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Una leyenda celta ante la zarza ardiente: el dispositivo judaico-irlandes como interpelacion nacional en Borges.

En su conferencia "Borges, inventor y heredero", Beatriz Sarlo recuerda, a traves de unas reflexiones adjudicadas a Emir Rodriguez Monegal (en 1961), uno de los lugares comunes mas recurrentes de los que, durante largo tiempo, rodearon al autor de El Aleph: "Los criticos europeos decidian que este escritor no era bastante latinoamericano. Le faltaban [...] los descuidos gramaticales y el arrebato cosmico. No era suficientemente exotico". Sarlo suscribe y contrasta: "En un punto tiene razon; no era lo suficientemente exotico. Pero en otro, se podria decir que no le faltaba argentinidad. [...] Borges es uno de los que constituye una forma de lo criollo en la literatura argentina. La forma Siglo XX de lo criollo en la literatura argentina" (Sarlo, 00:13:51 - 00:15:00).

Cabe subrayar la transicion, oblicuamente metonimica, entre lati-noamericanismo, argentinidad y criollismo. Habremos de volver, a lo largo de este ensayo, sobre algunas de las implicaciones mas sensibles de esa trayectoria. Refiramonos ahora al polo de anclaje nacional: cual es el caracter de esa argentinidad; de ese supuesto criollismo posnovecentista? Por supuesto, las respuestas pueden articularse (y se han articulado) desde profusos lugares de enunciacion. (1) Limitemonos a decir que Borges arriba al axioma de la ausencia de limitaciones locales como el signo mismo de lo argentino; lo que constituye, en tanto postulacion general, como sabemos bien, el nucleo de su ensayo mas famoso, "El escritor argentino y la tradicion" ("nuestro patrimonio es el universo", 310). (2) Es decir: aquella es la manera tentativa, siguiendo a Sarlo, de empalmar una forma de "lo criollo" para el siglo XX. Pretendemos, en ese sentido, poner en tension algunas lecturas de "El escritor argentino..." (o, mas bien, de su nucleo ideologico) que acecharon, y aun acechan, como un tartamudeo espectral, el apoltronado edificio de la recepcion literaria, considerando que fue precisamente la apertura universalista del argumento lo que, entre otras cosas, suscito la recalcitrancia de esa muletilla aludida por Rodriguez Monegal. Podriamos subrayar el hecho--no menor--de que esas etiquetas rigoristas que recalcaban un raso eurocentrismo funcionaron como armas arrojadizas desde los flancos de un latinoamericanismo politico interesado. Pero habria ahora que identificar ciertas formas en que esa caracterizacion discursiva ha tenido lugar y como se ofrece a la contencion hermeneutica hoy. Nos interesa re-pensar, por ejemplo, el caracter universalista del ensayo a contrapelo de la nocion de extraterritorialidad acunada por George Steiner, que lo llevo a afirmar: "There is a sense in which the Director of the Biblioteca Nacional de Argentina is now the most original of Anglo-American writers. This extraterritoriality may be a clue. [...] This universality and disdain of anchor is directly reflected in Borges's fabled erudition" (26-27). O, tambien, a contracorriente de las aseveraciones de Juan Jose Saer, quien en un breve analisis para El Pais de Espana (titulado, parodicamente, "El escritor argentino en su tradicion"), afirma que si bien el ensayo marca el regreso de su autor desde las posiciones nacionalistas sostenidas en su juventud "hacia una concepcion mas universal de la literatura", y aunque sus "conclusiones son correctas", una tacha ensombrece el argumento: para Borges "la tradicion argentina es la de Occidente, [pero] parece ignorar las transformaciones que el elemento propiamente local les impone a las influencias que recibe".

Recordemos, ademas, que aquello que para Steiner es "extraterritorialidad", en la obra de Angel Rama ya habia sido postulado frontalmente como "desarraigo". (3) El critico uruguayo le adjudica a Borges el signo de, en sus terminos, una transculturacion apenas insinuada pero siempre deficitaria: este no puede dejar de ser "un europeo marginal o un americano agonico" (14); entendida esa marginalidad, entonces, no como emplazamiento de indagacion limitrofe, fecundo en su plasticidad expresiva y autonoma, sino, a la larga, como plataforma para un escritor que "pertenece [precisamente] a una cultura marginal: la europea transplantada totalmente a America y aun no asimilada" (11), pues "[e]n su obra se percibe el esfuerzo por crear arquetipos ideales, utensilios espirituales [...] que establezcan asi la continuidad historica de la cultura a traves del Atlantico" (16).

Uno podria decir que posturas tan tajantes se relativizaron (y revisaron) con el tiempo, pero se trata sin duda de una caracterizacion que persistio durante decadas como sustrato de fondo o tono gravitante sobre el campo letrado e ideologico latinoamericano (el ensayo de Saer es del 2000). En las siguientes paginas revisaremos como funcionan, en el plano de la narrativa, dos de los ejemplos esenciales utilizados por Borges en "El escritor argentino y la tradicion", precisando hasta que punto van mas alla de meras comparaciones paridas por la erudicion y el expansivo anhelo de dialogo universal; confirmando entonces que constituyen, mas bien, dispositivos metonimicos singulares para pensar lo nacional, pero no en el sentido de una permutacion ilustrativa (lo argentino intercambiado someramente por otra--supuesta--circunscripcion patriotica); no de manera extraterritorial sino incesantemente re-territorializada;y,por consiguiente, evaluando el impacto o la interpelacion indocil que "el elemento propiamente local les impone a las influencias que recibe". Nos concentraremos en lo que hemos decidido llamar el tandem judaico/irlandes en tres cuentos: "Tema del traidor y del heroe" (aparecido en Ficciones, 1944), "Biografia de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)" (El Aleph, 1949) y "Guayaquil" (El informe de Brodie, 1970). Interesa ahora rastrear, muy especificamente, la persistencia del mismo biografema y el mismo dispositivo alegorico. Varios tramos de "El escritor argentino y la tradicion" cumpliran, entonces, la funcion de ir explicitando los nodos de articulacion de esas lineas que van de la ficcion a la ensayistica, y que dan cuenta de las formas en que Borges re-metabolizaba estas ideas.

En How Borges Wrote, libro de reciente aparicion, Daniel Balderston analiza geneticamente el cuaderno Avon de 1950 en el que consta el manuscrito del relato "La espera" (que apareceria en la segunda edicion de El Aleph, en 1952);y dos esbozos de lo que seria la conferencia "El escritor argentino y la tradicion", de 1951. Balderston da cuenta de un fragmento, en el segundo esbozo de "El escritor argentino...", que permite cerciorar textualmente que el telon de fondo de las reflexiones de Borges era aquello que entendia por nacionalismo peronista. El cotejo es interesante, pues dicho fragmento no aparece en las versiones publicas de 1951 o 1953. Va asi:
El nacionalismo nos propone la imitacion de ese hombre imaginario o
conjetural. Nos invita a ser argentinos, o guatemaltecos, o lo que sea.
Olvida que si ser argentino no es una fatalidad, sera una afectacion.
El escritor argentino debe ser argentino, dice (con aparente
perogrullada o rigor) el nacionalista, y nada parece mas razonable, y
aun mas inofensivo, q. esa exigencia. Ella encierra, sin embargo, lo
que llaman los logicos una falacia de confusion, basada en la
ambiguedad de la palabra argentino, que en el principio de la frase
quiere decir nacido en la Argentina y, al final, quiere decir
gauchesco, vernaculo, nacionalista, hispanista, enemigo de los Estados
Unidos o cualquier--si, cualquier--otra cosa. (122)


Como recordaremos, en la conferencia devenida ensayo, la postulacion de una argentinidad (letrada) que se re-localiza lejos del nacionalismo y que se inserta, aunque heterodoxamente, en la tradicion occidental, se formula en los siguientes terminos:
Recuerdo un ensayo de Thorstein Veblen [...] sobre la preeminencia de
los judios en la cultura occidental. Se pregunta si esta preeminencia
permite conjeturar una superioridad innata de los judios, y contesta
que no; dice que sobresalen en la cultura occidental, porque actuan
dentro de esa cultura y al mismo tiempo no se sienten atados a ella por
una devocion especial; [...] y lo mismo podemos decir de los irlandeses
en la cultura de Inglaterra. [...] [L]es basto [...] sentirse [...]
distintos para innovar en la cultura inglesa. Creo que los argentinos,
los sudamericanos [...] estamos en una situacion analoga, podemos
manejar todos los temas europeos [...] con una irreverencia que [...]
ya tiene [...] consecuencias afortunadas. (309)


Tracemos una predisposicion de lectura en cierta (tenue) clave policial, extrapolada hacia los ejes de un cotejo historico/literario, acatando aquella recomendacion de Borges en "Los laberintos policiales y Chesterton" de sostener una "declaracion de todos los terminos del problema" (127) que dan sustancia al misterio; esto es, todas las enganosas avenencias especulares, metonimicas, autoreferenciales (la re-distribucion del biografema); en fin, las pautas secretas que permiten ir descubriendo un sugerente trenzado en el claroscuro ondulante de la lectura. En "Tema del traidor y del heroe" Borges se propone narrar, precisamente, "[b]ajo el notorio influjo de Chesterton (discurridor y exornador de elegantes misterios)", una accion que "transcurre en un pais oprimido y tenaz: Polonia, Irlanda, la republica de Venecia, algun estado sudamericano o balcanico... Ha transcurrido, mejor dicho, pues aunque el narrador es contemporaneo, la historia referida por el ocurrio al promediar o al empezar el siglo XIX. Digamos (para comodidad narrativa) Irlanda; digamos 1824" (91).

"El narrador", proseguira Borges, "se llama Ryan; es bisnieto del joven, del heroico, del bello, del asesinado Fergus Kilpatrick" (91). La historia, como es de Perogrullo, se resuelve asi: Kilpatrick es una de las altas cifras de la conspiracion emancipatoria de su pueblo; pero es, ademas, un traidor comprobado. El encargado de dicha comprobacion es su companero de lucha james Nolan, quien cae en cuenta de que el develamiento publico del heroe en su faz de traidor representaria un golpe moral insoportable para el imaginario revolucionario, asi que decide escenificar un asesinato que preserve dicha heroicidad incolume, preponderante. Y aquello--entiendase el asesinato--ocurre en el palco de un teatro, el 6 de agosto de 1824.

Muchos son los criticos que han descifrado, como acatando las recomendaciones de lectura policial de Borges via Chesterton, el misterio inicial, anclado ciertamente al biografema. En su conferencia, Beatriz Sarlo detalla que aquella fecha no constituye ninguna efemeride importante en la historiografia irlandesa, pero es, como sabemos bien, la fecha de la Batalla de Junin. Y quien era el comandante de uno de los bloques de caballeria ese dia?: Isidoro Suarez, bisabuelo de Borges. Balderston, en su ensayo "Digamos Irlanda, digamos 1824: para repensar la historia en Borges", ya habia elaborado un circuito de correspondencias mediante el cual es posible situar el relato en cualquiera de esos ejemplos de "pais oprimido y tenaz", apuntando a identificar como se manifiesta esa pulula-cion de otras posibles historias en la historia que, en efecto, se cuenta (40). Robin Fiddian, en "Self, Family, Nation: Writing Postcolonial Argentina in "Theme of the Traitor and the Hero' and Other Texts", redunda sobre el mismo itinerario, en clave, como es evidente, postcolonial. Pero resulta imprescindible volver aqui a "El escritor argentino y la tradicion" para constatar hasta que punto la apelacion al biografema, ahora velado por la re-territorializacion irlandesa, es siempre una apelacion al imaginario nacional: "En lo que se refiere a la historia argentina, creo que todos nosotros la sentimos profundamente; [...] los nombres, las batallas de las guerras civiles, la guerra de la Independencia, todo esta, en el tiempo y en la tradicion familiar, muy cerca de nosotros" (308, el enfasis es mio).

Ese despliegue y repliegue entre lo personal/familiar y lo nacional/colectivo puede rastrearse tambien en la instrumentalizacion alegorica de la otra referencia que ahora nos concierne: lo judaico. Por supuesto, no ahondaremos aqui en el vastisimo tema del interes de Borges en, por ejemplo, la tradicion cabalistica o cultural judaica en sentido extenso; (4) pero el Borges que dibujo una menorah en uno de los manuscritos de su poema "juderia" (1921), que escribio un texto titulado "Yo, judio" (para repeler el discurso antisemita de ciertos sectores de la sociedad argentina en la decada del 30), y que llego a decir: "Yo he hecho todo lo posible por ser judio. Siempre he buscado antepasados judios. La familia de mi madre es Acevedo, y podria ser judia portuguesa", (5) es el mismo que recicla en "Tema del traidor y del heroe", en referencia a un frustrado Kilpatrick, la figura paradigmatica de Moises, figura que ya habia utilizado para referirse a Almafuerte, uno de los escritores que considera fundamentales a la hora de una escenificacion critica del horizonte cultural argentino finisecular y novecentista. En el cuento, Borges expresa: "Kilpatrick fue un conspirador, un secreto y glorioso capitan de conspiradores; a semejanza de Moises que, desde la tierra de Moab, diviso y no pudo pisar la tierra prometida" (91). En su breve nota "Ubicacion de Almafuerte", afirma: "Solo, sin medianeros, llega Moises a la punta del Monte Horeb y habla con la voz del Senor en la zarza ardiente y es aleccionado por esa voz y baja, maravillado entre las ovejas, hecho un salvador de su pueblo. Tambien Almafuerte, desde su conventillo y su pampa, quiere ser auditor directo de Dios" (38).

El remanente de la judeidad como tropo que remoza el proceso de consolidacion de un campo intelectual argentino constituye un mecanismo retorico que atraviesa toda la carrera de Borges, cuya contraparte es, casi de manera indefectible, como hemos asegurado, el vector irlandes. En ese sentido, cuando hablamos de ejemplos que van mas alla de meras comparaciones paridas por la erudicion y el expansivo anhelo de dialogo universal, tenemos en mente el gesto doble prescrito por Fredric Jameson a proposito de la Utopia. Segun este, al mismo tiempo que se dilucidan las correlaciones "entre mapa y territorio" (la conocida presencia de Inglaterra detras del texto de Moro; o, en nuestro caso, el esclarecimiento de un mapa historico-literario-autobiografico), se problematiza cierta excedencia filosofica a manera de indagacion heterodoxa. En ese orden de cosas, planteamos la idea de que cuando Borges se refiere a algun pais oprimido y tenaz--a Polonia, Irlanda, la republica de Venecia, algun estado sudamericano o balcanico--, no solo esta enterado de las posibilidades historicas de localizacion literaria en cada uno de esos lugares, sino que encuentra un comun denominador simbolico/filosofico; y, en consecuencia, el aparente tono de desinteres--"digamos (para comodidad narrativa) Irlanda..."--solo certifica el acto deliberado. Ese denominador, esa excedencia, responden a la identificacion de espacios socioculturales (nacionales) que compensan su insercion supuestamente deficitaria en el proyecto moderno (en terminos tecnicos, economicos,belicos, coloniales, nacionales, etc.) con la indomesticada potencia de su contribucion cultural, especialmente letrada (de alli su "tenacidad"). (6) La Polonia que se ofusca a la sombra de Rusia, es tambien la de Conrad o Sienkiewicz; y sera en el XX la de Milosz o Szymborska. El conflictivo mundo de los Balcanes (7) es el de Andric pero, sobre todo, esa gran matriz de poesia epica arcaica (que luego estudiaria la dupla Parry/Lord). Venecia esta alli como apelacion a un mundo de controversias propias de una cultura burguesa/mercantil/renacentista ya desplazada; y la insistente consideracion respecto de Irlanda como potencia virtuosamente enrarecida que atisbamos en "Tema del traidor y del heroe" y ya teorizada en "El escritor argentino y la tradicion", encuentra su antecedente en la nota sobre el "Ulises" que Borges publico en el sexto numero de Proa (1926), donde afirma: "Menos sensibles al decoro verbal que sus aborrecidos senores, [...] [los irlandeses] hicieron hondas incursiones en las letras inglesas, talando toda exuberancia retorica con desenganada impiedad" (3). Es esa inscripcion dentro de la cultura occidental y al mismo tiempo el no sentirse "atados a ella por una devocion especial" lo que corresponde, entonces, tambien al escritor argentino y, por extension, latinoamericano (que Borges denomina "sudamericano"). Y esa permutacion al mismo tiempo alegorica y especular (ese reconocimiento), que hace ahora preponderar la referencia judaico/irlandesa, entrana una dinamica un tanto mas compleja que la pasiva receptividad de erudicion canonica descrita, por ejemplo, por Saer. En nuestro segundo caso de analisis podemos constatar el desplazamiento de los elementos judaico/irlandeses y el especifico biografema presentes en "Tema del traidor y del heroe" hacia un empaque expresivo que, siendo la referencia criolla por antonomasia, activa de manera harto sugerente aquello de entender lo nacional como universal.

En "Biografia de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)" Borges vuelve a trabajar con la referencia gauchesca del XIX, ese tuetano del criollismo popular argentino. Si bien el texto que se despliega aqui en tension dialogica es, obviamente, el gran libro de Hernandez, la aproximacion tiene un dejo a Ascasubi. Resulta ahora curioso que en "El escritor argentino y la tradicion" Borges se refiera a unos versos de Enrique Banchs en que se habla de "tejados" y "ruisenores", cuando en los suburbios de Buenos Aires--donde se escribe el poema--no se encontraba, hasta ese momento, ninguna de las dos cosas. Para Borges, en esos versos "no estaran desde luego la arquitectura ni la ornitologia argentinas, pero estan el pudor argentino, la reticencia argentina..." (305). Ahora bien, si de lo que se trata en el cuento es de volver al codigo criollo, asi sea re-sustanciado, al autor le interesa imprimir en el relato gestos de autoridad (sin reticencias o pudores), refrendar su insercion legitima en una tradicion, mostrar una suerte de propension diestra en/con los elementos expresivos inherentes a la gauchesca... El si vuelve a la "ornitologia argentina", que es, en terminos literarios, esencialmente pampeana. Dice de Cruz: "Profugo, hubo de guarecerse en un fachinal; noches despues, el grito de un chaja le advirtio que lo habia cercado la policia" (163). Y luego: "La tiniebla era casi indescifrable; Cruz y los suyos [...] avanzaron hacia las matas en cuya hondura tremula acechaba o dormia el hombre secreto. Grito un chaja: Tadeo Isidoro Cruz tuvo la impresion de haber vivido ya ese momento" (164).

Recordemos que en sus escritos sobre la gauchesca (por ejemplo, su conferencia de 1945 titulada "Aspectos de la literatura gauchesca", que nutrira la introduccion a la antologia Poesia gauchesca, editada junto a Bioy Casares en 1955) Borges muestra un sostenido interes por estos versos de Hilario Ascasubi: "Entonces los ovejeros / coliando bravos torean, / y tambien revolotean / gritando los teruteros; / pero, eso si, los primeros / que anuncian la noveda / con toda segurida, / cuando los indios avanzan, / son los chajases que lanzan / volando: chaja! chaja!" [Santos Vega 340-341). La idea de que el chaja anuncia las mas sensibles inflexiones dramaticas camperas es, como vemos, un rasgo muy propio de la matriz expresiva en juego (ademas de que en esa oscilacion entre onomatopeya y nominacion, entre voz y palabra, se dirime parte del espiritu del genero gauchesco). Que anuncia el chaja en el caso de Tadeo Isidoro Cruz?: cada franqueamiento de la frontera que divide ley y matrerismo. Es decir: civilizacion y barbarie. Primero, el momento en que la ley lo cerca y lo incorpora a la partida policial; luego, el momento en que esta a punto de encontrar a Martin Fierro; instante que prefigura, a su vez, en su iterabilidad, un nuevo franqueamiento hacia el polo barbaro de la ecuacion.

Todo este gran "empaque criollo" viene tutelado por el peso de un epigrafe irlandes: "I'm looking for the face I had / Before the world was made". Son versos de Yeats, correspondientes al poema "Before the World Was Made". La referencia irlandesa vuelve a ser un salvoconducto expresivo para vincular lo familiar, lo nacional y lo universal de manera muy dinamica. Por un lado, la busqueda identitaria de Cruz se produce en inapelable dialogo con la matriz universal, aunque el gaucho no pueda ni leer un libro: "Cuentase que Alejandro de Macedonia vio reflejado su futuro de hierro en la fabulosa historia de Aquiles; Carlos XII de Suecia, en la de Alejandro. A Tadeo Isidoro Cruz, que no sabia leer, ese conocimiento no le fue revelado en un libro; se vio a si mismo en un entrevero y un hombre" (164).

Por otro lado, es Borges (8) quien busca con denuedo, en el XIX nacional/familiar, el rostro que lo prefigura antes de que el mundo--el suyo, el que conoce directamente--fuera hecho? El biografema irlandes presente en "Tema del traidor y del heroe" se devela ahora, entonces, de formas extranas y sugerentes. Veamos: el padre de Cruz, montonero, muere luego de que su grupo fuera desbaratado por "la caballeria de Suarez" (162), "partido el craneo por un sable de las guerras del Peru y del Brasil" (162). El rostro irlandes (Kilpatrick), establecido en el cuento precedente como velo de dicho biografema, da paso a la alusion directa del ancestro. Pero se puede ir un tanto mas lejos: no parece inocente--nada en el suele serlo--que Borges le adjudique, como nombre intermedio al discolo Cruz, el de ese mismo bisabuelo, Isidoro. Lo interesante aqui es que podemos consignar el nombre completo de Isidoro Suarez a partir de conciliar nombres que, en este caso, resultan distribuidos--para el organico fogueo del texto--en polos opuestos de la disposicion binaria ley/matrerismo; civilizacion/barbarie (Isidoro, gaucho que encuentra en el matrerismo su rostro y su destino; Suarez, el bisabuelo regente de la ley)... Hemos dicho que el cuento esta tutelado por un epigrafe de Yeats. Olvidamos precisar que tambien lo esta "Tema del traidor y del heroe", y quiza resulte pertinente traer a colacion aquel epigrafe antes extraviado en tanto ilumina, ahora, tambien el "relato matrero" de Cruz. Se trata de versos: "All men are dancers and their tread / Goes to the barbarous clangour of a gong".

El asunto de la diada valor/barbarie y el nombre propio en "Biografia de Tadeo Isidoro Cruz" ha sido embestido inteligentemente por la critica. A ese respecto, Pedro Luis Barcia afirma:
Tadeo es nombre que figura como el segundo de uno de los dos Judas.
Judas Iscariote, traidor, y Judas Tadeo, cuya traduccion es "valiente".
Este ultimo [...] era pariente de Jesus y parecido a El en la figura
[...]. Caben, entonces, dos alusiones: Cruz, "Tadeo", "valiente",
estara signado desde su nombre por el destino de la valentia y del
coraje; la semejanza entre Jesus y Tadeo puede extenderse--extensiones
de planteos o alusiones religiosas a otros planos, solitas en Borges--a
la relacion Fierro y Cruz. (211)


Aquello de las extensiones de planteos o alusiones religiosas a otros planos nos retrotrae a la pregunta sobre como funciona, en este caso, la matriz judaica. Quisiera responder un tanto sesgadamente: volviendo a la aproximacion genetica al cuaderno Avon de 1950. Recordemos que el manuscrito que hace convivio con los esbozos para la conferencia "El escritor argentino y la tradicion" es el del cuento "La espera". En el, un criminal cruza el Rio de la Plata desde Uruguay, y se aloja en una casa de pension de Buenos Aires bajo el nombre de Villari. Sobre el relato, Balderston recalca que el hombre se encuentra "[in] a cheap rented room that sports an oid edition of Dante with a learned commentary. [...] The story, then, is a kind of rehearsal for the central idea of 'El escritor argentino y la tradicion', that 'nuestro patrimonio es el universo'" (113). La interaccion entre ambos textos queda clara, a lo que podemos agregar la coincidencia del elemento judio: el cuento "represents the culture of Uruguay and Argentina as one in which the criollo elements have combined with immigrant ones (in this particular case Italian and Jewish)" (113). Villari ha llegado, pues, "to an immigrant neighborhood in Buenos Aires that had been criollo, then Italian, but is now mostly Jewish" (106).

Quisiera mantener en latencia, dentro del radar critico de estos tanteos, aquella idea de lo judio como energia oblicua respecto de la tradicion occidental ("El escritor argentino y la tradicion"), para referirme ahora a lo judio, mas bien, como ese espacio transicional ("La espera", con ese "[n]eighborhood of shifting ethnicity" del que habla Balderston). En "Biografia de Tadeo Isidoro Cruz", la voz narrativa afirma que "[l]a aventura consta en un libro insigne; es decir, en un libro cuya materia puede ser todo para todos (I Corintios 9:22), pues es capaz de casi inagotables repeticiones, versiones, perversiones" (162). La figura de Pablo de Tarso bosqueja la imagen de lo judio/transicional por excelencia: es un judio recien en transito hacia otra cosa (una cosa nueva, un magma aun hirviente de morfologia cultural), hablandoles a los gentiles. Resulta imposible pensar que Borges desconocia el pasaje biblico completo (mas alla de la sentencia proverbial de "me hice todo para todos"); pasaje que incluye un versiculo (el 20) que nos concierne ahora de manera particular, pues entrana un eco de lo que el escritor porteno ha dicho en referencia a su propia relacion personal con lo judio, y otro tanto de lo que concita pensar el sujeto liminar de la ley, como el matrero Tadeo Isidoro Cruz: "Me hice judio con los judios para ganar a los judios; me someti a la Ley, con los que estan sometidos a ella -aunque yo no lo estoy--a fin de ganar a los que estan sometidos a la Ley".

Arribamos, por ultimo, a la constatacion y evaluacion de como en "Guayaquil" los elementos presentes en este itinerario--el especifico biografema, el dispositivo judaico/irlandes--persisten, se explicitan, se retrabajan. En este relato, como recordamos, dos historiadores se disputan el destino academico, filologico, incluso arqueo-teleologico, de las cartas de Bolivar. Uno de esos historiadores constituye la voz narrativa, en primera persona. Su interlocutor es el Doctor Eduardo Zimmerman, quien es presentado asi:
Tratese [...] de un historiografo extranjero. [...] De su labor [...]
solo he podido examinar una vindicacion de la republica semitica de
Cartago [...] y una suerte de ensayo que sostiene que el gobierno no
debe ser una funcion visible y patetica. Este alegato merecio la
refutacion decisiva de Martin Heidegger, que demostro [...] que el
moderno jefe de estado [...] es mas bien [...] el corega [...]. Probo
asimismo que el linaje de Zimmermann era hebreo [...] Esta publicacion
[...] fue la inmediata causa del exodo y de las trashumantes
actividades de nuestro huesped. (OC 1063)


No entraremos ahora a diseccionar que hay detras de esas reflexiones sobre el poder. Convenga decir brevemente que detras de la mencion a la figura de Heidegger y a ese jefe de estado/corega se encuentra el fantasma del peronismo, que Borges asocia--desde los anos 40--con los modos del fascismo y los reciclajes simbolicos del rosismo. Por otro lado, la trashumancia del judio desemboca en su hospedaje: en una contribucion organica a la hechura de lo argentino. Vemos de nuevo ese elemento de alteridad/identidad remitido a una dinamica transicional ("-- Usted es de Praga, doctor? //--Yo era de Praga--contesto", OC 1066); o, al menos, siempre en friccion o convivio con otras cosas, incluso estereotipicamente ("El servilismo del hebreo y el servilismo del aleman estaban en su voz", OC 1067). Se trata, como hemos dicho, de una alteridad al mismo tiempo identitaria (una extimidad constituyente) en tanto resulta capaz de contrapuntear el relato de la historia familiar/nacional decimononica, el biografema velado en "Tema del traidor y del heroe", criollizado en "Biografia de Tadeo Isidoro Cruz",y ahora explicitado de manera frontal:
Hay en el escritorio un retrato oval de mi bisabuelo, que milito en las
guerras de la Independencia, y unas vitrinas con espadas, medallas y
banderas. [...]
--Correcto. Combate de Junin. 6 de agosto de 1824. Carga de caballeria
de Juarez.
--De Suarez--corregi.
Sospecho que el error fue deliberado. (OC 1064)


Lo de un error deliberado debe asumirse como una invitacion a sostener la combustion engendradora que propicia el paraje de encuentro entre literatura e historia. Esto queda bastante claro desde el principio, cuando el narrador afirma: "No vere la cumbre del Higuerota duplicarse en las aguas del Golfo Placido, no ire al Estado Occidental, no descifrare en esa biblioteca, que desde Buenos Aires imagino de tantos modos y que tiene sin duda su forma exacta y sus crecientes sombras, la letra de Bolivar" (OC 1062). Esa intromision literaria/ficcional--habilitada por el narrador-dentro de un circuito aparentemente realista e historico, la incorporacion del Estado Occidental (ese "algun estado sudamericano"), con su capital Sulaco (a donde viajara Zimmermann), ubicado en el pais de Costaguana (esto es, la insercion del espacio imaginado en el que Conrad ambienta su novela Nostromo), funciona--entre otras cosas--como un coto para mo nitorear criticamente el riesgo de ceder ante una lectura binaria segun la cual, por un lado, el narrador encarna exclusivamente la rigidez del criollismo patricio y la fe en la historicidad e, incluso, cierto revisionismo solemne (la rehabilitacion de la figura de San Martin); y, por otro, el judio Zimmermann personifica una actitud de reticencia a todas luces menos pomposa, que subraya la dificultad de asignar a las palabras--en las cartas de Bolivar--alguna verdad de las intenciones y, quizas, de los hechos. (9) Aquella espada, entonces, es la misma que aparece en "Biografia de Tadeo Isidoro Cruz", aquel "sable de las guerras del Peru y del Brasil" que, efectivamente, estuvo en casa de los Borges durante anos. La voz narrativa insiste, un tanto redundante: "Aqui trajo mi abuelo esa espada, que anduvo por America; aqui he considerado el pasado y he compuesto mis libros" (OC1064). Es inevitable pensar en "La forma de la espada" (publicado en Ficciones), otro de los cuentos "irlandeses" de Borges (que tambien incluye a un traidor), y en el que cualquier operatividad del biografema cede lugar a cierta nocion (siempre parcial) de presencia o auto-referencialidad: Vincent Moon, el interlocutor de quien ostenta la voz narrativa, lo trata, precisamente, de Borges ("Borges: a usted que es un desconocido, le he hecho esta confesion. No me duele tanto su menosprecio", 90). En "Guayaquil", dicha auto-nominacion no existe, pero el biografema entra en juego (hasta cierto punto, pues ficcion sigue siendo ficcion) ya transparentado, extraido en gran medida de ese estado larvario precedente (en clave irlandesa o criolla). A partir de alli, advertimos un ensamblaje--como hemos constatado ya a lo largo de este recorrido--en el que la referencia judaica parece venir inextricablemente compaginada con la irlandesa (o viceversa). Dice Humberto Robles: "el narrador se aprovecha [...] de los Mabinogion, [...] la mas extraordinaria obra en prosa de la literatura celtica medieval. Abundan en esa coleccion los combates[,] las intrigas [y] las correspondencias tematicas" (122). El fragmento en cuestion es el siguiente:
En los Mabinogion, dos reyes juegan al ajedrez en lo alto de un cerro,
mientras abajo sus guerreros combaten. Uno de los reyes gana el
partido; un jinete llega con la noticia de que el ejercito del otro ha
sido vencido. La batalla de hombres era el reflejo de la batalla del
tablero. [...] Otra leyenda de los celtas refiere el duelo de dos
bardos famosos. Uno, acompanandose con el arpa, canta desde el
crepusculo del dia hasta el crepusculo de la noche. Ya bajo las
estrellas o la luna, entrega el arpa al otro. Este la deja a un lado y
se pone de pie. El primero confiesa su derrota. (OC 1067)


La batalla del tablero como el reflejo de la batalla de los hombres nos hace pensar, una vez mas, en la negociacion simbolica entre historia (personal/ familiar/ nacional) y literatura. El tema de la duplicidad, acoplado pues a esta imprecision fronteriza y propositiva, ha abonado a aproximaciones como la de lean Franco, quien--con cierto dejo a derivacion esquematica--ve en la renuncia a la autoria por parte del narrador, la renuncia, el pasmo epico de San Martin. No se trata, por supuesto, en ningun caso, de un reflejo pristino, univoco, sino de activar todas las incandescencias, todas las re-sustanciaciones problematicas que se producen en el recorrido entre un polo y otro. En otras palabras: saber cuando y como empunar el arpa, cuando callar, cuando transfigurar, cuando subvertir, cuando velar un elemento pungente o develar un elemento en latencia. Es asi que podemos advertir el dialogo constelado, las variaciones sobre un mismo tema, en la cartografia transversal de estos textos. Quisiera, pensando en ese nuevo emplazamiento, en esa nueva territorializacion, mencionar un par de referencias sobre la (poco comentada) relacion Borges-Ecuador, que nos permitiran concluir con nuestras indagaciones recobrando criticamente lo que dijimos al inicio de este ensayo.

La primera es la deliciosa cronica breve que el escritor colombiano Alvaro Mutis publico--con el escueto titulo de "Borges"--en la revista mexicana Novedades, el 23 de mayo de 1981, narrando su encuentro con el autor de El Aleph en Quito, durante una de las reuniones de escritores convocadas por la Casa de la Cultura. Luego de celebrar el membrete de "reaccionario lucido" tanto para Borges como para si mismo, Mutis describe una escena que sugiere fehacientemente el palpito del latinoamericanismo politico e intelectual de la epoca: "El resto de participantes en la reunion [...] habia ido al aeropuerto para recibir a Ernesto Cardenal, [...] quien llegaba a la misma hora que Borges. Este llego al hotel en un taxi, junto con Maria Kodama [...]. Nadie lo habia recibido. Nadie lo esperaba" (184).

El autor cuenta que acompano a Borges a la Universidad de Quito (debe ser la Central), y termina refiriendose a otro de los debates--lugares comunes de la epoca: "queria celebrar la distincion que Mexico le hace al otorgarle el premio Ollin-Yoliztli. [...] [H]omenaje que viene a sumarse a los [...] que se le conceden en el mundo para [...] resarcirlo del mezquino [...] olvido al que lo vienen sometiendo [...] los senores de la Academia de Artes y Letras de Suecia" (185).

A este respecto podemos mencionar un articulo de Jorge Enrique Adoum, publicado en la revista quitena Diners en febrero de 1992 (con el titulo rayano de "Historia del Nobel de Literatura"), en el que recuerda a su amigo Artur Lundkvist, miembro de la Academia y "defensor de la literatura latinoamericana", quien instaba a perder la esperanza de que "se lo concedieran a Borges", porque si la Academia decidiera premiar a un latinoamericano, no seria "al mas europeo de todos ellos", lo que, a decir de Adoum, "hace reir a los argentinos". A renglon seguido, el poeta ecuatoriano sentencia: "Es inutil ir a buscar la explicacion mas lejos, peor aun, tan lejos que se traspasan los limites de la literatura" (83).

Por supuesto, Adoum se equivoca: como se ha dicho hasta la repeticion ociosa, la no concesion del Nobel a Borges traspasa los limites de lo literario. No interesa aqui, de todas formas, entrar al enjambre de supuestas razones, muy aludidas, por las cuales no lo recibio, o transigir a la nimiedad de evaluar la importancia del premio (es claro que no cambia en nada el horizonte de recepcion cualitativa de la obra). Tampoco interesa generar un espacio para la exoneracion o la impugnacion politica, de cualquier lado; o incluso--en ese sentido--ahondar en el hecho de que, habiendo sido secretario personal de Neruda (figura con la que Rama y de Azua contraponen a Borges en esa especie de insistente medicion del pedigri latinoamericanista), Adoum podria llegar a suscribir esa idea a razon de su postura ideologica (aunque incluso el, que califica en su articulo como "inutil" la busqueda de explicaciones mas alla de una lectura tan elemental, reconoce tambien que la imagen de Borges como "el mas europeo" de todos los escritores latinoamericanos, por no decir el menos latinoamericano, haria reir a cualquier argentino). En fin, no interesa volver a la ristra de lugares comunes sobre el tema. Pero si llama la atencion constatar, como dijimos al inicio, la recalcitrancia, el alcance y la duracion de ese retrato reduccionista al que nos referiamos al comenzar este trabajo, via Rodriguez Monegal o Sarlo. Borges no es un escritor extraterritorial si por eso entendemos "universality and disdain of anchor [...] directly reflected in [his] fabled erudition" (como ponderaba Steiner); es decir, no es un sedentario sin patria intelectual (a opinion de Cioran). Lejos de ignorar las transformaciones que el elemento propiamente local les impone a las influencias que recibe (segun se quejaba Saer), el tandem judaico/irlandes, en tanto dispositivo, nos permite detectar dinamicas mucho mas complejas de produccion (y reproduccion) de lo nacional. Esta identificacion con lo irlandes o lo judio no es una mera modelizacion formalista y comparativa sino la compleja filiacion neuralgica con una suerte de topografia filosofica y expresiva en que se dirime el sedimento historico de la cultura occidental, si pensamos en la configuracion de un saber-hacer enarbolado siempre en y desde los margenes de una supuesta produccion cultural canonica (y mas alla del dato objetivo, que Borges por supuesto conoce, de que las tradiciones irlandesa y judia representan influjos organicos importantisimos en la conformacion sociologica de la Argentina moderna). Quien llego a ubicar, conservadoramente, en un estatuto de equivalencia simbolica el "destino sudamericano" con la barbarie ("Poema Conjetural") es, al mismo tiempo, con la amplia tesitura desplegada en "El escritor argentino y la tradicion", un latinoamericanista a pesar de si mismo (esto es: incluso reconociendo el coeficiente conservador en sus tipologias locales, (10) no podemos dirimir el alcance de su apuesta, segun intenta Rama, apelando a categorias o ideas tan neutralizantes como "desarraigo" o "empobrecimiento de mundos"). Lo que esta en juego, ciertamente, es algo mas complejo: el escritor que senala el necesario alejamiento de la recreacion o la facil apropiacion gauchesca y del color local, se encuentra acechado por formas de criollizacion de lo universal (como queria Sarlo) en que la historia familiar decimononica esta imbricada con el asunto nacional y las mas vastas referencias culteranas a la manera de un intenso sintoma literario: palpito incombustible, terca y productiva repeticion.

OBRAS CITADAS

Adoum, Jorge Enrique. Mirando a todas partes. Quito: Seix Barral. 1999.

Aizenberg, Edna. "Cansinos-Assens y Borges: en busca del vinculo judaico". Revista Iberoamericana 46.112-113 (1980): 533-44.

Ascasubi, Hilario. Santos Vega. En Poesia Gauchesca. Vol. I. Eds. Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Mexico: Fondo de Cultura Economica, 1955.

Balderston, Daniel. '"Digamos Irlanda, digamos 1824': para repensar la historia en Borges". Jorge Luis Borges: Traslacion e historia. Ed. Alfonso de Toro. Hildesheim: Olms Verlag, 2010.35-45.

--. How Borges Wrote. Charlottesville: U of Virginia P. 2018.

Barcia, Pedro Luis. "Proyeccion de 'Martin Fierro' en dos ficciones de Borges". Jose Hernandez (Estudios reunidos en conmemoracion del Centenario de El gaucho Martin Fierro) 1872-1972. Ed. Juan Carlos Ghiano. La Plata: Universidad Nacional de La Plata, 1973.

Borges, Jorge Luis. Borges esencial. Madrid: Alfaguara, 2016.

--. "Los laberintos policiales y Chesterton". Borges en Sur (1931-1980). Buenos Aires: Emece, 1999.126-29.

--. Obras completas. Buenos Aires: Emece. 1974.

--. "Prologo y Notas". Prologo. Facundo. Domingo Faustino Sarmiento. Buenos Aires: El Ateneo Editorial, 1974.5-9.

--. "Prologo y Notas". Prologo. Recuerdos de Provincia. Domingo Faustino Sarmiento. Buenos Aires: Emece, 1944.4-7.

--. "Releyendo a Sarmiento". El Pais. 2 de diciembre de 1985.

--. "Ubicacion de Almafuerte". El idioma de los argentinos. Buenos Aires: Gleizer Ediciones, 1928.35-43.

Cioran, Emile. "El ultimo delicado". Ejercicios de admiracion. Barcelona: Tusquets, 1995.154-57.

Deppner, Corinna, ed. La paradoja como forma literaria de la innovacion: Jorge Luis Borges entre la tradicion judia y el hipertexto. Hildesheim: Olms Verlag, 2018.

Fiddian, Robin. Postcolonial Borges: Argument and Artistry. Oxford: Oxford UP, 2017.

Franco, Jean. Critical Passions: Selected Essays. Eds. Mary Louise Pratt y Kathleen Newman. Durham: Duke UP, 1999.

Jameson, Frederic. "La utopia como replicacion". Valencias de la dialectica. Buenos Aires: Eterna Cadencia, 2013.466-94.

Montaldo, Graciela. De pronto, el campo. Literatura argentina y tradicion rural. Rosario: Beatriz Viterbo Editora, 1993.

Mutis, Alvaro. De lecturas y algo del mundo. Bogota: Seix Barral. 1999.

Rama, Angel, Carlos Real de Azua y Emir Rodriguez Monegal. Evasion y Arraigo en Borges y Neruda. Dialogo entre Carlos Real de Azua, Angel Ramay Emir Rodriguez Monegal. Montevideo: Revista Nacional de Cultura del Uruguay, 1960. <http://anaforas.fic.edu.uy/jspui/handle/123456789/37945>

Saer, fuan Jose. "El escritor argentino en su tradicion". El Pais. 29 de junio de 2002. <https://elpais.com/diario/2002/06/29/babelia/1025307565_850215.html>

Sarlo, Beatriz. "Borges, inventor y heredero". YouTube. Conferencia en la libreria Grandes Libros, Buenos Aires, el 31 de agosto de 2016. <https://www.youtube.com/watch?vsCQTBOPrOQ4s>

Steiner, George. Extraterritorial. New York: Atheneum, 1971.

Suher, Dylan. "Una entrevista con David Damrosh". Asymptote. <https://www.asymptotejournal.com/interview/an-interview-with-david-damrosch/spanish/>

Fabian Dario Mosquera

University of Pittsburgh

(1) Quepa el breve esbozo de un elemental circuito para subrayar, de entrada, cierta matriz textual que nos proponemos trascender aqui: el problema de la relacion entre Borges y lo argentino se ha pensado, entre otras cosas, desde sus observaciones filo-sociologicas en ensayos como "Nuestro pobre individualismo" o "Nuestras imposibilidades"; desde su apelacion directa a un supuesto estamento criollo ("a los criollos les quiero hablar") oyaal sujeto urbano ("La pampa y el suburbio son dioses") en El tamano de mi esperanza; desde su reflexion sobre el lenguaje de los argentinos o el reconocimiento de la tension entre experiencia letrada y campo cultural nacional en sus reflexiones sobre Groussac, Almafuerte o Lugones; o desde su fascinada interpelacion ensayistica y creativa al siglo XIX. A este respecto, mas alla de su impugnacion a la idea del Martin Fierro como epica nacional, nos resulta operativo mencionar aqui cierto despliegue que Borges propicia en referencia a la figura senera de Sarmiento: el autor repetira aquella cita/desestimacion, entre perfida y seducida (Sarmiento es "el formidable montonero de la batalla intelectual"), formulada por Groussac, tanto en el prologo que elaboro para una edicion de Recuerdos de provincia de 1943, como en el de la reedicion de Facundo que en 1974 auspiciara El Ateneo. Se trata, como vemos, de una cavilacion recurrente, que opera en aras de afianzar este postulado: "Sarmiento es el primer argentino, el hombre sin limitaciones locales" ("Releyendo a Sarmiento"). Por supuesto, el vinculo de esa tentativa con la figura de Sarmiento es susceptible a todas las mentadas consideraciones del caso respecto de los enfatuamientos letrado-civilizatorios de Borges, pero la ensayistica del escritor argentino como artefacto cultural renueva ahora, segun veremos, su alcance.

(2) A menos que se indique lo contrario, las paginas corresponderan a Borges esencial.

(3) La recordada mesa redonda de 1959 titulada "Evasion y arraigo en Borges y Neruda", y reproducida en la edicion de mayo de ese ano correspondiente a la Revista Nacional de Cultura del Uruguay, se inauguro con la impugnacion sostenida por el mismo Rodriguez Monegal contra "esa caracterizacion haragana que ve en Borges a un cosmopolita desarraigado de America, con las raices en el aire o en el polvo secular de una biblioteca" (3). Rama--el otro participante, junto con Carlos de Azua--replica en estos terminos: "[ ]no podriamos [...] discernir la dosis de verdad que encierra esa primaria y confusa ubicacion? [...] Creo que a Borges se le revela America de la misma manera que a los conquistadores espanoles: como una tierra infinita, caotica, ajena e inquietante, que como ellos debe pensar con los esquemas intelectuales que prepararon quienes no la conocieron. [...] La incapacidad para aprehender el mundo fisico, para desprender del historico los valores profundos [... ] se revela tambien en su experiencia ante el mundo de la cultura occidental. No hablo aqui del Borges creador, [... ] sino del Borges ensayista y que intenta la gran aventura de analizar y refundir la herencia cultural. Para su crisol elige con excesiva frivolidad, prefiriendo los raros y los exquisitos, antes que los grandes creadores culturales que han dado sustancia a nuestras vidas. Le importan mas los criticos de filosofia o literatura, los numerosos traductores y comentadores de obras orientales, que un Shakespeare, un Platon, un Petrarca, un Dostoiewski. Y ni que hablar de su actitud ante la literatura espanola en bloque. El error no esta simplemente en el enlace de los dos orbes, sino en el previo empobrecimiento de ambos" (4-6).

(4) Para revisar una aproximacion reciente a la relacion de Borges con la cultura judia, ver Deppner.

(5) Ver Aizenberg.

(6) Sobre la asimetria entre preponderancia literaria y preponderancia politica y economica en el concierto de las naciones de la modernidad, resulta interesante la aproximacion de David Damrosch a lo que, hace algunas decadas, constituia el horizonte disciplinar de la literatura comparada. Notese la mencion de varias de las tradiciones que mas interesaron a Borges: "la antigua literatura comparada se limitaba, casi exclusivamente, a unas pocas potencias [entiendase socioeconomicas] de Europa Occidental. No iba mas alla de la literatura francesa, la alemana, la inglesa; incluia (algunos textos) de literatura estadounidense, (algunas obras) de la literatura rusa del siglo XIX y tal vez de la del XX, pero la mayoria de Europa ni siquiera entraba en la discusion. La literatura de Europa del Este no se analizaba jamas, tampoco la literatura arabe del al-Andalus. La literatura de Islandia casi nunca se mencionaba. De hecho, una generacion atras, hubiera sido casi imposible encontrar a un comparatista que leyera y estudiara islandes, o incluso portugues, o checo o polaco, y estamos hablando de importantisimas tradiciones literarias". Ver Suher.

(7) Aunque participando, hasta cierto punto, con eso de "un sedentario sin patria intelectual", en lo que hemos considerado aqui una errada lectura respecto del caracter supuestamente extra-territorial y culteranamente universalista de Borges (Steiner, Saer, Rama), Emile Cioran, en una carta a Fernando Savater, da buena cuenta de la densidad inherente a esa permutacion socio-expresiva que Borges sugiere entre Argentina y los Balcanes, hablando desde la contraparte geografica de la comparacion: "Creo haberle dicho un dia que si Borges me interesa tanto es porque representa un especimen de humanidad en vias de desaparicion y porque encarna la paradoja de un sedentario sin patria intelectual, de un aventurero inmovil que se encuentra a gusto en varias civilizaciones y en varias literaturas, un monstruo magnifico y condenado. [...] A los veinte anos, los Balcanes no podian ofrecerme ya nada mas. Ese es el drama, pero tambien la ventaja de haber nacido en un medio 'cultural' de segundo orden. Lo extranjero se habia convertido en un dios para mi. De ahi esa sed de peregrinar a traves de las literaturas y de las filosofias, de devorarlas con un ardor morbido. Lo que sucede en el Este de Europa debe necesariamente suceder en los paises de America Latina, y he observado que sus representantes estan infinitamente mas informados y son mucho mas cultivados que los occidentales, irremediablemente provincianos. Ni en Francia ni en Inglaterra veia a nadie con una curiosidad comparable a la de Borges, una curiosidad llevada hasta la mania, hasta el vicio, y digo vicio porque, en materia de arte y de reflexion, todo lo que no degenere en fervor un poco perverso es superficial, es decir, irreal" (154-57).

(8) La nocion ilativa Borges-nombre propio-autor responde aqui, en parte, como resulta evidente.a las coordenadas que Foucault establece en su clasico " Que es un autor?" (un tanto como respuesta al decreto cultural de su epoca sobre la muerte de este ultimo): el nombre propio del autor no es un elemento del discurso (y, por eso mismo, susceptible de ser reemplazado por un pronombre, por ejemplo), sino una funcion de la discursivi-dad narrativa que, en tal medida, propicia que la produccion textual membretada bajo dicho nombre sugiera relaciones de filiacion y tension reciproca a veces muy determinantes (como ocurre con el biografema en los casos que nos interesan ahora).

(9) El pulso semantico del relato apunta, pues, mas que hacia la horadacion del discurso historico como verdad, hacia los mas sutiles desdibujamientos de la linea que separa ese discurso del despliegue tropologico y retorico de la literatura, en funcion siempre de repensar el estatuto mismo de la realidad nacional. Al mencionar "la cumbre del Higuereta duplicarse en las aguas del Golfo Placido", al describir el nevado que carea el agua, el narrador (y, diriamos, Borges) extrae de Conrad, curiosamente, una descripcion del escudo del Ecuador: el Cotopaxi careando las aguas del Guayas; es decir, careando los rios que devienen uno y que llegan a Guayaquil. Volvamos al epigrafe: "El rio, el primer rio", pero cual, el que cruza el Estado Occidental, Buenos Aires, Guayaquil...? "El hombre, el primer hombre"; quien, Bolivar, San Martin, Zimmermann, el narrador... ? La respuesta es: todos, centelleando en el enjambre--siempre fecundo--de las imprecisiones.

(10) En su De pronto, el campo, Graciela Montaldo da cuenta de como la figura del gaucho fue captada por sectores reaccionarios de la cultura argentina a lo largo del siglo XX. Las varias veces en que Borges encorseto al gaucho dentro de la horma arquetipica del "bandido legendario", desmalezandolo de toda su politicidad especifica, lo remiten sin duda a esa sintonia intelectual. De alli que Rama hable de un "juez de los barbaros que se acerca a los condenados con una profunda nostalgia" (10). Montaldo, de cualquier forma, se encuentra entre los criticos que consideran la respuesta ofrecida por Borges en "El escritor argentino y la tradicion" como un gesto que "recurre sin mas a la idea de universalizacion" (93). Esa idea--ese "sin mas" nada inocente--es lo que nos hemos propuesto matizar aqui.
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Author:Mosquera, Fabian Dario
Publication:Variaciones Borges
Geographic Code:3ARGE
Date:Jul 1, 2019
Words:7979
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