Printer Friendly

Universalidad y variabilidad cultural de la risa y el humor.

Introduccion

La risa es un fenomeno que lleva milenios fascinando al animal que ya Aristoteles definio como Homo Ridens. Sin embargo, aun son muchas las incognitas que siguen rodeando este curioso comportamiento, y algunas son tan fundamentales que afectan a todas las multiples disciplinas que se acercan a su estudio. ?Que es? ?Como funciona? ?Que la provoca? ?Por que y para que, a lo largo de la evolucion humana, se desarrollo? Estas cuestiones tan centrales siguen sin respuesta, y siguen dificultando la labor de los psicologos, sociologos, filologos, linguistas, filosofos y demas academicos que se han interesado por temas como el humor o la risa, muchos de los cuales hoy en dia integran sus esfuerzos en la International Society for Humor Studies.

Tambien los antropologos, inevitablemente, han contribuido numerosas perspectivas y datos a este proyecto, y han tenido que verselas con el complejo y escurridizo fenomeno. En este articulo me gustaria tratar el nucleo duro de esta problematica, desde el punto de vista de la antropologia. Quisiera proponer un esquema teorico para orientar a los antropologos interesados en el humor, que sirva de base para interpretar los diversos fenomenos culturales asociados a el. Tratare de distinguir entre el aspecto universal y psicologico de la risa, y su relacion con los aspectos mas especificos a cada cultura.

?Es el humor algo universal o algo culturalmente especifico? Se trata de una pregunta con mucha miga, ya que el humor se presenta en este sentido como una verdadera paradoja. Por un lado nada puede parecer mas humano, y hay personajes, como el vagabundo de Chaplin y el raton de dibujos animados Mickey Mouse, que han traspasado (casi) todas las fronteras culturales para convertirse en iconos de la cultura globalizada. Sin embargo y al mismo tiempo, el humor se presenta como la ultima barrera en el conocimiento de una cultura: si entiendes sus chistes, es que ya has llegado al corazon del sistema de simbolos y pensamientos de una sociedad, y ya nada te es desconocido. En estas paginas tratare de descifrar al menos parte de este misterio.

La risa como emocion

En primer lugar, quiero definir la risa como una emocion humana, un mecanismo psicologico comun a todas las culturas e individuos que responde al "humor"--definido aqui como cualquier estimulo de esta emocion. La risa se compone de un elemento afectivo subjetivo (la sensacion de "hilaridad"), y de un elemento expresivo observable (las vocalizaciones y gestos que conocemos como "risa"), asociadas a cambios mas sutiles a niveles neuroquimicos y fisiologicos. Y como en el caso de otras emociones, los componentes afectivos y expresivos de la risa se desencadenan a partir de una interpretacion cognitiva de una realidad. La misma caida de un senor por unas escaleras puede provocar, segun como se interprete, risa o dolor empatico (viendose como "humor" o como un infortunio muy serio). No es la caida en si graciosa o no, sino la manera que cada persona la interpreta.

Debo notar que en las ciencias humanas y sociales se ha llegado a cuestionar la existencia de las emociones como fenomenos trans-culturales y biologicos. El psicologo social de vision antropologica Otto Klineberg (1938) ya tomo nota de que en muchas sociedades, las expresiones emocionales se emplean de maneras que pueden parecernos insolitas. Citaba las expresiones hostiles de los Orokawa de Melanesia que empleaban para dar la bienvenida a los invitados a una fiesta, o la alegria mostrada por las mujeres samurai al escuchar la noticia de la muerte de sus maridos o hijos en plena batalla. Weston La Barre (1947) cito precisamente la risa como ejemplo de diversidad cultural:
   La risa es, en un cierto sentido, un variable geografico. En un
   mapa del Sudeste del Pacifico, podrian dibujarse fronteras entre
   las zonas de "hilaridad papuana" y otras en las que reina una
   severidad cobuana y melanesia. En Africa, Gorer se fijo que el
   negro emplea la risa para expresar la sorpresa, el asombro, la
   verguenza e incluso la incomodidad; no es necesariamente, o incluso
   frecuentemente, una senal de diversion. El significado que se le da
   a la "risa negra" se debe al error de suponer que simbolos
   similares tienen un significado identico. Asi es que aunque se
   presente el mismo comportamiento fisiologico, sus funciones
   culturales y emocionales pueden ser distintas. De hecho, incluso
   dentro de la misma cultura, la risa de chicas adolescentes y la
   risa de presidentes de una empresa pueden ser cosas funcionalmente
   distintas (1).


Mas adelante, numerosos antropologos propusieron que incluso emociones aparentemente similares en realidad difieren de manera significativa de una sociedad a otra en sus causas, fronteras e incluso su cualidad subjetiva, argumentando que "las pasiones son tan culturales como los artefactos" (Geertz, 1980: 124). Lutz (1988) y otros etnografos han llevado a cabo estudios de las vidas emocionales de pueblos concretos que parecen diferir significativamente de los nuestros.

Incluso en la psicologia, hasta hace unos anos, el paradigma dominante aceptaba la sorprendente propuesta (desde el punto de vista del "sentido comun") que las emociones son el resultado de procesos cognitivos y no se asocian con procesos concretos biologicos y separables (ver Tomkins, 1981). En los anos 80, se resumia el estado de la cuestion asi:

La psicologia contemporanea coloca los sentimientos al final. El afecto es postcognitivo. Solo aparece tras haberse procesado una cantidad considerable de informacion. Una reaccion afectiva, como la atraccion, el disgusto, la preferencia, la evaluacion, o la experiencia del placer o la miseria se basa en un proceso cognitivo anterior en el que se llevan a cabo toda una variedad de discriminaciones del contenido y se identifican sus componentes, examinando su valor y dando peso a cada contribucion. Una vez completada esta tarea analitica, la computacion de los componentes puede generar una evaluacion afectiva general (Zajonc, 1980: 151)

En contraste con el punto de vista de Charles Darwin (1902) y William James (1884) de que ciertas circunstancias especificas corresponden con respuestas emocionales especificas, la psicologia escogio la teoria de W.B. Cannon (1927). Cannon propuso que una gran variedad de circunstancias estimulantes se asocian con una respuesta fisiologica unica, que luego el sujeto interpreta como una u otra emocion. Segun este punto de vista, tanto el temor como la ira provocan la activacion del sistema nervioso simpatetico mediante la descarga de la adrenalina, pero es la evaluacion de las circunstancias del sujeto que le permite decidir que emocion esta experimentando.

Schachter y Singer (1962) llevaron a cabo un celebre experimento que se considero prueba suficiente de la propuesta de Cannon, convirtiendose en un paradigma clasico de la disciplina y una justificacion de la falta de interes de la psicologia academica en las emociones como fuerzas motivadoras. Los experimentadores inyectaron adrenalina a los sujetos y les colocaron en situaciones que debian provocarles alegria o ira. Confirmando la prediccion de los experimentadores, los sujetos actuaron y se sintieron alegres en el primer contexto y enfadados en el segundo. El hecho de que distintas emociones puedan compartir ciertas caracteristicas fisiologicas no demuestra, sin embargo, que no existan diferencias extracognitivas entre ellas. Aparte de los problemas metodologicos que mas adelante se criticaron en el experimento de Schacter y Singer, y de los resultados bastante debiles y en algunos casos contradictorios de la prueba, es posible que los sujetos que participaron experimentaran emociones bien distintas, que la adrenalina sencillamente amplifico. Sin embargo, las conclusiones de Schachter y Singer se aceptaron casi sin excepcion durante mas de dos decadas en un panorama psicologico dominado por el cognitivismo (Tomkins, 1981: 310-312).

A partir de los anos ochenta, sin embargo, comenzaron a surgir nuevas pruebas de la separabilidad fisiologica de las emociones. Se comprobo en el laboratorio que distintas emociones producian patrones especificos de medidas como la conductividad de la piel, el ritmo cardiaco o la temperatura de la cabeza (Ekman, Levenson, and Friesen, 1983 y 1990; Stemmler, 1989). Un estudio transcultural de Paul Ekman (Ekman y Friesen, 1971) provoco un debate en las ciencias sociales al demostrar que muchas expresiones emocionales se heredan al menos en parte, ya que son interpretables en culturas muy distantes. Se le presento a miembros de los Fore del Sur, una comunidad aislada de Nueva Guinea, una serie de fotos de estudiantes universitarios norteamericanos posando con diversas expresiones emocionales: ira, disgusto, temor, etc. Los Fore fueron capaces de interpretar estas expresiones correctamente (relacionandolas con unas "historietas emocionales") y cuando los investigadores fotografiaron a los Fore posando de manera similar, sujetos occidentales fueron igualmente capaces de interpretar las emociones mostradas. Otras pruebas que tambien plantearon dudas respecto al paradigma dominante fueron las de los ninos que nacen ciegos y sordos, que son incapaces de aprender las expresiones emocionales de los demas, y que sin embargo se comportan de maneras facilmente interpretables por cualquier persona (Eibl-Eibesfeldt, 1973). Finalmente, los avances de la neuropsicologia acabaron por demostrar que distintas emociones efectivamente se corresponden con sutiles cambios cerebrales, aun poco conocidos pero claramente diferenciables (Kolb, y Wishaw, 2003). Hoy en dia, el paradigma sobre las emociones ha cambiado radicalmente en la psicologia, y no solo se acepta que existan como tales, sino que cumplen un importante rol en la motivacion humana. En los ultimos anos, incluso se ha revalorizado el papel de las emociones positivas, aun mas relegadas, si cabe, al trastero de la psicologia academica durante el ultimo siglo, y entre ellas la risa (Seligman, 2002). De hecho, el reciente libro The Psychology of Humor de Rod Martin (2006), el primer libro de texto serio que reune toda la investigacion empirica sobre el humor, define la risa claramente como emocion positiva, y parece esta actualmente la postura mas extendida en este campo.

La expresion de la risa y de otras emociones

?Que aspectos de la risa, entonces, son universales, y cuales son modificables culturalmente? Antes de responder a esta pregunta debo precisar la diferencia entre la emocion en si y su expresion. Desafortunadamente, en castellano no existe una palabra de uso cotidiano que identifique este fenomeno emocional sin ambiguedades, dado que "risa" indica tambien, e incluso principalmente, la expresion de la emocion: los sonidos y gestos que la acompanan. Podriamos emplear la palabra "hilaridad" (pero a mi me parece un tanto forzada), "diversion" (pero esta tiene otras connotaciones que van mas alla del humor) o "humor" (que tambien tiene multiples significados). Por lo tanto, hablare de "risa" y de "expresion de la risa", esperando que en el contexto el significado sea claro. En cualquier caso es imprescindible tener clara esta distincion.

La expresion de la risa, como en el caso de otras emociones, es controlable, al menos hasta cierto punto. Puede modificarse su intensidad, su forma y su duracion. Por este motivo, hay diversos investigadores que han tratado la expresion de la risa como un signo comunicativo (Martineau, 1972). A diferencia de los signos linguisticos, sin embargo, el control de las expresiones emocionales es limitado. Es una habilidad aprendida y que no siempre tiene exito--es posible reir cuando uno no quiere, o fracasar en el intento de reir de manera convincente cuando la situacion no resulta graciosa. Por este motivo, las expresiones emocionales son para los observadores sociales mas fiables que los signos linguisticos.

?Como puede entonces la cultura de una sociedad influir sobre la risa? En primer lugar, puede influir directamente sobre el funcionamiento de la emocion misma, aunque el mecanismo sea universal. Las emociones son identicas en todo el mundo, pero la manera de interpretar la realidad que provoca su desencadenamiento puede variar de un momento a otro y de una persona a otra--y mucho mas de una cultura a otra. La misma mascara que aterroriza a un nino pequeno puede parecerle divertida a un adulto. El descubrimiento de un tumor de dimensiones y forma insolita podria provocar miedo al paciente, llanto en su familia y curiosidad cientifica en el cirujano. Una temperatura externa que haria sonreir a un Inuit haria fruncir el ceno a un marroqui (y vice-versa). Los espectaculos sangrientos del Coliseo que divertian a los ciudadanos de Roma inspirarian horror e indignacion entre los italianos modernos. Estas reacciones opuestas reflejan divergencias en las actitudes, creencias e interpretaciones, y no en los mecanismos emocionales mismos. Un grupo concreto puede desarrollar tambien un umbral especifico para una emocion que sea mayor o menor que la de otros, al aprender ciertos estilos de interpretacion en las circunstancias relevantes. En sociedades en las que a los individuos se les conceden todo tipo de derechos (incluidos los de la propiedad privada y exclusiva), es mas facil que florezca la ira (gracias a las violaciones inevitables de estos derechos). Diferencias mas generalizadas en los estilos emocionales pueden reflejar aspectos culturalmente variables de la personalidad, como el enfasis en la individualidad y la independencia de cada actor social (Oatley y Jenkins, 1996: 42-43). Sin duda, los antropologos pueden dibujar "mapas emocionales" de la geografia humana y enlazar las fuentes de las reacciones emocionales de diversos pueblos a las estructuras culturales y sociales que los articulan.

Una segunda via de influencia cultural se refiere a las reglas sociales y los objetivos individuales que afectan la expresion de una emocion. La expresion emocional depende en parte de las normas que rigen la comunicacion en la situacion concreta (?esta expresion es aceptable o requerida aqui y ahora?) y tambien de las metas del actor en cuestion (?me interesa expresar esta emocion aqui y ahora?). En un conocido experimento (Ekman, 1972; Friesen, 1972), se comprobo que (1) por un lado, tanto un grupo de universitarios japones como otro norteamericano mostraban expresiones de disgusto al ver un documental con escenas de cirugia, pero que (2) por el otro lado, los primeros mostraban menos disgusto si sabian que se les estaba observando. El nivel general de emotividad considerado "normal" puede tambien variar entre una sociedad y otra. En las palabras de Mary Douglas (1971), "los umbrales de tolerancia de la relajacion y el control del cuerpo se establecen socialmente". Estos umbrales afectaran, a su vez, la intensidad y el tipo de expresiones emocionales adecuadas en general y en contextos especificos.

Ciertos usos de expresiones emocionales y de los estimulos que los provocan pueden tambien institucionalizarse o volverse mas comunes en una sociedad concreta, ya sea por accidente historico o para obtener resultados culturalmente valorados. En una sociedad militarizada, por ejemplo, las instituciones de socializacion y control pueden orientarse hacia la supresion del miedo y el fomento y canalizacion de la ira (ver David, 1988). Por otro lado, en sociedades donde las consecuencias violentas y antisociales de la ira podrian amenazar la supervivencia o los valores fundamentales, la expresion de esta emocion puede desaparecer casi por completo. (Briggs, 1970) (2).

Finalmente se presenta la cuestion de las interpretaciones culturales de las emociones. Como cualquier otro aspecto del entorno, las reacciones emocionales son el objeto de clasificacion y definicion en cada sociedad. Del mismo modo que los Inuit distinguen numerosas variedades de nieve, los Tahitianos tienen 47 vocablos que se refieren a la ira (Levy, 1984). Por otro lado, el contenido de los conceptos emocionales y las fronteras que los separan pueden variar enormemente. La emocion que los Ifaluk llaman "metagu" integra nuestras ideas de "temor", "ansiedad" y "verguenza" (Lutz, 1982), mientras nuestro "miedo" se refiere en parte a una emocion que los Tahitianos consideran algo especifico y distinto, la emocion de lo "inexplicable", una sensacion que segun ellos hace que se nos pongan los pelos de punta cuando observamos algo aparentemente "imposible" (Levy, 1984). Sin embargo, puede argumentarse que estas diversas teorias de las emociones o "emocionologias" (Stearns y Stearns, 1988) se refieren a una realidad basica de predisposiciones emocionales comunes a todos los seres humanos, sobre las cuales estos conceptos especificos se basan:

A pesar de las peculiaridades culturales en las relaciones y los sentidos asociados a los terminos emocionales tahitianos, no me costaba reconocer, digamos, ri'ari'a como "miedo," riri como "ira," hina'aro como "deseo," 'oa'oa como "felicidad," ha'ama como "verguenza." O sea, si una emocion se reconocia y recibia un nombre, la "tendencia central" del concepto parecia ser universalmente humana (Levy, 1984)

Estas palabras nos dan la clave para entender la existencia de estas "emocionologias" a pesar de que ya es dificil dudar de que existan numerosas emociones basicas comunes a toda la especie humana, como los psicologos ya han demostrado ampliamente.

El elemento comun del humor

Quizas el mayor escollo a la hora de entender la risa como una emocion universal, y en general para entender la risa, es la falta de una teoria generalmente aceptada que explique cuales son sus causas. ?Que provoca la risa? ?Tienen algo que ver los chistes, el humor del Quijote, los juegos de los ninos y las cosquillas? Los filosofos y cientificos que han tratado de dar respuesta a estas preguntas siguen sin ponerse de acuerdo, aunque se han propuesto cientos de ideas para resolver el enigma. Este problema quizas explique como es que la risa apenas suele citarse en libros de texto sobre las emociones, o incluso en libros sobre psicologia positiva (ver Oatley and Jenkins, 1996, y Seligman, 2002). Aparte de esta causa identificable, tan dificil de definir, la risa cumple todos los requisitos de Paul Ekman que permiten identificar una emocion "basica" (1992).

En mi opinion, si existe un elemento comun a las diversas tipologias y generos humoristicos, o al menos una serie de causas universales. De hecho, en mi tesis doctoral (Jauregui, 1998) desarrolle una teoria causal para explicar toda la variedad del humor, basada en la teoria dramaturgica de la interaccion social de Erving Goffman (ver tambien Jauregui 2003 y Jauregui 2007). Esta teoria en mi opinion pertenece a una "quinta escuela" de teorias (entre las que se encuentran la de Aristoteles, Platon, Bergson y otros) que ofrece una alternativa a las mas conocidas escuelas de la Incongruencia, la Superioridad, la Catarsis y el Juego. En cualquier caso, no hace falta aceptar ni mi teoria ni cualquiera de las alternativas para observar que el mismo tipo de eventos que en la sociedad occidental se consideran "graciosos", tambien hacen reir en las culturas mas dispares, y en todas las epocas conocidas.

Los viajeros, misionarios y etnografos que han tenido contacto con toda la impresionante variedad de sociedades humanas parecen haber reconocido la expresion de la risa como tal (o sea, como senal de una hilaridad interior provocada por causas similares), en todas las esquinas del planeta. Noticias sobre la risa y sus fuentes aparecen aqui y alli en la literatura etnografica, y tienden a confirmar la universalidad del humor. Los textos de Marshall (1961) sobre los bosquimanos !Kung, una sociedad nomada y cazadora en las antipodas culturales de nuestra propia sociedad urbana y cosmopolita, suenan muy familiares. Marshall cuenta que los !Kung estan siempre hablando cuando se encuentran en grupo, siendo "el pueblo mas locuaz que conozco", y comenta que la conversacion se alterna frecuentemente con "chillidos de risa" (p. 232):
   Se rien de las pequenas desventuras de otras personas, como cuando
   los leones se comen la carne de otro, y chillan de la risa cuando
   alguien hace algun comentario sexual especialmente insultante en la
   relacion bromista ... Los hombres y las mujeres que tienen una
   relacion bromista se insultan en clave de humor y tambien resaltan
   faltas verdaderas o comentan episodios reales que ponen en ridiculo
   al otro. Todos se unen en una gran risotada a costa de la victima
   (p. 233-35)


Esta descripcion de Marshall podria aplicarse (!aparte de la referencia a los leones!) a cualquier grupo de amigos en la sociedad occidental.

Incluso en relacion con algunas de las comunidades mas aisladas, y en ausencia de un lenguaje comun, los etnografos pueden inmediatamente compartir la risa con individuos de raices culturales radicalmente distintas:

En una ocasion, subi a las montanas hasta la zona mas alejada del territorio Dowayo. Muchos de los ninos nunca habian visto a un hombre blanco y comenzaron a gritar de terror hasta que los mayores les tranquilizaron y les explicaron que se trataba del jefe blanco de Kongle. Todos nos reimos con buen humor de su miedo y fumamos juntos (Barley, 1983: 54)

Los estudios etnograficos del humor revelan que las historias comicas tradicionales se basan en las mismas pretensiones infladas y las mismas caidas en el ridiculo que pueden encontrarse en las comedias de Cervantes, Moliere, Shakespeare, Boccaccio o incluso Santiago Segura. Pierre Clastres (1974) analizo dos mitos de los Indios Chulupi del Chaco Paraguayo que provocan grandes risas cada vez que se cuentan. Cada uno de estos trata sobre figuras culturalmente importantes--el chaman y el jaguar--que fracasan a la hora de cumplir las exigencias mas basicas de sus roles. En un mito, se le llama al chaman para que cure la fiebre de una nina, y cada una de sus acciones, como en una pelicula de Peter Sellers, es una demostracion de incompetencia: pide la ayuda de otros chamanes (una medida normalmente reservada para casos desesperados, que aqui se aplica para una trivialidad); baila con las mujeres (cuando deberia bailar solo); trata de seducir a las mujeres (implicando una falta de la concentracion necesaria para realizar su trabajo); descubre haber olvidado su tabaco (la medicina indispensable del chaman); su espiritu-asistente es una burra (considerado un animal ridiculo, estupido y terco) en vez de la habitual serpiente o pajaro; incluso llega a caerse torpemente en un arbusto espinoso.

Una amplia variedad de generos humoristicos parecen comunes a lo largo y ancho de la humanidad, incluidas la rotura de tabues sexuales y escatologicos, el insulto verbal, la violencia fisica, la burla, el "cotilleo", las payasadas y las imitaciones satiricas (Apte, 1983). A continuacion cito como ejemplo una descripcion de las bromas tipicas observadas en las "relaciones bromistas" o joking relationships, un tipo de relacion que se ha descrito en diversas sociedades de todas las principales areas geograficas:

Tomar el pelo, connotaciones sexuales, insultos en broma, comentarios obscenos sobre los organos y las capacidades sexuales, el juego, el ingenio linguistico, etc ... Tambien son importantes las nociones culturales de las manifestaciones de la personalidad o del comportamiento, etc, que se consideran incongruentes, escandalosos o pervertidas. (Apte, 1983: 186)

La descripcion de los payasos rituales en diversas culturas de nuevo sugiere que las diferencias en el sentido del humor de una u otra sociedad son mas una cuestion de gustos, modas y enfasis que de sustancia:
   Los payasos eran extravagantes, sus caras pintadas medio de blanco,
   medio de negro. Se vestian con basura o trapos viejos y hablaban
   con gritos atiplados medio en fulani, medio en dowayo, chillando
   obscenidades y tonterias. "!El cono de la cerveza!" gritaban. El
   publico explotaba de la risa. Exhibian sus posteriores, produciendo
   flatulencias extraordinarias mediante algun mecanismo que no
   consegui averiguar. Trataban de copular los unos con los otros. Se
   divertian muchisimo conmigo. Me "sacaban fotos" a traves de un
   cuenco roto, "escribian apuntes" sobre hojas de platano. Yo trataba
   de devolverles la broma. Cuando me pedian dinero, yo les entregue
   solemnemente la chapa de una botella. (p. 83-84)


El yanqui de Connecticut que en la novela de Mark Twain viaja misteriosamente a la corte del Rey Arturo se sorprende de la falta de novedades en el humor moderno, comparado con las bromas de un bufon medieval:

Creo que nunca habia oido tantos chistes viejos en mi vida ... Me parecio peculiar estar ahi, 1300 anos antes de mi propio nacimiento y escuchar de nuevo los mismo chascarrillos pobres y gastados que ya me habian aburrido cuando fui un nino 1300 anos despues. Practicamente me convencio que no existe la posibilidad de inventar un chiste nuevo (citado en Mintz, 1983: 133)

Para apoyar esta observacion literaria, a menudo reflejada tambien en la ideas del folklore cotidiano de que un chiste es "viejisimo", Larry Mintz ha encontrado impresionantes parecidos entre comicos tan distantes como los Hermanos Marx y las tropas de la Commedia del Arte del siglo XVI, o entre los textos ingeniosos de las comedias griegas y la rutina comica mas celebre de Abbott y Costello:

[de los Ciclopes, Euripides, 400 AC]

CICLOPE: Nadie me golpeo.

CORO: Entonces nadie te toco.

CICLOPE: Nadie me cego.

CORO: Entonces puedes ver ... ?Que? ?No te cego nadie?

CICLOPE: ?Donde esta Nadie?

CORO: En ningun lado, por supuesto.

[del dialogo absurdo de Abbott y Costello sobre los jugadores--en primera, segunda y tercera base--del nuevo equipo de beisbol de Abbott]

ABBOTT: A ver, Quien esta en la primera base, Que en la segunda y en la tercera

Nolose.

COSTELLO: Entonces ?sabes como se llaman los jugadores?

ABBOTT: Si.

COSTELLO: Vale, ?Quien esta en la primera?

ABBOTT: Si.

COSTELLO: Digo el tipo que juega primera.

ABBOTT: Quien.

COSTELLO: El tipo en primera base.

ABBOTT: Quien.

COSTELLO: El de la primera.

ABBOTT: !Quien!

COSTELLO: El que juega en primera.

ABBOTT: !Quien esta en la primera!

COSTELLO: Pero, ?por que me lo preguntas a mi? (Mintz, 1983: 133)

Ejemplos mas espontaneos y cotidianos de todo el mundo refuerzan esta impresion de universalidad. Muchas anecdotas de este tipo recopilados por viajeros y etnografos occidentales fueron provocados por los visitantes mismos, que inevitablemente violaban sin querer las normas basicas del comportamiento social:

Los nativos de Sumatra, segun una autoridad, tienen bailes muy lentos que los europeos consideran ridiculos. Sin embargo, y curiosamente, ellos creen que nuestros bailes tradicionales son "totalmente absurdos".

Segun cuenta un viajero, [en Borneo] las ninas hacian repetir a los europeos frases de su lenguaje, y se echaban a reir abiertamente "o de nuestra pronunciacion o de las cosas comicas que nos habian hecho decir".

Los habitantes de la Tierra del Fuego, aunque pasaban gran parte del tiempo en el agua, no tenian el concepto del lavarse; por lo tanto, "cuando los europeos aparecieron por primera vez entre ellos, la vista de un hombre lavando su cara les parecia tan irresistiblemente divertido que explotaban a reir a carcajadas".

Un maestro de los aborigenes australianos trato de explicar a uno de ellos la doctrina de la inmaterialidad y la inmortalidad del alma. Despues descubrio que su pupilo se habia ido de su leccion para reir a gusto del absurdo de la idea "de un hombre viviendo y dando vueltas sin brazos, ni piernas, ni boca para comer (Sully, 1902: 240; 238; 243)

Estos ejemplos sugieren que, independientemente de que teoria empleemos para explicar la variedad del humor, las situaciones mas tipicas que provocan la risa en Espana, Francia o Estados Unidos no son fundamentalmente distintas de las que resultan graciosas en sociedades mucho mas alejadas culturalmente.

Variabilidad cultural

No obstante, es evidente que el caracter especifico de los estimulos humoristicos varia tan radicalmente como la cultura misma, y de hecho en paralelo con ella. Para explicar estas diferencias si es necesario tomar como referencia alguna teoria causal del humor, y adoptare por lo tanto la mia, aunque seria posible traducir estos mismos argumentos en otras claves teoricas. Segun la teoria dramaturgica, el estimulo de la risa es la percepcion de que otro actor social ha incumplido su rol dentro del teatro de la vida cotidiana--el papel que el mismo se ha creado o que la sociedad le impone. Siguiendo esta clave teorica, puede decirse que lo que se considera "gracioso" en una cultura se encuentra en directa relacion con las expectativas sobre los roles que son relevantes en esta sociedad concreta, incluido el rol mas general que podemos denominar el de una "persona normal". Lavarse la cara, para los occidentales con sus ideas de higiene, es un rito diario fundamental, mientras que para los nativos de la Tierra del Fuego resultaba un absoluto disparate. En la Esparta antigua, una sociedad militar donde la demostracion del coraje era una de las claves del rol social de los varones, "la categoria mas prominente de los bufones ... la constituian los "tembladores" (tresantes)":

La cobardia en la batalla se castigaba en Esparta con una serie de penalizaciones legales ... Ademas de las sanciones legales, el castigo de los "tembladores" exigia ciertas normas que en definitiva transformaban las victimas en miserables payasos: "Cualquier viandante los puede golpear si quiere. Ademas, deben ir por la calle con un aspecto penoso, vestidos con tunicas con parches de colores, con la mitad de la barba afeitada y la otra mitad sin afeitar (David, 1988: 14)

Un aspecto de la teoria dramaturgica (que comparte con otras teorias del humor) se refiere a la distancia emocional que la risa requiere: si existen elementos de la situacion que provocan otras emociones, como la tristeza, la ira o la curiosidad, estas pueden reducir o suprimir la apreciacion del humor. Por lo tanto, las sensibilidades distintas que existan en una cultura hacia diversos tipos de desgracia u obscenidad pueden condicionar tambien las reacciones hacia estimulos potenciales del humor. Marshall cuenta sobre los !Kung que "se rien cuando el hombre cojo, Kham, se cae, y no le ayudan a levantarse (1961, p.231). Esta reaccion parece incomprensible ("cruel") desde el punto de vista de los occidentales, que sin embargo no dudan en partirse de la risa disfrutando de las caidas ficticias de los comicos cinematograficos. Debe interpretarse en el contexto de una sociedad nomada donde la supervivencia depende entre otras cosas de movilidad independiente de cada persona. En su mundo del desierto, una excesiva "empatia" con las personas discapacitadas probablemente pondria en peligro la supervivencia de toda la colectividad.

Ciertos generos del humor y las reglas sobre cuando y como deben exhibirse tambien pueden ser culturalmente especificos, aunque la variabilidad queda limitada, de nuevo, por la intencion comun de provocar una reaccion emocional universal. Los carnavales y los bufones de la Edad Media pueden analizarse en relacion con la estructura social y la cultura de la Europa feudal, del mismo modo que las sitcom televisivas y la comedia posmoderna guarda relacion con caracteristicas de nuestra propia sociedad.

El desarrollo de tecnicas artisticas y de medios de comunicacion tambien tiene una influencia importante sobre las formas del humor. El desarrollo de la prensa, de la radio, de la television y de Internet han transformado el contenido de la comedia y ampliado sus posibilidades en los ultimos dos siglos. La historia y la etnografia de la literatura y el teatro tambien incorpora todo el catalogo de generos humoristicos. Un ejemplo extremo de la variabilidad cultural, en este sentido, de nuevo nos llega de los bosquimanos !Kung:

No inventan cuentos. Dijeron que no tienen interes en escuchar cosas que no son ciertas, y se preguntan como es que pueden interesar a nadie (Marshall, 1961: 233)

El repertorio humoristico posible, en una sociedad que no conoce la ficcion, parecera extremadamente pobre a cualquier occidental. Sin embargo, como ya hemos citado anteriormente, los estimulos humoristicos de los !Kung no se diferencian mucho de situaciones y anecdotas que tambien a nosotros nos hacen reir.

Como cualquier emocion, la risa queda condicionada en cualquier cultura por normas especificas sobre como y cuando puede expresarse, y por los motivos de los actores concretos, segun los significados y valores de la sociedad. En 1902, Sully ya identifico el contraste entre la expresion de las emociones y el substrato emocional verdadero como un posible obstaculo a la hora de estudiar la risa. Cito la descripcion de un misionero africano que contaba que los nativos a menudo mostraban un aspecto solemne ante los errores o accidentes de los europeos, pero que luego "se divierten a su costa cuando este se ha ido, y de hecho, incluso en su presencia si saben que no entendera sus palabras". (p. 221). Mas recientemente, Chapman (1983) ha observado la misma estrategia de ocultacion de la risa en el laboratorio experimental. El estilo y nivel general de risa aceptable puede variar tambien de una sociedad a otra:

Sabemos que algunas tribus tienden a ser solemnes y poco proclives a la risa. Otras rien facilmente. Los pigmeos caen al suelo y agitan sus piernas en el aire, jadeando y agitandose con una risa que les posee por completo (Douglas, 1971: 387)

Ciertos usos del humor y de la risa pueden tambien institucionalizarse o volverse mas comunes en una sociedad concreta, en un grupo o en un entorno, ya sea por sencillo accidente historico, o para obtener algun efecto especialmente deseable. En las sociedades pequenas de nomadas, por ejemplo, en las que la cooperacion de cada miembro puede ser crucial para la supervivencia comun, el uso del humor y de la risa para resolver disputas es habitual, concretandose a menudo en la figura de un "payaso" del grupo que sirve de mediador, juez y agente de la paz (Roberts, 1979: 88). En otras sociedades en las que el conflicto no resulta igualmente amenazante, el potencial pacifista del humor puede permanecer menos institucionalizado. Del mismo modo que los "risoterapeutas" de la actualidad ensenan a sus clientes a desarrollar su sentido del humor, una cultura que reconoce los beneficios de la risa podria fomentar tambien el empleo del humor por estos motivos. De hecho, este es el sentido que el psicologo William Fry atribuye, por ejemplo, a los festivales de invierno que son habituales en sociedades que habitan las zonas del planeta con inviernos largos y oscuros (Fry, 2004).

En relacion a las interpretaciones culturales de la risa en si, y su relacion con otros aspectos de las emociones y el comportamiento, conozco pocos estudios concretos--el de David's (1988) sobre la risa en Esparta es un ejemplo. En cualquier caso, no hay duda de que las clasificaciones y descripciones de las causas, caracteristicas, fisiologia y efectos de la risa varian tambien enormemente de una sociedad a otra. La gran variedad de teorias que a lo largo de la historia de la filosofia y de la ciencia han tratado de explicar el humor ya constituyen una variada gama de posibilidades. Centrandonos solo en el lugar de la risa en relacion a las otras emociones, encontramos que se ha propuesto como similar al deleite o el placer (Sully, 1902; Morreall, 1982), al disgusto (McDougall, 1913, citado en Grieg, 1923), al dolor (placentero o ludico) (Platon, 1961; Eastman, 1921), al "sentimiento fuerte de casi cualquier tipo" (Spencer, 1860) y a la agresion (Feinberg, 1978). Koestler (1964) la identifica como un elemento de un trio que completan el descubrimiento cientifico y el placer estetico. Baillie (1921) y Hobbes (1651) lo ven como un complemento al llanto y Bergler (1956) como opuesto al miedo "del propio masoquismo interno". Mi propia teoria tambien coloca la risa dentro de una particular "emocionologia", concretamente como un complemento de la verguenza social (la risa y la verguenza reaccionan al mismo tipo de situaciones, vistas desde dos puntos de vista distintos: la persona que hace el ridiculo y el que la observa).

Conclusion

Una vision amplia de los estudios psicologicos y antropologicos sobre la risa y el humor permiten distinguir entre los aspectos universales y aquellos que son culturalmente variables. La risa puede definirse como un mecanismo emocional que funciona segun las mismas pautas en todos los seres humanos, pero la naturaleza social de la evaluacion cognitiva que la provoca tiene como resultado una enorme variedad aparente en sus causas, y en las instituciones y generos artisticos que en cada cultura se desarrollan en torno a ellas. Por otro lado, la expresion de la risa misma es tambien culturalmente variable, asi como las teorias populares sobre su funcionamiento.

Bibliografia

Apte, M. (1983) Humour Research, Methodology, and Theory in Anthropology, A Handbook of Humour Research, Vol. I, P.E. McGhee y J.H. Goldstein, eds., Nueva York: Springer-Verlag.

Baillie, J.B. (1921) Laughter and Tears. Studies in Human Nature, pp.254-293. Londres: Bell

and Sons.

Barley, N. (1983) The Innocent Anthropologist: Notes From a Mud Hut. Londres: Penguin.

Bergler, E. (1956) Laughter and the Sense of Humor, Nueva York: Intercontinental Medical Book Co.

Briggs, J. L. 1970. Never in Anger. Cambridge: Harvard Univ. Press

Cannon W.B. (1927). The James-Lange theory of emotions. American Journal of Psychology, 39:115-124.

Chapman, A. J. (1983) Humor and Laughter in Social Interaction and Some Implications for Humor Research, A Handbook of Humour Research, Vol. I, P.E. McGhee and J.H. Goldstein, eds., Nueva York: Springer-Verlag.

Clastres, P. (1989) Society Against the State: Essays in Political Anthropology. Traducido por Robert Hurley and Abe Stein. Nueva York: Zone Books.

Darwin, C. (1890/1989) The Expression of the Emotions In Man and Animals, The Works of Charles Darwin, P.H. Barrett and R.B. Freeman, eds., Londres: William Pickering.

David, E. (1988) Laughter in Spartan Society. En Classical Sparta: Techniques Behind her Success. Anton Powell (ed.).

Douglas, M. (1971) Do Dogs Laugh, Journal of Psychosomatic Research, Vol. 15.

Eastman, M. (1921) The Sense of Humor, Nueva York: Charles Scribner's Sons.

Eibl-Eibesfeldt, I. (1975) Ethology: The Biology of Behavior, 2nd ed., NY: Holt, Rinehart and Winston.

Ekman, P. (1972) Universals and cultural diferences in facial expressions of emotion. In Cole (Ed.) Nebraska Symposium on Motivation, 1971 (pp. 207-83). Lincoln, NE: University of Nebraska Press.

Ekman, P. (1978) Facial Signs: Facts, Fantasies, and Possibilites, Sight, Sound and Sense, Thomas A. Sebeok, ed., Bloomington: Indiana University Press.

Ekman, P. (1980) The Face of Man. Nueva York: Garland.

Ekman, P. y W.V. Friesen (1971) Constants across culture in the face and emotion. Journal of Personality and Social Psychology, 17, 124-29.

Feinberg, L. (1978), The Secret of Humor, Amsterdam: Rodop.

Fry, W. (2004) El humor, la biologia y la psicoterapia. El humory el bienestar en las intervenciones clinicas. Salameh, W. y Fry, W. (eds). Bilbao: Desclee de Brouwer.

Geertz, C. (1980). Negara: The TheaterState in Nineteenth-Century Bali. Princeton:

Princeton University Press.

Grieg, J.Y.T (1923/1969), The Psychology of Laughter and Comedy, Nueva York: Cooper Square.

Hobbes, T. (1640/1966) Human Nature, The English Works of Thomas Hobbes of Malmesbury, Sir William Molesworth, Ed., Vol. III, Londres: John Bohn.

Hochschild, A. R. (1979) Emotion Work, Feeling Rules, and Social Structure, American Journal of Sociology, Vol. 85, pp. 551-575.

James, W. (1890/1950) The Principles of Psychology, Nueva York: Dover.

Jauregui, E. (2007) El sentido del humor: manual de instrucciones. Barcelona: RBA.

Jauregui, E. (2003) La comedia humana: una nueva teoria psico-sociologica de la risa y el humor. Miscelanea Comillas, 61, 563-83.

Klineberg, O. 1938 Emotional expression in Chinese literature, Journal of Abnormal and Social Psychology, 33: 517-520.

Koestler, A. (1964) The Act of Creation. Londres: Hutchinson and Co.

Kolb, B., y Wishaw, I.Q. (2003). Fundamentals of Human Neuropsychology (5th edition). NY: Freeman.

La Barre, W. Cultural Basis of Emotions and Gestures, Journal o! Personality, 16 (1947), pp. 49-68

Levy, R. I. 1984. Emotion, knowing, and culture. Pp. 214-237 in Culture Theory: essays on mind, self, and emotion., edited by R. Shweder and R. LeVine. Cambridge, UK: Cambridge University Press.

Lutz, C., 1982. The domain of emotion words on Ifaluk. Am. Ethnol. 9, pp. 113-128

Lutz, C. (1988) Unnatural Emotions: Everyday Sentiments on a Micronesian Atoll and Their Challenge to Western Theory. Chicago: UCP.

Marshall, L. (1961) Sharing, Talking, and Giving: Relief of Social Tensions Among !Kung Bushmen. Africa. 31, 3.

Martin, R. (2006) The psychology of humor. NY: Academic Press.

Martineau, W. H. (1972) A Model of the Social Functions of Humor, The Psychology of Humor, J.H. Goldstein and P.E. McGhee, eds., Nueva York: Academic Press.

Mintz, L.E., (1983) Humour and Popular Culture in McGhee and Goldstein (eds.) A Handbook of HumourResearch, Vol. II, P.E. McGhee and J.H. Goldstein, eds., Nueva York: Springer-Verlag.

Morreall, J. (1982) A New Theory of Laughter, Philosophical Studies, 42: 243-54.

Oatley, K., y Jenkins, J. (1996) Understanding emotions. Cambridge, Mass.: Blackwell Publishers, Inc.

Platon (1961) 'Philebus', Plato: The Collected Dialogues. E. Hamiton and H. Cairns, eds. Princeton, NJ: Princeton University Press.

Roberts, Simon (1979) Order and Dispute. London: Penguin.

Schachter, S., y Singer, J., Cognitive, Social, and Physiological Determinants of Emotional State, Psychological Review, 1962,69, 379-399.

Seligman, M. (2002) Authentic Happiness. Londres: Nicholas Brealey.

Spencer, H. (1891/1966) The Physiology of Laughter, The Works of Herbert Spencer, Vol. XIV: Essays, Scientific, Political and Speculative (Vol. II), Osnabruck: Otto Zeller.

Stearns, C.Z. y P.W. Stearns. 1988. Emotion and social change. Nueva York: Holmes and Meier.

Stemmler, G. (1989). The autonomic differentiation of emotions revisited: Convergent and discriminant validation. Psychophysiology, 26, 617-632

Sully, J. (1902) Essay On Laughter, Londres: Longmans, Green and Co.

Tomkins, S. (1981). The quest for primary motives: Biography and autobiography of an idea. Personality and Social Psychology, 41:306-329.

Zajonc, R.A., (1980) Feeling and Thinking: Preferences Need No Inferences, American Psychologist, 35, pp. 151-175.

Eduardo Jauregui

Saint Louis University (Campus de Madrid). E-mail: eduardo@humorpositivo.com

Recibido: 20 de Septiembre de 2007

Aceptado: 15 de Diciembre de 2007

(1) Este y todos los demas textos citados en este articulo son mis traducciones.

(2) Probablemente existan diversos estilos y habilidades de control emocional, algunas mas "superficiales", que tratan de suprimir o elaborar las expresiones visibles, y otras mas "profundas" que traten de eliminar o generar la emocion en si (Ver Hochschild, 1979).
COPYRIGHT 2008 Asociacion de Antropologos Iberoamericanos en Red
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2008 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Jauregui, Eduardo
Publication:Revista de Antropologia Iberoamericana
Date:Jan 1, 2008
Words:7351
Previous Article:Entrevista con Clifford Geertz: in memoriam.
Next Article:Ricardo Coler: El reino de las mujeres. El ultimo matriarcado.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2021 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters |