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Tras la crisis: la Iglesia del futuro.

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?Que podemos decir y hacer, como laicos, ante el momento actual? Podemos ser ciudadanos plenos del pueblo de Dios y cambiar la prudencia mal entendida por la fortaleza que se requiere en tiempos de crisis.

En los tiempos de la cristiandad, Dios no estuvo tan cerca de nosotros como creen los nostalgicos; ni ahora, en la modernidad nacida de las revoluciones del siglo XVIII, esta tan lejos como creen los pesimistas.

La Iglesia catolica esta viviendo una innegable crisis. Las acusaciones de abusos de poder no son mas que la parte visible de un fenomeno mucho mas extendido y profundo. No podemos creer simplemente que los problemas se reducen solo o principalmente a la moral sexual de parte del clero y a una institucionalidad envejecida, centralizada en Roma y jerarquizada en torno al papado.

El presente articulo busca abordar las causas intelectuales de la crisis del cristianismo europeo, que llega tambien a America Latina. Luego presentaremos el debate acerca del Concilio Vaticano II como causa o resolucion de la crisis. En una tercera instancia, analizaremos una respuesta a la crisis institucional, adaptando la forma y enfasis de la mision de la Iglesia universal a los nuevos tiempos. Finalmente, cerraremos esta reflexion mirando nuestra Iglesia, la latinoamericana.

LA CRISIS DEL CRISTIANISMO EUROPEO

Jean Delumeau, profesor del Colegio de Francia, se preguntaba en 1977 si el cristianismo iba a desaparecer de la faz de Europa. Hoy vuelve a la carga, en el atardecer de su vida, no ahorrandose adjetivos ni datos. Recuerda que en Europa se vive un clima de "agnosticismo intelectual, amnesia cultural, afasia religiosa" (1). Aumentan los que declaran no tener religion. Un laicismo beligerante se expresa en medios intelectuales y de comunicacion. Se hunden las practicas religiosas expresadas en la asistencia al culto dominical, bautizos y matrimonios. Las encuestas de opinion muestran un cristiano medio que toma enorme distancia de la moral predicada desde el pulpito. La caida sistematica de las vocaciones sacerdotales es otro doloroso sintoma de esta crisis.

La crisis viene del mundo moderno y posmoderno que cuestiona a la Iglesia catolica, apostolica y romana. El propio Benedicto XVI escribe que "al comienzo del tercer milenio, y precisamente en el ambito de su expansion original, Europa, el cristianismo se encuentra inmerso en una profunda crisis ..." (2). Para quien fuera prefecto para la Congregacion de la Doctrina de la Fe, la crisis surge porque una parte no despreciable de la ciencia, la filosofia y la exegesis critica contemporaneas ponen en duda las pretensiones de verdad de la religion cristiana. Muchos cientificos buscan en el azar y en la necesidad el origen del universo y del ser humano, desechando por innecesaria la "hipotesis Dios". La filosofia occidental sostiene que ninguna prueba de la existencia de Dios ha logrado superar la critica ilustrada. Ningun filosofo ha explicado aceptablemente la presencia del mal en este mundo, creado por un ser infinitamente bueno y todopoderoso, y que guarda silencio ante la matanza y dolor injusto de los inocentes; particularmente de "los ninos, los ninos", como exclamaba Dostoievski. La exegesis critica conmueve las creencias ingenuas del pasado respecto de Jesus, no de su existencia, pero si de su infancia, milagros, resurreccion y de su relacion con la Iglesia primitiva. Es la razon del hombre la que cuestiona el silencio de Dios y las creencias de la Iglesia.

CAUSAS INTERNAS Y PAPEL DEL CONCILIO VATICANO II

La crisis tambien viene desde dentro de la propia Iglesia catolica. Para algunos, el periodo posterior al Concilio Vaticano II ha creado confusion, desmoralizacion y deserciones. ?La causa? Una suerte de rendicion del catolicismo perenne ante el mundo y la modernidad. Abandonos masivos de religiosos que no supieron distinguir entre ser monjas y sacerdotes consagrados, radicales servidores de la paz y la justicia, o laicos comprometidos con este mundo; confusion doctrinaria y teologica en aspectos centrales de la interpretacion del dogma catolico y de las sagradas escrituras; aceptacion resignada de una movilizacion contradictoria y rebelde de los laicos, mas preocupados de su libertad que de la verdad; desaparicion de las fronteras con las iglesias protestantes y las religiones no cristianas, desembocando en un sincretismo religioso posmoderno y, finalmente, aceptacion resignada de la secularizacion del mundo contemporaneo emancipado de su Creador.

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La Iglesia habria renunciando a proclamar su verdad y habria terminado aceptando ser una mas de las ofertas de sentido que se venden en la hamburgueseria posmoderna del misterio religioso (3).

Para otros, el problema es exactamente el contrario. Es la lentitud en el cumplimiento del Concilio Vaticano II o su franca inobservancia, lo que agudiza la crisis descrita. Estos otros preguntan: ?alguien cree que serian cartas de triunfo para la Iglesia europea sacerdotes de negro, de espaldas a la asamblea de laicos, hablando en latin, condenando la modernidad y usando el poder secular para impedir los avances de la secularizacion? "Ni posible ni deseable", responden. Por el contrario, es la aplicacion de verdad del giro iniciado por el papa Juan XXIII, el que revivira el cristianismo central. Hay que dejar atras el anterior "giro", el del ano 312, cuando el emperador romano Constantino comenzo a cambiar la Iglesia de Jesus en pro de estado pontificio, teologia gobernante y religion triunfante. Fue pilar fundamental de Occidente, pero hay que superado pues en sus peores momentos significo que la gracia parecio anular a la naturaleza, la fe se sintio superior a la razon y el papado se quiso mas grande que el imperio. El Concilio Vaticano II nos invita a dar el paso liberador de la Jerarquia al pueblo de Dios; de la Iglesia como institucion vertical a la Iglesia como comunion (koinonia, communio); de la dominacion desde el Estado al servicio desde la comunidad (diakonia, servitium); de la division escandalosa de los cristianos al ecumenismo con los hermanos separados; de las misiones colonialistas al fecundo dialogo interreligioso a favor de la paz y la justicia en el mundo, y de la Iglesia eurocentrica a una Iglesia verdaderamente catolica en cuanto universal, es decir, a la del tercer milenio, mayoritariamente latinoamericana, africana y asiatica.

DIEZ NUEVOS MANDAMIENTOS EN RESPUESTA A LA CRISIS

?Que decir, como laicos, sin incurrir en la imprudencia de contrariar a la teologia y a sus bellas hijas: la cristologia y la eclesiologia? Pues siendo ciudadanos plenos del pueblo de Dios, podemos usar nuestro real saber y entender, ilustrado y critico, por precario que sea. Trocar entonces la prudencia mal entendida por la fortaleza que se requiere en tiempos de crisis. Sabemos desde Dante Alighieri que quienes se declaran imparciales en tiempos de crisis moral tienen reservado un lugar en el infierno. Y vivimos una crisis de sentido y de razon de existir de esta institucion dos veces milenaria que es nuestra comunidad catolica. Debemos abrir puertas y ventanas de la Iglesia, dejando que entre viento fresco del mundo, que aporte conocimientos que iluminen un ambiente a ratos oscurecido y enrarecido.

Partamos diciendo que no es raro que pocos crean sinceramente en nuestras verdades. Los primeros cristianos nos legaron una fe que era escandalo para judios y locura para griegos: un unico Dios que entra en la historia liberando a su pueblo; Dios que tuvo un hijo llamado Jesus y que se hizo Mesias; Cristo que murio crucificado por amor al mundo y resucito al tercer dia; un resucitado que formo una comunidad de servicio llamada a liberar a los presos, emancipar a los pobres, traer vida en abundancia y anunciar la buena nueva de la llegada de un Reino de los Cielos que se iniciara con el retorno del Mesias; reino sin fin en que los muertos resucitaran en carne y hueso, en el que no habra mas dolor, mal, enfermedad ni muerte. Cuando se vuelven a traer a la razon escrita las verdades cristianas, muy duras de oir para los hombres y mujeres de la Antiguedad y la Edad Media, no nos puede extranar que sean pocos los creyentes sinceros (4). Por ello Jean Delumeau sostiene que antes, en los tiempos de la cristiandad, Dios no estuvo tan cerca de nosotros como creen los nostalgicos; ni ahora, en la modernidad nacida de las revoluciones del siglo XVIII, esta tan lejos como creen los pesimistas. Pero ahora se trata nada menos que de hacer presente estas verdades en un contexto secularizado, pluralista, cientifico y tecnologico.

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La crisis institucional supone volver a la politologia que nos ensena que las instituciones, para ser poderosas y sobrevivir al paso de los siglos, deben poseer organos y procedimientos estables en el tiempo, regulados sabiamente por las normas y legitimos para quienes son regidos por ellos, sabiendo adaptarse a los cambios. Sus integrantes son, ademas, acogidos con afecto y reciben beneficios a cambio de su entrega a una causa comun. Causa comun que es una funcion social que es valorada positivamente por la comunidad. Esta debe considerar que la existencia de esa institucion es valiosa y necesaria, no solamente para ella, sino que para todos (5).

La crisis de sentido nos invita a asumir lo que ha sido llamado el cambio de paradigma teologico inaugurado en el Vaticano II: la asuncion de "los signos de los tiempos". Esta nueva teologia nos invita a leer, reflexionar y comprender "la historia en la cual Dios aun se revela en Cristo a traves del Espiritu" (6).

Siguiendo este predicamento, y mirando la Iglesia global y no solo la continental, parece extraordinariamente fecunda la propuesta de un capuchino suizo y experto en misiones llamado Walbert Buhlmann. Este nos pide que tengamos "ojos para ver" y acojamos el llamado a saber otear "los signos de los tiempos" (7).

Se trata de tomar entre nuestras manos la tarea de poner al dia -aggiornamento- los diez mandamientos de la comunidad primitiva. Buhlmann nos propone diez nuevos mandamientos. No se trata ya de prohibiciones individuales, sino que de propuestas hechas a toda la comunidad. Respecto de los problemas de la Iglesia, nos propone los tres primeros mandamientos: 1) dejareis que prevalezca la sana razon del hombre: la autonomia de las ciencias; 2) os tomareis en serio como pueblo de Dios: los seglares en la Iglesia; y 3) tendereis la mano a vuestros hermanos en Cristo: ecumenismo.

Luego, cuando analiza los problemas continentales, nos llama a cada una de las distintas naciones catolicas, que han renunciado a ser Estados catolicos, a asumir los cuatros siguientes mandatos: 4) os pondreis del lado de los pobres: justicia (Latinoamerica); 5) admirareis la amplitud del creador: inculturacion (Africa); 6) reconocereis el "!Aqui estoy!" de todos los pueblos: dialogo con las religiones (Asia); y 7) acompanareis a los nomadas religiosos: secularizacion (Euroamerica).

Finalmente, la humanidad tiene problemas globales que obligan a que catolicos, creyentes y no creyentes trabajen juntos en torno a los tres ultimos mandamientos de toda la humanidad: 8) reforzareis las filas de los pacificadores: Justicia et pax; 9) desarrollareis la tierra hasta hacerla un paraiso: ecologia y escatologia, y 10) saldreis al encuentro del Dios de la historia: mistica y politica (8).

OPCION POR LOS POBRES Y NUEVA SOCIEDAD

Si cumpliesemos estos mandamientos, no estariamos inventando nada nuevo, solo volviendo a tomamos en serio nuestra fe. Asi comenzaria a surgir una Iglesia que es "signo y promesa de salvacion para todos los hombres" y "constituye en la tierra el germen y el principio del reino de Dios" (Lumen gentium 5, 2). Una comunidad en que se practica la igualdad entre hombres y mujeres, laicos y consagrados, pues "ya no hay judio ni griego; ya no hay esclavo ni libre; ya no hay varon ni mujer, pues todos vosotros sois uno en Cristo Jesus". Nacion de servidores, pues "si yo, el Maestro y el Senor, os he lavado los pies, tambien vosotros debeis lavaros los pies unos a otros" (Jn 13, 12-14). Ecumenismo que se abre a sus hermanos separados, ya que "en esto conoceran todos que sois discipulos mios: en que teneis amor unos con otros" (in 13, 34). Iglesia que dialoga con las demas religiones, pues todos tienen la potestad de "llegar a ser hijos de Dios" (Jn 10, 34; 1, 2).

Buhlmann plantea los desafios globales que la Iglesia debe asumir. Pero para el cristiano latinoamericano la tarea religiosa fundamental debe seguir siendo comprender ese hecho mayor que es la irrupcion de los pobres en la historia de nuestro Continente (9). ?Como anunciar a Dios en medio de la pobreza de decenas y decenas de millones de personas que sufren una muerte prematura e injusta? Otro gallo nos cantaria si la Iglesia fuese la de Bartolome de las Casas o la de Oscar Arnulfo Romero, quienes se tomaron en serio el Magnificat de Maria, dispersando a los soberbios de corazon, derribando a los poderosos de sus tronos, elevando a los humildes, colmando de bienes a los hambrientos y despidiendo a los ricos con las manos vacias (Lucas 1, 39 ss.). Esta es la forma de asumir nuestra propia y contradictoria modernidad (10).

Crisis de la Iglesia, como siempre. Por ello, nada de lamentarse y a ponerse a trabajar. Nada de andar discutiendo lo que debe ser el laico, sino que demostrar lo que es. Volver a leer a Juan XXIII cuando escribia "no perder tiempo pronosticando el futuro, nada de preocuparse por construir ese futuro. El representante de Cristo sabe lo que Cristo espera de el: que cumpla su tarea de cada dia. No tengo que presentarme ante el para darle consejos o para sugerirle planes. De mi, unicamente se espera la buena disposicion para las sorpresas del Senor" (11). Asi partio el giro iniciado en el Concilio Vaticano II.

Sergio Micco

Doctor en Filosofia Politica, profesor del I. de Asuntos Publicos, Universidad de Chile

(1) Delumeau, Jean, El cristianismo del futuro. Mensajero, Bilbao, Espana, 2006, p. 15.

(2) Ratzinger, Joseph, "La pretension de verdad puesta en duda", en Ratzinger, Joseph (Benedicto XVI) y Flores d'Arcais, Paolo: ?Dios existe?, Santiago de Chile, Planeta, 2009, p. 11.

(3) Cosa que critica tambien un ateo. Ver: Flores d'Arcais, Paolo, "Ateismo y verdad", en Ratzinger, Joseph (Benedicto XVI) y Flores d'Arcais, Paolo: ?Dios existe?, op. cit., pp. 111-113. El teologo Carlos Casale propone como tarea de la teologia de hoy justamente no rendirse ante un racionalismo extremo que solo da por justificado lo que la evidencia empirica demuestra ni ante la irracionalidad de formas posmodernas de conocimiento: se trata de la teologia de los limites. Casale, Carlos, "La teologia en tiempos de fragmentacion de las ciencias", en Costadoat, Jorge, Los signos de los tiempos en la teologia de le liberacion. Tambien, Berrios, Fernando, Costadoat, Jorge y Garcia, Diego (editores): Signos de estos tiempos, Centro Teologico Manuel Larrain, Ediciones Universidad Alberto Hurtado, Santiago de Chile, 2008, p. 249.

(4) Un hermoso libro, que fue escrito aplicando los conocimientos de la sociologia contemporanea, puede iluminar lo sorprendente que es el crecimiento del cristianismo antes del "giro constantiniano". El autor especula, sin recurrir a la razon de la fe y la accion de los milagros, acerca de como mil seguidores de Jesus, que en el ano cuarenta representaban el 0,0017 por ciento de la poblacion, se transformaron, en el ano 300 en 6.299.832, es decir, en el 10,5% de la poblacion. Ver: Stark, Rodney: El auge del cristianismo, Editorial Andres Bello, Santiago de Chile. Para crear curiosidad para los que no han leido el libro, adelanto que el metodo consistia en crecer humildemente un 3,4% todos los anos. Nada mas. Pero, cuando eso se hace durante doscientos cincuentas anos seguidos, esos primeros cristianos, mordiendo como hormigas, terminaron comiendo como ballenas.

(5) Goodin, Robert E. y Klingemann, Hans-Dieter; "Ciencia politica: la disciplina", en Goodin, Robert E. y Klingemann, Hans-Dieter (editores). Nuevo manual de Ciencia Politica, Ediciones Istmo, Madrid, Espana, 2001.

(6) Costadoat, Jorge, "Los signos de los tiempos en la teologia de la liberacion", en Berrios, Fernando, Costadoat, Jorge y Garcia, Diego (editores), Signos de los tiempos; Op. cit., p. 132.

(7) Buhlmann, Walbert, Ojos para ver. Los cristianos ante el tercer milenio. Herder, Barcelona, Espana, 1990. Lectura que recomiendo, mas alla que el paso del tiempo ha hecho mella en el texto, debilitando apreciaciones y profecias hechas por el autor.

(8) Ibidem, pp. 42-43.

(9) Costadoat, Jorge, "Los signos de los tiempos en la teologia de la liberacion", en Berrios, Fernando, Costadoat, Jorge y Garcia, Diego (editores). Signos de estos tiempos, op. cit., pp. 43 Y ss.

(10) Silva, Eduardo, "Catolicismo moderno y modernidad catolica", en Yanez, Samuel y Garcia, Diego (editores), El porvenir de los catolicos latinoamericanos. Centro Teologico Manuel Larrain, Universidad Alberto Hurtado, Santiago de Chile, 2006, p. 211.

(11) Buhlmann, Walbert, Ojos para ver, op. cit., p. 223.
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Title Annotation:IGLESIA
Author:Micco, Sergio
Publication:Mensaje
Date:Sep 1, 2010
Words:3010
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