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The Pseudo-Platonic Seventh Letter.

Myles Burnyeat y Michael Frede: The Pseudo-Platonic Seventh Letter, Scott, D. (ed.), Oxford University Press, 2015, XV, 224pp (*)

The Pseudo-Platonic Seventh Letter se origino a partir de un seminario que ambos autores ofrecieron juntos el ano 2001 en Oxford. A pesar de ello, no se trata de una obra planteada como un todo organico, sino mas bien de dos tratados mas cortos que se publican juntos sin remision interna: ninguno de los autores se basa en los resultados del otro; ninguno cita al otro siquiera. Respecto de la unica cuestion que tratan ambos, a saber, la pregunta por el objetivo politico que suscribe la carta de Platon, los autores plantean puntos de vista opuestos (vease abajo).

Cada texto se divide a su vez en dos partes. En "Seminar 1-3" (pp. 3-40), Frede intenta probar, a partir del examen de los corpora epistolares de filosofos de la Antiguedad, que no pueden considerarse como autenticas ninguna de las cartas que han de datarse con anterioridad a las cartas de Epicuro. En "Seminar 4-5" (pp. 41-65, con una segunda version en el "Appendix" de las pp. 67-84), determina como objetivo atribuido a Platon en la Carta VII la fundacion del Estado Ideal, para argumentar a continuacion que Platon no puede haber tenido un objetivo de esta naturaleza, menos aun dada la absoluta incompetencia filosofica de actores como Dion y Dionisio II. Burnyeat se ocupa en un espacio breve (pp. 121-133) del excurso filosofico, luego se enfoca in extenso en un "literary analysis" de la carta en su conjunto (pp. 135-192) para exponerla como "a work of imaginative literature", obra a la que en tono burlesco otorga el titulo barroco de "the tragic tale of Plato's adventures in Sicily" (p. 137). Cierra su exposicion con un breve apendice titulado "Verbal repetitiveness in Epistle VII" (pp. 193-195).

Se trata en consecuencia de cuatro puntos de partida independientes en su concepcion para "demostrar" el caracter inautentico de la Carta VII. Algunos saludaran la variedad metodica, otros percibiran la carencia de vinculo y cohesion que incluso la profusa labor editorial de D. Scott no puede compensar (en total 68 paginas: "Editor's Introduction", "Editor's Guide" y "Endnotes", junto con C. Atack, a la contribucion de Frede, bibliografia general y "General Index" para ambos ensayos).

(1) En "Seminar 1", ofrece Frede (F.) una lista de once corpora epistolares que han sido transmitidos bajo el nombre de filosofos. Todos son indudablemente inautenticos; solo en el caso de Platon coloca F. provisoriamente un signo de interrogacion. De estas colecciones epistolares escoge F. las diecisiete cartas de Quion de Heraclea (8ss.), que en la forma de una novela epistolar pretende librar a Platon del reproche de ser responsable por la toma del poder realizada por su discipulo Clearco, quien a su vez resulto ser un tirano particularmente cruel. Las cartas de Quion pretenden eximir a la filosofia de toda culpa al presentar a Clearco ante todo como discipulo de Isocrates. https://doi.org/10.18800/arete.201901.011

F. no tiene ningun resultado nuevo que ofrecer en concreto para comprender mejor la novela epistolar. En lugar de ello plantea de modo muy general lo siguiente: puesto que todas las colecciones de cartas de filosofos son inautenticas, "eo ipso Plato's letters are suspect" (p. 11); especialmente porque en caso de ser estas ultimas autenticas, se ubicarian entre 60 y 70 anos antes que las cartas de filosofos autenticas que poseemos y que son mas antiguas, a saber, las de Epicuro.

En "Seminar 2" nos ensena F. que las cartas de Platon que con seguridad existieron no pudieron ser conservadas porque Platon no contaba con un secretario que hubiese podido producir copias de sus cartas y porque lo mas probable es que los destinatarios no hayan conservado las cartas. Reunir las cartas de Platon habria sido del todo imposible (p. 15). De las trece cartas en la novena tetralogia de Trasilo se examina con mayor minuciosidad la Carta XII dirigida a Arquitas (pp. 18-24). Esta debe haber estado ligada a la carta de Arquitas que menciona Diogenes Laercio 8.80, formando una correspondencia directa que debia confirmar la autenticidad del escrito pseudo-pitagorico de Ocelo Lucano (algo ya sabido por Zeller). Todo esto remite a la segunda mitad del siglo II, mientras que las menciones mas tempranas de las cartas platonicas llegan al siglo I a.C.

El tema del "Seminar 3" es la carta de Espeusipo a Filipo II de Macedonia (Carta XXX de las Cartas de Socrates y de los socraticos = Espeusipo, fr. 156 Isnardi-Parente). Fue considerada autentica por estudiosos importantes, entre ellos E. Bickermann, I. Sykutris, A. Momigliano, Ph. Merlan y N. Hammond. Tambien la ultima edicion comentada (A.F. Natoli, Hermes Einzelschriften, 2004) la considera autentica. De acuerdo con esta carta, Platon hizo posible el reinado de Filipo. Esto remite a la Carta V de Platon, en la que un cierto Eufreo es recomendado a Perdicas como un colaborador sumamente util. Las precisiones para comprender el contexto son planteadas por la Carta XXXI de la coleccion epistolar de los socraticos. De ello resulta para F. un "network" entre estas tres cartas, de las cuales dos (Plat. Epist. V y Epist. XXXI Socratis et Socraticorum) son con seguridad inautenticas. Por ahi la pregunta: "What about Ep. XXX?" (p. 33). Aqui se plantea una breve reflexion sobre "the burden of proof in the case of letters" (p. 33). F. constata lo siguiente: "we have to have fairly strong positive reasons to think that a letter is genuine, especially if it is supposed to be a fourth-century letter or earlier" (p. 33). La coleccion en la que se ha transmitido la carta de Espeusipo a Filipo esta conformada por cartas claramente reconocidas como inautenticas, lo cual se indica en otros textos. La carta se encuentra, pues, "in bad company" (p. 38), siendo a su vez "something like a parallel to Plato's Ep. VII" (ibid.) El paralelo se encuentra segun F. en la extension (ambas son "remarkably long", p. 28), en el estilo (ambas estan bien escritas) y en el hecho de ser las (supuestamente) unicas cartas autenticas entre otras indudablemente inautenticas.

(2) Solamente los Seminarios 4 y 5 se ocupan de la Carta VII. F. considera que segun la Carta el objetivo del viaje de Platon a Siracusa fue la fundacion de un Estado ideal "along the lines of the state of the Republic" (p. 59), con uno o varios filosofos en el poder. El Estado ideal estaba previsto los anos 366, 361 y 354 a.C. F. pretende demostrar de manera concluyente la inautenticidad de la Carta a traves de dos pruebas: (a) que Platon no puede haber creido que un Estado como el planteado podria ser la solucion en la epoca en que se pretende datar la carta, y (b) que incluso en caso que hubiese creido en el Estado ideal entonces, no puede haber pretendido que Siracusa ofrecia la posibilidad de fundarlo (p. 43).

Ademas de tener como criterio de orientacion la tesis del filosofo gobernante de la Republica (Rep. 473d [aproximadamente igual a] Epist. VII 326ab), evidentemente el autor pretende tomar en cuenta tambien las Leyes (p. 56). El Estado de las Leyes no es gobernado por filosofos, sino que mas bien se construye aqui el segundo mejor Estado, porque simplemente no existen los hombres que puedan satisfacer las grandes y elevadas exigencias planteadas a los filosofos gobernantes de la Republica, sostiene F. remitiendose a Leyes 875a1ss. (p. 52). Los miembros de la "asamblea nocturna" no satisfacen esos requisitos, de lo contrario el Estado ideal seria posible (p. 53). De ello se deriva para F. "an implicit contradiction between the Laws and Ep. VII": en las Leyes no existe el filosofo perfecto; en la Carta VII se presenta a Dion como tal (336a8-b1). El gobierno de las leyes en las Leyes reemplaza el gobierno soberano de los reyes filosofos en la Republica, con lo cual resulta "pointless" (p. 55) pretender tener ambas cosas, a saber, las mejores leyes y (un) filosofo en el poder. La Carta muestra un "basic misunderstanding of the Laws" (p. 56).

Un argumento enteramente distinto persigue el Seminario 5: Platon no puede haber creido realmente que alguno de los tres posibles candidatos a senores de Siracusa (Dion, Dionisio II, Hiparino) fuesen o pudiesen llegar a ser filosofos en el sentido exigido aqui. La Carta misma atestigua que Dion, como F. expone con cierto detalle (pp. 60-64), esta muy lejos de ser un filosofo (p. 63). Es imposible que Platon lo haya podido considerar como un potencial rey filosofo. Los otros dos candidatos son examinados con mayor brevedad (pp. 63-65): es inconcebible que Platon les hubiera conferido alguna vez siquiera una oportunidad. F. se niega a aceptar el motivo de la obligacion personal que se atribuye Platon frente Dion y Arquitas como explicacion para su(s) viaje(s) a Siracusa, pues algo de este tipo "should have made no difference" (p. 65). En lugar de atribuir a Platon "a complete misjudgement" sobre Dionisio II, F. prefiere sostener que la carta no fue escrita por el (ibid.).

(3) M. Burnyeat (B.) comienza oponiendose a la interpretacion ampliamente difundida, segun la cual la Carta, si bien no es de Platon, si lo es de un autor cercano a el, por lo que constituye una fuente valiosa. Para B., el autor es "philosophically incompetent", por lo que concluye que la Carta no representa ninguna fuente confiable sobre ningun tema: ni sobre el desarrollo de Platon, ni sobre su biografia, ni sobre la Academia y tampoco sobre la historia de Sicilia (p. 122).

En el excurso filosofico se plantea que las palabras tienen su significado por convencion y que tanto las palabras, tanto individualmente como en combinacion, no pueden mostrar la esencia de una cosa [phrase omitted] separada de sus cualidades (el [phrase omitted]). De ello resulta que es extremadamente dificil alcanzar el conocimiento a causa de la debilidad del lenguaje ([phrase omitted], 343a). La premisa del argumento (el caracter convencional del lenguaje) es correcta, segun B., pero la conclusion (tampoco la definicion expresa la esencia) falsa; "hence the argument is invalid" (p. 122). Ni siquiera puede comprenderse como argumento. El caracter convencional de los nombres no es una debilidad que pueda explicar por que una definicion expresaria, ademas del [phrase omitted], tambien el [phrase omitted] (p. 127). Nada de lo manifestado explica por que no podria ponerse pensamientos por escrito (343a1-4). Por lo demas, los conceptos [phrase omitted] y [phrase omitted] no pueden considerarse ni platonicos ni aristotelicos, "or so my amateurish TLG searches seem to reveal" (p. 128).

Todo este erroneo argumento "derives from a misreading of the Cratylus" (p. 132). Un ejemplo de un uso no competente de las fuentes puede encontrarse para el autor en la comparacion de las definiciones del circulo en Parm. 137e y Epist. VII 342b. Ocurre lo siguiente: en el Parmenides, los puntos de la periferia son equidistantes respecto del centro ([phrase omitted]), una formulacion autentica, mientras que en la Carta VII existe una distancia igual desde la periferia del circulo hacia el centro ([phrase omitted]), una formulacion inautentica. Incluso mas: esto es para el autor "typical of the way imitators and plagiarists mangle the text they would appropriate" porque finalmente tambien en la formulacion de la tesis del filosofo gobernante en Republica 473c-d y en 501e, el deseado fin de los males para el Estado, el [phrase omitted], aparece al final de la oracion (expresion autentica), pero en Epist. VII 326a-b, la expresion [phrase omitted] aparece por el contrario al inicio (expresion inautentica) (pp. 130ss.).

(4) La segunda parte comienza con el rechazo del punto de vista muchas veces planteado, segun el cual la Carta VII es una carta publica y plantea una apologia de Platon (pp. 136, p. 141). B. dice: "My alternative is that VII is a work of imaginative literature, a prose tragedy" (p. 136). La sugerencia de una tragedia en prosa ha sido tomada de Leyes 817b. El autor, que desde el punto de vista filosofico todavia es retratado como un tonto a medias, como poeta se torna una "distinctive, original, and interesting creative mind" (p. 137). La Carta es la tragedia del intento de la filosofia de cambiar el mundo, con un "tragic plot of the kind Aristotle approves" (p. 140). El efecto literario es mas importante para el autor que la verdad historica (p. 142). Pero la Carta no adscribe a Platon la intencion de hacer realidad el Estado ideal en Siracusa (p. 141).

Repetidas veces hace B. el intento de encontrar en secciones especificas de la Carta estructuras de la tragedia: el consejo constituye el correspondiente en prosa de un largo canto coral meditativo antes de alcanzar el centro de la obra (149); la [phrase omitted] a la que Platon somete al joven tirano corresponde a una escena de anagnorisis en la tragedia (pp. 162, p. 172); luego de la [phrase omitted] puede entonces venir la [phrase omitted]: a partir de este punto la obra desciende rapidamente (p. 172); es sabido que en una tragedia griega no pueden faltar las esticomitias, consecuentemente la conversacion entre Platon, Teodotes y Dionisio en 348ess. es segun B. un "stichomytia-like exchange" (p. 177).

La interpretacion general del drama segun B. es la siguiente: "In Platonic terms, VII is a study of damage done to human lives by the middle part of the divided soul, thumos" (p. 190). Todo tiene que ver con el [phrase omitted] la [phrase omitted] de Dionisio, la colera de Dion en Olimpia, el sentimiento de verguenza en Platon que le impedia resistirse al llamado de Dion. La Carta propone a Dion y a Platon (segun B.) como "cases of akrasia due to thumos" (ibid.), y la akrasia a su vez como [phrase omitted] (aristotelica). Sin embargo, la teologia de la pieza no es en absoluto platonica: el Platon real la hubiera considerado blasfema (p. 136) pues un daimon maligno o un espiritu vengador (336 b4-5) causa y castiga la [phrase omitted] de Platon; esto sucede como en Homero (p. 189). Dion ha merecido plenamente su destino: la mencion a un "poder funesto" ([phrase omitted], 351c2-3) contiene la clave para la comprension. Las viles medidas que se listan en 351a5-c1 son para el autor los delitos de Dion (cubiertos en Nepos, Dion, cap. 7), a las que siguen como consecuencia el castigo del suicidio de su hijo y su propia muerte violenta.

B. se esfuerza por plantear una interpretacion "literaria" tambien en los detalles; por ejemplo, con ocasion de la cita de Odisea 345e2, para la cual trae a colacion el destino de Odiseo en su integridad e incluso "interpreta" "in their new context" los vientos (no mencionados para nada ni en la cita ni en el texto) que arrastran a Odiseo (p. 173). Para 347a2 introduce en su interpretacion el contexto completo del drama de Filoctetes, de Sofocles, por la unica razon que Burnet menciona para la expresion [phrase omitted], "tomarme como pasajero", un paralelo linguistico con Soph. Phil. 901.

B. piensa que la peira fue un suceso publico, lo que a su juicio queda "demostrado" con la mencion en 345b7 de [phrase omitted], jueces mas competentes (que Dionisio) (p. 172). Considera que el libro de Dionisio no puede haber contenido nada especifico sobre los principios de Platon (p. 170). El muchas veces discutido pasaje 341 c4-5, [phrase omitted], es interpretado por B. de un modo enteramente convencional: aqui, Platon niega "that he ever has or ever will write a tratise (345c5: [phrase omitted] on his own philosophy" (p. 164). Solamente contradice la interpretacion corriente cuando asegura que la famosa explicacion de la Carta II, donde lo que ahora se llama [phrase omitted] se adscribe a Socrates vuelto joven y bello (314 c2-4), no quiere decir otra cosa que lo expresado en Epist. VII, 341 c4-5.

Respecto de (1). De los cinco "Seminarios" de F., los tres primeros son simplemente irrelevantes para la cuestion de la autenticidad de la Carta VII. ?Que utilidad tiene examinar la novela epistolar conformada por las cartas de Quion, si la Carta XIII de la novena tetralogia no se plantea como novela epistolar y el termino mismo (1) asi como la literatura secundaria vinculada a el (2) se evitan? Que debido a condiciones externas de conservacion ninguna carta de Platon haya podido sobrevivir en principio (p. 15) es una consideracion bastante arbitraria. Si eso fuera tan cierto, podriamos haber prescindido de todas las discusiones de los ultimos 200 anos.

Cuando F. considera la noticia transmitida por D.L. 3.9, segun la cual Satiro (segunda mitad del s. III) sabia de una carta de Platon a Dion, como "the earliest reference to Platonic letters at all" (p. 18), lo hace claramente porque le ha pasado desapercibido que W. Burkert ha hecho completamente plausible el uso de la Carta VII por parte de Neante de Cizico (segunda mitad del siglo IV) (3).

La evidencia de la inautenticidad de la carta de Espeusipo a Filipo II no tendria consecuencias para la carta de Platon, aun si esta fuera "something like a parallel to Plato's Ep. VII". Pero la supuesta semejanza en extension y estilo (p. 28) simplemente no existe: la carta de Espeusipo apenas si se extiende un sexto de la Carta VII, y comparar el estilo opaco de su tediosa polemica con el discurso vivo y energico de la carta de Platon requiere en realidad de una considerable falta de sensibilidad en cuanto al lenguaje y al estilo. La carta de Espeusipo se encuentra "in bad company"; uno quisiera preguntar, "so what?". Que la Carta VII se encuentra en malas companias es algo que siempre se ha sabido (si se tiene en cuenta el conjunto de las trece cartas). Pero eso tambien es irrelevante mientras no se haya mostrado que la vecindad inmediata de la Carta VII tambien es "bad company". Las cartas VI y VIII han sido reconocidas como autenticas por investigadores importantes, entre ellos Willamowitz (4). Frede no se ocupa de ellas.

Sin embargo, la evidencia de la mala compania en la que se ha transmitido la carta de Espeusipo sirve en ultima instancia para plantear la posicion citada anteriormente sobre el problema del onus probandi. La formulacion nada sospechosa de F. es referida por el editor de un modo mucho mas energico: el supuesto "pattern" que brinda la carta de Espeusipo para la Carta VII no es, por cierto, una prueba y, sin embargo, resulta extremadamente importante pues tiene como efecto invertir el onus probandi: "the burden of the proof shifts the other way", que ahora se encuentra del lado de aquellos "who want to say that the letter is genuine" (D. Scott, "Introduction", XIII y XIV).

Una idea fascinante: la otra parte debe demostrar la autenticidad. Pero, ?existe un camino seguro desde el punto de vista metodico para probar la autenticidad? Una metodologia factible para demostrar la autenticidad no ha podido ser planteada nunca por nadie. Una coincidencia en contenido, vocabulario y estilo entre dos obras, por mas perfecta que llegue a ser, puede mostrar unicamente la igualdad en la forma de pensar y expresarse de los autores implicados, pero no su identidad. Afirmar que dos individuos no pueden tener el mismo modo de pensar y expresarse constituiria un postulado irracional. La primera publicacion de Fichte se considero como una obra de Kant; y no por ignorantes, sino por conocedores de Kant. Con fuerza probatoria cuentan unicamente las discrepancias, no las concordancias. De ahi que no pueda haber ni hoy ni en el futuro una demostracion positiva de la autenticidad. La postulada inversion de la carga de la prueba no es, por tanto, otra cosa que una "lazy solution" (5) que justamente por este motivo seguira siendo popular en el futuro como lo ha sido antes (6).

Sobre (2). Que Platon haya querido hacer realidad el Estado ideal en Siracusa es algo que F. asegura muchas veces en "Seminar 4", pero que objeta B. (p. 141 y sin citar, sin polemizar). ?Quien tiene la razon? Sin duda, B., pues la tesis de F. fracasa porque los lineamientos basicos del Estado ideal no aparecen por ninguna parte en la Carta, salvo la mera exigencia de incluir a los filosofos. El objetivo planteado por Dion luego de la muerte de Dionisio el Viejo fue sin duda la toma del gobierno por parte de un circulo de filosofos en torno a Platon, al cual el mismo, su sobrino y parientes, y tambien Dionisio el Joven, se unirian (327e5-328b1). Pero ello no tendria para el como consecuencia, de ningun modo, la necesidad en Siracusa de un Estado con tres estamentos, pues la tesis del filosofo gobernante en la Republica se plantea con la salvedad de contentarse con una mera aproximacion (472c4-473b3). Sin embargo, lo decisivo no es la presunta expectativa de Dion, sino la reaccion vacilante de Platon ante su insistencia. La discordancia en su interior (cf. 328b7 [phrase omitted]) la resuelve Platon inclinandose a aceptar solamente porque el rechazo habria traido grandes dificultades a Dion, otrora huesped suyo, y con ello habria significado una ofensa a Zeus Xenios (329b4, cf. 328d1). Asimismo, no deseaba arriesgarse a ser acusado de querer actuar solamente de palabra, pero retroceder atemorizado ante la intervencion activa (328c4-7, 329b4-7). Ninguna de estas dos consideraciones implica la intencion de establecer inmediatamente el Estado ideal "along the lines of the state of the Republic", mas bien se trata de poner en practica -evidentemente en la medida de lo posible- sus "pensamientos sobre las leyes y el Estado" ([phrase omitted], 328b8-c2). Se refiere al mensaje politico-moral de las obras centrales Leyes y Republica, que son vistas claramente como compatibles (ciertamente lo son), no se trata de detalles en las formulaciones legales de una u otra obra. Mucho menos puede atribuirse a Platon planes de gobierno en el sentido del Estado ideal en su segundo viaje a la corte de Dionisio II. El filosofo rechazo la invitacion del tirano (338c2) pero ello solamente provoco una mayor presion, ahora desde todas las partes: de miembros de la Academia (339c5ss.), de Dion, de Arquitas y de los tarentinos (338c5ss.) y del propio Dionisio, que habia puesto todo su empeno en hacer que Platon vaya a Siracusa. Su carta (339 b4ss.) ya no expresaba una mera insistencia, sino un chantaje explicito. De nuevo habia que evitar una traicion, esta vez a Dion y a los amigos de Tarento. No someter a examen la noticia del revivido interes de Dionisio por la filosofia hubiera sido irresponsable.

La rigurosa alternativa propuesta por F., segun la cual Platon solamente podia remitirse o bien al Estado ideal o bien al Estado basado en leyes, pero de ninguna manera a ambos, no tiene en cuenta la intencion de la aproximacion y construye una oposicion que no se encuentra de ese modo en Platon. La idea de que la participacion de un filosofo cabal seria "pointless" si se elige construir un Estado basado en leyes denota un conocimiento insuficiente de las Leyes. Por una parte, el ateniense bosqueja en el ultimo libro de dicho texto un plan educativo para los miembros del Consejo nocturno, cuyo contenido es identico a la formacion de los filosofos gobernantes en la Republica (7) y cuya puesta en marcha, por tanto, solamente puede ser realizada por un dialectico del rango del ateniense. Por otra parte, al final de la obra el dialectico extranjero ofrece a los ancianos dorios su ayuda para la riesgosa fundacion de la ciudad Magnesia, lo que Megilo y Clinias aceptan con entusiasmo: el huesped debe ser ganado con todos los medios posibles para participar en la fundacion de la ciudad; en otro caso deberia renunciarse inmediatamente a la empresa (968e7-969d3). Con esto se ha dicho suficiente respecto de la supuesta incompatibilidad del Estado basado en leyes y la direccion filosofica.

Tampoco tiene sentido atribuir al Platon de la Carta un completo error de juicio respecto de Dionisio, porque a su llegada el 361 a.C. este fue sometido a una peira filosofica. De 338a-339e se desprende con claridad que Platon debia comenzar con una discusion filosofica, y dado que la peira era un metodo probado y comprobado para el (340b4-c1), nada quedaba mas a la mano que hacer uso del mismo en este contexto.

Que tambien Dion era negado para la filosofia es, segun F., un hecho. Ciertamente, no se pone en tela de juicio el contacto con Platon en la epoca de su exilio en Atenas. Sin embargo, ello no podria ser de ningun modo suficiente, piensa F., para colocar en el grandes esperanzas; aqui F. simplemente sabe mas que el Platon de la Carta. A partir de 336b1, donde Dion es denominado [phrase omitted] y le son adscritas las cuatro virtudes cardinales, no puede concluirse con F. que Dion debe ser considerado un filosofo gobernante y que aun en el ano 354 a.C. su objetivo haya sido la fundacion de un Estado ideal: mas bien se desprende claramente del contexto que estas palabras, dedicadas a un Dion que ha muerto demasiado joven. No deben leerse como un programa politico, sino como un elemento de gran emocion por parte de un necrologo para el amigo que ha sido elevado a traves del recuerdo.

Sobre (3). B. se ocupa del excurso filosofico en pp. 121-133 sin tener en cuenta el contexto en el que aparece. En estas trece paginas no menciona que para el autor de la Carta es importante tratar, ademas de la peculiaridad del conocimiento de las ideas, otros contenidos (a saber, [phrase omitted]). Las expresiones de la Carta sobre la escritura de la filosofia han sido malinterpretadas en la forma usual: [phrase omitted] en 341c5 se entiende como "treatise", es decir como "tratado sistematico", una forma de exposicion que excluye definitivamente el dialogo. B. ignora que los griegos no contaban con ese significado, ni antes ni en la epoca ni despues de Platon. La palabra griega [phrase omitted] significa simplemente "escrito", y autores griegos no tuvieron reparos en denominar a los Dialogos [phrase omitted] (8). Incluso si el significado "tratado no dialogico", inventado en el siglo XIX, hubiera sido conocido por los griegos, el autor de la Carta deberia haber escrito, para no ser malinterpretado, lo siguiente: "Un [phrase omitted] mio sobre estas cosas no existe, pero si mis [phrase omitted]". La aclaracion faltante para nosotros, lectores actuales -no para el lector antiguo-, aparece con mayor intensidad unas lineas despues, cuando el autor explica que no hubiera podido hacer en la vida nada mas bello que, para provecho de la humanidad, iluminar la naturaleza de la realidad para todos, si hubiera sido posible plantear esto de modo suficiente ([phrase omitted], d5) por escrito y oralmente para la mayoria. Aqui la diferencia moderna dialogo vs. tratado pierde utilidad: el autor piensa claramente que no ha llevado a cabo la tarea mas bella porque no es realizable por medio de la escritura (sea en dialogo o de algun otro tipo). No puede llegarse muy lejos entonces con la equiparacion ficticia [phrase omitted] = "tratado (exceptuando la forma dialogica)".

Pero el significado de la palabra griega no es lo unico que se le escapa a B. Tampoco determina correctamente el objeto al cual habria de referirse el [phrase omitted] platonico que no debe escribirse: el texto, afirma, dice que Platon ni en el pasado ni en el futuro "will write a treatise (341c5: [phrase omitted] on his own philosophy" (p. 164). Sin embargo, el autor de la Carta no se refiere a la filosofia de Platon en general, sino a una parte de esta, a saber a "lo mas serio": [phrase omitted] (344c6), que debe entenderse desde el punto de vista del contenido como [phrase omitted] (344d4-5), es decir como la teoria de los principios. Dado que B. ha hecho desaparecer esta referencia como por arte de magia, con la equivalencia generica [phrase omitted] "his own philosophy", puede pretender que lo unico de lo que se trata es la mediacion de la comprension filosofica ("the peculiar character of philosophical understanding", p. 166). Naturalmente, el "understanding" filosofico no puede ser "arrojado". Sin embargo, es precisamente eso lo que se critica de Dionisio, que haya "arrojado" cosas que Platon "honra" exceptuandolas de la publicacion (344d7-9). Deberia quedar claro, entonces, que B. se refiere a cosas distintas de las que trata la Carta que, sostiene, esta interpretando. B. explica el [phrase omitted] como una idea planteada a partir de la tragedia (p. 170), pero eso no esclarece ningun aspecto del contenido. El [phrase omitted] ([phrase omitted], 344d7) de Platon no es comentado en absoluto.

Debido a que no se ha comprendido correctamente el ambito de objetos sobre los cuales no hay un [phrase omitted] de Platon, consecuentemente se plantea de modo erroneo la devaluacion de los cuatro medios del conocimiento: el autor "ends up denouncing not only philosophical textbooks, but all writing (including the writing of laws: 344c), indeed language itself, written or spoken" (p. 168, cursivas de B.). Pero la Carta no hace sospechoso el lenguaje en general, sino que cuestiona unicamente su capacidad de expresar adecuadamente el conocimiento de las Ideas.

Respecto de la peculiaridad del conocimiento de las Ideas, como es conocido, tampoco la introduccion de la teoria de las Ideas en Republica 474b-480 a esta limitada exclusivamente a la racionalidad discursiva. La mayoria de los hombres no sera nunca capaz de comprender una Idea como Idea (476c2-3, 479e1-2). Tambien para el Platon de la Republica es claro que el conocimiento de una Idea, por ejemplo, la del circulo, requiere de algo distinto de la usual comunicacion linguistica que se produce en una clase de geometria. No es necesario discutir aqui que pueda ser ese "algo". La pregunta recientemente polemica sobre si hay una diferenciacion clara entre conocimiento noetico y dianoetico en los Dialogos (9) puede plantearse aqui como una cuestion no resuelta. Pero que el autor de la Carta entiende el conocimiento del quinto como el surgimiento subito ([phrase omitted], 341c7), es decir ya no discursivo-continuo, de una luz en el alma (341d1; 344b7), eso esta fuera de discusion. El autor cuenta con la existencia de un conocimiento noetico resultante del uso intensivo de los medios discursivos de conocimiento, y con que dicho conocimiento deja muy por detras a los otros en evidencia. Uno puede rechazar radicalmente esta concepcion de las posibilidades humanas de conocimiento; pero ni siquiera referirla, ya no discutirla, significa simplemente negarse a desempenar la tarea del interprete. En B. no se lee nada sobre el [phrase omitted], sobre la [phrase omitted] (341c6; 344b2-c1) que precede a la iluminacion producida por la inteleccion, nada respecto del parentesco intrinseco del alma con el objeto de conocimiento (cf. 344a2-3: [phrase omitted]).

Con esta reducida base textual es pues sencillo tomar el excurso filosofico como una caricaturesca e insensata tergiversacion del Cratilo (p. 132), y esto, obviamente dejando de lado Crat. 438ess., es donde justamente se insinua aquel conocimiento de las Ideas no sujeto al lenguaje al que el autor de la Carta se refiere con el conocimiento del quinto.

Donde sorprendentemente B. si se refiere, empero, a los contenidos especificos de los que se ha estado tratando todo el tiempo, y los llama correctamente la Teoria de los principios de Platon, duda sin embargo de que el autor tenga "any definite principles in view", en todo caso se trata de un "amalgam of passages" de los Dialogos (p. 170). ?Por que el autor de la Carta no habria podido tener, por ejemplo, el conocimiento a partir del cual Aristoteles informa de los [phrase omitted] de Platon? ?Tal vez porque hace 70 anos Cherniss cuestiono que haya existido en absoluto una teoria de los principios que fuera oral?

Extrana la ausencia de una perspectiva que permita la confrontacion con otras interpretaciones. Junto con interpretaciones mas antiguas (J. Stenzel, K. von Fritz, H.-G. Gadamer o W.K.C. Guthrie), trabajos mas recientes como los de Andreas Graeser o Maria Liatsi hubiesen podido mostrar en que alto nivel filosofico puede tratarse el excurso de la Carta (10).

Sobre (4). Frente a la opcion de interpretar la Carta como una apologia de Platon frente al publico (ateniense), el analisis "literario" de B. plantea como "alternativa" entenderla como una obra de literatura ficcional (p. 136, p. 186). No menciona que existe otra interpretacion mas, que puede arrogarse mayor plausibilidad que la de "carta al publico" y "ficcion poetica", a saber, la solucion propuesta por R. Knab. Segun este autor, el amplio desarrollo de la historia previa y los motivos originales de Platon y Dion son necesarios para dotar a los destinatarios de la Carta con la informacion historico-politica y con la orientacion etica que requieren si realmente desean actuar como "parientes y companeros de Dion" y como tales tomar el mismo consejero que una vez tuvo Dion (11). Al leer que segun B. el efecto literario es para el autor de la Carta mas importante que la verdad historica, uno espera pruebas concluyentes de audaces divergencias respecto del curso real de los acontecimientos. En lugar de este tipo de pruebas se nos brindan unicamente dos sospechas: el autor puede haber fijado mal la fecha del segundo viaje de Platon (p. 161, n. 59) y "Dionysius' book may be a figment of previous pamphleteering" (p. 163, n. 63). La falta de base y de sentido de estas suposiciones es evidente.

Peculiar resulta la idea de que la peira haya sido publica. Los [phrase omitted] (345b7) que segun B. "demuestran" eso (p. 172) no fueron testigos presenciales de la unica discusion filosofica de Platon con el tirano, sino miembros de la Academia que seguramente pertenecian a la comunidad filosofica insinuada en 341c6-7 y 344b2-c1. Todavia mas peculiar resulta la interpretacion de la peira como contrapartida de una anagnorisis tragica. Las escenas clasicas de reconocimiento no remiten, como es sabido, a una bancarrota intelectual y moral explicita de uno de los interlocutores. Falsa con seguridad es la interpretacion de 351a5-c1 como una lista de crimenes de Dion (p. 185), utilizada por B. para poder presentar a Dion como una figura tragica que fracasa. Esto implicaria no solamente destruir en unas pocas lineas la sostenida evaluacion positiva de Dion, sino que tambien haria absurdas las palabras inmediatamente posteriores, en las que Dion es alabado en gran estilo (351c1-e2).

Con la pregunta de si la "teologia" de la "tragedia" puede considerarse todavia platonica, B. toca un problema dificil. No es adecuado asombrarse por el "predominio" de la perspectiva teologica (p. 138), pues desde el inicio, ya desde la Republica (499bc; 493a1-2; 592a8-9), la posibilidad de la coincidencia del poder politico y la inteleccion filosofica se plantea con la restriccion de una providencia divina, una [phrase omitted]. Cabe preguntarse si la puesta en marcha y la decision de los infortunios por parte de un poder superior (326e2; 337d8), en ultima instancia incluso por un "daimon o espiritu vengador" (336b4-5), es compatible con la conviccion platonica de que Dios solamente puede ser causa de lo bueno (Republica 379c). Pero justamente aqui se dice tambien que para el mal ha de buscarse otras causas distintas del Dios. ?Puede descartarse la posibilidad de que Platon en sus ultimos anos, cuando pudo escribir en las Leyes que el cielo esta lleno de lo bueno, pero tambien de lo contrario (906a3-4), haya considerado una fuerza negativa como causa del dano, que haya denominado con la palabra [phrase omitted]? Quien crea poder descartar definitivamente esta posibilidad, como B., sabe mas de teologia platonica tardia que lo que somos capaces de saber nosotros.

El material linguistico reunido en el Apendice (pp. 193-195) se presenta sin estadistica linguistica alguna. Esperaremos pacientemente la evaluacion de este material por parte de alguien competente en estadistica linguistica. En la forma planteada aqui, el conjunto provoca una impresion un tanto diletante.

Comun a ambos tratados es que sus autores toman una postura hostil respecto de su objeto de investigacion. Someten a examen el texto, por asi decirlo, [phrase omitted]. Nunca se hace patente lo que la Carta VII es: la exposicion del desarrollo de las relaciones entre tres hombres; tres hombres de edades distintas, con experiencias distintas y con objetivos distintos (la fantasiosa construccion planteada por B. de un melodrama sentimental ficcional encubre mas bien este hecho). Ambos autores son ciegos a la calidad de las relaciones personales y de las situaciones que la Carta en parte expresa y en parte presupone. Por ejemplo, a la peculiaridad de la relacion entre Platon y Dion, o a los celos enfermizos de Dionisio (que se mencionan brevemente solo una vez, pero no se evaluan en su significado para la interpretacion de la trama), a las referencias veladas al alcoholismo de Dionisio, bien atestiguado por varias otras fuentes, a la importancia de la convivencia ([phrase omitted], 341c7) filosofica y a la noesis, a la que pretenden conducir el [phrase omitted] y la [phrase omitted].

A ambos autores se les escapa el hecho de que la lectura de los Dialogos no juega ningun papel en toda la Carta, a pesar de que esta trata el problema de cual es la manera adecuada de comprender aquello que Platon considera serio. La enorme relevancia de este "detalle" deberia ser indiscutible (12). Tampoco se han dado cuenta, ademas--y esto es tal vez mas gravitante--que la negacion de la posibilidad de expresar la inteleccion decisiva tiene en los dos pasajes 341c5 y 344c1-d2 distintos sentidos: [phrase omitted] es aquello que no puede ser dicho de ninguna manera porque se trata de un proceso no linguistico en la [phrase omitted] (341 d1), mientras que en el segundo pasaje se trata de lo que no debe ser dicho, aun cuando es en principio expresable. Se trata de las explicaciones dialecticas preparatorias que han de preceder al surgimiento de la luz del conocimiento (344a2-c1), pero que sin una adecuada preparacion conducen necesariamente a equivocaciones, motivo por el que es mejor no "lanzarlas" (13). Porque estos y otros asuntos se dejan de lado, el lector no obtiene una imagen completa de la Carta VII. El titulo The Pseudo-Platonic Seventh Letter promete mas de lo que el libro contiene. "Some Aspects of the Seventh Platonic Letter" hubiese sido mas adecuado.

En resumen, puede decirse que los cuatro intentos de ambos tratados, cada uno dividido en dos partes, no alcanzan su objetivo ni separadamente ni tomados en conjunto: (1) otras cartas de filosofos (Quion, los socraticos) no nos ensenan literalmente nada sobre la Carta VII; quien ve un paralelo con la carta de Espeusipo a Filipo solamente demuestra poseer un juicio literario deficiente; quien a causa de la probada inautenticidad de las cartas de otros filosofos pretende invertir la carga de la prueba, sencillamente no ha entendido que no existe un metodo seguro y consensuado para comprobar la autenticidad de un documento historico, ni puede haberlo. (2) Que la Carta plantea como objetivo de Platon la conformacion de un Estado ideal en Siracusa "along the lines of the state of the Republic", es algo que no se desprende del texto; que la intencion de establecer un Estado basado en leyes haria "pointless" la participacion de filosofos en la cima del Estado y con ello existiria una contradiccion implicita entre la Carta y las Leyes, no es otra cosa que un "basic misunderstanding of the Laws" (la objecion contra la Carta regresa contra el autor); pretender deslegitimar el juicio positivo que la Carta expresa sobre Dion con el propio juicio negativo sobre su naturaleza no filosofica significa sobreestimar con mucho las posibilidades del interprete contemporaneo. (3) Una interpretacion del excurso filosofico que cree aun en el viejo cuento de que [phrase omitted] significa tanto como "tratado no dialogico" se equivoca necesariamente al identificar el objeto de "la ocupacion seria" de Platon, maxime cuando el tema central del excurso, a saber la noesis que se niega a ser fijada en palabras y menos aun por escrito, no es tenido en cuenta. (4) El intento de leer la Carta contra la corriente y encontrar en ella una narracion tragica ficcional es, si bien no tan elegante ni ameno de leer como la bella novela The Mask of Apolo de Mary Renault (1966), ciertamente qua esfuerzo de interpretacion ubicable en el mismo terreno de la recepcion emotiva subjetiva. Lamentablemente, este intento esta impregnado tanto en su conjunto como en su detalle de diletantismo filologico.

Sera pues necesario seguir esperando--como se lleva haciendo por mas de 200 anos--por la demostracion "decisiva" de la inautenticidad de la Carta VII.

Thomas Alexander Szlezak

Tubinga

Bibliografia

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(*) Resena originalmente publicada en Gnomon. Kritische Zeitschrift fur die gesamte klassische Altertumswissenschaft, v. LXXXIX, 4 (2017), pp. 311-323.

(1) Segun una nota del editor, el termino fue utilizado durante el seminario - en el texto no aparece la palabra, ni se argumenta utilizando este concepto.

(2) Segun Franz Dornseiff, las trece Cartas deben ser leidas como un libro en su conjunto, "der Gang der Handlung ist aufs kunstvollste und bewu[beta]teste komponiert" ("Platons Buch <Briefe>", Hermes, v. LXIX, 1934, pp. 223-226, p. 224). Lamentablemente, Dornseiff no intenta demostrar a traves de una interpretacion la mentada unidad de la "trama". Su convencimiento de que el libro epistolar fue "entweder von Platon selber veroffentlicht oder von einem Spateren" (ibid.), es prontamente abandonado: "Da[beta] es von Platon selbst stammt, mochte ich nicht mehr behaupten", pero sigue defendiendo "eine unzweifelhafte literarische Einheit" del "libro" (Dornseiff, F., Echtheitsfragen antik-griechischer Literatur, 1939, pp. 31-36: Excurso sobre las cartas de Platon). 60 anos despues, la tesis de Dornseiff es revivida por Niklas Holzberg (ed.), "Der griechische Briefroman. Versuch einer Gattungstypologie", en: Holzberg, N. (ed.), Der griechische Brieffroman. Gattungstypologie und Textanalyse, 1994, pp. 1-52, sobre Platon pp. 8-13. Tambien Holzberg se refiere a una trama y a "Handlungsfaden" ("trazos de trama"), tambien en el falta la interpretacion que permita comprender la unidad de la supuesta trama. Al menos admite que "ab Brief 9 kein fortlaufendes Geschehen erkennbar ist" (p. 13). Lo que tanto Dornseiff como Holzberg no han visto es que se tratara de una novela epistolar, habria que partir de que la Carta VII (o las Cartas VI-VIII) existia (o existian) previamente, y que en torno a este nucleo se ordenaron las restantes 12 (o 10) cartas de manera simetrica. Quien no ve que la Carta VII no pertenece al mismo grupo que por ejemplo la Carta I o la XIII, es preferible que no emita una opinion sobre la supuesta 'novela epistolar'.

(3) Burkert W., Neanthes von Kyzikos uber Platon, Museum Helveticum 57, 2000, 76-80.

(4) Wilamowitz-Moellendorff U. V., Platon. Bd. II: Beilagen und Textkritik (1919), 4a. Ed., 1969, 281 y 300-305.

(5) La bonita expresion "lazy solution" es empleada por Burnyeat (p. 122) contra la interpretacion que plantea como autor de la Carta VII, si bien no a Platon mismo, en todo caso a alguien que fue muy cercano a Platon. Entre los 'perezosos' hay que contar no solamente a W.K.C. Guthrie (History of Greek Philosophy, v. IV, 1975, p. 8), sino tambien a Walter Burkert, quien considero posible que la carta provenga "von einem engen Schuler" de Platon (o.c., p. 80 n. 33).

(6) Ya Edelstein quiso invertir la carga de la prueba (Plato's Seventh Letter, Ledin: Brill, 1966, p. 2). C.J. Rowe ha cuestionado recientemente mi tesis, segun la cual solamente se puede demostrar la inautenticidad (Rowe, C.J., "Resena del libro de R. Knab, Platons Siebter Brief. Einleitung, Text, Ubersetzung, Kommentar", en: Exemplaria Classica, v. XI (2007), p. 293), pero ha renunciado, como es natural, a plantear un camino metodico por el cual podria "demostrarse" la autenticidad.

(7) Cf. Szlezak, T., "Zum Kontext der platonischen [phrase omitted]. Die Ausbildung der ,Philosophenkonige' und des ,Nachtlichen Rates' im Vergleich", en: Radice, R. y G. Tiengo (eds.): Seconda Navigazione. Omaggio a G. Reale, Milan, 2015, pp. 643-659.

(8) La evidencia del uso griego de [phrase omitted], [phrase omitted] y [phrase omitted] hasta la epoca de Platon la presente en Platon und die Schriftlichkeit der Philosophie, 1985, pp. 376-385: "Die Bedeutung von [phrase omitted]". - Cuando Isnardi Parente asegura que las observaciones filologicas sobre el uso del vocablo griego son irrelevantes, porque el contexto de cada pasaje determina nuevamente el significado de la palabra en cuestion, y 341c5 exige el significado "tratado no dialogico", pasa por alto la circularidad de su "argumento": nuestro pasaje solamente puede "exigir" este significado no atestiguado en ninguna parte, si se presupone que no existe ningun ambito de la filosofia de Platon que este haya evitado poner por escrito en sus dialogos. Esta presuposicion se puede "corroborar" con el nuevo significado ficticio, y la "prueba" resulta perfecta (Parente, I., Platone Lettere, Milan, 2002, p. 236).

(9) Sobre este problema cf. Oehler, K., Die Lehre vom noetischen und dianoetischen Denken bei Platon und Aristoteles, Hamburgo, 1962.

(10) Graeser, A., Philosophische Erkenntnis und begriffliche Darstellung. Bemerkungen zum erkenntnistheoretischen Exkurs des VII. Briefes, Akad. D. Wiss. und d. Lit. Mainz, 1989; Liatsi, M., Die semiotische Erkenntnistheorie Platons im Siebten Brief Eine Einfuhrung in den sogenannten philosophischen Exkurs, Munich, 2008.

(11) Knab, R., Platons Siebter Brief. Einleitung, Text, Ubersetzung, Kommentar, Hildesheim, 2006 (Spudasmata 110), pp. 45-50.

(12) Que en toda la Carta el punto de partida es que el objeto de la ocupacion "seria" de Platon solamente puede apreciarse en la discusion oral lo he planteado en "The Acquiring of Philosophical Knowledge According to Plato's Seventh Letter", en: Bowersock, G.W. (ed.), Arktouros. Hellenic Studies presented to B.M.W. Knox, 1979, pp. 354-363.

(13) Aristoteles hubiera podido escribir: [phrase omitted], "la palabra 'inefable' puede utilizarse en dos sentidos". Que el autor de la Carta no haga una aclaracion en estilo aristotelico no puede ser achacado como un defecto. El contexto de ambos pasajes permite decir con plena seguridad cual es el tipo de inefabilidad que se esta implicando.

https://doi.org/10.18800/arete.201901.011

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Author:Szlezak, Thomas Alexander
Publication:Arete
Date:Jan 1, 2019
Words:8569
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