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Turismo, arte y mascarada en Espana: el caso de la Costa Brava.

Tourism, Art and Masquerade in Spain: the Case of the Costa Brava

EL TURISMO: ?TAN SOLO UNA INDUSTRIA?

Es de sobra sabido que el turismo jugo un papel importantisimo como factor impulsor del desarrollo para el tardofranquismo. Por eso, ha sido estudiado con frecuencia desde el punto de vista de la historia economica, como aquella industria que hizo posible el fin del aislamiento y la autarquia durante los anos 60 y 70. Una faceta del fenomeno del turismo algo menos asimilada en Espana es la que aqui nos interesa: aquella que lo relaciona con los cambios estructurales que afectaron a la sociedad espanola durante los anos de la apertura, e incluso de la transicion y tambien en democracia. En esta linea interpretativa podriamos situar a historiadores como Sasha Pack, que ha analizado las relaciones de la Europa emisora de turistas con el regimen franquista y ha situado en el turismo nada menos que la clave de la transicion politica en Espana. Pack sugiere que, de no haber existido la industria turistica que recondujo la economia espanola hacia el sector servicios y modernizo las instituciones franquistas, la oposicion de izquierdas habria seguido vinculada al sindicalismo mas radical y al recuerdo de la represion. Esto habria dado lugar segun el a mas confrontaciones durante el proceso de democratizacion (1)--aunque tambien, se podria anadir, habria evitado ciertos continuismos.

Por otra parte, Sasha Pack describe como a lo largo de los anos 60 las instituciones desplegaron todo un aparato de propaganda turistica interna que debia convencer al ciudadano de las bondades del turismo (2). Finalmente acabo calando en la mentalidad de la sociedad espanola una identificacion--y casi sustitucion--de la idea de progreso y europeizacion con la afluencia de turistas extranjeros, idea que hoy no nos es del todo ajena. En esta orbita relativamente idealizadora del fenomeno del turismo cabria incluir a algunos "nostalgicos" como Rosa Regas, quien ademas nos interesa especialmente por su relacion con la llamada Gauche Divine y con la Costa Brava como veraneante de la primera epoca:

"En las desembocaduras de los pocos rios que hay en esta costa las mujeres seguian lavando la ropa sobre las losas mientras a unos cientos de metros mas alla las poderosas nordicas mostraban a los nativos sus cuerpos largos como cipreses. La iglesia defendia en vano su territorio amenazando por el pecado con la muerte del alma a las muchachas que, ajenas a los sermones y a la vida eterna, querian comprobar si tambien ellas podian ser como las suecas o habian de conformarse para siempre con el rostro cansado y las manos enrojecidas de las lavanderas. (...) Aquellas costas desiertas, aquellas playas inacabables, aquellas calas escondidas sombreadas por pinos mediterraneos o troncos de arboles centenarios plateados por el tiempo y las tormentas, que habian resistido todos los embates del agua y de la sal, comenzaron a llenarse de multitudes ansiosas por descubrir una vida al aire libre en la que no habian pensado jamas, y por mostrar a los suyos, a si mismos, lo que eran capaces de hacer y de crear con su libertad cuando el tiempo habia dejado de ser la busqueda de alimento, cuando habian huido de las persecuciones de que fueron objeto generaciones anteriores, cuando aprendieron a reirse de los candados de la moralidad que la iglesia habia cerrado sobre las conciencias con el beneplacito del dictador y de sus secuaces. No era el cielo limpido de la democracia aun, pero se abrian claros entre las nubes que dejaban ver el fin de la ignominiosa dictadura, del miedo, del sopor." (3)

Es curioso constatar que el discurso que plantea el turismo como un factor modernizador de la sociedad (o, al menos, relajador de las costumbres) ha acabado siendo asimilado por la historiografia antifranquista, cuando en realidad fue el propio franquismo el primer interesado en fabricar dicha interpretacion. En parte para contar con la connivencia de su poblacion a la hora de acoger a los turistas, en parte para apaciguar a esa misma poblacion que podia soliviantarse al comparar su nivel de vida con el de los extranjeros, se fomento la idea de que el turismo era un paso adelante hacia el progreso no solo material, sino tambien democratico (4). Sin duda, la ecuacion turismo = riqueza y modernizacion estaba plenamente integrada en el programa ideologico franquista, por lo que no deja de ser ironico que intelectuales de izquierdas como Rosa Regas la suscriban punto por punto.

Por otra parte, la pervivencia actual de dicho discurso demuestra que el fenomeno del turismo condiciono de tal modo la psicologia del conjunto de los espanoles, que hoy seria imposible hablar de una identidad cultural espanola sin tener en cuenta esos anos del boom. Sin embargo, lejos de enfrentarse al hecho turistico como ese entramado de implicaciones politicas y sociologicas que sin duda fue, los estudios que se hacen sobre historia del turismo en Espana suelen centrarse o bien en lo economico (como la industria que hizo posible el fin de la autarquia), o bien en lo pintoresco y anecdotico.

Analizado el relato legendario del boom del turismo con mas detalle, se detecta un esquema que sigue la clasica estructura de antecedentes-edad de oro-decadencia. En primer lugar, se codifica una casta de pioneros que fundaron unos primeros establecimientos turisticos todavia plenamente integrados en el lujo y el cosmopolitismo, que en el caso de la Costa Brava estarian representados entre otros por el empresario Jose de Ensesa, fundador de la colonia de s'Agaro en 1924. Segun ese relato hegemonico, esos caballeros atrajeron la sofisticacion europea a las costas espanolas, por las que entre los anos 30 y 50 desfilaron todo tipo de intelectuales vividores, millonarios extravagantes, representantes de la industria del cine, etc. Entre las anecdotas que se rememoran al tratar sobre la Costa Brava, por ejemplo, nunca falta la de la historia de amor entre Ava Gardner y el torero Mario Cabre a raiz del rodaje de la pelicula Pandora y el holandes errante, en Tossa de Mar. A continuacion se hace un recuento de los artistas que desde principios del siglo XX han pasado por la Costa Brava, desde Chagall, Ramon Casas, Picasso, Lorca y Dali, hasta Tharrats, Cuixart y Tapies o incluso John Cage y Marcel Duchamp; para finalmente terminar haciendo referencia a la realidad posterior de la masificacion, que se plantea como una etapa de decadencia absolutamente antagonica y desconectada de todo lo anterior.

Especialmente interesante para nosotros es esa especie de recuento artistico que se opera invariablemente en cada texto sobre historia de la Costa Brava, y cuyo paradigma es sin duda el libro de Joan Josep Tharrats Cent anys de pintura a Cadaques. Entre el inventario y la cronica personal, dicho libro resulta a ratos abrumador, cuando se toma conciencia de la efervescencia cultural que parecio aduenarse de la aislada villa pesquera; y a ratos enteroecedor, al constatar los esfuerzos improbos que hace su autor por situar en Cadaques poco menos que el centro neuralgico de todas las vanguardias del siglo XX. Un ejemplo de esto ultimo seria el proceso de "ampurdanizacion" al que somete a la figura de Picasso, magnificando la relevancia de su estancia de dos meses en Cadaques en 1910 (5).

La presencia de estos representantes de la alta cultura se plantea como argumento incontestable, definitivo, que dota de prestigio cultural a la Costa Brava. De este modo, la evocacion melancolica de la edad de oro desplaza a un plano secundario la realidad posterior de la masificacion. Por supuesto, no es mi intencion restarle importancia al hecho de que todos esos artistas pasasen por la Costa Brava, pero si senalar que el relato historico hegemonico se limita a la mera mencion de sus nombres, poderosos amuletos prestigiadores, sin ponerlos en relacion con otras facetas del fenomeno turistico. (6)

Deberian escribirse otras historias sobre los anos del boom del turismo, que no se limitasen a la anecdota del personaje famoso o del artista que descubrio tal o cual pueblo del litoral. Es necesario que se reflexione sobre hasta que punto el fenomeno del turismo afecto al conjunto de la sociedad espanola, establecer conexiones entre este y los cambios de la transicion, y analizar su papel en la construccion de la identidad nacional. Seria interesante, en fin, concentrarse en los aspectos sociologicos y antropologicos del turismo, que en Espana se ha estudiado sobre todo en su faceta economica. Por ultimo, desde el punto de vista del historiador del arte se impone la tarea de construir puentes entre esos dos momentos que siempre se plantean como antagonicos: la edad de oro y la decadencia, los artistas y los turistas, la elite y la masa; oposicion que coincide con la tradicional disociacion entre alta y baja cultura.

LO VISUAL Y "LO AUTENTICO"

La escritura de nuevos relatos implica el manejo de nuevas fuentes. Pues bien, mi propuesta consiste en basarnos en lo visual. Mediante el analisis de las imagenes provenientes de la publicidad (folletos, carteles, catalogos) y la literatura de viajes (guias turisticas, diarios de viajeros) podremos trazar una historia visual que contribuya a una sociologia del turismo en Espana.

Recurrir al elemento visual en el caso del turismo es muy conveniente. Para este tipo de enfoque tiene caracter fundacional el ensayo que en 1990 publico John Urry, The Tourist Gaze. Urry describio el hecho turistico como un juego de miradas en el que lo visual es el elemento central, estableciendo una diferencia fundamental entre ver y mirar (see y gaze). En efecto, aquello que el turista ve no tiene por que coincidir con lo que mira o reconoce: de la misma forma que la mirada en nuestro dia a dia funciona interpretando signos previamente interiorizados, como los gestos faciales o las senales de trafico, el hecho turistico necesita de la existencia de una serie de cliches culturales preconcebidos para tener lugar. Es decir, la mirada del turista consiste en reconocer mas que en ver. Segun Urry, por ejemplo, si el turista ve a una pareja besandose en Paris, lo que interpreta es la idea del "romantico Paris", de modo que una imagen previamente asumida con unas significaciones concretas funciona como metonimia de toda una identidad cultural local (7). Esta intervencion de los cliches culturales en el hecho turistico nos remite a su vez a Dean MacCannel, quien ha estudiado la importancia de la nocion de autenticidad en el intercambio turistico. Segun MacCannel, esa busqueda de "lo autentico" y "lo propio" por parte del turista deriva en una puesta en escena de la identidad (staged authenticity) por parte del sujeto local (8).

En el caso de la Costa Brava, Manuel Costa-Pau y Noel Claraso son algunos de los autores que han senalado la existencia de dichos procesos de escenificacion. Tan pronto como 1966, Manuel Costa-Pau llego a la esclarecedora conclusion de que "Entre nosotros ha proliferado un tipo de pseudo-coreografo que ha infectado el pais de pseudo-espectaculos" (9), refiriendose con ello a la aparicion de espectaculos de flamenco en la Costa Brava. En su libro Turistes, sirenes i gents del pais Costa-Pau puso de relieve, entre otras cosas, la forma en que la industria turistica instrumentalizaba el folclore y a aquellas personas que podian ponerlo en practica. Concretamente dedico un interesante capitulo al tema de los gitanos:

"Ahora los gitanos han abandonado la costa. Antes, cuando los pescadores habian pescado demasiado y no sabian que hacer con el pescado, ellos se lo compraban a peseta por caja. Ahora, la costa les esta vedada. La costa es para los turistas. Parece mentira. Aquellos arenales deserticos, donde solo crecian las pitas, los cactus, las vinas secas, el pino pobre, eran lugares aptos para los gitanos. Ahora, (...) En la costa, el hombre blanco no quiere saber nada de los gitanos que van en carretilla. Solo quieren unos pocos por la noche, y que sean jovenes, bien arreglados, y que canten en un <<nightclub>>. O que toquen la guitarra o las castanuelas, asi, por las buenas, nada mas que por el gusto de oirlos cantar o verlos bailar, solo por dar gusto al turista. Ah, y siempre dependientes de un empresario. Un hombre ajeno que cobra, que no para de cobrar, y que paga lo que le parece." (10)

En cuanto a Noel Claraso, quiero referirme al libro The Costa Brava, publicado en 1963 e ilustrado con dibujos del historietista Cesc. En el, senalaban claramente tambien a esa staged authenticity de la que hablaba Dean MacCannell. Un ejemplo de ello seria la pagina que dedican a emular la actividad fotografica del turista en la costa, que presentaban con el siguiente texto: "Es bien sabido que muchos turistas son grandes aficionados a la fotografia. La Costa Brava se esfuerza en proveerlos de los escenarios adecuados para las fotografias que desean tomar" (11). A continuacion, Cesc despliega seis vinetas en las que imita las fotografias que podria haber tomado un turista cualquiera. El reparto de los motivos que han atraido el objetivo de la camara de ese turista queda de la siguiente forma: tres retratos de una mujer (?su esposa, su hija?) (12) morenisima en traje de bano; y otras tres fotografias que tienen por objeto no a los visitantes, sino el lugar visitado. Se trata de una vista de una corrida de toros y dos fotos de dos sujetos autoctonos posando para la camara. Uno de ellos lo hace en actitud amistosa, saludando y dando saltos de alegria, junto a una mula en la que transporta los botijos que suponemos iria vendiendo por las playas; y el otro es un pescador que muestra orgulloso la pesca del dia. Son estas dos gesticulantes figuras las que nos dan la clave de lo que esta teniendo lugar, que no es otra cosa que una puesta en escena del "color" local para el turista, pantomima incluida. Ellos son, en efecto, la demostracion fehaciente de que la Costa Brava se esfuerza en proveer al turista de los modelos adecuados para sus fotografias.

"LO MEDITERRANEO"

Pero, ?en que consiste esa identidad que primero es buscada por el turista y acaba siendo escenificada por el local--o viceversa? Propongo una revision de la obra de Josep Pla, imprescindible hito de la literatura turistica de la Costa Brava. Periodista y hombre relativamente cosmopolita al que se atribuyen tareas de espionaje internacional para Franco durante la guerra civil, al terminar esta se retiro a su masia del Ampurdan, posicionandose en la figura del intelectual que vuelve a sus raices (13). En los anos 40 y 50 se dedico a una serie de escritos relacionados con la Costa Brava que lo proveyeron de un aura regionalista mitica para algunos escritores catalanes en las decadas siguientes (14). Son textos como su famosa guia de la Costa Brava, publicada el ano 1941. En ella Josep Pla codifico la Costa Brava como paraiso mediterraneo, retomando la herencia de aquellos intelectuales proximos a la Lliga Regionalista y el Centre Excursionista de Catalunya que, como Francesc Cambo, Lluis Duran i Ventosa o Ferran Agullo, habian sido si no los descubridores de la costa del Ampurdan, si los primeros en publicitar sus encantos (15).

Josep Pla utiliza una retorica que se inserta dentro de la tradicion de lo pintoresco mas que de lo romantico. Se trata del paseante ilustrado, intelectual urbanita, que sale de la ciudad y se acerca al ambito rural espoleado por el deseo de conocimiento de la geografia y la cultura propias. Josep Pla recorre los caminos de la Costa Brava haciendo todo tipo de observaciones geograficas, botanicas y etnologicas, y manteniendo conversaciones casuales con los payeses que se cruza. En su guia hay profusion de adjetivos que podriamos llamar de anti-sublimes, como cuando califica una cala de "deliciosa" y describe un puerto como "tan recoleto y minusculo" que en sus "aguas se duerme, a bordo de un barco, maravillosamente". (16) Acerca del tramo que va de Playa de Aro a Palamos, por ejemplo, afirma:

"Sobre el pielago en calma--y si hay luna el espectaculo es de sueno--el vientecillo se lleva la vela rauda y en la proa de la embarcacion el mar hace un glu-glu atorbellinado y voluptuoso como el que debio preceder el nacimiento de Venus de las ondas amargas. (...)

En verano, en las tardes en calma, el sol adormecido sobre el mar, la luz deslumbradora burbujeando, rosada, en la playa, la ligera brisa meciendo las canas verdes del fondo de las calas, este litoral es curiosamente propicio a la indolencia amable." (17)

En estos fragmentos no hay nada de sublimidad. El observador no se siente sobrecogido por el paisaje que tiene ante si, como ocurre con el viajero romantico, sino que mas bien se trata de una evocacion del paraiso como un lugar exento de tensiones donde el ser humano puede entregarse a la pasividad. Se trata, no cabe duda, de una actualizacion del mito de la arcadia pastoral, que hace pensar en referentes esteticos como el primitivismo de Gauguin, el hedonismo y la joie de vivre de Matisse, o el mediterraneismo cultivado por artistas como Aristide Maillol o Joaquim Sunyer. En efecto, tanto la conexion con el mundo clasicista grecolatino sugerida por esa referencia al mito de Venus en el fragmento citado, como esa serie de adjetivos relacionados con un universo de lo suave, lo delicado y voluptuoso, nos remiten al imaginario del Mediterraneo. Este mediterraneismo esta en consonancia con la sensibilidad del Noucentisme impulsado por Eugenio d'Ors, el cual proponia la mirada al Mediterraneo para articular una modernidad de inspiracion clasicista y especificamente catalana.

En el caso de la imagen turistica de la Costa Brava, esa idea de la arcadia mediterranea se va a concretar en una serie de motivos visuales. Estos se repiten tan a menudo que podemos hablar claramente de una iconografia turistica de la Costa Brava, que se mantuvo casi inalterada desde mediados de los anos 40 hasta el fin de la decada de los 60. Dichos motivos son los siguientes: (fig.1)

--El pino y otra vegetacion de tipo mediterraneo, como la pita y el cactus, situados generalmente en primer plano.

--La barca de pescadores, aislada o formando un conjunto mas amplio, generalmente atracada en la arena.

--El pescador, o bien faenando o bien en la playa, haciendose a la mar o atracando su barca; y su mujer, generalmente remendando redes sobre la arena de la playa.

--Tambien aparecen, aunque con menos frecuencia, imagenes del yacimiento arqueologico de Ampuries, como referencia al pasado grecolatino.

[FIGURA 1 OMITIR]

Se trata, por tanto, de una arcadia pesquera mas que pastoral, en la que el buen salvaje incorrupto es representado por el pescador y su mujer. El motivo de la vegetacion (que debe transmitir la sensacion de comunion pacifica del hombre con una naturaleza benigna) y el de la barca pesquera (que remite a la idea de la conservacion de un modo de vida tradicional) sustituyen, como protagonistas de la imagen turistica, a los monumentos o edificios locales. De tal modo que, aunque cada una de las vistas que aparecen en los folletos o guias turisticas lleva un pie de foto explicando de que localidad se trata, en realidad no parece que interese retratar un pueblo u otro. La vegetacion, los restos arqueologicos y las barcas de pescadores constituyen elementos iconicos descontextualizados, que estan ahi para transmitir una sensacion, un ambiente, y no como ilustracion de unas coordenadas geograficas concretas.

FOTOGRAFIAS DE LA COSTA BRAVA

Con el bagaje visual de la iconografia turistica en la retina, a continuacion propongo un analisis en paralelo de esas producciones de la publicidad con las de la historia del arte--concretamente, los proyectos fotograficos de Francesc Catala-Roca y de Xavier Miserachs sobre la Costa Brava. Para ello, se puede empezar revisando el catalogo de la exposicion Dues mirades al territori. Memories de la Costa Brava comisariada por Laura Terre en 2007, que comparaba precisamente la obra de esos dos fotografos (18). La seleccion mostrada en dicha exposicion se decantaba por una fotografia documental de tipo social, que trataba de reflejar las tensiones que provoco la llegada del turismo a la Costa Brava, con imagenes tan conocidas como la de la pareja de guardias civiles vigilando la moral de la playa de Tossa de Mar, de Catala-Roca.

Las fuentes en las que Laura Terre se baso para dicha seleccion son aquellas publicaciones en las que aparecieron originalmente las fotografias de ambos autores: el libro Costa Brava Show de Xavier Miserachs, (19) y el libro que Luis Romero publico en 1958 con fotografias de Catala-Roca (20). Al revisar este ultimo, salta a la vista que, si bien las fotos que aparecian en la exposicion eran de reportaje social, en dicho libro tambien abundaban otras muy diferentes, de tipo mas paisajistico o contemplativo. Estas fotografias, ademas, presentan una absoluta coincidencia tematica con la iconografia de lo mediterraneo que se ha descrito en el caso de la publicidad comercial. Se trata de imagenes en las que motivos como la vegetacion mediterranea y las barcas pesqueras reciben todo el protagonismo, actuando como elementos iconicos que nos trasladan a ese mundo idealizado de la arcadia pesquera. Aunque el libro de Luis Romero suele presentarse como uno de los primeros proyectos editoriales que quisieron registrar el profundo cambio que la Costa Brava estaba experimentando a causa del turismo, lo cierto es que muchas de las imagenes de Catala-Roca que lo ilustran perpetuan la misma arcadia pesquera que aparecia en la guia de Josep Pla y en la publicidad comercial: mas que dejar constancia de los cambios, da la sensacion de que la Costa Brava es un paraiso mediterraneo que sigue esperando ser descubierto.

?Por que este otro tipo de fotos de Catala-Roca no son tan conocidas? Me pregunto si se podria hablar de una vision en cierto modo sesgada (o por lo menos incompleta) de la produccion de este fotografo por parte de la historiografia del arte. Parece que esta faceta de su produccion no encuentra cabida en las numerosas exposiciones que se han hecho sobre el, en las que se ha resaltado su faceta mas politica o social (21). Se suele pasar de puntillas por el hecho de que colaborase como fotografo comercial con la Direccion General de Turismo, y se minimiza la relevancia de esta parte de su produccion calificandola de mera foto nutricia, la cual parece estar separada por una barrera invisible pero infranqueable de la foto artistica (22). Para terminar de sellar esos dos compartimentos estancos, se insiste en que, durante los viajes que a partir de 1958 hizo por Espana por encargo de Salvador Pons, jefe de propaganda del Ministerio de Informacion y Turismo, el propio Catala-Roca diferenciaba entre fotografia de encargo y fotografia personal, como el mismo se encarga de explicar en sus memorias:

"Algunas anecdotas curiosas de la epoca hoy son historia grafica de aquellos anos, porque yo, a pesar de lo que me mandaban, siempre procuraba hacer de mas. Por ejemplo, me insistian que de la Semana Santa de Sevilla debia fotografiar sobre todo y especialmente las imagenes, la Macarena, la gente de procesion, las velas, los cantaores de saetas, los costaleros y la cara de devocion de los que los contemplaban. (...) Yo, claro esta, cumplia con mi deber contractual, pero mi deber profesional me exigia captar otras imagenes de la Semana Santa sevillana; aquella que hoy hace o construye la historia de Espana de aquellos anos. Lo fotografiaba todo y a todos: los encapuchados, los capellanes, las chicas guapas y feas, jovenes o viejas. Pensaba precisamente en el dia de manana, en la historia fotografica." (23)

[FIGURA 2 OMITIR]

Son precisamente esas fotografias de reportaje social, que surgian del "deber profesional" y no del "contractual", que se quedaron excluidas de las publicaciones oficiales y en muchos casos recluidas a los cajones del archivo del fotografo, las que los historiadores y comisarios de exposiciones se han encargado de recuperar. Esto ha dado lugar a una operacion de seleccion que ha acabado por resaltar la parte exponible de su obra, y ocultar la comercial o menos artistica--que coincide con aquella parcela mas complaciente y acritica de su produccion (24).

[FIGURA 3 OMITIR]

Sin embargo, esa faceta de la obra de Catala-Roca se hace evidente al comparar sus fotos de la Costa Brava con las de Xavier Miserachs. Aunque se podrian proponer numerosas parejas de fotografias para efectuar dicha comparacion, me limitare aqui solo a una que, en mi opinion, condensa especialmente bien aquello que los diferencia: se trata de dos fotografias que retratan un mismo motivo (el casco de un barco a medio construir) desde perspectivas absolutamente dispares (figs. 2 y 3). En la fotografia de Catala-Roca predomina la evocacion melancolica, con una alta dosis de tecnica que se concentra en captar el efecto lirico del sol colandose por entre los listones de madera. Miserachs, por su parte, se fija en como ese casco de barco a medio construir ha perdido su funcion original para pasar a dedicarse a soporte de carteles con publicidad turistica. En esta foto, mucho mas cruda, se palpa una intencion de ironizar sobre las tensiones sociales a que daria lugar el progresivo desplazamiento del modo de vida tradicional, pero no se siente esa melancolia que si parecia palpitar en la de Catala-Roca. En la imagen de Catala-Roca el motivo del barco aparecia descontextualizado, revelandose como uno de esos elementos iconicos que conforman la iconografia de la arcadia pesquera. Miserachs, sin embargo, se aleja de esa vision arcadica y muestra una imagen mas realista y desmitificada del turismo. En resumidas cuentas, la diferencia fundamental que encuentro entre ambos fotografos es la del contexto. Mientras Catala-Roca, mediante la descontextualizacion de un motivo como el de la barca pesquera, contribuye a la perpetuacion del paraiso mediterraneo, Miserachs introduce el contexto humano que rodea al objeto; es decir, la problematica social (25).

[FIGURA 4 OMITIR]

Cuando se comparan estos dos proyectos fotograficos se suele argumentar que las fotos de Catala-Roca son anteriores a las de Miserachs. Ello explicaria que la arcadia pesquera incorrupta este mas presente en su obra, pues el turismo masificado todavia no habria llegado a la Costa Brava. Sin embargo, no es del todo cierto que cuando Catala-Roca empezo a fotografiar la Costa Brava esta estuviera libre de turistas. Un vistazo a los catalogos y folletos publicitarios de ese mismo ano 1958 demuestra que ya era mas facil encontrar una barca de pescadores con turistas que con pescadores en su interior (26). Pero lo que verdaderamente sorprende es que veinte anos despues, en una de las reediciones de la guia de Josep Pla que se ilustro con fotografias de Catala Roca (27), volvamos a encontrar imagenes que insisten en esa mirada lirica a la figura del pescador o a la vegetacion. A finales de los anos 70, cuando la arcadia mediterranea ya habia desaparecido hacia tiempo, Catala-Roca parece querer recuperarla.

[FIGURA 5 OMITIR]

Para explicar las diferencias existentes entre estos dos fotografos tambien se aduce que la formacion de Catala-Roca en el taller de publicidad de su padre le inculcaria una conciencia especialmente arraigada de las cualidades formales de la fotografia. Esto lo mantendria mas vinculado a los aspectos tecnicos del arte fotografico que esa otra generacion integrada por fotografos como Xavier Miserachs u Oriol Maspons, mas proclives a la experimentacion. Sin embargo, como parte de esa herencia tambien le quedarian, probablemente, ciertos tics del lenguaje publicitario; como son el tipo de motivos elegidos o la aproximacion idealizada a la realidad. Estamos, por tanto, ante uno de esos casos en que arte y turismo se tocan claramente. No se pueden entender las fotografias de la Costa Brava de Catala-Roca sin matizarlas con esa faceta que lo relaciona con el mundo de la publicidad turistica.

En el caso de Xavier Miserachs, tambien se puede hablar de conexiones con el lenguaje de la publicidad turistica, aunque de otro tipo. Si Catala-Roca suscribia el mito de la arcadia pesquera, que implicaba un observador-yo que mira melancolico al buen salvaje-otro, en el caso de Miserachs el buen salvaje parece ser el propio yo. Probablemente rememorando sus propias estancias en la Costa Brava, Miserachs transmite una vision del veraneo como una epoca de libertad, en la que el sujeto entra en comunion con la naturaleza y con las personas que le rodean, y en la que predomina lo sensorial sobre lo racional (fig. 4). No ha desaparecido la arcadia mediterranea--de hecho, tiene un conjunto de retratos femeninos que titula Ninfas--, pero esta ha perdido su contenido literario y se ha cargado de experiencia vivencial. Esto conecta con otro tipo de lenguaje publicitario mucho mas cercano al actual: el paralelismo de las fotos de Miserachs con la reciente campana de Estrella Damm "Mediterraneamente" (fig. 5), que apelaba a la sensualidad del veraneo y al sentimiento de amistad como reclamo publicitario, es, a la vez que evidente, descorazonador. Parece que nada se salva de un cierto grado de construccion cultural.

Como conclusion, creo haber demostrado que mediante la incorporacion del fenomeno del turismo a la historiografia del arte espanol de la decada de los cincuenta y sesenta se pueden abrir nuevas lineas interpretativas y matizar nuestra vision de los artistas que estuvieron en contacto con el mismo.

Creditos

[C] Francesc Catala-Roca--Arxiu Fotografie de l'Arxiu Historic del Collegi d'Arquitectes de Catalunya. Con la colaboracion del Collegi d'Arquitectes de Catalunya.

[C] Herederas de Xavier Miserachs. Col.leccio MACBA. Centre d'Estudis i Documentacio, Fons Xavier Miserachs.

http://dx.doi.org/ 10.5209/rev_ANHA.2013.v23.41902

Alicia FUENTES VEGA

Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Geografia e Historia, Dpto. Historia del Arte III (Becaria FPU). Proyecto de Investigacion I+D "Los lugares del arte. Del taller del artista al espacio expandido en la sala de exposicion" (ref. HAR2010-19406) alicia.ff.vega@gmail.com

(1) PACK, Sasha, Tourism and Dictatorship. Europe's Peaceful Invasion of Franco's Spain, New York, Palgrave Macmillan, 2006, pp. 14 y ss.

(2) Pack menciona, por ejemplo, la cantidad de espacio que el NODO reservaba al turismo, o los mensajes especificos sobre el turismo que se emitieron con motivo de la celebracion de los "25 anos de paz" del regimen en 1964. Ibid., pp. 141 y ss.

(3) REGAS, Rosa, "Una edad de oro, un paisaje glorioso", en VV.AA. Memories de la Costa Brava, Barcelona, Lupita Books , 2005, pp. 200-204.

(4) Aunque basta con hojear cualquier publicacion de la epoca de Fraga al frente del Ministerio de Informacion y Turismo (1962-1969) para constatar el tono triunfalista con que las instituciones hablaban del turismo, se puede acudir tambien al libro de Angel Palomino El milagro turistico, compendio del modo de pensar de los empresarios turisticos franquistas que presentaban turismo y progreso como una union natural y necesaria. PALOMINO, Angel, El milagro turistico, Barcelona, Plaza y Janes, 1972.

(5) Aunque Tharrats cita un escrito de Kahnweiler en el que este recuerda como Picasso volvio de su estancia en Cadaques insatisfecho y con lienzos inacabados, el concluye que: "Aquest treball de Picasso va marcar el moment culminant del Cubisme Analitic. Es pot pensar que l'artista no va arribar a un grau tan alt d'abstraccio sino despres de la seva estada entre nosaltres." THARRATS, Joan Josep, Cent anys de pintura a Cadaques, Badalona, Edicions del Cotal, 1981, p. 69.

(6) Algunos ejemplos de ese recuento artistico que caracteriza al relato historico hegemonico los encontramos en: GIRALT-MIRACLE, Daniel, Costa Brava segle XXI, catalogo exposicion, Centre Cultural Caixa Girona, Girona, 2009, pp. 15-21; CAROL, Marius y PLAYA, Josep, Reencontrar la Costa Brava, Lunwerg Editores, Barcelona, 2008, pp. 51-87; o MOLERO, Natalia, "La cultura", en VV.AA., Girona. De la mirada de Pla al llindar del segle XXI, Lunwerg Editores, Barcelona, 1997, pp. 37-41.

(7) URRY, John, The Tourist Gaze. Leisure and Travel in Contemporary Societies, London/Newbury Park/ New Delhi, SAGE Publications, 1990, p. 3

(8) MacCANNELL, Dean, El turista. Una nueva teoria de la clase ociosa, Barcelona, Melusina, 2003. (1a edicion 1976)

(9) COSTA-PAU, Manuel, Turistes, sirenes y gents del pais, Barcelona, Edicions Ariel, 1966, pp. 159-160.

(10) Ibid., p. 151 (traduccion propia)

(11) CLARASO, Noel y CESC, The Costa Brava, Barcelona, Lumen, 1963, cap. 5, s/p. (traduccion propia)

(12) Quizas no deberia estar dando por hecho que quien hace la foto es un hombre, pero los estudios confirman que asi era la mayor parte de las veces. Cord Pagenstecher, que ha trabajado sobre fotografia turistica aficionada, afirma que el reparto de tareas durante las vacaciones sigue los roles tradicionales: el hombre se ocupa de las cuestiones tecnicas (manejar la camara) y la mujer de los aspectos creativos (confeccionar el album una vez de vuelta en casa). PAGENSTECHER, Cord, Der bundesdeutsche Tourismus. Ansatze zu einer Visual History: Urlaubsprospekte, Reisefuhrer, Fotoalben 1950-1990, Hamburgo, Verlag Dr. Kovac, 2002, p. 270.

(13) Vid. FEBRES, Xavier, La vida de JosepPla a l'Emporda, Esplugues de Llobregat, Plaza y Janes, 1991.

(14) Una muestra de esto ultimo seria el libro de Lluis Racionero sobre las conversaciones que mantuvo con Josep Pla y Salvador Dali en los anos 60 y 70, durante las visitas que les hizo en sus respectivas residencias del Ampurdan. El autor plantea la conveniencia de recuperar a figuras como Pla y Dali, pues pueden servir de referentes para un nacionalismo moderno de corte cosmopolita: "Actualment molta gent es demana que cal fer davant la globalitzacio; entenen que cal ser cosmopolita, europeu, pero els sap greu deixar els arrels locals i tenen por que, en l'esforj per posarse al dia del globalisme, es perdin les tradicions del poble, la comarca, el pais. Es demanen com es pot ser local i global alhora. Una solucion es como ho feren Pla i Dali". RACIONERO, Lluis, Converses amb Pla i Dali, Barcelona, Edicions 62, 2003, p. 5.

(15) Al periodista Ferran Agullo se atribuye generalmente el bautismo de la Costa Brava, que aparecio asi denominada por primera vez en su articulo "Per la costa brava", publicado en 1908 en La Veu de Catalunya. Sobre la denominacion de la Costa Brava, vid. CAROL, Marius y PLAYA, Josep (2008), op.cit., pp.54-56.

(16) PLA, Josep, Costa Brava. Guia general y veridica, Barcelona, Destino, 1941, pp. 41 y ss.

(17) Ibid., pp. 65-68

(18) TERRE ALONSO, Laura, Francesc Catala-Roca i Xavier Miserachs. Dues mirades al territori. Memories de la Costa Brava, catalogo exposicion (Girona, 2007), Girona, Fundacio Caixa Girona, 2007.

(19) MISERACHS, Xavier, Costa Brava show, Barcelona, Editorial Kairos, 1966.

(20) ROMERO, Luis, y CATALA-ROCA, Francesc, Costa Brava, Madrid, Cid, 1958.

(21) Este tipo de vision se desprende, por ejemplo, de los siguientes catalogos de exposiciones: CONESA, Chema, Catala-Roca, Barcelona, Fundacio CatalunyaCaixa, 2011; o BONET, Juan Manuel y TRAPIELLO, Andres, Catala-Roca. Barcelona/Madrid. Anos cincuenta, Madrid, MNCARS, 2003. En este, Juan Manuel Bonet introduce ya desde la primera pagina la diferenciacion entre fotografia "turistica" y "artistica", al considerar que el libro de Catala-Roca sobre Barcelona "debe ser colocado en la lista mundial de los grandes libros fotograficos sobre ciudades, junto a los inolvidables Parises de Brassai, Mario von Bucovich, Kertesz, Germaine Krull, Moi Ver o Izis (...)", en oposicion a su libro sobre Madrid, que segun el propio comisario "es un libro mas turistico". BONET, Juan Manuel, "Una lectura del Catala-Roca fifties", en BONET, J. M. y TRAPIELLO, A. (2003), op. cit., pp. 13-27.

(22) Esto no ocurre, por el contrario, con su fotografia de arquitectura, que ha sido incluida no solo en libros de historia de la arquitectura catalana (vid. PINON, Helio y CATALA-ROCA, Francesc, Arquitectura moderna en Barcelona (1951-1976), Barcelona, Edicions UPC, 1996), sino tambien en las exposiciones retrospectivas de su obra, traspasando la barrera del estatuto-arte (vid. GRANELL, Enrique, <<Francesc Catala-Roca y la fotografia de arquitectura>>, en CONESA, Chema (2011), op. cit., pp. 141-145).

(23) CATALA-ROCA, Francesc, Impressions d'unfotograf. Memorias, Barcelona, Edicions 62, 1995, p.111 (traduccion propia). Esa misma interpretacion es la que da el propio Salvador Pons: "Cuando en 1983 se le concedio el primer Premio Nacional de Artes Plasticas en la especialidad de fotografia (...), me decia Paco que todo aquello se lo debia a las fotografias que fue haciendo en sus viajes por encargo de Turismo y que le rechazaban por rebasar los objetivos puramente turisticos: eran, en parte, imagenes de la Espana profunda, hombres con boina encasquetada, viejas enlutadas en las solaneras de sus casas, personajes de mirada torva tras las talanqueras de las plazas de toros rurales." Vid. PONS, Salvador, "Texto escrito con motivo de la celebracion del 75 aniversario de Francesc Catala-Roca, celebrado por el Museo de Valls", en REVENGA, Luis, Catala-Roca. Una nova mirada, catalogo exposicion, (Barcelona, 2000), Barcelona, Fundacio Joan Miro, 2000, pp. 212-213.

(24) Muchos de los catalogos sobre Catala-Roca dan fe de esa labor de rescate selectivo de fotografias. Por ejemplo, al preparar una exposicion sobre la guia de la provincia de Cuenca que el fotografo ilustro en 1956, el comisario Horacio Fernandez no se limita a las imagenes incluidas en dicha guia, en la que abundaban "las escenas tipicas, con las inevitables procesiones y corridas de toros, profusion de arquitectura en equilibrio inestable, sobre todo pueblos cuanto mas decrepitos mejor, iglesias desvencijadas y castillos arruinados, (...)", sino que busca aquellas fotografias que, por no ser "turisticas", se habian quedado fuera del libro original: "he creido que seria mejor acudir al inagotable archivo del fotografo (...). Con la ayuda de sus hijos Andreu y Marti Catala Pedersen he encontrado muchas otras fotos ineditas de sus excursiones conquenses en los cuadernos de contactos del maestro, a partir de los cuales hicimos una seleccion en la que la gente es el comun denominador. Gente en la calle, a menudo posando para la camara con una naturalidad extraordinaria y otras sin prestar atencion al fotografo, dedicada a sus cosas: charlar, trabajar, andar, descansar, mirar. (...) No son turisticas estas fotografias." FERNANDEZ, Horacio, Cuenca hacia 1956. La version de Francesc Catala-Roca, catalogo exposicion (Cuenca, 2008), Cuenca, Fundacion Antonio Saura, 2008, pp. 14-15.

(25) No obstante, habria que tener en cuenta que, mientras que el libro fotografico de Miserachs es un proyecto de autor, con cohesion y personalidad propia, en el caso de Catala-Roca se trata de un corpus de fotografias sueltas, encargadas para publicaciones de diversa indole. Es de esperar, por tanto, que en el libro de Miserachs haya un discurso interno mas claro y se haga mas patente la intencionalidad del autor. Esta se expresa a traves de la propia disposicion de las imagenes: por ejemplo, Miserachs yuxtapone en una misma pagina la vision de un grupo de turistas descansando a la sombra de unos toldos con la de un grupo de vacas pastando a la sombra de un arbol. MISERACHS, Xavier (1966), op. cit., figs. 10 y 11

(26) Vid. por ejemplo el catalogo de ese mismo ano de la touroperadora Thomas Cook: Spain & Portugal. The Balearic Isles, Andorra, Madeira, Malta, Gibraltar, Londres, Cooks and Dean & Dawson, 1958.

(27) PLA, Josep y CATALA ROCA, Francesc, La Costa Brava, Barcelona, Edicions Destino, 1978.
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Author:Fuentes Vega, Alicia
Publication:Anales de Historia del Arte
Article Type:Report
Date:May 1, 2013
Words:7086
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