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The Nursery: When the Children's Voice Begins To Be Heard./La guarderia: Cuando la voz de los hijos comienza a ser escuchada.

La guarderia, 2016

Directora: Virginia Croatto

La guarderia (2016), documental de Virginia Croatto, cuenta la historia de una experiencia de la militancia montonera argentina y sus hijos e hijas, quienes fueron llevados a un hogar colectivo en Cuba para protegerlos de la represion, tras la orden de la dirigencia del partido que mandato a militantes entrenados regresar al pais desde 1978 en la llamada "contraofensiva". La obra es un relato coral en el que se cruzan los testimonios de los adultos y los entonces infantes respecto de lo que este espacio colectivo de crianza significo para cada uno.

A traves de testimonios, lectura de cartas y grabaciones de la epoca, imagenes actuales y pasadas, se reconstruye esta historia en la que lo publico y lo privado se entrelazan, permitiendo comprender aspectos subjetivos de la militancia de la nueva izquierda revolucionaria del Cono Sur, que todavia son escasos en los relatos hegemonicos sobre el pasado reciente, y abriendo la pregunta por ese pasado a la segunda generacion, actores secundarios que se vuelven protagonicos con el uso de la palabra. La directora del documental es tambien una hija de militantes montoneros y otrora habitante de la guarderia, cuestion que marca el hilo de la narracion desde el lugar de quien conoce la experiencia no solo en terminos historicos sino tambien corporal y emocionalmente, contando ademas con el permiso social--dado su lugar de enunciacion--para realizar incomodas interpelaciones a la militancia de entonces, progenitores de los hijos e hijas que hoy hablan.

Eran los tiempos de la revolucion a la vuelta de la esquina, una epoca en que la transformacion radical no solo era vista como algo deseable, sino probable y que, por tanto, bien valia hacer sacrificios para alcanzar la victoria. Hector Dagoevich, exmontonero, indica sobre las dudas respecto de dejar a los hijos e integrarse a la nueva estrategia: "Si no ibamos en la contraofensiva perdiamos el tren de la historia". Esta nocion del papel historico que les toco, unida a rigidos mandatos militantes en una organizacion vertical, es refrendada por Estela Cereseto: "A mi me daba culpa no bancarme la contraofensiva, lo vivia como cobardia o falta de... una debilidad ideologica".

El mandato para convertirse en "buenos militantes" implicaba el abandono de todo lo personal y privado por aquellas cuestiones colectivas y publicas que acelerarian el triunfo revolucionario. Proyectos profesionales, parejas, familias, hijos e hijas debian quedar relegados a un lugar secundario si se queria demostrar que el compromiso era total. La ofrenda del propio cuerpo, a traves de la aceptacion de la posibilidad de morir, era la evidencia concreta de esta entrega total a la causa, incluso a costa de los propios deseos, temores y dudas. En el caso de Montoneros, esta ofrenda se hizo concreta en la contraofensiva, cuando la militancia regresa con una pastilla de cianuro a la mano y el compromiso de tomarla antes de caer en manos del enemigo, resguardando asi lo mas preciado que no es la propia vida, sino la seguridad del proyecto revolucionario y con ello su continuidad.

La moral militante, que caracterizaba a estos revolucionarios y buscaba diferenciarlos de la sociedad burguesa que combatian, se evidencia no solo en el regreso a Argentina, con los peligros que esto significaba y el dolor de dejar a los hijos quiza para siempre, sino tambien en como los infantes asumian su propio papel en la lucha, a modo de "pequenos companeritos".

Mariana Chaves Remella recuerda saber que estaba en Cuba y separada de sus padres porque "perteneciamos a la organizacion Montoneros que era una organizacion del peronismo en la Argentina y estabamos luchando por la liberacion nacional". Aca el "perteneciamos" es central, en tanto evidencia como los infantes asumian ser parte de la causa y los sacrificios que ello implicaba a pesar de la corta edad que tenian.

Otra de las ninas de la guarderia, Fernanda Raverta, senala sobre su aprendizaje tras esta experiencia: "Atravesar lo colectivo para mi es sentir que somos felices todos o no es feliz nadie. O hay para todos o no hay para nadie". La frase resuena mucho mas dura viviendo de la hija de una detenida desaparecida en 1980, porque la importancia de lo colectivo asume que perder a la madre es parte de ese sacrifico necesario para que "haya para todos". Pertenecer a la organizacion revolucionaria siendo infantes implica poner una cuota de sacrificio personal tambien: compartir los juguetes, la ropa, pero tambien aceptar la perdida momentanea--y en algunos casos para siempre- de padres y madres, en la medida que mejorar el mundo para otros requiere de estas ausencias personales.

El sacrificio y la responsabilidad de ser parte de este proyecto politico no es una opcion para estos ninos y ninas, sino un mandato que se les hereda y transmite a traves de cartas, casetes, ensenanzas. Una madre le escribe a sus hijos: "Queremos si que lleven la bandera que hoy nosotros levantamos", "hemos elegido este camino y ustedes caminan junto a nosotros". El camino lo eligieron los progenitores, ellos levantaron la bandera en su tiempo, sin embargo, encargan a esos hijos la responsabilidad de llevarla en el futuro y para eso el camino se recorre juntos. El encargo de continuar con la bandera de lucha es fuerte ante la ausencia de padres y madres y se acrecienta cuando viene de aquellos que nunca pudieron regresar.

Esta nocion de que hubo adultos que tomaron una decision se evidencia en las palabras del montonero que tuvo por mision alegrar a estos pequenos en la estadia colectiva en La Habana, disfrazandose de la "tia Porota" para contarles historias y hacerlos reir. Hugo Fucek reflexiona: "Sabia lo que era un chico que no eligio estar ahi, sino que la vida, la decision de sus padres lo puso ahi. Yo si elegi estar ahi, entonces tenia que poner mas para que esa eleccion que los chicos no habian tenido la llevaran de la mejor forma posible".

Amor Perdia, hija de un dirigente, tambien hace referencia a no haber elegido lo que les toco vivir: "Aquello no fue elegido [...] pero fue la cotidianidad, la proteccion, la supervivencia, fueron los afectos durante un tiempo. Cuando arranca quien te dice que adelante es mejor?". No hubo eleccion y, sin embargo, fue un momento -en la convulsa historia de estos otrora infantes- en que hubo cotidianidad, dejaron de ocultar sus nombres, pudieron estar orgullosos de sus progenitores y fueron familia.

El documental recorre lo que fue esta historia con la complejidad que implica y con la ambivalencia de hijos e hijas que admiran pero que tambien tienen hoy una mirada adulta mas critica sobre las elecciones de los progenitores. Elecciones que radicaban en una promesa, tal como senala la carta de una madre: "Lo que queremos es que el camino para ustedes sea mas facil y mas hermoso de andar", "ustedes van a tener la responsabilidad y la gran felicidad de vivirla".

Mariana Chaves concuerda con que los entonces infantes "estabamos totalmente convencidos de que estabamos luchando por una causa que era para el bienestar del pueblo, para que todo estuviera mejor. Y, durante muchos anos, el supuesto es que eso lo ibamos a vivir nosotros". No obstante, el retorno evidencio, para quienes fueron parte de la guarderia, que la realidad no fue como lo habian imaginado los ninos ni vislumbrado por los padres: "Yo llegue aca y me di cuenta de que nadie tenia tenia ninguna idea de una revolucion. Y me di cuenta de que todo lo que habia hecho, todo ese sacrificio, todas esas cosas no existian", relata Mariana. Argentina no era el pais idilico del que les hablaron, la palabra "Cuba" no era mencionada y debieron clandestinizar sus historias para no importunar. El hogar colectivo militante se cambio por la familia sanguinea argentina que los recibio y que no necesariamente compartia las opciones de padres y madres.

Quiza lo mas dificil de este relato coral es la palabra que ronda en los testimonios, los silencios, los ojos humedecidos: abandono. No siempre se dice y, sin embargo, esta presente como sensacion constante. Fernanda recuerda la maquina que querian inventar a los diez anos para devolverles la vida a los padres y madres que no regresaron. Lucia Zverko senala emocionada: "La parte mas dura sigue siendo la sensacion de estar lejos de los papas. Asumo que en un punto eramos muchos chiquitos con la misma sensacion, entonces a la adulta que soy hoy la angustia un poco esa sensacion de los ninos". Paula Herrera Lascano es mas clara: "La palabra abandono es una palabra que ronda para muchos esta historia. Y para mi tambien". La palabra--prohibida socialmente aun para quienes fueron y son espectadores--tiene autoridad en la boca de los propios hijos e hijas. Imposible cuestionar este sentimiento cuando nace de los recuerdos propios de la infancia y cuando se vive una adultez con las consecuencias de esa historia.

Estos son relatos dificiles. Para los padres y madres, porque, tras la derrota politica y la promesa incumplida de una patria revolucionaria, resulta necesario explicar la decision tomada. Para los hijos e hijas, pues sienten que para los progenitores es aun mas duro asumir lo que hicieron para cumplir con la militancia y ser fieles al proyecto de la revolucion. Hicieron amigos y familia en esta experiencia, pero tambien alojan un vacio irreparable. Mariana concluye con una perspectiva mas integradora, en la que si bien asume que la responsabilidad de lo vivido es de los adultos, finalmente la vida que le toco le permitio construirse en el ser humano que es actualmente: "Yo creo que las personas siempre tenemos al menos dos opciones. De hecho la mayoria de la poblacion hizo otra cosa. Existia esa posibilidad. Ahora, a mi me gustan los viejos que yo tengo. Y los viejos que yo tengo vienen con este paquete".

La guarderia finaliza con imagenes de una reunion familiar en la que se reencuentran quienes fueron parte de esta experiencia: los adultos militantes de entonces, los hijos e hijas y tambien nietos y nietas que portaran en sus memorias esta historia personal y a la vez colectiva; quiza para ser transmitida en un futuro, cuando mas oidos esten prestos a escuchar a una segunda generacion que--con ya mas de cuarenta anos--comienza a tomar la palabra cada vez mas fuertemente en Argentina a traves de obras creativas: documentales, peliculas, novelas, textos narrativos mediante los que se permiten decir aquello que una parte de la militancia se resiste a oir. Memorias molestas y, sin embargo, absolutamente necesarias si la memoria se piensa como herramienta para construir mejores futuros colectivos.

doi: 10.5354/0719-4862.50864

Tamara Vidaurrazaga

Instituto de la Mujer

tamaravidaurrazaga@yahoo.es
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Author:Vidaurrazaga, Tamara
Publication:Meridional. Revista Chilena de Estudios Latinoamericanos
Article Type:Resena de video grabacion
Date:Oct 1, 2018
Words:1772
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