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Territorio urbano y conflicto politico en cantabria: la lucha por el control del espacio maritimo y terrestre entre las villas de santander y santillana en el siglo XV.

RESUMEN

Los territorios urbanos fueron un elemento basico en la organizacion del espacio y las actividades economicas de los centros urbanos medievales. El modesto tamano de los terminos urbanos en Cantabria, en un mundo en el que la fragmentacion de la autoridad lo habia convertido en un lugar inseguro, explica que la politica de las villas se centrara en la defensa de su integridad territorial. En la baja Edad Media, Santander y Santillana se vieron envueltas en importantes conflictos politicos por los limites de sus jurisdicciones, tanto maritima, como terrestre.

PALABRAS CLAVE

baja Edad Media--Espana--Cantabria--villas--conflictos--terminos jurisdiccionales.

ABSTRACT

Urban territories were a basic element in the organization of the space and the economic activities of the medieval towns. The small size of urban territories in Cantabria, in a world converted in an insecure place by the fragmentation of the authority, explains that the politics of the towns turned on the defence of their territorial integrity. In the Later Middle Ages, Santander and Santillana were involved in important political conflicts for the limits of their jurisdictions, as maritime as territorial.

KEY WORDS

late Middle Ages--Spain--Cantabria--towns--conflicts--urban territories.

Introduccion

En 1490, Diego de La Dehesa, vecino de Suances, denuncio ante los alcaides del mas alto tribunal de la Corona de Castilla, la Real Audiencia y Chancilleria de Valladolid, a Gonzalo Gomez de Liencres, vecino de Santander. Lo acusaba de haberle requisado por la fuerza de las armas su nave, la mercancia de sal y encarcelado, siguiendo instrucciones del concejo, cuando hacia la ruta entre Bilbao y San Vicente de la Barquera. Los hechos habian ocurrido un dia del mes de septiembre de 1486, cuando Diego de la Dehesa, mercader y transportista, navegaba en una pinaza haciendo la ruta entre San Vicente de la Barquera y Bilbao a la altura de la barra del puerto de San Martin de la Arena:
   Todos armados de diversas armas ofensyvas e defensyvas, e dandose
   favor e ayuda los unos a los otros, e los otros a los otros,
   arremetieron contra el e que por fuerca de las dichas armas e
   contra su voluntad le tomaran e prendieran, seyendo el dicho
   Goncalo Gomes maestre e capitan de la dicha pinaza en que venyan el
   e los otros, e diz que lo llevaran asy preso a la dicha villa de
   Santander, e que el dicho Goncalo Gomes e los que asy con el
   venyan, lo avyan puesto en la carcel publica de la dicha villa, e
   que alli lo avyan tenido preso ciento e treynta dyas (2).


Gonzalo Gomez de Liencres, maestre y capitan que trabajaba para el concejo de Santander, junto con varios hombres armados abordo la nave y la secuestro con toda la tripulacion y mercancias, y los llevo hasta Santander contra su voluntad, donde los mantuvieron encarcelados durante 130 dias. Diego de la Dehesa suplico que los jueces hicieran justicia y condenaran a Gonzalo Gomez de Liencres a las mayores penas. En concreto, solicitaba una compensacion economica de 30.000 maravedis por los danos sufridos. Gonzalo Gomez fue llamado a declarar como reo acusado y alego que lo expresado por el vecino de Suances era falso y que, si lo habia hecho preso, se debio a que habia delinquido contra la justicia de Santander y todo lo habia realizado como "ministro del corregidor e justicia de la dicha villa de Santander". Los jueces de la chancilleria fallaron a favor de Diego de la Dehesa en dos ocasiones. Por la primera sentencia, Gonzalo Gomez de Liencres hubo de devolver la mercancia capturada y, por la segunda, le condenaron a pena de destierro de Santander y a pagar las costas del juicio y una compensacion economica, que ascendieron a 10.463 maravedies, que finalmente tuvo que abonar el concejo santanderino. No obstante, entendian--dijeron los jueces--que esta sentencia no perjudicaba al concejo en la posesion y propiedad del puerto de San Martin de la Arena (3).

Cinco anos mas tarde, en 1495, fueron denunciados otros acontecimientos tremendos que habian tenido lugar en la frontera jurisdiccional que separaba las tierras de Santillana y Santander. Se trataba de varios sucesos llenos de violencia que habian ocurrido hacia 24 anos, en 1471. Clara Gutierrez de Barcenilla, vecina de Santander y perteneciente a uno de los linajes gobernantes de Santander, estando sola, "durmiendo en la cama" de su casa y solar de Pefiacastillo, fue asaltada y secuestrada a media noche por Diego de Velasco. Este cerco la casa, acompanado por veinticinco hombres armados, vecinos de Santillana, quienes rompieron las puertas y por la fuerza la llevaron presa a una vivienda, aunque aclara el texto que "sin recibir deshonestidaa". Hasta ese lugar donde estuvo secuestrada por Diego de Velasco y los otros veinticinco hombres, llego el alcaide de Santillana, Alonso de Medina, con la promesa de liberarla. Sin embargo, se la llevo a Santillana y la tuvo presa y detenida en su casa, impidiendole volver a Santander con sus parientes. Sancho de Barcenilla, su hermano, se persono en Santillana acompanado de cincuenta hombres y solicito al alcalde que la soltara inmediatamente, pero este se nego y pidio un rescate de 24.000 mrs., que finalmente el hermano acepto pagar. El caso fue denunciado ante los jueces de la chancilleria. Todas las acusaciones de los Barcenilla fueron rechazadas por Alonso de Medina ante el alto tribunal e incluso se nego a acudir a Valladolid, lo que tuvo que conllevar su condena, aunque desconocemos como siguio el pleito, porque no ha llegado mas informacion (4).

Cabe ahora preguntamos ?por que fue abordada la nave en la que viajaba con sus hombres Diego de la Dehesa? ?Por que razon el alcalde de Santillana habia arreglado el secuestro de una joven con alevosia y noctumidad? ?Que conflictos profundos entre Santillana y Santander se esconden tras estos hechos? ?Cual era la raiz del problema? Los sucesos mencionados mas arriba nos informan de la intimidacion empleada por los concejos de Santillana y Santander sobre los vecinos y vecinas, una violencia eminentemente politica aplicada sobre "el otro" (5).

Los condicionamientos geograficos tuvieron una fuerte incidencia--tanto a escala local, como regional--en el exito o la frustracion del desarrollo mercantil que ofrecian los procesos de promocion urbana, es decir, de concesion de los fueros, por lo que los esfuerzos de los concejos por asegurarse la jurisdiccion y las vias de comunicacion terrestre y maritima fueron elementos esenciales en su desarrollo (6). Asi, las dificultades de comuni cacion con el traspais leones--derivadas de la altitud de los puertos secos de la Cordillera Cantabrica-, y las escasas iniciativas para paliar esta situacion por parte de los concejos portuarios vienen explicando el debil desarrollo de la actividad comercial en la zona asturiana, con la excepcion de Aviles, frente al dinamismo que ofrecian las villas cantabras y vascas, estrechamente vinculadas a los intereses de los mercaderes interiores castellanos, en especial de Burgos (7).

A lo largo del siglo XV, los intereses economicos y politicos de las villas de Santillana y Santander chocaron estrepitosamente en tomo a la defensa o apropiacion de las jurisdicciones sobre las vias de comunicacion marItima y terrestre (8).

La lucha por el control del mar: la defensa del puerto de San Martin de la arena

En la fachada atlantica del norte peninsular, el medio geografico no era propicio para la fundacion de enclaves de referencia para el comercio o la pesca, debido al predominio de la costa alta, salvo en puntos concretos de playas y ensenadas; en consecuencia, el exito del fenomeno portuario dependio en buena medida de las habilidades de sus habitantes para controlar y aprovecharse del mar (9). Las villas portuarias de Cantabria-- San Vicente de la Barquera, Santander, Laredo y Castro Urdiales--fueron estableciendo su jurisdiccion sobre las aguas del litoral, los cursos fluviales y sus riberas, lo que las permitio controlar el trafico comercial. Los monarcas quisieron que la actividad maritima quedara mediatizada por las villas y para ello incluyeron las aguas dentro de los terminos jurisdiccionales de las villas, como parte de las propiedades comunales. Asi lo encontramos, por ejemplo, en el documento de confirmacion de terminos dado a Motrico en 1256 por parte de Alfonso X: "e los terminos son estos: el agua del Deva fasta Mendaro e de Mendaro fasta

[...] E estos terminos sobredichos vos do e vos otorgo a vos mios pobladores de la villa de Metrico" (10). De esta manera, las villas portuarias creaban una "ambito de influencia" sobre un amplio territorio rural y maritimo, y regulaban la comercializacion de las mercancias a traves de sus puertos.

Al contrario que el resto de los enclaves portuarios medievales en el Cantabrico, el entorno geografico de Santander fue excepcionalmente favorable para su desarrollo como puerto atlantico, ya que contaba con una gran bahia, un estuario, una zona arenosa y un promontorio rocoso, a lo que se sumaba su posicion central en la Costa Cantabrica y su accesibilidad con relacion al area de produccion, en este caso la Meseta castellana. La bahia, formada por un estuario de mas de 20 km2 de extension, que probablemente alcanzaba los 30 km2 en la Edad Media, se encuentra resguardada de los vientos del Oeste.

El termino jurisdiccional de Santander era muy pequeno, de una legua, pero el maritimo era muy extenso, nada menos que ocho leguas, y abarcaba desde la Punta de Galizano hasta el puerto de San Martin de la Arena. Todos los puertos, canales, rias y aquello que mojase el agua del mar con su flujo y reflujo dentro de estos terminos era jurisdiccion de Santander. La importancia economica de los rios Miera y Pas, de trazado perpendicular a la costa, para Santander resulto vital, ya que permitian la introduccion de mercancias en el interior, y viceversa. La amplitud de la costa dependiente de Santander genero un sinfin de conflictos a la villa, ya que todo el interior de la region estaba obligado a solicitar el permiso del concejo de Santander y pagar sus aranceles para sacar por mar sus productos (11).

El puerto de San Martin de la Arena distaba de Santander 18 kms. El concejo tenia una persona encargada de cobrar los derechos de carga y descarga, asi como de conceder las autorizaciones o congite. Es posible que, en algunos momentos dei siglo XV, este puerto pudiera haber sido mas importante incluso que el de la bahia santanderina, ya que enlazaba directamente con la ruta dei Besaya, y por lo tanto con el eje principal que unia la costa de Cantabria con Castilla. La jurisdiccion de las aguas de Santander llegaba, subiendo por el rio Besaya, hasta la aldea de Barreda, a diez kms dei propio puerto, incluyendo, por lo tanto, la ria y el abra. A traves de este puerto, se daba salida a los productos elaborados con hierro en las ferrerias dei interior de la region, asi como a otras muchas mercaderias.

Cuando una villa dei interior rural de Cantabria, eminentemente rural como era Santillana, quiso construir un nuevo puerto en la Costa Cantabrica, en la ria de San Martin de la Arena de Suances, en la desembocadura dei rio Besaya, distante unos 15 km de la bahia de Santander, a traves dei cual dar salida a los productos de su mercado, el concejo de Santander se opuso y emprendio un osado plan para hacerse con el control absoluto de ese puerto por la via judicial y desarrollarlo como puerto adicional de Santander (12). La villa de Santillana era la villa cabecera de la Merindad de las Asturias de Santillana, una comarca bajo la influencia directa de la poderosa casa nobiliar de La Vega-- Mendoza (13), que en 1444 paso a manos senoriales y, ai ano siguiente, se convertiria en capital dei Marquesado de Santillana (14). Como decimos, el conflicto, que duro mas de un siglo, se produjo en torno a la jurisdiccion sobre el puerto de San Martin de la Arena.

La primera noticia que tenemos de la jurisdiccion de Santander sobre este puerto es del ano 1389, segun un pregon de la villa de Bermeo:
   Manda el concejo e los alcalles e preuoste e fieles y omes buenos
   de Bermeo, que ningun vesino de esta villa de Bermeo del dia de oy
   en adelante non sea osado de faser carga nin descarga alguna por
   mar en el puerto de Sant Martyn de Arena sin mandado e licencia de
   los alcalles e oficiales de la villa de Santander, so pena de
   perder por descaminado las mercaderias, que asy cargare o
   descargare, por quanto lo han asy por franquesa e preuillejo los de
   la dicha villa de Santander (15).


Este pregon de Bermeo coincide en el tiempo con el interes de la casa de La VegaMendoza por el puerto de San Martin de la Arena, que habia sido de titularidad eclesiastica ai menos hasta 1403, pues la titularidad del abad de Santillana sobre los derechos dei puerto fue sancionada por Sancho II y Fernando III en 1068 y 1236, respectivamente (16). San Martin de la Arena solo distaba 8 km de Santillana y paso a estar en el punto de mira de la politica economica de la Casa de La Vega ai objeto de proporcionar un puerto a su territorio. En efecto, desde el momento en que la Casa de la Vega, por medio dei almirante Diego Hurtado de Mendoza, tomo posesion dei puerto de San Martin y comenzo a edificar el castillo comienzan los conflictos, primero con el abad y despues con Santander. En 1400, el abad de Santillana pidio ai almirante que cesaran las obras, pero este hizo caso omiso y, en 1403, le otorgo la iglesia de Ongayo a cambio dei puerto. No obstante, aun en 1420, Leonor de la Vega, intitulada como sefiora dei puerto, reclamo ai abad que le entregara ciertos toneles y pipas que se habian sacado de la mar (17). Finalizados los episodios con el abad de Santillana, los conflictos comenzaron a entablarse con Santander.

La primera decada dei siglo XV se caracterizo por un movimiento generalizado de usurpaciones territoriales en Cantabria, que dio origen a multiples conflictos en el marco de una ofensiva sefiorial desatada por la disminucion de las rentas de la crisis del sistema feudal en Europa. De ello tenemos noticia por el rey Juan II, quien se lamentaba dei informe que le habia enviado su corregidor, Juan Ruiz de Medina, sobre el deterioro de la convivencia en Cantabria en 1412. Asi, decia que los ruidos, peleas y escandalos que se producian en las comarcas se debian a que muchas personas se habian apropiado las jurisdicciones de la tierra de algunos lugares y comarcas sin tener titulos para ello:
   commo Garcia Sanches de la Merindat de Asturias, e el abad de
   Cervatos de toda la tierra, e donna Leonor de la Vega de su tierra,
   e el obispo de Burgos e los abades de Santander, e Santayllana, e
   de Onna, e Cuevas Ruvias e otros en sus tierras. E otrosy, que Val
   de Toranco, e Val de Penna Mellera, e Val de Riba de Deva, e
   Valdalliga, que disen que han juredicion sobre sy... desiendo que
   tyenen previllejos que non muestran (18).


Santander no se preocupo por el enclave maritimo de San Martin de la Arena hasta que la Casa de La Vega-Mendoza se apropio de el. Solo tenemos constancia documental a partir de 1411, cuando comienza a documentarse que todos los barcos que llegaban alli tenian que pedir licencia ai concejo de Santander para poder cargar y descargar las mercancias (19). Asi lo establecio el concejo de Castro Urdiales, que prohibio que sus vecinos lo pudieran hacer sin la licencia del concejo y alcaldes de Santander, tal como unos anos lo habia hecho el concejo de Bermeo (20). EI primer conflicto lo tenemos documentado en 1416, cuando Diego Garcia de los Portales revoco el permiso que habia dado a Gonzalo Gonzalez de Barreda, Juan de Herrera y Juan Perez de Santillana, mercaderes de Santillana, para sacar 200 quintales de hierro por el puerto de San Martin rumbo a Galicia, a no ser que se pasara por el puerto de Santander apresentar ante las autoridades la carga. El mercader de Santillana acepto las condiciones y el concejo de Santander le dio el permiso (21). Dado que el concejo de Santander ponia trabas a los vecinos de Santillana para utilizar el puerto, se produjeron algunas irregularidades. Por ejemplo, en 1426, Gonzalo Gutierrez de la Calleja, vecino de Santander, pidio licencia para sacar veinte docenas de borne, que el concejo le otorgo, pero luego el le entrego este permiso a Juan Gonzalez de Barreda, mercader de Santillana, seguramente por alguna cantidad que no se declara (22).

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Asi pues, el concejo de Santander paralizo la anexion de San Martin de La Arena a la casa de La Vega-Mendoza hasta que, tras la muerte de la titular del senorio, Dona Leonor de la Vega, en 1432, su heredero, Inigo Lopez de Mendoza, emprendiera la reclamacion del puerto por la via judicial. El problema fundamental comenzo cuando Juan II reconocio de iure, a Santander, la posesion del puerto, el control de la carga y descarga y el cobro de los impuestos sobre los navios que cargaran y descargaran el 6 de junio de 1434. Ese mismo ano de 1434 comenzo el pleito que no se resolvio hasta el siglo XVI. Juan II envio a un juez pesquisidor, Juan Sanchez de Otiel, quien comenzo el interrogatorio de los testigos en noviembre de 1434 (23). Fueron interrogados vecinos de Santander, de Santillana, de San Vicente de la Barquera, de diversas partes de las Asturias de Santillana. El pleito termino el 5 de julio de 1436 con una sentencia, leida en ausencia y rebeldia de Inigo Lopez de Mendoza, que otorgaba el puerto, ria y abra de San Martin de la Arena. La victoria en los tribunales le habia supuesto a Santander un desembolso de 800.000 mrs., "en tal manera que la dicha villa e vesinos de ella han fincado muy pobres" (24). Como no podia ser de otra manera, la sentencia fue apelada y el pleito paso a la Chancilleria de Valladolid. Inigo Lopez de Mendoza se resistio a perder el puerto y se celebro una reunion el 21 de septiembre de 1440 con el concejo de Santander, en la que se acordo que mientras la chancilleria no fallase una sentencia, no se harian cargas ni descargas en el puerto. El 10 de enero de 1444, Juan II le concedio los derechos del puerto de San Martin de la Arena con las marinas que estan cerca de Santillana, a lo que sumo el titulo de Marques de Santillana, por lo que volvio a tomar el control del puerto. Sin embargo, Juan II, en 1448, revoco la concesion dada al marques, porque Santander habia demostrado que tenia la posesion de la ria e abra por sentencia judicial "commo quier que ello tienen e poseen la dicha ria e abra por sentencia" (25), por lo que volvio a confirmar a Santander su derechos sobre el puerto y ordenaba a Inigo Lopez de Mendoza que no les perturbara la propiedad, lo que seria confirmado por los monarcas sucesivos (26).

El 26 de enero de 1466, Enrique IV cedio la villa de Santander al marques de Santillana (27), lo que provoco una resistencia armada que finalizo en la revocacion de la cesion en 1467 (28). Como es obvio, el traspaso de la villa a manos senoriales puso en segundo plano el conflicto sobre la jurisdiccion del puerto de San Martin de la Arena, pues lo que se cuestionaba en aquel momento era la pertenencia de la propia villa de Santander a la Corona, asi como su estatus de centro urbano independiente. En la concordia que se celebro entre el Marques de Santillana y la villa de Santander, en general perjudicial para esta, con el fin de cerrar el violento capitulo de la cesion temporal de la villa en 1472, el concejo se comprometia a restituir todas las propiedades y bienes arrebatados a los de Santillana durante el conflicto, excepto los que se hubieran capturado en el puerto de San Martin de la Arena, ya que lo contrario hubiera significado reconocer la jurisdiccion del marques sobre el enclave portuario (29). El tema no reaparecio hasta finales de los anos ochenta de esa centuria. En 1488, los Reyes Catolicos confirmaron la pertenencia de San Martin de la Arena a Santander y, en represalia, el Marques de Santillana impuso el aislamiento de la villa por medio de la prohibicion de
   meter mantenimiento en la villa de Santander... ni de contratar con
   los de la dicha villa y moler en sus molinos: vos el dicho Furtado
   de la Vega mandastes que ningun mantenimiento del dicho marquesado
   ny de otras partes lleuase a la dicha villa de Santander pan, ny
   vyno, ny lenna, ny madera, ny toneles, ny otra mercaduria alguna,
   ny los dexasen moler en sus molinos ny en los molinos que los
   vesinos de la dicha villa tenyan en el marquesado (30).


Como vemos, la defensa que hizo la villa de Santander de su jurisdiccion sobre el puerto de San Martin frente a las pretensiones del marques de Santillana, le costo cara, ya que los merinos del marquesado de Santillana acosaban a los vecinos de Santander y tomaban represalias sobre el ganado y los molinos que poseian en las tierras del marques (31). Sin embargo, Santander siempre tuvo, en estos anos, el apoyo de los Reyes Catolicos, no solo en los tribunales, que siempre les daba la razon, sino tambien economico. Prueba de ello es la exencion de los Reyes Catolicos del pago de 50.000 mrs. del total de 458.481 mrs. del encabezamiento de las alcabalas en 1499 al objeto de compensar "los muchos danos e fatigas e pestilencias e otras perdidas que se les han seguido en alguno de los anos pasados" (32). En 1513, una vez mas, el procurador de Santander solicito una merced de 100.000 maravedies, que era lo que se habia gastado en los pleitos con el marques en aquellos anos (33).

Los enfrentamientos se fueron sucediendo en los anos siguientes. En 1490, Francisco de Paredes, fiscal real, se querello contra el bachiller Alonso de Medina, alcaide de la villa de Santillana, y otros vecinos de ella, porque habian impedido a Juan de Torres, mercader, cargar noventa pipas de vino y mantenimientos en un navio en el puerto de San Martin con destino a la villa de Redon en el condado de Bretana a fin de auxiliar al conde de Salinas. Por ello solicitaba se hiciera justicia y que pagase cada uno de ellos 300 maravedis, mas 120 doblas por la perdida del flete. Igualmente, pidio que se enviara una persona para informarse sobre los insultos y delitos cometidos (34). En 1503, una pinaza de Santander, armada con cincuenta hombres, mientras estaba vigilando la costa de posibles ataques franceses, fue atacada por las gentes de los concejos de Miengo, Suances, Cuchia, Hinojedo y Cortiguera, aldeas del entorno del puerto de San Martin de la Arena, con ballestas, lanzas, azconas, espadas, punales, corazas y casquetes con "proposito e yntencion diabolica para ferir e matar a los vecinos de la dicha villa que andavan en la dicha pinaza". Por tres veces intentaron abordar la pinaza de Santander, "tirando muchos tiros de lombardas e espigardas e saetas en que oviera ombres feridos" (35). En 1508, los vecinos de Hinojedo, Cortiguera, Suances, Miengo y Cuchia denunciaron al concejo de Santander, pero la reina Juana, siguiendo la politica de sus predecesores, amparo a Santander en la posesion del puerto. Sin embargo, dos anos despues, en 1510, se produjo una revuelta de unos quinientos "hombres e mas" de estas aldeas que rodeaban el puerto de San Martin de la Arena. Segun el relato, habian entrado en el puerto dos navios, uno frances cargado de sal, lienzos y otras mercaderias, y otro vizcaino, con sidra, sin el permiso del concejo santanderino. Tras ser avisado el concejo, salieron de la bahia de Santander dos naves armadas rumbo a San Martin de la Arena, donde fueron atacados e injuriados por las gentes del marquesado y salvaron sus vidas gracias a que lograron refugiarse en la iglesia, de donde los sacaron abrazados a las cru ces, hiriendoles con lanzas y los entregaron presos en la villa de Santillana. Tras ser denunciados estos hechos, la justicia real ordeno:
   que donde fueren fallados sean presos e llevados a la carcel
   publica, e de alli sean sacados los que fueren fijosdalgo en sendas
   mulas o azemilas o rocines de albarda e con sendas cadenas a los
   pies e los que no fuesen fijosdalgo en sendos asnos con sendas
   sogas de espartyo a los pescuecos, e con publico pregonero que los
   vaya pregonando sean traidos por las placas e mercados e otros
   lugares acostumbrados de tal cibdad o villa o lugar, e sean
   llebados al pie de la picota e rollo e los que non lo fuesen sean
   forcados por las gargantas de las dichas sogas altos los pies del
   suelo fasta que mueran naturalmente e sus animas salgan de sus
   cuerpos (36).


Sin duda, el caracter ejemplarizante de las condenas, por medio de castigos corporales y capitales, pretendia influir decisivamente en el curso de los enfrentamientos. Destierros, mutilaciones, privacion de oficios, cortes de los pies, exposiciones publicas, fueron las penas impuestas por la justicia real, en un intento por dejar claro que ella era la unica que podia ejercer la violencia. Sin embargo, este conflicto continuo durante el siglo XVI.

La jurisdiccion territorial: la defensa de la tierra

Los conflictos entre Santander y Santillana a causa de los limites terrestres de sus jurisdicciones fueron frecuentes, aunque surgieron mas tarde que los maritimos. Algunos no pasaron de ser meros enfrentamientos directos, con las armas; otros, en cambio, tuvieron una dimension judicial (37).

Hasta finales del siglo XIV, el ambito jurisdiccional de Santander se extendia hasta tres leguas en torno de la villa, es decir, unos 15 kms. Era este espacio el propio del termino jurisdiccional de la villa, que llegaba hasta Arce, y que habia sido el resultado de un privilegio de roturacion concedido por el rey Alfonso X:
   Avedes termino fasta tres leguas enrededor de la dicha villa de
   Santander, en que podades ronper e plantar vinnas e huertas e
   pumares e prados e molinos e palomares ... e poblar e cortar e
   tajar madera para vuestros navios, e para vuestras casas,
   e para otras cosas, e lenna para vuestra provisyon e mantenimiento,
   e pacer las yeguas con vuestros ganados e bever las aguas (38).


Sin embargo, ese termino se redujo a una tercera parte en el siglo XV, aunque desconocemos como se produjo. A finales del siglo XIII, en 1295, hubo de intervenir Fernando IV ya que "cavalleros e otros ommes de la tierra que les fasen demanda en ellos, e otros agravamientos commo no deuen" (39). Un privilegio de 1371 es el ultimo testimonio que poseemos sobre la extension de tres leguas del termino jurisdiccional de la villa (40). La informacion de los anos siguientes alude a un termino jurisdiccional cuya extension se habia reducido a una legua y cuya frontera estaba delimitada por unos cabidos o mojones situados en la casa de Otero, en el solar de las monjas de Santa Clara; la cuesta de Otero, en medio del camino Real que comunicaba el Valle de Camargo con Santander; la Llosa, Pena Corbera y Raos.

A pesar de haber disminuido el territorio que dependia directamente del concejo, la influencia politica y economica de Santander y sus vecinos se vio reforzada en 1453 gracias al acuerdo suscrito entre el concejo y la Universidad de Mercaderes de Burgos, que establecia que los mercaderes y sus factores, que llegaran a Santander para cargar y descargar lana por el puerto, si querian adquirir hierro, madera, cuero, sal y pescado, lo tenian que comprar a los vecinos de Santander y si lo adquirian en un radio de siete leguas en torno de la villa, tenian que pagar la licencia al concejo, bajo pena de perder toda la mercancia. Es decir, de hecho, el concejo mediatizaba la compra-venta en una amplisima area de su influencia de 35 km (41).

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Los conflictos por los limites jurisdiccionales terrestres entre Santander y Santillana comenzaron en los anos ochenta del siglo XV por la inclusion, dentro de la jurisdiccion de Santander, de tres ventas. Aparentemente, el pleito es desproporcionado para el objeto de la disputa, ya que tuvo que suponer un gasto mucho mayor del que la villa de Santander podia permitirse a finales del siglo XV, que no se compensaba con los ingresos que pudieran proporcionar las rentas de las tres ventas objeto de la disputa. Por este motivo, cabe pensar que el enfrentamiento entre Santillana y Santander tuvo que deberse a otras razones. Las ventas estaban construidas en la linea divisoria entre la jurisdiccion de Santander y la de Santillana y eran reclamadas por ambas partes.

Las ventas facilitaban los viajes de larga distancia, ya que servian para dar alojamiento y alimento a los viajeros, mercaderes, peregrinos y gentes en transito, en general. La mas antigua de las ventas objeto de la disputa fue construida entre 1460 y 1465, en territorio dado por el concejo de Igollo a Juan Garcia de Cobreces. Junto a la venta estaba colocado un mojon, llamado de La Penilla, que separaba Santander del Marquesado. Esta venta no resultaba demasiado molesta para Santander, ya que tras la muerte de su propietario, Iohan Garcia, habia quedado en manos de su viuda, que se dedicaba fundamentalmente al cultivo de terrenos cercanos a la venta, y la casa habia quedado como vivienda en la que ya no se acogian los viajeros (42). Sin embargo, habia otras ventas que daban muchos quebraderos de cabeza a Santander, pues desarrollaban una importante actividad comercial. Levantada en el limite de la jurisdiccion, la venta de Pedro Ortiz fue construida entre 1480 y 1485 y la de Juan Gutierrez de Miera, llamada La Amenaza, en la primavera de 1491. En poco tiempo, estas ventas consiguieron alterar los precios de los productos que llegaban de Castilla. Una parte importante del vino y el trigo castellanos que antes se habia vendido libremente en Santander y Santillana, quedaba retenido en las ventas, donde se subian los precios por encima de los que se encontraban dentro de la villa y se ponia en peligro el abastecimiento de Santander. Para evitar el desabastecimiento se tomaron medidas por medio de ordenanzas concejiles, que obligaban a los productores de las tierras proximas a Santander, a vender sus productos dentro de la villa o en los lugares fijados, siempre bajo la supervision de los oficiales del concejo. El problema era el de los productos venidos de lejos, como el trigo castellano, esencial para la villa, que era deficitaria, por lo que se obligo a que todo el que viniera a comprar pescado a Santander tenia que traer los carros llenos de trigo castellano. Como vemos, el problema que planteaban estas ventas era fundamentalmente economico, ya que en ellas se compraban y vendian una gran cantidad de productos de los que Santander quedaba marginada, a lo que se sumaba la perdida de las alcabalas, pues lo que se dejaba de recaudar en Santander se recogia en el marquesado. Ademas, las tiendas de la villa quedaban desabastecidas y en las ventas se acogian ladrones, asesinos y otras gentes de mal vivir, perseguida por la justicia. El concejo de Santander acudio en busca de la proteccion regia, que le dio la razon y los Reyes Catolicos prohibieron que se vendieran productos en estas ventas. Lo que habia surgido como un conflicto por las actividades economicas que desarrollaban estas ventas se convirtio en un problema de jurisdiccion, ya que Santander denunciaba que las ventas estaban levantadas en su termino jurisdiccional.

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Una vez concluido el conflicto por las ventas, el Marques de Santillana cuestiono la integridad de la jurisdiccion de la llamada Abadia de Santander, un territorio de abadengo colindante con el termino jurisdiccional de Santander, cuyo senor era el Abad de la Iglesia de los Cuerpos Santos de Santander. Segun un privilegio de la villa, cuya fecha desconocemos, el abad debia elegir un vecino de Santander para que proveyera justicia en su Abadia desde la propia villa. La jurisdiccion de ese alcaide equivalia a juez de primera instancia. Por medio de esta figura, la oligarquia santanderina estaba enquistada en todas las aldeas del dominio de la Iglesia Colegial (43), lo que produjo conflictos entre los alcaides nombrados por el abad, que debian ser vecinos de Santander, y el Marques de Santillana, dado que la mayor parte de esos lugares que integraban la jurisdiccion de la Abadia se hallaban enquistados en tierras del Marquesado de Santillana. En 1507 fue incoado un pleito por Rodrigo de Luco, merino de Santillana, en nombre de Hurtado Diaz de Mendoza, contra el bachiller Rodrigo de Barcenilla, al que acusaba de haber usurpado la jurisdiccion civil y criminal de los lugares de Bezana, Azonos, Maono, Socabarga y Valmoreda por ostentar la alcaldia de dichos lugares. El merino de Santillana prendio al bachiller Rodrigo de Barcenilla y lo llevo a Santillana ante la justicia del marques, quien ordeno que tuviera por carceleria la casa de Maria Gutierrez de Villa y la calle que llegaba hasta la Iglesia de Santa Juliana. En su defensa, el bachiller alego que aquellos lugares pertenecian al abad de Santander, que era tambien obispo de Almeria, quien le habia nombrado alcalde de la Abadia y tenia provisiones para ejercer como tal (44). Para el concejo de Santander, el control de la Abadia era vital. En 1515, el concejo de Santander pidio al abad que resolviera, a su favor, el nombramiento de un alcalde para impartir justicia, ya que las aldeas de la Abadia lo estaban haciendo por su cuenta "debaxo de los robles", lo cual era cabsa--anade el concejo--que la justicia non sea executada (45). Asi, ese mismo ano, el cabildo de la Iglesia de los Cuerpos Santos nombro a Diego de Escobedo alcalde de la Abadia (46).

Todo esto produjo numerosas disputas, incluso armadas, con represalias por ambas partes. Como datos, si se quiere anecdoticos, pero llenos de propaganda, sabemos que, anualmente, en el dia de San Juan, los mozos del Valle de Camargo y los de Santander hacian juegos y caballitos para desafiarse en el limite de Pena Corbera, si bien ninguno de ellos se atrevia a ir mas alla:
   En el dicho monton de tierra que se llamava Penna Corvera, que
   divide e parte el termino entre la villa de Santander y el
   Marquesado, el qual mojon e cabido muy antiguo de ynmemoryal tyempo
   a esta parte en cada un anno e annos que los mancebos de la
   vesyndad de Santander e los mancebos del Valle de Camargo en el dia
   de Sant lohan hasen cavallillos e juegos, los de la vesyndad de
   Santander no osan pasar del dicho mojon de tierra que se llama
   Penna Corvera hasya el Marquesado ni los del Marquesado hasya la
   vesyndad de Santander porque pasando los unos de la una parte a la
   otra e los otros a la otra se prendan y bienen sobre las prendas y
   aun a las veses se atreven sobrepasar del un termino al otro (47).


El ritual del asaetamiento tenia una carga propagandistica mayor que otras penas de muerte. Los ladrones condenados a esta pena eran llevados por las justicias de Santander desde la villa hasta un monte, la Cuesta del Otero, donde el cortejo acababa en el palo, el lugar donde se ejecutaba la pena capital. El lugar de la ejecucion corria paralelo al camino real, por lo que era un sitio transitado y servia para dar la maxima publicidad al espectaculo del castigo. Alli, los reos eran atados a un palo y los ballesteros disparaban sobre sus cuerpos, dejando que el condenado agonizara hasta que falleciera. Con el objetivo de dar la maxima publicidad al castigo, para que sirviera de ejemplo a los demas, el cadaver quedaba expuesto y se pregonaba por la villa "que ninguno fuese osado de le quitar de alli, so pena de muerte" hasta su corrupcion. El concejo de Santander, al objeto de dejar claro donde se hallaban los limites de su jurisdiccion con Santillana, situaba a los ajusti ciados en exposicion en la frontera. Asi, a finales de los anos ochenta del siglo XV, los alcaides de la Hermandad de Santander, tras hacer justicia con un hombre que fue condenado a morir atravesado por flechas, lo pusieron atado a un palo en el camino real a diez pasos del limite con Santillana. Cuando lo vieron los vecinos del Marquesado, lo llevaron hasta las puertas de Santander y lo dejaron alli clavado. Los de Santander, por su parte, lo volvieron a colocar otra vez donde lo habian dejado y alli se quedo hasta pasados ocho meses, cuando los de Santander dejaron a otro ajusticiado condenado a morir asaeteado (48).

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Conclusiones

Todo lo expuesto hasta aqui nos permite afirmar que en la genesis de los conflictos por la jurisdiccion, tanto del puerto de San Martin de la Arena, como de las ventas situadas en el limite jurisdiccional o el nombramiento de los alcaldes en la Abadia de Santander, se hallaba su valor estrategico para las actividades tanto de la villa de Santander, como del marques de Santillana.

Los conflictos analizados estan relacionados con la politica llevada a cabo por la Casa de La Vega-Mendoza que, en definitiva, pretendia ganar tierras en perjuicio de la jurisdiccion urbana de Santander. La amplitud del dominio territorial y la diversidad de las bases economicas de la nobleza determinaban el peso politico y la preeminencia social de los nobles. Tanto en el puerto de San Martin de la Arena, como en la Abadia de Santander, quedo patente la estrategia para alcanzar determinados objetivos economicos y politicos por parte de la nobleza territorial frente a la cual Santander hubo de hacer frente, ayudada casi siempre por la monarquia. A diferencia de lo que ocurrio en otros territorios, la convergencia entre los intereses urbanos y la monarquia fue evidente, por lo que Santander pudo mantener integros sus espacios jurisdiccionales. Por ejemplo, la vecina villa de Bilbao perdio el termino jurisdiccional tras la sentencia dada por el Licenciado Cueto, en el ano 1500, en favor de los nobles de la Tierra Llana del Senorio de Vizcaya. No obstante, la conflictividad entre ambas jurisdicciones y su defensa por parte de Santander genero un desgaste economico en el ambito del realengo, que reforzo la consolidacion de la nobleza en la Cantabria bajomedieval y sirve para mostramos, asimismo, los diversos mecanismos de actuacion, tales como secuestros de bienes y personas, derribo de cabidos, asonadas y tumultos, castigos ejemplarizantes, asi como dilatacion de los pleitos con multiples recursos, entre otros.

JESUS ANGEL SOLORZANO TELECHEA

Universidad de Cantabria

(1) Este trabajo se inscribe en el marco de las tareas del proyecto de investigacion "Ciudades y villas portuarias en la articulacion del litoral atlantico en la Edad Media", financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovacion, referencia HAR 2009-08474, del cual soy el director principal.

(2) Archivo Historico Nacional, Osuna, legajo 1788, documento 6.

(3) SOLORZANO TELECHEA, J. A., Los conflictos del Santander Medieval en el Archivo de la Real Audiencia y Chancilleria de Valladolid. Documentacion medieval. Gobierno de Cantabria, Santander, 1999, doc. 15. SOLORZANO TELECHEA, J. A., "Del conflicto al delito: la violencia en la sociedad urbana de Cantabria durante la Baja Edad Media", en II Encuentro de Historia de Cantabria, Universidad de Cantabria, Santander, 2005, pp. 339-369.

(4) SOLORZANO TELECHEA, J. A., Coleccion Documental de la Villa de Santander en el Archivo General de Simancas (1326-1498), Biblioteca Menendez Pelayo / Ayuntamiento de Santander, Santander, 1999, doc. 83.

(5) SOLORZANO TELECHEA, J. A. y FERNANDEZ GONZALEZ, L., Conflictosjurisdiccionales entre la villa de Santander y el Marquesado de Santillana. Documentacion medieval Fundacion Marcelino Botin, Santander, 1996.

(6) Sobre la tematica, vease: ARIZAGA BOLUMBURU, B., "Conflictividad por la jurisdiccion maritima y fluvial en el Cantabrico en la Edad Media", en Ciudades y villas portuarias del Atlantico en la Edad Media. Seminario Internacional de Estudios Medievales de Najera (2004), IER, Logrono, 2005; RUIZ DE LA PENA SOLAR, J. 1., "Los senorios urbanos en el Norte de la Peninsula durante la Edad Media", en Asturiensia Medievalia, 6 1991, pp. 205-229; CARMONA RUIZ, M. A., "La Explotacion Ganadera de la Frontera LusoEspanola: la <<Contienda>> de Moura, Nodar, Aroche y Encinasola", en Revista da Faculdade de Letras, vol. 15, 1998, pp. 241-251; SANCHEZ BENITO, J. M., "Territorio y conflicto en el ambito jurisdiccional de Cuenca (Epoca de los Reyes Catolicos)", en Espacio, Tiempo y Forma, Serie III, Historia Medieval, 9, 1996, pp. 89-118; LOPEZ BENITO, C. I., "Usurpaciones de bienes concejiles en Salamanca durante el reinado de los Reyes Catolicos", en Studia Historica-Historia Medieval, 1-3, 1983, pp. 169-83; CANTERA MONTENEGRO, M., "Pleitos por terminos del concejo de Logrono, 1475-95", en Berceo, 108-109, 1985, pp. 71-80; SOLORZANO TELECHEA, J. A., "La dinamica de relaciones entre el Valle de Camargo y la villa de Santander en la Edad Media Tardia: un caso de <<urbanismo colonial>> en la periferia nortena", en II Encuentro de Historia de Camargo. Historia y patrimonio, Ayto. Camargo. Santander, 2001, pp. 141-162; MENJOT, D., "La ville et ses territoires dans l'Occident medieval: un systeme spatial. Etat de la question", en ARIZAGA BOLUMBURU, B., SOLoRZANO TELECHEA, J. A. (eds.), La ciudad medieval y su influencia territorial Najera, Encuentros internacionales del Medievo, IER, Logrono, 2007, pp. 451-492.

(7) ARIZAGA BOLUMBURU, B. y BOCHACA, M., "Caracteres genereaux des villes portuaires du nord de la Peninsule Iberique", en Ports Maritimes et ports fluviaux au Moyen Age, Paris, 2005, pp. 63-78; CHILDS, W., Anglo-Castilian Trade in the Later Middles Ages, Manchester, 1978; FERREIRA PRIEGUE, E., "Castilla: La genesis de una potencia maritima en Occidente", en Itinerarios medievales e identidad hispana, XXVII Semana de Estudios Medievales de Estella, Pamplona, 2001, pp. 23-45; ARIZAGA BOLUMBURU, B., "Las actividades economicas de las villas maritimas del Norte Peninsular", en Sociedades urbanas, XXIX Semana de Estudios Medievales de Estella, Gobierno de Navarra, Pamplona, 2003, pp. 195-242.

(8) ARIZAGA BOLUMBURU, B. y SOLORZANO TELECHEA, J. A., (eds.), La ciudad medievaly su influencia territorial (Najera. Encuentros Internacionales del Medievo), Logrono, Instituto de Estudios Riojanos, 2007; BOONE, M., "Urban Space and Political Conflict in Late Medieval Flanders", en Journal of Interdisciplinary History, 2002, 32 (4), pp. 621-640.

(9) Sobre el fenomeno urbano medieval en la Espana Atlantica, vease: SOLORZANO TELECHEA, J. A., "Medieval Seaports of the Atlantic Coast of Spain", en International Journal of Maritime History, XXI, 2009, pp. 81-100. SOLORZANO TELECHEA, J. A., "La fundacion y promocion de las 'villas nuevas' en el litoral Atlantico del Norte peninsular durante el reinado de Alfonso X", en El mundo urbano en la Castilla del siglo XIII, vol. II, Sevilla, 2006, pp. 315-328. Id., "Los puertos del Rey: sintesis interpretativa del fenomeno urbano en el Norte de Espana durante los siglos XII y XIII", Temas Medievales, Buenos Aires, 15-16, 2007-2008: 257-273; SOLORZANO TELECHEA, J. A. y ARIZAGA BOLUMBURU, B. (Eds.), El fenomeno urbano medieval entre el Cantabrico y el Duero, AJHC, Santander, 2002; SOLORZANO TELECHEA, J. A., "La fundacion y promocion de las 'villas nuevas' en el litoral Atlantico del Norte peninsular durante el reinado de Alfonso X", en El mundo urbano en la Castilla del siglo XIII. 750 Aniversario de la Fundacion de Ciudad ReaL Actas del Congreso. Ayuntamiento de Ciudad Real / Universidad de Sevilla, Ciudad Real, 2006, pp. 315-328. ID. "Villas y redes portuarias en la fachada atlantica del norte peninsular en la Edad Media", en Val Valdivieso, Ma. I. y Martinez, P. (Dirs.), Castilla y el mundo feudaL Homenaje a Julio Valdeon Baruque. Vol. I. Junta de Castilla y Leon, Valladolid, 2007, pp. 485-502.

(10) ARIZAGA BOLUMBURU, B., "Conflictividad por la jurisdiccion maritima y fluvial en el Cantabrico en la Edad Media", Ciudades y villas portuarias...

(11) SOLORZANO TELECHEA, J. A., "Santander, puerto atlantico medieval", en Santander: Puerto, Historia, Territorio, Bilbao: Autoridad Portuaria de Santander & Ediciones de la Universidad de Cantabria, 2011, pp. 93-125.

(12) SOLORZANO TELECHEA, J. A., Santander en la Edad Media. Patrimonio. parentesco y poder, Universidad de Cantabria, Santander, 2002.

(13) Enrique III concedio en 1394 la alcaldia de la merindad a Diego Hurtado de Mendoza. Archivo Historico Nacional, Osuna, caja 1784, D. 9; 1494, 09, 23.

(14) Archivo Historico Nacional, Osuna, caja 1784, D.I; 1444, 07, 27.

(15) SOLORZANO TELECHEA, J. A., Patrimonio documental de Santander en los Archivo de Cantabria. Documentacion medieval, Gobierno de Cantabria, Santander, doc. 41; 1389, 06, 25.

(16) PEREZ BUSTAMANTE, R., Sociedad, Economia, Fiscalidad y Gobierno en las Asturias de Santulona, S. XIII-XV, Santander, 1979, p. 317.

(17) VV.AA., Coleccion diplomatica de la Abadia de Santillana del Mar, Madrid, 1983, doc. 237, 1403, Biblioteca Municipal de Santander. Col. Pedraja. Ms. 219, 517-8.

(18) A.H.N., seccion Osuna, leg. 1788-21.

(19) SOLORZANO TELECHEA, J. A., Coleccion diplomatica del Archivo Municipal de Santander, Fundacion Marcelino Botin, Santander, 1995, doc. 151.

(20) SOLORZANO TELECHEA, J. A. Y FERNANDEZ GONZALEZ, L., Conflictos jurisdiccionales .... pleito 1.

(21) SOLORZANO TELECHEA, J. A. Y FERNANDEZ GONZALEZ, L., Conflictos jurisdiccionales .... pleito 1.

(22) SOLORZANO TELECHEA, J. A., "La produccion y comercializacion del hierro en las Cuatro Villas de la Costa de la Mar: aportacion al estudio de la industria siderurgica en la Corona de Castilla durante la Baja Edad Media", en Studi Medievali Revista della Fondazione Centro Italiano di Studi sull'alto Medioevo, XLVII, l, 2006, pp. 71-109.

(23) SOLORZANO TELECHEA, J. A. Y FERNANDEZ GONZALEZ, L., Conflictos jurisdiccionales .... pleito 1.

(24) SOLORZANO TELECHEA, J. A., Coleccion documental..., doc. 93.

(25) SOLORZANO TELECHEA, J. A., Patrimonio.... doc. 51.

(26) SOLORZANO TELECHEA, J. A., Documentacion Medieval en la Biblioteca Municipal de Santander. Manuscritos originales (945-1519), ACEM, Santander, 2007, doc. 25.

(27) Ibid. Documentos 43 y 45.

(28) PEREZ BUSTAMANTE, R., "La resistencia de la villa de Santander al dominio senorial. Concesion y revocacion de la villa por el Rey Enrique IV al II Marques de Santillana (1466- 1472)", en Altamira, 1975, pp. 1-60.

(29) SOLORZANO TELECHEA, J. A., Coleccion diplomatica del Archivo Municipal de Santander, Fundacion Marcelino Botin, Santander, 1995, doc. 120.

(30) Archivo Historico Nacional, seccion Osuna, Leg. 1789.

(31) En 1501, el concejo de Santander denuncio que: "los merinos de Santyllana fueron con los concejos de Miengo e Cuchia e fizieron cierta reprenda en ciertos ganados e tomaronles ciertas moliendas de los molinos que tenyan en sus terminos"; SOLORZANO TELECHEA, J. A., Los conflictos del Santander medieval...., doc. 84.

(32) VAQUERIZO GIL, M. Y PEREZ BUSTAMANTE, R., Coleccion diplomatica del Archivo Historico de Santander. Documentos reales (XIII-XVI), Ayuntamiento de Santander, 1977, doc. 43.

(33) Archivo General de Simancas, Camara de Castilla. Pueblos, Leg. 18, doc. 5.

(34) Archivo General de Simancas, Camara de Castilla. Pueblos, Leg. 18, doc. 92.

(35) VAQUERIZO GIL, M. Y PEREZ BUSTAMANTE, R., Coleccion diplomatica..., doc. 48.

(36) PEREZ BUSTAMANTE, R. Y ORTIZ REAL, J., La villa de Suances y el puerto de San Martin de la Arena en la epoca moderna, Ayuntamiento de Suances, Santander, 1982.

(37) ESTEPA DIEZ, C., "El realengo y el senorio jurisdiccional concejil en Castilla y Leon (siglos XII-XV)", en Concejos y ciudades en la Edad Media hispanica, Fundacion Sanchez-Albornoz, Leon, 1990, pp. 465-506; CLEMENTE RAMOS, J., "Ciudad y territorio en la Extremadura medieval (siglo XIII-c.1550)", en ARIZAGA BOLUMBURU, B. Y SOLORZANO TELECHEA, J. A. (eds.), La ciudad medievaly su influencia territorial, Najera. Encuentros internacionales del Medievo. IER, Logrono, 2007, pp. 81-109; ORTEGA CERVIGON, J. A., "Usurpaciones de terminos y abusos sefioriales en la jurisdiccion urbana de Cuenca a finales de la Edad Media", en La ciudad medieval y su influencia territorial..., pp. 221-238. SANCHEZ PABLOS, C., "La presion nobiliaria sobre las tierras concejiles de la Castilla bajomedieval. EI caso de Cuenca", Asociacion de Historia Economica (celebrado del 19 ai 21 de septiembre de 2001), Zaragoza, pp. 1-21; JARA FUENTE, J. A., "'Que memoria de onbre non es en contrario'. Usurpacion de tierras y manipulacion del pasado en la Castilla urbana del siglo XV", en Stvdia Historica. Historia MedievaL En memoria de Jose Luis Martin (1936-2004), 20-21, 2002, pp. 73-104.

(38) SOLORZANO TELECHEA, J. A. Y FERNANDEZ GONZALEZ, L., Conflictos jurisdiccionales.... p. 350.

(39) Ibid., p. 350.

(40) VAQUERIZO GIL, M. Y PEREZ BUSTAMANTE, R., Documentacion.., doc. 5.

(41) SOLORZANO TELECHEA, Patrimonio ..., doc. 53; 1453, 08, 08.

(42) Vid. la introduccion en SOLORZANO TELECHEA, J. A. Y FERNANDEZ GONZALEZ, L., Conflictos jurisdiccionales ...

(43) SOLORZANO TELECHEA, J. A., Patrimonio ..., doc. 222.

(44) A.R.CH.V., Reales Ejecutorias, C 217/68; 1507, 08, 02.

(45) SOLORZANO TELECHEA, J. A., Patrimonio ..., doc. 222, 1515.

(46) SOLORZANO TELECHEA, J. A., Patrimonio ..., doc. 206, 1515, 04, 13.

(47) SOLORZANO TELECHEA, J. A. Y FERNANDEZ GONZALEZ, L., Conflictos jurisdiccionales ..., pp. 339-340.

(48) SOLORZANO TELECHEA, J. A. Y FERNANDEZ GONZALEZ, L., Conflictos jurisdiccionales.... pleito 2, p. 300.
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Author:Solorzano Telechea, Jesus Angel
Publication:Cuadernos de Historia de Espana
Date:Jan 1, 2011
Words:8815
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