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Una historiografia en deuda: las relaciones entre el continente latinoamericano y la union sovietica durante la Guerra Fria.

An Indebted Historiography: Relations Between Latin America and the Soviet Union During the Cold War

Uma historiografia em divida: as relacoes entre o continente latino-americano e a Uniao Sovietica durante a Guerra Fria

Introduccion

En un ensayo clasico, el norteamericano John Lewis Gaddis utilizo la nocion Long Peace para caracterizar la Guerra Fria (1), es decir, la confrontacion ideologica universal y multipolar que domino el escenario internacional de la segunda mitad del siglo XX. Aplicada al continente latinoamericano, que vivio sumergido en un constante estado de crisis politica y social durante gran parte del periodo, resulta absolutamente imposible emplear esta definicion. En America Latina el conflicto no fue solo un enfrentamiento entre un modelo capitalista y un proyecto marxista; se trato, sobre todo, de un choque permanente e intenso, de una "guerra civil internacional" en la que se enfrentaron multiples visiones politicas y proyectos de conformacion ciudadana (2). La lucha entre los sistemas imperantes, si bien no se manifesto en un combate armado entre las superpotencias, genero en el continente una serie de confrontaciones marcadas por su intensidad, asi como por la violencia de sus repercusiones.

Por razones como las expuestas, resulta sorprendente que los especialistas no hayan indagado mas detenidamente sobre la presencia e influencia de uno de los modelos preponderantes a escala global que, de hecho, tuvo un impacto mayor en el imaginario politico latinoamericano: la Union Sovietica. En la zona, las diversas referencias ideologicas--los Estados Unidos, la URSS, la China de Mao, la Cuba revolucionaria--convergieron en un entramado complejo y muchas veces ambiguo, contribuyendo a la exacerbacion del discurso y a la intensificacion de las hostilidades internas. Por ende, entender la forma en que fue asimilado y percibido el modelo del comunismo representado por Moscu constituye un punto esencial para una mejor comprension de las vicisitudes de la Guerra Fria en Latinoamerica.

En el presente articulo, se pretende hacer referencia a los esfuerzos que se han hecho para desvelar este complejo fenomeno y, simultaneamente, intentar explicar por que este ultimo no ha sido aun objeto de un analisis sistematico. Para ello, se repasan las contribuciones redactadas durante los ultimos cincuenta anos, que tratan el problema de los contactos sovietico-latinoamericanos desde fines de los cincuenta hasta mediados de los anos 1970, indudablemente la etapa mas algida de la multipolaridad ideologica en la zona y, de lejos, la mas recurrentemente estudiada. Un intento por evaluar el "estado del arte" en este ambito, iniciativa por ahora inexistente, y por desprender los factores que explican las insuficiencias de los trabajos, seguramente permitira esclarecer ciertos puntos confusos, para asi estimular un incremento necesario de las interpretaciones sobre un tema fundamental, pero que ha sido analizado, desgraciadamente, muy precaria y estereotipadamente.

Aqui, sin embargo, no se pretende hacer mencion de cada una de las investigaciones que tratan de una u otra manera esta problematica: tal iniciativa seria imposible en el espacio de un articulo. Se desea, mas bien, invocar las sintesis mas ambiciosas y representativas de cada epoca. Globalmente, son las instituciones anglosajonas las que han intentado con mas frecuencia presentar los lazos reciprocos de manera general, es decir, considerando la totalidad del territorio latinoamericano durante amplios marcos temporales. Sin embargo, como se vera mas adelante, estas tentativas dejan a menudo mucho que desear, ya que presentan una vision poco objetiva y un corpus de fuentes restringido.

Esta es la razon por la cual la eleccion de los textos citados puede parecer un tanto "desequilibrada"--no se trata de una postura voluntaria--, consecuencia del esfuerzo por seleccionar aquellos analisis que, aparte de su calidad, buscan presentar este fenomeno en su globalidad. En lo que respecta a las publicaciones sovieticas, como las de A. Sizonenko (3), estas no han sido analizadas aqui, debido a que sus elaboraciones son mas bien el producto de una campana de propaganda, que pretendia idealizar los objetivos de la politica exterior de Moscu y condenar al enemigo ideologico.

1. Las insuficiencias del estudio de los lazos sovieticolatinoamericanos

Considerada tradicionalmente como la zona geografica de menor importancia estrategica para la Union Sovietica, America Latina ha sido escasamente incorporada a los debates historiograficos sobre los contactos de la region con el resto del mundo durante la segunda mitad del siglo XX (4), lo cual ha hecho de este continente un objeto de analisis secundario, en comparacion con otras areas. Es cierto que, durante gran parte de la Guerra Fria, Latinoamerica represento una preocupacion marginal de la URSS. La presencia implacable de Estados Unidos disuadio a menudo a los sovieticos de llevar a cabo una politica arriesgada. Aunque el caso cubano obliga a relativizar esta afirmacion, en terminos generales, las autoridades del Kremlin reconocieron que estos paises formaban parte de la "zona de influencia" de la potencia enemiga--es decir, lo que se ha llamado "fatalismo geografico"--. Otros factores explican tambien el moderado interes de Moscu: la imponente distancia geografica y cultural, las escasas posibilidades de desarrollar intereses economicos decisivos, la amplia presencia de regimenes decididamente anticomunistas y la profunda ignorancia de los dirigentes rusos respecto a la realidad latinoamericana.

Ahora bien, quienes han ahondado en estos aspectos tienden a privilegiar una perspectiva diplomatica, demasiado interesada en subrayar los lazos politicos en desmedro de otros factores claves, lo que conlleva que rara vez toman en consideracion el rol fundamental desempenado por los agentes no estatales, asi como los fenomenos vinculados a las relaciones humanas y culturales. Ademas, al mantenerse dependientes de las fuentes de archivo norteamericanas, estas monografias han sido mayoritariamente incapaces de ofrecer una vision satisfactoria de los lazos que lograron activar los contactos multiples con la URSS (5). En este punto, resulta innegable que la supremacia del mundo universitario estadounidense ha sido historicamente abrumadora, y, en consecuencia, los trabajos sobre las relaciones con Washington son superiores a aquellos que describen los vinculos con Moscu. Multiples factores explican este desequilibrio: la proximidad geografica, que ha favorecido la constitucion de programas de colaboracion academica, la accesibilidad linguistica, los programas variados de financiamiento.

Otro elemento, asociado a la realidad de la URSS, merece ser recalcado. Bajo el regimen comunista, la disciplina historica se encontraba intimamente ligada a los intereses politicos. Los especialistas debian limitar sus iniciativas a los esquemas establecidos por los imperativos ideologicos. Si bien el estudio de las realidades latinoamericanas ofrecio a los universitarios rusos mayores espacios de debate que otros topicos mas polemicos (6), no se pueden apreciar en la URSS las mismas confrontaciones historiograficas de Occidente. De todo ello deriva el gran desequilibrio existente entre los numerosos trabajos que tratan los lazos entre America Latina y Estados Unidos y el interes marginal que generan las interacciones con Moscu. No obstante, a pesar de los limites manifiestos de la historiografia, se pueden constatar a partir de mediados de la decada de 1960 algunos esfuerzos que han contribuido a esclarecer aspectos de este fenomeno.

2. Un interes embrionario: las primeras contribuciones de los anos 1960 y 1970

Las primeras tentativas destinadas a ofrecer una vision global de las conexiones entabladas entre la URSS y Latinoamerica pueden apreciarse en especial en el mundo academico norteamericano. Ya en 1965, Roger Hamburg publico un trabajo pionero (7) pero desprovisto de un analisis consecuente. Sin embargo, el sovietologo Herbert Dinerstein, de la Johns Hopkins University, redacto dos anos mas tarde un articulo que seria calificado como una "obra fundacional" (8). Se trata de un texto revelador, en la medida en que refleja los intereses primordiales de su generacion.

Dinerstein favorece una perspectiva centrada en el rol de los dirigentes del Kremlin, que tiende a minimizar la importancia de los actores latinoamericanos. Las vicisitudes de las relaciones permanecen, por lo tanto, casi exclusivamente ligadas a las consideraciones estrategicas de la URSS y a las mutaciones del contexto internacional. A traves de un cuerpo documental compuesto de diversos articulos de la prensa sovietica, adopta una "vision pragmatica" del caracter de los contactos bilaterales, lo que lo lleva a subrayar la posicion marginal que posee el continente a los ojos de Moscu (9). Estos argumentos seran evocados con insistencia durante practicamente todo el periodo de Guerra Fria, lo que explica en parte el escaso interes que genera el tema en cuestion.

Logicamente, si America Latina es percibida como un territorio de poca relevancia geopolitica, no parece ser esencial multiplicar las investigaciones cientificas en la materia. La "leccion" de Dinerstein permeo la produccion academica hasta bien entrados los anos noventa. Mas alla de este primer influjo, son pocas las contribuciones de los sesenta que podrian ser mencionadas. Se puede citar, por su caracter significativo, al peruano Carlos Muniz, un antiguo estudiante de la Universidad Patricio Lumumba de Moscu. Muniz dio origen en 1968 a un pequeno ensayo, con el objetivo de estimular y revelar las ventajas de los contactos comerciales entre ambas realidades. No por nada, la obra culmina con un capitulo sintomaticamente titulado "?Por que es conveniente para America Latina comerciar con la URSS?" (10).

Durante los anos setenta surgen contribuciones academicas que renuevan los debates. Esta nueva fase se inaugura precisamente en 1970, con la publicacion de dos recopilaciones de fuentes sovieticas, que reunian articulos de prensa y mensajes oficiales: un compendio editado por Gregory Oswald (11) y un segundo volumen publicado bajo la direccion del britanico Stephen Clissold (12). Ambas traducciones tuvieron un impacto visible, y explican, en parte, la intensificacion de las investigaciones posteriores. Al hacer accesible toda una serie de documentos redactados inicialmente en ruso, estas obras facilitaron una renovacion tematica, a la vez que permitieron las primeras indagaciones sobre las representaciones dominantes en la zona sovietica. Se aprecia el surgimiento de un interes creciente por las relaciones que iban mas alla de la esfera diplomatica (relaciones culturales, estudio por paises, imaginarios politicos, entre otros). Se editan trabajos destinados a examinar casos particulares, que revelan, asi, la existencia de una politica sovietica especifica dirigida a las diferentes naciones. Un proyecto colectivo, de nuevo dirigido por Gregory Oswald, en colaboracion del britanico Anthony Strover, refleja correctamente esta renovacion.

The Soviet Union and Latin America, obra publicada en 1970 y traducida rapidamente al espanol (13), sorprende por la variedad de los temas tratados. Su contenido no se limita a las meras conexiones oficiales, sino que subraya el papel relevante de los actores locales y de las logicas politicas internas. Ademas, el libro incluye una traduccion de un ensayo del profesor moscovita Viktor Volsky, que amplia las perspectivas. Es un texto notable que se propone eficazmente reivindicar el rol de los multiples intercambios culturales entre Moscu y America Latina. Lo interesante de esta ultima contribucion no es simplemente el hecho de que sus autores intenten demostrar que el componente cultural tuvo un rol preponderante, sino tambien que estas vinculaciones no debian explicarse exclusivamente como el resultado de una politica de "propaganda cultural". Es asi como las motivaciones individuales, la curiosidad de los habitantes de ambos bloques, el papel de las instituciones de amistad, se erigen en factores esenciales (14).

En 1972, la revista World Affairs saca a la luz un articulo del politologo Ronald Pope, quien ofrece una buena sintesis de los principales elementos hasta ahora senalados. Como era de esperar, Pope insiste sobre los limites de la penetracion sovietica privilegiando una vision pragmatica de las relaciones. Esto lo lleva a concluir que el contexto internacional obligo a la URSS a mantener una politica excesivamente recatada, para evitar tensiones. Este academico infiere que los estrategas del Kremlin preferian incluso respaldar gobiernos de tendencia progresista, independientes de la potencia norteamericana, en desmedro de los movimientos abiertamente socialistas que buscaban el apoyo explicito (y, por lo tanto, riesgoso) de Moscu (15).

Al ano siguiente, el estadounidense Donald Herman se encargo de la edicion de una nueva obra, que conto con la colaboracion de importantes especialistas. Entre las reflexiones presentes, se destacan dos aspectos originales. Por una parte, los redactores se esfuerzan por senalar las consecuencias ideologicas locales del proceso de fragmentacion del Movimiento Comunista Internacional. Desde fines de los anos 1950, la ruptura chino-sovietica, asi como el triunfo de los revolucionarios cubanos en 1959, "agregan nuevas dimensiones al desarrollo del comunismo en America Latina" (16). Por otro lado, los investigadores llevan a cabo una tentativa fructuosa por distinguir las particularidades en diversos paises. Con el fin de evaluar de mejor manera los efectos del proceso de erosion del comunismo mundial, los articulos subrayan las lineas politicas diversas de la izquierda en distintas realidades geograficas: Chile, Cuba, Venezuela, Mexico, Brasil. Estas contribuciones tuvieron tambien el merito de proponer visiones relativamente objetivas y, quiza, menos impregnadas de prejuicios ideologicos.

Este no fue el caso del diplomatico e investigador norteamericano James Theberge. El exembajador en Nicaragua y Chile edito en 1974 un libro breve que reconstituye de un modo somero las fases generales de la presencia sovietica, aunque sin proponer nuevas pistas al respecto. Theberge desliza un enfoque "conspirativo" de las intervenciones de Moscu. A pesar de estos limites, el libro es citado sistematicamente y fue traducido ese mismo ano por la editorial oficial del regimen militar chileno de Augusto Pinochet (17), favoreciendo su propagacion (18). El interes academico disminuyo sorprendentemente a partir de 1975. La ultima sintesis importante de esta fase surge de la cooperacion entre Leon Goure y el exfuncionario de la embajada estadounidense en Rusia Morris Rothenberg (19). Este nuevo titulo no percibe el continente como una zona condenada a la dominacion de Washington. De hecho, el afianzamiento de las relaciones entre el Kremlin y La Habana marca el inicio de una nueva era. Siguiendo estos planteamientos, Moscu concibe America Latina como un eje estrategico importante en la lucha global antiimperialista dirigida contra Occidente (20). Son justamente las ambiciones renovadas en el territorio lo que explica la intensificacion de las actividades economicas, culturales, diplomaticas y propagandisticas.

Un segundo aspecto novedoso esta constituido por un interes hacia nuevas formas de intercambios. Basadas en una serie de estadisticas, algunas investigaciones logran demostrar el consistente aumento de los vinculos en el ambito cultural. Este planteamiento resulta estimulante, ya que sugiere que, al revalorizar aspectos menos tradicionales, podria imponerse una imagen distinta del fenomeno, facilitando la reconsideracion del lugar marginal atribuido historicamente a Latinoamerica. En este sentido, esta idea constituye un verdadero estimulo para quienes deseen adentrarse en aquellas interconexiones que van mas alla de las meras decisiones diplomaticas (21).'

El norteamericano Cole Blasier--que vivio en Moscu durante los anos 1960 y trabajo en el Instituto Latinoamericano--confirma que las interpretaciones sovieticas se encuentran limitadas por los imperativos ideologicos. Las obras editadas eran pensadas mas bien como instrumentos de propaganda, que como contribuciones rigurosas (22). El interes hacia la realidad del continente crecio exponencialmente luego del triunfo de la Revolucion Cubana, a inicios de 1959. A partir de ese momento surgieron organos especificos sobre la historia latinoamericana, tales como Latinskaia Amerika, una revista traducida al espanol. Al observar los articulos, es posible concluir que a partir de la creacion del Instituto Latinoamericano de Moscu (1961), el continente constituyo un objeto de debate privilegiado e intenso. Pero estas no pueden ser consideradas como autenticas contribuciones historiograficas. Al no basarse en una investigacion acuciosa, respaldadas por un cuerpo documental consistente, tomaban mas bien la forma de cronicas de opinion, tales como las que pueden encontrarse en la prensa periodica.

3. Los anos de "silencio" (1976-1983)

Sera necesario esperar hasta fines de los anos 1980 para ver surgir una cantidad de trabajos academicos comparable a la anterior. Varios factores permiten entender este subito "silencio", que se encuentra intimamente ligado a las evoluciones politicas internas de los Estados latinoamericanos. En efecto, a mediados de los setenta, las influencias sovieticas en America del Sur disminuyeron, por dos eventos dramaticos. Por un lado, el 11 de septiembre de 1973, las Fuerzas Armadas chilenas derrocaron el gobierno constitucional del socialista Salvador Allende, un politico declaradamente marxista y que habia catalogado a la URSS de "hermano mayor". El golpe de Estado provoco la inmediata supresion de las relaciones oficiales entre Santiago y Moscu, que se habian expandido ampliamente desde 1964, ano del restablecimiento de los lazos diplomaticos. La proximidad ideologica que unio a la superpotencia con el gobierno de Allende (1970-1973), se transformo en un caso de estudio recurrente para muchos especialistas de la politica exterior del Kremlin.

Por el otro, dos anos despues de la caida de Allende, en agosto de 1975, el militar peruano Juan Velasco Alvarado, lider de su pais desde 1968, fue apartado del poder, poniendo fin a un gobierno reformista y profundamente "antiimperialista". Si bien Velasco rechazaba la ideologia comunista, su administracion se caracterizo por la voluntad de diversificar sus contactos con el exterior, con el fin de minimizar la dependencia financiera respecto a la potencia estadounidense. Esto explica el establecimiento de relaciones diplomaticas con la URSS en febrero de 1969 y la subsiguiente etapa de estrecha colaboracion. Ademas, las autoridades moscovitas alabaron las politicas "reformistas" de Velasco Alvarado. A partir de 1969, Peru hizo parte integral de la estrategia sovietica global, pero el golpe de Estado de 1975 marco el quiebre definitivo de la "luna de miel" entablada entre Moscu y Lima, conllevando un repliegue progresivo de la presencia sovietica en el pais (23).

Estos eventos alteraron sensiblemente la posicion de la superpotencia, debilitando su capacidad de impacto en Sudamerica. Este fenomeno fue acompanado de la estabilizacion de las relaciones entre la URSS y Cuba, luego de una larga fase de conflicto, caracterizada por las irresolubles divergencias teorico-estrategicas de los anos 1960. Todas estas evoluciones ayudan a comprender de mejor manera la disminucion de trabajos sobre esta problematica. Por otra parte, el caracter autoritario de los regimenes militares anticomunistas que se instauraron en America Latina durante los setenta hizo menos viable la posibilidad de efectuar este tipo de investigaciones. En ciertos paises (24), el acceso a los archivos vinculados con la URSS, un Estado considerado ahora como un enemigo peligroso y amenazante, se hizo dificultoso. Existe, por ende, un vinculo estrecho entre las vicisitudes ideologicas de cada nacion y las actividades academicas que indagan sobre estas cuestiones.

Es necesario destacar que esta fase afecto menos el interes respecto a los lazos cubanosovieticos, que hacia aquellos implantados con el resto de las naciones. La intensidad de las relaciones entre ambos Estados atrajo siempre un numero considerable de investigadores. No obstante, el fin de las polemicas ideologicas entre los representantes rusos y el regimen castrista, focalizadas en la pertinencia de la "via armada" para acceder al poder, debilito de manera visible la efervescencia intelectual hacia este fenomeno, muy notoria a fines de los anos sesenta y comienzos de los setenta (25).

Respecto a las vinculaciones Cuba-URSS, el periodo 1976-1983 ve nacer unas cuantas obras interesantes--como el libro de William Ratliff (26)--, que globalmente no alteran las interpretaciones preponderantes. Una excepcion, no obstante, amerita un analisis mas detenido. Se trata de la investigacion del canadiense Jacques Levesque (1976), destinada a estudiar las percepciones de los dirigentes e intelectuales sovieticos. Basado en fuentes periodisticas, el autor logra identificar las diferentes etapas que caracterizaron los lazos inestables (27). El acento estaba puesto en las representaciones y decisiones de los actores sovieticos, lo que constituye una iniciativa pionera, ya que Levesque fue el primero en adentrarse enteramente en el campo

de la potencia del Este. El esfuerzo arroja resultados estimulantes, aunque por momentos el "unilateralismo documental" de su trabajo deja de lado ciertos factores esenciales, ligados a las evoluciones del continente.

Siguiendo esta linea, es interesante constatar que las escasas contribuciones de este periodo se detienen en el problema de las representaciones y los discursos de la esfera sovietica, lo cual no resulta sorprendente si se considera que el contexto politico de los setenta tendia a desmotivar la actividad intelectual en territorio latinoamericano. El estadounidense Jerry Hough redacto un articulo con el objeto de desentranar los principales puntos de debate en los circulos intelectuales moscovitas respecto a America Latina, concluyendo que las miradas nunca fueron monoliticas y que las discusiones gozaron de una real libertad (28). Por ultimo, no vale la pena detenerse en la obra de Robert Leiken, ya que el historiador no hace mas que reproducir las ideas evocadas a comienzos de los setenta, subrayando el caracter pragmatico de los contactos (29).

4. Las renovadas inquietudes intelectuales de una nueva generacion (1983-1990)

La obra pionera, que funda una nueva era en el estudio de las relaciones entre la Rusia sovietica y Latinoamerica, es la investigacion de Cole Blasier, publicada en 1983 y reeditada en 1987. Pero antes de profundizar en ella, es necesario destacar que los vinculos entre Moscu y Argentina se transformaron en un objeto de analisis privilegiado. Esta situacion, a primera vista sorprendente (30), puede explicarse por las caracteristicas propias del contexto. Los intercambios entre estas dos naciones, en especial en el ambito comercial, se multiplicaron de manera vertiginosa a lo largo de la segunda mitad de la decada de 1970, alcanzando su paroxismo en 1981. En ese ano, la URSS absorbio el 33,7% de las exportaciones argentinas, lo que contrastaba notoriamente con el debil 3% del periodo 1970-1975 (31).

Estas circunstancias se explican, en parte, por el embargo cerealero del gobierno de Jimmy Carter, efectuado contra Moscu en respuesta a la invasion a Afganistan por las tropas del Ejercito Rojo (1979). Los dirigentes de la Casa Rosada decidieron mantenerse al margen de la decision norteamericana. Pero no solo la esfera comercial se vio afectada: los lazos politicos y culturales se estrecharon, mientras se fue constituyendo una suerte de "convergencia diplomatica", basada en el pragmatismo economico. En marzo de 1977, los dirigentes sovieticos rechazaron un proyecto de la Comision de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que pretendia autorizar una encuesta en suelo argentino, y, cinco anos mas tarde, el Kremlin defendio la postura de Buenos Aires en la coyuntura de la Guerra de las Malvinas contra el Reino Unido.

Es en este contexto donde se puede explicar mejor el surgimiento de nuevas pesquisas centradas en la historia de las relaciones argentino-sovieticas. El investigador argentino Aldo Cesar Vacs publico en 1984--tanto en castellano como en ingles--una obra que sintetiza la evolucion de los vinculos. Usando principalmente fuentes periodisticas, este autor logra esbozar de un modo satisfactorio un panorama global de los grandes ejes politicos, economicos y sociales que han determinado las conexiones reciprocas (32). Sus esfuerzos fueron acompanados de las publicaciones de Mario Rapoport. Mediante un conjunto abundante de fuentes, el autor realza los factores economicos, sin olvidar el rol de los componentes politicos (en particular, del Partido Comunista de su pais) y culturales. Ademas, se preocupa por valorizar los cambios del contexto mundial que determinan las vicisitudes de las relaciones. De hecho, en un extenso y ambicioso articulo, se interroga sobre los origenes historicos de las vinculaciones, con el fin de saber si la intensificacion de estas ultimas "es un producto de las circunstancias o el resultado de tendencias de larga duracion" (33).

El interes creciente por el caso argentino anunciaba una nueva fase, durante la cual las investigaciones tendieron a interrogarse con mayor detenimiento en las particularidades de ciertos casos concretos, para asi obtener conclusiones de caracter general. Aparte de Argentina, los paises que han sido mas estudiados son, por supuesto, Cuba, seguido de Mexico, Chile y Brasil. La atraccion creciente generada por las naciones mencionadas se explica por la mayor estrechez de los vinculos entablados con la URSS. Mexico mantuvo relaciones diplomaticas incluso antes de la Segunda Guerra Mundial. En Chile, la convergencia ideologica entre el gobierno de Allende y el Kremlin intensifico los lazos, que, por lo demas, no fueron insignificantes durante el periodo 1964-1970. Brasil tambien desarrollo ampliamente las conexiones comerciales, sobre todo, a partir de la decada de 1970.

Isabel Turrent dedico un estudio a la importancia de las influencias sovieticas en el Chile de Allende (34). Dos anos mas tarde, haria lo propio con el caso brasileno (35). Mediante ambos textos, Turrent pudo concluir que la actitud del Kremlin hacia Latinoamerica estaba determinada por una vision pragmatica. La postura moderada de la URSS, ejemplificada por la actitud hacia la administracion de Allende (36), explica la relevancia de las conexiones economicas. Pero este pragmatismo se apoyaba asimismo en consideraciones estrategicas: la aceleracion de los vinculos comerciales debia facilitar una presencia mas visible en los paises latinoamericanos, consolidando la imagen de potencia colaboradora y desinteresada.

Las interpretaciones de esta autora revelan un punto esencial. Se trata de la cuestion de las motivaciones reales de los lideres moscovitas y, por ende, de la interrogante por la posicion ocupada por las convicciones ideologicas y por la Realpolitik en la estrategia continental de la URSS. El argumento segun el cual las limitantes geopoliticas redujeron las posibilidades de la superpotencia alcanza su apoteosis en la obra de la britanica Nicola Miller. Esta historiadora intenta probar que el eventual entusiasmo ideologico en el continente se vio permanentemente limitado por las dinamicas del enfrentamiento global. La oposicion entre Washington y Moscu impuso una politica de extrema prudencia en el "patio trasero" de la potencia del Norte, condenando a la region a permanecer en una posicion marginal (37). Miller reduce la doctrina regional a un conjunto de consideraciones financieras. Para la investigadora, las relaciones bilaterales se basaban justamente en una suerte de incompatibilidad estructural entre las economias de ambos campos, lo que explicaria, en ultimo termino, el caracter limitado de las interconexiones sovietico-latinoamericanas.

La publicacion de Cole Blasier ofrece una perspectiva distinta. Su analisis--que puede ser visto tambien como un testimonio directo, ya que el autor formo parte del Instituto Latinoamericano de Moscu--presenta un enfoque mas amplio del fenomeno. Blasier subraya con insistencia el rol de los factores politicos y militares, a la vez que profundiza sobre los programas de propaganda (publicacion y envio de revistas rusas traducidas al castellano, creacion de organizaciones de amistad, intercambios humanos y turisticos, asignacion de becas de estudio). Por otro lado, el experto logra demostrar de manera convincente que los lazos con America Latina no se vieron determinados unicamente por las acciones diplomaticas de los gobiernos respectivos, sino mas bien por una amalgama compleja de redes interconectadas, compuestas por agentes estatales y privados (38). Aunque no niega la relativa marginacion del continente en la optica global de Moscu, Blasier se refiere a la vision "romantica" de ciertos dirigentes sovieticos hacia la evolucion politica de algunos paises, en particular hacia Cuba y Chile. Son estas afinidades innegables, que operan junto a las pretensiones estrategicas y las necesidades financieras, las que ayudan a entender de mejor forma la consolidacion de la politica sovietica en Latinoamerica, resultado de una mezcla confusa de objetivos pragmaticos y convicciones revolucionarias.

La segunda mitad de los anos ochenta y los comienzos de los noventa vieron nacer una serie de publicaciones sobre estas materias (39). Sin embargo, el libro del profesor ruso Ilya Prizel, establecido en Estados Unidos, amerita un comentario aparte (40). Gracias a abundantes fuentes provenientes de la URSS, el intelectual ambiciona desentranar la evolucion de las percepciones y los imaginarios de los actores sovieticos respecto a la realidad latinoamericana durante los tensos anos de la era de Leonid Brezhnev (1964-1982), proponiendo de esta forma algunas interpretaciones muy sugestivas sobre las visiones predominantes ligadas a diversos aspectos de la vida en el continente: el rol de la Iglesia catolica, el de la Fuerzas Armadas, la importancia de los sindicatos y de los partidos politicos.

Esta iniciativa original le permitio constatar que los especialistas rusos, aunque poco numerosos, lograron influir decisivamente en las percepciones y decisiones de las autoridades, determinando en parte la doctrina oficial del regimen hacia America Latina. La originalidad de esta tesis reside en la reivindicacion de la intelligentsia: en efecto, un equipo solido de informantes se encargaba de estudiar con atencion la evolucion politico-social del territorio de ultramar. Ello comprueba el papel fundamental ejercido por ciertos actores no necesariamente asociados a la diplomacia oficial, pero perfectamente capaces de generar un impacto en la logica de las relaciones. En consecuencia, se debe ir mas alla de la esfera estatal para adentrarse en las complejidades del problema.

Ilya Prizel tambien tiende a enfatizar las limitaciones inherentes de las ambiciones sovieticas impuestas por la presencia norteamericana (41). El debate en torno al pragmatismo y al rol de las convicciones ideologicas no constituyo en absoluto una particularidad del analisis del caso latinoamericano. Al contrario, desde los anos setenta, en un contexto internacional marcado por la Guerra de Vietnam y por las revelaciones de los planes secretos de la CIA42, se desarrollo una tendencia historiografica calificada de "post-revisionista" (43). Caracterizada por la adopcion de perspectivas "realistas", esta corriente tendia a minimizar las afinidades politicas y a subordinarlas a los calculos geoestrategicos (44).

Pero a fines de los ochenta, el surgimiento de una nueva generacion de jovenes intelectuales --mas distanciados de las rivalidades que tanto embargaban a sus predecesores--favorecio una renovacion de las visiones pragmaticas dominantes en los debates sobre las relaciones internacionales. A partir de ese momento, definido por la caida del Muro de Berlin, una cantidad creciente de contribuciones academicas provenientes de variadas disciplinas logro ofrecer aproximaciones intelectuales mas sofisticadas. Uno de los objetivos consistia en superar una historia de los meros contactos interestatales, con el fin de poder adentrarse en las sensibilidades sociales y psicologicas (45). Ademas, esta nueva orientacion, de renovadas implicancias teoricas y metodologicas, fue acompanada de un retorno a los "paradigmas ideologicos", claramente desplazados durante las decadas de 1970 y 1980, que provoco una intensificacion de las discusiones relativas a las motivaciones reales que incentivaron el antagonismo Este-Oeste.

Este breve repaso permite plantear que las controversias sobre los moviles que determinaron la politica exterior de las superpotencias sobrepasaron largamente el ambito de los vinculos sovietico-latinoamericanos. En este sentido, los textos evocados en este capitulo cristalizan adecuadamente las inquietudes academicas predominantes en Occidente, aplicandolas a un terreno especifico. La mayoria de los trabajos sobre las relaciones entre Moscu y America Latina redactados a fines de la Guerra Fria privilegian una mirada mas bien pragmatica. En efecto, se ha

(42) Durante los anos 1966-1967, la revista californiana Ramparts llevo a cabo una serie de pesquisas que le permitieron descubrir la existencia de diversas operaciones clandestinas de la CIA, provocando un enorme escandalo. Ramparts logro, por ejemplo, revelar los lazos secretos entre la Agencia de Inteligencia norteamericana y el Congreso por la Libertad de la Cultura, donde participaron numerosos intelectuales europeos. Frances Stonor Saunders, La CIAy la Guerra Fria cultural (Madrid: Debate, 2001), 531-534. tendido por mucho tiempo a desfavorecer las perspectivas socioculturales. Como consecuencia, al recalcar la importancia del "interes nacional", de las decisiones gubernamentales y de los imperativos economicos, la historiografia ha desplazado en demasia los componentes culturales y las convicciones intimas de los habitantes. Resulta indispensable ampliar el horizonte de las preocupaciones para integrar elementos comunmente marginados del estudio de la "Guerra Fria latinoamericana". Por fortuna, aunque de forma aun paulatina, hoy en dia se puede apreciar un mayor interes hacia numerosos fenomenos tradicionalmente dejados de lado.

5. Despues de la Guerra Fria: una renovacion aun limitada

A pesar de las nuevas posibilidades ofrecidas por el contexto internacional de pos-Guerra Fria, los anos noventa no produjeron una aceleracion decisiva de los estudios ligados a los lazos sovietico-latinoamericanos. Mas alla del caso cubano, que ha sido objeto de analisis reveladores (46), son relativamente escasas las contribuciones surgidas durante el decenio. Esta situacion, sin embargo, contrasta fuertemente con la mayor accesibilidad publica a los centros de archivo, particularmente aquellos de la ex-Union Sovietica. Pareciera que durante esta epoca, la desaparicion de la superpotencia no ha estimulado mayores investigaciones sobre su politica exterior, revelando la existencia de una correlacion entre el peso real de Moscu y los intereses academicos. Es mas, en las mismas instituciones rusas estas cuestiones no han excitado mayor curiosidad. Como lo indica Irene Herrmann, la Guerra Fria no se ha consolidado como un objeto de estudio privilegiado para la comunidad intelectual local, que tiende a profundizar con mas ahinco sobre problemas asociados con el regimen zarista o la Segunda Guerra Mundial. Por otro lado, los especialistas rusos suelen subrayar los elementos politicos y las perspectivas pragmaticas, factores que, segun ellos, determinaron la evolucion de la confrontacion (47).

La notoria y sorprendente precariedad respecto a la cuestion en este periodo comenzo a verse alterada a partir de 1998. Ese ano, un grupo de historiadores asentados en Santiago de Chile dio un gran paso. Bajo la iniciativa del Centro de Estudios Publicos (CEP), la revista de esta institucion publico un conjunto impresionante de fuentes documentales, acompanadas de un articulo notable de las investigadoras rusas Olga Ulianova y Eugenia Fediakova. Estas ultimas efectuaron un gran esfuerzo al traducir y reunir en un volumen una serie de materiales compuestos fundamentalmente de informes diplomaticos (48). Estas fuentes fueron complementadas en el siguiente numero de la revista con una entrevista realizada a un personaje clave: el antiguo vicedirector de la KGB y responsable del Departamento Latinoamericano entre 1968 y 1972, Nikolai Leonov, quien emitio su opinion sobre diversos fenomenos, tales como la actitud del Kremlin hacia el gobierno de Allende y los vinculos intimos entablados con Cuba (49).

Aquello fue complementado con un estudio sobre un tema inedito, revelando una situacion sorprendente: la ayuda financiera otorgada por el Partido Comunista sovietico a su homologo chileno. Gracias a los archivos rusos, Ulianova y Fediakova pudieron concluir que existia un lazo estrecho y sistematico que unia a ambas organizaciones. En 1973, por ejemplo, el Partido Comunista de Chile recibio de su contraparte la suma nada despreciable de 645.000 dolares, transformandose en el quinto organo mas beneficiado despues de los partidos comunistas italiano, frances, estadounidense y finlandes (50). En el ano 2000, Ulianova completo esta informacion mediante un texto destinado a analizar las percepciones de los actores moscovitas respecto a la evolucion politica de Chile. Para ello, la historiadora pudo entrevistar a diversas figuras de la diplomacia sovietica y utilizar numerosos documentos de archivo que fueron, en parte, publicados en un anexo (51).

El valor de estas investigaciones es innegable. Gracias a ellas, se ha podido revaluar la posicion estrategica que el continente poseia a los ojos de Moscu. Las declaraciones de Leonov sobre la importancia de la Revolucion Cubana o las elocuentes estadisticas sobre la asistencia financiera a los partidos comunistas invitan a repensar el "caracter marginal" que se ha atribuido tradicionalmente al territorio. No obstante, y a pesar del impacto de estos estudios, esta iniciativa no fue acompanada de otras similares en las diferentes naciones de America Latina (52). Incluso, en la actualidad, mas alla de ciertas pesquisas sobre territorios especificos, aun no ha aparecido una sintesis ambiciosa sobre la politica de la URSS en la zona durante la Guerra Fria.

Algunos casos asociados a la historia de realidades locales merecen ser citados, ya que han logrado desentranar detalles menos conocidos (53). A fines de los noventa, Danuta Paszyn evaluo la actitud sovietica hacia diversos regimenes de Centroamerica a partir de 1979, ano de la Revolucion Sandinista en Nicaragua, concluyendo que la postura del Kremlin se caracterizaba por su realismo pragmatico (54). El periodista argentino Isidoro Gilbert volvio a examinar la cuestion de las vinculaciones entre su pais y la potencia socialista en un libro abundante, pero no exento de problemas metodologicos graves que obligan a mantener una mirada cuidadosa. El antiguo corresponsal en Moscu posee el merito de ahondar en una serie de problemas que van desde la importancia economica de Argentina para la URSS hasta los vinculos culturales y humanos establecidos entre ambas naciones (55). Sin embargo, las fuentes son mal y escasamente citadas, lo que hace que muchas veces surjan dudas acerca de la veracidad de las mismas.

Dos iniciativas muy recientes consagradas a Cuba deben ser esbozadas tambien: en primer lugar, el libro de Leila Latreche, aparecido en Francia y que revisa los grandes rasgos de las relaciones cubano-sovieticas, utilizando un conjunto de fuentes ineditas (56). Una segunda contribucion es la de la cubana Damaris Punales-Alpizar, quien analiza con mucha sensibilidad los intercambios intelectuales reciprocos, asi como la importancia abrumadora de la presencia sovietica en la Isla, para la formacion de la matriz identitaria local. Para la especialista, el ascendiente profundo de la cultura rusa en suelo cubano marco decididamente el imaginario de los habitantes, creando una autentica "comunidad sentimental sovietico-cubana" (57).

A mediados de la decada del 2000, un estudio del profesor Christopher Andrew, basado esencialmente en las notas manuscritas dejadas por el otrora agente de la KGB Vasili Mitrojin, pretendia ofrecer una vision global de la politica del Kremlin en el llamado Tercer Mundo. Un primer capitulo, dedicado exclusivamente a America Latina, examina las prioridades de la inteligencia sovietica en la zona, afirmando que la KGB impuso una politica "voluntarista" en los territorios del "Sur" y que el continente constituyo para los responsables, en especial durante el mandato de Yuri Andropov (1967-1982), un eje clave de esta ofensiva. Segun el ingles, el espionaje ruso creyo por mucho tiempo que el resultado de la Guerra Fria se definiria en el Tercer Mundo y que, en consecuencia, la historia mundial dependia de las estrategias aplicadas en estos paises (58). Es interesante constatar que esta conviccion fue reiterada por Nikolai Leonov, quien expresa que "nos guiabamos por la idea de que el destino de la confrontacion mundial entre Estados Unidos y la Union Sovietica, entre el capitalismo y el socialismo, se resolveria en el Tercer Mundo. Esa era la premisa basica" (59).

Consideraciones finales

Las ultimas impresiones evocadas parecen ser compartidas por el historiador noruego Odd Arne Westad, autor de una obra notable sobre las relaciones internacionales durante la Guerra Fria. Su hipotesis central queda reflejada en la siguiente aseveracion:

"Suele decirse que la Guerra Fria fue una lucha entre dos superpotencias por la supremacia militar y el control ideologico; una lucha centrada en Europa. Afirmamos, por el contrario, que los aspectos mas relevantes de la Guerra Fria no fueron ni militares, ni estrategicos, ni centrados en Europa, sino que estuvieron mas bien ligados al desarrollo social y politico del Tercer Mundo" (60).

Estas conclusiones constituyen un punto de partida teorico que debiera estimular la revaluacion de la posicion estrategica e ideologica del continente latinoamericano durante el tenso contexto de la Guerra Fria. Bajo este nuevo y estimulante escenario intelectual, los lazos multiples entablados con la URSS estan llamados a transformarse en un objeto de estudio preponderante para concebir de mejor manera la logica excepcional que condiciono el enfrentamiento multilateral.

Por lo demas, en la actualidad existen condiciones favorables para una consistente renovacion historiografica. Los archivos moscovitas--en particular, los del Partido Comunista de la URSS, asi como los de las instituciones gubernamentales--han abierto sus puertas a la comunidad internacional, pero han sido insuficientemente explotados en lo que respecta a America Latina. Esto debiera incitar a una ampliacion de las colaboraciones academicas con especialistas rusos (se han visto los resultados positivos que esto ha generado en Chile), quienes en la actualidad mantienen una mirada abierta y entusiasta hacia el mundo occidental, lo que se ha reflejado en la multiplicacion de los esfuerzos colectivos llevados a cabo con intelectuales europeos y norteamericanos.

Hoy en dia el acercamiento hacia las influencias de Moscu durante la Guerra Fria debe hacerse imperativamente a traves de la ampliacion de los contactos con instituciones rusas, lo cual no solo facilitaria el acceso a multiples fuentes inexploradas (se debe pensar tambien en la posibilidad de realizar entrevistas a actores relevantes, un privilegio infrecuente que solo ofrece la historia reciente), sino que ampliaria las alternativas tematicas susceptibles de ser tratadas: en efecto, los archivos de la ex-URSS ofrecen abundantes testimonios, por ejemplo, sobre las vinculaciones intelectuales y artisticas, los intercambios con los organismos de amistad reciproca, los viajes de delegaciones latinoamericanas mas alla del Muro de Berlin.

Por muchos anos, las interpretaciones sobre la cuestion se han basado indistintamente en la lectura de fuentes periodisticas. Durante los conflictivos decenios de la segunda mitad del siglo XX, estas ultimas eran practicamente las unicas que podian ser abordadas sin muchas dificultades. Los anos noventa alteraron el panorama, multiplicando los documentos accesibles y las opciones de cooperacion. Por ello, una renovacion tematica de los lazos debe ir acompanada de una renovacion metodologica y heuristica. Las condiciones existen, mas los esfuerzos aun han sido insuficientes. En este sentido, son lamentables, por supuesto, las precariedades respecto al estudio de las relaciones reciprocas, pero existe la esperanza de que esta situacion no perdure por mucho tiempo, dando paso a una innovacion necesaria, que la presente contribucion pretende modestamente ayudar a estimular.

DOI: dx.doi.org/10.7440/histcrit55.2015.10

Articulo recibido: 03 de febrero de 2014

Aprobado: 21 de julio de 2014

Modificado: 28 de julio de 2014

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Rafael Pedemonte

Estudiante del doctorado en Historia de la Universidad de Paris 1 PantheonSorbonne (Francia). Licenciado en Historia de la Pontificia Universidad Catolica de Chile y Magister en Historia de la Universidad de Lovaina (Belgica). Miembro del Laboratorio de Investigacion UMR-IRICE 8138 y del Laboratorio de Historia Eslava de la Universidad de Paris 1. Entre sus publicaciones mas recientes se encuentran: "Los contactos humanos y la 'diplomacia cultural': Chile y la Union Sovietica, 1959-1970", en La Guerra Fria y las Americas, eds., Avital Bloch y Maria del Rosario Rodriguez (Morelia: Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo, 2013), 417-435, y "La guerre froide culturelle en Amerique latine: les espaces d'amitie et d'echange avec l'Union sovietique", Cahiers des Ameriques - Figure de l'Entre: Amities. Le cas des mondes Americains 2 (2012): 137-152. rafaelpedemonte@hotmail.com

* El presente articulo se inserta en el cuadro de una tesis doctoral en curso, efectuada en la Universidad Paris 1 Pantheon-Sorbonne, y que lleva por titulo transitorio "La 'guerre pour les idees en Amerique Latine': representations locales et relations culturelles avec l'Union sovietique (1959-1973)".

(1) John Lewis Gaddis, The Long Peace: Inquiries into the History of the Cold War (Nueva York: Oxford University Press, 1987).

(2) Greg Grandin, The Last Colonial Massacre: Latin America in the Cold War (Chicago: University of Chicago Press, 2004), 17.

(3) Ver, entre otros: A. Sizonenko, La URSSy Latinoamerica: ayer y hoy (Moscu: Progreso, 1972).

(4) Joseph Gilbert, "What We Know and Should Know: Bringing Latin America More Meaningfully into Cold War Studies", en In From the Cold: Latin America's New Encounter with the Cold War, eds., Joseph Gilbert y Daniela Spencer (Durham: Duke University Press, 2008), 9-10.

(5) Las relaciones cubano-sovieticas constituyen una excepcion. El vinculo que ligo a ambos Estados ha sido objeto de profundas investigaciones, las cuales no han omitido consultar fuentes rusas. El caso mas interesante es la obra de Aleksandr Fursenko y Timothy Naftali, 'One Hell of Gamble': Khrushchev, Castro, and Kennedy, 1958-1964 (Nueva York: Norton, 1997). Las interpretaciones de este volumen estan basadas fundamentalmente en el uso abundante e inteligente de documentos de archivos moscovitas. Sin embargo, este impulso no ha incentivado un mayor interes por los lazos artisticos y humanos, que sigue siendo un tema practicamente no abordado.

(6) Jerry Hough, "The Evolving Soviet Debate on Latin America", Latin America Research Review 16: 1 (1981): 124-125.

(7) Roger Hamburg, The Soviet Union and Latin America, 1953-1963 (Ann Arbor: University Microfilms, 1965).

(8) Cole Blasier, The Giant's Rival. The USSR and Latin America (Pittsburgh: University of Pittsburgh Press, 1987), 191.

(9) Herbert Dinerstein, "Soviet Policy in Latin America", The American Political Science Review 61: 1 (1967): 80-90.

(10) Carlos Muniz, La URSS y America Latina (50 anos de relaciones diplomaticas y economicas) (Lima: Francisco Moncloa, 1968).

(11) Gregory Oswald, ed., Soviet Image of Contemporary Latin America: A Documentary History, 1960-1968 (Austin: University of Texas Press, 1970).

(12) Stephen Clissold, ed., Soviet Relations with Latin America, 1918-68: A Documentary Survey (Londres: Oxford University Press, 1970).

(13) Gregory Oswald y Anthony Strover, ed., La Union Sovieticay la America Latina (Mexico: Letras, 1972).

(14) Bayram Riza y Catherine Quirk, "Relaciones culturales entre la Union Sovietica y America Latina", en La Union Sovieticay la America Latina, eds. Gregory Oswald y Anthony Strover (Mexico: Letras, 1972), 39-51.

(15) Ronald Pope, "Soviet Foreign Policy toward Latin America", World Affairs 135: 2 (1972): 139-170.

(16) Donald Herman, ed., The Communist Tide in Latin America: A Selected Treatment (Austin: The University of Texas, 1973), 9.

(17) James Theberge, Presencia sovietica en America Latina (Santiago: Editorial Gabriela Mistral, 1974).

(18) Theberge edito tambien una obra dedicada al problema de la presencia naval sovietica en Latinoamerica. El acento estaba puesto en las implicaciones estrategicas de esta politica y en los intereses ocultos del programa maritimo de Moscu. James Theberge, Soviet Seapower in the Caribbean: Political and Strategic Implications (Nueva York: Praeger, 1972).

(19) Leon Goure y Morris Rothenberg, Soviet Penetration of Latin America (Miami: University of Miami, 1975).

(20) Leon Goure y Morris Rothenberg, Soviet Penetration, VI.

(21) Stephen Cheston y Bernard Loeffke escriben una obra cuya intencion no era ofrecer nuevos elementos, sino hacer accesible la informacion a los estudiantes. Los redactores, sin embargo, publican articulos interesantes, traducidos del ruso, y facilitan la comprension del aparato diplomatico sovietico relativo a America Latina. El hecho de que reconozcan el caracter general del libro constituye un sintoma revelador que demuestra el interes creciente por estas problematicas. Stephen Cheston y Bernard Loeffke, Aspects of Soviet Policy toward Latin America (Nueva York: MSS Information Corporation, 1974).

(22) Cole Blasier, The Giant's Rival, 192 y 210.

(23) Ruben Berrios y Cole Blasier, "Peru and the Soviet Union (1969-1989): Distant Partners", Journal of Latin American Studies 23: 2 (1991): 366-367.

(24) Entre 1973 y 1976, tambien se efectuaron golpes de Estado de tendencia anticomunista en Argentina y Uruguay, haciendo del Cono Sur una zona dominada por juntas militares fuertemente hostiles a las influencias sovieticas.

(25) Solo por nombrar algunas de las obras mas citadas de este periodo sobre las relaciones Cuba-URSS, veanse: Bruce Jackson, Castro, the Kremlin, and Communism in Latin America (Baltimore: Johns Hopkins Press, 1969); Andres Suarez, Cuba: Castroism and Communism, 1959-1966 (Cambridge: MIT Press, 1969); Blanca Torres Ramirez, Las relaciones cubano-sovieticas, 1959-1968 (Mexico: El Colegio de Mexico, 1971).

(26) William Ratliff, Castroism and Communism in Latin America, 1959-1976: The Varieties of Marxist-Leninist Experience (Washington: American Enterprise Institute for Public Policy Research, 1976).

(27) Jacques Levesque, L'URSS et sapolitique internationale de Lenine a Gorbatchev (Paris: Armand Colin, 1988).

(28) Jerry Hough, "The Evolving Soviet".

(29) Robert Leiken, Soviet Strategy in Latin America (Nueva York: Praeger, 1982).

(30) No hay que olvidar que desde 1976, ano de la llegada al poder de Rafael Videla, Argentina estaba dominada por dictaduras militares anticomunistas.

(31) Aldo Cesar Vacs, Discreet Partners: Argentina and the USSR since 1917 (Pittsburgh: University of Pittsburgh Press, 1984), 60.

(32) Aldo Cesar Vacs, Discreet Partners. El volumen en espanol fue publicado el mismo ano, 1984.

(33) Mario Rapoport, "Argentina and the Soviet Union: History of Political and Commercial Relations (19171955)", The Hispanic American Historical Review 66: 2 (1986): 239-285.

(34) Isabel Turrent, La Union Sovietica en America Latina: el caso de la Unidad Popular (Mexico: El Colegio de Mexico, 1984).

(35) Isabel Turrent, "La Union Sovietica en America Latina: el caso de Brasil", Foro Internacional 27: 1 (1986): 75- 101.

(36) Isabel Turrent, La Union Sovietica, 17.

(37) Nicola Miller, Soviet Relations with Latin America, 1959-1987 (Cambridge: Cambridge University Press, 1989), 5-22.

(38) Cole Blasier, The Giant's Rival, 10-15.

(39) Entre los trabajos dedicados al tema, se pueden mencionar los siguientes: Hector Cardenas, Historia de las relaciones entre Mexico y Rusia (Mexico: FCE, 1993); Dennis Bark, The Red Orchestra: Instruments of Soviet Policy in Latin America and the Caribbean (Stanford: Hoover Institution Press, 1986); Wayne Smith, ed., The Russians Aren't Coming: New Soviet Policy in Latin America (Boulder: Rienner, 1992); Augusto Varas, ed., Soviet-Latin American Relations in the 1980s (Boulder: Westview Press, 1987).

(40) Ilya Prizel, Latin America through Soviet Eyes. The Evolution of Soviet Perceptions during the Brezhnev Era, 1964- 1982 (Cambridge: Cambridge University Press, 1990).

(41) Ilya Prizel, Latin America through Soviet Eyes, 151-154.

(43) El "post-revisionismo" hacia referencia a una tendencia anterior, desarrollada a comienzos de los anos 1960 gracias a los esfuerzos de investigadores estadounidenses de izquierda. Esta corriente, bautizada de "revisionista", subrayaba los estimulos financieros de la confrontacion y explicaba el aumento de las tensiones por los deseos expansionistas de Washington. El acento estaba puesto en las consideraciones geopoliticas y en los calculos estrategicos, factores que determinaron las decisiones de las autoridades. El caso mas conocido es el del historiador William Appleman Williams, quien escribio en 1959 una obra clasica: The Tragedy of American Diplomacy (Cleveland/Nueva York: The World Publishing Company, 1959).

(44) Nigel Gould-Davies, "Rethinking the Role of Ideology in International Politics during the Cold War", Journal of Cold War Studies 1: 1 (1999): 94-95.

(45) Jessica Gienow-Hecht, "Introduction. On the Division of Knowledge and the Community of Thought: Culture and International History", en Culture and International History, eds. Jessica Gienow-Hecht y Frank Schumacher (Nueva York: Berghahn Books, 2003), 9.

(46) Ver las obras originales, sustentadas por el uso de fuentes anteriormente inaccesibles, de Aleksandr Fursenko y Timothy Naftali, 'One Hell of Gamble', y de James Blight, Bruce Allyn y David Welch, Cuba on the Brink: Castro, the Missile Crisis, and the Soviet Collapse (Nueva York: Pantheon, 1993).

(47) Irene Herrmann, "Une vision de vaincus? La guerre froide dans l'historiographie russe aujourd'hui", en Une Europe malgre tout: 1945-1990. Contacts et reseaux culturels, intellectuels et scientifiques entre europeens dans la guerre froide, eds. Antoine Fleury y Lubor Jilik (Bruselas: Peter Lang, 2009), 453-459.

(48) "Chile en los archivos de la URSS (1959-1973): Comite Central del PCUS y del Ministerio de Relaciones Exteriores de la URSS", Estudios Publicos 72 (1998): 391-443.

(49) Nikolai Leonov, "El general Nikolai' Leonov en el CEP", Estudios Publicos 73 (1999): 65-102.

(50) Olga Ulianova y Eugenia Fediakova, "Algunos aspectos de la ayuda financiera del Partido Comunista de la URSS al comunismo chileno durante la Guerra Fria", Estudios Publicos 72 (1998): 113-148.

(51) Olga Ulianova, "La Unidad Popular y el Golpe Militar en Chile: percepciones y analisis sovieticos", Estudios Publicos 79 (2000): 83-171.

(52) Recientemente, una contribucion extraordinaria propone una serie de documentos sovieticos sobre la historia temprana del comunismo colombiano (sus lazos con el Komintern entre 1927 y 1933). A pesar del interes innegable de este imponente volumen, no se ha integrado al analisis, ya que no abarca el contexto de la Guerra Fria. Klaus Meschkat y Jose Maria Rojas, Liquidando el pasado: la izquierda colombiana en los archivos de la Union Sovietica (Bogota: Taurus, 2009).

(53) No se ha querido incluir en este ensayo una serie de publicaciones pertinentes sobre la cuestion del impacto de la Guerra Fria en America Latina. A pesar de su calidad, estos trabajos no tratan de un modo directo la presencia sovietica, priorizando mas bien los lazos interamericanos o aquellos con la potencia norteamericana. Ameritan ser resaltados: Hal Brands, Latin America's Cold War (Cambridge: Harvard University Press, 2010); Joseph Gilbert y Daniela Spencer, In From the Cold; y Tanya Harmer, Allende's Chile & the Inter-American Cold War (Chapel Hill: The University of North Carolina Press, 2011).

(54) Danuta Paszyn, The Soviet Attitude to Political and Social Change in Central America, 1979-1990: Case Studies on Nicaragua, El Salvador and Guatemala (Nueva York: St. Martin's Press, 2000). Se ha esbozado este caso a pesar de que cronologicamente escapa al proposito, ya que constituye uno de los escasos volumenes de este periodo que dedica la totalidad de sus paginas al problema de los lazos sovietico-latinoamericanos. Otros estudios, no muy numerosos por cierto, se habian ya interesado antes en los vinculos entre la URSS y la Nicaragua sandinista.

(55) Isidoro Gilbert, El oro de Moscu. Historia secreta de la diplomacia, el comercio y la inteligencia sovietica en la Argentina (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 2007).

(56) Leila Latreche, Cuba et l'URSS. 30 ans d'une relation improbable (Paris: L'Harmattan, 2011).

(57) Damaris Punales-Alpizar, Escrito en cirilico: el ideal sovietico en la cultura cubana posnoventa (Santiago: Cuarto Propio, 2012). Una obra reciente se inserta exactamente en la misma perspectiva: Jacqueline Loss, Dreaming in Russian: The Cuban Soviet Imaginary (Austin: University of Texas Press, 2013).

(58) Christopher Andrew y Vassili Mitrokhine, Le KGB a l'assaut du tiers-monde: agression-corruption-subversion, 1945- 1991 (Paris: Le Grand Livre du Mois, 2008).

(59) Nikolai Leonov, "El general Nikola' Leonov en el CEP", 85.

(60) Odd Arne Westad, La guerre froide globale. Le tiers-monde, les Etats-Unis et l'URSS (1945-1991) (Paris: Payot, 2007), 419.
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Title Annotation:Tema abierto
Author:Pedemonte, Rafael
Publication:Revista Historia Critica
Date:Jan 1, 2015
Words:10609
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