Printer Friendly

Sindrome de disfuncion de la articulacion sacroiliaca. Analisis clinico de los resultados a corto y mediano plazo de una serie de 115 pacientes tratados con bloqueo selectivo percutaneo.

Sacroiliac Joint Dysfunction Syndrome. Results of Clinical Analysis in the Short and Medium Term, in a series of 115 Patients Treated with Percutaneous Blockage

Introduccion

El dolor lumbar es una de las causas mas frecuentes de consulta (la segunda causa en Estados Unidos con quince millones de consultas/ano), es el quinto motivo de hospitalizacion y es el tercer motivo de cirugia. Los costos inherentes a su tratamiento son excesivamente altos tanto en los paises desarrollados como en el tercer mundo (de cien a doscientos mil millones de dolares en Estados Unidos, relacionados con gastos directos e indirectos). De forma general, el dolor localizado en la region lumbar puede dividirse en aquel que va acompanado de radiculopatia (origen neuropatico) y el que no presenta irradiacion de caracteristicas neuropaticas y localizacion sobre la region lumbar (origen somatico) [1,2,3]. El dolor exclusivamente localizado en la region lumbar puede denominarse axial y esta asociado mas frecuentemente a cambios degenerativos cartilaginosos, articulares, discales y oseos [4,5,6,7,8,9,10]. Una de las causas mas frecuentes de dolor lumbar axial es la disfuncion de la articulacion sacroiliaca [11,12,13,14,15,16]. Su origen, en un 30 % de los pacientes se origina en las estructuras anatomicas de la articulacion sacroiliaca [3,6,8,15,17,18].

Las caracteristicas del dolor sacroiliaco muestran un componente mecanico (dolor asociado al movimiento) que mejora con el reposo y se puede irradiar por la cara posterior de la pierna sin llegar al pie, de caracteristicas no neuropaticas [19,20,21,22]. El examen clinico muestra cualquiera de los multiples signos de provocacion sacroiliaca positiva y descarta la presencia de radiculopatia. Y aun cuando la resonancia magnetica muestra los cambios degenerativos, es la gammagrafia osea la que permite identificar el caracter inflamatorio de la articulacion. Su tratamiento parte del uso de analgesicos simples (acetaminofen) y antinflamatorios, seguido de procedimientos percutaneos que van desde el bloqueo selectivo con esteroides hasta la termorrizotomia percutanea con radiofrecuencia del ramo dorsal de las raices espinales sacras [3,5,7,9,20,23,24,25,26,27]. El pronostico es bueno, pero su resultado a largo plazo depende de multiples factores. Una rehabilitacion musculoligamentaria es indispensable para fortalecer el piso pelvico, los musculos de la cintura pelvica y la region lumbar. En este articulo se analiza una serie de pacientes tratados con bloqueo selectivo percutaneo.

Materiales y metodos

Entre noviembre de 2006 y mayo de 2013, 115 personas consultaron la consulta externa realizada por uno de los autores (JCA). Todos los pacientes tenian una sospecha clinica de sindrome de disfuncion de la articulacion sacroiliaca a partir de los hallazgos en la anamnesis, el examen clinico y los estudios paraclinicos. La mayoria de los pacientes son de sexo femenino (78 pacientes), que representaba el 68 %. Fueron 37 pacientes de sexo masculino (32%).

Su distribucion, de acuerdo con la edad, mostro que la mayoria se encontraron entre los 40 y los 60 anos (58 %). En este grupo hubo una mayor proporcion

de mujeres (73 %) con respecto a los hombres (27 %). En el rango de edad que va de los 20 a los 40 anos fueron 19 pacientes (16 %) e, igualmente, fueron mayoria las mujeres (58 %). Los pacientes que se encontraban en el rango de edad 60-80 anos fueron el 31 % (61 % de mujeres y 39 % de hombres). Los mayores de 80 anos fueron solo el 5 % y se mantuvo la mayor proporcion de mujeres (83 % sobre 17%).

En todos los pacientes se confirmo el diagnostico a partir de la presencia de dolor de caracteristicas mecanicas, uno o varios signos de provocacion sacroiliaca y aumento en el indice sacroiliaco (> 1,5) en la gammagrafia osea. Se realizaron 131 bloqueos percutaneos de la articulacion sacroiliaca (uni o bilateral). Una segunda sesion de bloqueo fue realizada en 16 pacientes.

Tecnica

Cada paciente se ubico en una posicion de decubito prono con un rollo de tela colocado sobre las espinas iliacas anterosuperiores para levantar el hueso sacro, mientras que sus articulaciones se pusieron en el cenit. Se realizo asepsia y antisepsia de la region lumbosacra. Bajo vision fluoroscopica se identifico el tercio inferior de la articulacion sacroiliaca ("verdadera articulacion") y el espacio oseo ubicado entre una linea trazada sobre el borde lateral de los foramenes sacros y la articulacion sacroiliaca. Se realizo puncion con aguja en un punto en cada articulacion sacroiliaca y se aplicaron 2 cm3 de roxicaina sin epinefrina al 1 %. Se realizo puncion con Spinocan no. 25, dirigido hasta el espacio intrarticular, donde se aplicaron 5 cm3 de una mezcla de lidocaina al 1 % sin epinefrina y dexametasona (6 cm3 + 4 cm3). La aguja se oriento hasta el espacio atravesado por los ramos dorsales de las raices espinales sacras, donde se aplicaron los 5 cm3 de la mezcla descrita. El procedimiento es ambulatorio. Se indico reposo al paciente durante 48 horas y luego reinicio de las actividades.

Seguimiento

Todos los pacientes fueron evaluados en consulta externa una semana despues del procedimiento. A noventa pacientes se les llamo telefonicamente para evaluar el resultado del procedimiento a largo plazo. Este seguimiento se hizo en todos los pacientes con una duracion de entre nueve meses y cinco anos; asi mismo, se les evaluo la intensidad del dolor durante su tratamiento con la Escala Visual Analoga.

Resultados

Se evaluo la mejoria clinica con la Escala Visual Analoga y se clasificaron los resultados en cinco grupos de acuerdo con el porcentaje de mejoria clinica. Grupo 1: mejoria del 75 % al 100 %; grupo 2: mejoria de entre el 50 % y el 74 %; grupo 3: mejoria de entre el 25 % y el 49 %; grupo 4: mejoria inferior al 25 %, y grupo 5: ausencia completa de mejoria clinica. Los hallazgos en cada uno de los grupos son los siguientes:

* Grupo 1: fueron un total de 40 pacientes (35 % del total) quienes presentaron una mejoria superior al 75 % en la valoracion inicial y persistio hasta el ultimo control. Fueron 26 mujeres (65 %) y 14 hombres (35 %). Identificamos en este grupo de pacientes que el 27 % de ellos, siendo mujeres, eran multiparas. La frecuencia de cirugia de columna previa fue alta. Fueron 11 pacientes quienes habian tenido un tratamiento quirurgico de la columna lumbar (27 %). El 10 % de los pacientes tenia enfermedades autoinmunes.

* Grupo 2: fueron 37 pacientes (32 %). La mayoria de ellos fueron mujeres (24 pacientes = 65 %). Los hombres eran 13 (35 %).

* Grupo 3: fueron 20 pacientes (17 %). Fueron el 77 % de mujeres y el 23 % de hombres. Un 35 % de los pacientes (mujeres) eran multiparas.

* Grupo 4: fueron 5 pacientes (4 %). En este grupo, el 40 % de ellos habia sido sometido a tratamiento quirurgico de la columna lumbar. Todos eran mujeres.

* Grupo 5: fueron 13 pacientes (11 %).

Discusion

El dolor lumbar es uno de los sintomas mas frecuentes en la poblacion general. Su incidencia y prevalencia muestra que hace parte de las patologias que afectan economicamente con mas fuerza de forma directa e indirecta la salud publica de los paises desarrollados y, por supuesto, de los menos desarrollados. Los gastos inherentes a su tratamiento y los relacionados con perdida de capacidad laboral, incapacidades y alteracion en la calidad de vida son excesivamente altos. En Estados Unidos se calcula que son superiores a 61.000 millones de dolares anuales [28,29,30,31,32,33,34,35,36,37,38,39,40]. En 1998, Waddel determino como solo el 15 % de los pacientes con dolor lumbar podia tener un diagnostico preciso del elemento estructural causante del sintoma. El mejor conocimiento de la region lumbar y, por supuesto, de los fenomenos dolorosos localizados en ella es relevante para realizar un tratamiento adecuado y un gasto razonable de los recursos medicos.

La articulacion sacroiliaca es una de las estructuras de mayor importancia en esta region. Cumple un papel biomecanico basico que permite una adecuada absorcion y distribucion de las fuerzas biomecanicas, pues protege estructuras anatomicas mas sensibles a este tipo de esfuerzo. Distribuye y compensa los esfuerzos biomecanicos de la columna vertebral, los miembros inferiores y la pelvis [1,4,5,8,11,14,17,23,31,34,41,42,43,44,45,46,47,48,49,50]. Aunque desde comienzos del siglo pasado se describio la articulacion sacroiliaca como una estructura esencial en el funcionamiento normal de la region lumbar, el desconocimiento de muchos de sus elementos semiologicos y fisiologicos es grande. La articulacion sacroiliaca puede ser la causa del dolor en un 15 %-30 % de los pacientes con patologia lumbosacrococcigea y es la causante de dolor gluteo en el 50 % de los pacientes deportistas [6,8,9,10,11,28,29,51,52,53,54,55,56,57,58,59,60,61,62,63,64].

La articulacion sacroiliaca es una estructura relevante en el funcionamiento biomecanico humano. Cumple una doble funcion al ser la porcion terminal de la columna vertebral y el cierre posterior de la cavidad pelvica. En la columna vertebral, su funcion es comunicar los esfuerzos biomecanicos a la pelvis y a las extremidades inferiores mediante las articulaciones de la cadera [2,9,11,17,35,44,47,65,66,67,68,69,70,71,72,73,74,75,76]. En la cavidad pelvica, tiene una funcion de cierre posterior y de proteccion de las estructuras intrapelvicas. La cintura pelvica alberga y protege las visceras y el feto durante el embarazo. Igualmente, la pelvis tiene la capacidad de distenderse para permitir el paso del feto a traves del canal vaginal [19,35,28,72,77,78,79,80,81,82]. Durante el parto, la articulacion sacroiliaca, por contener una gran cantidad de ligamentos, logra arcos de movimiento minimos; pero suficientes para permitir el aumento del diametro de la cintura pelvica [1,5,47,72,74,83,84].

La cavidad pelvica se compara con una boveda donde la cerradura es el hueso sacro. Es la cerradura estructural; pero igualmente funcional. El sacro permite abrir o cerrar esa boveda de acuerdo con su movimiento o su desplazamiento (nutacion o contranutacion). Con los movimientos del tronco y de las extremidades, hay un desplazamiento inmediato de fuerzas a lo largo de la pelvis. En la posicion de pie, aparecen dos vectores de fuerza que, de la columna vertebral, se dirigen a las cabezas femorales pasando por la articulacion sacroiliaca y los huesos iliacos. En la posicion de pie, el hueso sacro se impacta en la pelvis, entre los dos huesos iliacos, y producen un efecto de cierre con aduccion de los alerones iliacos. Este movimiento genera un mecanismo de proteccion de la pelvis que absorbe parte de esos vectores de fuerza que van a proyectarse a las cabezas femorales.

La relacion biomecanica entre la articulacion coxofemoral y la articulacion sacroiliaca es directa. En condiciones normales, la articulacion coxofemoral envia sus vectores de fuerza a las extremidades que se encargan de distribuirlos y absorberlos; pero si en las extremidades hay rigidez o alguna limitacion para realizar esa funcion, la trasmision se hace directamente a la articulacion sacroiliaca [28,82,85].

La estructura de la articulacion sacroiliaca permite corroborar su importancia biomecanica. En el plano frontal, las carillas articulares son oblicuas hacia abajo y adentro, y favorecen la impactacion del sacro sobre los dos huesos iliacos. En el plano horizontal, el sacro tiene una tendencia a desplazarse hacia adelante que favorece el mecanismo de encastramiento que acerca los alerones iliacos y compacta los huesos de la pelvis. Esa disposicion del sacro tiene un doble mecanismo autobloqueante en el que entre mas fuerza se ejerce sobre el sacro, mayor es el mecanismo de empotramiento del sacro sobre los iliacos y mayor la tension sobre los ligamentos. Este mecanismo permite disminuir el impacto directo en los discos intervertebrales, amortigua vibraciones y rotaciones. Igualmente, la distribucion actual del sacro entre los iliacos es una estructura que permitio en el desarrollo filogenetico la posicion de pie del humano.

En ese contexto, cuando se presenta una lumbarizacion de la vertebra S1, la funcion descrita no se puede realizar adecuadamente y aparece el dolor. Tambien el hecho de que la articulacion tenga unas grandes carillas articulares planas permite que, a traves de ellas, se transmitan grandes fuerzas biomecanicas, pero igualmente hacen de ellas mas sensibles y menos resistentes, sobre todo para aquellos movimientos de cizalla. La articulacion suple esa dificultad osea con la presencia de fuertes cartilagos [29,30,63,71,86].

La articulacion sacroiliaca es una estructura compleja. En ella es multiple el origen del dolor. Se incluyen los desgarros de la capsula, la ruptura de la sinovial, la distension ligamentaria, las alteraciones en la movilidad, estres biomecanico, microfracturas espontaneas o traumaticas, disfuncion musculoligamentaria, entre otras. Las patologias de la articulacion sacroiliaca que producen dolor pueden clasificarse en dos grandes grupos asociados o no a alteraciones reumatologicas. Esta division diferencia las patologias aisladas de la region sacroiliaca (grupo 1) de aquellas que se asocian a patologias reumatologicas sistemicas (grupo 2). Esta clasificacion esta asociada al pronostico terapeutico. Al ser el grupo 1 una patologia focalizada, la posibilidad de una adecuada respuesta a las opciones terapeuticas es mayor. El grupo 2, al estar asociado a una afectacion sistemica, tiene mayor posibilidad de convertirse en una patologia cronica con baja respuesta a los tratamientos especificos [17,29,30,63,72,81].

Los estudios paraclinicos son de gran utilidad en el diagnostico y tratamiento del dolor sacroiliaco; no solo nos permiten confirmar o descartar la presencia de una enfermedad reumatologica asociada, sino que confirman que el origen del dolor es articular, oseo, muscular o ligamentario. Aunque hay muchos elementos clinicos que ayudan a confirmar el diagnostico de afectacion de la articulacion sacroiliaca, muchos no son conocidos por los especialistas. Ademas, seguimos expuestos al "mito" erroneo que asocia todo dolor de la region lumbar y glutea a la presencia de una hernia discal. Por eso, los estudios paraclinicos ayudan a corroborar la sospecha clinica de alteracion en la articulacion sacroiliaca. La gammagrafia osea es un examen de gran importancia en el diagnostico de patologias inflamatorias y degenerativas (activas), aun cuando se considera que tiene una gran especificidad diagnostica (90 %) y con una muy baja sensibilidad (13-40 %).

El tratamiento del sindrome de disfuncion de la articulacion sacroiliaca incluye el uso de analgesicos comunes, antinflamatorios (en sus fases agudas) y rehabilitacion fisica orientada al fortalecimiento de las estructuras musculoligamentarias. El papel del bloqueo selectivo de la articulacion sacroiliaca tiene una doble funcion, tanto diagnostica como terapeutica. La mejoria del dolor por un periodo superior a veinticuatro horas puede ser la confirmacion de la sospecha diagnostica del sindrome. Sin embargo, como lo muestran los resultados de este articulo, su utilidad no se limita a una confirmacion diagnostica, sino que permite un control adecuado del dolor a largo plazo, un inicio rapido del proceso de rehabilitacion y, por supuesto, reintegro social y laboral.

Conclusiones

El bloqueo selectivo de la articulacion sacroiliaca es un procedimiento util en el tratamiento del dolor lumbar.

Referencias

[1.] Acevedo JC. Dolor lumbar cronico. El Informador Medico. 2002;85:24-6.

[2.] Acevedo JC. Sindrome facetario lumbar: nuevo signo de diagnostico clinico. Revista Espanola de Medicina Fisica y Rehabilitacion. 2004;38(4):168-75.

[3.] Acevedo JC. Esteroides epidurales lumbares: analisis clinico de una serie de pacientes con dolor lumbar y radiculopatia. Actualizacion en Neurocirugia. 2006;3(1):15-23.

[4.] Acevedo JC. Sindrome facetario: revision de la experiencia clinica en el Hospital San Ignacio. Neurociencias en Colombia. 2006;14(3):111-24.

[5.] Acevedo JC. Dolor lumbar discogenico: tratamiento intradiscal con radiofrecuencia. Presentacion de caso clinico. Seguimiento a 8 meses. Dolor. 2007;2(1):69-82.

[6.] Acevedo JC. Sindrome facetario: revision de la evidencia clinica y experiencia en el Hospital Universitario de San Ignacio. Dolor. 2007;2(2):49-60.

[7.] Weksler N, Velan GJ, Semionov M. The role of sacroiliac joint dysfunction in the genesis of low back pain: The obvious is not always right. Arch Orthop Trauma Surg. 2007;127:885-8.

[8.] Bogduk N. Low back pain. En: Clinical anatomy of the lumbar spine and sacrum. 4th ed. Sydney: Elsevier; 2005. p. 183-216.

[9.] Laslett M, Oberg B, Aprill CN, McDonald B. Zygapophysial joint blocks in chronic low back pain: a test of Revel's model as a screening test. BMC Musculoskelet Dis. 2005 Nov 16;5:43. doi: 10.1186/1471-2474-5-43

[10.] Sembrano JN, Polly DW. How often is low back pain not coming from the back? Spine. 2008;34(1): E27-32.

[11.] Schwarzer AS, Aprill CN, Bogduk N. The sacroiliac joint in chronic low back pain. Spine. 1995;20(1):31-7.

[12.] Maige JY, Planchon CA. Sacroiliac joint pain after lumbar fusion: A study with anesthetic blocks. Eur Spine J. 2006;15(1):8-15.

[13.] Dreyfudd P, Dreyer S, Cole A, et al. Sacroiliac joint pain. J Am Acad Orthop Surg. 2004;12:255-65.

[14.] Bernard TN, Cassidi JD. The sacroiliac syndrome: Pathophysiology, diagnosis, and management. En: Frymoyer JW, editor. The adult spine: Principles and practice. New York : Raven; 1991. p. 2107-30.

[15.] Yamashita T, Minaki Y, Oota I, et al. Mechanosensitive afferent units in the lumbar intervertebral disc and adjacent muscle. Spine. 1993;18:2252-6.

[16.] Minaki Y, Yamashita T, Ishii S. An electrophysiological study on the mechanoreceptors in the lumbar spine and adjacent tissues. Neurol Orthop. 1996;20:23-35.

[17.] Ebraheim Na, Lu J, Biyani A, et al. The relationship of lumbosacral plexus to the sacrum and the sacroiliac joint. Am J Orthop. 1997;26:105-10.

[18.] Brunner C, Kissling R, Jacob HA. The effects of morphology and histopathologic findings on the mobility of the sacroiliac joint. Spine. 1991;16:1111-7.

[19.] Vrahas M, hern TC, Diangelo D, et al. Ligamentous contributions to pelvic stability. Orthopedics. 1995;18:271-4.

[20.] O'Seha FD, Boyle E, Salonen DC, et al. Inflammatory and degnerative sacroiliac joint in a primary back pain cohort. Arthritis Care Res. 2010;62(4):447-54.

[21.] Chou LH, Slipman CW, Bhagia SM, et al. Inciting events initiating injection-proven sacroiliac joint syndrome. Pain Med. 2004;5:26-32.

[22.] Pohlemann T, Tscherne H, Baumgartel F, et al. Pelvic fractures: epidemiology, therapy and long-term outcome.

Overview of the multicenter study of the Pelvis Study Group [in German]. Unfallchirrg. 1996;99:160-7.

[23.] Vanelderen P, Szadek K, Cohen SP, et al. 13. Sacroiliac joint pain. Pain Pract. 2010;10(5):470-8. doi: 10.1111/ j.1533-2500.2010.00394.x

[24.] Dreyfuss P, Michaelsen M, Pauza K, et al. The value of medical history and physical examination in diagnosing sacroiliac joint pain. Spine. 1996;21:2594-2602.

[25.] Slipman CW, Jackson HB, Liptez JS, et al. Sacroiliac joint pain referral zone. Arch Phys Med Rehabil. 2000;81:334-8.

[26.] Szadek KM, van der Wurff P, van Tulder MW, et al. Diagnostic validity of criteria for sacroiliac joint pain: a systematic review. J Pain. 2009;10:354-68.

[27.] Fortin JD, Dwyer AP, West S, et al. Sacroiliac joint: pain referral maps upon applying a new injection/arthrography technique. Spine. 1994;19:1475-82.

[28.] Maigne JY, Boulahdour H, Chatellier G. Value of quantitative radionuclide bone scanning in the diagnosis of sacroiliac joint syndrome in 32 patients with low back pain. Eur Spine J. 1998;7:328-31.

[29.] Manchikanti I, Pampati V, Fellows B. The inability of the clinical picture to characterize pain from facet joint. Pain Physician. 2009;3:158-66.

[30.] McKenzie RA, May S. The lumbar spine: Mechanical diagnosis and therapy. 2nd ed. Waikanae: Spinal Publication; 2003.

[31.] Bernard TN, Kirkaldy-Willis H. Recognizing specific characteristics of nonspecific low back pain. Clin Orthop Rel Res. 1978;217:266-80.

[32.] Ha K, Lee S, Kim K. Degeneration of sacroiliac joint after instrumented lumbar or lumbosacral fusion. Spine. 2008;33(11):1192-8.

[33.] Slipman CW, Sterenfeld EB, Chou LH, et al. The value of radionuclide imaging in the diagnosis of sacroiliac joint syndrome. Spine. 1996;21:2251-4.

[34.] Braun J, Sieper J, Bollow B. Imaging of sacroiliitis. Clin Rheumatol. 2000;19:51-7.

[35.] Rosenberg JM, Quint DJ, de Rosayro AM. Computerized tomographic localization of clinically-guided sacroiliac joint injections. Clin J Pain. 2000;16:18-21.

[36.] Pulisetti D, Ebraheim NA. CT-guide sacroiliac joint injections. J Spinal Disord. 1999;12(4):310-312.

[37.] Ivanov AA, Kiapour A, Ebraheim NA, et al. Lumbar fusion leads to increases in angular motion and stress across sacroiliac joint. Spine. 2009;34(5):E162-9.

[38.] Boswell MV, Trescot AM, Datta D, et al. Interventional techniques: evidence-based practice guidelines in the management of chronic spinal pain. Pain Phys. 2007;10(1):7-111.

[39.] Buchowski JM, Kebaish KM, Sinkov V, et al. Functional and radiographic outcome of sacroiliac arthrodesis for the disorders of the sacroiliac joint. Spine J. 2005;5(5):520-8.

[40.] Schutz U, Grob D. Poor outcome following bilateral sacroiliac joint fusion for degenerative sacroiliac joint syndrome. Acta Orthop Belg. 2006;72(3):296-308.

[41.] Vanelderen P, Szadek K, Cohen SP, et al. Sacroiliac joint pain. En: Evidence based interventional pain medicine: According to clinical diagnoses. Philadelphia: John Wiley & Sons; 2012. p. 96-102. doi: 10.1002/9781119968375.ch13

[42.] Gevargez A, Groenemeyer D, Schirp S, Braun M. CT-guided percutaneous radiofrequency denervation of the sacroiliac joint. Eur Radiol. 2002;13:1360-5.

[43.] Ferrante FM, King LF, Roche EA, et al. Radiofrequency sacroiliac joint denervation of sacroiliac syndrome. Reg Anesth Pain Med. 2001;26:137-42.

[44.] Cohen SP, Abdi S. Lateral branch blocks as a treatment for sacroiliac joint pain: A pilot study. Reg Anesth Pain Med. 2003;28:113-9.

[45.] Vallejo R, Benyamin RM, Kramer J, Stanton G, Joseph NJ. Pulsed radiofrequency denervation for the treatment of sacroiliac joint syndrome. Pain Med. 2006;7:429-34.

[46.] Cosman ER Jr, Gonzalez CD. Bipolar radiofrequency lesion geometry; implications for palisade treatment of sacroiliac joint pain. Pain Pract. 2011;2(1):18-34.

[47.] Laslett M, Aprill CN, McDonald B, Young SB. Diagnosis of sacroiliac joint pain: Validity of individual provocation test and composites of tests. Man Ther. 2005;10:207-18.

[48.] Van der Wurff P, Buijs EJ, Groen GJ. A multitest regimen of pain provocation tests as an aid to reduce unnecessary minimally invasive sacroiliac joint procedures. Arch Phys Med Rehabil. 2006;87:10-4.

[49.] Dreyfuss P, Snyder BD, Park K, Willard F, Carreiro J, Bogduk N. The ability of single site, single depth sacral lateral branch blocks to anesthetize the sacroiliac joint complex. Pain Med. 2008;9:844- 50.

[50.] Cohen SP, Hurley RW, Buckenmaier CC 3rd, Kurihara C, Morlando B, Dragovich A. Randomized placebo controlled study evaluating lateral branch radiofrequency denervation for sacroiliac joint pain. Anesthesiology. 2008;109:279-88.

[51.] Szadek KM, Hoogland PV, Zuurmond WW, de Lange JJ, Perez RS. Nociceptive nerve fibers in the sacroiliac joint in humans. Reg Anesth Pain Med. 2008;33:36-43.

[52.] Solonen KA. The sacroiliac joint in the light of anatomical, roentgenological and clinical studies. Acta Orthop Scand Suppl. 1957;27:1-127.

[53.] Dreyfuss P, Henning T, Malladi N, Goldstein B, Bogduk N. The ability of multi-site, multi-depth sacral lateral branch blocks to anesthetize the sacroiliac joint complex. Pain Med. 2009;10:679-88.

[54.] Cohen SP, Strassels SA, Kurihara C, et al. Outcome predictors for sacroiliac joint (lateral branch) radiofrequency denervation. Reg Anesth Pain Med. 2009;34:206-14.

[55.] McGrath MC, Zhang M. Lateral branches of dorsal sacral nerve plexus and the long posterior sacroiliac ligament. Surg Radiol Anat. 2005;27:327-30.

[56.] McDougall JJ. Arthritis and pain. Neurogenic origin ofjoint pain. Arthritis Res Ther. 2006;8:220.

[57.] Grob KR, Neuhuber WL, Kissling RO. Innervaction of the sacroiliac joint of the human [in German]. Z Rheumatol. 1995; 54:117-22.

[58.] Vilensky JA. O'Connor BL, Fortin JD, Merkel GJ, Jimenez AM, Scofield BA, Kleiner JB. Histologic analysis of neural elements in the human sacroiliac joint. Spine. 2002;27:1202-7.

[59.] Carrera GF Lumbar facet joint injection back pain and sciatica: Preliminary results Radiology J. 1980;137:665-7.

[60.] Drezner JA, Herring SA. Managing low-back pain. Steps to optimize function and hasten return to activity. Phys Sport Med. 2001;29:37-43.

[61.] Deyo RA, Cherkin D, Conrad D, et al. Cost, controversy, crisis: low back pain and the health of the public. Ann Rev Public Health. 1991;12:141-56.

[62.] Deville WL, Buntinx F, Bouter LM. Conducting systematic reviews of diagnostic studies: didactic guidelines. BMC Med Res Methodol. 2002;2:9.

[63.] Manchikanti L, Pamparti V, Fellows B. Prevalence of lumbar facet joint pain in chronic low back pain. Pain Physician. 1999;2:59-64.

[64.] Fortin JD, Kissling RO, O'Connor BL, Vilensky JA. Sacroiliac joint innervations and pain. Am J Orthop. 1999;28:687-90.

[65.] Murata Y, Takahashi K, Ohtori S, Moriya H. Innervation of the sacroiliac joint in rats by calcitonin gene-related peptide-immunoreactive nerve fibers and dorsal root ganglion neurons. Clin Anat. 2006;20:82-8.

[66.] Fortin JD, Washington MJ. Three pathways between the sacroiliac joint and neural structures ANJR Am J Neuroradiol. 1999;20:1429-34.

[67.] Yin W, Willard F, Carreiro J, Dreyfuss P. Sensory stimulation-guided sacroiliac joint radiofrequency neurotomy:

Technique based on neuroanatomy of the dorsal sacral plexus. Spine. 2003 Oct 15;28(20):2419-25. doi: 10.1097/01.BRS.0000085360.03758.C3

[68.] Fortin JD, Vilensky JA, Merkel GJ. Can the sacroiliac joint cause sciatica? Pain Phys. 2003;6:269271.

[69.] Jaovisidha S, Ryu KN, De Maeseneer M, Haghighi P, Goodwin D, Sartoris DJ, Resnick D. Ventral sacroiliac ligament: Anatomic and pathologic considerations. Invest Radiol. 1996;31:532-41.

[70.] McLain RF. Mechanoreceptor endings in human cervical facet joints. Spine. 1994;19:495-501.

[71.] Cohen SP. Sacroiliac joint pain: A comprehensive review of anatomy, diagnosis, and treatment. Anesth Analg. 2005;101:1440-53.

[72.] Airaksinen O, Brox JI, Cedraschi C. Chapter 4. European guidelines for the management of chronic nonspecific low back pain. Eur Spine J. 2006;15(Suppl 2):S192-S300.

[73.] Young A, April C, Laslett M. Correlation of clinical examination characteristics three sources of chronic low back pain. Spine J. 2003;3:460-5.

[74.] Merskey H, Bogduk N. Classification of chronic pain: Description of chronic pain syndromes and definitions of pain terms. 2nd ed. Seattle: International Association for the Study of Pain; 1994.

[75.] Derby R, Kim BJ, Lee SH. Comparison of discographic findings in asymptomatic subject discs and the negative discs of chronic LBP patients: Can discography distinguish asymptomatic discs among morphologically abnormal discs? Spine J. 2005;5:389-94.

[76.] Bechtel R. Physical characteristics of the axial in Terosseous ligament of the human sacroiliac joint. Spine J. 2001;1:255-9.

[77.] Bakland O, Hansen JH. The axial sacroiliac joint. Anat Clin. 1984;6:29-36.

[78.] Gibson SJ, Farrell MA. Review of age differences in the neurophysiology of nociception and the perceptual experience of pain. Clin J Pain. 2004;20:227-39.

[79.] Coppers MH, Marani E, Thomeer RT, Groen GJ. Innervation of "painful" lumbar discs. Spine. 1997;22:2342-9.

[80.] Brown MF, Hukkanen MV, McCarthy ID, Redfern Dr, Batten JJ, Crock HV, Hughes SP, Polak JM. Sensory and sympathetic innervation of the vertebral endplate in patients with degenerative disc disease. J Bone Joint Surg Br. 1997;79:147-53.

[81.] Hansen HC, McKenzie-Brown AM, Cohen SP, Swicegood JR, Colson JD, Manchikanti L. Sacroiliac join interventions: A systematic review. Pan Physician. 2007;10(1):165-84.

[82.] Laslett M, McDonald B, Aprill CN. Clinical predictors of screening lumbar zygapophysial joint blocks: Development of clinical prediction rules. Spine J. 2006;6:370-9.

[83.] Laslett M, Oberg B, Aprill CN. Centralization as a predictor of provocation discography results in chronic low back pain, and influence of disability and distress on diagnostic power. Spine J. 2005;5:370-80.

[84.] Laslett M, Oberg B, Aprill CN. A study of clinical predictors of lumbar discogenic pain as determined by provocation discography. Eur Spine J. 2006;15:1473-84.

[85.] Lim CH, Jee W-H, Son BC. Discogenic lumbar pain association with MR imaging and CT discography. Eur J Radiol. 2005;54:431-7.

[86.] Bogduk N. The anatomical basis for spinal pain syndromes. J Manipulative Physiol Ther. 1995;18:603-5.

CC BY

Laura Abadia (1)

Pontificia Universidad Javeriana, Colombia

Juan Carlos Acevedo Gonzalez (2)

Pontificia Universidad Javeriana, Colombia

DOI: https://dx.doi.org/10.11144/Javeriana.umed58-1.sdas

Redalyc: http://www.redalyc.org/articulo.oa?

id=231053598004

Recepcion: 12/05/2014

Aprobacion: 22/02/2016

Notas de autor

(1) Estudiante duodecimo semestre de Medicina, Pontificia Universidad Javeriana, Bogota, Colombia

(2) Medico neurocirujano especialista en neurocirugia funcional y estereotaxia, manejo de dolor y espasticidad. Director del Departamento de Neurociencias, Hospital Universitario San Ignacio-Pontificia Universidad Javeriana, Bogota, Colombia.
COPYRIGHT 2017 Pontificia Universidad Javeriana
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2017 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Abadia, Laura; Acevedo Gonzalez, Juan Carlos
Publication:Revista Universitas Medica
Date:Jan 1, 2017
Words:5006
Previous Article:Caracterizacion de las anomalias congenitas desde la inclusion en el sistema de vigilancia Sivigila en Colombia, 2010-2013.
Next Article:Caracterizacion matematica de dinamicas cardiacas neonatales normales a partir de la teoria de la probabilidad.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2021 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters |