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Suiza entre la solidaridad y la animosidad.

La Suiza republicana y liberal fue, desde 1848, lugar de acogida para los proscritos y exiliados de toda Europa. ?Puede, sin embargo, aplicarse esa misma imagen a la Suiza que acogio a las congregaciones francesas a comienzos del siglo xx? ?O mas bien no habria que remontarse a los enfrentamientos entre los cantones confesionalmente opuestos al refugio de los reformados a finales del siglo XVII?

?Es posible descubrir animosidades de tipo confesional o mas bien partidista en un pais que estaba dirigido, desde hacia medio siglo, por una familia politica radical, bastante proxima a la ideologia de los gobiernos franceses anticlericales?

La acogida de las congregaciones encontro muchos obstaculos en la Suiza que habia conocido, unos treinta anos antes, una vigorosa Kulturkampf (1). La mayor dificultad se hallaba en la Constitucion federal de 1874, elaborada en pleno conflicto confesional y que habia incluido dos articulos discriminatorios frente a la minoria catolica (2). El articulo 51 prohibia la recepcion en Suiza de la Compania de Jesus y de las sociedades a ella afiliadas, como tambien cualquier actividad pastoral y docente de los jesuitas. La nocion de afiliacion era muy elastica y podia ser manipulada politicamente. Sin embargo, era mas beligerante el articulo 52, que prohibia cualquier fundacion de <<nuevos conventos u Ordenes religiosas>> y el restablecimiento de aquellas que habian sido suprimidas antes de 1874. Este articulo habria de suponer una barrera mas decisiva todavia para la acogida de los religiosos exiliados de Francia a partir de 1901.

Es cierto que las pasiones se habian calmado a partir de 1880 y que un representante catolico tomaba asiento, desde 1891, en el gobierno federal, en el marco de la coalicion contra la izquierda (3). Sin embargo, los catolicos eran una minoria (41,6% de la poblacion en 1900) (4), afincada en los cantones del antiguo Sonderbund, en retroceso economico, con una fuerte emigracion hacia los cantones industriales, faltos de medios para la autoafirmacion y la organizacion.

A tales deficiencias politicas y estructurales se anadia el hecho de que los catolicos eran, en su gran mayoria, germanofobos y que sus cantones se hallaban en el centro del pais, lejos de las fronteras.

1. Primera distribucion del exilio y actitud de las autoridades

La llegada de los religiosos fue comunicada al Consejo Federal en septiembre de 1901 por la administracion de aduanas, por el servicio diplomatico y por la denuncia de un abogado del Valais (5). Los cantones de Valais y de Vaud (sudeste del pais y limitrofes con Francia) fueron los primeros en atraer la atencion del Consejo Federal y provocaron una encuesta detallada que comenzo en noviembre de 1901.

Cada canton debia preparar un informe sobre la base de un cuestionario de veintitres puntos que debian rellenar los exiliados. Se queria conocer la identidad de las congregaciones y de sus miembros, sus estatutos y sus funciones en Francia, las razones por las cuales habian abandonado su pais, sus actividades en Suiza, las relaciones que habian establecido con las autoridades diocesanas y las particularidades de su estancia en Suiza (6).

Todos los cantones respondieron con una memoria detallada, a excepcion de Friburgo. Una primera panoramica del exilio fue entregada, para su examen, a un eminente jurista, para que este elaborase un dictamen, para que el Consejo Federal pudiera tomar una decision (7). Segun la encuesta, la primera ola del exilio fue minima. Habian sido detectadas quince congregaciones (cuatro masculinas), de las cuales cuatro ya no estaban en Suiza.

La inmigracion en los cantones de la Suiza alemana fue minima. Algunos religiosos, a veces de origen aleman o suizo, se establecieron en los cantones catolicos de Lucerna, Zug y en la parte catolica de Sankt Gallen (8). Su numero no supero cuatro decenas. Hubo dos litigios. Algunos benedictinos provenientes de Delle se refugiaron en Mariastein, un monasterio suprimido, y algunas religiosas se instalaron en un castillo en la region de Sankt Gallen, constituyendo, de este modo, un nuevo convento (9).

En la Suiza francofona no hubo inmigracion en los cantones de Ginebra y Neuchatel, pero fue masiva en Valais y tambien afecto al canton reformado de Vaud. Se contaron ocho establecimientos en Valais, con un total de doscientos religiosos y religiosas (10). En cuanto al canton de Vaud, fueron censados 91 religiosos exiliados, repartidos en cuatro establecimientos, de los cuales tres se encontraban en los confines de su territorio: dos en Bex, proximos a Valais y dependiente del obispo de Sion, y otro bajo la forma de pensionado instalado cerca de Nyon, no lejos de la frontera francesa (11).

Si se exceptua Fribourg, que conocio una importante afluencia que no pudo ser conocida por las autoridades federales (porque el canton no relleno la encuesta solicitada por Berna), la primera ola no debio inquietar demasiado al Consejo Federal, que puso los medios para prevenir una inmigracion mas amplia, mostrandose inflexible con respecto a los articulos de la Constitucion, siguiendo el dictamen del profesor Fritz Fleiner, al que ya me he referido.

Se establecio una seleccion a partir de los criterios ofrecidos por este jurista que contribuye a aclarar, en lineas generales, las estrategias que adoptaron las congregaciones con vistas a instalarse en Suiza. Se pasaron por alto todos los datos recogidos por la encuesta sobre el estatuto canonico de las congregaciones y sus miembros. Las distinciones canonicas entre Ordenes o congregaciones concernientes a Roma o al derecho diocesano no fueron tomadas en cuenta. Lo mismo vale para las secularizaciones atestiguadas por los obispos del lugar de procedencia o de acogida. Segun Fleiner, solo debia tomarse en cuenta, para definir un convento, el hecho de que varios religiosos o religiosas viviesen en comun segun una regla eclesiastica. No habia que distinguir entre establecimiento provisional o definitivo. La jurisprudencia desarrollada desde 1874 dejaba, sin embargo, algunas puertas abiertas. De este modo, se permitio que las Ordenes y congregaciones que poseian conventos en Suiza antes de 1874 y que no habian sido suprimidas, pudiesen acoger religiosos o religiosas pertenecientes a su obediencia, aunque no se les permitio fundar nuevos conventos. En funcion de tales criterios, el Consejo Federal freno el 19 de agosto de 1902 la expulsion de doce congregaciones concretas y determino que se les concediera un plazo de noventa dias para <<arreglar sus asuntos>>.

2. Cascada de recursos y flexibilizacion de las medidas

Segun el Departamento federal de justicia y policia, solo dos congregaciones femeninas acataron, durante los plazos concedidos, las ordenes de expulsion. Las diez restantes presentaron recurso de modo que el Departamento tolero su presencia hasta las redaccion de una nueva moratoria por parte del Consejo Federal, aparecida un anos despues, el 5 de julio de 1903, que se basaba en una nueva consulta juridica al Profesor Fleiner (12). El Consejo Federal no se mostro mas acogedor y rechazo todos los recursos salvo dos. Poco despues acordo ampliar los plazos de las expulsiones en razon, en algunos casos, de circunstancias particulares. El Consejo insistio en que el derecho de asilo no se podia aplicar a las comunidades religiosas en virtud del articulo 52 de la Constitucion, la cual debia ser respetada por encima de todo.

En estos formalismos juridicos habia un cierto resquicio, que fue aprovechado por dos congregaciones instaladas en el canton de Vaud. Las dos habian abierto y trasladado un pensionado al canton (13). Las dos congregaciones pudieron conservar sus pensionados en la medida en que pudieron demostrar que esas residencias estaban dirigidas por laicos y que no constituian un establecimiento conventual. Era preciso, ademas, que la institucion respetase la legislacion escolar del canton y que la ensenanza no fuese dispensada por personas que estuviesen afiliadas a la Compania de Jesus (articulo 51 de la Constitucion).

Esta tolerancia se justificaba, por lo que parece, en algunas consideraciones que, en la practica, implicaban orillar el regimen de excepcion fundado en la Constitucion. Pueden senalarse dos razones de orden politico y, quiza, economico. En los casos de establecimientos dirigidos por laicos que se atuviesen a la legislacion cantonal, la Confederacion estaba obligada a respetar el federalismo escolar. La Confederacion, en efecto, no podia intervenir en el ambito educativo, segun lo dispuesto por el articulo 27 de la Constitucion (escuela primaria obligatoria, gratuita y laica) (14). A tenor del sentido de algunos recursos, parece que el Consejo Federal temio, ademas, tocar el sacrosanto principio de la libertad de empresa.

En una de las consultas juridicas, el profesor Fleiner remarco, en febrero de 1904, que, segun la jurisprudencia federal seguida desde 1874, <<el compromiso de miembros aislados de una comunidad religiosa en un establecimiento puesto bajo la direccion exclusivamente civil no constituia el establecimiento de una congregacion, a no ser que se tratase de una congregacion disfrazada o disimulada>> (15). Esto concernia a la presencia de ensenantes pertenecientes a congregaciones religiosas, en los sistemas escolares de los cantones catolicos, que Berna tuvo que tolerar desde 1874 y, sobre todo, despues del rechazo del <<bailli>> escolar en 188216. Valais y especialmente Fribourg, como se vera mas adelante, destinaron recursos masivos a acoger las congregaciones francesas. Parece, pues, que se hallo la via, despues de algunos tanteos, para tolerar a ciertas congregaciones, recorriendo a una interpretacion mas amplia de la Constitucion, aunque esto resulto excepcional en los cantones reformados de habla latina.

El respeto al federalismo escolar y la laicidad gerencial constituyeron el soporte argumental que decantaron al Consejo Federal hacia una ligera apertura. Las congregaciones echaron mano logicamente de esa argumentacion cuando les fue posible. El Consejo Federal se mantuvo vigilante en la forma como fueron aplicadas tales condiciones y controlo de forma muy puntillosa tres establecimientos insuficientemente laicizados, cuya disolucion habia suspendido en 1904 y 1905.

3. Timida acogida en los cantones reformados

En el canton reformado de Vaud, los largos procesos permitieron el establecimiento de muchos pensionados privados bajo la direccion laica, que dependian de hecho de congregaciones. En una ocasion, la laicidad de la gerencia parecio insuficiente a la Confederacion, que decreto su supresion (Vallorbe, Nyon) (17). Aunque las autoridades fueron bastante condescendientes, la opinion publica local solo se inflamo de vez en cuando y hubo algunas denuncias contra aquellos que parecian tener el soporte de la <<propaganda catolica>> (18).

En el canton fronterizo de Neuchatel, tambien reformado, hubo una cierta tolerancia, durante los anos 1903 y 1904, con las implantaciones que utilizaron la via de la <<gerencia laica>>. Hubo dos congregaciones que eligieron instalarse, sin consecuencias, en sendas parroquias que historicamente se habian conservado catolicas (19). La tension crecio, sin embargo, en 1906, cuando se descubrio la presencia de ursulinas en St-Sulpice (20). La afiliacion presumida de esta congregacion a los jesuitas, una acusacion que ya habia dividido la opinion publica suiza en los anos 1870, provoco la apertura de una inspeccion por parte del Consejo Federal que afecto a todos los establecimientos sospechosos del canton. Fueron censados siete (21), de los cuales solo dos pudieron subsistir despues de 1908. Cierta tension aparecio tambien en la opinion publica en 1907 cuando una <<Sociedad de adeptos al librepensamiento>> denuncio la presencia congregacionista (22). Todo lo cual no puede desconectarse de la discusion que tenia lugar en aquellos mismos dias sobre la separacion entre la Iglesia nacional protestante y el Estado (23).

No se sabe si la separacion entre la Iglesia y el Estado, ocurrida en Ginebra en 1907, modifico la situacion en ese canton reformado, despues de esa fecha, puesto que la Confederacion desvio su atencion y su control sobre los exiliados a partir de 1908 (24). En todo caso, se constata que los religiosos franceses evitaron desde 1901 el canton de Ginebra, donde regia un dispositivo poco favorable a los catolicos, herencia de la violenta confrontacion del Kulturkampf. En 1902, los Hermanos de las Escuelas Cristianas de Lyon solicitaron abrir un pensionado en Ginebra. La respuesta fue que tal establecimiento seria inconstitucional, si no contaba con la autorizacion del legislativo cantonal (25).

Se sabe, por el contrario, que dos pensionados fueron abiertos en 1905 en Bourdigny y en Hermanence, bajo direccion suiza pero empleando religiosas francesas. El segundo de ellos fue denunciado por un periodico socialista, aunque las autoridades cantonales no tomaron ninguna medida en contra (26).

Si nos atenemos a los reflejos de los contenciosos que figuran en los dossiers federales, sin entrar en una investigacion en la prensa de los cantones reformados, se constata que el tradicional temor al dinamismo de la diaspora catolica en tierras protestantes no progreso apenas a pesar de las denuncias de cierta izquierda laicista. Los congregacionistas contaron, ademas, con los medios para afrontar la geografia confesional de la Suiza latina (27), como se constata en los cantones de Valais y de Fribourg, donde la estrategia de las autoridades conservadoras fue benevolente, aunque con algunas diferencias.

4. El refugio generoso e interesado de Fribourg

La investigacion sistematica lanzada por el Departamento federal de justicia y policia en todos los cantones el 28 de noviembre de 1901, exigia una respuesta completa en tres semanas. Fribourg, que contaba con la inmigracion congregacionista mas numerosa (28), intento ponerse de acuerdo con las autoridades de Valais para proteger no solo las recientes implantaciones, sino tambien establecimientos mas antiguos extranjeros anteriores a los anos 1870 y 1880 (29), cuyos conventos habian resistido a la secularizacion en la epoca del Sonderbund. Pero, el gobierno de Valais, condicionado por algunas denuncias, prefirio responder con un dilata, y Friburgo se encontro solo resistiendo a las investigaciones y encuestas del Consejo Federal.

Su tactica consistio en ganar tiempo. Solo facilito explicaciones en abril de 1902 e incluso entonces de forma muy incompleta (30). El consejero federal, Joseph Sep, que era conservador y catolico, presidente de la Confederacion Helvetica en ese ano, se confabulo con el hombre fuerte del gobierno de Fribourg, en agosto de 1902, para tratar de encontrar una via y consiguio, segun parece, frenar la curiosidad y la intransigencia del Departamento federal de justicia y policia (31).

Esta obstruccion fue denunciada por el citado Departamento, pero los parlamentarios conservadores catolicos pudieron impedir un debate del asunto en las camaras y el gobierno federal, a pesar de las presiones del partido radical suizo, que exigia medidas gubernamentales drasticas. Los conservadores arguyeron con eventuales atentados contra el federalismo y la paz confesional (32). El hecho de que solo dos cantones latinos (Fribourg y Valais) estuviesen encausados y, por otra parte, el que su apoyo resultase decisivo para la politica ferroviaria (el eje del Simplon) de toda la Suiza occidental y muy particularmente del canton de Vaud, muy tolerante en esta cuestion, puede explicar la relativa moderacion del Consejo Federal (33).

Si se examina con mas detalle la politica de Fribourg, se aprecia que, desde 1870, el canton habia establecido una activa colaboracion con algunas congregaciones francesas en el ambito de la ensenanza, sin haber sido inquietado por el gobierno federal. Estaba admitido, segun la legislacion de la epoca, que se podia tolerar la presencia de religiosos si no fundaban conventos. Esta practica habia sido, ademas, convalidada por Berna desde la fundacion de la Universidad de Fribourg en 1889, en la cual se toleraba la presencia de dominicos en la medida en que no vivian conventualmente (34). Para ello se habia buscado la formula del <<convictorio>>, que tambien fue utilizada para la instalacion de las residencias de estudiantes, eclesiasticos o religiosos, que frecuentaban esta escuela de altos estudios.

Georges Python habia intentado atraer congregaciones desde que fue abierta la Facultad de Ciencias (1895), con vistas de asegurar la atencion hospitalaria (clinica) de una Facultad de Medicina en vias de formacion (35). Su politica no habia tenido exito; pero las leyes anticongregacionistas franceses favorecieron la politica cantonal. En el marco de su estrategia universitaria, Python se comprometio de cisivamente con el plan cantonal de acogida de congregaciones, sorteando las iras federales.

De las 45 congregaciones u Ordenes acogidas en el canton entre 1901 y 1913 (68 implantaciones censadas), una veintena ya lo habian sido en 1903, el ano de la mayor presion federal (36). Como ya se ha constatado con anterioridad, la linea de defensa del gobierno de Fribourg fue demostrar que los religiosos vivian en el canton a titulo individual. Por ello, sus establecimientos fueron comprados por sociedades anonimas cuyos consejos de administracion eran presididos por personas del lugar. Para poder ser recibida, la congregacion tenia que asegurar una actividad de caracter caritativo (hospitalario) o educativo (un pensionado), que figuraba como tapadera.

Python, ayudado por un grupo de personalidades francesas, entre las cuales se contaba el profesor de Geografia J. Bruhnes, desarrollo un gran esfuerzo para asilar congregaciones (marianistas y espiritanos) que engrosaran el alumnado de la Universidad, particularmente de la Facultad de Teologia, aunque tambien la Facultad de Ciencias (con vistas a prepararlos para las misiones).

Una verdadera red de instituciones (escolasticados, noviciados, etc.) fue puesto en pie por las congregaciones masculinas. Para que no se pudiera establecer una relacion entre esos establecimientos y la Universidad, se creo un poco artificialmente una <<seccion francesa>> del College cantonal, que se puso bajo direccion laica, de forma que pudo ser tolerada por Berna. En el ambito escolar, los religiosos fueron empleados en el nivel primario, como las congregaciones suizas, cuya presencia fue favorecida. En el nivel secundario, que estaba confiado al sector privado, las congregaciones francesas abrieron con frecuencia pensionados para chicas jovenes de clase acomodada, procedentes generalmente de Francia. Eran instituciones que, con la ayuda de algunos expedientes, aparecian conformes a la legislacion federal (bajo direccion helvetica, religiosos empleados a titulo individual). Tenian que evitar, en todo caso, que sus actividades supusiesen competencia para las instituciones ya establecidas en el lugar con anterioridad.

Es indiscutible que el regimen de Python jugo abiertamente a favor de las congregaciones, no solo por solidaridad confesional, sino tambien para desarrollar la Universidad que el habia creado, que se debatia en medio de grandes problemas financieros. Segun ha establecido Nicole Jenny, en el canton habia, en 1904, de 350 a 400 religiosas y de 250 a 300 religiosos (37). Sin contar sus alumnos que, en ultimo caso, estaban en buena medida ligados al College cantonal de St.-Michel o a la Universidad. Todo esto produciria una notable impronta en el catolicismo de la Suiza latina, cuyos pilares fundamentales son los cantones de Fribourg y Valais, con vistas a una diaspora en vias de expansion.

5. Conclusion

La acogida de congregaciones fue minima en Suiza, con excepcion de Valais y, sobre todo, Fribourg, por causa de las disposiciones constitucionales muy desfavorables a los catolicos desde 1874. Hay que senalar, ademas, que los cantones catolicos germanicos fueron poco solicitados por los exiliados, posiblemente por la cuestion de la lengua.

Segun las fuentes oficiales consultadas, la hostilidad federal no procedia de presiones por parte de los sectores reformados, en cuanto tales. Es cierto que la prensa local publico algunas protestas de los reformados, pero las autoridades religiosas y las autoridades de los cantones reformados de la Suiza occidental no se mostraron especialmente beligerantes. Las autoridades de Vaud y de Neuchatel se mostraron mas bien indiferentes y lo mismo podria decirse de Geneve, donde se debatia en esos anos la separacion--segun el modelo frances--entre la Iglesia reformada y el Estado.

La generosa acogida de Valais y Fribourg se explica por su situacion religiosa (catolica), donde las potestades religiosas y civiles se apoyaban mutuamente y participaban de las mismas convicciones. Fue notable la sintonia en el canton de Fribourg, donde su hombre fuerte, Georges Python, estaba implicado, ademas, en reforzar la Universidad de los catolicos suizos. El exilio le permitio desarrollar un sistema educativo y social del cual estaba desprovisto el canton y que fue protegido por el Estado hasta finales de los anos 1950.

Esta fuerte presencia francesa se inscribio, ademas, en la larga tradicion de refugio politico-religioso (en el momento de la Revolucion (38), en los anos 1827-30 (39) e incluso en 1880 (40) con relacion a algunas congregaciones) e influyo notablemente y de forma duradera la parte francofona de la Universidad, sobre todo la Facultad de Teologia. Esta impregnacion se advierte en el tipo de catolicismo que se des arrollo en la capital y en la parte mas francofona del canton, particularmente en la liturgia, las formas pastorales y las orientaciones politicas (41).

El profesor J. Bruhnes, que laboro mucho para favorecer la acogida del exilio, era bastante favorable a los <<sillonistas>>. Quiza por ello el progresismo frances no fue mayoritario en el exilio de Fribourg. Sobre todo, despues de la Gran Guerra de 1914, se aprecia que en la elite del canton primaban afinidades bastante marcadas con los medios nacionalistas y tradicionalistas del catolicismo frances.

Francis PYTHON

Universite de Fribourg

Departement d'histoire contemporaine

Av. de l'Europe 20

CH-1700 Fribourg

francis.python@unifr.ch

(1.) Debo agradecer a las Senoras Anna Wuest-Sokolnicka et Tamara Zehnder, por su ayuda y colaboracion en la consulta de los archivos federales suizos.

(2.) Jean-Francois AUBERT, Traite de droit constitutionnel suisse, Dalloz, Paris 1967, II: <<Les articles dits confessionnels>>, pp. 722-728.

(3.) Roland RUFFIEUX, La Suisse des radicaux, en Georges Andrey et al., Nouvelle histoire de la Suisse et des Suisses, Payot, Lausanne 21986, p. 639.

(4.) Urs ALTERMATT, Le catholicisme au defi de la modernite. L'histoire sociale des catholiques suisses aux XIXe et XXe siecles, Payot, Lausanne 1994.

(5.) <<Arrete du Conseil federal concernant l'etablissement d'ordres francais et congregations francaises en Suisse, du 19 aout 1902>>, en <<Feuille federale>> (a partir de ahora FF), 1902. (historique).

(6.) Archives de l'Etat de Fribourg, Direction de l'Instruction publique, 581c. Lettre du Departement federal de Justice et Police, du 28 nov. 1901, seguida del cuestionario.

(7.) Archives federales (en adelante AF), Departement federal de Justice et Police (en adelante DFJP) E22/1678. Cfr. Fritz FLEINER, Uber die Einwanderung von franzosischen geistlichen Genossenschaften in der Schweiz. Rechtsgutachten dem Justiz--u. Polizeidepartement der schweizerischen Eidgenossenschaft, Basel, den 9. Mai 1902, 164 pp. (pro manuscripto).

(8.) <<Arrete du Conseil federal du 19 aout 1902>>, en FF, 1902. Luzern: algunas hermanas ciestercienses orevenientes de Vezelise (diocesis de Nancy) en el convento de Eschenbach. Zug: 2 canosianas y 2 hermanas del convento de Vezelise en el convento de Frauenthal. St Gallen: 4 hermanas cistercienses de Vezelise en el convento de Magdenau; otras 6 (3 suizas y 3 alemanas) en el convento de Wurmsbach.

(9.) Ibid., nueve hermanas cistercienses, de las cuales cinco suizas y cuatro extranjeras se establecieron en el castillo de Hahnberg. Se puede senalar ademas que en los anos siguientes hubo una peticion de tres hermanas de la Institucion de la Providencia de Portieux (Vosges), para instalarse en la ciudad de Basilea, para abrir alli un pensionado, que no fue autorizado en 1904 (AF, DFJP, E22, 1729); y que hubo una tentativa de instalar carmelitas en 1902 en Schlieren (Zurich) que se encallo (AF, DFJP, E22, 1702). En el canton catolico de Lucerna, diez o doce miembros de la Congregacion de las Hijas de Maria, provenientes de Lons-le-Saunier, se instalaron en Mariazell, cerca del Sursee en 1903, donde fueron objeto de una denuncia (AF, DFJP, E22, 1706). Tambien fueron denunciados en 1907 de 16 a 20 hermanos de las Escuelas Cristianas, que se habian instalado en el Institut Bethlehem, junto al Immensee, en el canton Schwyz (AF, DFJP, E22, 1705).

(10.) Ibid., 18 oblatas de la Asuncion de Nimes, en Bramois; 89 personas, de las cuales 28 eran sacerdotes cartujos, en Saxon; 32 cartujos, de los cuales 15 eran sacerdotes, 15 hermanos y dos personas de servicio del monasterio de Le Reposoir, en Loeche; cinco misioneras de la Salette (tres suizas y dos extranjeras), en Massongex; 21clarisas Evian, en Monthey; 20 religiosas de Maria Reparadora de Toulouse, en Monthey; 13 carmelitas, en Monthey; cuatro hermanas de la Sagrada Familia de Villefranche, en Sierre.

(11.) Ibid., 24 damas de Nazareth de Lyon, en Crans (Nyon); 29 carmelitas, en Bex; 13 carmelitas, en Basselin (Bex); 19 religiosas de Jesus-Maria, en Montreux (de las cuales ocho residian alli desde 1893).

(12.) <<Arrete du Conseil federal sur la demande d'ordres et congregations de France, visant le retrait de l'arrete du Conseil federal du 19 aout 1902 ou la prolongation des delais qui y sont fixes, du 5 juin 1903>>, en FF, 1903.

(13.) Ibid., Damas de Nazareth en Crans (Nyon), Pension Tatiana, dirigida por Mme. de Pourtales; Pensionado de las religiosas de Jesus Maria en Montreux, dirigido por Mme. Veuve Odin.

(14.) Thomas HOLENSTEIN, Die Konfessionellen Artikel und der Schulartikel der schweizerischen Bundesverfassung, O. Walter, Olten 1931.

(15.) Citado en <<Arrete du Conseil federal du 25 mars 1904>>, en FF 1904.

(16.) Roland RUFFIEUX, La Suisse des radicaux, cit. en nota 3, p. 632.

(17.) <<Arrete du Conseil federal sur la requete de J.M. Ferragne, Directeur du pensionnat du Canada a Vallorbe, tendant a la revision de l'arrete du Conseil federal du 8 janvier 1904 sur l'etablissement des Freres de la Croix de Jesus de Menestruel a Vallorbe>>, en FF, 1904; <<Arrete du Conseil federal du 5 juin 1905 sur l'etablissement des soeurs de la Charite de Besancon a Vallorbe (pensionnat Monnot)>>, en FF, 1905; <<Arrete du Conseil federal du 5 juin 1905, sur l'etablissement des Soeurs de Marie auxiliatrice de Don Bosco a la ville Charlemont, pres Crans (Vaud)>>, en FF, 1905.

(18.) AF, DFJP, E22 1740, concerniente al <<Institut catholique commercial>> de Rolle, sometido a inspeccion en 1904, que pudo subsistir.

(19.) Fue el caso de un pensionado llevado por tres religiosas de la Retraite chretienne aux CerneuxPeguignot, abierto en 1903 (AF, DFJP, E 22, 1949).

(20.) Las ursulinas habian llegado de Orchamps-Vennes, cerca de Morteau, y habian abierto un pensionado St-Sulpice en 1904. Fueron denunciadas en 1906 y debieron abandonar el establecimiento en 1908 (AF, DFJP, E22, 1748).

(21.) Ademas de los de Cerneux-Peguignat, Landeron, Cressier et St-Sulpice, se descubrio un <<pensionado catolico>> en Verrieres, llevado por las Petits Freres de Marie, llegadas en 1907, un pensionado mantenido las Soeurs de l'Institution chretienne denominadas de la Providencia de Troyes, en Colombier, asi como los Hermanos de la Doctrina Cristiana que tenian una escuela en Neuchatel (AF, DFJP, E22, 1943-49).

(22.) AF, DFJP, E22, 1749.

(23.) Vese la memoria de licenciatura, en curso de redaccion en la Universite de Fribourg, de NoelleLaetitia Perret, sobre la fusion de la Iglesia nacional y la Iglesia independiente en el canton de Neuchatel.

(24.) El colegio Florimont, llevado por los padres de San Francisco de Sales, fue abierto en 1907.

(25.) AF, DFJP, E22, 1750.

(26.) Ibid. E22, 1751 y 1752. Se trataba de las Hermanas de San Jose, en Bourdigny, y de las Damas Trinitarias, en Hermanaece.

(27.) Los distritos catolicas del Jura en manos del canton de Berna no pudieron acoger congregacionistas exiliados por estar muy vigilados y porque ellos se remitian al reciente Kulturkampf. Fueron denuncias dos casos sospechosos en Noirmont y en Damvant, que no progresaron. AF, DFJP, E 22 1703 et 1704.

(28.) Vease, sobre este tema, el completo y documentado estudio de Nicole JENNY, L'immigration des ordres et congregations francais dans la canton de Fribourg au debut du XXe siecle: Etablissement et impact, memoria de licenciatura, Fribourg, 1994, 267 pp. Esta memoria contiene el repertorio de 45 congregaciones presentes en este canton, como tambien las listas de peticiones de acogida que no se concretaron (nueve comunidades masculinas y 41 femeninas).

(29.) Concernia a Friburgo, con relacion a ciertas implantaciones religiosas francesas en las escuelas primarias publicas. Vease el estudio de Cindy BOSCHUNG, La presence des religieuses dans les ecoles primaires fribourgeoises (1860-1960). Une strategie de l'Etat et de l'Eglise pour moraliser la jeunesse a moindres frais?, memoria de licenciatura, Fribourg 2003, 170 pp., especialmente las pp. 51-52. En Valais se trataba sobre todo de los Freres de Mari, presentes en la ensenanza en Sion, Martigny y Monthey, que estaban amenazados. Habian sido denunciados en varias ocasiones a partir de 1903. AF, DFJP, E 22, 1741, 1742 y 1747.

(30.) El informe de las autoridades de Fribourg solo se referia a dos implantaciones, cuyas situacion juridica eran indefendible. Nicole JENNY, L'immigration des ordres et congregations francais, cit. en nota 28, p. 81.

(31.) El consejero federal habia pasado confidencialmente al consejero del canton de Fribourg el texto del anteproyecto de la orden federal de 19 de agosto de 1902, pidiendole ideas para contrarrestar los argumentos del Departamento Federal de Justicia y Policia. Cfr. Nicole Jenny, L'immigration des ordres et congregations francais, cit. en nota 28, pp. 90-91.

(32.) Ibid, pp. 93-95.

(33.) Walter Francois, Finance et politique a la Belle Epoque. La France et les emprunts de la Confederation helvetique (1890-1914), en <<Revue suisse d'histoire>>, 32 (1982) 421-450.

(34.) Dominique BARTHELEMY, La Faculte de theologie. Origine et croissance de l'institution, en Roland RUPFIEUX (dir.), Histoire de l'Universite de Fribourg, Suisse, 1889-1989: institutions, enseignement, recherches, Ed. Universitaires, Fribourg 1992, II, pp. 478-479.

(35.) Nicole JENNY, L'immigration des ordres et congregations francais, cit. en nota 28, cap. 1, pp. 7-23.

(36.) Ibid., cap. 2: <<L'etablissement des religieux reguliers comme expression de la loi de l'offre et de la demande>>, pp. 24-46.

(37.) Ibid., tablas de las pp. 73-75.

(38.) Georges ANDREY, Les emigres francais dans le canton de Fribourg 1798-1815. Effectifs, activites, portraits, Edtions de la Baconniere, Fribourg/Neuchatel 1972.

(39.) Jeann-Denis MURITH, Un groupe international d'Ultras sous la Restauration et la Monarchie de Juillet, en <<Annales fribourgeoises>>, 41 (1953) 89-121.

(40.) Dos comunidades de capuchinos y de maristas intentaron implantarse en el canton, pero la Confederacion se lo impidio. Vease Nicole JENNY, L'immigration des ordres et congregations francais, cit. en nota 28, pp. 10-11.

(41.) Francis PYTHON, Le coreligionnaire etranger: catholicisme francais et catholicisme suisse, en Michel LAGREE, Nadine-Josette Chaline (dir.), Religions par au-dela les frontieres, Beauchesne, Paris 1997, pp. 37-51.
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Title Annotation:Estudios: El exilio religioso frances (1901-1905)
Author:Python, Francis
Publication:Anuario de Historia de la Iglesia
Date:Jan 1, 2005
Words:5449
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