Printer Friendly

Un aporte a la discusion sobre el papel del sustrato indigena en el espanol de America: comparacion con algunos comportamientos del italiano subestandar *.

Two syntactic constructions of dialectal Spanish in areas of Latin America are the aim of this study, doubling in accusarive case, and the syntax of possession phrase. Both are known also as dialectal features of Old Peninsular Spanish, but their presence in ares where native American languages are/ were spoken and, where Native language presents or presented double agreement (subject-object), and a particular structure of possesive phrase (possessed marked for possession), induced to a large debate about a possible substratic origin of the two characteristics in dialectal American Spanish. Alfter an overview of this debate, conditions of some native American languages are better observed and compared with Romance constructions. The analysis of some Italian substandard features and also of ancient Italian ones is offered to support the alternative hypothesis concerning the origin of accusative doubling and of possessive redundancy. These syntactic constructions are connected with ancient Spanish as well as with other substandard Romance varieties, and can be easily seen as output of possibilities that are inherent in the shared (proto-) Romance structure. Lack of gender agreement which follows sometimes accusative doubling in dialectal American Spanish, and the anaphoric use of accusative clitic pronouns, are pointed out as an extension of a general trend of substandard Spanish rather than a reflex of the absence of gneder category in Native languages. Besides, the same accusative doubling is proposed as being connected with the taxative dative doubling, which characterizes standard Spanish and substandard Italianas well. The difference of doubling status in Spanish and in Italian, two strictly related Romance languages is due to an autonomous and independent process of normalization of the two literary/standard languages.

**********

En este trabajo intentamos tratar un problema relacionado posiblemente con el sustrato linguistico. Por esta razon se ubica tambien en el marco de una teoria (o algo que se presento en su oportunidad como teoria) que atribuye a lenguas abandonadas y perdidas cierta influencia en el cambio linguistico. Esta teoria tiene su origen en Italia, en la reflexion linguistico-etnografica (y etnicista) de Costantino Nigra, desarrollada principalmente por Graziadio Isaia Ascoli y perfeccionada hasta la mitad de este siglo, como puede verse en el trabajo de sintesis de Domenico Silvestri (1982).

Una reinterpretacion moderna y una necesaria incursion en la teoria sustratica nos lleva a considerar el problema en el campo de la interferencia linguistica, y no solo en el sector propio de la linguistica aplicada (del aprendizaje pragmatico de una segunda lengua), sino en conexion con las teorias mas recientes sobre contacto linguistico, incluido un modelo como el que puede construirse sobre la base de los trabajos de Bickerton (1984), Muhlhausler (1986), Bakker (1997), entre otros. Desde finales de la decada del sesenta, la fenomenologia de la mezcla se ha asumido progresivamente como antecedente del desarrollo linguistico que conduce al proceso que se define como criollizacion (en una vision diferente del modelo que ofrecio Hall 1966) (1). Por otro lado, se ve hoy la mezcla de codigos (code mixing) como antecedente de la cristalizacion de elementos de interferencia y --podemos decir-- como una 'socializacion' de interlenguas (Giannelli 1999), una codificacion del code mixing en situaciones anteriores al cambio de lengua definitivo, sin manifestacion de pidgin. En esta nueva consideracion del proceso de la mezcla linguistica, lejos de todo mecanicismo, a pesar del hecho de que nunca se pueda salir de lo indeterminado y, sobre todo, que nunca llegamos a una condicion de produccion de proposiciones falsificables, la propia sintaxis se convierte teoricamente --especialmente en situaciones como la andina y la mexicana, donde el componente indigena es particularmente fuerte-- en lugar privilegiado de la interferencia en la fase del proceso da cambio de lengua, hasta la creacion de un dialecto matizado por elementos que proceden de la lengua hablada anteriormente. A pesar de las diferentes opiniones (vease por ej. Company 1995), esto ha sido demostrado fehacientemente, por lo menos para aquellas situaciones en las que permanece un empleo residual de la lengua que va a perderse, como pasa en el caso del ingles de los indios norteamericanos (Leap 1993).

Fenomenos de mezcla --muchas veces de caracter transitorio y en varios niveles linguisticos-- son bien conocidos en America (cf. los trabajos de Tovar 1964, Torero 1983, Muysken 1988, Melia 1992, en el ambito latinoamericano), no solo en el nivel gramatical y/o lexico, sea en espanol --vease (2) y (3)-- o en las propias lenguas indigenas, como vemos en

la. quechua wanusqa "muerto" - quechua de Lamas wanudu (Torero 1983).

lb. quechua comun runtu- kuna "huevos" - quechua boliviano runtu-s huevo- PL (Bilis, Vallejo y Troike 1971)

1c. guarani la guey "los bueyes" (Tovar 1964).

Tratamos aqui de manera particular dos fenomenos diversos: la reduplicacion del objeto de una oracion transitiva por medio de un pronombre que se define clitico (clitic), con un orden de las palabras que proponemos originariamente marcado y muchas veces con discordancia de genero; y la reduplicacion del genitivo, con una flexion posesiva del poseido, que nos parece indebida teniendo en cuenta los esquemas romanicos modernos y mayoritarios.

2a. a Maria nosotros lo adoramos (Lozano 1975, p. 304)

2b. alli lo tengo varias plantas, alli lo ponen la coca, lo patea la puerta (Lozano 1975, p. 299).

2c. Yo no la quiero ese hombre (Alcala Alba 1992, p. 94).

2d. cquien es el muerto que lo van a enterrar? (Lozano 1975, p. 299).

3a. se quemo sus cartones del joven (Lozano 1975, p. 299).

3b. su amiga de Juan (Lozano 1975, p. 299).

3c. su papa de mis hijos (Alcala Alba 1992, p. 94).

3d. se quemo del joven sus pantalones (Lozano 1975, p. 299).

El origen de estos fenomenos es objeto de discusiones (Lozano 1975, Alcala Alba 1992) y tambien --especialmente el segundo-- de polemicas antiguas (vease de Granda 1997), con respecto a su posible origen en el sustrato. En este punto tenemos, naturalmente, que planteamos --volviendo tambien a algunos principios esenciales de la teoria de Ascoli-- dos preguntas:

a) Si en las lenguas a las que se les atribuye el papel de sustrato hay elementos que justifiquen la presencia de las construcciones sobre las que se discute;

b) Si en el conjunto del repertorio de la lengua de que se trata no hay recursos que por si q justifiquen, de manera mas economica, las construcciones.

Las dos preguntas tienen una naturaleza diferente, pero no se ubican necesariamente en una relacion de exclusion reciproca (como ya subrayo de Granda 1997). Una respuesta afirmativa a la segunda pregunta puede configurar una situacion en la que la influencia del primer elemento, del sustrato, puede resultar facilitada, pero generalmente en terminos muy complejos y absolutamente no mecanicos. Segun nuestra opinion, los mecanismos internos de una lengua son conocidos naturalmente por los que la emplean como lengua materna, y no por los que la aprenden. Interferencia y congruencia con elementos susceptibles de definirse como subestandar pueden de todos modos coincidir felizmente para una reestructuracion de la gramatica, asi como el valor pragmatico de algunas construcciones puede no ser entendido por los que aprenden la lengua por simple uso espontaneo, principalmente en el caso de las variantes sociolinguisticamente bajas (por ejemplo, enfatizando y extendiendo los rasgos diallectales y/o populares).

Concretamente, en las areas geograficas que nos interesan, y para las dos construcciones, las dos preguntas generales que hemos planteado se traducen en las siguientes:

a) si las lenguas andinas y las mexicanas (y en particular el quechua y el nahuatl) poseen genero gramatical, una concordancia doble del verbo con los nominales de la oracion (necesariamente, con el sujeto y el objeto) y una construccion posesiva con flexion del poseido;

b) si en el repertorio espanol, o en el repertorio romanico, existen o no recursos capaces de generar las construcciones de que estamos hablando.

En lo concerniente a la primera pregunta tenemos que distinguir claramente entre las dos construcciones.

Para la reduplicacion del genitivo, vemos que esta construccion es semejante a la que se emplea en las lenguas indigenas, de las cuales la empleada en el caso andino puede claramente ser un calco. Como se sabe y se ve en (4a,b), el quechua, como el aymara, expresa la oracion posesiva por una estructura poseedor+genitivo y poseido+flexion posesiva, en forma de sufijos. El nahuatl --vease (4c)-- es solo parcialmente diferente, morfologica y sintacticamente, en el sentido que (al no presentar flexion casual) el poseedor simplemente se pospone (y no se antepone), en su forma absoluta, al poseido, el cual se encuentra en forma poseida, segun las modalidades de la flexion posesiva tipica de la familia yuto-azteca, modificada por la sustraccion de la marca de absolutivo y la condicion poseida comunmente expresada por afijos, esta vez prefijos; y en este sentido es parecida a la andina.

4a. quechua warmip nawin "los ojos de la mujer" (Guardia Mayorga 1973, p. 302).
 warmi- p   nawi- n
mujer-GEN   ojo-POS3


4b. aymara Pirun awkipawa "(es) el padre de Pedro" (Grondin 1985, p. 49).
  Piru- n   awki- pa- wa
Pedro-GEN   padre-POS3-VAL


4c. nahuatl iical iicniiuh Petoloh "la casa del amigo de Pedro" (Andrews 1975, p. 195).
ii- cal   ii-cniiuh Petoloh
su-casa   su-amigo Pedro


Por otro lado, si no se actua en direccion de una reduccion a pidgin (y eso puede ocurrir, Company 1995), no puede evitarse la naturaleza preposicional del genitivo romanico, por lo que parece decisivo el hecho, que une quechua y nahuatl, de una flexion posesiva del poseido. Siguiendo un analisis de estructuras nahuatl operado por Andrews (1975, pp. 193-194, 196), que define una suppleting possession, en (5a-c), la interpretacion estructural de la construccion nahuatl podria considerarse diferente de la andina; es decir, una yuxtaposicion de dos oraciones nominales,

(5a.) ni-cuiica ni-Petoloh "I, Peter, sing" (Andrews 1975, p. 193). Topicalizacion por inversion (p. 196).

(5b.) NiPetoloh nicuiica "soy Pedro, y canto".

(5c.) NiPetoloh nocal yo-Pedro yo-casa "(es) mi casa", "soy Pedro y es mi casa".

pero eso, ademas de ser problematico, no parece influir sobre una eventual realizacion de la oracion posesiva en castellano por medio de una flexion que exprese la posesion, que se manifiesta en nahuatl por lo menos superficialmente. Pero se sabe que hay aqui una larga discusion, como el posesivo doble existio en el castellano antiguo (es este el antiguo problema en que se enfrentaron ultimamente Company 1995 y de Granda 1997).

En lo referido a la reduplicacion del objeto, la situacion aparece mas compleja. Esta aparente reduplicacion se hace por medio de una estructura coloquial romanica que en italiano llamamos tradicionalmente (en un sentido absolutamente preteorico) pleonasmo, es decir por medio de un elemento que se considero por los gramaticos inutil por ser redundante (obviamente, segun el modelo latino), que es una particula pronominal; o sea, un pronombre atono, un clitico (clitic) como en (6a,b) que tiene, no obstante que repetir, en tercera persona, el genero y el numero del nominal.

6a. a me mi piace "a mi me gusta"

6b. a lui gli parlo / con lui ci parlo "a el le hablo"

La tradicion gramatical es parcialmente diferente en castellano, y son parcialmente diferentes las condiciones generales, sobre todo por la obligatoriedad de la reduplicacion del dativo, basicamente en la forma de (7a).

7a. le digo a Juan que venga

7b. a Juan, le digo que venga

Esta clase de pronombres --en su funcion de sustitucion excluyente del pronombre tonico, en el sentido de una relacion de exclusion reciproca de los dos pronombres indicada en (8a-c)-- propiamente no existe o es problematica en las lenguas indigenas a que nos referimos.

8a. io vedo te / *io ti vedo te "yo veo a ti"

8b. io ti vedo "yo te veo"

8c. it. estandar vi danno / danno a voi / *vi danno a voi "les dan a Uds."

Pero ya en una epoca bastante lejana, Adam (cfr. Andresen 1990, p. 194) y despues Boas (1979 [1911], pp. 46-47, 51) subrayaron en terminos informales la semejanza existente entre algunas caracteristicas de la flexion verbal transitiva andina y el uso romanico de la sustitucion del pronombre personal tonico con particulas pronominales. No podemos discutir aqui si esta semejanza es total, de todas formas tenemos que hacer una distincion entre el contexto por ej. nahuatl y el andino.

Notoriamente, el nahuatl presenta caracteristicas esencialmente normales de concordancia doble, en la tipologia general y segun las jerarquias parcialmente senaladas por Aissen (1988). Un elemento que no sabemos si definir pronominal, por lo menos en un sentido estrictamente sincronico, y que mejor se diria afijo flexional, senala la concordancia con el objeto, mientras que otro senala la concordancia con el sujeto, como en (9a), y tambien con la expresion del nominal como en (9b), cuando no se proceda a incorporacion, como en (9c).

9a.
   ni-mitz-itta "te veo"
   ni-quina (ni-k-itta) "lo, la veo"
   ni-teech-itta "veo a nosotros"
   n-ameech-itta "os veo"
   ni-quim-itta "los, las veo"
   ti-neech-itta "me ves" (Andrews 1975)


9b. ni-c- mana in xochitl "ofrezco la flor" (Garibay 1989)

1s-2o- raiz la flor

9c. ni-xochi-mana

Como se sabe (Andrews 1975, Sullivan 1983, Garibay 1989), este fenomeno ocurre en nahuatl en el marco de una estructura que tiene que senalar la transitividad, sin lugar para un empleo absoluto de los verbos transitivos, como conocemos que sucede en las lenguas europeas --vease (10a-d)-- y siempre eso se hace por elementos flexionales, los que seria arbitrario considerar pronombres, a pesar de la probabilidad de que --en terminos generales, y por la propia morfologia del nahuatl-- los afijos flexionales de persona sujeto y de persona objeto procedan de pronombres, por un proceso que se define comunmente como gramaticalizacion.

(10a.) ingles I eat meat "como carne"

(10b.) " I eat "como, estoy comiendo"

(10c.) nahuatl ni-te-cua "como a alguien"

(10d.) " ni-tla-cua "como" (algo)" (Garibay 1989)

Por otro lado, existe una discusion sobre la presencia o no en quechua (y en aymara) de una verdadera concordancia doble (Bills, Vallejo e Troike 1971, Plaza Martinez 1987, Cerron Palomino 1987; vease ademas Grondin 1985, para el aymara). Los paradigmas de la asi dicha conjugacion transitiva u objetiva en (11) muestran la presencia de particulas transitivas no analizables que interesan a los actantes de primera y segunda persona.
11.  quechua                                 aymara

   riku-wanki           "me ves"           inj-ista
   riku-wan             "me ve             inj-itu
   riku-wanki-chiq      "Uds. me ven"      inja-px-ista
   riku-wanku           "me ven"           inja-px-itu
   riku-yki             "te veo"           inj-sma
   riku-sunki           "te ve"            inj-tam
   riku-sunku           "te ven"           inja-px-tam


No hay marcas personales explicitas para el sujeto y el objeto de la tercera persona. En un sentido estructural, las dos marcas estarian, pero expresadas en (12a, b) por el morfema cero,

12a. quechua riku-n "(lo) ve" (rikuni "ver")

12b. aymara inj-i "(lo) ve" (injana "ver")

lo que se reconoce para el objeto en nahuatl pero solo en condiciones muy particulares; es decir, para la expresion de un objeto indirecto como en (13a), en una estructura donde no hay lugar para una concordancia triple, o que se puede reconocer en otras partes de America, por ejemplo en mohawk cuando el objeto de tercera persona sea de genero neutro (13b), o claramente en maya (13c).

13a. nahuatl ni-mitz-O- maca "lo doy a ti"

1s 2d 30 dar (Garibay 1989)

13b. mohawk, 1s (k-) y 30: obj.

sing. masc. li-;

sing. fem./ind, khe-;

neutro k- (Bonvillain 1973)

13c. tzutujil, in-O-ch'ay ch'ey "corto el arbol" (Dayley 1985)

Por otro lado, la falta de marca explicita para un sujeto de tercera persona es frecuente, por ej. en nahuatl, y como en hungaro, pero solo cuando el objeto sea indeterminado.

14a. nahuatl ni-quiiza "salgo" - ti-quiiza "Ud. sale" - quiiza "sale (3s)"

14b. hungaro lat-ok "veo"- lat-s "ves" -lat "ve" (Fabian 1970)

Al pensar asi que la reduplicacion pronominal del objeto en el castellano dialectal representa una respuesta a una costumbre de concordancia doble (como afirma por ej. Lozano 1975, en terminos problematicos, y Alcala Alba 1992 absolutamente), el propio elemento castellano demostraria la existencia del mismo elemento indigena para el area andina entera, en terminos que pueden parecer circulares. Ademas, generalmente, tanto en el contexto andino como en el mejicano, la manifestacion de una supervivencia de la concordancia doble sera el empleo de una construccion comun en las lenguas romanicas, que se emplea frecuentemente; segun el uso en el castellano comun, extendida a contextos no apropiados pragmaticamente (2) en espanol (o generalmente en las lengua romanicas). En otras palabras, originariamente no bien entendida en sus restricciones de empleo, y caracterizada --vease (2a-c)-- por una falta de concordancia que se justificaria por el hecho de que las lenguas indigenas de que se trata no tienen la categoria de genero.

La tendencia a la neutralizacion de los cliticos en lo es bien conocida en el area andina y en otras partes de la America hispanohablante (Klee 1989, 1990), y en particular entre los bilingues. Un reflejo de las condiciones de las lenguas indigenas no puede excluirse, pero no debemos olvidar que este fenomeno, y otros similares, se encuentran en el castellano dialectal europeo (Nuno Alvarez 1996, Hernandez Alonso 1996).

De todas formas, nuestro problema principal es entender si la propia construccion de la mencionada redundancia (Alcala Alba 1992) puede emplearse para recuperar la concordancia doble.

A pesar de la base comun (y de la comun tipologia) romanica, aqui hay diferencias, estructurales e historico-linguisticas (de normalizacion de la lengua), entre el italiano (15d), y el espanol (15a,b) (3): la comparacion entre las dos lenguas es particularmente significativa debido a que las dos son lenguas null-subject (Jaeggli y Safir 1989) y consecuentemente poseen una amplia posibilidad de inversion del sujeto.

15a. a mi me gusta

15b. *a mi gusta

15c. it. col. a me mi piace

15d. it. est. a me piace "a mi me gusta"

Lo que se admite, y ademas se requiere, en algunos casos para el espanol no es permisible en italiano (15c y 8c) en terminos normativos, y casi es inexistente en su tradicion literaria. Esta diferencia es mayor en lo relacionado con los empleos oblicuos del pronombre. La aparente reduplicacion pronominal por medio de cliticos si existe en italiano a nivel esencialmente coloquial, y casi nunca pierde su caracter de construccion marcada, como, a la inversa, ocurrio en la construccion oblicua espanola, que por eso ha recuperado --cfr. (7a)-- el orden basico de las palabras. De todos modos, desde los anos setenta, se insistio mucho en Italia, sea en una perspectiva pragmatica, sea en un marco propiamente sintactico generativo, sobre la llamada dislocazione (desplazamiento) del objeto o del complemento, la cual requiere lo que se define preteoricamente como una ripresa clitica, que seria una repeticion del caso del elemento desplazado o antepuesto por medio de una particula pronominal (Cinque 1977, Duranti e Ochs 1979; Delmonte 1985; Berruto 1985, 1986).

En relacion con la anteposicion al menos del objeto o del complemento, se habla de dislocazione a sinistra, o sea desplazamiento a la izquierda (16); o de dislocazione a destra, o sea desplazamiento a la derecha (17a,b):

16. il libro lo compro lo "el libro lo compro yo"

17a. lo compro il libro

17b. lo vuole un caffe? (Berruto 1986) lo quiere un cafe

En los dos casos aparece una reduplicacion del elemento desplazado, de aqui que la oracion transitiva, por ejemplo, tenga aparentemente dos objetos. Al considerar el valor enfatico que normalmente tienen estas construcciones, es posible pensar que el elemento desplazado se encuentre 'suspendido' (hanging) si antepuesto (Cinque 1977, Beninca y Vanelli 1984), o insertado (adjunct), o por ultino (tail), pospuesto (Delmonte 1985 y Berruto 1986). Pero eso parece problematico en casos como (17b). Nos parece adecuado definirlo extrasintactico; consideraremos, por tanto que el nominal ocupa --como indicamos en (18a-c)-- posiciones vacias en una consueta estructura superficial svo (4).

18a. * S[V[N'[il libro] V[[?lo] compro]]] N[[Mario]]]]]

18b. S'[TOP][il libro]] S[[P[lo] V[compro]]]] N[N[Mario]]]]]]

18c. S[S[N[Mario V[P[lo V[compro]]]]] [[sub.ADJ][il libro]]]

Sin embargo, no falto quien argumentara, en terminos parcialmente predictivos (Berretta 1985, en conexion con Givon 1976) que el incremento y la evidente banalizacion del empleo del desplazamiento a la izquierda y a la derecha muestra una tendencia del italiano, a traves de la cual los pronombres cliticos van a asumir una funcion y un papel en la propia morfologia verbal, y por eso el italiano marcharia hacia una morfologia de concordancia doble. Podemos anadir que un proceso similar --sin discutir aqui de las motivaciones-- ha interesado en el espanol en relacion con el dativo, con una gramaticalizacion total de una construccion que tiene que ser considerada originariamente marcada.

Es necesario subrayar que el propio resultado de esta gramaticalizacion seria muy marcado: la marca de objeto (directo e indirecto) seria un prefijo, en lenguas que plantean su morfologia flexional del verbo en sufijos, en la clasica configuracion de la desinencia. Mas, en el caso de la anteposicion, iriamos a tener en italiano una alteracion del orden basico de las palabras, de SVO a OVS. Mejor candidato seria la dislocazione a destra: efectivamente tenemos que considerar la existencia de procesos de su banalizacion y la consecuente obligatoriedad de esta construccion a algunos niveles del italiano, como en el caso de la pregunta polar en variantes regionales. La construccion en (19a) es la forma usual y canonica de la pregunta polar, y la forma estandar (19b) paso en estas variantes a un sentido particular (Giannelli 1995).

19a. lo vedi Paolo?

19b. vedi Paolo?

Hasta ahora habiamos argumentado que si el quechua y el aymara, ademas del nahuatl o de las lenguas mayances, tienen verdaderamente una concordancia doble, la presencia de un pronombre clitico podria verse efectivamente como una respuesta a la exigencia de reproducir esta en espanol. Repetimos que se trata de un espanol aprendido (y despues difundido) por hablantes de otra lengua, quizas (Lozano 1975) sin considerar el origen y la funcion pragmatica de esta construccion, y a pesar de las incongruencias que se crean en la estructura de la lengua, y de las opciones muy marcadas que se introducen.

Anadimos que la busqueda de la congruenza corografica como condicion para el effetto di sostrato, segun los terminos especificos de Ascoli, se ha superado hace tiempo por elaboraciones posteriores italianas y espanolas (Alonso 1941, Devoto 1951). El clasico effetto di sostrato podria reconocerse tambien con la condicion de que solo se pueda particularizar un fuego en el interior del area que presenta hoy un fenomeno, que ya existia en una lengua precedente. La innovacion que se origino del sustrato en aquella area tuvo despues su difusion, asi como puede restringirse en el tiempo o permanecer latente (y entendemos marginada geografica y/o sociolinguisticamente, para no caer en la metafisica) por un tiempo muy largo.

Puede parecer importante y casi decisivo averiguar -empleando el criterio cualitativo de Company (1995)-- cual es el estatus en el espanol dialectal andino y mejicano de estas construcciones; es decir, ver si estas todavia conservan un caracter marcado, o si se han gramaticalizado totalmente. Frente a algunos testimonios, parece que hubo una extension y banalizacion que hace pensar en una gramaticalizacion definitiva en muchos casos, fuera de la tipologia usual romanica. Debe considerarse que tampoco esto es realmente decisivo. Ya vimos en italiano, por la pregunta polar, procesos de banalizacion facilitados por el caracter menos eversivo de la dislocazione a destra y por otro lado no puede olvidarse la gramaticalizacion castellana por el caso oblicuo, que puede ponerse como modelo para un proceso analogico producido internamente en el repertorio de las variantes castellanas, sin necesitad de invocar aportes externos, propiamente sustraticos o de comun interferencia. Tenemos en cuenta tambien que en el propio castellano peninsular el leismo y los hipercorrectismos relacionados producen situaciones como en (20a, b)

20a. cant. el libro, le olvide en casa

20b. " a la madre no la dieron limosna (Nuno Alvarez 1996, p. 190)

Por ultimo, creo que seria importante subrayar que, en muchos casos, nos hemos referido a elementos italianos. Y es obvio que para el italiano este fenomeno no se debe al contacto con lenguas nativas de America; y por otro lado es obvio donde esta el vinculo profundo entre el italiano y el espanol. Vemos que el italiano, en su repertorio subestandar, no solo emplea normal y frecuentemente la aparente reduplicacion por desplazamientos a la derecha y a la izquierda, sino presenta tambien un empleo de los cliticos para la relativizacion de nominales, explicitando con el propio clitico el caso del elemento nominal relativizado (5).

21a. popular il ragazzo chegliporto il caffe "el muchacho a quien le llevo el cafe"

21b. estandar il ragazzo a cui porto il caffe

21c. popular il coltello che ci taglio il pane "el cuchillo con que corto el pan"

21d. estandar il coltello con cui/col quale taglio il pane

Sin enfrentar aqui el tema de la relativizacion en las hablas comunes, populares, dialectales romanicas (6), podemos afirmar que estas construcciones no son comunes sino exclusivas del italiano coloquial, popular. Mostrando aqui una interesante simetria con d castellano, este rasgo, taxativo con complementos (Cresti 2000, Brandi y Giannelli, en prensa, Parry, en prensa), es opcional y en todo momento posible con el objeto directo relativizado, en algunas variantes con las caracteristicas y las restricciones indicadas en (22a-e) (7).

22a. l'uomo che (lo)portano via "el hombre que llevan"

22b. la macchina che (la) lava(no) i ragazzi "el carro que lavan los muchachos"

22c. *la macchina che i ragazzi la lavano

22d. la macchina che i ragazzi la lava

22e. *la macchina che i ragazzi lava

Aprendimos de Wanner (1987) como del latin, que no poseia nada similar a los cliticos romanicos o a las particulas andinas, se ha desarrollado un sistema pronominal doble como el indicado para el italiano en (23a-d), que evoluciono de manera diversa en lenguas diferentes; especificamente en el italiano y el espanol, mas por criterios de normalizacion que por parametros estructurales.

23a. me vidit mi vide

23b. vidit me vide me

23c. me olim vidit *mi un tempo vide--mi vide un tempo

23d. vidit olim me vide un tempo me

Es nuestra opinion que una comparacion con el italiano y otras variedades romanicas tiene su sentido para poder validar el dilema entre el effetto di sostrato o la manifestacion y el desarrollo por cambio interno de rasgos y caracteres intrinsecos al fondo comun romanico. Eso vale, por lo que tratamos hasta este punto, para la denominada reduplicacion del objeto.

Recientemente Manlio Cortelazzo, enriqueciendo un antiguo debate entre hispanistas y sustratistas, propuso una discusion en los mismos terminos para la propia reduplicacion del genitivo, que al principio nos parecio mas solidamente congruente, en su perfil estructural, con construcciones andinas y nahuatl (y maya, vease Company 1995): construcciones como (24a) no faltan en variantes regionales del italiano, a pesar que en otras --la toscana del autor de este trabajo, por ejemplo--sean inaceptables. Pero del propio toscano antiguo procede (24b):

24a. sua mamma di Gianni "la madre de Juan"

24b. tosc. ant. della mis sopravvesta il suo colore (Pulci-Migliorini 1962)

Otra vez se excluye que la cuestion pueda tratarse de alguna manera en terminos sustraticos. La presencia en Italia del 'doble posesivo', quizas como una permanencia hoy restringida, no anade a la bien conocida presencia de la construccion en el castellano antiguo, mucho mas que la certidumbre de una potencialidad interna en la estructura romanica, tambien en sus aspectos semanticos (Company 1995), y de un establecimiento no casual en esta estructura.

Por otro lado, las argumentaciones de Company (1995) --mas que las de de Granda (1997), que parecen instituir nuevamente una consideracion corografica estrecha-- con que se relaciona la frecuencia --y no la presencia-- de la construccion no solo al sustrato sino a la permanencia de varias configuraciones de bilinguismo, deben tenerse en cuenta. Y principalmente en el sentido de un fortalecimiento externo (sustratico, o de interferencia y mezcla) a la permanencia de una estructura ya existente en espanol. Podemos, en otras palabras, invocar concausas exactamente en los terminos con que se abre el trabajo de Granda (1997). Y en el seguimiento de esta contribucion ponemos fuera de duda el deberse considerar cual es el orden de las palabras: poseido+poseedor, como requiere la estructura romanica o, al reves, poseedor +poseido, como ocurre en (3d), a pesar de la estructura italiana de (24b). El hecho de que la construccion se encuentre tambien muy lejos, en mitchif (25a), esta singular mezcla canadiense de cree y de frances (y hablamos aqui de mitchif y no del frances de los metis), subraya, por lo menos, la recursividad del transfer y se coloca al mismo nivel de construcciones no preposicionales (calco aparente y claramente probable del nahuatl o de las estructuras mayas), que Company (1995) ha encontrado en hablantes bilingues.

25a. mitchif Per su jual (< *Pierreson cheval) "el caballo de Pedro" (Papen 1987) Pedro su caballo

25b. cree Caan o- moohkoma-an "el cuchillo de Juan" (Wolfart y Carroll 1981) Juan su- cuchillo- OBV

Si para el problema de los cliticos y de la aparente reduplicacion del objeto estamos en un terreno romanico muy general, para la reduplicacion del genitivo parece que nos enfrentamos a manifestaciones de una potencialidad menos desarrollada, que de alguna manera puede actualizarse a distancia, y estas son las conclusiones de Manlio Cortelazzo (enprensa). Pero la experiencia italiana nos muestra que muchas veces hay una documentacion puramente local, en literatura linguistica, de construcciones subestandares que luego se descubren como presentes en muchas areas, o tambien generalizadas (y estigmatizadas). Eso ocurrio por ej. para los empleos del acusativo preposicional en el centro-norte de Italia, de Nocentini (1985) a Beninca y otros (1988), o por la aparente falta de concordancia en caso de posposicion del sujeto --veanse (22b) y (22d)-- en el sur de Italia, area que se considero hasta hace poco tiempo no interesada absolutamente por este fenomeno, cuya difusion efectiva y cuyas limitaciones de ocurrencia en areas diversas siguen siendo solo parcialmente conocidas (vease Salvi 1991). La estructura estaba implicitamente atestiguada por Valente (1975), y vease ahora Di Pietro (1994), Brandi y Giannelli (en prensa). Limitadamente, esto sucedio tambien para la permanencia (real o aparente) de formas de flexion personal del infinito (Loporcaro 1986, Cresti 1994).

Estoy consciente del hecho de que no trate algo decisivo a proposito de las cuestiones que se plantean ciclicamente alrededor del papel del sustrato en las manifestaciones y condiciones especificas de America Latina, pero creo que se puede subrayar oportunamente la importancia de la comparacion entre las variantes romanicas para la determinacion de la originalidad o no, y del caracter marcado o no, de una construccion en una area especifica.

* Texto en italiano traducido por el Prof. Enrique Ruggeri V.

(1) A pesar de definiciones y empleos terminologicos aproximativos, en America no se nos ofrece un cuadro real de criollizacion, con la excepcion de parte del Caribe, naturalmente, como ya tuvo que subrayar Rosenblat (1964).

(2) Vease en particular Lozano (1975).

(3) Cortelazzo (1984), Beninca y Vanelli (1984).

(4) Vease la discusion en Graffi 1994, 7.1.3.

(5) Ahora vease Cresti (2000).

(6) Vease por ej. Graffi (1994, 8.2.2).

(7) Vease el caso mostrado por Lozano (1975) en (2d).

REFERENCIAS

J. AISSEN (1988), "Extensions of brother-in-law agreement", en M. Barlow y Ch.A. Ferguson (eds.), Agreement in natural languages, Stanford, Center for the Study of Language and Information, pp. 219-235.

A. ALCALA ALBA (1992), "Notas sobre el espanol hablado en Huanchinango, Puebla", en B. Garza Cuaron y P. Levy (eds.), Homenaje a Jorge Suarez. Linguistica indoamericana e hispanica, Mexico, El Colegio de Mexico, pp. 85-98.

A. ALONSO (1941), "Substratum y superstratum", Revista de Filologia Hipanica 3, pp. 208-218.

J. T. ANDRESEN (1990), Linguistics in America 1769-1924, Londres, Routledge.

J. ANDREWS (1975), Introduction to Classical Nahuatl, Austin, University of Texas Press.

P. BAKKER (1997), A language of our own, Oxford-Nueva York, Oxford University Press.

P. BENINCA Y OTROS (1988), "L'ordine degli elementi nella frase e le costruzioni marcate", en L. Renzi (ed.). Grande grammatica italiana di comultazione.I, Bologna, II Mulino, pp. 115-225.

P. BENINCA Y L. VANELLI (1984), "Italiano, venero, firulano: fenomeni sintattici a confronto", Rivista Italiana di Dialettologia 8, pp. 165-194.

M. BERRETTA (1985), I pronomi clitici nell'italiano parlato, en G. Holtus y E. Radtke (eds.), Gesprochenes Italienisch in Geschichte und Gegenwart, Tubinga, Narr, pp. 185-224.

G. BERRUTO (1985), "'Dislocazioni a sinistra' e 'grammatica' dell'italiano parlato", en A. Franchi De Bellis y L.M. Savoia (eds.), Sintassi e morfologia della lingua italiana d'uso: teorie e applicazioni descrittive, Roma, Bulzoni, pp. 59-82.

G. BERRUTO (1986), "Le dislocazioni a destra in italiano", en H. Stammerjohann (ed.), Tema-Rema in Italiano, Tubinga, Narr, pp. 55-69.

D. BIKERTON (1984), "The language bioprogram hypothesis", Behavioral and Brain Sciences 7, pp. 173-221.

G. D. BILLS, B. VALLEJO C. Y R. C. TROIKE (1971), An introduction to spoken Bolivian Quechua, Austin, University of Texas, Institute of Latin American Studies.

F. Boas (1979 [1911]), Introduzione alle lingue degli indiani d'America, Milano, Boringhieri.

N. BONVILLAIN (1973), A grammar of Akwesasne Mohawk, Ottawa, National Museum of Man / Musee National de l'Homme.

L. BRANDI Y L.GIANNELLI (enprensa), "L'accordo nome-verbo nelle strutture VS e nelle frasi dipendenti in area toscana", Quaderni del Dipartimento di Linguistica dell'Universita di Firenze

R. CERRON PALOMINO (1987), Linguistica quechua, Cusco, Centro de Estudios Rurales Andinos "Bartolome de Las Casas".

G. CINQUE (1977), "The movement nature of Left Dislocation", Linguistic Inquiry 8, pp. 398-411.

C. COMPANY (1995), "Cantidad vs. cualidad en el contacto de lenguas. Una incursion metodologica en los posesivos "redundantes" del espanol americano", Nueva Revista de Filologia Hispanica 43, pp. 305-339.

M. CORTELAZZO (1984), "Perche "a mi me gusta" st e "a me mi piace" no? ", en G. Holtus y E. Radtke (eds.), Umgangsprache in derIberoromania, Tubinga, Niemeyer, pags. 25-28.

M. CORTELLAZO (1999), "Italiano popolare e latino volgare", en G. Marcato (ed.), Dialetti oggi, Padova, Unipress, pp. x-xx

A. CRESTI (1994), "La flessione personale dell'infinito nel repertorio italiano", Rivista Italiana di Dialettologia 18, pp. 31-50.

A. CRESTI (2000), "Empleos y funciones del conectivo che (que)", Revista de Linguistica RLA 38, pp. 41-60. J. DAYLEY (1985), Tzutujil Grammar, Berkeley y Los Angeles, University of California Press.

R. DELMONTE (1985), "Sintassi, semantica, fonologia e regole di assegnazione del fuoco in italiano", en A. Franchi De Bellis y L.M. Savoia (eds.), Sintassi e morfologia della lingua italiana d'uso: teorie e applicazioni descrittive, Roma, Bulzoni, pp. 437-455

G. DEVOTO (1951), "Protostoria del fiorentino", Lingua Nostra 12, pp. 29-35.

A. DI PIETRO (1994), L'accordo verbale nelle frassi a posposizione del soggetto e il caso di San Giorgio nel Sannio, Siena, Universidad de Siena, tesis doctoral inedita.

A. DURANTI Y E. OCHS (1979), "La pipa la fumi?". Uno studio sulle dislocazioni a sinistra nelle conversazioni", Studi di Grammatica Italiana 8, pp. 269-301.

P. FABIAN (1970), Manuale della lingua ungherese, Budapest, Tankonyvkiado.

A.M. GARIBAY (1989), Llave del nahuatl, Citta. del Messico, Editorial Porrua.

L. GIANNELLI (1995) "Modalita del doppio accordo come continuum (tra irochese e romanzo/toscano)", en E Granucci (ed.), Studi linguistici per i 50 anni del Circolo Linguistico Fiorentino, Florencia, Olschki, pp. 121-127.

L. GIANNELLI (1999), "Per una tipologia della mescidanza linguistica: lingue native americane e lingue europee", en L. Giannelii, Abia Yala Inmargan/Americana, Siena, Protagon, pp. 107-153.

T. GIVON (1976), Topic, pronoun, and grammatical agreement, en C. Li (ed.), Subject and topic, Nueva York, Academic Press, pp. 149-188.

G. GRAFFI (1994), Sintassi, Bologna, il Mulino.

G. DE GRANDA (1997), "Replanteamiento de un tema controvertido. Genesis y retencion del doble posesivo en el espanol andino", Revista de Filologia Espanola 77, pp. 139-147.

M. GRONDIN (1985), Metodo de aymara, La Paz-Cuzco, Los Amigos del Libro.

A.C. Guardia Mayorga (1973), Gramatica Kechwa, Lima, FA. Los Andes.

R.A. HALL, JR. (1966), Pidgin and creoles languages, Ithaca, Cornell University Press.

C. HERNANDEZ ALONSO (1996), "Castilla la Vieja", en M. Airar (dir.), Manual de dialectologia hispanica. El espanol de Espana, Barcelona, Ed. Ariel, pp. 197-212.

C. KLEE (1989), "The acquisition of clitic pronouns in the Spanish interlanguage of Peruvian Quechua speakers", Hispania 72, pp. 165-171.

C. KLEE (1990), "Spanish-Quechua language contact: The clitic pronoun system in Andean Spanish", Word 41, pp. 35-46.

O. JAEGGLI Y K.SAFIR (eds., 1989), The Null Subject Parameter, Dordrecht, Kluwer Academic Publishers. L. LEAP (1993), American Indian English, Salt Lake City, University of Utah Press.

M. LOPORCARO (1986), "L'infinito coniugato nell'Italia centro-meridionale: ipotesi genetica e ricostruzione storica", LTtalia Dialettale 49, pp. 173-240.

A. LOZANO (1975), "Syntactic borrowing in Spanish from Quechua: The noun phrase", en R. Avalos de Mato y R. Ravines (eds.), Linguistica e indigenismo moderno de America. 5, Lima, Instituto de Estudios Peruanos, pp. 297-306.

B. MIGLIOVRINI (1962), Storia della lingua italiana, Florencia, Sansoni.

B. MELIA (1992), La lengua guarani del Paraguay, Madrid, MAPFRE.

P. MUHLHAUSLER (1986), Pidgin and creole linguistics, Oxford, Blackwell.

P. MUYSKEN (1988), "Are creoles a special type of language?", en F. J. Newmeyer (ed.) Linguistics: The Cambridge Survey. II Linguistic Theory: Extensions and Implications, Cambridge, Cambridge University Press, pp. 285-301.

A. NOCENTINI (1985), "Sulla genesi dell' oggetto preposizionale nelle lingue romanze", Studi linguistici e filologici per Carlo Alberto Mastrelli, Pisa, Pacini, pp. 299-311.

M.D.P. NUNO ALVAREZ (1996), "Cantabria", en M. Airar (dir.), Manualdo dialectologia hispanica. El espanol de Espana, Barcelona, Ed. Ariel, pp. 183-191.

M. PARRY (en prensa), "Accordo e soggetti postverbali in piemontese", Actes du XXII Congres International de Linguistique et Philologie Romanes, Bruselas 1998.

R.A. PAPEN (1987), "Le Metif: le nec plus ultra des grammaires en contact", Revue Quebecoise de Linguistique Theorique et Appliquee 6, pp. 57-70.

P. PLAZA MARTINEZ (1987), "Objetos pronominales del quechua", Allpanchis 29/30, pp. 179-226.

A. ROSENBLAT (1964), "La hispanizacion de America. El castellano y las lengua indigenas desde 1492", en Presente y futuro do la lengua espanola, Madrid, Editorial Cultura Hispanica, pp. 189-216.

G. SALVI (1991), "L'accordo", en L. Renzi e G. Salvi (eds.) Grande Grammatica Italiana di Consultazione II, Bologna, il Mulino, pp. 227-244.

D. SILVESTRI (1982), Teoria del sostrato: metodi e miraggi, Napoles, Macchiaroli.

T. SULLIVAN (1983), Compendio de la gramatica nahuatl, Ciudad de Mexico, UNAM.

A. TORERO (1983), "La familia linguistica quechua', en B. Pottier (1983, ed.), America Latina en sus lenguas indigenas, Caracas, Monte Avila Editores, pp. 61-92.

A. TOVAR (1964), "Espanol y lengua indigenas. Algunos ejemplos", en Presente y futuro de la lengua espanola, Madrid, Editorial Cultura Hispanica, pp. 245-257.

V. VALENTE (1975), Profilo del dialetti italiani 15. Puglia, Pisa, Pacini.

D. WANNER (1987), The development of clitics from Latin to Old Romance, Berlin-Nueva York, De Gruyter.

H.CH. WOLFART Y J.F. CARROL (1981), Meet Cree. A guide to the language, Edmonton, The University of Alberta Press.

LUCIANO GIANNELLI

Universidad de Siena

Centro Interdepartamental de Estudios

sobre America Indigena
COPYRIGHT 2002 Universidad de Concepcion- RLA
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2002 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Giannelli, Luciano
Publication:RLA: revista de linguistica teorica y aplicada
Date:Jan 1, 2002
Words:6954
Previous Article:Le tour monoactanciel et sa "variante" pronominale en espagnol *.
Next Article:Narracion periodistica vs. narracion personal.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters