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Una relectura de la sacrificialidad en la biblia a partir de la obra de Rene Girard.

A RE-READING OF SACRIFICES IN THE BIBLE FROM RENE GIRARDS WORK

Introduccion

LA OBRA DE RENE GIRARD HA MARCADO una postura no solo academica sino tambien epistemologica y exegetica. No se puede desconocer su acercamiento a los textos sagrados, incluyendo el texto biblico, y el aporte que ha hecho para una relectura de los mismos desde una perspectiva anclada en la teoria mimetica y en lo que de ella se desprende acerca del papel de la "victima expiatoria", tanto en lo religioso como en lo secular, si cabe dicha distincion. En los textos biblicos abundan elementos relacionados con el tema, y la tradicion cristiana ha privilegiado una lectura sacrificial de los mismos, como es el caso de la muerte de Jesus, con una interpretacion autosacrificial. Por esta razon, el aporte de Girard, ya reconocido en el ambito teologico, es de suma importancia para una relectura de dichos textos asi como para una relectura no victimaria del anuncio cristiano, tocando asi el centro mismo de dicha tradicion y abriendo la posibilidad de una postura contracultural que busque cambiar el paradigma sobre el cual hemos caminado tanto tiempo en nuestra sociedad.

1. La sacrificialidad en la Biblia

EL TEMA SACRIFICIAL EN LA BIBLIA ESTA PRESENTE en el mismo mito del origen de la humanidad de Cain y Abel. El pasaje se ubica en el contexto mismo del conflicto social de la sociedad sedentaria versus las comunidades errantes, en el que el cambio de una sociedad a otra implica el cambio mismo de cultura y, dentro de ella, de lo religioso; la concepcion misma de la divinidad se ve entonces afectada. En la cultura nomada, las necesidades se satisfacian a traves de la labor del ser humano con la naturaleza (los sembrados, la cria de animales, la recoleccion de frutos, la caza y la pesca). La organizacion social era tribal y patriarcal (aunque puede haber excepciones) o de linaje. La divinidad era tambien tribal, personal, y cuidaba a la tribu del "infortunio". El culto era particular a cada tribu y estaba relacionado con la vida familiar: al nacimiento, el casamiento, la muerte... El altar es provisorio y no se necesita de un sacerdote como mediador entre el ser humano y la divinidad. Esta se constituia en un dios protector y proveedor que gobernaba la naturaleza--o era parte de ella--para favorecer la vida de la tribu. Las luchas entre tribus se daban primordialmente por el territorio y por el alimento, y estas eran cuestion de los seres humanos y no de los dioses.

Con el surgir de la economia sedentaria, acontecen los cultivos, la artesania y las ciudades. Algunas de ellas se constituyen en ciudadesestado con aldeas subsidiarias dependientes de campesinos y pastores semi-nomadas. La organizacion social es mas compleja y la distribucion de roles mas amplia: los gobernantes, los administradores, los soldados, los sacerdotes. La divinidad se erige en defensora de la ciudad contra el ataque de otras ciudades y en garantia del orden social. Hay una jerarquizacion social y religiosa. La "dominacion" esta asegurada por la religion, por el culto, por los templos y por el sacerdocio. Aparecen luego las monarquias, y los reinos que asumen el control de otros reinos y, por ende, a parece tambien la necesidad de la guerra por la conquista del otro, conquista que no solo tiene que ver con el territorio. El dios se convierte entonces en un dios "guerrero" que esta a favor de mi reino. El rey se hace "imagen" de la divinidad, es el sumo sacerdote. Esto implica la "sacrificialidad" de una sociedad por otra, lo viejo debe dar lugar a lo nuevo, aunque suponga la muerte del primero. Las victimas siempre son necesarias frente a las demandas del cambio.

En la historia de Cain y Abel (Gen. 4), este ultimo representa la cultura nomada-pastoril. Cain cultivaba, encarna la cultura sedentaria. Cain mata a Abel; se apropia de la vida como lo hace la ciudad del campo, el rey de sus subditos, el amo del esclavo. La violencia se constituye en el elemento que funda dicha cultura. Sin violencia no hay ciudad--"Cain [...] edifico una ciudad" (Gen. 4, v.17), una cultura--. Lo que nos debe llamar la atencion en esta historia es que Dios se pone a favor de Abel: "la voz de la sangre de tu hermano clama a mi desde la tierra" (Gen. 4, v. 10)--la vida--. Pero, igualmente, Dios reprueba la violencia contra Cain: "ciertamente cualquiera que mate a Cain, siete veces sera castigado" (Gen. 4, v. 15). Sin embargo, en el contexto de la religion judia va surgiendo la imagen del "dios guerrero" en la medida en la que se establece la ciudad-estado y, luego, la monarquia frente al Estado tribal inicial. Sobre el mito de Cain y Abel, Girard comenta:

Dios mismo interviene y, como respuesta al asesinato fundador, enuncia la ley contra el asesinato. Esta intervencion revela, segun creo, que el asesinato decisivo, aqui como en los demas lugares tiene un caracter fundador [...] Yo veo aqui el establecimiento de un sistema diferencial que sirve para acabar con la rivalidad mimetica y el conflicto generalizado (Girard, 1982: 175)

Recordemos que, para Girard, la crisis sacrificial es una crisis de diferenciacion. Al respecto dice: "El hecho de que el primer asesinato de origen al primer desarrollo cultural de la humanidad no redime ni mucho menos al asesino o a los asesinos a los ojos del texto biblico" (Girard, 1982: 176), podriamos decir a los ojos de Dios, "?Donde esta tu hermano Abel" le pregunta Dios a Cain (Gen. 4, v. 9). Girard concluye que "Abel no es mas que el primero de una larga lista de victimas exhumadas por la Biblia y exoneradas de una culpabilidad que les imputa con frecuencia la colectividad entera" (1982: 178).

Este asunto vuelve a surgir en los Cantos del siervo sufriente de Isaias, en donde la inocencia del siervo es clara, "aunque nunca cometio violencia alguna, ni hubo engano en su boca" (Is. 53.9b) (1). Pero la responsabilidad de su muerte no recae en Dios primeramente, como se ha interpretado la expresion: "pero el Senor hizo recaer sobre el la iniquidad de todos nosotros" (Is. 6b), sino en la colectividad que le desprecia y le considera "golpeado por Dios" (Is. 4). Sin embargo, reconoce Girard, que hay una ambiguedad en el papel de Dios: "pero el Senor quiso quebrantarlo y hacerlo sufrir" (Is. 10 a, NVI), lo cual corresponde a la concepcion de la divinidad en el Antiguo Testamento y en el fundamento de toda religion. Dios se nos presenta como alguien ambiguo frente a la violencia, pero se trata, nos dice Girard, de la "violencia mimetica" y reciproca, que funda lo religioso, y que se generaliza en la medida en que se "disuelven las viejas formas culturales" para dar paso a las nuevas. En este sentido, Dios se convierte en el rival mimetico del ser humano tras el objeto de la armonia social, esta rivalidad termina indiferenciandolos--crisis mimetica--y uniendolos luego en un "chivo expiatorio" para salvar dicha rivalidad. Esta es la forma como Girard nos ha ayudado a entender este proceso de la violencia fundante y del que no escapa del todo el relato biblico.

2. La categoria teologica de "victima"

LA DISCUSION ANTERIOR LLEVO A PLANTEAR dos cuestiones fundamentales, de alguna forma ya mencionadas, la primera de ellas es si Jesus fue una victima, como tal, o si por el contrario se "autosacrifica"; es decir, es una "victima autosacrificial" a causa de un proposito ultimo redentor. La cuestion se podria plantear de otra manera: ?que tipo de victima fue Jesus?, y, en consecuencia, ?que propone Jesus cuando pide que se haga "memoria" de el? Memoria y victima se plantean, desde la teologia politica, como dos categorias unidas e interdependientes, esto es, se explican y se definen una a otra. La segunda cuestion seria: ?como determina lo anterior la celebracion de la cena pascual hoy? ?Tendra un sentido independiente de la tradicion que se asuma? ?Tendra relacion con las victimas actuales y con el testimonio cristiano que asumimos hoy? Esta ultima cuestion se abordara mas adelante.

2.1 ?Que tipo de victima fue Jesus?

LA PREGUNTA NO ES SI JESUS SUFRIO Y MURIO a manos de otros (esto es obvio, aunque no siempre esta subrayado) sino, si la razon de este sufrimiento recae en un proposito victimizador del poder, o si es el mero cumplimiento del plan de Dios para la humanidad. Si la razon es la primera, entonces ?cual es su relacion con el sentido teologico de la redencion? Se ha mostrado como este sentido redentor que se le ha dado a la muerte de Jesus, forma parte fundamental de las diferentes tradiciones cristianas y se refleja en las distintas celebraciones de la cena pascual.

Una posible solucion a la disyuntiva sobre la razon del sufrimiento de Jesus, es asumir las dos causas de su muerte. El teologo evangelico John Stott, al comentar el discurso de Pedro despues de Pentecostes, lo expresa asi: "Pedro atribuyo la muerte de Jesus simultaneamente al plan de Dios y a la maldad de los hombres" (Stott, 1996: 70). Aunque este autor reconoce la dimension politica de la muerte de Jesus, y la responsabilidad de las autoridades judias y romanas en la misma, termina disipando dicha dimension al recalcar que la muerte de Jesus fue su opcion deliberada, un "autosacrificio". En sus propias palabras: "[...] si bien Jesus enfrento la muerte debido a los pecados de la humanidad, no murio como martir (2). Por el contrario, fue a la cruz voluntariamente, incluso deliberadamente. Desde el comienzo de su ministerio publico se consagro a este destino" (Stott, 1996: 69). Por lo tanto, esta salida termina dandole el peso a la razon autosacrificial dejando de lado la otra perspectiva o, mejor, poniendola al servicio de la primera. Logicamente, asi aceptemos la dimension politica de la muerte de Jesus, y el hecho de que haya sido victima del poder, si esta muerte obedece a la voluntad de Dios para con su Hijo, entonces la accion del ser humano queda "justificada" por dicha voluntad superior. Por lo tanto, no hay posibilidad de conciliar estas dos perspectivas: o la muerte de Jesus es responsabilidad del poder o es la exigencia de Dios. Ahora bien, si se asume la primera opcion se debe entonces precisar el sentido teologico de su muerte. Hay aqui una opcion metodologica: el sentido teologico surge del sentido politico y no al reves.

Esta es, en otros terminos, la propuesta metodologica de la teologia politica: "el objeto teorico primero de la TdP (teologia de lo politico) se constituye a partir de las situaciones reales y de las practicas concretas y no a partir de las representaciones religiosas o ideopoliticas que se hacen de los actores sociales" (Boff, 1993: 379). La "razon anamnetica" cumple esta funcion en la conformacion del discurso teologico y eclesial, al partir precisamente de la experiencia propia de los "actores sociales", especialmente de aquellos que han sido victimas de algun tipo de violencia. Regularmente, se ha asumido el camino contrario, el hecho politico se explica a partir del sentido teologico.

Ejemplo de esto es la elaboracion que hace de San Anselmo sobre la muerte de Jesus. Para este teologo del siglo XI, la "deuda" adquirida por el ser humano a traves del pecado solo podia ser superable con la "muerte sacrificial" de Jesus. Por lo tanto, una premisa teologica da sentido a una experiencia contingente: la muerte de Jesus (Pixley, s.f.). Segun este raciocinio, Jesus "se ofrecio [voluntariamente] a hacerse hombre para morir [...] [la redencion del genero humano] no era posible mas que pagando el hombre lo que debia por el pecado [...] [Jesus] quiso morir con una voluntad inmutable" (Hinkelammert, 1998a: 77). El sentido de la muerte de Jesus es pagar una deuda con Dios, impagable para el ser humano y que solo es posible saldarla con la "muerte" de Jesus, Dios y hombre. De esta manera, se satisface la sed de justicia de parte de Dios. En la perspectiva de Hinkelammert, desde la teologia politica, la teologia de San Anselmo "transforma la legalidad en la esencia de Dios; Dios, por tanto, puede estar por encima de cualquier ley pero no de la legalidad misma. Dios es legalidad y, en consecuencia, exige el cobro de la deuda, aunque esta sea impagable" (Hinkelammert, 1998a: 82). La tradicion cristiana ha dejado de lado, regularmente, la dimension politica del ministerio y de la muerte de Jesus y, por lo tanto, sus implicaciones para nosotros hoy en el campo de lo politico y de lo social. El teologo menonita John Yoder, lo expresa asi: "La existencia politica del Encarnado, esto es, las decisiones de Jesus de cara a sus problemas politicos, son una re-velacion del mandamiento de Dios en el terreno de lo politico" (2003: 54).

El raciocinio es diferente en el contexto de las comunidades primitivas, segun el relato lucano. El hecho historico de la muerte de Jesus, "[...] profeta, poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo", pero que habia sido condenado a muerte por las autoridades y crucificado, frustra sus expectativas de ser liberados del yugo Romano (Lc 24.19-21. BJ). ?Como entender entonces la muerte del profeta? El mismo texto lucano lo teologiza, en boca del mismo Jesus: "?No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas antes de entrar en su gloria?" (Lc 24.26). Antes en el mismo capitulo, en el contexto del anuncio de la resurreccion, el texto dice: "es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado "en manos de los pecadores y sea crucificado" (Lc 24.7). Sin embargo, esta expresion, en el mismo contexto lucano, no implica necesariamente una causa "autosacrificial", sino que da a entender que ya era parte del testimonio profetico su muerte: "y les dijo: asi esta escrito: que el Cristo debia (3) padecer "y resucitar de entre los muertos al tercer dia" (Lc 24.46). Otra posible traduccion del texto seria: "que el Cristo padecera y resucitara" (4). La cuestion alrededor del uso del verbo condicional Ser esta presente en el contexto de la cena pascual al expresar Jesus: "es necesario que se cumpla en mi esto que esta escrito: Ha sido contado entre los malhechores" (Lc 22.37). Sin embargo, esta ausente en las expresiones de Jesus en torno a la cena, cuando menciona su cuerpo y sangre. La expresion condicional no la usa Pablo en Romanos, al referirse a la entrega de parte Dios de su Hijo asi: "El que no escatimo ni a su propio Hijo, sino que lo entrego "por todos nosotros" (Rom 8.32) (5). El uso del condicionante se retoma en la Carta a los Hebreos al mencionar el caracter unico del sacrificio de Cristo: "Para esto habria tenido que sufrir muchas veces desde la creacion del mundo [...] para la destruccion del pecado mediante su sacrificio" (Hb 9.26).

La cuestion es si hay diferencia entre esta perspectiva de la tradicion biblica lucana y la perspectiva autosacrificial que, como se ha visto, ha tenido una gran influencia en la tradicion cristiana desde sus comienzos. En el texto lucano el "deber padecer" de Jesus esta en funcion de la profecia alrededor del Mesias, que seria "victimizado" a causa de la "ignorancia" de la autoridades (Hc 3.17), y no del imperativo de una justicia divina, como si lo esta expresado claramente en San Anselmo y en el texto de la Carta a los Hebreos. El punto intermedio, entre uno y otro, lo encontramos en Pablo. Es necesario notar que en el relato lucano de la cena pascual esta ausente esta perspectiva del "deber ser" de parte de Dios, aunque en algunas traducciones se puede insinuar en el v. 22. Los verbos opiZ<n napaSiSropr usados en el relato lucano, no tienen como referente a Dios sino a los seres humanos, a las autoridades judias y a la obra de Satanas detras de ellas.

Se puede entonces concluir que Jesus, desde esta perspectiva lucana, no fue una "victima autosacrificial" sino una victima intencional desde el poder politico (6) y religioso; es decir, que murio porque otros decidieron su muerte y vieron en ella algo necesario para el orden politico y social de la epoca. La lectura "autosacrificial" de la muerte de Jesus surge como una posible teologizacion de la misma, pero no es la unica via posible. Cabe la otra via, la de la "memorizacion", anamnesis, de la victima de parte de Dios y de su comunidad. De tal forma que hacer memoria de Jesus en este contexto, es reconocer que fue una "victima" intencional y lamentable, como deberia ser toda victima, aunque se planteara como necesaria para la redencion del ser humano.

2.2 La memoria de Jesus como victima

La cuestion que nos queda es quien 'decidio' la muerte de Jesus, si no fue Dios, y que implico eso para la comunidad de sus discipulos, a la luz del relato lucano, asi como lo que significa para nosotros hoy.

Se habia dejado planteada una cuestion surgida desde la teologia politica en torno a la "teodicea", acerca de la "presencia" de Dios en la victima; o, de otra manera, la forma en la que se hace presente Dios en la victima y, en ultimas, si la victima es un lugar teologico y revelador de Dios, un locus theologicus (7). La expresion de Jesus, en el contexto de la cena pascual: "hagan esto para memoria de mi", convierte a Jesus en lugar de la revelacion de Dios desde su condicion de victima del poder. La muerte de Jesus y el proceso de victimizacion que le antecede, son una forma de desenmascarar el abuso del poder religioso y politico de su epoca, que busca silenciar al profeta. Como se ha insinuado antes, la decision de su muerte no esta en el terreno de Dios sino en el humano, en el del poder humano--por lo menos en el relato lucano--(8).

Asi, en Hch 2.23 se deben separar las dos expresiones relacionadas con lo sucedido a Jesus. Por un lado, se dice que es la voluntad predeterminada y, luego se anade, segun el conocimiento previo de Dios. La primera expresion bien puede ser la voluntad de los seres humanos y no necesariamente de Dios, como regularmente se ha entendido. Por otro lado, en el relato mismo de la cena pascual dicho poder esta representado, en primera instancia, por el discipulo que traiciona y entrega a Jesus. Lo entrega precisamente a la condena, al poder, a la muerte; se hace uno con los que desean la muerte de Jesus, pues se decepciona del profeta (Hinkelammert, 1998b: 125-128). Detras de Judas esta el poder operando, no solo el poder religioso sino tambien el politico. Un poder que habia permeado a la comunidad y le hacia dudar de ella misma (Lc 22.23).

En este contexto, surge el llamado de Jesus a memorizarle como victima del poder, lo cual implica reconocerle como lugar de la presencia de Dios, una presencia redentora como enjuiciadora. Redentora en la medida en la que lleva a la comunidad y a la humanidad entera, a reconocer el sentido de ser victima del poder y no solo del pecado personal. El ser humano necesita ser perdonado tanto por su pecado personal como por ser parte de un poder que victimiza a otros. Es mas, el pecado nos lleva a eso, a ser victimizadores. Todo pecado se constituye en una accion que victimiza, que dana la vida del otro, tanto como la mia. La redencion se da en la medida en que Dios, siendo victima del poder en Jesus, nos perdona por hacerle victima y el hacer a los demas victimas. Logicamente, para que este perdon sea efectivo, requiere de un reconocimiento de ese pecado y un no seguir victimizando a los demas. En este sentido, hay que precisar que Jesus no se pone en el lugar de la victima sino que el mismo es victima; es esto lo que hay que memorizar. Por lo tanto, Jesus al ser victima y tomar la opcion por no victimizar a quienes lo hacen nos redime de la condena de repetir el circulo de victimizacion en el que estamos inmersos.

Jesus no es cualquier victima. En primer termino, es una victima del poder religioso y politico de su epoca y, en segundo termino, es una victima que renuncia a victimizar a otros con el proposito de resarcir su condicion de victima. Estos dos aspectos son cruciales en la anamnesis que de Jesus hace la comunidad cristiana en el relato lucano, como tambien en los otros relatos. Las interpretaciones que de aqui se desprenden pueden tomar diferentes caminos, como se ha mostrado, pero este elemento fundante debe estar presente al querer hacer memoria de Jesus. La cuestion es que este elemento fundante debe permear y modificar las practicas de culto asi como la vida misma de la comunidad alrededor de estas. La celebracion de dicha memoria implica no solo el aspecto formal del culto sino su sentido y proposito.

2.3 Sintesis del analisis teologico

EN ESTE PUNTO SE CONDENSA EL APORTE DE LA TEOLOGIA POLITICA a la categoria "memoria", y se relaciona este aporte con el relato de la cena pascual, asi como con el legado de las tradiciones cristianas en torno a la celebracion cultica del mismo.

La memoria, la anamnesis, a la cual nos llama el relato y, en el, Jesus mismo, no es meramente una memoria cultica y religiosa sino tambien teologica y politica. Por esto se afirma que la memoria esta profundamente enraizada en la vida de la comunidad y en la vida de la humanidad en todas sus dimensiones, y no solo en lo religioso. Las diferentes tradiciones culticas en torno a la cena pascual tiende en separar estos dos aspectos de la memoria, lo religioso-cultico y lo teologico-politico. Lo hacen a partir de la premisa teologica de la muerte de Jesus como un sacrificio necesario y exigido por Dios para el perdon de la humanidad y su redencion. Desde la teologia politica tenemos otra via para acercarnos al hecho de la muerte de Jesus; esta no es autosacrificial sino que es el resultado del ejercicio del poder religioso y politico. Las autoridades determinan matar a Jesus por considerarlo "peligroso" para el orden social, lo condenan a muerte sin saber que condenan a Dios mismo. Dios, en Jesus, es victima de este poder, no usa su omnipotencia para evitarlo, se hace debil e indefenso, y por lo tanto puede ser victimizado, y en este sentido nos redime de dicho pecado, del pecado que victimiza a otras personas. En este punto concordamos con el analisis biblico de la categoria 'memoria', a partir del texto de la cena pascual, y sintetizado en la peticion de hacerlo "para memoria" de el.

La conclusion es pues que, al demandarnos que tengamos memoria de este hecho, Jesus nos pide que le tomemos en serio como victima; esto implica que no ignoremos el hecho, que lo tomemos con todas sus implicaciones. Implicaciones que tienen que ver con las tres caracteristicas de la razon anamnetica: su caracter dialectico, su caracter peligroso y su dimension narrativa-celebrativa. El primer aspecto es el que se ha desarrollado en esta seccion, y su alcance tiene que ver con la perspectiva de la muerte de Jesus como victima politica. El segundo y tercer aspecto se trataran mas adelante cuando se retomen los aportes biblicos de la categoria "memoria" a partir del relato lucano. Dos aspectos que tienen que ver con lo ya expuesto acerca del compromiso de la comunidad de visibilizar su padecimiento, anhelar su superacion y por lo tanto trascender en la resurreccion la condicion de victima de Jesus, asi como para la comunidad en su entrega y compromiso con su "memoria". Para resumir, se puede hacer un paralelo entre las tres dimensiones biblicas de la categoria "memoria", y las tres de la "razon anamnetica", tratando de mostrar sus reciprocas implicaciones:

[ILUSTRACION OMITIR]

3. El caracter peligroso de la memoria de Jesus hoy

EN ESTE MOMENTO Y, A PARTIR DE LA CATEGORIA DE 'MEMORIA', es preciso retomar y sintetizar el aporte de la mirada biblica y teologica en el texto de la cena pascual en Lucas, antes de ver su aplicacion en un caso concreto. Fundamentalmente, se ha visto como la categoria "memoria" esta unida a otra, la de 'victima'. Ambas sirven ahora para una lectura actualizante del texto, es decir, dentro del contexto de la realidad colombiana y del conflicto politico y armado en los ultimos anos. Aunque la categoria 'victima' no esta presente en el texto biblico en forma explicita, si lo esta en la tradicion en torno a la celebracion cristiana de la cena pascual, o eucaristia, y a la interpretacion que se ha hecho de la muerte de Jesus en la cruz. Ya se ha resenado la forma como desde diferentes tradiciones cristianas se ha leido y entendido dicha practica cultica y su relacion con la muerte de Jesus.

La categoria 'victima' se constituye entonces en una forma de entender la muerte de Jesus y a su vez la practica cultica, alrededor de la misma. Jesus fue una victima, esto queda claro, pero no fue la victima de Dios para satisfacer su demanda de justicia y poder perdonar asi el pecado de los seres humanos, como generalmente se ha entendido desde las distintas tradiciones cristianas; sino una victima del poder religioso y politico de su epoca que le condena y le lleva a la cruz. En ese sentido, su muerte es resultado del pecado del ser humano que obedece a una logica de violencia y no de promocion de la vida. La accion salvifica de Jesus no seria entonces ser la "victima" sustitutiva del pecador ante Dios; esta estaria en no haber respondido con la misma logica al sistema que le condeno. Jesus muere "por" el pecado, es decir, por su accion y aun asi no le "victimiza", como se habria de esperar, sino que le redime al perdonarle. La expresion de Jesus en la cruz: "Padre, perdonalos, porque no saben lo que hacen" (Lc 23.34), refleja esta dimension salvifica de Jesus que, a su vez, se complementa con su grito desgarrador: "Dios mio, Dios mio, ?por que me has abandonado?" (Mt 27.46), que seria un eco de su llamado a la "memoria" en el texto lucano. En este sentido a la memoria a la que invita Jesus es a la memoria de la "victima" en manos del poder, a la victima del pecado, a la victima que no asume la misma logica de violencia sino que hace suya la perspectiva de una lucha "no violenta". Su peticion de perdon desde la cruz es pues el acto culmen de esta postura que Jesus adopto en todo su ministerio y que le llevo a ser victima de un poder que no permite dicha postura sino la rechaza.

Esta memoria de la victima demanda cosas fundamentales: la visibilizacion del padecimiento, el anhelo de superar la condicion y la trascendencia de condicion de victima, como persona-cuerpo, en su entrega por la comunidad. Como se menciono en su momento, visibilizar implica "hacer ver" lo que a los ojos de los demas se ha vuelto invisible porque las victimas se esconden o se convierten en mera estadistica; es poder reconocerles como sujetos sociales fundamentales, mirarles en su papel en cuanto al cambio historico de la realidad que les ha victimizado. Las victimas son pues sujetos con un anhelo de superacion de las condiciones que les han llevado a dicha condicion; es el deseo vehemente de Jesus por el Reino de Dios, de la "justicia anamnetica", para las victimas hoy.

Para esto se debe tomar muy en serio la mirada desde las victimas y su compromiso. Pero no toda victima es igual, no solo por las causas sino tambien por sus anhelos. En el texto lucano, como en los otros Evangelios, es la comunidad cercana a Jesus la que recibe la invitacion a hacer memoria. Posteriormente, como lo muestra Pablo y los primeros escritos cristianos, ese llamado es asumido por la tradicion cristiana como parte fundamental de su identidad y practica. Al ser asi, se constituye en un legado a seguir, normativo, que se recuerda con el acto liturgico y es, fundamentalmente, la memoria de Jesus como victima y con el a todas las victimas. Sin embargo, no se trata de cualquier tipo de victima sino de aquellas que han compartido su misma suerte, ser victimas del poder, y que comparten su mismo anhelo, que no haya mas victimas de ese poder.

Puede sonar esto discriminador y excluyente, y lo es en un sentido. No obstante, si entendemos que la categoria 'victima' se puede manipular, como cualquier otra, es necesario especificarla y concretar de que victima se habla. En este sentido, entendemos por victima toda persona que ha recibido el abuso del poder en cualquiera de sus niveles: personal, interpersonal, institucional o politico-estructural (Wolf, 1990: 586-596), y que por lo tanto es vulnerada en su dignidad como persona y en sus derechos fundamentales; se entiende tambien que aquella persona se encuentra en un estado de vulnerabilidad o de indefension que permite dicho abuso. Hay otras formas de entender a la victima, que pueden tener mayor o menor amplitud y considerar una diversidad de causas, pero es necesario tener una mirada especifica sobre la misma asi esta sea limitada. Esta mirada aplica tanto para Jesus como para las victimas contemporaneas, por lo menos con aquellas que estan inmersas en el contexto del conflicto colombiano; asi pues, interesa ahora precisar lo que significaria hacer memoria de ellas en el contexto de nuestra tradicion cristiana y especialmente Anabautista-Menonita.

En conclusion, se puede decir que la categoria "memoria", a partir de lo biblico-teologico, parte de la situacion de la persona que padece siendo victima, como de la comunidad que se pregunta por la razon y el proposito de dicha experiencia de padecimiento, presente ahora en su interior. Pero, desde alli, se compromete con la busqueda de la superacion y en como trascender la condicion de victima. La comunidad se convierte entonces en una comunidad anamnetica donde el padecimiento y la superacion de dicha condicion pasan por la "memoria" de la persona victimizada, de la victima como persona-cuerpo.

Esto se concreta en las tres acciones ya expuestas: visibilizacion, anhelo y trascendencia de la condicion de victima. Lo anterior se desprende del caracter peligroso y dialectico de la memoria (9). Esta a partir de su caracter adquiere la forma de una "memoria peligrosa" y provocadora, por la funcion critica que adopta frente a las formas de "amnesia cultural" presentes en nuestro contexto y en los "tradicionalismos", en cuanto a que traicionan su propia tradicion. El caracter de la memoria confluye en una expresion de trascendencia en forma narrativo-celebrativa. La "anamnesis cultica" da forma al caracter narrativo de dicha memoria comunitaria que constituyo el legado de los primeros discipulos de Jesus. La cuestion final es, ?ahora que de esto es vigente en nuestras formas celebrativas y en nuestra reflexion teologica?

4. La victima como sujeto social y politico

SE DEBE PRECISAR UN POCO MAS AHORA lo que implica esta propuesta que surge del analisis anterior. En primer termino, es preciso cambiar nuestra concepcion de la victima del conflicto. La victima no es pues "necesaria" para salvaguardar un cierto orden social, no es necesaria para apaciguar otras violencias o para justificar un fin ultimo supremo: la paz. La cuestion de una "victima expiatoria" en el ambito de los procesos culturales, religiosos y sociales esta bien documentada en los trabajos de Rene Girard. Este aporte se puede resumir asi: "Girard argumenta que la reintroduccion del orden a un nivel social y cultural involucra una noconsciente intensificacion y polarizacion de la violencia en si misma--una intensificacion y polarizacion dirigida a una victima seleccionada al azar" (Fleming, 2004: 47). En palabras del mismo Girard:

Las victimas que sustituyen al blanco real son el equivalente moderno de las victimas sacrificiales de antano [...] Asi pues, aunque apenas estudiados en cuanto tales, los fenomenos de chivo expiatorio siguen desempenando cierto papel en nuestro mundo, tanto desde el punto de vista individual como comunitario (Girard, 2002: 202)

Este fenomeno es pues lo que se pudo constatar en la situacion de violencia en nuestro pais con las victimas del conflicto, segun lo expuesto.

Pero nos enfrentamos asi a una paradoja en cuanto a la victimizacion. Como lo expresa Slavoj Zizek:

El Otro al que hay que proteger es bueno mientras sigue siendo una victima (por eso fuimos bombardeados con fotos de madres, ninos y ancianos kosovares indefensos, contando historias conmovedoras sobre su sufrimiento), pero desde el momento en que deja de comportarse como tal victima y quiere defenderse por si misma, se convierte de inmediato en otro terrorista/fundamentalista/traficante de drogas [...] Asi pues, el punto crucial es reconocer claramente esta ideologia de la victimizacion global, en esta identificacion del propio sujeto (humano) como "algo que puede ser danado", la forma de ideologia que se adapta al capitalismo global de hoy (Zizek, 2002: 79-80).

Esta ideologia detras de la victimizacion es la que encontramos detras de algunas expresiones frente a las reivindicaciones de las victimas del conflicto armado en nuestro pais. Uno de los defensores de las victimas en Colombia, Ivan Cepeda, ha sido acusado de estar en contra del gobierno y de su politica de Seguridad Democratica a raiz de una manifestacion publica, con la asociacion de victimas que el preside, en contra de la extradicion de algunos de los jefes paramilitares. A su vez, algunas de las victimas han tenido que sufrir una suerte de amenazas al haberse atrevido a asistir a las audiencias publicas en contra de los jefes de estos grupos, y preguntar por sus parientes desaparecidos. Algunas de estas familias acompanadas por la Fundacion Pais Libre denunciaban las diferentes amenazas de que habian sido objeto por presentarse en las audiencias. Con el tiempo, esta Fundacion se ha hecho cargo de la representacion de las victimas y les aconseja no asistir a las audiencias.

Estos y muchos otros ejemplos muestran la forma como a las victimas no solo se las revictimiza sino que, ademas, se las constituye en un nuevo "enemigo" politico cuando pretenden organizarse y reclamar sus derechos. Esta logica es la que esta detras de muchos procesos--asi la ley contemple otra cosa--y decisiones estatales. Queda demostrado como la ley por si sola no es suficiente para modificar esta situacion y se hace necesario un cambio de politica, de perspectiva social y, como se ha dicho, de paradigma. La victima no puede ser un numero mas, una estadistica, debe ser reconocida como un sujeto de derechos y un sujeto politico; debe respetarsele su derecho a organizarse para exigirlos; la victima tiene derecho a la verdad, a la justicia y a la reparacion; debe ser tenida en cuenta a la hora de promover nuevas leyes, en la toma de decisiones politicas, y debe ser consultada sobre la forma en la que quiere ser reparada de manera integral. Mientras esto no se de, dificilmente superaremos el conflicto en el que estamos inmersos, seguiremos en un circulo con nuevas formas de victimizacion y exclusion, de violencia y de impunidad.

Lo anterior no significa una idealizacion de la victima, porque si se hiciera esto no se le permitiria ser sujeto historico. La victima, en este sentido, no es un ser "inocente" (10), tampoco, un ser culpable de su desgracia; esta inmerso en la complejidad de la vida y de un conflicto en el que participa en forma consciente o inconsciente. Es mas, muchas veces se puede convertir en un victimizador al usar la violencia para hacer valer sus derechos. Tambien, es vista por el otro como un enemigo, quien a su vez la ve a esta como su enemigo, o por lo menos como su victimizador. En algunos casos, la victima es victimizada a causa de su compromiso social o politico. En otros casos, por la sospecha de ser una ayuda del bando contrario, o porque se lo quiere hacer objeto de escarmiento de una poblacion o grupo social. En este sentido, no hay victimas "inocentes", por lo menos desde la perspectiva del victimario, sino sencillamente victimas en el sentido de que son personas vulneradas en sus derechos, principalmente, en el derecho a la vida con dignidad y, por lo tanto, hay que tratarlas con justicia, deben ser reparadas, y no pueden seguir siendo victimizadas.

Se dijo antes que la victima es el resultado del mal ejercicio del poder tanto politico, como social y religioso. La presuncion de inocencia no es pues el criterio desde el que se debe respetar el derecho del otro, se le respeta por ser otro, por ser persona, por ser sujeto historico. Algunas veces la victima es una persona comprometida social y politicamente; de otro modo, hay que "convertirla" en ello. Pero, por lo regular, para las organizaciones sociales, los partidos politicos y aun para la iglesia, las victimas son "seres pasivos" a los cuales hay que defender ahora. Algunas veces habra que hablar por ellas, pero, fundamentalmente, hay que hablar con ellas y dejar que ellas hablen.

Desde la lectura de una teologia politica y desde la "razon anamnetica" se ha propuesto esta mirada sobre la experiencia de Jesus y su legado a sus discipulos; Jesus no es una "victima inocente" para sus victimarios; es el resultado de su "calculo" social y politico. Caifas, sumo sacerdote judio, lo expreso bien: "no se dan cuenta de que es mejor para ustedes que muera un solo hombre por el pueblo y no que perezca toda la nacion" (Jn 11.50, NVI). Cuando Jesus les pide a sus discipulos que hagan memoria de el, no les esta exhorta a que lo recuerden, y recuerden su muerte como el sacrificio expiatorio necesario, sino que no olviden que fue victimizado, en nombre de Dios, y que al hacerlo detengan nuevas victimizaciones en nombre de Dios. El horizonte que plantea Jesus es pues ese, como ya se ha senalado en el analisis biblico, el del Reino de Dios en donde no habra mas victimas, ni inocentes ni culpables, donde no es necesario el sacrificio ni el autosacrificio.

Se puede notar este cambio de realidad social en los versiculos posteriores a la cena pascual, en el texto lucano: "Los reyes de los no judios los dominan, y los que ejercen autoridad sobre ellos se llaman asi mismo benefactores (euspysxar) (11) [...] Al contrario, el mas importante entre ustedes debe ser como el menos importante, y el que manda como el que sirve" (Lc 22.25-26, NVI). El llamado de Jesus a la comunidad de discipulos es para que no haya mas victimas en el nombre de Dios ni de ningun poder, para que anhelen el Reino de Dios sin victimas y para esto usa la figura de la mesa, de la comensalidad: "para que coman y beban a mi mesa en mi reino" (Lc 22.30a, NVI). Las diferentes expresiones, ya estudiadas en el analisis biblico, tienen que ver con este horizonte, con este anhelo. El cumplimiento de este horizonte, del cual habia hablado Jesus en la cena, se concretaria entonces en un mundo con justicia para las victimas y mas aun en un mundo sin victimas (12). Sin embargo, es necesario precisar que tipo de justicia necesitan y deben buscar las victimas del conflicto en nuestro pais, no tan solo las victimas de los grupos paramilitares sino las de los diferentes actores involucrados en este y otros conflictos. Conforme a lo que ya se ha dicho, debe ser una justicia restaurativa, anamnetica y utopica.

4.1 La victima como "lugar" teologico

PLANTEADA YA LA DIMENSION NARRATIVO-CELEBRATIVA de la anamnesis, donde confluyen el pasado, el presente y el futuro de la comunidad anamnetica, de la comunidad que memoriza, es preciso agregar que esta comunidad tambien celebra, es decir, actualiza e interpreta dicha memoria como una fuente de fe y esperanza. Al hacerlo, la comunidad tiene un horizonte anterior y posterior que le enmarca y le conecta con lo que memoriza. Cuando memoriza la experiencia de las victimas, a la vez actualiza y hace suyo el anhelo de superacion de la situacion que victimiza. En algunos momentos y circunstancias, esta dimension se puede constituir en un canal de resistencia, memoria liberationis, para una comunidad, como lo ha atestiguado la historia de la Iglesia.

Se hizo mencion ya sobre las tres tendencias alrededor de la celebracion eucaristica, en el contexto de la reforma protestante. En este ambiente surgio el movimiento "sacramentista", en medio de la disputa entre la interpretacion sacramental y la simbolica de la cena pascual de Jesus. En palabras de Juan Driver: "El Sacramentismo despojaba a la Eucaristia de su dimension sacrificial, otorgandole un caracter conmemorativo y simbolico de la comunion vivida en el cuerpo de Cristo" (Driver, 1997: 183). Se ha senalado como la perspectiva simbolica, que desemboca en el memorial, planteo la celebracion de la eucaristia como "una cena conmemorativa que proclama un compromiso de fe y amor entre Cristo y su pueblo" y no "un rito de expiacion repetido indefinidamente" (Driver, 1997: 183). Esta confrontacion llevo a muchos--hombres y mujeres--al martirio; la cuestion no era solo doctrinal; este es solo un aspecto; va mas alla, pues se trataba de la anamnesis de Cristo como victima del poder, como lo eran aquellos que abrazaban una fe diferente a la oficial y que luchaban por sus reivindicaciones como campesinos explotados en la Europa medieval. De hecho, como lo constata Driver, fue un movimiento de corte popular y de "gente comun" (1997: 184) que resistia, ahora desde la fe, a las condiciones de victimizacion social a las cuales eran sometidas. Esto desemboca, como ya tambien se menciono, en un rito, con "sentido testimonial", que invitaba no solo a recordar el sacrificio de Cristo sino al compromiso del creyente con su comunidad y con la ensenanza de Jesus. Luego, el movimiento anabautista (13) continuo con esta perspectiva sacramentalista y enfatizo en su caracter memorial. Esto le costo la vida a muchos de sus miembros, fundamentalmente tejedores, pequenos mercaderes, campesinos, pescadores y mujeres (Driver, 1997: 192), quienes estaban convencidos de seguir a Jesus en este aspecto, como en otros. Menno Simons escribia sobre las comunidades anabautistas diciendo: "sirven a sus semejantes, no solo con su dinero y sus bienes, sino tambien siguiendo el ejemplo de su Senor, [...] con su vida y sangre [...] Nadie entre ellos es mendigo" (Driver, 1997, 193). Al cuestionar la conducta de ciertos predicadores, catolicos y protestantes, frente a los pobres y victimas de su epoca, Simons expresa: "?Donde esta el poder del Evangelio que ustedes predican? ?Donde esta la cosa significada en la Cena que ustedes administran? [...] Deberian avergonzarse de su comodo Evangelio y su esteril fraccion del pan, [...] han sido incapaces de emplear su evangelio y sacramentos para quitar de las calles a sus miembros pobres y necesitados" (Driver, 1997, 193).

Esta dimension memorial y testimonial de la celebracion de la cena pascual, que se relaciono con la teologia politica y que, por lo tanto, se amplia a diferentes tradiciones cristianas, se constituye en el nucleo narrativo-celebrativo de un compromiso con las victimas de hoy, como de ayer, y en la construccion de un mundo sin victimas. Para ello, se ha tenido que pensar la muerte de Jesus desde otra perspectiva, una no-autosacrificial, aunque sea en forma incipiente. La muerte de Jesus obedece entonces a su compromiso con los excluidos de su epoca y en su decision de confrontar el poder que les victimiza. Esto no significa que Jesus no sea victima, claro que lo es, pero no es victima "deseada por Dios" o autosacrificial, sino como consecuencia de su obediencia al Padre y de su compromiso con el Reino. En este sentido, Jesus es el primer martir y testigo de todos. Ahora bien, celebrar la cena pascual como "memoria de Jesus" es tambien celebrarla para la "memoria" de las victimas y, principalmente, de las victimas del poder. Se podria formular, como lo hace Jon Sobrino entorno a la resurreccion, que la "realidad-simbolo" de la cena pascual o eucaristia, no solo consiste en la busqueda de superacion de la condicion de injusticia y opresion sino de la muerte y la cruz (1999: 96), es decir, de la victimizacion de Jesus y de todo ser humano. Esto implica, como concluye el mismo Sobrino, una "praxis que intenta hacer en pequeno, [...] lo que hace el mismo Dios: bajar de la cruz a la victima Jesus" (1999: 93). En este sentido, esta praxis es una que rechaza la victimizacion de los seres humanos y se solidariza con la victima del poder social, politico y religioso. La celebracion de la cena pascual implica entonces tomar partido, en un contexto comunitario, por esta praxis. En la celebracion debe traerse a la memoria a las victimas que viven en nuestro contexto. Nombrarlas, si fuera posible, al tomar el pan y la copa, y al mismo tiempo que nombramos a Jesus. Debemos visibilizar y dignificar a nuestras victimas, y asi darles cabida en la "memoria".

Al compartir la celebracion de la cena pascual con las victimas nos comprometemos con su causa y con su dolor; nos solidarizamos con su situacion, con la lucha para que no haya mas victimas y para que estas sean reparadas por nuestra sociedad. Nuestra celebracion de la eucaristia puede entonces ser el momento de "memorizar" a los sacrificados de nuestro pais y repararles simbolicamente. Por lo menos, en el contexto de nuestras comunidades; a estas se las puede invitar a ser parte de la comunidad compartiendo ese simbolo con la comunidad que les acoge como victimas y se solidariza con ellas.

La presencia de las victimas se convierte en motivo de reflexion teologica y ellas se tornan en la comunidad anamnetica al ser escuchadas en torno a la celebracion de la fe, al compartir sus testimonios de vida, que pueden hacerse parte de la celebracion o ser momentos de reflexion de la comunidad. Al ser su espiritualidad valorada y enriquecida con la de la comunidad, igualmente la de esta se enriquece. La comunidad ve a la victima como un desafio a su fe y a su praxis cristiana, y esto lo plasma en su celebracion, especialmente en su celebracion pascual o eucaristica como celebracion anamnetica por excelencia. Esta es la "anamnesis cultica" de la cual se ha hablado. Esto implica que la celebracion pascual puede tener dos ambitos de significacion: el de Jesus y su propia realidad de victima del poder, y el de las nuevas victimas en la historia de la humanidad.

Estos dos ambitos haran parte del culto anamnetico en la medida en la que Jesus y las victimas comparten un mismo horizonte: el Reino de Dios, en el contexto de la comunidad cristiana, y un mundo sin victimas, en el contexto social amplio. En este sentido las nuevas experiencias de padecimiento como las de liberacion son incorporadas en la anamnesis de la comunidad cristiana, en este sentido son parte de su nueva praxis y de su experiencia salvifica. Para esto es necesario un "salto" teologico importante: entender que la muerte de Jesus no se constituye en el autosacrificio deseado o animado por el Dios-Padre, sino en el resultado de su compromiso con el Reino de Dios. El resultado o la dimension salvifica de la muerte de Jesus esta en su actitud ante quienes le llevaron a la muerte, ante el poder que le victimiza, una actitud de no-venganza y de noviolenta, y perdona a pesar de que podia condenar. De esta manera Jesus nos confronta con el pecado fundamental: hacer del otro una victima o dejar que sea victimizado; y nos salva en la medida en la que confesamos y renunciamos a dicho pecado. Las victimas hoy, igualmente, pueden asumir este mismo camino de Jesus y la comunidad ha de acompanarles en este caminar; para ello la comunidad debe volverse a la victima, debe asumirla como su "projimo", tal como lo hizo el samaritano del relato lucano. De igual forma, si entendemos la muerte de Jesus como una muerte necesaria para la salvacion de la humanidad, debemos entender las nuevas victimas del poder como "necesarias" y justificadas. El victimario justifica su accion con diferentes razones personales, politicas o religiosas, la entiende como necesaria para terminar con el "enemigo", asi en muchos casos las victimas cuentan como fueron senaladas como terroristas, guerrilleros o paramilitares por sus victimarios.

Ya se ha indicado como la teologia de San Anselmo "sustento" una lectura autosacrificial de la muerte de Jesus. Si bien, San Anselmo no "culpa" a Dios por dicha muerte, si plantea que Jesus mismo asume su muerte como necesaria para salvar la humanidad y para satisfacer el honor de Dios y de su justicia. Segun Denny Weaver, el lenguaje usado por San Anselmo refleja el contexto de la edad feudal, el honor tenia que ver con el status, "el honor fue esencialmente un lazo social con el cual se mantenian todos los rangos de la sociedad en su debido lugar" (2001: 188ss). En este sentido, era necesaria la muerte de Jesus para mantener el orden de toda la creacion y el lugar de Dios en el. La muerte de Jesus, concluye el autor, fue entonces una muerte voluntaria y libremente ofrecida para la salvacion de la humanidad (Weaver, 2001: 191). Desde otra perspectiva, pero con iguales resultados, lo entendieron quienes llevaron a Jesus a la muerte, segun se ha comentado desde la teologia politica. Su muerte era necesaria para conservar el orden social.

Entonces, entender la muerte de Jesus desde una perspectiva no autosacrificial, es plantear que su muerte revela lo perverso del poder, social, militar, religioso y politico, que se fundamenta en la violencia y la victimizacion de los seres humanos; sea cual fuere su condicion o su justificacion, tal mecanismo es pues funesto y pecaminoso a los ojos de Dios. Por el contrario, Dios se solidariza con Jesus en su muerte y le reivindica como la victima injusta e innecesaria, el "justo" victimizado, al levantarle de la tumba y de la muerte. El texto lucano, como los otros Evangelios, terminan con este parte de "victoria": "Esto es lo que esta escrito--les explico--que el Cristo padecerapathem (naBsrv) y resucitara (avaor^vai) de entre los muertos al tercer dia" (Lc 24.46. NVI). La resurreccion se plantea como la antitesis de la victimizacion de Jesus y el reconocimiento de parte de Dios del "justo", injustamente sacrificado. "La resurreccion de Jesus, concluye Sobrino, apunta al futuro, lo cual exige que la realidad, en si misma, aparezca como promesa y apunte anticipadamente a el" (Sobrino, 1999: 99). En otra forma, pero apuntando a lo mismo, lo expresa Moltmann, "los seres humanos viven no solo de tradiciones, sino tambien de anticipaciones [...] Una anticipacion es una prueba, un signo de esperanza y un comienzo de la vida nueva" (1992: 19). En este sentido, la cena pascual o la eucaristia es una anticipacion--asi lo entiende la comunidad en torno a Jesus como lo atestigua Lucas--del Reino de Dios y este Reino se plantea como la superacion de las condiciones que han victimizado a la humanidad de distintas formas y a diferentes niveles. El Reino de Dios es, pues, un mundo sin victimas, y esto implica que las victimas de hoy deben ser acogidas en la comunidad que anticipa dicho Reino, la comunidad anamnetica.

Esto lleva a las comunidades cristianas a un compromiso con las victimas mas alla de la solidaridad y de la ayuda humanitaria. Implica tambien que dentro de nuestras comunidades las victimas deben tener un lugar preponderante; esto es, parafraseando la conocida expresion de la Teologia de la Liberacion, se podria decir que hoy se debe tener "una opcion preferencial por las victimas". Lo que significa que la reflexion teologica y la praxis de la comunidad tienen que estar centradas en la problematica de las victimas; pero mas alla, que la comunidad asuma el lugar de las victimas y en algunos momentos este dispuesta a correr su misma suerte por ponerse al lado de ellas y luchar por sus derechos. La celebracion de la cena pascual se constituye entonces, en un espacio celebrativo donde se asume dicho compromiso, al igual que la comunidad de discipulos de Jesus lo asumio al hacer eco de su invitacion: "hagan esto para memoria de mi" (Lc 22.19c) (14). Esto exige, entre otras cosas, replantear la interpretacion autosacrificial que se ha hecho de la cena pascual en las diferentes tradiciones cristianas, tanto catolicas como protestantes, por una interpretacion heterosacrificial (15) de la misma. Jesus muere como resultado de la victimizacion del poder social, religioso y politico de su epoca, es una interpretacion que no es facil de superar pues tiene muchas implicaciones en nuestra tradicion cristiana.

En consecuencia, el compromiso de las Iglesias y de las comunidades cristianas, y de sus instituciones, debe apuntar a promover este tipo de justicia a partir de la memoria de las victimas. Para ello, deben hacerse una con las victimas, como se hace con Jesus en el acto liturgico de la ultima cena, la cena del Senor. Esta es la fuerza del caracter celebrativo de la categoria 'memoria' en el marco de las comunidades cristianas, el cual se ha perdido en buena parte. Al asumir la 'cena' como comunidad cristiana no solo memorizamos a Jesus, como victima, sino con el a todas las demas victimas del conflicto colombiano, que como el, han sido victimas de alguna expresion del poder social, religioso y politico. Por lo tanto, la celebracion de la eucaristia debe ampliarse, en su forma y contenido, abarcando la memoria de otras victimas "nombrandolas" tambien, sea en forma personal o grupal, al mismo tiempo que nombramos a Jesus. El acto como tal debe ser un acto de memorizacion y solidaridad con las victimas de nuestro pais, y si estan presentes deben ser sujetos de la celebracion y ser incluidos en ella en forma activa. Esto lleva a las comunidades cristianas a un compromiso con las victimas mas alla de la sencilla solidaridad y la ayuda humanitaria. Implica que dentro de nuestras comunidades las victimas adquieran un lugar central, es decir, que haya una opcion preferencial por las victimas.

RECIBIDO: 11.08.10 ACEPTADO: 09.12.10

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(1) Se emplea La Santa Biblia. Nueva Version Internacional (NVI). Sociedad Biblica Internacional. 1999.

(2) Es la tradicion apocaliptica la que retoma el titulo martir (papruQ para aplicarlo a Jesus (Ap 1.5; 3.14).

(3) Este condicional no existe en el texto griego, se hace necesario por el infinitivo aoristo de los verbos.

(4) Sociedad Biblica internacional, Nuevo Testamento griego-espanol.

(5) NVI.

(6) Al decir politico queremos decir una victima con implicaciones politicas y no solamente con alcances en el orden religioso y espiritual.

(7) En la perspectiva de la teologia politica de la liberacion se considera a los pobres como ese "lugar teologico" por excelencia (Tamayo, 1998: 61 ss).

(8) A una conclusion similar llega Franz Hinkelammert desde el relato del evangelio de Juan (1998b).

(9) Vease cuadro de este mismo articulo en paginas anteriores.

(10) Reyes Mate define asi la victima, desde una perspectiva moral, como "inocente" (2003:100).

(11) Literalmente "el que hace bien". Inicialmente la forma en la que se reconocia a los patres familiae en el Imperio Romano, luego se convirtio en la forma como algunos senadores y emperadores se hicieron llamar (Miguez, 1998: 61 ss).

(12) Se podria hacer un paralelo con la expresion en Ap 21.4: "Ya no habra muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor porque las primeras cosas ya pasaron" (NVI).

(13) Literalmente rebautizadores.

(14) La traduccion es mia.

(15) Es decir como consecuencia de una accion externa a si mismo.

ROBERTO CAICEDO NARVAEZ, Magister en Teologia y profesor en la Universidad del Rosario, Bogota. Este articulo recoge una parte de mi tesis de Maestria (2009): Memoria de Jesus. Memoria de las victimas. Una interpretacion desde Lc 22.14-22. Pontificia Universidad Javeriana, Bogota. (Sin publicar). Parte de esta fue publicada en Kayros Teologico, 1(1): 83-104.
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Author:Caicedo Narvaez, Roberto
Publication:Universitas Philosophica
Article Type:Report
Date:Dec 1, 2010
Words:10581
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