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Una lectura hipermoderna de La risa de Henri Bergson. De la risa como pequeno enigma malicioso a su comprension como ethos de las sociedades.

"Chispea como la espuma del licor. Es alegria. Pero el filosofo que la
recoge para saborearla, encontrara algunas veces por una exigua
cantidad de materia, una cierta dosis de amargura"
                                                       Henri Bergson

"I find that a duck's opinion of me is very much influenced over
whether or not I have bread"
                                                Mitchell Lee Hedberg


1. La risa en movimiento

?Por que la risa no es tan socorrida por los estudiosos? ?Sera acaso que, como bien apunta Bergson, la risa es aquella espuma que se nos escapa de las manos cuando intentamos aprehenderla? No obstante, aunque sea por un momento intentemos delinear los contornos de dicha espuma. En el presente ensayo nos proponemos basicamente tres tareas: comprender los movimientos del fenomeno de la risa en Bergson, acercarnos al fenomeno de la risa desde Bergson (pero tambien mas alla de el) y legitimar la risa como un pequeno enigma malicioso.

Alejandonos de Yankelevitch (1), pensamos que entre 1896 y 1903, es decir, entre las publicaciones de Materia y memoria y de la Introduccion a la metafisica, encontramos una de las obras claves del pensamiento de Henri Bergson. Si bien es cierto que esta ultima se encuentra todavia inmersa en las aguas de un psicologismo mas bien cuestionable, y si bien es unanime que la segunda resulta una de las publicaciones mas polemicas de la filosofia francesa, lo es tambien que, en diversos sentidos, ambas se encuentran impregnadas de los movimientos eticos y metodologicos de La risa.

Negar la incidencia de los nueve principios metafisicos establecidos por Bergson en su texto de 1903 en el desarrollo de las corrientes mas importantes del pensamiento posmoderno seria absurdo. Es precisamente en el contexto de esta solida recepcion, que La risa emerge como la actitud por antonomasia contra el positivismo desde el positivismo en cuanto tal. Es decir, emerge como cristalizacion del precepto vitalista de subsumir para superar (2). Posiblemente, de entre la vasta obra de Bergson, La risa sea el ejemplo mas claro de esta superacion por medio de la asimilacion, pues no se trata de una simple fusion entre psicologia y biologia, sino mas bien de un "profundo" acercamiento intuitivo a un acontecer que es mas noumenico que fenomenico: justamente, la risa (3).

Para modelar mejor el papel de esta obra en el interior de la obra bergsoniana, vale traer a la escritura el recuerdo de su gran compatriota Alfred de Musset. Si bien es cierto que las diferencias entre la Francia de 1800 y la Francia de 1900 son notorias, estos dos autores estan hermanados por una sinceridad y compromiso con el siglo por venir. En este sentido afirmamos que La risa de Bergson es el analogo paralelo de las Confesiones de un hijo del siglo de Musset, sin riesgo de caer en fundamentos gnosticos y simplemente evocando el parentesco a modo de preambulo.

Empecemos, pues, por el verbo latino ridere y su participio risus. Como bien apunta Moliner, podemos subrayar fenomenicamente que el acto de "contraer ciertos musculos de la cara que estiran los labios dejando a la vista los dientes y dando una expresion particular a los ojos" (4) denota y connota lo que aqui hemos de designar como "risa". Pero, ?es esto suficiente? No, porque la respuesta legada por el propio Bergson nos dice que una definicion como la citada implicaria necesariamente que otros mamiferos participan de la risa, lo cual, como intentara mostrarnos, es absolutamente falso. En esto consiste la distincion metodologica inicial: la risa en un primer momento escapa a los contornos fisiologicos-filologicos porque los atraviesa y los excede. Esta es la razon por la cual Bergson solo puede acercarse a ella a la luz de tres grandes conjuntos o ejes de reflexion: lo comico en general, lo comico de las formas y lo comico de los movimientos. Esto se puede traducir respectivamente como la fuerza expansiva de lo comico, lo comico como situacion y lo comico como acto verbal (esto es, lo comico de los caracteres).

No es secreta la profunda pasion que Bergson sentia por el arte en general y, especificamente, por el teatro. No es extrano que uno de los primeros eslabones de analisis utilizados durante el desarrollo del estudio sea la oposicion entre aquello que, grosso modo, se denomina bajo el ambito de lo comico y aquello que al contrario se identifica con lo tragico. Este es el tono general del capitulo segundo de La risa en el que abundan ejemplos y referencias teatrales. Pese a su innegable importancia y tomandose en cuenta simples criterios de precision y claridad, habremos de dejarlo de lado y atenernos con puntualidad a los capitulos primero y tercero.

Ahora bien, el principal interes de Bergson al abordar el asunto de la risa puede subsumirse en lo que de ahora en adelante denominaremos ethos del humor. A la par, las reglas de su juego, modestamente profundas en resonancia con el espiritu de las Confesiones de Musset, aparecen contenidas en su generalidad en el siguiente pasaje: "Digamoslo desde ahora: solo en este sentido se puede afirmar que la risa castiga las costumbres, haciendo que nos esforcemos por parecer lo que debiamos ser, lo que indudablemente llegaremos a ser algun dia" (5). Estas son, digamoslo llanamente, las cartas sobre la mesa: el acercamiento hacia la risa no sera de cualquier tipo, ni pertenecera a cualquier dominio del pensamiento. Por el contrario, estara en constante tension respecto de lo social. Sus giros, contornos, formas y movimientos se encontraran en este.

Veamos. La primera categoria que podemos aplicar al acontecer de la risa en tanto fenomeno sustantivado por una sociedad es la de tension/elasticidad. Veamos en que sentido las relaciones que se generan entre los miembros de una comunidad dada generan un tipo de devenir etico "natural" (6) que Bergson interpreta como una suerte de telos inmanente a lo social per se. Esta finalidad, a la que se encuentran supeditados todos sus miembros, no debe confundirse en ningun momento con ninguna clase de direccion ideologica, sino mas bien, en sentido fuerte, ha de entenderse como una tendencia "vital" del ser-con-otro hacia la perfeccion. Tampoco debemos pensar que este impulso compartido, este "actuar", es equivalente a una "decision" compartida. Se trata en cambio de un acto de la "vida misma", del impulso de la vida que excede al individuo: "Tension y elasticidad, he aqui dos fuerzas complementarias que hacen actuar a la vida" (7). Con estas palabras, Bergson deja establecido que el elan vital no es una voluntad-de-vivir a la Dussel (con toda proporcion guardada), sino un alejamiento radical de cualquier teoria sobre la vida que pudiera acercarse al darwinismo. El azar en la vida no determina la adaptacion, sino que, por todo lo opuesto, la vida misma es la que regula el acaecer de su telos. Vale la pena evocar en este punto la idea de "evolucion creadora" tal y como es expuesta en el texto homonimo de 1907, es decir, en tanto guia reguladora de este movimiento. Esto nos lleva a plantear el segundo principio basico de la metafisica de Bergson, a saber, el llamado "estado-naciente", la ontologia del movimiento en toda espectacularidad. El movimiento, precisamente, como eso que la "evolucion creadora" representa: la cancelacion ontologica de lo inmovil; absolutamente (8).

Ahora bien, si el fenomeno social esta inmerso en esta ontologia del movimiento, surgen al menos las siguientes preguntas: ?Hacia donde va? ?Que regula el movimiento de lo social en su conjunto? Aunque puramente negativa, la estrategia brindada por Bergson es radical: la unica forma de dar respuesta a estas cuestiones sera, precisamente, indagando sobre la risa, pues ella, entre todos los fenomenos, es la que tiene la capacidad de mostrarnos que camino no ha de seguir ese telos.

El que la rigidez sea una posible manifestacion de la inmovilidad (9) explica por que para Bergson las sociedades tiendan a censurarla con la risa. Atendamos a sus palabras: "Alli donde la materia logra condensar interiormente la vida del alma, fijar su movimiento, desterrar, en fin, la gracia, obtiene en seguida un efecto comico. Si quisieramos, pues, definir aqui lo comico comparandolo con su contraste habria que oponerlo a la gracia a un mejor que a la belleza. Lo comico es mas bien rigidez que fealdad" (10). He aqui, precisamente, una de las distancias mas radicales de Bergson con la tradicion moderna. Las definiciones clasicas que entienden la fealdad en tanto ausencia de gracia, como la fuente de la risa, quedan desbancadas ante este vitalismo optimista. No se trata pues de reducir el fenomeno de la risa a lo puramente estetico. Se separa de aquellos thelos que, como el pensado por Fichte, tienden hacia el perfeccionamiento general a partir del arte, o inclusive del telos propugnado por Nietzsche en tanto disolucion de lo apolineo frente a lo dionisiaco. Si concedemos que la risa es un gesto-social, la "naturalidad" que implica la estetica bergsoniana deslegitimiza a la risa como un tipo de arte y precisamente de ahi surge la resonancia en el ethos: "esta rigidez constituye lo comico y la risa su castigo" (11). Es este uno de los engranajes medulares del pensamiento bergsoniano en torno a la risa y su concrecion narrativa (la comedia): ni lo uno ni lo otro participan del espectro estetico.

Ahora bien, al binomio tension-elasticidad se contrapone la categoria de lo "mecanico". Esta no solo regula los sistemas estructurales de lo comico, sino que pone en marcha el ethos del telos de lo social. No es extrano, entonces, que para Bergson la categoria misma posea alcances ontologicos. Es decir, si existiera algo que pudiera contraponerse a la vida, seria precisamente lo mecanico. Ante la imagen de la organicidad, lo mecanico resulta lo sin-vida que por ello se vuelve risible: "No es ya la vida lo que tengo delante, es el automatismo instalado en la vida y probando a imitarla. Es lo comico" (12). Esta remora, este parasito que intenta lo imposible (fijar el movimiento) no solo debe identificarse, sino incluso ser censurado por la risa. Este puro automatismo no es un automatismo puro ya que contiene implicitamente connotaciones y denotaciones de error (13). Pensar en una naturaleza arreglada mecanicamente resulta no solo absurdo y grotesco, sino totalmente comico. No pensamos agotar al lector con bastos ejemplos, porque de esto se ha encargado ya Bergson. Es suficiente mencionar que la cosificacion de cualquier ser del ente en movimiento es risible. Una de las lineas del texto es sintomatica en este sentido: "nos reimos siempre que una persona nos da la impresion de cosa" (14).

2. Lo comico, lo mecanico y lo absurdo

De esta forma hemos llegado a la disolucion de la ambiguedad sobre lo comico que, paradojicamente, segun el autor, nos devuelve a un asunto nuevamente ambiguo. Lo comico no pertenece por entero a la actividad artistica ni a la vida ya que en el primer caso entran en juego las emociones y en el segundo la organicidad que, como hemos visto, difiere mucho de la mecanicidad en tanto fuente de lo comico. Aboquemonos primero, atendiendo al propio filosofo, al analisis de la emocion. Si partimos de que la risa es una especie de broma que nos tiende lo social para poner de relieve lo "mecanico", se vuelve necesaria la cancelacion de cualquier emocion para que esta se de. Recordemos que para Bergson el desdoblamiento de la realidad simple hacia el instinto y la inteligencia se da en la vida y, por lo tanto, en el preciso momento en que entra en juego una emocion ya estamos en el campo de lo artistico. De ahi, precisamente, que la captacion de la mecanicidad sea incompatible con la vida en cuanto, para la risa, la condicion precisamente necesaria y no necesariamente suficiente es la insensibilidad. Si encontramos algun vinculo vivencial con lo mecanico no accederemos a su comicidad. En sus palabras: "Es necesario que no me conmueva. He aqui la unica condicion realmente precisa, aunque no sea suficiente" (15). En otras palabras, donde hay identificacion emotiva no habra comicidad.

Ahora bien, la comprension de esta mecanicidad en terminos de "rigidez" es posible en la medida en que, para Bergson, esta se entiende como una profunda distraccion para con el entorno. Precisamente de ahi que la rigidez, el automatismo y, finalmente, la insociabilidad, sean para el autor de La risa semanticamente equivalentes. Aquel miembro de una comunidad que cancele tanto la escucha como la atencion a su entorno y a "si mismo" en tanto miembro de dicha comunidad, sera un blanco facil de la risa. Sin embargo, si quien observa y escucha a aquel que no observa y no escucha se conmueve y se deja llevar por cualquier tipo de emocion, no solo la situacion no le parecera comica en modo alguno, sino, al contrario, le aparecera ante los ojos bajo el sello del mas franco dramatismo. El arte trabaja con este tipo de acercamientos emocionales. Se presupone una disposicion: la autorizacion de ser sujeto a la conmocion. De ahi que para Bergson sea justamente aquello que nos hace posible identificarnos no solo con las emociones de los otros, sino, con mayor ahinco, con la "naturaleza" misma: "?Cual es el objeto del arte? Creo que si la realidad viniese a herir realmente nuestros sentidos y nuestra conciencia, si pudiesemos entrar en comunicacion inmediata con las cosas y con nosotros mismos, el arte seria nulo, o mas bien, todos seriamos artistas, porque nuestra alma vibraria entonces al unisono con la naturaleza" (16).

El artista no solo llega a figurarse las cosas por si mismas, sino que, al estar habituado a ellas, al ser su campo de accion, imagina que no necesita de aquella sacudida del alma en tanto reprimenda que otorga la risa. De ahi la solemnidad de la comunidad artistica. De esta forma, para Bergson, "la electrizacion

del alma, que constituye la pasion" (17) no es ya una rectificacion del camino equivocado, sino una vision directa de la comunidad que nos arroja al encuentro de emociones personales y universales. Es por ello que el acontecer comico no puede de suyo pertenecer al campo del arte ni al de la vida: se encuentra, al contrario, en medio de ambas.

Ahora bien, si existe algo que ignore el arte, la organicidad y la vida misma es sin duda la vanidad. O, si se quiere, en palabras del autor, la "Hija de la vida social" (18). Resulta evidente que el eje principal en torno al cual la vanidad gira no es sino un intento radical de fijacion, un impulso mecanico que pretende, contra toda naturaleza, detener lo indetenible, detener el movimiento.

Pues bien, ante la remora social que la vanidad supone, Bergson nos ofrece un antidoto: "Por eso se podria decir que el remedio especifico de la vanidad es la risa y que el defecto esencialmente risible es la vanidad" (19). Todos los integrantes de una comunidad buscaran, ya sea en la cotidianidad material o en la idealidad narrativa, este defecto. Para Bergson, lo buscamos aunque sea por el simple afan de reirnos. Un claro ejemplo del acontecer de la vanidad en lo social esta delineado por el endurecimiento profesional. Al contar con un repertorio iconografico linguistico dado en la mayoria de los casos y poseer una logica interna, las profesiones y los oficios tienden con facilidad a la rigidez. Su repertorio de signos y emblemas unitarios genera habitos simbolicos y particularidades epistemicas que al ser activadas tienden a solidificarse. A esto nuestro autor le llama lo "comico profesional".

Entramos de lleno al territorio de "lo solemne". Lo solemne que no es solo lo especializado, sino lo especializado que pretende resistirse al movimiento y al cambio. Estancamiento que, como hemos visto, la "vida misma" simplemente no tolera. Por ello, Bergson se resiste con tanta intensidad al binomio entre lo absurdo y lo risible, que sostienen las posturas logicistas de corte clasico negando con toda fuerza que lo absurdo sea causa de lo comico y mucho menos que los contornos que lo esbozan esten trazados por la logica del absurdo. Este, el absurdo, es mas bien un efecto, nunca una causa. Las implicaciones de pensar el absurdo como un efecto de lo vano son evidentemente radicales: la vanidad en tanto ausencia de organicidad resulta la partera del absurdo.

3. El ethos del "enigma"

Es pertinente senalar que las reminiscencias de Materia y memoria (20) respecto al absurdo son evidentes toda vez que la memoria parece siempre jugar un papel importantisimo en el interior del movimiento que conduce al perfeccionamiento de lo social (21). Para Bergson, mientras que la importancia del saber recordar posiblemente regula los ejes de la frigidez, el saber olvidar es tierra fertil para que la vida se abra paso: "Estoy conforme en que el buen sentido consiste en saber recordar, pero mas todavia en saber olvidar, es el esfuerzo de un espiritu que se adapta y se vuelve a adaptar incesantemente, variando de idea al cambiar de objeto" (22). La clara contraposicion entre la disposicion hacia el olvido y la pretension de estabilidad social es otro de los movimientos que la risa modela. No es pues una simple adaptacion al medio --el social, en este caso--en terminos darwinistas, sino mas bien un fluir con la "vida" en terminos vitalistas.

Otro modo de lo absurdo es la idea fija. Una idealidad epistemologica implicita que nos llevaria a pensar que las ideas no son modeladas a partir de las cosas, sino las cosas a partir de las ideas, es decir, se ve lo que se piensa y en sentido estricto se ve lo que se imagina: "El que se obstina acaba de ajustar las cosas a su idea, en vez de que acomodarla a las cosas" (23). Pues bien, en este acontecer se conjunta la mecanicidad, el absurdo y la falta de organicidad: un personaje que sigue su idea obsesivamente es el caracter, es la personificacion de lo solemne. Dicha obstinacion sin duda refiere a la pretension de imponer cualquier idea sobre el movimiento.

En resonancia directa con esta solemnidad traducida en absurdo, entran en juego el drama y la locura. Ni una ni otra pueden despertar la risa: son mas bien enfermedades, condiciones deplorables que incitan a la piedad. Bergson deja abierto el espectro de las complejas relaciones binarias entre la normalidad y la locura, para asi legitimar fenomenos comico-narrativos como el representando por Don Quijote: "Si existe una locura risible, tendra que ser una locura conciliable con la salud general del espiritu, una locura/normal" (24). Algo similar ocurre con la introduccion conceptual del "reposo" entendido como rasgo basico para comprender un aspecto mas del fenomeno de la risa tal como es abordado por nuestro autor. La pereza cumple con la demarcacion antes trazada de mecanicidad: el "buen fluir" no solo en la vida sino, en sentido fuerte, con la vida, exige atencion. En este sentido, las consecuencias practicas de los esbozos eticos vitalistas en La risa podrian sumariarse como sigue: un ser en la historia en constante atencion y una mueca critica dispuesta a sonreir. De ahi el miedo generalizado a la burla social: ser blanco de la risa implica no solo cierta torpeza o distraccion, sino pereza ontologica. Precisamente aqui el sabor amargo que el filosofo encuentra en ese halo de materialidad que la risa posee: "La risa, entonces, no sera muy benevola, pues pagara el mal con el mal" (25). El contorno del ethos de lo comico esta pues trazado: la risa es un mal que senala otro mal.

Si bien es cierto que para el autor analepticamente al sueno, la risa tiene un impulso hacia el reposo, el caracter negativo en tanto correccion a partir de la humillacion es su movimiento principal. Como ser vivo, el humano simplemente no puede abandonar la tension que le debe a la vida y, en este caso, a la vida social. La risa castigara los excesos de vanidad y respetara a los honestos. No obstante, la misma duracion real en la continuidad exige ambiguedad legislativa: "En este sentido no puede ser la risa absolutamente justa, y repito que no puede ser tampoco buena. Su mision es la de intimidar humillando. No la cumpliria si la naturaleza, previendo este efecto, no hubiese dejado hasta en el mejor de los hombres un pequeno fondo de maldad, o cuando menos de malicia" (26).

El espectro optimista de este ultimo movimiento en La risa es sutilmente desahuciado a partir de la desarmonia y la extraneza. Simplemente es extrano, muy extrano, que el hombre ria, y el analizar sus causas en la desarmonia resulta para Bergson una atenta invitacion a futuros pensamientos. Pues bien, desde la plataforma ahora establecida resulta posible afirmar que entre la risa y el gusto existe una resonancia dado el caracter de extraneza no solo en la risa misma, sino en sus principios detonantes, intrinsecos movimientos y consecuencias sociales. Subsumir el "fluir" del vitalismo bergsoniano a la afirmacion "la expansion de lo comico es ilimitada; porque nos gusta reir y todos los pretextos son buenos" (27) no solo resulta factible sino verosimil en un siglo convulsionado por mecanicidades y banalidades al por mayor. Nos reimos, a fin de cuentas. El autor de La risa sabe que solo una respuesta que asuma cabalmente la categoria de enigma podra al menos sugerir nuevas sendas del pensarnos en realidad: "Porque es extrano que el hombre ria y el metodo de explicacion de que hablaba antes no esclarece este pequeno misterio". Sugerimos una lectura hipermoderna de la risa, no solo para no parcializarle, sino, estructuralmente, para no traicionar el afan realista del autor. La espuma de nueva cuenta se ha escapado de las manos del filosofo. Tan solo nos queda aire, sal o agua, una necesidad de comprender lo que se nos escurrio entre los dedos y el afan de reirnos de todo ello.

Recibido: 02/06/2017

Aceptado: 06/03/2018

Bibliografia

Bergson, H., La risa: ensayo sobre la significacion de lo comico, Madrid: Orbis, 1986.

Bergson, H., Materia y memoria, Madrid: Alianza Editorial, 1977.

Bergson, H., L'Evolution creatrice, Paris: Presses Universitaires de France, 1969.

Cherniavsky, A., "La risa como practica formativa vitalista. La funcion y el valor de la risa en Spinoza, Nietzsche, Bergson y Deleuze", en: Configuraciones formativas II, 2, 2007.

Deleuze, G., El Bergsonismo, Madrid: Catedra, 1996.

Yankelevitch, V., Henri Bergson, Xalapa: Universidad Veracruzana, 2006.

Salvador Solis Castro

Universidad Veracruzana

(1) Yankelevitch, V., Henri Bergson, Xalapa: Universidad Veracruzana, 2006.

(2) Vease para la relacion entre el analisis bergsoniano de la risa y su relacion con diversas formas de vitalismo filosofico, Cherniavsky, A., "La risa como practica formativa vitalista. La funcion y el valor de la risa en Spinoza, Nietzsche, Bergson y Deleuze", en: Configuraciones formativas II, 2 (2007).

(3) Recordemos en este punto las palabras de Deleuze en relacion al modo preciso en que la "intuicion" ha de entenderse en los marcos de la metodologia de Bergson: "La intuicion no es un sentimiento ni una inspiracion, no es tampoco una simpatia confusa, sino un metodo elaborado, incluso uno de los metodos mas elaborados de la filosofia" (Deleuze, G., El bergsonismo, Madrid: Catedra, 1987, p. 9).

(4) Moliner, M., Diccionario de uso del espanol, v. I, Madrid: Gredos, 1998, p. 1045.

(5) Bergson, H., La risa: ensayo sobre la significacion de lo comico, Madrid: Orbis, 1986, p. 20.

(6) Cabe subrayar que dicha naturalidad resulta, al interior del pensamiento bergsoniano, mas artificial de lo que el imagina, dada la complejidad de las redes sociales industrializadas.

(7) Bergson, H., La risa: ensayo sobre la significacion de lo comico, p. 21.

(8) Cf. Bergson, H., L'Evolution creatrice, Paris: Presses Universitaires de France, 1969.

(9) Inmovilidad en sentido de posibilidad, ya que no existe facticamente ningun elemento en dicho estado. De ahi que la risa nos salve de la rigidez con la tendencia que implicaria dicha inmovilidad al no-ser.

(10) Bergson, H., La risa: ensayo sobre la significacion de lo comico, p. 27.

(11) Ibid., p. 23.

(12) Ibid., p. 29.

(13) Analecticamente a la nocion de otro en la mayor parte del pensamiento post-hegeliano. Bastesenos recordar, a manera de ejemplo aleatorio, que el mismisimo Kierkegaard hace hincapie en el papel social al identificar el error en tanto pecado.

(14) Bergson, H., La risa: ensayo sobre la significacion de lo comico, p. 44.

(15) Ibid., p. 97.

(16) Ibid., p. 103.

(17) Ibid., p. 108.

(18) Ibid., p. 117.

(19) Ibid., p 118.

(20) Cf. Deleuze, G., El bergsonismo, Madrid: Catedra, 1987, p. 21.

(21) Cf. Bergson, H., Materia y memoria: ensayo sobre la relacion del cuerpo con el espiritu, Madrid: Alianza Editorial, 1977, pp. 193-195.

(22) Bergson, H., La risa: ensayo sobre la significacion de lo comico, p. 123.

(23) Ibid., p. 124.

(24) Ibid.

(25) Ibid., p. 129.

(26) Ibid., p. 131.

(27) Ibid., p. 136.

https://doi.org/10.18800/arete.201901.009
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Author:Castro, Salvador Solis
Publication:Arete
Date:Jan 1, 2019
Words:4474
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