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Sobre medios, masa, cultura popular en las cronicas de Carlos Monsivais.

On the media, mass and popular culture in the chronicles of Carlos Monsivais

Las cronicas escritas por Carlos Monsivais (Ciudad de Mexico, 1938), uno de los intelectuales mas influyentes de America Latina en la actualidad, constituyen una obra clave sobre el desenvolvimiento, las transformaciones y la cotidianidad de una de las mayores megalopolis del siglo XX: Ciudad de Mexico. Las cronicas de Monsivais encierran, a la vez, una obra critica sobre los protagonistas en la escena politica de Mexico, de manera especial sobre la relacion con los medios de comunicacion de los diferentes grupos de la sociedad, y como se expresa esta relacion en las practicas cotidianas. Hay que localizarlo en "una modernidad de los medios masivos", asi lo advierte Vittoria Borso al referirse a la labor cronistica y critica de Monsivais, "cuya validez se mantiene en los proyectos actuales mas avanzados de la cultura y del analisis de los medios" (Borso 2002: 29).

Junto a intelectuales como Elena Poniatowska, Sergio Pitol, Jose Joaquin Blanco o Jose Emilio Pacheco, entre otros, Monsivais forma parte de una generacion critica frente a los hechos ocurridos en Mexico a partir de la masacre de Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968, y con ello, sobre el papel cumplido por los gobernantes y sus partidarios.

Su escritura corresponde a una narrativa posboom, caracterizada por generos hibridizados (Morana 2007: 26) --que en Monsivais pueden verse reflejados en la combinacion entre lo periodistico y lo literario--, por su caracter ironico y por la fragmentariedad de su estilo. En ese sentido, Monsivais es uno de los defensores de la contracultura (Bencomo 2002: 111), como tambien del papel critico que debe ejercer el intelectual frente a los hechos en la politica, en la sociedad, en la cultura.

La labor llevada a cabo por Monsivais a traves de este genero corresponde al cronista que --como lo caracteriza Anadeli Bencomo-- "es ante todo un sujeto que observa y escucha la realidad que le rodea" (2003: 146). Esta suerte de testigo de los acontecimientos a su alrededor toma fuerza gracias al estilo de su escritura. No solo narra lo que observa y escucha; en sus cronicas, Monsivais expone, ante todo, las diferentes sensibilidades y subjetividades que van emergiendo de las practicas de sociedades mediatizadas en la gran megalopolis. Desde esa perspectiva, "la ciudad se figura entonces como el laboratorio por excelencia de nuevas modas, tipologias emergentes y conductas seriadas" (Bencomo 2003: 157).

Su interes cronistico se ha enfocado en la descripcion de una sociedad heterogenea en la que las dicotomias como alta cultura y cultura de masas, elite-masa, civilizacion-barbarie pierden cabida. Para Monsivais se trata mas bien de la coexistencia de lo global y lo local, de lo popular y lo exclusivo, de lo tradicional y lo moderno, lo que lleva a cruzamientos que se sobreponen a fronteras tradicionales entre opuestos. Los mass-media y la tecnologia juegan un papel primordial al respecto, sobre lo cual tambien versa su trabajo ensayistico. Entre otros titulos esta, por ejemplo, el libro de ensayos Aires de familia. Cultura y sociedad en America Latina (Premio Anagrama de Ensayo 2000).

Los libros de cronicas abarcan su produccion periodistico-literaria, emprendida ya desde los anos sesenta (1). Ellos son: Dias de guardar (1970), Amor perdido (1977), Escenas de pudor y liviandad (1981/1988), Entrada libre. Cronicas de la sociedad que se organiza (1987), Los rituales del caos (1995). A estos titulos hay que anadir el libro A ustedes les consta (1980), una antologia de la cronica en Mexico llevada a cabo bajo su direccion.

Otros libros importantes a considerarse dentro de su produccion como critico y ensayista son: Salvador Novo. Lo marginal en el centro (2000) --ensayo sobre el cronista y escritor mexicano--; Las tradiciones de la imagen (2002) --su analisis sobre Poesia--.

La discusion de Monsivais en sus cronicas parte, por un lado, de la apreciacion del habitante de Mexico frente a la masificacion de la ciudad; por otro lado, esta su critica a la politica nacionalista promovida, sobre todo, por el presidente Avila Camacho en 1941, a traves de su proyecto de la Unidad Nacional. Monsivais escribe: "La Unidad Nacional es la tierra firme y el salvoconducto: funde armoniosamente a las clases sociales, a las tendencias ideologicas, a los logros antagonicos, a los heroes opuestos o contradictorios" (1988: 1381). En cara a la masacre de Tlatelolco, el mito de la gran unidad entra duramente en duda. Dias de guardar reune, desde una mirada critica, una compilacion de cronicas a partir de este hito historico (2). Este libro retrata una ciudad masificada, una sociedad dividida entre elite y masas, una burguesia egoista y consumista frente a la realidad de una multitud deseosa de tomar parte de sus idolos; retrata igualmente la innegable norteamericanizacion de buena parte de la sociedad en Mexico, que se hace perceptible durante la decada del sesenta, y los efectos del consumo de los medios de comunicacion; de la expresion de la contracultura emergente frente a una politica defensora del nacionalismo cultural:
   El pais en ascenso. ?Donde se localiza su
   personalidad moderna? En el crecimiento
   de la industria, en el desenvolvimiento de la
   banca, en el impulso desarrollista de las ciudades.
   Mexico y la explosion demografica.
   Mexico y el auge de la burguesia nacional.
   Mexico y las inversiones extranjeras. La
   dimension contemporanea se ve estimulada
   a contrario sensu por las nuevas subculturas
   y, de modo afirmativo, por el estallido que
   deposita en cada hogar automoviles y refrigeradores.
   El retrato de la burguesia incluye
   sus pretensiones y sus incertidumbres (1984
   [1970]: 15).


Desde Dias de guardar, Monsivais advierte de un corte a nivel social-politico-ideologico; de la necesidad de seguir sensiblemente el significado de los medios masivos respecto al comportamiento de la sociedad, no desde una critica fatalista de sus efectos, sino desde la doble cara de la paradoja, a saber: desde el lado aglutinador y totalizador de los medios masivos y el consumo, como tambien de su potencial modernizador y transformador de mitos, tradiciones, costumbres. Monsivais muestra mas claramente esta doble cara en su posterior libro de cronicas de los anos noventa, Los rituales del caos (1995). Siguiendo la mirada critica de Guy Debord en su obra La Societe du Spectacle (1967), Monsivais destaca el poder normativo del espectaculo --"dictadura de la fascinacion electronica", en sus palabras--, que atrapa y dirige a las multitudes. A ello anade Monsivais el consumo como otro factor normativo y ubicuo, "al que se califica como fuerza que verdaderamente encauza a la sociedad" (1995: 15).

Monsivais propone, sin embargo, tres factores que a la vez transgreden las virtudes totalizadoras y normativas del consumo y del espectaculo. Estos son: el humor, la ironia y el relajo --como valores de la "diversion genuina", siguiendo sus propios terminos (1995: 16)--. Estos tres factores no desvirtuan lo totalizador del consumo y del espectaculo; por el contrario, al transcurrir en el ejercicio de las practicas cotidianas de una manera transversal, desafiante, efimera, estos confirman las relaciones de poder en su paradoja entre sometimiento y liberalidad que existen entre los medios masivos y sus usuarios. En este sentido, su propuesta puede medirse a partir del analisis de la paradoja de las relaciones de poder que implica entender tanto lo normativo como aquello que transgrede, a saber: formas de oposicion o resistencia, como lo propone Michel Foucault (1999: 164) (3).

El significado de la "masa" en sus cronicas

Desmontando los mitos de la elite politica y social, Monsivais desenmascara en sus cronicas el fracaso de la politica nacionalista cultural de su pais, promovida por los herederos de la Revolucion Mexicana (Monsivais 1988: 14161421). El tema de la masa es central en su obra. No se trata de una mirada de defensor o de detractor a favor o en contra de su existencia. En Monsivais, el tratamiento de la masa puede interpretarse, mas bien, como la confrontacion con una realidad que resulta del exodo a la ciudad de un inmenso porcentaje de la poblacion frente al empobrecimiento del campo (4); la critica al fracaso de politicas sociales y nacionalistas; el desmantelamiento de una posicion egoista y exclusivista de la elite politica y social. En esa medida, Monsivais pone su ojo critico sobre la queja fatalista, la "mentalidad apocaliptica" de la elite respecto a la inmensa cantidad de personas que habitan y transforman el escenario de la ciudad, presentandose como una masa amenazante y perturbadora. Monsivais propone para ello la reflexion de la paradoja a traves de lo que el llama "mentalidad postapocaliptica":
   En el fondo, si la catastrofe es muy cierta,
   pocos toman en serio el catastrofismo y la
   mayoria halla a contracorriente numerosos
   estimulos. En la ideologia urbana de la
   Ciudad de Mexico, ocupa un papel central
   la idea de fin del mundo, de la destruccion
   que engendra el hacinamiento, de los vientres
   prolificos como responsables de las turbas
   arrasadoras. Pero en la practica, lo que
   se vive es una mentalidad postapocaliptica,
   lo peor ya paso porque han nacido millones
   que devastaran y viviran apretujados. Lo
   peor ha transcurrido porque lo peor es lo
   inevitable.

      Esta es la paradoja: a la ciudad con
   signo apocaliptico la habitan quienes, en su
   conducta sedentaria y por el mero hecho de
   no irse, se manifiestan como optimistas radicales
   (1993: 86) (5).


De cara a la posicion fatalista de la elite, Monsivais toma en consideracion la teoria del filosofo espanol Jose Ortega y Gasset --autor del libro La rebelion de las masas (1930) y seguidor de lo propuesto por el frances Gustave Le Bon en su obra Psicologia ede las multitudes (1895)--, para exponer el desprecio de la elite frente a las "masas": "Gracias a La rebelion de las masas (no que se lea, si que se intuye), la elite afina su desprecio por el mar de semblantes cobrizos, por los invasores ocasionales de su panorama visual" (Monsivais 1995: 22). La masa es percibida como gleba, plebe, popolo, (1995: 22; 2000: 25) (6). Contraponiendo la queja, Monsivais opta por enfrentar lo inevitable. Es decir, observar y explicar la vida de millones que transitan a diario por la ciudad; que viven y sobreviven; que reproducen lo que consumen, pero a la vez van diversificando y modernizando la sociedad. La diversion toma importancia en su trabajo como factor primordial para entender la relacion paradojica entre sometimiento y liberalidad en el desenvolvimiento de la masa y los usos de los medios de comunicacion.

En sus cronicas de Dias de guardar, en los anos setenta, Monsivais muestra a la masa tanto "abierta" y ubicua --en terminos de Elias Canetti-- como tambien "cerrada", en cuanto a tumulto, a la multitud que busca la multitud (Canetti 1994: 15). Como grandes movilizadores, los medios masivos parecerian dirigir y modelar al gran publico. En sus posteriores libros de cronicas, Amor perdido (1977) y Escenas de pudor y liviandad (1987), Monsivais hace un recorrido de los idolos de las multitudes que tomaron escena luego de la Revolucion Mexicana a traves de la radio, el cine y la television. Los espectadores y oyentes aprendieron a sufrir, a gozar, a convivir con sus emociones las comedias y los melodramas de la produccion cinematografica, la radionovela y la telenovela.

El publico de Dias de guardar es aquel amenazante ante los ojos de la elite, pero es a la vez el que empieza a desenfadarse del papel del Estado como modelador de las sensibilidades colectivas. La masa que Monsivais expone en las cronicas de los setenta aparece orquestada por el espectaculo y por los idolos creados por los medios masivos; sin embargo, tambien empieza a perfilarse como aquella que transgrede las fronteras del nacionalismo cultural para modernizarse a traves del consumo de una industria mediatica internacional. Se trata aqui de una "ciudadania del espectaculo", en palabras de Anadeli Bencomo, "de estimulos y respuestas gregarias que se desentendian del rol tutelar del Estado como organo capaz de monopolizar la formacion de identidades" (2002: 127). Bajo el mismo cielo estan ya los seguidores del rock 'n' roll, del pop, de la ranchera. En la cronica "Para todas las cosas hay sazon", Monsivais ejemplariza la variedad de publicos o colectividades que a la vez representa la diferenciacion social. Se trata de La Onda, los Fresas, los Nacos (7), con motivo de un concierto de pop:

La invasion se desmenuza en diversos niveles notorios que se advierten sin reconocerse, coinciden, se reconocen sin siquiera mirarse y terminan aceptando como unico lazo de union el espacio fisico comunmente sojuzgado. Varias de las distintas colectividades que usan por comodidad el titulo comun de 'Juventud Mexicana' se han dado cita con el ecumenico proposito de una audicion (Monsivais 1984[1970]: 118).

Esta diversificacion de colectividades toma fuerza en su posterior libro de los anos noventa, Los rituales del caos. A ello apunta Monsivais, precisamente para contrarrestar el criterio sobre la masa como un todo homogeneo y amenazante, y exponerla, mas bien, diversa y multiple para fortalecer un criterio de heterogeneidad de gustos y afinidades que se da a traves de la diversidad de grupos de consumidores y usuarios. La ciudad de Los rituales del caos se presenta como aquella donde las multitudes (en plural) se mueven de una manera ubicua, dinamica, mas desenfadada y dispersa que aquella expuesta en las cronicas de los setenta, en Dias de guardar. La escritura de Monsivais transmite precisamente esta movilidad, en la que el cronista --a diferencia de aquel que, sin involucrarse, mira y analiza a la distancia a su objeto de estudio-- aparece en medio de las multitudes con sus sentidos abiertos, con la vista y sobre todo con el oido para percibir la discontinuidad de las multiples voces y formas que se entremezclan en medio de las multitudes. En palabras de Borso, la estetica "oral" en Monsivais involucra la concepcion de la fenomenologia acustica, a saber, del espacio acustico, discontinuo, heterogeneo, donde vista y sonido actuan de manera simultanea (1997: 134).

Ello lleva a considerar precisamente el significado de la diversidad y la discontinuidad --en lugar de lo continuo y uniforme--, de la convivencia de grupos, de gustos, de idolos y sus seguidores, de diferentes formas de expresion y representacion dentro de la sociedad. En sus palabras: "Este auge de lo diverso admite la convivencia, divertida o resignada, contradictoria o complementaria, de Luis Miguel y el Nino Fidencio, de El Santo, el enmascarado de Plata y Gloria Trevi, de Sting y los coleccionistas de pintura virreinal" (8).

La fragmentariedad de la masa en Monsivais puede ser relacionada con el concepto de multitude, expuesto por Antonio Negri y Michael Hardt. Multitude encierra un conjunto de diferencias que existen yuxtapuestas unas con otras en la inmensidad de la sociedad. Se trata de diferencias que no se deben a una unidad o a una sola identidad; estas se muestran diversas en lo cultural, etnico, sexual, politico, relaciones de genero, etc. (2004: 10).

De manera similar, la masa en Monsivais se presenta fragmentaria y diversa en la multiplicidad de formas, sensibilidades, consumidores, gustos, costumbres, cosmovisiones. Estas diferencias se yuxtaponen y entrecruzan en la fluidez y el movimiento constante dentro de la gran ciudad.

En el libro de cronicas Entrada Libre. Cronicas de la sociedad que se organiza, editado en 1987 luego del terremoto que golpeo a Ciudad de Mexico en 1985, Monsivais toma en consideracion el concepto de sociedad civil que contrarresta tajantemente al tradicional de masa. Se trata de una sociedad comprometida y solidaria frente a la inoperancia del Estado y a las adversidades; es la sociedad que se levanta y se organiza a si misma con total entereza para reclamar sus derechos civiles o para actuar a traves de su propia capacidad de movilizacion (1987: 13) (9). Y junto al compromiso civil esta la otra cara, a saber, la del seguimiento de las normas de la diversion y del sentimiento nacionalista, como Monsivais trae a escena dentro del mismo libro en la cronica "!!!Goool!!! Somos el desmadre", referente al Mundial de futbol de 1986.

Junto al consumidor de la industria de los medios masivos y la tecnologia esta tambien aquel que se compromete frente al desastre y a la necesidad, como queda demostrado en sus cronicas de los anos ochenta. La masa en sus cronicas guarda la paradoja de sujecion y a la vez de dinamismo, de oposicion, de versatilidad. Las cronicas finiseculares de Los rituales del caos proponen justamente esta doble cara, asi como el caracter desenfadado frente a la elite politica y social. Las jerarquias existen; sin embargo, en las practicas, en el movimiento dinamico y ubicuo de las multiples colectividades, en el consumo, en el uso y la reproduccion de lo adquirido y consumido dentro de los diferentes ordenes sociales y culturales, las fronteras de las bipolaridades entre elite-masa, alta cultura y cultura de masas van desvaneciendose. En sus palabras: "en las grandes ciudades las jerarquias se mantienen rigidas y, al mismo tiempo, las jerarquias pierden su lugar y se deshacen en la trampa de los sentidos, en el embotellamiento de los seres, automoviles, pasiones, circunstancias" (10).

La diversidad y la fragmentariedad se definen como factores centrales para comprender la propuesta sobre masa que Carlos Monsivais expone en sus cronicas. Si bien el cronista toma en consideracion el poder aglutinador del con sumo y del espectaculo motivado por los mass-media, los mismos medios, no obstante, diversifican a sus usuarios. En las cronicas finiseculares de Los rituales del caos, la gran ciudad aparece poblada por multitudes que se mueven y se dispersan en la inmensa variedad de acciones y funciones, de multiples sensibilidades, formas de vida, subjetividades. A partir de ello, dificilmente podemos referirnos a un criterio uniforme y unitario de masa; Monsivais nos expone precisamente la necesidad de repensar la diversidad de diferencias de la que somos parte como sujetos urbanos, y gracias a ella vamos transformando nuestras maneras de vida, de representacion, de relacionarnos unos con otros en las grandes urbes.

Medios y cultura popular

La relacion de los usuarios con los medios masivos es un aspecto crucial en la obra de Carlos Monsivais. Sus cronicas encierran la importancia de esta relacion para una produccion de significados culturales; es decir, que crea el usuario con lo que percibe, con lo que recepta a traves de los medios masivos. Ello lleva a la reflexion de lo que Walter Benjamin llamo "sensorium", relacionando a la percepcion con la experiencia vivida --Erlebnis-- (Benjamin 1974: 561). Jesus Martin-Barbero resalta este concepto de Benjamin para explicar el sentido de la percepcion con los usos, para lo cual los medios masivos hacen las veces de mediadores (1987: 10).

Este nuevo sensorium implica la relacion mas abierta y emancipada de los diferentes tipos de consumidores y usuarios hacia bienes culturales, como en el caso del cine, en contraposicion al poder hegemonico ejercido por la elite como poseedora de los bienes culturales expuestos en el arte. El cine democratizo el entretenimiento. Como lo explica Carlos Bonfil, "la revolucion tecnica rompia de golpe el aislamiento de las clases populares, las que por fin tenian acceso al entretenimiento de las esferas superiores" (1995: 11). En ese sentido, Monsivais toma atencion sobre la relacion del publico y sus idolos, sobre la vivencia sensorial a traves de lo que ve, de lo que oye, de lo que siente y comparte. En sus palabras: "No se acudio al cine a sonar: se fue a aprender. A traves de los estilos de los artistas o de los generos de moda, el publico se fue reconociendo y transformando, se apaciguo y se resigno y se encumbro secretamente" (Monsivais 1988: 1518). La sala de cine se convirtio en una especie de escuela de comportamiento donde se asimilaron gestos, moda, frases, al compartir emociones, lagrimas, dolores, risas en cada melodrama o comedia.

En sus libros Amor perdido (1977) y Escenas de pudor y liviandad (1981/1988), Monsivais dedica las cronicas a idolos desde el teatro frivolo de los anos veinte, hasta aquellos de los anos de oro de la industria cinematografica en Mexico (11), como tambien de la radio y luego de la television. El cronista trae a escena a actores y figuras de melodramas y comedias, a musicos de rancheras y boleros como parte de la produccion de figuras que alimentaron el proyecto nacionalista cultural, sobre todo entre los anos cuarenta y cincuenta. Como contrapunto, Monsivais dedica igualmente varias cronicas a fenomenos contraculturales tales como La Onda, movimiento juvenil aparecido durante los anos sesenta (12), al igual que la figura hibrida del Pachuco, o el publico expuesto en el festival de rock del Avarandaro, en 1971, a traves de la cronica "Dancing. El Hoyo Punk", del libro Escenas de pudor y liviandad (Monsivais 1981/1988: 285-299). Esta implicita aqui, igualmente, la internacionalizacion cultural impulsada por el consumo de la industria mediatica estadounidense, dentro de lo cual la radio y sobre todo la television han jugado un papel central. La juventud se convierte en el mejor cliente y a la vez en el transformador cultural. En la era de la reproductibilidad tecnica, escribe Mabel Morana, "la cultura se revela como performance y como espectaculo destinado a un publico multitudinario y heterogeneo, con varios niveles de competencia y expectativas de diferente indole" (Morana 2007: 48).

El proceso de intervencion de los medios masivos se explica entonces en espacios de "entrecruzamientos" entre los intereses del Estado, asi como de los empresarios de la industria mediatica y los usuarios, entre el mundo rural y el mundo urbano, entre las tradiciones y la modernidad (Schelling 2004: 183).

En esa medida, el sujeto-usuario en las cronicas es tanto receptor como reproductor y generador de significados, de procesos de percepcion, de valores y de gustos. De alli la cualidad mimetica y a la vez --paradojicamente-- transformadora del sujeto-usuario que es parte de las diversas colectividades de la gran multitud. Esta cualidad transformadora de la cultura se da a traves de los usos, de las reproducciones y las transposiciones de lo percibido desde el medio masivo hacia lo introducido en la cotidianidad por medio de la mimesis, de la repeticion. Monsivais llama a las relaciones entre industria cultural y vida cotidiana migraciones culturales, las mismas que han transformado mitos, habitos, costumbres, formas de vida. Al respecto, Monsivais escribe: "No me refiero aqui solo a las transformaciones de gran alcance civilizatorio, sino tambien a las relaciones entre industria cultural y vida cotidiana, entre el universo de imagenes y productos comerciales y las ideas del mundo" (2000: 155).

Ya no se trata de la existencia de una elite como unica poseedora de formas de representacion. Se trata, mas bien, de la existencia de diferentes y diversas colectividades que poseen recursos culturales para representarse y expresarse. Al respecto, los medios de comunicacion y la tecnologia han jugado un importante papel como mediadores hacia una diversificacion; es decir, de la manera como lo percibido es procesado y reutilizado en las practicas cotidianas para generar diversas formas de identificacion, de asociacion, de participacion.

Lejos de una mirada romantica o, mas aun, folclorista en referencia a las tradiciones, simbologias, rituales en el entendimiento de cultura popular a partir de lo local (Schelling 2004: 176-177), Monsivais apunta a lo cambiante, flexible, movil de la cultura popular, la que se hace y rehace gracias a procesos en constante transformacion, motivados por el uso de los medios masivos y la tecnologia. Refiriendose a la cultura popular urbana, Monsivais escribe:
   Esta cultura emerge al convertirse la sociedad
   tradicional en sociedad de masas y es
   hecha y rehecha profundamente por las
   aportaciones tecnologicas del capitalismo:
   la imprenta, el grabado, la fotografia, las
   rotativas, el fonografo, el cine, la radio, la
   television, los satelites (1994: 136).


Borso define la cultura popular a partir de Monsivais como "registro cultural", a saber, como "otra" percepcion al relacionarlo con la movilidad y el montaje de imagenes de los mass-media en la configuracion y densidad material de la cultura urbana (2004: 100-101).

La postura de Monsivais apunta entonces hacia lo movil de la cultura, en contraposicion a una concepcion de homogeneidad que mantiene rigidas las estructuras culturales y sociales. La cultura popular es cambiante y se alimenta tanto de las tradiciones como de los procesos de modernizacion; se mueve entre lo local y lo global, entre pasado y presente.

Sus propuestas, a partir de sus cronicas urbanas, invitan a reflexionar sobre los planos de lo social y cultural a concebirse en la importancia de la diversificacion, en el analisis de las paradojas, de los anversos y reversos que fragmentan la unidimensionalidad de la concepcion hegemonica de masa, de cultura, de identidad.

Las ciudades son cambiantes porque son cambiantes los recursos para representarnos, al igual que las maneras de identificarnos en ellas; son cambiantes y heterogeneas por la diversidad de sus habitantes y de las multiples maneras de existir en cada una de ellas.

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(1) Vease el comentario de Linda Egan, quien senala la labor del periodismo revolucionario que Monsivais, previo a Dias de guardar, habia estado publicando en diferentes medios masivos por mas de media decada (2001: 135).

(2) Como lo senala Vittoria Borso, desde los anos setenta y luego de Tlatelolco, Monsivais se convirtio, a traves de la revista Nexos, en "el representante de la autoconciencia de la 'cultura popular' y de su fuerza como 'contracultura'" (Borso 2002: 30).

(3) Este punto pone enfasis en la teoria de poder de Michel Foucault, para quien las relaciones de poder se ejercen tanto desde el lado de la sujecion como tambien desde su reverso, es decir, de formas transversales que transgreden sus fronteras. Vease al respecto el analisis de Vittoria Borso, (2004: 90).

(4) Sobre el proceso de crecimiento de Ciudad de Mexico, vease el articulo de Carlos Monsivais, "Mexico, ciudad del apocalipsis a plazos". Alli Monsivais anota una explosion demografica en Ciudad de Mexico, sobre todo a partir de los anos cincuenta, cuando "alucinados por los trabajos, la relativa seguridad, la diversion y la vida liberada del control parroquial acuden a diario al Distrito Federal, para ya no abandonarlo, 500 o 600 personas, inmigrantes de todos los sitios del pais, que saturan vecindades y azoteas, viven en los resquicios cedidos por los parientes o en departamentitos a solo tres horas del sitio de su trabajo", (1993: 77-78)

(5) Sobre este punto, vease el pasaje "De los orgullos que dan (o deberian dar) escalofrios" (Monsivais 1995: 1922); igualmente Vittoria Borso (2002: 32).

(6) Al respecto, vease el analisis de Vittoria Borso (2004: 98).

(7) Monsivais caracteriza a cada uno de estos grupos de la siguiente manera: La Onda: "Son los hippies mexicanos, los bohemios, los outsiders reales o fingidos, a quienes se conoce como Onda, o quienes desearian se les identificase como la Onda". La Onda corresponde al grupo contracultural, hippie, de los anos setenta en Mexico. La Naquiza: "Naco, dentro de este lenguaje de discriminacion a la mexicana, equivale a proletario, lumpemproletariado, pobre, sudoroso, el pelo grasiento y el copete alto, el perfil de cabeza de Palenque, vestido a la moda de hace seis meses, vestido fuera de moda o simplemente cubierto con cruces al cuello o maos de doscientos pesos". Los Fresas: "Los fresas, los square, quienes ni de la disidencia discrepan (razon por la cual algunos llegaron incluso a participar en manifestaciones estudiantiles); quienes, se acepten o no como tales, viven para ingresar a clubes, desfilar en grupos sociales, militar en colonias o en calles" (1984[1970]: 118-121).

(8) Tomado de "Parabola en donde se menciona el contenido de este libro", cubierta posterior de Los rituales del caos.

(9) Sobre cronicas de Monsivais respecto al terremoto de 1985, vease igualmente su posterior libro publicado en 2005, "No sin nosotros". Los dias del terremoto 1985-2005.

(10) Tomado de "Parabola en donde se menciona el contenido de este libro", cubierta posterior de Los rituales del caos.

(11) Monsivais considera los anos 1930 a 1954 como decisivos del cine nacional mexicano. Vease el articulo "Notas sobre la cultura mexicana en el siglo XX" (Monsivais 1998: 1506).

(12) Segun Monsivais, La Onda es el primer movimiento contestatario en Mexico contemporaneo "que se rehusa desde posiciones no politicas a las concepciones institucionales y nos revela con elocuencia la extincion de una hegemonia cultural. Tal hegemonia se nutre, en terminos generales, de la vision gubernamental de la Revolucion Mexicana y se concreta en el impulso nacionalista" (1999[1977]: 235)

Maria Angela Cifuentes

Doctora (c), Universidad Heinrich-Heine, Dusseldorf, Alemania.

Correo electronico: maria.angela.cifuentes@gmail.com

Fecha de recepcion: junio 2009

Fecha de aceptacion y version final: octubre 2009
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Title Annotation:temas
Author:Cifuentes, Maria Angela
Publication:Iconos
Article Type:Report
Date:Jan 1, 2010
Words:5819
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