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VIDENCIA Y ESFERA POETICA EN PROSA DEL OTONO EN GERONA. DESFIGURACION, MIGRANCIA Y DUELO EN LA POESIA DE ROBERTO BOLANO.

CLAIRVOYANCE AND POETIC SPHERE IN PROSA DEL OTONO EN GERONA. DESFIGURARON, MIGRATION AND MOURNING IN THE POETRY OF ROBERTO BOLANO

No son numerosas aproximaciones criticas que hayan abordado directamente la obra poetica (1) de Roberto Bolano, en efecto, esta ha quedado rezagada a partir del interes que ha suscitado su obra narrativa (novela, cuentos, incluso la critica y el ensayo), la cual lo inserta definitivamente en el canon de la literatura hispanoamericana. Ahora bien, los trabajos de investigacion que si se han detenido en ella dividen sus aguas en dos vertientes bastante reconocibles, por un lado aparecen aquellas que consideran su poesia al interior de un proyecto total, indiferenciada de su obra narrativa, asumiendo que una de las caracteristicas fundamentales de la escritura de Bolano residiria en su condicion transgenerica, en el desdibujamiento de los modelos estructurales y normativos del discurso que, de paso, posicionarian a la obra de R. B. en el establo de las llamadas literaturas postmodernas. Despachando los lindes genericos, esta critica habla de un proyecto total de escritura pasando por alto, incluso, las propias distinciones que Bolano establecia para su trabajo. Por otra parte, aparece una critica que reconoce en el Bolano poeta a un escritor que al optar por la ruptura y transgresion de los marcos que situan las convenciones heredadas de manera critica y decisiva por la tradicion moderna respecto al genero lirico, aun en sus manifestaciones contemporaneas, productiviza una escritura que termina, de todas formas, subordinandose al "genero narrativo" como eje o espacio textual multiple, tanto en el plano referencial (la insercion de la metaficcion, la poesia y los poetas como tematica de sus obras) como formal (el registro del delirio, la prosa poetica, dispositivos retoricos de herencia vanguardista). Sin despacharlas del todo, creemos que se hace necesario profundizar los aspectos que conectan las diversas textualidades que componen la obra de Bolano, sobre todo precisar las caracteristicas o el caracter que imponen tales disposiciones en una obra poetica. La ocasion de proponer una lectura de uno de sus poemas nos permitira, ciertamente, avanzar hacia ese objetivo.

En 1977 y con 24 anos Roberto Bolano llega a Europa para instalarse precariamente en Barcelona. Atras ha quedado el Mexico de su adolescencia, instancia de produccion e interaccion literaria junto al movimiento que el mismo fundara con el poeta Mario Santiago Papasquiaro, los infrarrealistas. Mas atras aun, el Chile de la infancia, y la fantasmal republica que cayo bajo el Golpe Militar de 1973, espacio que de manera casi definitiva pasaria a convertirse en poco mas que una grieta habitada por fantasmas.

Los ultimos anos de la decada del setenta constituyen la prueba de sobrevivencia para un proyecto escritural aun en formacion, una escritura que comienza a reflexionar sobre si misma, profundamente marcada por un contexto vital de precariedad material y nomadismo incesante. Con posterioridad, el escritor no dejara de mencionar dicha etapa y convertirla en un referente autoficcional permanente de su obra. "En aquella epoca yo tenia veintitantos anos y era mas pobre que una rata. Vivia en las afueras de Girona, en una casa en ruinas que me habian dejado mi hermana y mi cunado tras marcharse a Mexico y acababa de perder un trabajo de vigilante nocturno en un camping de Barcelona", leemos en las primeras lineas de Sensini, del volumen de relatos Llamadas telefonicas (Bolano, 1997: 6).

Es en ese contexto que Prosa del Otono en Gerona corresponde a la produccion literaria de un Bolano recientemente instalado en la ciudad catalana "esta escrito en 1981 durante mi primer ano de estancia en la ciudad tres (?o dos?) veces inmortal" (Bolano, 2007: 443). En efecto, si bien su primera aparicion es en el volumen titulado Fragmentos de la Universidad Desconocida (Bolano, 1992), la segunda, aun mas tardia, al interior del poemario Tres (Bolano, 2000) y finalmente de manera postuma en La Universidad Desconocida (Bolano, 2007); se desprende de los cuadernos de notas fechados y las declaraciones del propio autor que la produccion del poema partiria a finales de 1979 y concluiria en el ano 1981.

En Prosa del Otono en Gerona Bolano anuncia ya desde el titulo una opcion formal de al menos 150 anos de tradicion, el modo escritural de la prosa poetica que, cultivada por algunos autores romanticos en la primera mitad del siglo XIX, se abre definitivamente en 1862 con El spleen de Paris de Charles Baudelaire, que como bien senala el filosofo Pablo Oyarzun en la nota preliminar de su propia traduccion: "rompe con lo que hasta el momento sostenia la condicion definitoria de lo poetico en la teoria y la practica heredadas, vale decir, el momento de la forma" (2008: 7). Prosa del Otono en Gerona esta compuesto por 35 fragmentos en prosa, sin titulo, que si bien no logran del todo funcionar autonomamente, ofrecen en el decurso de su lectura una compleja cohesion intra e intertextual; y es que el poema de Bolano, efectivamente, es un "espacio de problematizacion metaliteraria, el que a partir de la gama de recursos formales desplegados, abre la lectura sobre la instancia de enunciacion literaria, los limites difusos entre lo real y lo imaginario, la inscripcion autobiografica, la soledad, el desarraigo del migrante latinoamericano, la videncia poetica y el duelo. Postulamos aca que la poetica de Bolano dispuesta en Prosa del Otono en Gerona constituye una instancia de territorializacion existencial critica, la construccion de un espacio literario que se resiste, desde su propia performatividad en tanto discurso, a la evidencia del vacio.

La enunciacion del hablante, escenario o caleidoscopio que difumina al sujeto lirico

Uno de los aspectos mas llamativos de los recursos que dispone Bolano en Prosa del otono en Gerona corresponde a las variantes enunciativas de la voz lirica. Al igual que Georges Perec en Un hombre que duerme (2012), el poemario se abre a la actitud apostrofica, un "tu" autoconfesional que parece referirse a si mismo el episodio basal de la dimension tematica del texto, a saber, la angustia, el desaliento y el tedio provocado por la ruptura amorosa con la que denomina "la desconocida". Dicho "tu" se transforma en un verdadero prisma de las directrices referenciales al hablante que no hace mas que multiplicarlo o bien fracturarlo:

Dice que esta bien. Tu dices que estas bien y piensas que ella debe estar realmente bien y que tu estas realmente bien. Su mirada es bellisima, como si viera por primera vez las escenas que deseo toda su vida. Despues llega el aliento a podrido, los ojos, aunque ella diga (mientras tu permaneces callado, como en una pelicula muda) que el infierno no puede ser el mundo donde vive (Bolano, 2000: 19).

El efecto que provoca dicha disposicion discursiva es relevante, pues la segunda persona termina refractando de la misma forma al potencial receptor, aproxima al lector a un espejo en donde el rostro que se dibuja se constituye a partir de un juego permanente de aproximacion y distanciamiento entre lo propio (si mismo) y lo ajeno (el otro). El lector-espectador no es un simple voyeur que recorre la obra de modo pasivo, sino que corre el peligro de ser alcanzado por la potencialidad de un lenguaje que le aludiria. Cabe mencionar que dicho dispositivo se vuelve cada vez mas complejo, ya que Bolano articula un juego metatextual en donde el hablante-protagonista es referido como "personaje" (2000: 20), "el autor" (2000: 28) e incluso "R. B." (2000: 29). Si consideramos que para Emile Benveniste (1971) es en el instante del discurso en que "yo" designa al locutor, donde este se enuncia como "sujeto" y surge la subjetividad en el juego literario, dicho "sujeto" en el espacio textual analizado se indetermina, renuncia a la plena autodeterminacion semantica de si para [abrirse] en haces plurales que incluyen elementos de referencia autobiografica potenciadores del movimiento centrifugo de sentidos: "[...] el resentimiento feroz de ser lo que soy, el sueno en el ojo, la desnudez osea de un viejo pasaporte consular expedido en Mexico el ano 73, valido hasta el 82, con permiso para residir en Espana durante tres meses, sin derecho a trabajar" (Bolano, 2000: 36).

Ahora bien, ya bastante se ha hablado de la apertura e indeterminacion del sujeto en la poesia que surge desde mediados del siglo XIX, lo que resta aqui, posiblemente, es senalar las implicancias que tiene dicha indeterminacion a la hora de proponer una lectura del poema. En ese sentido, y desde luego por contraste, resulta interesante volver la mirada al ya clasico trabajo de Gaston Bachelard La poetica del espacio (1965), pues en ella el fenomenologo comprende a la produccion poetica como una instancia constructiva (performativa) por excelencia, la cual remite y busca la restitucion de los espacios intimos en tanto cobijos existenciales. Aunque es cierto que su proyecto se fija en aquellas poeticas que tienden a la topofilia, lo que no aborda o deja de abordar en sus objetivos nos posibilita una entrada al texto de Bolano. Bachelard se preocupa de aquellas poeticas que:

Aspiran a determinar el valor humano de los espacios de posesion, de los espacios defendidos contra fuerzas adversas, de los espacios amados. Por otra parte, los espacios de hostilidad estan apenas evocados en las paginas siguientes. Esos espacios del odio y del combate solo pueden estudiarse refiriendo a materias ardientes, a las imagenes del apocalipsis (Bachelard, 1965: 28).

Pues bien, la configuracion de la instancia enunciativa, la asuncion de una subjetividad quebrada en Prosa del otono en Gerona, al tiempo que se presenta como una palabra que se resiste a las fuerzas adversas que debe enfrentar, nos habla tambien de "esas materias ardientes" de esas "imagenes apocalipticas" que situan al limite de sus posibilidades el propio devenir humano.

La proyeccion del modo autobiografico salta a la vista como un llamado al lector para recorrer ese "bios" en tension que, en tanto discurso, se plasma como una verdadera dislocacion o desdoblamiento productivo del enunciador, ya que a traves del recurso de la multiplicacion de los puntos de enunciacion en el poema (alteridad del uso deictico yo--tu), la idea de un sujeto que es capaz de "vaciarse" a traves del lenguaje como "medio" se desecha por completo y da paso a la configuracion de un hablante en transito, en devenir constante; uno que instala la metafora de una identidad problematizada o resquebrajada, en sintonia con la imagen trashumante del sujeto latinoamericano que se patenta en la segunda mitad del siglo XX. Dicha configuracion es precisamente la puesta en escena del "extranamiento" del sujeto frente a su mismidad, en otras palabras, corresponde a un proceso autorreflexivo que asume la fragmentacion identitaria como un proceso de desdoblamiento: "Su rostro, fragmentado alrededor de el, aparece sometido a su ojo que lo reordena, el caleidoscopio ideal. (O sea: la desesperacion del amor, la piedad, etc.)" (Bolano, 2000: 30).

Pero ?que es aquello que motiva tal desdoblamiento? En el caso de Prosa del otono en Gerona aparecen, al menos, tres fuerzas motrices complementarias, una de naturaleza colectiva--implicita (el devenir del sujeto latinoamericano que ha sobrevivido a la experiencia destructiva de la dictadura y la muerte del sueno revolucionario), otra de naturaleza individual-explicita (la ruptura amorosa como tragedia coyuntural en un suelo extranjero) y por ultimo la de los alcances que el propio ejercicio poetico puede tener en el escenario de una experiencia dislocada. Dicha triada se entrelaza para abrir al sujeto a su "extranamiento", de la misma forma, cada una de ellas se constituyen como perdidas o caidas que obligan al sujeto a volverse sobre si mismo para advertir la intemperie a la que se expone. Ese es precisamente el "acontecimiento" que instala el poema, vale decir, una experiencia de la epifania o videncia del poeta que no es mas que el reconocimiento del vacio que se despliega ante sus ojos y la oportunidad vitalmente paradojica que le ofrece el ejercicio de documentarla en el propio poema, transformandola en alegoria o huella; de esta forma el "acontecimiento" del poema se apropia de las esquirlas de la experiencia destructiva para instalar una nueva posibilidad de resistencia vital, una respuesta simbolica (2) ante las fuerzas apocalipticas. Esta reaccion productiva es retratada por Peter Sloterdijk de la siguiente manera:

Lo que se llama fin del mundo significa estructuralmente muerte de esferas. Su caso mas real a pequena escala es la separacion de los amantes, la vivienda vacia, la foto rota; en su forma general aparece como muerte de la cultura, como la ciudad quemada, el lenguaje desaparecido. La experiencia humana e historica testifica siempre que las esferas pueden persistir mas alla de la separacion mortal y que lo perdido puede permanecer presente en los recuerdos como advertencia, como fantasma, como mision, como saber (Sloterdijk, 2014: 54).

La experiencia poetica moderna por antonomasia es representada, asi, como la advertencia vertiginosa de lo abisal: "El caleidoscopio observado. La pasion es geometria. Rombos, cilindros, angulos latidores. La pasion es geometria que cae al abismo, observada desde el fondo del abismo" (Bolano, 2000: 51). Lo poetico (la vision del desfondo existencial) surge de dicho acontecimiento, el poema integra, a nuestro juicio, la escenificacion de su registro, el choque azaroso que se ha experimentado no mediante el trabajo literario razonado, sino que a traves de una experiencia vital traumatica "Esta esperanza yo no la he buscado. Este pabellon silencioso de la Universidad Desconocida" (Bolano, 2000: 52).

La condicion migrante del hablante en el poema, desterritorializacion y devenir

La inestabilidad antes expuesta deviene en otro de los rasgos determinantes de la configuracion de la voz en Prosa del Otono en Gerona, dicha configuracion pasa por la marca abierta de un sujeto extranjero (sin tierra ni habitar) que asume la voz en el poema. Este sujeto en nomadia, aquel que ha enfrentado la diaspora politica de la segunda mitad del siglo pasado en Latinoamerica, llega a un nuevo espacio que se propone como una via alternativa de "inmunizacion" existencial, un invernadero cruzado en su condicion extensiva (como proyecto global tras la caida de la utopia social) por la mas radical y feroz de las contradicciones:

Pero quien ayuda a construir el invernadero global de la civilizacion cae en paradojas termopoliticas: para que su construccion se lleve a cabo --y esta fantasia espacial esta en la base del proyecto globalizacion--ingentes cantidades de poblacion, tanto en el centro como en la periferia, tienen que ser evacuadas de sus viejos cobijos de ilusion regional bien temperada y expuestas a las heladas de la libertad. El constructivismo total exige un precio inexorable. Para conseguir suelo libre para la esfera artificial de recambio, en todas las viejas naciones se dinamitan los restos de creencia en el mundo interior y las ficciones de seguridad, en nombre de una ilustracion radical del mercado que promete mejor vida, pero lo que consigue para empezar, es reducir drasticamente los estandares de inmunidad de los proletarios y de los pueblos perifericos. De pronto, masas desespiritualizadas se encuentran a la intemperie sin que jamas se le hayan aclarado abiertamente el sentido de su destierro (Sloterdijk, 2014: 34-35).

El sujeto del poema es lucido frente a las condiciones que impone este nuevo escenario, en su configuracion nos da cuenta de su caracter de sucedaneo, para el no hay posibilidad de integrarse plenamente al interior de la cultura metropolitana que lo recibe, frente a ella se dibuja un estado de suspenso o fragilidad que se demuestra tambien en la omision al pasado historico-colectivo tragico que ha sido el punto de fuga de su nomadia: "El instante pristino que es el pasaporte de R. B. en octubre de 1981, que lo acredita como chileno con permiso para residir en Espana, sin trabajar, durante otros tres meses. !El vacio donde ni siquiera cabe la nausea!" (Bolano, 2000: 29). Este limbo existencial se nos presenta como una situacion intermedia (el aqui-ahora frente al alla-pasado) que nunca se resuelve, de hecho ni siquiera podemos atribuirle la categorizacion clasica del inmigrante que sugiere el critico Abel Trigo, segun la cual "el inmigrante moderno es generalmente un sedentario que, para protegerse del dolor de la perdida y la ansiedad por lo desconocido, procede a una disociacion, ya sea denigrando el alla-entonces y exagerando su admiracion por el aqui-ahora, o idealizando a aquel como utopia y vivificando a este ultimo en tanto distopia" (2000: 274) pues el hablante de Prosa del otono en Gerona no denigra el alla-entonces, ni menos eleva el aqui-ahora que experimenta como instancia fracturada. De hecho, las referencias al pasado no son mas que la constatacion de un estado de circunstancias presentes; la cultura, la sociedad, la ciudad de Gerona es un escenario que no permite anclas; la indiferencia de una ciudad que, si bien acepta los desplazamientos, solo lo hace en la medida que estos se transforman en actos residuales de un verdadero "no lugar" (se trata de un espacio que posibilita la aparicion de sujetos, pero no de individuos-singularidades). Por ello, seria mas preciso hablar de migrancia al referirse a la condicion que proyecta el hablante, ya que la verdadera dimension de esta condicion puede representarse como "un agujero negro en el tiempo y el espacio, donde da lo mismo haberse ido ayer que hace mil anos, un sentimiento permanente de ajenidad como si se volviera del mundo de los muertos" (Trigo, 2000: 183). En efecto, el discurso del migrante yuxtapone lenguas y sociolectos diversos en una dinamica centrifuga, expansiva, que dispersa el lenguaje, contaminandolo con tiempos y espacios otros, con experiencias otras que lo atraviesan en multiples direcciones mientras experimenta la ajenidad del aqui-ahora y del entonces-alla.

La dimension espacial (o territorial) del poema se articula a traves de un discurso sumario, prosaico, descripciones secas y despojadas de modalizaciones discursivas apreciativas: "Manana de domingo. La Rambla esta vacia, solo hay algunos viejos sentados en las bancas leyendo el periodico. Por el otro extremo las siluetas de dos policias inician el recorrido" (Bolano, 2000: 31). Los personajes que se despliegan en dicho espacio no son individualizados, pareciera que la macrorrealidad citadina del hablante se conformase a partir de lugares del anonimato, espacios que se extienden y contaminan la microrrealidad del sujeto generando la idea de un desarraigo permanente: "No es de extranar que la habitacion del autor este llena de carteles alusivos. Desnudo, da vueltas por el centro contemplando las paredes descascaradas, en las cuales asoman signos, dibujos nerviosos, frases fuera de contexto" (Bolano, 2000: 22). Es el propio hablante quien esta fuera de contexto, el espacio se deja ver en el silencio del orden que lo traza, pues no se trata aqui de la represion, la muerte y desaparicion que se ejercio (y ejerce todavia) en varias ciudades latinoamericanas que estuvieron (y estan) bajo dictaduras; se trata de un orden factico mas sutil y no menos destructivo.

Este orden es caracterizado por Zigmunt Bauman, quien citando al antropologo Claude Levi-Strauss nos senala dos de sus materializaciones ostensibles:

La primera estrategia consistia en "vomitar", expulsando a los otros considerados irremediablemente extranos y ajenos: prohibiendo el contacto fisico, el dialogo, el intercambio social y todas las variedades de commercium, comensalidad o connubium. Hoy las variantes extremas de la estrategia "emica" son, como siempre, el encarcelamiento, la deportacion y el asesinato. Las formas superiores y "refinadas" (modernizadas) de la estrategia "emica" son la separacion espacial, los guettos urbano, el acceso selectivo a espacios y la prohibicion selectiva de ocuparlos (Bauman, 2002: 109).

El hablante es ese otro sobre el cual cae el orden que rige el escenario del poema, un totalitarismo que absorbe la experiencia, busca su domesticacion para fijarla y hacerla permanentemente administrable a partir de la exclusion. Creo que dicho regimen puede ser observado en la configuracion del espacio degradado en el que intenta habitar el sujeto del poema, el proceso de articularlos responde a la proyeccion de su interioridad, en donde insisto, la ajenidad y el desarraigo son permanentes. Asi, el decurso de los fragmentos que constituyen el devenir del sujeto a lo largo del texto lo desligan del pasado y el futuro, para instalarlo de modo abrupto en un eterno presente/suspenso.

Cabe precisar que la condicion antes referida es reforzada en el poema por recursos discursivos especificos como la descripcion fotografica o la propia disposicion de los fragmentos como si fuesen parte de un guion cinematografico, cito en extenso el fragmento numero dos:

La desconocida esta tirada en la cama. A traves de escenas sin amor (cuerpos planos, objetos sadomasoquistas, pildoras y muecas de desempleados) llegas al momento que denominas el otono y descubres a la desconocida.

En el cuarto, ademas del reflejo que lo chupa todo, observas piedras, lajas amarillas, arena, almohadas con pelos, pijamas abandonados. Luego desaparece todo (Bolano, 2000: 34).

Los alcances de esta disposicion son amplios, Bolano pone enfasis en las formas y sintesis que permiten la asuncion de cierta "realidad", y escoge para ello, precisamente, mediatizaciones propias de los mass media como el cine y la fotografia; dispositivos visuales que contrastan con la posible interpelacion apostrofica al lector mencionada al comienzo del articulo, pues en esas instancias mas bien lo "distancia" de la "realidad" designada y lo aproxima mucho mas a la propia condicion formal del poema en tanto materialidad linguistica. Se genera asi un efecto de hiperrealidad que permite un modo de relacion fluctuante y paradojico con el texto, en alerta permanente frente a un espacio que se vive como extrano, como otro, como un "no lugar". La experiencia de lo hiperreal es otra de las formas en que el desarraigo se articula, esta se propone como la forma de un desplazamiento sobre un tiempo-espacio alterno, como si fuese dentro de un film; asi el lector asume el mundo del poema como el despliegue de un decorado, que lo hace pensar en la propia "realidad" que lo constituye, y desde luego en las estrategias mediaticas similares que condicionan tambien su propia contingencia. Resultado paradojico para el lector, pues aparece una empatia (o reconocimiento) por la representacion del mundo, al tiempo que surge la ajenidad y la no pertenencia frente a sus efectos.

Esta posicion desterritorializada ha sido atribuida como una constante en la produccion de Roberto Bolano, posicion que es coherente a la experiencia vital que el mismo ha declarado como fructifera:

[...] Por otra parte, siempre me ha parecido absurdo dividir a los escritores espanoles de los latinoamericanos. Tal vez esto si lo digo yo es un poco facil porque yo no soy propiamente latinoamericano. Yo he vivido muchisimos anos en Espana. Yo aqui me siento extranjero, eso sin ninguna duda. De hecho, cuando estoy en Latinoamerica todo el mundo me dice: "Pero si tu eres espanol", porque para ellos hablo como un espanol. Para un espanol, no. Un espanol ve claramente que yo soy un sudamericano. Y ese estar en el medio, no ser ni latinoamericano ni espanol, a mi me pone en un territorio bastante comodo, en donde puedo facilmente sentirme tanto de un lado como de otro" (Bolano, 2000: 64).

Prosa del otono en Gerona, la imagen del duelo permanente en la experiencia literaria

Quisiera volver sobre uno de los aspectos centrales de Prosa del otono en Gerona, insistir en que la obra representa la experiencia vidente de la poesia moderna, particularizarla como un movimiento que depende de la poetica que se dibuja explicitamente en el texto a traves de recursos metaliterarios:

Al despertar pienso que la luminosidad del arte asumido y reconocido en plena juventud es algo que de una manera absoluta se ha alejado de mi. Cierto, estuve dentro del paraiso, como observador o como naufrago, alli donde el paraiso tenia la forma del laberinto, pero jamas como ejecutante (Bolano, 2000: 34).

En efecto, si en el plano referencial se plantea un estado existencial en donde la experiencia artistica se niega o al menos ha quedado en el pasado, en el plano discursivo y performativo el poema sigue constituyendose, se materializa en una zona confidencial y autobiografica. El hablante caracteriza la esfera artistico-poetica como una dimension imposible de alcanzar por la via razonada, ser poeta por el solo acto de escribir poemas ha constituido una derrota, lo que no impide que lo logre por una via aun mas potente, la de la propia experiencia vital en tanto videncia. Los ecos de dicha videncia resuenan en la poesia moderna en nuestra lengua, como tara aparece la poesia nerudiana que impulso un "continuum" y una respuesta al mandato de Arthur Rimbaud respecto a la videncia del poeta y su propio camino a traves del desajuste razonado de los sentidos, sobre todo en sus Residencias. Ahora bien, la experiencia que signa el poema de Bolano no solo mantiene una relacion de alteridad con dicha concepcion del ejercicio poetico, pues tambien se distancia en la medida que la experiencia vidente de Prosa del otono en Gerona no constituye una instancia profetica o mesianica, por el contrario, es un acontecimiento saturado por la intimidad y el anonimato, por la imposibilidad de ingresar en el perfil de una comunicacion o comunion positiva. El hablante-poeta registra paralelamente la busqueda del escritor en formacion (que no deviene en videncia alguna) y es el trauma amoroso-historico y personal lo que si lo lleva a la experiencia directa de lo poetico (las resonancias con la concepcion romantica de la poesia como una disposicion particular y abarcadora de la vida se hacen aqui evidentes). Es ahi donde desaparece la mediatizacion y en su reemplazo surge el desfondamiento de una realidad que se abre a otra absolutamente desconocida. Al exponer la proximidad de lo indeterminado se experimenta la propia muerte, frente a la vastedad o infinito de lo revelado el hablante se recoge y reconoce sus limites y la representacion que hace de la experiencia en el discurso poetico podria constituir el ciclo del duelo; el mismo Bolano lo plantea al final de otro poema (Gente que se aleja) "De lo perdido, de lo irremediablemente perdido, solo deseo recuperar la disponibilidad cotidiana de mi escritura lineas capaces de cogerme del pelo y levantarme cuando mi cuerpo ya no quiera aguantar mas" (Bolano, 2007: 242).

La aparicion del duelo (lo poetico que reside en el) depende del vacio, la constitucion de una forma que se exige hasta el punto de su imposibilidad. La palabra poetica obliga a su practicante a vivir de cara a la muerte, pues paradojalmente dicha instancia infranqueable determina todo principio creativo, no solo a nivel estetico, sino por sobre todo, en el sentido de su habitar poetico. Martin Heidegger en Arte y Poesia al hablar del poeta senala que es un hombre "proyectado fuera" (2006: 108); si despojamos dicha declaracion de sus alcances metafisicos (como lo hace el propio Sloterdijk por ejemplo), esto implicaria que el poeta de la modernidad se desprende de los imaginarios protectores, restauradores del control y las certezas; aun el poeta contemporaneo, quien sigue abriendose a lo indeterminado, continuara en la busqueda y registro constante de la singularidad acontecimental, que en el caso de Bolano, si bien se reconoce como infructuosa, es igualmente exigente de una determinada etica, imposible de eludir una vez que ha sido experimentada, una vida a la intemperie, cito en extenso:

La realidad. De alguna manera que no podria explicar la casa parecia tocada por algo que no tenia en el momento de ausentarme. Las cosas parecian mas claras, por ejemplo, mi sillon me parecia claro, brillante, y la cocina, aunque llena de polvo pegado a costras de grasa, daba una impresion de blancura, como si se pudiera ver a traves de ella. (?Ver que? Nada, mas blancura.) De la misma manera, las cosas eran mas excluyentes. La cocina era la cocina y la mesa era solo la mesa. Algun dia intentare explicarlo, pero si entonces, a los dos dias de haber regresado, ponia las manos o los codos sobre la mesa, experimentaba un dolor agudo, como si estuviera mordiendo algo irreparable (Bolano, 2000: 48).

La percepcion del hablante nos muestra una realidad mudable, constata en el discurso poetico el devenir de las cosas, de una "realidad" que es extrana e imposible de "explicar", solo queda la expresividad propia del lirismo, el "dolor agudo", la sensacion de estar "mordiendo algo irreparable".

En este punto lo que nos transmite el hablante es la experiencia del shock, es decir, el desfondamiento de la realidad que se ha abierto con el poema. A proposito de ello, el filosofo italiano Gianni Vattimo en su ensayo El arte de la oscilacion (1990) ha senalado que el "sentido del ser" de nuestra epoca se anuncia y anticipa de manera particularmente evidente en la experiencia estetica y para sostener esta tesis acude al clasico ensayo de Walter Benjamin sobre arte en la epoca de su reproductibilidad tecnica, poniendo enfasis, esta vez, sobre la idea de que las nuevas condiciones de reproduccion y goce artistico que se dan en las sociedades de los mass media han modificado de modo sustancial la esencia, el wesen de arte, que en el sentido Heideggeriano corresponderia a la forma de "darse" que tiene el arte en la epoca actual. Vattimo plantea que frente a la automatizacion que genera la recepcion general de los medios masivos y frente a la dominante perspectiva de una comunicacion instrumental (como acicate ubicuo e intensivo de respuestas mensurables y capitalizables), la experiencia estetica constituye una posible apertura a traves del desarraigo existencial que esta potencialmente puede provocar. Vattimo plantea, en sintesis, que la experiencia del shock tiene que ver con la muerte:

[...] la muerte como posibilidad constitutiva de la existencia, el hecho de que la obra sea en vez de no ser. El hecho de ser, esta en la base de la experiencia existencial de la angustia, estado emocional que experimenta el hombre cuando se enfrente al hecho desnudo de estar arrojado en el mundo. La angustia registra la insignificancia, la gratuidad fatal que hay en el hecho de que el mundo sea. La experiencia del desarraigo (Vattimo, 1990: 140).

Doble movimiento entonces, pues desde esta perspectiva el poema de Bolano no solo refiere una experiencia de duelo, un cara a cara con la muerte o la intemperie, sino que tiene ademas el alcance performativo que, en su resonancia, llega al lector. En ese sentido, la lectura que hace Idelber Avelar (siguiendo tambien la obra senera de Walter Benjamin), para caracterizar como alegorias a las producciones ficcionales latinoamericanas mas significativas de la dictadura resulta pertinente, pues nos habla del valor que posee la literatura en tanto huella o ruina. La alegoria sostendria a la experiencia al enrostrar una imposibilidad, dicha imposibilidad no es otra que el desfondamiento, la experiencia del vacio, de la muerte:

Solo hay alegorias de perdidas, el duelo por la perdida es lo que funda el imperativo alegorico. Relacion irreductible, entonces, entre alegoria e imposibilidad: alegoria es todo aquello que representa la imposibilidad de representar. El objeto de la alegoria solo se ofreceria al conocimiento, por definicion, como objeto perdido, objeto en retirada. Solo en relacion con este objeto perdido--lo imposible ya no rescatable como objeto pasible de afirmacion--la ficcion postdictatorial vislumbraria el suelo que la constituye y circunscribe, y sobre el cual ella misma se sostiene, el suelo del olvido (Avelar, 2000: 226-227).

Asi, la experiencia estetica se presentaria como una experiencia de "extranamiento" que exige una labor de recomposicion y readaptacion por parte del lector, labor que nunca es conclusiva, sino que por el contrario se mantiene inexorablemente abierta. Dicha condicion constitutiva se puede apreciar en Prosa del Otono en Gerona, en tanto que el poema se propone como una instancia estetica, productiva y receptiva, que a traves del procedimiento del shock abre las posibilidades de consideracion vital, paradojicamente, al enrostrar los limites de nuestra condicion humana, su precariedad y permanente productividad.

Referencias

Avelar, Idelber. (2000). Alegorias de la derrota: la ficcion postdictatorial y el trabajo del duelo. Santiago: Editorial Cuarto Propio.

Bachelard, Gaston. (1965). La poetica del espacio. Mexico: Fondo de cultura economica.

Bauman, Zygmunt. Modernidad liquida. Mexico: Fondo de cultura economica, 2002.

Benveniste, Emile. (1971). "De la subjetividad en el lenguaje". Problemas de linguistica general. Mexico: Siglo veintiuno editores.

Bolano, Roberto. (1997). "Sensini". Llamadas telefonicas. Barcelona: Anagrama.

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Bolano, Roberto. Cuadernos Hispanoamericanos Vol. 604. 2000. 64.

Heidegger, Martin. (2006). "Holderin y la esencia de la poesia" 1916. Arte y Poesia. Mexico: Fondo de cultura economica.

Oyarzun, Pablo. (2008). "Nota preliminar". Charles Baudelaire. El Spleen de Paris. Santiago: Editorial Lom.

Perec, Georges. (2012). Un hombre que duerme. Madrid: Editorial Impedimenta.

Sloterdijk, Peter. (2014). Esferas I: Burbujas. Microsferologia. Vol. 24. Siruela.

Trigo, Abril. (2000). "Migrancia: memoria: modernida". Nuevas perspectivas desde/sobre America Latina. Mabel Morana, editora. Santiago: Editorial Cuarto propio, 2000.

Vattimo, Gianni. (1990). "El arte de la oscilacion". La sociedad transparente. Barcelona: Ediciones Paidos.

FRANCISCO SALAS OLIVA

Pontificia Universidad Catolica de Chile. Santiago, Chile

ftsalas@uc.cl

Recibido: 12.03.2018. Aceptado: 22.10.2018.

* Este articulo se realizo en el marco del proyecto de investigacion FONDECYT Regular No 1150535, "Poema en prosa y modernidad en Chile: del modernismo a la vanguardia (1888-1945)".

(1) En primera instancia y con miras a un deslinde absolutamente provisorio, me refiero aqui a aquellas discursividades que se publicaron bajo la denominacion de poema, poemas y/o poesia. En esa linea quisiera destacar los trabajos criticos de Patricia Espinosa, Nibaldo Acero, Jaime Blume, Luis Bague Quilez, Ruben Medina, Matias Ayala, Jorge Morales, Adriana Castillo Berchenko, Ignacio Echevarria, Helena Usandizaga y Andrea Cobas Carral.

(2) De aqui en adelante entenderemos como esfera la metafora epistemologica propuesta por el filosofo aleman Peter Sloterdijk, quien senala en la apertura de su obra del mismo nombre las motivaciones de su estudio: "El objetivo de este libro en tres volumenes es probar que el ser-en-esferas constituye la relacion fundamental para el ser humano, una relacion, ciertamente, contra la que atenta desde el principio la negacion del mundo interior y que ha de afirmarse, reconstituirse y crecerse continuamente frente a las provocaciones del Fuera. En este sentido las esferas son tambien conformaciones morfo-inmunologicas. Solo en estructuras de inmunidad, generadoras de espacio interior, pueden los seres humanos proseguir sus procesos generacionales e impulsar sus individuaciones. Nunca han vivido los seres humanos en inmediatez a la llamada naturaleza, ni sus culturas, sobre todo han pisado jamas el suelo de lo que se llaman los hechos mismos" (Sloterdijk, 2014: 51-52.
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Author:Salas Oliva, Francisco
Publication:Acta Literaria
Article Type:Ensayo critico
Date:Dec 1, 2018
Words:6301
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