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Servicio domestico y maternidad en los legajos de menores: nuevas preguntas y perspectivas historiograficas (Buenos Aires, 1940-1950).

Domestic service and motherhood in the files of minors: new questions and historiographical perspectives (Buenos Aires, 1940-1950)

INTRODUCCION

El 18 de marzo de 1949, Rita y Mabel Quintana, de 9 y 11 anos, fueron admitidas en un hogar de ninas (1). Su madre, Jacinta M. de Quintana asi lo habia solicitado algun tiempo antes ante la Sociedad de Beneficencia de la Capital (SB) (2). El motivo: la falta de recursos y el hecho de tener que "salir de su trabajo" para ocuparse de ellas. Las ninas ingresaron en el Hogar Saturnino Unzue de Mar del Plata, en donde permanecieron hasta 1953. Sin embargo, Jacinta no dejo de visitarlas periodicamente, aunque no con mucha frecuencia: ella vivia en Buenos Aires y para viajar a Mar del Plata (400 Km al sur de la capital) necesitaba dinero para el pasaje y el permiso de sus empleadores. Jacinta trabajaba como empleada domestica. En varias oportunidades solicito a las autoridades que trasladasen a las ninas a algun hogar mas cercano. En una de ellas, en abril de 1951, envio una carta al "Director de Menores", en la que contaba que la ultima vez que las habia visitado, en agosto del ano anterior, habia tenido que dormir en una estacion de servicio porque no podia pagar un hotel. En su carta, se lee:
   ... ruegole me aga esa carida me los traslade a la Capital o
   cualquier parte mas serca de poder viajar lo unico le pido las 2
   juntas. Agame senor esa caridad que tengo ganas de verlas se que
   estan vien pero ase 7 meses no puedo ir. Sin mas desde ya muy
   agradecida y esperando su caridad que le pido con el ferbor y
   carino de una madre pobre (3).


Por la irregularidad de la letra, las faltas de ortografia y las de puntuacion, la carta muestra que Jacinta no estaba habituada a escribir, aunque sabia hacerlo y conocia las formulas retoricas adecuadas a sus propositos. ?Que sentido tenia para alguien como Jacinta hacer referencia al "fervor y el carino de una madre pobre"? Desde hace decadas los estudios historicos han mostrado que la institucionalizacion de los ninos y ninas no siempre suponia la ruptura de los lazos con sus familias, ni una falta de afecto hacia ellos (Fuchs, 2003; Cicerchia, 1994; Dalla-Corte Caballero, 2013; Milanich, 2009; Blum, 2009). Al contrario, distintas investigaciones mostraron que dicha institucionalizacion podia formar parte de estrategias para hacer frente a magras condiciones materiales de vida, y que las familias muchas veces tenian la expectativa de recuperarlos luego de un tiempo. Incluso se ha mostrado que aunque esta practica se apartaba del modelo normativo, muchas veces las mujeres que solicitaban la internacion de sus hijos lo hacian mostrandose como madres buenas que solo realizaban ese pedido por las dificiles condiciones en las que vivian. ?Que significaba para una mujer que trabajaba como empleada domestica internar a sus hijas? ?Que alternativas tenia? ?Que limitaciones suponia este tipo de trabajo para las formas en que podian vivir la maternidad quienes lo desempenaban?

Conocemos la historia de Jacinta a partir de los legajos de sus hijas iniciados por la SB. Jacinta es una figura central en ellos: sus declaraciones y peticiones, las evaluaciones que de ella hacen las visitadoras y autoridades son cruciales para comprender la trayectoria de sus hijas en las instituciones de minoridad. En este articulo problematizo las posibilidades que brindan los legajos de menores para abordar las experiencias de la maternidad de mujeres trabajadoras, y en particular las de quienes se desempenaban en el servicio domestico. Para seguir la linea de este dossier, la discusion propuesta girara en torno de las lecturas que se han hecho de estas fuentes historicas y las posibilidades que brindan cuando son utilizadas para pensar otras preguntas.

Los legajos de menores han sido solo recientemente abiertos a la consulta publica, pero forman parte del archivo de la SB, que ha sido utilizado por numerosas investigaciones. Si ellas abonaron a distintos campos historiograficos, como la historia de la infancia y la minoridad, la del Estado y los derechos sociales, la de las mujeres y su participacion en la vida publica, en este articulo, en cambio, buscare mostrar que dicho archivo tambien puede arrojar luz sobre las negociaciones sobre los ideales de maternidad y familia entre distintos actores, asi como sobre las experiencias de las trabajadoras, en particular las que se desempenaban en el servicio domestico en la ciudad de Buenos Aires de mediados del siglo XX.

A diferencia de otras fuentes que han sido analizadas para construir la historia de los modelos y practicas de maternidad y de familia, los legajos tienen registros (aunque mediados, sesgados y muchas veces indirectos) de distintas voces y miradas, que incluyen las de las propias madres y, en algunos casos, las de los ninos y las ninas. En este texto argumentare que los legajos de menores permiten volver sobre dos cuestiones largamente abordadas por la historiografia--como las condiciones materiales de vida de las trabajadoras y los trabajadores, y las experiencias de la maternidad-, pero para plantear preguntas novedosas. Sostendre que habilitan la construccion de una mirada articulada entre los mundos del trabajo y la familia, sobre sus condicionamientos y solapamientos, y sobre la relevancia de ambos en la vida de mujeres como Jacinta.

A partir del caso de Jacinta--que los registros siguen desde fines de los anos cuarenta a mediados de los cincuenta (4)--, mostrare que los legajos de menores permiten ver que el empleo en el sector domestico, en muchos casos sin retiro, imprimia limitaciones concretas a las posibilidades de las trabajadoras de vivir con sus hijos. Si bien esto no siempre suponia el quiebre de esos vinculos, si establecia condiciones particulares para el desarrollo de esas relaciones y para las experiencias de la maternidad de las trabajadoras. Los legajos, en este sentido, no solo permiten reconstruir las circunstancias en las que esas experiencias se desarrollaban, sino la agencia de las trabajadoras, la capacidad que tenian las mismas para desarrollar estrategias de cuidado hacia sus hijos, y, mas aun, para incidir en sus trayectorias dentro del sistema de minoridad.

En lo que sigue presentare algunas de las investigaciones que han utilizado este archivo y las lineas historiograficas a las que han contribuido. Luego, me detendre en las caracteristicas particulares de los legajos de menores, en la documentacion que reunen y en los desafios metodologicos que presentan, para mas tarde considerar las posibilidades que brindan al momento de abordar las experiencias de maternidad de las trabajadoras domesticas. A partir de ellas, en la seccion final del articulo expondre algunos de los interrogantes que me desperto el trabajo con estas fuentes y su relevancia para pensar la historia social con perspectiva de genero.

EL ARCHIVO DE LA SOCIEDAD DE BENEFICENCIA DE LA CAPITAL EN LA HISTORIOGRAFIA ARGENTINA

Los legajos de menores que discuto en este articulo forman parte del archivo de la SB, que es excepcionalmente rico (5). La SB fue creada en 1823 por el entonces presidente Bernardino Rivadavia y su gestion fue encargada a un grupo de mujeres de la elite portena. Tuvo un importante papel en la administracion de distintas instituciones de caridad y beneficencia. Entre las muchas instituciones bajo su orbita se encontraban hospitales, hospicios y asilos. Su accionar a lo largo de mas de un siglo tuvo una incidencia insoslayable en la vida de los sectores populares. En 1946, fue intervenida por el gobierno peronista, y fue disuelta en 1948. La longevidad de esta institucion y su gravitacion en la sociedad argentina explican que su historia haya sido trabajada por numerosas investigaciones; la densidad de su archivo, por su parte, explica el hecho de que haya servido de apoyo para pensar una amplia diversidad de problemas historiograficos.

Una clave de lectura que se apoya en este archivo es la que considera a la SB como parte de lo que Jose Luis Moreno (2000) llamo "la politica social antes de la politica social". Si en las decadas de 1980 y 1990 la produccion historiografica sobre las politicas sociales se habia centrado en la segunda mitad del siglo XX--en particular en el periodo de los dos primeros gobiernos peronistas--, a partir de inicios del siglo XXI las y los historiadores comenzaron a dar una mayor relevancia a las etapas previas. Estas investigaciones permitieron mostrar la larga construccion del Estado Social y la intervencion de distintos agentes en ese proceso. En esta linea, se destaco la relevancia y funcionalidad de las organizaciones "tradicionales" en el desarrollo del Estado de Bienestar y las politicas sociales "modernas" (Guy, 2011).

Estos abordajes mostraron la historicidad del Estado social, al senalar la presencia de politicas sociales desde la epoca colonial, al tiempo que evidenciaron la intervencion de actores "de distinta naturaleza, con motivaciones, intereses, practicas y dinamicas propias" en su gestacion (Remedi, 2009, p. 92). La SB ha tenido un lugar clave en esta historia, por su lugar ambiguo en relacion al Estado: si bien su gestion admitia cierto grado de autonomia, su funcionamiento dependia en buena medida del financiamiento estatal. Su analisis permitio mostrar su actuacion como brazo asistencial del Estado (Pita, 2012), al tiempo que dio lugar al senalamiento de sus limitaciones, en el marco de lo que Lucia Bracamonte (2015) identificara como la "economia mixta de la asistencia".

Como han mostrado distintas investigaciones, la delimitacion de los sujetos y las formas de intervencion de la SB fueron resultado de intensas disputas con una multiplicidad de actores dentro del Estado y de la sociedad civil (Moreno, 2000; Facciuto, 2003; Suriano, 2004; Remedi, 2009; Golbert & Roca, 2010). A partir del analisis de su organizacion interna, las formas de intervencion, los saberes que la fundaban y las prioridades establecidas en uno y otro momento, distintas investigaciones senalaron los modos en que la SB contribuyo a la construccion de la cuestion social. Ahora bien, si hasta la decada de 1990 predominaron los enfoques que ponian el acento en el control social generado por estos dispositivos de intervencion, en las ultimas decadas han cobrado relevancia las estrategias y los usos instrumentales de las y los "asistidos" (Moreyra, 2009). La riqueza del archivo de la SB ha permitido tambien avanzar en terminos interpretativos mas alla de la historia institucional, para hacer foco en las demandas, estrategias, experiencias, y sobre todo en la agencia historica de aquellas personas que recurrian a las instituciones bajo su orbita (Pita, 2009; 2012; 2015).

El archivo de la SB tambien fue usado para senalar el lugar de las mujeres en la construccion del Estado social, aunque tambien este punto fue objeto de debate. Hasta los anos noventa, la produccion historiografica habia asumido que la actuacion de las mujeres de la elite en las instituciones de beneficencia habia reforzado los papeles tradicionales de genero al resaltar su asociacion con la maternidad y su lugar de cuidadoras de ninos y enfermos. Sin embargo, diversas investigaciones posteriores han mostrado que las instituciones de beneficencia, tanto la SB de la capital como otras en otras regiones del pais, permitieron a las mujeres de la elite trascender las fronteras de lo domestico para encontrar medios de ejercer la ciudadania sin cuestionar los modelos de genero dominantes (Ciafardo, 1990; Garcia Jordan y Dalla Corte Caballero, 2006; de Paz Trueba, 2010; Bracamonte, 2012).

La relevancia de las acciones desarrolladas por la SB ha hecho que su archivo tuviera un lugar clave en diversos campos historiograficos. En este texto interesa destacar su papel en la historia de la infancia, y, en particular, del trabajo infantil. Como ha mostrado Carolina Zapiola (2010), el avance de la mirada positivista y de los poderes del Estado en relacion a la situacion de ciertos ninos hacia fines del siglo XIX y en las primeras decadas del XX no implico una perdida de autoridad de las instituciones de beneficencia. El archivo de la SB ha permitido abordar las formas de intervencion en ese campo, historizar los cambios en la definicion y los limites de la autoridad parental, el lugar del vinculo biologico en la construccion del parentesco, y los supuestos que permitian plantear su disolucion (Villalta, 2012; Zapiola, 2014). Tambien ha permitido analizar la circulacion de ninos y ninas, y su colocacion tanto laboral como familiar.

El estudio de dicha circulacion tiene una relevancia que trasciende el campo de la historia de la infancia y se imbrica con el de los estudios del trabajo. Investigaciones recientes han enfocado la mirada en distintas formas de trabajo infantil reconstruidas a partir del archivo de la SB. Estas investigaciones no solo senalaron su importancia para pensar ocupaciones particulares, como el servicio domestico, sino que marcaron los limites de la mercantilizacion del trabajo y su coexistencia con formas de trabajo no libre todavia en las primeras decadas del siglo XX (Aversa, 2014; Allemandi, 2017).

Los problemas y perspectivas historiograficas desarrolladas a partir de este archivo son multiples. La apertura a la consulta de nueva documentacion permite avanzar en otros sentidos. En particular--sostendre aqui--permiten pensar la historia social del trabajo desde una perspectiva de genero. Aunque los legajos fueron cambiando a lo largo del tiempo, aquellos iniciados a fines de los anos cuarenta permiten pensar las trayectorias laborales y familiares de manera conjunta, en una apuesta que implica trascender los limites androcentricos con los que habitualmente se piensa la categoria "trabajo". El abordaje de las experiencias de maternidad de las trabajadoras domesticas que acudian a la asistencia publica para resolver el cuidado de sus hijos--cuyo trabajo remunerado era realizado dentro de un hogar privado (el de los empleadores) y el no remunerado estaba mediado institucionalmente--tensiona aun mas el sesgo androcentrico implicito en dicha categoria y los interrogantes historiograficos que a partir de ella pueden plantearse. ?Que posibilidades tenian quienes se empleaban en el servicio domestico para conciliar el trabajo que realizaban para sus empleadores y el cuidado que requerian sus propios hijos? ?Que implicaba para ellas ese cuidado? ?En que medida suponia una negociacion en torno de los modelos de maternidad hegemonicos?

Antes de explorar las preguntas que surgen de este tipo de experiencias, conviene, sin embargo, presentar algunas de las caracteristicas mas salientes de los legajos y los problemas metodologicos que plantean. A ello dedicare el siguiente apartado.

LOS LEGAJOS DE MENORES COMO FUENTE HISTORICA

Cada vez que un nino o nina era internado en alguna de las instituciones dependientes de la SB se abria un legajo. Se iniciaba con una solicitud de internacion, a la que luego se agregaban distintos documentos (informes medicos, ambientales, certificados de nacimiento, matrimonio, etc.). En ellos se reunia toda la informacion producida en torno a ese nino o nina hasta que salia del sistema. En los casos en los que era entregado/a a una familia--en una colocacion que podia ser o no laboral--se hacian informes periodicos que eran incluidos alli. Tambien se registraban visitas, traslados y vacaciones, se guardaba la correspondencia, se incluian las evaluaciones docentes, los registros hospitalarios y los informes medicos. En el fondo documental se conservan 960 cajas, cada una de las cuales tiene entre 20 y 30 legajos. El ultimo de los legajos que consulte esta numerado como 59.996. Aunque no es posible saber cuando se inicio esa numeracion correlativa, puesto que aun no se abrieron y catalogaron todas las cajas, este numero nos da idea del volumen de legajos conservado.

Yo llegue a ellos buscando casos de colocaciones domesticas (6). Como mi intencion era hacer dialogar esas experiencias con otras enmarcadas en el servicio domestico en las decadas centrales del siglo XX, comence a trabajar con los mas recientes, iniciados en los primeros meses de 1949. Hasta el momento revise alrededor de 150 legajos, todos ellos correlativos, todos abiertos entre 1947 y 1949. Es dificil saber cuantos fueron abiertos durante el peronismo y cuantos son anteriores, puesto que no sabemos si la cantidad de pedidos de internacion se mantuvo estable a lo largo del tiempo. Si es posible saber, en cambio, que aquellos legajos iniciados durante el peronismo presentan algunas particularidades: desde la intervencion de la SB, en 1946, se permitieron las visitas de los progenitores de los ninos y las ninas internadas en las instituciones que de ella dependian. Los cambios introducidos por el peronismo en las politicas hacia la infancia habilitaron, en este sentido, una mayor presencia de los familiares de las ninas y los ninos internados en sus legajos, a traves del registro de sus visitas y cartas, y de los informes periodicos que se realizaban para establecer si estaban o no en condiciones de sostener una eventual reunificacion familiar. Algunos legajos llegan hasta fines de los anos sesenta, puesto que, como se dijo arriba, siguen a las ninas, los ninos y jovenes hasta su salida del sistema, que en algunos casos solo ocurria al cumplir la mayoria de edad. En este sentido, estan atravesados por importantes cambios sociales e institucionales, como la creacion de la Direccion Nacional de Asistencia Publica durante el gobierno peronista, y del Consejo Nacional del Menor, durante el desarrollismo, asi como de otras transformaciones, como la profesionalizacion del trabajo social en los sesenta (Villalta, 2012).

La mayor parte de los legajos iniciados en los ultimos tiempos de la SB cuentan con informes ambientales. Si cubren un largo periodo de tiempo, suele haber mas de uno. El primero, por lo general, es inmediato al pedido de internacion del menor o de la menor y consiste en la descripcion de las condiciones de vida del grupo familiar con el que el nino o la nina vivia hasta entonces. Se describe la vivienda, la conformacion del grupo domestico y sus ingresos. Estos legajos permiten saber si otros adultos formaban parte del grupo familiar y si contribuian o no economicamente a su sostenimiento. En muchos casos se indica, ademas, si existian otros parientes que dependian del hogar, aunque no convivieran con el resto de la familia. En ocasiones se revelaba el lugar de nacimiento del nino o la nina e incluso de sus padres, lo que muestra si habia habido migraciones y donde se originaron (la mas de las veces en pequenas localidades de las provincias). Uno de los datos mas interesantes que alli se relevaban es si el nino o la nina internada tenia hermanos, donde y con quien vivian, si trabajaban o no. Como los informes eran realizados con periodicidad, registraban cambios tanto en la conformacion del grupo domestico como en las trayectorias laborales de quienes lo conformaban.

Mas alla de las condiciones materiales de vida, en algunas ocasiones los informes ambientales permiten observar otras cosas. Quienes los escribian evaluaban la situacion observada y prescribian cursos de accion. Por su parte, las personas acerca de las que se informaba adecuaban su discurso para lograr sus propositos. El registro del encuentro o desencuentro entre las expectativas de unos y otras es en si mismo significativo: en ellos conviven distintas voces, aunque no con la misma claridad ni en un pie de igualdad.

Los informes conservados en los legajos de la SB no siempre estan firmados ni se indica el nombre de quien los realizo. Los hay escritos tanto por varones como por mujeres. Aunque no siempre es posible saberlo con certeza, es probable que hayan sido realizados por visitadoras y luego asistentes sociales. El trabajo social vivio un proceso de profesionalizacion desde los anos veinte y treinta, con la creacion de carreras especificas, inicialmente muy cercanas a la Medicina (Alayon, 1992). De acuerdo a Donna Guy (2011), ese proceso se intensifico a partir de los anos cuarenta, con un giro hacia otros saberes, como la psicologia y el derecho, y con una mayor presencia en las instituciones de menores. Ese proceso estuvo marcado, ademas, por una feminizacion de esta profesion (Gavrila, 2018).

Como los cuadernos de las visitadoras de higiene ya trabajados en otras investigaciones (Di Liscia y Billorou, 2005; Billorou, 2008), los informes registran en un primer plano las voces de quienes los escribian, y permiten rastrear cambios en sus trayectorias formativas y profesionales. Tambien muestran tensiones entre diferentes agentes que intervenian en la vida de los ninos, ninas y jovenes cuyos legajos se conservan: por un lado, en algunos casos existen informes realizados por distintas personas que registran miradas contrastantes respecto de la misma situacion; en otros, es posible ver que las recomendaciones puntualizadas alli eran desoidas por quienes eran responsables de tomar decisiones.

Al mismo tiempo, aunque tamizadas por la mirada de quienes escribian, los informes registran practicas y voces de quienes eran evaluados. La historia social ha utilizado largamente los registros oficiales para rastrear la agencia historica de los sectores populares, en lecturas a contrapelo de fuentes municipales, policiales, judiciales, medicas, entre otras (ver, por ejemplo, Andujar et al., 2016). En ese tipo de abordajes, la "apatia" de aquellos cuyas practicas buscaban modificarse, registrada de ese modo por las visitadoras y asistentes sociales, ha sido, en cambio, leida como resistencia; su "ignorancia", como contraposicion entre saberes y representaciones no solo distintos, sino con desigual legitimidad (Billorou, 2007; Pita, 2014).

En los legajos tambien incluyen otros documentos en los que las voces de los y las actoras que acudian a la SB estan menos mediados, como cartas. Las que se conservan suelen ser las que los familiares le enviaban a los ninos y las ninas internadas. En ellas se narran episodios excepcionales dentro de una cotidianeidad a la que solo se refiere tangencialmente (Stanley, 2004). Las mas de las veces, anunciaban una proxima visita; otras, acompanaban un obsequio: algun dulce o golosina, una prenda, etc. Sin embargo, el contenido central de las cartas era mas bien otro: la afirmacion del afecto.

Como aquellas que enviaban los migrantes a los parientes que habian dejado en su lugar de origen, las que se conservan en los legajos de menores tenian un papel clave en el sostenimiento de los vinculos familiares. Micaela di Leonardo (1987) desarrollo el concepto de trabajo de parentesco para dar cuenta de las actividades que permiten la construccion, el mantenimiento y la celebracion ritual de los lazos entre familiares y amigos que no viven juntos. En esta misma linea, Loretta Baldassar (2008) senalo que las emociones de extranar y anorar resultaban integrales al trabajo de parentesco necesario para mantener relaciones familiares transnacionales y crear un sentido de copresencia. Tambien en las cartas que se enviaban a los ninos y las ninas internadas las emociones tenian un sitio privilegiado: el carino y el deseo de estar juntos aparecen con frecuencia, al igual que el pesar, cuando las visitas planificadas no pueden realizarse.

A pesar de ello, las cartas no pueden considerarse documentos "privados", al menos no en un sentido estricto. Quienes las enviaban sabian que serian abiertas por las autoridades antes que por sus destinatarios; lo que decian alli tenia en cuenta esa lectura. La mirada de las autoridades se proyectaba sobre lo que escribian. Muchas veces incluian alusiones directas a ellas, o incluso podia pasar que la primera parte de la carta les estuviera explicitamente dirigida. En este sentido, es posible pensar que el lenguaje emocional tambien fuera utilizado especialmente para afectar la lectura de las autoridades y el personal de las instituciones de minoridad, como un indicativo de que las ninas y los ninos que las recibian no habian sido abandonados (7).

?Que se puede leer en los documentos que componen los legajos? ?Que dicen respecto de la historia social del trabajo y de las trabajadoras? ?En que medida permiten iluminar las articulaciones entre sus trayectorias laborales y familiares? ?Que permiten decir, especificamente, sobre las experiencias de maternidad de las trabajadoras domesticas? Abordare estas preguntas a partir del caso de Jacinta con el que abri este texto, para luego, en la ultima seccion del articulo, pensar los problemas historiograficos que este tipo de informacion permite discutir.

EL FERVOR Y EL CARINO DE UNA MADRE POBRE

Cuando la Direccion de Asistencia Social aprobo la admision de sus hijas en el Hogar Unzue, Jacinta tenia 36 anos, estaba separada del padre de sus hijos y se desempenaba como trabajadora domestica sin retiro en la casa de un matrimonio, los Iturralde, desde hacia siete anos. Ademas de las ninas, tenia otros dos hijos apenas mayores: Nicanor, que le llevaba un ano a Rita, y Jaime, tres anos mayor. Trabajaba para los mismos empleadores desde 1944. Aunque ellos aceptaban que dos de sus hijos vivieran en su casa, le habian indicado que cuatro eran "demasiados" (8). Los Iturralde vivian en un "departamento amplio, compuesto de 6 habitaciones, dotado de todos los elementos modernos de un confortable hogar", y tenian dos hijas, ya mayores de edad (9). Que era lo que habia cambiado en la situacion de Jacinta para que necesitara internar a las ninas no resulta claro. Ante los empleados de la Direccion declaro que, ademas de sus hijos, tenia a su cargo a una hermana enferma de los pulmones. Posiblemente antes fuera ella quien la ayudaba con el cuidado de sus hijos. Los ninos habian nacido en el norte de la provincia de San Luis, en un area escasamente poblada. No sabemos cuanto tiempo hacia que habian migrado a Buenos Aires, aunque lo habian hecho por lo menos siete anos antes, sin el marido de Jacinta. En ese tiempo, las ninas habian ido a la escuela y habian tomado la primera comunion.

Aunque desconocemos que fue de sus hermanos cuando las ninas ingresaron en el Hogar Unzue, es posible que hayan estado un tiempo con Jacinta en casa de sus empleadores, hasta ser internados ellos tambien en otras instituciones. En una carta de abril de 1951, Jacinta sostenia: "Yo travajo de cosinera en avenida paral [Parral] 1050 piso 3, me tienen con 2 chicos mas". (10) Sin embargo, segun consta en un informe ambiental de mayo de 1951, Jaime, que tenia entonces 17 anos, habia egresado recientemente del colegio de Pilar, donde habia estado internado gratuitamente y donde aun permanecia Nicanor, para empezar a trabajar en una fabrica, mientras vivia con su madre en casa de sus empleadores. Algun tiempo despues, en octubre de 1953, era Nicanor quien compartia con ella la habitacion en casa de sus empleadores, mientras trabajaba como aprendiz de mecanico. Jacinta dormia en una cama turca; Nicanor, en el suelo. El unico otro mobiliario de la habitacion era un pequeno ropero. Para ese entonces, Jaime trabajaba como albanil y vivia en San Miguel con su abuela de 84 anos, a quien Jacinta ayudaba economicamente (quizas a cambio del lugar que le daba a su hijo mayor).

En la carta citada arriba, que Jacinta le enviara al director de la Asistencia Social, la imagen de la caridad aparece insistentemente, lo que resulta especialmente significativo en un tiempo en el que se la intento reemplazar por un discurso de derechos. El texto construye una imagen de buena madre vinculada al sacrificio (las dificultades atravesadas para ver a sus hijas), pero tambien al amor, a las "ganas de verlas", al "fervor y el carino de una madre pobre". Aunque se habia autorizado el traslado de las ninas, se lo dejo sin efecto por falta de vacantes.

No obstante, los registros muestran que Jacinta seguia viajando a Mar del Plata regularmente para visitar a Rita y Mabel, les enviaba cartas, e incluso compartia con ellas algunos periodos de vacaciones. En 1949 las visito un total de cinco veces, igual que en 1950; en 1951 fue a verlas en ocho ocasiones; en 1952, en seis y en 1953, en doce. En 1954, cuando ya habian sido trasladadas a Buenos Aires, estuvo con ellas todos los domingos. Ademas, Rita y Mabel pasaban sus vacaciones de verano en casa de los empleadores de su madre. Ellos partian de viaje y las autorizaban a que se quedaran alli, e incluso que durmieran en la habitacion de una de sus hijas, "para que las pequenas se encuentren comodas y a gusto" (11).

De acuerdo al informe de la visitadora, el permiso para que las ninas pasaran sus vacaciones alli se debia "al afecto" que los empleadores sentian por Jacinta, porque era "una mujer honesta, buena y trabajadora" (12). Ese afecto, sin embargo, estaba marcado por una relacion jerarquica, en la que los empleadores se posicionaban en un lugar de superioridad no solo social sino tambien moral. Consultada por la visitadora, una de las hijas de los empleadores sostuvo que Rita y Mabel querian mucho a los empleadores de Jacinta, y agregaba: "se nota que es la unica familia que conocen" (13).

Ahora bien, a pesar de los reiterados esfuerzos por verlas, como muchas de las mujeres que solicitaban la internacion de sus hijos, Jacinta se negaba a que sus hijas volvieran a vivir con ella. No era solo que no tuviera suficiente espacio o dinero, sino que esperaba que en el instituto en el que estaban recibieran una educacion que les permitiera tener un futuro mejor. En diciembre de 1953, ante la insistencia de una de las visitadoras (que senalaba que Rita estaba casi por cumplir los 17 anos y que si egresaba del hogar podria ayudarla economicamente), Jacinta se "... indigno--, para que la voy a sacar fue la respuesta, para que sea sirvienta como yo, que es lo ultimo. Yo aguanto esto sacrificandome por mis hijas, pero para ellos espero otra cosa" (14).

No era la primera vez que las visitadoras sugerian el egreso de las ninas. En 1951, por ejemplo, le habian propuesto la posibilidad de una reunificacion familiar, ante lo que ella "suplica se prolongue la internacion de sus 2 hijas, hasta ver su con la iniciacion de su hijo mayor en el trabajo, consiguen evolucionar en forma mas favorable para su egreso, el que tan pronto pueda hacerlo segun dice, sera solicitado" (15). Mientras tanto, expresaba su agradecimiento con la Direccion de Asistencia Social, "por lo que ha representado para ella la ayuda prestada" (16).

Lo llamativo del informe de 1953 es que, a diferencia de lo que se observa en los anteriores, Jacinta adopto un tono menos estrategico en su conversacion con la visitadora. No solo mostro con menos reparos los motivos por los que deseaba que sus hijas permanecieran en el Unzue, sino que hablo mas abiertamente de sus empleadores. Si hasta ese momento habia predominado la gratitud al referirse a ellos (dos anos antes la trabajadora social escribio "esta muy contenta con la generosidad de la familia Iturralde y del buen trato que de ellos recibe" (17)), aqui los llamaba mezquinos y sostenia que una de sus hijas estaba loca.

En su informe, la visitadora "confeso" que Jacinta le habia resultado poco agradable y desagradecida. Sostuvo que le habia explicado que "estaba equivocada al creer que su sueldo eran $350 pues estaba ganando arriba de $1000 y todavia le permitian llevar a las menores de vacaciones", y se lamento que no entrara en razones respecto de las perspectivas de sus hijas (18). Decia que habia intentado hacerla "reflexionar [respecto de que] estaba muy bien que cada uno aspirara a lo mejor, pero que por lo general las tareas que cada uno realiza deben estar en orden a su capacidad" (19). La visitadora habia recomendado la reunificacion familiar. Como otras que tomarian el caso mas adelante, entendia que lo ideal era que "pudiera reunirse la familia y cooperar con el esfuerzo comun a su mutuo sosten, constituyendo nuevamente el hogar" (20).

Jacinta habia solicitado a fines de 1953 que se les permitiera a sus hijas cursar estudios de enfermeria, lo que nos habilita a reflexionar en torno de las aspiraciones laborales y sociales que las mujeres trabajadoras podian tener para si y para sus hijos. A mediados del siglo pasado, el mercado laboral ofrecia distintas alternativas para las mujeres, tanto en el sector industrial como en los servicios (Lobato, 2007; Queirolo, 2018), pero algunas, como la enfermeria, suponian no solo mejores condiciones de trabajo, sino que tambien estaban revestidas de cierta distincion y de la posibilidad de un ascenso social en una profesion asociada en terminos simbolicos con lo femenino (Ramacciotti, 2019) (21).

La insistencia de las visitadoras en torno de la posibilidad de la reunificacion familiar no cejo, pero Jacinta tampoco lo hizo. En mayo de 1954, el informe ambiental consignaba que ella "solicita de esta Direccion se le contemple las posibilidades, a fin de que sus hijas puedan terminar sus respectivos oficios, de manera tal que cuando salgan de sus Institutos, puedan ganarse la vida mejor de lo que ella efectua, no desearia que estas tuvieran que trabajar de sirvienta (sic)" (22). Poco tiempo despues, en efecto, se dispuso el traslado de Rita y Mabel desde el Instituto Unzue al Instituto Jose Maria Pizarro y Monje para su formacion profesional.

Rita habia manifestado que no le interesaban los estudios, en cambio Mabel manifesto que le interesaba la enfermeria. Sin embargo, seria Rita quien cursara el primer ano de enfermeria en la Maternidad Sarda, mientras que Mabel realizaba un curso de Corte y Confeccion. Ambas, ademas, asistirian a un taller de costura y roperia en el hogar en el que vivian. Ahora bien, mas alla de los pedidos de Jacinta, la mala conducta de Rita haria que sus posibilidades se redujeran. A mediados de agosto, las autoridades dieron a Jacinta dos opciones: firmar el traslado de Rita a otro hogar en el que se la prepararia para "su reintegro al medio comun" (23), o aceptar su egreso del sistema. A fin de ese mes, Jacinta retiro a Rita del hogar en que se encontraba. Mabel siguio alli casi un ano mas, hasta junio de 1955, cuando tambien fue retirada por su madre.

SERVICIO DOMESTICO Y MATERNIDAD

?Que relevancia historiografica tienen las historias de Jacinta y las de los cientos de mujeres que a fines de los anos cuarenta acudieron a la SB para solicitar la internacion de sus hijos? Si bien los estudios historicos sobre la maternidad en nuestro pais son abundantes, por lo general las investigaciones han dado un espacio relativamente menor a las experiencias de las madres, en parte debido a las dificultades para encontrarlas en las fuentes consultadas. Los legajos de menores contienen informacion que permite explorar las formas en las que mujeres como Jacinta vivian la maternidad y los margenes de agencia que tenian. Permiten, ademas, problematizar la relacion entre trabajo y maternidad.

Como Jacinta, una importante proporcion de las mujeres que solicitaban la internacion de sus hijos declaraban desempenarse como "sirvientas", "mucamas" o "domesticas". Incluso cuando algunas de estas declaraciones debieran leerse con ciertos reparos, su recurrencia no es llamativa: para mediados de siglo el servicio domestico era la ocupacion mas frecuente de las mujeres que participaban del mercado de trabajo (Wainerman, 2007; Lobato, 2007). Ahora bien, quizas esta ocupacion tambien sea indicativa de las particulares experiencias de maternidad de quienes realizaban este tipo de trabajo.

En Argentina, en 1947, las mujeres empleadas en el servicio domestico segun los registros oficiales del gobierno, que tienden a subestimar el trabajo femenino y este sector en particular (Hutchison, 2001), superaban las 376.000, y representaban alrededor del 30 % de aquellas que participaban del mercado de trabajo. Para 1960, ese porcentaje se reduciria al niveles en torno al 20 %, y se mantendrian con ligeras variaciones al menos hasta 1980 (Gogna, 1993; Zurita, 1997). Para entonces habia disminuido la cantidad de hogares que empleaba a mas de una persona de servicio, y habian desaparecido muchas de las posiciones mas especializadas, como las de ama de llaves, mayordomo, etc. (Cardenas, 1986). Asimismo, se habia producido una creciente feminizacion del servicio domestico, y habian desaparecido practicamente las ocupaciones masculinas (Perez, Cutuli y Garazi, 2018). Por otro lado, la alta proporcion de migrantes ultramarinos que podia encontrarse en el sector a principios de siglo (rondaba el 50 %) se redujo en favor de las migrantes internas y de paises limitrofes. En el mismo periodo, el empleo "cama afuera" comenzo a desplazar al sin retiro (Gogna, 1993).

Las condiciones materiales de vida y de trabajo tambien se vieron influidas por la sancion de algunos, aunque limitados, derechos laborales para quienes se desempenaban en esta ocupacion. En 1946 se incluyo al personal del servicio domestico en el regimen del salario anual complementario. Unos anos despues, en 1949, se les reconocio el descanso semanal obligatorio. Mas adelante, en 1956 se sanciono el Decreto Ley 326, que establecio derechos como la licencia por enfermedad, las vacaciones pagas, la limitacion de la jornada de trabajo, entre otros. Esas protecciones, sin embargo, eran limitadas (Perez, Cutuli y Garazi, 2018). Una de las notables ausencias en el Decreto Ley 326 fue la de la licencia por maternidad, probablemente vinculada a la representacion de las trabajadoras como mujeres jovenes, solteras y sin responsabilidades familiares.

Si bien no tenemos datos estadisticos para confrontar estas representaciones, el analisis de juicios laborales --realizado en el marco de una investigacion previa--nos permite saber que, para mediados de siglo, no eran pocas las empleadas domesticas que habian formado un nucleo familiar propio, aunque en su mayoria se trataba de mujeres que trabajaban con retiro (Perez, Cutuli y Garazi, 2018). Sabemos tambien que a quienes lo hacian sin retiro y tenian hijos a su cargo se les demandaba gratitud y deferencia, y se les negaba en ocasiones sus derechos laborales. Los empleadores que aceptaban la presencia del nino o la nina en sus hogares solian arguir que los habian tratado como hijos propios, alimentandolos, vistiendolos y encargandose de su educacion, lo que los ubicaba como los adultos responsables de esos ninos (Perez, 2018). ?Que lugar les cabia a las madres en esos casos? ?Que alternativas tenian?

Algunas buscaban un empleo que les permitiera conciliar mejor la busqueda de una entrada de dinero y el cuidado de sus hijos. En los legajos es posible ver las trayectorias ocupacionales de las madres que internaban a sus hijos,

y no era poco frecuente que del empleo domestico pasaran a uno en una fabrica o taller, o a distintas formas de trabajo a domicilio. La familia extensa podia ser tambien un recurso: muchas enviaban a alguno de sus hijos a vivir con un pariente de mejor pasar; otras reorganizaban sus estrategias residenciales para compartir los gastos y el cuidado. Sin embargo, esas estrategias podian no ser suficientes y, como en el caso de Jacinta, la internacion de los hijos en una institucion podia aparecer como una solucion.

?Que tipo de experiencias de la maternidad suponia el servicio domestico? ?Que restricciones imponia en terminos de los vinculos familiares que las trabajadoras podian mantener? La historia de Jacinta, y las de otras Jacintas que pueblan los legajos de menores permite verificar aquello que observaba Rickie Solinger en torno de que la maternidad (o al menos una forma de ejercerla) es un privilegio de clase (Solinger en Boris y Kleinberg, 2003, p. 106). Aunque otras ocupaciones habituales entre las mujeres de sectores populares tambien podian dificultar la convivencia de madres e hijos, en el caso del servicio domestico--y quiza tambien el de otros "trabajos intimos", para tomar la categoria de Eileen Boris y Rachel Salazar Parrenas (2010)--las restricciones parecen haber sido mas frecuentes.

Realizar este tipo de trabajo no era un impedimento para la maternidad, pero si para ciertas formas de ejercerla. El modelo de maternidad hegemonico, que suponia la convivencia con los hijos, no era facil de sostener. Sin embargo, muchas trabajadoras desarrollaron otras estrategias de cuidado. El caso de Jacinta muestra como algunas de ellas permitian resignificar el sentido de ser una buena madre; tambien evidencia sus limitaciones.

En los legajos de Rita y Mabel se registran imagenes contrastantes en torno a la maternidad: para quienes trabajaban en la Direccion de Asistencia Social, siempre que fuera posible, habia que intentar mantener la "unidad de la familia"; para Jacinta, en cambio, la prioridad estaba en la posibilidad de que sus hijas tuvieran una formacion profesional que ampliara sus posibilidades laborales. Aunque espaciadas, sus visitas y el tiempo que podia compartir con ellas en los periodos de vacaciones escolares le permitieron incidir en el destino de sus hijas de un modo en que otras mujeres no pudieron hacerlo. En efecto, a diferencia de otras jovenes de la misma edad internadas en el mismo hogar, Rita y Mabel no fueron colocadas para el servicio como parte de su trayectoria en el sistema de minoridad, sino que permanecieron en el hogar recibiendo formacion en oficios manuales. En el proceder de Jacinta puede entreverse una forma particular de entender que significaba ser una buena madre: garantizar una buena educacion para sus hijas, incluso si eso suponia sacrificarse con un trabajo que no queria, tener lejos a sus hijas y soportar condiciones duras para poder verlas periodicamente. En eso consistia "el fervor y el carino de una madre pobre".

Estas historias tambien nos permiten ver como tanto las trabajadoras como sus hijos eran muchas veces incorporados a la familia de los empleadores, aunque dicha integracion operaba como una forma de subordinacion y contribuia a delinear las desigualdades de clase en el mundo domestico, un mundo de hecho ordenado por el estatus y las relaciones jerarquicas, maternalistas (Pite, 2011). En el caso de Jacinta esto resulta visible de distintas maneras: los empleadores que se habian negado a que las ninas vivieran en su casa le permitian llevar a Mabel y Rita consigo durante las vacaciones e incluso que durmieran en la habitacion de sus hijas. Al mismo tiempo, se jactaban de ser "la unica familia" que ellas conocian. La inclusion de Jacinta, y (?a veces?) la de sus hijas en el sistema familiar de los empleadores estaba signada por la dependencia y la inferiorizacion.

Esto resulta especialmente significativo en tanto eran las empleadas domesticas como Jacinta la que en muchos casos desarrollaban la labor cotidiana del cuidado de los hijos de los empleadores. Como hemos mostrado en otro texto con Santiago Canevaro, en el contexto de la judicializacion de los conflictos originados en la falta de observacion de los derechos laborales de las trabajadoras, ellas muchas veces apelaban a ese cuidado para mostrar la calidad de su trabajo, y su propia estatura moral (Perez y Canevaro, 2015), mostrandose como mejores madres de los hijos de sus empleadoras que las empleadoras mismas. La maternidad era un sitio disputado, tanto en relacion a quien podia ocuparlo, como a que implicaba hacerlo.

A mediados del siglo XX, el servicio domestico suponia limites especificos al tipo de vinculos familiares que las trabajadoras podian entablar, y, sobre todo, sostener. Quizas por eso para Jacinta ser una buena madre fuera, ante todo, evitar que sus hijas terminaran siendo "sirvientas".

CONSIDERACIONES FINALES: HISTORIAS DE JACINTAS, PREGUNTAS PARA LA HISTORIA

?Cuales son las posibilidades historiograficas que brinda el archivo de la SB y en particular los legajos de menores para pensar la historia social del trabajo desde una perspectiva de genero? Los legajos de menores nos acercan no solo a materiales que documentan las vidas de las trabajadoras, sino que permiten acceder, aun de manera mediada, a su voz, presente en las cartas de las madres a sus hijos, los informes de las visitadoras sociales, los pedidos ante las autoridades, etc. La recurrencia con la que aparecen trabajadoras domesticas en los legajos es significativa en terminos historiograficos por la dificultad de hallarlas en los registros documentales, pero mas aun porque la informacion que conservan permite pensarlas mas alla de las fronteras del hogar, en una linea que retoma algunas de las discusiones mas recientes e innovadoras en el campo de estudios sobre el servicio domestico (24). Si estos estudios se habian centrado en la relacion de las trabajadoras con sus empleadores, en las condiciones de trabajo y en las posibilidades de sindicalizacion, estas fuentes permiten pensar las formas en que este empleo condicionaba la vida de las trabajadoras mas alla de lo laboral. Puntualmente, remiten a sus experiencias de maternidad y sugieren preguntas por la relacion entre el servicio domestico y las relaciones familiares que quienes lo desempenaban podian establecer.

Las reconstrucciones historicas de las condiciones materiales de vida de los sectores populares se han enfocado en cuestiones como las estrategias habitacionales o el monto de los salarios y su capacidad de compra. Los estudios sobre ocupaciones especificas, por otra parte, han tendido a hacer foco en la vida de las trabajadoras y los trabajadores dentro del ambito laboral. Aunque recientemente la historia de las comunidades obreras ha ganado impulso--llamando la atencion sobre otras dimensiones de la sociabilidad de las trabajadoras y los trabajadores-, este tipo de abordajes no se ha centrado especificamente en la situacion de las trabajadoras madres, y, ademas, dificilmente podrian constituir el enfoque apropiado para pensar la vida de trabajadoras que, por sus condiciones laborales, se encontraban relativamente aisladas las unas de las otras.

Las experiencias registradas en los legajos de menores permiten no solo aportar al conocimiento historico de las formas en que la maternidad se articula con la clase, e incluso el origen migratorio, sino contribuir a historizar la relacion entre ciertas ocupaciones y los vinculos familiares que quienes las desempenaban podian sostener. Las investigaciones sobre las cadenas globales de cuidado (Ehrenreich y Hochschild, 2004) que se han desarrollado en las ultimas decadas han problematizado esta relacion, pero lo han hecho desde una mirada que no siempre pone en perspectiva los modelos de maternidad y familia proyectados a partir de las experiencias de mujeres blancas de clase media del Norte Global.

Las preguntas que surgen de la lectura de estas fuentes ponen en un primer plano que tanto la esfera del empleo como la de la familia forman parte de los mundos del trabajo. Y aun mas, ponen en cuestion la mirada sociocentrada sobre el trabajo domestico y los cuidados, en la medida en que destacan situaciones en las que el trabajo remunerado se desarrollaba en el interior de hogares privados y los cuidados a los hijos propios tenian lugar en el ambito publico. Las historias de las mujeres que acudian a la SB fuerzan un distanciamiento de esos modelos y remiten a otras formas de ser madres en el marco de constricciones sociales especificas. En este sentido, a su vez, no solo muestran restricciones sino tambien la agencia historica de mujeres que, a pesar de esos condicionamientos, lograban incidir en el destino de sus hijos dentro del sistema de minoridad.

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Notas

(1.) Archivo General de la Nacion (AGN), Archivo Intermedio (AI), Fondo Secretaria de Ninez, Infancia y Familia (SNAF), Legajo (L) 59.981. Los nombres de las actoras y los actores han sido cambiados para preservar su privacidad.

(2.) Si bien en los legajos de Rita y Mabel no se conserva la solicitud inicial de Jacinta y la admision fue realizada por la Direccion de Asistencia Social, podemos deducir que esto fue asi porque sus legajos se conservaron dentro del Fondo Sociedad de Beneficencia. Posiblemente se trate de un periodo de transicion que se extiende hasta los primeros meses de 1949, de cuando datan los ultimos legajos conservados en este fondo. Aquellos iniciados posteriormente por la Direccion de Asistencia Social estan conservados por la Secretaria Nacional de Ninez, Adolescencia y Familia, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nacion, y no estan disponibles para la consulta publica. Ademas, sabemos por la lectura de otros legajos que era habitual que entre la solicitud y la admision mediaran algunos meses.

(3.) La ortografia es la del texto original.

(4.) Como se menciona abajo, la Sociedad de Beneficencia fue disuelta en 1948. Sin embargo, los legajos se extienden por un periodo mayor, en tanto siguen la trayectoria del nino o la nina hasta su egreso del sistema de minoridad. En el caso tomado en este articulo, los legajos de las hijas de Jacinta nos permiten seguir su trayectoria hasta 1955.

(5.) Hasta 1880 dependio del gobierno de la provincia de Buenos Aires. En ese momento cambio su nombre a Sociedad de Beneficencia de la Capital (Pita, 2012).

(6.) Utilizo el termino colocaciones domesticas para nombrar las practicas que suponian el intercambio de trabajo domestico y de cuidados realizado por ninas y jovenes a cambio de ser alojadas, alimentadas, vestidas y educadas. Muchas veces, ese intercambio suponia tambien una remuneracion, aunque solia ser menor que la pactada para las trabajadoras adultas. Las colocaciones domesticas podian estar mediadas institucionalmente, o ser pactadas de manera privada entre los familiares de la nina o joven y sus guardadores. Como han mostrado algunas investigaciones recientes (Aversa, 2014; Allemandi, 2017), este tipo de colocacion era frecuente en las primeras decadas del siglo XX. Aunque para mediados de siglo su frecuencia disminuyo (Villalta, 2012), en los legajos de la SB, asi como en expedientes de los Tribunales de Menores de la Provincia de Buenos Aires, es posible ver que todavia a mediados de siglo era una practica relativamente frecuente. En este sentido, resulta significativo que incluso a fines de los anos sesenta, en buena parte de las colocaciones interviniera la Bolsa de Trabajo dependiente del Consejo del Menor, y que las mismas estuvieran supervisadas por el Consejo. La principal diferencia que se observa respecto de periodos previos en los casos de las colocaciones mediadas institucionalmente es un aumento en la edad de las ninas colocadas, superior a los catorce anos marcados legalmente desde 1924 como edad minima para el empleo en el servicio domestico.

(7.) Esto tendria especial relevancia luego de la sancion de la primera ley de adopcion en 1948, que supuso una reactivacion de los debates en relacion a la patria potestad y a los casos en los que podia perderse. La ley Agote, de 1919, habia marcado un avance del Estado sobre los derechos de los progenitores, hasta entonces considerados naturales, que podian perderse ante el abandono fisico de los hijos. Sin embargo, si hasta los anos treinta la jurisprudencia tendia a sostener que la internacion de un nino en una de las instituciones dependientes de la SB suponia la perdida de la patria potestad, durante los anos cuarenta algunos magistrados comenzaron a ver esa doctrina como "excesiva", y empezaron a admitirse circunstancias, como la extrema pobreza, en las que una decision asi podia ser justificada. Como muestra Carla Villalta (2012), en los juicios en los que los progenitores se oponian a una posible adopcion, el contacto que los padres y madres hubiesen mantenido con sus hijos luego de haberlos internado resultaba clave para establecer si habia habido o no abandono. Lo que es mas, si se miran las fuentes citadas por Villalta, resulta evidente que el "carino" hacia los hijos era un elemento recuperado de manera recurrente por los jueces a la hora de dictar sentencia.

(8.) AGN, AI, SNAF, L 59982, F. 5.

(9.) Idem, F. s/n.

(10.) Se toma la ortografia del texto original. AGN, AI, SNAF, L 59982, F. 23.

(11.) AGN, AI, SNAF, L 59.981, F. s/n.

(12.) Idem, F. s/n.

(13.) AGN, AI, SNAF, L 59.981, F. s/n. Informe del 18 de diciembre de 1953.

(14.) Idem, F. s/n.

(15.) AGN, AI, SNAF, L 59.982, Foja 26.

(16.) Idem.

(17.) Informe de mayo de 1951, AGN, AI, SNAF, L 59.982, Foja 26.

(18.) AGN, AI, SNAF, L. 59.981, Foja s/n.

(19.) Idem, Foja s/n.

(20.) f. 84.

(21.) Esto puede permitir desarrollar futuras investigaciones sobre la percepcion de las mujeres trabajadoras de las distintas ocupaciones que en las que podian desempenarse a mediados del siglo XX.

(22.) f. 89

(23.) f. 90

(24.) En septiembre de 2017 tuvo lugar en la Universidad de Oxford un encuentro titulado "Beyond the Home: New Histories of Domestic Servants", en el que se presentaron mas de 40 investigaciones que recuperaban las formas en que los y las trabajadoras interactuaron y moldearon su entorno, en dimensiones como la vida familiar y marital, su participacion comunitaria, su uso del tiempo libre, entre otras. Los resultados de esta conferencia seran proximamente publicados, pero los avances disponibles permiten ver la potencia de este tipo de aproximaciones para renovar los modos de abordar la historia del servicio domestico. En Argentina, el libro de Cecilia Allemandi (2017) tambien constituye un aporte central para este tipo de abordaje, en tanto trasciende las fronteras de lo que ocurria a las domesticas en su lugar de trabajo, para pensarlas como parte del complejo entramado urbano y social de la Buenos Aires de entresiglos.

Ines Perez

CONICET, Argentina

inespl8@yahoo.com

Recepcion: 11 de diciembre de 2018 | Aprobacion: 22 de abril de 2019 | Publicacion: 28 de mayo de 2019

https://doi.org/10.24215/2314257Xe086
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Title Annotation:DOSSIER
Author:Perez, Ines
Publication:Anuario del Instituto de Historia Argentina
Date:May 1, 2019
Words:10920
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