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Transicion demografica. Modelos teoricos y experiencia Latinoamericana.

Coordenadas iniciales

Pocas dudas caben del impacto que la Revolucion Industrial ha tenido en la historia de la humanidad. La posibilidad de desprenderse del lastre que significaba la dependencia de las fuentes naturales de energia, genero un potencial de desarrollo hasta ese momento desconocido. Si durante siglos la economia habia presentado un crecimiento supeditado a una oferta limitada de tierra y con cierta tendencia hacia rendimientos decrecientes, el descubrimiento y aprovechamiento de fuentes de energia de origen mineral presto las bases para un autentico salto adelante. Las grandes reservas de carbon, aunque no eran ilimitadas, permitieron un sostenido incremento de la productividad que irradio su influencia en los ingresos reales per capita (1). Se trataba, en definitiva, de un ordenamiento productivo que lucia una eficiencia que tenia poco en comun con las sociedades de Antiguo Regimen: un gran stock de recursos era acompanado por un uso mas racional de los mismos.

Las grandes transformaciones economicas no podian dejar de afectar a la poblacion. Hasta alli su crecimiento era lento y se producia con una gran disipacion de energia demografica2. Las mujeres debian a dar a luz una gran cantidad de hijos para sortear los efectos de las altas tasas de mortalidad. Cada generacion perdia, de esta forma, una importante porcion de sus integrantes mucho antes que ingresaran a la edad reproductiva. Tan importante era esta perdida que hacia necesaria una elevada fecundidad para asegurar tasas de crecimiento apenas positivas. Esta incontrastable ineficiencia era alimentada ademas por un conjunto de factores, entre ellos el alto riego de muerte y la frecuencia de catastrofes, que volvia incierto cualquier calculo de largo plazo. Los parsimoniosos ritmos de la economia rural parecian, entonces, reflejarse en un modelo que tenia enorme dificultades para producir un aumento continuo de la poblacion. Fue precisamente sobre las ruinas de esta arquitectura demografica donde se edifico el moderno ciclo de crecimiento occidental.

La "transicion demografica", como usualmente se ha denominado a las transformaciones en los principales indicadores poblacionales, provoco una verdadera revolucion en la economia mundial, pero tambien en la vida cotidiana de las personas. Para cobrar dimension de su impacto bastaria con revisar algunas cifras. Entre 1750 y 1950, la poblacion europea se multiplico por cuatro, la esperanza de vida se prolongo en treinta anos y el numero de hijos por mujer paso de cinco a menos de dos. Como bien dice Livi Bacci, se trata de "un complejo !proceso de paso del desorden al orden, y de la dispersion a la eficiencia"3. Ante semejante viraje en los ritmos de crecimiento, se impone una pregunta elemental: ?Cuales fueron las principales aristas de un proceso de cambios enclavado entre dos mesetas de relativa estabilidad?

Para contestar este interrogante, deberiamos ante todo desmenuzar la propuesta teorica en abstracto, para luego examinar la experiencia historica europea y Latinoamericana. El concepto de transicion tiene como idea fuerza la existencia de cuatro etapas que hacen posible el transito de una situacion de inestabilidad hacia otra de relativo equilibrio. En la primera etapa, caracteristica de las sociedades agrarias, las tasas de natalidad y mortalidad son elevadas, lo cual se traduce en tenues incrementos vegetativos. En un segundo momento, las tasas de mortalidad tienden a disminuir al compas del mejoramiento de las condiciones de vida y la expansion de medidas de profilaxis, al mismo tiempo que las tasas de natalidad conservan una inercia respecto al pasado. La combinacion entre el descenso de la mortalidad y elevadas tasas de natalidad se traduce en un sensacional incremento de la poblacion, que generalmente se asocia con un procesos de acelerada urbanizacion y cambio economico (4). El equilibrio se recupera en el cuarto peldano de la transicion, cuando tasas minimas de mortalidad son acompanadas por un brusco descenso de la fecundidad.

Una transicion a la europea

Como es logico suponer, esta plantilla conceptual fue elaborada a medida de la experiencia europea, mostrando algunas dificultades para retratar lo sucedido en otros escenarios. Esa imagen lento movimiento plurisecular que circula a la par del desarrollo industrial muestra, sin duda, mas solvencia para el caso de las avanzadas economias occidentales que para estudiar sociedades perifericas. En efecto, en los paises europeos la transicion no se produjo mediante 'explosiones' en la tasa de crecimiento, sino con una modificacion gradual de la misma y, en parte, paralela a la mortalidad y la fecundidad. Esta situacion queda a la vista revisando las "curvas de isocrecimiento" (5) de los ultimos dos siglos: un apinado conjunto de paises se desplaza progresivamente de un espacio con altas tasas de natalidad y mortalidad, aunque con un crecimiento insignificante, hacia otro donde predominan reducidas fecundidad y una prolongada esperanza de vida. En este largo periodo contamos solo con treinta anos (entre 1870 y 1900) que presentan una tasa de crecimiento anual situada entre 1 y 2%. Por supuesto, una afirmacion tan general como la anterior deberia ser calibrada para poner de manifiesto una gran variedad de contextos. Mientras que Francia inicio muy temprano su transito hacia un regimen demografico moderno, Suecia lo hizo bastante mas tarde pero con una repentina aceleracion de su poblacion. Entre ambos extremos observamos una multitud de variantes intermedias (6).

La explicacion mas aceptada sobre estas transformaciones coincide en senalar a la caida vertical de la mortalidad como fuerza motora del nuevo ordenamiento demografico. Una conjuncion de factores exogenos y endogenos mejoro enormemente el standard de vida, ampliando el estrecho umbral que por entonces separaba a la ninez de la adolescencia. Si, por un lado, asistimos a una notable reduccion de las pestes tradicionales, en un proceso que Rockett denomina "transicion epidemiologica" (7); por el otro divisamos una menor incidencia de las carestias como resultado de una mejor organizacion economica. Hasta alli, las aproximaciones cientificas son coincidentes. La ley de los grandes numeros demostraba un destacado aumento de la esperanza de vida: desde cifras cercanas a los treinta anos hacia niveles similares a los actuales. Con todo, este consenso pareciera derrumbarse en ocasion de explorar las causas que hicieron posible la disminucion de la fecundidad. Sobre este punto, encontramos una discusion entre explicaciones alineadas con los postulados maltusianos y otras sintonizadas en una frecuencia 'culturalista'.

Las primeras se esforzaron en demostrar que el aumento de la poblacion genero una creciente presion sobre los recursos, estimulando la aparicion de mecanismos de re-equilibrio. Se trata, en definitiva, de una version remozada de los frenos positivos de la poblacion, solo que en este caso menos vinculados a las catastrofes. Con el uso de este cristal, la adecuacion de la poblacion a los recursos se produciria mediante el descenso de la natalidad subordinado al control individual (8). Las miradas heterodoxas, por su parte, partieron de la suposicion que esa disminucion en la cantidad de hijos estuvo mas vinculada a decisiones matrimoniales que respondieron a transformaciones sociales de vasto alcance temporal. La aparicion de sociedades industriales y urbanas habrian provocado una mutacion en la percepcion de los hijos: esa idea que los asumia como una fuente de recursos y trabajo para la economia domestica, mudaba a otra que lo entendia como una onerosa carga (9). La expansion de servicios de salud, educacion y bienestar social dispararia el "costo de crianza" llevando a una paulatina restriccion de la fecundidad (10).

Mas alla que la fecundidad se encuentre en parte supeditada a factores biologicos, entre ellos el periodo de interfecundidad, el ciclo de fertilidad o la mortalidad intrauterina (11), han sido los aspectos sociales aquellos que inclinaron la balanza a favor de la disminucion de la natalidad. De ahi la importancia de revisar aspectos tan variados como la nupcialidad, la edad de ingreso a la vida matrimonial, el tiempo medio de espera o la posibilidad de incorporar metodos de control. Cada uno de ellos dejo una huella indeleble en los indices de "produccion de nacimientos". Parece logico suponer que una baja proporcion de matrimonios o bien una edad avanzada al momento de contraer nupcias no podrian sino generar un descenso en las tasas de natalidad. En los anos del Antiguo Regimen ambas estrategias parecia ser las herramientas mas efectivas en la reduccion del ritmo de incremento demografico. Sin embargo, su eficacia no era lo suficientemente flexible como para modelar la natalidad en oportunidad de las profundas transformaciones del siglo XIX. Por este motivo, comenzaron a ganar terreno mecanismos de control que, abandonando circulos cerrados de la sociedad occidental, avanzaron sobre amplios sectores de la poblacion. Con la aplicacion de metodos contraceptivos, observamos claramente como los indices de fecundidad legitimos se desploman, perdiendo contacto con los niveles de nupcialidad. Una tendencia de esta naturaleza solo puede leerse a la luz de la disponibilidad de un metodo que hacia innecesaria la vigilancia de la nupcialidad. Utilizando otros terminos, podriamos decir que las barreras al crecimiento de la poblacion se trasladaron desde las 'afueras' de la institucion matrimonial hacia su propio interior

Lo cierto es que la baja de la fecundidad, sea cual fuera su motor, tuvo su correlato en el producto bruto per capita. A medida que este progresaba en las ultimas decadas del siglo XIX, lo contrario sucedia con la cantidad de hijos por mujer. Aun cuando sea dificil establecer relaciones de causalidad entre ambos fenomenos, no podemos negar que una menor poblacion dependiente se traduce en una distribucion mas eficiente de los recursos, en lo que algunos estudiosos han denominado "bono demografico". Ante una demanda laboral en expansion bajo los efectos de la segunda Revolucion industrial y una poblacion que avanzaba a una velocidad sensiblemente menor a ella, se prestaron algunas condiciones para la difusion de un bienestar general. No es de extranar que en este contexto las familias tuvieran acceso a los recursos suficientes para enviar a sus hijos a diferentes instituciones educativas, elevando notoriamente la calificacion global de la mano de obra. Y en virtud de la prolongacion de la esperanza de vida, asistimos tambien a un interesante plus en el periodo laboral de las personas, que permitio su permanencia en el mercado de trabajo en los anos de mayor acumulacion de conocimientos. Todos estos elementos impulsaron favorablemente los niveles de riqueza, aunque luego de los progresos iniciales la relacion entre fecundidad y PBI tendio a diluirse (12).

La experiencia latinoamericana

Luego de recorrer las principales escalas de la transicion demografica en el Viejo Mundo, restaria indagar los ritmos que siguio en suelo americano. Una primera diferencia entre ambos procesos nos obliga a introducir el problema de la periodizacion. Lejos de ser simultaneas, pareciera ser el caso de una suerte de relevo: cuando finaliza el ciclo de mayor crecimiento de las poblaciones desarrolladas, las sociedades perifericas inician uno de dimensiones extraordinarias. En solo algunas decadas, las poblaciones menos avanzadas, entre ellas Latinoamerica, consiguieron un despegue demografico similar al obtenido por Europa en dos siglos de transicion. Si para las primeras decadas del siglo XX, esta ultima mostraba ya un visible descenso en sus ritmos de crecimiento, luego de 1930 las segundas imprimieron una aceleracion autenticamente explosiva. Entre 1950 y 1980 America Latina duplico con holgura su poblacion, incorporando a razon de mas de seis millones de habitantes por ano (13). Lo asombroso del caso es que jamas un espacio continental ha crecido a esa velocidad en la historia y dificilmente alguno pueda conseguirlo en el futuro.

Las razones de semejante divergencia pueden explicarse haciendo uso de un conjunto de factores que se penetran mutuamente. En los paises centrales, como hemos senalado, se distingue una gradual disminucion de la mortalidad que fue escoltada de una paulatina caida de la natalidad. Nada de eso ocurrio en Latinoamerica. Por el contrario, los niveles de mortalidad, salvo algunas excepciones (14), permanecieron elevados hasta fechas bastante recientes. Solo con la transferencia del patrimonio de conocimientos acumulado sobre salud y saneamiento ambiental, se produjo en poco tiempo una brusca prolongacion de la esperanza de vida. Asi, la posibilidad de prevenir y combatir infecciones, la introduccion de vacunas y antibioticos, sumados a la difusion de sistemas publicos de salud, permitieron disminuir la enorme sangria demografica que caracterizaba a los primeros anos de vida. Quizas por este motivo, no seria equivocado sostener con Brea que "la transicion fue menos el producto de progresos en materia socio-economico que de la importacion de tecnologia medica" (15).

La natalidad, por su parte, se mantuvo largo tiempo rezagada respecto a los niveles de mortalidad. Esta situacion, como es logico suponer, se tradujo en un fenomenal incremento de la poblacion. Solo a modo de ilustracion podriamos agregar que la tasa de crecimiento en los anos sesenta, momento mas algido de la transicion demografica, se encontro muy proximo al 3% anual (16). Resultado de este despegue se desprende la creciente participacion latinoamericana en la poblacion total del continente: si en 1950 contaba con una poblacion similar a la anglo-americana, al cabo de algunas decadas termino duplicando su cantidad de habitantes. Asi como durante el descubrimiento y la conquista, el hemisferio fue victima de una catastrofe demografica sin comparacion, hacia mediados del siglo XX la realidad parecia circular por carriles opuestos (17).

Es interesante observar alli una diferencia de peso respecto al modelo europeo de transicion. El armazon logico del esquema se sostenia en la necesidad de ajustar la 'produccion de nacimientos' una vez disminuida la tasa de mortalidad. Si bien algunos paises latinoamericanos se adecuaron perfectamente a esta hoja de ruta (18), gran parte de ellos presento un comportamiento situado en la antipoda. Tomando distancia de los pronosticos pesimistas que auguraban una disminucion de los ritmos de crecimiento, Latinoamerica mostro un sostenido incremento de la fecundidad. Si factores como la exposicion a los riesgos de enfermedades y la edad en que se inicia la vida sexual condicionan la cantidad de hijos, no menos cierto es que cuanto mayor sea la duracion del matrimonio mas prolongado sera el ciclo reproductivo de una pareja. Librada la poblacion de la muerte, por lo menos en sus variantes tradicionales, los indices de fecundidad treparon a niveles antes desconocidos. La creciente perdurabilidad de matrimonio, entonces, se reflejo en mujeres mas prolificas y, como necesaria consecuencia, generaciones excepcionalmente grandes de ninos (19).

El efecto mas visible de este meteorico ascenso de la poblacion ha sido la progresiva inflacion de los contingentes juveniles. No es de extranar que la arquitectura demografica latinoamericana tenga su centro de gravedad en la base misma de la piramide. Que la mitad de su poblacion fuera en 1980 menor a los veinte anos, nos pone en aviso de que el grueso de la misma era completamente dependiente desde el punto de vista economico (20). Pocas dudas caben que este agregado de 'bocas y necesidades' ha representado una considerable carga para los 'paises rejuvenecidos'. Aun cuando no pueda ser sindicado como aquel factor que ha obstaculizado su desarrollo, no podemos dejar de mencionar que esta particularidad agravo las condiciones de paises cuyas economias lejos estaban de ser florecientes. Sin embargo, tampoco podriamos concluir que la reduccion del numero de hijos por pareja constituya una 'magica solucion' a graves problemas estructurales que sumergieron al subcontinente en situaciones de tremenda asimetria. El caso de Uruguay puede que nos ayude a ejemplificar este punto. Si bien sus indicadores demograficos se encuentran muy proximos a los niveles europeos, eso no se ha traducido en un incremento sostenido de su PBI. Por el contrario, asistimos inclusive a la emergencia de problemas que son exclusiva propiedad del pequeno pais rioplatense: el creciente envejecimiento de su poblacion, al aumentar los estratos pasivos de la poblacion, ha vuelto ineficaz los sistemas provisionales poniendo el peligro el bienestar de futuras generaciones.

Con todo, no podriamos imaginar a Latinoamerica como una entidad monolitica que carece de diferencias a su interior. Por el contrario, su realidad se parece mas un mosaico que a un sub-continente homogeneo. Un buen indicio para medir la gran variedad de situaciones que conviven en su geografia es, sin dudas, las tendencias de fecundidad registradas en las ultimas decadas. Alli es posible reconocer por lo menos cuatro situaciones distintas, cada una de ellas atravesadas por una conjuncion de factores socio-economicos y educacionales (21).

Un primer grupo, conformado por Haiti y Bolivia, presenta un cuadro similar al de la Europa pre-transicional: elevadas tasas de mortalidad son acompanadas por una fecundidad que ha mostrados pocos indicios de baja. Si bien en los ultimos anos se divisa una tendencia a la disminucion de la mortalidad con la extension de diferentes adelantos en materia de salud, esta no es tan intensa como en otros puntos del continente. Por el contrario, ambos escenarios muestran una estructura de la poblacion decididamente joven, una escasa expansion de servicios educativos y bajos indices de urbanizacion. Todos estos elementos han modelado economias rezagadas que tuvieron enormes dificultades para conseguir cifras apenas positivas en sus niveles de riqueza.

La segunda constelacion de paises podriamos decir que se encuentra en el primer escalon de la transicion. En las principales naciones centroamericanas y Paraguay, se distingue una interesante disminucion de la mortalidad, aunque la fecundidad aun presenta picos relativamente altos. De ahi que encontremos en estos paises las tasas de crecimiento mas importantes de la region, las cuales van a la par de una poblacion joven y en gran medida rural.

El tercer conjunto de paises, por su parte, se situa en un estadio intermedio. Aun cuando su fecundidad este sobrellevando una tendencia hacia la baja, ella todavia se situa por encima de la mortalidad, lo cual se traduce en un ritmo de crecimiento bastante mas lento que en el pasado (22). En este cuadrante podriamos localizar a la mayoria de la poblacion latinoamericana: si bien los jovenes no han perdido peso, en virtud de los anteriores niveles de fecundidad, no menos cierto es que estamos frente a sociedades mayoritariamente urbanas. En estos paises percibimos ademas un impresionante incremento de la expectativa de vida, que nos informa acerca de crecientes niveles de bienestar.

Por ultimo, deberiamos mencionar un cuarto grupo de paises, compuesto por las naciones del Cono Sur y Cuba, donde resulta apreciable una transicion avanzada. Es particularmente interesante observar como estos paises se ajustaron al guion delineado por la experiencia europea. Desde muy temprano nos topamos con tasas de mortalidad, natalidad y crecimiento vegetativo que se hallan por debajo de la media, pero tambien con las sociedades mas urbanizadas y envejecidas del continente.

Dentro de este cuarto lote de paises, Argentina quizas merezca un parrafo aparte. Alejandra Pantelides fue la primera en puntualizar las distancias que la transicion argentina conservaba respecto a la tradicional imagen compuesta por cuatro etapas. En un trabajo ya clasico nos ponia frente a dos particularidades que delineaban la via argentina hacia el "orden demografico". A diferencia de lo ocurrido en el escenario europeo y en muchos paises latinoamericanos, en la Argentina el descenso de la mortalidad y la natalidad sucedio en simultaneo, dejando poco lugar para la tipica explosion demografica. Esta singularidad fue acompanada por una modernizacion a todas luces incompleta: la rapida urbanizacion argentina y el crecimiento economico de la Argentina de entresiglo no se tradujo en un proyecto industrializador como si ocurrio en el caso europeo. En terminos generales, podriamos decir que este complejo proceso se desplego, mas alla de importantes variaciones regionales, entre 1869 y 1914, mostrando una perfecta sincronia perfecta con el montaje del modelo agroexportador (23).

El presente y el futuro en el centro

Trazadas las lineas mas gruesas de la realidad latinoamericana hacia mediados del siglo XX, deberiamos interrogarnos acerca de las tendencias demograficas que surcaron su paisaje en las ultimas decadas. En este sentido, podemos detectar como esa elevada fecundidad tan caracteristica del baby boom regional, ha cedido terreno frente a una creciente disminucion del numero de hijos por mujer. Entre los factores que se conjugan en este proceso es necesario mencionar la paulatina difusion de metodos contraceptivos. El progreso y social que experimentaron diferentes paises del area en la segunda posguerra con la puesta en marcha de distinta clase de proyectos industrialistas, se convertiria en una motivacion de primer orden para el control de la fecundidad (24). La posibilidad de espaciar los nacimientos o bien de tener una menor cantidad de hijos, comenzo a mostrarse como un recurso de enorme importancia en sociedades cada vez mas urbanizadas (25). Si en un primer momento la via latinoamericana se distanciaba del modelo europeo de transicion, con el correr del tiempo ambos comenzaron a aproximarse.

Mas alla que sea una linea maestra de la evolucion latinoamericana, la caida de la cantidad de hijos por mujer debe ser leida a la luz de significativas diferencias socio-economicas. De ahi que las tasas de fecundidad hayan sido mas pronunciadas en los espacios rurales que en los urbanos y, dentro de estos ultimos, entre quienes se ubican en los estratos medio-altos de la sociedad. Como es evidente, el nivel educativo ha jugado un papel esencial en la existencia de estas tasas diferenciales, especialmente en el caso de las mujeres. Las mujeres que acreditaban el paso por alguna instancia de instruccion, eran quienes mejor conocian los distintos metodos contraceptivos. La fuerte insercion en el mercado laboral de este segmento de la poblacion, se convirtio ademas en un incentivo de relieve para el control de la natalidad. Asi vemos como las aspiraciones que trajo consigo el creciente nivel de instruccion, la disponibilidad de una variada gama de metodos contraceptivos, combinada con las presiones nacidas por la sistematica inflacion y la latencia de una caida al abismo social, conformaron un bouquet de elementos que favorecieron el desplome de la fecundidad latinoamericana (26).

Algo no muy diferente podriamos decir del proceso de urbanizacion registrado en las ultimas decadas. Mas alla que constituya un episodio dificilmente reversible de la historia latinoamericana, es cierto que observamos a su interior interesantes variaciones. Asi como a mediados del siglo XX el peso de la poblacion urbana recaia sobre las espaldas de grandes metropolis crecidas al calor de migraciones provenientes del campo; en los umbrales del nuevo milenio son las ciudades intermedias aquellas que presentan las mayores tasas de incremento. Este novedoso fenomeno solo podriamos entenderlo en la interseccion de dos fuerzas simultaneas: si, por un lado, las migraciones rurales han perdido intensidad al mismo tiempo que disminuye la importancia de la poblacion no-urbana; por el otro es notorio que los programas de ajuste estructural que habitaron las decadas de los ochenta y noventa han afectado duramente a las grandes ciudades (27). La caida en desgracia de la industrializacion por sustitucion de importaciones, dispararia las tasas de desempleo reduciendo la calidad de vida de las metropolis. En su lugar, las ciudades intermedias, muchas veces amparadas por regimenes de promocion, se convirtieron en mercados laborales que aseguraban una movilidad social a priori inexistente en los grandes escenarios (28).

Antes de concluir cabe interrogarnos acerca de las tendencias demograficas que esperan a Latinoamerica en el siglo XXI. Nada hace suponer que las caracteristicas que presenta el continente en materia de poblacion permanezcan inmutables con el paso del tiempo. Por el contrario, parece adecuado sostener que su larga historia de cambios lejos esta de finalizar. Las tasas de natalidad y mortalidad seguiran disminuyendo en una situacion similar a la que actualmente atraviesa el continente europeo. En estas circunstancias no seria disparatado pensar que la expectativa de vida al nacer podria prolongarse conforme las medidas sanitarias tengan cobertura de la poblacion rural. Ante un panorama de esta naturaleza, la estructura de la poblacion sera objeto de profundas transformaciones: esa base ensanchada tan propia de los anos de la explosion demografica, mudara en una arquitectura crecientemente envejecida. Si bien la poblacion latinoamericana no dejara de crecer en el mediano plazo, lo hara con seguridad a un ritmo mucho mas pausado que en el pasado. Frente a esta desaceleracion podriamos imaginar algunas de las condiciones necesarias para un take off economico de considerable magnitud: el 'bono demografico' podria cubrir con su estela a espacios que se mantuvieron fuera de su radio de influencia. Por supuesto, la poblacion, aunque sea un factor clave, no puede entenderse sin atender a transformaciones economicas de gran alcance temporal. La falta de contactos entre estas dos areas puede que inaugure una nueva "larga espera", solo que esta vez en el corazon de la "sociedad del conocimiento".

Bibliografia

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(1991) WRIGLEY, E.A., Cambio, Continuidad y azar. Caracter de la Revolucion industrial inglesa, Barcelona, Critica.

(1) WRIGLEY, E.A., Cambio, Continuidad y azar. Caracter de la Revolucion industrial inglesa, Barcelona, Critica, 1991, pp. 17-18.

(2) LIVI BACCI, Massimo, "La demografia contemporanea: hacia el orden y la eficiencia", Historia Minima de la poblacion Mundial, Barcelona, Ariel, 2002, p. 137.

(3) LIVI BACCI, Massimo, "La demografia contemporanea...", op cit, p. 138.

(4) BREA, Jorge, "Population Dynamics in Latin America", Population Bulletin, Vol. 58, no 1, 2003, p. 11.

(5) Las curvas de isocrecimiento representan una modalidad grafica que incorpora la esperanza de vida y los niveles de fecundidad. Lo interesante de la metodologia es que permite observar clusters de paises en situaciones similares y las areas que han ocupado a lo largo del tiempo.

(6) LIVI BACCI, Massimo, "La demografia contemporanea..."op cit, p. 140.

(7) ROCKETT, Ian, "Population and Health: An introduction to epidemiology", Population Bulletin, Vol. 54, no 4, p. 9.

(8) LIVI BACCI, Massimo, "La demografia contemporanea...", op cit., p. 142.

(9) BROCKERHOFF, Martin, "An Urbanizing Word", Population Bulletin, vol. 55, no 3, 2000, p. 6.

(10) LIVI BACCI, Massimo, "La demografia contemporanea...", op cit, pp. 142-143.

(11) Ibidem, pp. 22-23.

(12) LIVI BACCI, Maximo, "La demografia contemporanea...", op cit, p. 160.

(13) SANCHEZ ALBORNOZ, Nicolas, "La explosion demografica", en La poblacion en America Latina: desde los tiempos precolombinos al ano 2025, Madrid, Alianza, 1994, p. 211.

(14) Para 1930 solo contamos en Latinoamerica cuatro paises que se encontraban por debajo del umbral del 16 %o (Argentina, Uruguay, Cuba y Panama). Los restantes paises tenian tasas de mortalidad que oscilaban entre 20 y 30%o.

(15) BREA, Jorge, "Population Dynamics...", op cit, p. 11 (traduccion mia J.P.).

(16) BREA, Jorge, "Population Dynamics...", op cit, p. 7.

(17) SANCHEZ ALBORNOZ, Nicolas, "La explosion demografica...", op cit, p. 217.

(18) Aqui deberiamos mencionar especialmente a los paises del Plata (Argentina y Uruguay) que, desde temprano, mostraron una tendencia hacia la disminucion de la fecundidad.

(19) SANCHEZ ALBORNOZ, Nicolas, "La explosion demografica", op cit,

(20) Ibidem, p. 232-235.

(21) BREA, Jorge, "Population Dynamics.", op cit, pp. 12-13.

(22) Este grupo de paises, entre los que contamos a Brasil y Mexico, ha mostrado una tendencia pronunciada a la baja de su fecundidad: un promedio de 6,2 hijos por mujer para 1965 fue reemplazado hacia 1990 situado por debajo del umbral de 3. Cfr. BREA, Jorge, "Population Dynamics.", op cit, p. 12.

(23) TORRADO, Susana, Poblacion y desarrollo en la Argentina (en busca de la relacion perdida), Comision de Familia y Minoridad, Honorable Camada de Senadores, Buenos Aires, 1990.

(24) MERRICK, Thomas, "Populations pressures in Latin America", Population Bulletin, Vol. 41, no 235, 1986, p. 16.

(25) Para dar cuenta del tremendo proceso de urbanizacion que ha experimentado Latinoamerica en los ultimos cincuenta anos, bastaria con mencionar que la poblacion en las ciudades crecio a un promedio de 4,7% anual. Esta tendencia posibilito primero la caida relativa de la poblacion rural, que luego convertirse en absoluta.

(26) MERRICK, Thomas, "Populations pressures in Latin America..., op cit, p. 18.

(27) BREA, Jorge, "Population Dynamics.", op cit, p. 27.

(28) Para el caso argentino esto queda claro a la luz de la evolucion de la poblacion en los ultimos cuatro censos nacionales. Cfr. VAPNARSKY, Cesar, y PANTELIDES, Edith, La formacion de un area metropolitana en la Patagonia. Poblacion asentamiento en el Alto Valle, Buenos Aires, CEUR, 1987; o del mismo autor, "Primacia y macrocefalia en la Argentina: la transformacion del sistema de asentamiento humano desde 1950", Desarrollo Economico, no 138.

* Este articulo forma parte de un trabajo realizado en ocasion del seminario "Territorio y poblacion en America Latina", dictado por el Dr. Hector Perez Brignoli, en el marco del Programa de Maestria en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional de San Martin.

** Centro de Estudios de Historia Regional-Universidad Nacional del Comahue (Patagonia, Argentina). Becario Doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Cientificas y Tecnicas (CONICET)

Joaquin Perren **

Universidad Nacional del Comahue (Patagonia, Argentina)
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Author:Perren, Joaquin
Publication:Nomadas
Article Type:Report
Date:Jan 1, 2008
Words:5362
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