Printer Friendly

Thjulen, Lorenzo Ignacio. Nuevo vocabulario filosofico-democratico indispensable para todos los que deseen entender la nueva lengua revolucionaria.

Thjulen, Lorenzo Ignacio. Nuevo vocabulario filosofico-democratico indispensable para todos los que deseen entender la nueva lengua revolucionaria. San Millan de la Cogolla: Cilengua, 2017, 263 pp. Edicion y estudio de Gonzalo Capellan de Miguel.

Los diccionarios politicos proliferaron en Espana coincidiendo con la pugna entre ilustrados y reaccionarios primero, y con la crisis politica del Antiguo Regimen despues, y no dejaron de repetirse, en un discreto segundo plano de la literatura combativa del dia, durante buena parte del xix. Su papel en esas guerras de papel y tinta, que preceden y acompanan a los letales combates a sangre y fuego, ha quedado, sin embargo, bastante oscurecido. Una de las razones es que tales textos habitan un terreno fronterizo entre distintas disciplinas, que tienden a no combinar un campo de estudio articulado.

Para los historiadores de la lengua han interesado en cuanto que aportaciones a la lexicografia, a titulo de parodias de los diccionarios convencionales; de ahi que el estudio pionero de Pedro Alvarez de Miranda, de 1984, emplee el marbete de <<diccionarios burlescos>>, es decir, diccionarios en broma que imitan a los serios. Esa linea ha sido seguida, por ejemplo, por Celia Berna Sicilia y Ana Penas Ruiz, que los incardinan dentro de una <<lexicografia no canonica>> o <<acientifica>>. Pero el remedo de los diccionarios de lengua y el registro de usos lexicos de una epoca, o sus desplazamientos semanticos, es tan solo un elemento entre varios: un marco formal para intenciones que exceden en mucho de las lexicograficas.

En otros trabajos (me permito aludir a mis estudios del Diccionario tragalologico de Clararrosa y de diccionarios fragmentarios en periodicos) se pone el acento en su naturaleza de literatura politica: uno de los muchos generos creados o reformulados para vehicular una controversia ideologica, pero construyendo un discurso ligero que combine secuencias breves en una unidad mayor, a fin de alcanzar a publicos no facultativos; esto es, reordenando en forma mas facilmente consumible contenidos objeto de debate o propaganda. Y eso se hace tanto a partir del ensayismo de corte enciclopedico (por ejemplo, los Espiritus de escritores celebres, donde se extractan sus obras en forma de citas lematizadas alfabeticamente, como ha estudiado Francisco Cuevas Cervera en la edicion del que dedico a Cervantes Agustin Garcia de Arrieta) como desde un planteamiento satirico (el Diccionario critico-burlesco de Gallardo, la pieza mas conocida de este genero en Espana). Entre ambos extremos hay una multiforme gama intermedia que esta lejos de conocerse.

Otra corriente academica de reciente pujanza, la historia conceptual, esta prestando atencion a estas obras, que proporcionan material extraordinario a quienes desean analizar, por encima de estructuras lexico-semanticas limitadas a cada lengua particular, la mudanza del vocabulario politico-social basico que acompana la gran transicion del paradigma ideologico durante el xviii y principios del xix. A la historia de los conceptos no le interesan ni la deconstruccion lexicografica ni la construccion literaria, sino la enconada guerra por el significado y la posesion del lexico clave revolucionario: el intento de definir el <<autentico>> valor de nacion, pueblo, soberania, libertad, democracia, monarquia, igualdad ... En ese terreno situa su escritura el jesuita sueco Lars Birgen (luego Lorenzo Ignacio) Thjulen y ese enfoque adopta el excelente estudio de cincuenta paginas de Gonzalo Capellan de Miguel que precede a esta traduccion de su obra mas conocida. Y esta es, justamente, un diccionario politico puro, con escasas concesiones a lo que no sea la controversia contra philosophes, democratas y revolucionarios, y con un estilo discursivo sermoneador y doctrinario, aunque no por ello alejado de la satira, en ocasiones punzante. Capellan de Miguel participa de la red de investigacion del Proyecto Iberoamericano de Historia Conceptual (Iberconceptos) y ese es el productivo marco academico en que se ha de valorar su trabajo, si bien vuelvo a senalar que es un aprovechamiento parcial de unos diccionarios que yo prefiero denominar <<satirico-ensayisticos>> --intentando marcar, no una identidad, sino una polaridad entre ambos terminos--y que aun estan esperando un acercamiento mas extensivo y abarcador.

El titulo del estudio previo, <<Cuando las palabras mudaron su significado. La revolucion del lenguaje y el Diccionario de Thjulen en el mundo iberoamericano>>, ilustra este planteamiento. Bastara esta cita: <<La revolucion, el nuevo vocabulario y los nuevos significados de las palabras, a ella asociados, se convirtio en una nueva narrativa --creada a partir de un nuevo diccionario--que actuo como soporte fundamental a la nueva vision del mundo que pretendia instaurar como fruto de su propia accion>> (p. 12). Como los diferentes actores de aquellos acontecimientos tuvieron una fuerte conciencia de que tal cosa estaba ocurriendo, no es extrano que se enzarzaran en una virulenta redefinicion y contradefinicion de conceptos, donde lo antiguo y lo moderno guerreaban en el interior de las viejas palabras o en el exterior de las voces nuevas acunadas para describir/construir la realidad transformada por las ideas emergentes.

Toda guerra presupone al menos dos bandos, y para que esta existiera fue fundamental el surgimiento de la propaganda reaccionaria. Thjulen fue uno de los campeones de la contrarrevolucion europea y sus obras en italiano tuvieron gran circulacion en otras lenguas. Nacido en una familia de comerciantes luteranos de Gotemburgo, en su juventud se convirtio al catolicismo en Cadiz y acompano a los jesuitas en su exilio, para ingresar el mismo en la Compania. En Italia produjo una extensa obra en diversos generos, siempre encaminada a combatir el filosofismo y la revolucion. Su obra mas conocida es este Nuevo vocabulario, que salio por primera vez en Venecia el ano 1799 en el contexto del Trienio Revolucionario italiano (1796-1799) y que en parte era replica a un diccionario jacobino, el Saggio di vocabolario de Giuseppe Compagnoni. El libro, pues, estaba impregnado por la vivencia del autor, que habia padecido persecuciones y destierros bajo aquella efervescencia revolucionaria. Pero sus fuentes no son tan coyunturales como su marco de creacion: el punto de partida polemico es el Contrato social de Rousseau (el <<origen remoto [de esta confusion] puede acaso repetirse desde los tiempos de Cromwell, o de Hobbesio y Espinosa: pero el inmediato se debe fijar con seguridad en los de Rousseau, y su contradictoria pluma>>, p. 69) y sus mayores influencias surgen del pensamiento contrarrevolucionario frances, particularmente Laharpe y Barruel, lo que una vez mas muestra el caracter supranacional de estos procesos.

En castellano se imprimio en Sevilla el ano 1813, para luego reproducirse en una decena de ocasiones en Espana y Mexico durante la primera mitad del xix; tambien se tradujo en Portugal, lo que pone de relieve que estos diccionarios no se atan a una lengua concreta e ilustra la tesis central de Capellan de Miguel: ese amplio trafico editorial se relaciona con <<la constitucion [...] de un movimiento reaccionario euroamericano, que conecto al Mediterraneo con el Atlantico>> (p. 43). El influjo va mas alla de las traducciones, y se constata como uno de los modelos directos de la literatura antiliberal del Cadiz de las Cortes: por ejemplo, en las Cartas criticas del Filosofo Rancio, seguramente la serie publicistica mas determinante de aquella, cuyo autor, el dominico Alvarado, confiesa su deuda con Thjulen (pp. 44-45). No es un caso aislado: el artificio de Thjulen fue imitado en tono menor y con un caracter mas satirico por el Diccionario razonado manual de 1811, obra que impulsara el ciclo de los diccionarios politicos en Espana. Como modelo directo, fuente indirecta o inspiracion propagandistica, el Nuevo vocabulario gozo de larga vida y solo por eso merece ser rescatado.

Thjulen empieza evocando el mito de la Torre de Babel: como buen reaccionario catolico, el paraiso esta en un pasado inalcanzable, anterior a que el pecado expulsara al hombre de su pureza originaria. <<Todos tenian unas mismas ideas, un mismo lenguaje y unas mismas costumbres>> (p. 67). Pero lo que ahora ocurre no es la confusion de las lenguas, sino la confusion de sus sentidos. <<Mas !oh y cuan diverso que hubiera sido el resultado si en lugar de la mutacion de las voces correspondientes a las ideas se hubiesen mudado las ideas correspondientes a las voces! A suceder asi, se habria verificado que creyendo los hombres entenderse, pues no usaban sino de palabras bien conocidas, ni se entendian ni hacian otra cosa que enganarse>> (p. 68). Es por ese mismo principio, el de una revolucion oculta, semantica, que ocurre dentro de las voces y no en su superficie, por lo que el Nuevo vocabulario insiste sobre todo en impugnar neologismos de sentido mas que voces nuevas. Se trata entonces de denunciar el cambio de significado que los revolucionarios han dado a las palabras clave de la politica, la sociedad y la moral, restituyendo su sentido verdadero, antiguo y cristiano.

El procedimiento dialectico es simple, repetitivo y maniqueo a traves de los 122 articulos que componen los dos tomos en sucesivas capas acumulativas, sin orden alfabetico. Lo mas habitual es la pura antinomia: <<Religion. En lengua democratica denota expresamente el ateismo>> (p. 100). Otras voces son puras invectivas desaforadas: jacobino es <<vocablo energico que significa lo mas exquisito de los terminos ateo, ladron, libertino, traidor, cruel, rebelde, regicida, opresor y revolucionario endiablado>> (p. 77). La sutileza no es mucha, a veces basta con agitar el pesimismo antropologico que considera a hombres y pueblos meros resortes de reflejos condicionados, como tristes perros de Pavlov errantes por este valle de lagrimas: <<La experiencia, que es la maestra mas segura en todo, lo es principalmente en esto, porque vamos claros: un perro que en seguida a la voz palo, ha probado este repetidas veces, llega perfectamente a entender lo que significa, y huye cuando la oye. Y si esto es asi, ?por que la experiencia no ha de haber ensenado a los hombres el verdadero significado de los vocablos republicanos, habiendo ellos palpado lo que constantemente se ha seguido a las palabras de los republicanos libertad, propiedad, soberania, etc.?>> (p. 71). Thjulen recordara una y otra vez el palo, con la esperanza de que el perro escape gimiendo cada vez que oiga gritar libertad, sin deslindar nunca cuanto hay ahi de la sabiduria que nace de la experiencia y cuanto de ominosa advertencia. Porque este libro, como buen sermon, es tambien un pliego de amenazas a quienes aun no han sucumbido a las nuevas ideas. <<?Quien [es] el que apetece estar a cada instante temblando por su honra, su vida, su conciencia y sus bienes? ?Y no es esta la suerte de todo hombre de bien, bajo el republicanismo del dia?>> (p. 110). Thjulen recurre igualmente a otro procedimiento habitual de estos diccionarios: la taxonomia satirica, al ofrecerse a informar no solo de los significados de la lengua revolucionaria, sino los de sus diferentes dialectos (p. 72). A veces se desliza hacia tecnicas de descripcion costumbrista, como en la voz costumbres, donde se pinta el peinado, traje y aspecto exterior de un patriota republicano (pp. 118-119), y no en pocas ocasiones incursiona en otro de los generos en que destaco: la fabula politica (pp. 81-82, 119, 182-192...). Es, pues, un completo muestrario de tecnicas argumentativas y recursos literarios.

El estudio previo de Capellan de Miguel es excelente; la edicion es mas pobre, pues se limita a reproducir sin aparato filologico ni modernizacion ortografica una de las ediciones de la traduccion de 1813. Dicha version, la que corrio por el espacio iberico y americano, omitio muchas notas del original y aqui solo se anaden contadisimas notas modernas. En ese sentido hubiera sido deseable un analisis mas extenso de las diferencias entre original y traduccion, que el editor apunta en ocasiones de forma reveladora, mas sin ahondar en ellas. Explica, por ejemplo, que cuando Thjulen habla reiteradamente de republicano y democratico como un par conceptual identificado de forma estrecha, el traductor elimina a menudo el segundo termino; eso se relaciona con la centralidad que el concepto de democracia posee en la vision reaccionaria del sueco, pero tambien en el vocabulario politico italiano del momento. Eso tardaria en suceder de modo analogo en otras lenguas europeas: de hecho la carga peyorativa que el concepto de democracia arrastro mucho tiempo en el lenguaje del liberalismo espanol pudo haberse visto reforzada por la difusion de obras como esta (pp. 42-43).

Ese es el tipo de matices de los que se puede obtener un mayor rendimiento interpretativo en obras de esta naturaleza, que son fotogramas fijos --a veces borrosos--de un paradigma en apresurado movimiento. Este denodado intento de detener y revertir la mutacion conceptual en marcha es propio de una vision estatica--por ello mismo condenada al fracaso--del orden cosmico, que busca minar las bases ideologicas de un enemigo cuya primacia discursiva no se es capaz de frenar. De ahi el tono amargo y melancolico de la literatura reaccionaria. Como dice el editor del volumen, parafraseando un trabajo de Sergio Romano, este cambio semantico de la revolucion ha privado a los partidarios del Antiguo Regimen, <<no solo de sus bienes y privilegios: les ha privado de su capacidad de comunicarse con el mundo>> (p. 63). Por su parte, Thjulen sabia bien que hacer para mantener ventajosamente dicha comunicacion: <<No nos enganemos: el remedio mas eficaz para curar esta mania sera siempre el de que no permite el gobierno mas lectura, venta o publicacion que la de los libros buenos y de sanas maximas, y reducir a cenizas los malos y emponzonadores. [...] Quemense tales libros, vuelvo a decir, pues es mejor sin comparacion que el genero humano sea ignorante, que no que sea revoltoso, corrompido y bellaco>> (p. 164). Ahi es nada, pero en tiempo de revolucion, antes que los tronos, se derrocan las palabras.
COPYRIGHT 2018 Ediciones Universidad de Salamanca
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2018 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Duran Lopez, Fernando
Publication:Cuadernos dieciochistas
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2018
Words:2470
Previous Article:Gimenez Lopez, Enrique. El lado oscuro de las luces en las tierras alicantinas del siglo XVIII.
Next Article:Franco Rubio, Gloria; Gonzalez Heras, Natalia y Lorenzo Alvarez, Elena de (coords.). Espana y el continente americano en el siglo xviii. Actas del VI...

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters