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The platonic dialogue between literature and philosophy/El dialogo platonico entre la literatura y la filosofia.

1.

Si alguna obra puede introducir dudas y hacernos reflexionar acerca de las fronteras entre la literatura y la filosofia, esa es sin duda la obra de Platon. El marcado caracter narrativo de los dialogos esta fuera de discusion. Frente a las convenciones del posterior genero del dialogo filosofico, los dialogos platonicos, para decirlo con Hegel, "no estan compuestos como coloquios formados, en realidad, por varios monologos en que el uno sostenga una cosa y el otro otra, aferrandose cada cual a sus opiniones" (1). El dialogo platonico se caracteriza por una vocacion realista que se plasma en un interes en situar tanto espacio como temporalmente la conversacion, en la complejidad de los personajes, en hacer fluir la conversacion alli a donde vaya. Hay aqui algo mas que un coqueteo con lo narrativo, que situa los dialogos de Platon en una posicion bastante difusa respecto de la oposicion literatura-filosofia. En este articulo esbozaremos las lineas generales de lo que seria un acercamiento a la obra platonica teniendo en cuenta este caracter liminar de los dialogos1 (2). Este tipo de lectura se hace mas imperativa si atendemos a las condiciones especificas de aparicion de los textos platonicos, ajenas a la distincion mencionada.

2.

En un determinado momento del Fedon se mantiene la siguiente conversacion entre los personajes del primer nivel dramatico, Equecrates y el propio Fedon:

EQUE.-?Quienes fueron, Fedon, los alli presentes?

FED.-De los de la tierra, estuvo este Apolodoro [del que se acaba de hablar], y Critobulo y su padre, y ademas Hermogenes, Epigenes, Esquines y Antistenes. Y tambien estaban Ctesipo el peanio, y Menexeno, y algunos otros mas de su tierra. Platon estaba enfermo, creo.

EQUE.-?Y hubo algunos extranjeros?

FED.-Si: Simmias el tebano, y Cebes y Fedondes, y de Megara, Euclides y Terpsion.

EQUE.-?Y que? ?Asistieron Aristipo y Cleombroto?

FED.-Pues no, ya que estaban, se decia, en Egina.

EQUE.-?Algun otro estuvo?

FED.-Estos fueron, mas o menos, los que asistieron (3).

Con frecuencia se ha subrayado la mencion que en este texto se hace de Platon que, como autor y responsable ultimo de lo que en el texto se dice, produce una indudable descarga de responsabilidad enunciativa, recayendo esta en Fedon, quien, no obstante, es un personaje del propio texto (4). Esta paradoja es innegable, pero es preciso analizarla mas en detalle. Sucede, en efecto, que en el nivel inmediato de la conversacion, el ficcional, este catalogo presenta una serie de menciones que no implican una explicita ruptura del marco dramatico. Es verdad que el texto establece una distincion entre los asistentes, la de ser conciudadanos de Socrates o extranjeros, pero, por mas relevante que sea de un modo interno al texto, tal distincion no lo rebasa. Cada uno de los mencionados se encuentra en el mismo plano que los personajes del dialogo primario. La enumeracion de nombres es, pues, vista desde este nivel, sustancialmente uniforme. Sin duda, la presencia o no de alguien puede ser relevante en funcion de multiples circunstancias. Por los motivos que sea, a cada cual podria suscitarle cierta reaccion la mencion de uno de los asistentes, asi como la ausencia de otro, pero cada uno de esos asistentes pertenece al mismo mundo, a aquel en el que se encuentran Fedon y Equecrates; desde esta perspectiva, ninguna mencion produce, pues, una ruptura de marco, una incoherencia de nivel. La division, sin duda nada trivial, en xenoi o politai ya ha asumido este inicial horizonte nivelador. El catalogo en el nivel ficcional es una lista de menciones que en cierto respecto pueden considerarse homogeneas.

Sin embargo, pese a que se puede seguir contemplando esa perspectiva, un momento de ese catalogo produce la emergencia del nivel en el que se encuentran ya no los personajes, sino el autor y el lector, el nivel literario. Un lector tiene al menos una informacion sobre los personajes del mundo del dialogo que ellos no tienen, esto es, la de que son personajes, la de que son parte de un escrito de Platon. El lector tiene un punto de vista, digamos, externo a la accion que se presenta inmediatamente. En otras palabras, el lector tiene la referencia autorial. De ahi que, desde este punto de vista, la mencion del nombre de Platon en el catalogo tenga ciertos efectos que rebasan el ambito de los personajes. Esa mencion podria suscitar diversas reacciones en el plano de los personajes, pero no del mismo calado que la que produce al lector. Hay aqui un punto a tener en cuenta.

Para el punto de vista de Equecrates, la mencion de Platon se inserta en el apartado asistentes atenienses, e informa de las dudas de Fedon ante la presencia de uno de los que solian frecuentar la compania de Socrates. Este trato habitual hace que la mencion, la unica, por lo demas, que se formula dubitativamente, no sea relevante: es normal que se informe de las dudas, si se tienen, sobre la presencia de alguien de quien esperariamos que estuviera presente. Pero, en todo caso, tampoco pasaria nada extremadamente importante si la mencion de Platon por parte de Fedon estuviese marcada, por ejemplo, de un modo ironico, como si fuera un reproche, etc. Aun asi, para Equecrates, ello no supondria mas que un especial enfasis en uno de los personajes de ese mundo, nunca una mencion del autor. De hecho, como puede apreciarse en el texto, Equecrates pasa por encima de esa mencion, preguntando inmediatamente por la presencia de algun extranjero. Ademas, durante el relato, no se vuelve a nombrar a Platon, ni parece echarsele de menos, de modo que la mencion resulta en este nivel meramente anecdotica. En el plano de los personajes, por lo tanto, no se produce ruptura de marco; la mencion de Platon solo nos afecta desde el momento en que somos lectores.

La senal de autor nos devuelve, por tanto, a nuestra perspectiva de lectores; con ello no perdemos el punto de vista de los personajes, simplemente lo reconocemos como diferente del nuestro. La comprension del lector-espectador no se desentiende, ni mucho menos, del punto de vista que atiende al flujo comunicacional entre los personajes, antes bien, requiere de ese punto de vista, sin el cual no habria mensaje. Es mas bien la repercusion de ese flujo comunicacional lo que se va alterando: el lector, como instancia totalizadora, relaciona todos los momentos de la obra dramatica, enlazandolos en busca de un sentido; a cada paso procede anticipando ese sentido global de la obra, confirmandolo o reelaborandolo en funcion del desarrollo de la accion ficcional.

Analicemos el distinto modo de enfocar el texto platonico si nos ponemos en la perspectiva de uno de los personajes o si nos situamos ante el como lectores. Desde el punto de vista de la accion, debe asumirse la contingencia de los sucesos, asi como la novedad de lo narrado. Siempre cuenta Fedon por primera vez la ultima conversacion de Socrates. Este relato analeptico, sin embargo, se nos aparece de otro modo si lo afrontamos como lectores: ahora, las palabras de Fedon han sido calculadas y dispuestas por Platon, de modo que lo narrado, el hecho de que este narrado, el a quien este narrado, el donde esta narrado, etc., se nos muestran como una totalidad cerrada, cuyas partes remiten unas a otras y nos exigen darles un sentido. La unidad autorial que ponemos de este modo a la base de nuestra recepcion es un movimiento de totalizacion de los elementos de la obra, mas alla de lo que pueda entenderse por su desnuda literalidad. Debemos ahora entender las estrategias pragmaticas de los personajes, sus deslizamientos argumentativos, sus conductas puntuales, etc., como estrategias literarias del autor destinadas a la produccion de sentido.

Pero la produccion de totalizaciones por parte del lector es parte del proceso de la comprension; la especificidad de este texto radica en el efecto ironico que genera (5). Las palabras de Fedon son triviales en el nivel ficcional, pero completamente relevantes respecto del nivel literario del texto. Las discrepancias informativas suelen generar efectos ironicos; asi por ejemplo las distintas alusiones que se realizan en otros dialogos sobre la tragica suerte de Socrates muestran, a modo de una sombra funesta, el perfil de un camino que culmina en la cicuta; pero esas anticipaciones son solo tales desde nuestro punto de vista; en el nivel ficcional, son simples amenazas (6). La ironia se juega en esa diferencia entre niveles. Sin embargo, aqui el efecto ironico es especial, pues la discrepancia informativa senala hacia un dato que, como tal, nos caracteriza como lectores: el conocimiento de que los personajes del dialogo son personajes de un dialogo escrito por Platon. No se trata de que nosotros sepamos un dato mas que los personajes, sino de que sabemos algo que los propios personajes, en virtud del realismo que impregna la obra platonica, no pueden en ningun caso saber. En efecto, ninguno de los asistentes a la conversacion, empezando por Equecrates, alcanza nuestro punto de vista: ellos se hallan condenados a su perspectiva interna al dialogo, desde la que no saben que son personajes. Somos nosotros quienes sabemos que ese dialogo y esa narracion son parte de una obra escrita por Platon. Luego, la mencion del nombre del autor es una activacion, para nosotros, de nuestra conciencia de lectores, contrapuesta a la inconsciencia de los personajes. La mencion del autor nos pone de frente a nuestra exterioridad al mundo del dialogo. El nombre "Platon" produce nuestra autoconsciencia, pone de manifiesto la diferencia que media entre nosotros y ellos. De este modo, supone una importancia critica para la percepcion hermeneutica del relato.

3.

Quiza no por casualidad, el dialogo del que nos hemos ocupado lidia con una nocion que ha sufrido un desvio semantico importante; se trata del alma (psykhe). En el dialogo se insiste en ver en ella precisamente una funcion totalizadora de la discontinuidad y yuxtaposicion que se nombra como cuerpo (soma) (7). La escatologia final se encarga de mostrar esto, caracterizando al alma como una unica decision que se toma en funcion de como se ha obrado en vida. Esta decision final es la expresion mitica de una perspectiva global sobre el entero curso de la vida (8).

El alma, como aquello que va al Hades, cumple las funciones de totalizacion que el limite de la muerte suministra. Impone un sentido al conjunto: de ahi que durante el dialogo se nos insista en la necesidad practica de conducirse en referencia a ese elemento y no al cuerpo (9). No se trata de una opcion por una suerte de vida contemplativa, sino de una insistencia en el punto de vista que asigna a cada cosa su sitio y no se deja conducir por el ahora y ahora y ahora... Ese es el punto de vista que hace comparecer a la cosa tal y como es, y por eso el alma es divina. La referencia a la divinidad supone, en el pensamiento griego, desde Homero en adelante, instalarse en un punto de vista que trasciende la particularidad de la accion (una plaga en el campamento aqueo, la captura de un determinado rehen) para atender a una conexion de los acontecimientos que muestra su relevancia respecto de la trama en que se insertan (castigo de Apolo)10. Con el pitagorismo y las denominadas sectas orficas, lapsykhe acabara asumiendo de un modo explicito ese papel totalizador y con ello la caracterizacion de divina. Entonces es cuando el alma comienza a protagonizar toda una serie de relatos escatologicos que tienen como funcion expresar la peculiaridad del punto de vista que la toma como referencia. Durante el helenismo, las exigencias espirituales de la epoca pondran el acento en estos relatos miticos, insertandolos en un horizonte de comprension ajeno al de su surgimiento. El Fedon, con su insistencia totalizadora, senala el lugar especifico en el que estos relatos se insertan dentro del pensamiento griego.

La pragmatica del texto platonico recoge estos elementos, situandolos en un nivel de comprension preciso: la presentacion, por medio del relato de Fedon, de esa figura unitaria que es el alma de Socrates. El dialogo versa asi no solo sobre el alma, como parece desprenderse de la conversacion entendida a partir del nivel ficcional, sino tambien sobre la vida de Socrates, esto es, sobre lo que Socrates es o ha sido, sobre lo que Socrates ha hecho o hace. Nos encontramos asi ante un dialogo autorreferencial, un dialogo que habla del dialogo, esto es, de lo que Socrates hace. Esto adquiere su confirmacion desde el momento en que el propio Socrates expone en el dialogo su autobiografia intelectual (96 a y ss.), que es, desde luego, un discurso metodologico de la dialectica. En este tramo, que precede al larguisimo discurso escatologico del final, el genero literario del dialogo se vuelca sobre si mismo, reflexionando sobre la figura socratica que suele protagonizarlo y contraponiendo sus acciones al genero precedente conocido como la peri physeos historia. La necesidad de adoptar la perspectiva del eidos, el examen y refutacion de hypotheseis en funcion de las caracteristicas relacionales eideticas, son aspectos que se repiten, en efecto, a lo largo de todos los dialogos, aunque pueden verse de un modo mas cristalino en obras de complejidad menor como la mayoria de los llamados dialogos mimeticos. Lapsyche, en cuanto designa la constitucion de una totalidad vital, es el motivo que moviliza una suerte de autorreflexion dialogica solo perceptible desde el nivel literario de consideracion del dialogo.

4.

Unas palabras mas sobre la psykhe. En el Fedro, la psykhe va a pasar a designar en determinado momento la funcion autorial, que vivifica el texto, proporcionado un fondo intencional que le hace "capaz de defenderse". La dimension autorial que se pliega sobre el escrito constituye un logos "vivo y con alma" (zonta kai empsykhon, 276 a), es decir, articulado (cfr. sobre zoon, 264 c) y con un exceso (o una carencia) de sentido que exige la labor interpretativa del lector. Segun esto, todo texto contiene un exceso tal, una cierta negatividad que impide su reduccion a univocidades semanticas. De ahi que las letras respondan "con el mas altivo de los silencios" (275 d); cualquier acto de comprension, tambien a nivel oral, excede el nivel de la mera recepcion pasiva, implicando al receptor en el proceso mismo de la comprension. En este sentido, la pasividad en la comprension no es tanto una presunta recepcion neutra de un mensaje claro en si mismo cuanto una tacita aceptacion de los esquemas comprensivos predominantes. El caracter hipomnematico de la escritura apunta a este caracter eminentemente activo de la lectura, que busca constituir a traves de los signos mudos un sentido organizado y cabal (11). Lapsyche de la obra es, pues, su interpretacion, en cuanto totalizacion y conexion reciproca de los enunciados, al igual que la psyche del soma es la pluralidad de sucesos aparentemente yuxtapuestos en cuanto comprendidos como figura unitaria.

Si todo texto reenvia a la unidad autorial que le subyace, en el caso de la mimesis pura que son los dialogos platonicos este reenvio es exigido al lector sin proporcionarle mas punto de apoyo que las palabras mimetizadas de los personajes. Asi, senala Socrates en La Republica, que en la mimesis, "cuando se suprimen los relatos que intercala el poeta entre los discursos y se dejan solo los dialogos" (III, 394 b), las palabras son presentadas "como si fuera otro el que habla" (393 c). Pero, "si el poeta nunca se escondiese, toda su poesia y su narracion serian producidas sin imitacion alguna" (393c-d). El poeta, el autor, se esconde cuando hay mimesis. La unidad autorial se dispersa, sin permitir destacar de un modo inmediato unos tramos de texto sobre otros. El autor de los dialogos es un autor ausente, un autor que se busca en la unidad del acto de la comprension. En este sentido los dialogos escenifican esa exigencia de auxilio que todo texto contiene. Si bien en su nivel ficcional las palabras proferidas por uno u otro personaje tienen su soporte en la presencia del enunciador, que es capaz de aclarar los malentendidos y de explicar los pasos argumentativos, en el nivel literario, sin embargo, nos encontramos con ese silencio de las letras del Fedro en su forma mas cruda.

5.

Las dimensiones hermeneuticas del texto platonico pueden parecer enormes, desde luego, si se lo compara con la prosa academica, pero no son nada extravagantes si se lo aproxima a cualquier obra dramatica. Los resultados obtenidos por las investigaciones sobre la semiotica de las obras teatrales confirman, en efecto, los analisis precedentes y permiten profundizar en ellos. Frente al caracter estrictamente narrativo de la novela, el drama es, en su estructura representacional, autarquico, es decir, presenta la accion de un modo inmediato a traves de sus personajes, sin intervenciones extraescenicas (12). Este es un primer nivel semiotico del texto dramatico, lo que hemos llamado el nivel del relato o de los personajes; la comunicacion se realiza en este nivel por medio de emisores y receptores internos al texto y en coherencia con el. Ahora bien, este nivel ficcional se inserta dentro de un proceso comunicativo mas amplio, que lo incluye a la vez que lo rebasa: el nivel en el que se encuentran el autor y el lector-espectador o nivel literario.

El proceso comunicativo del drama se muestra aqui en toda su complejidad: el Autor se comunica con el Espectador por medio de un Texto que se compone de procesos comunicativos entre Personajes. Podemos formalizar este proceso asi:

A [right arrow] T{P1 [left and right arrow] P2 P3 ...} [right arrow]E;

donde "A" es el autor, "E" el espectador, "T" el texto y "P1", "P2", etc. los distintos personajes. Las flechas tratan de reflejar la direccion de los procesos comunicativos: la bidireccionalidad del dialogo dramatico y la unidireccionalidad de la comunicacion literaria (13). Los corchetes indican un salto de nivel, de la realidad a la ficcion, por asi decir.

Valga el esquema para ofrecer una idea del proceso comunicativo del drama, pero tengase en 0cuenta que es una abstraccion: la comprension de la obra parte del nivel ficcional, de modo que lo que va entre corchetes es el nivel primario o inmediato, sobre el que el nivel literario opera de un modo englobante. La comprension es el trabajo intelectual que realiza el Receptor reconstruyendo hermeneuticamente la intencion del Autor plasmada en el texto. La unidad del Autor supone, pues, un polo orientativo de la comprension; en ningun caso una referencia objetiva contrastable con los resultados del acto comprensivo. Cada recepcion construye asi la intencion autorial a partir del mensaje fijado en el texto, generando una suerte de sentido global de la obra.

De esta suerte, el Receptor del Texto realiza una totalizacion con los distintos enunciados de los Personajes, generando un mensaje comunicacional que asigna al Autor. Se producen asi dos actos comprensivos simultaneos: por un lado, las interacciones de los Personajes son vistas a la luz del desarrollo de la historia, insertas en la trama intraescenica --este es el nivel inmediato o ficcional--; por otro, esas mismas interacciones son puestas en conexion con el contexto general de la obra (incluso de otras obras del mismo autor), generando asi un nivel literario de comprension en donde los momentos relativamente dispersos se remiten al desenvolvimiento de una trama argumental unitaria. Los enunciados dramaticos, llamemosles asi, tienen sentidos distintos en funcion del nivel en el que se los encuadre, sea que se los entienda dentro del nivel ficcional, sea que se los encuadre dentro del mensaje del Autor. Como puede apreciarse, los analisis anteriores del Fedon sirven como ejemplo de la presencia de esta duplicidad de niveles de comprension del texto dramatico en los dialogos platonicos y esperan hacer entender la aportacion que supondria tener en cuenta de un modo explicito esta duplicidad a la hora de interpretar la obra de Platon.

6.

Asi pues, los textos platonicos tienen unas caracteristicas formales determinadas que todo acercamiento hermeneutico riguroso deberia tener en cuenta, de un modo preliminar, para delinear sus estrategias interpretativas generales. Los dialogos platonicos son textos dramaticos puros, con una estricta vocacion realista que no rompe internamente el marco representativo, aun cuando se puedan detectar ciertas alusiones que remiten al lector, no asi a los personajes, a acontecimientos aun por venir (por ejemplo, las anticipaciones de la tragica suerte de Socrates) o, incluso, al autor del texto mismo (14). En cualquier caso, intraescenicamente, en el nivel ficcional, el marco se mantiene y los personajes se conducen con una marcada intencion mimetica que contrasta con las posteriores obras del genero dialogo filosofico, donde los personajes abandonan la concrecion y tienden a representar las posiciones filosoficas que se quiere confrontar. Este realismo del drama platonico, acentuado por la historicidad de sus figuras, se impone tambien en la marcha de la conversacion, que se ve desviada por consideraciones colaterales, por excursos, llegando al extremo del Fedro en donde la exuberancia escenica es tal que invade el dialogo, haciendo que se converse sobre temas que surgen a raiz de los elementos que la componen (15). Todo ello produce una ausencia de guias generales, de indicaciones autoriales, sobre como entender el sentido del texto en general, desde la intencion que lo anima hasta las conclusiones que presenta, pasando por la veracidad e incluso la seriedad de sus desarrollos (16). Esta carencia de asideros hermeneuticos impone un acercamiento cauteloso al texto que este atento a cualquier tipo de indicacion que, de las palabras de los personajes, permita extraer pautas para la comprension global del dialogo. En este sentido, una lectura rigurosa de un dialogo de Platon debe dar cuenta del mayor numero de elementos presentes en el texto y, para ello, debe tener en consideracion las tres dimensiones que vertebran ese texto.

En primer lugar, no debe atender exclusivamente, como parece desprenderse del tratamiento de ciertos tramos textuales en algunos articulos, a lo que se podria llamar la sintaxis del texto, esto es, a su coherencia e interconexiones logicas. El analisis logicoformal de los argumentos tiene una indudable utilidad y puede llegar a ser esclarecedor con respecto a algunos pasajes de la obra platonica, pero no debe comprenderse como un recurso autonomizable del resto de dimensiones hermeneuticas, puesto que ni siquiera como tramo textual es un momento del texto independiente del anterior y del siguiente. La totalizacion que el lector realiza a cada paso de la obra impide considerar la forma logica de un argumento con independencia de su funcion en el decurso global de la conversacion que se presenta en el texto. De hecho, esto ni siquiera ocurre en el caso de articulos que se dedican a formalizar pasajes de algun dialogo, puesto que a su base pueden descubrirse ciertas decisiones sobre la importancia del pasaje en funcion de su situacion en la obra o de los interlocutores implicados. En cualquier caso, el entendimiento correcto de los pasos argumentativos, el esqueleto logico-formal, es, si, una pieza necesaria para la comprension del texto, pero no culmina ese proceso, y su autonomizacion, su tratamiento aislado, mas bien, desatiende una serie de aspectos irrenunciables a la hora de haberselas con la carne de esos argumentos.

En segundo lugar, tampoco deberia dedicarse solamente a recoger el contenido de las distintas doctrinas u opiniones que el texto vaya presentando, a la manera de la tradicional doxografia. Esta dimension semantica del texto es, obviamente, otro aspecto necesario para la comprension, puesto que el correcto entendimiento de las tesis que se van sosteniendo en el texto es de nuevo una pieza necesaria para el seguimiento de los argumentos, pero el tratamiento aislado de esos contenidos, de nuevo, realiza cortes que de algun modo son artificiales en el organismo dialogico que se esta analizando. La autonomizacion de ciertos tramos textuales en la forma de teorias de "X" (por ejemplo, de Protagoras, de Socrates o incluso de Platon) no tiene en cuenta el flujo dialogico en el que esos tramos se hallan inmersos, que condiciona contextualmente la aparicion de esas opiniones, que pueden ser sostenidas momentaneamente en funcion de las necesidades argumentativas de la conversacion, asi como pueden tener su razon de ser en determinados momentos anteriores de la discusion, que les condiciona ineludiblemente. La consideracion aislada de este aspecto semantico, pues, hace abstraccion de un marco dialogico en donde esos contenidos se presentan, que influye decisivamente en su aparicion e incluso en su sostenimiento (17).

La lectura de un dialogo platonico debe intentar no caer en estos analisis unilaterales o, al menos, debe intentar situarlos respecto de la totalidad en la que se incluyen. Esta totalidad se cumple en lo que llamaremos la dimension pragmatica del texto platonico. El dialogo moviliza siempre una escena espacio-temporal y unos personajes; las conversaciones, aunque frecuentemente presenten un caracter relativamente abstracto respecto de la situacion concreta, sin embargo, no olvidan esa situacion escenico-prosopografica y ocurren partiendo de ella, argumentando desde ella y cerrandose en virtud de ella (18). La dimension pragmatica, por tanto, abarca tanto los aspectos logico-argumentativos como los semantico-doctrinales, pero los conjuga con una situacion concreta que les proporciona un sentido global del que carecen si se consideran aisladamente. Este exceso, el sentido, que no se reduce ni a la logicidad de la conversacion ni al contenido de la misma, es el nucleo de comprension que ilumina desde si el entendimiento de determinados pasajes, su conexion con lo anteriormente dicho y su relacion con lo que se dira. La situacion dialogica, pues, es un factor englobante que exige una lectura compleja del dialogo, incidiendo en los aspectos que, por circunstanciales y aparentemente no filosoficos, han sido tradicionalmente pasados por alto por los interpretes.

7.

Los margenes entre literatura y filosofia se difuminan en Platon, lo que debe hacernos comprender que esos margenes son una necesidad interpretativa nuestra, que pertenecen a nuestros esquemas comprensivos. El fracaso de su aplicacion debe llevarnos a reflexionar sobre su obviedad hermeneutica.

En efecto, no hay en la antigua Grecia un reparto de fronteras semejante. En los dialogos de Platon, pero tambien en otros muchos lugares del corpus griego, la "poesia", por ejemplo, es situada dentro del nucleo de problemas que conciernen a la sophia, esto es, dentro de un contexto de problemas relativos al saber y a la destreza. La Iliada o la Odisea pueden entenderse como enciclopedias tribales, siempre y cuando no se escinda este caracter epistemico-pedagogico del especial cuidado linguistico y demas aspectos ornamentales que rigen su composicion (19). La forma y el contenido de la literatura griega no son disociables, porque no hay aun una forma literaria que se considera neutra, como lo sera la prosa en epocas posteriores. En Grecia, el metro y todo el cuidado linguistico que acarrean sus formas poeticas son el horizonte de comprension de la escritura, contra el que se recortan las excepciones, como la prosa de la historie, ya sea la jonica o la de Herodoto, que se caracteriza, pues, por un marcado no-cuidado linguistico (20).

En cuanto a la philosophia, espero que se adivine ya que tambien el desdibujamiento de fronteras antes mencionado ha de hacernos repensar las categorizaciones que, acunadas a lo largo de distintas tradiciones con intereses y esquemas comprensivos totalmente ajenos al mundo griego, nos hacen leer a determinados autores como filosofos y a otros como literatos. Platon, en cuanto autor de una monumental obra narrativa que, sin embargo, consideramos ante todo patrimonio de la filosofia, puede ayudar, como ejemplo cristalino de ese desdibujamiento, a esa tarea de repensar una historia que es la de la griegos, pero que tambien es en cierto modo la nuestra. *

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(1) Hegel, G. W. F., Lecciones sobre Historia de la Filosofia, FCE, Mexico, 1981, p. 144.

(2) Por supuesto, no somos pioneros en este intento. Ya desde Schleiermacher la hermeneutica platonica ha buscado una explicacion holistica que de cuenta de la presencia de aspectos narrativos y dramaticos en los dialogos. Cfr., como muestra de este interes, los libros publicados hace ya unos anos de Press, G. A. (ed.), Plato's dialogues. New Studies and Interpretations, Rowman & Littlefield, Maryland, 1993, o Gonzalez, F. J. (ed.), The Third Way. New Directions in Platonic Studies, Rowman & Littlefield, Maryland, 1995. La denominada escuela de Tubinga-Milan tambien centra su "nueva lectura" en una atencion a los detalles dramatico-escenicos, aunque lo hace de acuerdo a un proyecto de reconstruccion mas o menos tradicional de las doctrinas no escritas platonicas.

(3) Platon, Fedon, 59 b-c.

(4) Cfr. Clay, D., "Plato's First Words", Yale Classical Studies 29, 1992, p. 120; Johnson, W. A., "Dramatic frame and philosophic idea in Plato", The American Journal of Philology, 119:4, 1998, pp. 578-581.

(5) Sobre la comprension como "anticipacion de perfeccion" es obligado remitir a Gadamer, H.-G., Verdad y Metodo I, Sigueme, Salamanca, 2005, pp. 360-363. Sobre la ironia como figura de "distancia enunciativa", cfr. Lozano, J., Pena-Marin, C. & Abril, G., Analisis del discurso, Catedra, Madrid, 1982, pp. 159-164.

(6) Cfr. Platon, Menon, 94 e, Gorgias, 486 a-b.

(7) Cfr. Platon, Fedon, 64 a y ss.

(8) Sobre el "mito de Er" en La Republica, cfr. Martinez Marzoa, F., Ser y dialogo. Leer a Platon, Istmo, Madrid, 1996.

(9) Cfr. la revision de las aretai que se realiza en Fedon 68 a y ss. Sobre la referencia a la muerte como un principio de cierre para la "existencia humana" y sobre la relevancia de esa referencia a la hora de pensar una asuncion "autentica" de tal existencia, cfr. Heidegger, M., Sein und Zeit, Max Niemeyer, Tubinga, 2006, [section] 46 y ss.

(10) Cfr. Homero, Hiada I, 93-100.

(11) Sobre la relacion entre la comprension hermeneutica y el Fedro platonico, cfr. las obras de Lledo, E., El silencio de la escritura, Austral, Madrid, 1991, y El surco del , Critica, Barcelona, 1992.

(12) Cfr. Bobes Naves, M. C., Semiologia de la obra dramatica, Taurus, Madrid, 1987, p. 65; Spang, K., Teoria del drama: lectura y analisis de un obra teatral, Eunsa, Pamplona, 1991, pp. 28-29. Todo ello sin perjuicio de las controladas metalepsis o rupturas de marco que puedan llevarse a cabo, haciendo intervenir al publico o haciendo referencias a algun otro elemento de la realidad no-escenica. Estas metalepsis, mas propias del teatro moderno o contemporaneo, pero que ya hallan antecedentes en determinados momentos de la obra de Aristofanes, en cuanto que se entienden como transgresiones de la norma de la autarquia confirman su validez general, del mismo modo que el mentiroso kantiano supone en su conducta la norma de la sinceridad comunicacional.

(13) Tal unidireccionalidad no implica, desde luego, que la relacion Autor-Espectador sea completamente lineal: el proceso creativo tiene siempre en cuenta, a la manera de una anticipacion, el proceso de recepcion. El Autor, ademas, es una categoria que no se agota en el analisis de un Texto; la intertextualidad produce una distancia interna en esa categoria entre el "autor implicito", textualizado en la obra, y el "autor real", al que han de remitirse los distintos "autores implicitos" de sus obras. En cualquier caso, suplanse las carencias del apresurado esquema dada la intencion del articulo. Para un analisis mas complejo del proceso de recepcion, me remito a las obras ya citadas de Bobes Naves y de Spang. (14) Sobre las anticipaciones de la muerte de Socrates, cfr. Clay, D., Platonic questions. Dialogues with the Silent Philosopher, The Pennsilvania State UP, Pennsilvania, 2000, pp. 35 y ss. Sobre rupturas de marco y metalepsis, cfr. Garcia Landa, J. A., Accion, relato, discurso. Estructura de la ficcion literaria, Ediciones Universidad de Salamanca, Salamanca, 1998, p. 307.

(15) Cfr. Diaz Lopez, L., "El Fedro y su escena", Kinesis, 09 (Edi9ao Especial), Julho 2013, pp. 87-98.

(16) Cfr. Halliwell, S., "The Theory and the Practice of the Narrative in Plato" en Grethlein, Rengakos (Ed.), Narratology and Interpretation. The content of narrative form in ancient literature, Walter de Gruyter, BerlinNueva York, 2009, p. 22. El amplio espectro de las interpretaciones que se han dado del Parmenides es un magnifico ejemplo de esta desorientacion hermeneutica: de el se ha dicho tanto que es una exposicion global de todas las posibles posiciones ontologicas como que es una mera practica logico-argumentativa o incluso una gran broma.

(17) No quiero sostener aqui que las doctrinas que aparecen en los dialogos platonicos no correspondan con las doctrinas que sostuvieron los personajes historicos a los que se les atribuye. No entro en esta cuestion, simplemente quiero resaltar la necesidad de contextualizar esas doctrinas a la hora de realizar una interpretacion del dialogo en el que aparecen.

(18) Cfr. Pardo Torio, J. L, La regla del juego. La dificultad de aprender filosofia, Galaxia Gutemberg, Barcelona, 2004, pp. 279-291.

(19) En este sentido, la denominacion de enciclopedias tribales supone una abstraccion interpretativa del contenido enunciativo epistemico que, por lo demas, se halla encabalgado en una tambien inescindible pragmatica ritual que dista mucho de la neutralidad operacional tecnica que presupone tal denominacion. La praxis tecnica y politica que se describe en las epopeyas homericas, por ejemplo, ha de encuadrarse dentro de su propio universo simbolico-conceptual, lo que deberia llevarnos a una meditacion sobre la para nosotros innegable, pero no por ello menos exenta de supuestos, neutralidad tecnica. Tambien el mundo secularizado de nuestra modernidad supone un conjunto de codigos y de esquemas comprensivos, aun cuando, por reaccion a los codigos supersticiosos anteriores, haya podido ser entendido como lo carente de prejuicios. La objetividad cientificotecnica es para nosotros lo neutro pero, en cuanto tal, tiene sus condiciones de produccion y sus presupuestos, que distinguen un enunciado cientifico de uno que no lo es, y desde luego, un contexto politico-social en el que es preciso insertar su vocacion de neutralidad.

(20) Me remito aqui a los analisis de Felipe Martinez Marzoa en sus obras: El saber de la comedia, Antonio Machado Libros, Madrid, 2005, y El decir griego, Antonio Machado Libros, Madrid, 2006.

* Articulo recibido: 15 de noviembre de 2013. Aceptado: 6 de diciembre de 2013.
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Author:Lopez, Lucas Diaz
Publication:Intus-Legere Filosofia
Article Type:Ensayo critico
Date:Dec 1, 2013
Words:5987
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