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Sustancia e inherencia en las Categorias de Aristoteles *.

Resumen: Las combinaciones y los tipos de relaciones posibles entre las distintas entidades que acepta la ontologia de las Categorias regulan la economia ontologica de la primera metafisica aristotelica, estableciendo vinculos de prioridad y posterioridad entre las sustancias sobre la base de ciertos criterios que Aristoteles se esfuerza por clarificar. Pero el primer esencialismo aristotelico se elabora a medida que el autor de las Categorias fija una distincion entre propiedades esenciales y accidentales a fin de explicar que es necesariamente una cosa y que puede o no tener sin que por ello se vea afectada su propia identidad. Este texto pretende reconstruir la relacion transversal entre sustancias y accidentes, perfilando la nocion de accidente junto a otras de orden semantico. Esta relacion, R2, se distingue de la predicacion esencial, R1, que tiene lugar verticalmente entre sustancias segundas y primeras. Palabras clave: metafisica, primer esencialismo aristotelico, reconstruccion conceptual

Abstract: The combination and possible relations between the different types of entities present in the first Aristotelian essentialism govern the ontological economy in Categories by establishing priority and posteriority links among substances (I will refer to such vertical links as R1) on the basis of some criteria that Aristotle tries to clarify. However, the first Aristotelian essentialism is grounded on a distinction between essential and accidental properties, which might contribute to explain what an object is necessarily, and what features might it have or lack without compromising its identity. In this paper I offer a reconstruction of the transversal relation (R2) among substance and accidents as well as of the Aristotelian concept of accident and of some associated semantic features.

Keywords: metaphysics, first Aristotelian essentialism, conceptual reconstruction

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El siguiente trabajo aborda la nocion de accidente en la primera metafisica de Aristoteles; para ello se centra en una reconstruccion de las Categorias y toma como horizonte una reconstruccion y una discusion del esencialismo aristotelico. En la primera seccion introduzco la nocion de accidente sirviendome de la relacion que guardan los accidentes con los sujetos. Alli mismo comienzo a perfilar las principales tesis sobre dependencia ontologica que sostiene Aristoteles en las Categorias, donde se destaca el papel que asumen los sujetos genuinos y ultimos en la infraestructura de la primera metafisica aristotelica. En la segunda seccion distingo funciones del sujeto en las principales relaciones ontologicas admitidas en las Categorias, a fin de despejar la relacion entre el accidente y el sujeto, relacion que, tal como intentare definido, debemos distinguir en especial de otras dos en las que entran sendas clases de partes (las partes constitutivas y las partes fisicas). Ademas, formulo alli algunas ideas acerca de dos distintas clases de individuos que Aristoteles deberia admitir en este marco, procurando destacar la incidencia que tiene tal distincion en una demarcacion de lo que se admite en las Categorias como entidades basicas o sustancias primeras. En la tercera seccion trato de explicar la predicacion accidental en terminos de "predicacion nominal", e intento esclarecer la nocion de accidente por apelacion a los paronimos; asi reviso una difundida opinion que priva a la paronimia de una contribucion importante en la fundamentacion de la primera metafisica de Aristoteles, sin comprometerme con una identificacion erronea de los paronimos con lo que la metafisica madura del estagirita elaborara como una tesis acerca de la unidad focal del ser. Por ultimo, en la cuarta seccion me sirvo de la clarificacion anterior acerca de los paronimos para sostener que la unica tesis consistente con la semantica y la metafisica de las Categorias es la que admite accidentes particulares. Alli mismo trato de perfilar como hay que entender la individualidad de las sustancias primeras y la de los particulares no sustanciales.

1. La relacion tiene

En Categorias (Cato S, 3a7-8, Aristoteles destaca como rasgo comun a toda sustancia individual y primera que esta clase de entidad no es-en un sujeto. Ademas, Aristoteles demarca los accidentes como entidades que inhieren en tales sustancias, de lo cual se sigue que si un accidente particular a es-en x como en un sujeto individual, entonces a no es una propiedad dicha en comun o predicada universalmente de x, ya que lo predicado universalmente de una sustancia no puede ser-en un sujeto. Por otro lado, en virtud del hecho de depender de un sujeto, a no es una entidad primaria. Que a no es una sustancia segunda esta excluido por el hecho, ya mencionado, de que estas se dicen-de un sujeto (cfr. 2, 1a20-22; 5, 3a9-15), pero no son-en ningun sujeto. Una sustancia segunda (F) determina que es un objeto x, constituyendo la definicion del mismo o formando parte de la definicion; esto confiere a las sustancias segundas una prioridad explicativa ante las sustancias primeras, aunque F no puede existir independientemente de aquel x que define solo en tanto y en cuanto x es F. (1)

Las Categorias operan con tres tipos diferentes de partes que se incluyen en las relaciones ontologicas alli establecidas. Aclarar esas distintas nociones de parte resulta de importancia central, ya que Aristoteles fundamenta su concepto de accidente explicando esta clase de entidad como un tipo de parte diferente de los otros dos principales. La primera clase de parte se halla en R1, donde x es parte constitutiva (Pc) de F, por cuanto x es parte de la extension del concepto definido por F. Ademas, x es estructuralmente identico a F --Socrates y hombre admiten la misma definicion o son esencialmente indistintos--. Una segunda nocion de parte es la de parte fisica (Pf) de una sustancia individual. Veremos que en 2, 1a24, Aristoteles delimita una nocion de parte atributiva (Pa) frente a la ultima clase de parte mencionada. Dicho brevemente: una Pf es un componente material de un individuo sustancial que, como parte fisica del mismo, se caracteriza por aportar una condicion material funcionalmente indispensable para la realizacion de la estructura F en x.

El primer modelo ontologico del estagirita se caracteriza por no efectuar una fundamentacion de la realizacion de F en un [x.sub.i] determinado; sin embargo, la logica de esta relacion permite extraer algunas consecuencias para las Pf que tal vez sea util tener en cuenta en una interpretacion cuyo fin es reconstruir la metafisica de las Categorias en terminos de una fundamentacion de su esencialismo, que pronto se revelara insuficiente. Mi propuesta al respecto --aunque no me dedico a desarrollarla aqui-- es que el segundo modelo ontologico de Aristoteles --desplegado en Metafisica (Metaph.) VII-IX-- plantea tesis que mantienen una continuidad importante con la ontologia de las Categorias, sin que ello implique opacar las innovaciones centrales que formula y sustenta Metaph. VII-IX. Mi idea es que algunas de esas innovaciones tienen como punto de partida la resolucion de ciertos problemas que suscita la misma consideracion del papel que desempenan las partes fisicas de una sustancia en la constitucion de la identidad mediante la determinacion esencial de una sustancia a traves de una propiedad cuyo antecedente en el modelo de las Categorias esta dado por las sustancias segundas. Sin embargo, asi como en las Categorias no se analiza la composicion de una sustancia primera en terminos de conceptos que permitan correlacionar la estructura esencial y sus condiciones de realizacion material --lo que es aportado por el par materia-forma en la metafisica madura--, la primera metafisica de Aristoteles tampoco esclarece el caracter relacional que de cierta manera esta contenido en su propia nocion de sustancias segundas. La consecuencia de esto es que en Categorias se registra una doble y correlativa presuposicion infundada: por un lado, el sujeto de la predicacion esencial se toma como una "unidad sellada", provista de una estructura interna a la que no se accede analiticamente; por otro lado, la estructura en si se explica como una clase de entidad cuya independencia garantiza su sustancialidad. Pero esto ultimo tiene como contrapartida que las sustancias segundas se sustraen a cualquier explicacion de su aporte a la determinacion de la estructura que exhibe una sustancia individual. En resumen, la primera metafisica de Aristoteles no fundamenta un supuesto central del esencialismo: la atribucion a los objetos de una estructura esencial; y, asi, postula una duplicacion de objetos o dos clases de sustancias, que reproducen, a su manera, el problema platonico de los dos mundos, el cual consiste en la falta de explicacion del vinculo que guardan entre si las formas y los particulares sensibles. La primera metafisica de Aristoteles se propone solucionar esta dificultad en una de sus aristas invirtiendo el orden de las prioridades ontologicas a traves de la tesis del caracter basico de los individuos sustanciales y por contraposicion a la anterioridad de que las formas platonicas estaban dotadas en la metafisica de las ideas. En efecto, la unica herramienta teorica de que Aristoteles dispone en su primer modelo ontologico para dar cuenta de la relacion entre sustancias primeras y segundas esta estrechamente emparentada con aquella que, segun el mismo estagirita, llevo a Platon a fracasar con la nocion de "participacion". Tal herramienta es la predicacion, y, por cierto, una nocion de predicacion que relaciona semanticamente sujeto y predicado, (2) es decir, sin introducir el problema de la relacion entre una estructura y un objeto real estructurado. Si esto es asi, la nocion de Pf en las Categorias demarca un punto limite, un problema en la fundamentacion del primer modelo ontologico aristotelico, modelo que aqui me propongo considerar con vistas a individualizar topicos que deberia incluir una metafisica esencialista adecuadamente fundamentada, tal como la que Aristoteles despliega en su madurez.

Si bien, como adverti, no abordare ahora el traspaso y la conexion entre el primero y el segundo modelo ontologico del estagirita, la consideracion de ciertas implicaciones contenidas en la nocion de Pf, que Aristoteles deberia aceptar, entrana un aporte para mi proposito reconstructivo del primero de esos modelos. Por ejemplo, por el mismo motivo de que una Pf constituye una condicion para la realizacion de F en [x.sub.i], una Pf determinada ([Pf.sub.i]) debe ser funcionalmente reemplazable. Ademas, en cuanto una Pf compone materialmente al sujeto sustancial, ella parece poder separarse de el sin perder su condicion de componente material de x. Una mano (m) de Socrates puede separarse del cuerpo total de ese individuo que la mano compone materialmente; sin embargo, esa separacion fisica no le impediria a la Pf mantener solo hasta cierto punto la determinacion por la cual ese pedazo de distintos tejidos es una mano, pues un trozo de cuerpo amputado esta sometido a una corrupcion rapida derivada de que ya no es parte del sustrato que realiza la forma del caso; por ejemplo, la forma de hombre. De esa perdida de la forma se sigue que cierto trozo de carne amputado no puede desempenar ya las funciones organicas para las cuales su constitucion fisiologica y disposicion anatomica interna estaban previstas. (3) Dado, entonces, que un trozo de materia cualquiera adquiere su determinacion como Pf de una sustancia a partir de su vinculacion funcional con cierto sujeto especificamente determinado, esa mano que ahora suponemos separada no puede considerarse estrictamente como la mano de x. (4) Ligado a esta restriccion se halla el hecho de que, como parte, m no representa un individuo mas dentro de x, tomado como sujeto de F. Una Pf no es un genuino sujeto sustancial (S); prueba de ello es que el nombre de una Pf no puede sustituir al nombre de la sustancia primera --de la cual esa Pf es parte-- en un enunciado donde dicho nombre de la sustancia primera se desempena como sujeto y el lugar del predicado esta ocupado por el nombre de una sustancia segunda. De esta manera, no puede decirse, por ejemplo, "esta mano (de Socrates) es un hombre". Curiosamente, tal como veremos, las Pf son una especie de sustancia en el primer modelo ontologico, pero eso no conlleva una multiplicacion de sujetos primarios en la metafisica de las Categorias. Y esto es asi porque las nociones de Pf y Pc se hallan perfectamente distinguidas en el primer esencialismo aristotelico. (5)

Para comenzar a delimitar R2 podemos establecer la siguiente formula:

(1) si a es-en x como en un [S.sup.*], (6) entonces a no es ni Pc ni Pf de x.

Cat. 1 establece distintas vinculaciones semanticas entre los items ligados mediante las dos relaciones principales R1 y R2. Dos cosas que se hallan en una relacion donde el concepto de una da la esencia de la otra, como en la expresion "x es F", se relacionan cada una de la misma manera con la determinacion esencial o estructura denominada 'F'. Asi, Socrates y hombre admiten la misma definicion por cuanto estan constituidos por la misma estructura (supongamos: animal racional). Aristoteles sostiene que un ejemplar de cierta especie y esta misma especie comparten no solo el nombre, sino tambien lo que se define como estructura (logos tes ousias) y se denomina con aquel nombre (cfr. 1a6-7). La nocion de la sinonimia permite, entonces, seleccionar, recurriendo al criterio de la definicion comun, la clase de items que se hallan relacionados en la predicacion esencial, y nos autoriza a caracterizarlos semanticamente como sinonimos. (7)

Frente a la sinonimia, la homonimia representa una relacion no esencial entre dos cosas que solo comparten convencionalmente el nombre, es decir, que tienen meramente el nombre en comun; pero lo que significa para x llamarse H no es lo mismo que lo que para y significa llamarse H (cfr. 1a1-2).

La tercera clasificacion semantica incluida en las Categorias corresponde a los items paronimos. En este ensayo me propongo mostrar especialmente de que manera la paronimia le permite a Aristoteles explicar los accidentes. Entidades paronimas son las sustancias en cuanto que se consideran caracterizadas como portadoras de un accidente. 'Socrates-justo' designa un sujeto caracterizado mediante un modo contingente de su presentacion, que, por su parte, instancia una propiedad no esencial, realizandola a traves de una, modificacion de que se da cuenta linguisticamente a traves del cambio en la terminacion del nombre de aquella propiedad, en este caso, 'justicia'. (8)

Entonces, inicialmente podemos distinguir R1 y R2 en los siguientes terminos:

(2) R1 se funda en la sinonimia entre x/F; (9) en cambio, el par x/a en R2

no articula miembros sinonimos; por tanto, la definicion de a no se predica de x ni x es Pc de a (cfr. 5, 2a19-34, 3a15-21).

(2) intenta comenzar a establecer las condiciones para que se admitan relaciones no esenciales entre dos items. Puede resultar util pasar revista ahora a los items relacionados en las distintas aplicaciones de R2. La distincion radica en la cuantificacion de tales items, como se presenta a continuacion. R2 es satisfecha por los siguientes pares (cfr. Cat. 2, 1a26-28, 1b8-9, 1a29-30, 1b1-2, 2a30-31, 2b1-3):

R[2.sub.1] {conocimiento gramatical (particular), alma/hombre (particular)};

R[2.sub.2] {blanco determinado (particular), cuerpo/hombre (general)};

R[2.sub.3] {color (general), cuerpo/hombre (general)};

R[2.sub.4] {conocimiento (general), alma/hombre (particular)}.

Todas estas relaciones establecen lo que se denomina inherencia de una propiedad en un sujeto particular o general. Aristoteles no acepta que unos y otros sujetos ostenten el mismo rango; sabemos que la ontologia de las Categorias ubica a los individuos sustanciales como sujetos genuinos y, en tal sentido, como las unicas entidades basicas. Antes de abordar esta cuestion es oportuno aclarar la nocion de inherencia distinguiendo cuales son las condiciones generales para que una entidad inhiera en otra.

(3) a es-en x como en un [S.sup.*] si (i) a es-en x no como una Pf de x;

(ii) a no puede existir separado de x qua S. (10)

la distincion binaria entre esto (tode, una sustancia) y tal (poion, una propiedad), distincion segun la cual todo lo que es un esto no puede ser tambien un tal. De esa manera, no puede generarse una serie infinita y creciente de formas por el solo hecho de que la forma o especie de hombre defina la determinacion que se dice de multiples hombres particulares, pues esa forma no es un esto del cual se predique una especie. Para la distincion esto/tal, cfr. Car. 5, 3b10-23.

(10) Cat. 2, 1a24-25: "en un sujeto digo que es (i) lo que cabe en algo no como una parte y (ii) es imposible que sea separado de aquello en lo que es" (en hypokeimenoi de lego (i) ho en tini me hos meros hyparchon (ii) adynaton choris einai tou en hoi estin). Para una discusion de este texto, cfr. Oehler 1997, pp. 216 ss.; Devereux 1992, p. 122. En contra esta Frede 1987a. Para algunas pertinentes objeciones a Frede, cfr. Oehler 1997, pp. 221-225; Devereux 1992, p. 121, n. 11. Aqui defendere que la llamada "condicion de inseparabilidad", como se lee en (3ii), se interpreta de manera adecuada mediante una clausula de inseparabilidad fuerte, segun la cual un accidente no depende en su existencia y determinacion meramente de algun sujeto, sino que no puede existir independientemente de aquel preciso sujeto en el cual (en hoi) contingentemente existe. Esta lectura tiene una de sus principales consecuencias en una nocion de individualidad numerica de los accidentes particulares, un tema muy controvertido que aqui discutire solo colateralmente, ya que mi objetivo en el presente trabajo es perfilar el concepto aristotelico de inherencia como fundamento de la nocion general de accidente en Aristoteles.

(3) permite establecer dos razones para sostener que a no es una sustancia. Segun (3i), a no es una Pf --y Aristoteles toma las Pf como partes materiales sustanciales de un sujeto que funciona como un todo en relacion con sus componentes--, ademas, de acuerdo con (3ii), a no puede existir sin el sujeto determinado --segun mi lectura-- en el cual cabe. Es decir, a diferencia de los universales sustanciales (F) --por ejemplo, hombre--, que existen mientras existe algun sujeto individual (x) del cual es verdadero "x es F", (3ii) indica que los accidentes mantienen lo que se podria llamar una dependencia particular con el sujeto individual en el cual inhieren. Si mi lectura es correcta, (3i) delimita los accidentes frente a las Pf y (3ii) hace lo propio pero con respecto a las Pc. (11)

En 1a24-25, Aristoteles no formula, entonces, una definicion circular de la inherencia, como algunos comentadores lo han denunciado. La aparicion de la preposicion 'en' dentro del definiens y del definiendum no puede tener el mismo sentido tecnico en ambos casos, como lo explico Ackrill. En el definiendum, el 'en' debe ser comprensible sin presuponer una nocion terminologica; tiene que referirse, entonces, generalmente a un uso que el definiens se propone delimitar y restringir. O sea, Aristoteles esta diciendo alli algo asi como: ahora bien, hay distintas cosas que son en otras, pero cuando uso 'en' para referirme a la manera en que un accidente es-en un sujeto, debe entenderse 'en' bajo un regimen que lo delimita frente a dos casos especialmente relevantes en los cuales la misma preposicion tiene un significado diverso. Y a continuacion menciona esos dos casos. Para ello, Aristoteles cree necesario restringir el modo peculiar segun el cual los accidentes son-en, especificando la inseparabilidad fuerte de los mismos, ya que en la inseparabilidad pueden sintetizarse las dos condiciones que incluye (3), en la medida en que ni para las Pf ni para las Pc rige la inseparabilidad que domina a los accidentes. Por cierto, con la inseparabilidad se trata de una delimitacion diferente que corresponde a las dos distintas clases de entidades incluidas en 1a24-25.

En el caso de la dependencia universal, frente a la cual se demarca la clase de dependencia particular propia de los accidentes, es decir, lo que establece (3ii), se trata de delimitar las Pa frente a las Pc atendiendo al hecho de que basta con que exista un individuo sustancial, del cual vale "x es F", para que F pueda existir. Una consecuencia de esta tesis es que F puede existir en tanto y en cuanto exista al menos un x del cual vale "F se dice-de x como de un S". Precisamente esta condicion de dependencia no particular --F existe en tanto y en cuanto existe al menos uno cualquiera de los individuos de los cuales F se predica-- no se aplica a la relacion aRx, ya que el contenido conceptual de a supone una relacion determinada y particular (aunque contingente) con un sujeto --cuya funcion debe explicarse forzosamente como diferente de la que x desempena en FRx--. La dependencia particular y determinada que articula R2 proviene necesariamente no de la esencia universal de x, pues x no es especificamente diferente de otro sujeto y --suponiendo que y es F y y no tiene a--, sino que la relacion de dependencia particular, caracteristica de a en aRx, asi como la inseparabilidad fuerte que expresa (3ii) se basan en la individualidad del sujeto de las propiedades inherentes. (12)

La individualidad caracteristica de los sujetos genuinos (Socrates) de los accidentes implica, entonces, la particularidad de estos ultimos. Pero esta condicion de individualidad del sujeto genuino o basico no implica ni requiere asumir que la inherencia se cumpla solo en el caso de los accidentes particulares para mantener consistentemente la particularidad de la dependencia de los accidentes. En ultima instancia, la dependencia de un accidente remite a un sujeto individual, pero el sujeto de un accidente puede considerarse tambien generalmente (Socrates qua hombre), o tambien podemos hablar de la inherencia de una propiedad universal (color) en un sujeto individual (Socrates) o en uno universal (hombre).

La distincion de la dependencia particular con respecto a la dependencia universal, propia de las especies y los generos en su relacion con los miembros individuales de la clase correspondiente, se mantiene intacta tras la ultima precision concerniente a una ampliacion de los sujetos de que dependen particularmente los accidentes. En efecto, con respecto a una propiedad accidental, no puede ser indiferente a que sujeto se atribuye; su dependencia del sujeto individual determinado es parte del contenido conceptual y de las condiciones de existencia de un accidente. Asi, aceptar la lectura que estoy proponiendo de la condicion de inseparabilidad no nos obliga a analizar la inherencia, como sugeria Ackrill, exclusivamente en terminos de la inherencia de instancias de la propiedad accidental en individuos sustanciales. Los ejemplos aristotelicos de la inherencia en Car. 2, 1a25-b3, se acomodan a la distincion de un sentido primario de ser-en, de acuerdo con el cual accidentes particulares inhieren en sustancias individuales, y otros sentidos derivados de esta relacion, segun los cuales los siguientes enunciados son explicables bajo el mismo esquema de la inherencia:

(i) "este blanco es-[en.sub.1] Socrates" (particular no sustancial en individuo sustancial);

(ii) "el color es-[en.sub.2] Socrates" (universal no sustancial en individuo sustancial);

(iii) "el color es-[en.sub.3] el hombre" (universal no sustancial en universal sustancial). (13)

Antes de abordar mas directamente una reconstruccion del concepto de Pa quiero insistir un poco en la defensa de la interpretacion propuesta de 1a24-25. Uno de los puntos principales de la propuesta de lectura que suscribo reside en que los accidentes particulares no son particulares meramente por el hecho de no predicarse de ninguna otra cosa. La indivisibilidad no explica completamente la unidad numerica de un particular no sustancial. La repetibilidad que caracteriza la identidad de las propiedades --el hecho de que es uno y el mismo color gris acero el de mi lampara y el de mi reloj-- pone en un mismo plano los accidentes universales y los particulares, pero ello mismo es un indicio de que no existe una relacion entre identidad e individualidad en el caso de las propiedades no sustanciales. Asi, la individualidad de las propiedades no puede explicarse recurriendo a su contenido conceptual, sino al numero de su portador. Si la esencia de un accidente particular es indiferente con respecto a su repetibilidad, la definicion de una propiedad no incluira los posibles factores individualizantes que hacen ser particular a un accidente. (14)

A la diferenciacion de distintos grados de inherencia que he propuesto se le puede dar sustento mediante una aclaracion de Duerlinger, anticipada esquematicamente por Allen, (15) y que permite mantener una tesis aristotelica central de la metafisica de las Categorias: la prioridad de las sustancias individuales como genuinos sujetos basicos, sin que dicha tesis nos impida reconocer la funcion de sujetos que en sentido derivado asumen otra clase de entidades.

Hay, entonces, cuatro casos en que la relacion de inherencia se realiza, tal como lo anticipaban R[2.sub.1]-R[2.sub.4]; en ellos se puede reconocer una inherencia primaria y tres derivadas, asi como un sujeto basico y tres funciones de sujeto derivadas, en cuanto que estos sujetos no son sujetos ultimos, pues o bien son-en sustancias individuales, o bien se dicen-de tales sustancias.</p> <pre> ([3.sup.*]) a (este blanco particular determinado) es-[en.sub.0] x

(Socrates) qua [S.sup.*] si (i) a no se dice-de

ningun S, y

(ii) a cumple con las

condiciones (i)

y (i) de (3); ([3.sup.**]) A (color) es-[en.sub.1] x qua [S.sup.*] si (i) A se dice-de a

qua [S.sup.**], y

(ii) a es-[en.sub.0] x

qua [S.sup.*]; ([3.sup.***]) a es-[en.sub.2] F (hombre) qua [S.sup.***] si (i) a es-en x qua [S.sup.*],

(ii) F se dice-de x

qua S. ([3.sup.****]) A es-[en.sub.3] F qua [S.sup.***] si

(i) A se dice-de a qua

[S.sup.**],

(ii) a es-[en.sub.0] x

qua [S.sup.*], y

(iii) F se dice-de x qua

S. </pre> <p>El proposito de la esquematizacion precedente es mostrar, con anterioridad a la reconstruccion mas detallada de la nocion de accidente que emprendere en las secciones siguientes, que articular tres relaciones derivadas y apoyadas en la inherencia primaria ([3.sup.*]), dando cabida en la relacion de inherencia a las distintas entidades que admite el primer modelo ontologico de Aristoteles, resulta perfectamente coherente con la tesis de la prioridad ontologica de la sustancia individual o primera. Pero consideremos ahora el concepto mediante el cual es factible explicar los accidentes aristotelicos.

2. Parte atributiva y sujetos

En Car. 5, 3a24-32, Aristoteles formula una aclaracion colateral respecto del tema que viene desarrollando (explicacion del genero y la diferencia como partes de las sustancias, y aclaracion de la diferencia especifica como un componente de la sustancia que, si bien se dice-del sujeto, no se cuenta entre las sustancias segundas; cfr. 2b29 ss.). (16) El estagirita se refiere ahora a las Pf, las cuales son sustancias (3a30-31), siendo, ademas, en un sujeto como en un todo. Este recorte de las Pf explicita la tesis que Aristoteles introdujo anteriormente (2, 1a24) con el objetivo de delimitar las Pa. Las Pa son-en [S.sup.*] no qua partes en un todo, tesis que 5, 3a30 explica aclarando cual es el sentido que le corresponde a 'parte' en el texto anterior. Asi, obtenemos una delimitacion, que incluye elementos semanticos, del modo en que un accidente no puede ser parte de una sustancia:

(4) a es-en x qua [S.sup.*] si a no es una Pf de x qua todo (cfr. 5, 3a31-32).

En efecto, sobre las Pf, 3a29-31 (cfr. tambien 7, 8b15-21) permite establecer:

(5) m es Pl de x qua [S.sup.****] si m es una parte de x qua todo.

Lo que Aristoteles sostiene en 5, 3a29-32, es que las Pf son en un sujeto ([S.sup.****]) unicamente qua partes de un todo. Asi, una sustancia en la relacion PfR[S.sup.****] es un todo. A pesar de cierta vaguedad con que manejamos por ahora la nocion de un todo fisico, lo dicho nos permite entender mas precisamente el tipo de sujeto que es x en la mencionada relacion PfR[S.sup.****]. Podemos aseverar, al menos, que m no es-en x qua [S.sup.*]. Ademas, ya estamos en condiciones de demarcar aqui una relacion de posesion en PfR[S.sup.****], que es distinta de la inherencia que encontramos en la relacion PaR[S.sup.*]. Una Pf es parte de una sustancia en cuanto que el individuo de este tipo posee, por ejemplo, una mano o una cabeza como parte de su cuerpo (cfr. 15, 15b2). Si no establecieramos esta distincion entre Pa y P f, nos veriamos obligados a sostener que las Pf no son sustancias; pero Aristoteles toma estas ultimas partes como sustancias dentro de su primer modelo ontologico (7, 8a13-21, b15-21; tambien Metaph. V 8, 1017b10-13; VII 2, 1028b9-10; 16, 1040b6-8). Las Pf deben no ser-en un sujeto para ser sustancias, tal como lo indica Categorias 5, 3a7-8, mediante el establecimiento del teorema segun el cual es comun a toda sustancia no ser-en un sujeto. En efecto, si las Pf son sustancias, como lo admite 3a29-31, no deben ser-en un sujeto ni constituyen propiedades inherentes o accidentes.

De (3) puede inferirse una ulterior aclaracion acerca del estatus de x qua [S.sup.*] de propiedades tipo a. He acentuado que lo que significa para x ser un S en R1 no es exactamente lo mismo que lo que significa para x ser un [S.sup.*] en R2.

(6) En R1 se toma a x como una instancia (individuo) de una especie (universal) definida por el enunciado que da el 'que es' de x en la relacion "F se dice-de x"; luego x es S en R1 porque (i) x esta especificamente determinado por F (2, 1a20-22), y (ii) x no se dice-de ningun otro S (1b3-6). (17)

(7) En R2, x es [S.sup.*] no en virtud de ser definido por a (x no constituye una instancia particular de aquello que se le atribuye (a) en la relacion ser-en), sino que x es [S.sup.*] de a por el hecho de que propiedades tipo a siempre y necesariamente son-en un sujeto. (18)

Con esto debe asumirse para las Categorias cierta marcada multivocidad en el significado de hypokeimenon, tal como he tratado de senalarlo mediante las aplicaciones de asteriscos a la funcion general del sujeto. Pero tambien deberia notarse que los distintos tipos de sujetos se articulan sobre la base de la prioridad logica y ontologica de un sujeto fundamental, funcion que en la metafisica de las Categorias es desempenada unicamente por las sustancias individuales. En R2 tambien se reconoce una prioridad, como lo mostraba (([[3.sup.*]])-([3.sup.***])), ya que alli el sujeto ultimo que hacia posible las inherencias derivadas era x qua [S.sup.*] en la relacion aRx (ser-[en.sub.0]). Pero distingamos, entonces, las dos diferentes funciones fundamentales que puede asumir un individuo sustancial en calidad de sujeto:

(8) (i) En R1, el hypokeimenon constituye una instancia particular determinada por un sortal en funcion especificadora e identificadora (F);

(ii) x es Pc de F;

(iii) x es necesariamente F;

(iv) x es especificamente uno y el mismo F;

(v) x es individual (numericamente uno).

(9) (i) En R2, el hypokeimenon constituye el sujeto del cual a se enuncia sin definirlo, i.e. a no funciona como un sortal especificador ni individualizador con respecto a x;

(ii) a es un atributo de x;

(iii) x es contingentemente a;

(iv) x puede admitir multiples propiedades distintas (a, b, c, ...) e, incluso, contrarias (a [disyuncion] [sin correspondecia] a) sin que ello produzca un cambio en su identidad ni en su unidad.

(9) no establece ninguna condicion para que en R2 se admitan como [S.sup.*] unicamente individuos (cfr. los pares R2a y R23).

A partir de aqui puede precisarse algo mas la contingencia en R2:19

(10) (i) Si a es-en x como en un [S.sup.*], entonces puede haber instancias xi para las cuales no vale a es-en x, en cuanto ser-x no presupone tener a;

(ii) dado que x sigue siendo determinable como S (x qua F) teniendo o no teniendo a, a no determina la identidad ni la unidad especifica de x; o sea, lo que es necesariamente x;

(iii) por tanto, las propiedades que son diferentes de las determinaciones que necesariamente pertenecen a x son propiedades contingentes.

Categorias 3, 2a27-31, establece, ademas, la predicacion del nombre de a ('a') a x en R2 como una explicacion de la clase de predicacion que tiene lugar en R2:

(11) Si a es-en x como en un [S.sup.*], entonces a se predica nominalmente de x.

(11) precisa el tipo de relacion que encontramos en a es-en x. Esta relacion puede denominarse atribucion. La atribucion (R2) se distingue de la predicacion (R1) en que la definicion del predicado gramatical se aplica al sujeto unicamente en la predicacion, mientras que en la atribucion, si bien 'a' se dice de x, las determinaciones esenciales del atributo (a) no se dicen-del sujeto. De esta manera, Aristoteles trata de explicar enunciados como "Socrates es blanco", sosteniendo que blanco no se predica de Socrates (5, 2a27-29). Aristoteles admite que en algunos casos solo el nombre del atributo ('a') puede atribuirse al sujeto, pero de ninguna manera la definicion de aquel (2a29-31); asi, no hay margen para confundir esta forma de enunciacion con la predicacion estricta decir-de. (20)

Pero hay otra clase de sujeto y de relacion atributiva que no debemos confundir ni con R2 ni con R1. La relacion predicativa a la que ahora me refiero aparece en Car. 6, 5a38-b10, aunque aqui voy a tomar en cuenta especialmente la formulacion de la misma en los Segundos Analiticos (APo.) I 22, 82b37-83a35, donde Aristoteles distingue sujeto gramatical de sujeto logico (83a5-7), recurriendo a que, en enunciados como "lo blanco es madera", el sujeto gramatical no designa aquello en virtud de cuya caracteristica propia se predica lo que se dice de el en el lugar del predicado. Esta aclaracion le permite a Aristoteles explicar (83a7-9) que la relacion entre el sujeto (21) y el predicado gramaticales es accidental (cfr. hoi symbebeke leukoi einai xylon, 83a5-6), donde "a es accidentalmente b" se opone a "x es por si mismo F" (i.e. "x qua S es F").

Esta distincion no debe confundirse, tal como Aristoteles lo subraya alli mismo (83a9-14), con una diferenciacion entre enunciados donde se predica del sujeto un accidente, sin que el sujeto gramatical sea accidentalmente sujeto (o sea, enunciados de la forma "x tiene a/A", donde x funciona como [S.sup.*]). En enunciados donde el sujeto gramatical coincide con el sujeto logico, del sujeto pueden decirse predicados esenciales ("Socrates es hombre") o accidentales ("Socrates es culto", "la madera es blanca"). En resumen, una cosa es (i) introducir en un enunciado una propiedad accidental como sujeto gramatical (a es accidentalmente sujeto) y otra es (ii) admitir que x sea sujeto genuino (logico) de una propiedad accidental con la cual se halla en una relacion no fundada en la propia caracteristica definitoria del sujeto.

En el enunciado "lo blanco es madera" no es en virtud de la cualidad de blanco que algo es una madera. En efecto, debe decirse que algo blanco es accidentalmente de madera, por cuanto, como sujeto de la determinacion madera, esa cosa blanca no tiene tal caracteristica (ser de madera) en virtud de ser blanca. Entonces, puesto que 'lo blanco' no es el sujeto logico del predicado ('madera'), puede explicarse que algo blanco sea accidentalmente de madera. Si antes he distinguido, siguiendo la jerga de Alan Code, entre ser y tener para R1 y R2, ahora deberia introducir una ulterior categorizacion para este 'es' accidental, donde una propiedad contingente es accidentalmente sujeto ([S.sup.*****]). Podemos identificar esta relacion predicativa mediante la notacion acontecer:

(12) a es accidentalmente sujeto de b si le acontece a a ser [S.sup.*****] de b.

Y deberiamos clarificar la relacion acontecer sosteniendo que

(13) a a le acontece ser [S.sup.*****] de b si (i) a es A y b es B (donde A [desigual a] B)

(ii) x tiene a y x tiene b;

(iii) b se dice de a solo en virtud de (ii).

Sobre esta base puede entenderse que a continuacion (83a14-35) Aristoteles estipule que kategorein se da propiamente en el caso en que coinciden el sujeto gramatical y el logico ("x es (es) F", "x es (tiene) a"); en esos casos encontramos, entonces, una predicacion sin mas (kategorein haplos, 83a16). En cambio, una predicacion de la forma "a es b" es una predicacion accidental o es accidentalmente una predicacion (kata symbebekos de kategorein, 83a16-17), es decir, no es una genuina predicacion, sino un caso en el cual tanto el sujeto como el predicado no son sujeto y predicado por la relacion que guardan entre si. En la predicacion accidental, el predicado califica solo de una manera aparente o incidental al sujeto gramatical. A esta determinacion aparente se opone una determinacion genuina, cuyas variantes son una predicacion esencial y otra accidental. Aristoteles restringe al ambito de las dos clases de predicacion genuina las proposiciones que entran en las demostraciones (83a20-21) y sostiene que, en tales casos (cfr. 83a21-22, 24-25), una cosa se predica de otra (hen kath' henos kategorethei, 83a22-23, b17-18). (22) En resumen:

(14) a es un sujeto accidental si b se predica accidentalmente de a.

Volviendo a la consideracion de las dos principales formas predicativas que constituyen la base de la teoria de las Categorias y en correspondencia con el doble sentido de 'hypokeimenon' en esas dos relaciones predicativas (R1 y R2), cabe establecer, al menos, una distincion en la nocion de 'individuo' entre x en R1 y a (tis grammatike, ti leukon) en algunas de las R2. La individualidad de x se explica en terminos de indivisibilidad, en cambio, la de algunos a no debe poder explicarse en los mismos terminos si es el caso que R2 no es equiparable a R1. Tanto R[2.sub.1] como R[2.sub.4] no establecen una predicacion especificadora que permita tomar a x como un individuo (numericamente indivisible) en cuanto instancia de F. Sin embargo, los individuos no sustanciales --que distinguire mediante la notacion [a.sup.*] para destacar que no se hace mencion meramente a una propiedad indivisible, sino ademas numericamente una-- se definen en cuanto individuos, por un lado, como instancias particulares de un universal (cfr. Cat. 2, 1b1-2), es decir, comparten un rasgo de la individualidad que se atribuyo a los individuos sustanciales, tal es: la indivisibilidad. En efecto, Aristoteles se refiere (cfr. 2, 1b6--7) conjuntamente a los individuos sustanciales y no sustanciales cuando especifica la condicion de indivisibilidad (a traves del requisito de no-predicacion) que le corresponde a ambas clases de entidades ya distinguidas mas arriba. Pero Aristoteles sostiene que hay individuos en sentido fuerte o estricto, y que tales son los individuos sustanciales. Un indicio linguistico de esto se encuentra en el uso de haplos en 1b6, pues frente a ese sentido estricto de 'individuo', que demarca entidades que no solo no se dicen-de, sino que, ademas, tampoco son-en --o sea, cosas que son sujetos genuinos y basicos--, Aristoteles parece sugerir, a continuacion (1b7-8) --mediante una proposicion adversativa referida a lo que sostiene el enunciado precedido por haplos-- que hay cosas que pueden ser individuales incluso siendo inherentes en otras entidades. (23) Me parece suficientemente tangible que Aristoteles esta tratando aqui de demarcar una clase diferente de individuos, los individuos accidentales, dentro de las entidades individuales. Analogamente, deberia ser claro que esta segunda clase no cumple con uno de los dos requisitos con que si cumple la primera (ya que x no solo no se dice-de ninguna otra cosa como de un sujeto, sino que tampoco es-en otra cosa como en un sujeto, cfr. 1b3-6), pues los [a.sup.*] son individuos a pesar de ser-en.

Esta ultima tesis presenta algunas dificultades en cuanto a la interpretacion del texto, pues el "nada impide" aristotelico (1b8), que califica con una especie de advertencia y concesion en este contexto argumentativo la individualidad de las entidades no sustanciales, no explica con claridad los siguientes hechos:

(i) si el que algunas entidades no sustanciales sean individuales constituye un rasgo que ellas poseen a pesar de ser inherentes --como lo he sugerido al final del parrafo anterior--, o

(ii) si ellas son individuales prescindiendo del hecho de que son inherentes.

Pero tambien, apelando a ciertas intuiciones plausibles, podria conjeturarse --y en la extensa discusion critica acerca de los individuos no sustanciales se lo ha hecho-- una tercera variante --para la que, empero, este pasaje no ofrece mayor sustento--, segun la cual

(iii) la individualidad caracteristica de los particulares no sustanciales reside no solo en su indivisibilidad especifica, sino en el hecho de que son propiedades indivisibles que pertenecen a individuos sustanciales segun el modo de la inherencia. Asi, tales propiedades indivisibles serian particulares solo en virtud de ser inherentes en individuos sustanciales.

Esta cuestion parece dificilmente resoluble apelando al escueto texto aristotelico.24 En este escrito no voy a discutir expresamente, como ya senale, el concepto de individuo y la cuestion de los accidentes particulares dentro de las Categorias. Pero mi tesis se inclina a explicar la opcion (i) en terminos de (iii), o sea, desfavorezco la inseparabilidad debil que sustentaria la opcion (ii), ya que, de otra manera, Aristoteles se veria privado de herramientas para distinguir entre la especie indivisible del color gris acero y el gris acero particular de mi reloj, por un lado, y el gris acero de mi reloj y el gris acero identico de mi auto, por el otro, como colores numericamente diferentes de la misma especie cromatica.

Dejando de lado ahora este obstaculo, y para dar un cierre provisional a este topico antes de volver a abordarlo al final de este articulo, quiero subrayar que los particulares no sustanciales presentan un rasgo distintivo elemental frente a las sustancias en general, ya que los particulares no sustanciales son-en sustancias individuales (cfr. 2, 1a25-26, a27-28). El punto relevante para determinar el caracter de la individualidad de lo que creo constituye, para Aristoteles, una genuina segunda clase de individuos --los cuales, empero, y por el mismo hecho de su inherencia recien subrayado, no pueden ser los sujetos basicos de esta metafisica-- reside en el hecho de que los particulares no sustanciales existen como instancias especificamente determinadas de manera completa necesariamente en otros individuos, mientras que en el caso de las sustancias individuales su propia determinacion completa va acompanada de su no-inherencia. La tesis de Aristoteles es que los individuos que constituyen el pilar fundamental de su ontologia son ultimos o basicos tanto porque son especificamente indivisibles, como por el hecho de que no dependen de otro sujeto para existir.

Pero los accidentes conjugan en su propia explicacion dentro del modelo de las Categorias una insercion en la teoria de la predicacion y en la distincion semantica introducida en el capitulo primero. Veamos, entonces, cual es la fundamentacion completa de los accidentes aristotelicos.

3. Predicados, paronimos y accidentes

Russell Dancy (25) abordo la distincion aristotelica entre enunciados donde (i) se predica la especie del sujeto en cuestion, y otros donde (ii) se predica del mismo sujeto algo meramente accidental, tratando de aclarar la diferencia entre el predicado de "Socrates es gramatico" (Car. 5, 3a4-5) y el sujeto de "la gramatica es un (una especie de) conocimiento" (2, 1b23). Equiparar el predicado del primer enunciado al sujeto del segundo arroja la absurda proposicion "Socrates es (un) (una especie de) conocimiento". Dancy llama la atencion sobre 5, 2b29-3a6 (cfr. 3a3-5), donde Aristoteles afirma que items como 'corre', 'blanco', 'gramatico' y otros del mismo tipo se predican (kategoreisthai, 3a4) de las sustancias primeras y segundas --de estas ultimas se predican aquellos items no sustanciales, en tanto que las sustancias segundas se predican de las primeras mostrando (deloi, 2631) las sustancias primeras, como tales (2b29-31)--. Este pasaje se propone distinguir --apoyandose en otros anteriores con el objetivo de explicar la diferenciacion que alli se introduce-- una predicacion esencial (apodidoi ti estin, 2b32) de otra accidental (allotrios estai apodedokos, 2b35) para establecer un criterio --aplicable a la predicacion esencial-- que nos permita demarcar cuales items son sustanciales aparte de las sustancias individuales (cfr. 2629-30). Asi, la nocion de kategoreitai o legetai no puede ser la misma cuando relaciona, en un caso, una propiedad esencial con un sujeto, y cuando, en otro caso, relaciona una propiedad accidental con un sujeto.

Para dar cuenta de que tanto 'hombre' como 'blanco' se predican de Socrates, a pesar de la diferencia logica irrebasable que existe entre ambos predicados, Dancy cree estar obligado a asumir que 'predicado de' no significa lo mismo que 'dicho de' --lo que es correcto--, y, ademas, que 'predicado de' "debe ser una relacion mas general que incorpora tanto a 'ser dicho de' cuanto a 'ser en'". (26) Esta ultima conclusion no se sostiene a partir del texto comentado por el autor ni a partir de otros de las Categorias. Me inclino a pensar que Aristoteles asume legetai con un caracter casi no terminologico y, en cambio, usa kategoreitai, en ocasiones, con una carga terminologica, la cual, empero, no siempre alcanza para distinguir R1 de R2. Al respecto, es ilustrativo el pasaje de 3, 1b10-12, que usa ambos verbos para explicar la transitividad en la aplicacion de un predicado. En 5, 2a27-34, Aristoteles usa kategoreitai y kategoreisthai para sostener que de las cosas que son-en un sujeto la definicion no se predica del sujeto; ademas, se sirve del mismo verbo para decir que el nombre si puede predicarse del sujeto. En 2a32 usa legetai para sostener que un color --que es-en un sujeto-- se dice del sujeto; esto constituye una afirmacion parentetica llamada a explicar algo que ya vimos: solo el nombre se predica (cfr. 2a31-32, kategoreitai) del sujeto, sin que la definicion de la cosa nombrada se predique del mismo (kategorethesetai, 2a33-34). En cualquier caso, me parece evidente que Aristoteles admite y trata de explicar que 'gramatico' se dice/predica de Socrates, sin que esto implique que dicha relacion deba subsumirse bajo R1. En R2 encontramos, entonces, una predicacion nominal.

En relacion con esto ultimo, Dancy sostiene (27) que Aristoteles toma como una prueba de la correccion de la definicion el hecho de que el enunciado que da la definicion de algo pueda sustituir siempre salva veritate al nombre de la cosa (cfr. Top. VI 1, 139a25-27, a36-b3; 5, 142b30-35; VII 5, 154a34-b1). Esto indica que el estagirita no admite que si F se dice de x en el sentido de R1, la definicion de F no se predique de x. Por ello, Aristoteles no pudo estar admitiendo en las Categorias que "Socrates es gramatico" representa una predicacion en el sentido de R1.

La teoria de los accidentes se elabora en las Categorias recurriendo a la nocion semantica de paronimia, asi como en la otra relacion fundamental --R1-- el item predicado, o sea, la esencia o un componente esencial de algo, se aclara apelando a la sinonimia. (28) La nocion de paronimia se introduce en 1, 1a12-15. Una formulacion de la paronimia puede ser la siguiente:

(15) a es paronimo si (i) a obtiene su denominacion ('a') a partir de algo A, de cuyo nombre ('A') difiere en la forma gramatical (en la desinencia) ya que 'a' es una forma adjetivada que se deriva del sustantivo 'A';

(ii) pero la definicion de un paronimo es la misma que la del nombre correspondiente a su entidad de origen.

Destaquemos ahora algunos aspectos generales de la paronimia. Como lo expresa (15), un paronimo implica una dependencia con respecto a la entidad de la que obtiene su denominacion (apo tinos pragmatos). Esa dependencia nominal refleja la dependencia existente entre los items designados por el paronimo y el sustantivo abstracto. La paronimia da cuenta de una vinculacion no de dos cosas con un nombre y su definicion, como se da en los extremos representados por la sinonimia y la homonimia, pues la paronimia esta constituida por una unica relacion de derivacion entre dos cosas expresadas por sus respectivos nombres. En cambio, tenemos un caso de homonimos cuando dos cosas diferentes en cuanto a su definicion guardan sendas relaciones diversas con un nombre. Dos cosas son sinonimas, por otro lado, cuando cada una de ellas guarda una misma relacion con la estructura (ousia) que define a ambas. (29) Pero paronima se dice primero la entidad derivada y luego su propio nombre. Entonces, la homonimia y la sinonimia implican, respectivamente, un significado diferente y un mismo significado asociado a los terminos involucrados en tales relaciones; en la paronimia, el significado del paronimo proviene del termino de origen. Esto deberia servir para afirmar que la paronimia no constituye una categoria gramatical, sino semantica, en cuanto que --asemejandose en esto a las otras dos nociones semanticas-- ella establece una relacion entre entidades sobre la base logica del significado, aun cuando es cierto que la derivacion nominal que caracteriza a los paronimos (paterno < padre) responde a un esquema gramatical.

Aristoteles se sirve de los paronimos a fin de aclarar a que categoria pertenece cierta entidad, es decir, que significado categorial corresponde a un adjetivo derivado; y halla que tanto este como lo designado por el nombre abstracto de origen deben subordinarse bajo la misma categoria o clase de entidades. Por ejemplo, el gramatico y la gramatica son ambos cualidades.

Como lo senalo Simplicio, (30) la paronimia es, a diferencia de la sinonimia y la homonimia, una relacion asimetrica; o sea, si graficamos con P la relacion paronima, vale que si aPb, entonces [sin correspondencia] bPa.

Los dos ultimos comentadores de las Categorias coinciden basicamente en una opinion bastante difundida, segun la cual la paronimia no desempena un papel relevante en la primera teoria metafisica de Aristoteles. (31) Pero, contrariamente a esto, la nocion del paronimo le permite a Aristoteles abordar explicativamente los accidentes. 'El blanco' designa el sujeto que tiene la propiedad cuyo nombre es 'blancura', de la cual el adjetivo 'blanco' se deriva; una cosa se denomina 'blanca' en virtud del hecho de ser portadora de esa propiedad. Pero la definicion del adjetivo 'blanco', que es la misma que la de 'blancura', no se aplica al sujeto en cuanto portador de esa propiedad. Aristoteles intenta explicar esta relacion entre el sujeto y la clase especial de propiedades a la cual pertenece 'blanco' recurriendo a lo que llamo aqui predicacion nominal, que intenta clarificar la nocion de accidente. La primera metafisica de Aristoteles permanece ajena a otra serie de problemas que se avizoran ya con este planteamiento de la paronimia. Me refiero a la cuestion de la clase de entidad que es un sujeto tomado en conjunto con su accidente; una entidad a la que no cabe aplicar la definicion del accidente. Toda la problematica de los compuestos accidentales resulta en gran medida ajena al tratamiento de las sustancias y los accidentes que se hace en las Categorias. Sin embargo, es interesante que un aspecto central de los compuestos accidentales, el de su definicion e identidad, se suscita por la denominacion paronima que cabe a un sujeto en cuanto portador de un accidente (cfr. 8, 10a30-32), pues el compuesto accidental 'el blanco' incorpora una combinacion de un sujeto y un accidente sin que su propia identidad se equipare a ninguno de sus componentes y sin que pueda definirse esa clase de compuesto prescindiendo del anadido de nociones que no guardan entre si cierta relacion de inclusion. Con esto ultimo hago alusion a esa clase de relacion segun la cual la entidad definida no incluye cosas diferentes en su propio enunciado. Tal es parte de la cuestion que plantea el enunciado de los compuestos accidentales.

Asi, puede decirse que las cuestiones abiertas son dos: en primer lugar, si los compuestos accidentales representan entidades reconocibles con una unidad distinta de sus partes --lo que lleva a la necesidad de precisar que puede querer decir alli 'ser distinto de' y 'ser identico a', asi como a explicar la unidad de las entidades--; en segundo lugar, ?que clase de identidad podria corresponderle a esos compuestos en los cuales el sustantivo de la propiedad de origen ('blancura'), el adjetivo que nombra la propiedad inherente ('blanco') y el sujeto llamado segun su funcion de portar esa propiedad ('el blanco') no tienen el mismo significado, pero introducen una y la misma entidad? Tales son planteamientos contenidos en la teoria aristotelica de los accidentes y en el papel metafisico que desempena la paronimia, pero que Aristoteles suscita recien en Metaph. VII 4-6, cuando examina el vinculo que mantienen las entidades sustanciales con la esencia y la definicion, a partir de lo cual se genera la necesidad de clarificar de que cosas hay definicion con el objetivo de seleccionar un ambito de entidades primarias y sustanciales. Es evidente que tales planteamientos resultan ajenos a la posicion de las Categorias, donde la definicion se asume poco menos que como resultado de un procedimiento incontrovertido. Es por esto que Aristoteles acepta alli que hay definiciones por igual de dos clases de entidades que el distingue netamente en su ontologia: sustancias y accidentes. Su nocion de definicion en el contexto de las Categorias constituye un sobreentendido. Solo cuando Aristoteles observa que la definibilidad es un criterio y una condicion de las sustancias --un criterio asociado a la unidad metafisica de una cosa-- llega a suscitar el problema de la definicion de los compuestos accidentales y de los accidentes.

Como vimos, los sustantivos de que se derivan los paronimos son nombres de propiedad ('justicia', 'belleza', 'sabiduria', 'rojez', 'altura', etc.). Dancy (32) ha insistido acertadamente en que este analisis que vincula los paronimos al registro linguistico de la modificacion en la terminacion del sustantivo puede aplicarse tambien a casos como el de leukon (blanco), donde, en las expresiones linguisticas que tiene en cuenta Aristoteles, (33) no se registra una diferencia linguistica entre cualidad y calificado. (34) Lo relevante ahora es que el aspecto semantico del paronimo explica que entidades cuyos nombres son paronimos estan caracterizadas por una doble dependencia. La primera dependencia se expresa en el nombre de la entidad de proveniencia del paronimo correspondiente ('blancura', en el caso de 'blanco'); la segunda dependencia se expresa en la inflexion gramatical a que se somete el sustantivo abstracto ('blancura') para que solo entonces represente el nombre de un paronimo ('blanco'), de la propiedad de un sujeto. Asi, el paronimo guarda una doble relacion de dependencia: (i) con respecto a la propiedad abstracta y (ii) con respecto al sujeto portador de la propiedad.

Parte de la intuicion que aqui esta en juego consiste en que las propiedades abstractas accidentales solo pueden mantener una relacion con el sujeto en el que existen mediante una especificacion; por esta, las propiedades abstractas se convierten en algo determinado que solo en virtud de esa modificacion --registrada en la inflexion caracteristica del paronimo-puede existir en un sujeto; es decir, existir sin mas, ya que todo lo que existe y no es un sujeto genuino o una sustancia primera o bien es materialmente en un sujeto, o bien se dice-de un sujeto, o bien es-en un sujeto. Esta modificacion es obligatoria para la existencia de las propiedades abstractas accidentales, ya que ellas no existen por si mismas --como lo establece Aristoteles en general para todo aquello que en su existencia depende de un sujeto (cfr. Cat. 5, 2a34-35)--(35) ni, a diferencia de las propiedades abstractas sustanciales, dan la determinacion de lo que algo (un sujeto o sustancia primera) es. Esta ultima funcion de las sustancias segundas explica que su nombre no registre inflexion, ya que la caracteristica abstracta que expresa su propio significado (e.g. el significado del nombre 'hombre') constituye el rasgo peculiar con que Aristoteles entiende la determinacion de los individuos sustanciales dentro de su primer modelo ontologico. Ese es el rasgo que asegura la sinonimia estricta existente entre Socrates y hombre.

Por otro lado, dicho caracter de las sustancias segundas arroja como consecuencia que (i) Aristoteles toma la determinacion esencial (la determinacion que informa que es x) de los individuos sustanciales como identica a la clase de determinacion esencial correspondiente a entidades sustanciales abstractas --es decir, dos entidades de distinto tipo (primeras y segundas, en la terminologia aristotelica) poseen una misma clase de determinacion esencial, algo que no puede pasar por una tesis evidente--, y que (ii) la funcion determinativa que estan llamadas a desempenar las sustancias segundas este asumida ya en la misma determinacion bajo la cual se entiende x qua especificamente determinado bajo el sortal 'F'. (ii) pretende expresar que lo que es x, siendo ello mismo parte de x (una parte constitutiva de x) --pues x se toma siempre ya como algo (ti) determinado (tode)--, representa una determinacion que ya esta dada en la aprehension de x como F(x), ya que x resulta siempre ya aprehendido bajo la determinacion de un sortal en funcion identificadora. (36)

Retomando una buena idea de Barrington Jones, podriamos decir que lo que aporta la metafisica madura en este aspecto es una explicacion relativa a las condiciones bajo las cuales puede contarse como una unidad (esto es un F) cierta masa material dotada, entre otras, de la caracteristica de la persistencia, de tal manera que mediante esa operacion estamos en condiciones de identificar una cosa como (un) algo (ti) individual de tal clase (tode). Tales son cuestiones que el primer modelo ontologico aristotelico no fundamenta, pero con las que tiende a operar al usar terminos sortales (e.g. 'hombre') para individualizar objetos a los que toma ya como individuos. Este problema concerniente a la individuacion en relacion con terminos sortales o generales ('hombre', 'humanidad') se plantea para el caso de sortales usados en funcion identificadora; no, en cambio, en el de otros terminos generales (e.g. 'cultura'), cuya funcion no es identificar algo, sino describir caracteristicas de un objeto que no forman parte de su esencia ni determinan su identidad. Tales sortales llegan a individualizar ciertas caracteristicas de algo mediante su inflexion paronima, por la cual se describe, por ejemplo, el caracter de culto de Socrates. Pero, en ultima instancia, como sostengo en este trabajo, (37) la individualidad de ese caracter depende de la individualidad de su portador. Como consecuencia de ello, el aspecto individual de una propiedad tiene pleno sentido y contenido solo en cuanto dicha propiedad depende de la individualidad del sujeto. Asi, la individualidad del caracter de culto perteneciente a Socrates depende de ciertos rasgos individuales de su portador, rasgos que no se repiten necesariamente en otros portadores individuales a los que calificamos igualmente de cultos. Si el sujeto es individual, la cualidad particular existente no puede ser sino individual, en cuanto que solo existe en individuos, y su propia determinacion (su contabilidad) unicamente se alcanza a partir de su relacion con la individualidad de cada uno de sus portadores particulares. Esta ultima condicion, obviamente, no se da en el caso de sustancias abstractas que, por definicion, se dicen de una multiplicidad de individuos y no dependen de los rasgos individuales de ninguno de ellos en particular, ni en su propia existencia ni en el contenido semantico de su propia determinacion.

La determinacion y la definibilidad de las sustancias individuales no son un axioma del esencialismo aristotelico, que comienza a desarrollarse articulando las condiciones de esa "unidad sellada" que constituye, en el primer modelo ontologico, la estructura esencial F(x). En efecto, esta es una estructura susceptible de ser fundamentada, tal como lo demuestra el avance que, en ese sentido, realiza el segundo por sobre el primer modelo ontologico de Aristoteles, cuando el estagirita intenta explicar cuales son las condiciones que un sujeto debe satisfacer para admitir una determinacion esencial o para ser estrictamente identificable e individualizable, y lo hace apelando al desarrollo del modelo materia-forma, que sirve para dar cuenta de la tesis esencialista fundamental concerniente al rechazo de los meros particulares. Mediante dicha teoria se explica la estructura de lo que son las sustancias primeras de las Categorias.

El uso de infinitivos en 7, 6b11-14 (estar en decubito, estar erguido, estar sentado) para designar paronimos plantea algunas dificultades. Estoy de acuerdo con Dancy en la explicacion que da acerca del sentido ontologico que tiene ese uso de infinitivos. (38) Probablemente, Aristoteles usa alli infinitivos con el objetivo de distinguir entidades abstractas (universales sustanciales y no sustanciales) o independientes (individuos sustanciales) respecto de la clase de entidades que no comparte ninguna de esas dos caracteristicas, es decir, los particulares no sustanciales. El mismo pasaje deja en claro que Aristoteles cree adecuado explicar los accidentes particulares mediante la paronimia. Alli utiliza, entonces, el recurso de los infinitivos, entendiendo esta forma verbal no como intercambiable con los paronimos, sino como denominadores de un tipo de accidentes (las posiciones o theseis) que se representan gramaticalmente de manera adecuada mediante infinitivos, en la medida en que estos designan acciones que solo existen en cuanto son ejecutadas por un sujeto. Los infinitivos parecen encarnar la intencion de demarcar entidades que dependen del sujeto y son concretas o particulares. Este ultimo rasgo es lo que le da sentido a la apelacion a la paronimia que alli hace Aristoteles, pues los sustantivos que introdujo antes (el decubito (he anaklisis), el estar erguido (he stasis) y el estar sentado (he kathedra)) designan entidades que Aristoteles ya ha clasificado como dependientes. En efecto, como posiciones, todas se dicen en relacion con algo (6b12). Pero la relatividad que caracteriza a los infinitivos que designan paronimos no es meramente la que corresponde a los sustantivos abstractos asociados, como lo senala la contraposicion que Aristoteles establece al declarar que los infinitivos, como tales, no designan posiciones, sino que nombran algo que obtiene la denominacion del caso a partir de los nombres de posicion respectivos. Los infinitivos (to anakeklisthai, hestanai, kathesthai) y su explicacion como paronimos, en cuanto derivados de los sustantivos respectivos (paronymos de apo ton eiremenon theseon legetai, 6b13-14), son distinguidos de tales sustantivos por Aristoteles en virtud de que aquellos denominan las propiedades particulares que inhieren en un sujeto portador. La relatividad caracteristica de los paronimos tiene que ver con que tales expresiones sirven para describir al sujeto como portador de una propiedad; ellos no denominan primeramente la propiedad, sino al sujeto calificado por tal propiedad. Asi, este texto puede valorarse como una prueba mas a favor de la admision por parte de Aristoteles de accidentes individuales o particulares no sustanciales. (39) Pero aqui no es este el tema que me ocupa, sino la circunscripcion de la paronimia como una distincion semantica que le permite a Aristoteles explicar los accidentes y dar cuenta del modo en que existen en un sujeto las propiedades no sustanciales a traves de la modificacion que expresa linguisticamente esta clase de terminos. Entonces, podemos precisar la nocion de accidente a partir de la de paronimia:

(16) a es un accidente de x si (i) existe un A cuyo nombre es 'A';

(ii) 'a' es paronimo de 'A';

(iii) 'a' designa el particular [a.sup.*];

(iv) [a.sup.*] es-en x como en un [S.sup.*].

Dancy (40) remite a Cat. 11, 14a16-19 para apoyar su idea de que Aristoteles habla de paronimos --o de nombres de paronimos-- como designadores de entidades que existen en un sujeto y que no designan primeramente al sujeto ni la propiedad, sino al sujeto en su modo contingente de presentarse. Pero en ese pasaje Aristoteles usa nombres abstractos de contrarios (nososhygeia, leukotes-melania, dikaiosyne-adikia) para sostener que los contrarios siempre estan en el mismo genero, o en generos contrarios, o ellos mismos son generos (14a19-20, cfr. la explicacion en 14a20-2S); o sea que en dicho texto no aparecen paronimos como indicadores de entidades inherentes en un sujeto o en una sustancia. Sin embargo, la afirmacion de (16iv) esta asegurada por la tesis acerca de la inherencia de los accidentes, explicados en Cat. 2 mediante la predicacion ser-en. En cambio, 8, 8b25, 9a31-35, 9b23-24 --tambien aducidos por Dancy como pruebas documentales de su interpretacion-- permiten confirmar (16i-iv), pues Aristoteles sostiene que solo en virtud de que existen cosas calificadas puede aceptarse que existe una cualidad A. Solo hay cualidades en cuanto que existen cosas calificadas, y existen cosas calificadas en la medida en que las cualidades sufren la modificacion ontologica que linguisticamente expresan los paronimos. Las cosas calificadas (x-[a.sup.*]) tienen una denominacion proveniente del adjetivo abstracto (A), tal como lo explica Aristoteles considerando la semantica de los paronimos. Si bien es conducente considerar que el lenguaje platonico de la participacion de x en F o las expresiones asociadas --segun las cuales x es F en virtud de su participacion en la F-idad-- constituyen antecedentes de esta tesis, la metafisica aristotelica ejecuta una inversion de la relacion entre el particular y la propiedad segun la cual el particular se denomina de esta u otra manera. La paronimia desempena un papel central en esa inversion ontologica, pues permite explicar que solo mediante una adecuada modificacion ontologica las propiedades accidentales que especifican la altura, el color, etc., pueden entablar una relacion con el sujeto, siendo que, ademas, solo existen en virtud de esa relacion.

Ahora bien, si esta interpretacion es correcta, la tesis de los accidentes particulares es requerida por la teoria aristotelica de los accidentes, ya que la particularizacion de la propiedad A --i.e. la modificacion por la cual A no existe sino en cuanto que [a.sup.*] de x-- es lo que corresponde a la interpretacion que hace Aristoteles de la modificacion linguistica en el nombre de 'A' mediante el paronimo. Dicha particularizacion en la propiedad que pasa a tener un sujeto individual es requerida por la misma naturaleza individual de x. Esta vinculacion entre la paronimia y la asuncion de particulares no sustanciales no exige que los paronimos ('blanco', 'alto', etc.) expresen la individualidad mediante alguna forma linguistica adecuada (e.g. indexacion temporo-espacial). Los paronimos constituyen un recurso del lenguaje natural al que no se le puede exigir razonablemente que refleje con precision una teoria o una interpretacion de la ontologia mediante la que se los explica. Incluso en el nivel morfologico de los lenguajes naturales existen variadas dificultades con las expresiones paronimas, como Dancy lo senala acertadamente. (41) Pero tales dificultades no alteran la tesis de que los accidentes que existen en individuos sustanciales deben ser designados no mediante un adjetivo abstracto, sino solo mediante los paronimos respectivos. Esto implica cierta particularizacion de la propiedad (el blanco de Socrates, la sabiduria de Platon, la altura de Callas, etc.) que no puede equipararse a la especificacion del genero, ya que aqui se trata de la inherencia de las propiedades que expresa la paronimia.

La distincion aqui sugerida entre (i) particularizacion de A --entendida en terminos de un accidente individual ([a.sup.*]) inherente en sentido fuerte, uno de cuyos rasgos reside en la irrepetibilidad-- y (ii) especificacion ultima de A --tomada como una propiedad inherente cuya individualidad, entendida en terminos de indivisibilidad, no implica su unidad numerica ni su dependencia estricta de un unico sujeto sustancial, numericamente uno el mismo-- va en sentido contrario a la heterodoxa lectura de Owen. Como ya mencione, este autor sostuvo que los accidentes particulares son tales meramente en cuanto que estan especificamente determinados, lo que no excluye que un mismo matiz de verde o una misma magnitud o cierta relacion o cierto conocimiento gramatical se presenten en multiples sujetos numericamente diferentes. Pero Owen no distingue (i) la inherencia de un accidente universal (e.g. color) respecto de (ii) la inherencia de un accidente particular (este rojo), al sostener que la particularidad de un accidente (solo) involucra que este no se predica de un sujeto. (42) Esta interpretacion deja sin ninguna explicacion la particularidad de los accidentes no universales. Si Aristoteles sostuviera una tesis como la que Owen le atribuye, su distincion entre color, rojo y el rojo de esta manzana seria excesiva e implausiblemente delgada e insolvente.

Sin embargo, Owen (43) cree que la identidad especifica de los accidentes incluye la unidad numerica; pero con ello establece una relacion peculiar entre identidad de accidentes y sustancias, suponiendo dos nociones diferentes de identidad. Es evidente que la identidad especifica que existe entre Socrates y Calias no prescribe asumir que ambos son numericamente uno y el mismo. ?Como hay que entender la singularidad de las propiedades no sustanciales en relacion con su inherencia en un sujeto sustancial numericamente uno? Ademas, si aceptamos que hay accidentes individuales, ?nos comprometemos con una erronea objetualizacion de las propiedades, en cuanto que con aquella aceptacion estariamos admitiendo para la identidad de las propiedades criterios de identificacion propios de lo que Aristoteles llama sustancias y actualmente solemos denominar objetos? ?Cuales son los criterios de identidad validos para objetos y cuales los aplicables a propiedades que nos salvaguardan de incurrir en errores categoriales? ?Como contamos objetos, y como lo hacemos con propiedades? Estas son las cuestiones que, a mi juicio, pueden permitirnos plantear con mayor claridad el problema de la interpretacion de los particulares no sustanciales aristotelicos. En lo que resta de este articulo intentare perfilar una respuesta a los interrogantes anteriores.

4. Dependencia ontologica, inseparabilidad e individualidad de los accidentes

Para empezar, no habria que perder de vista que la paronimia da cuenta de la dependencia caracteristica de las entidades no sustanciales; una relacion que no puede confundirse --en contra de lo que sugiere Owen-- (44) con el vinculo intrinseco a la misma naturaleza peculiar de los relativos (cfr. Cat. 7, 8a34-b15). En efecto, la inclusion del sujeto determinado --en el cual inhiere un accidente particular-- en la determinacion completa de un accidente particular no equivale a que la naturaleza de ese accidente no sea otra cosa que la relacion que mantiene con el sujeto, como es el caso de los relativos (8a39-b1), y menos que el sujeto sustancial se relacione con sus accidentes como si fuese relativo a ellos, tal como lo requiere la logica reciproca de los relativos. Asi, resulta adecuada la critica de Allen, (45) que senala una distincion, descuidada por Owen, entre depender de y ser relativo a. Esta distincion restituye a los accidentes, incluidos los particulares, su propia determinacion especifica proveniente del hecho de que son instancias de una especie de color (o especies de un color), de una especie de cantidad (o especies de una cantidad) e incluso instancias de una clase de relacion (o especies de una relacion), por lo cual los accidentes poseen una determinacion especifica expresable en su definicion. Tal es la clase de determinacion independiente propia de cualquier accidente, considerando un accidente bajo su determinacion especifica, lo que hace que un accidente sea algo por si mismo y, por tanto, distinto de un relativo, ya que la identidad de un relativo consiste en su relacion con otra cosa. Asi, la advertencia de Owen no nos impide seguir sosteniendo la particularidad de los accidentes, tal como esta se halla sugerida en la interpretacion que he propuesto de la paronimia, ni nos lleva a despojar a los accidentes de su caracter ontologico intrinsecamente dependiente, en cuanto que son-en una sustancia. En sintesis, la particularizacion de una propiedad accidental mantiene la identidad especifica de dicha propiedad sin que ello implique dos extremos opuestos: por un lado, abolir la dependencia propia de las entidades que son-en, y, por el otro, convertir la dependencia caracteristica de un accidente individual en la peculiar de los relativos.

Aristoteles usa, entonces, su nocion de paronimia para aclarar tambien el modo de existencia de los accidentes. Esto puede confirmarlo un texto como el de Topicos II 2, 109b4-12. Alli, Aristoteles pretende aclarar que en un enunciado como "(un) blanco es(ta) coloreado" no se atribuye el genero color al color particular blanco, pues quien formula ese enunciado articula morfologicamente el predicado mediante un paronimo. Si, en cambio, el predicado estuviese representado por el termino 'color' (chroma), entonces se trataria de un enunciado en el que se predicaria sinonimamente del sujeto el contenido conceptual del predicado (cfr. 109b5-6). Aristoteles explica a continuacion, teniendo en cuenta la doctrina de los predicables, que coloreado tampoco puede clasificarse como una definicion o un propio de blanco, ya que cualquiera de estos dos ultimos tipos de predicado se dicen de una cosa determinada y de ninguna otra especificamente diferente, mientras que coloreado se atribuye igualmente a cosas diferentes, como a una madera, a una piedra, a un hombre o a un caballo (109b11-12). Salta a la vista que Aristoteles interpreta el paronimo como una morfologia que se usa para designar un accidente de un sujeto (cfr. 4, 111a33-b11); el paronimo no es un nombre (un sustantivo) que se atribuye al sujeto, sino una expresion que sirve para designar la modificacion en la presentacion de un objeto cuyo nucleo de determinacion --aquello que se delimita mediante la predicacion sinonima de terminos como 'hombre' en "Socrates es un hombre"-- permanece inalterable tras esa modificacion.

Esto permite entender que la dependencia respecto del sujeto que entranan las entidades designadas mediante paronimos es muy fuerte o, estrictamente, de otro tipo en comparacion con la que Aristoteles admite para las sustancias segundas, (46) ya que los paronimos designan, en realidad, no una cosa aparte del portador, sino el portador modificado accidentalmente. Esto implica tambien que lo que es-en un sujeto, en cuanto que se halla presente actualmente en el, o sea, en cuanto que constituye una modificacion (contingente) en la presentacion del sujeto, no puede existir separado de ese sujeto, ya que tal modificacion es parte de la manera en que se presenta el sujeto particular. (47) Para las cosas que se dicen-de un sujeto puede haber, en principio, mas de un sujeto, de tal manera que no dependen de un unico y determinado ejemplar de la clase para existir; en cambio, las cosas que son-en dependen de un unico sujeto particular y no pueden existir aparte de el, ni existir en cualquier sujeto numericamente diferente de aquel en el cual existen, ya que los accidentes no guardan con su sujeto una relacion universal. Esto no entrana ese error categorial por el cual asociamos la identidad de una propiedad a su irrepetibilidad, error en el que se incurre aplicando a propiedades un criterio de identidad peculiar de objetos. La tesis de Aristoteles es que la inseparabilidad fuerte de un accidente particular --proveniente de la misma inherencia-- implica su irrepetibilidad; y esto no contradice que el accidente que se presenta en sujetos numericamente diferentes sea el mismo, aunque no puede ser uno y el mismo. (48)

Retomando el ejemplo de los Topicos, 'coloreado' designa el mismo sujeto que 'blanco' como entidad-soporte, pero con una modificacion accidental diferente: es una cosa --que puede ser de distinto tipo, pues la predicacion accidental no restringe la correlacion entre sustrato y propiedad a la pertenencia de ambos a una misma especie o a un mismo genero-- blanca la que aparece coloreada puesto que tiene (un) colon El paronimo designa, asi, un compuesto accidental cuyos elementos son el sujeto mas su accidente, y un compuesto accidental se entiende como la presentacion de un objeto en su modificacion contingente. Cuando, para recoger el ejemplo de Dancy, (49) un quimico en el laboratorio le indica a su colega que inspeccione una materia bajo el microscopio y le informa que la cosa en que esta interesado es coloreada, ni el colega precisa conocer la morfologia y hacer alguna conjetura acerca de la estructura molecular de la cosa que busca quien da esa indicacion, ni quien da esa indicacion supone que quien observa a traves del microscopio conoce dicha morfologia o tiene una idea cierta y pormenorizada acerca de la presentacion general del material observado (lo que conllevaria conocer otras propiedades del mismo, eventualmente tan vagas para la clasificacion como puede ser el color por si mismo). Para que se genere una respuesta adecuada a las expectativas del jefe de laboratorio de parte de su asistente es suficiente con que este --sin sobrecargar con ello ontologicamente su praxis con una teoria de los accidentes-- reaccione adecuadamente ante la percepcion de algo coloreado bajo el microscopio senalando, es decir, individualizando una cosa coloreada que puede ser la que buscaba su colega. El ejemplo es bastante ductil como para mostrar que una indicacion dada mediante un paronimo no presupone el conocimiento o la determinacion de la estructura de algo --que es lo coloreado que busca el jefe de laboratorio puede resultar, tras el descubrimiento de algo coloreado bajo el microscopio, todavia completamente incierto para uno y otro colega (cfr. Cat. 5, 2b32-37)-- ni el hallazgo de una cosa coloreada ofrece necesariamente una respuesta directa o suficiente acerca de esa estructura. Mas bien, enunciados que incluyen paronimos en el lugar del predicado tienen un contenido semantico que parece apropiadamente aclarado por la idea aristotelica de los compuestos accidentales.

Tal vez la teoria completa de los compuestos accidentales requiere una base empirica mas amplia y, en tal sentido, aquellos enunciados, tomados por si mismos, resultan sobredeterminados por esta teoria. Sin embargo, Aristoteles no dispone unicamente de esos enunciados como base empirica de su teoria. (50) En efecto, esos enunciados designan la presentacion de algo de una determinada manera, sin vincular necesariamente y siempre tal presentacion con una determinada estructura de la cosa. Mediante la expresion "busco algo coloreado" puedo proponerme indicar al oyente, mas bien, como aparece algo de cierta manera que puede hacerlo individualizable --aunque un accidente no permite individualizar necesaria e infaliblemente un objeto--. (51)

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Se citan las obras de Aristoteles segun las ediciones de Oxford Classical Texts.

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Recibido el 6 de abril de 2005; aceptado el 25 de agosto de 2005.

* Deseo reconocer aqui las observaciones y sugerencias que el dictaminador de Dianoia hizo a una version anterior de este trabajo.

(1) Usare aqui las notaciones es (ser) y tiene (tener) para distinguir la predicacion esencial de la accidental, respectivamente, siguiendo con ello la jerga (y en buena medida tambien algunas sugerencias interpretativas) de Code (1986).

(2) Me refiero con esto a que los universales sustanciales merecen esa calificacion por el hecho de que dan el que es (ti estin) de un individuo sustancial (cfr., e.g., Cat. 5, 2b32), con lo cual surge la necesidad de distinguir entre una determinacion mas lejana o amplia y comun a muchos individuos de un mismo genero, y otra mas cercana y definida con respecto a un individuo. Por medio de esta ultima determinacion se da una precision mayor acerca de la estructura propia de un individuo, razon por la cual se diferencian especificamente dos individuos que comparten un mismo genero (267-17). Pero el vinculo entre genero-especie y la sustancia que concibe este primer modelo ontologico reside y se acaba en esa determinacion de la estructura de la segunda por medio de una forma que no es ni mas ni menos que la propiedad nombrada en un predicado esencial de un individuo.

(3) La fundamentacion de la incidencia que tienen las Pf en la constitucion de una sustancia, asi como la de la relacion que guardan las Pf con un cuerpo sustancial considerado como un todo persistente, son cosas que requieren distinguir entre el cambio de propiedades accidentales peculiares, en el cual persiste un sustrato perceptible (alteracion), por un lado, y el cambio que atane al sustrato sensible en lo que hace a la continuidad de este como sujeto identico, del cual forman parte las Pf (generacion-corrupcion). Aristoteles fundamenta esta distincion recien en De la generacion y la corrupcion (GC) I 4, la cual hace una contribucion importante a la discusion metafisica acerca de la identidad y la persistencia sustancial. De manera interesante, el primer modelo ontologico clasifica como el rasgo mas distintivo de las sustancias primeras su capacidad de admitir contrarios --lo que implica cierto cambio (cfr. Cat. 5, 4b2-4)-- pero persistiendo en su unidad e identidad (4a10-11), con lo cual en dicho modelo se intuye algo acerca de las diferentes condiciones de cambio que atanen a entidades sustanciales y accidentales. Sin embargo, esta posicion solo puede avanzar hacia una clarificacion de esa intuicion en la medida en que efectua un analisis hilemorfico de la sustancia primera, lo cual supone la introduccion de nuevos y diferentes criterios para hablar de sustancias con relacion a los vigentes en la primera metafisica de Aristoteles. Gill 1991, especialmente en los capitulos 2 y 3, destaco con precision la incidencia que tiene la teoria del cambio sustancial desarrollada en GC con respecto a la nueva teoria de la sustancia que formula la metafisica madura del estagirita.

(4) Aqui no entro a discutir el analisis que hace Aristoteles de la relacion entre un cuerpo vivo y un cadaver con las herramientas conceptuales del analisis hilemorfico de las entidades. M respecto, uno de los resultados de tal analisis, caracteristico de la metafisica madura del estagirita, es que el cadaver de un ser humano no es mas que homonimamente un hombre, ya que no esta organizado por la estructura que realiza un hombre vivo. El evaluador de este articulo llamo la atencion sobre este problema y cierta ambiguedad en la formulacion de la version anterior de este trabajo. Sobre el tema cfr. Ackrill 1972-1973; para una completa discusion de las relaciones entre alma y cuerpo en Aristoteles, cfr. Hartmann 1977, capitulo cuarto; y sobre la relacion materia-forma en general, cfr. Lewis 1991, pp. 143-261.

(5) Para una mejor explicacion de esto ultimo me veo obligado aqui a remitir a un articulo donde abordo particularmente este tema; cfr. Mie en prensa.

(6) Mediante la notacion [S.sup.*] distinguire la funcion de x como sujeto individual sustancial de un accidente, relacion donde se asume la plena determinacion esencial de x (como S de F). Posteriormente demarcare otras funciones de sujeto que admite Cat.; en lo inmediato, [S.sup.*] sirve para contraponer la funcion del sujeto de un accidente respecto de la funcion primaria del sujeto en la predicacion esencial (R1), que es lo que hace de x una sustancia primera y lo que delimita la clase de sujetos basicos en esta metafisica.

(7) En esta caracterizacion de la sinonimia, como tambien en las siguientes de las otras dos nociones semanticas introducidas por Cat. 1, acepto que Aristoteles clasifica primeramente cosas o items extralinguisticos, y que incluye expresiones del lenguaje solo en la medida en que contribuyen a abordar su objetivo primero, que es clasificar distintos tipos de significados de los terminos con que operamos ordinariamente al usar el lenguaje para hablar de cosas. Vease una defensa de esta lectura en Oehler 1997, pp. 205 s. Esta lectura evita algunos problemas en los que incurriria la sinonimia aristotelica. Es evidente que Aristoteles no pudo haber concebido nominalmente la sinonimia (Rs), es decir, a base del nombre (N), de tal manera que x seria sinonimo de y (x Rs y) si (x), (y), N, N(x) [contains] N(y). Si asi hubiera sido, Aristoteles deberia haber excluido que un particular sustancial (llamado, por ejemplo, Calias) y la clase a la que el mismo pertenece (hombre) pudieran ser sinonimos. Pero aunque Aristoteles no introduzca esta distincion entre miembros particulares y clase en su exposicion sobre semantica en Cat. 1, el toma posteriormente a un hombre particular (ho tis anthropos, atomon kai hen arithmoi, cfr. e.g. 2, 1b4, 1b6-7; 5, 2b26-28, 3b12) y al universal sustancial respectivo como sinonimos. Esto indica que Calias o Socrates son sinonimos entre si con respecto a hombre, no en cuanto a sus nombres, sino en cuanto a la definicion de la estructura (logos tes ousias, 1, 1a9-10) que ambos comparten con ese universal. Esta es una tesis aristotelica tan fundamental como que solo a base de ella se puede considerar a cierta clase de individuos como sustanciales, pues un hombre particular es ousia (cfr e.g. 5, 2b27) solo en virtud de que posee una y la misma estructura que define la especie correspondiente (ho anthropos, 2b25), de tal manera que a ambos --individuo sustancial y especie-- se aplica la misma definicion. En la predicacion esencial de forma gramatical normal, del sujeto se dice el logos y el onoma de las sustancias segundas, cfr. e.g. 3a17-20; "Pero de las sustancias segundas se predicara del sujeto tanto la definicion como el nombre" (3a17). Cosas que tienen no solo el nombre, sino tambien y particularmente la definicion en comun son sinonimas (1, 1a6-7). Esto anticipa la vinculacion entre R1 y sinonimia, que intentare explicar a continuacion. Sobre la formula ho kata tounoma logos tes ousias (algo asi como "el enunciado de la esencia correspondiente al nombre (de la cosa)") cfr. Oehler 1997, pp. 201 ss.

(8) Mas adelante, en (3), me ocupo en particular de los paronimos. Sobre las distinciones semanticas de Car. 1, cfr. Oehler 1997, pp. 189-212.

(9) Para aclarar un poco mas el caso de la sinonimia, cabe senalar que dicha relacion esta vigente entre (i) individuos (Socrates y Calias) con respecto a la estructura comun a ambos (hombre), entre (ii) especies (hombre y caballo) con respecto al genero (animal), pero tambien entre (iii) un individuo y su especie, en cuanto que (a) el nombre especifico que se aplica a Socrates es el nombre de la clase o especie de la cual ese individuo es miembro, y en cuanto que (b) la determinacion de lo que es para Socrates ser hombre es lo que define la especie. Asi, x qua F es sinonimo de F con relacion al N de ambos. Podemos entender mejor la relacion de la sinonimia (Rs) y aplicarla tambien a la relacion entre un individuo especificamente considerado y su especie si visualizamos esa relacion semantica a traves de la siguiente formalizacion:

(x),(y), x [desigual a] y, x Rs y si (i) x y y tienen el mismo N,

(ii) la determinacion de lo que es para x llamarse N es la misma de lo que es para y llamarse N, de tal manera que

(iii) x = [sub.D] Y

En (ii) se estipula el significado constante del nombre en las dos aplicaciones distintas que se hacen de el en N(x) y N(y). Para una discusion relativa a algunos problemas que podrian derivarse de predicar de la especie la propiedad que ella misma define y que se atribuye a sus miembros --una cuestion conocida en la literatura como el "argumento del tercer hombre"--, cfr. Lewis 1991, pp. 51 ss. Lewis propone que la salida aristotelica al tercer hombre reside en

(11) Devereux 1992, pp. 124 s., en cambio, toma Cat. 2, 1a25, como una glosa de 1a24.

(12) Cfr. Oehler 1997, p. 219.

(13) Cfr. Ackrill 1963, pp. 74 ss., p. 83; Lewis 1991, pp. 58 s.; Oehler 1997, pp. 219-227.

(14) Por ello, creo que la diferencia entre las propiedades no sustanciales particulares y generales que traza Owen --para quien solo las segundas se predican de un sujeto y las primeras se presentan en multiples sujetos-- no alcanza a explicar la peculiaridad de los particulares no sustanciales. Cfr. Owen 1965, pp. 98-101. Vuelvo a tratar la propuesta oweniana aqui infra. Sobre las soluciones opuestas de Ackrill y Owen, cfr. Jones 1972.

(15) Cfr. Duerlinger 1970, pp. 185 ss.; Allen 1969, p. 35.

(16) Sobre la ambigua posicion de las diferencias especificas, cfr. Ackrill 1963, pp. 85 ss.; Oehler 1997, p. 266; Simplicio 1907, p. 98, 6-9.

(17) (6ii) es de importancia capital en la nocion de sujeto individual ultimo de Cat.--i.e. no meramente el sujeto individual representado por un accidente particular (tis grammatike, ti leukon), que es sujeto de una determinacion generica que se dice-de el (e.g. ciencia, color); estos individuos no son sujetos ultimos, en cuanto que tienen, a su vez y necesariamente, un sujeto (S) en el que inhieren (Cat. 2, 1a25-28, 1b8-9)--. El registro linguistico de esta posicion fundamental de los sujetos se halla en el 'tis' que designa un individuo; pero el pronombre indefinido va siempre acompanado, en estos casos, del sortal especificador: tis anthropos (cfr. e.g. Cat. 2, 1b4-5; 5, 2a13-14). El concepto del sujeto individual ultimo (x) esta determinado, entonces, tanto por el caracter de la (i) indivisibilidad (atomon) (cfr. 2, 1b6-7) --i.e. por el hecho de que tales sujetos no son divisibles en otros sujetos (posteriores), al no decirse-de ninguna otra cosa--, como por el caracter de la (ii) independencia, pues existen separados de otra cosa.

(18) Creo que en las Categorias no se dice mucho mas acerca de por que determinadas entidades tienen (pueden tener) ciertos accidentes. Este hecho marca un limite mas de la primera metafisica de Aristoteles.

(19) Moravcsik 1967, p. 89, subraya que esta condicion esta relacionada con la prioridad de la sustancia en el primer modelo ontologico de Aristoteles.

(20) Aristoteles es impreciso en el uso de kategorein aqui (Car. 5, 2a30) cuando afirma que nada impide que en algunos casos el nombre (del atributo) se predique del sujeto. Con esta concesion, Aristoteles pretende hacer lugar a la relacion segun la cual un blanco (particular) es-en un cuerpo (particular) (2a31-34). El piensa que es plausible considerar que el nombre se predica del sujeto por el hecho de que decimos cosas tales como "este cuerpo es blanco" y podemos hacer referencia al sujeto ([S.sup.*]) designandolo, en tales casos, como "el blanco". Aristoteles cree que la predicacion nominal puede explicar el hecho de que se dice del cuerpo que es blanco (2a32), sin hacemos suponer erroneamente que esa atribucion nos autoriza a predicar del sujeto las propiedades que definen al predicado. La predicacion nominal aclara la similitud en la forma gramatical y la desemejanza en la forma logica que existe entre enunciados como "Socrates es hombre" y "Socrates es blanco".

(21) Para distinguirlo de los restantes sujetos deberiamos designar el sujeto gramatical con la notacion [S.sup.*****].

(22) En la literatura aristotelica se ha denominado frecuentemente a las dos clases de predicacion introducidas en APo. 1 22 con los apelativos de "predicacion natural" y "predicacion no natural" o "antinatural". Sobre el lugar sistematico que ocupa el tratamiento de las mismas dentro del problema de la finitud de las premisas, el caracter demostrativo de la ciencia --que se plantea entre I 19-23-- y los predicados convertibles, asi como tambien para una discusion detallada que incluye una sintesis informativa de las principales opiniones de los interpretes, cfr. Detel 1993, II, pp. 375-400.

(23) Cat. 2, 1b6-8: "las cosas indivisibles y absolutamente unas segun el numero no se dicen de ningun sujeto, pero nada impide que algunas sean en un sujeto" (haplos de ta atoma kai hen arithmoi kat' oudenos hypokeimenou legetai, en hypokeimenoi de enia ouden kolfyei einai).

(24) Para una discusion relacionada con este tema cfr. Strawson 1953/1954, pp. 56 s.

(25) Cfr. Dancy 1975, pp. 349 ss.

(26) Cfr. Dancy 1975, p. 353.

(27) Cfr. Dancy 1975, p. 355.

(28) Sobre la semantica de Car. 1 cfr. Oehler 1997, pp. 189-212; Ackrill 1963, pp. 71-73. La explicacion de las nociones semanticas aristotelicas en terminos de relacion, que propone Oehler, me parece especialmente clara. La paronimia no asume en Cat. 1 ni en 8, 10a32 ss. la funcion de una herramienta para elaborar la teoria de la unidad focal del significado de 'ser', una funcion que es caracteristica de la metafisica madura (cfr. Oehler 1997, pp. 197 ss.). Sin embargo, dicha teoria constituye una elaboracion a partir de la paronimia presentada en Cat. --asi como de nociones semanticas introducidas en textos como Topicos (Top.) II 3, 110b16--, algo que es coherente con la explicacion del accidente mediante aquella nocion.

(29) Se asume aqui que la definicion es la formula linguistica de la esencia (Top. I 5, 101b38).

(30) Cfr. Simplicio 1907, p. 37, 34.

(31) Cfr. Ackrill 1963, p. 72; Oehler 1997, p. 209; y tambien Wedin 2000, pp. 18-20. Para Wedin (p. 20), la paronimia solo provee casos tipicos de propiedades inherentes, pero no puede desempenar un papel sistematico en la explicacion de ellas por el hecho de que no habria un solapamiento entre casos de inherencia y de paronimia (e.g. el nombre que se aplica en griego al hombre virtuoso (spoudaios) no se deriva gramaticalmente del nombre de la propiedad correspondiente, la virtud (he arete)). Mas alla de que se acepte o no que tales ejemplos representan instancias de lo que Montgomery Furth llamo "paronimia degenerada", Wedin rechaza de plano que esta semantica sirva mas que para solo clasificar un grupo de items diferentes de los sinonimos y los homonimos.

(32) Cfr. Dancy 1975, p. 361.

(33) Pues existe en griego el sustantivo abstracto leukotes, y ya Platon habia implementado en el Teeteto (Tht.) el recurso linguistico de la expresion asociada al nombre correspondiente del adjetivo (blancura < blanco, dureza < duro, en general, cualidad (poiotes) < calificado o quale (poion)) para referirse a la propiedad del caso.

(34) Textos como Car. 7, 6b11-14, permiten afirmar que la condicion de la paronimia no rige solo para lo que Aristoteles toma estrictamente como cualidades.

(35) Moravcsik 1967, pp. 83 s., destaca que, segun Ackrill, los terminos generales (e.g. 'sabio') y el termino singular abstracto correlacionado ('sabiduria') introducen, en opinion de Aristoteles, la misma entidad. No creo que constituya una dificultad para esta interpretacion el hecho de que 'sabio' introduce un compuesto de la propiedad particular del sujeto y de este ultimo (Socrates-sabio), ya que la tesis metafisica de Cat., en este aspecto, es que las propiedades (tanto esenciales como accidentales) no existen separadas, por lo cual toda introduccion justificada de propiedades requiere asumir en ellas alguna modificacion proveniente del hecho de que dependen de un sujeto. La tesis antiplatonica al respecto dice que no existe la sabiduria, sino que solo existen hombres sabios, dones 1972, pp. 121 s., atribuye a Aristoteles dos usos de formas sustantivadas como % blanco': uno por el que se designan tipos de matiz de la propiedad, y otro mediante el que se denotan objetos blancos. Obviamente, el objeto y la propiedad no admiten la misma definicion, y el segundo uso corresponde a lo que Aristoteles denominara "cosas dichas accidentalmente" (cfr. Metaph. VII 6, 1031b22-25), es decir, cosas cuya unidad (entre el sujeto y el accidente) es meramente accidental.

(36) Esta es la razon por la que Jones 1975, pp. 170 y 167, sostiene que en las Categorias se impulsan los items como ser un hombre a un "limbo ontologico".

(37) Mas adelante extraigo algunas consecuencias de esta tesis; vease infra [seccion] 4.

(38) Para sostener esta interpretacion, Dancy 1975, p. 361, n. 34, remite a Top. II 2, 109b4; Cat. 15, 15b27-30, y advierte que ese uso de infinitivos para designar propiedades que no existen separadas --paronimas-- difiere del que Aristoteles da al mismo recurso linguistico en Metaph. VII 1, 1028a20-21, con el objetivo de denotar propiedades tomadas como (si existieran) separadas. Pero ello no implica que las tesis filosoficas generales de ambos pasajes disientan una de otra.

(39) Si esta prueba se sostiene, habra que atribuir a Aristoteles --como creo que es correcto hacerlo-- la tesis de los accidentes individuales en la categoria de la posicion; y de alli tambien se puede estimar que el estagirita defiende una concepcion homogenea en este contexto, o sea, acepta que hay accidentes individuales en todas las categorias. No veo por que una relacion en que se halla una sustancia individual no puede ser individual, y si, en cambio, su posicion, su lugar, su afeccion, etc. En contra de esto, cfr. Moravcsik 1967, p. 89. Para la relacion xRy valdria lo mismo que Moravcsik (p. 87) destaca acerca de la relacion de otros accidentes particulares, pues mientras el lenguaje es el mismo para hacer referencia a la relacion que guardan multiples individuos sustanciales, el correlato real debe ser, en esos casos, tan individual como los miembros involucrados en cada relacion determinada.

(40) Cfr. Dancy 1975, p. 362.

(41) Cfr. Dancy 1975, pp. 362 s.; Lewis 1991, p. 63.

(42) Cfr. Owen 1965, p. 99.

(43) Cfr. Owen 1965, p. 104.

(44) Cfr. Owen 1965, p. 101.

(45) Cfr. Allen 1969, pp. 33 s.

(46) Cat. 5, 2a36-b3, expresa la dependencia que en relacion con las sustancias primeras cabe tanto a las sustancias segundas como a las entidades no sustanciales. La intencion del pasaje es subrayar la dependencia de ambas clases de entidades respecto de la sustancia primera, lo que constituye un paralelo entre tales entidades --no obstante, la dependencia de ambas es diferente, segun corresponde a la distinta clase a la cual pertenece cada una de ellas--. Acepto la reconstruccion del argumento sobre la dependencia de universales sustanciales respecto de sustancias primeras hecha por Moravcsik (1967, pp. 94 s.): en 2a36-37, el antecedente ("(i) tal como el animal se predica del hombre") no da la razon que fundamenta la conclusion de 2a37-38 ("(iii) asi tambien (animal se predica) de cierto hombre (individual)"). Esa razon es provista por que "(ii) el hombre se predica de cierto hombre (individual)". La transitividad se halla presupuesta en (ii) y por ello se sigue la conclusion del argumento en (iii). Sin embargo, la tesis de este pasaje es la prioridad del sujeto que explica la dependencia de --en este caso-- las sustancias segundas; tal prioridad no se obtiene, empero, de la sola transitividad aportada por (ii), sino del concepto completo de las sustancias individuales o primeras. (47) Por tanto, en contra de las opiniones de Owen 1965, p. 104, y Frede 1987a, p. 59, un accidente particular no es meramente inseparable de algun sujeto, sino de ese sujeto en el que se presenta. Cfr. Allen 1969, pp. 35 s. Esta tesis es la interpretacion correcta de la condicion de inseparabilidad fuerte, formulada en Cat. 2, la25.

(48) Para una discusion de la interpretacion de Frede sobre Cat. la24-25, cfr. Devereux 1992, pp. 119 ss., y 126. Para Devereux, la dependencia de un accidente con respecto al individuo sustancial en el cual inhiere no implica que ese accidente no pueda existir en otro sujeto individual como el mismo accidente. Devereux explica el hecho de que un accidente particular no puede ser en un individuo sustancial diferente de aquel en el cual actualmente existe como si ello fuera una mera consecuencia de la inseparabilidad que caracteriza a los accidentes, algo que no tendria incidencia en la particularidad de los mismos. Mi propuesta es, en cambio, que la inseparabilidad de los accidentes incide de manera condicionante en su irrepetibilidad, y que esta ultima explica la particularidad de aquellos. En contra de una lectura como la de Devereux, cfr. Allen 1969, p. 31.

(49) Cfr. Dancy 1975, p. 364.

(50) Dancy sostiene que un sujeto o una sustancia puede ser considerada como paronima en cuanto se le aplica el nombre de una propiedad que es un paronimo y se toma el sujeto qua portador de esa propiedad. "Callas solo puede ser un paronimo de justicia en cuanto (un) justo" (Callias can only be a paronym from justice as (a) just (thing); cfr. Dancy 1975, p. 365 (los parentesis son del autor)). Sin duda, esta descripcion de Callas qua justo y, en tal sentido, como un paronimo, no entrana un problema acerca de la clase de entidad que Callas es (una sustancia), ya que Calias-justo (i.e. Calias descrito como justo) no es una descripcion alternativa de Calias como tal (per se) --ni, por ende, puede sustituir al nombre de Calias en cualquier enunciado salva intensione--, sino que corresponde a una descripcion accidental de Calias (per accidens) y, en esa medida, dicha descripcion no designa el sujeto, sino el compuesto accidental del que forman parte el sujeto y uno de sus accidentes. Cfr. la discusion de Dancy 1975, pp. 365 ss. (cfr. Top. V 4, 133b15-24, 31-37), del silogismo quineano:

(i) (Algo/un) justo es un quale,

(ii) Callas es (algo/un) justo,

(iii) Callas es un quale.

?Es, en realidad, referencialmente opaca en el lugar del sujeto la primera premisa? ?Es esa la razon por la cual se llega a la conclusion invalida de la conclusion? No tengo espacio aqui para discutir esta cuestion (para ello cfr. Lewis 1991, capitulos 3-5); me limitare a senalar mi interpretacion para redondear el tratamiento que ahora hago de los paronimos. De Top. V 4 puede concluirse --aunque la interpretacion no esta exenta de controversias-- que Aristoteles no considera a 'Calias justo' y a 'Callas' como dos entidades diferentes sin mas (cfr. 133631-33), pero tampoco admite que 'Calias justo' (a lo cual Aristoteles hace referencia mediante la expresion "el accidente tomado junto con aquello en lo que acontece (el accidente)") es meramente una descripcion alternativa de Calias, con lo cual ambas expresiones servirian por igual para designar la misma cosa. Un paronimo ('el justo') o la expresion explicita que incluye el nombre del sujeto ('Callas justo') designa una entidad que es diferente del sujeto en cuanto al ser, ya que no es lo mismo para el hombre ser hombre y para el hombre blanco ser hombre blanco --esto se aplica obviamente tambien a justo-- (to einai, 133b34, 35; Fisica (Ph.) I 7, 190a1-17, b23-191a3). Asi, no se trata de opacidad refereneial en el paronimo '(algo/un) justo', sino de un contenido semantico diverso que pertenece a ese paronimo respecto del que se tiene en '(un) hombre' o 'Calias', y eso es lo que explica la invalidez que para Aristoteles tiene la conclusion "(un) hombre/Calias es un quale". La distincion en cuanto al ser es lo que debe Noquear la conclusion sofistica que pretende forzamos a aceptar (iii) sobre la base de que (a) Callas y (b) (algo/un) justo no son cosas diferentes. Para Aristoteles (cfr. APo. I 22, 83a25-32), la diferencia en el ser entre el sujeto y el compuesto accidental se explica por el hecho de que un accidente, en el propio contenido semantico de su nombre o en su propia determinacion, mantiene una dependencia respecto de un sujeto que es, precisamente, diferente; y en virtud de esa misma diferencia no puede identificarse el compuesto accidental con el sujeto. Cuadra a la economia de la metafisica aristotelica Noquear esta multiplicacion de entidades mediante una distincion en cuanto a la independencia ontologica, por la cual no todo predicado con sentido corresponde a una entidad separada que debe contarse como una cosa mas en el mundo. En este contexto, cosas cuyo nombre no se deriva de un nombre abstracto, como los paronimos, se cuentan entre las que Aristoteles acepta como basicas.

(51) En Top. I 9, 103b27-35, Aristoteles considera que sucede si se aplica la pregunta ?que es? a predicados que no dan el que es (la esencia) de algo (e.g. ?que es blanco?). Lo que se obtiene es una indicacion acerca del genero y, aplicando nuevamente la misma clase de pregunta al genero, se obtiene el tipo de entidad bajo el cual tiene que clasificarse esa clase de cosas (e.g. cualidad).

FABIAN MIE

Escuela de Filosofia

Universidad Nacional de Cordoba

Consejo Nacional de Investigaciones Cientificas y Tecnicas (CONICET)

FABIANGUSTAVOMIE@fullzero.com.ar
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Author:Mie, Fabian
Publication:Dianoia
Date:Nov 1, 2005
Words:19419
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