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Veneno, secreto y virtud en textos novohispanos de Yucatan.

Poison, secret and virtue in colonial Yucatan Texts

Introduccion

Los expedientes asociados a requisas de libros prohibidos en Nueva Espana permiten identificar un centenar de estos en poder de clerigos y seglares de Yucatan. Los legajos de Inquisicion de libros e impresos fueron publicados por el Archivo General de la Nacion (Fernandez, 1982, pp. 320-326) desde hace poco mas de un siglo. Los estudios regionales de historia cultural han eludido, hasta ahora, cotejar el componente antiguo y medieval en los textos locales a partir del listado de los libros europeos que circularon en la region. Los legajos de Inquisicion transcritos por Fernandez aun esconden sorpresas, como adelante exponemos.

La identificacion de libros europeos en la geografia maya, traidos por religiosos y seglares del siglo XVI, invitan a valorar en los textos yucatecos novohispanos las continuidades y bifurcaciones de narrativas medicas del veneno (mercurio) y del remedio (artemisa), narrativas prohibidas de revelacion de secretos femeninos (menstruo) y astrologicos (dias propicios), narrativas religiosas de vidas virtuosas, apariciones y milagros (Virgen de Izamal). Las paginas siguientes detallan el traslado de narrativas europeas antiguas y medievales a textos yucatecos del periodo novohispano, particularmente de los siglos XVII y XVIII.

El estudio descansa en el analisis de textos de herbolaria y de literatura religiosa usados y leidos en el Yucatan previo a la Guerra de Castas (1847). Se estudia el Libro de medicinas muy seguro y el Quaderno de medicinas (1), El libro del judio (2) y el Devocionario de nuestra senora de Izamal (3). Los resultados de la indagacion del componente antiguo y medieval encontrado en los textos yucatecos se expone en tres apartados, tres narrativas del espacio mediterraneo que llamaremos: a) veneno, b) secreto y c) virtud.

VENENO. A partir del vocabulario usado para plantas, animales, piedras y sustancias se precisan las deudas del Libro de medicinas muy seguro y Quaderno de medicinas con la edicion en latin del Dioscorides (4), un antiguo tratado griego traducido en algunos capitulos del latin al maya por un fraile franciscano del siglo XVII que evangelizo en las aldeas mayas de Yucatan. El sencillo ejercicio de comparar el vocabulario de ambas farmacopeas hace suponer que los autores de El libro del judio, del Libro de medicinas muy seguro y del Quaderno de medicina de las yerbas de la provincia conocieron los capitulos traducidos de fray Bernardino de Valladolid o tuvieron a la vista un ejemplar de la version en castellano del Dioscorides.

Ambas farmacopeas, la europea y la maya, comparten al menos medio centenar de vocablos, entre nombre de plantas, piedras, animales, frutos, metales y sustancias. Bajo el encabezado de Veneno se da seguimiento a un grupo de plantas, piedras, frutos y sustancias repetidos en ambas farmacopeas. El analisis se circunscribe a una oncena de sustantivos con atributos medicinales que corrobora la conexion entre la herbolaria yucateca y la farmacologia del Dioscorides.

SECRETO. El segundo grupo de textos analizados senala la continuidad conceptual asociada al menstruo femenino del De secretis mulierum (5), un tomo medieval de literatura secretista, con numerosas recetas de El libro del judio. Fray Bartolome de Arenas figura en 1586 como propietario en Merida del libro De secretis mulierum: varios ejemplares de ese tomo medieval debieron circular en la Nueva Espana, porque durante la misma epoca los comisarios de la Inquisicion registraron otro ejemplar en Guadalajara (6).

Despues del estudio sobre la herencia medieval de Mexico realizado por Weckmann (1994) no deberia sorprendernos que las narrativas del Yucatan novohispano esten impregnadas con los terminos, enfoques y creencias de los libros que los viajantes trajeron entre su matalotaje a la region maya. En una epoca en donde magia y ciencia comparten las paginas de un mismo libro es facil encontrar la asociacion de malestares femeninos con el influjo de los astros. En este sentido, son tambien continuidad medieval del De secretis mulierum el vocabulario astrologico de los almanaques de Yucatan: cotejese la descripcion de la posicion de los astros al inicio de cada mes y los consejos de agricultura y ganaderia basados en el movimiento de la estrella solar que figuran en los populares calendarios de Espinosa, impresos en Merida en el siglo XIX (7).

VIRTUD. El tercer apartado evalua un libro de vidas virtuosas como probable fuente de la literatura hierofanica del Yucatan del siglo XVII, como posible antecedente de la narrativa aparicionista de fray Bernardo de Lizana, evangelizador en la provincia. Se trata del compendio conocido como Gesta Romanorum (8). Gesta Romanorum es el ejemplo de las vidas virtuosas de las que se alimenta el Devocionario de nuestra senora de Izamal. Lectura de predicadores, los relatos de la medieval Gesta Romanorum fueron muy apreciados como recurso de evangelizacion. Y tambien de seduccion meramente narrativa puesto que el seglar Antonio Arroyo, vecino de Merida, figura en 1586 como propietario de un volumen de Gesta Romanorum.

El primer texto medieval al que remite el Devocionario de nuestra senora de Izamal de Lizana es el de Gonzalo de Berceo, Milagros de nuestra senora (9). Sin duda Lizana conocio el texto de Berceo, lectura usual entre franciscanos y dominicos. Infortunadamente no pudimos localizar algun registro del libro de Berceo en el Yucatan novohispano. Probablemente Gesta Romanorum es el libro fuente de la escritura de Lizana en tanto que es fuente de la literatura hierofanica novohispana. El franciscano Lizana llego muy joven a Yucatan y en lo sucesivo su formacion intelectual dependio de los libros conventuales existentes en el lugar.

Imperceptibles para el lector contemporaneo, veneno, secreto y virtud permearon las narrativas de los libros novohispanos de Yucatan: el veneno y el remedio explicados en la farmacopea del Dioscorides, el secreto conocimiento medieval de la anatomia y padecimientos femeninos expuesto en De secretis mulierum, la virtud de las vidas narradas en Gesta Romanorum. Triada constante en la historia del libro europeo en la peninsula de Yucatan. Veneno, secreto y virtud transitaron a los libros de Yucatan en el origen de la tradicion libresca local, como correlato de la herbolaria y de la religiosidad. La impronta de los libros medievales quedo indeleble en los libros yucatecos del periodo novohispano en un modo que hoy escapa a la contemporanea percepcion de la cultura local.

Los estudios enfocados en la imprenta y en el libro europeo de los siglos XV y XVI son un esplendido cimiento para las historias regionales que buscan recuperar el pasado del libro y de la lectura (10). El paso siguiente, inspirado en el estudio de Luis Weckmann (1994), es encontrar los casos especificos en los que los libros europeos traidos al sureste de la Nueva Espana se transformaron en narrativas vernaculas, en libros de Yucatan. ?Como llegaron a tierras mayas en el siglo XVI dos compendios medievales y un antiguo tratado griego de farmacologia? En otro lugar hemos narrado como un libro medieval de oraciones llego a Yucatan de manera inusual, antes que las primeras naves espanolas de exploracion: adelantado de la espada y del evangelio (11). Jeronimo de Aguilar, un naufrago espanol, introdujo el primer libro europeo de oraciones por casi una decada entre las aldeas mayas. El extraviado diacono espanol conservo su libro hasta que Hernan Cortes lo rescato en Cozumel y lo incorporo como traductor en la expedicion que fue el inicio de la Nueva Espana.

Los libros fueron objetos comunes en el equipaje de clerigos y seglares. Los volumenes que reunen el conocimiento colectivo a lo largo de centurias terminan por ser anonimos. Atraviesan lo mismo las decadas de las centurias y las leguas de los oceanos que separan a los continentes para convertirse en libros de todos, en textos sin autor. Ahora sabemos que Alberto Magno, el maestro de Tomas de Aquino, no fue el autor del De secretis mulierum, como se suponia. Las descripciones anatomicas y esotericas del De secretis mulierum y los relatos hagiograficos que hacen apologia de la vida virtuosa en Gesta Romanorum fueron recogidas en diferentes siglos y lugares, como los venenos y los remedios de la farmacopea del Dioscorides. Los compendios antiguos y medievales terminaron por ir mas alla de su extension original y en ocasiones se alejaron del tema que los origino: Gesta Romanorum tiene poca relacion con los hechos de los romanos. Quiza por eso no distinguimos con facilidad la herencia antigua y medieval cuando exploramos la narrativa medica, astronomica, hierofanica y herbolaria de los libros novohispanos de Yucatan.

Veneno

Un breve cotejo del vocabulario del Dioscorides y los sustantivos que se repiten en las fuentes herbolarias yucatecas de los siglos XVII y XVIII muestra la influencia sobre la herbolaria local de aquel compendio griego de medicinas y venenos. Cuando se valora la herbolaria del mundo maya novohispano es preciso recordar la relevancia del Dioscorides: entre 1648 y 1652 un fraile franciscano de nombre Bernardino de Valladolid, avecindado en Yucatan, tradujo al maya varios capitulos del libro de Dioscorides Acerca de la materia medicinal y de los venenos mortiferos. Del fraile y de la traduccion al maya del Dioscorides sabemos casi nada: el religioso murio en alguna aldea de la region antes de que el siglo XVII terminara y el texto en maya del Dioscorides se perdio. El unico que vio la traduccion al maya fue Diego Lopez de Cogolludo, otro religioso franciscano que conocio a fray Bernardino. Lopez de Cogolludo tuvo a la vista algunos capitulos traducidos por Bernardino: estaban acompanados con ilustraciones de las plantas y con el nombre correspondiente en latin, castellano y maya (12).

En la farmacopea maya tienen presencia dominante y obvia las sustancias regionales. Las citas a libros de medicos novohispanos notadas por Gubler (13) son identificables por los pasajes de Farfan, Lopez de Hinojosa y Esteyneffer. Pero artemisa y llanten son dos ejemplos de plantas cuyo uso medico en la herbolaria yucateca de los siglos XVII y XVIII evoca el transito de hojas, raices y semillas en su invisible viaje de Europa a tierras mayas. Los padecimientos que atiende la infusion de artemisa permiten asomarse a las universales preocupaciones de la salud asociadas a la reproduccion humana, a las vicisitudes del parto y a los sufrimientos propios de la anatomia femenina: no es extrano que la artemisa tenga un equivalente en el tropico maya, el hauayche. Por su parte, la yerba llanten y sus extendidas virtudes para afrontar distintos padecimientos--como detener hemorragias, cicatrizar heridas profundas, disminuir el dolor de oidos, de cabeza, de ojos, de dientes, curar mordeduras de perro, sanar quemaduras--recuerda el desamparo del genero humano en un mundo preterito, hostil y lugubre en donde una herida que no cicatrizaba, una encia sangrante mal atendida, un furunculo que crecia hasta convertirse en tumor sellaban la diferencia entre la vida y la muerte. Ambas plantas, artemisa y llanten, se trasladan a la herbolaria de Yucatan con distinta suerte: la farmacopea local extiende los usos curativos de la artemisa y disminuye los del llanten, como se vera a continuacion.

El cocimiento de hojas de artemisa, prescrito para el parto, las irregularidades del menstruo y la inflamacion de genitales, tiene en el hauayche del mundo maya su equivalente. La etnobotanica maya de Roys (1931, p. 243) dedica un fragmento al hauayche como artemisa de Yucatan. Dioscorides informa que la artemisa crece en sitios costeros y la infusion de la planta es <<vital a las mujeres para atraher el menstruo, las pares, y el parto>> (Dioscorides, 1999, p. 345). La anotacion etimologica del doctor Laguna, traductor al castellano de Acerca de la materia medicinal y de los venenos mortiferos, no podia ser mas oportuna: <<Artemisa, de Artemus, llamada por otro nombre Diana. Porque como aquella diosa socorria a las mujeres en el parto, ni mas ni menos ella suele siempre ayudarlas>> (Dioscorides, 1999, p. 346). En la herbolaria de Yucatan la artemisa bifurca sus virtudes: esa planta se convierte en remedio para el cansancio y balsamo para la melancolia, en sustancia para urticaria y en antidoto para veneno.

El hauay, sin la particula <<che>>, es referido en El libro del judio como <<Artemisa de Castilla>> (vease receta 345) y descrito como yerba de pequenas flores blancas. El libro de medicinas muy seguro no deja duda: <<Para curar la retencion de regla o menstruo de las mugeres cocer muy bien las ojas de la yerba hauayche que es tenida por altamisa>> (14). En otro parrafo informa: <<Para que las mugeres echen las pares detenidas despues del parto [...] el hauayche altamissa molidas las ojas>> (15). El Quaderno de medicinas dice, en recetas en que se apartan del Dioscorides: <<Para concebir la muger. Pon artemisa caliente en la boca de la madre y que beba el zumo de las hojas tambien>>; <<Para criatura muerta en el vientre. [...] zumo de artemisa bebido cantidad de un huevo>>. <<Para cansancio, artemisa atada a la rodilla, y a el que va a caballo dentro de la camisa>> (16). Lo mismo afirma El libro del judio: <<tiene hojas como las de la margarita, de flores blancas y cenicientas por debajo; esta yerba el que la trae consigo en el corazon, da esfuerzo, animo y osadia; los polvos de esta yerba bebidos dentro de un poco de vino, quita el cansancio del camino>> (17). Y si para El libro del judio la artemisa se recomienda para curar urticaria en infantes (receta 108) y posee <<otras virtudes curativas que recibe de una estrella que los astronomos llaman el Sol>> (18), para el Quaderno de medicinas el zumo de artemisas es lombricida.

Los amplios usos medicinales del llanten descritos en el Dioscorides (1999, pp. 208-209) corresponden a la frecuencia con la que el llanten se nombra en las Fuentes herbolarias (2010): <<Para bomitos de sangre>> (p. 42), <<Para disenteria de sangre>> (p. 43), <<Para fluxo de sangre, comun>> (p. 45), <<Para fluxo de sangre que ahoga>> (p. 45), <<Para curar fluxo de sangre del vientre>> (p. 46), <<Para fluxo de sangre que proviene de heridas>> (p. 47), <<Para todo genero de llagas>> (p. 75), <<Para curar carbunclos>> (pp. 82-83, 137), <<Para curar escaldaduras de las partes bajas>> (pp. 88-90), <<Ayuda confortativa>> (pp. 125), <<Para quaxarones de sangre>> (pp. 141), <<Para camaras>> (p. 142), <<Para camaras de sangre con sed>> (p. 144), <<Para cabeza dolorida>> (p. 145), <<Para lombrices>> (p. 159).

De las hojas de llanten Dioscorides escribe que son vitales para curar llagas rebeldes que no quieren cicatrizar, supurantes, afines con la lepra. Lo mismo para llagas antiguas y profundas. Detienen hemorragias de sangre y padecimientos cutaneos que se extienden por el cuerpo. Aplicadas con sal, las hojas de llanten son utiles a las mordeduras de perro, a las inflamaciones y a las quemaduras por fuego. Cocida con sal y vinagre sirven para disenteria y otros males del estomago. Cocidas con lentejas se comen como acelgas para la hidropesia, el asma y la gota. El zumo de las hojas arregla las llagas de la boca si a menudo se enjuaga con esa sustancia; mezclado con <<tierra Cimolia, o con aluayalde>> sana el fuego de San Anton; auxilia en el dolor de ojos y oidos; sana encias sangrantes; <<metese en las naturas de las mugeres con vn poco de lana, contra soffocacion de la madre y contra los fluxos de aquellas partes>>. Su raiz cocida disminuye el dolor de dientes. Hoja y raiz deshechas en vino sirven para las llagas de la <<vexiga y de los rinones>>. Y hay quien se ata al cuello las raices contra los <<lamparones>> (19).

El pedernal, la cal, el polvo de coral, la ceniza o cualquier piedra limpia sirven para los remedios medicos de El libro de medicinas muy seguro y del Quaderno de medicinas. Pero la piedra bezoar y su polvo tienen un sitio que no pasa desapercibido: en la herbolaria de Yucatan esa piedra cura la melancolia si se lleva consigo, pegada a la piel. El polvo de piedra bezoar, mezclado en vino, remedia el pasmo; diluido en agua caliente, quita las viruelas; molido muy bien en atole, sana el resfriado y el dolor de yjada. Y es antidoto, en caso de envenenamiento por comida (20). Incursionar en las propiedades de piedras, polvos y su uso medico en la herbolaria yucateca de los siglos XVII y XVIII, circunscrito en el ejemplo de la piedra bezoar, puede conducir tanto a la antiguedad mas remota de la medicina de tierra y piedra--un viaje de Galeno a una isla donde fabricaban curativas pastillas de arcilla (21)--como al esplendor del comercio arabe y al trasiego de la piedra bezoar, con sus fantasticas propiedades contra todo veneno, por las rutas de ignotos desiertos del viejo continente. Adentrarse en esa piedra es ingresar a la seduccion curativa, trasladada a Yucatan, del bezoar atesorada en el estomago de los venados y en el buche de las iguanas.

En su recorrido por las propiedades de vinos y metales del libro quinto de Dioscorides, el doctor Laguna agrega una anotacion: los arabes refieren una suerte de piedra llamada <<bezahar>>, <<la qual celebran por admirable, contra todo genero de veneno, contra las mordeduras de fieras emponzonadas [...] contra la pestilentia>> (22). Agrega sus dudas sobre el color y la forma de la piedra, <<ruvio color, lisa y muy reluciente>> (23). El erudito medico espanol del siglo XVI anoto sobre el Dioscorides que esa descripcion correspondia mas al bolo armeno legitimo, amarillo y muy lustroso, descrito por Galeno despues de que un hombre le presento lo que llamaba piedra de Armenia y no tierra. El doctor Laguna concluye su comentario asi: <<La Bezahar que agora trahen de Levante los Portugueses, tiene el color olivastro, y como de verengena: y toda en si es escamosa, quiero dezir compuesta de varias costras, como cascaras de bellotas, las quales vienen unas sobre otras: empero la primera dellas es muy lisa y lustrosa. Dizese que se halla esta piedra en el vientre de cierta cabra salvage. Mas venga de do viniere, que la virtud es admirable contra todo veneno, contra la gota coral, y contra la pestilencia. Dado a bever el vino en que hoviere hervido: deshaze la piedra de la vexiga y de los rinones>> (24).

En las fuentes herbolarias de Yucatan se menciona frutos y semillas, locales y foraneos: anona, cana, cacao, datil, durazno, higo, huaya, guayaba, limon, naranja, mamey, melon, membrillo, papaya, pasas, platano. Dioscorides dedica un capitulo a la cana (Dioscorides, 1999, p. 70), a los duraznos y membrillos (Dioscorides, 1999, pp. 101-107) y a los higos (Dioscorides, 1999, pp. 118-120). El escaso uso de metales en la farmacopea regional--cobre, plomo, bronce y oro--contrasta con los extensos capitulos que Dioscorides dedica al cobre y plomo (Dioscorides, 1999, pp. 528- 530, 532-533). No sucede lo mismo con sustancias como la pez liquida, el agua de gourdon o el agua de soliman que se mencionan continuamente en los remedios de los cuadernos yucatecos de medicina de los siglos XVII y xviii. Como se puede notar, la lista de voces repetidas es variada. Multiples nombres del Dioscorides figuran en alguna receta de los cuadernos de herbolaria yucateca de los siglos XVII y XVIII. Por lo pronto, la comparacion de vocabularios en la farmacopea del compendio griego y de los compendios yucatecos arroja un porcentaje de similitud que merece ser estudiado: la muestra es una importante senal de la fusion del Dioscorides en la narrativa medica y farmacologica del Yucatan colonial.

Secreto

Si la <<encomienda>> fue una institucion medieval que se vigorizo en la Nueva Espana, y la figura del <<adelantado>> tambien, ?por que no sucederia lo mismo con los conceptos de los padecimientos femeninos y los contenidos astrologicos de los libros medievales que llegaron a Yucatan? Los asuntos de la salud de la mujer, particularmente los asociados al menstruo yala reproduccion, ocupan un espacio notorio en El libro del judio (25). En general, la narrativa de los trastornos de la salud femenina y la manera de atenderlos, segun se coteja en las fuentes herbolarias yucatecas de los siglos XVII y XVIII, son deudores conceptuales del De secretis mulierum. Con el termino <<mal de madre>> se puede explorar la conexion del De secretis mulierum y el Libro del judio. El <<mal de madre>>, histeria en terminos contemporaneos, tiene su origen en la matriz para los tratadistas antiguos y medievales. En la tragicomedia de Calisto y Melibea, obra literaria del siglo XV, Calisto expresa con ordinariez: <<para el mal de madre, meterle al padre>>. En el yucateco Libro del judio, el <<payche>>, una yerba de olor desagradable, conocida en las comunidades como <<zorrillo>>, sirve para el padecimiento femenino, <<su olor quita el mal de madre>> (receta 391). Un arbusto identificado por sus atractivas flores, <<paraiso>>, auxilia tambien en ese trance: la infusion de sus hojas <<tomado en pequenas dosis, es bueno para curar el histerico de las mujeres>> (receta 403). Cerca de las playas crece una planta que los venados comen mucho, bulceh se la nombra, <<el cocimiento es bueno para curar el mal de madre>>, dice otra receta de El libro del judio.

Los libros medievales de secretos tomaron nueva popularidad en las colonias de America. Son comunes en los archivos de la Inquisicion los casos de practicantes de astrologia judiciaria. En la propia metropoli de la Corona espanola, Madrid, se lidiaba con mujeres de posicion social acomodada que, lectoras de libros medievales de secretos, interpretaban los suenos. Como Lucrecia, una cunada madrilena del gobernador de Yucatan aficionada a relatar sus suenos (26). La literatura espanola del siglo XVI toma pasajes completos de la naturaleza femenina que se leen en De secretis mulierum. En La Celestina se pueden identificar fragmentos que son espejo de la descripcion de la naturaleza femenina expuesta en el compendio medieval de secretos femeninos (27). En el caso de Yucatan se puede cotejar que los almanaques regionales, como el Calendario de Espinosa, reiteran narrativas astrologicas expuestas en el De secretis mulierum. Por su parte, el Libro del judio se coloca frente a una narrativa astrologica medica cuando prescribe que una curacion debe ser practicada con luna llena, en un dia especifico de la semana y en una hora determinada de la noche. De esta comparacion desprendemos, ademas de la conviccion en la epoca de la influencia de los astros sobre la enfermedad, la influencia conceptual del De secretis mulierum sobre la narrativa medica del Libro del judio y de la narrativa astrologica del Anuario de Espinosa. El libro de Bernardo de Lizana, Devocionario de nuestra senora de !zamal, es deudor de las vidas virtuosas expuestas en Gesta Romanorum. Igualmente, una lectura atenta de El libro de medicinas muy seguro y del Quaderno de medicinas evidencia sus prestamos del Dioscorides.

Los cuadernos de herbolaria de Yucatan reflejan las preocupaciones sanitarias mas comunes de la epoca y, naturalmente, despliegan nociones prehispanicas sobre la salud y la enfermedad. Pero tambien reproducen nociones magico-medievales en el preparado y en los ritos de aplicacion en algunas recetas. El mal de ojo y las propiedades curativas del agua de soliman figuran en el Libro del judio. Aunque parece que atienden a circunstancias regionales, estos elementos provienen de narrativa medieval. El mal de ojo, una enfermedad exclusiva de los ninos de pecho, se origina en personas con <<mucho fluido magnetico>>, segun se describe en el Libro del judio. Estas personas al ver a los ninos se prendan de su hermosura y desean abrazarlos, pero como la intencion es hecha con toda la fuerza de su pensamiento, <<su influencia magnetica choca sobre el tierno organismo del nino>>. La cura incluye banar al nino en una agua preparada con distintas yerbas, dibujar una cruz de anil en la frente, pecho, nuca, ombligo y mitad de la espalda (las cruces son para prevenirlo de nuevos malos fluidos), asi como pedir a la persona que le hizo el <<ojo>> que un viernes al mediodia abrace y acaricie al nino estampandole cuatro besos en forma de cruz, sobre la frente, la barba y en ambas mejillas (receta 511). Originada en el Oriente, la nocion de hacer mal con la mirada, el mal de ojo, es mencionado desde la Edad Media por la literatura medica, <<estas concepciones fueron traidas a Iberoamerica donde se popularizaron>> (28).

Para el Libro del judio, el !caban, una yerba de media vara de altura, con hojas como las del chile y de flores blancas y menudas, <<tiene la misma propiedad curativa que el soliman>> y <<un secreto terrible que consiste en que haciendo una almohada de sus hojas secas, la persona que la usa durante treinta dias, se le presentara una locura incurable>> (receta 191). El jugo de la corteza del arbol Jabilla, tambien conocido como soliman Che, se cataloga como <<un poderoso auxiliar para curar la lepra y la elefantiasis>>, ingiriendo una cucharada cafetera dos veces al dia. La tropicalizacion en Yucatan del soliman, muriate de mercurio dulce, llama la atencion porque en la herbolaria local deja de ser un derivado de elemento inorganico, el mercurio, para transformarse en una yerba y en una corteza de arbol prescritas para lepra en el Libro del judio (vease recetas 415, 455) y para el cancer en el Quaderno de medicinas de las yerbas de la provincia (2010, p.135-136).En el siglo XVI, en los comentarios a su traduccion castellana del Dioscorides, el doctor Andres Laguna recapitula los efectos toxicos del mercurio en humanos e informa sobre el modo de preparar la peligrosa sustancia conocida como soliman en Castilla y como argentum viuum sublimatum en lengua Latina (1999, p. 542). El uso medicinal de los derivados del mercurio es el inicio de la medicina quimica, los historiadores senalan a la Summa perfectionis, un tratado de alquimia del siglo VIII, como el texto que ofrece la primera prescripcion conocida de esta sustancia (29).

Con el bezoar, un magico antidoto para cualquier veneno en la imagineria medieval, sucedio algo semejante al adaptarse a Yucatan. La piedra bezoar, extraida de las entranas de la fauna local--de venados y de algunas iguanas--, se convirtio en remedio de una amplia variedad de males: para curar melancolia (30), pasmo (31), llagas (32), viruelas (33), resfriado (34), mal de orina (35) y, por supuesto, envenenamiento por alimentos (36). El mal de ojo, incluido con frecuencia en el amplio expediente de la hechiceria, las propiedades curativas del agua de soliman y del agua de Gourdon (que tambien figura en el Libro del judio), asi como el bezoar y sus multiples aplicaciones, todo ello procede de los compendios medievales y transitaron a la narrativa medica del Yucatan novohispano. Los libros yucatecos de herbolaria regional de los siglos XVII y XVIII son de distintos modos continuidad y bifurcacion de los libros medievales de conocimientos secretos (de la anatomia femenina, de la reproduccion humana, de los antidotos para venenos, de la lectura de los astros) similares a De secretis mulierum.

Virtud

El Devocionario de nuestra senora de !zamal, escrito en Yucatan en el siglo XVII por el franciscano Bernardo de Lizana, procede de una tradicion narrativa medieval, de tintes tanto hierofanicos como hagiograficos visibles en el compendio Gesta Romanorum. La narrativa de los milagros de la Virgen de Izamal deriva de las lecturas del franciscano de los Flos sanctorum, vidas de santos, como de los Fructus santorum, ejemplos de santos. De comentadores biblicos proscritos, como Antonio Rampelogis y Nicolas Hanapi; de misticos prohibidos, como Luis de Granada, Bernabe de Palma y Luis de Bonilla. Las lecturas a las que estuvo expuesto el joven Lizana en Yucatan colocaron de manera natural a su Devocionario en la corriente de literatura <<aparicionista>> que fluyo por distintas regiones de la Nueva Espana (37). Gesta Romanorum y los numerosos libros de hagiografia llevados a Yucatan por religiosos y seglares son, nos permitimos sugerir, la sombra que cobijo la escritura del Devocionario de Lizana en alguno de los conventos del tropico maya.

Los estudiosos de Gesta Romanorum, el compendio medieval de relatos que exalta la virtud y reprocha el vicio, distinguen diferentes origenes del libro. Para unos fue compilada en Inglaterra entre los siglos XIII y el XIV. Para otros el libro es de origen aleman o frances. Como quiera que sea, lo que inicio como una antologia de relatos sacados de la historia de Roma crecio y se transformo en una coleccion de relatos procedentes de distintas partes de Europa y de Oriente: <<Todos ellos estan moralizados y dirigidos al uso de los predicadores>> (38). En la estructura de Gesta Romanorum se enuncia en primer termino alguna virtud o vicio y enseguida el relato correspondiente que transmite una leccion o una alegoria.

Las apariciones de virgenes en distintos rumbos de la Nueva Espana preceden a la literatura hierofanica local. Los libros que describiran los milagros de las imagenes aparecidas son tambien el mapa de las ciudades importantes de la Nueva Espana en aquella epoca, tal como muestra la completa lista de libros virreinales aparicionistas estudiados por Rubial (39). Bien podemos decir que la literatura hierofanica yucateca tiene compania a lo largo y ancho de la Nueva Espana, donde distintos autores tambien recogieron en libros regionales la milagreria de una virgen, un santo, una capilla, una cruz o algun otro simbolo cristiano.

Un breve repaso de los acervos librescos que hoy llamariamos <<fondos conventuales del siglo XVI>> permite identificar las semillas que germinaron bajo la forma de <<invencion de prodigios>>, como llama Rubial al conjunto de textos novohispanos que dan testimonio de los milagros de virgenes, santos, cruces y capillas (40). De los libros hierofanicos y hagiograficos traidos a Yucatan destaca en primer lugar el libro de Antonio de Rampelogis, Figure Biblie. El texto del erudito monje de la orden de los ermitanos de San Agustin se deja ver en la biblioteca de al menos 10 lectores del sureste de la Nueva Espana al finalizar el siglo XVI: el vicario de Sotuta y el de Chontalpa (Tabasco) poseian un ejemplar cada uno, en los conventos de Mani e Izamal se encontraron otros dos tomos, y seis distintos religiosos de la catedral de Merida poseian cada cual su Figure Biblie, de acuerdo al comisario de la Inquisicion (41). Los Flos sanctorum, relatos de vidas de santos, aparecen con cierta frecuencia entre las posesiones de algunos vecinos de Yucatan. Compendios populares que desde la Edad Media sumaban en cada edicion hagiografia proveniente de diferentes lugares del Viejo Mundo, su presencia en Merida no fue extrana. Tanto el Flos sanctorum y sus variaciones, como el Fructus santorum o el Flosculus sacramentorum, formaron parte del extenso listado de libros requisados en Yucatan a finales del xvi. En Merida Alonso Aguilar yen Valladolid Juan de Raigoza poseian un Flos sanctorum: muy poco sabemos de estos lectores, salvo que Alonso Aguilar fue abuelo de Pedro Sanchez de Aguilar, el autor de Contra idolorum cultores, un libro yucateco del siglo XVII, acaso uno de los mas importantes libros criollos de todo ese siglo. En la capital de la provincia, fray Andres de Clavijo y fray Bartolome de Avila, asi como el cura de la catedral de Merida Domingo Barriga, conservaban un ejemplar del Flosculus sacramentorum. Nuevamente, de los lectores nada sabemos, salvo de fray Andres de Clavijo: fue, dice Lopez de Cogolludo, un franciscano procedente de Andalucia, muy amado por los mayas (42).

Ademas de las compilaciones que exaltan la virtud en las vidas de los santos, se debe considerar la presencia en Yucatan de autores del renacimiento teologico espanol del siglo XVI. Circularon en la region por lo menos tres autores espirituales: Luis de Granada, Bernabe de Palma y Luis de Bonilla. Los tres figuran en los registros locales de la Inquisicion. Dos ejemplares del Libro de la oracion y meditacion, del mistico andaluz fray Luis de Granada, fueron recogidos a Bartolome Ximenez, vecino de Merida, y al licenciado Gomez de Bustamante Andrade, teniente del gobernador de la provincia. Un ejemplar de Via espiritus, donde fray Bernabe de Palma expone sus practicas de oracion y meditacion como camino a lo numinoso, fue confiscado a un tal Francisco de Santamaria, religioso de Merida (43). Yen casi todas las poblaciones importantes de la provincia--Campeche, Merida, Valladolid, Bacalar-- fueron recogidos ejemplares del libro de fray Juan de Bonilla, Consuelo y oratorio espiritual. De las variadas y numerosas biblias en el Yucatan del siglo XVI es relevante destacar la edicion Virtutum, viciorum, preparada por Nicolas Hanapi. La biblia de los pobres o Biblia Pauperum con los comentarios de Hanapi se imprimio reiteradamente en el siglo XVI. Las posibles influencias sobre Bernardo de Lizana y su Devocionario de nuestra senora de Izamal proceden de ese contexto. En suma, un recorrido por los registros de libros hagiograficos y herofanicos en el Yucatan del siglo XVI identifica las lecturas conventuales y seglares a las que estuvo expuesto Lizana. Libros medievales como Gesta Romanorum cobran nueva relevancia para la tradicion libresca local porque estan en el origen de la narrativa del Devocionario de nuestra senora de izamal, el primero y mas importante libro de la literatura aparicionista del Yucatan novohispano.

Conclusiones

La medieval narrativa del veneno y el remedio se percibe con nitidez en las fuentes herbolarias de Yucatan. La mordiente agua de mercurio, el agua de soliman, la sustancia considerada como el inicio mismo de la medicina quimica, curaron o envenenaron a un numero indeterminado de personas en el sureste de la Nueva Espana. En Yucatan las propiedades curativas de la medieval agua de soliman se extendieron al reino vegetal, segun se desprende de dos recetas de El libro del judio: <<Soliman che jabilla. El arbol explosivo. Los frutos al secarse se abren con estrepito tirando una bebida [...]. El jugo de la corteza es un poderoso auxiliar para curar la lepra y la elefantiasis>> (44). Con la antigua y humilde artemisa, una yerba de pequenas flores blancas que crece en las costas, sucedio lo mismo: la narrativa del remedio se bifurco en nuevos atributos para la herbolaria yucateca. Desde la antiguedad griega, el medico Dioscorides dedico dos capitulos a la descripcion y propiedades de la artemisa: la prescribe para atender una amplia variedad de malestares femeninos (45). Los problemas del parto, las irregularidades del menstruo, la inflamacion de genitales son circunstancia universal y se entiende que las herbolarias de regiones alejadas entre si (la peninsula de Yucatan y el espacio mediterraneo) tengan equivalentes: el hauayche es la artemisa de Yucatan, dice Roys en su etnobotanica maya (Roys, 1931, p. 243). En efecto, en las fuentes herbolarias yucatecas de los siglos XVII y XVIII analizadas en las paginas precedentes se usa indistintamente hauay y artemisa de castilla (46). Algunos pasajes son explicitos: <<la yerba hauayche que es tenida por altamisa>> (47). Lo relevante de esa yerba en la narrativa yucateca del remedio son los nuevos atributos curativos: balsamo para quien esta cansado, recurso para curar melancolia, alivio para la comezon de la urticaria en infantes, antidoto contra veneno por alimentos y lombricida. Los remedios preparados con la humilde planta costera, artemisa, para las dolencias del bajo vientre femenino se multiplicaron en la narrativa herbolaria de Yucatan y alcanzaron las dolencias del intangible ambito de la melancolia y el cansancio: la artemisa curaba cuerpo y el alma, hoy diriamos en un arrebato literario.

Pegada a la piel, la piedra bezoar fue tambien remedio efectivo contra la melancolia, segun las fuentes herbolarias de Yucatan (48). La antigua medicina de piedras, tierra y polvo seduce mas por los mundos fantasticos que evoca: la literaria zaga de la piedra bezoar en el mundo medieval se extendio a Yucatan. La especie de piedra que los arabes nombraban <<bezahar>>, reputada de ser antidoto contra cualquier veneno, se trasmuto en Yucatan en piedra atesorada en las entranas de algunos venados yen el buche de iguanas. Ese bezoar regional remediaba el pasmo, quitaba las viruelas, sanaba el resfriado y el dolor de ijada. Y por supuesto, tambien era antidoto en casos de envenenamiento por comida (49). El encuentro preciso de la farmacopea europea con la farmacopea maya puede documentarse en El libro de medicinas muy seguro, en el Quaderno de medicina o en el popular Libro del judio, tan leidos en el Yucatan novohispano. En esas narrativas de la herbolaria local figura con frecuencia el vocabulario de la farmacopea de Dioscorides: la traduccion al maya de varias secciones del Dioscorides, a mediados del siglo XVII, explica la presencia de la herbolaria del viejo continente en los posteriores libros de remedios medicos de Yucatan. El fraile traductor de los capitulos del Dioscorides al maya esta al centro de una conmovedora busqueda de remedios para las epidemias que asolaron a la region Yucatan-Guatemala: la referencia a varios textos medicinales escritos en la localidad durante el periodo novohispano sugiere una preocupacion generalizada por la salud. Infortunadamente no todos los libros regionales llegaron al mundo contemporaneo, unicamente los conocemos por referencia de bibliofilos y eruditos: hasta ahora nadie ha encontrado el Diccionario botanico y medico de Yucatan que confecciono fray Andres de Avendano, ni el Florilegio medicinal propio de la provincia de Yucatan que escribio fray Luis Vidales, mencionado por Beristain (1816, p. 356). Y por supuesto, los capitulos del Dioscorides traducidos al maya tampoco han sido vistos por algun contemporaneo.

La narrativa secretista medieval tiene esplendidos estudios contemporaneos (50). Su traslado a los libros de Yucatan de los siglos XVII y XVIII puede leerse en la narrativa de recetas, consejos y nociones de mundo que se deslizan en las fuentes herbolarias y almanaques regionales: El libro del judio, por ejemplo, comunica <<un secreto terrible>> de las hojas secas del icaban: una almohada con la hojarasca de esa yerba, usada por una persona por 30 dias, produce una locura incurable. Los ritos para curar mal de ojo incluyen dibujar una cruz de anil en la frente, el pecho, la nuca, el ombligo y la espalda del nino, debe ser en viernes al mediodia y la persona que lo causo estampara cuatro besos en forma de cruz sobre la frente, la barba y las mejillas. En la agricultura los dias propicios figuran en almanaques regionales como el de Espinosa. En el femenino entorno de la reproduccion humana, la anatomia y los padecimientos del bajo vientre, los conceptos medievales como <<mal de madre>> figuran reiteradamente en los libros locales analizados, lo mismo que los preconceptos sobre el menstruo y el secretismo alrededor de la biologia femenina. El Secretis mulierum proyecto su sombra en la narrativa astrologica, medica y herbolaria local.

El registro de los libros religiosos que hoy llamariamos <<fondos conventuales>> de Yucatan en el siglo XVI resulta en una nomina de lecturas a las que estuvo expuesto el joven fraile Bernardo de Lizana y que se reflejan en su libro Devocionario de nuestra senora de !zamal. En la narrativa de este libro yucateco del siglo XVII fluyen con naturalidad los topicos del medieval tomo de Gesta Romanorum. Las vidas virtuosas, el ejemplo para uso de los evangelizadores, los caminos del misticismo, las discusiones teologicas, transitan con Lizana a la narrativa hierofanica de Yucatan.

INFORMACION DEL ARTICULO

Historia del articulo:

Recibido el 8 de agosto de 2016

Aceptado el 2 de marzo de 2017

http://dx.doi.org/ 10.1016/j.ehn.2017.03.001

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Martin Ramos Diaz *

Departamento de Humanidades, Universidad de Quintana Roo, Chetumal, Quintana Roo, Mexico

Martin Ramos Diaz. Licenciado en Filosofia por la Universidad Autonoma del Estado de Mexico y doctor en Letras por la Universidad Ibero americana. Es autor de una docena de articulos academicos publicados en revistas indizadas, ha publicado media docena de libros como autor individual y ha colaborado en otros seis como autor de capitulo. Los temas que trabaja se inscriben entres disciplinas clasicas de las Humanidades: literatura, historiay filosofia. Su ultimotrabajo publicado en Estudios de Historia Novohispana fue <<Idolatras y mentores. Escuelas en el Yucatan del siglo XVI>> (EHN, vol. 28, 2003, pp. 37- 60).

* Autor para correspondencia. Universidad de Quintana Roo, Boulevar Bahia esq. I. Comonfort, Colonia del Bosque, C.P. 77019 Chetumal, Quintana Roo, Mexico. Telefono: 9831226098.

Correo electronico: martinramosdiaz@gmail.com

La revision por pares es responsabilidad de la Universidad Nacional Autonoma de Mexico.

(1) Se cita en adelante la edicion de Gubler: Fuentes herbolarias yucatecas (2010).

(2) Se cita en adelante la edicion de Heath: El libro del judio (1979).

(3) Se cita en adelante la edicion de Acuna: Lizana (1995).

(4) Se cita en adelante la traduccion castellana de Laguna: Dioscorides (1999, facsimil de la edicion de 1566).

(5) Se cita en adelante la version espanola de Barragan: De secretis mulierum (2012).

(6) Fernandez (1982, pp. 334).

(7) Gonzalez (2014, pp. 173-182).

(8) Se cita en adelante la version espanola de Lozano y de la Torre: Gesta Romanorum (2004).

(9) Se cita en adelante la edicion de Banos: Berceo (2014).

(10) Lafaye (2002), Chocano (2000), Castaneda (2002), Leonard (1953), Gonzalez (2001), Griffin (1991).

(11) Ramos (2006).

(12) Lopez (1988, t. 3, p. 425).

(13) Fuentes herbolarias yucatecas (2010, p. 11).

(14) Fuentes herbolarias yucatecas (2010, p. 54).

(15) Fuentes herbolarias yucatecas (2010, p. 55).

(16) Fuentes herbolarias yucatecas (2010, pp. 130, 140 y 136 respectivamente).

(17) El libro del judio (1979, p. 10).

(18) El libro del judio (1979, p. 10).

(19) Dioscorides (1999, pp. 208-209).

(20) Fuentes herbolarias (2010, pp. 56, 91, 108-109, 128).

(21) Dioscorides (1999, p. 543).

(22) Dioscorides (1999, p. 543).

(23) Dioscorides (1999, p. 544).

(24) Dioscorides (1999, p. 544).

(25) Veanse recetas de los numerales siguientes en El libro del judio (1979, pp. 1, 2, 9, 42, 145, 163, 170, 202, 229, 233, 247, 251, 257, 291, 298, 326).

(26) Kagan (1991).

(27) Fernandez (2015).

(28) Molina y Gancedo (2014, p 79).

(29) Weckmann (1994, pp. 541-542).

(30) Fuentes herbolarias yucatecas (2010, p. 56).

(31) Fuentes herbolarias yucatecas (2010, pp. 61-62).

(32) Fuentes herbolarias yucatecas (2010, p. 80).

(33) Fuentes herbolarias yucatecas (2010, pp. 90-91).

(34) Fuentes herbolarias yucatecas (2010, pp. 108-109).

(35) Fuentes herbolarias yucatecas (2010, pp. 114-115).

(36) Fuentes herbolarias yucatecas (2010, p. 128).

(37) Rubial (2008, pp. 130-132).

(38) Prat (2007, p. 181).

(39) La Virgen de Cosamaloapan (1643), el Arcangel de San Miguel en Santa Maria Nativitas (1692), la Virgen de San Juan de los Lagos (1694), la Virgen de Ocotlan (1745), la Virgen de Puebla (1760), la Cruz de Piedra de Queretaro (1722), la Virgen del lago de Patzcuaro (1742), el Cristo de Ixmiquilpan (1688), el santuario de Chalma (1810) y, por supuesto, la Virgen de Guadalupe y Nuestra Senora de Izamal. Vease Rubial (2008, pp. 130-132).

(40) Rubial (2008, pp. 125-129).

(41) Fernandez (1982, p. 56).

(42) Lopez (1988, t. 3, p. 79).

(43) Fernandez (1982, pp. 320-326).

(44) Vease recetas 415 y 455 del El libro del judio (1979, pp. 84, 91-92).

(45) Veanse los capitulos CXXI y CXXII de Dioscorides (1999, p. 345-346).

(46) Vease receta 345 de El libro del judio (1979, p. 70).

(47) Fuentes herbolarias yucatecas (2010, p. 54).

(48) Fuentes herbolarias yucatecas (2010, p. 56).

(49) Fuentes herbolarias yucatecas (2010, pp. 62, 91, 108-109 y 128).

(50) Consultese porejemploa Barragan (2011, pp. 3011-323).
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Author:Ramos Diaz, Martin
Publication:Estudios de Historia Novohispana
Article Type:Ensayo
Date:Jan 1, 2017
Words:8329
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