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Un "partido" de "indios y christianos". Formas de organizacion y dinamicas de accion colectiva en la jurisdiccion de Jujuy (1781).

A "party" of "Indians and Christians". Organization forms and dynamics of collective action in the jurisdiction of Jujuy (1781)

Introduccion

Hacia marzo de 1781, los vecinos de la ciudad de San Salvador de Jujuy tomaron conocimiento de que, hacia los valles surorientales y el espacio fronterizo con el Chaco, se habia conformado una amenazante alianza entre indigenas chaquenos reducidos, soldados partidarios de los fuertes de la frontera y otros habitantes que trabajaban en las unidades productivas de la zona. Temian ademas que participasen en ella la "plebe" de la ciudad e indigenas chaquenos "infieles". Frente a esta novedad, el cabildo espanol de Jujuy junto al teniente del gobernador del Tucuman iniciaron de oficio, y por razon de estado, un proceso judicial y movilizaron tropas que apresarian a los sospechosos de participar de una traicion a la corona espanola en la jurisdiccion de Jujuy. Los jueces se interesaron por esclarecer los hechos que se desarrollaron del 24 de marzo al 4 de abril y, por lo tanto, la pesquisa se centro en recoger informacion sobre la toma de la reduccion de San Ignacio y del fuerte de Ledesma, el sitio del cercano fuerte de Rio Negro, la realizacion de convocatorias por diferentes parajes de la jurisdiccion y la concrecion de reuniones en sitios especificos. El argumento que sostuvo la indagatoria fue que las insurrecciones en el virreinato del Peru y la Audiencia de Charcas habian trascendido hasta la jurisdiccion y que con estas practicas una parte especifica de su poblacion se preparaba para atacar Jujuy en nombre de Tupac Amaru. Por medio de tres sentencias--que no demoraron en comenzar a pronunciarse--se acuso del delito de lesa majestad a cuarenta y un personas, de las cuales veinticuatro recibieron la pena de muerte. (1)

Este episodio tuvo lugar en el momento mas algido de la "era de la insurreccion andina", cuando ya eran numerosas las regiones inmersas en la guerra civil que entre 1780 y 1782 puso en vilo al dominio colonial espanol en los Andes centrales y meridionales (Stern, [1987] 1990b). Partiendo de un estudio previo que se centro en la intervencion de las autoridades coloniales (Glatstein, 2017), examinaremos aqui las formas de organizacion y dinamicas de accion colectiva, observando y distinguiendo las maneras en que se realizaron las convocatorias a participar, los canales y modos de circulacion de informacion y los movimientos de personas por el espacio de la jurisdiccion. Buscamos comenzar a identificar, ademas, los procesos de toma de decisiones, las formas en que se repartieron las tareas y la estructura interna del movimiento.

Nuestro analisis recupera distintas propuestas de investigaciones que abordaron --de acuerdo con las denominaciones escogidas como mas apropiadas por cada investigador--revueltas, rebeliones, sublevaciones o insurrecciones en distintos contextos y periodos historicos, que poseen como comun denominador el considerar que los campesinos, la plebe u otros sectores subalternos moldearon relaciones y concepciones politicas originales de forma activa y continua. Siguiendo a Thompson ([1971] 1979) y Scott ([1976] 1977), buscamos alejarnos de perspectivas que consideren los movimientos sociales como reacciones caoticas y espasmodicas de los grupos subordinados, para pasar a priorizar el revelar las logicas a partir de las cuales situaciones de explotacion se tornaron injustas y se articularon acciones de violencia con una organizacion particular. En consonancia, tomamos las propuestas de etnohistoriadores para un uso critico y adaptado al contexto andino de esta perspectiva. Entre los aspectos mas destacados, esto supone incorporar la etnicidad en las explicaciones, considerar los procesos de resistencia y adaptacion en la larga duracion y entender la violencia colectiva como parte del repertorio mas amplio de formas cotidianas de negociacion y protesta de los grupos subalternos con las formaciones politicas y economicas coloniales (Stern, [1987] 1990a; Larson, 1992; Thomson, 2003, [2006] 2010 y Serulnikov, 2006). Asumimos que, aunque nos centramos en un momento de agitacion colectiva y en las practicas que se ejecutaron en ese lapso especifico, el estudio de las formas de participacion politica no puede disociarse de los procesos de construccion de las estructuras imperiales o estatales, de las cuales los sectores subordinados participaban cotidianamente (Joseph y Nugent, 2002) con distintas posibilidades segun los periodos de avance o retroceso de la penetracion del estado y el mercado (Larson, 1992: 84).

El analisis estara sustentado en fuentes que se encuentran actualmente en el Archivo General de Indias (Sevilla, Espana) y en compilaciones editadas. Se trabajara principalmente con el documento resultante del proceso judicial que se realizo en la jurisdiccion de Jujuy entre 1781 y 1782 para identificar y castigar a los presuntos traidores a la Corona espanola. De forma complementaria, se consultara la informacion presente en distinta correspondencia, en informes de meritos y servicios, decretos y reales ordenes generados en forma contemporanea al accionar de la justicia. Se trata de documentos producidos en su totalidad por agentes de la administracion colonial que poseen una logica de representacion particular, que entendemos fue diferente a aquella que guiaba las acciones y practicas politicas de quienes estuvieron involucrados en las acciones colectivas. (2) Los sospechosos de tal participacion--la mayoria entre los 58 testigos del juicio--formaban parte de la sociedad multietnica asentada en tierras bajas desde mediados del XVIII. Identificados como criollos, indios, cholos, mulatos y mestizos que trabajaban en la reduccion, en los fuertes o en las unidades productivas de los valles, fueron frecuentemente agrupados bajo la denominacion de "gente plebe" o "gente baja". Sus testimonios nos permiten inferir las practicas de las parcialidades indigenas del Chaco que no fueron llamadas a declarar, (3) profundizar sobre los principales hechos que tuvieron lugar hacia los valles surorientales y conocer que--ademas de aquella noticia que aseguraba que la "gente plebe" se aprestaba a asaltar la ciudad de Jujuy--se intercambio informacion sobre la coronacion del "Rey Inka" en el Peru y se hablo de que los "espanoles" estaban matando a la "gente plebe" de la jurisdiccion o que iban a hacerlo de manera inminente.

Teniendo presente todo lo expuesto consideramos que durante el desarrollo del episodio, en el que acciones colectivas concretas fueron rapidamente reprimidas por las autoridades coloniales de la jurisdiccion de Jujuy y de la Gobernacion del Tucuman, se pusieron de manifiesto relaciones sociales y de poder que surgieron de las dinamicas que se trazaron en la region especialmente desde mediados del siglo XVIII, cuando el espacio de la frontera oriental avanzo desde los limites de la ciudad hasta llegar al valle de San Francisco. Distintas investigaciones sostienen que en aquel contexto la articulacion de fuertes, unidades productivas y reducciones, facilito la estabilidad de la presencia colonial en un area controlada por grupos indigenas chaquenos y, ademas, habilito espacios para contactos cotidianos entre estos, los soldados partidarios encargados de la defensa de la frontera y migrantes surandinos que trabajaban en las tierras de las haciendas y estancias o en sus pequenas chacras. Tambien participaban de la interaccion diaria los capitanes de los fortines, los religiosos de las reducciones y los vecinos de la ciudad que poseian intereses en las tierras orientales--donde procuraban asentar o consolidar sus empresas agropastoriles. Cabe destacar que los estudios afirman que el traslado hacia este espacio supuso una expectativa de ascenso social que solo habria podido cumplimentarse por unos pocos individuos--los comandantes de la frontera, los capitanes de los fuertes y los vecinos de la ciudad-, siendo relegada a un lugar marginal el resto de la poblacion. Sostienen asimismo que el vinculo con las parcialidades chaquenas no dejo de ser ambiguo luego de mediados del XVIII. Sin ser del todo incorporadas al sistema colonial, algunas parcialidades aceptaron reducirse en las misiones religiosas pero continuaron con sus ciclos de movilidad--incluyendo a la reduccion dentro del espacio por el que transitaban--y--en algunas ocasiones--mantuvieron periodicas incursiones a las estancias y haciendas que se ubicaban al este de la ciudad para obtener recursos. (4) Creemos que en esa cotidianeidad estan las bases para comprender las solidaridades y las alternativas politicas que se tejieron en los movimientos excepcionales de 1781.

Quisieramos, antes de adentrarnos de lleno en el analisis empirico, realizar una ultima salvedad sobre el alcance de nuestros objetivos e hipotesis a partir de un sugerente fragmento extraido de un trabajo centrado en una revuelta que acontecio en Paris a mediados del siglo XVIII y cuya logica parecia "ambigua" o "evanescente en las fuentes". Los investigadores expusieron la siguiente reflexion:

Si el motin atrae a tantos participantes, venidos de horizontes tan diversos, no es porque algunos profesionales del desorden han logrado arrastrarlos. Es porque mas alla de la monotona repeticion de los movimientos de la multitud, sus gesticulaciones y gritos, la misma propone a aquellos que se reunen cierta cosa en comun, un objetivo sin dudas pero todavia mas, un lenguaje que se elabora en el corazon del acontecimiento y que da a cada uno las razones de su propia accion. Podemos entonces intentar leer la revuelta como un texto que los actores improvisan, aunque valiendose de antiguos guiones. Este ejercicio no tiene mas de arbitrario que lo que tiene de convencional. Eligiendo lugares, situaciones o deteniendo un ajuste de cuentas, los revoltosos inventan, de episodio en episodio, la significacion de su revuelta (Farge y Revel [1988] 1998: 67).

Respecto a interpretaciones existentes sobre la serie de acciones colectivas de Jujuy que acapara nuestra atencion (Lewin, 1957; Acevedo, 1960; Poderti, 1997; Sanchez, 2002; Cruz, 2006, 2011), buscamos precisar la "elaboracion progresiva" de la movilizacion colectiva a partir de las mismas practicas que ejecutaron quienes se vieron envueltos en su desarrollo (Farge y Revel, [1988] 1998: 9). Se trata de observar su especificidad dentro de un contexto andino convulsionado y asi contribuir a apreciar--como lo alentara Thomson (2003)--la gran variedad de experiencias historicas que se incluyen en lo que se conoce como la "Gran Rebelion" de 1780-1782.

El escenario de los movimientos

Como se infiere de las palabras introductorias y como se podra observar con mayor precision en los siguientes apartados, los movimientos adquirieron mayor intensidad--o estuvieron a punto de hacerlo--alrededor de determinadas instituciones y espacios.

Tanto los fuertes de Ledesma y del Rio Negro como la reduccion de San Ignacio se encontraban en el valle de San Francisco, es decir, en la zona de los valles orientales que se ubica al este de la Quebrada de Humahuaca y que Lorandi caracterizo como una "franja de transicion" entre los ambientes de las sierras andinas y la llanura chaquena (Lorandi, 1980: 148). Era para la jurisdiccion del cabildo de Jujuy un espacio de reciente incorporacion y hacia 1781 aun mantenia su caracter de frontera (Sanchez, 2002).

La reduccion de San Ignacio se fundo a mediados del siglo XVIII, a partir de pactos con indios "tobas" fronterizos de Jujuy como uno de los medios para avanzar sobre el territorio indigena no dominado. Si bien en un principio se habia pensado en instituciones que fomentaran la sedentarizacion de los grupos nomades del Chaco y su aislamiento de parcialidades no reducidas, con la experiencia se fue apreciando la dificultad de mantener rigurosamente esta politica. Ademas, la dispersion de los indios reducidos parece haber aumentado rapida y significativamente con la expulsion de los jesuitas, lo que implico una merma de los bienes europeos que hasta el momento obtenian por medio de la administracion que realizaba esta orden religiosa y la necesidad de salir de la mision para conseguirlos. (5) Hacia 1771 aparecen consignados aproximadamente 300 indios dentro de San Ignacio, la mitad en relacion al periodo jesuita (Teruel, 1994; Vitar, 1997). En marzo de 1781 conocemos--por los relatos del proceso judicial--que al menos dos parcialidades tobas con sus respectivas autoridades etnicas se encontraban en la reduccion, las que aparentemente asumieron--como veremos--distinta posicion frente a los hechos que se desencadenaron a principios de ese otono de 1781. (6)

Los fuertes de Ledesma y de Nuestra Senora de Dolores del Rio Negro se instalaron a comienzos de la decada de 1710 y a finales de la decada de 1740, respectivamente. (7) Con estas instituciones--y con los soldados partidarios que ocupaban sus plazas--se esperaba disuadir posibles incursiones indigenas o --llegado el caso--advertir velozmente a los colonos para que pudieran resguardarse. (8) Desconocemos cual era el numero exacto de soldados partidarios destinados a estos fortines y, por ende, al exclusivo cuidado de la frontera hacia marzo de 1781, pero--si nos guiamos por la investigacion de Gullon Abao (1993: 198-231)--podemos afirmar que debia rondar en unos diecinueve en el Ledesma y otros treinta y tres en el Rio Negro. En el proceso judicial quienes ocupaban estos puestos, cuando se desencadenaron los eventos que nos interesan reconstruir, fueron mayormente anotados como naturales de jurisdicciones de la gobernacion del Tucuman--predominando los de Jujuy sobre los de Santiago del Estero--y algunos como provenientes de la Audiencia de Charcas --de las provincias de Tarija y Cinti especificamente. (9) Ademas, se los registro a raiz de su propia descripcion o la realizada por las autoridades como "de la clase de espanoles", "indio amulatado", "mestizo", "no muy ladino en habla castellano", "criollo", "blanco de cara" o "de cuerpo blanco", "indio", etc. (10) y se senalo que mencionaron llevar largo tiempo trabajando en los fuertes o en la reduccion. (11) Gullon Abao (1993: 198-231) aclara que estos sujetos estaban bajo el mando de los comandantes de los fuertes, quienes dependian asimismo de los gobernadores de armas designados por el gobernador del Tucuman, como responsables del cuidado de la frontera. Ambos cargos eran prioritariamente ocupados por peninsulares o hijos de vecinos espanoles. Las investigaciones de Gullon Abao (1993) sugieren ademas que fue cada vez mas recurrente que estas dos autoridades utilizaran a la gente bajo su mando y a los indigenas --tanto reducidos como "amigos" o cautivos--en las unidades productivas que instalaron en las tierras contiguas a los fortines.

Hacia fines del siglo XVIII la ciudad de Jujuy era el espacio donde residia la mayor parte de los espanoles de la jurisdiccion, una minoria entre indigenas y mestizos. Segun la informacion recopilada en la cabecera durante el censo de 1778/79, sobre un total de 2.000 habitantes entre los que se consignaron mestizos (25%), mulatos (21%), negros (15%) e indigenas (14%), los espanoles representaban el 24% de la poblacion (Rasini, 1965). Un tercio de ellos, conformaba la elite de la jurisdiccion que habia acumulado la posesion de la tierra, que se beneficiaba considerablemente del comercio y que detentaba el poder politico local mediante oficios regios y capitulares (Paz, 1997).

El "inicio" de la reduccion de san Ignacio

Segun se desprende del relato de la primera deposicion del proceso judicial que a lo largo de un ano busco resolver sobre el asunto, todo habria comenzado con el ingreso a la reduccion de San Ignacio de indios tobas de un hombre cuya identidad se desconocio en un principio. O, por lo menos, esa fue la impresion que dejaron traslucir las autoridades y vecinos de Jujuy en la resolucion de la instancia judicial y en distintos informes elevados a otros funcionarios reales. A partir de las circunstancias que rodearon la presencia de este sujeto en la reduccion hacia fines de marzo de 1781 consideraron que se enfrentaban indefectiblemente con una "sublevacion" en la jurisdiccion de Jujuy, que describieron en la forma de una "alianza" entre criollos, mestizos, mulatos e indios que se preparaba para atacar la ciudad de Jujuy (Glatstein, 2017).

El 26 de marzo el cabildo de Jujuy habia recibido un comunicado desde la reduccion que informaba "la altaneria y ninguna subordinacion con que se manejan los mencionados indios combersos" y el 28 de marzo otro informe aseveraba que los indios estaban "sublebados ... como partidarios de Tupamaro". Entre ambas fechas, se produjo el ingreso de quien fuera reconocido como Jose Quiroga. (12) Muchos testimonios, incluido el suyo propio, aseveran que fue a solicitar ayuda en tanto se le habia asegurado que los espanoles matarian a toda la "gente plebe" de la jurisdiccion y porque ya era conocida la coronacion del "Rey Inka" en el Peru. (13)

Descripto como "criollo", en su declaracion agrego que era natural de Santiago del Estero y vecino de la ciudad de Jujuy donde habia sido ordenanza en las cajas reales por un ano y donde residia desde hacia varios meses. Explico que anteriormente, "desde sus tiernos anos", se habia desempenado como soldado partidario de uno de los fuertes ubicados en el valle de San Francisco, en las cercanias de la reduccion. (14) Quiroga afirmo en su declaracion que "sin duda tomo el esta comision [de convocarlos] por el conocimiento que tenia de los indios" y "por la amistad que tenia con ellos desde el tiempo que fue soldado partidario en el fuerte". (15)

Por lo que pudimos reconstruir Quiroga salio de la casa de un pariente suyo, que habitaba en el paraje de Zapla, con la informacion referida y fue pasando por las habitaciones de otras personas hasta llegar a las inmediaciones de la reduccion, donde se encontro con un grupo de soldados partidarios que tenian sus puestos en ella. En estos primeros encuentros--en los cuales las personas dijeron haber sido sorprendidas en sus quehaceres--fue comunicando las novedades y su objetivo de reunirse con los indios. Matias Pino, por ejemplo, manifesto que Quiroga se presento en su casa
   y le encargo que de ningun modo biniese a Jujui [porque estaban
   matando a toda la gente] y que el se hiba en busca de los indios a
   ver si encontraba favor de ellos, y que le dio de almorzar e
   immediatamente monto en su cavallo y se fue. (16)


Juan Ossorio, por su parte, asento en su declaracion que luego de "enredarse en conversacion" y comunicarle sobre la coronacion del Rey Inka y su intencion de buscar a los tobas para atacar la ciudad, le insistio que "el dia lunes estubiese pronto que por alli havia de pasar con los indios encargandole assimismo que convocase a todos sus amigos para este hecho". (17) Uno de los soldados de la reduccion expuso que al encontrarse con Quiroga este le refirio--ademas de la amenaza que recaia sobre la "gente plebe"--que:
   se rezelaban los espanoles que se alzasen [los soldados] por que no
   havia plata con que pagarles lo que havian servido" [y] "les
   aconsejo que se saliesen [de la reduccion] porque ya benian los
   blanquillos quienes havian de ir a pasarlos a cuchillo ... con lo
   que se pasaron a su destino y el dicho Quiroga les dijo que iba a
   ver a los indios. (18)


No se aprecian actitudes coactivas ni apremiantes, como si se distinguen en las descripciones que los testigos hicieron sobre las convocatorias de los proximos dias como veremos. No queda del todo claro si al entrar a la reduccion ya iba acompanado de otros habitantes de los valles surorientales y de parte de los soldados partidarios de ella, pues al ser citados por la justicia a declarar los testigos van a procurar dar a entender que no participaron de ninguno de los hechos que se dieron en su interior. (19)

Carecemos, por ende, de precisiones sobre los terminos del dialogo que se mantuvo con los tobas reducidos. Aparentemente--segun la declaracion de Quiroga--ya habian acordado el dia en que saldrian de la reduccion cuando el teniente de la misma quiso apresarlo. (20) En el registro del testimonio del capataz de la estancia de la reduccion se lee que los indios de la parcialidad del cacique Santiago evitaron el apresamiento de Quiroga, y luego ejecutaron al teniente cuando este insistio en negar la existencia del rey indigena. En la primera instancia en que se alteraron los animos otra parcialidad de indios tobas, bajo la autoridad del cacique Tesodi, defendio al teniente pero en un segundo momento, en el que este otro grupo ya no se encontraba en la reduccion, no pudo salvar su vida tras increpar a quienes alli estaban por sus referencias a la coronacion del "Rey Inka", destacando la existencia de un unico rey (el espanol). (21) Pasadas estas tensiones, se nombro al menos a un capitan entre los soldados partidarios y un grupo salio en direccion al fuerte de Ledesma. (22)

San Ignacio no fue del todo abandonado. Esta institucion se mantuvo dentro de la orbita de los movimientos, incluso cuando el avance de la marcha de soldados proveniente de la ciudad tomo prisioneros y provoco la huida de quienes estaban involucrados en las acciones colectivas. Mientras estas se desarrollaban, permanecieron en la reduccion las mujeres de los soldados partidarios, algunos enfermos y un grupo indeterminado de personas que en algunos testimonios aparece mencionado como la "chusma". (23) Quienes salieron, en la continuacion de las acciones colectivas, regresaron en distintas oportunidades para proveerse de recursos. Fue el caso de Melchor Ardiles, por ejemplo, quien expondra en su declaracion que una vez que deserto del fuerte del Rio Negro se dirigio hacia la reduccion para hacerse de un caballo, tomando uno que habia sido retenido como "espolio de guerra". (24) En los documentos no hay referencias que den cuenta de que la parcialidad del cacique Tesodi hubiese regresado a la mision durante los movimientos o luego del avance militar. Tampoco podemos afirmar si se plego al movimiento, si contribuyo a sofocarlo o se mantuvo al margen.

"Y a continuacion ...": El avance sobre los fuertes

Mientras la reduccion se mantenia tomada, el movimiento continuo en el fuerte de Ledesma el lunes 26 o martes 27 de marzo. Cuando llego el grupo conformado --al menos--por indios tobas y soldados de la reduccion de San Ignacio se encontraban en este fuerte su capitan, escasos soldados partidarios y algunas personas que habian sido enviadas "de socorro". (25) Uno de los testimonios vuelve a hacer alusion al vinculo que existia entre los indios de la mision y los soldados partidarios de la frontera oriental, cuando Jose Aleman que estaba ocupando ese puesto en el Ledesma afirmo que "haviendole tocado el hazer centinela estaba en el cubo del fuerte cumpliendo con su obligacion, y a este tiempo ... haviendose acercado los indios conocieron al declarante que estaba de centinela". (26)

La mayoria de las declaraciones de quienes se encontraban en el fuerte cuando se produjo el avance apuntan a que finalmente todos se sumaron a los recien llegados. Nos resulta dificultoso afirmar si lo hicieron voluntariamente o no. En el marco de los interrogatorios y careos los relatos resultan contradictorios, como puede observarse en la continuacion del testimonio citado, donde primero se menciona que al reconocerlo, "le dijeron que bajase [del cubo del fuerte] porque de no lo havian de matar por cuio miedo viendo que las fuerzas estaban por ellos se bajo y se fue a su parcialidad con otros companeros suios y assi se introdujo entre los indios"; y luego en la misma declaracion agrega que "juzgandose necesario para ellos, se salio y se entrego voluntariamente, manteniendose con dichos indios todo el tiempo que duro la rebelion". (27)

En las circunstancias del avance al fuerte de Ledesma, el cacique Santiago le habria preguntado al capitan de Ledesma--segun el registro de los testimonios realizado por el escribano--"si era cierto que tenian Rey", pero a diferencia de lo sucedido en la reduccion--en la que aparentemente el teniente fue asesinado por su negacion a aceptar aquello que se decia sobre el asunto-, no hubo violencia contra esta autoridad que habria respondido que "si, que todos siempre tenian Rey". (28) Luego no lo volvemos a encontrar mencionado en las siguientes acciones colectivas ni como participante ni como prisionero. Tampoco aparece como testigo en el proceso judicial.

Una vez efectivizada la toma del fuerte de Ledesma y la incorporacion de quienes lo estaban resguardando, se dieron dos intentos de efectuar la misma accion en el fuerte del Rio Negro. Se lee en una deposicion que "el animo de los principales asi de los indios como de sus aliados fue de que no matasen a ninguno de los soldados partidarios sino antes acariciarlos para que les ayudasen a la empresa que tenian principiada." (29) Entre los testigos hay varios soldados partidarios de este fortin que fueron acusados de abandonar su puesto e incorporarse a la "parcialidad rebelde". Estimamos por los testimonios que salieron de su interior durante el desarrollo de los dos sitios, mayormente durante el segundo. (30) Francisco Ranjel explico que
   se descolgo por las paredes del fuerte, y se fue a incorporar con
   los indios tovas y soldados christianos que estaban sitiando dicho
   fuerte" [porque] "su companero el cordoves le havia influido que
   los blanquillos hiban a degollarlos a todos y quedarse en el
   fuerte. (31)


El primer ensayo se sostuvo durante el martes 27 de marzo y consistio en cortar el suministro de agua del fuerte. El abandono del cerco se produjo por la intervencion de Pedro Serrano, testigo que llego a la ciudad desde los valles sur orientales para denunciar a las autoridades que un grupo de tobas y soldados partidarios lo habian reclutado en las cercanias del fuerte del Rio Negro con el objetivo de atacar la ciudad. Segun su testimonio--y otros que constatan sus dichos--como lo conocian fue nombrado "capitan" y por ese medio convencio a los otros de levantar el sitio. La "mucha confianza que de el tenian" le habria permitido separarse y escapar hacia la ciudad con la excusa de buscar mas gente y llevarla a la "reunion" que se estaba produciendo en el Guaico Hondo. (32)

El segundo intento de tomar el Rio Negro parece haberse iniciado el 28 de marzo, cuando los "conjurados" se enteraron de la traicion de Serrano y se desplazaron desde el Guaico Hondo hacia distintos puntos. Mientras un fragmento continuo con la creacion de una "junta" en las serranias de Zapla, otros se retiraron a rodear nuevamente el fuerte. Esta ultima decision se habria tomado por la intervencion del capitan de la fortificacion de Santa Barbara, quien se habia visto envuelto en los movimientos cuando se desplazaba hacia el fuerte del Rio Negro. Su incorporacion, como la de Serrano, se produjo por un encuentro casual con parte de la gente movilizada en las cercanias del mismo. Nos hallamos frente a otra autoridad de las instituciones militares de la frontera respecto a la cual no se desata una violencia especifica y cuyos consejos, ademas, fueron escuchados. Frente a la opinion de realizar el ataque a la ciudad de forma inmediata, el capitan del fuerte de Santa Barbara sugirio retornar al Rio Negro en un dialogo que pareciera que tuvo lugar de manera abierta--no circunscripto al grupo que luego fue acusado de cabecilla ni a los indigenas. En el trayecto hacia el fuerte, Gamero--como antes Serrano--abandono el movimiento, se dirigio a la ciudad a dar parte de lo que ocurria y contribuyo a sofocarlo junto a los vecinos de la ciudad. (33)

Este segundo cerco al fuerte del Rio Negro parece haber durado varios dias. Participaron de el tanto los tobas como los soldados partidarios y algunas personas que progresivamente llegaron a sumarse a la accion a raiz de las convocatorias. Ademas de los consejos del capitan del fuerte de Santa Barbara, el padre doctrinero de la reduccion de San Ignacio habria aportado su parecer durante una "consulta general" que se realizo--segun se infiere en la reduccion- sobre el "modo en que havian de abanzar el fuerte", estando presentes "cuatro indios principales" y "dos cristianos". En esas circunstancias habria opinado que
   procurasen no desmembrarse los soldados de los indios sino que
   antes como hermanos estubiesen firmes en su empresa ... y fuesen a
   dicho Rio Negro el que facilmente lo ganarian sin mas trabajo que
   quitarles el agua, y esperar a que se seque el pozo que de unico
   ausilio les havia quedado, assi a los soldados como a los cavallos,
   y que assi lo verificaron. (34)


Esas fueron las acciones realizadas y en determinado momento la puerta del fuerte se abrio para recibir a una comitiva que estableceria la forma en que seria entregado; entre los miembros estaba el cura de la reduccion de San Ignacio, una escolta de indios y un tal "capitan" Leon. Sin embargo, la negociacion se vio frustrada cuando su comandante recibio un comunicado desde la ciudad en el que se le advertia que se dirigia hacia alli una marcha de soldados que le prestaria auxilio. (35)

Cuando llego el destacamento militar enviado desde la ciudad, el sitio al fuerte del Rio Negro continuaba. (36) El avance se produjo la madrugada del 3 o 4 de abril, los indios tobas y los "christianos" que lograron escapar se refugiaron en el monte. En su mayoria los que estaban en el sitio del fuerte confesaron que escaparon de los soldados--uno alego que siguio el consejo del cura doctrinero para ello-- (37) y que luego fueron capturados en distintos lugares, permaneciendo profugo un numero indeterminado de personas cuando cerro el proceso judicial. Otra parte se habria mantenido oculta y habria intentado tomar el fuerte pasado un tiempo, lo que habria generado el retorno de las companias enviadas desde la ciudad. (38)

Mientras tanto ...: convocatorias y reuniones

Paralelamente a los cercos al fuerte del Rio Negro y al intento de tomarlo para asi incorporar a todos sus soldados partidarios y hacerse de las municiones que pudiese haber en el, otras personas se separaron para convocar gente por distintos parajes de la jurisdiccion. Los "nuevos parciales" eran trasladados al paraje de Zapla donde se acordo continuar la reunion de sujetos para atacar la ciudad de Jujuy. En ese espacio quedo supervisando uno de los soldados de la reduccion de San Ignacio, aguardaba a quienes fueran citados por los parajes de la jurisdiccion y el regreso de quienes se habian dirigido al fuerte de Rio Negro. Durante la espera llego un "sastrecito" que al encontrarse con la gente reunida habria insinuado que iria a acusarlos a la ciudad, lo que desato la violencia hacia su persona y llevo a la perdida de su vida. (39)

Las convocatorias que se realizaron en el Alto del Comedero sirven para comenzar a divisar esas otras formas con que parte de la poblacion de los valles surorientales se integro a los movimientos, aparte de los encuentros fortuitos o de los sitios a los fuertes. En distintos testimonios se afirma que un grupo de personas esperaba al margen del camino para interceptar a quienes pasasen por alli y llevarlos compulsivamente hasta Zapla. Segun el registro de la declaracion de Lorenzo Serrano--quien fuera identificado por los otros testigos como reclutador en ese paraje--"los atajaba diciendoles cuidado con el que quisiese huir que le ha de costar la vida, y hemos de llevar sus cavezas a nuestros mandones, y assi no dejaban pasar a ninguno". (40) Varios declarantes dijeron haberse vistos envueltos en esta situacion, como aquel que informo que se estaba dirigiendo hacia la ciudad de Jujuy "con unos pollos [ ... ] que habia trocado por pan" cuando le cortaron el paso y no le dejaron continuar, trasladandolo a Zapla. (41) Las expresiones relacionadas con aquello que estaban realizando estos testigos, cuando se cruzaron con los convocadores en los caminos, es algo regular en sus testimonios y en la mayor parte de los casos se trata de actividades cotidianas relacionadas con la vida en el espacio de los valles y con el tipo de labor que desarrollaba el deponente. Otro declarante describio una situacion similar en la mesada de Palpala donde dijo que "con ocasion de benir de su havitacion por ver a una hermana suia llamada Petrona ... le salieron al encuentro nuebe sujetos ... y que ... viendose indefenso, se redujo a seguirlos". (42) Entre la exposicion de los testigos se lee tambien el caso de uno que habia salido en busqueda de lena para sus patrones (43), de otros que estaban ensillando sus caballos y que se aprestaban a salir a campear (44), de algunos que estaban pescando en la orilla de un rio (45) y de otros que estaban trabajando en sus oficios o chacras. (46) El sirviente de un cura de Tarija que se hallaba de transito hacia Buenos Aires habria llegado ante las autoridades para denunciar violencias sobre su persona y, al ser preguntado sobre ellas en el marco del interrogatorio a uno de los sospechosos, expuso que "estando buscando un macho que se le havia perdido de su requa en las immediaciones del Rio Blanco se encontro con Lorenzo Serrano que esta presente, y con otro hombre lo llevaron a un monte de gente". (47)

Al menos una parte de la compania de cabos de Los Alisos termino en la "junta" de Zapla de igual manera. Los habitantes de ese paraje ubicado al sur-este de la ciudad habian recibido la orden de contribuir en su defensa y se estaban trasladando con tal fin cuando fueron interceptados en el Alto del Comedero y amenazados, "a fuerza de sablazos", a reducirse. Los testimonios sugieren que el sargento del partido de Los Alisos se vio compelido, junto a veinte soldados que se trasladaban con el, por estos sujetos que esperaban en el Alto del Comedero. (48) Antonio Humacata afirmo en su declaracion que:
   estaba viniendo [a la ciudad] con veinte soldados y le salio al
   encuentro Domingo Rojas y Lorenzo Serrano, con Gregorio riojano,
   quienes le dijeron que con la comunicacion que tenian con los
   indios tobas le librarian la vida al declarante si se unia con
   ellos y por el contrario moriria si entraba a la ciudad (49)


Al mismo tiempo se deslizan referencias, en la continuacion de su testimonio, de que los tobas de la mision de San Ignacio lo habian hecho llamar previamente para que se reuniese con ellos y de que ya conocia la noticia que aseguraba que los espanoles estaban matando a la "gente plebe":
   haviendole embiado un expreso el dicho Quilaquila y su yerno
   nombrado Jose Severino al zerro donde estaba retirado con toda su
   familia, vino luego con el mismo expreso Gregorio riojano a la casa
   de dicho Quilaquila quien le dijo ser cierto que en esta ciudad
   estaban los chapetones matando a los naturales y de facto havian
   muerto dos, y que a la demas gente querian cojerla dentro de las
   trincheras para matarla, y persuadido de que hiciesen lo mismo con
   el y su gente (y haviendole dicho assimismo Quilaquila que los
   indios lo havian hecho llamar) penso escapar mejor en aquel partido
   y no teniendo cavallo para ir, se lo presto dicho Quilaquila y en
   el se fue a Zapla. (50)


Este tipo de convocatoria, por medio de mensajes enviados a traves de diferentes intermediarios a un particular, se dio en otros parajes y constituye otra muestra de como operaron las relaciones previas como canales privilegiados para la circulacion de la informacion. Se observa por ejemplo el siguiente relato en el que el testigo afirma que:
   lo hicieron llamar del paraje de Labayen donde avitaba, a la
   hazienda de San Lucas para que se juntase con los indios, y que
   luego que llego el declarante a dicho San Lucas le dijo el indio
   Malcoly que alli havia quedado aguardandolo, que caminase en
   alcanze de los indios y sus allegados que ya se havian benido para
   aca, y que en efecto lo hizo. (51)


Por otro lado, las convocatorias realizadas por grupos que desempenaron esa tarea no se limitaron a esperar en los margenes de los caminos sino que implicaron desplazamientos por la jurisdiccion. Se lee en el documento referencias de que "indios y christianos" pasaron por las habitaciones incorporando a quienes encontraban y menciones de la presencia de citadores por la estancia de El Brete--inmediata a Zapla--invitando a "los peones" a reunirse con ellos. Manuel Flores expuso que lo buscaron en su casa "y le dijeron con imperio camina hombre para donde te llevaremos sin escusa alguna por que de lo contrario llevaremos tu cabeza a Zapla donde tenemos toda la gente convocada". (52) No faltaron testigos que admitieron haberse acercado a tal paraje por curiosidad, independientemente de los llamados, al divisar de lejos a la gente reunida o que lo hicieron teniendo ya algun conocimiento sobre los movimientos:
   y en este intermedio haviendo pasado a casa de Miguel Ortiz a sus
   diligencias diviso en el cerro de Zapla una tropa de gente y le
   dijo a dicho Ortiz bamos a ver que gente es aquella y que haze
   alli, y haviendo llegado al propio paraje los encontraron que
   estaban reclutados (53)

   y entonzes se retiro el huiendo de dichos indios ... sin
   incorporarse con ellos, pero que despues viendo que ya tenian
   muchos de su parte contemplando maiores ventajas en aquel partido
   se agrego a el voluntariamente (54)


De esta manera dijeron haberse visto involucrados aquellos testigos que atendian sus pequenas chacras o que estaban vinculados al trabajo en haciendas y estancias de los valles surorientales en tanto peones, conchabados, arrimados, etc. La mayoria era de origen altoperuano y, como los soldados partidarios, aparecen en el proceso judicial como mestizos, criollos, indios o mulatos. Las convocatorias se concentraron fundamentalmente en el espacio de los valles surorientales. (55) Se cito en los caminos del Alto del Comedero, en el paraje de Palpala y de Zapla, en el paraje del Rio Blanco, por la pampa de San Pedro y en el paraje de La Puerta. Algunos testigos dijeron haber recibido ordenes de convocar gente por Las Osas, El Simbolar y sus contornos y otros que ya habia sido convocada la gente de El Pano y Almona. Ademas, el radio se extiende si consideramos que algunos dieron la noticia de que habian sido llamados los habitantes de Ocloyas, Humahuaca, Volcan y Los Hornillos y de que las convocatorias habrian entrado incluso a la ciudad. (56) Asimismo, durante el segundo cerco al fuerte del Rio Negro se habria estado a la espera de indigenas identificados como "matacos", una parcialidad chaquena no reducida a los que se habria convocado. (57) Segun las declaraciones, los tobas habrian sido los encargados de realizar esta convocatoria a diferencia de las otras en las que tanto personas identificadas como criollas, mestizas e indios habrian participado. En circunstancias que aun nos resultan confusas, los soldados que se enviaron para desarticular los movimientos detuvieron alrededor de setenta "matacos bien armados", unos treinta muchachos y muchachas y a "la vieja que traian por adivina". Como se encontraban apostados en las cercanias del fuerte de Ledesma, las autoridades entendieron que buscaban integrarse a la "alianza" y fueron ajusticiados antes de llegar a la ciudad por orden del gobernador del Tucuman. (58)

El devenir de un "partido" de "indios y christianos" en Jujuy

Se observa en la reconstruccion realizada que no existio en el espacio de la ciudad, los valles surorientales y la frontera de Jujuy la realizacion de una convocatoria a presenciar la publicacion de edictos o pasquines que invitasen a realizar un plan de accion a un gran numero de personas en simultaneo, practica que fue regular durante las insurrecciones en los Andes y que motivo una pesquisa en La Puna de Jujuy. (59) Aun asi, se evidencia una intensa circulacion de informacion acerca del curso de las rebeliones en el norte andino y de la situacion de la jurisdiccion de Jujuy.

Las distintas novedades se comunicaron de manera oral. La coronacion del "Rey Inka" en el Peru, la pronta eliminacion de la "gente plebe" por los "espanoles" o la organizacion de un movimiento entre una parte de la poblacion para atacar la ciudad de Jujuy fueron noticias que se transmitieron entre los habitantes de ese espacio de la jurisdiccion a partir de encuentros personales en distintos parajes y circunstancias. Algunas de estas ocasiones fueron propiciadas por "convocadores", como se denomino a quienes fueron enviados desde dentro del movimiento a distintos puntos para transmitir la informacion y asi asegurar nuevos participantes. Otros momentos oportunos fueron los avances hacia los fuertes, contexto en el cual quienes estaban alrededor llamaban a conocidos o a quienes divisaban en su interior. Paralelamente, se asoma en los testimonios una intensa circulacion de las noticias entre personas que no contaban con una vinculacion especifica a los movimientos que se estaban gestando. Sucedio que los testigos escucharon mas de una vez las distintas noticias y rumores. Pudieron oirlo de un convocador, luego preguntar sobre ellas al toparse con alguien en los caminos y luego rememorarlas por hechos particulares que sufrian en sus personas--como la llegada durante la madrugada de soldados de la ciudad a su casa, el embargo de sus bienes o la destruccion de sus chacras. (60)

Creemos que podemos comenzar a senalar ciertos elementos sobre el posible significado del episodio para distintos grupos de la sociedad de Jujuy. Cabe mencionar que los primeros trabajos que abordaron el caso sostuvieron que se trataba de una "repercusion" de las insurrecciones andinas de fines del siglo XVIII, interpretacion que fue retomada por otros investigadores y que suponia objetivos compartidos con las sublevaciones de los Andes dada una similar situacion de explotacion (Lewin, 1957; Acevedo, 1960; Poderti, 1997). Posteriormente, surgieron analisis que se centraron en las caracteristicas especificas de las sociedades y del sistema colonial de la jurisdiccion de Jujuy. A partir de esa base Sandra Sanchez (2002) sugirio que no habia existido una identificacion politica con Tupac Amaru en el espacio oriental de Jujuy sino que su nombre habia sido utilizado tanto por los plebeyos, para atacar un orden social que los desplazaba, como por las autoridades coloniales, para consolidar su dominacion social, economica y politica; mientras que los indigenas chaquenos habrian visto una oportunidad para irrumpir--como lo habian hecho en otras ocasiones--en las propiedades espanolas y vengar anos de expropiacion y explotacion. Asi, el ataque a la ciudad habria formado parte de los ciclos regulares de enfrentamiento chaqueno a la dominacion espanola, adquiriendo cierto caracter distintivo por la participacion de una plebe disconforme--la que se entiende como la "verdadera protagonista"--y por "la puesta en escena" que hizo esta ultima "del nombre del Rey Inka". En contraposicion, Enrique N. Cruz (2006, 2011) argumento que se trato de una "rebelion toba" liderada por mestizos. Sus trabajos se centran en demostrar la existencia de distinciones "protoclasistas" en el espacio de la frontera oriental y de un liderazgo de tipo "carismatico", detentado durante la "rebelion", por quien fuera acusado por las autoridades coloniales de ser el principal cabecilla--el criollo Jose Quiroga. Nuestra lectura busco precisar las circunstancias en que sujetos o grupos diferentes se integraron a los movimientos y decidieron colaborar en la ejecucion de practicas concretas. La serie de acciones colectivas que identificamos--que en parte fueron planificadas y en parte fueron improvisadas segun lo que acontecia--nos ilumina sobre las nociones y concepciones politicas que ciertos sectores de la poblacion de Jujuy llegaron a compartir, al punto de generar solidaridades y adherir a un posible fin comun. Tratamos, en definitiva, de recuperar el caracter dinamico de la movilizacion y de los actores.

Retomando nuestro propio analisis documental, observamos que en general todos los testigos expusieron que el objetivo "conversado" entre "indios y christianos" era el de atacar la ciudad de Jujuy. Un grupo importante menciono que el fin era eliminar a todos sus habitantes "espanoles", sin ningun tipo de excepcion, y apropiarse de sus caudales, casas, haciendas y mujeres --a quienes volverian sus "esposas" o "esclavas". Otros restringieron la aniquilacion a quienes no aceptasen ser vasallos de Tupac Amaru y retirarse--si este era el caso--a las tierras de "su" rey--es decir, del rey espanol Carlos III--, (61) mientras que algunos aludieron a que no se procuraba la total eliminacion de los espanoles al afirmar que estos "havian de tener el exercicio que aora tenian los indios" (62) o al decir que "la gente baja [ ... ] havian de estar conforme aora estaban los espanoles y que estos havian de hazer el oficio de los plebeios". (63) El motivo esgrimido para ello fue la circulacion de aquella otra noticia que aseguraba que los "espanoles" estaban matando a la "gente plebe" y a los indios de la jurisdiccion--o lo harian de forma inminente--, que se vinculo a las novedades sobre "la coronacion del Rey Inka" en el Peru a partir de las cuales se sostenia que aquel velaba por estos dos ultimos grupos. (64)

Los testimonios nos sugieren entonces la cristalizacion de un objetivo compartido --atacar la ciudad de Jujuy--relacionado con una vision acordada sobre quien era el enemigo--el sector espanol residente en la ciudad con propiedades e intereses economicos en los valles-, cuyo lugar politico-social se veria trastocado por su expulsion, desplazamiento o aniquilacion si la "descubierta alianza" lograba imponerse.

?Que rasgos tenia esta union entre "indios y christianos"? Un conchabado de la estancia del gobernador de armas explicaba en su ratificacion que "como entonzes le dijesen que en esta ciudad estaban matando a todos los de baja esfera tomo por mejor partido el de los indios y se agrego a ellos". (65) En otras deposiciones del proceso judicial aparece igualmente esta idea de la existencia de un "partido", que resultaria mas favorable para los grupos, que el orden colonial procuraba mantener en un lugar subordinado o incluso--segun las noticias--su eliminacion. (66) Para principios del siglo XVIII el Diccionario de la Real Academia Espanola (1737) definia al "partido" como "parcialidad o coligacion entre los que siguen una misma opinion o interes", o tambien como "el conjunto o agregado de personas que siguen y defienden una misma sentencia, opinion o dogma". (67) En el caso que nos ocupa, el mismo es identificado en la documentacion judicial a partir de su componente indigena, mas especificamente, por los "tobas" reducidos aunque se desprende de los testimonios que los "matacos" tambien lo integraban en tanto habrian sido convocados en comun acuerdo.

Asimismo--y a pesar de que los testigos van a buscar distanciarse--se infiere que incluia organicamente a los criollos, indios, cholos, mulatos y mestizos que habitaban y trabajaban en el espacio de los valles surorientales o que estaban en la ciudad en caracter de sirvientes o cautivos de los espanoles. Es decir: al conjunto de la "gente plebe".

Internamente no parece haber primado un grupo sobre otro: el cacique Santiago tomaba decisiones y era consultado en caracter de autoridad del movimiento, quienes fueron designados como "capitanes" dieron ordenes pero acataron las decisiones grupales--como realizar el segundo sitio al fuerte del Rio Negro antes de avanzar sobre la ciudad--y tanto "indios" como "christianos" estuvieron presentes en momentos importantes--cuando se da muerte al teniente de la reduccion, cuando se produce la "consulta general" sobre el avance al fuerte de Rio Negro, cuando entra una comitiva para consensuar la posteriormente frustrada entrega del mismo, cuando convocadores salieron por los caminos, etc.

Entendemos que entre los miembros del "partido" se cristalizo la idea de la existencia de un vinculo de parentesco, de similares condiciones de opresion y de expectativas politicas compartidas. (68) Sobre esa base, algunos objetivos se fueron definiendo sobre la marcha y las declaraciones estan permeadas por la existencia de "juntas", "reuniones" o "consultas" en las que se discutian las opciones a seguir entre una parte importante de los colaboradores. El registro de las declaraciones muestra la sintesis de estos procesos de toma de decisiones o de la conformacion de los objetivos, mientras que las practicas concretas complejizan nuestra percepcion sobre los vinculos sociales, las identificaciones y la conformacion de solidaridades en este espacio. Asi, por ejemplo, si bien en las enunciaciones sobre el destino de los "espanoles" predomina la opcion de su total eliminacion, en la practica vemos sujetos que pudieron haberse considerado como tales o como "chapetones" o "blanquillos" (69) y fueron integrados en los movimientos: los capitanes de los fuertes estuvieron frente a la gente movilizada y corrieron distinta suerte. (70) La diferente resolucion parece no haber dependido tanto de su cargo o adscripcion etnica sino de la postura politica que estas autoridades adoptaban respecto a los objetivos esgrimidos por quienes se movilizaron. Nos animamos a afirmar que el tipo de relacion previa tambien influyo en su suerte; se lee en el expediente que durante la toma del fuerte de Ledesma "no mataron al capitan porque lo querian los indios". (71) Estos dos elementos--opcion politica y tipo de vinculo desarrollado previamente--pueden explicar por que el teniente de la reduccion de San Ignacio no fue perdonado, mientras los comandantes de Ledesma y de Santa Barbara si. Cabe recordar que el cura de la reduccion de San Ignacio era parte integrante de los movimientos--dando incluso su parecer--y que un sastrecito --que debiera haber sido considerado como parte del mismo--fue eliminado en la reunion de Zapla por sugerir que denunciaria la junta.

El gobernador del Tucuman y su teniente y justicia mayor, los cabildos espanoles de Jujuy y Salta y los fiscales de la causa, otorgaron versiones sobre los movimientos, concordantes entre si, en sus informes y en la resolucion del juicio. En general--ya prevenidos y alarmados por el curso de las rebeliones andinas--centraron su argumentacion en resaltar que resultaban del "contagio" que habia llegado desde las "provincias de arriba". En esta logica de la existencia de una "propagacion", las motivaciones que habrian tenido los tobas de la frontera oriental de Jujuy para abandonar su reduccion fueron representadas como una mecanica respuesta a la "impresion imponderable" que sobre ellos habria causado el nombre de Tupac Amaru. Respecto a la "gente comun" se recalco su falta de lealtad y tampoco se les atribuyo el merito de tener algun proyecto o motivacion genuina que fuera mas alla del enriquecimiento individual la codicia y la ambicion. Se sostuvo que no habia motivos de "descontento" o "resentimiento" ni "fatigas" o "extorciones" en la jurisdiccion que explicasen una rebelion (Glatstein, 2017).

A pesar de los argumentos sostenidos por las autoridades militares y judiciales, las practicas, los objetivos y las razones que dieron los testigos nos hacen pensar en tensiones especificas entre los vecinos principales del ambito urbano y la poblacion rural. En la ciudad habitaba la mayor parte de los espanoles y la elite de la jurisdiccion, que habia acumulado la posesion de la tierra, se beneficiaba considerablemente del comercio y detentaba el poder politico local. El progresivo avance en la posesion de la tierra--de hecho o a traves de mercedes--por parte de espanoles peninsulares o sus descendientes parece haber estado entre los motivos, como asi tambien su puesta en produccion con el trabajo de los migrantes altoandinos, los soldados partidarios y los indigenas chaquenos. Nos resta poder ahondar sobre los terminos en que se daba tal vinculo pero resulta significativo que los testigos hayan resaltado la intencion de invertir los terminos de la relacion para dejar de ser "esclavos" de los "espanoles". Ademas, para los chaquenos que se habian asentado en la mision de San Ignacio la decadencia de esta debe haber languidecido el pacto sobre el que se cimento su reduccion, incrementado su recelo el terminar siendo usados como mano de obra por los comandantes de los fuertes y de las fronteras en sus respectivas estancias y haciendas. Asimismo, en el contexto de los movimientos los milicianos que se encontraban en la ciudad solicitaron un aumento de su pago por sus servicios en las trincheras, y en los testimonios se destaca que la plata de las cajas reales seria destinada a efectivizar la paga de los soldados partidarios, lo que indica la existencia de otro conflicto con estos actores.

En suma, entendemos que nos encontramos ante una organizacion politica que se fue definiendo y significando a partir de practicas y visiones compartidas. En un contexto cargado de rumores y temores respecto a los acontecimientos de la guerra anticolonial en el Alto y Bajo Peru aparece este movimiento enraizado en problematicas sociales especificas a la jurisdiccion de Jujuy. Pasando de largo por ahora la iniciativa "individual" del criollo Jose Quiroga, observamos que velozmente se conformo un nucleo de soldados partidarios e indigenas "tobas" reducidos que comienza a actuar conjuntamente. Cimentada sobre los lazos sociales e identitarios que se construyeron en el espacio suroriental desde mediados del XVIII, la sintesis de la union se expreso en la existencia de un vinculo de parentesco y en las menciones sobre la conformacion de un "partido" que les aglutinaba. Tambien visualizamos que las practicas colectivas de esta naciente entidad no estuvieron pactadas de antemano y algunas se interrumpieron o modificaron en plena ejecucion. Las decisiones se tomaron sobre la marcha y en varias ocasiones en reuniones improvisadas en las que no se observa una discriminacion o jerarquizacion sobre quienes estaban autorizados a brindar su opinion y a decidir. El analisis de los testimonios muestra que existieron numerosas instancias de discusion en las que la participacion fue abierta a todos los que integrasen el "partido", aunque su incorporacion hubiese sido reciente. Tanto los avances sobre los fuertes como las convocatorias por la jurisdiccion parecen formar parte de estas resoluciones que se tomaron en conjunto, para hacer efectivos otros objetivos pautados. Entre ellos se cuenta el ataque a la ciudad de Jujuy, que aparentemente se definio de forma temprana y se aplazo ante la necesidad de contar con mayor numero de adeptos y armamento. Esta percepcion fue especialmente fomentada por algunas personas que entraron al movimiento por coaccion y que deseaban ganar tiempo para salirse de el y alertar a las autoridades. Fuera de los testigos que no mostraron interes en ser participes de la alianza o que resaltaron el caracter intimidante de las convocatorias, muchos otros admitieron que buscaron integrarla decididamente en funcion de los objetivos propuestos y otros ante el temor que les genero la inminente represalia de los espanoles --en consonancia con los rumores que circulaban. Tambien se cuelan entre los testimonios menciones de personas que estaban a la espera de ver el resultado de los enfrentamientos para sumarse a quienes saliesen victoriosos.

Consideramos--aun a manera de hipotesis--que en este espacio de la jurisdiccion se estaba llevando a la practica--como en otras areas de los Andes, pero con contenidos y circunstancias locales definidos--un intento de opcion anticolonial (72) en la que la sociedad imaginada suponia una integracion multietnica de individuos que habitaban en las tierras bajas y en la ciudad. Potencialmente habria buscado agregar a habitantes de la Quebrada de Humahuaca, ya que los testimonios hablan de que se habian enviado convocadores a pueblos que estan ubicados alli. (73) Carecemos de indicios acerca de una intencion similar respecto a los pueblos de las tierras altas de la jurisdiccion. No podemos saber que sucederia definitivamente con aquellos considerados como "espanoles" en el ataque a la ciudad, ya que las autoridades coloniales se aseguraron de desarticular velozmente la "alianza" y nunca se concreto el avance; no obstante, pareciera--por las practicas que si sabemos tuvieron lugar en los valles surorientales--que se habria admitido la pervivencia de estos sujetos, pero en un lugar elegido por el "partido" de "indios y christianos".

Agradecimientos

Agradecemos los comentarios a versiones anteriores de este trabajo realizados por Estela S. Noli y por los evaluadores anonimos.

Fuentes ineditas citadas

>> Archivo General de Indias (AGI)

>> AGI, Buenos Aires 143. Autos del proceso judicial, Jujuy, 1781.

>> AGI, Buenos Aires 467. Carta del gobernador del Tucuman Andres Mestre al ministro Jose Galvez, Jujuy, 24 de abril de 1781, sin foliacion (s/f).

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(1.) Cabe destacar que el expediente reune, ademas, la pesquisa que se desarrollo en la Puna de Jujuy a raiz de la presencia de un edicto que se presumio era de Damaso Katari y de cartas provenientes de Lipes que convocaban a las poblaciones de la jurisdiccion a participar en la guerra en Charcas. Las pesquisas realizadas en las tierras altas fueron anexadas al proceso judicial, sobre el que basamos principalmente nuestro analisis, una vez que el mismo habia comenzado. Del total de acusados y ejecutados senalados, tres estuvieron vinculados con las acciones colectivas que se desarrollaron a principios de abril de 1781 en la Puna. Para un analisis sobre la construccion del expediente y de los argumentos de las autoridades coloniales, ver Glatstein (2017).

(2.) Recuperamos este recaudo metodologico para el trabajo con fuentes coloniales americanas de Serulnikov (2006).

(3.) Juzgamos importante destacar que todo lo que logramos saber de la intervencion de los indigenas del Chaco--ya sea de las parcialidades reducidas en la mision de San Ignacio o de los matacos "infieles"proviene de lo que el resto de los participantes dijo sobre ellos.

(4.) Las dinamicas del espacio oriental de la jurisdiccion de Jujuy fueron reconstruidas en base a los trabajos especificos de: Vitar (1991 y 1997), Gullon Abao (1993), Teruel (1994), Sanchez y Sica (1997), Sanchez (2002), Mata de Lopez (2005), Lucaioli y Nesis (2007), Nacuzzi (2007) y Lucaioli (2009 y 2010).

(5.) El ganado vacuno fue uno de los bienes mas importantes para asegurar a los indigenas chaquenos en la reduccion, pero mermo luego de la expulsion de los jesuitas (Teruel, 1994).

(6.) AGI, Buenos Aires 143, Autos del proceso judicial.

(7.) Otros dos fuertes se ubicaron en el Valle de San Francisco: San Bernardo y Santa Barbara, ambos en 1749 (Gullon Abao, 1993).

(8.) Garavaglia (1984: 22) sostiene esta tesis respecto a la funcion de los fortines fronterizos, entendiendo que no debio ser su tarea principal contener un ataque.

(9.) Declararon en el proceso judicial once soldados partidarios; otros once aun estaban profugos cuando se cierra el expediente y desconocemos si su numero era mayor. La erratica informacion sobre los ultimos la hemos podido extraer de las declaraciones de quienes fueron apresados o se presentaron a dar testimonio.

(10.) Las referencias corresponden al proceso judicial y a un bando enviado a publicar por el alcalde de primer voto de Jujuy, en busqueda de soldados partidarios profugos, al cual tenemos acceso a traves de una transcripcion parcial de Farberman (2009).

(11.) AGI, Buenos Aires 143, Declaraciones de Jose Quiroga, Francisco Ranjel, Juan de Dios Maldonado, Juan Jose Almasan y Jose Domingo Morales, fs. 37v, 51v, 65/, 218v y 231v.

(12.) AGI, Buenos Aires 143, Declaraciones de Jose Quiroga, Francisco Ranjel, Juan de Dios Maldonado, Juan Jose Almasan y Jose Domingo Morales, fs. 37v, 51v, 65v, 218v y 231v.

(13.) AGI, Buenos Aires 143, Ratificacion de Juan de Dios Maldonado y Declaracion de Jose Quiroga, fs. 90v-92r y fs. 218v-225r.

(14.) Si nos guiamos por el Diario de la expedicion al Chaco de 1780, escrito por su comandante Juan Adrian Cornejo (en De Angelis, [1836] 1910: 40), estimamos que su plaza en el fuerte fue borrada hacia mediados de 1780 cuando busco participar de la expedicion hacia la ciudad de Corrientes.

(15.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Jose Quiroga, fs. 218v-225r.

(16.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Matias Pino, fs. 225v-226r.

(17.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Juan Ossorio, fs. 2r-2v.

(18.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Jose Domingo Morales, fs. 231v-232r.

(19.) AGI, Buenos Aires 143, Declaraciones de Juan Ossorio, Jose Quiroga, Matias Pino y Jose Domingo Morales, fs. 2r-3r, 218v-225r, 225r-228r y 231v-237v.

(20.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Jose Quiroga, fs. 218v-225r.

(21.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion del Negro Justo, fs. 7v-10r.

(22.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Jose Domingo Morales, f. 232v.

(23.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Miguel Geronimo Mamani, f. 49v: "en cuio tiempo se enfermo el declarante y viendo los indios que estaba inavil para ayudarles lo despacharon a la reducion [sic] al cuidado de la chusma donde estubo algunos dias".

(24.) AGI, Buenos Aires 143, Declaraciones de Jose Aleman, Miguel Geronimo Mamani, Melchor Ardiles y Manuel Romero, fs. 47v, 49v, 55r, 57v.

(25.) AGI, Buenos Aires 143, Declaraciones de Martin Vidaurre, Joachin Jurado, Jose Aleman, Miguel Geronimo Mamani, Manuel Romero y Juan Jose Chorolque, fs. 18v, 22r, 47r, 49r, 57v y 120r. Por las fechas en que dijeron haber llegado al fuerte aquellos declarantes que estaban "de socorro" en Ledesma, intuimos que fueron enviados alli a raiz de las noticias que llegaron a la ciudad sobre los movimientos.

(26.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Jose Aleman, f. 46v. El resaltado en cursiva nos pertenece.

(27.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Jose Aleman, f. 46v.

(28.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Jose Quiroga, f. 221r.

(29.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Melchor Ardiles, f. 56r. El resaltado en cursiva nos pertenece.

(30.) AGI, Buenos Aires 143, Autos del proceso judicial. Eran soldados del fuerte de Rio Negro los testigos Francisco Ranjel, Melchor Ardiles, Roque Baca y los profugos Manuel Orellana, Joaquin Ceballos y Pascual Andrade.

(31.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Francisco Ranjel, fs. 51v-52r.

(32.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Pedro Serrano, fs. 3v-7v.

(33.) AGI, Buenos Aires 143, Declaraciones de Antonio Gamero, Juan Jose Almasan, Andres Lopez, Rafael Castillo, fs. 12r-14v, 66v, 73v y 115v.

(34.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Melchor Ardiles, f. 55v. El resaltado en cursiva nos pertenece.

(35.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Melchor Ardiles, f. 55v. Este testigo es el que mas se explaya sobre las actuaciones del cura doctrinero, quien no declara en el proceso judicial. Suponemos que el "capitan Leon" al que se refiere en su testimonio es Fernando Leon, uno de los "dos cristianos" que estuvieron presentes en la "consulta general" en la que el vicario habria sugerido como hacerse del fuerte.

(36.) Contribuyeron en la ruptura del cerco del fuerte del Rio Negro soldados de Jujuy dirigidos por Gregorio de Zegada, una guarnicion de granaderos comandados por el teniente coronel de veteranos Cristobal Lopez y dos companias de milicianos de Santiago del Estero y del Valle de Catamarca al mando de Jose Antonio Gorostiaga (AGI, Buenos Aires 467, Carta del gobernador del Tucuman Andres Mestre al ministro Jose Galvez, Jujuy, 24 de abril de 1781, s/f y Carta del gobernador del Tucuman Andres Mestre al virrey Vertiz, Jujuy, 03 de abril de 1781, en De Angelis [1836] 1910: 273-274).

(37.) AGI, Buenos Aires 143. Declaracion de Mariano Galarza, f. 64r.

(38.) Oficio de Gregorio Zegada al gobernador del Tucuman Andres Mestre del 1 de abril de 1781, Jujuy, en De Angelis, [1836] 1910: 275-277; AGI, Buenos Aires 467. Carta del gobernador del Tucuman Andres Mestre al ministro Jose Galvez del 24 de abril de 1781, Jujuy. s/f.; Carta del gobernador del Tucuman Andres Mestre al virrey Vertiz del 03 de abril de 1781, Jujuy, en De Angelis [1836] 1910: 273-274; AGI, Buenos Aires 143. Autos del proceso judicial.

(39.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Martin Vidaurre, f. 19v.

(40.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Lorenzo Serrano, fs. 40r-v.

(41.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Agustin Sanchez, f. 31v.

(42.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Jose Toro, f. 23v.

(43.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Manuel Bejerano, f. 35r.

(44.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Matias Pino, f. 225v.

(45.) AGI, Buenos Aires 143, Declaraciones de Jose Manuel Tintilai, Rafael Castillo, Antonio Fines, fs. 53v, 115r, 132r.

(46.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Nicolas Cadena, Bernardo Sarapura y Nicolas Mancilla, fs. 45r, 68r y 75r.

(47.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Lorenzo Serrano, f. 41r.

(48.) AGI, Buenos Aires 143, Declaraciones de Norberto Martinez, Juan Baldivieso, Lorenzo y Antonio Humacata, fs. 26v-28r, 28r-29v, 30v-32r, 123v-129v.

(49.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Antonio Humacata, f. 124r.

(50.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Antonio Humacata, f. 124v.

(51.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Lorenzo Serrano, fs. 40r-v. Otra exposicion de tenor semejante afirmaba que el "concunado del declarante ... fue en solicitud del dicho y no haviendole encontrado le dejo encargado a Alexo Fuentes con mucha eficacia para que le diga al declarante se baya al paraje nominado [de Zapla] donde se hayaban los demas neofitos ... y no haviendole encontrado dicho Fuentes le dejo recado a un muchacho llamado Juan quien se lo dijo", AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Bartolome Rios, f. 17r.

(52.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Manuel Flores, fs. 30v-r.

(53.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Mariano Basualdo, f. 25v.

(54.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Juan Jose Almasan, f. 66r.

(55.) Cuando fue posible determinar, senalamos en el mapa la localizacion de los parajes que procederemos a senalar.

(56.) AGI, Buenos Aires 143, Declaraciones de Esteban Juarez y Francisco Miranda, fs. 94v-97r y 36r-37r. Esteban Juarez y Francisco Miranda expresaron que estuvieron en la ciudad para contribuir en su defensa antes de verse envueltos en los movimientos.

(57.) AGI, Buenos Aires 143. Declaracion de Miguel Geronimo Mamani, f. 49v: "determinaron regresar al Rio Negro ... haviendolo llevado al declarante para este efecto pusieron el cerco para rendirlo pero no hizieron demostracion ninguna de acometerlo porque decian esperaban a los matacos que ya tenian convocados, y les havian hecho chasque para con su ayuda dar el abanze".

(58.) AGI, Buenos Aires 467, Carta del gobernador del Tucuman Andres Mestre al ministro Jose Galvez del 24 de abril de 1781, Jujuy, s/f. Carta del gobernador del Tucuman Andres Mestre al virrey Vertiz del 24 de abril de 1781, Jujuy, en De Angelis [1836] 1910: 283. Autos de informacion de servicios iniciados por solicitud de Gregorio de Zegada, 21 de septiembre de 1781, Jujuy (transcripto en Sanchez, 2002).

(59.) Ver nota al pie 1 en la que nos referimos a la apertura de una causa paralela--posteriormente incorporada al expediente--en la Puna de Jujuy a raiz de la llegada de edictos atribuidos a Damaso Katari. Flores Galindo (1986) y Walker (2015) abordan en sus respectivas investigaciones la utilizacion de edictos y bandos en la region del Cusco.

(60.) Un ejemplo concreto es el de Matias Pino. AGI, Buenos Aires 143, declaracion de Matias Pino, fs. 225r-228v.

(61.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Jose Quiroga, f. 223r.

(62.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion del Negro Justo, f. 11r.

(63.) AGI, Buenos Aires 143, Ratificacion de Martin Vidaurre, fs. 83v-84r.

(64.) AGI, Buenos Aires 143, Autos del proceso judicial.

(65.) AGI, Buenos Aires 143, Ratificacion de Diego Avalos, fs. 101v-102r. El resaltado en cursiva nos pertenece.

(66.) AGI, Buenos Aires 143, Declaraciones de Mariano Galarza, Manuel Bejerano, Francisco Ranjel, Juan Jose Almasan y Antonio Humacata; Ratificaciones de Juan Ossorio, Mariano Bejerano y Juan de Dios Maldonado, fs. 63v, 89v, 53r, 66r-66v y 124v; 81v-82r, 89r-89v y 91r-91v.

(67.) Diccionario de la Real Academia Espanola (1737).

(68.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Antonio Humacata, f. 124v. En esta deposicion se afirma que el cacique Santiago llamo al declarante y le refirio que los "chapetones" matarian a "todos los pobres" y que los tobas querian defenderlos al ser "parientes" y "de la propia sangre". Asimismo, se registro que el testigo dijo que aquella autoridad etnica le manifesto que "los chapetones solo quieren tener Rey y no quieren que nosotros lo tengamos".

(69.) Las tres denominaciones aparecen en los testimonios del proceso judicial.

(70.) Gullon Abao (1993) senalo que los comandantes fueron grandes beneficiarios del avance de la frontera.

(71.) AGI, Buenos Aires 143, Declaracion de Andres Lopez, f. 73r.

(72.) Recuperamos de Sinclair Thomson ([2006] 2010: 201) el concepto de "proyecto anticolonial" que implica la participacion de aquellos que "desafian explicita y conscientemente los fundamentos del orden politico colonial: la soberania espanola y la subordinacion politica de los indios", pudiendo implicar "1) El repudio o desplazamiento del rey de Espana (al reemplazarlo, por ejemplo, por un rey Inka); 2) el rechazo a la subordinacion politica indigena (sea a traves de la subordinacion de los espanoles o de la equivalencia entre los dos pueblos); y 3) la afirmacion de la autonomia indigena (a traves del rechazo a la corona y a las autoridades espanolas en el territorio americano, y en este caso, en territorio andino)"; incluyendo como instancia posible en la imaginacion anticolonial, "la postura de aniquilacion".

(73.) No hay testigos que dijesen provenir de la Quebrada tras una convocatoria concreta, queda el interrogante al respecto. Sandra Sanchez (2002) sostuvo la hipotesis de que los pueblos de la Quebrada no participaron dada cierta vision negativa de estos sobre los habitantes de las tierras bajas.

Lucia Glatstein *

* Instituto de Humanidades, Consejo Nacional de Investigaciones Cientificas y Tecnicas (CONICET)/ Universidad Nacional de Cordoba. Cordoba, Argentina. E-mail: luciagla86@gmail.com

Fecha de recepcion: 11 de mayo de 2018. Fecha de aceptacion: 23 de septiembre de 2018

Leyenda: Mapa de elaboracion propia.
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Title Annotation:ARTICULO DOSSIER
Author:Glatstein, Lucia
Publication:Memoria Americana. Cuadernos de Etnohistoria
Date:Jan 1, 2019
Words:13239
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