Printer Friendly

Spotts, Frederic. Hitler y el poder de la estetica.

Spotts, Frederic. Hitler y el poder de la estetica. Traducido por Javier y Patrick Alfaya McShane. Madrid: Antonio Machado Libros/Fundacion Scherzo, 2011, 537 pp.

Recien comenzado el siglo xxi, el diplomatico e historiador Frederic Spotts abrio nuevas perspectivas de investigacion alrededor de la figura del Fuhrer y del iii Reich. Publicada originalmente en ingles bajo el titulo Hitler and the Power of Aesthetics en 2002 y reeditada siete anos mas tarde, la obra de Spotts genero desde suspicacia hasta emotivas muestras de apreciacion, convirtiendose en un libro referencial para los estudiosos de la historia contemporanea europea. Gracias a la apuesta de Machado Libros y de la Fundacion Scherzo, Javier y Patrick Alfaya McShane ofrecen en este segundo decenio del siglo la traduccion de la obra al espanol.

El interes por la estetica del poder y/o el poder de la estetica ha ocupado la atencion de diferentes intelectuales a lo largo de la historia, dando paso a la especializacion academica (y muchas veces academicista) por lo menos desde el siglo xvii. Pero quiza la amalgama generada entre estetica y poder ha sido evidenciada con mayor fuerza por los estudiosos de la historia europea del siglo xx, epoca en que fue posible masificar los postulados esteticos gracias a las nuevas tecnologias, herederas estas de las industrializaciones de los siglos anteriores. El siglo xx, siglo de multitudes en busca de identidades y espacios propios--espacios nacionalistas--, democratizo pues la politica, pero domestico su mensaje y su recepcion mediante la estetica. Surgio entonces lo que algunos suelen llamar arte totalitario.

Podria decirse que se esta sugiriendo la lectura de un libro mas (de los muchos que ya existen) que se ocupa de ese arte promovido por absolutistas, dictadores, tiranos, o como quiera calificarsele al Leviatan biblico y hobbesiano. Nada mas alejado del proposito de esta resena, pues la peculiaridad de Hitler y el poder de la estetica rebasa el mero estudio por la materialidad de lo sublime que hipnotiza a las masas, imponiendo colosales estructuras ideologicas amparadas en "la (ciencia) filosofica del arte y de lo bello" (1).

Frederic Spotts desmenuza la imagen del Hitler historico arrebatado por la euforia ambientada en esloganes y banderas nacionalsocialistas, para descubrir al bohemio, al acuarelista, al filosofo de la cultura, al artista, al politico, al critico musical, al coleccionista, al mecenas, al escenografo, al arquitecto y al enemigo del modernismo. ?Es la obra de Spotts una apologia al Fuhrer y, en definitiva, al totalitarismo? De ninguna manera. ?Se trata entonces de una biografia? Tampoco. El autor, ya en el prefacio, apunta que "el Hitler de este libro es un hombre para quien la cultura no fue solo un fin al que debe aspirar el poder, tambien es el medio para conseguirlo y conservarlo" (p. 12), pues la peculiar sensibilidad artistica de Hitler, que vacilo entre lo indescifrable, la reserva y el hermetismo, fue la base fundamental en las decisiones de su vida intima y politica. Pero, ?como es posible reconciliar al esteta con el "maniaco asesino"? En realidad, no era necesaria la reconciliacion pues no existia conflicto, ya que "el interes de Hitler por las artes era tan intenso como su racismo; descuidar lo uno es una tergiversacion tan importante como olvidar lo otro" (p. 15), afirma el autor.

Y es que como "guardian de la cultura occidental", es decir, como celador de la estetica grecorromana y de las producciones artisticas decimononicas, el Fuhrer consideraba que el sentido del poder no era la dominacion politica per se sino, mediante esta, atesorar para el iii Reich los portentos artisticos occidentales y promover la cultura propiamente alemana (cuya base debia restringirse a lo que Hitler consideraba como cultura occidental) a partir de la purificacion, la misma que implico la desvinculacion (forzosa) del artista con las corrientes esteticas venidas, segun el Fuhrer, de la comunidad judia y del extranjero. Asi, una de sus primeras decisiones de gobierno fue la creacion, en 1933, de la Camara de Cultura del Reich, cuyos objetivos principales eran velar por el fortalecimiento de la cultura aria, mediante el atesoramiento de objetos artisticos por diferentes medios--compras estatales, confiscacion, donaciones e, incluso, adquisicion mediante capital privado de Hitler--, promover la cultura inmaterial (operas y orquestas) gracias a la proyeccion de verdaderas ciudades culturales a lo ancho del Reich y vigilar que el arte del reino fuere constantemente higienizado, es decir, que no adoleciera de las maculas judaizantes, comunistas, extranjerizantes y modernistas.

Pero este expurgo cultural constante no se debe explicar, de acuerdo con el autor, con la repetida premisa del gusto hitleriano por la exterminacion del (lo) otro. Hitler "pensaba que el merito fundamental de una sociedad y de una epoca era ser juzgada por sus logros culturales [...] Pensaba que la historia juzgaria por sus logros en las artes. Era esa la leccion del mundo antiguo" (p. 56). En este sentido, la mision trascendental del Fuhrer, a contracorriente de sus homologos totalitarios, no era la victoria belico-politica sino la artistica. Con ella, ademas de que el iii Reich seria alabado e imitado por generaciones venideras, se lograria rebajar el estatus de las naciones vecinas que historicamente habian sido magnificadas por sus ambrosias culturales.

Con la comprension de este sentido teleologico basado en una mision historica, Spotts muestra a los lectores la otra cara del Fuhrer, pues si bien el nacionalsocialismo cimento sus bases politicas en el despojo, el genocidio y el desprecio por la condicion humana, en el ambito artistico el lider politico, militar e incluso espiritual del partido resulto ser mas condescendiente de lo que podria imaginarse. En aras de ponderar la cultura alemana sobre la politica y la beligerancia, el Fuhrer hizo notables excepciones a judios o descendientes de estos, a no afiliados al nacionalsocialismo y a extranjeros que, segun su optica, ofrecerian mas servicio al pueblo aleman dentro de su universo creativo--esculpiendo, pintando, interpretando, componiendo--que en el exilio o en un campo de concentracion. Y es que en nombre del arte, como ente supremo y trascendental, ninguna prerrogativa era suficiente.

La obra de arte total, en terminos wagnerianos, fue la meta perseguida por Hitler. El control estetico y globalizador era la constatacion de la victoria, aun cuando esta estuviera malograndose en el terreno belico despues de 1941. Asi se comprende que, por ordenes del Fuhrer, las salas de conciertos y de cine, los teatros y los museos no fueran clausurados y continuaran con la planeacion de programacion cultural, incluso cuando los bombardeos en Alemania se intensificaban. Un dato revelador: en 1944 Hitler solo accedio a detener la publicacion de revistas de arte "cuando no llegaba suministro de papel desde Finlandia" (p. 69).

?Fue el Fuhrer un fanatico del arte? El termino fanatismo, entendido como un "estado de exaltacion del que se cree penetrado por Dios, y por tanto, inmune al error y al mal", es utilizado para "indicar la certeza de quien habla en nombre de un principio absoluto"2. En este sentido, la respuesta positiva parece irrefutable. Sin embargo, comprender el "principio absoluto" de donde partia el estado de exaltacion de Hitler es quiza mas relevante que el adjetivo mismo. Si bien Spotts apunta que el arte fue una valvula de escape para la sociedad alemana frente a la derrota a partir de 1941, tambien evidencia que, en el proyecto hitleriano, esta funcion no fue nunca su funcion trascendental y absoluta.

El arte, segun la optica del Fuhrer, no era una creacion individual, sino una creacion colectiva. Si bien en el artista reside el poder de la creatividad, es en el espiritu del pueblo donde se consuma la creatividad del artista. El artista no crea para si, sino para el pueblo, para el espiritu civilizador y trascendental de la cultura germana. De ahi que, desde la decada de los treinta, se crearan diferentes organizaciones para domesticar al pueblo aleman en el gusto estetico propio de una sociedad virtuosa, por medio de visitas colectivas a espacios culturales, entradas gratuitas a conciertos y obras teatrales, e incluso exposiciones artisticas e interpretaciones de orquestas dentro de fabricas armamentisticas. Asi, cancelar la vida cultural alemana en tiempos de derrota implicaba para el Fuhrer el sometimiento al olvido, la anulacion del principio absoluto y la perdida del sentido de la existencia.

Esta filosofia de la cultura no fue compartida ni por la mayoria de los afiliados al nacionalsocialismo ni, mucho menos, por sujetos politicamente mas cercanos al Fuhrer. Las grandes inversiones que se hicieron en torno al proyecto estetico del iii Reich pronto fueron desaprobadas, aunque no publicamente. El Hitler esteta, el politico por contingencia, no dejo de ser un artista (?frustrado?) que construyo un ideal de trascendencia incomprensible para su circulo incondicional.

DOI: dx.doi.org/10.7440/histcrit52.2014.13

(1) Nicola Abbagnano, Diccionario de Filosofia (actualizadoy aumentado por Giovanni Fornero) (Mexico: fce, 2004), 410 [Voz: "Estetica"].

(2) Nicola Abbagnano, Diccionario de Filosofia, 472 [Voz: "Fanatismo"].

Anel Hernandez Sotelo

Maestra y doctora en Humanidades por la Universidad Carlos iii (Espana). Actualmente se encuentra realizando una estancia posdoctoral en el Centro de Estudios de las Tradiciones de El Colegio de Michoacan (Mexico). Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (nivel 1) del conacyt (Mexico). lunadearado@hotmail.com
COPYRIGHT 2014 Universidad de los Andes (Colombia)
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2014 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Hernandez Sotelo, Anel
Publication:Revista Historia Critica
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2014
Words:1692
Previous Article:Fernandez de Miguel, Daniel. El enemigo yanqui. Las raices conservadoras del antiamericanismo espanol.
Next Article:Nieto Olarte, Mauricio. Las maquinas del imperio y el reino de Dios. Reflexiones sobre ciencia, tecnologia y religion en el mundo atlantico del siglo...

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2018 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters