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Sobre la evolucion de las letras caballerescas en los siglos XVI y XVII.

Siguiendo una de las acepciones de "letra" del Diccionario de Autoridades de 1734, esta "se toma tambien por el mote que explica el cuerpo de una empresa". Un mote compuesto de uno a cinco versos, en verso octosilabico, algunas veces con pie quebrado y, generalmente, con rima consonante, aunque tambien hay letras en verso blanco (2). El 'cuerpo', al que alude el diccionario, es la divisa del emblema, el elemento visual que mantiene una relacion iconica con la letra o alma. La letra, de este modo, 'explica' linguisticamente la divisa o pictura (3). Por otra parte, el termino invencion suele utilizarse en este contexto para referirse a la divisa, o bien, a todo el andamiaje iconografico con el que se presentan los caballeros en las fiestas caballerescas, que incluia tambien la divisa.

Habitualmente asumimos que para la epoca de los Reyes Catolicos letra significa letra caballeresca, es decir, aquella letra concebida para sacarse o echarse en justas y torneos historicos (4). Pero este tipo de alianza entre imagen y texto tambien penetro muchos otros ambitos, entre ellos, la literatura. En algunas ficciones caballerescas, como en el Tirant lo Blanc (veanse las letras de este texto en Beltran, 2005), en el Baldo, en Don Polindo o en Don Florindo se incluyeron estos juegos emblematicos (Del Rio Nogueras, 1994); en la narrativa de tradicion sentimental tambien se introdujeron letras, ajenas, en este caso, a la fiesta caballeresca: en la Question de Amor, en la Penitencia de amor de Ximenez de Urrea, en el Veneris tribunal de Ludovico Escriva o en la Carcel de amor de Nicolas Nunez (para las letras de esta ultima obra vease Deyermond, 2007:272-274). Por otra parte, dentro de la lirica cancioneril, la letra, al igual que el mote, se utilizo inserta en poemas mas extensos, conservando una estructura emblematica (es decir, refiriendo una pictura descrita en el poema) o simplemente como forma literaria autonoma (5). Tambien en algunos cancioneros manuscritos y en otras compilaciones poeticas de los siglos XVI y XVII se introduce el rubrica "letra" para titular un breve poemita que tiene caracteristicas formales similares a las descritas para las letras caballerescas y que se tiende a glosar. En este ultimo caso, se trata de un texto plenamente autonomo que no necesita de ninguna referencia pictorica para ser comprendido, como el siguiente:
   No soy mio como muestro
   ni vuestro ni de los dos;
   vuestro, por no querer vos
   ni mio por no ser vuestro (6).


Existio, por lo tanto, una gama amplia de sentidos del termino "letra". Las letras comparten, en todos estos contextos, ciertas caracteristicas formales, pero se distinguen, principalmente, por su cercania a algunos de estos dos extremos: la pertenencia a una estructura emblematica o la autonomia literaria. De momento, queremos plantear una serie de consideraciones sobre las letras caballerescas (aquellas que se echaron en justas y torneos) de los siglos XVI y XVII, una forma que, para el siglo XV, se concibe siempre articulada junto a la divisa.

En el contexto de las fiestas caballerescas y de otras representaciones parateatrales de los siglos XV y XVI este vinculo entre divisa y letra es, en muchos casos, indisociable, pues ninguno de estos dos elementos se logra comprender cabalmente de forma aislada. Por ejemplo, una letra sacada en una representacion caballeresca en 1590 reza asi:
   El dios de amor y este son
   de una misma fortaleza,
   aunque este da en la cabeca
   y el otro en el coracon.


El poemilla solo completa su sentido si conocemos a quien se refiere la palabra 'este' de los versos uno y tres: se trata de Baco, el dios del vino, que 'da' en la cabeza, y cuyo caballero representante ingresa al palenque de esta manera: "Saco por inbencion quatro hombres o picanos queriendo dar a entender que eran decendientes de Baco [...] en la tarxeta [...] iba pintado el dios Baco muy lleno de parras, con una copa llena de vino en la mano y una letra que decia [.. .]" (7).

Sin embargo, como sustentaremos mas adelante con algunos ejemplos, diversas letras caballerescas sacadas en torneos en los siglos XVI y XVII presentan la caracteristica de poder comprenderse sin necesidad de que el espectador conozca la divisa; se trata de breves poemas autonomos que, pese a que aluden a una realidad externa a ellos, explican esta realidad en si mismos.

En las fiestas caballerescas las letras se sacaban al palenque (lugar donde se realizaba la justa o el torneo) escritas sobre algun objeto del portador de la letra, como la tarja (escudo pequeno); pero tambien podian encontrarse escritas, impresas o pintadas en los mas variados objetos: banderas, tablas, tapas de tinajas: "Llevavan lancas y adargas y en ellas fixada esta letra"; "En la testera del carro iva esta letra en una tarja"; "Llevava en la mano derecha un mohoso chuco y en la izquierda por rodela un viejo tapador de tinaja, y en el esta letra"; "Llevava en la espalda esta letra", etc. Quizas en el intento por acercar las letras a los espectadores -y por solucionar la cuestion de la dificultad visual que acarreaba leerlas en tan variados objetos- fue tambien comun que estas se repartieran entre los asistentes escritas en papelillos: "Y en la mano con que tenia el artesa llevava un papel, como que dava cedulillas, y en el esta letra" (8).

Las divisas usualmente se pintaban sobre las tarjas o se levantaban sobre los yelmos como cimeras (9). Sin embargo, a medida que los torneos tradicionales devinieron torneos de invencion (Catedra, 2005:101-102)--un fenomeno ya registrado en la Peninsula desde el siglo XV pero que cobra fuerza a lo largo del XVI y XVI--, el aparato iconografico de las cuadrillas torneantes se amplio y enriquecio, provocando con ello que la parte pictorica del emblema adquiriera diferentes formas: se multiplico en varios elementos que podian explicarse con una sola letra (la divisa pintada sobre la tarja y el "cuadro" que la cuadrilla representaba, como en el ejemplo de la invencion de Baco).

En los ultimos tiempos han sido muy prolificos los aportes de la critica sobre las letras sacadas en torneos del siglo XV que pasaron luego a organizarse en una seccion independiente en cancioneros como el Jardinet d'Orats, el Cancionero general, el Cancionero de la British Library o el Cancioneiro geral de Garcia Resende (10). Pero sobre las letras caballerescas que se siguieron sacando en torneos de los siglos XVI y XVII no se ha escrito mucho (11). Si para las letras sacadas en torneos en el siglo xv contamos con cancioneros que las recopilaron, para los siglos siguientes la cuestion de las fuentes resulta bastante mas compleja, pues estas no se organizaron en ningun tipo de compilacion, sino que se encuentran dispersas en materiales muy variados. Joaquin Gonzalez Cuenca, en la nota introductoria a la edicion de las invenciones y letras recogidas en el Cancionero general, nos informa de algunos documentos donde se encuentran las letras de los siglos XVI y XVII:

Aparecen ya en las cronicas del siglo xv, sobre todo en las mas cortesanas, como la del Condestable Irazo, proliferan en el XVI (las Batallas de Fernandez de Oviedo estan plagadas de ellas), trufadas con otros productos literarios en la prosa palaciega (en El Cortesano de Luis Milan, por ejemplo), e inundan el teatro del Siglo de Oro, el sacro y el profano (recuerdese, por ejemplo, El castillo de Lindabridis, de Calderon) y, en general, el espectaculo, el del salon nobiliario, el de la iglesia y el de la calle. Baste la mencion de la literatura emblematica para darse cuenta de su fecundidad y rendimiento hasta bien muerto el Barroco (Gonzalez Cuenca, 2004: II, 575).

En lo referente a las letras caballerescas, tienen significativa importancia las relaciones de torneos, impresas y manuscritas, pues estos documentos constituyen el testimonio mas proximo al momento en el que las letras fueron sacadas a escena, en el que las letras vivieron. A excepcion de la descripcion o edicion que de algunos de estos textos han hecho investigadores como Fernando Bouza (2003), Pedro Catedra (2005 y 2007) o Teresa Ferrer Valls (2000), estos heterogeneos documentos (manuscritos, pliegos sueltos, cronicas de fiestas, etc.) no han sido sometidos a un estudio o catalogo sistematico (12). Quizas este hecho haya sido uno de los mayores obstaculos a la hora de recolectar y estudiar las letras caballerescas de este periodo. Este trabajo supondria, en principio, la ubicacion de estos materiales menores en donde las letras se encuentran dispersas; pero, por otra parte, su comprension e interpretacion dentro del contexto en el que se sacaron, sea porque el vinculo entre divisa y letra no permite una compresion independiente de las letras, sea porque las letras de los torneos de invencion estan vinculadas al tema o motivo de la fiesta caballeresca y deben estudiarse en este marco.

Como senala Gonzalez Cuenca, las Batallas y quincuagenas de Gonzalo Fernandez de Oviedo constituyen una riquisima fuente de letras de caballeros desde la epoca de la Reyes Catolicos al periodo de reinado de Carlos V (13). Ademas de aparecer bajo una explicacion heraldico-genealogica y ubicadas en un ambito historico concreto, en dos de los codices de las Batallas, el propio Fernandez de Oviedo realizo dibujos de algunos de estos emblemas en los que se pueden apreciar con nitidez los escudos heraldicos, las cimeras y las letras correspondientes (puestas, no obstante, en una filacteria "encima" de las armerias, es decir, los dibujos no nos transmiten las letras escritas sobre escudos, tarjas u otros materiales). De este modo, las Batallas permiten que el investigador moderno acceda a la faceta grafica del emblema, y no exclusivamente a su descripcion linguistica, como ocurre con la mayoria de los documentos conservados que incluyen letras caballerescas. No sabemos exactamente como habra sido el uso y la funcion de estos emblemas (las Batallas no suelen explicitarlo), pero las ilustraciones proporcionan una idea clara de la relacion entablada entre letra y pictura. Por ejemplo, la letra "Quien abierto le vera/esto mismo leera" viene con la siguiente ilustracion: (14)

[ILUSTRACION OMITIR]

El caballero descubre el nombre de su dama (Maria) e insiste en que lo que confiesa publicamente es un sentimiento autentico, pues dentro del corazon (si este pudiera abrirse) se leeria el mismo nombre. El emblema cumple la misma funcion que muchas que las letras y divisas recogidas en cancioneros: la de expresar la situacion sentimental del caballero (Macpherson, 1998) y evidencia que la divisa tambien podia gozar de elementos linguisticos. Asi, por ejemplo, en el Cancionero general, la invencion que saca el Vizconde de Altamira, tiene por divisa "una vaina en que estan las letras de Juana" (Gonzalez Cuenca, 2004: II, 616), y viene con la siguiente letra:
   Letras del nombre de una
   que no tiene par ninguna.


El mismo tipo de divisa linguistica lo encontramos en un emblema mas tardio sacado por el principe nino de Piamonte en alguna justa de mediados del siglo xvi, que lleva por divisa una cimera con una letra "F" y la siguiente letra:
   La vida puede acabarse
   mas mi fe nunca mudarse.


Y que, como explica el propio texto, se trata de que "la misma letra F dize he fe" (Bouza, 2003:174).

El engarce sentimental de la letra de las Batallas, y las connotaciones genealogicas presentes en varias letras de este texto, aparecen tambien en las letras de las fiestas caballerescas de Valladolid de 1527, una celebracion organizada con motivo del nacimiento de Felipe II. Gracias a la edicion critica realizada por Elisa Ruiz Garcia y Pedro Valverde Ogallar del "protocolo" de estas celebraciones tenemos acceso a cerca de quince letras, motes y lemas echados en las fiestas--o planeados para sacarse, pues, como indican los editores del texto, parece que estos festejos "fueron suspendidos"--. Se trata de "divisas o emblemas particulares que representan visualmente y, a veces, tambien de forma textual (a traves del llamado lema o mote), algun aspecto destacable de la personalidad de su poseedor, el cual deseaba singularizarse a traves de recursos simbolicos" (Ruiz Garcia y Valverde Ogallar, 2003:141). Esta funcion heraldica de los emblemas sacados, se ve, por ejemplo, en la letra de don Luis Laso de Castilla, quien sale representado al "Caballero de los Lazos" con una divisa parlante donde se ven "en un escudo zeniciento unos lazos con un letrero que dezia":
   Estos lazos que aqui van
   en las entranas estan
   (p. 168).


Sin embargo, de la mano de esta funcion heraldica de los emblemas, es importante resenar en estas celebraciones de 1527 la implementacion de elementos ficticios que las hacen muy proximas a un autentico torneo de invencion: muchos de los caballeros, ademas de portar sus insignias heraldicas, representan personajes literarios (Cavallero del Salvaje, Cavallero del Indio, Caballero de los Dos Leones Combatientes, etc.) y los carteles donde se anuncian los torneos estan poblados de elementos ficcionales: "Imagen y narracion se unen para sustituir la realidad, reinventando no solo las situaciones, sino tambien los mismos personajes, que, como hemos visto, durante los dias previos al torneo vagan sin identificarse y representando papeles en variados argumentos tomados de la imaginacion" (Catedra, 2000:108-109).

El ms. BNE 18638 (2) narra un juego de sortija realizado en marzo de 1590 (15). Se registran en el treinta y ocho letras de diversos tipos. Ademas de los emblemas en donde el portador juega a comunicar una situacion afectiva ("Los tormentos que me aquejan/mas fuerte y firme me dejan", llevando por divisa "una tarjeta con muchas ondas y penascos"), podemos rastrear otros tipos de emblemas. Por una parte, son bastante curiosas tres letras autorreferenciales en las que se alude al mismo emblema. En una de ellas, la sacada por el Marques de Estepa, se explica la ausencia de imagen iconica que acompane la letra, sugiriendo que la inmensidad del sentimiento del portador no pudo pintarse en un espacio tan reducido:
   Porque no cabe en divisa
   la gloria de mi esperanza,
   pruebo sin ella la lanza.


El juego autorreferencial lo repite don Alonso Ramirez, sacando un emblema cuya divisa es, simplemente, una "tarjeta blanca" que tiene por letra: "Ni faltan ni bastan letras".

La letra es bastante oscura, y el relator no suministra ningun dato que pueda aclararla. Pero podria estarse refiriendo a ella misma (a la letra no le faltan ni le bastan letras) o, algo tambien probable, a la "tarjeta blanca", a la ausencia de divisa, si tenemos en cuenta que muchas divisas incluian letras (el ejemplo de Maria, Juana o la F). Quizas tambien pueda tratarse de una paradojica mencion a las letras sacadas en la fiesta, a la que no le sobrarian y ni le bastarian letras.

Otra letra autorreferencial es la que saca el hermano del Marques de Velada, don Hernando de Toledo, excusandose frente al jurado por su "ausencia" de letra:
   No hay letra por esta vez,
   perdoneme, senor juez.


El relator no nos informa si hay divisa o no, pero, en todo caso, letra si que hay, aunque esta no indique otra cosa que la ausencia de contenido extra-referencial (16).

Ademas de estos tres guinos autorreferenciales, existen tambien letras que gozan de cierta independencia de su divisa correspondiente, como las que sacan las alegorias de Prudencia, Locura, Confianza, Inocencia (?o Paciencia?), Descuido, Necedad e Ignorancia. La invencion que acompana esta secuencia de letras, reza asi: "Don Diego Zapata y don Juan Zapata sacaron por invencion un carro con muchas verduras y frutas, que le tiraban dos caballos y le guiaba un leon, y encima triunfando la Prudencia con un espejo en la mano, llevando encadenados a Locura, Confianza, Inocencia, Descuido, Necedad e Ignorancia" (Simon Diaz, 1982:34). A continuacion se describen las letras de cada de estas alegorizaciones, como, por ejemplo:
   Tengo por nombre Prudencia
   y para adquirir mi nombre
   se ha de gobernar el hombre
   por las letras y experiencia.


En cada una de las letras de esta serie se hace evidente que alegoria pronuncia la letra, de tal manera que quien lee el texto no necesita tener ningun referente extra-linguistico especifico.

Un proceso similar de independizacion de la divisa y la letra lo podemos observar en algunas de las cerca de setenta letras sacadas en el torneo Jardin de Amor, realizado en Zamora en las navidades de 157216 Hemos llegado a considerar que los artifices de esta fiesta quizas carecieron del tiempo para la preparacion de todas las divisas y letras, por lo que las letras autorreferenciales podrian haber constituido una ingeniosa y comica resolucion a este problema. 1573 (17). Aunque todas las letras refieren situaciones concretas del torneo, algunas de estas pueden ser leidas como poemillas perfectamente autonomos e independientes del mismo:
   Aunque penes, amador,
   no tengas descomfianca,
   que en los sucesos de Amor
   siempre es buena la esperanca

(Catedra, 2005:32).


O bien,
   Soledad es mi dolor,
   porque lo quiere ell amor
   (p. 33).


Ademas de esta independencia de las letras de una divisa concreta, la idea de que aquellas no son representantes de su portador se hace explicita en la disposicion espacial que algunas letras tienen en el 'jardin': "Por todas las estancias que en ese jardin avia estavan puestas muchas letras y motes en tarjetas y tablachinas fixadas por diversas partes por esta orden" (Catedra, 2005:31).

Sobresale tambien en esta representacion una curiosa letra sacada por el mantenedor de la fiesta, quien "estando algo sentido de algunos que le abian calumniado que la ynvencion que no saliera tan a gusto como salio, saco en una tarjetilla figurada una higa y debaxo una letra que dezia": (18)
   Para los que an murmurado
   sin ver ni entender el fin
   de la ynvencion del jardin
   (p. 41-42).


Muchas de las letras del Jardin de Amor se asemejan a lo ya descrito para las letras recogidas en los cancioneros quinientistas y otras se pueden leer como poemillas autonomos, pero hay tambien letras que refieren el tema general del torneo (el amor) o los temas concretos que cada cuadrilla va representando: heroes clasicos, heroes de los libros de caballerias, etc. Se trata de un desarrollo de las letras caballerescas que corre paralelo al desarrollo del torneo de invencion: la representacion individual que los caballeros realizaban en los torneos tradicionales se desdibuja en algunos torneos de invencion de los siglos XVI y XVII, pasando los emblemas y las letras a desempenar una funcion narrativa dentro del argumento del torneo, sin que desaparezcan del todo, no obstante, las funciones heraldicas o de identidad sentimental.

De ahi, por ejemplo, que las cerca de cuarenta y cinco letras que se sacaron en Sevilla en una fiesta caballeresca de 1617 organizada con motivo de la publicacion de un estatuto donde se juro la Inmaculada Concepcion de la virgen Maria refieran el tema de la fiesta. Los diferentes caballerescos que ingresan representado a personajes de ficcion, como don Quijote o Sancho, o a otras entidades (como Islas) portan letras o arrojan papelillos con letras sobre el dogma de la Inmaculada Concepcion:19
   De la carga del pecado
   sola vos estais segura,
   que teneis fuerte ventura,


dice la letra que acompana un dibujo de la isla Fuerte Ventura. El caballero que representa a don Quijote tambien hace su aporte a la materia:
   Soy don Quixote el manchego,
   que, aunque nacido en la Mancha,
   oy defiendo a la sin mancha.


Y Sancho, que va detras del manchego "enbaulando panezillos sin cuenta que de una remendada alforja sacava, dando desbocadamente bocados con tan gran ravia que peligravan sus mismas manos", responde con esta letra:
   Cavalleros, esso mismo
   defiendo desde mi rucio
   y del pecado abernucio.


El mismo efecto de "cuentas de un collar", de piezas encadenadas al tema o a la historia del espectaculo lo encontramos en el grandioso torneo zaragozano de 1630, donde se sacaron 21 letras (20). A excepcion de algunos emblemas que reflejan una situacion concreta del caballero portador ("Si un dolor a quien se niega/toda esperanga es eterno,/?no son mis males de infierno?" llevando "sobre un carro algunos dragones infernales que arrojavan fuego por las bocas"), la mayoria de las letras tratan sobre el motivo de la celebracion: la alianza matrimonial entre Maria, hermana de Felipe IV, y Fernando III, rey de Hungria y Bohemia.

Tratando de sacar algunas conclusiones de lo aqui expuesto, se pueden distinguir varios rasgos en el desarrollo de los emblemas caballerescos que incluyen letras desde los torneos de finales del siglo XV hasta mediados del siglo XVII: de una parte, la funcion que desempenaban las letras como piececillas que expresaban un estado sentimental-amoroso (fingido o real) del caballero que las portaba parecio ir dando paso a otras funciones relacionadas con el caracter narrativo de los torneos de invencion. Del mismo modo, la funcion heraldico-identificatoria de algunos emblemas (el caso de los "lazos" de Laso de Castilla) va disminuyendo a lo largo del siglo XVI. Se trataria de un proceso que explica Alberto Montaner Frutos tambien para otros contextos emblematicos:

Empleadas [las armerias] tan solo de forma puntual y destinadas mas a expresar los anhelos de su portador que a identificarlo, anticipan su uso como forma ingeniosa y condensada de expresar una reflexion moral o de otro tipo. Cuando este componente triunfa por completo, en las empresas o emblemas artisticos y literarios, la complejidad tanto del significante [...] como del significado [...] impiden su empleo como emblema identificador, que exige una inmediatez de reconocimiento casi imposible en tales condiciones (Montaner Frutos, 2002:277).

Por otra parte, parece haber una suerte de literaturizacion de las letras, al lograr estas, en algunos casos, una independencia de la divisa. Muchas de ellas pueden concebirse como autenticos poemitas que no requieren de ningun referente externo a ellos para gozar de autonomia y sentido. De este modo, quizas el estudio de las letras caballerescas de este periodo tenga necesariamente que conectarse con otras de las acepciones de "letra" en ambitos literarios, como las senaladas al inicio de este articulo, una labor considerable y dificil que daria mas sentido y coherencia a la historia de esta singular lyra minima.

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Jimena Gamba Corradine

Universidad de Salamanca

(1) Este trabajo constituye la primera parte de la comunicacion presentada en el VI Congreso de "Lyra Minima", Alan D. Deyermond in memoria: La tradicion poetica occidental: usos y formas. Se trata de una revision global de la cuestion de las letras caballerescas en los siglos XVI y parte del XVII. En vista de los avances investigativos hechos desde ese entonces, y de la amplitud del tema, la segunda parte de la comunicacion, donde nos referimos concretamente a las letras del torneo de 1630, paso a constituir una segunda publicacion (Gamba Corradine, 2013). Agradecemos a todos aquellos que aportaron sugerencias y criticas a este trabajo durante el desarrollo del congreso.

(2) Esta es la estructura formal mas difundida, pero hay excepciones, como, por ejemplo, algunas de las letras que aparecen insertas en el Tirant lo Blanc (Beltran, 2005), que tienen verso mas largo. Refiriendose a las letras del Cancionero general, Deyermond concluye que estas cumplen las caracteristicas formales de lo que Stephen Reckert denomino "lyra minima" (2 a 6 versos y 12 a 32 silabas), pues "solo nueve de las 109 letras caen fuera de los limites reckertianos (siete tienen entre 4 y 8 silabas, dos tienen 40)" (Deyermond, 2007:268). Tambien considera Deyermond que las letras de este cancionero tienen "concentracion poetica" y que algunas de ellas contienen elementos simbolicos--y hasta tradicionales--, caracteristicas propias de la "yra minima".

(3) Existen, sin embargo, otras propuestas terminologicas, pues los conceptos propios de esta literatura emblematica como letra, mote, verso, divisa, empresa, emblema, invencion, etc., no estan exentos de ambiguedades. Veanse, para estas cuestiones terminologicas, algunos de los trabajos citados en nota 10. Para algunos conceptos fundamentales de emblematica puede revisarse Praz (1989). En lo referente a la emblematica en las fiestas caballerescas vease Lopez Poza (2010).

(4) Se cree que casi todas las letras recogidas en el Cancionero general y en otros cancioneros de este periodo se utilizaron en algun momento en una justa o torneo, por lo que quienes las han editado intentan ubicar las fiestas concretas en las que se sacaron y los personajes historicos a los que se refieren (Macpherson, 1998, asi como Gonzalez Cuenca, 2004: II).

(5) Un ejemplo de ello lo encontramos en un poema de Quiros en el que se describe una sepultura del dios Amor (Gonzalez Cuenca, 2004: III, no. 858). El autor reconoce que Amor ha muerto al leer el siguiente letrero: "Yo soy Amor infinito,/que mato el ombre en tristura/y doile por sepultura/mi cuerpo santo, bendito" (vv. 183-186). Mas adelante, el autor encuentra la sepultura de Amor y comenta que este "disimulaba/la causa de sus passiones/y mostrava en invenciones/quien es y por quien moria" (vv. 197-200); se suceden, de ese modo, seis letras acompanadas de la descripcion de la divisa. Otro caso del uso de letras dentro de la poesia cancioneril se puede ver en unos versos de Costana (Gonzalez Cuenca 2004: II, no. 126), pero hay varios ejemplos de esta estructura.

(6) Es letra del Cartapacio de Francisco Moran de la Estrella (DiFranco et al., 1989:13). Veanse tambien las letras y motes conservados en el Cancionero de poesias varias (BNE, ms. 3902), en el Cancionero de poesias varias (BNE, ms. 2803) y en el Cancionero sevillano de Toledo (Biblioteca de Castilla-La Mancha, ms. 506) entre otros manuscritos.

(7) La descripcion de esta fiesta caballeresca la podemos leer en el ms. bne 18638 (2), al que nos referiremos mas adelante.

(8) Todas las citas de este parrafo las hemos tomamos de la Relacion de la fiesta que el Colegio Mayor de Santa Maria de Jesus... (Sevilla: Francisco de Lyra, 1617). De esta fiesta conocemos el ejemplar en la BNE (R/12677 [12]). BORESU registra otro ejemplar de esta relacion, conservado en la Biblioteca Colombina y Capitular de Sevilla.

(9) "Las cimeras consisten en figuras (normalmente huecas y realizadas en pergamino hervido, carton y yeso pintado y sobredorado) que se situan sobre el yelmo, del que forman un prolongado remate [...] Bastante difundidas en el area germanica durante el siglo XIII, se desarrollaron mucho menos en el area clasica y no llegan a la mediterranea hasta el siglo XIV, alcanzando su apogeo sobre todo en el siglo XVI" (Montaner Frutos, 2002:274).

(10) Despues del articulo de Rico 1990, Macpherson 1998 fue, en cierto modo, quien dio nueva vida al estudio de las invenciones del Cancionero general, al editarlas y estudiarlas. Desde hace ya bastante tiempo se venia anunciando el Ceremonial de galanes: primera rebusca de invenciones y letras de justadores que preparaba Joaquin Gonzalez Cuenca, del que anuncio Alan Deyermond que su autor habia abandonado la publicacion del proyecto. Otras contribuciones significativas son las de John Gornall, quien edita las letras del Cancionero de la British Library (Gornall: 2003). El propio Alan Deyermond (2007) realizo uno precioso aporte al tema resaltando el alto contenido simbolico y tradicional de algunas letras, como ya hemos referido en la nota 2. Otros trabajos sobre la materia son los de Cuesta Torre (2000), Kennedy (2002) Botta (2005) y De Nigris (2005).

(11) No obstante, el trabajo de rastreo y catalogacion de letras de este periodo ya se esta llevando a cabo, en tesis de la doctoranda Andrea Maceiras Lafuente, que lleva por titulo Catalogo de Empresas y Divisas (invenciones y letras) de caballeros espanoles (XV-XVII), dirigida por la profesora Sagrario Lopez Poza. Vease, recientemente, Maceiras Lafuente (2012). Moreno Garcia del Pulgar ha anunciado tambien una busqueda de invenciones de este periodo (2009 y 2010).

(12) Cabe resenar, no obstante, la labor de catalogacion de relaciones de sucesos que se esta llevando a cabo en el proyecto BORESU (en red).

(13) Contamos con una edicion de estas (Moreno Garcia del Pulgar, 2009); veanse tambien algunas reflexiones sobre la materia en Moreno Garcia del Pulgar (2010).

(14) Creemos que la disposicion bipartita de la letra en estas ilustraciones sugiere que estas se deben entender como una entidad con dos partes: una sentencia inicial y una conclusion final en la que se iluminaria y se cerraria el sentido de la sentencia primera.

(15) La breve relacion de la sortija la edita Simon Diaz, 1982:33-37.

(16) Hemos llegado a considerar que los artifices de esta fiesta quizas carecieron del tiempo para la preparacion de todas las divisas y letras, por lo que las letras autorreferenciales podrian haber constituido una ingeniosa y comica resolucion a este problema.

(17) La descripcion del torneo se conserva en el ms. M-318 de la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza (vease edicion y estudio en Catedra, 2005).

(18) Recuerdese que higa era "la accion que se hace con la mano cerrado el puno, mostrando el dedo pulgar por entre el dedo indice y el de en medio, con la cual se senalaba a las personas infames y torpes o se hacia burla y desprecio de ellas" (Diccionario de Autoridades, 1734, s.v.). El mismo tipo de letra alusiva a la celebracion la encontramos la sortija de 1590 (Simon Diaz, 1982:36): "!Oh sortija, y cual serias/si dentro de pocos dias/no aguasen tus placeres/alcaldes y mercaderes!".

(19) La relacion de este torneo de invencion se narra en la Relacion de la fiesta que el Colegio Mayor de Santa Maria de Jesus (Sevilla: Francisco de Lyra, 1617).

(20) De las varias relaciones que narran este torneo conservamos tres de considerable extension, escritas por Juan Bautista Felices de Caceres, Miguel Batista de Lanuza y Bartolome Leonardo de Argensola. Vease la edicion de la relacion de Argensola en Penasco (2011), asi como un estudio de los emblemas del torneo en Penasco (2010). El cotejo de las variantes de las letras de estas tres relaciones distintas, asi como una hipotesis de la transmision de las letras, desde lo visual a lo escrito, puede leerse en Gamba Corradine (en prensa).
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Author:Gamba Corradine, Jimena
Publication:Olivar: Revista de literatura y cultura espanolas
Date:Dec 1, 2012
Words:6209
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