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The memorization of epitomes in the Epicurean community and the redefinition of philosophical praxis/La memorizacion de las epitomes en la comunidad epicurea y la redefinicion de la praxis filosofica.

La memorizacion de las epitomes en la comunidad epicurea y la redefinicion de la praxis filosofica

1. Introduccion

Por diversas razones (algunas de ellas plenamente justificadas y otras no--como intentare demostrar en las siguientes paginas), el epicureismo ha sido frecuentemente interpretado como una filosofia particularmente poco exigente no solo en cuanto a los requisitos previos que exige de los individuos que quieren iniciarse en el modo de vida epicureo, sino tambien en cuanto al trabajo intelectual que impone sobre sus discipulos. De acuerdo a dicha linea de interpretacion, el fin ultimo de la existencia humana (1) puede ser facilmente alcanzado por cualquier individuo (independientemente de su linaje, genero, situacion socio-economica, o formacion filosofica previa), con solo leer, repetir e incorporar, a traves de un proceso mecanico de memorizacion, un conjunto de principios filosoficos especificos, convenientemente epitomizados por el propio Epicuro en una serie de epistolas y colecciones de sentencias breves.

Los elementos que parecen brindar apoyo a esta lectura son numerosos: la insistencia de Ep. Men. respecto de que no existe una unica edad adecuada para la vida filosofica, sino que todos los momentos de la vida son propicios para tal fin; el caracter expresamente inclusivo de los prefacios que anteceden a las tres epistolas conservadas por Diogenes Laercio; el hecho de que la escuela estuviera abierta a individuos de todo genero y procedencia, lo cual incluia mujeres y esclavos; el estilo llano y poco tecnico de la Ep. Men., asi como de buena parte de las KD y las SV; todos ellos son elementos que han sido o podrian ser presentados como evidencia sobre la que apoyar parcialmente la interpretacion inclusiva del epicureismo delineada mas arriba.

En las paginas que siguen sugerire que existen buenas razones para creer que la pedagogia epicurea se distanciaba en forma sustantiva del panorama sugerido por dicha linea de interpretacion. Intentare, en consecuencia, mostrar la plausibilidad de una linea de lectura alternativa, la cual relega a un segundo plano las practicas de memorizacion y propone reintegrar las epitomes a la dinamica pedagogica propia de la comunidad epicurea.

2. Nussbaum, Cooper y el caracter no filosofico de la praxis epicurea

En analisis ya devenidos clasicos en el horizonte de la discusion acerca de las distintas concepciones helenisticas de la filosofia como forma de vida, Martha Nussbaum y John Cooper han ofrecido sendas lecturas--ambas fuertemente criticas--de la transformacion que el epicureismo produjo en el horizonte de la cultura clasica en cuanto a la definicion de lo que significa la vida filosofica. La lectura de Martha Nussbaum, la cual pretende traer a la luz la singularidad del epicureismo a traves del contraste con la posicion peripatetica, parte de la constatacion de una concepcion esencialmente instrumental de la razon en el seno del epicureismo. Ahora bien: ?a que se opone, que significa exactamente, y que consecuencias tiene, al interior de la filosofia, una abordaje tal del concepto de razon? Dicha concepcion supone, en primer termino, concebir a la razon y a los argumentos racionales como esencialmente subordinados al fin de la eudaimonia y reducidos a meros medios:

"Un argumento es [...] una especie de droga. Si hubiese existido algo que produjese amnesia o alguna otra droga psicotropica para las falsas creencias, no hay razones para pensar que Epicuro no la habria usado [...]. La terapia debe seguir su arduo y dificil curso a traves de la argumentacion solo porque dicha droga no existe." (NUSSBAUM, 1993, p. 52-53)

El horizonte contra el cual se recorta esta caracterizacion negativa es evidentemente la concepcion clasica de la razon como una dynamis dotada de valor en si misma, una dimension especifica que representa el mejor aspecto de los seres humanos y cuyo desarrollo los acerca a la divinidad; por ultimo, y por todo lo anterior: una via de acceso privilegiada a la verdad y a la eudaimonia. De acuerdo a Nussbaum, este destronamiento de la razon del lugar en el que la tradicion platonico-aristotelica la habia emplazado conduce, por un lado, a pisotear la dignidad de la tarea filosofica racional y a llevarse por delante los principios eticos esenciales sobre los que deberia descansar el dialogo filosofico (tal como entiende a esto ultimo la autora, inspirandose, cuestionablemente (2), en la concepcion aristotelica de la filosofia (3)); por otro lado, equivale a ubicarse literalmente por fuera de los limites disciplinares de la filosofia: "Si nosotros [...] sentimos que hay algo bastante extrano en el hecho de llamar a la totalidad de este intercambio terapeutico filosofia, y a sus instrumentos argumentos, no estariamos equivocados" (Nussbaum, 1993, p. 52).

Siguiendo los pasos de Nussbaum, aunque sin llegar al extremo de anatematizar a la filosofia epicurea, John Cooper ha ofrecido una lectura critica de las consecuencias que posee en el epicureismo la concepcion instrumentalista de la razon en cuanto a la actividad estrictamente filosofica que la escuela demanda del discipulo:

"With his reduced and modest conception of reason, he [Epicurus] could make no special place within the best life for the practice of philosophizing, of philosophical thinking and understanding, as something to be prized as part of our highest good. Reason was valuable simply because of how it enabled us to get around more effectively in the world, and for figuring out [...] how we should organize and lead our own lives, in view of what we can learn from our sensory experience and innate patterns of feeling. But its value was wholly instrumental. [...] Thus the Epicurean way of life, a distinctive and even socially prominent way of living for several centuries after Epicurus's death, depended crucially upon his own philosophical arguments and conclusions [...]. But it did not require a full mastery of those, as a prerequisite to living the Epicurean life of virtue and happiness. [...] So long as one kept a grasp of the fundamental doctrines of Epicurean theory well fixed in one's memory, one could live virtuously and happily on the basis of the knowledge that that organized set of memories would provide. Thus the Epicurean life [...] did not make the active engagement in philosophical study and inquiry itself in any way an essential part of the best life." (COOPER, 2012, p. 228-229)

La pregunta que subyace a esta caracterizacion es la siguiente: ?cuanto "trabajo filosofico" demanda la vida epicurea? La respuesta de Cooper es sencilla: poco y nada; "The Epicurean life, however much grounded in the results of philosophical analysis and argument [...] cannot be said to involve, in any essential way, the practice of philosophy" (Cooper, 2012, p. 276). La distancia con la tradicion platonico-aristotelica, y aun con su rival en el campo de batalla, el estoicismo, no podia ser mayor, y es alli, de acuerdo a Cooper, donde reside la clave de su caracter inclusivo.

3. Asmis y la educacion basica

En un intento interesante por reconstruir las lineas de lo que (de acuerdo a la terminologia de la autora) constituiria la educacion epicurea basica, Elisabeth Asmis propuso distinguir entre dos niveles de formacion al interior de un circulo epicureo: una educacion basica, destinada a discipulos que recien se inician, y una educacion avanzada, dirigida a los discipulos que ya hubieran incorporado en forma solida y sistematica las doctrinas epicureas. La educacion basica, de acuerdo a la autora, se sostenia fundamentalmente sobre dos pilares: la memorizacion y la tutoria personalizada. Ademas de la ausencia de una lectura negativa del epicureismo, lo que distingue a la lectura de Asmis respecto de la de Cooper y Nussbaum consiste en que resalta la dimension no necesariamente pasiva de las practicas de memorizacion: repetir y memorizar las epitomes epicureas no significa necesariamente incorporar en forma automatica un conjunto de doctrinas aceptadas criticamente. Epicuro pretende, en efecto, que el discipulo verifique la articulacion y concatenacion entre los argumentos ofrecidos en las epitomes, lo cual convierte a la memorizacion de las doctrinas principales no en una mera aceptacion acritica sino mas bien en el simple y comprensible acto de confiar a la memoria aquellos conclusiones a las que uno ha arribado racionalmente (con la ayuda de otro (4)).

A pesar de la luz positiva que arroja sobre la complementariedad entre los procesos de memorizacion y de verificacion de las doctrinas transmitidas por el maestro, la lectura de Asmis, retorna (quizas involuntariamente) sobre el modelo tradicional de interpretacion de las practicas epicureas de memorizacion, y sugiere entender las epitomes como "credos o catecismos":

"When memorizing the text, the student internalizes Epicurus' imperatives as directives addressed by herself to herself. She appropriates the doctrines in this way as a personal creed or catechism. Just as though she were reenacting a dramatic scene, she tells herself, as well as her companion, that she must believe what Epicurus has propounded. She is part of a chorus of believers, all of whom appropriate Epicurus' doctrines as a personal standard of conduct." (ASMIS, 2001, p. 220)

Este tipo de escena parece cuadrar adecuadamente no solo con el estilo de Ep. Men., sino tambien con la estructura de KD y SV, las cuales representan simples colecciones de sentencias de mayor o menor extension, profundidad y amplitud tematica (5). Pero si esto es asi, es decir, si Ep. Men., KD y SV fueron escritas para ser incorporadas por el discipulo a traves de la mera repeticion, ?en donde reside el caracter "no pasivo" que Asmis intentaba rescatar de las practicas de memorizacion? A pesar del cambio de enfoque que la autora pretende ofrecer de dicha dinamica, su lectura permanece dentro del horizonte tradicional expresado en forma radical por Nussbaum y Cooper, y las razones de que esto sea asi proceden, segun sugerire, de concebir al conjunto total de las epitomes conservadas como obras autonomas (6).

La importancia de analizar los obstaculos que encuentra la lectura propuesta por Nussbaum, Cooper y Asmis (lectura a la que denominare, por cuestiones de brevedad, NCA), trasciende a dichos autores, dado que dicha lectura de la pedagogia epicurea se encuentra, de modo mas o menos inconsciente, en la base de buena parte de las interpretaciones clasicas y contemporaneas del epicureismo (7), y es en virtud de ello que su plausibilidad merece ser analizada. Esto ni significa, desde ya, que NCA represente un muneco de paja: los pasajes que he citado de la interpretacion de Cooper y Nussbaum son solo una pequena muestra de lo que he definido como esencial a NCA, y la interpretacion de la pedagogia estoica en terminos de pasividad y memorizacion es absolutamente estructural a la mirada ofrecida por ambos autores. El caso de Asmis, como he senalado, es distinto solo parcialmente: en la medida en que la autora aspira a rescatar las practicas de la memorizacion del pozo de la pasividad, su analisis de la educacion basica trae a la luz un elemento relevante y completamente desatendido por Cooper y Nussbaum, a saber, la exigencia, por parte del propio Epicuro, de que el discipulo reconstruya por si mismo las argumentaciones que llevaron al maestro a arribar a determinadas conclusiones; luego de analizar dicha exigencia y como se suponia que el discipulo debia ponerla en practica, Asmis recae, no obstante y aun en contra de su intencion declarada, en una interpretacion que asigna al individuo un rol absolutamente pasivo en relacion con el aprendizaje de los principios epicureos.

4. ?Quien es el destinatario de la epitomes?

A fin de evaluar la plausibilidad de NCA como interpretacion de la dinamica pedagogica epicurea, podemos abordar el problema de las epitomes desde dos perspectivas que se hallan, al menos hasta cierto punto, en abierta tension: podemos, por un lado, atender a los prefacios de las epistolas preservadas por Diogenes Laercio (dado que es alli donde Epicuro aborda explicitamente la pregunta acerca de a quien se hallan dirigidos dichos escritos), o podemos, de modo complementario, relevar las doctrinas especificas contenidas en tales obras.

La primera perspectiva nos provee de un conjunto de evidencia a primera vista relativamente clara:

T1 "[a] Para quienes no pueden [...] examinar con precision ([phrase omitted]) cada uno de nuestros escritos acerca de la naturaleza, ni tampoco estudiar ([phrase omitted]) los libros mayores de los que los constituyen, he preparado yo mismo un resumen de la exposicion de conjunto, a fin de que, al menos, puedan retener en la memoria los principios mas importantes de modo suficiente para que sean capaces de socorrerse a si mismos en cualquier oportunidad con las reglas fundamentales, en cuanto se apliquen ([phrase omitted]) a la teoria de la naturaleza. [b] E incluso aquellos que han progresado bastante en el estudio de las obras enteras ([phrase omitted]) conviene que memoricen el esquema basico de toda la doctrina, reducido a sus lineas esenciales. Porque a menudo necesitamos de la vision de conjunto, y no tanto de la pormenorizada." (Ep. Hdt. 35-36 (8))

T2 "[En tu carta] te esforzabas con plena conviccion en rememorar aquellos razonamientos que conducen a una vida feliz. Y me pedias que te enviara un resumen, breve y de conjunto ([phrase omitted]), acerca de los fenomenos celestes para guardarlo facilmente en tu memoria ([phrase omitted]). Pues lo que hemos escrito en otros textos son temas dificiles de memorizar ([phrase omitted]), aunque, segun decias, los tienes de continuo en tus manos. [...] Esos apuntes seran utiles tambien para otros, sobre todo a los que recientemente han tomado gusto a la autentica ciencia de la naturaleza ([phrase omitted]) y a quienes queda poco tiempo libre fuera de las obligaciones de la vida. Aprende pues bien estas cosas, y reteniendolas en la memoria precisamente repasalas junto con las demas ensenanzas que hemos mandado en el breve compendio que hemos enviado a Herodoto." (Ep. Pyth. 84-5)

Si atendemos a estos pasajes, se hace evidente que Epicuro distingue, en terminos generales, entre dos grupos de destinatarios: por un lado, aquellos que (como Pitocles) "se encuentran ya suficientemente avanzados en el estudio" de la doctrina epicurea; por otro, "quienes no pueden [...] examinar con precision cada uno de [los escritos de Epicuro] acerca de la Naturaleza, ni tampoco estudiar por entero los libros mayores de los que los constituyen" (Ep. Hdt.), o, alternativamente, "recientemente han tomado gusto a la autentica ciencia de la naturaleza, y [...] a quienes queda poco tiempo libre fuera de las obligaciones de la vida" (Ep. Pyth). Ahora bien: ?podemos suponer, como han hecho numerosos comentaristas, que el segundo grupo incluye individuos con escasa o nula formacion filosofica especifica, incluyendo individuos que se aproximan quizas por primera vez a la filosofia epicurea? Uno de los cuatro casos contemplados en este segundo grupo parece confirmar que es asi, a saber, el de aquellos a quienes las actividades de la vida cotidiana dejan poco tiempo libre (o nulo, segun algunas interpretaciones) (9). Los tres casos restantes, sin embargo, sugieren lo contrario, en tanto implican efectivamente un contacto con la filosofia epicurea que trasciende a las epitomes, a saber, individuos que efectivamente se dedican al estudio de la naturaleza (aunque desde no hace demasiado tiempo o invirtiendo en ella no demasiado tiempo) e individuos que estudian las obras tecnicas, pero no con la profundidad con la que lo hacen los discipulos avanzados.

Se podria objetar, no obstante, que esta conclusion depende de una interpretacion debatible de ciertos terminos problematicos: ?alude [phrase omitted] aqui, por ejemplo, al acto de "examinar en detalle", "estudiar en profundidad", o simplemente al acto de "hojear" una obra extensa, sin detenerse demasiado en el analisis de su contenido? Que optemos por una u otra alternativa (ambas contempladas por la tradicion anterior a Epicuro) representa una diferencia decisiva, en la medida en que nos vemos forzados a elegir entre un individuo que ni siquiera ha ojeado por arriba las obras tecnicas, o uno que no las ha estudiado en detalle, pero que al menos las ha estudiado. No podemos, hasta donde puedo ver, resolver este problema sin salirnos de los prefacios, y considero que la unica forma de inclinar la balanza hacia alguno de los dos extremos consiste en atender a las objeciones que surgiran al considerar la segunda perspectiva.

Desde la perspectiva de los prefacios, no obstante, caben senalar dos dificultades adicionales. La primera consiste en que el hecho de aspirar a resolver el problema de la plausibilidad de NCA apelando a los prefacios de las tres epistolas requiere desentenderse del hecho de que NCA pretende englobar la totalidad de las epitomes, incluyendo las KD y SV, y no poseemos ninguna declaracion por parte del compilador de ambas colecciones respecto de cual suponia que fuera su funcion pedagogica especifica en tanto epitomes. En otras palabras: aun cuando pudieramos tomar por definitivas las palabras de Epicuro respecto de quien es el destinatario de las epistolas, nada nos dice esto de la funcion de KD y SV, las cuales figuran tan prominentemente en NCA como las epistolas. La segunda dificultad es de orden hermeneutico: ?porque deberiamos creer en la palabra de Epicuro en cuanto a los destinatarios de las epitomes? Esta pregunta puede parecer hasta cierto punto curiosa, en la medida en que supone cuestionar las declaraciones expresas de un autor respecto del destinatario de su propia obra. Creo, no obstante, que el abordaje de la segunda perspectiva (seccion 6) hara evidente la legitimidad de tal cuestionamiento: como veremos en la siguiente seccion, en efecto, aun cuando interpretasemos que Epicuro esta siendo particularmente inclusivo en los pasajes iniciales de las epistolas y afirmando que la comprension de las epitomes no requiere una formacion filosofica especifica o profunda, el cuerpo de las doctrinas expuestas en dichas obras parece sugerir lo contrario. Esto nos enfrenta al problema de como interpretar, si lo anterior es correcto, las palabras iniciales de Epicuro. Creo, no obstante, que este problema puede ser resuelto con relativa facilidad si lo abordamos desde una perspectiva pedagogica y si interpretamos las secciones iniciales de las epistolas como dispositivos protrepticos, es decir, como pasajes destinados a estimular en el lector no solo el deseo sino tambien la confianza requerida para emprender un camino fuertemente revisionista como el epicureo. No creo que existan grandes riesgos en proponer, en pocas palabras, que las epitomes no son obras suficientes en si mismas para alcanzar la eudaimonia, aun cuando su autor las presente como tales en su pretension de ampliar el destino de su mensaje filosofico (como lo denomina Spinelli (10)).

6. ?Son memorizables las epitomes epicureas?

Por las razones que acabo de indicar, podemos poner entre parentesis momentaneamente las palabras del propio Epicuro en cuanto al destinatario de sus epitomes y abordar el problema desde una segunda perspectiva, a saber, desde la pregunta acerca de las doctrinas efectivamente contenidas en dichas obras. En relacion con esta pregunta, una lectura rapida de las epitomes conservadas obliga a distinguir entre dos grandes grupos de textos, a saber, aquellos que exponen ciertos principios doctrinales acompanandolos de las argumentaciones sobre las que tales principios descansan, y aquellos que se limitan a presentar los principios en forma aislada. Al primer grupo corresponden las tres epistolas preservadas por Diogenes Laercio o, si somos algo mas exigentes en cuanto a que consideramos como argumento probatorio, las Ep. Hdt. y Ep. Pyth. (11); las obras restantes (KD y SV o, alternativamente, KD, SV y Ep. Men.) constituyen el segundo grupo. Si pretendemos evaluar la adecuacion de la lectura de NCA, es evidente que es este segundo grupo el mas relevante, en la medida en que es el (unico) que se adecua a la dinamica pedagogica que NCA asignan al epicureismo, a saber: memorizacion repetitiva y mecanica de principios asumidos sin mas como verdaderos y como garantia del acceso a la eudaimonia.

Ahora bien: ?como debemos interpretar la ausencia--al interior de dichas epitomes--de argumentaciones destinadas a ofrecer evidencia en favor de lo enunciado? Dos alternativas parecen relevantes: o bien Epicuro consideraba que la simple repeticion y memorizacion de las doctrinas alli esbozadas equivalia--como sugiere Nussbaum--al ejercicio filosofico mismo, o bien daba por supuesto que el alumno habria de encontrar las demostraciones correspondientes a cada principio en otro lugar, i.e., fuera de las epitomes. La primera alternativa (que es precisamente la lectura favorecida por NCA) enfrenta dos dificultades, a mi juicio, decisivas: la primera de ellas consiste en que las unicas maximas realmente memorizables que encontramos en la obra que se ha preservado de Epicuro son aquellas contenidas en SV. Creo que un par de ejemplos sera suficiente para percibir que las mismas efectivamente pueden haber sido concebidas para la memorizacion, fundamentalmente porque, como senala Romaschko, poseen una extension que favorece su preservacion en la memoria y caracteristicas tipicas de la sabiduria tradicional y popular (tales como el paralelismo, las construcciones antiteticas, o los juegos de palabras (12)):

"Si nos privamos de la vista, de la conversacion y del trato continuado, la pasion amorosa se desvanece." (SV 18; trad. Jufresa)

"Ni los temerarios ni los cobardes deben considerarse dignos de la amistad; pues, por amor de la amistad, tambien hay que arriesgar la amistad." (SV 28; trad. Jufresa)

"El nacimiento del mayor bien y la liberacion del mal se dan al mismo tiempo." (SV 42; trad. Jufresa)

El problema con la lectura propuesta por NCA se hace inmediatamente evidente: si la hipotesis de que la pedagogia epicurea operaba sobre la memorizacion de ciertas maximas elementales solo parece cumplirse en una de las cinco epitomes preservadas (y justamente aquella cuya autoria global ha sido mas fuertemente cuestionada), queda por explicar que lugar asumia el resto de la epitomes, las cuales no parecen en absoluto haber sido pensadas como material de memorizacion (13). En otras palabras, a pesar de que pretende dar cuenta de la totalidad de las epitomes, solo una de ellas parece ser conciliable con la dinamica que dicha linea de lectura propone.

Se podria objetar, no obstante, que el resto de las epitomes tambien pueden haber sido pensadas para ser memorizadas a traves de la repeticion sistematica y disciplinada. Para comprobar que esto no puede haber sido asi, creo que alcanza con senalar, a modo de ejemplo, la triparticion de los deseos sintetizada en Ep. Men. 127-128, o cualquiera de las maximas conservadas en KD. Tomemos, a modo de ejemplo, KD 37:

"De las leyes establecidas tan solo la que se confirma como conveniente para los usos del trato comunitario posee el caracter de lo justo, tanto si resulta ser la misma para todos como si no. Si se establece una ley, pero no funciona segun lo provechoso al trato comunitario, esta no posee ya la naturaleza de lo justo. Y si lo conveniente segun el derecho cambia, pero durante algun tiempo esta acorde con nuestra prenocion de lo justo, no por ese cambio es durante ese mismo tiempo menos justo para quienes no se confunden a si mismos con palabras vanas, sino que atienden sencillamente a los hechos reales." (KD 37)

Aun si supusieramos que las capacidades de memorizacion de un sujeto en la antiguedad clasica superaban ampliamente las nuestras (fundamentalmente a causa de hallarse todavia en la transicion de una cultura oral a una escrita y por hallarse habituado a memorizar desde la infancia las obras de Homero y Hesiodo), aun en tal caso cabe la siguiente objecion: ?de que le serviria al discipulo, al momento de tomar una decision que involucre cuestiones relativas a la justicia, la memorizacion y posterior recoleccion de una sentencia compleja como la contenida en KD 37? Haciendo a un lado la extension de la sentencia, el problema decisivo es evidentemente la complejidad de la misma, la cual obliga a todas luces, segun sugiero, a asumir que Epicuro presuponia que la lectura de dicha sentencia se enmarcaria en un contexto doctrinal mas amplio. Suponer, por el contrario, que Epicuro asumia KD 37, 38 o 39 o aun la celebre SV 40, por ejemplo, como dispositivos disenados para ser incorporados a traves de la mera repeticion en voz alta, presupone un lector particularmente sumiso y pasivo, pero al mismo tiempo, y esto es lo mas problematico, dotado de una sorprendente inteligencia y una capacidad asombrosa para memorizar y traducir en accion una cantidad importante de maximas en muchos sentidos incomprensibles aun para los academicos especializados (14). El caracter cuestionable de dicha alternativa se ve reforzado, curiosamente, por un elemento ya senalado anteriormente, a saber, el caracter fuertemente inclusivo que NCA atribuye a la filosofia epicurea, caracter que deberia conducirnos a admitir que un esclavo o un individuo con escasa o nula formacion filosofica se deberia hallar en condiciones de acceder a la eudaimonia a traves de la repeticion y memorizacion mecanica de sentencias como KD 37 o de las extensas exposiciones relativas a los movimientos atomicos que encontramos en Ep. Hdt.

6. Las reintegracion de las epitomes a la dinamica comunitaria y la definicon epicurea de la filosofia

Como ha sido reconocido por la propia Martha Nussbaum, la idea de una internalizacion esencialmente pasiva y cuasi-mecanica de los principios centrales del epicureismo se vuelve sumamente dificil de articular con la definicion que Sexto Empirico atribuye a Epicuro de la filosofia como "una actividad que produce la buena vida por medio de argumentos y discusiones" ([phrase omitted]) (15). Nussbaum supone que esta dificultad es superable asignando al epicureismo una concepcion extremadamente debil de las nociones de argumento, dialogo y filosofia (una conclusion que Cooper probablemente no tendria problemas en compartir). No creo, personalmente, que esta sea la unica alternativa. Considero, por el contrario, que es posible arribar a una conclusion enteramente distinta y que trae a la luz la singularidad y la riqueza de la concepcion epicurea de la filosofia. Para hacerlo debemos, no obstante, abandonar la imagen de las epitomes como obras autonomas o auto-subsistentes y reintegrarlas a la dinamica de la comunidad epicurea. Buena parte de las razones para hacerlo ya han sido expuestas, y solo cabe ofrecer algunos elementos complementarios que nos ayudaran a componer una definicion de la vida filosofica epicurea que, como veremos, se aleja sustantivamente de la ofrecida por NCA.

El primer elemento a tener en cuenta consiste en el hecho de que, en linea con la concepcion pedagogica general del epicureismo, las epitomes no constituian textos de libre circulacion en la polis--o, cuanto menos, no parecen haber sido pensadas expresamente para cumplir tal funcion. Esto no significa que la circulacion de dichas obras estuviera explicitamente censurada por el propio Epicuro (no tenemos, al menos, ninguna evidencia que apoye tal alternativa), sino mas bien que parecen haber sido pensadas como textos estructuralmente ligados al marco especifico de la comunidad epicurea (16). El destino de las epitomes, si esta suposicion es correcta, consistia en ser estudiadas en forma detenida por los discipulos en el seno de una comunidad de aprendizaje (ya sea bajo la guia de un tutor especifico, como sugiere convincentemente Asmis, o bajo una modalidad mas casual), y es ese horizonte el que ponia a disposicion del discipulo las argumentaciones que respaldaban las doctrinas expuestas en forma sintetica en las epitomes (17). Ya sea que se tratara de una obra destinada a servir de "guia de lectura" de las obras tecnicas (18) o de una obra de caracter practico cuya comprension profunda requeria de explicaciones complementarias (que el individuo debia buscar o bien en las obras tecnicas o bien en el dialogo con los discipulos mas avanzados), el rasgo comun a las cinco epitomes epicureas que se han conservado consiste, de esta forma, en que ninguna de ellas puede ser comprendida ni como una obra autonoma ni, en consecuencia, como una obra cuya memorizacion fuera suficiente para alcanzar la eudaimonia.

Que esto es asi se hace evidente si articulamos los siguientes tres factores, dos de ellos ya mencionados: en primer lugar, las epitomes epicureas no constituyen obras facilmente memorizables (a excepcion de un subconjunto de KD y SV) (19); en segundo lugar, aun en el caso de que el discipulo pudiera efectivamente memorizarlas, nada habria ganado en relacion con su aspiracion a llevar una buena vida, dado que el pasaje de la lectura a la accion requiere de una comprension sumamente profunda del significado y las consecuencias de las doctrinas epicureas--muchas de ellas fuertemente contraintuitivas y abiertamente opuestas a las normas tradicionales de la comunidad ateniense. El tercer factor a tomar en cuenta surge a la luz si nos preguntamos lo siguiente: ?Que tipo de doctrinas hallamos resumidas en las epitomes epicureas (y, por ende, de acuerdo a NCA, que tipo de doctrinas deberia memorizar el discipulo)?

En lineas generales, las epitomes contienen tres grandes grupos de doctrinas: a) principios generales relativos a los conceptos de deseo, placer y dolor; b) consideraciones relativas a la divinidad, la estructura del cosmos, y (el origen de) los principios eticopoliticos que rigen la sociedad; c) reflexiones relativas a los miedos y deseos que Epicuro percibia como frecuentes en su epoca (obsesion por las riquezas y el honor, temor a la mala reputacion, temor a los castigos divinos, etc.). Esta clasificacion requiere, desde ya, una aclaracion importante, a saber, que el grupo de consideraciones contenidas en (b) se halla subordinado funcionalmente a las reflexiones contenidas en (c): si Epicuro decide abordar el problema de la justicia, de los castigos divinos o de ciertos fenomenos meteorologicos, esto se debe a que considera que tales conceptos forman parte de, y son necesarios para comprender adecuadamente los miedos y esperanzas que estadisticamente pueblan la mente de sus contemporaneos (20). (Esto se explica, adicionalmente por el caracter marcadamente pragmatico de la filosofia epicurea, la cual asume que la reflexion en torno a una problematica determinada se justifica unicamente por su contribucion al telos ultimo (21)). Mas alla de esto, sin embargo, lo destacable no es lo que diferencia a los tres grupos de reflexiones, sino lo que ninguno de ellos incluye, a saber, reglas rigidas de conducta (22). Contrariamente a lo que NCA parecen suponer, las epitomes epicureas no ofrecen en modo alguno guias explicitas y mecanicas para la accion, cuya memorizacion resultaria suficiente para determinar una linea de accion por parte del discipulo. El objetivo de dichas obras, por el contrario, consiste en ofrecer toda la informacion que Epicuro considera que el individuo necesariamente debe tener a la mano al momento de tomar una decision (23)--decision que debe fundarse, en ultima instancia, en un calculo hedonistico.

Si esto es asi, si lo que las epitomes contienen es la informacion relevante para la toma de decisiones adecuadas y efectivamente conducentes al telos ultimo, esto significaria que aun cuando la tarea del discipulo consistiera en memorizar dicha informacion, ni siquiera en tal caso podriamos ubicarlo en un lugar de absoluta pasividad, dado que esa informacion debe ser integrada al acto de la decision, debe ser sopesada, integrada y aplicada al contexto especifico que se abre ante el. Sugiero, no obstante, que lo que el epicureismo exige y espera del discipulo es una actitud mucho mas activa que esa: de lo que se trata no es de repetir mecanica e inalteradamente un catecismo sagrado, sino de comprender con exactitud la informacion presentada por las epitomes, meditar sobre ella y comprender que es lo que significa especificamente, que tipos de consecuencias se siguen de la misma y que tipo de actitudes presupone de nuestra parte (24). Pero esta tarea, y he aqui lo decisivo, no puede ser emprendida mediante el abordaje aislado de las epitomes, sino que presupone la incorporacion de informacion exterior a las mismas, la cual habra de provenir de la lectura y estudio detallado de obras tecnicas como el De natura, o del dialogo con el maestro, con el tutor asignado (en caso de que tal figura realmente refleje un rol especifico de la institucion epicurea) o simplemente con los discipulos mas formados con los que convive en el Jardin. El parrafo que clausura la epistola a Pitocles (uno de los pasajes mas frecuentemente desatendidos por los comentaristas) presenta el problema bajo una luz particularmente clara:

"Recuerda, Pitocles, todas estas cosas. Y en general superaras el mito y podras conocer las cosas de esta clase y las parecidas. Dedicate sobre todo a la ciencia de los principios y del infinito y ala teoria sobre las cosas de ese nivel, y aun mas a las de los criterios de verdad y de los sentimientos, y al motivo de que examinemos estas cosas. Al examinar precisamente ([phrase omitted]) esas cosas podras contemplar a la vez facilmente las causas de los fenomenos particulares. Y los que no se esfuercen por ello ([phrase omitted]) ni siquiera podran entender eso correctamente ([phrase omitted]) ni lograran alcanzar aquello en vista a lo cual debemos emprender la teoria ([phrase omitted]). (Ep. Pyth. 116)

Si "aquello por lo cual se debe practicar su estudio" es la eudaimonia (y no parece haber otra alternativa de lectura), NCA recibe un nuevo golpe, a mi juicio ya mortal: [phrase omitted] es condicion necesaria (y, presumiblemente, suficiente) para el acceso a la eudaimonia. Sostener, frente a esto, que "la practica y la repeticion deben suplir la labor de la razon dialectica" (Nussbaum, 1993, p.56), o que la memorizacion ha devenido "el metodo basico de adquirir conocimiento filosofico" (Asmis, 2001, p.223) no puede representar, en consecuencia, mas que una peticion de principio.

Antes de finalizar, y a fin de comprender la redefinicion especifica que el epicureismo opera con todo esto en cuanto al significado de la vida filosofica, podemos preguntarnos (parafraseando el articulo clasico de Kerferd en relacion con el estoicismo (25)) que es lo que sabe el sabio epicureo. En terminos sencillos, podemos decir que lo que el sabio epicureo sabe es como realizar correctamente el calculo hedonistico al que, de acuerdo al epicureismo, cada situacion nos enfrenta--un calculo que, para ser realizado correctamente, presupone la comprension profunda de cierto cuerpo de conocimientos. Y es alli (en la respuesta al "know that" requerido por el "know how") en donde las epitomes, las obras tecnicas y la interaccion filosofica con la comunidad epicurea revelan su papel esencial a la tarea filosofica.

Si esto es asi, es decir, si la filosofia consiste en la practica cotidiana de calcular el curso de accion optimo (considerado desde una perspectiva hedonista), la filosofia epicurea o, cuanto menos, la practica filosofica definida por el epicureismo, deviene un buena medida una techne. Lo decisivo, no obstante, es que esta techne se construye necesariamente sobre una episteme, a saber, sobre la comprension profunda y sistematica de los principios filosoficos que dan cuerpo a la teoria epicurea en su totalidad. Si esto no alcanza para cumplir con los requisitos que Nussbaum y Cooper exigen para que un cierto corpus teorico (y las practicas que del mismo se derivan) sean considerados como filosofia, entonces probablemente la filosofia helenistica en su totalidad deberia buscar asilo en otras Facultades.

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DOI: https://doi.org/10.14195/1984-249X_21_4

Bibliografia

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Entregado en Diciembre (2015) aceptado para publicacion en Marzo, 2016

Rodrigo Braicovich--Universidad Nacional de Rosario (Argentina)

rbraicovich@gmail.com

(1) Cual sea exactamente el fin ultimo para el epicureismo ha sido historicamente motivo de fuertes controversias: en lineas generales, tres alternativas principales han sido defendidas, cada una de las cuales afirma respectivamente que el fin ultimo es a) el placer katastematico de la ataraxia (ausencia de perturbaciones animicas) y la aponia (ausencia de dolor corporal); b) el placer kinetico que se sigue de la conciencia de estar libre de perturbaciones; c) la variacion y maximizacion de los placeres kineticos. El problema, no obstante, es absolutamente secundario para mi argumento general: de lo que aqui se trata es de definir cuales son las condiciones de acceso al telos ultimo, sea como sea que Epicuro lo defina.

(2) Para una critica de la arbitrariedad implicita en atribuir dichos presupuestos a Aristoteles, cf. Mitsis, 2007.

(3) Cf. Nussbaum, 1993, p. 51-80.

(4) Asmis reconoce que existe un grado importante de pasividad en el hecho de que el epicureismo parece dar por supuesto que el discipulo debe seguir el mismo camino argumental que Epicuro, en cuyo caso el objetivo deviene simplemente confirmar la correccion del argumento, pero no investigar vias alternativas de argumentacion. (Cf. Asmis, 2001, p. 217-219). Si bien la observacion de Asmis es correcta y atendible, la autora parece suponer--en forma analoga a Nussbaum--que el epicureismo representaria, en este sentido especifico, una anomalia en el horizonte de las instituciones clasicas, lo cual, como Mitsis ha sugerido, representa una verdadera peticion de principio: suponer, en efecto, que la dinamica pedagogica de la Academia, el Liceo o la Stoa representarian alternativas menos dogmaticas que la epicurea requeriria de evidencia textual que, si existio, no se ha conservado. Cf. Mitsis, 2007. Respecto de la posibilidad del disenso al interior de la escuela epicurea, cf. Erler, 2011 y 1996; para el periodo posterior a la primera generacion de epicureos, cf. Armstrong, 2008, p. 82-89.

(5) Para una comparacion sucinta de las diferencias estilisticas entre ambos compendios, cf. Romaschko, 1996.

(6) No es casual, en este sentido, que asi como Nussbaum (1993, p. 56) consideraba que para el epicureismo "la practica y la repeticion deben suplir la labor de la razon dialectica", Asmis (2001, p. 223) sugerira que la memorizacion es "el metodo basico de adquirir conocimiento filosofico".

(7) Para un caso paradigmatico reciente, cf. Spinelli, 2012.

(8) Aqui y en lo sucesivo, cito, con modificaciones menores, de acuerdo a la traduccion de Garcia Gual, 2007.

(9) Podriamos suponer que el "tiempo" del que carecen es del "tiempo necesario para dedicarse a un estudio profundo de las obras tecnicas" o, en terminos generales, del "tiempo requerido para devenir un discipulo avanzado"--una alternativa que el contexto no parece clausurar. No creo, sin embargo, que sea necesario forzar la lectura en esa direccion: como veremos inmediatamente, el caracter inclusivo de los prefacios no corrobora en absoluto los presupuestos de NCA.

(10) Cf. Spinelli, 2012, p. 27.

(11) Es frecuente entre los comentaristas, en efecto, proponer una diferenciacion marcada entre dichas epistolas y Ep.Men., fundamentalmente en razon de la tematica abordada por esta ultima y en razon del estilo en el que ha sido compuesta. Cf., a modo de ejemplo, Garcia Gual, 2002, p. 137-140; De Witt, 1937.

(12) Cf. Romaschko, 1996, p. 266-267.

(13) Que Epicuro declare explicitamente en el prefacio a cierta epitome que los principios alli expuestos deben ser conservados en la memoria no significa necesariamente que para lograr ese objetivo dichos principios deban ser memorizados a traves de un practica mecanica de repeticion. Sugiero, por el contrario, que la memorizacion de los principios es un resultado, y no un instrumento: si el discipulo dedica su tiempo a la meditacion y reflexion acerca del significado profundo de las doctrinas contenidas en las epitomes, la mismas lograran acceder a su memoria y habran de acompanarlo (como sintesis y coronacion de un argumento desplegado en su momento por el propio individuo) en cada decision que enfrente.

(14) Cf., a modo de ejemplo, las controversias a las que ha dado lugar KD 31-38 respecto de la concepcion especifica de justicia que estaria alli en juego: Vander Waerdt, 1987; Alberti, 1995; Armstrong, 1997. Cf. asimismo la sugerencia de Michael Erler de leer la obra del epicureismo italiano (particularmente de Filodemo) como un proyecto destinado a calmar la ansiedad del discipulo ante las dificultades propias de los textos epicureos, aun de las epitomes--abordaje que Erler ha bautizado ingeniosamente como "philologia medicans". Vid. Erler, 1996.

(15) Sexto Empirico, M XI.169; U 219. Cf. Nussbaum, 1996, p. 115.

(16) Independientemente de la funcion especifica cumplida por las epitomes, toda la evidencia preservada sugiere que los epicureos, al menos durante el periodo inicial de la escuela, no concibieron la posibilidad de una formacion filosofica de ningun tipo por fuera de los limites de la comunidad epicurea: la formacion filosofica se producia en la comunidad y a traves de la interaccion con sus miembros.

(17) Para la articulacion entre Ep. Hdt. y Ep. Pyth., por un lado, y De natura, por otro, cf. Sedley, 1998, p. 94-132.

(18) Una linea de lectura analoga fue sugerida hace ya casi un siglo por De Witt, quien propuso abordar Ep. Hdt. y Ep. Pyth. como textos destinados a servir de "hoja de ruta" de la extensa y sumamente tecnica obra magna de Epicuro, el De natura. Prestando especial atencion a los prologos de ambas epistolas, De Witt concluyo que la formacion filosofica se producia, al interior de los circulos epicureos, mediante la interaccion circular e incesante entre las epitomes y la obra tecnica, lo cual ponia a ambas obras en una relacion de mutua dependencia: las epitomes no podian ser comprendidas por si mismas, pues requerian del complemento de la obra tecnica; y la obra tecnica requeria una guia de navegacion que permitiera al individuo no perder el rumbo en cuanto al objetivo ultimo que la reflexion "fisiologica" debia perseguir. (Cf. De Witt, 1937). De Witt ofrecia, es cierto, una datacion especifica y controversial de la obra de Epicuro (Ep. Men., De natura, Ep. Hdt., Ep. Pyth.), ordenamiento que ha sido cuestionado, entre otros, por Sedley (1998, p. 128-133), quien sugiere que las dos ultimas epistolas fueron escritas en forma paralela a De natura. Por razones distintas, la datacion temprana que De Witt asignaba a Ep. Men. tambien ha sido cuestionada por Hessler (2011), quien propone asignarle una fecha posterior al traslado de Epicuro a Atenas.

(19) Como senale anteriormente, que Epicuro declare explicitamente que los principios resumidos en una epitome deben ser confiados a la memoria no significa que la epitome deba ser memorizada mecanicamente; la memorizacion puede ser concebida como un resultado, y no como un proceso.

(20) De haber sido nuestro contemporaneo, es probable que Epicuro habria escrito sobre medios de comunicacion masiva, celulares y redes sociales.

(21) Cf., entre otros, Wasserstein, 1978. Respecto de la aceptacion epicurea de multiples explicaciones para un mismo fenomeno, cf. Hankinson, 2013.

(22) Algo que si va a suceder en forma marcada en otro tipo (muy posterior) de epitomes, tal como el Enchiridion de Epicteto.

(23) Cf., a este respecto, el analisis ofrecido por Indelli y Tsouna 1997.

(24) Bobzien ha sugerido conectar esta dinamica con la multiplicidad y variedad de argumentos ofrecidos sobre una misma problematica que encontramos en la fuentes epicureas: "The practice of memorizing the canon of Epicurean philosophy by repeating it again and again to oneself and others, is [...] in no sense a 'mindless' enterprise. The repetition is meant to increase one's understanding of new beliefs (especially those that are incompatible with the ones one has so far held) and thus to increase the firmness with which one holds those beliefs (they have to make a 'lasting impression' in the mind, quite literally). Similarly, the Epicurean practice of producing a number of different arguments to prove the same point becomes comprehensible in this way. (Recall the twenty-nine or so proofs for the mortality of the soul in Lucretius, book 3.) For the new beliefs have to be integrated and harmonized with one's other beliefs--and here different arguments for them will lead to connections with different beliefs." (BOBZIEN, 2006, p. 227-228).

(25) Cf. Kerferd, 1978: "What does the wise man know?".
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Author:Braicovich, Rodrigo
Publication:Revista Archai: Revista de Estudos Sobre as Origens do Pensamento Ocidental
Date:Sep 1, 2017
Words:7680
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