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Sediciosamente Talamantes.

Se reconstruye aqui la vida y obra de Fray Melchor de Talamantes, quien por sus beligerantes escritos es considerado precursor del movimiento de Independencia.

Despues de trabajar con la pluma durante el dia, el primer nocturno abandonada, el claustro para entregarse al siglo. Pues contra la loable costumbre de recogerse a las oraciones, era amante de la amistad, del juego y de la tertulia. Le daba por insultar a los sujetos mas condecorados, de mayor lustre y honor en la religion, a pesar de ser mercedario. Y, por lo discolo de su genio, no tenia aprecio sino por aquellos que eran de su modo de pensar. Era su espiritu inquieto, revoltoso y fascinante, lo que al fin le habia valido detentar un mal nombre. Bullicioso y atrevido, dado a las disenciones y discordias, los de las celdas contiguas lo recelaban. A los ojos timoratos y vigilantes, su desprecio por las ceremonias era escandaloso y digno de reprimenda. Con esos tufos se ambientaban las opiniones de frailes y superiores del Convento de la Merced, confesadas a las Inquisicion, sobre Fray Melchor de Talamantes; aunque este llevara algun tiempo de vivir fuera del claustro.

Encrespado porque ya entrada la noche no se le permitia la salida del convento a su amanuense, temeroso de que los ratones que pululaban por los aposentos le fueran a roer sus libros, molesto por la falta de espacio para trabajar y, quiza tambien buscando la intimidad, Talamantes habia alquilado una casa a escasos cincuenta metros del reclusorio, en el callejon de la Puesta Falsa.

A veces durante el dia, para estar al tanto de los ultimos acontecimientos, para escuchar y dar opiniones, Talamantes recalaba en el Portal de Mercaderes, donde el rumor publico discurria de coro en coro toda suerte de noticias. Ahi, cuando en el capital de la Nueva Espana reinaba la incredulidad ante la abdicacion de Carlos IV y Fernando VII, Talamantes defendio la veracidad de la noticia discutiendo con los bonapartistas: renego de las primeras simpatias que le habian despertado la Revolucion francesa y Napoleon.

Con la caida de rey, el punto central del orden politico desaparecio. Todo fue susceptible de ponerse en duda, aunque la actitud generalizada fue de estupefaccion. En esa atmosfera de catastrofe, cargada aun mas por el peligro del enemigo frances y por la sospecha de los posibles traidores, la censura sobre todo aquello que apenas pareciera salirse de lo comun evitaba el surgimiento publico de nuevas ideas. Para afrontar situacion tan extraordinaria, la mayoria veia como unica opcion el esperar a que se restableciera la monarquia legitima; tan como siempre aguardaba ordenes venidas del otro lado del Atlantico. Lo tragico de lo acaecido llevaba a los muchos hacia la obediencia pasividad que solo pedia el retorno de los tiempos. Por el contrario, Talamantes fue uno de los pocos a quienes esas circunstancias les indujeron a pensar en otras formas de instituir lo politico.

Bajo el imperio de la censura inquisitorial, la oportunidad que para la Nueva Espana se abre con Talamantes aflora gracias a la persuasion politica. Sus escritos, sus palabras tienen un destino preciso y selecto. Es a traves de los funcionarios del virreinato, susceptibles de ser ganados a su causa, por donde trama su actividad mas sigilosa. Es la suya una conspiracion en sus primeros momentos quiere pasar inadvertida para el comun de la gente, mientras procura la gestacion de una sociedad politica que paulatinamente absorba el poder. A falta del poderoso iman de la figura del monarca, habria que forjar candidamente la representacion simbolica de un poder autonomo; perdido el cuerpo del rey, habria que componer el cuerpo de la nacion.

Para Talamantes las intenciones expresas que debian tener las Juntas Generales de la Nueva Espana serian de lo mas modestas, pues la discrecion era capital para realizar la empresa en todas sus dimensiones. Penso que era en el seno de la alta jerarquia burocratica donde se tenian que estimular las ideas y las acciones necesarias para cambiar la inercia del poder. Tarma mas sinuosa y traicionera no habia. Talamantes urde a contrapelo y contra el tiempo, pues ni en el ayuntamiento ni menos en la Real Audiencia pudo encontrar un solo individuo capaz de sostener cabalmente su modo de pensar. En parte su labor consistio en ir detectando simpatia, rasgo de libertad en el pensar o en el comportamiento de los funcionarios y personajes de la sociedad que podia frecuentar o conoce a traves de sus diferentes andanzas. Pero como generalmente la gente no se producia, para conocerla habia que sacarle la vuela con preguntas e insinuaciones que pudiera propiciar algun rasgo definitorio. Tambien por hablillas recababa indicios sobre Fulano, aunque hubiera que comprobarlos. Sin embargo, para Talamantes, por encima de las ideas, generalmente los hombres en sus diversas elecciones politicas solian decidir a partir de sus amistades, enlaces o parentescos.

Hubo momentos en los que la impetuosidad de Talamantes desdeno la paciencia. La noche anterior a la realizacion de la Junta General convocada por le virrey Jose de Iturrigaray, le fraile mercedario entra en cerrada discusion con uno de los oidores de la Real Audiencia, al que arroja a la cara estas palabras: La junta de manana esta dirigida a que vuestras mercedes no sean nadie. A esto, el oidor contesto: ?Pues que nos podran despojar de lo que el rey ha dado? Aquello que el oidor pasaba por alto era que ese marco real que establecia lo propio ante los demas habia sido depuesto. La falta de alternativas en el grupo dirigente mas libre y lucido del virreinato exasperaba a Talamantes. Cuando supo que un consejero del virrey preponia coronarlo, su mas propia reaccion fue espetar; es una bestia.

Aunado a las relaciones sociales que Talamantes entabla en los salones o en los portales, su empeno mas constante estaba dedicado a al reflexion y a la escritura. Dada la abdicacion de la familia real en la introduccion a su Congreso Nacional del Reyno de Nueva Espana confiesa: "Comenzaron a bullir en mi imaginacion mil ideas conducentes a la salud de la patria y seguridad del Reyno", ideas que "desde hace mucho tiempo atras he tenido el cuidado de leer y meditar" y, entre ellas, "la primera que se presenta a mi espiritu errante la de un Congreso Nacional". Ante la ruptura del cuerpo politico monarquico, entre la sobrevivencia y lo desconocido, la primera reaccion de Talamantes, casi filosofica, es el flujo de la imaginacion. Pero sus ideas no nacen a ultima hora de un simple grito del sentimiento, sino de un conocimiento del "derecho publico" tratado por autores antiguos y modernos, y referido al "dificil arte de la Legislacion y Gobierno". Es por ese tener en mente el pasado, a traves de los libros, que puede vislumbrar en la imaginacion una alternativa diferente a la empecinada repeticion de lo y dado. Para Talamantes, el animo en estampida ante lo indescifrable del peligro, su angustia ante la situacion politica, se acrecienta en la medida en que advierte la pasividad e ignorancia de los altos miembros del gobierno.

El impulso para actuar publicamente conduce a Talamantes a la escritura: cuando el destino de un reino es incierto, "cuando se halla amenazado de graves males y privado de los bienes que le son indispensables, cuando en esas circunstancias son muchos los caminos que pueden tomarse y algunos de ellos peligrosos y desgraciados, entonces es un deber esencialisimo de cada miembro de la sociedad levantar la voz con energia y resolucion, y comunicar a todos los habitantes las luces que puedan contribuir a su conservacion y felicidad. En casos semejantes, los dictamenes de aquellos que gobiernan, no son siempre los mas apreciables, y aun pueden justamente tenerse por sospechosos, porque empenados en sostener su propia dignidad, es creible que sean mas bien animados por su propio interes que del interes publico ...".

Bajo el severo control ideologico colonial, Talamantes demuestra una versatilidad mental inusitada y escapa al maquineismo en el que se polarizan las ideas politicas o religiosas. En la medida en que trata de considerar todos los aspectos de un problema, no deja de moderar sus juicios. Ante la desgracia que sufre Espana no piensa desampararla. Es necesario evitar la desintegracion del mundo iberoamericano. Como advertencia alude al ejemplo de Portugal, quien, para salvarse de los espanoles, ha terminado por ver pasar las riquezas de Brasil y de la india a manos de los ingleses, a cambio de manufacturas y textiles. No tiene sentido despojarse de una dependencia para caer en otra de peores consecuencias, como lo podria ser la de los franceses o la de los ingleses. A la Junta de Sevilla, que pide el reconocimiento de las colonias, Talamantes responde: "Hay dos clases de union: la una de amistad y confraternidad, la otra de dependencia y subordinacion".

Con cuarenta anos de anticipacion Talamantes tiene claras las ambiciones territoriales de Estados Unidos y, si el Congreso de Nueva Espana llegara a formarse -pensandose el el autor, anoraba que se le diera el encargo de diputado para afrontar y resolver el asunto en Texas. Inclusive se preocupa por mantener los lazos con Filipinas. Para el, en Estados Unidos se puede tener a un amigo o a un enemigo; era necesario, por tanto, forjar alianzas y comunidad de intereses politicos y comerciales. Ante lo imprevisible de los acontecimientos exteriores, Talamantes esgrime una maxima: "Debemos temerlo todo y precaverlo todo".

El sabe que la democracia republicana se basa en la igualdad politica de sus miembros. La principal objecion a su viabilidad en la America espanola son las enormes desigualdades sociales que se plasman en formas raciales. Seria necesario que los miembros de las clases espanola, negra o india, y sus repectivas castas intermedias, se desprendiesen de los sentimientos de diferencia, "fomentados por la preocupacion y la costumbre, para creerse mutuamente iguales". Sin embargo, si esta opinion fuera vertida de manera contundente y aislada de su problematica politica podria encontrarsele un dejo de racismo comun a ese medio y epoca, pero habria que aclarar que estos ultimos juicios forman parte de una disertacion que, una vez cautivos y para tratar de salvar su vida, Talamantes nos hace ver que es lo suficiente mente sensible a lo politico como para tomar en serio las representaciones culturales y las apariencias simbolicas, las creencias y las pasiones.

Tampoco se debe transferir a Hispanoamerica el ejemplo del a democracia en las excolonias inglesas, pues mientras los colonos ingleses en America se ven como iguales, para los otros, para los indios o para los habitantes de la Luisiana --aunque habria que anadir a los negros- solo opera la violencia y la ferocidad. Talamante teme una guerra de castas semejante a la de Santo Domingo, pero tambien le es claro el papel que cumple lo politico para acentuar o desvanecer diferencias: el resentimiento entre espanoles y criollos es visto primordialmente en este sentido. Aunque tambien hace distinciones de otra indole entre unos y otros, como por ejemplo, la que se refiere a sus distintas disposiciones frente a la actividad economica. A los espanoles los considera activos y aprovechados; insatisfechos con los bienes que pueden resolver sus necesidades presentes "consultan a lo futuro", son frugales, contenidos y "sobresaltados" siempre con una vergonzosa mendicina que les amenaza, modera y reprime sus deseos". Lo que hace una buena sintesis de lo que sera llamado despues etica capitalista, sucintamente vista en la relacion que se da con el deseo de acumular, en el empleo o aprovechamiento de los otros o en la representacion del futuro acicateada por la amenaza de exclusion social por mendicidad.

En su escrito Representacion nacional de las colonias: Discurso filosofico, Talamantes aborda el problema central; la soberania del pueblo y su representacion. Muestra el fundamento de su pensamiento mientras una critica a Rousseau por haber "llamado indistintamente al Pueblo el ejercicio de la soberania, siendo cierto que, aun cuando el tenga derecho a ella, debe considerarsele siempre como mentor, que por si mismo no es capaz de sostenerla, necesitando por su ignorancia e impotencia emplear la voz de sus tutores, esto es, de sus verdaderos y legitimos representantes".

Con esto Talamantes se opone al ejercicio de la democracia directa, la que realizaria la asamblea deliberante del conjunto de ciudadanos, aunque no esta en contra de la soberania popular como concepcion politica abstracta: esta debe tomar forma a traves de representantes que funcionan como tutores del pueblo, y no por medio de delegados con mandato imperativo, portadores de la voluntad popular. Asi, siguiendo su Discurso, el representante cobra, con respecto a sus electores, la libertad que caracteriza a las democracias modernas.

Para Talamantes, el concepto de ciudadano queda restringido a la interpretacion que el hace de Aristoteles, esto es: son ciudadanos aquellos que pueden elegir y ser elegidos para la administracion publica. Talamantes ve que solo la libertad verdadera, incompatible con la ignorancia y la mendicidad, da orden a la ciudadania. Considera, como antecedentes de sus ideas sobre la representacion, lo derechos expuestos en la Recopilacion de las Indias que tienen ante las Cortes las ciudades capitales de las colonias. Y, en lo que respecta a sus concepciones sobre la soberania popular, Talamantes las atribuye, queriendo ante la inquisicion guardar las apariencias a De regimine principum de Santo Tomas de Aquino. Si a la representacion nacional, a la libertad y a la independencia la ve surgir de un mismo mold, para explicar sus pensamientos acerca de esta ultima, Talamantes elabora una larga disertacion sobre los Casos en que las Colonias pueden legitimarse separarse de sus metropolis. Entre las circunstancias para alcanzar la independencia que ahi enumera cabe destacar tres: cuando la metropoli cambia de constitucion politica; cuando es amenazada por una mutacion de su sistema religioso -- a excepcion del caso en el que reine la tolerancia religiosa, como en los Estados Unidos donde se sanciona la tolerancia de las multiples sectas religiosas-, por lo que, para las colonias espanolas, pide que se estipule la religion catolica como unica, puesto que ya lo era; cuando, y es en su ultimo punto que el texto de Talamantes adquiere su mas alta expresion: "Puede, pues, llegar el caso en que la voz de todos los Colonos clame por la independencia de la Metropoli, y entonces, sin escudrinar mas razones, ni necesidad de ventilar los motivos, la independencia esta decidida por si misma ...", que pareciera estar inspirado en La servidumbre voluntaria de La Boetie, en Defensio Fidei de Francisco Suarez o, aun antes, en el tratado De concordantia catolica de Nicolas de Cusa. Para Talamantes la independencia era primordialmente un problema de voluntad politica. Como lo refiere en otro contexto contra Hobbes: El poder fisico no autoriza para la libertad legal". Efectivamente, el poder fisico no otorga autoridad: se impone.

El escrito de Talamantes de mayor oportunidad politica es el que se avoca a la conformacion de un Congreso para la Nueva Espana. Es este un programa general con una exposicion de motivos por los que se debe convocar al Congreso. En el se detalla la manera en que se debe forjar la representacion y se establece una orden del dia por cada una de sus primeras sesiones incluyendo lo que es importante acordar durante ellas. La representacion se genera por estamentos: la nobleza, el clero el ejercito mandan sus representantes, pero tambien cada una de las ciudades de Nueva Espana envia un numero de diputados determinado por su rango. Sin embargo, aclara Talamantes, con el objeto de no seguir ele ejemplo de la Revolucion francesa, al enviar diputados no se deben desconocer a los ayuntamientos; por lo que no es necesario en este momento realizar elecciones. Por ultimo, tambien se representa a otro de los cuerpos de la sociedad: los rectores de las universidades son incluidos.

En el programa del Congreso es de notarse que al ejercito se le adjudica un lugar se suma importancia en la representacion, aduciendose que esta en pie de guerra; pero al virrey se le estipula su mando general. Puesto que Iturrigaray era simpatizante de convocar a una Junta General de la Nueva Espana no es de extranar que Talamantes procurara en esos momentos mantenerle o, inclusive, acrecentarle su poder.

Tambien propone que el Congreso elimine algunos de los privilegios estamentales, en particular los del clero: que se le recorten sus pensiones y que se le sustraiga la autoridad civil al Santo Oficio. Asimismo, con el fin de que todos los habitantes "tenga un mismo espiritu y se miren como hermanos", propone terminar con los privilegios en las elecciones que puedan tener los cuerpos de la sociedad o los consulados, "debiendose en adelante determinar los sufragios por solo el mayor merito personal". Con esto Talamantes encamina con resolucion a la libertad de pensamiento y a la igualdad politica. Para dirigir hacia el exterior la atencion del poder ejecutivo, en este caso la del virrey, hubiera sido necesario que Talamantes le atribuyera, junto con el poder del ejercito, el trato de la diplomacia. Asi hubiera seguido el ejemplo de la Constitucion norteamericana, que lograba demostrar union y un uso del poder ejecutivo hacia el exterior y, simultaneamente, limitar la intromision de ese poder en el ambito interno. Pero mientras al virrey le quita el gobierno "puramente politico de la provincia de Mexico", para entregarselo a un intendente, Talamantes hace al Congreso el responsable directo del trato con el exterior. Para disponer las cosas de esta manera es posible que se haya dejado influir por la lectura del libro XI Del espiritu de las leyes de Montesquieu, que en esos momentos formaba parte de su biblioteca. Aunque quiza la dificil situacion politica lo haya inducido a proponer una composicion del Congreso tal, que el virrey pudiera controlar la situacion a traves de la participacion del ejercito en esa institucion.

Firmado con un seudonimo, el escrito sobre el Congreso Nacional fue enviado por Talamantes al Ayuntamiento. Ahi se debatio si se debia o no leer el texto por ser anonimo o, al menos, de autor desconocido. La mayoria decidio que solo se tomara nota de su dedicatoria y de sus caracteristicas y que se procediera a romperse. Otra copia fue entregada al Fiscal de lo Civil, Ambrosio Sagarzurrieta, quien despues de leerlo lo destruye e informa de su contenido a la Inquisicion, reservandose el nombre del autor. El oidor de la Real Sala del Crimen, respetable amigo de Talamantes y probablemente el unico que no reniega de el al ser cuestionado por el Santo Oficio, Jacobo de Villaurrutia, tuvo en sus manos tanto el Congreso nacional como el Discurso filosofico y al ser interrogado declaro que, a pesar de estar escribiendo un dictamen sobre si se debia o no convocar a Cortes en la Nueva Espana, para no verse influido por las ideas de su amigo, no leyo los textos. Aunque siempre queda en entredicho el porque entrego el primero de esos escritos a su hermano. Juan Francisco de Azcarate, regidor del Ayuntamiento, con toda reserva recibio sendas copias por parte de Talamantes. Inverosimilmente en sus declaraciones afirma haber leido solo dos paginas del documento del Congreso.

En esos algidos momentos politicos, no es de creerse que documentos de esta altura y actualidad pasaran desapercibidos para aquellos personales que los recibieron. Es mas factible que esas declaraciones tuvieran las muchas reservas que los interrogados inducia la Inquisicion. De cualquier manera, la alternativa politica que vislumbra Talamantes comienza a disputarse desde esos momentos. Posteriormente, por ejemplo, no sera dificil encontrar voces comunicantes entre sus escritos y los Sentimientos de la Nacion de Morelos.

Para abortar el Congreso que se gestaba, durante la crisis politica de 1808 intervinieron varias causas que Talamantes no podia sino conteplar. Al nerviosismo e inseguridad de los espanoles residentes en Nueva Espana se anadio el elnto actual de un virrey que creia controlar la situacion que anunciaba la creacion de una Junta General, pero que aplazaba su realizacion. Ante el irresoluto actual de lo que denuncio como una conspiracion criolla, los partidarios de la sumision de las colonias se vieron mas intrepidos y lograron confabular un golpe la palacio de Iturrigaray. Los amotinados se revistieron de la figura del pueblo, se proclamaron sus representantes, depusieron al virrey y encarcelaron a las personalidades mas ligadas al proyecto del Congreso: era el 16 de septiembre de 1808 y Talamantes resalta como la cabeza intelectual.

En resumidas cuentas, la Independencia, de la que Talamantes fue precurso, ironicamente se resolvio mas a su manera, pues a pesar de que las armas pudieron sofocar la lucha insurgente que se propago dos anos despues impugnando la ilegitimidad en que habia caido el gobierno virreubal, finalmente se llego a un arreglo con un ejercito realista encumbado por la guerra civil y apoyado aun por los conservadores que veian cpn malos ojos el surgimiento del liberalismo en Espana. Talamantes nunca tuvo el poder de las armas, el de las masas o el de las instituciones, pero si fue un autor. Con mordacidad este lucido fundador del Mexico independiente se mantiene a distancia del culto a los heroes es el de la historia patria.

Cuando se le arresto y confiscaron sus bienes, para enjuiciarlo se reunieron los legajos que hoy nos permiten conocerlo mejor. Tenia una considerable cantidad de documentos relacionados con la comision que cumplia para definir los limites entre Texas y Luisiana, mucha correspondencia, papeles personales y mas de sesenta libros, que resaltan por su heterogeneidad; tratados de derecho o de teologia, textos de teatro, de historia o de poesia, cursos de botanica o de ortografia, gramatica del griego, del ingles y del castellano, a Quintiliano, junto a Montesquieu, a Adam Smith frente a Rafael Landivar

De sus cosas se puede decir que el suyo era instrumental para los flujos del cuerpo y de la mente: un lebrillo, una redoma, un aguamanil verde y dos orinales poblanos, escupideras, pozuelos de china viejos, un chocolatero de hoja de lata o un tintero de laton y otros de estano, tres salvaderas, un atril, tres reglas y una escuadra de madera, tijeras finas para papel y despabiladeras. Una oblea y, como pisapapeles, un tecali con su mitra. Al evaluar sus posesiones para pagar adeudos, como el de la renta de la casa, el objeto mas preciado que se encontro fue un estuche de "instrumentos matematicos", que posiblemente sirvieran para hacer evaluaciones topograficas Entre sus muebles habia 29 sillas de paja pintadas de verde, varias mesas de madera ordinaria y un biombo achinado. Entre sus contadas vestimentas, junto a un sombrero de castor negro, con su cordon y sus borlas, resaltaban una chaqueta de cotonia y un chaleco de pana morada, un panuelo de coco y otro de lino. Y guardaba, como para sus suenos de caballero andante, un almofrej de vaqueta vieja y una silla de montar usada.

Notas:

(1) La fuente utilizada para la elaboracion de este texto corresponde a los documentos y declaraciones recabados para el juicio que se llevo contra Talamantes; su publicacion se debe a Genaro Garcia: Documentos historicos mexicanos, Mexico, Museo Nacional de Arqueologia, Historia y Etnologia, 1910, t.VII. Existe una reciente edicion facsimilar publicada por la Secretaria de Educacion Publica en 1985.

(2) Esta referencia al Defensio Fidei de Suarez fue hecha por Carlos Herrejon Peredo en Textos politicos en la Nueva Espana, Mexico, UNAM, 1984, p.18.
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Author:Bracho Carpizo, Julio
Publication:Razon Cinica
Date:Feb 1, 2006
Words:4230
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