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Trovando con priapo. Para una historia de la satira obscena en la poesia improvisada hispanica.

A Fernando, enorme y sutil burlon

LA POESIA IMPROVISADA PRIAPICA
   Si te afecta, Priapo, la empalmada pica
   que un poeta local en sus versos critica,
   no debes permitir que te aqueje el rubor:
   tu verga no es mas larga que la de ese autor. (1)


De esta guisa son los carmina priapea, en su sentido estricto "poemas erotico-festivos que tienen como tema basico al dios Priapo" (Herrmann 1) o, dicho de otro modo, "poemas escritos sobre el dios falico Priapo, dirigidos a el, hablados por el o que le invocan" (Parker 1). Estas definiciones, ya clasicas por otro lado, no hacen sin embargo justicia al sentido de estas composiciones anonimas, que nos han llegado fundamentalmente en una coleccion de ochenta conocida como Corpus Priapeorum. Si bien tuvieron en el culto falico su origen (en tiempos anteriores al siglo vi a.C.), los priapeos desbordan el sentido religioso para presentarse, al menos desde el siglo i a.C. hasta el iv d.C., como himnos parodicos y grotescamente inflados --impudica verba (CP 8)--, en los que el viejo, feo y barbudo diosecillo (2) de rojo y desproporcionado falo toma la palabra para pintar el mundo de socarrona libidine, como en este dialogo con el campesino:

(A) Priapo diligente, custodiame la huerta y espanta a los ladrones con tu picha bermeja.

(B) Aunque seas tu quien robe una hermosa manzana tranquilo, probaras una tranca lozana. (3)

Casi siempre exhibicionista, Priapo se burla de las mironas, sean matronas picaras y admiradoras de su gran miembro (4) (CP 8) o virgenes reprimidas (CP 66), mientras fustiga a los varones con problemas sexuales (CP 37). Arrogante, eternamente insatisfecho, siempre erecto, sus amenazas recrean --en clave parodica, eso si-- la relacion sexual tal y como se entiende en la Antiguedad, con un vencedor y un vencido, un dominante y un dominado:
   Ojo que no te pille. No voy a darte palos,
   ni a producirte heridas con esta segur curva:
   Con mi gran porra dentro, vas a quedar tan tieso,
   que pensaras: "Mi culo nunca tuvo una arruga". (5)


Mas alla de su simbologia mitica como dios guardian de jardines y huertos, dos son las caracteristicas de estos poemas: la exhibicion obscena, generalmente alardeando de la inmensidad y el poder de los genitales masculinos, y la satira deslenguada que busca escarnecer a propios y extranos con alusiones lascivas. El analisis de los recursos literarios y retoricos --la propia hipertrofia en tono y asunto; el enfasis en la sorpresa al final del poema; las metaforas ambiguas en que los genitales, por ejemplo, son llamados hasta con 46 nombres distintos; el lexico deliberadamente obsceno, etc.-- deja entrever que la finalidad del poema es humoristica y ludica (Ludens haec ego teste te, Priape ..., CP 2). En contraposicion a la sensualidad de Venus o Cupido, Priapo es un dios grotesco y sus versos funcionan con una logica carnavalesca, como cuando no duda en autofustigarse el mismo:
   Yo soy solo una escoria, un vulgar
   diosecillo de verguenzas remotas
   erguido bajo Jove y en pelotas. (6)


En The Garden of Priapus. Sexuality and Aggression in Roman Humor, Amy Richlin defiende el origen religioso del latin obscenus, con el que llega a la poesia, considerada para los romanos cuasirreligiosa en muchos sentidos, de tal manera que "the obscene area has its own bards and its own poetry" (9). En parte eso explica que el marco donde hubo de surgir este tipo de poesia fuera casi siempre festivo-ritual, como se encargan de repetir frecuentemente los poetas latinos, por ejemplo, Marcial, que justifica la obscenidad de su poesia relacionandola con "las alegres chanzas y la licencia de la plebe" en "los dulces ritos de la alocada Flora". (7)

No pueden, pues, comprenderse estos poemas sin tener en cuenta su contexto social, vinculado a ambientes de diversion y celebracion (Montero 119). Y esto no es menos cierto con respecto al cancionero picante popular de hoy. Ciertamente hay quienes, como Pedro L. Cano y Jaime Velazquez, autores de una de las ultimas ediciones criticas del Corpus Priapeorum, han reconocido similares topicos jocosos en el humor romano y en el ambito hispanico actual, tales como las bromas sobre los poseedores de falos descomunales, todo ello en un caracteristico tono satirico-obsceno, ejemplo de "esa agresividad verbal mediterranea que provoca cierta simpatia" (Cano y Velazquez 20). No es dificil --tras una revision de los topicos priapeos-- ver en ellos los primeros ejemplos de toda una tradicion poetica socarrona, puesta en accion en ambientes festivos, que llega hasta nuestros dias para escandalizar a los oidos mas castos. Como Priapo, en muchas fiestas populares de hoy, el hombre, mozo generalmente, se enfunda el traje de chocarrero espontaneo para en coplas obscenas exhibir su potencia de una manera a proposito exagerada, como mandan los canones del marco festivo, siempre extra-ordinario. Especialmente viva se encuentra esta vena priapica en algunos lugares donde pervive la costumbre de que los improvisadores protagonicen en ciertas fiestas, sonados debates en versos repentizados al momento, en los que se arrojan los unos a los otros todo tipo de improperios lubricos. Es lo que hemos observado en los cortijos y pueblos de la Contraviesa, una cadena montanosa que corre paralela a Sierra Nevada y el Mediterraneo, en Granada, o en el Campo de Dalias almeriense, donde en las fiestas mas importantes del ciclo anual, los troveros o trovadores --asi se les llama-- se enzarzan en porfias de versos, motejando a los rivales en quintillas o decimas consonantes como viejos impotentes o afeminados bujarros, mientras alardean de sus atributos. Al son del fandango cortijero, tocado con violines, bandurrias, guitarras y laudes, o bien sin acompanamiento musical, los troveros alpujarrenos --siempre hombres-- y los buenos fiesteros encuentran en estos intercambios de pullas obscenas la esencia de una buena velada de trovo, en esos momentos, ya entrada la noche, en que ni hasta el mas prudente tiene pelos en la lengua.

Lejos de ser este registro privativo del trovo alpujarreno, el seguimiento de los testimonios de poesia improvisada a lo largo de los siglos desvela que el genero poetico repentista ha sido siempre propicio para la satira bufonesca y obscena. Puede hablarse, pues, de una poesia improvisada priapica en un sentido amplio, como aquellas composiciones repentizadas, generalmente a porfia o debate, de tono satirico-obsceno, con lexico desinhibido, que buscan la parodia o la bufonada en clave de exhibicionismo erotico y fustigacion graciosa hacia el otro, con el fin de desatar la risa colectiva, generalmente a traves de imagenes grotescas en que el sexo se hace carne.

Rastreamos en este articulo algunos paralelismos en tematica, tono y registro entre los distintos generos de repentismo (8) satirico-obsceno desde la Antiguedad hasta hoy, dejando las comparaciones de elementos retoricos, lexicos, sintagmaticos, metrico-ritmicos, que no nos interesan tanto para comprender estas muestras de lo que en otro lugar (Trovadores de repente, Del Campo 119) hemos llamado cultura bifronte que ensalza y alisa a la vez, que se exhibe y degrada simultaneamente, para romper y olvidar a golpe de pulla y groseria --aunque sea por un rato, mientras dura la fiesta-- la aburrida realidad del dia a dia.

LOS CERTAMENES BUCOLICOS

La historia de la literatura europea comienza con las obras de dos poetas repentistas, Homero y Hesiodo. La improvisacion poetica fue una costumbre muy arraigada entre los griegos quienes la demandaban tanto para sus ceremoniales masivos, como en banquetes y fiestas privadas. En ocasiones las competiciones entre varios improvisadores eran organizadas ex profeso. En uno y otro caso al vencedor se le otorgaba un premio, normalmente simbolico, como un tripode o una corona de yedra. Homero es, desde luego, el mas celebre de los aedos, y de el nos ha quedado una maravillosa disputa en versos improvisados contra Hesiodo. En un tono igualmente lirico y sublime se debaten algunos de los improvisadores que recrea Teocrito en sus Bucolicas. Sin embargo los pastores-poetas teocritanos no siempre responden a lo que hoy conocemos por "bucolico" o "idilico", sino que mas bien habrian de ser descritos --algunos, al menos-- como "priapicos", a tenor del tono en que se desarrollan las justas de versos. Dado que en el siglo iii a.C., la tradicion literaria de Siracusa --la patria de Teocrito-- se fijaba en las escenas cotidianas de la cultura popular, en las costumbres de la gente ordinaria, parece razonable pensar que los duelos que Teocrito escenifica se inspiren en gran medida en sus propias observaciones o en lo que era bien conocido en su epoca. Desde luego se baso en un hecho antropologico evidente, constatable en muchos lugares: boyeros, vaqueros, ovejeros, cabreros, sea en soliloquio o a porfia, acostumbran a cantar y a improvisar, desde los profetas del Antiguo Testamento, el mitico Dafnis siciliano, hasta nuestros cantaores flamencos.

Con pastores canta el propio Priapo con su habitual mordacidad en el primer idilio de Teocrito. Estos se sientan a descansar "bajo el olmo, frente a Priapo" y el dios guason aparece varias veces para dialogar con algunos, como el legendario Dafnis. Priapo se burla de el motejandole de "cabrero", que ocupa el ultimo rango en el escalafon de los pastores, muy por debajo de los vaqueros --la verdadera ocupacion de Dafnis--, y acto seguido le salpica con sus picardias:

Al cabrero, cuando ve como cubren a las cabras, se le deshacen los ojos en lagrimas por no ser el cabron ... Y a ti, cuando ves como se rien las mozas, se te deshacen los ojos en lagrimas por no bailar con ellas (Teo. Idil. i, 85-90).

Si bien se reconoce al conjunto de la obra de Teocrito una inspiracion en las costumbres populares de su epoca, la critica (9) unanimemente ha calificado el idilio v como el mas "realista". El poema, ambientado en el sur de Italia, narra el encuentro entre dos pastores enemistados, el cabrero Comatas y el ovejero Lacon. Despues de zaherirse mutuamente con pullas, el altivo Lacon propone celebrar una competicion en versos que acaba dirimiendo un arbitro, Morson, el lenador. (10) El dialogo, antes de que comience el debate en versos, apunta ya al ambiente escatologico en que se va a desarrollar la contienda:

Lacon: Y cuando, que recuerde, yo he aprendido o ni siquiera oido algo bueno de ti, envidioso, vil hombrecillo inutil?

Comatas: Cuando te daba por el culo y te dolia. Balaban estas cabritas y el macho las montaba.

Lacon: Ojala no te entierren mas hondo de lo que tu me diste, encorvado! Pero ven, ven aqui y este sera el ultimo certamen que disputes (Idil. v, 39-44).

El certamen en cuestion comienza con cada pastor alardeando de sus pertenencias, pero al poco tiempo estalla el clima satirico-obsceno tipico de los duelos de improvisacion que aqui estamos describiendo:

Lacon: Cigarras, mirad como al cabrero provoco; asi tambien vosotras provocad al que quiere cazaros.

Comatas: Detesto a las raposas rabiespesas que merodean la casa de Micon, cuando anochece, robando uvas.

Lacon: Y yo detesto a los escarabajos que se comen los higos de Filondas y que vuelan a impulsos del viento.

Comatas: No recuerdas cuando yo te la meti, y tu bien que te meneabas entre muecas, cogido de aquella encina?

Lacon: De eso no me acuerdo, pero si se muy bien que Eumaras te ato aqui y te dio palos.

Comatas: Ya, Morson, alguien se pica, te das cuenta? Corre y de la tumba de una vieja coge escilas (Idil. v, 110-121). (11)

El arbitro acaba declarando vencedor a Comatas, quien se burla asi de su rival, tras ganarle la cordera:

Comatas: Bufad ahora todos, chivos los de mi grey, y mirad como a grandes carcajadas me rio de Lacon el pastor, porque al final he ganado la cordera. voy a brincar, fijaos, hasta el cielo! Cornudas cabras mias, animaos, que a todas en la laguna de Sibaritis banare yo manana. Eh, tu, Blanquillo, el de las topetadas! Como montes a una de las cabras antes de sacrificar yo la cordera a las Ninfas, te capare. Ya esta otra vez! Si no te capo, que me vuelva Melancio y deje de ser Comatas (Idil. v, 142-151).

Los comentarios del descarado Comatas remiten todos a imagenes y topicos carnavalescos: entre carcajadas y brincos decide capar a uno de sus cabrones, advirtiendo que si no lo hace se vuelva Melancio, el cabrero traidor de la Odisea, que fue castigado precisamente con la mutilacion de sus genitales.

Teocrito recrea certamenes versificados en varios idilios (12) y en algunos se inspira en la tradicion de canticos burlescos improvisados en contextos donde han sido costumbre hasta nuestra epoca, cual es el caso de la siega (idilio X) o las bodas (idilio XVIII). En este ultimo, el poeta de Siracusa se hace eco del uso de coplas satirico-obscenas que se cantan durante la noche nupcial, tal y como es usual hacerlo aun hoy en varias tradiciones repentisticas, como la de trovos alpujarrenos o las regueifas gallegas: (13)

Caro esposo, tan pronto te has dormido? Es que te pesan demasiado las rodillas? Es que eres dormilon? Es que estabas muy bebido cuando fuiste a la cama? Pues si querias dormir pronto, debieras hacerlo solo, y dejar a la muchacha jugar con las muchachas a la vera de su madre amorosa hasta la ultima noche, que pasado manana y al siguiente dia y ano tras ano ella sera tu desposada (Teoc. Idil. XVIII, 10-16).

LOS FESCENNINOS ROMANOS

Al igual que Teocrito, Virgilio en su III bucolica recrea la costumbre pastoril de debates escatologicos en versos alternos. Los pastores Menalcas y Dametas conciertan un debate para dirimir quien es mejor poeta. Antes de empezar la contienda, Dametas ya se jacta de haber vencido en competicion de cantos a otro pastor, Damon, y le toma el pelo a Menalcas al insinuar que a este le gusta intimar hasta con sus chivos. Ante las chulerias de Dametas, Menalcas acepta el reto, advirtiendole de que una vez derrotado no volvera a desafiar a nadie mas. El debate se desarrolla en cantos amebeos, es decir alternadamente, como deja claro Palemon, que actua de juez:

Palemon: Cantad, pues, que estamos sentados sobre la blanda hierba ... Empieza tu, Dametas; tu, Menalcas, seguiras despues. Cantareis alternativamente, aman las Camenas los cantos alternados (Virg. Buc. III, 55-59).

Al final la pelea acaba sin groserias en un ambiente idilico, al igual que el certamen en cantos alternos entre Coridon y Tirsis de la VIII bucolica. A pesar de ello, Virgilio deja entrever el peligro de que "la lengua maldiciente dane al futuro vate" (ibid. VII, 28-29). En las fiestas campesinas es, sobre todo, donde se esparce, a su gusto, la copla licenciosa:

Y tambien los campesinos de la Ausonia, pueblo venido de Troya, se divierten con toscos versos y largas carcajadas y se ponen grotescas mascaras de cortezas huecas y a ti, Baco, te invocan con festivas canciones y en tu honor cuelgan de un elevado pino blandas figurillas (14) (Georg. II, 385-390).

Tambien Horacio teme los excesos de los improvisadores en momentos en que la lengua satirica de los campesinos reina a sus anchas en esa mezcla singular de alegre accion de gracias por la abundancia y algarabia descontrolada que son las fiestas de cosecha. Es asi como el poeta de Venusia ve en los versos fescenninos improvisados a porfia entre los campesinos, el origen del teatro romano.
   Los campesinos de antano, robustos y dichosos con poco,
   tras almacenar el trigo descansan en dias de fiesta
   el cuerpo, y la mente misma, que soportaba las fatigas con la
      esperanza del final,
   y junto con sus companeros de faenas, sus crios y su fiel esposa,
   ofrendaban un puerco a la Tierra, leche a Silvano,
   flores y vino al Genio que les recuerda que la vida es breve.
   Por medio de esta costumbre se introdujo la licencia fescennina,
   que lanzaba, en versos alternados, rusticos denuestos.
   Y esa libertad, bien entendida, constituyo ano tras ano
   una amable diversion, hasta que las bromas, ya crueles,
   tornaronse en abierta rabia e invadieron impunemente,
   amenazadoras, las casas honestas (15) (Hor. Epist. II, 1, 140-150).


Para los gramaticos antiguos (Porfirion ad loc.; Servio ad Verg. Aen. VII, 695; Plinio Nat. III, 52), los versos fescenninos --carmina fescennina-- habian tenido su origen en Fescennia, ciudad de Etruria. Es aun la acepcion etimologica que recoge nuestro Diccionario de la Real Academia: "versos fesceninos: versos satiricos y obscenos inventados en la ciudad de Fescenio y que solian cantarse en la antigua Roma". Sin embargo parece razonable ver, como ya sugeria Festus, una etimologia a partir del sentido de estos canticos obscenos improvisados en versos amebeos. El vocablo derivaria de fascinum, de donde procede la palabra espanola 'fascinar' (fascinare = embrujar, derivado de fascinum = embrujo o mal de ojo), ya que estos versos lujuriosos se entonaban para mantener alejado el mal, y muy especialmente el mal de ojo.

Mas alla de las pistas que nos arroja su controvertida etimologia, lo que les singularizaba era su caracter satirico y obsceno. Cuenta Horacio, hablando de los versos fescenninos, que
   ... las victimas (16) se quejaron
   de sus cruentas dentelladas; tambien los ilesos se alarmaron
   por el bienestar comun; mas aun, se promulgo una ley sancionadora,
   que prohibia que nadie fuera blanco de versos injuriosos.


En efecto una de las XII Tablas prohibia las canciones difamatorias e injuriosas --mala carmina-- y dictaba la pena de muerte "si quis occentavisset sine carmen condidisset quod infamiam faceret flagitiumue alteri", segun sabemos por Ciceron (Rep. IV, 12). Horacio abre el segundo libro de los Sermones con un dialogo con Trebacio, que le insta a tener cuidado y le recuerda que "hay recurso en justicia y en juicio contra quien haya ofendido a alguien en sus poemas" (Serm. II, 1, 82-83). Al parecer, Horacio no teme que el peso de la ley caiga sobre el, pues esta sanciona solo los malos poemas, a lo cual Trebacio responde, cerrando el dialogo: "La risa desarmara las leyes y tu quedaras descargado y absuelto" (ibid., 86-87).

A lo largo de la Edad Media se repetiran las prohibiciones, tanto por parte de reyes como por la Iglesia, en concilios y sinodos, a veces, como ocurre en las Partidas del siglo xiii prohibiendo a los propios clerigos hacer juegos de escarnio. (17) Sin embargo la costumbre de enzarzarse en picantes debates en versos improvisados sobrevivira a las censuras del poder que, digase de paso, utilizo a su favor muchas veces la lengua satirica de mimos, histriones, juglares zamarrones y cazurros, cuando no hizo uso de ella propiamente, como ocurre con Alfonso X el Sabio. A su vez, el pueblo siempre tuvo ciertos contextos donde pasarse de la raya, ya desde la Antiguedad, como en los desfiles triunfales de magistrados y emperadores romanos, con que estos celebraban sus triunfos belicos, marchando con el botin de guerra (incluidos los jefes enemigos) y los soldados que les habian honrado con su valentia. Como cuenta Dionisio de Halicarnaso (Ant. Rom. II, 34), al menos desde Romulo, la marcha triunfal era una autentica demostracion de la dignidad real. Vestido de purpura y con corona de laurel, el triumphator entraba montado en carro mientras era agasajado por canticos improvisados por los soldados y la muchedumbre que exaltaba el triunfo. Mas junto a estos, era costumbre tambien proferir poemas o dichos que ridiculizaban hasta al propio emperador y se burlaban de sus ademanes. Para no acarrear la venganza de Nemesis, decidido siempre a castigar al vanidoso y soberbio, no era suficiente que un esclavo, montado con el emperador en su carro triunfal, le susurrara continuamente "memento te hominem esse" para recordarle su condicion humana y mortal. Ni tampoco bastaban los amuletos contra la envidia, ni el fascinum en el carro contra el mal de ojo. Era necesario degradarle simbolicamente para compensar su altivez, que pudiera enojar a los dioses. Es lo que ocurrio, como nos cuenta Tito Livio, en las celebraciones triunfales de L. Quincio Cincinato en el ano 458 a.C. A pesar de que cada casa tuvo su mesa puesta en la puerta, Quincio no escucho solo canticos triunfales (carmine triumphali) sino que hubo de soportarlos tambien de burla (sollemnibus iocis). (18)

La tradicion de entonar canticos laudatorios junto con otros que pretendian ridiculizar al que habia obtenido exito, perduro pasados los siglos y asi Suetonio (Caes. 37) narra que Cesar culmino su marcha triunfal por las calles de Roma tras la victoria en las Galias, subiendo al Capitolio, iluminado por antorchas, con cuarenta elefantes que a derecha e izquierda portaban candelabros. Los agasajos a su infanteria y los regalos al pueblo no le sustraian, sin embargo, de ser burlado por sus propios soldados, quienes, detras del carro triunfal, cantaban:

Cesar subyugo las Galias, Nicomedes a Cesar: He aqui que ahora triunfa Cesar, que subyugo las Galias, y no triunfa Nicomedes, que subyugo a Cesar (19) (Caes. 49).

El equivoco obsceno (subegit Caesarem), tipico de los versos fescenninos, no deja lugar a dudas y juega --aunque ambiguamente-- con la acepcion de subyugar (subigere). En la misma marcha triunfal, los soldados se rien del Cesar, advirtiendo al pueblo que este no se ha abstenido ni de las mujeres de las provincias:

Ciudadanos, guardad vuestras esposas, traemos a un calvo adultero. Despilfarraste el oro en la Galia; aqui lo tomaste prestado (20) (Caes. 51).

De nuevo, los soldados se permiten la mofa del jefe con equivocos sexuales y asi el distico cantado en cuestion, como ha advertido Vicente Picon (211), utiliza un compuesto del simple futuo ("tener trato carnal con una mujer") aplicado al oro (effutuisti aurum). Por eso John C. Rolfe en la version de la Loeb Classical Library traduce el segundo verso: "You fucked away in Gaul the gold you borrowed here in Rome" (Rolfe 111), es decir, algo asi como "te cepillaste el oro en la Galia, que tomaste prestado en Roma". No debe extranar que los soldados, al menos algunos, tuvieran dotes repentisticas. Al propio Augusto, segun cuenta Suetonio (Augus. 98), le gustaba mostrar su capacidad para versificar de repente entre bromas y carcajadas.

Al igual que hacen nuestros trovadores alpujarrenos, los fescenninos romanos se improvisaban alternadamente, segun se infiere claramente de las palabras de Tito Livio, (21) y su registro era fundamentalmente satirico-obsceno. Asi los soldados se vengaron de la severidad de C. Valerio Potito, cruzando --al hacer su entrada en Roma en la ovatio que en el ano 410 le concedio el senado-- "versos toscos con la licencia caracteristica de los militares, en los que se zaheria al consul" (ibid. 4, 53, 11-12). El pueblo esperaba que en ciertos contextos ceremoniales los versos repentizados contuvieran tantas alabanzas como pullas. Es lo que se infiere de nuevo de las palabras de Tito Livio cuando describe la vuelta triunfal a Roma de Camilo, despues de vencer sobre los galos: "El dictador, recuperada la patria de manos del enemigo, volvio en triunfo a Roma, y en los rudos cantos de burla que profieren los soldados le llamaban Romulo, y padre de la patria, y segundo fundador de Roma, elogios que no carecian de fundamento" (ibid. 5, 49, 7).

La costumbre debio de ser generalizada, ya que un poeta tan priapico como Marcial justifica sus epigramas satirico-obscenos instando al propio Cesar (Domiciano) a que no frunza el entrecejo ya que --le dice-- "tambien tus triunfos tienen costumbre de tolerar vayas y no averguenza a un general ser blanco de pullas" (22) (Epig. I, 4). Marcial tiene en las marchas triunfales la justificacion perfecta para sus epigramas que, al igual que los versos de cosechas y bodas, combinan las chanzas obscenas con los himnos elogiasticos (a Domiciano mismo le adula en varios epigramas, como los que dan comienzo al libro VI, alabando la restauracion de la castidad).

Igual de libertinos o mas que las satiras de Marcial son los fescenninos que recrea Catulo. En el carmen XLI de su Liber se pone en escena laprocax fescennina iocatio, intercambio de bromas generalmente obscenas, que se cantaban a coro o alternativamente, en la noche de bodas. Los epitalamios romanos solian invocar primero al dios griego del matrimonio Himeneo o a su equivalente romano, Talasio, a los que se pedia colmara de felicidad y fecundidad a la pareja. Pero ademas de los halagos hiperbolicos a los recien casados y las invocaciones divinas, se permitian --incluso se demandaban-- las bufonadas verduleras en forma de canticos, como la que insinua Catulo durante la procesion nupcial:
   Levantad, muchachos, las antorchas:
   veo llegar el velo de la novia.
   Venid y cantad al unisono:
   " Oh Himen Himeneo oh!
    Oh Himen Himeneo!"

   Que no callen por mucho tiempo
   los procaces versos fescenninos
   ni el concubino niegue nueces a los ninos,
   cuando se entere de que ha terminado
   el amor de su dueno.

    Da nueces a los ninos, indolente
   concubino! Bastante tiempo te has
   divertido: a las nueces agrade
   ahora servir a Talasio.
    Arroja, concubino, nueces!

   Te repugnaban las campesinas,
   concubino, ayer y hoy:
   Ahora el peluquero afeitara
   tu cara.  Ay, desgraciado, desgraciado
   concubino, arroja nueces! (23) (Cat. 114-183)


Seneca recrea igualmente la costumbre de la fescennina iocatio en Medea, donde, una vez invocados los dioses y elogiados los novios, se invita a los jovenes para que se deslenguen con bromas y sarcasmos:
   Muchachos, disfrutad, hoy se permiten las bromas;
   En dos bandos, muchachos, lanzad vuestros sarcasmos:
   Rara vez se permite dar bromas a los duenos.
   Noble y radiante hijo de Lieo, el portador de tirso,
   ya es hora de encender las astillas del pino:
   Arranca con tus dedos embriagados la llama de la fiesta.
   Que el mordaz fescennino difunda sus festivas chanzas;
   Rienda suelta la turba de a sus bromas ... (Sen. Med. I, 105-115)


Similar invitacion se encuentra en el ultimo fescennino que Claudiano compone para honrar la boda de Honorio y Maria:
   Que las flautas prolonguen sus cantos durante toda la noche
   y que la multitud, libre de las severas leyes,
   se regocije mas licenciosamente con las bromas permitidas.
   Soldados, divertios por doquier con vuestros jefes;
   muchachas, divertios por doquier con los jovenes.
   Que este grito resuene por la boveda eterea,
   que este grito vaya a traves de los pueblos, a traves del mar:
   "El bello Honorio se casa con Maria" (Claud. Fesc. IV, 30-35).


Como en las fiestas de cosecha o las marchas triunfales, es el contexto ritual, en este caso la boda, el que enmarca los actos temporal y espacialmente, permitiendo estas costumbres satiricas, a la vez que limitandolas a ciertos momentos excepcionales. El cristianismo no pudo acabar con las obscenidades proferidas en las bodas, como demuestran las quejas de Juan Crisostomo, obispo de Constantinopla, quien veia en estas invocaciones libidinosas restos de paganismo y tentaciones del diablo. A pesar de las prohibiciones eclesiasticas, que abundan en todos los concilios, los fescenninos nupciales pervivieron durante toda la Edad Media y aun en siglos posteriores. Aun Diego de Avila, a principios del siglo xvi, recrea en su Egloga ynterlocutoria un debate de pullas versificadas durante una boda en las que varios rusticos se insultan con el habitual humor priapico. (24)

No solo en la Iberia cristiana pervivio la costumbre de las pullas versificadas, tambien en al-Andalus improvisaban carnavalescas porfias los juglares sarracenos, quienes hasta su definitiva expulsion, llegaron a darse cita con sus equivalentes castellanos en palacios y plazas.

LA IMPROVISACION ARABE Y MOZARABE

Sabido es que al menos desde el siglo viii la corte de Bagdad fue punto de atraccion de poetas e improvisadores, algunos de ellos muy conocidos, caso de Abu Nuwas o poetisas como 'Ulayya, 'Inan y Fadl. Como cada tradicion, la arabe tenia su propia poetica y reglas, que sin embargo guardan una indudable similitud con los generos de repentismo que nos han quedado. Improvisar sobre un pie forzado (25) (llamado alli igaza) --tal y como aparece reiteradamente en los cuentos de Las Mil y una Noches-- o crear conjuntamente un poema alternandose los improvisadores (badiha), son juegos que aun se conservan en la Alpujarra, donde el pie forzao y el trovo cortao hacen las delicias de los que buscan "el no va mas" del ingenio.

Tambien en el repentismo arabe encontramos testimonios de improvisaciones altivas, llenas de metaforas complicadas, y otras que nos hablan de la tradicion mas comica y popular, la de las fiestas en mercados, ferias y tabernas. Opina Bencheikh que el publico basaba sus preferencias mas en la "rapidez y la violencia de las replicas" (73) que en los sentimientos sublimes expresados, lo que para quien este familiarizado con las leyes de trovar alpujarrenas y de otros contextos de la Peninsula (Murcia, Valle del Genil, etc.), no deja de sugerir la ligazon de tradiciones distantes en el tiempo.

Los improvisadores bagdadies fueron los que primero recalaron en suelo peninsular. Hasta que a principios del siglo ix surgiera una autentica poesia arabigoespanola, con la aparicion de la moaxaca, la poesia y musica en al-Andalus fue una ramificacion de la creada por los conquistadores. Durante los primeros siglos al-Andalus fue bilingue, ya que mientras la cultura escrita era fundamentalmente arabe, en privado se hablaba romance, es decir, mozarabe. De ahi que nos hayan llegado testimonios en que los juglares improvisan en arabe y mozarabe. Hace unos anos el profesor Armistead (26) saco a la luz una breve controversia poetica que hubo de desarrollarse, a raiz de lo que cuenta Ibn Hayyan, entre un mozarabe sublevado al lado de Omar Ibn Hafsun y un subdito de Abd al Rahman II, A-Nasir, El que da la victoria, en sus luchas en el ano 912 por reconquistar varias fortalezas de la Alpujarra. Se trata de una magnifica muestra de pervivencia de un genero repentistico a lo largo de los siglos, pues los versos en que se desarrolla el debate pertenecen al genero hija de invectiva versificada, el mismo en que saudies e iraquies disputaban sus porfias en radio y television durante la guerra del Golfo (Ya'ari y Friedman 22-26).

Numerosos y variados son los testimonios que nos han quedado sobre el arte improvisador de al-Andalus, desde los intercambios eroticos en la corte de Almanzor, al que le gustaba celebrar veladas en sus palacios de al-Madina al-zahira con los mejores improvisadores de su tiempo; las anecdotas de al-Muthamid de Sevilla, el rey-poeta, con su inseparable amigo, el tambien improvisador Ibn-Ammar (Dozy 117 y sigu.); o las numerosas esclavas poetisas,

como Gayat al-Muna, de la que sabemos que antes de ser comprada, y para comprobar su pericia versificadora, pasaba por la prueba de tener que completar un verso, cuyo primer hemistiquio se le daba (Garulo 68). No se piense que el trovo mas baquico y carnavalesco surgia solo entre los juglares callejeros, esos que iban de pueblo en pueblo, entre los soldados y arrieros, picaros y vividores, omo los que aparecen en el libro al-Iqd al-Farid del cordobes Ahmad b. Abd Rabbihi [860-940], donde los gorrones como Axab o Yaafar se buscan la vida y cambian sus coplas por un vaso de vino. Tambien en las tertulias de poetas refinados, como sabemos por fuentes arabes como la Ihata y el Naft, los eruditos debates podian dar paso a certamenes causticos, tanto que Teresa Garulo concluye que "en estos ambientes exquisitos de las clases cultas (=altas) arabes se percibia lo picante, y a veces brutal, de una satira como un alivio ante la tension provocada por su mismo refinamiento" (112). De hecho, los mismos poetas que eran llamados a la corte en los siglos xii y siguientes, improvisaban tambien en ambientes rabelaisianos. Algunos de ellos llegaron a cobrar cierta fama, debido a su lengua mordaz y su ingenio sin limites. Es el caso del ciego al-Majzumi, oriundo de Almodovar o la improvisadora granadina Nazhun, desvergonzada soldadera. Las fuentes arabes nos han dejado un buen numero de testimonios sobre su arte juglaresco, del que glosamos aqui solo un episodio, suficiente para mostrar esa simbiosis entre lo culto y lo popular que desembocaba a veces en versos escandalosos, pero no carentes de gracia. En una ocasion, invitados por Abu Bakr Ibn Sacid, gobernador de Granada, ambos improvisadores se enzarzan en un debate estercolizo, de sabor carnavalesco.

El poeta [al-Majzumi], despues de meditar un rato, recito:
   Sobre la cara de Nazhun hay una sombra de belleza
   y bajo sus vestidos aparece la verguenza;
   los que a Nazhun acuden, dejan a las demas:
   quien se dirige al mar, menosprecia las acequias.


La poetisa puso a trabajar a su mente y replico:
   Di a ese hombre rastrero unas palabras
   que se repitan hasta el dia del juicio:
   en Almodovar te criaste,
   donde la mierda extiende su perfume,
   donde incivilizados nomadas caminan con orgullo,
   por eso te enamoras de todo lo redondo;
   naciste ciego y amas a los tuertos.
   He pagado poema por poema;
   por mi vida, ahora dime quien es mejor poeta;
   si soy mujer por mi naturaleza
   mi poesia es hombre.


--Escucha --dijo al-Majzumi:
   Preguntale a Nazhun que tiene
   que arrastra con orgullo las orlas del vestido,
   aunque si hubiera visto un pijo
   las faldas, como suele, se hubiera remangado.


El lenguaje puede parecer hoy grosero y las alusiones explicitas al sexo soeces, pero entroncan con una tradicion en que lo bajo, lo sucio y lo prohibido son la sal y pimienta de la fiesta trovera. Por eso Nazhun no duda en reirse de su oponente tildandole de sodomita, como cuando le dice que "se enamora de todo lo redondo", juego de palabras a partir de al-mudawwar (redondo) y nombre en arabe de la ciudad de Almodovar (Garulo 114).

Las cronicas nos han dejado muchos mas ejemplos de esta cultura carnavalesca, zumbona y descarada, priapica y fescennina, que lo mismo entona una copla elogiosa al que le da de comer, que le escarnace emulando groseramente su barriga. Nazhun hace burla de la conocida fealdad del zejelero Ben Quzman y este le llama ramera (Garulo 117). Ben Quzman, la "voz en la calle" como le refiere Emilio Garcia Gomez (11), se divertia con sus amigos improvisando en fiestas piscatorias en el Guadalquivir, de lo que deja noticia Ibn Jaldun (1100). El propio historiador recomendaba "insertar en la poesia juegos de ingenio, mezclar las bromas con las cosas serias" (Jaldun 1055). La grandeza de Ben Quzman, como la de otros improvisadores de los que hablaremos despues, fue mezclar sorpresivamente la lirica culta con los codigos y el gusto de las clases populares, dando un nuevo impulso a una larga tradicion poetica que tiene su esencia en el humor jocoserio y ambiguo. "Quien diga que este zejel es genial, dice la verdad. / Me vino asi, improvisado, en el estilo de la loa" (Garcia Gomez 150). Y en la misma composicion sentencia: "Si mi lengua no fuera capaz de decir cosas graciosas me la arrancaria" (idem, 150).

LA JUGLARESCA CRISTIANA: DE LOS CANTARES DE ESCARNIO Y MALDECIR A LAS PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Por las cronicas medievales, asi como por las miniaturas que ilustran los libros, sabemos que los juglares cristianos y sarracenos actuaban juntos en ocasiones, intercambiando codigos y registros poetico-musicales. Mucho se ha escrito sobre los distintos generos de debate medievales y su relacion con los provenzales, asi como sobre los diferentes tipos de poesia satirica medieval en la Peninsula, entre los que destacan, sin duda, las cantigas de escarnio y maldecir. A pesar de las incoherencias terminologicas entre unos y otros, puede valer la definicion que de cada genero nos da el anonimo redactor de la Poetica del cancionero de la Biblioteca Nacional de Lisboa:

Cantigas d'escarneo son aquelas que os trobadores fazen querendo dizer mal d'alguen<n>en elas, e dizen-lho per palavras cubertas que ajan dous entendimentos pera lhe-lo non entenderen ligeiramente: e estas palavras chamas os clerigos hequivocatio. E estas cantigas se poden fazer outrosi de mestria ou de refran ...

Cantigas de maldizer son aquela<s> que fazen os trobadores descubertamente. E<n> elas entran palavras que queren dizer mal e non aver outro entendimento se non aquel que queren dizer chaamente... (Lanciani y Tavani 13)

En el monumental Cantigas d'escarnho e de mal dizer dos cancioneiros medievais galego-portugueses de Manuel Rodrigues Lapa, hay cantidad de composiciones que entroncan con la tradicion satirica-obscena que estamos siguiendo aqui. Las que mas nos interesan son aquellas que se enmarcaban en un debate, es decir, en una tenco, que la Poetica colocciana deja claro que podia discurrir con escarnios y maledicencias:

Outras cantigas fasen los trovadores que chaman tencoes porque son feytas per maniera de razon que huun aja contra outro, en que [huun] diga aquello que per ben tever na primeira cobra e o outro respondelle na outra dizend'o contrayro; estas se poden fase d'amor ou d'amigo o d'escarnho ou de mal decir (Labrador 16).

En las justas poeticas que florecieron a partir del resurgimiento de los trovadores (Boase) a finales de la Edad Media, los trovadores competian en recuestas --herederas de los serventesios gallegos-- y preguntas y respuestas, la version castellana de las tensones. La mayoria era escrita de antemano y recitada luego en fiestas y torneos, de tal manera que el escribano --como es el caso de Juan de Baena-- podia despues recopilarlas. Naturalmente escasos testimonios nos han quedado de las composiciones que se improvisaban, pues probablemente se perdieron para siempre. Sin embargo el estudio del propio Cancionero de Baena deja a las claras el caracter oral y el sentido socarron que lo enlaza con la tradicion priapica que nos interesa, y que de nuevo no es exclusivo de las clases iletradas. Para Rafael Lapesa (146) estos juegos son lo mas caracteristico de una vida palaciega en donde se daban cita poetas de diversa clase social, desde reyes y nobles, como Juan II y el Marques de Santillana, hasta poetas a sueldo, pediguenos como Alfonso Alvarez de Villasandino, plebeyos como el sastre Anton de Montoro o truhanes, representantes de la juglaria mas popular y vagabunda, como Juan de Valladolid. Baena pide comida para su mula igual que hiciera su predecesor y paisano, Ben Quzman, y a lo largo de todo el Cancionero abundan las peticiones de dones y dinero. Los numerosos trovadores de los Cancioneros conocian la tradicion mas popular y sin duda estaban familiarizados con las porfias repentizadas mas escatologicas y grotescas, cuando no las practicaban ellos mismos. Muchos vivian y actuaban en la practica como juglares callejeros, si bien les molestaba que se les denigrara con un termino que remitia al vulgo. Por eso no extrana encontrar en los debates cancioneriles indudables paralelismos con algunas tradiciones repentisticas populares de hoy. La propia estructura de algunos de estos debates muestra elementos que aun vemos actualmente en cualquier actuacion trovera, como es la captatio benevolentiae, apoyada en dos motivos contrapuestos: la alabanza y la humillacion, o la propia secuencia de presentacion, saludo, enlace interior y despedida, analoga a muchas de las porfias de trovo que se pueden escuchar al sur de Granada. Es mas, es imposible no reparar que el lenguaje de las preguntas y respuestas cancioneriles esta lleno de formulas que nos remiten a la oralidad, lo que prueba que, incluso aunque fueran escritas, estan conectadas con una tradicion de debate oral antiquisima. Por poner un solo ejemplo, Fray Pedro de Colonga le dirige a Villasandino una pregunta y le ruega que le conteste con formulas como "decid", "declarad", "vos declaradme", "vos lo decid", "decidlo", "decidme, senor", etc. Por otra parte, el caracter de competicion queda claro por la presencia a veces de un tercer poeta que actua como juez de la contienda, fenomeno que venimos observando desde la lirica clasica hasta nuestros dias, pero sobre todo por el caracter mordaz y la tipica actitud envalentonada del trovador que se jacta de retar, cuando no de dar jaques o mates poeticos a sus adversarios. Y de nuevo aparece en escena, especialmente en las recuestas, el registro grotesco mas bullanguero, como en la que Baena le dirige a Villasandino:
   Senor, este vil borrico frontino,
   torcino y relleno de vino y de ajos,
   sus necios afanes y locos trabajos
   es porque le tengo por trovador fino;
   en esto se enfinge el sucio cohino
   y con muchos buenos levanta baraja;
   y quien recelase su parlar de graja
   mas negro seria que cuervo marino.

   Quien no es capaz bastante ni digno
   de aquesta ciencia de que se trabaja,
   su argumentar no vale una paja,
   ni un mal cohombro, tampoco un pepino.


Los insultos son tipicos del lenguaje trovero punzante: "vil borrico frontino" (marcado en la frente), o "sucio cohino" (sucio judio); el caracter combativo manifiesto: "levanta baraja" (busca pelea). Como en las quintillas alpujarrenas, el trovador sabe que al aguijon ha de pinchar sobre todo en la pulla final, que desate la risa, aludiendo equivocamente, por ejemplo, como hace Baena, a "un mal cohombro", variedad de pepino largo y torcido, de evidentes connotaciones falicas. No nos ha de extranar que Baena se ganara a golpe de escarnio su fama de malhumorado y grosero.

EL SIGLO DE ORO: TROVADORES Y DECIDORES DE REPENTE

Con el tiempo la palabra juglar fue cayendo en desuso y en su lugar se denomina a los creadores de la poesia mas ligera, tan frecuente en los debates improvisados, con el termino de trovador, mientras que para la poesia con aspiraciones librescas, se reserva el nombre de poeta. Por eso dice Santillana que no llamaria "trovador, mas poeta" a micer Francisco Imperial, el genoves-sevillano que habia introducido en Castilla la imitacion dantesca y la poesia retorica. El Tesoro de la Lengua Castellana o Espanola de 1611, de Sebastian de Covarrubias Orozco, se refiere a la palabra trobar en los siguientes terminos:

Trobar. En nuestra lengua castellana antigua, significa hacer coplas y poetizar: 2. y porque los poetas son inventores de nuevas cosas, los llamamos trovadores, conviene a saber inventores y halladores de nuevos conceptos y consonantes. 3 trova, la tal compostura poetica. Trovar de repente: echar coplas sin tenerlas prevenidas (Covarrubias 939).

El verbo trobar estaba en desuso en el lenguaje culto en tiempos de Covarrubias, de ahi que en su primera acepcion haga referencia a la "lengua castellana antigua". Hacia mas de un siglo que en la Comedia de Calisto y Melibea --La Celestina--, el protagonista habia mostrado sus dotes repentisticas para trobar. Sin embargo, en contextos populares, el trovar --cantar coplas--, y mas aun el trovar de repente, es decir improvisandolas, siguio siendo la terminologia comun, junto con el trovar o decir de improviso. Trovadores o decidores de repente tambien poetizan o metrifican de pensado, pero es en sus composiciones improvisadas cuando suele aparecer la licencia bufonesca, si bien coexiste esta con un repentismo lirico y conceptista, heredero del trovar clus medieval, cultivado en ocasiones por los mismos poetas que dominaban uno y otro registro.

En La Galatea, Cervantes recrea la imagen mas bucolica de pastores que se entretienen improvisando "rusticos versos" en "graciosas contiendas" (Cervantes 209 y 214), pero introduce tambien el trovo socarron de bodegones y ventas, de soldados y arrieros en otras obras como La Guarda Cuidadosa, La Ilustre Fregona o La Gitanilla. Las alusiones tanto a rocambolescas improvisaciones de poetas inspirados por las musas, como a episodios que rezuman el ambiente del hampa, no es sino reflejo de un momento --el Siglo de Oro-- donde lo jocoso convive con lo serio, lo profano con lo sagrado, lo alto con lo bajo, el cortesano ingenioso con la fregona analfabeta. Algun texto que analiza el repentismo del Siglo de Oro, facilmente accesible, (27) nos permitira en esta ocasion, y por cuestion de espacio, referir aqui solo unos cuantos testimonios. Tantos son los ejemplos de bellaqueria improvisada entre los siglos xvi y xvii, que solo el analisis de los trovadores de repente o de improviso que aparecen en Las seiscientas Apotegmas de Juan Rufo --celebre improvisador el mismo-- arrojaria interesantes descubrimientos sobre el repentismo de su epoca. Ahi aparece, por ejemplo, Burguillos "el decidor de repente" que se jactaba: "ha cincuenta anos que metrifico de repente y de pensado" (Rufo 92), es decir, improvisando y escribiendo. Este debio ser tan famoso en sus dias por sus arrebatos histrionicos, tanto en la corte como en las plazas y tabernas de Madrid, que merecio por igual burlas, como las de Gongora, y el reconocimiento implicito de un Lope que escoge el seudonimo de Tome de Burguillos para escribir los certamenes en loor de San Isidro y sus Rimas humanas y divinas. Por otro de los apotegmas de Rufo (el no 488) sabemos que hubo trovadores de repente que se ganaban la vida con sus improvisaciones jacareras, tal y como hacian los autores de los debates cancioneriles:

Entro en Cordoba un decidor de coplas de repente, y como se quejase de que en diez u doce dias que habia que llego, tenia empenada la ropa que traia, le dijo: "Venir a ganar de comer a Cordoba con hacer coplas es traer a vender a ella naranjas desde Valencia; mas, si quereis feriallas, bien hallaries muchos que os den a ciento por una" (Rufo 172).

Tantos debian ser los decidores y trovadores de repente en Cordoba o es que el propio Juan Rufo, jurado de aquella ciudad, queria espantar a sus competidores? El autor de La Austriada relata episodios de repentistas ironicos, resaltando su ingenio y habilidad linguistica, insinuando solo de pasada las licencias mas socarronas. Si queremos escenas realmente grotescas basta abrir Del Buen Aviso del valenciano Juan de Timoneda, el editor mas importante de finales del siglo xvi, en cuya recopilacion de cuentos se suceden las intervenciones de troveros mojigangos, de las que citaremos solo un ejemplo:

Estando malo un vizcaino de mal de cabeza, ordeno un dotor que le diesen un ayuda (28) para vacuase el cuerpo, y, viniendosela a dar, dijo el vizcaino:

--Tate, para que es eso, senora, no dices?

Respondio:

--Hermano, es una ayuda que os ha ordenado aqui el senor dotor para vuestra salud.

-- Ayuda?, y para donde has de poner ese estrumento?

--Por el culo, hermano.

--A juro que juras a bueno, por mi culo virgen? Antes moriras que tal sufras.

A esto dijole el dotor.

--Mira, hermano, dejaos dar esta ayuda, si quereis que se os quite el dolor de la cabeza.

Respondio el vizcaino:
   No quieras poner
   esa mala pieza.
   Anda deprender,
    que tiene que ver
   culo con cabeza?

   (Timoneda 79-80)


Con razon se niega el vizcaino a ponerse el ayuda que el doctor le receta. El cuentecillo, como tantos otros, hace reir solo a los que estan familiarizados con el realismo grotesco (Bajtin) en el que la groseria ambivalente es el signo de identidad --y de vitalidad-- de un lenguaje que degrada lo sublime, explicita lo innombrable y juega a ponerlo todo boca abajo. Por los cuentos de Timoneda improvisan carniceros, viudas, ladrones, mercaderes, soldados, medicos, escuderos, filosofos y vecinos de todas las clases. Los trovadores y decidores de repente, segun terminologia de la epoca, son a veces burlonamente degradados como "medio poetas" (no 35). Su proposito es el juego de escarnios para motejar al que acude a un convite sin haber sido invitado (no 10) o al que se muestra avaro con el vino (no 11), pero la finalidad velada es siempre la misma: desatar la risa.

Tambien la obra de Lope de Vega esta repleta de este tipo de episodios. Sabemos que el Fenix fue repentista el mismo (29) y amigo de improvisadores, como el celebre en su epoca Bautista de Vivar, a quien llama Lope en La Dorotea "monstruo de la naturaleza en decir versos de improviso con admirable impulso de las musas" (349). En el Entremes del Poeta, (30) por recordar de nuevo un solo ejemplo, Lope pone en escena como un mordaz improvisador se bate con otros poetas para conquistar a una rica dama, venida de las Indias. El repentista, conocedor de su lengua encandiladora, quiere demostrar presto sus capacidades: --"Dejemos la prosa para las monjas que las gastan, y hablemos en verso", y acto seguido improvisa las primeras cuartetas, ante lo cual la tia de la pretendida exclama: --" Valgame Dios! Que es esto? Siempre ha de hablar Vm. en verso?". Y en efecto el pretendiente sabe no solo hablar en verso, como nuestros amigos alpujarrenos, sino hacerlo de manera que arranque la carcajada. Asi, despues de la lectura de un soso poema que uno de sus contrincantes dedica a la nariz de la mujer de sus suenos, el improvisador jacarero ataca en clave jocosa:

No vale nada; oigan esta copla de repente:
   Nariz de mi diosa humana,
   no me estimeis en tan poco,
   pues aunque yo fuera moco,
   cupiera en vuestra ventana.


A las serias coplas en arte mayor que otro de los contendientes dedica a los ojos de la mujer, el repentista replica con otra rufianeria:
   Ojos hermosos sainetes,
   dadme al alma por despojos
   un jubon, y desos ojos
   haced ojales y ojetes.


El juez de la contienda, para asegurarse de que los versos son improvisados, insta a los aspirantes a que "diga cada uno una copla de repente", pero el repentista se adelanta a todos e improvisa una cuarteta a cada una de las partes del cuerpo que el juez propone, curiosamente como es costumbre aun en ciertas tradiciones improvisatorias, como la alpujarrena, donde en el galanteo y en determinadas fiestas, como las de mayo, son usuales los retratos de versos improvisados, en los que no pocas veces se desliza el halago obsceno.

Que las improvisaciones mas bufonescas gustaban no solo al pueblo sino al rey, lo sabemos por los Avisos que nos han llegado, en los que el lector de hoy se sorprende al comprobar como en la Corte se organizaban certamenes instando a los trovadores a que improvisasen sus chocarrerias fustigando a personajes del Nuevo y el Antiguo Testamento, y aun al mismisimo Cristo. En tiempos de Felipe IV, los Velez de Guevara, Villaizan, Mendoza, Quevedo, Moreto, Rojas, Calderon, etc. competian con poetas conocidos tanto en la plaza como en la Corte, como Cristobal el ciego, o repentistas venidos de las Americas, como Atillano, "que de repente echa un torrente de versos castellanos sobre cualquier materia que le proponen" (Deleito y Pinuela 153-154), como dice un Aviso de 1636. Morel Fatio ha estudiado detenidamente una de estas academias burlescas, la que se celebro en el Buen Retiro el 19 de febrero de 1637, glosada despues por Jose Deleito y Pinuela en El rey se divierte. Ahi autores de la talla de Solis, Cancer, Benavente, Rojas y otros, conocedores todos de la cultura comica popular, improvisaron sus alocadas composiciones. Todos ellos sabian que para llevarse el gato al agua tenian que unir ingenio y una buena dosis de extravagancia cazurra, pues los propios temas propuestos por un tribunal presidido por Velez de Guevara, invitaban a la picardia y al equivoco descarado. Anunciados en terminos de preguntas burlescas, brindaban al improvisador el contexto ritual para motejar por igual a criados, beatas o regidores:

Por que a las criadas de Palacio las llaman mondongas, no vendiendo mondongo? Por que las beatas no tienen unto? En que caeran primero los regidores de la villa, en la tentacion o en la plaza? Con que defenderia mejor la entrada del Buen Retiro su alcaide, con el cuidado o con la panza? Por que a Judas le pintan con barba rubia? (Deleito y Pinuela 155)

Jose Deleito y Pinuela califica algunos de estos combates como "chabacanerias soeces; pues en las improvisaciones se solian buscar consonantes que sugiriesen el recuerdo de palabras obscenas o hiciesen caer en ellas a los rimadores. De modo que los chistes desvergonzados o impios y las palabras malsonantes habian ascendido desde la taberna y el tugurio hasta los salones regios" (153). Complejo y hermoso tiempo, se nos antoja, en que el ideal cortesano preceptuaba la agudeza y arte de ingenio, que en estos combates esperpenticos jugaba a buscar la sorpresa extravagante, con el beneplacito y aun la instigacion del rey. Dichosa epoca en que un franciscano, como P. Baltasar de Vitoria dedica una veintena de paginas en su Theatro de los dioses de la Gentilidad para hablar eruditamente de Priapo, que a tenor de las academias burlescas que nos han llegado, debia de estar riendose desde arriba, apoyado en su enorme verga.

PERVIVENCIA Y DECADENCIA DE LO JOCOSERIO Y LO OBSCENO EN LA POESIA IMPROVISADA (SIGLOS XVIII-XXI)

Desde el siglo xvii opera un cambio en lo popular que ha sido estudiado detenidamente por autores como R. Muchembled, P. Burke o J. Martin Barbero. Las guerras de religion promueven el sentimiento nacional y la emancipacion de los mercados, centralizando el poder y haciendo germinar el Estado moderno, que se erigira como institucion-providencia, garante del orden y suprema autoridad frente al ciudadano. El nacimiento del Estado coincidira con el declive de lo popular, algo que ya enfatizo Nietzsche. La Ilustracion acabaria imponiendo la dictadura de su gusto, separando el buen gusto --el que las clases letradas construian-- del mal gusto --el del pueblo--, que habia que educar. En el siglo xviii la mayoria de los intelectuales espanoles se inclinaron a favor de la moda neoclasica proveniente de Francia, que pretendia reformar al pueblo y alumbrarlo con las luces de la razon. En su afan por erradicar sus supersticiones y modos de expresion, algunos de ellos demonizaron las manifestaciones mas populares, aquellas que en siglos anteriores habian sido la inspiracion de los Lope, Calderon o Cervantes. Paralelamente, sin embargo, existio una fuerte atraccion por el casticismo que dio lugar al conocido avillanamiento que se puso de moda entre las clases altas, y que disfrutamos hoy en los cuadros de Goya. La aristocracia dieciochesca anti-ilustrada se aplebeyo en reaccion al racionalismo afrancesado, adoptando algunas diversiones populares, como las mascaradas o la poesia improvisada burlesca. Es un mundo en donde lo grotesco, lo comico, incluso lo absurdo tiene cabida como divertimento. Ortega senalo en su dia con su habitual lucidez el verdadero frenesi que tuvo la sociedad de este tiempo por las formas de vida populares y en especial por la lengua, los trajes, las danzas, los cantares, los gestos y los juegos. Desde principios del siglo xvi los poetas cultos recreaban escenas, generos y codigos que consideran del pueblo. En dos siglos se consolido un repertorio de formas expresivas, de codigos esteticos, gestos y posturas, en los que lo culto y lo popular se habian entrelazado hasta constituir una estetica que los viajeros extranjeros tomarian como un rasgo propio y distintivo de los espanoles.

Los viajes de ilustrados y posteriormente de romanticos ingleses, franceses y alemanes, acabarian poniendo de moda entre los jovenes adinerados el Spanish Tour. El folclore espanol despertaria especialmente la imaginacion de estos viajeros: ciegos mendigos envueltos en capas que cantaban romances con aires medievales, gitanas mugrientas que enloquecian con el fandango o las seguidillas, arrieros cuyo canto estremecia al viajero cuando se adentraba por las veredas y los caminos menos transitados, e improvisadores burlescos que asaltaban al viajero inventando coplas al momento por unas pocas monedas o que este sorprendia cantando en serenata bajo el balcon de la amada. Las teorias sobre la espontaneidad del verso, que empezaban a forjarse a finales del siglo xviii, parecian hechas a proposito de la poesia improvisada. De entre todos los generos de lirica tradicional, la improvisada encarnaba a la perfeccion lo que los viajeros de finales del siglo xviii y xix anhelaban en sus viajes escapistas al pasado idealizado. Asi que encontraron lo que buscaban al sur de los Pirineos, donde --al igual que ocurria en Italia-- aun se conservaba viva la tradicion repentistica. A Joseph Baretti le salen al encuentro improvisadores por todos los lados, en su viaje por Espana y Portugal en la decada de los sesenta del siglo xviii: ciegos, mozos de posada, incluso ninas. El frances J. F. Bourgoing tambien tuvo ocasion de presenciar controversias poeticas en decimas, de las cuales dice que son "composiciones festivas, cuyo recitado enfatico desfrunce los mas severos entrecejos y en las cuales salen a veces un poco malparadas las leyes del buen sentido, pero se han observado rigurosamente las reglas de la versificacion" (Garcia Mercadal 506). A raiz de algunas muestras de poesia improvisada que nos han llegado del siglo XVIII, cabe afirmar que la satira mordaz y picante siguio cultivandose como un entretenimiento en que mostrar el ingenio, el dominio del lenguaje y un humor jocoserio, a veces deslenguado, que sobrevivio a pesar de las diatribas de una parte de la iglesia y de ciertos ilustrados. No hay mas que leer las burlonas decimas improvisadas por el franciscano protagonista de un manuscrito titulado Certamen poetico, fechado en 1759 y que guardo celosamente Andres Cornide. (31)

Es cierto que la secular tension entre la cultura oficial, letrada, hegemonica y las subalternas, las populares --independientemente de como se defina cada una-- no seran ya lo mismo en el plano de los conocimientos, de las mentalidades, del gusto. Peter Burke ha descrito bien este proceso en La Cultura Popular en la Europa Moderna. Rota la interrelacion mutua entre la tradicion culta y la popular, las formas comicas empezaran a mixtificarse como propias de campesinos atrasados, de rusticos, de catetos. Sin embargo, en la Peninsula, varios factores hicieron infructuosos los intentos de erradicar los juegos, fiestas y diversiones burlescas, como las veladas de poesia improvisada: no solo la debilidad del aparato represor, ni la relativa independencia de algunos sectores que cultivaban el repentismo (los ciegos, por ejemplo), sino tambien una singular idea de la eutrapelia, la pervivencia del gusto barroco por la mescolanza y lo jocoserio, asi como la creciente concepcion rousseauniana del contrato social, en virtud del cual el pueblo puede y debe participar en la critica del Estado (mediante chistes, burlas, coplas, pasquines, pliegos, etc.). En Espana la Iglesia y el Estado de la Ilustracion no hizo estragos con las fiestas y los divertimentos licenciosos, entre otras cosas porque una buena parte de eclesiasticos y laicos cultos no veian con malos ojos una tradicion burlesca que pervivia en diferentes generos ludico-festivos, en los que ellos mismos participaban: veladas poeticas, vejamenes de grado, gallos, sermones bufos, generos muchos de ellos de raigambre escolar. Mientras las diversiones mas carnavalescas, irreverentes y ambiguas eran borradas por una ilustracion triunfante en la Europa luterana, calvinista y puritana, aqui llegaron los aires romanticos con su exaltacion de la poesia natural, antes de que el repentismo bufo se convirtiera en reliquia. La pervivencia de estas costumbres, entre otras cosas, es la razon de que Espana, y mas en concreto el sur, fuese destino prioritario de los romanticos. Carlos Dembowski, Washington Irving, Richard Ford, Gautier, Knapp, Didier, Borrow, Jacob, Davillier y otros anotaron en sus libros de viaje las coplas "llenas de intencion y double entendre" (Ford 362), que improvisaban arrieros, campesinos, estudiantes o la picara ciega de Manzanares, que por unas monedas era capaz de repentizar en latin macarronico, a Isabel ii o a cualquiera dispuesto a rascarse el bolsillo por una carcajada.

Tambien los escritores espanoles documentan o recrean escenas con improvisadores en los siglos xviii y xix, bien como ejemplo costumbrista cual es el caso de Estebanez Calderon, bien para burlarse de dicho genero como hace Larra en El castellano viejo. En un punto intermedio se halla Mesonero Romanos, del que para no extendernos mas glosaremos la satira titulada "El romanticismo y los romanticos", escrita en 1837, donde se recrea una escena grotesca en la que su sobrino le improvisa unos versos satiricos a una zafia criada gallega con aliento a ajo:

El amartelado galan seguia, sin escucharla, su improvisacion, y luego, variando de estilo y aun de metro, exclamaba:
    Maldita seas mujer!
    No ves que tu aliento mata?
   Si has de ser manana ingrata,
    por que me quisiste ayer?
    Maldita seas, mujer! (Mesonero Romanos 163)


Segun el gusto culto fue dictando su particular hoc est ridiculum, hoc est absurdum, las formas mas ambiguas y jocoserias, que habian sido cultivadas por poetas taberneros y cortesanos, fueron relegadas a contextos campesinos. A lo largo del siglo xx desaparecerian del ambito urbano los ciegos copleros que lo mismo recitaban unas coplas a lo divino, que improvisaban en ferias y fiestas poesias lascivas, como las que inventaba de repente en la Alpujarra el ciego de los Corrales:
   Viva Virtudes Romera
   con su culo y su culata
   y su buena cartuchera.
    Entre el ombligo y las patas
   su verdugon es canela!


Coplas carnales, como la del ciego de Lubrin que improvisaba asi a quien le llamaba cobarde:
   No creas que me has vencido
   aunque me veas pobre y ciego.
   No me seas tonto y creido:
   yo soy la gallina y tu huevo
   que por mi culo ha salido.


Mientras el gusto por lo escatologico, lo grotesco y lo obsceno se disipaba en gran medida en la cultura letrada, esta particular vis comica perviviria con fuerza en algunos lugares donde la palabra embaucadora y picara seguia siendo la forma mas apetecible de diversion. Es lo que sigue ocurriendo hoy en dia, cuando se reunen los troveros alpujarrenos para burlarse de lo humano y lo divino, como en esta porfia a cuatro, con que nos deleitamos durante la fiesta de San Miguel, en Murtas, un 30 de septiembre de 2006. Tras varias horas de trovo, abundante vino y vianda, ya metida la noche, cuando es dejada en un rincon la verguenza y las convenciones del decoro se relajan, asi se fustigan los trovadores alpujarrenos en un combate de dos contra dos:
   Manrique Esa frase te la anulo
            al no conocer mi clavo.
            Tu no te pongas tan chulo.
            Si conocieras mi rabo,
            tu no pondrias el culo!!

   Panadero Manrique no te hago caso,
            aunque reunidos estamos,
            tu vas directo al fracaso
            porque entre los dos formamos
            mas caballos que un Pegaso.

   Fernando Mal caballo pa la tropa
            porque lo malo se estanca.
            Como me tome una copa
            si es que Manrique se arranca,
            que nadie se ponga en pompa.

   Barranco Nuestros detalles son ciertos
            con frases monumentales,
            entre los trovos revueltos,
            pues trovan dos sementales
            con un par de burros muertos.

   Manrique Si vas llegando a la meta
            en eso yo no te alabo.
            Aprietate la raqueta
            que no es moco de pavo
            lo que tengo en la bragueta.

   Fernando Debemos de ser legales
            si es que las cosas se afrontan.
            voy viendo que dos peales
            se las dan de sementales
            sabiendo que a nadie montan.

   Barranco Los dos se han equivocao
            de la manera mas cierta,
            pues ya que a un macho has mentao
             vuestra bragueta va abierta
            y mi boton reforzao!

   Manrique Ahora en este mismo instante,
            Barranco no te decoro.
            No te pongas por delante:
            Tengo los huevos de toro
            y la picha de elefante!!

   Panadero Me haces grandes relevos,
            me haces grandes empachos.
            vuestros trovos no son nuevos,
            pero si os las dais de machos,
            os voy a cortar los huevos.

   Fernando Quiero dar una razon
            para que nadie lo avale.
            Hay quien se pone un boton
            para no pedir perdon
            de la verguenza que sale.


Entrado en calor, fundidas las barreras de lo innombrable, cada copla arranca la risotada de los presentes, incluidos los trovadores, quienes se zarandean despues de un verso certero, se felicitan a la vez que se insultan bromeando: " Que burro eres!", " Que brutisimo!". Juego de burlas en que se sacuden las convenciones ordinarias sacandole los colores al rival y permitiendo que este te fustigue, igual que hacia el dios Priapo con su afilada lengua. Tal vez, porque mas alla de las diferencias de cada generacion, de cada contexto cultural y cada momento historico, formemos todos parte de un mismo proceso civilizatorio, que nos obligue, aqui y alla, ayer como hoy, a buscar en estos juegos de equivocos grotescos la naturaleza perdida.

OBRAS CITADAS

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por Alberto del Campo Tejedor

Universidad Pablo de Olavide (Sevilla)

NOTAS

(1) Priape, quod sis fascino gravis tento, / quod exprobravit hanc tibi suo versu /poeta noster, erubescere hoc noli: / non es poeta sarcinosior nostro (CP 79).

(2) El itifalico era tomado por los campesinos como el protector de los huertos, jardines y arboledas, y dada su sexualidad desbordada --segun el mito tenia un falo enorme por maleficio de Hera--, transmitia fecundidad y conseguia anular los maleficios producidos por la envidia.

(3) (A): Tutelam pomarii, diligens Priape, facito: / rubricato furibus minare mutinio. // (B): Quod monear non est, quia si furaberis ipse /grandia mala, tibi, "brachia macra" dabo (CP 72).

(4) Nimirum sapiunt videntque magnam /matronae quoque mentulam libenter (CP 8).

(5) Ne prendare cave, prenso nec fuste nocebo, / saeva nec incurva vulnera falce dabo: / traiectus conto sic extendere pedali / ut culum rugam non habuisse putes (CP 11).

(6) Nos vappae sumus et pusilla culti / ruris numina, nos pudore pulso / stamus sub Iove coleis apertis (CP 14).

(7) Nosses iocosae dulce cum sacrum Florae / festosque lusus et licentiam vulgi (Epig. i, introd.).

(8) Sobre el repentismo pueden consultarse las obras de Armistead, A. Diaz-Pimienta, M. Hernandez Menendez, M. Trapero y A. del Campo, citadas en la bibliografia.

(9) Vease, por ejemplo, M. G. Teijeiro y Ma T. Molinos Tejada en Bucolicos griegos. Madrid: Gredos, 1986: 30.

(10) Lacon: "Mas si quieres apostar un cabrito, por muy menguada cosa que esto sea, competire cantando contigo hasta que cedas" (Teo. Idil. V, 21-22).

(11) La escila o cebolla albarrana, a la que alude Comatas, tenia la virtud de alejar el mal. Comatas sugiere cogerla de la tumba de una vieja, exagerando grotescamente la necesidad de dicho talisman.

(12) En el VI dos pastores adolescentes, Dafnis y Dametas, compiten en cantos bucolicos de sabor burlesco, sin que ninguno logre superar a su rival. En el VIII se narra --ahora si en terminos que en la actualidad llamariamos bucolicos-- el certamen en disticos elegiacos entre Menalcas y Dafnis.

(13) Carmelo Lison dedica un capitulo a las regueifas y otras formas de arte verbal en Perfiles simbolico-morales de la Cultura Gallega. Madrid: Akal, 1974: 29-60.

(14) Nec non Ausonii, Troia gens missa, coloni / versibus incomptis ludunt risuque soluto, / oraque corticibus sumunt horrenda cavatis, / et te, Bacche, vocant per carmina laeta, tibique/ oscilla ex alta suspendunt mollia pinu.

(15) Agricolae prisci, fortes parvoque beati, / condita post frumenta levantes tempore festo / corpus et ipsum animum spe finis dura ferentem / cum sociis operum et pueris et coniuge fida, / Tellurem porco, Silvanum lacte piabant, /floribus et vino Genium memorem brevis aeui. / Fescennina per hunc inventa licentia morem / versibus alternis opprobia rustica fudit /Libertasque recurrentis accepta per annos / lusit amabiliter, donec iam saevus apertam / in rabiem coepit verti iocus et per honestas / ire domos impune minax.

(16) Es decir, los destinatarios de las improvisaciones satiricas.

(17) "... nin deben ser facedores de juegos por escarnio porque los vengan a ver las gentes que los facen" (Part., I, 6, 34a).

(18) Epulae instructae dicuntur fuisse ante omnium domus, epulantesque cum carmine triumphali et sollemnibus iocis comisantium modo currum secuti sunt (Ab Urb. Con. 3, 29, 5).

(19) Gallico denique triumpho milites eius inter cetera carmina, qualia currum proseguentes ioculariter canunt, etiam illud vulgatissimum pronuntiaverunt: "Gallias Caesar subegit, Nicomedes Caesarem: / Ecce Caesar nunc triumphat qui subegit Gallias. / Nicomedes non tiumphat qui subegit Caesarem".

(20) Urbani, servate uxores: moechum calvom adducimus / Aurum in Gallia effutuisti, hic sumpsisti mutuum.

(21) Fescennino versu similem incompositum temere ac rudem alternis iaciebant (Liv. Ab Urbe Con. 7, 2, 7).

(22) Contigeris nostros, Caesar, si forte libellos, / terrarum dominum pone supercilium. / Consueuere iocos uestri quoque ferre triumphi, / materiam dictis nec pudet esse ducet.

(23) Tollite, o pueri, faces: / flammeum video venire. / Ite, concinite in modum / "Io Hymen Hymenaee io, /Io Hymen Hymenaee".//Ne diu taceatprocax /fescennina iocatio, / nec nuges pueris neget / desertum domini audiens / concubinus amorem.//Da nuces pueris, iners / concubine: satis diu / lusisti nucibus: Iubet / iam servire Talasio. / Concubine, nuces da. // Sordebant tibi viliacae, / concubine, hodie atque heri: nunc tuum cinerarius / tonde os. Miser, ah miser / concubine, nuces da.

(24) J. P. Wickersham Crawford la reproduce integra en su clasico estudio sobre las pullas: "Echarse pullas: A popular form of Tenzone". Romanic Review 6 (1915).

(25) El juego consiste en obligar al improvisador a comenzar o finalizar con un verso que se propone al instante, "forzandole" en la rima, e implicitamente en el tema.

(26) Vease S. G. Armistead, "La poesia oral improvisada en la tradicion hispanica". M. Trapero (ed.), La decima popular en la tradicion hispanica: Actas del simposio internacional sobre la decima. Las Palmas de Gran Canaria: Universidad de Las Palmas de Gran Canaria/Cabildo insular de Gran Canaria, 1994: 41-69.

(27) A. del Campo, "Trovadores de repente. La improvisacion poetica en el Siglo de Oro". eHumanista, Journal of Iberian Studies, 4 (2004): 119-157.

(28) Ayuda: "medicamento de que se usa para exonerar el vientre". "Es tambien el instrumento con que se introduce el medicamento llamado ayuda" (Diccionario de la Lengua Castellana, llamado de Autoridades, 1726-1739).

(29) Referido a Lope, dice un poema, atribuido a Gongora: "Hanme dicho que dices de repente / y que de tu decir estas pagado, / y que tambien arrojas de pensado / coplones que caminan a los veinte" (Del Arco y Garay 679).

(30) Vease L. de Vega, "Entremes del Poeta". Obras de Lope de Vega, VI, Autos y Coloquios. Madrid: Ediciones Atlas, BAE no 157, 1963, de donde extraemos sin mas aviso las siguientes citas.

(31) A raiz de este y otros testimonios he reflexionado sobre la poesia improvisada en el siglo de las luces y principios del xix en "Furor poetico al margen de la Ilustracion. El repentismo entre los siglos xviii y xix" (Del Campo, 2008).
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Author:del Campo Tejedor, Alberto
Publication:Hispanofila
Geographic Code:0LATI
Date:Jan 1, 2010
Words:12560
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