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Sinergias contaminantes y hegemonias duraderas en el centro de la Provincia de Buenos Aires, Republica Argentina.

CONTAMINANTS SYNERGIES AND DURABLE HEGEMONIES IN THE CENTRE OF THE PROVINCE OF BUENOS AIRES, ARGENTINE

Introduccion

A partir de las dificultades epistemologicas para determinar con exactitud el impacto de la silicosis en la salud de los obreros de la industria cementera en el Partido de Olavarria (1) durante el siglo XX, se analizan los elementos principales de las sinergias socioambientales en la region Centro de la Pcia. de Buenos Aires, que transformaron la zona en un area de <<especializacion sucia>>. De este analisis emerge una de las dimensiones de la subalternizacion de los sectores populares de la region. Es la convivencia de las personas con residuos peligrosos emitidos por la industria cementera local, que se combinan con el disciplinamiento de los cuerpos de obreros y habitantes de las localidades contiguas a las fabricas. La opacidad de esta situacion se incrementa en un contexto de aplicacion de politicas neoliberales que se prolonga durante mas de cuatro decadas, y que genera riesgos y amenazas a la salud colectiva. La condicion de permeabilidad de los cuerpos de los trabajadores se presenta desde las etapas iniciales de la organizacion taylorista de los procesos productivos en la region, y ya desde hace mas de un siglo que es ocultada y resignificada simbolicamente. El analisis de las transformaciones sociales locales producidas por la globalizacion es un aspecto fundamental de la antropologia social actual, y en este sentido el contexto neoliberal de la implementacion de politicas regionales y locales puede ser discutido con categorias antropologicas, prestando atencion a multiples sinergias cuyas evidencias emergen de varias maneras. Entre ellas, la retroalimentacion entre politicas industriales, estructuras de poder formales y la produccion de riesgo social (Sarlingo, 2003 y 2007). Por eso, este trabajo sintetiza parte de varios procesos de investigacion articulados en el campo de la antropologia medica y de la ecologia politica, desarrollados desde 1998 hasta 2013. La metodologia utilizada se centra, aunque no exclusivamente, en el <<metodo de contextualizacion progresiva>> (Vayda, 1983: 265-281), muy utilizado por la ecologia politica en los anos 80 y 90, y la dimension tecnica que se constituyo sobre usos triangulados de informacion cualitativa obtenida aplicando observacion participante y entrevistas semiestructuradas (Guber, 2011), combinado con el uso de Sistemas de Informacion Geografica (GIS) y datos secundarios obtenidos de fuentes oficiales y privadas, locales y nacionales. Los datos de la historia industrial explican la genesis de las actuales sinergias contaminantes, y para ello un cuerpo de datos utiles y significativos provino de cinco decenas de entrevistas a obreros, gerentes y personal jerarquico de las unidades fabriles, empleados de empresas contratistas, personal del sistema de salud regional (especialmente medicos y enfermeras) y pacientes afectados por enfermedades de origen laboral. Con un conjunto importante de estos entrevistados surgio la necesidad de respetar niveles de confidencialidad y de proteccion de identidades mucho mas elevados que la exigencia etica basica y normalizada en las investigaciones antropologicas actuales. Puntualmente se utilizo el metodo del <<caso extendido>> para recabar informacion especifica sobre ciertas trayectorias de personas afectadas por contaminantes emitidos por el sistema fabril. Funcionarios gubernamentales de diversos niveles del aparato del Estado y responsables de las areas de gestion ambiental fueron remisos a brindar informacion concisa en un contexto formal de investigacion academica y sobre impactos ambientales locales, y el acceso a datos de causas y procesos judiciales y legislativos especificos archivados en diversos juzgados solo se pudo dar a partir de la generosidad de familiares y militantes de partidos politicos y organizaciones de la sociedad civil. Otro conjunto de datos dispersos y fragmentados se obtuvo mediante diversos modos de participacion en seminarios de formacion tecnica en areas del conocimiento como ingenieria industrial, gestion ambiental del desarrollo y analisis de sistemas geograficos regionales y actuando en grupos de trabajo interdisciplinarios en ambitos academicos regionales e internacionales. Los datos utiles han sido articulados segun el analisis procesual formulado por Rolando Garcia (2000) como metodologia de estudio de la sustentabilidad regional de los procesos de desarrollo. Parte de las transformaciones sociotecnicas descritas en este trabajo se originaron durante los procesos politicos generados por la dictadura militar mas cruel de la historia argentina, que detento el poder desde el ano 1976 hasta 1982. Los mecanismos de produccion de terror y de ocultamiento de la informacion instalados durante esos periodos constituyeron una dificultad importante porque continuan teniendo eficacia simbolica y efectos practicos en la opacidad de las problematicas aqui analizadas.

Riquezas locales y sinergias ambientales

En la Republica Argentina, la Region Pampeana es una de las ecorregiones terrestres continentales paradigmaticas del territorio nacional. Ocupa 48 millones de hectareas. Exactamente en el centro de la Pcia. de Buenos Aires se encuentra el Partido de Olavarria, uno de los mas ricos de la Region Pampeana. Su superficie es de 7.715 [km.sup.2], representando el 3% de la superficie total de la Provincia de Buenos Aires, y esta atravesado por las sierras del Sistema de Tandilia. Durante los ultimos periodos geologicos se formaron alli grandes concreciones de tosca, que luego fue muy utilizada por los asentamientos (fortines, pueblos y ciudades) de la civilizacion <<blanca>> de base europea. En realidad, el afloramiento cristalino surge solamente en la parte culminante de las sierras. En todo el resto las rocas antiguas estan debajo de un manto de sedimentos geologicamente mas recientes, por lo que las explotaciones mineras deben realizar excavaciones (comunmente llamadas <<destapes>>) para obtener los minerales comercializables o utilizables como insumos en procesos industriales, alterando y destruyendo el paisaje serrano caracteristico. En el Partido de Olavarria se distinguen tres grupos de cerros, y alrededor de ellos se desarrollaron Sistemas de Fabricas con Villa Obrera, es decir, asentamientos urbanos originados en una explotacion fabril, interdependientes en terminos de produccion de bienes y reproduccion de la fuerza de trabajo. Dentro del grupo de sierras denominado Septentrional se encuentra la poblacion de Sierras Bayas, que concentra mas de 3.500 habitantes. Relacionadas con los otros grupos (Central y Austral), se encuentran Loma Negra, de mas de 5.000 habitantes, y Sierra Chica, ambas fuertemente vinculadas a la riqueza minera. Anteriormente se destaco tambien la Villa Von Bernard, construida en torno a la fabrica Calera Avellaneda, que llego a reunir bastante mas de mil habitantes en viviendas de excelente construccion, y que fue demolida luego de la adquisicion de la fabrica por capitales espanoles. La riqueza minera del Partido de Olavarria es particularmente importante. Se sustenta basicamente sobre dos rubros: rocas de aplicacion (85%) y minerales no metaliferos (15%). Historicamente, Olavarria ha aportado el 43% del volumen y el 25% del valor economico de la produccion minera provincial. Esta dinamica productiva llego a generar nueve mil puestos de trabajo (tres mil directos en el sector minero y seis mil indirectos) hasta finales de la decada del 70 y principios de los anos 80, momento en que comienza una incorporacion intensiva de tecnologia a la produccion, con la automatizacion de procesos y, por consiguiente, un reemplazo de la mano de obra no capacitada. En 1996, finalizado el proceso de modernizacion tecnologica del sector minero comenzado durante la dictadura militar de 1976, existian 36 yacimientos en actividad, que produjeron casi 4.000.000 de toneladas de piedra caliza, 2.500.000 de granitos triturados y 500.000 toneladas de dolomitas trituradas, con la misma fuerza de trabajo que cincuenta anos antes. El sector cementero redujo progresivamente su fuerza de trabajo hasta llegar a los pocos cientos de obreros para trabajar en tres fabricas, pero incremento sus niveles de produccion en un 100%.

En gran parte de esta riqueza (geologicamente asentadas sobre la denominada <<formacion Loma Negra>>, estrato geologico que contiene grandes yacimientos de caliza) se encuentra el origen de las fabricas del Grupo Fortabat, que han mantenido la hegemonia en el mercado nacional del cemento durante decadas. Su actividad comienza a fines de la decada del 20, y cien anos despues se estructura un conglomerado de integracion vertical que articula ocho fabricas de cemento, latifundios, empresas de transporte y de comunicaciones, etc., y que se despliega por todo el territorio nacional. A fines de los 80, el Grupo Fortabat adquiere la planta de fabricacion de cemento de la Cia. Argentina de Cemento Portland S.A., ubicada en Sierras Bayas y perteneciente hasta entonces a capitales norteamericanos. Se inicia un proceso de concentracion regional y un intento de dominio monopolico del mercado del cemento, que se potencia cuando el Grupo Fortabat logra aduenarse del ferrocarril Roca y articular empresas subsidiarias que concentran la utilizacion de residuos peligrosos de otros procesos productivos para luego quemarlos en los hornos cementeros. Con la venta de todo el Grupo Fortabat a los capitales brasilenos concentrados en el holding Camargo Correa, ya en la primera decada del siglo XXI y en pleno auge de las politicas de expansion del mercado interno impulsadas por el gobierno de Nestor Kirchner, la produccion se multiplica y el Partido de Olavarria se destaca por convertirse en el principal centro minero de la Pcia. de Buenos Aires (al incrementarse la extraccion de cal, caliza, dolomita, arcilla, arena, laja y pedregullo) y el mayor productor de cemento a nivel nacional, produciendo el 60% del total anual de la Republica Argentina. La produccion primaria generada localmente se integra a otros procesos de caracter industrial, generando productos de alto valor agregado especialmente en el sector ceramista (produccion de tejas, ceramicos, ladrillos, revestimientos, etc.), y esta dinamica induce el desarrollo de industrias que brindan servicios al sector minero, lo que permite desarrollar desde la logistica (hay un parque de camiones registrado de cuatro mil unidades) hasta la investigacion aplicada, a traves de los convenios de las industrias con la Facultad de Ingenieria de la Universidad del Centro (Unicen).

Procesos productivos y emisiones peligrosas

Uno de los secretos mejor guardados durante decadas es el consumo energetico del sector cementero olavarriense. Sin embargo, se puede tener una idea muy fragmentada de la importancia de su impacto ambiental si se toma en cuenta que el sector cementero es responsable de alrededor del 5% de las emisiones de CO2 a nivel mundial, principal gas productor del efecto invernadero y cambio climatico. Durante la fabricacion de cemento, se produce CO2 en torno a dos vias: la conversion quimica de la piedra caliza producida durante su calcinacion y el propio consumo de combustibles como el carbon o gas natural, que vendria a ser el caso de las empresas cementeras instaladas en el Partido de Olavarria. El mas simple indicador de emisiones es el promedio mundial que senala un valor de 900 kg/t de clinker (mezcla basica a partir de la cual se obtiene el cemento usado en la construccion de viviendas y edificios), de los cuales 540 kg/t pertenecen al proceso de descarbonatacion (o sea, la transformacion de caliza en cal viva), y el resto corresponde al uso de combustibles necesarios para generar temperaturas superiores a los 1.500 grados en los hornos donde se produce la combustion de la mezcla base.

Una simple cuenta, seguramente erronea por lo sencilla, arroja la cifra de 2.970.000.000 de kg de CO2 anuales, obtenida de multiplicar la produccion anual de clinker declarada a la Municipalidad de Olavarria (cercana a 3.300.000 t en el ano 2009), por el valor estandar de 900 kg/t reconocido por la industria cementera a nivel mundial. Esta seria la emision de CO2 a la atmosfera generada por el sector cementero local. Hubo un intento de disminuir emisiones, enmarcado en la reconversion neoliberal del sector cementero local, en la decada del 90. El Grupo Fortabat aun era propietario de su conglomerado cementero y colaboraba con otra gran fabrica, Cementos Avellaneda (de capitales originalmente alemanes y luego catalanes). Entre ambos grupos industriales implementaron el uso de combustibles sustitutos del gas natural en gran escala (superior a cien toneladas diarias) como un paso para la fabricacion de un producto descripto como <<cemento verde>> o <<cemento ecologico>>, intentando reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) (Sarlingo, 2000).

Pero no es solamente la produccion de GEI lo que caracteriza la produccion cementera local. En la industria cementera, las operaciones llevadas a cabo desde la obtencion de las materias primas en minas y canteras hasta las de molienda, calcinado, transporte, etc., producen ciertas perdidas de particulas materiales que se liberan al medio local, pudiendo llegar a generar impactos ambientales considerables. En general, las particulas cuyo diametro no supera las 2,5 micras (PM2.5) son las causantes de los mayores efectos negativos sobre la salud humana. Son dificilmente eliminables por el propio cuerpo humano y pueden llegar a provocar problemas respiratorios cronicos. Enfermedad Pulmonar Obstructiva Cronica (EPOC) y silicosis son afecciones relacionadas bien conocidas.

Una instancia de cambio tecnologico particularmente controversial se da en la utilizacion planificada de combustibles denominados <<de sustitucion>> o <<alternativos>> al uso de gas natural. Estas sustancias, tanto solidas como liquidas, estan constituidas por diferentes tipos de residuos de otros procesos productivos o del consumo urbano con un poder calorifico suficientemente elevado para realizar una aportacion energetica neta al proceso. La sustitucion de combustibles fosiles por residuos industriales denominados <<peligrosos>> ha sido una practica muy desarrollada en algunos paises como EE.UU. y Canada desde hace mas de 30 anos, tanto para la eliminacion de residuos peligrosos (neumaticos usados, aceites usados y disolventes, residuos de la fabricacion de pinturas y detergentes industriales, residuos de plantas petroquimicas y siderurgicas) como para la reconversion de desechos como sustitucion de combustible fosil. Estas tecnologias se usaban ya en muchas fabricas de cemento y en diversos lugares del mundo, pero en Argentina se aplicaron por primera vez a comienzos de la ultima decada del siglo XX. Tambien a mediados de los 90, en la produccion cementera, se utilizaron en gran escala neumaticos usados como combustible de sustitucion, los que llegaron a acumularse por millones de unidades en las canteras abandonadas. El Grupo Fortabat fue pionero en esta utilizacion:

[...] Este proyecto se enmarca dentro de una politica que ha mantenido nuestra empresa: cuidar el medio ambiente. Dentro de los avances tecnologicos, es necesario respetar al hombre. Las fabricas son algo bello, porque crean para el hombre, pero no deben transformarse en destructoras de el ... Por eso, este emprendimiento es un orgullo para Loma Negra, ya que no solo puede brindar un excelente suministro de cemento con escoria, sino que ademas brinda una nueva muestra del compromiso ambiental y conciencia ecologica, con los cuales siempre ha encarado sus procesos productivos (Amalia Lacroze de Fortabat, mayo de 2000, en Sarlingo, 2000: 18).

Sin embargo, la quema de neumaticos fue un fracaso, ya que nunca se consiguio optimizar la tecnologia y el piso de los hornos se llenaba de residuos que alcanzaban casi dos metros de espesor, y durante los procesos de prueba las viviendas de Loma Negra y Sierras Bayas amanecian cubiertas de un fino hollin que se adheria practicamente a todo. Aun asi, se persistio con el <<Recyfuel>>, mezcla de residuos peligrosos provenientes de otras industrias, que aun se produce desde Canuelas a un ritmo de 120 toneladas diarias y que, segun reconocen publicamente los responsables de su produccion, solo alcanza a sustituir entre un cuatro y seis por ciento del consumo de gas natural de un horno cementero. Con lo cual, cabe preguntarse si montar una economia de escala con una envergadura regional y transformar la region en una zona de <<especializacion sucia>> no tiene que ver mas con la articulacion de un negocio subsidiario de la produccion industrial, como lo es el manejo de los residuos peligrosos. En efecto, el Grupo Loma Negra percibia un canon por reindustrializar los desechos de las industrias petroquimicas. Grandes generadores y tambien pequenos, en un rango que va desde un complejo petroquimico hasta un simple taller de barrio que necesita desprenderse del aceite y del querosen usados, le pagan a la empresa radicada en Canuelas un monto de dinero en relacion con el peso y volumen de los desechos a eliminar. Estos se industrializan bajo la forma de Recyfuel, una mezcla de sustancias residuales de alto valor calorico, y se transportan por tren hasta las plantas cementeras, donde son utilizados como combustible en los hornos de produccion de cemento.

Opacidad y cotidianeidad

El principal nivel de analisis que se pudo abordar sobre la manera en que se presentan a la experiencia social los procesos de salud-enfermedad en los Sistemas de Fabrica con Villa Obrera se organizo a partir de una tesis de grado en antropologia presentada en la Unicen. Abordando la cotidianeidad de los obreros del cemento en las fabricas del Partido de Olavarria, la estudiante de antropologia social M.V. Iribe (Iribe, 2012) encuentra que la inscripcion fisiologica del sistema de turnos rotativos con el que se organiza la produccion se lleva hasta la tumba. Los obreros trabajan una semana a la manana, la siguiente semana a la tarde y la siguiente a la noche, asi durante toda su vida laboral, porque la produccion asentada sobre tecnologias de flujo continuo no puede detenerse. Los obreros retirados, aun anos despues de su jubilacion, siguen viviendo con los ritmos fabriles, comiendo a la misma hora, durmiendo y mirando television como si aun siguieran trabajando, y respondiendo automaticamente a estimulos como la sirena que indica el cambio de turnos en la entrada de la fabrica. Aun en vacaciones o en viajes largos se despiertan a las cuatro de la manana y su biorritmo responde a los ciclos rotativos fabriles. En las cementeras olavarrienses, y durante el siglo XX, una cantidad de obreros nunca establecida oficialmente enfermo y murio de silicosis. Esta es la mayor opacidad que se puede identificar en el imaginario local, ya que la fabrica siempre fue representada como el <<locus>> del trabajo que llevaba al bienestar y nunca pudo ser pensada colectivamente como un lugar de muerte. La silicosis, conocida como <<la enfermedad de los mineros>>, es una enfermedad cronica, progresiva e irreversible que va asfixiando lentamente a las personas, finalmente imposibilitados de respirar por la acumulacion de particulas residuales en los tejidos pulmonares, particulas que eran el subproducto visible de la produccion cementera. En el marco de la dictadura militar de 1976, es asesinado el Dr. Carlos Alberto Moreno, abogado olavarriense que represento a los unicos cinco obreros que se animaron a demandar a la industria por haber enfermado de silicosis a partir de sus condiciones de trabajo. Luego de este asesinato, todo reclamo judicial queda olvidado (2). Los cambios tecnologicos posteriores, enmarcados en el auge del neoliberalismo dominante en los anos 90, la venta de las empresas cementeras locales a un gran grupo empresario de origen brasileno, y la ausencia de fiscalizacion ambiental real, agregan toda una dimension macabra a esta dinamica. Al disciplinamiento de los cuerpos y a la construccion de la subjetividad, al desgaste y a la enfermedad profesional, hay que agregar el riesgo individual y colectivo generado por la transformacion de los hornos cementeros en gigantescas incineradoras de residuos peligrosos.

Todos estos procesos y sus efectos amenazantes para las personas, generadores de riesgo e incertidumbre, son tolerados o directamente ignorados por los poderes politicos locales y por los responsables de la implementacion de la politica ambiental. Pero, ademas, existe un silencio colectivo y una profunda inaccion estatal. Los hornos pertenecen a companias multinacionales que son mucho mas poderosas que cualquier sector politico local, y nunca se ha logrado componer una coalicion de ciudadanos para exponer publicamente esta situacion. La ultima vez que fueron interpelados por los representantes municipales fue en 1948, cuando se logro que las grandes cementeras tributaran una tasa por la explotacion de recursos naturales no renovables. En mas de cien anos, jamas fueron interpelados por danos ambientales a la salud colectiva. Los sectores mineros y cementeros han logrado siempre imponer sus condiciones de produccion tecnoecologicas y tecnoeconomicas, y solo permiten una negociacion subordinada sobre minimos aspectos impositivos, siempre bajo el manto ideologico del <<desarrollo industrial moderno>> (3), y sin ninguna inquietud moral al hacer propaganda de que el cemento que producen es <<ecologico>>. En los ultimos meses del ano 2013, aduciendo dificultades con algunos materiales, las chimeneas de la principal fabrica de cemento, denominada L'Amali, han emitido a la atmosfera grandes cantidades de particulado residual, emision informalmente calculada en mas de cincuenta mil toneladas para un periodo de seis meses. Sumado a esto, un simple recuento de accidentes ocurridos con los combustibles <<alternativos>> y la inaccion correspondiente demuestra simplemente algunos aspectos del riesgo y la opacidad en torno al mismo:

1. Durante el ano 2002, en las paginas de El Popular, unico periodico local, se mencionaba este escueto informe:

Otra emergencia se presento a las 9.30, cuando salieron las unidades 9 y 15 a cargo de oficial Javier Dominguez hacia un galpon utilizado como deposito industrial que se incendio el sabado, a la altura del kilometro 291 de la ruta nacional 226. En el lugar se guardaban combustibles solidos conocidos como Recyfuel (RFS), material compuesto por marlo de maiz, goma, madera, plastico, medicamentos, perfumes vencidos y otros desechos industriales con poder calorifico, y que se utilizan como combustible alternativo para los hornos de cemento (El Popular, 11 de noviembre de 2002).

2. La explosion de un silo cementero en la planta de Calera Avellaneda a fines de 2007, que dejo con graves quemaduras al ingeniero Carlos Bastien, de 40 anos, con heridas en el rostro y las piernas, y a Luis Attadia, de 53 anos, quien tuvo quemaduras de segundo grado en gluteos. No se declaro publicamente el combustible que se incineraba.

3. La intoxicacion del empleado de la estacion de servicio <<San Jacinto>>, Sr. Julio Vera, ocurrida mientras lavaba un camion cisterna que transportaba un producto potencialmente letal, declarado en la carga como <<fenolio>>. La fecha fue 20 de febrero de 2008. No hubo investigacion sobre el hecho.

4. A principios de 2010, se produjo un incendio en la cinta transportadora que llevaba el clinker en la fabrica <<L'Amali>>. Recordemos que el Recyfuel queda atrapado en el clinker, lo que potencialmente significa emision de sustancias contaminantes a la atmosfera en caso de incendio no controlado. El caso no tuvo repercusion mediatica.

Un solo caso de envenenamiento por contacto con el Recyfuel, que le sucedio a una persona cuando higienizaba la caja de un camion horas despues de descargar el combustible en la planta de la fabrica, da por tierra los argumentos empresarios sobre la inocuidad del producto. Pero el lobby cementero es muy poderoso, y resulta muy facil responsabilizar al mismo transportista por las <<malas practicas>> de manejo del combustible, al no ser un empleado directo de la empresa, sino alguien empleado por un proveedor que brinda servicios eventuales. Esto evidencia un mecanismo comun en las politicas ambientales empresarias: el manejo de los residuos peligrosos se terciariza, y de esa forma las responsabilidades empresarias corporativas se diluyen en el mar de la informalidad y el cuentapropismo que caracteriza a las economias informales del capitalismo actual. Se genera asi un estado de riesgo colectivo que fuera caracterizado teoricamente por Ulrich Beck (1998), y cuyos mecanismos de simbolizacion encajan perfectamente con la Teoria Cultural del Riesgo.

Hegemonia y salud colectiva

La descripcion de este escenario nos lleva a otro nivel de analisis. Se puede partir de una pregunta simple: ?como es posible que las dinamicas productivas industriales que dominan la region acarreen la diseminacion de sustancias peligrosas, muchas de ellas venenos mortales, y que la poblacion local mayoritariamente acepte la condicion de convivir con los toxicos sin resistencias visibles? Y mas: que se deslexicalice la vulnerabilidad de los cuerpos individuales y se niegue colectivamente la amenaza de enfermar y morir por los subproductos del crecimiento industrial. Dicho de forma mas directa: por que se toleran tales amenazas a la salud colectiva. Mary Douglas (Douglas y Wildavsky, 1982) argumenta que no hay un acuerdo unico para la evaluacion de riesgos y amenazas, pues surgen diferentes grupos y sus visiones sobre la naturaleza de la amenaza van a diferir. Asi, se plantea que las creencias y valores compartidos por determinados grupos (sociales y culturales) influyen en la seleccion de lo que se considera o no como riesgo, de tal manera que las personas de estos grupos se preocupan especialmente de aquellos acontecimientos que podrian afectar o poner en peligro sus sistemas de creencias o valores, su manera de entender y de vivir las relaciones sociales.

Enfatizando el peso de la contextualidad radical, es decir, la comprension de que todas las categorias del sentido comun y tambien las teorias sociales han sido elaboradas en contextos historicos especificos y situados, sirve como indicador una cronica periodistica fechada en 1925, en la cual se relata una visita a la primera fabrica de cemento de la region. Ubicada en la localidad de Sierras Bayas, a dieciocho kilometros de la ciudad de Olavarria, en una epoca en que todavia no existian rutas pavimentadas, los vehiculos eran realmente escasos y el cemento se transportaba mayoritariamente por tren, el cronista se sorprende por el excesivo particulado atmosferico y trata de indagar sobre la salud colectiva de los pobladores de Sierras Bayas. La respuesta del medico mas importante de la localidad, el Dr. Andres Biaggi, es llamativa:

--[...] Pero aqui no hay nada que hacer ... En Sierras Bayas no se enferma nadie, hay peste de salud. El hospital que aqui sostiene la fabrica de cemento no es apenas mas que una enfermeria o sala de primeros auxilios para accidentados, casos frecuentes entre tantos obreros del establecimiento.

--Pero esas enormes polvaredas que levantan los vehiculos y el viento deben ser malsanas, doctor.

--Al contrario, el polvo es de cal, y la cal favorece la salud. Con eso que Ud. cree danoso, se produce una calcificacion natural de los pulmones, y no habiendo enfermos, no hay microbios.

--En Olavarria abundan los bacilos, y me han dicho que el clima de aqui es tan humedo y enfermizo como aquel.

--Se equivocan. Aqui el frio es seco y sano y los bacilos son desconocidos. Las horas vividas entre tantas actividades, entre el ruido ensordecedor de las maquinas, respirando aire espeso, impregnado de cal, que es salud, transcurren veloces (Sarlingo, 1993: 52).

En 1925, la produccion de rocas de aplicacion y de calizas ya llevaba cuatro decadas de desarrollo artesanal, pero la produccion a escala industrial recien comenzaba. Una empresa norteamericana, la <<Lone Star Company>>, montaria los primeros hornos industriales de produccion cementera en Sierras Bayas, con capitales y know how extranjeros, pero articulando muchos procesos de trabajo con canteristas locales, generalmente de origen italiano. Una parte de la piedra caliza extraida se comenzo a industrializar en gran escala a partir de 1919, en los molinos de clinker, como una etapa de la produccion de cemento, mientras que otras rocas se utilizaban en la construccion de rutas, caminos y edificios publicos y privados. Los inmigrantes de ultramar que formaron la poblacion de la Argentina moderna llegaban a la region atraidas por el surgimiento de estructuras industriales, que demandaban mucha mano de obra y se mezclaban con las poblaciones locales de origen criollo e indigena, que en muy poco tiempo pasaban de trabajar en el mundo rural a la dinamica de flujo continuo de la produccion industrial.

Inicialmente, las condiciones y el medio ambiente de trabajo de los obreros mineros evidenciaban una gran explotacion; hombres, mujeres y ninos trabajaban al aire libre en las canteras de piedra durante todo el ano. Frecuentemente debian partir la piedra y trasladarla con los pies en el agua, porque los acuiferos fosiles de la sierra inundaban las canteras. La fuerza de trabajo que conseguia incorporarse a la industria cementera no la pasaba mejor. La industrializacion fabril era un proceso mucho mas violento que la mineria artesanal, con un ritmo de trabajo constante y organizado por turnos rotativos, ya que los hornos de clinker no podian detenerse y casi todos los procesos de operacion y mantenimiento eran manuales. Los ritmos tayloristas se sostenian porque los ingenieros norteamericanos manejaban <<cientificamente>> la fuerza de trabajo a lo largo de jornadas agotadoras. Miles de personas de diferentes grupos etnicos, mayoritariamente provenientes de diversas regiones de Europa anterior y posterior a la Primera Guerra Mundial, mas miles de migrantes del interior del pais, fueron fijados como fuerza de trabajo a la produccion de cemento en menos de dos decadas. La estructuracion de estos procesos productivos se realizo en un contexto de inexistencia de instituciones de salud publica estatal. La tuberculosis era la enfermedad prevalente, principal causa de muerte en zonas urbanas y rurales, y los jornaleros del sector minero recurrian a las redes de solidaridad etnica para enfrentar la aparicion de la enfermedad y el desgaste temprano de los cuerpos, producido por las durisimas condiciones laborales, a traves de los hospitales de las diferentes colectividades de migrantes. Pero estos hospitales estaban ubicados en la ciudad de Olavarria. De ahi que sean los mismos capitales fabriles quienes brinden inicialmente servicios de salud, sobre todo para garantizar el presentismo de los obreros, que recurrian masivamente al consumo de alcohol como forma de soportar las exigencias fisicas de las larguisimas jornadas.

Puedo situar en estos anos el inicio del proceso de produccion de <<hegemonias naturales>> a escala local (Wolf-Meyer, 2011). En terminos concretos pueden verse las maneras en que el orden del capitalismo moderno organiza el tiempo y el espacio, logrando subordinar la individualidad de los sujetos al conseguir que todos los ritmos biologicos y corporales se adapten a la dinamica de las estructuras de produccion, distribucion y consumo. Asi, crea una <<segunda naturaleza>> en el cuerpo de los trabajadores y los consumidores, porque su fisiologia basica (la actividad motriz y el sueno, la alimentacion, los impulsos sexuales y el ocio recreativo) llega a estar totalmente mediatizada por las coerciones morales y politicas que el funcionamiento capitalista requiere y que luego se convierten directamente en el estilo de vida moderno. Asi adquiere sentido la afirmacion sostenida por el Dr. Biaggi acerca de que respirar cal favorece la salud o que la calcificacion natural de los pulmones es beneficiosa. Porque la nocividad de la silicosis se conocia desde tiempos antiguos y en America empiezan a documentarse casos cuatrocientos anos antes, asociados a la mineria colonial desarrollada por el imperio espanol (Gallo y Valderrama, 2011).

Tal cual Raymond Williams (1977) reelaborara a partir de los trabajos de A. Gramsci, los procesos hegemonicos estructuran un orden que es vivido como una practica que realimenta y fortalece el mismo orden. Asi es que el disciplinamiento de los sujetos para poder sostener un ritmo biologico y social que le permita desempenarse en un puesto de trabajo, adaptandose practicamente a las exigencias de la produccion capitalista, diariamente reproducir su energia vital en la cotidianeidad de su espacio residencial y volver a trabajar al dia siguiente, no solo construye su habitus (Bourdieu, 1988), sino tambien su propia biologia. En este sentido, los estudios de la <<condicion corporal>> o embodiment, iniciados por T. Csordas (1990) son una herramienta para evidenciar esta dinamica. Al subordinar a los conjuntos sociales marcando los ritmos de la produccion y reproduccion cotidianas, la modernidad selecciona tambien los procesos de desgaste y envejecimiento, creando las condiciones y mediaciones que generan enfermedad y muerte en los sujetos. El cuerpo biologico es un campo de batalla inseparable de la subjetividad, un espacio politico donde se inscribe la organizacion de los circuitos sociales, espacio al que se agregan los efectos del riesgo, la incertidumbre y las amenazas creadas por la actividad industrial moderna. Y tambien hay un elemento muy importante en esta consideracion, que es la condicion de hegemonia/subalternidad que opera definiendo las posibilidades de negociacion que cada individuo o grupo posee de manera situada. No es casual que veinte anos despues de las manifestaciones del Dr. Biaggi sobre la calidad del aire en Sierras Bayas, en ese mismo lugar, surgieran las primeras expresiones regionales del movimiento obrero organizado y se constituyeran las primeras delegaciones locales de los sindicatos de los obreros del cemento, en el contexto de surgimiento del primer peronismo, el movimiento politico que expresaria por primera vez en la historia a la clase obrera organizada en la Argentina.

Sin embargo, otras preguntas surgen al analizar las historicidades locales. Si la resignificacion de la produccion de la enfermedad en los trabajadores y el ocultamiento de la nocividad de las condiciones de trabajo ya se articulan desde los primeros momentos de la estructuracion taylorista y luego fordista de la produccion cementera, ?como es posible que sigan vigentes durante mas de noventa anos? ?Son tan fuertes las hegemonias de los sectores capitalistas que logran que no se hable ni se actue en torno a la produccion de enfermedad y muerte como subproducto de la creacion de riqueza?

Lo microsocial y las amenazas colectivas

Ciertos aspectos etnograficos recogidos en diferentes trabajos de campo pueden dar elementos para responder a estas preguntas. Sin llegar a realizar totalmente una historia de vida, en el ano 2010 se pudo investigar a la manera de un leading case la problematica de C.F.M., un trabajador afectado directamente por la inhalacion de contaminantes a lo largo de su desempeno laboral en diversos puestos de empresas contratistas del sector cementero. En contacto cotidiano con el polvillo de cementos, asfaltos, vapores de breas, residuos de hidrocarburos y otros materiales durante mas de una decada, C.F.M. comienza a sufrir sintomas de problemas neurologicos que le imposibilitan la movilidad autonoma y cotidianamente pasa a movilizarse en una silla de ruedas. Su entrada al sistema de salud como enfermo cronico lo coloca en una situacion de discapacidad, y en las entrevistas relata como el sector sindical que debia protegerlo legalmente no se intereso por su estado de salud. Inicio reclamos ante la administradora de riesgos del trabajo (ART) contratada por su ultimo empleador antes de enfermarse, y debio entablar una demanda judicial laboral. Se le reconoce judicialmente una afectacion a su salud de un 30 por ciento de incapacidad laboral, y decide apelar. Su caso llega hasta la Corte Suprema de la Nacion Argentina, maxima instancia de resolucion de conflictos, en donde se reconoce discapacidad total y su derecho a una jubilacion. El monto que percibio y actualmente percibe por la misma es totalmente insuficiente para poder resolver su reproduccion cotidiana, por lo que vive de la solidaridad de vecinos y amigos, en una angustia constante. En sus relatos resaltan tres cuestiones: a) las presiones de parte de sus empleadores para que no reclame por sus derechos; b) las coacciones directas a que no difunda informacion publica sobre su caso, especialmente en los medios de comunicacion local, sobre las particularidades de su demanda judicial; y c) las extorsiones directas por parte de personas sin dependencia oficial y formal pero con vinculacion explicita con sectores empresarios para impedirle agruparse y reunirse con otros afectados por contaminantes similares. C.F.M., en su maxima desesperacion, describe como llego a imprimir una larga descripcion de su padecimiento y a pegarla en los paredones de varios colegios, en las columnas de una de las entradas del hospital publico y en la sede de la municipalidad local, sin obtener resultado alguno.

En las localidades que forman parte de los Sistemas de Fabrica con Villa Obrera mencionados mas arriba no hemos dado con ningun informante clave que recuerde movilizaciones o reclamos colectivos con el objetivo de resolver las <<molestias>> generadas por la contaminacion del aire. Sin embargo, una docena de entrevistados admite conflictividades opacadas en torno a estas tematicas, desactivadas y silenciadas mediante un conjunto de articulaciones. La principal de ellas es la monetizacion de los riesgos por insalubridad laboral. Con el acuerdo de sindicatos (especialmente de las delegaciones locales de la Asociacion Obrera Minera Argentina), las patronales pagan un plus economico por aquellas tareas peligrosas y que exponen a los obreros a los contaminantes en diferentes puestos del proceso productivo. De esta forma, padecimientos como la perdida de audicion (morbilidad tipica en los trabajadores que se desempenan en los molinos de clinker) y las diferentes modalidades de la enfermedad pulmonar obstructiva cronica (EPOC) se consideran un efecto <<normal>> en la vida productiva de cualquier trabajador, sin pensar en las responsabilidades del sistema fabril. Sin embargo, en entrevistas a medicos laborales que se desempenaron en relacion de dependencia formal en el sector cementero y en el de produccion de ceramicos, uno de ellos senala que:

[...] el medico laboral esta crecientemente obligado a mirar en la vida privada y en la conducta de los obreros fuera de la empresa. Es que la conducta individual es la principal generadora de riesgos. Los obreros olvidan protegerse los ojos y los oidos al no usar lentes ni tapones, no usan los barbijos protectores en verano porque los afecta el calor, y frecuentemente no descansan. Yo se que ya en 1940 en Sierras Bayas ya habia una presion sobre los obreros para evitar el consumo de alcohol, normas, reglamentos, o sea, una serie de medidas de profilaxis de los accidentes de trabajo. Luego vinieron las legislaciones laborales, de origen socialista y sesenta anos despues la modernizacion trajo la ergonomia y el analisis de las condiciones y medio ambiente de trabajo. Se siguio avanzando y hoy se esta pensando en controlar el abuso de sustancias psicotropicas y el consumo de drogas ilegales fuera de la empresa, ya fuera del tiempo que dura la jornada laboral [...] (F.B., medico clinico, 54 anos, entrevistado el 12 de diciembre de 2010).

El caracter de la medicina laboral como saber normalizador opera individualizando las responsabilidades del cuidado de la salud y la prevencion acerca de la enfermedad en los trabajadores, cuando en realidad son los sectores capitalistas los que estructuran un proceso productivo generador de riesgos colectivos. Los mismos medicos afirman desconocer los casos de enfermedades laborales generadas por la contaminacion ambiental y la convivencia de los obreros con residuos industriales peligrosos. Niegan de plano que casos como los de C.F.M. tengan relacion con el empleo fabril y exponen como un exito de su trabajo la inexistencia de siniestralidad laboral. Sin embargo, por lo menos en tres de las entrevistas realizadas a trabajadores accidentados manifiestan la existencia de mecanismos que presentan a los accidentes laborales como eventos ocurridos en el tiempo de ocio de los obreros, fuera de las instalaciones fabriles, aun cuando hayan sucedido en su puesto de trabajo.

El mecanismo de individualizacion no es tan efectivo cuando son los mismos proyectos de gestion de los subproductos peligrosos de la produccion fabril que se organizan desde el capital privado con la connivencia de las areas de gestion ambiental del Estado. De esta forma, en los anos 2002 y 2003 hubo movilizaciones colectivas en todo el Partido de Olavarria para evitar que se depositaran en las canteras abandonadas los residuos urbanos e industriales del Area Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Los sectores industriales y algunos funcionarios del Gobierno local de esos anos proponian reflotar la economia local cobrando un canon por depositacion de los residuos generados por los 14 millones de habitantes del AMBA. El proyecto consistia en trasladar diariamente 16 millones de kilos de basura urbana e industrial desde el AMBA hasta el centro de la Pcia. de Buenos Aires y enterrarla en las canteras agotadas del Partido de Olavarria. Los ciudadanos rechazaron el proyecto y resistieron su implementacion mediante manifestaciones colectivas, ocupacion del espacio publico, la organizacion de asambleas y movilizaciones de rechazo al proyecto y repudio a los sectores empresarios que lo motorizan. La etnografia del conflicto entre la poblacion local y los sectores politicos y empresariales demuestra que la accion politica de los sectores populares se organizo con una dinamica similar a la de los movimientos sociales denominados <<EMPN>> (Castells, 1998; Riechmann y Fernandez Buey, 1994), en los cuales se forman coaliciones de ciudadanos cuyo unico objetivo es evitar que en su territorio se depositen millones de toneladas de sustancias toxicas, sin cuestionar los procesos estructurales que las producen. La dinamica de este movimiento altero durante mas de dos anos la cotidianeidad de todos los pueblos articulados a la produccion minera y cementera, poniendo en cuestion las bases mismas de las hegemonias locales (Fernandez Equiza, 2007). Abandonadas las intenciones empresariales de concretar el traslado y la depositacion de la basura del AMBA, las coaliciones populares se disolvieron rapidamente y las actividades fabriles de <<especializacion sucia>> siguen incrementando su ritmo segun los aumentos de los niveles de fabricacion de cemento. Las organizaciones no gubernamentales que se formaron en ese contexto languidecieron y lentamente fueron desapareciendo, y no existe actualmente ningun grupo local ni faccion de algun partido politico que quiera trabajar problematicas ambientales en toda la zona. Despues de quince anos esta experiencia parece haber sido casi totalmente olvidada. Para lograr esta desactivacion de la sociedad civil las empresas forzaron durante anos mecanismos de maquillaje <<verde>> y recurren a la utilizacion permanente de una retorica de base cientifica. Como ejemplo, pude presenciar que en el marco del III Congreso Latinoamericano de Salud Ocupacional y XVIII Congreso Argentino de Medicina del Trabajo, el Lic. Wytold Kopytynski, en representacion de Recycomb (empresa productora de combustibles alternativos para hornos cementeros), presento un estudio que resumia quince anos de datos y declaro:

Practicamente no hay ningun impacto sobre los trabajadores. Tenemos una abundancia de datos realmente importante tanto en lo que hace a la exposicion directa del trabajador, como de impacto ambiental sobre la poblacion y hemos comprobado mediante monitoreos, ensayos de combustion y todo tipo de emisiones que no hay impacto (registro de observacion participante, 4 de octubre de 2013).

Con practicas de este tipo, la comunicacion empresarial logra que los habitantes naturalicen y acepten acriticamente su realidad personal. Las personas se habituan a <<no saber>>. Colectivamente, no se ha podido resolver la legitimidad de estudios independientes, porque no aparecen tecnicos autorizados, laboratorios u organismos publicos en la zona que investiguen el ambiente, tomando muestras de suelo y de aire en el momento preciso de las emanaciones. Es facil desconfiar de las inspecciones oficiales que se han realizado desde niveles provinciales, porque estas se han hecho en momentos en que las empresas han detenido o frenado su proceso de produccion, o los resultados de las mismas son inaccesibles. Llegado este punto, cualquier ciudadano se siente perplejo con las inacciones del Estado, con las contradicciones, demoras e indecisiones de los funcionarios responsables de la politica ambiental, y desalentados por la falta de coraje de muchos legisladores. El analisis que forma el cuerpo de este trabajo contrasta con lo que muestra la bibliografia norteamericana sobre las reacciones populares a la cotidianeidad toxica (Yellow Creek, Woburn, Love Canal, Pennsylvania, Diamond), todos casos de comunidades donde los procesos de movilizacion colectiva fueron exitosos, segun autores como Levine (1982), Bullard (1993), Brown y Mikkelsen (1990), Lerner (2005), Couch y Kroll-Smith (1991), Checker (2005). En estos articulos se documentan procesos conflictivos, en el marco de los cuales los ciudadanos se transforman en militantes politicos y experimentan procesos de <<liberacion cognitiva>>. Mas bien, y a pesar de que el origen de los procesos y eventos contaminantes no puede compararse, el trabajo de Adriana Petryna (2004) sobre las secuelas catastroficas de Chernobyl ilustra mejor la decepcion vecinal. Esta autora resalta que el conocimiento y tambien la ignorancia sobre la polucion, sobre el estado del ambiente, sobre los efectos de los contaminantes es reconstruido y refractado por todo tipo de actores, y que los errores, las negaciones, el uso parcial de diagnosticos cientificos y las argumentaciones falaces sobre la realidad ambiental que puede conocerse son uno de los niveles estructurales de este tipo de problematicas.

Comentarios finales

La identificacion de sinergias socioambientales a escala local nos muestra mecanismos concretos de reproduccion sistemicos que tienen consecuencias sobre la produccion social de la salud colectiva en contextos especificos. La produccion social de la salud colectiva y de las <<hegemonias naturales>> sobre los cuerpos en riesgo que conviven con venenos, y que ademas estan sometidos a la habitualidad toxica (Sarlingo, 2014), es una dimension de los procesos de globalizacion vulnerable a la aproximacion antropologica, a condicion de no perder de vista su historicidad en terminos de mediana duracion. Se puede concluir que es en contextos de historicidad microsocial donde se fabrican subjetividades, relaciones sociales y representaciones colectivas totalmente dirigidas a legitimar simbolicamente procesos de estructuracion de ramas de la produccion concentradas generadoras de riesgos colectivos. De esta manera, otra conclusion que surge de manera bastante clara es que el anclaje local de las practicas de reproduccion de un <<regimen de gubernamentalidad>> (Foucault, 2006; Wacquant, 2012) es tan fundamental como la organizacion estructural del sistema legal y punitivo, la planificacion en gran escala de los flujos de materiales o la estructuracion de un mercado sobre la base de medidas de politica macroeconomica a nivel nacional. La confirmacion de estos dos elementos se vuelve importante para el imprescindible analisis de otras problematicas actuales muy amenazantes que estructuran la realidad argentina y su presente economico. Enmarcados en un conjunto de procesos de reprimarizacion de la economia nacional, los avances hacia el monocultivo de soja y sus peligrosas consecuencias socioambientales se complementan en su caracter amenazante con la profundizacion de la megamineria en gran escala a lo largo de toda la Cordillera de los Andes, incluyendo la puesta en marcha de la explotacion de hidrocarburos no convencionales. Poderosisimos capitales transnacionales dominan todos estos sectores a partir de controlar las articulaciones exportadoras a los mercados mundiales y justamente la legalidad construida para facilitar y simplificar la privatizacion de las ganancias implica disenar regimenes de gubernamentalidad que posibiliten la socializacion de los danos colectivos y la transferencia a las futuras generaciones de argentinos de los costos ambientales producidos por la destruccion irreparable de los ecosistemas. Se puede demostrar que la fertilidad de abordajes como el realizado en este articulo son fundamentales para caracterizar antropologicamente la dinamica de una sociedad que enfrenta un horizonte catastrofico. Los cruces de perspectivas analiticas que combinen la ecologia politica y la antropologia medica aparecen como imprescindibles para entender la generacion de residuos de la megamineria, el uso indiscriminado de agrotoxicos en la produccion agricola y sus impactos en los ecosistemas y en la salud colectiva. Considero que reafirmar este cruce es una de las contribuciones de este articulo.

Referencias

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(1.) En la Republica Argentina, el territorio se divide en provincias (en total 24), y a su vez las provincias se dividen en <<partidos>>, division que engloba el hinterland amplio de las ciudades y los pueblos. El gobierno politico de los partidos se realiza desde el nivel municipal, equivalente a la jurisdiccion de un ayuntamiento europeo. Una region agrupa varios partidos, y una ecorregion se define desde criterios biologicos y ecologicos, y puede agrupar sectores de varias provincias.

(2.) No existe ningun estudio epidemiologico zonal que evalue la prevalencia de la silicosis en la fuerza de trabajo del sector minero del Centro de la Pcia. de Buenos Aires, pensando no solamente en las grandes fabricas de cemento, sino tambien en las decenas de explotaciones de escala media, empresas familiares de varias generaciones y canteras pequenas. La cuestion se mantuvo en silencio durante todo el siglo XX, luego de la muerte de C.A. Moreno, y solamente en el marco de la politica nacional de busqueda de la verdad historica y reparacion de los crimenes cometidos durante la dictadura militar del ano 76 se pudo recuperar algo de lo que menciono en este articulo. Es una de las grandes deudas con la salud colectiva, pero las dirigencias locales no estan interesadas en investigar y saldar esta deuda.

(3.) El peso ideologico de las representaciones colectivas sobre el desarrollo industrial moderno y sus consecuencias locales y regionales lo he trabajado en varias oportunidades con muy diversos resultados a lo largo de varios anos. Algunos materiales resultaron importantes fuera de las actividades puramente academicas, especialmente para procesos democraticos de oposicion ciudadana a algunos proyectos de transformacion de la region en un <<area de especializacion sucia>>.

Marcelo Sarlingo

Departamento de Antropologia Social, Facultad de Ciencias Sociales de Olavarria, Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Republica Argentina

Recibido: 06.12.2017

Aceptado: 27.06.2018

DOI: 10.11156/aibr.140105
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Author:Sarlingo, Marcelo
Publication:Revista de Antropologia Iberoamericana
Date:Jan 1, 2019
Words:9303
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