Printer Friendly

THINKING MYSTERY AS A LIMIT, OR ON THE THREE FACETS OF MYSTERY THROUGHOUT THE WORK OF EDUARDO NICOL/PENSAR EL MISTERIO COMO LIMITE, O ACERCA DE LAS TRES FACETAS DEL MISTERIO A PARTIR DE LA OBRA DE EDUARDO NLCOL.

Abstract: The purpose of this article is to elucidate mystery regarding Eduardo Nicol's work. We can track down mystery following three different paths: the first, enveloped in the radiant presence of the being; the second, understood as a mystery of the logos; and finally, the third, considered under the label of pre-logical mystery of being. I attempt to outline a pathway for the conception of being based on the thoughts of the author of the Metaphysics of Expression.

KEYWORDS: NICOL; BEING; MYSTERY; LOGOS; MAN.

Reception: 25/09/14

Acceptance: 26/02/15

Resumen: El presente articulo tiene como objetivo la dilucidacion del misterio a partir de la obra de Eduardo Nicol. El misterio puede localizarse en tres diferentes versiones: la primera, envuelta en la radiante presencia del ser; la segunda, como misterio del logos; y finalmente, bajo el adjetivo de misterio prelogico del ser. He intentado esbozar un camino de salida para la meditacion del ser a partir de los planteamientos del autor de la Metafisica de la expresion.

PALABRAS CLAVE: NICOL; SER; MISTERIO; LOGOS; HOMBRE.

Recibido: 25/09/14

Aceptado: 26/02/15

El tema del misterio, en la obra de Eduardo Nicol puede localizarse en tres momentos clave de su pensamiento, los cuales se encuentran hilvanados entre si de manera sistematica, precisamente en el marco de una meditacion ontologica. Cabe mencionar que este tema en la obra de Nicol es poco estudiado; pese a esto, en el presente articulo confecciono una tematica a traves de la cual pretendo transitar sus tres momentos o facetas. En primer lugar, podria decirse que el misterio es propiciado por la radiante presencia del ser: este es el misterio de la presencia. En segundo lugar, este adquiere apellido y es denominado el misterio del verbo. Por ultimo, se habla de lo insondable que germina con la irrupcion del logos en el orden cosmico, este podria denominarse: el misterio prelogico del ser. (1) Este articulo pretende ser no solo un desglose del tema a partir de Nicol, sino que tambien propone el atisbo de una consecuencia logica mas alla de la imagen del pensamiento sugerida por el autor catalan.

Puede decirse que el misterio en la filosofia de Nicol representa, en cierto sentido, solo una excusa o pretexto para pensar el ser, pues este, curiosamente, recorre los distintos rincones de lo que es. Desde luego, su posibilidad precisa, ademas, el concurso del logos, pues es justamente en el horizonte de este ultimo donde el misterio se desvela y deviene en las tres facetas mencionadas. El misterio es contemporaneo del logos.

Sin duda, una de las contribuciones mas importantes que el autor ha gestionado para la historia de la filosofia consiste en afirmar que el ser no es objeto de busqueda o de indagacion ulterior; por el contrario, la mision actual de la filosofia queda expuesta en la expresion: "el hombre tiene siempre un conocimiento pre-ontologico del ser. Elevar este conocimiento previo a concepto riguroso seria la mision principal de la filosofia" (Nicol, 1989: 418). De esta manera, el ser representa el punto de partida de toda configuracion simbolica y objeto de la experiencia comun.

No obstante, una afirmacion de semejante valor, filosoficamente no resulta sencilla, representa quizas una de las afirmaciones mas temerarias proferidas por la filosofia, pues contraviene toda una suerte de suposiciones que pesan sobre la definicion clasica del objeto y metodo de la misma. En este sentido, la filosofia del autor tiende a remar contra la corriente. En la etiologia y diagnostico de su obra, descubre que el primer factor ausente en la tematizacion del ser en la tradicion es el olvido del tiempo. Esta idea es esbozada en la primera version de La idea del hombre en 1946, pero es con la aparicion de Historicismoy existencialismo (1950) que dicho esbozo se convierte en una tesis incisivamente pulida. De acuerdo con Nicol, "las doctrinas metafisicas [...] coinciden en la trascendencia y la intemporalidad, que son las notas decisivas del absoluto" (1992: 68). No obstante, la idea del ser intemporal conecta directamente con la idea de un ser inasequible, pues "el ser intemporal es el ser oculto" (1989: 39), el cual ha desaparecido del horizonte visible, justamente por causa de un endiosamiento de la razon.

Nicol sugiere que el origen de este ocultamiento ontologico encuentra su primera insinuacion en la filosofia de Parmenides de Elea, aunque no precisamente por las razones que el mismo esgrime contra el eleata. En Parmenides se siembra la esperanza del afuera, aunque no alcanza a sustraerse de la unidad del ser. Sera la filosofia subsiguiente la que se abrira paso por la insinuacion parmenidea hacia el afuera. En el Poema de Parmenides, hay por lo menos dos momentos en los cuales se insinua el afuera. El primero dice:
[El ser es] uno, continuo. Pues ?que genesis le buscaras? ?Como, de
donde habria crecido? De lo que no es, no te permito que lo digas ni lo
pienses. ?Y que necesidad lo habria impulsado a nacer antes o despues,
partiendo de la nada? Asi es forzoso que exista absolutamente o que no
exista. (Parmenides, B VIII: 6-10)


Cuando concibe la hipotesis del no ser so pretexto de la datacion del ser, de inmediato retrocede despavorido ante el abismo de esta oquedad, prohibiendo tajantemente la viabilidad de semejante opcion. Sin embargo, este no ser finca en la mente un limite que contorna el ser, sembrando el senuelo del afuera. Otro momento donde Parmenides roza la esperanza del afuera es:
[El ser] esta lleno de ente, es un todo continuo, inmovil en los
limites de grandes ligaduras [...], las ligaduras del limite, que lo
rodea en su torno [...], fuera del ente no hallaras el ente [... el
ser] es completo en toda direccion, semejante a la masa de una esfera
bien redonda. (Parmenides, B VIII: 24, 25, 26, 31, 35, 36 y 43)


El ser es un continum, sin interrupciones, es un todo lleno, repleto de ente, inmovil en los limites de sus grandes ligaduras, amarrado y contenido en si mismo, equidistante por doquier, semejante a la masa de una esfera bien redonda. Cabe aclarar que los fragmentos antes citados del Poema poseen una riqueza de contenido e interpretacion inagotables, misma que no pretendo, ni siquiera de manera simulada, desarrollar aqui. No obstante, enfatizo que la alusion a la imagen de la esfera y la recurrente mencion de ligaduras, limites, cinturon, contorno, si bien no tienen como intencion inmediata y directa la trascendencia, indudablemente siembran su esperanza. Al afirmar la positividad del adentro, Parmenides tambien sugiere la sombra del afuera; tentacion irresistible para una razon como la griega.

Sin embargo, se debe resaltar que en el pensamiento eleata no se consuma la dislocacion del ser, pues como dice: el ser "no es divisible, puesto que es todo el homogeneo. Nada hay de mas que llegue a romper su continuidad, ni nada de menos, puesto que todo esta lleno de ser" (Parmenides B VIII: 22-23), es igual por cualquier parte, no hay mas ser aqui que alla. De esto se puede inferir que el ser es indivisible, inmanente y, sobre todo, no posee grados. Por lo tanto, no hay cabida efectiva para la trascendencia. La trascendencia ontologica sera una empresa filosofica orquestada por la filosofia de Platon y Aristoteles al reiterar la gradacion del ser, pues para ellos los grados del ser van del casi ser al ser en acto.

Ahora bien, Nicol considera que uno de los factores terminantes para revertir el soterramiento del ser consiste en contravenir esta escatologia ontologica mediante la recuperacion del tiempo como horizonte del pensamiento y como forma de ser de lo real. Con esto pretende hacer asequible el ser a la experiencia comun. De hecho, los primeros datos de la realidad que recoge la experiencia son la dinamicidad y la pluralidad. Respecto de esto el autor dice: "el ser, como existencia se le ofrece [al logos] siempre como dinamicidad y como pluralidad" (1989: 22). Estos datos no son una invencion teorica; salen siempre al paso y pueden captarse sin mayor esfuerzo en la experiencia comun. El ser ahora puede pensarse como tiempo, porque este es indesglosable del ser. Esta equiparacion entre ambos permite al autor el concurso de los sentidos en la empresa epistemologica del conocimiento del ser. "Porque la realidad del cambio se nos presenta primariamente por la via sensible" (Nicol, 1989: 42). La recuperacion del tiempo permite que el ser, otrora oculto, se trasluzca en algo visible, pues en el tiempo sobrevienen las diferenciaciones multiples por las cuales queda refulgente la presencia del ser. Encontrando justamente en el devenir la razon de la unidad y la visibilidad del ser mismo.

Para Nicol, el ser es visible porque es aparente y porque en la apariencia esta presente, en ella esta todo el ser y detras no hay nada. El ser es objeto de vision, el cual no requiere justificaciones, porque las ofrece ya en su sola presencia: "la realidad se ofrece en su presencia inmediata" (1989: 43). Y en otra parte del texto agrega, "el ser es objeto de vision [...] [es] visible y tangible [...], el ser esta a la vista" (1989: 3339). El hombre no requiere de una metodologia especifica para acceder al ser, pues ya estamos en el; la evidencia de su presencia ha quedado fijada desde que somos un dialogo. Cualquier direccion por la que el hombre decida emprender la escarpada debera que partir necesariamente del dato de esta presencia.

La presencia, de acuerdo con Nicol, es la actualidad o reactualizacion permanente: "presencia, no es mero relato, sino re-actualizacion" (1992: 58), es decir, la presencia ontologica requiere de manera necesaria el concurso de lo diferido que se pone en marcha en cada ente, pues en este diferir se consuma y adquiere actualidad la unidad del ser, dotando de semblante inminente al absoluto en la actualizacion de sus posibilidades. No hay presencia sin concurso del tiempo, pues esta es la actualizacion de lo que es en el transcurso del devenir. La actualizacion refiere directamente con lo que adquiere vigencia, en el transcurso del devenir, sin sustraccion o declinacion. En suma, la presencia representa una forma tecnica de afirmar la permanencia del ser, en el horizonte del tiempo.

Desde esta perspectiva, el ser puede ser pensado como tiempo y tambien como presencia. Ambos representan un binomio indesglosable en la ontologia del autor. La presencia acontece en el tiempo, mientras que este trastoca lo que es en presencia. Y, es justo en el centro de esta, el hombre encuentra acomodo en el cosmos, quien puede autodefinirse como ontologico, porque es capaz de hablar del ser y ocuparse en todo momento de el. El hombre es el ser que se ocupa y habla en todo momento del ser.

La verdad primera, para Nicol, es la evidencia de la presencia del ser, confirmada en la articulacion de cualquier formulacion simbolica. La evidencia es promovida por el logos, el ambito de la verdad es la expresion. Nicol dice: "lo decisivo es [afirmar] que la residencia de la verdad es el logos" (2003: 179). Cualquier acto simbolico o logico muestra la vigencia epistemologica de la evidencia del ser. Desde este horizonte, es posible decir que el hombre habita en el centro de un oceano infinito de claridad.

Desde la aparicion de la primera version de la Metafisica de la expresion (1957), el ser representa la primera y mas segura de nuestras posesiones. El ser, es fenomeno: "El logos humano se mueve necesariamente dentro de la esfera de lo que es, de lo que existe" (Nicol, 1989: 17), por lo tanto, todo lo que hay esta simplemente aqui. El logos patrulla por todo lo largo y ancho del ser.

La disipacion de cualquier dejo de misterio en la ontologia es una conviccion que acompana a Nicol, al menos hasta la primera edicion de Los principios de la ciencia (1965). En este texto explaya esta conviccion afirmando: "el presunto misterio del absoluto se desvanece en la contemplacion del mas efimero de los fenomenos reales: en la flor, en el crepusculo" (Nicol, 2000: 363. Enfasis mio). O tambien cuando dice: "Bastaria la existencia de un ente para que el Ser quedara afirmado como el absoluto" (2000: 364). De igual modo sostiene: "en la constitucion formal de la ciencia primera, nada impide que el absoluto sea el punto de partida, y al mismo tiempo que no sea un misterio [...], sino evidencia universal" (1992: 69. Enfasis mio). Aqui contrapone la nocion de evidencia a la de misterio, lo que hace recordar aquel viejo pasaje de la historia de la filosofia donde Descartes, en su busqueda de certeza, se ve tentado a expulsar cualquier vestigio de error del ambito arquitectonico de la ciencia primera.

Sin embargo, en La reforma de la filosofia (1980), esta oposicion entre evidencia y misterio comienza a adquirir un giro inusitado. Ahora la presencia eminente del ser conlleva en su seno el misterio: aquella es de suyo misteriosa, pues la presencia mas clara abriga el misterio mas hondo. Al respecto, Nicol dice: "La presencia total es misterio [...] El hombre esta rodeado por el misterio [...], la claridad envuelve la oscuridad mas impenetrable [...], la presencia total no ofrece su razon final" (1980: 145-146). En este periodo, el pensamiento del autor experimento una mutacion filosofica, como si estuviera sintiendo los efectos del exceso de luz. Pues, lo mas evidente se torna en lo mas misterioso; esto es, la presencia se ve, pero no se explica.

Nicol dice: "ciertamente, lo misterioso es lo secreto, lo oscuro" (1990a: 44), es una forma de ser que gusta habitar entre las sombras. No obstante, desde mi punto de vista, el misterio alude mas bien a una acepcion de corte epistemologica, la cual viene eminentemente marcada por los limites del conocimiento: "la filosofia sabe desde siempre que el misterio es aquello de lo que no se debe hablar" (Landa, 1995: 231). Pues se debe entender que los hechos rebasan el alcance de la razon, siendo justamente el misterio la barrera infranqueable.

El misterio del ser acaece justo donde la razon roza sus limites ultimos, pues este no es propiamente un problema, sino la valla infranqueable. El misterio es lo insondable: "solo ella [la razon] puede distinguir entre lo meramente desconocido y lo insondable" (Nicol, 2002: 268). La presencia del ser es lo mas inescrutable. En efecto, hay ser, pero: "acaso sea imposible dar una respuesta a esta pregunta que interroga por el ser. Acaso exceda a los limites de la filosofia" (Nicol, 1989: 17). El logos puede percibir el ser, pero no puede responder a la pregunta ?por que hay ser?, o ?en que consiste ser? (2) El hombre existe en medio de lo que es, no obstante, la totalidad del ser resulta inexplicable.

El absoluto, siendo lo mas patente, resulta ser lo mas inexplicable, porque es el fundamento de toda explicacion. "Lo misterioso es que el misterio asome en lo diafano" (Nicol, 2002: 176). Ese sustrato oscuro del misterio es el que permite, de cierta manera, que la presencia adquiera contorno. La luz refulge mas en contraste con la tiniebla. Por ello, el autor no desarticula el contraste entre el misterio y lo diafano. Este ultimo es fenomeno, mientras que aquel, por antonomasia, no lo es. Lo diafano es asequible por la experiencia comun, mientras que el misterio representa lo inescrutable.

Ya que el hombre esta rodeado por la luminosidad de la presencia, se encuentra rodeado por el misterio. Es el ser que habita en el misterio, ello es una condicion inexpugnable de su ser. Sin embargo, esto no debe alarmarnos; aunque estamos condenados a vivir en el abrigo del misterio, hay cuestiones que no representan un problema, por lo que no dan cabida a respuesta alguna, pues "la mision de la metafisica no es comprender el Ser. La pura presencia no requiere explicacion. El Ser no tiene sentido" (Nicol, 2002: 176). Por ello, este no requiere justificacion o explicacion alguna para ser, ya que su sola presencia es enigmatica, acalla cualquier pretension antropomorfica.

Sin embargo, el hombre es el ser que habla del ser. En este sentido, Nicol apunta:
[...] el hombre, en tanto que ser de la palabra, es el ser de todo ser:
el ser literalmente onto-logico. Aqui, dentro del universo, por asi
decirlo, no hay otro ser que se le compare [...], es mayor que todo lo
que existe, porque puede hablar de ello. (1990a: 21)


En rigor, el hombre necesita ocuparse del ser, pues necesita ocuparse de si mismo, es decir, porque cada uno necesita el ser del otro para ser. La comunidad de la razon se sustenta en este postulado, a saber, que el hombre, ontologicamente, es solidario porque es insuficiente en su ser propio. En este sentido, su ser puede entenderse como fruto de un dialogo incesante, para ser necesita expresarse. Todo en el es expresion, la cual representa no solo la manera humana de ofrecerse al otro, sino ademas marca el momento de asumir en el ser propio el ser expuesto del otro. Curiosamente, en la expresion tiene lugar una doble manifestacion del ser, la exposicion del sujeto que se expresa y el ser que es expresado. Ambas manifestaciones acontecen a un mismo tiempo, no se da primero el ser del sujeto que se expresa y despues el ser expresado, mas bien, el ser se da justo en la expresion.

No obstante, la expresion posee dos componentes indesglosables y cualitativamente diferentes, a saber, el cuerpo y el logos. Esta incidencia impide que al hombre se le conciba como puro cuerpo o como puro espiritu. El dato es esta unidad y el problema es la insolita presencia de estas dos naturalezas completamente diferentes en la definicion del hombre.

La naturaleza del cuerpo es la extension; por otro lado, la naturaleza del logos consiste en ser locuaz. Esta locuacidad del logos ilumina aquello que aparece. El verbo por naturaleza es iluminador. Desde luego, este es propiedad comun de todos los parlantes, es la luz del mundo a traves de la cual los hombres dan sentido a lo que se les aparece cotidianamente. Sin embargo, se debe reconocer, que mediante este acto con el cual se iluminan las cosas, asistimos a un espectaculo capaz de rebazar el horizonte de nuestras posibilidades epistemologicas: el acto de hablar es en si mismo algo sublime e inexplicable, pues en el tiene lugar la reunion y distincion entre el logos y la materia. (3) Tal es el misterio del verbo, el cual siendo iluminador de las cosas, no puede echar luz sobre su propia claridad.

Nicol dice en su insigne Critica de la razon simbolica: "los hechos rebasan el alcance de la razon" (2002: 204). En efecto, las cosas son como son; si bien la palabra puede iluminar lo que es, no todo hecho puede ser resuelto o explicado. Este es un llamado en aras de la filosofia hacia la humildad de la razon, la cual posee limites, que le sobrevienen desde distintas direcciones. La razon tiene que aprender a tratar con el ser desde el horizonte de sus propias limitaciones, ya sea de corte epistemologico o de corte factico. Tanto en unos como en otros, la orilla esta contornada por el misterio.

Sin embargo, la vida activa del verbo es una suerte de vertice donde se asoma aun mas el abismo insondable del misterio, ahora desde otra faceta, a saber, en la coincidencia y distincion entre el logos y la materia. La presencia del logos se atestigua cuando se escucha a alguien o cuando uno mismo habla, aunque la materia tambien se ve y se palpa. Nosotros mismos somos a un mismo tiempo materia y meta-materia, pero la razon de esta incidencia y separacion resulta, epistemologicamente, una brutal oquedad.

El planteamiento es el siguiente: "Sin materia no hay palabra. Pero la palabra no es materia" (Nicol, 2002: 256). La palabra no se reduce a algo material y extenso, como tampoco la materia es reductible a algo inmaterial como la palabra. La materia es extension, mientras que el logos es inextenso; ambos son modos del ser con naturaleza distinta. Sorpresivamente estos dos modos del ser tienen incidencia en la expresion. Lo sorprendente es que haya palabra, pero mas todavia que esta solo es posible mediante el concurso de la materia. Esta ultima es indiferente, pero esta indiferencia claudica cuando el hombre es capaz de articular el mas efimero de los simbolos.

La accion del logos por antonomasia es implicadora, porque en su proceso siempre realiza una operacion conjuntiva y al mismo tiempo establece una distincion. Mediante su accion lo ajeno queda implicado con lo propio, pero al hacerlo, marca tambien su diferencia. El logos no solo es vinculo entre los parlantes, sino tambien entre los parlantes y lo ajeno; en esta operacion doblemente vinculatoria resplandece en su diferencia. Este es principio de la comunidad de la razon y tambien de la unidad del ser, la cual queda confirmada al proferir una palabra. La totalidad del ser esta implicada en el mas diminuto simbolo logico.

El logos camina por la vida fusionandose y retrayendose respecto de lo ajeno. Por esto, resulta sorprendente y enigmatico la recurrente convergencia entre el logos y la materia, cuando se hace una operacion simbolica. Nicol dice: "El misterio de esa separacion y esa union simultaneas se produce cada vez que se efectua una operacion simbolica" (2002: 262). El origen cobra vigencia cada vez que se pronuncia cualquier palabra. Si la recurrente reunion entre el logos y la materia es enigmatica, lo es mas la vigencia de dicho origen reiterado en cada operacion simbolica.

Con esto puede decirse que el enigma del verbo ha sufrido una dislocacion: ya no se trata unicamente de la distincion de dos modos del ser, ahora la cuestion se agrava al presenciar la vigencia del origen en cada operacion simbolica. Si a esto se suma el dato de la union efectiva entre el logos y la materia, entonces el misterio del verbo queda triplicado. De acuerdo con Nicol: "el enigma se revuelve sobre si mismo: ya no es tan solo el del origen y el de una separacion entre dos 'sustancias' esencialmente distintas, sino el de su efectiva union" (2002: 262). Al triplicarse el misterio del verbo asalta rizomaticamente en las siguientes tres cuestiones: 1) el origen, 2) la separacion y 3) la reunion entre el logos y la materia. ?Que sucede con esto?, ?por que de una cuestion que teniamos en la pizarra ahora han devenido tres? El enigma crece frente a nuestros ojos y, en torno a la presencia ontologica, quizas esta cuestion tambien exceda los margenes de la filosofia misma. El origen, la reunion y la distincion entre el logos y la materia la atestiguamos, pero no se explica.

Lo cierto es que el logos, al efectuar la reunion con la materia, como se ha dicho, se distingue de esta, es decir, se separa y al hacerlo reitera su originaria vinculacion. Los tres momentos del enigma acontecen simultaneamente; no se dan por separado, sino de una vez en cada produccion simbolica. El misterio del logos es el de la materia. Esta reunion es de suyo misteriosa, pero lo es aun mas aquello que se asoma en esta convergencia entre el logos y la materia. Por esto, el autor acota: "La comprension rigurosa de los terminos que constituyen el problema obliga a reconocer que no tiene solucion" (2002: 267). En otras palabras, no encontramos la razon final de este hecho; esta convergencia es reiterada permanentemente a proposito de cada produccion simbolica, pero la razon no alcanza a explicar semejante operacion. ?Por que hay logos?, ?por que hay materia?, ?por que convergen? Son cuestiones que escapan a los margenes de la episteme. La pregunta que ahora se formula es: ?por que este hecho escapa a los margenes de toda explicacion posible?, ?acaso porque se suscito en el origen, del cual ninguno de nosotros fue testigo presencial? El hecho es que hay materia y hay logos, tambien lo es la recurrente reunion y distincion entre ambos. Este juego es suscitado a cada momento en cualquier situacion simbolica, pero ella no aclara la razon final de su porque. Una vez mas, aqui aflora la resignacion de la razon ante lo inexplicable. Asi asistimos al fenomeno de la reunion y la distincion, pero el porque de este no es algo fenomenico, es inexplicable porque escapa a los margenes del radio jurisdiccional de la razon fenomenologica; el porque de esto es una pregunta final que escapa a las posibilidades epistemologicas.

El limite del logos frente a la presencia ontologica y al llamado misterio del verbo es un limite tacito de corte epistemologico. Donde el radio iluminador del logos se encuentra flanqueado justamente por el misterio. Sin embargo, este no solo posee limites epistemologicos, sino tambien facticos (4) propios de su naturaleza finita, los cuales, desde el horizonte de la tematizacion filosofica, devienen finalmente en otra suerte de misterio. Si bien es cierto que tanto la presencia ontologica como la union entre el logos y la materia representan un misterio porque son de suyo inexplicables, tambien es cierto que semejantes facetas del misterio provienen de un dato, por asi decirlo, radiante.

No obstante, recorriendo las lineas de la filosofia de Nicol se puede avanzar hacia un tercer momento o faceta del misterio, cuyo esbozo parte de la recurrente insistencia nicoliana en torno al fenomeno del origen del logos. (5) Esta faceta del misterio llama la atencion particularmente porque finca una vez mas la valla infranqueable de los alcances epistemologicos del logos frente a algo que de suyo es imposible. Sin embargo, esta ultima tesitura del misterio parece mas rica y prolija para el pensamiento, porque es justamente donde se disuelve el alcance de la razon fenomenica y donde se asoma el misterio en medio de la inmensidad de la noche. Este podria pensarse como una suerte de oquedad, es decir, como simbolo de la presencia o, si se prefiere, como el reverso de la presencia. El misterio aqui es una suerte de bisagra que cierra y al mismo tiempo abre otra posibilidad allende el pensamiento fenomenico.

El autor esta consciente de que el misterio demarca los limites ultimos del conocimiento y, por ser tal, no se resuelve en modo alguno. Por esto dice: "Estamos en un punto limite. La razon que da razon puede racionalizar el misterio [...], y esto significa que no puede ir mas alla. Este misterio iluminado agota las capacidades de la razon" (2002: 268). Esta experiencia de la finitud del conocimiento resulta nuevamente una ocasion para la humildad de la razon: "Somos limitados, y lo que no tiene limites o lo que esta fuera de los limites es misterio" (Nicol, 1989: 36). Aqui, es necesario hacer dos aclaraciones: primero, si bien el misterio finca una eminente dislocacion de corte epistemologico en el ser, dividiendo el conocimiento entre lo cognoscible y lo incognoscible; segundo, tambien resulta cierto que la unidad del ser, por causa de esto, no se vera dividida. En efecto, ontologicamente el ser es uno, mientras que epistemologicamente posee una faceta cognoscible y otra incognoscible. Curiosamente en la obra de Nicol, tanto el horizonte cognoscible como lo incognoscible derivan justo de un mismo punto, a saber, del llamado misterio metafisico. Este constituye una especie de vertice en el cual encuentra acomodo la coincidencia, e inmediata separacion epistemologica, entre estos dos horizontes; cual si se tratase de un juego de complementacion entre lo anverso y lo reverso.

El planteamiento del misterio metafisico es el siguiente: "el misterio metafisico es que de la physis nace el logos" (Nicol, 1980: 155). Reitera en otra parte, "ahi esta el hecho: de la materia emana el verbo" (Nicol, 1990a: 37). Es decir, de la naturaleza emerge el logos. De lo insensible y oscuro de la materia surge una forma inmaterial, cuyo cometido ilumina todo el entorno con su funcion simbolica. Con el logos, el ser experimenta una efectiva y contundente transformacion: adquiere una ganancia, hay mas ser desde que hay verbo. La emergencia del logos altero completamente la radiografia del absoluto. El ente en cuanto ente adquiere natalicio, en virtud de que puede nombrarse. La geografia del ser queda enriquecida con dos relieves: el logos y la materia, la extension y el pensamiento.

El logos en algun momento del tiempo irrumpe, dislocando automaticamente, por asi decir, las eras del ser en dos: (6) la era que precede a esta irrupcion y la que surge junto con esta. En torno a esto el autor catalan dice: "su aparicion [del logos] represento un desdoblamiento del Ser y altero, por tanto, un orden que habia permanecido mudo desde la eternidad" (2002: 259). Dicho desdoblamiento puede entenderse en dos direcciones: por un lado, en cuanto a la constitucion de su fisonomia, el ser no solo es material, sino que tambien tiene logos. Mientras que, por otro lado, en cuanto a la cronologia, el ser se disloca en una suerte de dos eras marcadas precisamente por esta irrupcion: hay una era prelogica y otra que comienza con el logos. El como de su origen es misterioso y fenomenicamente imposible. Pero este marca la datacion de la era de la presencia. (7)

Con la irrupcion del logos el ser adquiere la modalidad de presencia. Puede reiterarse que la idea misma de esta irrupcion abre la puerta retroactivamente hacia un horizonte del ser que quiere y, no obstante, no puede ser nombrado. La presencia como modo del ser resulta en cierto sentido datable, pues comienza en el momento mismo de la irrupcion del logos: "pero en rigor extremo el ser no existia antes del hombre en el modo de la presencia" (Nicol, 2003: 129, enfasis mio); en este sentido: "Sin logos, el Ser no seria presencia" (1992: 80), simplemente habria ser. La presencia como modalidad del ser comienza a proposito de esta irrupcion.

No obstante, en virtud de esta datacion podemos asentir que en efecto hay una modalidad del ser que se sustrae a la presencia, y por ser remota, previa, inclusive a la original reunion entre la materia y el verbo, naufraga perdida en la inmensa noche del olvido. Desde esta perspectiva, puede columbrarse algo allende; no al ser, pues es uno, sino a la presencia fenomenica. Curiosamente, desde este enfoque, se puede atestiguar que en el ser no todo es reductible a fenomeno y, en esto, no refiero a aquellos rincones de la realidad que por falta de un sofisticado instrumental teorico y tecnico la ciencia no ha sido capaz de descubrir aun, pues se debe distinguir entre lo desconocido y lo insondable.

Se debe tener claro que el ser no nace con el logos. El ser le precede y excede. No posee datacion. Es el logos quien irrumpe marcando un inicio; evidentemente, no el inicio del ser, sino de un modo y un relieve de este. Con el logos surge la presencia como horizonte abierto para la aprehension epistemologica, la posibilidad del sentido.

El misterio que denomino prelogico, fenomenologicamente resulta imposible. Desde que hay logos se puede dar razon de lo que aparece. Sin embargo, la era que precede al logos representa la inmensa tiniebla que alberga el misterio infranqueable, donde la razon nada sabe y nada puede. Esta frontera es, sin mas, su limitacion insondable: "aqui la razon no tiene entrada" (Nicol, 1990a: 45). Sobre esta era que precede al logos no se puede articular discurso alguno de corte fenomenologico, precisamente porque es anterior a la presencia.

La luminosidad de la presencia conduce hasta el dintel del misterio. La luminosidad abre, cual bisagra, el horizonte de otro rostro del ser, que quiere y, sin embargo, no puede decirse. La presencia abre el paso hacia el misterio, cual si fuera una suerte de sombra hipostasiada en el cuello de la evidencia fenomenica. Por esto Nicol insiste: "El misterio esta aqui mismo: esta presente desde el origen" (2002: 265). La razon conlleva su limite incrustado. Asimismo, la presencia implica permanentemente el misterio, cual lindero que senala el margen positivo donde se resuelve su afirmacion. Ambos, mas que excluirse, se reafirman mutuamente y se complementan de manera simbolica. La demarcacion de la presencia reluce en la acotacion que le finca el misterio; a su vez, la presencia conduce hasta el umbral de aquel; ambos le pertenecen al ser, acaecen en el.

La ganancia filosofica a proposito del misterio se finca en que este, por un lado, recalca que el ser, siendo inconmensurable, tiene como cerco la presencia; y, a la vez, trastoca este cerco anunciando pues, en efecto, hay algo mas que se sustrae a la mera presencia. El misterio, al ser la frontera infranqueable, representaria lo no pensado del ser, lo cual puede traducirse en un sentido abierto, como una invitacion para pensarlo de una manera diferente.

Sin embargo, cabe hacer otra afirmacion: la presencia y el misterio son modos o, si se quiere, rostros del ser. Nicol solo asiente el primero en tanto cognoscible u objeto de investigacion. No obstante, se puede considerar ahora la inminencia del segundo.

El ser es uno, multiples son los modos, como tambien los rostros o angulos de apercepcion de lo real, de aqui se generan los puntos de vista. Nicol dice, "el Ser [...] es una permanente reproduccion de si mismo. Se manifiesta de mil maneras" (2002: 176, enfasis mio). Presencia y misterio serian notas del ser, avecindadas una al lado de la otra; se continuan separados unicamente por el tenue hilo de los alcances de la razon. Uno cognoscible y el otro pensable, aunque de manera negativa; es decir, pensable como misterio, no como presencia. Esto, evidentemente, abre la posibilidad de otro camino para el pensar.

Por otra parte, resalta el hecho de que Nicol, una vez habiendo dibujado los limites de la razon frente al ser, intenta romperlos en distintos momentos so pretexto de afirmar la eternidad y la existencia en si como notas constitutivas del ser. Parece que el autor ahora se ve orillado a configurar un ultrarrealismo ontologico, donde la figura del logos aparece como accesoria, como un accidente cosmico, el cual altero el ser; pero igual, asi como vino, en alguna ocasion tambien podria dejar de ser, dejando tras su paso un hueco en la inmune estabilidad del ser. Sin embargo, al hacerlo, pienso que el autor mismo esta transgrediendo los limites del logos.

"La razon es parte del ser aunque no es necesaria para que el ser sea" (Nicol, 2002: 273). Si queremos entender, a proposito de esta afirmacion, que la razon no produce el ser, entonces es aceptable. Porque este no es producto de la razon, aunque si lo sea en todo momento de su idea. Es decir, ontologicamente, el ser es independiente en su facticidad respecto de la razon, pero no en lo epistemologico. La idea del ser depende directamente de la razon, es decir, los distintos sentidos de este son su producto, en tanto creaciones filosoficas. Por esto Nicol afirma que la razon no crea el ser, no produce su existencia, solo lo capta, lo aprehende.

Esta relacion entre el ser y la razon cruza el vertice donde coinciden presencia y misterio, y si bien no se desarticula, comienza a tomar otra ruta: "El Ser es Ser; no depende de mi palabra, ni necesita albergarse en esa morada verbal" (Nicol, 1992: 80). Aqui el catalan no esta realizando una descripcion fenomenologica ni aprehensiva del ser, ni siquiera alude propiamente a la presencia, esta pronunciando una formulacion por completo abstracta. Cruza el vertice donde coinciden presencia y misterio, porque ahora ya no ve en este algo propiamente visible; ahora dibuja un deslindamiento respecto de la razon hasta el grado de afirmar que el ser es con o sin ella.

El ser por la razon es presencia; si hipoteticamente suprimimos la razon de la geografia del ser, entonces se nubla toda posibilidad de dar razon, luego, afirmar que el ser es con o sin esta, es una afirmacion humana, pero sin consecuencia alguna. Sin embargo, de ahi puede extraerse una verdad tautologica, a saber, lo invariable del ser consiste precisamente en ser. Esto lo sabemos por la presencia, de manera que esta tautologia puede corroborarse. No obstante, mas alla de la razon nada puede saberse ni comprobarse. Sin esta no hay verdad, en ningun sentido, ni siquiera puede sostenerse firmemente que sin ella el ser sea lo que es. Sospechamos que este pudiera seguir siendo, porque la razon no crea su existencia, pero cientificamente no puede sustentarse, nadie estaria ahi para atestiguarlo.

Desde mi punto de vista, esta es una hipotesis ingeniosa, que la razon nunca podra probar. El autor ha cruzado la linea que divide la presencia y el misterio. "Nada esta fuera del Ser" (Nicol, 2002: 271), ciertamente, el hombre se expresa desde este; mas alla de la presencia, la razon nada sabe; el misterio es inexpresable, es inexpugnable. Ahora desde la presencia, que es el ambito propio de la razon, el autor quiere hacer valer un juicio que rebasa completamente todos los limites de la luz.

Al afirmar que "el ser es indiferente: que estuvo [...] antes de la presencia humana, y que esta presente ahora sin cuidarse de ella" (Nicol, 2003: 129), el autor alude, ya no solo a la presencia, sino tambien al misterio, el cual peculiariza la era que antecede a la irrupcion de la razon. Nicol intenta hacerse de una luz capaz de verter claridad hacia la tiniebla que cobija el misterio; quiere reunir en un punto la claridad y la oscuridad, afirmado que lo comun entre el misterio y la presencia es el ser, aunque el costo de ello sea la tentativa supresion de la razon.

El planteamiento de una formulacion como la esgrimida propone otra ruta para el pensar. De hecho, Nicol ya ha comenzado a pensar el ser de una manera diferente del puro modo fenomenico. El misterio no se piensa como la presencia, pues requiere otra modalidad de la razon fenomenologica. Esto es claro para Nicol, pero no se atreve porque la naturaleza misma del asunto demanda ya otro metodo, y obliga tambien al pensamiento a apostarse allende la presencia.

El pensamiento de Nicol pronto abandona, de manera consciente o inconsciente, por el momento, el dato fenomenico de la presencia, para introducirse por las veredas retorcidas de la noche del misterio, se ve obligado a regresar presuroso a la morada de la evidencia. Nicol conoce otra posibilidad para el pensamiento del ser, un misterio que llama y un abismo que retiene.

En este sentido, llama la atencion una serie de proposiciones proferidas por el autor en Formas de hablar sublimes, poesia y filosofia--el ultimo de sus libros publicados en vida--, principalmente en los capitulos dedicados al verbo mayor y al misterio del verbo. Donde dice lo siguiente: "El principio es el acto originario de lo que no tiene principio [...] El principio, no se ve: nadie estuvo ahi, en ese momento. [Por el contrario] hemos de pensarlo, o imaginarlo" (Nicol, 1990a: 5-6). El principio no se conoce, solo se piensa. Cabe enfatizar el enorme peso de la imaginacion a la hora de pensar lo que no se ve, como si repusiera aquello que resulta imposible para la aprehension. En otra parte del mismo texto, cuando Nicol habla de la naturaleza de la poesia dice: "tal vez consiga llenar el vacio [...] Poesia es novedad. La salvacion puede estar ahi, en ese reducto interior que la imaginacion no se cansa de llenar con formas y con luces incesantemente variables" (1990a: 45). La salvacion tematica del misterio podria avizorar una alternativa en un discurso como el poetico, o como el Evangelio, o bien en una articulacion simbolica como en el caso del mito. Dada la naturaleza misma del misterio lo considero viable. Sin embargo, cabe aclarar que si bien se da cabida al discurso poetico, no se alude a cualquier tipo de poesia, sino solo aquella capaz de colocarnos frente a las cuestiones sublimes como el origen y el principio. El Evangelio mismo, el cual sin mayor preocupacion conceptual es capaz de describirnos la gestacion de lo que es, representa tambien una forma sublime del lenguaje.

Se puede hacer fenomenologia sobre aquello que aparece sobre el claro de la presencia. ?Pero como podria denominarse el pensamiento encargado de analizar el reverso de la presencia? A decir verdad, no se sabe, aunque si se sabe que el misterio no puede pensarse como presencia, pues es justamente aquello que no aparece, por lo tanto, se necesita de otra estrategia logica para su dilucidacion. Me atrevo a afirmar que acerca del misterio se puede hablar solo mediante una evocacion alegorica. Nicol dice: "la misma palabra que en el lenguaje comun designa un objeto cualquiera, adquiere en el mito una significacion alegorica" (2000: 404), porque aquello a lo cual se endereza el mito eminentemente no posee una referencia directa, se accede mediante una evocacion, y toda evocacion es indirecta, es decir, se realiza a traves del concurso de una alegoria o de un simbolo:
[...] el mito es un 'mundo', lo cual significa que su procedimiento
simbolico tiene coherencia interna, forma un sistema especial, y [...]
con el se rebasa el orden de las meras denominaciones literales del
habla comun. El mito crea, pues, una comunidad verbal o simbolica en
otro nivel, crea otro sistema de simbolizaciones. (Nicol, 2000: 403)


El mito tiene lugar en el horizonte del sentido y, como reconoce el autor, rebasa el orden de las meras denominaciones literales del habla comun. Por ultimo, podria decirse que una de las tareas ontologicas que pueden desprenderse del legado de Nicol es la posibilidad de pensar el ser justamente a partir del reverso de la presencia. Pero esta es una tarea aun por desarrollar.

BIBLIOGRAFIA

Diaz, Jose Luis (1998), "La danza de Proteo: Eduardo Nicol y el problema mente-cuerpo", Revista Anthropos, vol. 3, num. Extraordinario, pp.146-152.

Gonzalez, Roberto Andres (2010), Estructura de la ciencia y posibilidad del conocimiento a partir de Eduardo Nicol: esbozo de una nueva idea de razon, Mexico, Universidad Autonoma del Estado de Mexico.

Horneffer, Ricardo (2009), "El fenomeno del misterio, o el misterio es fenomeno-logico", en Ricardo Horneffer (comp.), Eduardo Nicol (1907-2007), Homenaje, Mexico, Universidad Nacional Autonoma de Mexico, pp. 335-345.

Landa, Josu (1995), "Del olvido del misterio", en Adriana Yanez (coord.), Dialogos sobre ontologia y estetica, Mexico, Universidad Nacional Autonoma de Mexico, pp. 229-241.

Nicol, Eduardo (2003), Metafisica de la expresion, Mexico, Fondo de Cultura Economica.

Nicol, Eduardo (2002), Critica de la razon simbolica: la revolucion en la filosofia, Mexico, Fondo de Cultura Economica.

Nicol, Eduardo (2000), Los principios de la ciencia, Mexico, Fondo de Cultura Economica.

Nicol, Eduardo (1992), La idea del hombre, Mexico, Fondo de Cultura Economica.

Nicol, Eduardo (1990a), Formas de hablar sublimes, poesia y filosofia, Mexico, Universidad Nacional Autonoma de Mexico.

Nicol, Eduardo (1990b), Ideas de vario linaje, Mexico, Universidad Nacional Autonoma de Mexico.

Nicol, Eduardo (1989), Historicismo y existencialismo, Mexico, Fondo de Cultura Economica.

Nicol, Eduardo (1980), La reforma de la filosofia, Mexico, Fondo de Cultura Economica.

"Parmenides" (1981), en Escuela de Elea, Buenos Aires, Aguilar.

"Parmenides" (2008), en Los filosofos presocraticos I, Madrid, Gredos.

ROBERTO ANDRES GONZALEZ (*)

Roberto Andres Gonzalez: Doctor en filosofia por la Universidad Nacional Autonoma de Mexico (UNAM), actualmente labora en la Facultad de Humanidades de la Universidad Autonoma del Estado de Mexico. Sus temas de investigacion son: epistemologia, antropologia filosofica y metafisica. Entre sus libros pueden contarse: Retorno a la metafisica, en torno a los limites del logos ante el Ser (Mexico, Universidad Autonoma del Estado de Mexico, 2002); Estructura de la ciencia y posibilidad del conocimiento (Mexico, 2010); Escorzos de ontologia contemporanea: Heidegger, Deleuze y Nicol (Mexico, 2011); El hombre como simbolo del hombre (Mexico, 2011); Baruch Spinoza, entrecruces filosoficos (Madrid, 2012); Renovacion del humanismo y emancipacion antropologica (Mexico, 2013); Variaciones de antropologia filosofica (2014).

D. R. [c] Roberto Andres Gonzalez, Mexico, D. F., enero-junio, 2015.

(*) Facultad de Humanidades, Universidad Autonoma del Estado de Mexico, rushgonzalez@hotmail.com

(*) Facultad de Humanidades, Universidad Autonoma del Estado de Mexico, rushgonzalez@hotmail.com

(1) He elaborado este orden tematico a partir del legado de Nicol. Asi, resulta curioso que una filosofia, que desde su inicio enarbolo la idea del ser como fenomeno y presencia, en el tiempo postrero de su desarrollo, fue sorprendida por la emergencia del misterio. Esta revelacion emergio en el marco de la factura de una ontologia estricta que el autor catalan venia construyendo desde hace mas de 40 anos; como producto natural del despliegue de su pensamiento, el autor reconoce que la luminosidad del ser envuelve el mas augusto de los misterios. Esto ahora permite la articulacion de un estudio como el presente. Se debe enfatizar que Nicol no es un pensador del misterio, sino de la presencia. Sin embargo, la alusion a aquella, en su obra, posibilita este esquema. Asi, puede verse que, en primer lugar, el misterio del ser, amanece en medio de la luminosidad de lo que es, y ante la imposibilidad de la razon por responder a la pregunta por el ser; este ultimo constituye el primer inciso, pues he optado, como sugiere Nicol, por partir del dato de la presencia del ser. En segundo lugar, se encuentra el misterio del verbo, el cual se refiere justo al misterio de la interaccion entre el logos y la materia; el autor dice que dicha reunion se atestigua en cada operacion simbolica, siendo esta, sin embargo, algo de suyo misterioso. Y finalmente, el misterio prelogico del ser constituye el punto donde se agota toda posibilidad epistemologica, tan pronto el misterio se asoma, el logos descubre que en algun momento del tiempo ha venido a ser, datando con esta irrupcion justamente el inicio de la era de la presencia del ser, dejando entrever que este no siempre ha sido presencia, pues el logos adviene en algun momento al ser, lo cual marca el inicio de esta faceta--que aunque, esquematicamente, es la tercera, en realidad es la primigenia.

(2) Puede decirse que el misterio del ser (el primer momento en mi esquema tematico) se identifica con el misterio de la presencia, el cual esta matizado por dos rasgos dominantes, a saber, el hecho de que el hombre aun estando en medio de la luminosidad del ser, no puede explicar por que hay ser, esto es, no existe una respuesta para la pregunta que interroga por el ser. Justo por esto, lo luminoso envuelve un misterio impenetrable. Y en segundo lugar, "la nocion de presencia presupone un ante quien, es decir, estar siendo, precisamente, presenciado y testimoniado. El logos ha dado constancia de la presencia desde su irrupcion" (Gonzalez, 2010: 22). El hombre, ocupandose en todo momento del ser, da cuenta de la presencia, la cual curiosamente es algo inexplicable. El misterio sobreviene permanentemente por la ventana que se abre a traves de lo diafano.

(3) La segunda faceta tematica de mi desglose es el llamado misterio del verbo, el cual alude a la reunion del logos y la materia. El primero, en todo momento, es el agente que ilumina lo que es, no obstante, no puede iluminar esta relacion. ?Como es posible unir el logos y la materia, y como explicar a la vez su permanente separacion o distincion? Esto es algo misterioso, pues el verbo no sabe encontrar la razon de esto.

(4) El misterio del verbo ha abierto el cauce hacia esta tercera faceta, a saber, el misterio prelogico del ser, el cual se caracterizara no solo por una acotacion de corte epistemologica del logos, sino mas bien por una suerte de delimitacion factica de este ultimo. Esta tematizacion permite la dilucidacion en torno al ser mas alla de Nicol.

(5) Este punto marca la pauta tematica de la tercera faceta del misterio, la cual denomino misterio prelogico del ser porque aflora con la datacion del logos. Nicol dice que el ser no existia antes del hombre en el modo de la presencia (2002: 129). Sabemos del ser porque es presencia, pero el rasgo sobresaliente de esta aseveracion consiste en el hecho de que este habla de la datacion del logos, la cual, a su vez, anuncia otra faceta anversa a la presencia misma. Esta ultima constituye lo que denomino como misterio prelogico, pues el ser no siempre ha estado presente, toda vez que este adquiere tal cualidad solo a partir del advenimiento del logos. Como este ultimo no ha sido desde siempre, entonces el pensamiento de este advenimiento posibilita la concepcion de otra forma del misterio mas alla de la presencia y mas alla del verbo, lo cual nos situa tambien en la ruta de otra posibilidad ontologica o tematica del ser.

(6) Empleo el termino de "eras" (del ser) con el proposito de remarcar que a partir de esta consideracion pueden distinguirse dos momentos debido a la irrupcion del logos. De esta manera puede verse que hay una era que lo precede y otra que lo procede.

(7) Dice Ricardo Horneffer que "no es lo mismo una presencia muda, afona, que una sinfonia de voces que re-presentan multivocamente la unidad [del ser]" (2009: 237). Con el logos amanece el sentido y lo que es se ilumina por aquel.
COPYRIGHT 2015 Universidad Autonoma Metropolitana Iztapalapa
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2015 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Gonzalez, Roberto Andres
Publication:Signos Filosoficos
Article Type:Ensayo literario
Date:Jan 1, 2015
Words:8908
Previous Article:SUBJECT AND ACTION IN HANNAH ARENDT'S POLITICAL THOUGHT/SUJETO Y ACCION EN EL PENSAMIENTO POLITICO DE HANNAH ARENDT.
Next Article:AUF DER GRENZE DES RECHTS. HANNAH ARENDTS REVISION DES EICHMANN-PROZESSES/EN LA FRONTERA DEL DERECHO. LA REVISION DE HANNAH ARENDT DEL PROCESO DE...

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters