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The attorneys of the City of Valencia under Carlos I reign/Los abogados de la ciudad de Valencia durante el reinado de Carlos I.

A comienzos del siglo XVI el gobierno de Valencia estaba en manos de una serie de oficiales que desempenaban diferentes cometidos: seis jurados, el racional, el sindico, el escribano y cuatro abogados de la Ciudad, quienes conjuntamente configuraban el ejecutivo municipal, conocido como el ConsellSecret. Este articulo pretende profundizar en el conocimiento de los diferentes juristas que ejercieron como abogados de la Ciudad en la capital del reino a lo largo del reinado de Carlos I, su acceso y su perpetuacion en el cargo, a partir fundamentalmente de la documentacion extraida del Archivo Municipal de Valencia. Tras una escueta introduccion sobre el cargo de abogado de la Ciudad, hemos dividido el trabajo en tres apartados. En el primero profundizaremos en la polemica generada, tras la muerte del rey Catolico, por el cese de los abogados de la Ciudad nombrados por este y la designacion de otros mas afines a los intereses del Municipio. En el segundo, describiremos brevemente la actitud de los diferentes abogados de la Ciudad que se sucedieron durante el periodo agermanado. Finalmente, en el tercer apartado, detallaremos las diferentes medidas adoptadas por los dirigentes capitalinos para subsanar la falta de asesoramiento legal ante la frecuente inhibicion de los letrados.

Desconocemos el momento en que se instituyo este oficio bajo el patrocinio de los jurados. A lo largo de los anos centrales del siglo xiv el numero de juristas que asesoraban al Municipio paso de dos a cuatro, segun determinacion del Consell General. Debian ser valencianos, licenciados en Derecho y remunerados con 1.000 sueldos, reservandose el mismo Consell la facultad de cesarlos (1). Las plazas eran cubiertas de manera poco clara al menos hasta que en 1389 se acordo realizarse en el Consell General de la vigilia de San Miguel,--inmediatamente despues de la eleccion del almotacen--, por el metodo de redolinos en que participarian los seis abogados con mas reputacion en la urbe. El cargo seria anual, no pudiendo repetir hasta un trienio despues (2). La realidad, sin embargo, era muy distinta, por cuanto la designacion la realizaban los jurados, entre las personas mas idoneas, con el refrendo del Consell General. Ademas la permanencia, al contrario de lo establecido, era vitalicia, pues los unicos cambios que se registraron fueron por obito o cese (3). Ante estas circunstancias, en 1396 se planteo la posibilidad de reducir su duracion--por su falta de efectividad y competencia--aunque no prospero (4).

Por tanto, ya desde finales del siglo xiv, los jurados de Valencia contaban con el asesoramiento legal de cuatro abogados, que gozaron de una gran importancia por su mayor permanencia en el cargo frente al caracter anual o trienal de los restantes oficios municipales.

Su funcion era asesorar juridicamente al Consell Secret y al Consell General, participando diariamente de forma activa en las funciones de gobierno y administracion de la capital, con la elaboracion de informes verbales para los jurados, con quienes departian diariamente, o la redaccion de ordenanzas municipales, instrucciones para las embajadas que de manera continuada enviaba la Ciudad a la Corte o memoriales para las Cortes Generales. Asimismo, examinaban la legislacion emitida por la Corona, bajo la forma de privilegios, provisiones o sentencias, comprobando que no transgredieran las libertades forales concedidas con anterioridad (5). Tambien, obviamente, les atania la defensa del Municipio en los pleitos que mantenia con otras instituciones o particulares, incluso se encargaban de causas que no solo afectaban a la ciudad sino al reino.

Por tanto, gran parte de la tarea de los abogados residia en la interpretacionaplicacion de la legislacion foral sin olvidar sus atribuciones politicas como miembros del Consell Secret.

Estas caracteristicas hacian que los monarcas,--como ocurrio en Orihuela--, quisieran controlar el nombramiento de los abogados capitalinos (6). Durante el reinado de Carlos I, fueron siempre provistos por el Consell Secret y refrendados por el Consell General, despues de la injerencia de Fernando el Catolico. De hecho, en 1590 los dirigentes oriolanos pidieron a la Corona la devolucion de la facultad de nombrar al abogado de la Ciudad, tal como se practicaba en los restantes municipios valencianos (7).

1. POLEMICA EN LOS INICIOS DEL REINADO CARLOS I

La muerte de Fernando el Catolico y la ausencia de un heredero con experiencia, impulso a los dirigentes municipales valencianos a adoptar medidas tendentes a recuperar parte de su autonomia frente al poder regio, revisando el sistema de eleccion de jurados, racional y abogados de la Ciudad. Respecto a estos ultimos, el Consell Secret del 19 de junio de 1516, en virtud del poder concedido por el Consell General del 30 junio 1435 (8), ceso a los entonces abogados,--micer Baltasar Gallach (9), micer Francisco d'Artes (10), micer Ausias Bosch (11) y micer Francisco Ros (12)--, sustituyendolos por micer Damian Andres, hermano del jurat en cap Miguel Andres, y micer Jeronimo d'Assio, hermano del sindico. Estos dos ultimos fueron requeridos inmediatamente para jurar el correcto ejercicio de su cargo, aconsejando legalmente a los jurados y manteniendo la confidencialidad en los asuntos municipales.

El cese a los afectados les fue comunicado personalmente. Micer Ausias Bosch y micer Gallach disintieron de la decision del Consell Secret, alegando su gestion como abogados de la Ciudad y la imposibilidad legal de los jurados para rescindir cargos designados por los monarcas. Diferente fue la posicion de micer Francisco d'Artes, quien acepto la revocacion con gran beneplacito (13). El otro jurista afectado por el cese, micer Francisco Ros, no recibio notificacion por estar ejerciendo como regente de la Real Cancilleria en el reino de Mallorca.

Pero la reaccion de los implicados no quedo reducida a una simple protesta en el ambito municipal, sino que elevaron quejas al rey, quien adopto una postura favorable a los juristas y contraria a la decision municipal.

El pretexto utilizado para destituirlos fue que simultaneaban varios cargos, incurriendo en contrafuero. En la escalada de defensa de los Fueros y Privilegios y reduccion del intervencionismo regio iniciada tras el obito del Catolico, la situacion de micer Baltasar Gallach como asesor del gobernador y regente de la Real Cancilleria de Valencia, de micer Ausias Bosch como asesor del Baile General, de micer Francisco Ros como regente de la Real Cancilleria de Mallorca y de micer Francisco d'Artes como abogado del estamento militar, constituyo el argumento perfecto para desprenderse de unos abogados nombrados por Fernando II,--que presumiblemente anteponian los intereses reales a los de la Ciudad--, y reemplazarlos por otros mas afines a sus ideas, de preferente obediencia municipal.

Cinco meses mas tarde, el 10 octubre de 1516, desde Bruselas, el monarca mostraba su descontento por la actitud insumisa de la Ciudad a proposito de la eleccion de los jurados y la revocacion y nuevo nombramiento del racional y abogados. Es mas, insto a que estos ultimos fueran destituidos, advirtiendo que en el caso de que se quisiera deponer a alguna persona de su puesto se le consultara para determinar lo mas oportuno (14). Al mismo tiempo, envio a cada jurado una carta de acreditacion en favor del Gobernador para que les explicara que su deseo era que los cesados recuperaran sus puestos en el termino de dos dias. Pero todo fue inutil. Los magistrados municipales no transigieron, argumentando que los ceses habian sido efectuados por el Consell General y que ellos no tenian poder para modificar sus decisiones. Asi las cosas, en el Consell General, del 7 de noviembre de 1516, se decidio informar al rey por via de embajada que las rescisiones y nuevos nombramientos de abogados y racional estaban legitimados por Fueros y Privilegios y acallar asi las falsas informaciones que sobre ese tema se le estaban dando. Ademas, se notifico al Gobernador la intencion de la Ciudad de acudir a la Corte para que entretanto se abstuviese de adoptar medidas sobre los asuntos que le consultarian.

Una semana despues, el Gobernador, don Luis de Cabanyelles, envio a los jurados y al Consell General una carta de acreditacion del monarca, fechada tambien el 10 de octubre, que le facultaba para dar las explicaciones necesarias en defensa de las regalias y preeminencias de la Corona. Consecuentemente, cuatro dias despues, se convoco Consell General y, tras requerirse la presencia del Gobernador, este presento un escrito en el que insistia en la decepcion del monarca por los ceses de los abogados nombrados por su abuelo, en uso de su potestad regia, porque lo consideraba un ataque a sus poderes, amen de la inexistencia de fueros que legitimasen la actuacion de la Ciudad, solicitando un cambio de actitud municipal bajo la amenaza de la aplicacion de medidas drasticas. Tras abandonar la Sala el Gobernador, se decidio ratificar los acuerdos adoptados en la sesion del 7 de noviembre y razonar al rey su injustificada postura ante los ceses municipales, primero por medio de correo tramitado por el Consell General y, si este recurso no diera resultado, con la remision de una embajada, que empezo a perfilarse ese mismo dia. Insistiendole a don Luis de Cabanyelles que no ejecutase ninguna provision respecto a los ceses, haciendole memoria, como prueba de la fidelidad de la Ciudad, los muchos servicios que de esta habia recibido cuando le respaldo y colaboro con el en los altercados originados a la muerte de Fernando II15.

La premura en los preparativos de la embajada, se utilizo como elemento de presion en la carta de consulta remitida a Carlos I el 4 de diciembre en la que se le exponia por parte de los ediles municipales su deseo de servirle como lo habian hecho con sus predecesores, quienes por los muchos favores que recibieron de Valencia la privilegiaron dandole poder para autogobernarse:
   donant lo regiment y administracio de la universitat y republica
   als jurats d'aquella ab que administrassen ab consell dels
   consellers que tendrien y ells se elegirien volent ab los
   Privilegis expressament que no fossen tenguts los dits jurats dar
   raho de la administracio als dits Reys y que de tot lo que seria
   per aquells administrat se tendrien per contents y axi mateix que
   no haguessen de revelar los secrets del dit Consell als dits Reys
   ni algu altre (16).


En virtud de este arbitrio, los antiguos jurados, ante la necesidad de que alguien controlara las finanzas municipales, eligieron a un racional y, mas tarde, con el fin de tener un mayor asesoramiento legal, nombraron cuatro abogados de la Ciudad. Todas estas decisiones fueron confirmadas por los reyes de Aragon y, por lo tanto, era legal la potestad de los jurados y del Consell General para nombrar y cesar a los diferentes cargos municipales. Se buscaba pues que el monarca aceptara, sin menoscabo de sus preeminencias, las revocaciones del regente del oficio de racional y de los abogados, hechas por su mala gestion, e hiciera caso omiso a las personas que en torno a el le instigaban a mantenerlos en el cargo, aunque ello conllevase una reduccion de los derechos y Privilegios de la ciudad. El dedo acusador de los jurados senalaba a los abogados cesados quienes, primero directamente y luego a traves del Gobernador, habian mantenido contactos con Carlos I para recuperar su puesto. Ademas, los jurados le advirtieron que, en caso de denegarles esta peticion, se verian obligados a enviar una embajada, lo cual significaria un gran desembolso economico para una ciudad que no atravesaba una buena situacion, a causa de los numerosos prestamos concedidos a su abuelo.

La respuesta regia, fechada en Bruselas el 22 de enero de 1517, tuvo varios destinatarios: el ejecutivo valenciano, el Gobernador y los dos abogados de la Ciudad. En la misiva dirigida a los jurados y al racional, el monarca rechazo las razones aportadas para legitimar sus actuaciones y, por lo tanto, ordeno que inmediatamente restituyeran a los abogados, amenazandoles con la aplicacion de duras penas y no olvidar esta inobediencia. Ademas, les aconsejo que se abstuvieran de enviar embajada alguna ya que esta seria <<a costa y danyo de vosaltres>>17. A don Luis de Cabanyelles le encargo que hiciera efectiva sin dilacion la rehabilitacion de los juristas cesados, bajo pena de 10.000 florines. Estos habian denunciado ante el rey que su destitucion era contraria a las prerrogativas reales, pues conscientes de esta ilegalidad, los dirigentes municipales, el mismo dia de los cese,--el 23 de junio de 1516--, intentaron legitimar su accion con la aprobacion en Consell General de una nueva norma por la que nadie que tuviera molinos en el termino de la ciudad de Valencia pudiera ostentar oficio en ella (18). Habia otros dos destinatarios de la reaccion real, micer Damian Andres y micer Jeronimo d'Assio, a los que se les pidio que renunciaran a su cargo de abogados de la Ciudad. Esta vez la solicitud regia fue aceptada.

Ante estas dimisiones y las amenazas reales, los jurados replantearon el tema en el Consell General del dia 13 de febrero de 1517, donde, tras conocerse la reaccion regia, se abrio el turno de intervenciones, siendo la opcion mas apoyada,--con setenta votos--, la defendida por el consejero mosen Guillermo Ramon de Pertusa, quien presento varias medidas: explicar al monarca la situacion a traves de una embajada; enviar otra al Gobernador para requerirle que no ejecutara las penas impuestas por Carlos I; no aceptar las renuncias de los dos abogados; y derogar la potestad concedida al Consell Secret el 30 de junio de 1435 de nombrar, elegir y revocar a algunos oficiales de la Ciudad (19).

La reincorporacion a su oficio de micer Damian Andres y micer Jeronimo Assio, aprobada por la mayoria, no se produjo. El abandono de sus funciones--no mencionado de forma explicita en ningun documento de renuncia--, queda patente con su ausencia, a partir de esta fecha, en casi todas las convocatorias del Consell General. Asimismo, en dos de sus sesiones se adoptaron medidas para recompensar a los consejeros juristas que asesoraban a la Ciudad, justificandose por la falta de abogados (20).

En el Consell General del 9 de marzo de 1517 se aprobaron las instrucciones para los embajadores en cuya elaboracion participaron los jurados, el racional, el sindico, los cuatro abogados consejeros, micer Francisco Penaroia y los destituidos micer Damian Andres y micer Jeronimo d'Assio (21). Unas instrucciones,--desarrolladas en diecisiete capitulos--, en las que lo primero que harian los emisarios seria recordarle su deber de acudir al reino de Valencia no solo para cumplir con la obligacion de jurar los Fueros y Privilegios de la ciudad y del Reino, sino para evitar males mayores. A continuacion, le expondrian el resto de las demandas municipales, centradas en cuatro aspectos: la defensa de los derechos de la Ciudad en la provision de sus cargos; la correcta administracion de justicia; los asuntos economicos y la transparencia en la gestion de los diferentes cargos. Se aprecia, por tanto, que el ambito de discusion que hasta ahora mantenia la Ciudad con el rey se amplio con otras reivindicaciones de indole economica y judicial. Con esta estrategia, los dirigentes capitalinos demostraron que, lejos de sentirse coaccionados por la postura intransigente y amenazadora del rey, se sintieron lo suficientemente fuertes para defender no solo su potestad sobre los cargos municipales, sino tambien para denunciar otros excesos de poder por parte del monarca y sus delegados. Respecto a la politica municipal, se le pediria a Carlos I que respetara la forma de eleccion de los jurados restaurada en 1516, la libertad del Consell Secret y del Consell General para poder elegir a los diferentes oficios municipales,--en virtud de lo cual le solicitarian la cancelacion de todas sus disposiciones respecto a los ceses y nuevos nombramientos del racional y abogados--, y la inmunidad de los jurados y consejeros ante la actuacion de los inquisidores que, por comision regia, estaban recabando informacion contra ellos (22).

Del 12 al 17 de marzo de 1517, el sindico presento varias notificaciones extrajudiciales, entre ellas a los cuatro abogados cesados para que sufragaran los gastos de la embajada,--unos 1.000 ducados--, por estar implicados en algunos de los contrafueros que se intentarian reparar, culpandoles de maquinar contra la Ciudad dando siniestras informaciones al monarca con el fin de recuperar su puesto (23). Acusacion que no fue aceptada por ninguno de los juristas. Micer Baltasar Gallach apelo al rey como el unico que podia verificar esta denuncia y obligar al pago de la embajada. Micer Ausias Bosch recordo que Carlos I ya habia advertido que si se le enviaba alguna embajada los gastos correrian a cuenta de la Ciudad.

Los legados de la capital--mosen Guillermo Ramon de Pertusa y micer Francisco Penaroia--, partieron la tarde del 19 de marzo. Seis meses despues, el 22 de agosto de 1517, ante el fracaso de las negociaciones, por la lentitud y las trabas burocraticas, se les ordeno regresar a Valencia en el plazo de quince dias, dejando en la Corte las instrucciones para que se continuaran analizando.

Ya en tierras espanolas, a finales de marzo de 1518, Carlos I envio un ultimatum a los jurados y al racional para que restituyeran a los abogados cesados en la pasada juraderia, bajo la amenaza de duras penas (24). El 25 de marzo, el Consell Secret, considerando ademas que la Ciudad restaba sin letrados desde la dimision de micer Damian Andres y micer Jeronimo d'Assio, restablecio a micer Baltasar Gallach, micer Francisco d'Artes, micer Ausias Bosch y micer Francisco Ros, con todos los salarios, preeminencias y prerrogativas de que gozaban anteriormente. Esta claudicacion, tras una larga lucha por mantener el control sobre estos cargos, pudo deberse a las fuertes sanciones con que se amenazo al gobierno municipal, o quiza se busco con ella complacer al monarca para evitar su intervencion en la provision de la nueva juraderia, a celebrar a finales del mes de mayo, o para acelerar su visita a Valencia.

Rehabilitacion que no estuvo exenta de polemica, pues no fue aceptada ni por el ex-consejero mosen Juan Alegre ni por dos consejeros mosen Francisco Juan y mosen Francisco Juan de Pertusa puesto que consideraban nula la decision del Consell Secret al haber sido revocada su facultad de nombrar a los oficios municipales, en la deliberacion del 13 de febrero de 1517. Ante el temor a que esta reclamacion ganara mas adeptos, los abogados de la Ciudad informaron al rey, quien envio a estos opositores dos cartas donde se les pedia, veladamente, que depusieran su postura. En la primera, fechada el 16 de abril en Aranda del Duero, Carlos I les exigio no perturbar la reciente restitucion de los juristas (25). En la segunda, del 15 de mayo, les ordeno, bajo pena de 10.000 florines, acudir con urgencia a la Corte donde se les comunicaria la causa de su requerimiento (26).

A pesar de la amenaza regia, el 22 de mayo de 1518, uno de estos consejeros, mosen Francisco Juan, solicito a los jurados que incluyeran entre las provisiones que se plantearian en el Consell General de ese dia la reposicion de los letrados, peticion rechazada por falta de tiempo, aunque se dejo abierta la posibilidad de plantearlo en futuras reuniones. De este modo, los jurados salientes, lejos de resolver el asunto, lo trasladaban a los siguientes.

Asi, en la primera reunion del Consell General de la nueva juraderia, el dia 23 de junio, tres miembros del estamento militar, mosen Guillermo Ramon de Pertusa, mosen Francisco Penaroia y mosen Pedro Joan, procuradores de los tres ex-consejeros, se personaron en la Casa de la Ciudad para lograr que el asunto de los abogados de la Ciudad fuera uno de los temas a tratar (27). Los jurados se negaron porque no se podian debatir en Consell General asuntos que previamente no hubieran sido propuestos por el Consell Secret, segun un establecimiento de 1380. No obstante, se les pidio la escritura que pretendian presentar; pero se negaron, pues su objetivo era transmitirla a los consejeros sin pasar primero por el tamiz de los jurados. Ante su persistente negativa, se solicito al justicia civil que los expulsara, bajo pena de 100 florines a cada uno. Antes de marcharse, estos entregaron la escritura al sindico para que la leyera en el Consell General. En ella, los tres antiguos consejeros denunciaban la actitud prepotente de los dirigentes capitalinos quienes, a pesar de haber sido desprovistos del poder atribuido en 1435, restituyeron a los abogados de la Ciudad sin consultar a los consejeros. Algunos de ellos, como mosen Francisco Joan y Francisco Juan de Pertusa, intentaron que esta decision fuera analizada en la primera reunion del Consell General que se celebrara, pero los jurados y abogados procuraron eludir esta celebracion por temor a la reaccion de los consejeros hasta que finalmente, por obligacion legal, convocaron la ultima sesion de la juraderia en la cual consiguieron soslayar el asunto. Ademas, senalaron a los abogados de la Ciudad como los promotores de las dos amenazantes cartas reales que habian recibido. Por ello, los tres ex-consejeros solicitaban que todos los gastos que su viaje a la Corte ocasionara les fueran costeados y poder hacer uso de la carta de indemnidad, redactada el 2 de marzo de 151728, sugiriendo que en esa deliberacion no intervinieran los abogados de la Ciudad por ser parte implicada (29).

Conocido el contenido del documento, los jurados Guillermo March, mosen Gaspar Felipe de Cruilles, Francisco Gil y Bartolome Vernegal, aconsejados por los letrados, se negaron a que se leyera en el Consell General y aprobaron anadir a renglon seguido su respuesta, a pesar de la negativa de mosen Miguel Angel Bou y Miguel Berenguer, quienes pretendian reflexionar mas sobre el tema. En su replica los dirigentes municipales les advirtieron sobre el incorrecto proceder en su protesta, puesto que antes de provocar este escandalo podian haber preguntado a los jurados salientes la razon del restablecimiento de los abogados de la Ciudad y si estos no les hubieran querido dar explicaciones, siguiendo la via formal, tendrian que haber presentado una propuesta a los jurados, quienes la hubieran incluido en las cuestiones del Consell General si la hubieran estimado oportuna. Desmintieron la participacion de los abogados de la Ciudad en las dos misivas regias que habian recibido, pues estas, debido a su escasa concrecion, las pudo remitir el rey motu propio. Les denegaron el uso de la carta de indemnidad ya que solo podia ser utilizada por aquellos que ciertamente defendian las leyes y costumbres de la ciudad por vias legales, contando con la aprobacion del Consell General, y hasta ese momento se desconocia realmente la causa del requerimiento real.

Esta falta de unanimidad entre los jurados provoco que el sindico replanteara el asunto una semana mas tarde, pidiendo que se evitara el viaje de los tres caballeros a la Corte, respecto a lo cual, mosen Gaspar Felipe de Cruilles defendio ante al resto de los jurados la posibilidad de escribir al monarca para informarle de lo acontecido los ultimos dias, preguntarle las razones del llamamiento y solicitarle la revocacion de dichas ordenes. Dos de los jurados, Francisco Gil y Bartolome Vernegal, respaldaron esta propuesta, mientras que mosen Miguel Angel Bou y Miguel Berenguer, manteniendo su linea habitual, se negaron; aunque dejaron abierta la posibilidad de modificar su postura si algunos juristas, a los que habian pedido consejo, les indicaban lo contrario. De esta consulta excluyeron a los abogados de la Ciudad por considerarlos parte del problema. El ultimo jurado en contestar fue Guillermo March, quien admitio la consulta al monarca siempre y cuando se cumpliera todo lo propuesto, mostrandose partidario de que este asunto se tratara en Consell General. Igualmente, Miguel Berenguer acepto que se preguntara a los consejeros, pero solo sobre el disfrute o no de la carta de indemnidad por parte de los tres caballeros (30).

A partir de este punto perdemos el rastro al asunto en la documentacion municipal manejada. No obstante, la muerte de micer Baltasar Gallach, el 16 de octubre de 1518, y la eleccion de un nuevo abogado de la Ciudad, sin esperar el nombramiento regio, puso de relieve el caracter eventual de la concesion municipal. Los diferentes cargos que el finado ocupaba se distribuyeron entre los otros abogados de la Ciudad. Asi, micer Francisco d'Artes y micer Francisco Ros le sucedieron en el cargo de abogado de Murs i Vallsy en el de abogado de las baronias de la Pobla de Vallbona, Paterna y Benaguasil, respectivamente (31). El 18 de octubre, reunido en la sala dorada, el Consell Secret eligio como nuevo asesor juridico a micer Dimas de Aguilar. Pero la protesta de dos de los jurados, mosen Gaspar Felipe de Cruilles y Guillermo March, del racional y del sindico, por cuanto consideraban que no tenian poder para hacer este nombramiento, provoco la convocatoria para el dia siguiente del Consell General, donde se confirmo la eleccion.

Por su parte, Carlos I, al conocer la noticia de este obito, ordeno a los jurados y al racional que no proveyeran nada respecto al cargo de abogado de la Ciudad y de Murs i Valls, pero la advertencia llego tarde (32). Esta vez el Consell General no cedio a la peticion regia y mantuvo en el cargo a micer Dimas de Aguilar, comunicandoselo al monarca y a dos de sus consejeros, micer Antonio Agustin y micer Jimeno Perez de Figuerola, para que intercedieran en favor de la decision de la Ciudad (33).

2. LOS ABOGADOS DE LA CIUDAD DURANTE EL PERIODO AGERMANADO

El 23 de junio de 1520, dentro de la aspiracion agermanada de hacerse con el control de los principales cargo municipales, una de las primeras medidas que adoptaron fue el cese de dos de los abogados de la Ciudad, micer Francisco Ros y micer Ausias Bosch, manteniendose a los otros dos, micer Francisco d'Artes y micer Dimas Aguilar. El objetivo de los consejeros era poder nombrar a juristas mas afines a su causa, por lo que no dudaron en buscar cualquier pretexto para apartarlos de su cargo. De este modo, como micer Francisco Ros si que cumplia con su mision de asesorar, el argumento que se esgrimio fue que era propietario de molinos, aunque la verdadera razon debio ser su postura contraria a la Germania. Por contra, como la enfermedad impedia a micer Ausias Bosch ejercer su cargo, simplemente se recurrio al pretexto de que no servia a la Ciudad. Los otros dos abogados, micer Francisco d'Artes--cuyas opiniones en las deliberaciones del Consell eran muchas veces respaldadas por la mayoria de los asistentes--y micer Dimas Aguilar, conservaron su cargo (34). De este ultimo no se advierte nada en esta resolucion. Pero su presencia en la reunion que aprobo los capitulos de los tundidores confirma su continuidad (35).

Para cubrir las vacantes se recurrio al sistema de escrutinio a partir de una lista de seis candidatos elaborada por los jurados: micer Bartolome Rodriguez, micer Damian Andres, micer Francisco Esteve, estos tres consejeros juristas; y micer Francisco de Sent Feliu, micer Bartolome Camos (36) y micer Bartolome Monfort, abogado del pueblo. Estos dos ultimos fueron los que lograron un mayor numero de votos, convirtiendose en los nuevos abogados de la Ciudad (37). Micer Bartolome Monfort solo se mantuvo en el puesto un ano, pues en el Consell General del 19 de junio de 1521 fue cesado junto con micer Dimas de Aguilar. En el caso de micer Aguilar se alego su despreocupacion y en el de micer Monfort su negativa a jurar el cargo (38). Para el nombramiento de los sustitutos se faculto a los jurados y a un grupo de consejeros para que eligieran a los que estimaran mas oportunos (39). Los nuevos abogados de la Ciudad--don Pedro Luis Sanc y micer Bernardo Soriano--, fueron nombrados el 26 de junio de 1521. A la manana siguiente, debido al silencio de don Pedro Luis Sanc a los sucesivos llamamientos realizados para que acudiera a jurar su cargo, fue cesado y sustituido por el consejero jurista micer Luis Cosme Abat, quien, a tenor de su escasa asistencia a las sesiones del Consell General, tampoco asumio plenamente su cometido (40).

Micer Bartolome Monfort y micer Jeronimo Soriano fueron los abogados titulares de la Germania, redactando la mayor parte de los documentos emanados de la Junta de los Trece y demas cuestiones legales. Segun Valles Borras, estos no fueron agermanados ni mucho menos ideologos del movimiento, aunque si gozaron de un gran influjo en el sector moderado de la Germania (41). En enero de 1520, en la segunda embajada que los agermanados enviaron a Carlos I, le solicitaron -a cambio de su respaldo a jurar los Fueros valencianos por medio de un delegado-, poder disponer nuevamente de las armas, que reformara la administracion local y judicial, que solucionara la falta de moneda y que les autorizara a tener el asesoramiento legal de dos letrados (42). Carlos I presionado por la falta de tiempo y las continuas negativas de los estamentos militar y eclesiastico a facilitarle su juramento, accedio a los requerimientos agermanados. Nada mas llegar a Valencia para continuar las negociaciones, el regente del Consejo de Aragon, micer Garcia Garces de Jaime, nombro el 21 de febrero de 1520 como abogados del pueblo a micer Bartolome Monfort y micer Jeronimo Soriano. Estos dos letrados ya se habian encargado del asesoramiento legal de los agermanados. Pero la coaccion de algunos nobles, clientes suyos, y el recelo a posibles represalias por parte de la Corona les hizo renunciar hasta que no conseguirse una confirmacion de su cargo por parte del rey, como asi se hizo. (43) No obstante, ante la radicalizacion de las posturas agermanadas, micer Monfort y micer Soriano presentaron al virrey, en reiteradas ocasiones, su renuncia como abogados del pueblo, hasta que finalmente entre mayo y julio de 1521 les fue concedida, tomandolos a su servicio. Decepcionados, los agermanados saquearon sus casas.

Nada mas hacerse con el control de la capital, el virrey don Diego Hurtado de Mendoza, con el fin de controlar todos los niveles del gobierno municipal, ordeno el 12 de noviembre de 1521 la restitucion en su cargo de los abogados de la Ciudad destituidos en 1520. Cumpliendo ordenes, los jurados cesaron a los tres letrados designados por los agermanados--micer Bernardo Soriano, micer Luis Cosme Abat y micer Bartolome Camos-, volviendo a ejercer como abogados de la Ciudad micer Ausias Bosch, micer Francisco Ros (44), micer Francisco d'Artes -que nunca lo perdio (45)--y micer Dimas de Aguilar, quien, como sucedio en el periodo anterior, tuvo como delegado a don Pedro Luis Sanc (46). Este, apoyado por el virrey, logro ser confirmado como abogado de la Ciudad el 23 de febrero de 1523 reemplazando a micer Ausias Bosch (47). Eleccion sancionada, casi una decada despues, en el Consell General del 18 de mayo de 1532 (48).

3. ABOGADOS EXTRAORDINARIOS Y COADJUTORES

La muerte de micer Francisco d'Artes el 7 de diciembre de 1537 tardo en ser cubierta (49). En el Consell General del 6 de febrero de 1538 se tomaron medidas para hacer frente a la falta de asesoramiento legal que sufria el Municipio, no solo por la muerte d'Artes--y complicada sustitucion--sino tambien por la negativa de los otros abogados de la Ciudad a ejercer como tales. Se vivian ademas momentos complicados en temas como el conflicto con el duque de Segorbe por las baronias de Paterna, la Pobla y Benaguasil (50). Por ello, el Consell General concedio poder al Consell Secret para que en caso de que los abogados de la Ciudad se negaran a ejercer fueran destituidos y pudieran nombrar otros:
   la Ciutat te falta de advocats axi per mort de micer d'Artes, en
   loch del qual fins a huy no es feta electio, com encara perque algu
   dels advocats ordinaris se scusa de aconsellar a la ciutat. [...]
   la Ciutat se troba en semblants necessitats i [...] te necessitat
   de amprar-se de advocats de fora de la cambra [...] placia us
   deliberar en semblants casos lo que es deu de fer axi respecte als
   advocats quis scusen o scuraran de defensar la dita Ciutat, com
   encara en altres persones elegidores per a defensar la dita causa y
   en la forma que-s deu tenir per a amprar-se de advocats fora de la
   cambra e de la satisfaccio de aquells [...]. Consell General [...]
   dellibera en qualsevol cars que la dita Ciutat haura de pledejar ab
   qualsevulla persona, collegi, sglesia i universitat que qualsevulla
   dels advocats de la ciutat qui recusara de advocar, aconsellar e
   assessorar a la ciutat e altres qualsevols officials que recusaran
   de fer lo que deuen fer en defensio de la Ciutat [...] sien privats
   lo tal advocat o officials que no volra advocar, aconsellar e
   defensar la Ciutat com de present lo priva el Consell General e
   revoca de advocat e del offici que tendra de dita ciutat e en tal
   cars los jurats, racional, advocats e sindich puixen elegir hun
   altre en loch d'aquell (51).


De acuerdo con este poder y para cubrir la falta de juristas padecida por el gobierno municipal, el 15 de marzo de 1538 los jurados, el racional y el sindico eligieron como abogado de la Ciudad, en sustitucion del finado micer d'Artes, a don Jeronimo Centelles, quien juro ese mismo dia introduciendo una clausula en el juramento respecto a su anterior actuacion como abogado del duque de Segorbe en el pleito que este mantenia con la ciudad de Valencia:
   que en lo dit offici se haura be e lealment y advocara a la Ciutat
   y donara bons y leals consells a aquella en qualsevol plets que la
   dita Ciutat [...] tindra contra qualsevol persones, juxta les
   ordinacions y stabliments fets per lo consell de la dita ciutat
   [...] lo qual dix que axi jura com alli se conte y que es veritat
   que ell ha entrevengut com advocat del excellent duch de Sogorb en
   la causa o causes que te contra la Ciutat y que apres que tingue
   la speranca de esser fet advocat de la ciutat ell se es inhibit de
   entrevenir en dita causa en favor del duch e que per co en
   respecte de les dites causa e causes ell no enten quel jurament
   [...] puix es cosa que es de justicia>>.


A la manana siguiente, los jurados, el racional y el sindico se mostraron contrarios a la respuesta dada por Centelles en su juramento, requiriendo al notario publico que lo registrara para que quedara memoria (52).

Tampoco estuvo exenta de polemica la eleccion el 27 de febrero de 1538, por el Consell Secret, de micer Cosme Abat como abogado extraordinario de la Ciudad para que les orientara sobre todo en el pleito que se mantenia con el duque de Segorbe. Tras la muerte de micer Francisco d'Artes, los jurados se habian quedado sin nadie que les aconsejara en este conflicto, puesto que dos de los tres abogados de la Ciudad que quedaban estaban involucrados. Don Pedro Luis Sanc era letrado del duque de Segorbe y micer Francisco Ros aconsejaba al duque de Calabria en este asunto. Ante tal panorama, los municipes emprendieron una busqueda entre los juristas de la capital y, despues de varias negativas, lograron que micer Cosme Abat accediera, trabajando desde el 1 de diciembre en la defensa de los derechos municipales. La recompensa fue su nombramiento el 27 de febrero de 1538 como abogado extraordinario perpetuo, con los mismos salarios y preeminencias que los ordinarios, ofreciendole ademas la primera plaza que quedara vacante de abogado ordinario de la capital:
   E perque la ciutat no reste ab salaris de mes [...] preveheixen que
   vacant alguna de les advocacions ordinaries de avant per cessum vel
   decessum que lo dit micer Abat en tot cas reste en loch de tal
   advocat (53).


Esta promesa desperto el malestar de los otros abogados de la Ciudad, por lo que el 8 de abril el Consell Secret, contando con el asentimiento de micer Abat, suprimio la condicion cessum
   ates que en la promisio per aquells feta de advocat extraordinari
   en la persona de micer Cosme Abat a XXVII de febrer propasat se diu
   que lo dit micer Abat post cesum vel decessum de qualsevol dels
   quatre advocats ordinaris de la dita ciutat subintras e fos posat
   en la de aquell e vehent molt clarament que la dita clausula quant
   se diu per cessum no es contra forma a justicia e per altres justes
   causes e rahons, proveheixen e nom de voluntat del dit micer Abat,
   que's present al fer de la present promisio, que la dita clausula
   per cessum sia haguda per no posada, feta ne aprovehi'da e aquella
   ningun effecte puixa obrar en favor del dit micer Abat ni en res ni
   per res prejudicar als dits quatre advocats ordinaris.


A la manana siguiente, en Consell General se confirmo el nombramiento como abogado extraordinario de la Ciudad de micer Abat, a pesar de la oposicion de don Pedro Luis Sanc quien se mostro contrario a la clausula de per decessum.
   lo que es del parer que sia confermada la electio de micer Cosme
   Abat advocat extraordinari empero quant a la clausula de per
   decessum no es de parer que sia en dita electio per quant aquella
   no sols lo par que no es conforme a raho ni justicia parlant ab lo
   acatament que's pertany [...] als quatre advocats ordinaris de la
   ciutat (54).


Nueve meses mas tarde, el 4 de diciembre de 1538, los jurados, de acuerdo con el poder concedido por el Consell General del 6 de febrero de 1538, designaron a micer Cosme Abat como abogado ordinario de la Ciudad, tras la muerte de don Jeronimo Centelles (55).

Los anos empezaron a pesar en los abogados de la Ciudad, quienes a partir de 1545 presentaron varias solicitudes al Consell Secret para contar con un coadjutor a su cargo, que normalmente pasaba a tener el cargo en propiedad a la muerte de su titular. En la mayoria de estas peticiones, se alegaba la excesiva carga laboral, los achaques de la edad y los multiples servicios prestados a la capital para que se les concediera la colaboracion de un auxiliar, con el que ejerceria el cargo conjunta o separadamente, no percibiendo este ninguna remuneracion. Demandas siempre aceptadas por los magistrados municipales y refrendadas por el Consell General, entre otras razones por la falta de asesores legales y el escaso interes que tenian otros juristas en ocupar este cargo.

Fue el caso de micer Francisco Ros, quien solicito el 3 de octubre de 1545 poder compartir el cargo con micer Diego Perez de Ystella, con quien tambien trabajaba en la Real Audiencia, ya que la edad y las enfermedades le impedian cumplir con todas las labores propias del puesto (56):
   com ell havia mes de treinta anys que servia a la ciutat de advocat
   y que ell en dit temps la havia servida en tot allo que ad aquell
   possible li era estat segons per experiencia se es vist y com
   aquell se veja ja vell y malalt de moltes malalties y questant
   malat no pot servir la dita ciutat segons ell volria y te acostumat
   y com ell haja pensat que prestant ell son consentiment per a que
   algu doctor lo qual fos tal qual convingues per al dit offici fos
   coadjunt ab aquell en dit offici seria millor servida la dita
   ciutat y ell haja mirat qual dels doctors de la present ciutat
   seria mes convenient y profitos a la dita ciutat y com en la
   present ciutat juxta sa conciencia no troben persona alguna la qual
   mes comodaria y que mes conviga a la dita ciutat sino del dit
   magnifich micer Diego Perez de Ystella, cavaller y doctor en cascum
   dret per a ques haja de fer la dita coadjuncio (57).


Suplica aceptada por los jurados, el racional y el sindico al considerar que no solo era una manera de gratificar a micer Francisco Ros por sus muchos servicios, sino que tambien podia servir de aliciente para aquellos que se mostraban remisos a trabajar para la capital
   com sia raho conforme y conve a la reputacio de la dita ciutat
   perque altres se animen de fer semblants coses que semblant persona
   la qual li haja fet tants serveys per tant temps senta alguna
   gratifficacio.


Por todo ello, en virtud del poder dado en el Consell General de 30 de junio de 1435, el Consell Secret eligio como abogado de la Ciudad a micer Diego Perez de Ystella junto con micer Francisco Ros,
   en axi que los dos juntament y cascu per si tinguen, serveixquen y
   regeixquen lo dit offici de advocat de la ciutat y desfallint lo
   altre de aquells reste lo dit offici de advocat [...] en lo
   sobrevivent a soles. En axi los dos no hagen sino un sols salari
   [...] empero tinguen totes les honors, preheminencies, favors y
   prerrogatives del dit offici de advocat de la dita ciutat.


Acto seguido, Perez de Ystella se persono en la sala del Consell Secret donde se le comunico el nombramiento y juro ejercer correctamente el cargo, dando buenos consejos, guardando secreto de todo lo que se le dijera y respondiendo siempre que fuera requerido por los dirigentes municipales. Dos meses mas tarde, en el Consell General del 22 de diciembre de 1545, se refrendo este nombramiento (58).

Justo un ano mas tarde otro de los abogados de la Ciudad, micer Cosme Abat, requeria que micer Pedro Juan de Capdevila pudiera ejercer como auxiliar con razonamientos parecidos a los esgrimidos por micer Ros: las dolencias, los anos y el importante volumen de trabajo al que tenia que hacer frente. Solicitud aceptada por el Consell Secret del 15 de diciembre de 1546 (59). Pero esta colaboracion solo duro un mes, pues el 11 de enero de 1547, al fallecer micer Abat, micer Capdevila fue nombrado abogado ordinario de la Ciudad, siguiendo el consejo de micer Ystella de que, a pesar de que Capdevila era coadjutor, debia procederse a una nueva designacion:
   que tenen per be per conservacio dels privilegis, stabliments,
   ordinacions, usos e bons costums e possessio e altres que la ciutat
   te en fer elegir advocats e altres officials de dita ciutat en cas
   de vacacio de dits officis se faca novament electio de advocat de
   la dita ciutat per mort de micer Cosme.


Designacion aceptada por micer Capdevila, a pesar de que el ya se tenia como abogado de la Ciudad (60).

No se cumplia, por tanto, con los deseos del virrey, quien nada mas morir micer Abat escribio al principe el 7 de enero para pedirle que, en su lugar, nominara a Pedro de Moncada como abogado de la Ciudad, recordandole que era prerrogativa de la Corona proveer este cargo y no podia permitir que la designacion estuviera en manos de los dirigentes capitalinos. Una candidatura, la de Pedro de Moncada, que ya defendio cuando se temia por la muerte de micer Ros y que fue aceptada, aunque no se pudo llevar a cabo al no producirse el previsible obito. Aprovecho tambien esta misiva para arremeter contra las coadjutorias, nunca admitidas por la Corona:
   los dias pasados estando para morir micer Ros huno de los advogados
   de la desta ciudad escrevi e imbie a suplicar a Vuestra Altesa me
   hiziesse merced de su advocacion y officio para don Pedro de
   Moneada por ser muy buen letrado y cavallero de buena conciencia y
   rectitud que es lo que principalmente ha menester la Sala desta
   ciudad por hir desordenada y mal regidas las cosas della y fueme
   respondido que Vuestra Alteza havia sido contento de hazerme la
   merced en persona del dicho don Pedro la qual tuve yo en tanto hera
   razon y quiso su ventura quel dicho micer Ros no murio sino que
   vive y esta para vivir muchos anos. En este dia muerto micer Abat
   hotro advogado desta ciudad por cuya muerte vaca hotro officio de
   advocacion en el qual certiffico a Vuestra Altesa que no puede
   entrar persona mas conveniente ni que mas importe para la
   refformacion de las cosas de dicha ciudad que lo han bien menester
   que la del dicho don Pedro. Y assi suplico a Vuestra Altesa muy
   humildemente me haga merced de la dicha advocacion que vaca para el
   porque la recebire yo muy propia allende que como tengo dicho en
   ninguno de quantos la piden sera tan bien enpleada y proveyda como
   en el. Y si los jurados de dicha ciudad pretendieren que pueden
   proveer semejantes officios acuerdesse Vuestra Altesa que por
   provission de Su Majestad les esta mandado que no lo hagan ni se
   entremetan en ellos y assi lo hazen ahunque contra su voluntad y si
   quisieren allegar coadjutorias tanbien estan proybidas por Su
   Majestad y ninguna se ha admittido en este Reyno muchos anos ha ni
   se deven admittir pues se vee claramente que Su Majestad no es
   servido de ellas (61).


Denuncia que no debio prosperar y de la que no hemos encontrado rastro documental. En los multiples enfrentamientos que a lo largo del reinado de Carlos I mantuvo la Ciudad con la Corte por el nombramiento de cargos municipales, nada se alude a la intromision regia en la designacion de los abogados de la Ciudad.

La gran labor ejercida por micer Juan Bautista Paredes en la embajada que los tres estamentos enviaron al principe Felipe, en febrero de 1548, para que pusiera fin a la comision de micer Onofre Urgelles, le valio su nombramiento como abogado extraordinario en el Consell Secret del 23 de marzo de ese mismo ano. Durante los preparativos de la citada comision, los abogados de la Ciudad se desentendieron totalmente, alegando motivos diversos. Por ello, desesperados, los jurados buscaron la colaboracion de otros juristas. Aunque solo respondio favorablemente micer Paredes, quien no defraudo en su trabajo. Como recompensa, se decidio su mencion--por motivos economicos--, como abogado extraordinario con la promesa de hacerlo ordinario cuando se diera alguna vacante:
   fer dita embaxada en la qual ningun advocat de la ciutat y volgue
   anar essent-ne requests per ses magnificencies al-legant huns
   malalties, altres diverses escuses per hon fonch forcat haver de
   cercar advocats estranys per anar ab dita embaixada. E com per dita
   raho diversos advocats de la present ciutat requests e pregats se
   escusaren de fer dita anada vent que los advocats de la dita ciutat
   se escusaren de anar en dita embaixada sino fonch lo magnifich
   micer Johan Baptiste Paredes, doctor en cascun dret, lo qual se
   offeri de anar en dita embaixada y treballar en totes ses forces en
   tot lo que tocas al benefici de la dita ciutat e regne de manera
   tal que la dita comissio fos revocada o obtes sobresehi'ment en
   aquella. Axi lo dit micer Paredes fonch elet per a la dita
   embaixada en la qual aquell es anat a la cort del princep ab los
   missatgers per los estaments a hon treballar, informar e fet tot
   allo que hum solempne doctor podia e devia fer segons per relacio
   dels dits missatgers son estats informats en tal manera que se ha
   obtes sobresehiment en dita comissio e ab aquell la ciutat se ha
   reposat e los comersis de aquella restituhits [...] E com sia a
   raho conforme que lo dit micer Paredes sia gratifficat del dit
   servey fet a la dita ciutat y essent com es lo dit micer Paredes
   doctor tant solempne convendria molt que la ciutat lo tingues per
   advocat ab la qual no sols la dita ciutat seria ben servida de
   aquell sino en lo que toca a advocar-li pero ab aquella aquell sera
   gratifficat de dit servey. E sera animar als altres de servir a la
   dita ciutat en semblants e altres affers de la dita ciutat e regne.
   Per co, per virtut del poder del Consell General celebrar a XXX de
   juny any MCCCCXXXV, elegeixen en advocat extraordinari de la dita
   ciutat al dit micer Johan Baptiste Paredes absent ab salari de vint
   lliures cascum any. E present que los altres advocats acostumen de
   rebre. E per que la ciutat no reste ab salaris demasiats
   preveheixen que vacant alguna de les advocacions ordinaries de la
   dita ciutat de huy avant per cessum vel decessum que lo dit micer
   Paredes en tal cars succehixca y reste en lloch del tal advocat ab
   lo salari, llibertats y prerrogatives que cascu dels altres
   advocats acostumen tenir (62).


El nombramiento de micer Capdevila como oidor de la Real Audiencia (63) y la ancianidad de los otros tres abogados de la Ciudad--micer Francisco Ros, micer Dimas Aguilar y don Pedro Luis Sanc--(64) dejaba muchas veces desprotegida juridicamente a la capital, por lo que el Consell Secret del 8 de agosto de 1551 nombro a otro abogado extraordinario, ya que el existente--micer Juan Bautista Paredes--, tambien prestaba sus servicios en la Real Audiencia (65). El designado fue el noble don Pedro de Moncada, percibiendo anualmente 20 libras (66). Eleccion sancionada, pocos dias despues, en el Consell General de la vigilia de la Asuncion (67). Posteriormente, al ser llamado a la Corte para formar parte del Consejo de Aragon, Moncada solicito que durante su ausencia su puesto fuera encomendado a micer Jeronimo Aliaga; peticion que fue aceptada el 5 de mayo de 1554 (68).

Tambien en el Consell Secret del 8 de agosto de 1551 se dio luz verde al ruego de don Pedro Luis Sanc para tener como auxiliar a micer Francisco Garcia Trujillo simul et insolum, agradeciendo de esta manera las casi tres decadas de trabajo del primero a favor de la capital (69). Resolucion reafirmada en el Consell General del 28 de septiembre de 155 1 (70). Ese mismo ano otro de los sempiternos abogados de la Ciudad, micer Dimas Aguilar, demandaba que micer Miguel Angel Catala fuera coadjutor a su cargo. Instancia aceptada, en virtud del poder de 1435, por el Consell Secret del 13 de noviembre de 1551 y avalada en el Consell General del 22 de diciembre de ese mismo ano (71). Ambos ejercerian juntos o por separado y percibiendo un unico salario. Solo un ano despues, en diciembre de 1552, fallecia micer Aguilar, restando el cargo para micer Miguel Angel Catala, quien ademas asumiria la condicion del finado de abogado de la Fabrica de Murs y Valls (72). El 10 de septiembre de 1555, el mismo dia de la muerte de micer Catala, el Consell Secret distinguia como abogado de la Ciudad al hasta entonces abogado extraordinario micer Juan Bautista Paredes (73). Igualmente, este fallecimiento dejaba vacante el puesto de abogado de la Fabrica de Murs y Valls, iniciandose un enfrentamiento entre los jurados y los obreros de la citada Fabrica que se prolongo hasta 1557 (74).

El ultimo de los abogados que permanecian en el cargo desde la epoca de la Germania, micer Francisco Ros, solicito en febrero de 1556 poder compartir su cargo con micer Martin Pons, abogado fiscal y patrimonial del rey, aduciendo como todos los casos anteriores la incapacidad de poder cumplir con las necesidades de la ciudad por edad y achaques. Una decada antes ya habia solicitado y se le habia sido concedido ser auxiliado por micer Diego Perez de Ystella, desconociendo el periodo de duracion de esa colaboracion. Ahora, de nuevo, el Consell Secret aceptaba que tuviera un coadjutor, en este caso a micer Martin Pons; refrendado por el Consell General del 11 de ese mismo mes (75). La muerte de micer Ros--cuya fecha no hemos podido averiguar--, convirtio en abogado de la Ciudad a micer Pons, quien el 5 de junio de 1557 solicito y logro que micer Jeronimo Aliaga ejerciera como coadjutor (76). Decision aprobada dias despues en el Consell General del 23 de junio (77).

A mediados de agosto de 1557 dos de los abogados de la Ciudad--micer Capdevila y micer Paredes--solicitaron al Consell Secret tener un coadjutor. En el caso del primero, el dia 11 el Consell Secret--en virtud del poder de 1435 y teniendo en cuenta los muchos servicios que durante anos habia prestado--nombro abogado de la Ciudad a su hijo, micer Jaime Juan Tomas de Capdevila con la condicion de que:
   regixquen en lo dit offici de advocat de la dita ciutat ab hun sols
   salari e emoluments al dit offici pertanyents e defallint lo un de
   aquells reste lo dit offici de advocat en lo sobrevivent a soles
   (78).


A la manana siguiente, el Consell Secret tambien admitio la peticion de micer Juan Bautista Paredes de tener como auxiliar a micer Ambrosio Roca (79).

Meses mas tarde, en plena incidencia de la peste de 1557, estos dos abogados de la Ciudad--junto con sus coadjutores--y don Pedro Luis Sanc fueron revocados por cuanto habian abandonado la capital, negandose a regresar para aconsejar a los jurados a pesar de los dos requerimientos que se les habian mandado. Debido a este desamparo y teniendo en cuenta que otros oficiales tanto reales como municipales continuaban en sus puestos a pesar de la amenaza, los magistrados municipales los cesaron el 6 de noviembre de 1557, manteniendo a micer Martin Pons y su coadjutor
   per la qual raho hui resten ses magnificencies sens advocat algu de
   la dita ciutat de qui puguen rebre consell considerant que lo
   spectable regent lo loctinent general ha residit e huy en dia
   residix, e lo magnifich regent la cancilleria que es lo magnifich
   micer Gaspar Ferrer e algu dels doctors del Real Consell han
   residit e residixen en la present ciutat et etiam lo revent senyor
   inquisidor ha residit e huy en dia residix en la present ciutat e
   altres persones que foren aquells comunicats per ses magnificencies
   e ans e apres continuament han residit tot los dessus dits e altres
   persones de calitat en la present ciutat. Per co et altres per
   moltes altres coses lo animo de ses magnificencies [...] revoquen
   als dits don Pere Luis Sanc, micer Pere Johan Capdevila e micer
   Johan Baptiste Paredes, advocats de la dita ciutat revocant etiam
   los coadjunts de aquells volent e manant que de huy avant no reben
   salaris ni emoluments alguns de la dita ciutat.


Ademas, se determino que micer Juan Sentis asumiera el cargo de abogado de la Ciudad como gratificacion a la labor que habia desarrollado en los momentos en que otros habian hecho dejacion de funciones (80).

A los destituidos la noticia les fue comunicada dias mas tarde, el 19 de noviembre (81). Solo dos meses despues volvian a recuperar su puesto despues de ser aceptadas, por el Consell Secret del 7 de enero, las alegaciones que presentaron. En primer lugar se leyo el testimonio de don Pedro Luis Sanc dado nada mas recibir la notificacion del cese, argumentando que los medicos le habian aconsejado que, ante el agravamiento de su enfermedad abandonara la capital. Una salida que no sirvio de mucho, pues murio durante el mes de diciembre (82). Por su parte, micer Pedro Juan de Capdevila alego que habia escrito al jurado mosen Guillermo Ramon Catala indicandole que en el momento en que la Ciudad lo necesitara el acudiria, pero nadie lo recordo el dia de los apartamientos (83). Mediante testigos, micer Juan Bautista Paredes probo que, a pesar de que una antigua dolencia en la pierna le impedia, practicamente, responder a las dos intimidaciones enviadas por los magistrados municipales, habia acudido a la capital aun a riesgo de perder la vida. Hecho que los jurados desconocian:
   testimonis que ha adonat per los quals ha mostrat que al temps que
   ses magnificencies lo trameteren a demanar axi la primera vegada
   com la segona stava tant mal de una malaltia vella que te en la
   cama que stigue en punt de perdre la cama. E que no sols no stava
   per a venir a Valencia pero que vingue en molt perill de sa vida la
   qual cosa ses magnificencies ignoraren.


Por su parte, los coadjutores -en nombre de los cuales se persono micer Trujillo-alegaron que estando como estaban en la capital desconocian las necesidades de los dirigentes municipales pues de lo contrario hubieran acudido en su auxilio, sin mediar aviso:
   E los coadjuts se justificaren en que dihent que ells no tenen
   salari e [...] que fossen obligats vinint sos principals. E
   residint en la present ciutat nomenys foren convocats pera haver de
   venir ni tingueren noticia que la dita ciutat tingues necessitat de
   aquells lo que sin saberen foren venguts sense ser convocats
   senyaladament (84).


Consideradas como justas estas disculpas y teniendo en cuenta la decision del Consell General del 14 de agosto de 1557, en la que se determinaba el gobierno de la capital ante la hipotetica salida de la urbe de las autoridades reales y municipales a causa de la peste (85), el Consell Secret decidio readmitir en el cargo de abogado de la Ciudad a micer Capdevila y micer Paredes y auxiliares (86). Ademas, nombraron a micer Francisco Garcia Trujillo--coadjutor de don Pedro Luis Sanc desde el 8 de agosto de 1551--, nuevo abogado de la Ciudad (87). Este restablecimiento provoco el cese en el Consell Secret del 15 de enero de 1558 de micer Juan Sentis, pretextandose que no era necesario gravar al Municipio con un mayor numero de abogados e irregularidades en su nombramiento:
   no tenint tanta necessitat com en salaris e despesses senyaladament
   essent estada feta la dita electio del dit micer Joan Sentis sens
   precehir convocacio e sens esser en aquella les persones que havien
   de concorrer per a poder-se fer dita electio conforme al poder
   donat en el Consell General celebrat a XXX de juny del any mil
   CCCCXXXV (88).


Micer Garcia Trujillo solo pudo disfrutar del cargo cuatro meses. Tras su obito, en mayo de 1558, los jurados designaron a micer Pedro Benavent, quien desde el mismo dia de su nombramiento tuvo como coadjutor a micer Sent Joan Aguirre (89). Decisiones corroboradas en el Consell General del 28 de mayo de 1558 (90).

A pesar de que en la mayor parte del periodo analizado la ciudad de Valencia conto con la asistencia juridica de cuatro abogados ordinarios y dos extraordinarios, a veces no eran suficientes para atender todos los asuntos, por lo que se requeria los servicios de otros juristas. Fue el caso del micer Jaime Mascarell y micer Jaime Gasco, quienes en abril de 1550 fueron remunerados por intervenir en la apelacion presentada ante una sentencia dada por el racional a favor de la ciudad de Alicante (91). En otras ocasiones, la busqueda de ayuda externa se debia a la inhibicion de los abogados de la Ciudad, que se negaban a asesorar a los dirigentes capitalinos. Asi, por ejemplo, se produjo en los inicios de la juraderia de 1535 a 1536 cuando micer Francisco d'Artes, micer Dimas Aguilar y don Pedro Luis Sanc se negaron a aconsejar a los jurados sobre las garantias presentadas por los clavarios, los cajeros mayores de la Taula de Canvis y el administrador de la Lonja, al considerar que no era su competencia, dejando claro en un escrito presentado el 28 de mayo que ellos se encargaban de asesorarles en la correcta provision de los diferentes oficios municipales y en toda cuestion legal, pero no en materia de fianzas (92).

Debido a las reiteradas faltas de respuesta de los abogados, la Ciudad los denuncio ante las Cortes Generales de 1547, solicitando que se les pudiera multar por su desidia. Asi en el capitulo XXX de las instrucciones elaboradas para los sindicos de la capital se incluyo la siguiente peticion:
   Item com moltes vegades los jurats tenint necessitat dels advocats
   per causes molt necessaries de la ciutat enviant per dits advocats
   dexen de venir cridats y demanats per los dits jurats que en tal
   cas los dits jurats y racional puxen imposar penes als dits
   advocats y executar aquelles les quals penes sien aplicades al
   Spital General de la ciutat (93).


Una vez en Cortes, la queja fue elevada por los tres brazos, aceptando el principe Felipe que les pudiera sancionar hasta 100 sueldos extraidos de su sueldo, por cuanto el abandono de sus funciones ralentizaba, e incluso detenia en muchos aspectos, el gobierno de la capital:
   Item senyor com la ciutat de Valencia tingue quatre advocats
   assalariats per a que los jurats de aquella puguen esser
   aconsellats en cars que tenen necessitat de consell, hes
   segueixquen de cascun dia que puix los dits advocats tenen son
   salari cert, encara que sien requests, e demanats no volen venir a
   la Sala, per hon los jurats per falta de consell deixen de fer
   moltes provisions, o les han de diferir en gran dany de la cosa
   publica. Supliquen per co los dits tres bracos sia merce de vostra
   Altesa provehir, e manar, e cometre als dits jurats tostemps que
   tal culpa, o renitencia se trobara en algu, o alguns advocats
   puixen mulctar a aquells, e provehir que lo clavari comu de llurs
   salaris se retingue tant part quanta sera la dita mulcta. Plau a Sa
   Alteza ab que la mulcta sia fins en cent sous (94).


De acuerdo con la documentacion manejada, esta sancion no se aplico a pesar de que los abogados de la Ciudad continuaron haciendo cierta dejacion de funciones.

A lo largo del periodo analizado, la ciudad de Valencia envio mas de medio centenar de embajadas, las mas de las veces, a la Corte. En la elaboracion de las instrucciones con las que partian los emisarios siempre se contaba con el auxilio de los abogados de la Ciudad, participando tambien como integrantes en varias de estas legaciones. Destacar sobre todo, en este sentido, la gestion de don Pedro Luis Sanc, que participo en tres delegaciones: en 1531-1532 visito a la virreina para demandarle saca de trigo y carne; en 1536-1537 acudio ante el rey por un enfrentamiento entre los barqueros del Grau contra Carlos Torrelles que, por privilegio real, habia obtenido el monopolio de este trabajo y en la juraderia de 1552-1553 volvio a la Corte para resolver otro choque de competencias, en este caso por el nombramiento del escribano de los albaranes. Ademas de ser pieza clave en los preparativos de las Cortes Generales, los abogados municipales tambien participaron en ella como sindicos. En las de 1528 actuaron como tales micer Dimas Aguilar y micer Francisco d'Artes (95); en 1533 repitio micer Aguilar, quien mantuvo un agrio conflicto con los jurados por su propuesta de reducir los censales (96). A pesar de ello, volvio a ejercer como sindico en las de 1542 junto con micer Cosme Abat (97). Micer Francisco Ros fue sindico en las Cortes de 1537 (98), 1547 (99) y 1552 (100). Aspectos estos dos ultimos que esperamos profundizar en futuras investigaciones.

Podemos concluir, por tanto, que el cargo de abogado de la ciudad de Valencia continuo siendo vitalicio durante la primera mitad del siglo xvi y que estuvo bajo el control del Consell Secret y del Consell General, tras la injerencia de la Corona durante el reinado del Catolico. Muchos de los juristas que lo ejercieron lo simultanearon con su condicion de oficiales reales con la consiguiente carga laboral que ello comportaba y que, muchas veces, les llevaba a abandonar sus obligaciones municipales o tener que mantenerse al margen de algun pleito por incompatibilidad. Una de las constantes a lo largo del periodo analizado es la queja de los dirigentes capitalinos de la falta de asesoramiento legal, o bien por dejacion de funciones de sus abogados, o bien por el desinteres de otros juristas a trabajar para la Ciudad. Carencia que se intento paliar no destituyendo a los que ejercian como tales sino nombrando a abogados extraordinarios--con los mismos emolumentos que los ordinarios--, y coadjutores. Fue a partir de la decada de los cuarenta cuanto empezo a institucionalizarse la figura del coadjutor del abogado de la Ciudad. La enorme carga laboral, los alifafes de la edad y los servicios prestados al Municipio fueron los argumentos que los abogados de la Ciudad esgrimieron ante el Consell Secret y el Consell General para lograr que se les concediera un auxiliar que, ejerciendo el cargo conjunta o separadamente, no recibiria ningun tipo de remuneracion. Peticion que fue siempre aceptada, pues ademas permitia al Municipio tener un mejor asesoramiento sin coste alguno. Los coadjutores normalmente pasaban a tener el cargo en propiedad a la muerte del titular.

DOI: http://dx.doi.org/10.14201/shhmo2016381319350

Pilar VALOR MONCHO

Universidad de Valencia

Correo-e: pivamon@gmail.com

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(1.) GUAL CAMARENA, M.: <<Los abogados de la ciudad de Valencia en el siglo XIV. Notas y documentos>>, VIII Congreso de Historia de la Corona de Aragon, vol. II. Valencia, 1970, pp. 229-231. GRAULLERA SANZ, V.: Los primeros juristas valencianos. Valencia en la Baja Edad Media. s. XIII y XIV. Valencia, 2000. pp. 92-100.

(2.) VIDAL BELTRAN, E.: Valencia en la epoca de Juan I. Valencia, 1974, pp. 144, 157.

(3.) NARBONA VIZCAINO, R.: <<Los Rabassa, una familia patricia de Valencia medieval>>, Anales de la Universidad de Alicante. Historia medieval, 7, 1988-1989, p. 124.

(4.) GRAULLERA SANZ, op. cit., pp. 92-100.

(5.) NARBONA VIZCAINO, op. cit., p. 125.

(6.) BERNABE GIL, D.: <<Los juristas en la burocracia municipal. Asesores y abogados ordinarios de la ciudad de Orihuela en el siglo XVII>>, Homenatge al doctor Sebastia Garcia Martinez, vol. II. Valencia, 1988, pp. 133-147.

(7.) Idem, pp. 137-138.

(8.) Un poder que ratificaba la facultad de los jurados, el racional y el sindico sobre los cargos municipales para nombrarlos, revocarlos, establecer sus emolumentos y todo aquello que estimaran oportuno para el beneficio de la ciudad. Arhivo Municipal de Valencia [en adelante AMV]. MC, A-31, fol. 15.

(9.) Micer Baltasar Gallach fue el primer regente de la Audiencia de Valencia desde 1506 hasta su fallecimiento, en octubre 1518, cubriendose la plaza por micer Eximeno Perez de Figuerola, hasta entonces regente del Consejo de Aragon. CANET APARISI, T.: La Magistratura Valenciana (s. XVI-XVU).Valencia, 1990, p. 32.

(10.) Nombrado abogado de la Ciudad el 27 de octubre de 1502 por el fallecimiento de micer Miguel Albert. AMV. MC, A-51, fol. 43v. Catedratico de Prima de Leyes durante el curso 1510-1511, pero fue cesado en noviembre de 1511. FELIPO ORTS, A.: La Universidad de Valencia en el siglo XVI (1499-1611). Valencia, 1993, p.177. En enero de 1490 fue nombrado abogado del estamento militar, labor en la que se mantuvo hasta al menos 1510. LORITE MARTINEZ, I.: Las deliberaciones del Estamento militar valenciano (1488-1510). Tesis de licenciatura inedita. Valencia, 1999, pp. 19-20.

(11.) Ocupo una de las catedras de Derecho Civil desde 1500 hasta el curso 1506-1507, en el que fue sustituido por Jeronimo d'Assio. FELIPO ORTS, op. cit., p. 177.

(12.) Hijo de micer Martin Eximeno Ros de quien heredo el cargo de abogado de la Ciudad en 1514. El 4 de enero de 1509 fue nombrado rector de la Universidad de Valencia, siendo sustituido el 4 de mayo de 1510 por Jaime Conill. Entre 1500-1503 ocupo las catedras de Poesia y Oratoria y posteriormente se graduo doctor en ambos Derechos. FELIPO ORTS, op. cit., p. 29. Fue nombrado regente de la Real Cancilleria de Mallorca por Fernando II, el 14 de octubre de 1515, con la mision inicial de investigar la veracidad de una serie de denuncias lanzadas contra su predecesor. Se mantuvo hasta 1518, en que fue reemplazado por Jaime Roque. JUAN VIDAL, J.: El sistema de gobierno en el reino de Mallorca (siglos XV-XVII). Mallorca, 1996, pp. 201-202.

(13.) AMV. MC., A-57, fols. 41-42v.

(14.) AMV. MC., A-57, fols. 132v-134.

(15.) AMV. MC, A-57, fols. 100-101v, 112, 197.

(16.) AMV. MC, A-57, fol. 227.

(17.) AMV. MC, A-57, fol. 229.

(18.) Micer Gallach y micer Ros eran propietarios de molinos harineros. AMV. MC, A-57, fol. 55.

(19.) AMV. Querns de Provisions (PQ), B-13.

(20.) En la primera de estas sesiones, celebrada el 30 de mayo, se dispuso que se entregaran a los consejeros juristas, micer Josue de Sent Feliu, micer Jaime Roca, micer Juan Ferrando y micer Francisco Esteve, 10 ducados y un par de antorchas, por aconsejar a la Ciudad. Dos meses mas tarde, el Municipio continuaba sin abogados por lo que de nuevo, el 14 de agosto, se aprobo que se remunerara a los nuevos consejeros juristas, micer Pedro Navarro, micer Luis Alcanyic, micer Bartolome Monfort y micer Baltasar Morell, con el salario que percibian los abogados de la Ciudad <<com al present no haia advocats de aquella per aconsellar-la y es raho que aquells sien pagats puix sostenen los treballs com advocats>>. El clavario comun les entrego 8 libras, antorchas y cajas como primer pago. AMV. MC, A-57, fols. 419v, 517, 547v.

(21.) Los nombres de estos dos ultimos no aparecen en el listado de asistentes de este Consell General pero si en el Querns de Provisions donde ademas se observa que en esta sesion triunfo la opinion que micer Damian Andres dio a todas las propuestas de los jurados, con 52 votos. AMV. PQ, B-13.

(22.) Esta ultima demanda se aprobo en el Consell General del 16 de mayo de 1517, a partir de la denuncia que presento mosen Juan Alegre tras el interrogatorio al que le sometieron los inquisidores comisionados. Visto lo cual, se decidio enviarles una embajada para que mostraran los poderes que legitimaban su actividad y para que interrumpieran su investigacion hasta que fuera consultado el monarca. A este, ademas de denunciarle la accion contraforal de los inquisidores -por cuanto, a partir del privilegio CLII de Jaime II, ni civil ni criminalmente los jurados y consejeros podian ser imputados ni se les podia pedir cuentas-, se le recomendaria que recabase informacion sobre la actuacion de sus oficiales. AMV. MC, A-57, fol. 308v.

(23.) AMV. MC, A-57, fol. 286.

(24.) Dada en Valladolid el 22 de febrero de 1518. AMV. Cartas reales, h3-3, fols. 27v--28.

(25.) <<A nos es hecha relacion que haviendo restituido en sus oficios a los advogados antigos dessa ciudat en virtud de provisiones y letras nuestras, vos, con algunas otras personas dessa dicha ciudat, lo que creer no podemos, procureis de no perturbar e impedir, por vias escandalosas, de que si ansi es nos seriamos mucho deservido. Que por ende vos encargamos y mandamos que procureys de poneros en tal cosa que allende que no saldriades con ella nos dariades causa de indignacion y mandariamos fazer la provision sobre ello que por la obra podria desconocer el sentimiento que dellos>>. AMV. MC, A-58, fol. 36.

(26.) <<so pena de la fidelidad de que nos soys tenido y de 10.000 florines de oro, que dentro de hun dia natural despues que esta carta vos sera presentada os partays desta ciudat de Valencia y drecha via vengays personalmente a esta ciudat y parescays ante nos o nuestro real consejo para que se os notifique la causa de vuestra venida, sin poner en ello scusa ni dilacion alguna porque os certificamos que en caso contrario, lo que no creemos, vos mandaremos irremisiblemente ejecutar las dichas penas como inobediencia de nuestros mandatos>>. AMV. MC, A-58, fols. 36v-37.

(27.) Dos de estos representantes, mosen Guillermo Ramon de Pertusa y micer Francisco Penaroia, fueron los integrantes de la embajada enviada el 19 de marzo de 1517.

(28.) AMV. MC, A-57, fols. 254v-255.

(29.) AMV. MC, A-58, fols. 33-38v.

(30.) AMV. MC, A-58, fols. 57v-63v.

(31.) AMV. MC, A-58, fol. 134v-36.

(32.) AMV. MC, A-58, fol. 149.

(33.) AMV. Lletres misives, g3-41. fol. 30.

(34.) Cuando se planteo este asunto se adoptaron dos posturas. Una mas conciliadora, defendida por el abogado micer Francisco d'Artes, y apoyada con 20 votos, quien pretendia que un verguero y un escribano fueran a casa de micer Francisco Ros y de micer Ausias Bosch para requerirles que acudieran a la ciudad a ocupar su cargo, en el plazo de ocho dias. En torno a esta idea estuvieron las propuestas de Baltasar Miguel y Jaime Gisbert. Pero triunfo, con 90 votos, la opinion de cesarlos, defendida por el consejero Jaime Aguilar. AMV. PQ, B-14.

(35.) AMV. MC, A-59, fol. 61v.

(36.) Inmediatamente, alguno de los asistentes denuncio que el jurista micer Bartolome Camos no podia desempenar el cargo al no haber residido en la capital mas de veinte anos, pero dos consejeros, Bartolome Coll de Sanc y Jaime Gisbert, testificaron la residencia de este en Valencia durante mas de dos decadas. AMV. MC, A-59, fol. 50.

(37.) Los votos se repartieron de la siguiente forma: micer Bartolome Monfort, 96; micer Bartolome Camos, 75; micer Francisco Esteve, 27; micer Damian Andres, 14; micer Bartolome Rodriguez, 9 y micer Francisco de Sent Feliu, 9. AMV. MC, A-59, fol. 50.

(38.) De hecho, este no asistio a ninguna de las reuniones del Consell General celebradas desde el 23 de junio de 1520 hasta el 19 de junio de 1521. Por el contrario, micer Aguilar durante la juraderia de 1520-21 asistio a 8 de las 26 convocatorias del Consell General.

(39.) AMV. MC, A-59, fol. 40.

(40.) AMV. MC, A-59, fols. 48-50.

(41.) Valles Borras, V.: <<Notarios y juristas al servicio de la Germania>>, Estudis, 26, 2000, pp. 215-225.

(42.) VICIANA, M. de: Cronica de la inclita y coronada ciudad de Valencia, vol. IV, ed. Sebastian Garcia Martinez. Valencia, 1972, fols. 14v-15v.

(43.) VICIANA, op. cit., fol. 17. VALLES BORRAS, V.: La Germania de Valencia. Valencia 2000, p. 152.

(44.) Gozo de una amplia confianza por parte de Carlos I y sus representantes en el reino, ingresando en la Real Audiencia en 1520. Abogado fiscal y patrimonial (1523-1532). Alcanzo plaza de oidor en la reforma de 1527, manteniendose como magistrado hasta 1543. En la inspeccion iniciada por La Gasca en 1543 se le acuso de prosperar al amparo de la toga, abusando de su cargo en su condicion de propietario de molinos, mercader en granos y tejidos y arrendatario del General. CANET APARISI, T.: <<La justicia del emperador. La refundacion Carolina de la Audiencia valenciana>>, en MARTINEZ MILLAN, J. (coord.): Carlos V y la quiebra del humanismo politico en Europa (1530-1558). vol. 2, Madrid, 2001, pp. 186-189, 195.

(45.) La permanencia de micer d'Artes en el cargo durante la Germania se debio a la conformidad del virrey, al considerarlo el mas competente para que le revelara de todos los proyectos de los agermanados respecto al Municipio. Al descubrirse su doble juego y ante la llegada de los radicales, que lo amenazaron de muerte, a principios de julio de 1521 salio de la capital y marcho junto con el virrey. Valles Borras, op. cit., pp. 229-230.

(46.) Ambas resoluciones aparecen ampliamente detalladas en el Manual de Consells pero su lectura es muy complicada por el deterioro que sufre la mayor parte de este volumen. AMV. MC, A-59, fols. 606-607v y 610-611v.

(47.) El privilegio que lo confirmaba como abogado de la Ciudad fue dado por el rey en Valladolid el 20 de diciembre de 1522 y ejecutado el 23 de febrero de 1523. AMV. Cartas reales, h3-3, fols. 77v-78. En esta juraderia no solo sustituyo a micer Dimas de Aguilar sino tambien a micer Ausias Bosch, a quien reemplazo cuando fue nombrado abogado de la Ciudad. Micer Bosch ejercio como juez d'amprius y examinador de abogados en 1518-1519.

(48.) AMV. PQ, B-19.

(49.) El 11 de diciembre de 1537 micer Dimas Aguilar fue nombrado nuevo abogado de Murs y Valls. AMV. MC, A-69. El Consell Secret ordeno el 7 de diciembre pagar 30 ducados a un correo que marcho a la Corte con varias cartas, entre las que cuales se le comunicaba la muerte del abogado micer d'Artes. AMV. PQ, B-19. Micer d'Artes ejercio ademas como: examinador de notarios 1515-1516, 1525-1526, 1527-1528; corregidor de abogados 1527-1528 y 1535-1536; juez apelacion d'amprius 1517-1518 y 1521-1522.

(50.) VALOR MONCHO, P.: <<Tres Baronias y un conflicto. La pugna por la Pobla, Paterna y Benaguasil entre el Duque de Segorbe y Ciudad de Valencia (1500-1550)>>, en FRANCH, R.; ANDRES, F. y BenITEZ, R. (coords.): Cambios y Resistencias Sociales en la Edad Moderna: Un analisis comparativo entre el centro y la periferia mediterranea de la Monarquia Hispanica. Valencia, 2014, pp. 141-152

(51.) AMV. MC, A-69.

(52.) AMV. MC, A-69.

(53.) Pagandole en marzo de 1538 20 libras <<per la primera paga del salari del primer mig any>>. AMV. MC, A-69.

(54.) AMV. MC, A-69.

(55.) AMV. MC, A-70.

(56.) Diego Perez de Ystella habia ingresado en la Real Audiencia en 1535. CANET APARICI, T.: <<La justicia del emperador.>>, pp. 179, 182, 189. Micer Cosme Abat ejercio como: asesor de justicia civil 1525-1526; asesor justicia criminal 1531-1532 y 1535-1536; corregidor de abogados 1537-1538, 1541-1542 y 1544-1545; juez d'amprius 1541-1542; examinador de notarios 1538-1539 y 1543-1544.

(57.) AMV. PQ, B-30. Micer Perez de Ystella ejercicio ademas como corregidor de abogados en 1545-1546 y 1546-1547 y como juez d'amprius 1545-1546 y 1547-1548.

(58.) AMV. PQ, B-30. En el Consell Secret del 14 de febrero de 1549 se determino pagar a micer Diego Perez de Ystella ya que era coadjutor sin salario alguno y continuamente estaba sirviendo a la Ciudad. AMV. MC, A-76, fol. 248. El 11 de agosto de 1548 este jurista presento ante los jurados, el racional y el sindico un privilegio firmado por el principe Felipe sobre su cargo de abogado de la ciudad, junto con micer Ros. AMV. Cartes reials, h3-4, fols. 126v-127.

(59.) AMV. PQ, B-31.

(60.) AMV. PQ, B-31.

(61.) AGS. Estado, leg. 300, doc. 149.

(62.) El abogado elegido inicialmente para integrar la embajada fue micer Dimas Aguilar quien no participo alegando su edad. AMV. MC, A-75, fol. 275, 321.

(63.) FEBRER ROMAGUERA, M.: <<Pere Joan de Capdevila, catedratico y abogado (hc. 1495-1558): biografia y estudio bibliografico de su biblioteca juridica>>, en Congreso Universitario de Ciencias de la Documentacion, vol. 1. Madrid, 2000, pp. 197-237.

(64.) <<los quals bonament no poden servir a la ciutat com voldrien [...] son vells e ha molts anys que serveixen a la ciutat e micer Pere Joan Capdevila ara novament es elet en un dels doctors del real consell>>. AMV. MC, A-77, fol. 339.

(65.) CANET APARICI, T.: <<Entre la visita y la sucesion. La resistencia a la virreinalizacion administrativa en Valencia entre Carlos V y Felipe II>>, Estudis, 28, 2002, pp. 226-229.

(66.) AMV. MC, A-77, fols. 339 y 535v.

(67.) <<[...] com los quatre advocats ordinaris de la ciutat sien impedits per antiguitat de dies y lo hu resta en al Real Audiencia, la ciutat tinga moltes causes e de importancia les quals conve sien defensades, per dita raho han fet advocat extraordinari a don Pedro Moncada [...] los jurats a major cautela los par donar-ne raho al dit Consell sils parexa loar e aprobar la electio>> AMV. MC, A-77, fol. 346.

(68.) AMV. MC, A-78.

(69.) AMV. MC, A-77, fols. 340v-341.

(70.) AMV. MC, A-77, fol. 370. El 19 de diciembre de 1554 el Consell Secret decidio abonar a micer Francisco Garcia de Trujillo 15 libras <<lo qual es coadjunt ab lo noble don Pere Luis Sanc, [...] sens percibir ningun salari>>, ya que continuamente estaba sirviendo y aconsejando a la capital, sobre todo en los pleitos de los impuestos de Benito Vallaclocha y sobre el trigo de Luis Macip y Miguel Salvador. AMV. PQ, B-34.

(71.) Las razones alegadas fueron similares a en otras ocasiones: la edad; sus achaques; los muchos servicios a la capital durante 32 anos y la obligacion de corresponderle de algun modo; la suficiencia de micer Miguel Angel Catala y la necesidad de que la capital estuviera mejor asesorada. AMV. MC, A-77, fols. 401 y 436. Micer Aguilar ejercio ademas como: examinador de abogados en 1518-1519, 1523-1524, 1532-1533, 1536-1537, 1543-1544, 1548-1549; juez d'amprius 1520-1521, 1523-1524, 1525-1526, 1538-1539, 1542-1543, 1546-1547, 1549-1550; examinador de notarios 1518-1519, 1522-1523, 1529-1530, 1536-1537, 1541-1542, 1544-1545, 1547-1548; asesor justicia criminal 1529-1530, 1537-1538, 1542-1543 y 1545-1546.

(72.) AMV. MC, A-78, fol. 268. Ejercio como asesor del justicia civil en la juraderia de 15531554; corregidor de abogados en 1543-1544, 1547-1548, 1551-1552 y 1554-1555; examinador de notarios en 1551-1552 y 1554-1555; juez d'amprius en 1552-1553.

(73.) AMV. MC, A-80, fol. 173. Ejercio como asesor del justicia civil en 1523-1524, 1529-1530 y 1544-1545; asesor justicia criminal 1540-1541; examinador de notarios 1545-1546; corregidor de abogados 1546-1547.

(74.) El 21 de octubre de 1555 los jurados y el racional en presencia del canonigo Domingo de Ribelles -subdelegado del obrero por el estamento eclesiastico-, mosen Gaspar Antich--obrero por el militar--y Gaspar de Artes--obrero por el real--eligieron en abogado de la Fabrica de Murs i Valls a micer Francisco Ros. Nombramiento que no fue aceptado por los obreros que eligieron a micer Jaime Filibert, no llegandose a ningun acuerdo. Meses mas tarde, el 16 de marzo de 1556 los nuevos obreros--mosen Cristobal Frigola, don Jaume Corberan y Gaspar de San Pere--junto con los jurados decidieron revocar la eleccion de micer Ros y micer Filibert, quedando vacante el cargo. AMV. MC, A-80, fols. 208, 433v. Tuvo que pasar un ano para que el 6 de mayo de 1557 los jurados y el racional acordaran con los obreros de la Fabrica de Murs y Valls nombrar como abogados de la misma a don Pedro Luis Sanc y mosen Jaime Filibert simul et insolum. Ademas, atendiendo a la labor desempenada por micer Miguel Angel Catala, se eligio como coadjutor de ambos abogados a su hijo, Vicente Ferrer Catala, que en el caso de ser jurista pudiera ejercer el cargo de abogado de la Fabrica de Murs y Valls, tras la muerte de Sanc y Filibert. AMV. MC, A-81, fol. 354

(75.) AMV. MC, A-80, fols. 356v-358.

(76.) AMV. MC, A-81, fol. 395v. Detento la catedra de Derecho Canonigo desde el curso 1541-1542 hasta 1558. Catedra del Derecho Civil 1559-1560. FELIPO ORTS, op. cit., pp. 177-180. Ejercio ademas como jurista en el examen de notarios en 1537-1538, 1540-1541, 1548-1549 y 1551-1552; corregidor de abogados en 1538-1539 y 1544-1545; asesor del justicia criminal 1543-1544, 1547-1548 y 1554-1555.

(77.) AMV. MC, A-82, fol. 37. Martin Pons fue miembro de una familia muy destacada al servicio de la Corona. Actuo durante anos, adjunto a su padre Martin Pons de Castellvi, como abogado fiscal y patrimonial, para luego ejercer el cargo en solitario hasta que en 1576 fue promovido a la sala civil de la Audiencia y al Consejo Supremo de Aragon en 1581. Canet Aparisi, T.: <<La abogacia fiscal: ?una figura conflictiva en la administracion valenciana?>>, en NARBONA VIZCAINO, R. (coord.): La Mediterrania de la Corona d'Arago, segles XIII-XVI, vol. 1. Valencia, 2004, pp. 529-533.

(78.) AMV. MC, A-82, fol. 69v. Pedro Juan de Capdevila fallecia victima de la peste en septiembre de 1558, continuando su hijo como abogado de la Ciudad. FEBRER ROMAGUERA, M. V.: <<Pere Joan de Capdevila...>>, p. 23. Ejercio ademas de: asesor justicia civil 1527-1528, 1533-1534, 15481549; asesor justicia criminal 1536-1537; corregidor de abogados 1545-1546, 1547-1548, 1550-1551; juez d'amprius 1550-1551; examinador de notarios 1541-1542, 1546-1547 y 1549-1550.

(79.) AMV. MC, A-82, fol. 70. A la muerte de micer Paredes, micer Ambrosio Roca continuo ejerciendo el cargo. FELIPO ORTS, op. cit., p. 23.

(80.) AMV. MC, A-82, fols. 104v-105. Fue asesor del justicia civil en 1547-1548 y 1552-1553; examinador de notarios en 1552-1553; corregidor de abogados en 1551-1552 y 1557-1558.

(81.) El 25 de noviembre de 1557 el Consell Secret ordeno pagar al verguero Gaspar Roca 3 libras, 3 sueldos y 9 dineros por su visita a Xativa y otros lugares para comunicar a don Pedro Luis Sanc, micer Pedro Juan Capdevila y micer Juan Bautista Paredes su revocacion. Durante su mision sufrio el ataque de unos ladrones por lo que ademas se le pago <<una capa gascona y diners que lladres li han robat e pres en dit viatge>>. AMV. MC, A-82, fol. 114.

(82.) Ejercio como: corregidor de abogados 1519-1520, 1521-1522, 1522-1523, 1525-1526, 1528-1529, 1531-1532, 1534-1535, 1538-1539, 1541-1542, 1548-1549, 1552-1553 y 1555-1556; examinador de notarios 1521-1522, 1524-1525, 1527-1528, 1530-1531 1533-1534, 1537-1538, 1540-1541 y 1550-1551; asesor justicia criminal 1517-1518; asesor justicia civil 1528-1529, 1534-1535, 1540-1541 y 1551-1552; juez d'amprius 1528-1539, 1529-1530, 1539-1540, 1548-1549 y 1551-1552.

(83.) <<que ell scrigue al jurat mosen Guillem Ramon Catala quel avisas que si tanta necessitat tenia la Ciutat de sa persona que ell vendria a hon la Ciutat manara de la qual lletra [...] ne feu exhibicio a ses magnificencies. E en apres al temps de dita revocacio no se'n recorda nengu>>. AMV. MC, A-82, fol. 151.

(84.) AMV. MC, A-82, fol. 151.

(85.) En el Consell General del 14 de agosto de 1557 se expuso que, posiblemente, debido a la peste muchos oficiales reales y municipales abandonarian la ciudad y se desperdigaran, de tal manera que seria muy complicado que el Consell Secret se pudieran reunir facilmente. Por ello, el Consell General decidio que el racional convocara a los jurados y al sindico en los lugares y los dias libres del peligro epidemico y si todos no podian acudir, en tal caso y mientras se mantuviera la amenaza de peste, se tuvieran por buenas las decisiones que se tomaran por los que estaban presentes, teniendo tanto valor como si estuvieran todos. AMV. MC, A-82, fol. 73.

(86.) Micer Paredes ejercio como: asesor justicia civil en 1523-1524, 1529-1530, 1544-1545; asesor justicia criminal 1540-1541; corregidor de abogados 1546-1547 y examinador de notarios 1545-1546.

(87.) AMV. MC, A-82, fol. 151. Ejercio como asesor de justicia criminal 1549-1550 y 1555-1556; examinador de notarios 1552-1553 y corregidor de abogados 1556-1557.

(88.) Ademas de las 20 libras que habia ya recibido, se le dieron otras tantas por todos los trabajos que habia realizado hasta esa jornada. AMV. MC, A-82, fol. 155.

(89.) AMV. MC, A-82, fol. 238v-239. Micer Benavent ejercio como asesor del justicia civil en 1530-1531, 1537-1538 y 1554-1555; asesor del justicia criminal 1541-1542; examinador de notarios 1546-1547 y corregidor de abogados 1549-1550.

(90.) AMV. MC, A-82, fol. 258.

(91.) AMV. MC, A-76, fols. 524v-525. Micer Mascarell en esa misma juraderia participo en la embajada que fue a tierras alemanas con una serie de peticiones relativas a la Real Audiencia, la actividad de los diferentes visitadores reales y defensa.

(92.) AMV. MC, A-68, fols. 11v-14v.

(93.) AMV. MC, A-75, fols. 64-74v.

(94.) GARCIA CARCEL, R. (ed.): Cortes del reinado de Carlos I. Valencia, 1972, p. 187.

(95.) AMV. MC, A-62, fol. 414.

(96.) AMV. MC, A-65, fols. 277-279.

(97.) AMV. MC, A72, fols. 21-22.

(98.) AMV. MC, A-69.

(99.) AMV. PQ, B-31.

(100.) AMV. MC, A-77, fols. 563-568v.
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Author:Moncho, Pilar Valor
Publication:Studia Historica. Historia Moderna
Date:Jan 1, 2016
Words:14757
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