientacion segun el extenderse dispositivo de la libertad trascendental equivalente a futuro indesfuturizable, comporta una recepcion apropiante de la vida valorada.

La recepcion apropiante de la vida recibida corre a cargo de la vida anadida en cuanto que procedente del viviente personal; por donde desde luego compete a las potencias espirituales en tanto que incluidas en la vida natural; y antes que a las operaciones intelectuales y que a los actos voluntarios, sobre todo, por ser global, compete a la sinderesis.

En consecuencia, el alma humana concierne no apenas a las potencias espirituales, sino mas que nada al apice habitual de la esencia en tanto que procedente del ser personal, que es la sinderesis, a partir de la que esas potencias son suscitadas e incluidas en la animacion de la vida natural; y, asi, la recepcion del cuerpo compete a la sinderesis como habito nativo, mas bien que innato.

De donde la condicion del alma respecto del cuerpo es no la de "acto primero" ni, menos aun, la de una causa formal. Y desde luego es muy estrecha la vinculacion del alma con el cuerpo, precisamente porque el alma es vida anadida a la vida recibida; solamente reforzandola o anadiendose a ella, recibe el alma espiritual la vida natural que viene de los padres.

Paralelamente, la muerte afecta la vida esencial de la persona humana, aun si el alma espiritual es inmortal; la muerte en modo alguno es para la vida anadida un mero evento accidental. Asimismo, resulta insuficiente sostener que el alma humana separada del cuerpo sea una sustancia incompleta, pues, por lo pronto, la sinderesis, como habito nativo, procedente del acto de ser, y en calidad de apice de la vida esencial humana, es realmente superior a cualquier sustancia.

Por otro lado, por correr la recepcion del cuerpo a cargo de la sinderesis como habito nativo procedente del acto de ser personal desde el habito que le es innato, el de sabiduria, es posible tanto la humana posesion corporea de lo fisico, o su adscripcion al cuerpo, cuanto la actividad tecnica y tecnologica.

De manera que al ser la vida recibida reforzada por la vida anadida, o en tanto que asumida, es elevada a libertad de nivel esencial, o disponer, desde luego en sus niveles psiquicos, pero tambien en los organicos, aun si apenas parcialmente (36).

Y ya que en el nivel esencial la libertad "activa" la manifestacion tambien en cuanto que se asume la vida natural organica, equivale, a la par, a vida anadida que, medida por su libertad, organiza la vida recibida, esto es, que organiza una concausalidad por encima de la causa final.

De ese modo, mas bien que disponer 'de' esa vida natural, entonces se dispone 'segun' ella. De donde se sigue, tambien, que la vida natural, en tanto que asumida, pueda adquirir rango de norma moral en la vida de la esencia de la persona humana.

Por eso, respecto de la esencia humana incluso en cuanto que recibe el cuerpo como vida natural organica individual, que estriba en concausalidad, puesto que se le anade segun su dinamismo espiritual, cualquier explicacion meramente causal o solo segun la pregunta acerca del "por que" resulta impertinente, ya que la vida anadida se distingue de la concausalidad extramental en tanto que es mas que principial.

De donde en el cuerpo humano tambien la causa eficiente es menos incidente que en otras realidades fisicas, porque es inhibida por la recepcion de la vida organica por parte del anadirsele la vida esencial del espiritu.

A su vez, segun la concausalidad, la potencia fisica comporta dinamismo, como potencia solamente activa, aunque inferior a la del acto como actualidad; mientras que el alma espiritual es dinamica no mas que segun actos crecientes, que son los habitos adquiridos, y segun los que puede matizarse el acto como actualidad; aunque tambien de acuerdo con los actos incoativos que cabe equiparar con las potencias pasivas.

Al cabo, la potencialidad de la esencia humana, distinta de la de la esencia extramental o fisica, que es concausal, se cifra en una pluralidad de actos libres, o dispositivos, y manifestativos de la intimidad personal, en los que estriba la vida esencial humana, que es dinamica o potencial de acuerdo con el irrestricto crecimiento de la actividad que en descenso procede del viviente personal que es cada hombre.

Ahora bien, la esencia humana es activa en virtud del extenderse descendente de la libertad trascendental, como disponer, segun el que entonces bajan los otros trascendentales personales, el amar y el inteligir--y este tambien segun la voluntariedad--, a traves de los que procede la manifestacion de la intimidad. De donde ni siquiera en el nivel esencial la libertad se reduce a libertad de arbitrio o a libertad electiva; la extension de la libertad en modo alguno es univoca.

Por lo pronto, la actividad libre como extension de la libertad trascendental en el nivel esencial encuentra temas a partir de la dualidad de la sinderesis, cifrada en ver-yo y querer-yo. Disponer-yo es viable solo segun el ver-yo y el querer-yo; de lo contrario, el extenderse descendente de la libertad seria aporetico, pues careceria de temas, ya que, en el nivel trascendental, la libertad es metodo ratificado por su tema, con lo que de suyo sin tema ulterior; sin ver-yo y sin querer-yo no cabria disponer segun nada ni de nada. Luego para que el disponer sea tematico es preciso suscitar y constituir los temas. Con todo, por encima incluso de la sinderesis cabe, con soberana libertad, elevar los temas esenciales a la condicion de don o amor.

Por su parte, las luces iluminantes suscitadas a partir de la sinderesis, siendo metodos congruentes con temas encontrados, son a su vez temas de la sinderesis segun el ver-yo, en vista de que lo que son iluminaciones que abren su propia claridad.

De suerte que la vida esencial humana estriba en la extension de la libertad, de acuerdo con la manifestacion esencial que asi se lleva adelante, a traves del descenso del inteligir y del amar trascendentales. Por eso, en cuanto que, como disponer, la libertad "activa" el inteligir de nivel esencial, comporta vida iluminante de la irreductibilidad del ambito intramental, al que suscita (pero tambien vida iluminante del entorno extramental, que no suscita), asi como vida constituyente y aportante segun el intento del bien segun su ideacion inserta en el actuar voluntario; pero, a su vez, en tanto que la libertad "aviva" el descenso del amar, es vida que instaura el don o amor y refrenda con la amistad desde luego el intento del bien segun el querer-yo, pero, no menos, el mero ver-yo.

Esas cuatro vertientes de la libertad esencial se corresponden con que la libertad personal ha de encontrar temas distintos de ella, ya que, en su propio nivel, solamente los busca, al comunicarse al inteligir y al amar trascendentales.

En definitiva, de acuerdo con la manifestacion de la intimidad personal, en tanto que activada por la libertad, la esencia de la persona humana es vida como disponer segun esa entera realidad esencial, sin que en modo alguno le competa disponer 'de' ella (en lo que estriba, por lo demas, el pecado).

En consecuencia, tambien al descender extendiendose a traves del entero nivel esencial, la libertad es metodo "de cabo a rabo", esto es, metodo puro, de modo que, si bien no se aisla, pues encuentra temas al conducir el suscitarlos y el, ademas, constituirlos, tampoco de suyo es congruente con ellos, sino tan solo en cuanto que, como disponer, se comunica al descenso de los otros trascendentales personales, por lo pronto al del inteligir, segun lo que es superior a tales temas encontrados, en cuanto que es, en cualquier nivel, la actividad de la vida que se anade, segun iluminacion y aportacion, o segun instauracion del don, esto es, segun el amor.

De ese modo, al conducir el descenso de los otros trascendentales personales, en el nivel esencial la libertad es congruente con temas en el sentido de coincidir, esto es de acompanar sin mezclarse, o de concordar lucidamente sin confusion con los temas.

Al cabo, la libertad es el metodo, acto o avance intrinsecamente dual segun el que "se lleva adelante" el ser que es la persona humana, asi como su esencia; en tanto que es metodo intrinsecamente dual comporta congruencia con tema solidario, es decir, equivale a metodo intelectual; la libertad es lucida porque se convierte con inteleccion (37).

Paralelamente, la aceptacion que la persona busca en su propio nivel es encontrada, aunque nunca de manera plena en el nivel de la esencia, o en tanto que el tema encontrado es inferior al metodo; si una aceptacion del metodo que encuentra temas esta asegurada, al menos en esperanza, la busqueda es hasta cierto punto "omitida", aunque en modo alguno anulada, para que la libertad se extienda en descenso como metodo que encuentra temas.

Ahora bien, la solidaridad metodico-tematica creciente que equivale a la esencia de la persona humana proviene o procede de la redoblante dualidad intrinseco del caracter de ademas, segun el descenso de los trascendentales personales.

En esa medida, los temas que se corresponden con la esencia humana son no solo los que se siguen del anadirse la vida esencial a la vida recibida, sino que ante todo estriban en los que proceden a manera de sola vida anadida, o solamente espirituales: perfecciones puras, inmateriales, suprasensibles, con caracter de redundancias, y tanto en la sinderesis cuanto a partir de ella, esto es, en el descenso, y correlativo ascenso, de la dualidad de ver-yo y querer-yo, desde la sabiduria o, ademas, por repercusion del habito de los primeros principios en calidad de generosidad de la persona.

Dichas redundancias, que muchas veces pasan inadvertidas, son de tres tipos: los simbolos intelectuales o ideales, las nociones claras de la experiencia intelectual y las limpidas noticias de la experiencia moral; estas ultimas redundancias que integran la esencia de la persona humana equivalen a la afectividad de nivel espiritual.

Con el proceder de la esencia humana en cuanto que manifestativa de la persona, es decir, con el vivir en tanto que vida esencial, se corresponde, en calidad de metodo filosofico, la cuarta dimension del abandono del limite mental, que parte del darse cuenta de la presencia mental limitada, correspondiente al inteligir objetivante, y accede a los temas mas altos, en un ascenso animado no menos por la libertad (38).

A su vez, en la medida en que la vida esencial es vida anadida a la vida recibida en tanto que la refuerza, comprender la vida recibida, es decir, el cuerpo humano, sea asunto, arduo, del que no puede prescindir la cuarta dimension del metodo propuesto, y que, por lo demas, ha de completar lo que se ha descubierto en su segunda dimension, esto es, en la explicitacion de la esencia del acto de ser extramental.

En tanto que la presencia mental limitada es la guarda de la esencia humana, como vida anadida, respecto de la esencia extramental, por eso, el cuerpo, como vida recibida, es uno de los sentidos de la nocion de hecho: la presencia mental en tanto que limitada "lo da por hecho". En cambio, a la vista del refuerzo vital, el cuerpo no se supone.

Documento recibido: 6-XI-2008

Version definitiva:

BIBLID:

Jorge Mario Posada

Bogota, Colombia

e.mail: glosaslpolo@gmail.com

(1.) En atencion a la distincion real de ser y esencia, es mejor decir "esencia de la persona humana" que "esencia del hombre". Para resaltar la distincion entre la esencia de la persona humana y la esencia extramental, empleo la expresion "esencia humana".

(2.) Conviene indicar sin dilacion que la inteligencia no es una relacion trascendental con la verdad, pues sus operaciones no la saturan. En cambio, la voluntad es relacion trascendental con el bien. De aqui que los habitos innatos superiores a la esencia sean intelectuales: completan el respecto esencial a la verdad. La distincion entre trascendentales personales y metafisicos se perfila mejor al sostener que el respecto al bien es esencial.

(3.) La co-existencia es silenciosa, pero la persona humana no se conforma con el silencio, sino que busca y se manifiesta. La manifestacion es la victoria potencial, o esencial, sobre el silencio.

La busqueda de replica es trascendental, y de su carencia surge la manifestacion esencial, que no lo es. En tanto que la carencia de replica se vuelve hacia abajo, se bifurca: de ella derivan ver-yo y querer-yo.

(4.) El lenguaje humano es distinto del lenguaje divino, puesto que las personas divinas no carecen de replica. En cambio, el lenguaje humano ha de colocarse en la esencia como manifestacion, es decir, en la comunicacion reciproca con que cierta replica es posible.

En el paraiso, Dios hablaba con el hombre; de manera que antes del pecado la carencia de replica era vencida por la familiaridad con Dios. Sin embargo, la capacidad de dialogo no es anulada por el pecado. La amistad es la comunicacion esencial mas alta.

(5.) La libertad trascendental se describio como un tema que no remite a otro tema--salvo por conversion con el buscar--. De aqui que su valor tematico equivalga por entero a la no desfuturizacion del futuro: como tema la libertad no es dual (cfr. Antropologia trascendental. I. La persona humana, Eunsa, Pamplona, 1999, 234). En cambio, la libertad esencial es metodo que suscita o constituye temas.

(6.) La extension de la no desfuturizacion del futuro a la esencia es su inmortalidad, y tambien su proyecto manifestativo: la vida humana es proyecto. Asi se muestra la dualidad de la esencia como manifestacion y como aportacion. La vida inmortal esta intrinsecamente iluminada: es la dualidad de la sinderesis. Esta observacion preside el tema de la muerte corporea.

(7.) Cfr. Curso de teoria, IV/2, Eunsa, Pamplona, 1996, 295-297.

(8.) Eckhart dirige la siguiente pregunta a la vida: ?vida para que vives? La respuesta: vivo para vivir. El para que de la vida es vivir, y por eso, sostiene, es eterna: si se repite la pregunta, la respuesta siempre sera la misma. En mi planteamiento, la vida humana equivale a la manifestacion del viviente, por lo que no se limita a seguir viviendo sino que aspira a vivir mas. La vida humana no es sin el viviente del que depende; por eso no se puede entender como physis, distinguiendo un sentido nominal y otro verbal de la vida, puesto que la vida humana es activa y el viviente tambien (la vida humana no tiene sentido nominal, ni el hombre es un ente; la persona humana no es el que vive, sino el quien viviente).

(9.) La riqueza de la esencia humana no es solo el contenido de la vida recibida, sino ser vida que procede del viviente que refuerza la vida recibida. Por eso la vida humana, aunque no es una replica, es un redoblamiento: es vida en tanto que anade.

Al depender de la persona procediendo de ella, el apice de la esencia prosigue--es procesual--de dos modos que llamo suscitar en cascada y constituir en corriente: un mirar doble y prolongado.

(10.) Con esto se alude a la contingencia y azarosidad de la generacion del ser humano y a la predileccion de Dios, sin la que no cabe persona humana. El caracter azaroso de la generacion remite tambien a la persona del hijo. En ese sentido, quien sera su hijo depende de lo que aportan los padres. El cuerpo de una persona no es intercambiable: con otro cuerpo seria creada una persona distinta. Los padres se desprenden de celulas vivas; hasta aqui es correcto hablar de 'reproduccion', aunque es mejor llamarlo donacion que el hijo acepta: esta aceptacion es indisociable de la creacion de su persona, y comporta una gratitud que se incrementa con la deuda contraida por la educacion paterna.

(11.) Algunas indicaciones sobre el estudio de la esencia humana con el metodo sistemico se encuentran en Quien es el hombre. Un espiritu en el tiempo,, Rialp, Madrid, 4a ed., 2001.

(12.) Dicha investigacion parte del darse cuenta de la presencia y sube hasta los temas mas altos animada por la libertad.

(13.) Dios no se inspira en la vida porque es Originariamente Viviente.

(14.) Si no tuviera sentido global, la expresion 'inspirarse en la vida' no seria valida. Desde aqui se puede distinguir la sinderesis del habito de los primeros principios, que es una advertencia pero no una inspiracion. Por eso se afirmo que dicho habito equivale a la generosidad de la persona. La sinderesis se distingue de la generosidad en tanto que es el apice de la inspiracion vital. Paralelamente, los primeros principios son actos de ser extramentales, independientes de la persona humana, mientras que el vivir depende del viviente. En suma, la inspiracion propia de la sinderesis comporta aspiracion porque es superior a la vida recibida. En cambio, los primeros principios son mas altos que el habito intelectual, el cual accede a ellos plegandose a su superioridad.

(15.) Comprender la vida recibida es asunto arduo del que no puede prescindir la cuarta dimension del metodo propuesto, que ha de completar lo que se ha descubierto en su segunda dimension.

(16.) Por ejemplo, la sinderesis ilumina los fantasmas: iluminarlos equivale a inspirarse en ellos. De acuerdo con eso se dice que la inteligencia es potencia pasiva.

(17.) Una manera de aproximarse a este asunto puede verse en Plessner y en Zubiri. Para Plessner, la debilidad de los instintos humanos da lugar a que la inteligencia se haga cargo de la conduccion de la vida. Para Zubiri, la hiperformalizacion del cerebro del hombre exige la intervencion de la inteligencia.

(18.) Por correr a cargo de un habito innato, es posible la posesion corporea, es decir, la tecnica.

(19.) Por eso la muerte es asunto serio, y no un mero evento accidental.

(20.) El acto voluntario llamado uso dispone de los medios y en cierto sentido de los habitos adquiridos. Esto ultimo es una afirmacion de Tomas de Aquino. No todos los habitos son utiles en todas las coyunturas practicas: por ejemplo, manteniendo incolume la virtud de la justicia conviene matizarla pues no es lo mismo tratar con personas que con mosquitos.

(21.) El tedio, el terror y la angustia indican que esta dualidad puede romperse, lo que acontece casi siempre en la pretension de si mismo.

(22.) Notese que quedar se ha descrito como el valor metodico de la cuarta dimension del abandono del limite mental, que se distingue realmente de la tercera dimension de dicho metodo: por eso la expresion 'quedarse en la persona' es completamente extrana al caracter de ademas.

(23.) Asimismo, es preciso admitir que en el cuerpo humano la causa eficiente es menos importante que en otras realidades fisicas, porque es inhibida por la recepcion.

(24.) El abandono del limite no corre a cargo de la voluntad. Ello iria en detrimento de la vida practica. Insisto, el bien trascendental satura la potencia voluntaria. En cambio, el conocimiento objetivo de la verdad no satura la inteligencia, pero es imprescindible para la constitucion de los actos relativos a medios. Por eso debe admitirse la razon practica. Desde luego, el bien trascendental no se conoce objetivamente: los actos voluntarios que tienen que ver con el no lo presentan. De aqui la distincion entre voluntas ut ratio y voluntas ut natura.

(25.) La perdida del tal acuerdo es la perplejidad.

(26.) Dichas redundancias, que pasan muchas veces inadvertidas, son, a mi entender de tres ordenes: los simbolos intelectuales, las nociones claras de la experiencia intelectual y las noticias de la experiencia moral.

(27.) En los parrafos que siguen se glosa, mientras nada mas se indique, unos parrafos del tomo II de la Antropologia trascendental (pp. 12 a 17). En cursiva se destacan las nociones propias de Polo, y entre comillas las que pueden servir de glosa.

(28.) De otro lado, tanto el logos como las logicas y el lenguaje humanos se distinguen del Logos divino, pues, por lo pronto, la Primera Persona divina no carece de replica segun el Logos, que es la Segunda; y tambien es Persona divina el Amor, o Don.

(29.) Segun el relato biblico, en el paraiso hablaba el hombre con Dios; de esta manera, antes del pecado, la carencia de replica en el nivel del ser personal humana era vencida por la familiaridad con Dios.

Ahora bien, la capacidad humana de dialogo no es anulada por el pecado; la amistad es la mas alta comunicacion esencial. Asimismo ha sido invitado el hombre, aun despues del pecado, a restablecer la amistad con Dios; esa amistad se vive, por lo pronto, en la oracion, que es el dialogo supremo de la persona humana.

(30.) Eckhart pregunta a la vida: ?vida para que vives?; y la respuesta que refiere es: vivo para vivir; el "para que" de la vida es vivir y, por eso, sostiene, es eterna: si se reitera la pregunta, la respuesta sera invariable.

(31.) Segun santo Tomas de Aquino la realidad del alma se conoce habitualmente. Cabe equiparar ese habito con el de sinderesis, que, por proceder del de sabiduria, que es innato en la medida en que estriba en de antemano alcanzar el ser personal, es, por asi decir, "nativo", esto es, "nacido" de inmediato en la medida en que, como apice de la vida esencial, procede del viviente personal.

(32.) Dios no se inspira en la vida creada porque es Originariamente Viviente.

(33.) En rigor, son mas altos que la persona humana el primer principio de Identidad y el de causalidad trascendental, mas no el de no contradiccion, equivalente al persistir como principiacion primera extramental.

(34.) Santo Tomas emplea la nocion de procedencia, a manera de emanacion, con respecto a la inteligencia y la voluntad (cfr. Suma Teologica, I, q. 27, a. 6, ad 3). De acuerdo con esta conciliacion de Aristoteles con el neoplatonismo, la filosofia tomista es una sintesis de gran altura.

A su vez, en tal sentido interpreta el Aquinate la tesis aristotelica de que la voluntad esta en la razon. En esa medida, la voluntad y la voluntariedad estriban ante todo en un descenso de la iluminacion esencial, antes que del amar. (Se glosa la nota de Antropologia trascendental II, 210).

(35.) La distincion entre vida valorante y vida valorada permite una exegesis de la nocion de valor, discrepante de la de Nietzsche.

(36.) En este parrafo y los que siguen se glosa Antropologia trascendental II, 24-25.

(37.) Pasar por alto, o perder, la congruencia, acuerdo o concordancia segun la coincidencia equivale a la perplejidad.

(38.) En estos ultimos parrafos de nuevo se glosa Antropologia trascendental II, 15.
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Title Annotation:NOTAS
Author:Posada, Jorge Mario
Publication:Studia Poliana
Article Type:Report
Date:Jan 1, 2010
Words:12545
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