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Una aproximacion a la integracion del servicio religioso en la Corte de Fernando el Catolico: su papel dentro y fuera del sequito regio.

An approximation to the integration of religious service in the court of Ferdinand the Catholic: its role within and outside the royal entourage

I. INTRODUCCION

La imbricacion entre los poderes politicos y religiosos, omnipresentes en las sociedades pre-modernas europeas, alcanza algunos de sus picos recurrentes en los impulsos reformistas. La herencia del Medievo ofrece a finales del siglo XV un amplio bagaje de situaciones y estrategias que evidencian la conexion entre politica y reforma, y asi han sido puestos en valor por diferentes especialistas (1). Para el gobierno de los Reyes Catolicos expresiones como el maximo religioso o la reforma antes de la Reforma han sido algunas de las formulaciones teoricas con mas exito en la historiografia para conceptualizar y actualizar dicho problema (2). Tanto es asi que podriamos considerarlos como algunos de los epitomes mas caracteristicos de los cambios producidos durante su reinado. Es mas, podriamos considerarlos como algunos de los rasgos mas modernos de su reinado. Bajo su paraguas no solo se reproduce la pugna entre franciscanos y dominicos, claustrales y observantes, o rigoristas y anti-rigoristas. Se engloba igualmente el recurso, tan caracteristico de siglos posteriores, de encumbrar a una orden tipicamente hispana, la jeronima en este caso, como pilar en las politicas del Estado. El ejemplo mas representativo es el papel de Hernando de Talavera en la politica de su tiempo. No obstante la relacion entre la Orden y la Monarquia (y las elites, en su conjunto) jalono la vida politica y ceremonial de la Corte de los Reyes Catolicos (3). En esta misma direccion, mucho mas relevante resulta la defensa de las lineas directrices del Patronato Regio y, en general, la responsabilidad del poder politico sobre las conciencias de sus subditos. La sintonia entre los grupos de poder fernandino e isabelino parece que fue firme en este ambito y, con sus matices, tambien resulto eficaz. Se trata de uno de los pilares mas estables del senorio a una y, si eso supone una fortaleza en la concrecion del programa, supone tambien ciertas peculiaridades en la manera en como se vivio dentro del nucleo politico/cortesano, tambien en el grupo religioso. Observaremos a lo largo de estas paginas como es posible percibir una progresiva vinculacion de la cuestion religiosa con la Capilla y el aparato cortesano en su conjunto. Posiblemente podamos achacar esta evolucion a la propia madurez de las politicas aplicadas durante el reinado. Pero tambien es importante ponderar el peso que la cuestion religiosa tuvo para la articulacion de los servidores cortesanos (los conocidos como partidos) cuando ese proyecto paso a ser debatido, pudiendo observar la influencia de las sucesivas crisis dinasticas y en especial la muerte de Isabel I.

La idea no es radicalmente novedosa. Asi pues, si bien el liderazgo de los soberanos, en cuanto tales, ha sido tenido en cuenta por la historiografia, el caracter vehicular del problema religioso ha llevado a los estudiosos a proponer un punto de vista mas totalizador. Se han estudiado las herramientas que hicieron posible el despliegue de la politica religiosa en tiempos de los Reyes Catolicos (4). Se ha debatido y puesto especial enfasis en la ideologia de dichas innovaciones (5). Incluso nos son relativamente bien conocidos los grupos de poder, tanto masculinos como femeninos, que apoyaron la tarea de la reina (6). Fernando II y su partido han recibido tambien su oportuna atencion, en especial tras el ascenso al poder de Juana I y su marido Felipe (7). Gracias a esos trabajos hoy en dia conocemos algunos de sus rasgos definitorios y en especial les debemos su apelativo de rigorista, por oposicion a las ideas flamencas y de determinados sectores de las elites castellanas contrarias a esta politica que alzan su voz con el debilitamiento y muerte de la reina. En esta ocasion nos detendremos en el analisis de la Capilla de Fernando II desde una perspectiva cronologica mas amplia. Observando el entorno cortesano y sus cambios en el trascurso de los largos anos de su reinado nos proponemos mostrar el papel de la Capilla en el sistema cortesano del momento. Sin duda se destacara su caracter de espacio de religiosidad especifico del monarca. Pero nuestras reflexiones se detendran especialmente en la Capilla como un ambito de reconocido abastecimiento de grandes colaboradores regios, como parte del entramado del partido fernandino, aspecto en absoluto desconocido para los soberanos de su entorno (8). Trabajos de gran calado nos animan a plantear nuestro enfoque hacia la vertiente humana de aquel grupo de religiosos, ponderado su posicion en el seno de los colaboradores fernandinos y dejando de lado otras vertientes, como la material y la ceremonial, subrayadas por Fleckenstein. Sin duda resultan esenciales para comprender en su conjunto el funcionamiento del organo religioso de la Corte, pero son imposibles de abordar en un estudio de estas caracteristicas (9). Este trabajo, por tanto, se articulara desde una doble vision fraccionada a su vez en cuatro. En primer lugar la definicion de las condiciones internas de la Capilla en el juego cortesano (sus contornos y sus funciones) y, por otro lado, las condiciones extrinsecas al propio organo religioso que afectaron a su funcionamiento (su presencia en las redes internas en la Corte y su capacidad para proyectarse hacia el exterior). Todo ello desde una perspectiva diacronica a lo largo del reinado fernandino.

Para ello deben tenerse en cuenta las especiales consideraciones que matizan y contextualizan el gobierno del Rey Catolico. En especial puede destacarse el caracter combativo del monarca, ya sea en la administracion castellana, o con los poderes eclesiasticos (tanto dentro como fuera de las fronteras de sus reinos). Nos referimos a la pugna entre el soberano y el clero de sus reinos, en especial el barcelones, por su implicacion en el programa de gobierno fernandino (los redrec) (10). Pero tambien valoramos las tensas relaciones del rey con el papado, ya sea en calidad de principes italianos o de su caracter de principe hispano, recordando por tanto su defensa del patronato regio. Desde todas estas consideraciones nos adentraremos en un analisis que procurara abordar la relacion poliedrica del ultimo trastamara con el clero de sus reinos asi como la participacion de este en los afanes politicos de Fernando II.

II. RASGOS CARACTERISTICOS DE LA CAPILLA DEL REY CATOLICO

Tanto por la liturgia regia como por la fuerte conexion entre el clero y la realeza, la dimension religiosa es uno de los aspectos que caracterizan al poder regio medieval. Desde la cuna carolingia, la actividad de los clerigos letrados fue conociendo diferentes niveles de presencia en el entorno regio. No resulta novedoso, por tanto, subrayar el hecho de que gran parte de los colaboradores de los monarcas medievales procedieron del estamento clerical y que su influencia se dejo sentir en la justificacion e impulso de las principales gestas de los soberanos (11). Su presencia en la cancilleria hizo valer sus derechos en la compleja pugna por el establecimiento del poderio real absoluto a la vez que establecia los mecanismos para el afianzamiento de su memoria (12). Otros volcaron su experiencia en la administracion del propio peculio regio. Por ultimo una pleyade de ellos jalono la politica ceremonial de la Monarquia desde la uncion o coronacion (en aquellos casos aplicables) hasta las exequias reales, pasando por las multiples ceremonias de conmemoracion de la Monarquia ya fuese en el seno de la Corte o a lo largo del reino (13).

Todo ello propicio la creacion de un lenguaje basado en la metafora religiosa encargado no solo de ensalzar a la Monarquia sino tambien a los propios servidores regios. El mas evidente es el de la <<Corte celestial>>, pero incluso las imagenes religiosas sirven a los pensadores medievales para justificar o proyectar el sistema cortesano. Para el reinado de los Reyes Catolicos resulta sugerente, por ejemplo, la afirmacion del anonimo autor de la cronica incompleta que ensalza la figura de los cronistas a la posicion de evangelistas de lo temporal (14). Junto a ello habria que incorporar, al menos, otra dimension al servicio regio que tendra una gran importancia en nuestro trabajo: la carga simbolica de la tradicion a la hora de configurar un espacio identitario y politico, defendido en diferentes ocasiones por la sociedad politica bajomedieval. Es por ello por lo que detendremos nuestro analisis en primer lugar en el perfil institucional, en los cambios y permanencias observables en el entorno del Rey Catolico, pues suponen la base para el comportamiento de la Corte en su conjunto y tambien de la Capilla.

II.1. La evolucion institucional

Segun la vision comparada de Rita Costa Gomes, el desarrollo de las capillas regias ibericas se caracteriza, en la Baja Edad Media, por la redaccion de respectivas ordenanzas (15). Tomando la herencia del reinado de Alfonso X, sin duda estos textos proliferaron tanto en Castilla como en Portugal durante la primera mitad del siglo XV (16). En nuestro caso, el punto de inflexion radica en un hecho historico semejante aunque en una cronologia anterior al ultimo siglo medieval. Nos referimos a la redaccion de las Ordinacions de la Casa Real aragonesa, que no perdieron su vigencia durante el reinado de Fernando II. Es cierto que el esquema propuesto por el Ceremonioso sufrio numerosas modificaciones, incluso en del reinado de Pedro IV. Sin embargo podemos observar como el Rey Catolico mantuvo muchos de sus aspectos formales, en especial en los dos ambitos en los que el clero disfrutaba de una importante presencia: la Cancilleria y la Capilla (17).

Asi, sabemos que para la Corona de Aragon el canciller debia ser un arzobispo o un obispo doctor en leyes, sin que el cargo se vinculase con una dignidad concreta como habia ocurrido en Castilla. Esa misma dinamica se mantuvo en el reinado de Fernando II con importantes repercusiones si nos fijamos en quien detento ese oficio (18). Entre todos sus cancilleres destaca la figura del Cardenal Margarit, posiblemente el que mas atencion ha recibido por parte de la historiografia (19). Obispo de Elna, su papel en la politica interior y exterior de Juan II y Fernando el Catolico hizo que se mantuviera en una posicion privilegiada, incluso ante el constante absentismo que sus funciones reclamaban. Sin embargo tambien merecen ser destacados otros personajes relevantes que ocuparon dicho cargo, aunque fuese por un tiempo mas reducido. Todos ellos tuvieron importantes implicaciones en el servicio cortesano. Es el caso de Fadrique de Urries, quien destaca por ocupar entre 1466 y 1469 los cargos de canciller y capellan mayor, convirtiendose por tanto en rector de la vida de los clerigos de la Corte del joven infante (20). Pero mencion especial merece tambien Antonio de Espes, obispo de Huesca, por formar parte de la densa familia realista, al servicio de sucesivos reyes aragoneses, pero especialmente presentes en los sequitos de los ultimos trastamaras (21).

Tras estos importantes consejeros la figura de los clerigos de la Corte comienza a agotarse en la Cancilleria. Asi por ejemplo las propias Ordinacions establecian que el vicecanciller no debia de estar ordenado para poder hacer lo que por ventura no podria el canciller siendo arzobispo u obispo u otro prelado o clerigo (22), esto es, despachar sentencias criminales. Dicha recomendacion la cumplen a la perfeccion oficiales fernandinos como Alonso de la Cavalleria, Tomas Malferit, Juan Pages o Juan Monet. Pero tampoco encontramos en el sequito del monarca el oficio del enderezador de conciencia del consejo (cargo distinto al de confesor regio), para el que se requiere ser obispo, prelado, maestro en teologia o doctor en derechos. Incluso dentro de los oidores resulta complicado determinar en muchas ocasiones cual debio ser el clerigo que, junto con el oficial perteneciente al estamento de los caballeros, se encargase de despachar las suplicaciones que llegasen hasta el tribunal.

Por tanto al hablar de la clerecia integrante del entorno de Fernando II debemos detenernos especialmente en la Capilla. Ya en dicho departamento puede observarse una combinacion entre la tradicion aragonesa y la innovacion (especialmente procedente de Castilla y de poderoso sequito de su primera mujer) muy sugerente para nuestra reflexion, mas general, de su imbricacion en la politica y en la vida cortesana. Institucionalmente, y a grandes rasgos, el entorno religioso siguio organizado bajo la autoridad del abad de Santes Creus, su capellan mayor, y el de Poblet, su limosnero. Ambos seguiran siendo los pilares que articularon las relaciones de poder en el seno del clero palatino, si bien solo en teoria. Como veremos, en ambos cargos lo que puede observarse es un progresivo alejamiento de las directrices de las Ordinacions, proceso que comparten con otros ambientes del sequito regio (23).

En el caso del capellan mayor, ya hemos mencionado la figura de Fadrique de Urries y las altas cotas que llego a asumir en la infancia fernandina. No seria el unico capellan mayor antes de llegar al trono. Tambien Pedro de Embun ejercio dicho cargo entre 1467 y 1474, con un perfil mas bajo que el anterior, al menos por los datos de que disponemos en la actualidad (24). Sin embargo con la llegada al trono de Fernando II observamos como este oficial vuelve a ponerse en valor, como se observa en la figura de don Pedro de Mendoza. Este oficial fue nombrado abad de Santas Creus el 14 de septiembre de 1479 y detentaria dicho cargo hasta 1519 (25). Su preeminencia en la reforma de la abadia y su participacion en la vida politica catalana, nos es relativamente bien conocida. Sin embargo para nuestro estudio resulta interesante poner en conexion estos datos con la merma de influencia cortesana del capellan mayor aragones que personifica su mandato.

Es cierto que enviaria a un representante suyo a la Corte, Bernat Cardona (al menos entre 1479 y 1482) (26). Sin embargo poco a poco la autoridad sobre los capellanes fue recayendo de manera mas directa en quien seria el gran acompanante de Fernando II: Alonso Cortes, su sacristan mayor (cargo externo a la tradicion aragonesa y posiblemente proveniente de Navarra o Castilla). El poder de este oficial fue tal que en alguna ocasion llegara a ser denominado como lugarteniente del capellan mayor, seguramente por realizar esas mismas funciones. No obstante esa denominacion resulta, al mensos institucionalmente, erronea, pues dicho cargo debia pertenecer a un monje de Santes Creus (27). En cualquier caso la evolucion del cargo de capellan mayor culminaria para el reinado de Fernando II con la conquista de Napoles. Tras ese momento puede observarse una ultima perdida de representatividad del abad de Santes Creus al aparecer la figura de un capellan mayor de la Corona de Aragon y otra del reino de Napoles. Dicha figura recaeria, al menos, en Juan Maria Poderico, capellan mayor de Napoles desde el uno de octubre de 1506 (28). Tanto la persona en la que recae como la fecha en la que aparece dicho cargo resultan representativas. Hay que tener en cuenta que es la fecha en torno a la cual aparecen una serie de oficiales de origen napolitano que formarian una verdadera casa fernandina en Napoles. El ejemplo mas evidente de este proceso es el nombramiento del cazador mayor, Alejandro Gostanca, governador en les coses tocans a la casa real de sa alteza en lo dit realme de Napoles (29). Tras el podrian destacarse igualmente a los integrantes del Sacro Consejo y la Camara de la Somaria, que se incorporarian a la Corte virreinal napolitana en un ejemplo de respeto a la forma organizativa tradicional de los reinos (30).

Una panoramica semejante (si bien no identica) puede trazarse a la hora de analizar la limosneria regia. En este caso, uno de los primeros matices que sorprenden al historiador es el hecho de que la autoridad del abad de Poblet puede sentirse ya desde la infancia de Fernando II. Recordemos que no habia sido el caso del abad de Santes Creus y que no era una directriz establecida en las Or dinacions. En este caso bien es verdad que no encontramos el nombramiento del abad como limosnero del principe, pero si se observa el envio de lugartenientes a su Corte. Tal vez dicha situacion pueda explicarse por la relevancia ostentada por el abad en el consejo de la reina Juana y en las dificiles negociaciones con el principado en los prolegomenos de la guerra civil. Sea como fuere el cargo de limosnero (y de sus lugartenientes) siguio dependiendo del Abad de Poblet durante toda la etapa de Fernando como principe. Ejemplo de ello es el nombramiento de Pere Gilbert en 1466 y (Juan) Payo Cuello en 1479 como sus lugartenientes (31). Dicha colaboracion debio resultar fructifera pues muy poco despues, a partir de 1480, este ultimo personaje paso a la direccion del cenobio. Como contrapartida, otro de los grandes colaboradores del monasterio, Juan Ruiz, que habia sido hombre de confianza de Juan II, comenzo a perder su ascendencia sobre la limosneria regia. Esta presencia del abad de Poblet se seguiria sintiendo a lo largo del reinado del Rey Catolico, y aunque no podamos confirmar la presencia de este oficial en el entorno del rey, al menos la documentacion muestra su influjo con la confirmacion un lugarteniente del abad en 28 de octubre de 1506, Antonio Riquer (32).

Sin embargo de nuevo la distancia de la Corte hizo mella en la posicion del titular del oficio, y en realidad las funciones de la limosneria fueron asumidas por personajes mas cercanos al rey, en concreto dos mozos de la limosneria que estarian relacionados con el clan de los Cortes (Sancho y Martin (33)). Por otro lado, y en contraste con lo que ocurria para el caso del capellan mayor napolitano, tambien es posible observar un importante cambio en la limosneria regia en relacion a Castilla, pero en este caso con un matiz bien distinto. Asi, fruto de la colaboracion castellana, especialmente intensa en los asuntos pecuniarios, puede observarse la aparicion de un limosnero del rey en la Corona occidental. Se trata de Pedro de Alcaraz, prior de Aracena, vinculado con una importante familia de colaboradores fernandinos y del que la documentacion nos da muestra de su actividad al menos entre 1470 y 1496 sin que sepamos si otro capellan tomo su relevo (34). Sin embargo con ello no debe hacerse una analogia con el caso partenopeo. No consideramos que se trate de un desdoblamiento de las tareas religiosas, en Castilla y Aragon. Mas bien debemos hablar de un oficial directamente vinculado a la administracion aragonesa (es decir, a la Escribania de Racion en lo administrativo, al capellan mayor aragones en lo religioso) que ejerce sus tareas en el suelo castellano, de donde es originario, especializandose en un ambito concreto pero no rompiendo la estructura de la Corte.

Aunque la situacion de los dos puestos pueda reportarnos peculiaridades propias de cada caso, de ambos pueden extraerse algunas conclusiones comunes que nos sirvan de piedras angulares en nuestro trabajo. En primer lugar puede observarse la fuerza de las instituciones asi como la conservacion de los parametros heredados de la tradicion aragonesa. Con esta rigidez la Capilla del rey mantuvo unas instituciones como focos de poder que, como veremos, ejercieron sin dificultad y que hacian referencia a la autoridad que el paso del tiempo (y la propia institucion monarquica, pues no hay que olvidar que se trata de panteones reales) les habia atribuido. Un ejemplo de ello resulta la dimension simbolica de dichas instituciones. Pero ademas hay que considerar su posicion en los organos de gobierno (especialmente catalanes, en donde se situaban los dos cenobios que Pedro IV establecio como pilares de la capilla regia) para comprender el caracter efectivo de dicho poder.

Sin embargo no todo es tradicion en el sequito del Rey Catolico, pues tambien se observa cierta maleabilidad. Un ejemplo de ello lo observamos en el nombramiento de los efectivos (en muchas ocasiones castellanos) en aquellos puestos mas relevantes, pero tambien en el desempeno efectivo de las responsabilidades, creandose cargos novedosos, en especial el de sacristan mayor. El ascenso de la familia de Alonso Cortes nos permitira hablar no solo de la importancia de un servicio continuado a la hora de obtener posiciones ventajosas en el servicio regio, tambien de sus limites. Volveremos sobre esta cuestion, no obstante previamente deberiamos considerar otros cambios, relacionados con la funcion de los capellanes en el seno de la Corte, para disponer de una panoramica lo mas certera posible para un trabajo de estas dimensiones.

II.2. La extension del servicio religioso

Uno de los cambios sustanciales a la hora de valorar el servicio religioso es aquel que afecta a la dimension y funcion del mismo. Para cumplir con su mision religiosa la Capilla aragonesa, y pronto su homologa castellana, fueron adquiriendo a lo largo de los siglos bajomedievales una serie de privilegios de tipo religioso otorgados por la curia pontificia. Con ellos los capellanes profundizaron en su tarea de cura de almas a la vez que la Capilla conseguia una organizacion mas eficaz para dicho cometido (35). El resultado de ese proceso fue la atribucion de un caracter de exclusividad y especificidad al espacio religioso del monarca. Sin duda esta evolucion puede explicarse como una extension de la proximidad del monarca con la divinidad, tal y como remarcaba el pensamiento politico de la epoca (36). Reflejo de ello son algunos privilegios como el relacionado con el culto eucaristico, como supone el reconocimiento del rito cisterciense, toledano y romano en la Capilla real en 1474 (37). Tambien la celebracion de los oficios de la Semana Santa y en especial la construccion del monumento con sus exenciones, resultan muy reveladores. Desde una vision mas vivencial destacarian por ultimo otros aspectos que privilegian la religiosidad regia como la eleccion de confesor o la habilitacion del mismo para perdonar pecados reservados (38).

Entre esta agregacion de privilegios que se fueron sucediendo a lo largo de los ultimos reinados trastamaras merecen especial atencion aquellos que muestran un cambio en la religiosidad cortesana (no solo de la figura regia en exclusiva). Su expresion mas definida quedaria remarcada en la reactivacion de la cofradia de la Corte (39). Resulta un ejemplo evidente de la influencia entre las diferentes tradiciones cortesanas (en este caso, de la aragonesa a la castellana) a la vez que muestra la evolucion de la institucion aragonesa. Pero por encima de todo ello para nuestro estudio nos interesa destacar las prerrogativas que se otorgaron a esta nueva cofradia cortesana, pues la mayoria de ellas estan pensadas para todos los cortesanos e incluso a grupos de poblacion que no lo son estrictamente, como sus familiares. Solo encontramos algunas excepciones a esta extension de los privilegios religiosos como son la sepultura en tiempo de entredicho y la recepcion de los sacramentos especificamente por el capellan de la cofradia. Pero los privilegios religiosos no se limitan a los derivados del establecimiento de la cofradia de la Corte. Esta posicion intermedia del grupo cortesano respecto a los privilegios espirituales del rey y el resto del reino se desarrolla tambien del seno de la propia Capilla regia, cada vez mas volcada hacia este colectivo. Tal es el caso de la gestion de los sacramentos. En algunos casos aparecera la posibilidad de llevarlos a cabo dentro del entorno cortesano, como el bautizo, destacable tanto por la conversion de neofitos (vease el caso de las numerosas referencias a esclavas convertidas en el sequito de la Reina Catolica) como por el bautismo de los vastagos de los cortesanos (40). Pero tambien puede reproducirse una relacion de exclusividad como vemos en el matrimonio, para el cual el papado confiere la posibilidad de dispensa por parentesco; o en el caso de la reconciliacion, la extension del perdon para pecados reservados a las dignidades episcopales (41).

De estas remodelaciones, firmemente defendidas por los soberanos, pueden destacarse al menos dos rasgos. El primero es la extension de la nocion de privilegio desde la Monarquia hacia los cortesanos y la vinculacion de los miembros de la Corte con una manera propia de vivir su religiosidad. Asi la dimension religiosa del servicio cortesano se une a otras muchas que, ya reforzadas desde el reinado de Juan II, aproximan el servicio regio hacia la nocion de nobleza o al menos privilegio. Tendriamos que tener en cuenta que la expansion de las prerrogativas religiosas, por medio de todos estos privilegios, se extiende a los oficios mas humildes, que ademas tambien reciben la exencion de impuestos directos, una jurisdiccion propia, la facultad de llevar armas, o algunas cuestiones de tipo simbolico como la capacidad de llevar las insignias del rey, ya sea sobre su cuerpo en forma de librea o en sus solares de origen por medio de escudos heraldicos en sus casas y talleres (42).

En segundo lugar, resulta importante destacar que esta <<extension del privilegio>> desde la Monarquia a la Corte tiene su equivalente en los propios capellanes. Por un lado las prerrogativas del capellan mayor se fueron expandiendo hacia el resto de cortesanos nombrandosele <<rector de los fieles>> de la Corte en 1477. Por otro, se le concedian facultades para implicar a los capellanes y religiosos del sequito regio: podia delegar su responsabilidad en aquellos, o designar a los confesores de los oficiales del rey (43). El aumento de sus funciones, junto con el aumento del numero total de cortesanos podrian ser dos claves para entender el aumento del numero de clerigos en las cortes de los Reyes Catolicos, pero sin duda no las unicas. El analisis prospografico nos muestra que la Capilla del rey Fernando pudo convertirse en un receptor de miembros de diferentes dinastias de servidores cortesanos. Asi lo hemos destacado para las grandes familias como los de Espes o Urries, pero tambien conviene valorar dicha opcion para el conjunto de la administracion cortesana. Tan solo seria necesario indicar un ultimo aspecto que nos permita dar ese salto, que es el aumento de los efectivos en la Corte, tambien dentro del sequito religioso. Asi, habria que recordar la preeminencia que alcanzo la Capilla de la reina Isabel I siendo, con gran seguridad, la mas numerosa de su epoca. En el caso de Fernando II las magnitudes resultan mas modestas, lo que puede resultar de interes tanto al estudiar a los escasos efectivos que componian la capilla a inicios del reinado como para comprender la evolucion del numero de capellanes, que a final del reinado se acercaba a los 120.

La combinacion de todas estas caracteristicas (la dimension institucional y representativa de algunos de sus cargos; su papel en la religiosidad cortesana; asi como el aumento de sus efectivos) nos conduce a la consideracion de este departamento cortesano como un grupo de poder, dentro y fuera de la Corte, y con ello al escenario politico que trataremos de desentranar en las siguientes paginas.

III. LA CONEXION DE LA CAPILLA REGIA CON LOS GRUPOS Y PROYECTOS FERNANDINOS

Los analisis de los sequitos medievales se han vehiculado en ocasiones a partir de las palabras de don Juan Manuel y de Alfonso x el Sabio, quienes establecian entre los diferentes oficiales de los sequitos de los poderosos aquellos de dentro de la casa y aquellos de fuera, tambien denominados <<de la tierra>>. Con responsabilidades diferentes, ambos se daban cita en la Corte como el espacio de gobierno del reino (45). Sin embargo esa distincion no resulta tan eficaz a medida que nos desplazamos hacia los siglos bajomedievales. Muchos de los oficiales de la tierra desaparecieron con el trascurrir de los siglos mientras que en el caso de los oficiales de la casa puede observarse un progresivo recorrido hacia la politizacion de su actividad. La Corte, ya sea desde la posicion del contador mayor o del repostero, se convirtio en una plataforma para influir en la voluntad del soberano, en la politica de los reinos o, al menos, en un espacio para acceder a los mecanismos de la gracia regia (46).

Analizar la situacion de la Corte fernandina en este proceso resulta complejo. A pesar de encontrarnos en las postrimerias del periodo medieval, la dinamica cortesana no habia mostrado en ningun momento una direccionalidad. Ni existe una linea continua en el papel politico de los cortesanos, ni se observa un predominio de un departamento aulico sobre otro a lo largo de los reinados de los ultimos trastamaras. Se trata de un proceso imbricado en los mecanismos de la gracia regia, como muestra, entre otras facetas, del poder del soberano. Para la cronologia que nos ocupa, resulta especialmente evidente el papel que la Camara y la Capilla recibieron en el sequito de la reina Isabel I. Directamente potenciadas por un desarrollo propio de su reginalidad, aparecen como dos plataformas de su poder femenino (47). En el caso de Fernando el Catolico esta afirmacion se ve tamizada por un aspecto esencial de su herencia aragonesa. Se trata de la busqueda del equilibrio que gobernase la Corte por encima de la gracia regia sin que pudiera volverse tampoco en su contra, tal y como se infiere de la lectura de las Ordinacions de Pedro IV. Esta es una de las principales caracteristicas que definen el sequito de Fernando II, y en especial conforme mas nos alejamos de su infancia (es decir, conforme va aumentando su poder y se transforma de un entorno meramente personal a un grupo politico). Asi, a lo largo del reinado se observa una evolucion contradictoria: mientras que los oficios tradicionales comienzan a desdibujarse, estos lo hacen bajo las directrices del mantenimiento del equilibrio de poder en el seno de la Corte (48).

III.1. Los limites del servicio religioso

Esta dinamica general en el caso de la Capilla se materializo en la constitucion de un cuerpo religioso fuertemente volcado en si mismo. Dicha caracteristica, que no mino su influencia politica, si le concedio determinadas caracteristicas dentro de la sociedad cortesana. Asi, y al menos para una primera cronologia que llegaria hasta la muerte de la reina Isabel, la Capilla se convirtio, como venimos defendiendo, en un espacio a modo de receptaculo de las grandes elites del momento aunque, como en todo hecho historico, con sus matices. No puede dudarse que el entorno religioso del monarca supuso un foco de atraccion para las elites de todos los reinos bajo su dominio de una manera constante durante su gobierno. Sin embargo en los dificiles inicios del reinado hablariamos de los familiares de los grandes cortesanos vinculados al rey. Es el caso, por ejemplo, de los familiares de los Santangel y los Sanchez (gestores economicos, algunos de ellos nombrados incluso por Juan II) (49), de aquellos cercanos al secretario Villasimpliz (que llegara a ser secretario del emperador) (50), o de colaboradores como el ya mencionado Alcaraz, Sese (51), o ya, mas tardiamente, Albion (gran diplomatico fernandino) (52), Arino (de nuevo, secretario, en este caso desde 1474) (53) y Agosti (quienes llegarian a ser vicecancilleres) (54). Se trata por tanto de una manera de diversificar la influencia de los grandes cortesanos por medio de su extension en las redes internas dentro de la Corte pero que no sobrepasa el ambito cortesano. Dicho proceso debe encuadrarse en el contexto politico mas amplio de formacion e inestabilidad del propio partido fernandino que poco a poco fue modificandose. Poco a poco en todos los ambitos de la Corte observamos una vision mas envolvente y politica, al asumir nuevos integrantes que ostentaban un importante peso en la toma de decisiones en las instituciones de los reinos.

Precisamente esos ultimos apellidos nos permiten transitar hacia ese segundo momento en el que destacan algunas de las grandes casas nobiliarias, especialmente a partir del cambio de siglo. Se trata, no lo olvidemos, de un momento de consolidacion de la figura del soberano en el tablero politico, pero tambien de perdida de iniciativa de la reina Isabel I y del ascenso de la influencia de quien se juraba como principe: Felipe el hermoso. Como nuevos integrantes de la capilla destacan, por ejemplo, los Requesens de Soler, gobernadores en Cataluna. Alejados de la Corte pero cercanos a las instituciones de gobierno, vuelven a vincularse al entorno regio por medio de Juan (probablemente hijo de Luis, hermano de Galceran) y Luis de Requesens, capellanes activos en el sequito a partir del cambio de siglo (55). De manera semejante podria destacarse la familia Cardona (que, no lo olvidemos, habia llegado a entroncar con la familia real), para la que don Jaime, hijo del conde, aparece como representante en el bienio 1496-1497 (56). Incluso familias como los Ferrer (importantes nobles valencianos que llegaron a controlar el sequito de la reina Juana I en su reclusion en Tordesillas) aparecen en la Capilla del rey desde 1509 (57), asi como los Vilanova y los Centelles, algo mas tardiamente, desde 1511 (58). Tambien los naturales de la corona de Castilla intensificaron su presencia en la Capilla regia por esas fechas. Para este caso podrian destacarse agentes como Juan de Vega, hijo del poderoso Fernando Vega (senor de Grajal de Campos e importantisimo consejero de Fernando II gracias entre otros motivos a su conexion con el Duque de Alba), o don Pedro de Peralta, vastago de conde de Santisteban (59).

No obstante dentro del solar castellano merece la pena destacar una situacion particular: la incorporacion de los capellanes que procedian del sequito de su mujer. Como es posible observar en la Tabla 1 hay una clara correspondencia entre la muerte de la reina y el aumento (casi duplicacion de efectivos) de la Capilla. Dicha evolucion resulta interesante sobre todo por confirmar la importancia de la vinculacion de las elites eclesiasticas con las capillas reales. Pero este proceso es matizable en cuanto a la correspondencia de los oficiales, algo cuanto menos sorprendente ante la comunion de intereses por parte de la pareja regia. Efectivamente, y a pesar de la sobredimension, el numero de los capellanes isabelinos asumidos por el soberano resulta escaso y, sobre todo, no superan la prueba del viaje napolitano de Fernando II (60). Son ejemplo de ello Juan Texen, Pedro Ruiz de la Mota, predicador, o Francisco de Milan hijo del licenciado de Guadalupe (61). Ninguno de ellos tendria una trayectoria representativa al servicio del Rey Catolico. Mucho mas interesante resulta si contrastamos este hecho con el destino de los musicos. En esta ocasion si puede hablarse de una continuidad entre un sequito y otro. Se trata de recorridos como el de Bartolome de Aguilera o Bernardino de Baena, y de otros con tanto relieve para la historia de la musica como el propio Juan de Anchieta (62). Este trasvase de musicos no es excepcional para estas fechas y resulta conveniente destacar que la misma reina Juana a la muerte de su marido demostro un comportamiento semejante pues siente gran deleite en las melodias musicales, arte que ella aprendio en su tierna infancia (63). En cualquier caso lo que si evidencia esta incorporacion al sequito del Rey Catolico de oficiales propios de la reina es su caracter de escasa relevancia politica y su funcion domestica. Resulta evidente que el soberano conocia los recursos musicales de la Capilla de su consorte y la intensidad a la que debio estar sometida la colaboracion de los dos entornos regios fue muy intensa (64). Esta hipotesis podria reforzarse si se tiene en cuenta que puede darse noticia de algunas conexiones ya antes de la muerte de la reina como sucede en el caso de Bernardino de Vozmediano, que aparece percibiendo quitaciones por las dos capillas (65).

Un aspecto relacionado con esta disparidad de efectivos lo encontramos en el seno de la propia Capilla de Fernando II y el peso que el habia concedido a algunos de sus colaboradores con mas trayectoria de servicio. Como ya hemos comentado en el apartado precedente, no deberia perderse de vista el caracter reducido de la Capilla fernandina al inicio de su reinado. Durante gran parte de su gobierno este grupo se caracterizo por ser un nucleo estable y reducido. Tanto es asi que podria hacerse una distincion entre la estabilidad de los <<capellanes y cantores>>, encargados de atender al culto regio, y el grupo de los <<capellanes>>, mucho menos estable en la duracion del servicio y por tanto presentes en un numero mas elevado. Bien es cierto que pueden destacarse diferentes excepciones. Entre otros capellanes, que posteriormente tendremos ocasion de mencionar, podria destacarse a Jaime de Urries, que se encontraba familiar y tradicionalmente relacionado con la Corte de Fernando, le encontramos al menos entre 1491 y 1510 al frente del servicio regio (66). Por otro lado Juan de Salazar muestra un servicio desde 1494 hasta final del reinado (67). Sin embargo ninguna hoja de servicio puede compararse con la de Alonso Cortes, protonotario apostolico. Sabemos que se vinculo con el servicio desde su mas tierna infancia, como escolan de capilla, en 1470 (68). A partir de ese momento su vida estaria intimamente ligada a la Capilla regia, en donde llegara a ser sacristan mayor y a desarrollar la camarilla y posicion de dominio ya comentada. Mas alla de estos nombres deberiamos por ultimo referirnos a todos aquellos que en el siglo XVI hacen gala de ofrecer sus servicios en la Corte. Se trataria de un nuevo cuerpo politico de capellanes, con nuevas caracteristicas y que incluso aportan una nueva dimension a la capilla, mucho mas vinculado con la politica. Es el caso de Rodrigo Sanchez de Mercado, Bernat Almogavar, Felipe Pons, Juan de Zurita y Alfaro, Juan de Loaysa, Francisco de Mendoza, Artal de Bolonia, Francisco Juan de Lorach y un largo etcetera, quienes dan pie a consideraciones diferentes sobre el servicio regio.

Antes de llegar a ese punto convendria subrayar el hecho de que en ningun caso esto implico una preeminencia en las redes internas cortesanas (69). Independientemente de que la confianza que depositase el soberano, resulta altamente infrecuente que personajes forjados en la Capilla extendiesen su influencia mas alla de su departamento, especialmente durante el periodo menos politizado, como observaremos. Vease por ejemplo el caso de Alonso Cortes, cuyos familiares se mantienen dentro de los muros del servicio religioso. Sin embargo, los cambios que venimos resenando si que tuvieron una clara influencia en la proyeccion de la Capilla fuera de la Corte, de manera logica y pareja a la propia permeabilidad de la misma a los quehaceres del reino.

III.2. Mas alla de palacio

Frente a este proceso de contencion interna que se viene detallando podemos observar una cara menos restrictiva de la moneda. En ella se nos muestra el valor concedido por el Rey Catolico a sus colaboradores. Bien es cierto que ya en los propios salarios podemos apreciar una mayor valoracion de la Corte del rey que por parte de Isabel la Catolica (70). Pero mas alla de sus quitaciones es en el uso de la gracia regia donde mejor podemos ver el apego por parte del rey hacia sus capellanes. Base del sistema de Corte, la gracia regia adquiere en este reinado algunos aspectos peculiares, al menos desde dos puntos de vista: los beneficios economicos a modo de rentas y, por otro lado, el aumento de su responsabilidad en la gestion de asuntos politicos.

Por lo que respecta a la cuestion pecuniaria merece destacarse el insistente recurso al indulto papal con el que dotar a los capellanes de las rentas correspondientes a su estatus. Asi pues Fernando II activo los resortes de la diplomacia pontificia hasta en cinco ocasiones, una por cada pontificado (1483, 1485, 1494, otro en una fecha imprecisa, en torno a 1503, y 1513) (71). No quiere decir esto que no encontrase en ello importantes dificultades, como las registradas con el Papa Inocencio VIII entre 1484 y 1487 (72), o en el tenso pontificado de Alejandro VI (73). Sin embargo su sistematicidad parece innegable. La estructura de todos los indultos resulta semejante, destacando la clausula de prelacion de los oficios nombrados por el rey sin excepcion, incluso para aquellos beneficios reservados a los clerigos in curia (incluidos los cardenales) como consecuencia de las constantes pugnas que se producian por su disfrute. Asi, las mayores variaciones las encontramos en la cuantia (que llegara a los 5.000 ducados, en 1503) o los reinos sobre los que se estos indultos debian recaer, ya sea aquellos de la Corona de Aragon, o Napoles como reino independiente. Otra via de mejorar la posicion de la Capilla regia la observamos en la inusual incorporacion de beneficios (en comandita) a titulo institucional, como reclama Fernando el Catolico a Sixto IV en 1483. Por una misiva al papa sabemos que el soberano requirio al pontifice se concedieran 150.000 mrs. de renta de los 300.000 que Juan de Ayllon poseia en vida sin saber si finalmente se concedieron dichas rentas (74).

En estas formas de peticion colectiva de mercedes solo podemos intuir la libertad del soberano en distribuirlas y la autoridad del capellan mayor como juez en la disputa de las prebendas dentro de la Corte (75). No obstante frente a ellas destacan las peticiones de beneficios individuales que por medio de la cancilleria regia llegaban hasta la curia papal. Si es un mecanismo que contaba con una larga tradicion en las relaciones hispano-romanas, pueden destacarse algunas peculiaridades en el caso del Rey Catolico. En primer lugar la correspondencia entre el historico grupo de capellanes con aquellos mas beneficiados por el soberano ante el papa. Se repiten nombres como Alonso Cortes (76), Juan Ortega (77), o Jaime de Urries (78). Pero tambien aquellos mejor posicionados en los grupos de presion vieron recompensada su posicion ventajosa. Es el caso del sobrino del tesorero, Gaspar Sanchez, que sera tambien un gestor economico importante en el reino de Aragon al asumir, junto con otros religiosos, la testamentaria de Juan de Aragon, que fuera arzobispo de Zaragoza (79). Tambien el sobrino de Juan Coloma se beneficiaria de esa posicion ventajosa al igual que el hermano del vicecanciller, Pablo de la Cavalleria, que llegaria a ser nombrado obispo de Cefalu en 1495 (80). El resto de capellanes no desaparecen de estas relaciones, si bien sus posiciones resultan mucho mas modestas en las mercedes otorgadas (pequenas raciones en catedrales, permutas con oficiales romanos, defensa ante reclamaciones externas, etc. (81)). Aunque no se limite a ellos, bien es cierto que con los clerigos cercanos al entorno regio el patronato, mas alla de considerarse una prerrogativa necesaria para la reforma y la independencia de la Iglesia hispana, aparece como una manera de construir el poder regio en especial en lo referente a la gracia.

Sin embargo no seria la unica manera de extender el poder de los principales colaboradores del soberano. Fernando II, desde una posicion mas comedida que la de su mujer, quien permitio el ascenso de grandes consejeros como Hernando de Talavera, el cardenal Mendoza o Francisco Jimenez de Cisneros, gestiono tambien el capital simbolico que sus capellanes le reportaban, pudiendo diferenciarse al menos dos etapas. En la etapa que venimos defendiendo como menos politizada nos encontramos con que los principales colaboradores del Rey Catolico son, precisamente aquellos que gozaban por derecho propio de una gran autoridad: Pedro de Mendoza y Juan Payo Cuello. Siendo ambos de origen castellano, no solo presidieron la Generalitat en momentos intermitentes (82), tambien defendieron la posicion fernandina en diferentes asuntos religiosos. Uno de ellos fue el control de la reforma de las ordenes. Asi, el abad de Poblet aparecera como el reformador de toda la orden del Cister en los reinos de Espana (83). Mientras, Pedro de Mendoza aparece de manera intermitente en este proceso, como se observa en su visita al monasterio de Valldigna para obseruacio de les ordinacions e constitucions antigues (84). De esta ultima colaboracion cabe destacar no solo la dimension religiosa, sino tambien la politica al situarse en un momento complejo en el que la familia Borja habia iniciado sus primeras tentativas para incorporar el cenobio a su patrimonio (85).

Tambien podrian destacarse algunos de los capellanes que habian gozado de la confianza regia y habrian prolongado su servicio en la Corte, pues habrian sido recompensados con el desarrollo de una importante carrera politica. Es el caso de Juan de Ortega, quien fue provisor de Villafranca y sacristan mayor de Fernando II al menos entre 1469 y 1484 (86) y eminente organizador de la Hermandad General. Tambien Sancho de Londono, presente desde 1479, aparece en los registros hasta la muerte del soberano y ocupo ciertos puestos de responsabilidad como la embajada extraordinaria a Inglaterra en 1498 (87). Sin embargo se trata de quehaceres poco relacionados con asuntos religiosos y creemos que es mas facil vincular estas trayectorias de servicio mas a la convivencia con el rey que a su caracterizacion como clerigos.

Para indagar en esa conexion entre politica y religion, como habian demostrado Pedro de Mendoza y Juan Payo Cuello, deberiamos referirnos, de manera ineludible, al establecimiento del tribunal del Santo Oficio, uno de los aspectos, ademas, en donde mejor puede observarse la politizacion de la capilla palatina. Todavia en un primer momento puede observase como los inquisidores no parecen nutrirse de, ni vincularse con (lo que resulta mas significativo) la Capilla real (88). Los ejemplos que contradicen esta tonica general son muy escasos y en ocasiones su vinculacion con el sequito regio es mas que dudosa. Asi, Juan Crespo, un capellan asentado de manera honorifica antes de 1488, parece haber estado relacionado con la Inquisicion antes del gobierno en solitario de Fernando (89). Para el caso de Martin Garcia, inquisidor en Zaragoza en 1490, resulta interesante que las fuentes le denominen como capellan del rey, pues no hemos logrado encontrar registro de quitacion o certificacion de oficio. Lo mismo ocurre con Diego Perez inquisidor en Toledo, de quien se dice que es capellan regio en 1488 (90). Ya por ultimo, resulta distinta la posicion de Juan de Monesterio. Natural de Burgos y perteneciente a la Capilla, pero de la reina, ejerceria sus labores inquisitoriales en Valencia en 1493 (91).

Si estas referencias pudieran resultar numerosas, poco probable ante la extension de diferentes tribunales provinciales, tendriamos que tener en cuenta que todas ellas hacen mencion a un periodo en el que la Inquisicion ya habia dado sus primeros y fructiferos pasos. Para fechas anteriores no serian capellanes, sino otros cortesanos, los que aparecen como colaboradores del rey. Asi por ejemplo la participacion de los secretarios Camany[n]as y Juan Ruiz de Calcena en el establecimiento del tribunal turolense esta lejos de cualquier duda (92). Pero tambien podriamos encontrar otras figuras mas modestas pero igualmente fundamentales en esos criticos momentos. Se trata por ejemplo de Ruiz Sanchez de Zuazu, procurador fiscal de la inquisicion de Zaragoza y que habia sido capellan de Fernando (93), o Alfonso de Mesa y Juan de Medina, receptores en Teruel que ya se vinculaban a la Corte desde tiempo atras con el cargo de contino (94). El mismo cargo lo asume Amador de Aliaga, proveniente del poderoso clan de los Sese y quien se convertiria en uno de los principales gestores economicos de la Inquisicion en sus primeros pasos (95).

Para encontrar un aumento de la nomina de cortesanos implicados en las tareas inquisitoriales, y especialmente en el caso de los religiosos, deberiamos esperar a los profundos cambios producidos durante la segunda regencia fernandina. Asi, nos encontrariamos con casos como los de Miguel de Icart, Juan de Loaysa o Gaspar Pou, inquisidores todos ellos que se vinculan con el departamento religioso del soberano. Sin embargo para el periodo de mayor esplendor del regimen fernandino destaca la vinculacion de Rodrigo Sanchez de Mercado con la Capilla real. Este oficial, mucho mas famoso por su labor inquisitorial que por su vinculacion cortesana con el Rey Catolico, aparece como capellan desde 1502 (96). Si ya solo su figura es destacable en el contexto hispano, lo es tambien que su absoluta preeminencia en la administracion inquisitorial se tradujo en uno de los pocos casos de extension de la influencia por la Corte. Se trata de Juan de Otalora, mozo del bacin del soberano y por tanto una de las personas capaces de acceder al ambito mas secreto del rey, de quien se dice que era criado del inquisidor (97).

Tanto la vinculacion de los inquisidores con la Capilla como su capacidad de influencia en un ambito tan cercano al rey muestran una vez mas como los nuevos aires del reinado traian al sequito regio nuevas caracteristicas y realizaciones. Una de las mas importantes fue un nuevo matiz en la vinculacion institucional de la Capilla con la politica religiosa del momento, que se hace mas estrecha a medida que avanza el reinado. Aparece por tanto una dimension del espacio cortesano mas influido por la religiosidad que, no en balde, conducira la formacion de los partidos en los reinados de Carlos V y Felipe II, ya con nuevas directrices, nuevos retos, nuevas personas, y en definitiva, nuevas concreciones basadas en un escenario heredado, complejo y mutable.

IV CONCLUSIONES

Sin dudar del caracter personal que habitualmente se atribuye a las capillas regias de los soberanos bajomedievales, puede observarse como el departamento religioso del Rey Catolico se mostro especialmente sensible a los cambios politicos del reinado, cambiando su naturaleza hacia posiciones mas relacionadas con la politica, y en especial con la politica religiosa.

A pesar de no encontrar una linea directriz, sino una sucesion de respuestas ante los problemas politicos que se fueron planteando, si podemos encontrar algunas causas que convirtieron a la Capilla del Rey Catolico en terreno abonado para este proceso. En primer lugar, la permanencia de algunas de las vinculaciones tradicionales entre la capilla y algunas de las grandes instituciones de sus reinos que conservaban un importante capital simbolico. Tambien resulta significativo el proceso por el cual desde la monarquia, y gracias al papel de las bulas pontificias, se logro una mayor valoracion en terminos religiosos de los capellanes, quienes incluso extendieron su influencia hacia la vida de los cortesanos, ya sea por medio de la cura de almas o por el establecimiento de instituciones novedosas o al menos renovadoras como la cofradia de Corte. Un tercer mecanismo que puede constatarse a este respecto para el reinado de Fernando II fue la vinculacion de las grandes familias (ya sea cortesanas o de la nobleza) con la Capilla. Incluso, el desarrollo de la gracia regia, ya iniciado en reinados anteriores, encontrara bajo el reinado de Fernando II un momento de especial relevancia, siendo conjugada con la defensa del patronato regio. A medio camino entre causas y consecuencias, el aumento de efectivos y la colaboracion con el sequito de la reina Isabel I, ayudan a dibujar la panoramica que permitiria que el peso politico de la Capilla fuese aumentando de manera progresiva y se insertara en las diferentes redes cortesanas.

Gracias a todo ello el estudio del aparato religioso, puede ser un escenario de estudio muy representativo de la vida cortesana sin que las perspectivas de analisis se agoten en este trabajo. Resulta interesante su calidad de escenario de la pulsion entre innovacion y tradicion, de la vigencia, encubierta, del orden aragones en la Corte del soberano, de las relaciones en el regimen dual de los Reyes Catolicos o de los profundos cambios que fueron sucediendose en los sequitos de los soberanos a la hora de configurar un nuevo regimen, dinamico y eficaz respecto a sus metas politicas.

DOI 10.15581/007.26.259-284

German CAMERO IGEA

Universidad de Valladolid

* El presente trabajo se ha realizado en el marco del Proyecto de Investigacion <<Islam medieval en Castilla y Leon: realidades, restos y recursos patrimoniales (ss. XIII-XVI)>> (VA058U14) < http:// albergueweb.uva.es/islam-medieval-castilla-leon/>.

(1) Entre los numerosos estudios sobre el tema puede senalarse la obra colectiva Isabel BECEIRO PITA, Poder, piedad y devocion: Castilla y su entorno (ss. XII-XV), Madrid, 2014, asi como algunas de las ultimas publicaciones de Guillermo NIEVA OCAMPO, De la colaboracion a la oposicion: los frailes dominicos y la realeza castellana (1370-1474), en Erasmo. Revista de historia Bajomedieval y Moderna, 3 (2016), pp. 89-99; Juan Antonio PRIETO SAYAGUES, El acercamiento de la monarquia castellana a la Orden de los Predicadores durante el reinado de Juan II de Castilla (1406-1454), en En la Espana Medieval, 39 (2016), pp. 197-224.

(2) Para un estudio de la politica religiosa de los Reyes Catolicos vease, Luis SuAREZ FERNANDEZ, Los Reyes Catolicos: la expansion de la fe, Madrid, 1990; ID., El maximo religioso, en Enrique SARASA (coord.), Fernando II de Aragon, el Rey Catolico, Zaragoza, 1996, pp.47-60.; Tarsicio DE AZCONA, Isabel la Catolica. Estudio critico de su vida y su reinado, Madrid, 1993.

(3) Sobre la biografia del jeronimo vease Francisco Javier MARTINEZ MEDINA, Fray Hernando de Talavera: Primer arzobispo de Granada, hombre de Iglesia, Estado y Letras, Granada, 2011.

(4) Sobre algunos de los mecanismos mas destacados vease m John H. ELIOTT, La Espana Imperial (1469-1716), Barcelona, 1965; las ponencias editadas en Julio ValedON BARUQUE (ed.), Isabel la Catolica y la Politica, Valladolid, 2001 e ID., Sociedad y economia en tempos de Isabel la Catolica, Valladolid, 2001; asi como la obra de Alvaro FERNANDEZ DE CORDOVA MIRALLES, Alejandro VI y los Reyes Catolicos: relaciones politico-eclesiasticas (1492-1503), Roma (Dissertationes. Series Theologica, t. 16) 2005.

(5) Especialmente en la cuestion de la expulsion de los judios, la conversion de las minorias y el establecimiento de la inquisicion son referencia del debate, todavia abierto, Benizon NETANYAHU, Los origenes de la Inquisicion en la Espana del siglo XV, Barcelona, 1999; Luis Suarez FERNANDEZ, Claves historicas del reinado de Fernando e Isabel, Madrid, 1998; Henry KAMEN, Fernando el Catolico, el absolutismo y la Inquisicion, en Aurora Egido y Enrique LAPLANA (eds.), La imagen de Fernando el Catolico en la Historia, la Literatura y el Arte, Zaragoza, 2015, pp. 15-28.

(6) A este respecto Antonio DE LA TORRE Y DEL CERRO, La Casa de Isabel la Catolica, Madrid, 1954; Alvaro FERNANDEZ DE CORDOVA MIRALLES, La Corte de Isabel I. Ritos y ceremonias de una reina (1474-1504), Madrid, 2002; Maria del Cristo GONZALEZ MARRERO, La casa de Isabel la Catolica. Espacios domesticos y vida cotidiana, Avila, Institucion Gran Duque de Alba - Diputacion Provincial de Avila, 2005, ID., Las mujeres de la Casa de Isabel la Catolica, en Jose MARTINEZ MILLAN y Maria Paula MARCAL LOURENCO, Las relaciones discretas entre las Monarquias Hispana y Portuguesa: Las Casas de las Reinas (ss. XV-XIX), Madrid, vol. 2, pp. 841-886.

(7) Sobre estas consideraciones vease Jose MARTINEZ MILLAN y Teresa SANCHEZ RIVILLA, El Consejo de Inquisicion (1483-1700), en Hispania Sacra, 36/73 (1984), pp. 71-193; Jose MARTINEZ MILLAN, Las elites de poder durante el reinado de Carlos V a traves de los miembros del Consejo de Inquisicion (1516-1558), en Hispania, 48/168 (1988), pp. 103-168; ID., La evolucion de la Corte castellana durante la segunda regencia de Fernando (1507-1516), en Jose MARTINEZ MILLAN (coord.), La Corte de Carlos V, Madrid, vol. 1, pp. 103-113.

(8) Son destacables algunos colaboradores fernandinos que no trabajaremos en esta ocasion recogidos en Alvaro FERNANDEZ DE CORDOVA MIRALLES, Imagen de los Reyes Catolicos en la Roma pontificia, en En la Espana Medieval, 28 (2005), pp. 259-354; ID., Diplomaticos y letrados en Roma al servicio de los Reyes Catolicos: Francesco Vitale di Noya, Juan Ruiz de Medina y Francisco de Rojas, en Dicenda: Cuadernos de filologia hispanica, 32 (2014), pp. 113-154. Para reinados anteriores vease Oscar VILLARROEL GONZALEZ, Capilla y capellanes reales al servicio del rey en Castilla: la evolucion en epoca de Juan II (1406-1454), en En la Espana Medieval, 31 (2008), pp. 309-356; David Nogales Rincon, La representacion religiosa de la monarquia castellano-leonesa: la capilla real (1252-1504), Tesis doctoral inedita, defendida en la Universidad Complutense de Madrid, 2009; Oscar VILLARROEL GONZALEZ, Eclesiasticos en la diplomacia castellana en el siglo XV, en Anuario de Estudios Medievales, 40 (2010), pp. 791-819.

(9) Josef FLECKENSTEIN, Die Hofkapelle der Deutschen Konige, Stuttgart, 1959. Para la cultura material vease David NOGALES RINCON, La Capilla del Rey Catolico: orfebreria religiosa de Fernando II de Aragon en 1542, en Anuario del Departamento de Historia y Teoria del Arte, 19 (2007), pp. 5166. Sobre el aspecto ceremonial y su concrecion en la Corte Jose Manuel NIETO SORIA, Ceremonias de la realeza: propaganda y legitimacion en la Castilla Trastamara, Madrid, Nerea, 1993; Alvaro FERNANDEZ DE CORDOVA MIRALLES, La Corte de Isabel I ... [ver n. 6].

(10) Sobre los conflictos con el clero barcelones, y en menor medida el valenciano, vease, Jaume VICENS VIVES, Ferran IIy la ciutat de Barcelona, 1479-1516, Barcelona, 1936; Ernest BELENGUER CEBRIA, Fernando el Catolico y la ciudad de Valencia, Valencia, 2012.

(11) Un recorrido para todo el periodo medieval excederia los objetivos de este trabajo, sin embargo para el periodo bajomedieval resulta inexcusable la referencia a Jose Manuel NIETO SORIA, Iglesia y genesis del Estado moderno en Castilla (1369-1480), Madrid, 1993.

(12) Un analisis del concepto del poderio real absoluto en Jose Manuel NIETO SORIA, El poderio real absoluto de Olmedo (1445) a Ocana (1469): La monarquia como conflicto, en En la Espana medieval, 21 (1998), pp. 159-228.

(13) Jose Manuel NIETO SORIA, Ceremonias de la realeza: propaganda y legitimacion en la Castilla Trastamara, Madrid, 1993.

(14) Cronica incompleta de los Reyes Catolicos (1469-1476), ed. por Julio Puyol, Madrid, 1934, p. 90.

(15) Rita COSTA GOMES, The Royal Chapel in Iberia: Models, Contacts, and Influences, en The Medieval History Journal, 12/1 (2009), pp. 77-111.

(16) Para el caso castellano vease Jose Manuel NIETO SORIA, La capilla real castellano-leonesa en el siglo XV: constituciones, nombramientos y quitaciones, en Archivos Leoneses: revista de estudios y documentacion de los Reinos Hispano-Occidentales, 85-86 (1989), pp. 7-54.

(17) Alexandra BEAUCHAMP, La composition de la Casa i Cort du roi d'Aragon. Normes et pratiques au debut du regne de Pierre le Ceremonieux, en Erasmo. Revista de Historia Bajomedieval y Moderna, 1 (2014), pp. 21-42. Para el caso de Fernando el Catolico hemos destacado la importancia de las modificaciones realizadas en el entorno regio en German CAMERO IGEA, Ordenar la Corte y gobernar los territorios. Dinamicas y estructuras de poder en el entorno de Fernando el Catolico, en Guillermo NIEVA, RUBEN GONZALEZ y Andrea M. NAVARRO (coords.), El principe, la Corte y sus reinos, Tucuman, 2016, pp. 139-166. Sobre las modificaciones de la Capilla aragonesa en tiempos de los trastamaras pueden destacarse Maria Isabel OSTOLAZA ELIZONDO, D. Juan de Aragon y Navarra, un verdadero principe Trastamara, en Aragon en la Edad Media, 16 (2000), pp. 591-610; Roxane CHILA, Une cour a l'epreuve de la conquete: la societe curiale et Naples, capitale d'Alphonse le Magnanime (1416-1458), Tesis doctoral inedita defendida en la Universidad de Montpelier, 2014; German CAMERO IGEA, Epilogo de un reinado y desmembramiento de una Corte: servidores de Juan II de Aragon a su muerte, en Medievalismo, 26 (2016), pp. 109-133.

(18) Pascual SAVALL Y DRONDA y Santiago PENEN Y DEBESA, Fueros, observancias y actos de Corte del reino de Aragon, Zaragoza, Francisco Castro y Bosque, 1866, p. 493.

(19) Puede destacarse en este sentido las contribuciones recogidas en Mariangela Vilallonga, Eulalia Miralles y David Prats (eds.), El CardenalMargarit i l'Europa quatrecentista, Girona, 2008.

(20) Sus primeros registros pueden verse en BARCELONA. ARCHIVO DE LA CORONA DE ARAGON [=ACA]. REAL PATRIMONIO [=RP]. MAESTRE RACIONAL [=MR], vol. 939, fol. 71r.

(21) Sobre la evolucion de esta familia en el sequito del principe vease German CAMERO IGEA, Ordenar la Corte y gobernar los territorios ... [ver n. 17].

(22) Pascual SAVALL Y DRONDA y Santiago PENEN Y DEBESA, Fueros ... [ver. n. 18] p. 404.

(23) German GAMERO IGEA, Ordenar la Corte y gobernar los territorios [ver n. 17].

(24) El nombramiento de Embun se encuentra en ACA.RP.MR. vol. 939, fol. 55r; ibid., vol. 954, fol. 23r.

(25) Roser SALICRU I LLUC, Pedro de Mendoza. Abad de Santes Creus, en Josep Maria SOLE I SABATE, Historia de la Generalitat de Catalunya i del seus presidents (1359-1518), Barcelona, 2003, pp. 247-252.

(26) ACA.RP.MR. vol. 920, fol. 3v; ibid, vol. 945, fol. 171v.

(27) La denominacion no es constante, sino esporadica, apareciendo en ciertos albalaes de 1506 (ACA. PR.MR. vols. Serie B; vol. 29, fol. 862v), 1507 (ibid., fol. 867v) y 1508 (ibid., fol. 871r).

(28) ACA.RP.MR. vol. 920, fol. 220r.

(29) Ibid, fol. 189r.

(30) Sobre los cargos de la Corte virreinal napolitana en 1510 vease MADRID, REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, Coleccion Salazar y Castro, vol. A-13, fols. 56-85.

(31) ACA.RP.MR. vol. 920, fols. 55v y 3 v, respectivamente.

(32) Ibid., vol. 844, fol. 151v.

(33) Ibid., vols. Serie B; vol. 29, fol. 845r y fol. 828v respectivamente.

(34) Su asiento aparece recogido en ACA.RP.MR. vol. 939, fol. 55v. La ultima noticia acerca de sus servicios que poseemos se situa en ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS. REGISTRO GENERAL DEL Sello, leg. 1495-03.doc.343.

(35) Sobre algunos privilegios ya adquiridos (como por ejemplo la posibilidad de disfrutar de diferentes beneficios eclesiasticos sin tener que residir en ellos, base para la construccion del sistema de la gracia regia y del privilegio) vease Oscar VILLARROEL GONZALEZ, Capilla y capellanes reales ... [ver n. 8].

(36) Los privilegios papales al entorno de los Reyes Catolicos estan editados y recogidos en Bulas y breves pontificios relativos a la jurisdiccion privilegiada de la Real Capilla, Madrid, 1878.

(37) David NOGALES RINCON, La representacion religiosa de la monarquia ... [ver n. 8] p. 498; Rita COSTA GOMES, The Royal Chapel in Iberia [ver n. 15]. p. 106.

(38) Antonio DE LA TORRE (dir), Documentos sobre las relaciones internacionales de los Reyes Catolicos, Barcelona, vol. 2, pp. 83-85.

(39) Un estudio de los capitulos solicitados al papa asi como de la historia de la cofradia en su conjunto en Jose GARCIA ORO, La Cofradia y Hospital de la Concepcion de la Corte, en Estudios Marianos, XLV (1980), pp. 169-193.

(40) La bula se esta fechada el 1 de julio de 1474 y se encuentra recogida en David NOGALES RINCON, La representacion religiosa de la monarquia ... [ver n. 8] p. 506.

(41) La sucesion de bulas que confirman o amplian estos beneficios para el reinado de los Reyes Catolicos estan recogidas en Bulas y Breves Pontificios relativos a la jurisdiccion privilegiada de la Real Capilla, Madrid, 1878.

(42) Un ejemplo tipico de estos privilegios para la epoca que nos ocupa es el de Gomez Cocon, vecino de Medina del campo, joyero de Felipe I quien le hace franco de impuestos (ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS. ESCRIBANIA MAYOR DE RENTAS, MERCEDES Y PRIVILEGIOS, Leg. 51. doc. 109). Una noticia sobre los beneficios concedidos por Juan II a sus servidores, y en especial el privilegio de apelar a los jueces de Corte en sus pleitos esta recogida en el caso de Gonzalo de Alderete, ayudante de camara del Rey Catolico (AGS. REGISTRO GENERAL DEL SELLO. Leg. 149807, doc. 139).

(43) La evolucion de las prerrogativas del capellan mayor estan detalladas en el estudio de David NOGALES RINCON, La representacion religiosa de la MONARQUIA ... [ver n. 8], pp. 502-509.

(44) Para la confeccion de esta tabla se han empleado los registros de la Escribania de Racion albergados en el ACA. Para un desglose del numero de cantores, junto con un trabajo monografico sobre los mismos, vease Tess KNIGHTON, Musica y Musicos en la Corte de Fernando el Catolico (147-1516), Zaragoza, 2001.

(45) Partida II, Titulo Ix, Ley 1a.

(46) Sobre una vision de la Corte del rey de Castilla y su evolucion a lo largo de la Edad Media Vease Jaime SALAZAR Y ACHA, La casa del Rey de Castilla y Leon en la Edad Media, Madrid, 2000.

(47) Parte de la extensa bibliografia sobre el entorno de la Reina Catolica en la que se trata con mucho mas detenimiento esta cuestion esta recogida en la nota 7.

(48) Sobre la evolucion de las redes internas dentro de la Corte de Fernando II, German CAMERO IGEA, Ordenar la Corte y gobernar los territorios [ver n. 17].

(49) ACA.RP.MR., vol. 920, fol. 82v; ibid., fols. 22r, 36v y vol. 939, fol. 125v, respectivamente.

(50) Ibid, vol. 922, fol. 4r.

(51) Ibid, vol. 939, fol. 55r.

(52) Ibid, vol. 920, fol. 218v.

(53) Ibid, vol. 939, fol. 56v.

(54) Ibid, vol. 922, fol. 19r.

(55) Ibid., vol. 920, fol. 166v y 158r respectivamente.

(56) Ibid, vol. 841, fol. 18r.

(57) Ibid, vol. 922, fol. 8v.

(58) Ibid, vol. 957, fol. 143v y vol. 847, fol. 191v, respectivamente.

(59) Ibid, vol. 920, fol. 171r y vol. 922, fol. 24v.

(60) Para su comparacion, y a falta de un estudio sistematico sobre la prosopografia de este grupo aulico para la capilla de la reina se han empleado los volumenes editados de la casa de la reina y de la tesoreria de Isabel I como una aproximacion a las ultimas nominas de la soberana. Vease Antonio DE LA TORRE Y DEL CERRO, La Casa de Isabel ... [ver n. 6]; Rosana DE ANDRES DIaz, El ultimo decenio del reinado de Isabel I a traves de la tesoreria de Alonso de Morales (1495-1504), Valladolid, 2004.

(61) Antonio DE LA TORRE Y DEL CERRO, La Casa de Isabel ... [ver n. 6], p. 141, ACA.RP.MR. vol. 920, fol. 212v; Antonio DE LA TORRE Y DEL CERRO, La Casa de Isabel ... [ver n. 6], p. 142, ACA. RP.MR. vol. 843, fol. 191v; Antonio DE LA TORRE Y DEL CERRO, La Casa de Isabel ... [ver n. 6], p. 186, ACA.RP.MR. vol. 844, fol. 22v.

(62) El primer asiento de Anchieta data del 15 de abril de 1512. ACA.RP.MR. vol. 922, fol. 22v.

(63) Pedro Martir DE ANGLERIA, Epistolario, trad. por Jose Lopez DE TORO, Madrid, 1955, vol. 2, p. 154.

(64) Esta relacion ya fue senalada por Tess KNIGHTON, Musica y Musicos ... [ver n. 44].

(65) La primera quitacion registrada para Bernardino de Vozmediano, como mozo de capilla es de 1 de octubre de 1494 (ACA.RP.MR. vol. 840, fol. 135r).

(66) Estas fechas extremas estan recogidas en ACA.MR. vol. 920, fol. 125r, e ibid., vol. 846, fol. 251r.

(67) Su primer y ultimo asiento se encuentran en ACA.RP.MR. vol. 840, fol. 111r, e ibid., vol. 847, fol. 234r

(68) ACA.RP.MR. vol. 939, fol. 68r

(69) Este rasgo es compartido con el resto de integrantes del clero salvando la excepcion de cardenal Margarit, vinculado a la Cancilleria y no a la Capilla, y en menor medida, con Sanchez de Mercado, como tendremos ocasion de destacar El Obispo de Elna es un buen ejemplo la reincorporacion de la nobleza catalana (ya que habian sido consejeros de los ultimos monarcas del casal de Barcelona), en el entorno regio. Es muy conocida su participacion en la guerra civil catalana, pero tambien debe recordarse que gracias a esa influencia consiguio incorporar a otros miembros de su familia en la corte. El mas importante y que mas continuidad tuvo en la Corte de Fernando fue Luis Margarit, con el cargo de Camarlengo desde 1478, hasta, por lo menos el 98, y luego asciende a gentilhombre de la casa en 1512, por lo que su trayectoria parece asegurada. El segundo de ellos es el hermano de Luis, Pedro Margarit, al que vemos como contino y como hombre de armas en la Guerra de Granada, lo que le supondra pingues beneficios, ya que en el segundo de los viajes de Colon aparece como representante del monarca.

(70) La quitacion mas habitual en la Capilla de la reina es de 8.000 mrs (Antonio DE LA TORRE Y DEL CERRO, La Casa de Isabel ... [ver n. 6] mientras que en el caso de Fernando II esa cifra puede duplicarse o incluso triplicarse, lo que permite explicar tambien la diferencia comparativa entre una capilla y otra.

(71) La mayor parte de ellos se encuentran en RAH. Coleccion Salazar y Castro, vol. K-6, o en Antonio De LA Torre (dir), Documentos sobre las relaciones internacionales ... [ver n. 38].

(72) Antonio De LA TORRE (dir.), Documentos sobre las relaciones internacionales ... [ver n. 38], vol. 2, pp. 412-414.

(73) Ibid, vol. 3, p. 435.

(74) Ibid., vol. 1, p. 329.

(75) Sobre la autoridad de este oficial en las disputas de los capellanes y la autoridad delegada del papa a este respecto conviene ver los documentos pontificios recogidos en Bulas y breves pontificios ... [ver n. 36].

(76) Antonio DE LA TORRE (dir.), Documentos sobre las relaciones internacionales ... [ver n. 38], vol. 4, p. 555; vol. 5, pp. 358-359.

(77) Ibid., vol. 2, pp. 60-61.

(78) Ibid, vol. 4, pp. 198, 240, 452-453.

(79) Ibid, vol. 1, p. 102.

(80) Ibid, vol. 5, p. 23.

(81) Ibid, vol. 1, pp. 93, 122, 280-281; vol. 2, pp. 21-22, 24-25, 76-77, 84, 170-171; vol. 3, pp. 316-317, 387-288; vol. 4, pp. 281, 493-494, 519, 523; vol. 5, pp. 175, 335-336, 353-355, 501-502, vol. 6. p. 174.

(82) Josep Maria SOLE I SABATE, Historia de la Generalitat ... [ver n. 25] pp. 226-229; 247-252.

(83) Antonio DE LA TORRE (dir.), Documentos sobre las relaciones internacionales ... [ver n. 38], vol. 1, p. 170.

(84) Ibid, vol. 2, p. 403.

(85) Ibid., vol. 2, pp. 402-403.

(86) La primera ocasion en el que se le inscribe como sacristan mayor puede fecharse en Zaragoza, el 21X-1469 (ACA.RP.MR., vol. 939, fol. 61v), la ultima referencia que conocemos se encuentra en Antonio DE LA TORRE (dir.), Documentos sobre las relaciones internacionales ... [ver n. 38], vol. 2, pp. 60-61.

(87) El primer asiento de este oficial se corresponde con el registro ACA.RP.MR., vol. 840, fol. 113r; el ultimo con ibid., vol. 847, fol. 235v.

(88) No hemos logrado encontrar una vinculacion con la capilla por parte de Juan Orts ni de Gualbes, Pedro de Arbues, Jutglar o Caselles los inquisidores mas representativos en la Corona de Aragon en su primera etapa, ni tampoco por parte de Miguel de Morillo o Juan de San Martin (primeros inquisidores en Sevilla) ni ninguno de los propuestos por documento pontificio de 1482 para Castilla. Aunque el estudio prospografico del entorno de la reina no es completo, tampoco lo hemos encontrado entre sus servidores. No se trata, al menos hasta la muerte de Torquemada (con la incorporacion de Deza, Cisneros y nuevos aparatos de gobernador de la inquisicion) de clerigos que hubiesen crecido a la sombra de la Corona.

(89) ACA.RP.MR. vol. 920, fol. 115r.

(90) Antonio DE LA TORRE (dir.), Documentos sobre las relaciones internacionales ... [ver n. 38], vol. 3, p. 160.

(91) Antonio DE LA TORRE Y DEL CERRO, La Casa de Isabel ... [ver n. 6], p. 29.

(92) Sobre la participacion de estos secretarios vease Jose Angel SESMA Munoz, El establecimiento de la Inquisicion en Aragon (1484-1486): documentos para su estudio, Zaragoza, Institucion Fernando el Catolico, 1987.

(93) ACA.RP.MR. vol. 939, fol. 152r.

(94) El asiento de Alonso de Mesa se registra en ibid., fol. 28r y el de Juan de Medina en ibid., fol. 30v.

(95) Su asiento como hombre de pie, que le vincula con Manuel Sese se encuentra en ACA. RP.MR. vol. 939, fol. 154r.

(96) ACA.RP.MR. vol. 843, fol. 194v.

(97) La primera ocasion en la que aparece la relacion entre ambos es en un asiento del propio inquisidor, con fecha 15 de julio de 1507 (ACA.RP.MR. vol. 844, fol. 246r).

Leyenda: Tabla 1. Evolucion del numero de capellanes y cantores en la Corte de Fernando el Catolico. Elaboracion propia (44)
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Author:Camero Igea, German
Publication:Anuario de Historia de la Iglesia
Date:Jan 1, 2017
Words:12904
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