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Tras el rumbo de Hume en la invencion de Tlon versiones parodicas de el otro, el mismo.

   I swam as fortune directed me, and was pushed forward by wind
   and tide ... but when I was almost gone, and able to struggle no
   longer, I found myself within my depth.
   Jonathan Swift, Gulliver's Travels, I

   Connaitre bien une ville ... c'est maitriser l'art de s'y perdre.
   Ivan Almeida, Variaciones Borges 8 (1999) 12


I

No es arriesgado asumir que una de las joyas mas afamadas de la produccion borgesiana, como es el relato de "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius," siga llamando la atencion de la critica y siga abriendo horizontes intelectuales que, lejos de agotarse, se bifurcan en otros, o regresan sobre si mismos proyectando nueva luz. Tampoco es aventurado imaginar que la investigacion filosofica sea una de las mas beneficiadas. El brillo de este relato seguira siendo un foco orientativo en la navegacion del pensamiento y el alcance de sus metaforas seguira fertilizando la imaginacion. Esclarecer la riqueza del texto borgesiano, contribuyendo su porcion en tal avance, es el objetivo del presente estudio.

Necesario es apuntar, en primer lugar, que el establecimiento de los vinculos que unen a J. L. Borges con David Hume sobrepasa los limites aqui fijados. Tambien lo sobrepasa la propuesta de un minucioso analisis del impacto que el filosofo escoces tiene en la invencion de "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius". Baste senalar el papel que aqui juega, factor que, sin agotar la magnitud de las implicaciones de esta fabula especulativa, es sin embargo crucial.

Borges y Hume comparten un mismo terreno epistemologico bajo el cual se distinguen diversas capas de sedimentacion. Una de las mas profundas es el escepticismo. Y tambien una de las mas distintivas. Se eleva sobre una base fundacional --la premisa epistemologica de Berkeley esse est percipi-- que recorre su obra de principio a fin y se dispersa en todas las direcciones, sin estridencias, abriendo camino en ambos casos a los profundos surcos y fluidez de la ironia, del humor e incluso, como ocurre en el escritor argentino, de la fantasia.

En el "Epilogo" de Otras Inquisiciones, como es bien sabido, Borges se declara esceptico:
   Dos tendencias he descubierto, al corregir las pruebas, en los
   miscelaneos trabajos de este volumen. Una, a estimar las ideas
   religiosas o filosoficas por su valor estetico y aun por lo que
   encierran de singular y maravilloso. Esto es quiza indicio de un
   escepticismo esencial. (OC 2:153)


No es la primera ocasion --ni la ultima-- en la que Borges brinda una afirmacion de tal peso, pero si es, probablemente, una de las mas centrales. Innumerables son las veces en las que de manera implicita el texto borgesiano asume una postura esceptica. Y la critica no ha sido indiferente a tal hecho. Teniendo en cuenta este rasgo definitorio, Saul Yurkievich, por ejemplo, enfatiza en " El doblez humoristico" su importancia. Reconozcamos, pues, que el poder fabulador de Borges hace funcionar a fondo la conjetura y las variaciones hipoteticas. Admitamos tambien la tendencia a poner en tela de juicio, como ocurre en "Tlon," tanto dudas como creencias. Y observemos, siguiendo los pasos de Yurkievich, que el espiritu palpitante de dichas fabulas desemboca en un escepticismo que permite "no ser enajenado por la emocion ni subsumido por lo tragico o lo patetico" (167). Ese sentido del equilibrio, fuente de simetrias y lucidez, esa orientacion enciclopedica del saber, esa ironia que vuelve sobre si misma y se embarca, a pesar de todo, en las profundidades de la metafisica relativizando costumbres y visiones, coincide en gran parte con el espiritu que animo el Siglo de las Luces y que ilustran muy bien tanto David Hume como Jonathan Swift, por ejemplo.

El cuestionamiento de la razon y la indagacion de sus limites a traves del lenguaje, asi como el hechizo que ejerce en la mentalidad del siglo XX, viene ejemplificada de manera singular por Wittgenstein. En el estudio que Ivan Almeida hace en "Ce que la ville donne a la pensee" se concentra, bajo la inspiracion de este filosofo, una intensa trama de intuiciones, sugerencias y nuevos desafios que iluminan conceptos claves de la obra borgesiana. Las reflexiones sobre el lenguaje, la semiotica, la ciencia y, en definitiva, sobre los limites del conocimiento, traducen el profundo interes que estos temas despiertan en Borges, inquietud que surco por entero su vida y su obra. El ensayo de Almeida abre horizontes interpretativos en los que figura la proyeccion de Wittgenstein en la obra de Borges, tarea que connota una intrinseca duplicidad a la hora de entablar un dialogo no ya con el autor del Tractatus, sino tambien con el de las Investigaciones. En lo que concierne a la invencion del hipotetico planeta retratado en "Tlon," es la presencia del Tractatus, junto con la filosofia de Hume --tanto en su vertiente epistemologica y, por tanto deudora de la doctrina de Berkeley, como en la vertiente naturalistala union de fuentes contextuales mas dominantes y cruciales en el entendimiento del planeta imaginario. (1) El dialogo intertextual que brinda el relato se enriquece a medida que se teje una red sinuosa de sugerencias. Por este motivo la descodificacion de la tupida trama de planteamientos y guinos humoristicos puede ser ingente. Aun asi, el trayecto es tan bello y sorprendente como su fin, que concluira, una vez mas, adentrandose en las moradas de la metafisica --y del asombro.

Al igual que en tantas ocasiones, Borges es un maestro de la sintesis hermeneutica, tecnica que, como indica Cristina Parodi, ejerce con dominio y precision: "Si Borges pudo decir que ordenar una biblioteca es una forma silenciosa de ejercer el arte de la critica, resumir un discurso es ya una forma laconica de ejercer el arte de la hermeneutica" (93). Descodificar y analizar la trama de referencias intertextuales es una labor critica necesaria, pero sumamente compleja en tanto que su cumplimiento puede ser proclive a la acumulacion desmesurada de datos. Vale la pena no perder de vista la condensacion y eficacia del discurso borgesiano y tomarla como guia en la medida que es posible.

II. EL VIAJE DE VUELTA

Una de las lecciones que nos depara el relato de "Tlon" es que nuestro planeta, o nuestro mundo, no es, en verdad, menos extrano --incluso menos inverosimil y extravagante-- que el planera imaginario. Desplazandonos de nuestra ubicacion, perdiendonos, se posibilita un reencuentro de mayor vigor y perspectiva. Necesario es tambien ver la otra cara de la moneda: Descubrir sorprendentemente que la efigie de ese otro mundo que creiamos lejano, misterioso y ajeno, termina dandonos nuestra propia imagen. Emerge pues un retrato extranamente familiar, que no es sino el mismo perfil cotidiano de nuestro entorno. El viaje de vuelta se opera sobre un tercer plano sintetizador: el punto de llegada no es otro que el punto de partida. Asi, mediatizado por la imagen de la otredad, el viaje de regreso supone, en definitiva, una reconciliacion. En su seno vibra inquietante una revelacion que, henchida tanto de ironia como de humildad, transforma los limites de nuestro mundo en el silencio--meta final de ese inevitable campo de batalla que es la metafisica.

Afin al espiritu que se deja entrever en la invencion del misterioso planeta es la conclusion a la que llega el Tractatus: "Wovon man nicht sprechen kann, daruber muss man schweigen" (T.7). Mejor callar para dejar hablar al silencio, la ausencia, el "destierro" --o la metafora: los metafisicos de Tlon ya no buscan la verdad, ni siquiera la verosimilitud, sino el asombro. Es quiza el momento propicio para que la paradoja, entrana de la filosofia, el arte y el misticismo se fundan en los bordes del silencio.

En la celebre Conclusion del Libro I del Tratado de la naturaleza humana, Hume hace un alto en el camino y vuelve la vista atras. La senda que vislumbra da muestras del fervor con el que inicio su viaje epistemologico, pero revela tambien las inquietantes incognitas que asaltaron el trayecto y, ante todo, la dificultad de concluir la aventura con un minimo de optimismo. El curso de su investigacion le habia llevado a un paraje desconocido. El pasado se presentaba inalcanzable y el futuro incierto. Preferible a sucumbir en el naufragio era aceptar la necesidad de anclarse a un conocimiento que, aunque precario, provisional --e incluso ilusorio-- cumpliera, sin embargo, una mision vital: "We have, therefore, no choice left but betwixt a false reason or none at all" (Treatise 268). Aceptar esta creencia en el Siglo de las Luces implicaba una buena dosis de acatamiento, tambien de ironia.

Detener la navegacion por los confines de la mente y del conocimiento humano suponia renunciar definitivamente a sonar. Pero no lo hizo. Tampoco aterrizo en la idea de que el sueno de la razon pudiera producir monstruos. Su obra carecia de la estremecedora vision que magistralmente ofreceria despues La Quinta del Sordo. Y a su temple nunca le abandono un sentido de mesura y de sujecion al ideal, aunque ilusorio, del "buen juicio."

Consciente tambien de las limitaciones y conclusiones que se revelan en un estudio clave de la filosofia occidental, como es el Tratado de la naturaleza humana, Borges se embarca a su vez, con humor y plena aceptacion de las consecuencias, en una empresa utopica. Se trata en definitiva de una tendencia quijotesca que se trasluce en toda su produccion y que como una barca batida por el temporal --tomando la metafora de Hume-- navega "into the immense depths of philosophy" (Treatise 263).

Escrito en 1940 e incorporado despues en Ficciones (1944) "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius" presenta uno de los temas mas debatidos en la filosofia contemporanea: el conocimiento del mundo externo. Los comienzos del siglo XX vislumbran un regreso al origen de la perplejidad metafisica, aunque bien es cierto, por otro lado, que la historia de la filosofia abunda en pasajes que cuestionan de lleno la experiencia sensorial. Y es este, segun se desprende de la obra borgesiana, verdaderamente un hecho que afecta tanto a la tradicion occidental como a la oriental. Bien sea en el misticismo hindu, en la filosofia monistica --griega y moderna-- de Parmenides en adelante, en Berkeley, o en la fisica moderna, segun apunta, Bertrand Russell, la leccion de cautela es comun: "We find sensible appearance criticized and condemned for a bewildering variety of motives" (Our Knowledge 70). A comienzos de siglo, en 1914, Russell llama, pues, de nuevo la atencion sobre un tema "vital," como es el cuestionamiento de la existencia del mundo externo (70). En su celebre "In Defence of Common Sense," escrito en 1925, G. E. Moore sale en defensa de la creencia comun en la existencia del mundo externo. Y despues, en 1939, con otro nuevo ensayo, "Proof of the External World," emprende su refutacion del pirronismo intentando consolidar la creencia en un mundo externo de objetos y de yoes. (2) Es este precisamente uno de los objetivos que Wittgenstein se propone desbancar en su obra postuma Uber Gewissheit (1955) y que corre implicito en todo su pensamiento anterior. Son varios los filosofos que se distribuyen en uno u otro bando. No cabe la menor duda de que Borges sigue con atencion el fertil debate, pero su estrategia de estudio es radicalmente diferente. Elige la ficcion. Y lo hace no para separarse o desentenderse totalmente, sino para lograr el discernimiento, la amplitud y lucidez que la metafora puede deparar. Tal es el caso del presente relato, que ejemplifica a la perfeccion dicha tendencia. Tras la invencion de un planeta regido por los principios epistemologicos de Berkeley y de Hume, Borges no solo plantea sino que ilumina uno de los temas mas polemicos de la filosofia contemporanea.

En los debates filosoficos del siglo XX surge tambien un creciente interes en las doctrinas de Berkeley y de Hume. Asi por ejemplo, A. J. Ayer admite abiertamente que, si bien su postura se inspira en Russell y Wittgenstein, el pensamiento de estos filosofos viene en ultimo termino a ser, en su opinion, "the logical outcome" --el resultado logico-- del empirismo de Berkeley y Hume (41). Paralelamente, en "Nueva refutacion del tiempo," Borges confiesa haber deducido tambien de estos dos filosofos lo que el entiende como "la consecuencia inevitable de su doctrina" (OC 2: 135). El impacto de Hume en la filosofia contemporanea cunde predominantemente en la teoria de la ciencia inductiva y en el debate de la existencia del mundo externo. Borges tampoco escapa a este hechizo. A traves de un habil despliegue de metaforas y parodias, "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius" ilustra con ironia e imaginacion, valiendose de la doctrina humeana, el pensamiento de Borges sobre las demarcaciones y arrabales de la mente y del lenguaje.

III. DOS VISIONES EN CONFLICTO

La rica complejidad del texto borgesiano no se presta a interpretaciones unidimensionales. Ocurre con frecuencia que la fuerza de lo meramente insinuado es mas poderosa que la presencia de lo explicito. Y en otras, la inesperada aparicion de un nombre o de una referencia, lejos de ser casual o arbitraria, conduce sin embargo al pilar arquitectonico de la invencion. Esta es la formula que se da en la insigne fabula de un planeta imaginario. En un momento dado, la voz narrativa de "Tlon" deja caer, aparentemente de manera casual, una observacion filosofica: "Hume noto para siempre que los argumentos de Berkeley no admiten la menor replica y no causan la menor conviccion" (OC1: 435). La cita proviene efectivamente de la primera Investigacion de Hume, en concreto de uno de los capitulos mas centrales y concluyentes (EHU Sec. XII: 155). Y no es la primera vez que Borges la registra en su obra. El ensayo "La postulacion de la realidad," escrito en 1931, se abre precisamente con la misma cita (OC 1: 217).

"Tlon, Uqbar, Orbis Tertius" comporta una osadia intelectual tan lucida como necesaria y su alcance interpretativo ilumina regiones del pensamiento de Berkeley y de Hume que guardan relacion con planteamientos contemporaneos sobre el lenguaje. Llevados de la voz narrativa, se nos informa tambien que la respuesta de Hume a Berkeley solo es valida en nuestro planeta, no en Tlon: "Ese dictamen es del todo veridico en su aplicacion a la tierra; del todo falso en Tlon" (OC 1: 435). Las implicaciones de esta hipotesis, y la imaginacion con la que se desarrollan, en buena medida convierten este relato en un planteamiento hermeneutico y epistemologico de gran vision. En lo que a la narrativa en si se refiere, valga senalar que en estos momentos, en los que se nos llama la atencion sobre la marcada diferencia entre los dos mundos, estamos muy lejos de imaginar el vuelco parodico que se perfila al final del relato. Sin embargo, una vez puesto de manifiesto el contraste entre los dos planetas, la progresiva intrusion de elementos descriptivos que se asemejan cada vez mas a los de la Tierra --analisis cuya amplitud traspasa el presente estudio-- terminara borrando fronteras.

Tlon se convierte en una imagen parodica de nuestro planeta. Jaime Alazraki es uno de los primeros en detectar el sutil giro desvelando la habilidad narrativa de esta fabula, que equipara a la de un mago: "Borges construye un planeta que de antemano es presentado como imaginario, para persuadirnos luego, con toda la fina destreza e invisible paciencia de un mago, que ese planeta ficticio es el nuestro" (191). Falta sin embargo por delinear la manera en la que dicho efecto se logra.

La aceptacion del principio epistemologico de Berkeley, y su consecuente deriva en el escepticismo de Hume como modus vivendi en Tlon, es lo que en primer termino marca la diferencia entre los dos planetas. Se perfilan, pues, dos sistemas cognoscitivos diametralmente opuestos. Implicita en la replica a Berkeley que Hume formula, la postura naturalista alude a la existencia de creencias o postulaciones vitales enraizadas en la fibra de las acciones cotidianas y del lenguaje. Su total extincion imposibilitaria la vida misma. Borges incorpora esta doctrina con gran humor. La dificultad de imaginar una vida radicalmente distinta a la humana --incluso la inviabilidad de adoptar "un sentido comun" que contradiga los dictados y postulados del nuestro-- queda ilustrada con ingenio en las fabulosas --y complicadas-- descripciones de las lenguas vigentes en los dos hemisferios de Tlon. El relato se asienta sobre el naturalismo de Hume, que extiende a la practica linguistica iluminando con eficacia y alcance la compleja trama de sus implicaciones. Es ciertamente una manera pionera de ejercer la critica filosofica, y por tanto direrente a la convencional, pero no por ello menos valida.

A medida que se avanza en la lectura de esta pieza de ficcion y critica, surge con mayor nitidez la creencia de que los limites de nuestro lenguaje son realmente los limites de nuestra experiencia. Cuanto mas se intenta transgredir sus confines, mas se consolidan las paredes del laberinto.

El poeta y ensayista argentino Jose Isaacson, en una de sus obras mas recientes, Teoremas, aborda con admirable simbiosis de economia verbal profundidad y erudicion filosofica, el tema presente. " El Universo nos incluye y nos remite a la condicion de observadores incluidos," declara (36). Nuestro estado, o nuestro signo, es, por tanto, intrinsecamente paradojico. Imaginar de esta manera, como se pretende en Tlon, un lenguaje que extrapola nuestras categorias, colocarnos fuera de el, es anclarnos en las periferias de nosotros mismos, convirtiendonos, como indica Isaacson, en observadores incluidos. La formalizacion de la totalidad nos esta vedada ya que no podemos dejar de ser parte de esa totalidad. Es decir:
   Nuestra condicion de observadores incluidos elimina toda posible
   cosmovision de una totalidad que siempre analizaremos desde dentro
   aunque pretendamos hacerlo desde fuera. En ese margen de
   ambiguedad se instala la metafusica como parte indisoluble de
   nuestro ser. (36)


Gran parte del humor y de la ironia que se desprenden del relato de Borges pueden pasar desapercibidos si se valoran, por ejemplo, las supuestas descripciones del ficticio planeta como juegos artificiosos y ocurrentes que cumplen una funcion meramente narrativa. Al contrario: dichas descripciones, lejos de estar desprovistas de implicaciones contextuales, responden puntualmente al debate sobre el mundo externo tal y como fue retratado en las posturas epistemologicas de Berkeley y de Hume, aludiendo, por tanto, al cuestionamiento de la sustancia material --Berkeley & Hume-- y de la espiritual --Hume. (3) Es mas: la polemica sobre la postulacion de un mundo externo cobra mayor entendimiento cuando la narracion nos revela el supuesto contraste existente entre Tlon y nuestro propio planeta. Idear un sentido comun opuesto al humano, y con un origen diferente, es uno de los logros mas ingeniosos del relato, a la vez que supone un admirable corolario interpretativo a la filosofia inmaterialista de Berkeley. La postulacion "escandalosa" de un mundo empirico compuesto de un manojo de percepciones discontinuas y en constante flujo, como base de la vida de un supuesto planeta, no deja de ser aleccionadora. Esa postulacion, sin embargo, se identifica con los parajes mentales a los que llega el analisis atomista que ejerce Hume. Y se nutre, ni mas ni menos, que de los propios componentes de nuestra experiencia. El otro sentido comun sugerido en el relato, y de raigambre materialista, viene reflejado implicitamente en la respuesta que Hume da a Berkeley. Las mentalidades de los dos planetas se situan en este punto del relato en las antipodas de ellas mismas. La presencia de la filosofia humeana es aqul fundamental, entre otras razones porque implica, a su vez, la memorable doctrina del obispo irlandes, y que Hume admira con tanta ironia como sincera deleitacion:
   This argument [esse is percipi] is drawn from Dr. Berkeley; and
   indeed most of the writings of that ingenious author form the best
   lessons of skepticism which are to be found either among the ancient
   or modern philosophers, Bayle not excepted. He professes, however,
   in his title page (and undoubtedly with great truth) to have
   composed his book against the skeptics as well as against the
   atheists and freethinkers. But that all his arguments, though
   otherwise intended, are in reality merely skeptical appears from
   this, that they admit of no answer and produce no conviction. Their
   only effect is to cause that momentary amazement and irresolution
   and confusion which is the result of skepticism. (EHU 155)


El tratamiento epistemologico del mundo externo que Borges ofrece en esta fabula encuentra su paralelo en el de Hume. Esta referencia, clave imprescindible en la comprension del relato, se teje sobre un tupido sistema de dialogos intertextuales que, en definitiva, estimulan y orientan el analisis filosofico. Al reformular a traves de la ficcion las observaciones que Hume hace a Berkeley, Borges no solo ilustra, sino que ilumina diafanamente la dicotomia razon/sentido comun que se recoge a lo largo del Libro 1 del Tratado.

El principio inmaterialista de Berkeley, aplicado tambien con toda su pulcritud a la postulacion de una identidad personal --como hizo Hume-- fundamenta la vida, la psique, y las lenguas del planeta imaginario. Sin embargo, la hipotesis que revela la puesta en marcha en nuestros parajes de tal principio descubre la inviabilidad, o total supresion, de la vida tal y como la experimentamos. Falta averiguar si no implica tambien la supresion del lenguaje, entendido como base y presuposicion de nuestro mundo, ilustrado, por ejemplo, en el Tractatus, o en las implicaciones de las categorias de la imaginacion, de tan poderosa presencia en el Tratado de la naturaleza humana.

El pensamiento critico de Hume observa con nitidez que el mundo mental se compone en ultima instancia de percepciones discontinuas y evanescentes:
   [P]hilosophy informs us, that every thing, which appears to the
   mind, is nothing but a perception, and it is interrupted, and
   dependent on the mind; whereas the vulgar confound perceptions and
   objects, and attribute a distinct continu'd existence to the very
   things they feel or see. (Treatise 193)


Las tendencias naturales del sentido comun, al suponer tras nuestras percepciones un mundo externo, carecen totalmente de fundamento; son de lleno incomprensibles: "entirely unreasonable" (Treatise 193). Nuestras percepciones, lejos de poseer una existencia externa y continua, surgen, desaparecen y vuelven a hacer acto de presencia en el unico entorno al que necesariamente pertenecen: el mental --"our perceptions have no more a continu'd than an independent existence" (T 211). ?Que se necesita, pues, para persuadirnos, para convencernos de tal evidencia? Una alternativa es aceptar las incongruencias de nuestra cognicion con humor, y trazar sobre ella los caminos del arte. Se nos revela, en definitiva, una leccion no exenta de ironia: la postulacion de un mundo externo mas alla del mental, esa creencia irracional, absurda y del todo inadmisible, como bien se senala en Tlon, es sin embargo aceptable, normal, e incluso imprescindible en nuestro mundo.

El interes que Borges muestra en el pensamiento heretico --buenos ejemplos se encuentran en "Los Teologos" y "La busca de Averroes"-- guarda siempre intuiciones sumamente aleccionadoras, traspasadas, como lo estan las paginas de El Quijote, de humor e ironia. Y si el lector se incluye como personaje implicito, el impacto no es en modo alguno pequeno. Cuando el contraste entre los dos planetas se pone de manifiesto y se nos informa que entre las doctrinas de Tlon "ninguna ha merecido tanto escandalo como el materialismo," apenas hemos descendido a los niveles de pavor y sonrojo que nos brinda ese viaje introspectivo, que es el relato (OC 1: 437). Encarnamos los lectores, de alguna manera, el personaje de Gulliver, en tanto que la relativizacion de nuestra vida, costumbres y creencias, se trasluce en el contraste de dos cosmovisiones diferentes. Para las naciones "congenitamente idealistas" de Tlon el materialismo no alcanzaba a expresarse con claridad o sentido: "[e]l lenguaje de Tlon se resistia a formular esa paradoja" (OC 1: 437). El asombro creciente que experimentamos como lectores depara la revelacion de que aquello que los habitantes del ficticio planeta no pueden entender-- i.e., el absurdo-- no es otra cosa que nuestra vida, los pilares de nuestro mundo.

En el diseno de una mente exenta de la dicotomia que Hume descubre en el analisis de la experiencia se invierte el rumbo de la cognicion humana y se entreve un sentido comun de naturaleza puramente racional. En este punto del relato, caracterizado por la oposicion y la otredad, ni el mundo de Tlon ni sus lenguas nos son comprensibles. Mas tarde, esta vision se vuelve hacia nosotros mismos.

A. A. Luce, uno de los criticos mas afamados de Berkeley, sostiene que la doctrina de este filosofo "[is not] flagrantly opposed" --en modo alguno se opone-- al sentido comun (24). No todos comparten, sin embargo, esa opinion. De la lectura que nos depara el presente relato se deduce que Borges es uno de ellos. La voz narrativa de la fabula puede verse aqui, verdaderamente, como portavoz del mismo autor: La replica de Hume comporta un dictamen "del todo veridico en su aplicacion a la tierra, del todo falso en Tlon" (OC 1: 435). Tambien el ensayo "La postulacion de la realidad" califica la respuesta de Hume a Berkeley como "educada y mortal" (OC 1: 217). A diferencia de A. A. Luce, G. J. Warnock sostiene, paralelamente a Borges, que el principio epistemologico de Berkeley ser es ser percibido carece de validez en nuestro mundo: "To put it bluntly, [Berkeley's] axiom that esse is percipi or percipere, that `to exist' is `to perceive' is certainly true of his world, but false of ours" (30). "Su mundo' no es otro que el imaginado por Borges en Tlon: logico, pero inalcanzable.

El examen atento que Hume hace de los datos sensoriales despliega un mundo muy diferente al que proyectan los dispositivos naturales de la cognicion. En el primero, el mundo es un conglomerado caotico de percepciones inconexas; en el segundo, sin embargo, se dibuja un mundo fenomenico de objetos y sucesos espaciales unidos por relaciones de causalidad en el tiempo, una realidad, en definitiva, cohesiva y fundamentalmente practica: "Al principio se creyo que Tlon era un mero caos, una irresponsable licencia de la imaginacion; ahora se sabe que es un cosmos y las intimas leyes que lo rigen han sido formuladas, siquiera de un modo provisionar (OC 1: 435).

Las piezas inconexas y rotas que revelan los datos sensoriales dan noticia de un mundo deshumanizado e incomprensible. El viaje que Hume emprendiera en el pasado le habia conducido a una playa de desfigurados contornos: la desintegracion de la experiencia. El mundo cotidiano y habitual se habia desvanecido como por arte de magia. Pero este mundo desfigurado y nuevo, despues de todo, no es otro que el nuestro. Y la sombra que proyecta revela su entidad en un tercero, centro de la reconciliacion e identificacion de los opuestos.

El descubrimiento de un nuevo planeta desemboca, pues, en un viaje epistemologico en el que la ironia, ancla final del trayecto, se asienta en una revelacion estremecedora. Esa nueva tierra que se vislumbra, Tlon, ese mundo distante y extrano no es en verdad otro, sino el mismo espejo que nos devuelve nuestra cara; espejo parodico, ciertamente, pero tambien puntual. El mundo se convierte en nuestra propia leyenda.

(1) No se pretende descartar aqui la proyeccion que la obra posterior de Wittgenstein tiene en este cuento de Borges. Siguiendo los pasos de H. Finch en Wittgenstein--The Later Philosophy conviene apuntar que la evolucion del pensamiento de este filosofo, tanto en su primera etapa como en la ultima, revela directrices presentes en las dos. El interes que centra en el lenguaje caracteriza su obra desde el principio hasta el final. El problema, en cierto sentido, no es alcanzar una meta, sino como entenderla y expresarla: "[Wittgenstein] was not searching for a vision; he had one from the beginning. What he was searching for were the ways to understand it and to express it" (239). Estas reflexiones pueden aplicarse tambien a Borges.

(2) Aunque estos ensayos defienden una postura muy diferente a la de Hume, no es necesario insistir que es la presencia de este filosofo una de las fuentes referenciales de Moore. De hecho, uno sus primeros ensayos "Hume's Philosophy" (The New Quarterly, 1909), recogido mas tarde en Philosophical Studies (1922), da muestras de dicho interes.

(3) Consultese mi estudio "Vision esceptica en 'Tlon, Uqbar, Orbis Tertius"

OBRAS CITADAS

Alazraki, Jaime. "Tlon, Asterion: Metaforas epistemologicas." Nueva narrativa hispanoamericana 1 (1971): 183-200.

Almeida, Ivan. "Ce que la ville donne a la pensee." Variaciones Borges 8 (1999): 8-15.

Ayer, A.J. Language, Truth and Logic. New York: Dover, 1952.

Borges, Jorge Luis. Obras Completas. 4 vol. Barcelona: Emece, 1989-1996.

Finch, Henry Le Roy. Wittgenstein--The Later Philosophy. N.J.: Humanities Press, 1977.

Hume, David. A Treatise of Human Nature. Ed. L. A. Selby-Bigge. Oxford: University Press, 1975.

Hume, David. Enquiries Concerning Human Understanding & Concerning the Principles of Morals. L.A. Selby-Bigge-P. H. Nidditch. Oxford: Clarendon Press, 1975.

Isaacson, Jose. Teoremas. Buenos Aires: Corregidor, 2001.

Luce, Arthur Aston. Berkeley's Immaterialism. London: T. Nelson, 1945.

Martin, Marina. "Vision esceptica en Tlon, Uqbar, Orbis Tertius." Revista de Estudios Hispanicos 24.1 (1990): 47-58.

Moore, George Edward. Philosophical Studies. New York: Harcourt, 1922.

Parodi, Cristina. "Las reformulaciones de Don isidro Parodi." Variaciones Borges 12 (2001): 77-94.

Russell, Bertrand. Our Knowledge of the External World. London: George Allen & Unwin, 1972.

Warnock, G. J. Berkeley. Oxford: Basfl Blackwell, 1982.

Wittgenstein, Ludwig. Tractatus Logico-Philosophicus. Ed. D.F. Pears & B. F. McGuiness. London: Routledge & Kegan Paul, 1961.

Yurkievich, Saul. "El doblez humoristico." Desesperaciones aparentes y consuelos secretos. Ed. R. Olea Franco. Mexico: El Colegio de Mexico, 1999. 165-177.
Marina Martin,
St. John's University, MN.
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Title Annotation:influence of David Hume in the works of Jorge Luis Borges
Author:Martin, Marina
Publication:Variaciones Borges
Article Type:Critical Essay
Date:Jan 1, 2003
Words:4870
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