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Siegfried Lenz, Mi cara malhumorada.

Siegried Lenz nacio en la Prusia Oriental en 1926. Empezo sus estudios de Filosofia y Filologia Inglesa en la Universidad de Hamburgo, pero los interrumpio para dedicarse a trabajar como redactor en el periodico Die Welt. Fue miembro del Grupo del 47 y su obra refleja los conflictos politicos y sociales vividos durante la Segunda Guerra Mundial, la experiencia traumatica del nacionalsocialismo. Junto con Gunther Grass simpatizo con los socialdemocratas y la politica del canciller aleman Willi Brandt en los anos setenta. Los criticos alemanes consideran a Siegried Lenz como uno de los grandes narradores de posguerra.

Estamos ante uno de los escritores en lengua alemana de mayor exito de publico, de ahi que su obra haya sido traducida a varios idiomas. En castellano encontramos su voluminosa novela Deutschstunde (1968), Leccion de aleman (1973), su mayor exito literario y con la que consiguio el reconocimiento internacional. A esta siguieron, ya en los anos ochenta, algunos de sus relatos cortos mas conocidos, recogidos bajo el titulo So zartlich war Suleyken (1955), Que bello era Suleyken! (1982), asi como su novela Exerzierplatz (1985), Campo de maniobras (1988). En los noventa llegan al lector espanol otros relatos reunidos en Das serbische Madchen (1965) y publicados como El usurpador (1990), asi como la novela Die Klangprobe (1990), La prueba acustica (1993), esta ultima tan solo tres anos despues de que se publicara el original. Lo mismo sucede con una de sus ultimas novelas, Arnes Nachlass (1999), El legado de Arne (2002). Mas ha tenido que esperar, sin embargo, una de sus primeras novelas, Duell mit dem Schatten (1953), que no ha llegado a las librerias espanolas hasta el 2006, Duelo con la sombra.

Siegfried Lenz es desde 2003 profesor invitado en la Universidad Heinrich Heine en Dusseldorf. Este escritor y periodista ha cosechado en su larga vida numerosos galardones, de entre ellos destacamos el Thomas-Mann-Preis (1984) que otorga la ciudad de Lubeck y su ultimo premio, el Goldene Feder Ehrenpreis (2006), a sus ochenta anos, un Premio de Honor por su fructifera e incomparable obra literaria.

Mi cara malhumorada

Tambien el se habia quedado aqui, tambien Bunsen, contramaestre de guerra: hombre de mejillas tersas, abrochado con esmero, y con esa mirada a la que nada le quedaba oculto. Asi lo encontre abajo, en el parque. Alli estaba, observando el desfile de moda al aire libre. Fotografiaba. Llevaba un bolso colgado al hombro por una correa de piel y una camara de fotos muy pequena en la mano. Entonces vi como, en ocasiones, de repente, se ponia en cuclillas, se inclinaba hacia delante, se echaba mucho hacia un lado. Su mirada, a la que nada quedaba oculto, que en su dia nos habia sobrecogido, se unia ahora a la precision del aparato, con su fuerza probatoria irrevocable. Ya preparado, puso el dedo sobre el disparador y levanto el labio superior dibujando una sonrisa precisa y forzada, una sonrisa que me inquietaba cada vez que apretaba el disparador.

Me conmovia cuando dirigia la lente del aparato sobre la pasarela, sobre las mujeres que desfilaban, sonriendo calidamente, con lo preferido por las amas de casa: mandiles con flores, batas floreadas con volantes, la sencilla belleza de la cocina. Siempre me asustaba, temia que su mirada, a la que nada permanecia oculto, pudiera descubrir algo, un fallo en el tejido, una mancha, una arruga inoportuna.

Pero el solo fotografiaba, miraba preocupado y fotografiaba; desde abajo, desde una perspectiva artistica y de repente vi como, antes de apretar el disparador, dejo el aparato despacio, vacilante, con una expresion de asombro que era inesperada en el: me habia descubierto. Con una sonrisa dubitativa vino hacia mi--eres tu o no--y se acerco con todo su equipo. Si, era yo y me dio un abrazo como saludo.

--Chaval--dijo--, viejo amigo.

--Si--le dije.

Se conmovio de emocion, golpeandome la espalda con alegria y mirandome atentamente de arriba abajo.

--Chaval, viejo amigo -reitero.

Dejo la camara, recogio todo y me agarro. Me tomo del brazo con gran entusiasmo, con un intenso saludo de companero de guerra. No importaba que el hubiera olvidado mi nombre, el lugar donde nos vimos por ultima vez. Fue en la guerra y eso era suficiente credito.

--Chaval, viejo amigo -volvio a decir.

Me bajo a una taberna, bebimos cerveza y fumamos de sus cigarros, y su mirada, a la que no se le escapaba nada, se mantenia fija en mi mientras hablaba.

Bunsen era ahora fotografo, fotografo publicitario; comenzo desde abajo, como un desconocido; !oh! conocia lo profundo de las penas, la triste existencia sin laboratorio propio, no habia olvidado la miseria de un fotografo. Pero eso ahora era ya pasado, ahora las empresas iban a el y el podia elegir.

-- Y tu sabes, chaval, lo que significa cuando se puede elegir.

-- Si--dije.

-- ?Y tu?--pregunto.

-- ?Que?

-- ?Has encontrado algo?

-- Varias cosas--dije.

-- Mucho no es bueno, no se debe cambiar demasiado a menudo.

-- Si.

-- ?Y ahora?--pregunto el.

-- Tengo varias cosas en perspectiva.

Me estremeci, me asuste de repente, como en la llamada a revista de entonces; su labio superior se levanto, su mirada descubrio algo interesante en mi, fijandose de manera tranquila y calculadora sobre mis hombros.

--Chaval--dijo--, escucha viejo amigo. Me vienes bien, podrias comenzar a trabajar conmigo, necesito un modelo para una serie. Eres muy bueno para ese papel, tu eres incluso mejor que cualquier otro y quiza te hubiera buscado si no nos hubiesemos encontrado. Se trata de una serie publicitaria y nadie es mas apropiado para ese papel que tu.

--?Por que consideras que soy apropiado?--dije.

--Por tu cara--dijo el--, por tu cara de mal humor. Siempre has tenido esa expresion, como si algo te preocupara, como si estuvieras en desacuerdo con el mundo, eso esta muy bien. No necesitas disimular, te sale la preocupacion de forma natural; tu eres la persona apropiada para la serie.

--Pero, ?cual es mi papel?

--Ninguno, chaval. No es necesario que hagas nada en absoluto. Solo tienes que mirar como ahora y asi, con esa expresion de preocupacion en la cara, vas a ganar mucho dinero.

Fuimos a su estudio, hicimos unas tomas de prueba y mientras hojeaba unos periodicos, revelo las fotos en el laboratorio. Entonces oi su llamada, la llamada alegre de un companero de guerra. Las fotos cumplian sobradamente con sus expectativas; podiamos empezar.

No necesitaba hacer nada, mi mirada, mi cara de mal humor le eran suficientes. Bunsen me ordeno solo la accion. Debia mirar con preocupacion, con mal humor, a un hombre que iba sin corbata; emplee mi mal humor sobre una persona mayor que tenia la chaqueta cubierta de caspa y al

que se le caia el pelo. Bunsen estaba muy contento conmigo, con el grado de desaprobacion de mi cara.

--Sale bien, chaval -dijo-, muy bien. Debido a tu mirada, nadie mas va a ir sin corbata, y quien no tiene nada contra la caspa, lo tendra ahora. La expresion de mal humor de tu cara es critica y acusadora.

Entonces hicimos fotos de una persona sin sombrero, le destrui con mi mirada; acuse a una ama de casa que no echo suficiente condimento a la sopa, a un joven que no empleaba una pasta de dientes adecuada, al senor que no tenia vino espumoso en su casa. Mi seriedad, mi mal humor les acusaban. Nadie estaba seguro ante mi actitud acusadora. Por todas partes aparecia yo con mi mirada de desaprobacion y advertencia, aparecia en cocinas incompletas, entre muebles a los que no se habia sacado bien el brillo, detras de espejos para afeitarse que estaban algo empanados, delante de los cuales seguian sin usarse la cuchilla nueva, la afeitadora nueva.

Como una luna silenciosa y acusadora aparecia mi cara sobre cualquier lugar, ahi donde la compra adecuada no se habia llevado a cabo, donde se habia olvidado el recurso conveniente. Mis parejas cambiaban delante de la camara de Bunsen, cambiaban los decorados, solo yo permanecia a cualquier cambio. Mi companero de guerra me hizo estar presente a lo largo de toda la serie, colocaba mi cara de mal humor en perspectiva. Me habia trasmitido su mirada, la mirada a la que nada quedaba oculto.

Yo veia mi cara en las revistas, me encontraba en anuncios baratos; la preocupacion natural de mi cara merecia la pena. Solo tenia que poner esa cara para incitar a las personas al minimo deber, reflexionar con atencion sobre la caida del pelo, tener continuamente vino espumoso a disposicion; !oh! una cara acusadora consigue mas que las palabras.

Mi cara lograba que un hombre abriera una libreta de ahorros, otro concertara un seguro de vida; lo conseguia cuando miraba al no ahorrador, al no asegurado, con reproche fervoroso. Bunsen ponia mi correspondiente cara.

Pero entonces sucedio algo especial. Bunsen trajo a un nuevo companero al estudio, un hombre pequeno, acongojado; debia sentarse a la ventana con aspecto reflexivo, excluido del mundo. Tenia el papel de pesimista, de un hombre del que habian renegado todos sus amigos porque no tenia humor, porque rechazaba comprar "el dorado libro casero del humor". Rehuido y excluido, esceptico frente al futuro, asi aparecia sentado a la ventana, melancolico, recapacitando sobre el motivo de su soledad, un mar de tristeza. Estaba detras de el, le miraba a la espera de oir el clic del disparador, pero no se escuchaba nada, no nos salvaba.

--Chaval--dijo Bunsen--, ?que te pasa, viejo amigo?

--?No va bien?--le pregunte.

--Tu cara--replico--. ?Donde esta tu cara?

--La tengo conmigo.

--Esa no es tu cara--dijo el--, no es la cara que necesito. No le estas mirando con preocupacion, no expresas acusacion ni reproche. Le miras como si sintieras compasion por el. Casi podriamos pensar que quieres felicitarle.

--Vamos a intentarlo otra vez--le dije.

Lo intentamos de nuevo, una y otra vez, pero no se producia el sonido del disparador que nos salvara de la situacion. Mi cara habia cambiado de manera involuntaria, no podia acusar al pesimista de pequena estatura, no podia destruirle, no podia. Experimentaba una atraccion secreta hacia el, sentia una ligera simpatia por su infelicidad; mi cara ya no me obedecia.

--Chaval--exclamo Bunsen--, ?que te pasa, viejo amigo? Mirate en el espejo.

Me puse delante de un espejo, incredulo, asombrado. Si, vi que yo estaba sonriendo, sonreia con simpatia y sabia que esa simpatia era sincera. Y fui hacia el, hacia mi companero pequeno y acongojado, del cual habian renegado todos los amigos porque no tenia humor, no tenia ninguna confianza en el futuro, y le di la mano.

--Chaval--exclamo Bunsen--, ?no quieres continuar, viejo amigo?

--No--le dije--, ya no puedo mas.

Traducido por Carmen Cuellar Lazaro y Sabine Albrecht

Universidad de Valladolid

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Author:Cuellar Lazaro, Carmen; Albrecht, Sabine
Publication:Revista Hermeneus
Date:Jan 1, 2008
Words:1936
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