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Tachaduras: el "autor" en el escenario de Otras inquisiones.

El autor, como figura, como funcion o como ficcion, acompana de una u otra maneta la critica a la obra de Jorge Luis Borges. E1 escritor argentino ha representado, por razones que se examinaran en este trabajo, la piedra de toque de diferentes aparatos especulativos que han indagado en torno a ese elusivo sujeto de la escritura en la modernidad. Estas especulaciones posiblemente encuentran su soporte hermeneutico en la porosidad del asunto en la propia obra de Borges. Desde escritos tempranisimos como "La naderia de la personalidad" hasta aquellos tardios como los reunidos en Los conjurados, la obra de Borges vibra en un renglon indefinido que aparece entre la vida y la literatura. Decir Borges es invocar cierta suspension de agencia en la escritura, cierta borradura, mientras que paradojicamente tambien se invoca una marca dura en los pliegues del texto.

Me propongo investigar esa "marca" en los pliegues de algunos de los ensayos reunidos en Otras inquisiciones. ?Como el escenario ensayistico provee en Borges la plataforma para la exploracion del autor? ?Como se construye, o se performa, ese sujeto que escribe con Occidente en el trasfondo del acto de la escritura? El ensayo es precisamente el genero que en las tradiciones occidentales sele encarga a un "yo", una voz singularisima que acomete la dilucidacion de un asunto, o de un enigma, palabra que atraviesa conjeturalmente la propuesta textual de Otras inquisiciones (ver Arenas Cruz). ?Como se cifra el enigma del autor en los ensayos en tanto que tension entre la escritura y las multiples tradiciones que conocia Borges? De la misma forma que "la historia de la literatura abunda en enigmas" (Obras completas 2: 38), ?no se estara escondiendo en el texto propio de Borges la singularidad del escritor como un misterium asconditus? ?No habra una estrategia de tachadura detras del gesto de la proliferacion de citas y autores del ensayo en Otras inquisiciones?

Antes de continuar huelga discurrir brevemente sobre el genero del ensayo y como Borges se ubica en el. Para el filosofo Gyorgy Lukacs el ensayo es una modalidad del arte que se inserta incomodamente en la nocion de "verdad" cientifica ya que mas bien crea una "ilusion de verdad" (Lukacs 30). "El ensayo habla siempre de algo que tiene ya forma, o a lo sumo de algo ya sido; le es esencial el no sacar cosas nuevas de una nada vacia, sino solo el ordenar de modo nuevo cosas que ya en algun momento han sido vivas" (Lukacs 28). Lo propio del ensayo es el reordenamiento de las cosas, la creatividad del ensayista funciona donde aparecen nuevos significados con la combinacion de materiales conocidos y disfrutados. "El ensayo es un juicio, pero lo esencial en el, lo que decide su valor, no es la sentencia (como en el sistema), sino el proceso mismo de juzgar" (Lukacs 38). La funcion autorial en Borges podria leerse alli donde Lukacs ve el "proceso", el autor aparece y a la vez desaparece en la trama del juicio, llamese tambien lectura.

Para el filosofo Theodor W. Adorno el ensayo es un primo molesto de la filosofia que "explicita la plena consecuencia de la critica al sistema" (19). Este tipo de texto hace aparecer una frontera entre el sujeto y el objeto; al tender sus inquietudes hacia un espacio no clasificable por el conocimiento cientifico termina por no adentrarse en la pura subjetividad a la vez que no abandona la practica subjetiva. "El ensayo carga sin apologia con la objecion de que es imposible saber fuera de toda duda que es lo que debe imaginarse bajo los conceptos" (Adorno 22). El ensayo lleva al interior de las practicas intelectuales una libertad singular que le permite al critico relacionarse marginalmente con la filosofia mientras se sospecha de las rigurosidades de las disciplinas. El objeto de la fascinacion del ensayo es atravesado por una voluntad critica que es a su vez afectada por la "distancia" que emana del objeto.

El ensayo en Borges construye su "verdad" como una conjuncion de multiples votes que se reunen en el texto para hacerlo expandir hacia las diversas direcciones de los lectores. Lo cientifico y lo artistico son otros de los posibles vectores hacia los que puede irradiar el placer de la lectura. La marca de Borges es la irradiacion.

I.

Las discusiones y revisiones sobre la modernidad que propiciaron las investigaciones de pensadores de diversa raigambre epistemologica (desde Walter Benjamin hasta Martin Heidegger, pasando por George Bataille y Jacques Lacan) invadieron filosoficamente los estudios literarios y llevaron el espinoso asunto del autor a las tramas de las formulaciones teoricas. Roland Barthes inicio un debate desde la semiologia que se extiende hasta nuestros dias, aunque su breve y famoso articulo "La muerte del autor", nos aseguran, ya puede leerse como un "manifiesto vanguardista" sui generis (Premat 21). Para Barthes, el autor es una criatura netamente moderna que broto de la bancarrota moral de las instituciones de inspiracion religiosa de la Edad Media. "L'empirisme anglais, le rationalisme francais et la foi personnelle de la Reforme" (491) se reunen para extraer de las cenizas del "oscurantismo" una figura que le diera coherencia a la Ilustracion, que de alguna manera la irradiara hacia las singularidades. Esa figura fue el autor, una especie de aglutinador de sentidos. Sin embargo, Barthes, actualizando la maltratada metafora nietzscheana de la muerte de Dios, asegura que el autor ya cumplio su proposito y el critico contemporaneo tiene la obligacion de asistir a sus exequias. Sus argumentos articulan la hipotesis textualista que, como sugiere su nombre, favorece que el ejercicio exegetico se base exclusivamente en el texto sin ninguna intervencion de agencias externas a el, (1) como la biografia, o cualquier modalidad que esta pueda tomar. La escritura y el lenguaje son los componentes fundamentales de la literatura contra los que se empequefiece el autor que se constituye, en la maquina teorica barthiana, en algo asi como un obstaculo emblematico para acceder a los signos que nos regala el texto. "L'ecriture, c'est ce neutre, ce composite, cet oblique ou fuit notre sujet, le noir-et-blanc ou vient se perdre toute identite, a commencer par celle-la meme du corps qui ecrit" (491). No se sabe si Borges leyo a Barthes--Barthes, desde luego, leyo a Borges; de alguna manera, la cita anterior evoca la referencia a Valery al comienzo del ensayo "La flor de Coleridge": "La historia de la literatura no deberia ser la historia de los autores y de los accidentes de su carrera o de la carrera de sus obras sino la Historia del Espiritu como productor o consumidor de literatura" (OC 2: 17). En ese "Espiritu" de Valery se puede leer el blanco-y-negro de Barthes, ese espacio neutro que oculta y a la vez introduce a Borges en el escenario del texto.

Mijail Bajtin, con un tono mas refinadamente estetico (formalista, al fin y al cabo) que Barthes, asegura que el autor no esta tan desligado de la Edad Media y que es mas bien un remanente retorico del heroe de las epopeyas. El anonimato de las obras clasicas devino agencia autorial en la modernidad abstrayendo del heroe las caracteristicas del autor. Me atrevo a proponer aqui que esta nocion de Bajtin quiza este conectada con la conviccion de Borges de que toda escritura es en ultima instancia (auto)biografica. El escritor moderno, que en las hipotesis que maneja mi trabajo se designa tambien como el autor, favorece las escrituras del "yo" y las grafias de la vida porque el lugar que la literatura le reservaba antes al heroe esta ahora ocupado por un sujeto que se forja en el texto mismo. La funcion del heroe, recoger los anhelos y los temores del colectivo y convertirlos en fuerza simbolica en los textos, colapso con el fin de la Edad Media, pero lo heroico se singularizo en la forma del autor como genio, como ente "tocado por la gracia" que se vuelve emblema de la salvacion posible siempre que se es fiel a la "vida interior". De ahi estaba a un paso el que los elementos biograficos se fraguaran tras los bastidores de la literatura.

Michel Foucault se anadio al debate con la idea de la funcion del autor, un dispositivo que organiza diferentes ordenes de fuerza en el aparato textual. Para Foucault no hay que apresurarse a llegar al funeral del autor, nada indica que haya que asistir al responso del difunto. Por el contrario, el autor lanza al interior del texto una serie de juegos de poder, funciona como material conductor en el escenario cultural y establece "les conditions de fonctionnement de practiques discursives specifiques" (Foucault 791).

?Que es un autor? Los diccionarios etimologicos proveen definiciones que nos pueden ser utiles para las cuestiones que se examinaran aqui. La palabra "autor" proviene del latin auctor que significa "instigador", "promotor". A su vez auctor deriva del verbo augere que puede significar "aumentar", "agrandar" o "mejorar". "Se infiere que el autor no tiene que crear nada. Solo tiene que perfeccionar algo que ya existia y luego promoverlo". (2) Para el redactor de estas notas esto es una revelacion muy elocuente y estimulante porque permite extensas conjeturas sobre el autor en Borges, permite incluso llegar a desechar las elucubraciones sobre el autor arriba anotadas y asi apostar por una definicion etimologica clasica posiblemente agradable para el escritor argentino. No llegare a tanto, prefiero dejar las posturas tensadas criticamente frente a la porosidad del texto.

II.

Algo que de entrada me llamo la atencion de Otras inquisiciones es que podria afirmarse que ninguno de los ensayos es fundamentalmente tematico como serian, por ejemplo, los ensayos de Montaigne. Este ensayista escoge un tema, digamos la muerte, las costumbres o los canibales y, mientras desarrolla su argumento, se van mostrando los autores que lo refutan o lo respaldan. Borges, en cambio, lleva a cabo la operacion opuesta. Porque ya ha pensado en escritores es que puede desarrollar el argumento que lo llevara a explorar un tema. Creo que esta operacion que descubro en el interior del texto es significativa a la hora de investigar que es eso del autor en Borges. Coleridge lo lleva a especular sobre el sueno; un texto de Donne lo motiva a reflexionar sobre argumentos ocultos y sobre el suicidio; John Wilkins le muestra el camino para preguntarse sobre la naturaleza limitada de los lenguajes. La mente de Borges es una mente referencial. El autor, o su figuracion, aparenta borrarse para dar paso a un juego de correspondencias. La instancia autorial en Borges, esa "pose tentativa y autocritica" (Balderston 119), es, tambien, el hueco por el que se entra a los infinitos enigmas de la literatura. Veamos algunos ensayos que ilustran esta borradura.

En "La flor de Coleridge", "una sola persona ha redactado cuantos libros hay en el mundo" (OC 2: 17), alega Borges citando a Emerson. Se propone en este ensayo detallar "la historia de la evolucion de una idea" (OC 2: 17). Esta evolucion es marcada textualmente mediante la enumeracion --mecanismo esencial en la practica de la escritura en Borges--de autores que han abordado la idea. De entrada el ensayista deja claro que la idea no es suya, que "pertenece" a la literatura, su ejercicio es mas bien organizativo, su huella autorial es entrar en el flujo y abrir la puerta para que otros lectores como el tambien lo hagan. Samuel Taylor Coleridge imagina a un hombre que suena que atraviesa el Paraiso y como prueba de ello le entregan una flor. Al despertar tiene una flor en la mano. Coleridge se pregunta: "?entonces, que?", y Borges se une a la pregunta e invita al lector a unirse a ella. La instancia lirica de la flor le sirve a Borges para especular sobre un gesto poetico (literario) que, desplazandose de lo real a lo onirico, figure la aparicion del lector. Esa flor, la de Coleridge --que ya no es de Coleridge, quiza nunca lo fue--, es un aparato textual que ahora funciona para tachar una agencia: la marca del autor es la marca de su vacio. La flor del sueno entra en el espacio textual para remplazar la via de la comunicacion estetica y el sujeto de la escritura que se fragua en el nombre "Borges" reaparece transfigurado por el poder indiferenciador de la literatura. Esto podria formularse esquematicamente de la siguiente manera:
A.             B.       C.

Coleridge      Borges   lector
(literatura)   (flor)


Las barras que separan los elementos de la ecuacion son los puentes entre el lector y la literatura; Borges es el enlace entre Coleridge (y los escritores que inmediatamente se detallaran en "La flor") y el lector implicito. El misterio y el laberinto que simboliza la flor (3) conforman la estrategia de remplazo del autor, pero paradojicamente singularizan la escritura; es ahi, en esa contradiccion, donde aparece la marca de Borges, quien se muestra en el lugar en que intenta desaparecer. Una vez aclarada la posicion del agente de la escritura, Borges recurre al procedimiento, clasico en sus textos, de la enumeracion, de mostrar con ejemplos. Se buscan otras "flores" analogas a la flor del sueno de Coleridge en otros textos posteriores, quiza intentando reforzar (?fallidamente?) la borradura del autor. El protagonista de The Time Machine de H. W. Wells viaja a un futuro remoto, encuentra la Tierra desolada por odios y luchas y regresa a su tiempo con una flor marchita. "Tal es la segunda version de la imagen de Coleridge" (OC 2: 18). La tercera version la encuentra Borges en una novela inconclusa de Henry James, The Sense of the Past; en esta, el protagonista viaja al siglo XVIII para "compenetrarse con esa epoca" (OC 2: 18), pero esta vez no es una flor el objeto que reune las cualidades del enigma literario, sino "un retrato que data del siglo XVIII y que misteriosamente representa al protagonista" (OC 2: 18). En ambos textos el nexo entre lo real y lo imaginativo es un objeto que se desdibuja en los ojos del lector para abrir paso a una red de correspondencias. Es significativo que el tiempo y el retrato personal sean elementos prominentes de este ensayo, porque posiblemente cifran lo biografico entrelazado en la red de signos del texto. Sin embargo, lo cifran en ese lugar intermedio, de velo, de esa transicion que se anuncio en la ecuacion de arriba. Si Borges coloca el retrato personal en el espacio textual donde debio estar la flor fue para inscribir una rachadura en el interior de las practicas textuales. La flor y el retrato activan un pasadizo entre el lector y las pasiones literarias de otros, son los enigmas que conducen al vinculo entre lectura y escritura. "Para las mentes clasicas, la literatura es lo esencial, no los individuos" (OC 2: 19).

Un elemento significativo en la teoria de Barthes sobre la muerte del autor, y que vale la pena mencionar ya que resuena en los ensayos de Borges, (4) es que todo texto es de antemano multitextual; en el conviven multiples voces que le dan vida al margen de la autoria:
   [Un texto es] un espace a dimensions multiples, ou se marient et se
   contestent des ecritures variees, dont aucune n'est originelle: le
   texte est un tissu de citations, issue de mille foyers de la
   culture ... l'ecrivain ne peut qu'imiter un geste toujours
   anterieur, jamais originel; son seul pouvoir est de meler les
   ecritures. (493-94, enfasis mio)


Decir autor es una maneta de silenciar la multiplicidad de voces que pueblan el texto, de imponerle un camino a lo que de entrada es plural. Sin embargo, el ensayo que se aprecia en Otras inquisiciones es un tejido de referencias que apuntan a una nocion de escritura saturada de otras escrituras cuya agencia autorial es opacada por la pluralidad.

Coleridge y otros poetas ingleses del mismo periodo (Wordsworth, Shelley, Keats) ocuparon una parte importante de sus pasiones literarias, quiza porque estos poetas de raigambre romantica asediaban el compromiso con la escritura desde el angulo del cuestionamiento a la personalidad y buscaron en los enigmas del interior claves para cifrar lo literario. "E1 sueno de Coleridge" es otro ensayo de Otras inquisiciones que ejemplifica las estrategias de saturacion y clausura/apertura que pueblan la obra del escritor argentino. Relata el ensayista un episodio en la vida de Coleridge, un episodio onirico que informo la obra del poeta, valga anotar aqui: la inspiracion para la redaccion de "Kubla Khan", poema que representa para la literatura universal, en palabras de Borges, "una pagina de no discutido esplendor" (OC 2: 20). Borges ironiza (5) ese "no discutido esplendor" proveyendo argumentos en torno a su origen onirico. Si es posible extraer de los suenos, casi integro, uno de los poemas capitales de la literatura, entonces, ?cual es la agencia original que sele puede atribuir al escritor-autor? Utilizando las nociones criticas de Robin Lefere, que vere mas adelante, ?que mitografia de autor se puede encontrar en un gesto de escritura que toma como punto de partida un sueno? Un mito onirico tal vez, pero la marca del autor se escurre detras de la pantalla de la ironia. Coleridge queda opacado en el escenario del sueno y de paso Borges queda tambien disminuido. Este, entonces, procede a enumerar los ejemplos que lo sumergiran mas en el anonimato que imponen los otros escritores en su texto, aunque, como se ha dicho, es en esa tachadura donde incide la marca de Borges. El autor detalla ejemplos en los que los suefios parecen ser los responsables de escenas tomadas de la literatura para regresar al poema de Coleridge conel que empezo su discusion. Esta enumeracion fortalece la idea de la proliferacion de referencias como mecanismo para disminuir la presencia textual del sujeto de la escritura, pero tambien anade a la especulacion critica sobre el autor la idea de la falta de agencia o voluntad que se infiere de los suenos.

El poeta sono un palacio y al despertar lo convirtio en poema. En este breve ensayo puede especularse que el escritor es un sonador que recibe misteriosamente versos o imagenes a traves de suenos o ensonaciones. El sueno es una metafora elocuente sobre la ausencia de subjetividad en la produccion de los textos. Si es posible sonar un texto integro como fue el caso de Coleridge, quiza Borges se pregunto si escribir es un juego azaroso donde el autor solo es un espectador, a lo sumo un transcriptor de metaforas que ya habitan la noche de la literatura. (6) El sueno, entonces, es una forma (o formula) de lo literario, o un camino emblematico para alcanzarlo. Si el palacio sonado y el poema de Coleridge tienen el mismo valor metonimico, entonces lo propio puede decirse de Borges que ahora nos refiere al sueno del poeta. El palacio, el poema y Borges son trozos oniricos de la realidad. Se puede repetir una ecuacion similar a la adelantada arriba, con Borges y el sueno en B y el poema en A. ?No sera este autor una especie de Gran Sonador saturado de las versiones de la realidad con las que esta llena la literatura? Borges lleva esa saturacion interna de las voces que lo habitan al escenario del texto.

No quiero abandonar a Coleridge sin comentar lo que muy bien puede ser una estrategia de tachadura en "El sueno de Coleridge". Como se sabe, en Borges la proliferacion de autores no incide solo en escritores de literatura sino en criticos y comentaristas de literatura. Uno de los enigmas del poema de Kublai Khan es que relata la construccion de un palacio antes de que su existencia fuera conocida en Occidente. Borges apunta en una nota al pie la investigacion de John Livingston Lowes en la que se refiere la existencia de un texto en arabe (escrito por Rashid ed-Din) que ya documentaba y describia, antes de la escritura del poema de Coleridge, el palacio del Kublai. Sin embargo, Lowes asegura que es imposible que Coleridge conociera ese texto por dos razones: porque esta escrito en arabe, idioma que el poeta desconocia, y porque no era conocido en los paises occidentales cuando Coleridge escribio el poema. (7) Adonde voy con esta digresion es a que Borges no acepta la hipotesis del desconocimiento de Coleridge que plantea Lowes y dirige al lector a "un texto no identificado por los sinologos en el que Coleridge pudo leer, antes de 1816, el sueno de Kublai" (OC 2: 22), pero al hacerlo refiere a los lectores al texto de Lowes como si este fuera la fuente de donde el autor extrae la informacion de que el poeta conocia ya la existencia del palacio. Es decir, Borges falsea las implicaciones de la nota al pie para provocar un erecto de verdad, tipicamente autorial. Si retomaramos las ideas de Foucault sobre la funcion del autor, podriamos decir que en este texto hay un sujeto de la escritura no confiable, desde cierta perspectiva historica de la verdad, que se empena en ocultar intenciones para provocar, mas que erectos de verdad, erectos de escritura. La saturacion de escritores que precede eso que llamamos Borges funciona como una muralla que muestra, a la vez que hace desaparecer, un elusivo sujeto que fragua la escritura. Lowes y Coleridge encubren y al mismo tiempo preludian la aparicion del texto de Borges; ya que la impronta del enunciado critico es multirreferencial, el sujeto de la escritura es un [begin strikethrough]autor[end strikethrough] en el sentido etimologico que se describio arriba, un instigador de verdades parciales, un promotor oculto que se entretiene en los anaqueles de la Biblioteca y ocasionalmente selecciona al azar las sublimes bellezas escritas por algunos muertos para organizar la fiesta de la lectura. El Borges de los ensayos es el emblema de la paradoja de una tachadura, ocurre el ensayo alli donde coloco el [begin strikethrough]autor[end strikethrough] porque ya no hay nada que colocar.

A pesar de que no se tiene que declarar cadaver al autor, es preciso reconocer, asegura Foucault, que en la escritura contemporanea se percibe un principio de indiferencia que activa dispositivos eticos en el texto. El escritor moderno abrio el texto a "une sorte de regle immanente" (792) que ha transformado la escritura en practica mientras se abandonaba la nocion de resultado, de implicita mision en la produccion textual:
   L'ecriture se deploie comme un jeu qui va infailiiblement au-dela
   de ses regles, et passe ainsi au-dehors. Dans l'ecriture, il n'y
   neva pas de la manifestation ou de l'exaltation du geste d'ecrire;
   il ne s'agit pas de l'epinglage d'un sujei dans un langage: il est
   question de l'ouverture de un espace ou sujet ecrivant ne cesse de
   disparaitre. (793)


Tampoco se sabe si Borges leyo a Foucault (este ciertamente leyo al autor de Otras inquisiciones: el "Prefacio" de Las palabras y las cosas reconoce que el texto fue inspirado por el ensayo de Borges "El idioma analitico de John Wilkins"), pero pueden encontrarse similitudes entre ambos escritores. Se percibe una suerte de eco de Borges cuando Foucault comenta que "le nom d'auteur fonctionne pour caracteriser un certain mode d'etre du discours" (798). La marca de Borges, en este esquema, es un juego de textos que hacen aparecer nexos entre lectores y escritores; su modo discursivo, como ya he visto con los ensayos dedicados a Coleridge y como se demuestra en los ensayos de Otras inquisiciones, es una saturacion de citas y anecdotas extraidas de la historia de la literatura para al menos invitar a cuestionar que la primacia de la voz que enuncia las citas no es confiable. "La fonction auteur est dont caracteristique du mode d'existence, de circulation et de fonctionnement de certains discours a l'interieur d'une societe" (798). El autor es una presencia que especula con los limites de su representacion, su hipotetica ausencia, a traves de las relaciones que se trazan en el texto. "L'auteur est le principe d'economie dans la proliferation du sens" (811). (8)

No se puede dejar de enfatizar que estamos leyendo ensayos, que de todos estos juegos emerge la imagen de un critico, o al menos de una nocion de lo que para Borges era el ejercicio de la critica. Esta imagen del critico, en la instancia del ensayo, esta entrelazada con la del sujeto de la escritura, le da espesor y redimensiona las relaciones entre el lector y los escenarios de lectura que cada uno de los ensayos representa. Mas alla de la figura del autor cancelado aparece la figura de un lector paradigmatico que abre innumerables posibilidades en los textos.

Melancolicas inquisiciones: lectura y sujeto en Borges, de Lena Burgos-Lafuente, es una lectura matizada y rigurosa del asunto del sujeto de la escritura en Otras inquisiciones, especialmente en lo que concierne a la dimension critica de este sujeto. Para Burgos el gesto critico de estos ensayos esta tensado entre negar la personalidad del escritor/autor o afirmarla. El Borges que aparece en ellos es uno constantemente ambiguo. Lo importante de Otras inquisiciones es que se articula en el una vision del critico como lector.

La labor de la critica, en el escenario del texto de Borges, es descubrir una voz singular en el espacio ambivalente de dos o tres enunciaciones aparentemente contradictorias. Por ejemplo, en "Nueva refutacion del tiempo" el ensayista encuentra similitudes idealistas entre las nociones del tiempo de Berkeley y Hume, luego las contrapone a la de Chuang Tzu.

El lector critico que esta construyendo Borges en Otras inquisiciones no es el que tiene la capacidad de desciffar una mayor coherencia o inteligencia en Berkeley, Hume o Chuang Tzu, sino aquel que desarrolla su pensamiento en el espacio de tension entre los tres. "La tension irresoluble insiste en cada ensayo del libro" (Burgos-Lafuente 3). (9) Haciendo referencia a Giorgio Agamben, Burgos comenta que en Borges "[l]a tarea critica se urde alli donde enuncia su imposibilidad como el unico lugar de su certeza" (Burgos-Lafuente 3). Asi, pensar criticamente, para el lector que Borges construye en Otras inquisiciones, es descubrir el gozo que genera el descubrimiento de las correspondencias, o de los debates implicitos que convergen en los multiples mundos que pueblan la literatura. Por eso, en "Kafka y sus precursores", se puede leer:

El poema "Fears and Scruples" de Robert Browning profetiza la obra de Kafka, pero nuestra lectura de Kafka afina y desvia sensiblemente nuestra lectura del poema. Browning no lo leia como ahora nosotros lo leemos. En el vocabulario critico, la palabra precursor (10) es indispensable, pero habria que tratar de purificarla de toda connotacion de polemica o de rivalidad. (OC 2: 89)

El critico no es el que alcanza una interpretacion definitiva, una lectura "perfecta", sino el que sabe que esta no existe, que criticar es encontrar los puntos de contacto o distension entre los multiples discursos que se reunen en el texto para poner a tramitar entre si nuevos sentidos, si se prefiere la semantica teorica de la practica critica deleuziana. En los ensayos de Borges la figura del [begin strikethrough]autor[end strikethrough], asi, tachado, es particularmente util y pertinente porque funciona como herramienta conceptual para designar una agencia que aparece en el texto mientras se empena en desaparecer; permite examinar, en el tejido del enunciado, las numerosas pendientes resbaladizas que muestra el ensayo cuando el lector esta a punto de aprehender al sujeto de la escritura; permite, en fin, explorar esas tensiones hermeneuticas que se fraguan en el limite poroso donde colindan la lectura y el gesto del instigador que solo se limita a mostrar algunas puertas, como las enigmaticas anecdotas del Buda que alegraron al Borges tardio.

Las diversas entonaciones del [begin strikethrough]autor[end strikethrough] que atraviesan Otras inquisiciones construyen escenarios de lectura para especular sobre las numerosas tensiones entre enunciados encontrados, tensiones que no tienen que darse entre escritores diferentes, sino que pueden habitar las porosidades de uno. "Magias parciales del Quijote" considera la posibilidad de que Cervantes amara lo sobrenatural, a pesar de que, dice Borges, "el Quijote es realista" (OC 2: 45). Cervantes insinuo lo sobrenatural sutilmente. Lo sobrenatural se cifra en los contenidos metaliterarios del CLuijote, los textos dentro del texto que la novela contiene. "Cada novela es un plano ideal. Cervantes se complace en confundir lo objetivo y lo subjetivo, el mundo del lector y el mundo del libro" (OC 2: 45). Estas sutiles alteraciones de la realidad nos dan las coordenadas en Cervantes de un mas alla de lo natural; es en esas coordenadas donde debemos buscar la literatura. La biblioteca de Don CLuijote contiene la Galatea de Cervantes. En la segunda parte del Quijote los protagonistas han leido la primera. (11) Estos guinos cartografian un universo netamente literario que sutilmente nos aleja de la importancia de llamarse Cervantes o Borges. En el aparato textual de Borges el decir autorial es una especie de obra de sombras chinescas proyectadas contra la pared de lo real. El sujeto de la escritura es tambien una silueta en el escenario del texto, un personaje o un lector que mas o menos actuan, que mas o menos se quedan quietos.

Creo no arriesgarme demasiado al clasificar el gesto autorial de Borges dentro de eso que Foucault llama "fondateurs de discursivite" (804). Al interior de las practicas literarias, Borges inicia un proceso discursivo que, saturando el texto de referencias, pone en cuestion la preeminencia de la voz singular. El instaurador es ese que provee el espacio para las posibilidades indefinidas. (12) En el campo literario latinoamericano, Borges inscribe la practica de la escritura dentro del universo literario en si, abre vectores de significacion autorreferenciales, codifica la escritura como un vaiven que oscila entre la hueila autorial y la borradura total, e inicia una tradicion, ya no de la ruptura, sino de la reescritura como instancia polivalente que constantemente resignifica la lectura. El autor, ese fantasma en la trastienda del sujeto moderno, acecha en los intervalos. Pero acecha para opacar su efecto, para cancelarse y abrir los vectores por donde transitan implicitamente las palabras de otros. El [begin strikethrough]autor[end strikethrough], en Borges, es el que presenta otras voces. Escribir es desaparecer.

En sus ensayos, el autor se tacha porque es de esa tachadura de donde brota el lector emblematico, un ente lucido que esta constantemente replegando los signos y los decires, el que dobla y vuelve a doblar los pliegues del texto para hacer aparecer una maquina de sentidos. En el texto de Borges, la funcion autor es el dispositivo que activa la red de correspondencias entre los lectores. El autor desaparece en la urdimbre de la lectura. En "Nota sobre (hacia) Bernard Shaw" es el autor el que enuncia: "un libro es mas que una estructura verbal, o que una serie de estructuras verbales; es el dialogo que entabla con su lector y la entonacion que impone a su voz y las cambiantes y durables imagenes que deja en su memoria. [...] El libro no es un ente incomunicado: es una relacion, es un eje de innumerables relaciones" (OC 2:125). Prevalece en este enunciado una singularidad que podemos percibir como la marca de Borges, pero la enunciacion es el umbral del acto de desaparicion de la singularidad enunciante. El "eje de innumerables relaciones" que es un libro abre una via de lectura que enseguida despliega un vasto tejido de referencias. Lo que iba a ser una reflexion sobre la obra de Bernard Shaw se convierte en una expedicion hacia el cuerpo textual de otros. (En Borges los titulos nunca son gratuitos.) E1 recurso de la enumeracion: Heraclito, Lulio, Cervantes, Shaw, etc., difumina el efecto autorial para hacer aparecer al [begin strikethrough]autor[end strikethrough].

Ricardo Piglia, precisamente en un luminoso ensayo sobre el lector en Borges, argumenta que la pregunta primordial que siempre se ha hecho la literatura es la de que es un lector. "[La literatura] le da, al lector, un nombre y una historia, lo sustrae de la practica multiple y anonima, lo hace visible a un contexto preciso, lo integra a una narracion particular" (Piglia 25). E1 texto de Borges registra y a la misma vez tacha al autor para mostrar que la diversidad de los textos esta prefigurada en la diversidad de los lectores. "Borges inventa un lector como heroe a partir del espacio que se abre entre la vida y la letra" (Piglia 26).

"?Por que nos inquieta que Don Quijote sea lector del Quijote y Hamlet espectador de Hamlet? Tales inversiones sugieren que si los caracteres de una ficcion pueden ser lectores o espectadores, nosotros, sus lectores y espectadores, podemos ser ficticios" (OC 2: 47). Este coqueteo por parte de Borges con los bordes que separan la escritura y la lectura genera la tachadura en el espacio textual. Es singularmente importante para este sujeto de la escritura alejarse de las tramas de la identidad que peligrosamente se asoman en las lecturas biografistas que prefieren eludir el asunto del caracter ficticio del autor. Entre los ejes interpretativos que se inscriben en el lector y en el espectador en la cita anterior, el escritor adquiere la misma categoria ficticia.

En el panorama teorico de las especulaciones sobre el autor en la obra de Borges, cabe afiadir un texto de reciente publicacion, Borges: entre autorretrato y automitografia de Robin Lefere. Para este, los abordajes teoricos a Borges como escritor no pueden prescindir de la posicion sobre la cuestion del autor porque su obra esta constantemente aludiendo a esta figura. La postura critica de la muerte del autor que adelantara Roland Barthes "marginaba por trasnochado el paradigma hermeneutico que pretende explicar la idiosincrasia de la obra en funcion de la dei hombre" (Lefere 7). Sin embargo, hoy parece imposible acercarse a la obra prescindiendo de la personalidad de su autor, asegura Lefere. El estructuralismo inauguro cierta postura textualista que abandono las especificidades de la historia individual para perseguir abstracciones esteticas. Lefere no quiere que se le acuse de biografista --aunque mucho tiene de eso--, sino que prefiere pensar que el textualismo y el biografismo son dos caras de un mismo error. Para pensar la cuestion del autor en Borges urge problematizar. En los ensayos de Otras inquisiciones, Borges perseguia un proyecto de creacion de la propia imagen. ?Que significa y como se articula? Este es el trabajo del critico.

Segun Lefere, hay que rehabilitar y reinterpretar al autor y Borges -o la persona autorial que representa- es ideal para ese trabajo, tE1 autor siempre se constituye en el texto, es el hombre transfigurado en la escritura" (Lefere 15). El autor es diferente de la persona que escribe. Es importante no confundir con un argumento biografista la constatacion de una pre ocupacion de Borges por figurarse en sus textos como una personalidad. En los libros de ensayos que van desde Inquisiciones a Otras inquisiciones resulta llamativo "el fuerte componente autorreferencial" (Lefere 59), mediante el cual su autor se lanza a si mismo en la escena del ensayo. Sin embargo, en mi opinion, hay una sospechosa literariedad en los argumentos de Lefere. Estos recuerdan ejercicios biograficos como los de Edwin Williamson, quien le atribuye valor autobiografico a todos los textos de Borges. El libro de Lefere es teoricamente solido y no pretende realizar un estudio biografico del escritor argentino, pero su acercamiento busca agotar las posibilidades de lectura de lo autorial hacia un perfil solapadamente biografico, tambien llamado automitografico.

Ya cerca de la conclusion de mis reflexiones me parece pertinente dejar clara la irreconciliable separacion que hay entre la herramienta [begin strikethrough]autor[end strikethrough] y las hipotesis de Robin Lefere. Este asegura que en Otras inquisiciones, Borges intenta "anclar el discurso especulativo en una realidad autobiografica" (Lefere 59). Los ensayos de la coleccion estan llenos de episodios autobiograficos cifrados, la escritura de cada ensayo figura una escena donde aparece Borges leyendo -emblematicamente, por supuesto- lo que presupone "la continuidad de un yo que por otra parte el ensayo se empena en negar" (Lefere 44). Es decir, Borges continua apareciendo de diferentes manetas, pero en numerosas instancias tematicas, y el escritor-autor intenta desaparecer, o hacer que los signos que representan lo autorial desaparezcan. Por ejemplo, en "La flor de Coleridge" el ensayista comenta: "Para las mentes clasicas, la literatura es lo esencial, no los individuos" (OC 2: 19). En el final de "Magias parciales del Quijote", "si los caracteres de una ficcion pueden ser lectores o espectadores, nosotros, sus lectores o espectadores, podemos ser ficticios" (OC 2: 47). En "Valery como simbolo", "[Valery es] un hombre que trasciende los rasgos diferenciales del yo" (OC 2: 65). Estas "incoherencias" -la palabra es de Lefere- refleja "los vaivenes de la mediacion y de la afectividad" (Lefere 45). Para Lefere, que Borges se coloque a si mismo en el texto indica la figuracion de un autor, es una instancia que autoriza una voz. Sin embargo, me pregunto, ?por que no puede ser lo que deshace la presencia del autor? ?Por que no pensar que Borges, de la misma manera que para este ensayista Coleridge o Valery, tambien es un simbolo de lo literario? En el vasto universo de la literatura, Borges es otro nombre mas, una entrada en el laberinto. Este argentino no aparece en sus escritos de diferentes formas porque este construyendo asi una proyeccion o personalidad publica, sino para cifrar una idea de la literatura: de la misma manera que Chesterton, Kafka, o Coleridge ya no son lo que prevalece en el mundo sino sus obras, asi tambien el autor de "El Aleph" debe desaparecer de la pantalla publica para que su texto se extienda por el vasto universo que la lectura abre. Decir Borges no es mas que abrir una puerta.

De la siguiente proposicion de este escritor: "Vida y muerte le han faltado a mi vida. De esa indigencia, mi laborioso amor por estas minucias" (OC l: 177), Lefere dice que "sirve para afirmar el caracter autobiografico de la escritura" (Lefere 61). Por minucias debemos entender la literatura. Pero ahi esta precisamente el problema. Donde Lefere ve la presencia dei autor yo veo su ausencia o como maximo un juego de espejos. Las instancias autobiograficas ilustran los espacios donde la literatura no esta, lo que debe borrarse o tacharse para que aparezca lo literario. No recordamos de Dante detalles de su vida en Florencia, pero sabemos que imagino un infierno piramidal invertido. Borges coloca fragmentos de su vida para hacer evidente sus insignificancias vis a vis la creacion propia y la de los otros. (13)

La figura que abre Otras inquisidones es la muralla y cabe preguntarse si esta metafora no irradia todo el texto utilizando diferentes abordajes. La casi infinita muralla china que el emperador Shih Huang Ti pretende construir en "La muralla y los libros", primer ensayo de Otras inquisidones, ?no sera una manera de aludir a la clausura de cierto sujeto demasiado evidente en el nombre "Borges"? La estrategia de la saturacion mediante autores y citas (14) es la forma radical de la desaparicion, es una apuesta por la tachadura de la particularidad vital del escritor. El autor labra en el texto las imagenes de lo perdido, de lo inalcanzable, de lo innombrable, exactamente eso que su vida no ha podido darle.

Mi argumento es que el proyecto de Borges--y por lo que creo que en su caso las propuestas biograficas son falsas companias criticas--consiste en lo siguiente: no es posible encontrar la vida en el texto sino que es el texto lo que esta en la vida. Es decir, uno no solamente escribe sobre lo que se es, en el sentido convencionalmente ontologico del termino, sino--y aqui la lucidez inalcanzable del genio de Borges--lo que se es es la escritura, el lenguaje. Cono-ser-se es entrar en relacion con el texto que se es, con las innumerables resonancias de voces que, desde la noche de los tiempos hasta el final halito crepuscular, componen la trama precaria de nuestra mente. La lectura es la herramienta que algun dios malevolo le ha otorgado a la criatura humana para desenmaranar esta sordida trama. La lectura es el enlace con ese fragmento de existencia que otros han forjado. Borges descubre para la literatura lo siguiente: Ser es buscar, buscar es leer.

Termino este trabajo de manera metaforica, retomando la imagen onirica que se describio arriba en la discusion de "E1 sueno de Coleridge". En el emblematico cuento "Las ruinas circulares", un hombre solo desembarca en una jungla tenebrosa, donde existe un templo en ruinas, con el unico proposito de sonar un hombre. El dios del fuego que habita el templo le concede el deseo de sonarlo completo, integramente. Solo el dios y el hombre que suena sabran que el sonado es inmune al Nego. Con el tiempo, el sonador se da cuenta de que el tambien es inmune al fuego. Asi descubre que alguien lo esta sonando, que el tambien es una ilusion.

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(1) Barthes, en S/Z, llevo estas nociones hasta su paroxismo conel minucioso analisis de Sarrasine, una novela corta de Balzac.

(2) Extraido de www.etimologia.dechile.net/?autor. Me interesa particularmente esta interpretacion de etimologia del autor que provee este diccionario.

(3) Que elocuentemente tambien evocan las innumerables ocasiones en las que Borges se refirio a su propia vida como un enigma.

(4) Aunque podriamos decir que es Borges quien resuena en Barthes si nos apegamos a la estricta cronologia. El ensayo de Barthes esta fechado en el 1968.

(5) Para Lukacs la ironia es uno de los elementos claves del ensayo.

(6) En varias ocasiones Borges expreso su admiracion por la obra de Stevenson (Ver Balderston, "Introduccion"). No es, entonces, desacertado, dejar constancia aqui que Stevenson atribuia toda su obra a los Brownies, una suerte de hadas que literalmente le dictaron sus novelas mas importantes. El uso ensayistico de los suefios o de las hadas es otro ernpeno de Borges por disminuir la presencia del [begin strikethrough]autor[end strikethrough].

(7) "Coleridge could not have known [...] Rashid's account of the palace" (Lowes 585).

(8) La cita proviene del aparato critico de la edicion de Foucault hecha a partir de sus manuscritos. Aparece como nota al pie baio el titulo de Variante.

(9) Mi ensayo esta en deuda con el texto de Burgos-Lafuente, que tuve la oportunidad de editar mientras trabajaba en la Oficina Editorial de E1 Instituto de Cultura Puertorriquena.

(10) Habria que investigar los contactos entre Lukacs y Borges: "[El ensayista] es el tipo puro del precursor ... el mismo no es entonces mas que cosa provisional y ocasional, sus resultados no se pueden ya justificar por si mismos ante la posibilidad de un sistema" (Lukacs 36-37).

(11) Asi lo dice Borges, aunque lo que dice el texto de Cervantes es que los personajes han visto una copia de El Quijote en circulacion.

(12) "Freud n'est pas simplement l'auteur de Traumdeutung ou du Mot d'esprit; Marx n'est pas simplement l'auteur du manifeste ou du Capital: ils ont etabli une possibilite de discours" (804-805).

(13) si fueramos a conservar las herramientas de Lefere para acercamos a los textos de Borges, yo preferiria formular como autobiografico el proyecto del escritor argentino. La grafia en esa formula es antes que nada una tachadura, un espacio de clausura que paradojicamente abre la puerta del laberinto de la literatura. Para gozar hay que difuminarse en la palabra del otro.

(14) Es pertinente recordar aqui la seccion "La salteada erudicion" del cap. VI en Las letras de Borges de Sylvia Molloy. Para Molloy, el dispositivo de la erudicion en el ensayo de Borges funciona para llevar al lector al espacio de la literatura, es un mecanismo de distanciamiento con que el lector se aleja de su especifica realidad para entrar en el mundo "ficticio" de lo literario: "El texto borgeano, a traves de citas que apuntan a una misma meta -que el lector sepa que esta en la literatura- prefiere sin embargo la revelacion oblicua, la indecision" (Molloy 162).

Francisco Javier Aviles

University of Pittsburgh
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Author:Aviles, Francisco Javier
Publication:Variaciones Borges
Article Type:Critical essay
Date:Jan 1, 2010
Words:7514
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