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Scribe ergo quae vidisti et quae sunt et quae oportet fieri post haec.

Write, Then, What you Saw, and What it is, and what it is to be after this

Escreve, pois, o que viste, e o que e, e o que ha de ser depois disto

En favor de la erudicion

Dos contribuciones de Armando Petrucci serviran para demarcar la reflexion que expondre seguidamente. Tal vez el punto de partida convenga situarlo el ano 1969-70, en el que Petrucci publico en el homenaje a Giuseppe Ermini su trabajo Scrittura e libro nell'Italia altomedievale. Il sesto secolo (2). Del mencionado texto interesan, en esta ocasion, tan solo los preliminares, en los que por primera vez formulo un conjunto de interrogantes aplicados a los testimonios escritos que definian, per se, la contribucion mas significativa llevada a cabo por la Paleografia. La trayectoria erudita de la disciplina la resumia con los interrogantes: "?Que? ?Cuando?/?Donde? y ?Como?". En ese punto Petrucci formulaba dos preguntas nuevas que la tradicion erudita no se habia cuestionado con anterioridad. Se trataba del "?Quien?" y del "?Por que?". A ambas respondia afirmando que resultaba necesario estudiar la difusion social de la capacidad de escribir, integrando el rico conjunto de situaciones de escritura que las sociedades historicas han generado, por una parte; y la funcion social que la escritura asume en el entramado comunicativo de dichas sociedades, por otra (3).

Con motivo de la celebracion del congreso Alfabetismo e cultura scritta nella storia della societa italiana, en Perugia el ano 1977 (4), Petrucci comenzaba su intervencion preguntandose cual podia ser la contribucion de la Paleografia a una Historia de la Cultura Escrita, teniendo en cuenta el bagaje cultural y la experiencia de investigacion llevada a cabo por aquella desde el siglo XVII hasta la actualidad. El punto de partida del recorrido debemos situarlo en el Liber quintus: In quo exhibentur explicanturque specimina veterum scripturarum del De re diplomatica libri sex del benedictino frances Jean Mabillon (5), a quien siguieron otros muchos, paleografos y diplomatistas, desde Bernardo Montfaucon (6) hasta la actualidad (7).

El origen de los dos nuevos interrogantes formulados por Petrucci se situa en una investigacion de tipo paleografico, destinada a estudiar las formas de la escritura manuscrita, especialmente libraria. Ahora bien, el paso del tiempo ha demostrado que son aplicables a cualquiera de los testimonios escritos que han sobrevivido y han alcanzado el presente; por esta razon estimo que se pueden formular, del mismo modo, a los documentos juridicos, a los epigrafes y a las filacterias, a las monedas, a los sellos y a los grafitos. En definitiva, a todos los testimonios que nuestros antepasados nos han legado en herencia, consciente o inconscientemente (8).

Con cierta frecuencia los ambitos academicos no son muy dados a reconocer las transformaciones que se producen en el devenir de las disciplinas de estudio. Y a la Paleografia y a la Diplomatica las ha afectado especialmente. Fortalecidas y satisfechas por el modo de conocimiento propuesto por el positivismo empirico, han permanecido al margen de todos los debates epistemologicos que se han producido a lo largo del siglo XX. Han desatendido cualquier invitacion a superar los estrechos limites cognoscitivos impuestos por sus origenes disciplinares. Se han sentido complacidas practicando un conocimiento taxonomico que clasifica y ordena los testimonios escritos del pasado segun criterios obsoletos para la investigacion actual. Y, finalmente, no aspiran a comprender la razon de su misma existencia. En realidad, si renunciamos a la taxonomia impuesta a las disciplinas historicas por las necesidades de sus respectivos origenes, el conocimiento erudito no sera objeto en si mismo; bien al contrario, la erudicion servira para comprender aspectos ineditos de la sociedad que se estudia. Y aqui reside la transformacion fundamental: la erudicion no puede encontrar su fin en si misma.

La atencion exclusiva a la erudicion que permitia clasificar los textos exigio ciertas renuncias (9), algunas de las cuales afectan a la escritura y al escribir, a las organizaciones sociales que produjeron los testimonios escritos, a los actores que les dieron vida--como autor, copista, lector, bibliotecario, archivero, etc. --y, finalmente, a su conservacion y traspaso a las generaciones futuras. Como antidoto, propuse en su momento desplazar nuestra mirada hacia todas las renuncias producidas para asi recuperar e integrar al bagaje de las disciplinas historicas este renovado interes por la erudicion, que asi comenzaba a adquirir un nuevo sentido, dando respuesta a interrogantes que hasta este momento nadie habia formulado.

La historia cultural de lo social, segun la formulacion de Roger Chartier, ha puesto de relieve la importancia que la erudicion desarrollada por las disciplinas auxiliares de la historia adquiria en la construccion de un nuevo discurso que pretende analizar las sociedades preteritas a traves de sus practicas culturales, estudiadas sea como imposiciones o sea como apropiaciones. En 1989, el mismo Chartier proclamaba la necesidad y la urgencia de recuperar la erudicion afirmando:
   [...] esta interrogacion sobre los efectos del sentido de las
   formas materiales nos lleva a otorgar (u otorgar nuevamente) un
   lugar central en el campo de la Historia cultural a los
   conocimientos eruditos mas clasicos: por ejemplo, los de la
   bibliography, de la paleografia o de la codicologia. Por permitir
   una descripcion en forma rigurosa de los dispositivos materiales y
   formales a traves de los cuales los textos llegan a sus lectores,
   estos conocimientos tecnicos, tanto tiempo negados por la
   sociologia cultural, constituyen una fuente esencial para una
   historia de las apropiaciones (10).


Esta rehabilitacion de los conocimientos eruditos no debe quedar sin respuesta; constituye, sin duda, una invitacion a superar los estrechos limites del conocimiento practicado en ambiente academico. Ahora bien, para conseguir que sea fructifera la propuesta de estudio resulta necesario mantener la centralidad de la erudicion y practicar, al mismo tiempo, otras miradas complementarias; estas descubriran el mosaico del que forma parte indisociable cada uno de los testimonios escritos generados, utilizados y conservados por nuestros antepasados. Y, para ello, tendremos que estudiar los territorios colindantes para asi poder comprender los objetos que estudiamos teniendo presentes ambas realidades. Los profesionales de las disciplinas historicas hemos de aprender a vagabundear por los espacios disciplinares ajenos, pero proximos (11); sin duda estas visitas temporales nos ayudaran a comprender mejor los testimonios estudiados. Tal vez la respuesta se encuentre en una practica de investigacion que sea capaz de analizar en profundidad los testimonios escritos y al mismo tiempo escrute el horizonte del que forman parte de manera inexorable. En el punto de confluencia de ambas miradas se encuentra la Historia de la Cultura Escrita. Y ?como definir la Historia de la Cultura Escrita? En otra ocasion propuse que: "La Historia de la Cultura Escrita estudia los procesos de produccion de los testimonios escritos, las diferentes formas de uso, asi como los dispositivos que han garantizado su conservacion a lo largo del tiempo" (12).

Una vez que ya hemos definido cual es nuestro objeto de estudio, podriamos cuestionarnos de que modo las contribuciones especificas y eruditas de la Paleografia y de la Diplomatica, pero tambien del resto de disciplinas historicas (Archivistica, Codicologia, Bibliografia, etc.) pueden contribuir a la construccion de la Historia de la Cultura Escrita. Creo que la respuesta a este interrogante se encuentra precisamente en el bagaje erudito atesorado por todas las ciencias auxiliares de la Historia, son ellas las que conocen al detalle cada una de las teselas que componen el complejo mosaico tejido por el conjunto de los testimonios escritos de la sociedad medieval.

No obstante, convendra, antes de dar comienzo a la enumeracion de las contribuciones que pueden realizar a la Historia de la Cultura Escrita, reflexionar brevemente a proposito de la cronologia de las aportaciones. La Paleografia y la Diplomatica, desde sus origenes, han circunscrito su campo de estudio a los testimonios escritos de la Edad Media. Las razones que explican el interes por este periodo dependen, en ultima instancia, de la renovada preocupacion por la documentacion diplomatica derivada del proceso historico de desintegracion del regimen senorial (13), y de la afirmacion del positivismo empirico durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando la documentacion medieval habia perdido su valor juridico y adquiria una nueva dimension cultural (14). Durante la segunda mitad del siglo XX, algunos especialistas propusieron la ampliacion del campo de estudio de la Paleografia y la Diplomatica hasta el presente (15), superando de ese modo la circunscripcion a la epoca medieval. Quisiera mostrar en esta ocasion mi discrepancia absoluta con esta propuesta. Metodologicamente, no me parece oportuna esta ampliacion por diversas razones: (a) los documentos medievales, asi como los manuscritos, estuvieron revestidos de unos valores simbolicos de los que se vieron privados cuando se masifico su presencia a partir del Renacimiento y, mas concretamente, a partir del momento en el que se extiende por Europa la imprenta. (b) La posesion de libros y documentos, en epocas posteriores, esta mas extendida socialmente que en el periodo precedente.

Ciertamente, ello no presupone por mi parte un desinteres por una Historia de la Cultura Escrita en epocas moderna y contemporanea. Muy al contrario. Mi desconfianza, o si se prefiere mi rechazo, surge de la evidencia de la automatica, comoda y facil transformacion de la Paleografia y la Diplomatica en una historia de la escritura o del documento, que valora metodologicamente de igual modo los testimonios escritos de epocas tan diferentes como la medieval, la moderna o la contemporanea. Y lo hacen proponiendo un metodo de estudio atemporal cuyo resultado no puede ser otra cosa que un totum revolutum, presa facil de quienes critican con gran denuedo esta opcion de estudio. Ademas, para algunos docentes constituye la coartada para no reflexionar profundamente sobre la metodologia de la Paleografia y de la Diplomatica. Y asi, ante el agotamiento de la taxonomia del positivismo, oponen la ampliacion del campo de estudio a todo testimonio escrito, como si todos ellos participasen de los mismos valores sociales a lo largo de todo el periodo de su existencia. La Historia de la Cultura Escrita en el mundo occidental pone al descubierto, precisamente, lo contrario: la multiplicidad de situaciones que ha dado lugar a la memoria escrita, asi como las formas de uso diferentes que han soportado a lo largo del tiempo. No se puede, en consecuencia, proponer una unica manera de abordar su estudio, sino que conviene concitar otros saberes eruditos que ayudan, de igual modo, a comprenderlos (16).

*

Asi pues, si la Historia de la Cultura Escrita se identifica con la historia de los textos a lo largo de toda su existencia, ?cual es la aportacion que se puede realizar desde las ciencias auxiliares de la Historia? Las contribuciones cientificas en este terreno pueden ser multiples, especialmente porque los textos han existido por la materialidad que los ha hecho posible. Y las ciencias y tecnicas historiograficas han prestado una atencion exclusiva a las formas materiales de los diferentes testimonios. Especialmente en las fases de produccion, circulacion y conservacion de los mismos.

Produciendo objetos materiales

Tratandose de la produccion material y de la circulacion manuscrita conviene tener presente que todos los personajes que intervienen en el proceso productivo de los testimonios escritos constituyen elementos claves en la definicion de la materialidad de los textos, ya que determinan la forma y la modalidad de la encrucijada en la que confluyen el texto y el lector, encuentro del que surgira la lectura.

Aunque resulte superfluo, parece oportuno recordar que la epoca medieval fue un periodo historico en el que convivieron estrechamente la oralidad y la escritura (17). Ahora bien, la relacion mantenida entre ellas no siempre fue la misma. Y, en este sentido, convendria valorar con mayor enfasis algunos monumentos escritos que en el periodo medieval descubren el proceso de afirmacion de la escritura para fijar derechos sobre la propiedad de las cosas. Los preambulos de la documentacion juridica proclaman la necesidad de escribir para fijar aquellos derechos: Quoniam ea que in presenti fiunt cito a memoria elabuntur nisi in scriptis redigantur, scriptura enim nutrit memoriam et oblivionis incommodapellitprocul (18). De igual modo, algunos textos legales proclamaban en el siglo XIII la necesidad de escribir para recordar, como se propone en la tercera Partida, titulo XVIII: "De las escrituras por que se prueban los pleytos", donde se lee: "La antiguedad de los tiempos es cosa que faze a los omes olvidar los fechos passados. E por ende fue menester que fuesse fallada scritura, porque lo que ante fuera fecho non se oluidasse e supiesen los omes por ella las cosas que eran establecidas, bien como si de nuevo fuesen fechas" (19). Como corolario se afirma una manera de organizar los depositos de la memoria siguiendo la logica grafica derivada. Los codices diplomaticos, cartularios (20) y registros (21), constituyen los resultados mas significativos de la transformacion operada en Europa a partir del ano 1000 (22). Refiriendose a la novedad que supuso la aparicion de los cartularios en la Europa medieval, decia Jacques Le Goff:
   Ma non e in grado--comunque non e in grado da sola [refiriendose a
   la Diplomatica]--di spiegare il significado di un
   documento|monumento qual e un cartulario. Prodotto di un centro di
   potere, di una signoria, quasi sempre ecclesiastica, un cartulario
   deve essere studiato in una prospectiva economica, sociale,
   giuridica, politica, culturale, spirituale ma soprattutto in quanto
   instrumento di potere. E stato detto giustamente che un cartulario
   costituiva un insieme di prove a sostegno dei diritti. Bisogna
   andare pio in la. E la testimonianza di un potere polivalente, e
   nello stesso tempo lo crea (23).


Lo llamados codices diplomaticos constituyen dos experiencias textuales de singular relieve que contribuyeron a organizar de manera mas coherente y eficaz el deposito archivistico de una institucion dada, por una parte, y la accion politica, por otra. En el caso de los cartularios, el orden en el archivo y, consecuentemente, en el arsenal de los titulos juridicos acreditativos del patrimonio senorial/feudal resulto clave para fundamentar los derechos sobre la propiedad y evitar pleitos derivados de la posesion. Asi lo proclama, ca. 1192, el prologo del Liber feudorum maior (24), en el que se puede leer:
   Huius, igitur, fidei rectitudine ductus, sepenumero inter alia
   grandia et ardua, divina instillante gratia, viva espressistis
   voce, vos habere votum et desiderium ut omnia instrumenta propria
   et inter vos vestrosque antecesores ac homines vestros confecta, et
   in ordinatione confusa, sub uno redigerentur volumine, tum propter
   subiectorum, scilicet, utilitatem, ut, his instrumentis ad memoriam
   revocatis, unusquisque ius suum sortiatur, tum propter eternam
   magnarum rerum memoriam, ne inter vos et homines vestros forte
   oblivionis occasione, aliqua questio vel discordia posset oriri
   (25).


A diferencia de los cartularios, los registros constituyen el lugar del recuerdo escrito de la accion de gobierno, testimonio de origen de la documentacion, segun la proposicion que se puede leer en la Partida tercera, titulo XIX, ley VIII: "E dezimos que registro tanto quiere dezir como libro que es fecho para remembranza de las cartas e de los preuilejos que son fechos" (26).

Del conjunto de testimonios escritos estudiados por la Historia de la Cultura Escrita destacan los libros (27) y las inscripciones epigraficas, tanto por la intervencion de los comitentes como por la complejidad de su elaboracion. Sin duda, en el proceso historico de produccion de los libros manuscritos tuvieron un papel fundamental sus futuros propietarios, quienes decidieron no solo poseer un texto, sino tambien una determinada materialidad y, al encargar la copia, precisaron todas y cada una de las caracteristicas del producto. Algunos contratos notariales, cuyo negocio juridico es la copia de un determinado texto, prueban suficientemente la intervencion del comitente a lo largo de todo el proceso de confeccion del libro manuscrito. Ahora bien, las formas de actuacion no fueron las mismas para todos aquellos que disponian del numerario suficiente para invertir en la adquisicion de un libro. El lector/ propietario medieval debia conseguir que alguien le prestase un ejemplar del texto que deseaba, de lo contrario debia de enviar a alguien al lugar en el que habia un manuscrito para que le copiase el libro. Algunos colofones, amen de otras fuentes recuerdan este extremo. El ano 1454 un padre cartujo de Valdecristo (Altura, Castellon) copio en la cartuja de Scala Dei (Tarragona) un Collectanum, es decir un Breviario ad usum Cartusiae. El colofon dice asi:
   Ego frater Natalis Yuanyes monachus professus Vallis Iesuchristi,
   ordinis cartusiensis, incepi et perfecti istum Collectanum in domo
   Scale Dei et illo tunc eram ibi hospes et solvebam pensionem meam,
   ideo dictus Collectanus est et erit Vallis Iesuchristi (28). Et
   perfeci dictum Collectanum in vigilia beate Lucie virginis, anno
   Domini M CCCC LIIII (29).


Asi pues, el interesado se veia obligado a introducirse en una especie de red bibliografica que le hiciese posible satisfacer sus necesidades e, incluso, algunos bibliofilos actuaron de manera compulsiva solicitando a sus corresponsales los libros con prisas y urgencias, reclamando actuaciones sin dilacion alguna y soportando muy mal la demora en la conclusion del trabajo (30).

Una vez localizado el ejemplar del texto a copiar comenzaba la busqueda del copista que se encargaria de realizar la transcripcion. Y en este momento la Edad Media vio como las formas de actuacion fueron heterogeneas. Los monjes alto-medievales destinaban una parte de sus esfuerzos a copiar libros para satisfacer las necesidades liturgicas y de oracion en las comunidades religiosas, aunque no todos estaban suficientemente preparados como recuerda Eckhart IV de San Gall a proposito de su predecesor Eckhart I, quien en la segunda mitad del siglo X dedicaba a transcribir textos a aquellos "quos ad literarum studia tardiores vidisset, ad scribendum occupaverat et lineandum" (31). El modelo creado por el scriptorium alto-medieval se mantuvo a lo largo de todo el periodo, especialmente en el ambito eclesiastico, como descubre la copia de ciertos manuscritos incluso en epoca moderna por parte de algunos monasterios tales como El Escorial (32), Guadalupe, etc.

Diferente proceder practicaron los miembros de la nobleza/aristocracia feudales e incluso la monarquia medieval, cuando disponian de una cancilleria o escribania el encargo de copia de libros se configuraba como una especie de iussio de la documentacion juridica, en la que el interesado ordenaba la transcripcion del texto, como anotan los escribientes en los colofones:
   Mandato serenissimi domini Petri Dei gratia regis Aragonum,
   Valencia, Maioricarum, Sardinie et Corsice comitisque Barchinone,
   Rossillionis et Ceritanie ... Ego Iohannes de Barbastro, de
   scribania predicti domini regis Aragonum, oriundus Cesarauguste
   iberi, in civitate Barchinone anno a nativitate Domini M CCC
   octuagesimo scripsi (33).


Del mismo modo, el ano 1280 Martin Perez de Maqueda, uno de los copistas de libros de la corte de Alfonso X, recordaba, en el colofon del manuscrito vaticano de la General Estoria, que el monarca contaba con diversos escribanos a sus ordenes:

Este libro fue acabado en era de mill e trescientos e diziocho anos. En este ano (espacio blanco). Yo Martin Perez de Maqueda, escribano de los libros del muy noble Rey don Alfonso, escrevi este libro con otros mis escrivanos que tenia, por su mandado (34).

El surgimiento de las universidades medievales vio aparecer una nueva modalidad de copia de libros (conocida como la pecia) (35) organizada por los stationarii ("Como los estudios generales deuen auer estacionarios que tengan tiendas de libros para exemplarios" (36)) que permitiria satisfacer las crecientes necesidades del mundo universitario. A la sombra de la Universidad se localizaron las copisterias en las que transcribian libros estudiantes (laicos y eclesiasticos), profesionales y no profesionales de la escritura, a fin de dar respuesta al incremento de la demanda de bibliografia generada por el nuevo publico lector. Coincidiendo con la aparicion del libro universitario, las lenguas romanicas consiguieron para si un modelo de libro especifico, propio, que Petrucci ha definido como libro registro (37). Ademas en este contexto, coincidiendo con el proceso historico de extension social de la alfabetizacion, surgio la figura del lector que copiaba sus propios libros, fueran manuscritos de estudio o de entretenimiento (38).

Se conoce, ciertamente, la evolucion--grosso modo--de la consideracion social de los copistas en un periodo amplisimo, entre la tardia Antiguedad y el Renacimiento, sin embargo, no se ha profundizado lo suficiente sobre otros aspectos tales como su status socio-profesional o su actitud ante el trabajo. Para evaluarlos, nada resultara mas interesante que el estudio de los colofones, un universo por descubrir del que solo conocemos los textos gracias a las ediciones de los Benedictinos de Bouveret (39). Poco o nada sabemos acerca del universo mental de todos aquellos que escribian como caligrafos para si mismos o para otros. Algunos dejaron constancia escrita de sendas preocupaciones que todavia tenemos que desvelar, como sucede con un colofon escrito en Napoles el ano 1450 por Gabriel Altadell, quien, ?tal vez?, criticaba al rey Alfonso el Magnanimo con las siguientes palabras: "Pvblii Terencii Afri Phormio explicit Deo gratias. Scripsit G. Altadell, librarivs et scriptor domini regis Aragonvm anno M CCCC L|. Hoc opvs fvit factvm in civitate Neapolis amore pocivs qvam precio pecvniarvm" (40).

El volumen de informacion proporcionado por los colofones es impresionante. Descartados los textos repetitivos, en ellos se informa practicamente del mundo que gira entorno a los copistas. En ocasiones refieren la fatiga, el cansancio y las penalidades producidas por el trabajo, habida cuenta que se trata de una actividad fisica; aluden a la necesidad de que todo el cuerpo este preparado, bien dispuesto, aunque solo escriban tres dedos:
   Tres digiti scribunt, cetera membra dolent (41);
   Tres digiti scribunt, sed totum corpus laborat (42);
   Tres digiti scribunt, totum corpusque laborat. Scribere qui nescit,
   nullum putat esse laborem (43).


Se solicitan recompensas tales como:
   dinero, la taxatio universitaria: Scriptor recepit peccuniam pro
   XXXV peciis (44); el paraiso: Qui scripsit hunc librum collocetur
   in paradisum. Andreas (45); un buey y una muchacha: Scriptoris dona
   sit bos et pulchra puella (46); bebida: Scriptor scripsisset bene
   cicius, si potuisset [f. 186]. Hoc scripsi totum, pro pena, da mihi
   potum [f. 295] (47); cerveza: Scriptori pro penna detur bona
   cerevisia. Qui me scribebat Andreas nomen habebat (48); los vasos
   de Baco: Finitur stomachi liber, adsint pocula Bachi (49), entre
   otras. El escribano pide, tambien, la venia del lector ante un
   texto corrupto tal vez por la tradicion manuscrita de la que
   deriva: Tu lector quicumque ad cuius manus hic libellus obvenerit,
   scriptori da veniam, si tibi corruptus videbitur, quoniam a
   corruptissimo exemplari transcripsit ... (50); asi como su esmero
   en el manejo del libro:

   Quisquis nescit scribere nullum putat esse laborem.
   Tres digiti calamo tenent et cuncta membra laborant.
   Quam suave est naviganti portus in patria,
   Tam suave est scriptor ponere ultima litera in pagina.
   Lector, lava manus tuas et sic tange librum.
   Lente folia volve, longe a litteris,
   Digitos pone, ne forte ledas librum (51).


En otra ocasion recuerda al universo de personas relacionadas con el libro: Scriptori vita eterna. Legenti pax perpetua. Videnti felicitas perennis. Habentis possessio cum salute. Amen. Deo gracias. Oras pro me. Deus tecum (52); asi como las calamidades que se cerniran sobre aquel que se atreviese a sustraer un libro:
   Quisquis hunc librum tulerit
   Velfurtive substraxerit,
   Opprimatur doloribus
   Cunctis carens honoribus.
   Hic vivens semper egeat,
   Hinopiam sustineat,
   Ne ubertatem videat,
   Qua fruatur et gaudeat.
   Qui cum vitam finierit
   Et animam emiserit,
   Hoc etenim sibi debetur.
   Quifur vel raptor hic habetur,
   His namque dignus talibus,
   Sit procul ab his omnibus,
   Qui hoc in habitaculo
   Christi tenentur vinculo.
   Pena plectatur inferi.
   ...
   Quod si librum reddiderit,
   Nobisque restituerit,
   Hunc dolor non percutiat,
   Quem scriptum hoc denuntiat. Amen (53).


La informacion proporcionada por los colofones resulta eminentemente heterogenea y escasamente uniforme. Desde los mas laconicos y escuetos hasta los mas ricos y extensos existe una amplia gama. De entre todos ellos destaca, por su riqueza informativa el del Beato de Silos, hoy en la British Library (54), cuya escritura se concluyo el 18 de abril del ano 1091 y su decoracion el 1. de julio del ano 1109. El copista registro informaciones muy dispares, todas ellas relacionadas con el libro que se acababa de copiar e iluminar. Su texto servira para evaluar cuanto se afirma:
   Alme Trinitatis diuine celitus inspiramine compulsus, ego Dominico
   presbiter et consanguinei mei Munnio presbiter exigui libri huius
   prescribere sollerter cepimus opus, erumnose uite huius peracto hoc
   gestum Siliensis cenobii sub atrio reliquias ferente sanctissimi
   Sebastiani et comitum eius, et sancte Marie uirginis et genitricis
   domini nostri Iesuchristi, et sancti Martini episcopi, et
   apostolorum Petri et Pauli et sancti Andree apostoli, et reliquie
   plurimorum sanctorum aliorum, et corpus beatissimi dominici
   presbiteri et confessoris Christi, intra aula ecclesie tumulatum,
   in quo fiunt innumerabilium virtutum quo operatur Dominus pro
   fidelem suum, regente Fortunio abba monacorum katerba. Perfectus
   est igitur hic liuer, explanationem in se mirificam continens
   Apocalipsis Iohannis, Christi iubante dextera, diemque temporis
   XIIII kalendas maii hora Via, die V feria, sub era TCXXVIIIIa,
   regnante rex Adefonso in Toleto, siue Legione, adque Gallecia,
   simulque Kastella, cum Naggara adque Alaua. His uero premissis iam
   superius nominatis, humiliter poscimus, commendantes presentibus et
   futuris, qui in hoc libro fulgidam sacre explanationem Apocalipsis
   auide legeritis, in orationibus uestris sacris memorare non
   desistatis, qualiter uobis intercedentibus concedatur uobis a
   Domino premium regni celestis gaudiumque propetue felicitatis,
   amen. Preterea, si culparum nostrarum onus nobis inclinauerit ad
   inferni supplicia, huius tamen laboris sollertia simul cum pia
   exoratione uestra proueant nos feliciter ad celestia regna, amen;
   ut illuc obtinere mereamur una pariter cum omnibus nobis consortium
   beatorum, ubi Christo regi in dextera Patris sedenti incessauiliter
   gloria, laus honorque canitur ab innumerabilium turmis angelorum
   martirumque et omnium sanctorum, adque cum ipsis uiuere ualeamus
   per infinita semper secula seculorum amen. Fratres karissimi,
   quisiquis hunc codicem legenti ex vobis, presentibus uel futuris,
   prespicaci mente legat, aures, oculos, os, cordis quod legerit
   discrete intellegat et intellegenda opera Domino Deo indesinenter
   teneat; et inffundat preces ut in uitam eternam cum editoribus et
   auctorubus uel abtutoribus atque facientubus libri huius, uel cum
   omnibus sanctis locum inueniat habitationis, amen. Orate pro hos
   scriptores, si regnatis cum domino redentore, amen.

   In nomine Ingeniti Prolisque ac Procedentis conexa unius semper
   natura Deitatis, explicitus est liuer reuelationis ipsius domini
   nostri Ieschristi, editus et firmatus ab his auctoribus, id est,
   Iheronimo, Augustino, Ambrosio, Fulgentio, Gregorio, Ticonio,
   Hireneo, Ambringio et Isidoro, ob honorem sancti Sebastiani et et
   comnitum eorum, et reliqua que superius retexuimus pagina. Labor
   scribentis refectio es legentis. Hic deficit corpore, ille profici
   mente. Ouisquis ergo in hoc proficis opere, operarii lauorantis non
   dedignemini meminisse, ut Dominus invocatus inmemor sit
   iniquitatibus tuis, amen, et pro vocem tue orationis mercedem
   recipies in tempore iudicii, quando Dominus sanctis suis retribuere
   iusserit retributionem. Quia, qui nescit scribere laborem nullum
   extimat esse. Nam si velis scire singulatim, nuntio tibi quam grabe
   est scripture pondus. Occulis caliginem facit, dorsum incurbat,
   costas et uentrem frangit, renibus dolorem inmittit, et omne corpus
   fastidium nutrit. Ideo tu, lector, lente folias versa, longe a
   literis digitos tene; quia sicut grando fecunditatem telluris
   tollit, sic lector inutilis scripturam et librum evertit Nam, quam
   suabis est navigantibus portum extremum, ita est scriptoris
   novissimus versus. Explicit Deo gratias semper (55).


Hasta aqui una reducida muestra de las informaciones proporcionadas por los colofones. La lista podria ser interminable.

Del mismo modo que sucedia con el encargo, por parte del interesado, de la copia de un determinado libro, quienes decidian celebrar o conmemorar alguna efemerides, personal o colectiva, se dirigian al taller epigrafico donde encontraban al delineator y lapicida con los que contrataban la ejecucion de un epigrafe, destinado a ser expuesto en lugar publico (56). Una inscripcion bilingue del Museo Arqueologico Nacional de Palermo pone al descubierto la publicidad de un taller epigrafico romano:
   Titvli heic ordinantvr et scvlpvntvr aedibvs sacreis cvm opervm
   pvblicorvm.

   [Texto irreproducible.] (57).


Con toda seguridad en el momento del encargo el comitente se presentaba con el mensaje, tal vez en formato minuta, que debia escribirse. En este momento el interesado no solo haria entrega del texto a copiar, sino que decidirian algunos aspectos relativos a la materialidad del epigrafe. El proceso de elaboracion del texto epigrafico resultaba lento y su preparacion atravesaba diferentes fases, y de alguna de ellas se conservan vestigios tales como la preparacion del espejo epigrafico, los errores en el texto derivados de la intervencion de los delineatores y los lapicidae, etc. El texto epigrafico es el fruto de una accion continuada en el tiempo, de la intervencion de diversas personas. No obstante, algunas inscripciones epigraficas exhiben ejecuciones usuales que, a priori, parecen impropias de los talleres, lo que revelaria una actividad epigrafica cuyas caracteristicas ejecutivas se encuentran alejadas de las mas cuidadas y solemnes.

Muy similar debio de ser el proceso de elaboracion de los textos de las filacterias de las pinturas, sean las realizadas in situ, sean las pintadas en el propio taller pictorico; con todo no parece que resultara tan complejo como el de las escrituras epigraficas, aunque algunas pinturas muestran las lineas-guia empleadas por el pintor a fin de conseguir un producto de calidad.

La situacion era muy diferente en el caso de los documentos diplomaticos expedidos por las cancillerias. En este dominio especifico, la forma externa de los mismos estaba predeterminada y el destinatario de la documentacion no intervenia tan directamente sobre el mismo, el aspecto externo constituye una clave de identificacion del centro productor; la mise en page utilizada por algunas cancillerias llego a convertirse en un modelo empleado constantemente para la emision de ciertos diplomas. Bastara recordar, en esta ocasion, las formas de la documentacion producida por la cancilleria pontificia a lo largo de la Baja Edad Media en su diversidad tipologica: privilegia, litterae, breve, motu proprio (58), etc., en las que se emplearon no solo unas formas de ocupacion del espacio grafico, sino que ademas utilizaron unas escrituras canonizadas ejecutadas unicamente por los copistas de dicha oficina de expedicion documental. De la misma forma, la documentacion producida por la cancilleria imperial presentaba unas caracteristicas facilmente reconocibles a simple vista y sin necesidad de leer el contenido textual (59). Otras cancillerias y escribanias de menor importancia imitaron los procesos de canonizacion grafica y la fijacion de las formas de ocupacion del espacio grafico. En este dominio de los usos del escribir convendra valorar, de igual modo, los privilegios rodados de la monarquia castellano-leonesa (60). El mundum de este tipo documental alcanzo una forma de presentacion que perduro a lo largo de la Baja Edad Media. Presentan el espacio textual dividido en dos partes claramente diferenciadas: en la parte superior el tenor negotii, el asunto juridico; en la parte inferior las publicationes: destacando la rueda en el centro y los confirmantes dispuestos en columnas. Esta presencia simbolica del rey acompanado de los dignatarios del reino constituye una puesta en escena del poder; semeja una representacion del consejo real, en la que los dignatarios ocupan un lugar segun rango yjerarquia. A la solemnidad de esta representacion contribuyen tambien las litterae notabiliores presentes en el tenor documental; su presencia sirve parajalonar las secuencias textuales que configuran el tenor documental y para recordar a los autores de la accion juridica documentada, es decir, la propia monarquia.

El tenor documental descubre, ademas, las formas de relacion establecidas entre los miembros de diferentes clases sociales (61). La construccion del texto revela el orden jerarquico de quienes participan en el dialogo sustanciado a traves del documento en cuestion; un orden extremadamente jerarquizado el que caracterizo a las sociedades medievales y que los notarialistas boloneses supieron organizar sin traicionar, ni mucho menos subvertir (62). El universo social se presentaba ante los autores del dictamen como una piramide en cuyo vertice se situaba el Papa, presidiendo la monarquia teocratica, y en la base se localizaba el pueblo con sus diferentes formas organizativas; en el espacio intermedio se alojaban las distintas autoridades, eclesiasticas y civiles, presentes en la vida medieval. El texto de los documentos se organizo en funcion del escalon que ocupaba cada uno de ellos en la piramide. Este orden queda perfectamente reflejado en el protocolo del documento juridico: Si la persona salutans se dirige a un inferior en jerarquia, entonces su nombre se antepone a la personasalutata. Si por el contrario, la personasalutans se dirige a un superior en la jerarquia entonces la persona salutata se antepone a aquella (63). En ambas circunstancias, la organizacion de la frase revela la situacion descrita: En el primer caso: Autor (Nominativo)--Destinatario (Dativo); en el segundo caso: Destinatario (Dativo)--Autor (Nominativo). El texto no puede, en modo alguno, alterar o modificar el orden jerarquico de la sociedad medieval, no podia traicionar la realidad.

Las Leges palatinae regni Maioricarum (64) y las Ordinacions de la casa i cort (65) de Pedro el Ceremonioso incorporan un protocolo de escritura de la correspondencia que mantiene el rey con otros dignatarios contemporaneos. La escritura no puede, en modo alguno, alterar el orden social existente. Y asi, teniendo presente esta observacion de caracter general ambos protocolos de escritura advierten de los considerandos que deben ser observados en la elaboracion de los documentos (66). He aqui, a continuacion, ambos textos:
[I]                                                [I]
DE MODO SCRIBENDI LITTERAS AD       DE LA MANERA D'ESCRIURE LETRES A
DIVERSAS PERSONAS                           DIVERSES PERSONES

Quoniam in scribendis litteris      Per tal con en letres
quae per Nos ad diversas            escrividores les quals per Nos a
diversique status personas, ex      diverses persones e de diverses
causis diversis et variis,          estaments, per causes diverses e
undique transmittuntur, est modus   varies, per totes parts son
conveniens observandus,             trameses, es manera covinent
videlicet, tam in ordine            observadora, co es, axi en orde
praemittendi postponendive          de premetre o de postposar
personas, tam etiam in forma seu    persones con encara en forma o
titulo cognominandi easdem,         titol de cognominar aquelles, e
necnon et in salutatione            encara en salutacio sotscrividora
subscribenda, secundum gradum et    segons grau e estament vari
statum varium earumdem, ut          d'aquelles, co es saber, que la
videlicet illius cui litterae       honor d'aquell al qual les letres
diriguntur, honor non minuatur in   s'endrecen no sia diminuida en
aliquo, iuxta exigentiam sui        res segons la exigencia de son
status nostrique status decentia    estament e que la decencia de
per omnia conservetur.              nostre estament per totes coses
                                    sia observada.

Ideo ne, per ignorantiam vel        Emperamor daco, per tal que per
alias ex scriptorum imperitia,      ignorancia o en altra manera per
ipsos in talibus errare             impericia d'alcuns escrivans ells
contingat, ordinamus et volumus     en aytals coses errar no
quod in cancellaria nostra, circa   s'esdevenga, ordenam e volem que-
modum scribendi, servetur forma     n la cancellaria nostra engir la
in subsequentibus annotata (67).    manera de scriure sia servada la
                                    forma en lo subseguents
                                    anotada (68).


Convendra, finalmente, advertir que el mundum de un documento diplomatico era elaborado por la cancilleria siempre a solicitud de la parte interesada, es decir, del destinatario de la accion juridica y comportaba el pago de los emolumentos fijados como ius sigilli. A pesar de ser el destinatario quien ordenaba la confeccion del documento no decidia ninguna de las caracteristicas materiales del producto final. La cancilleria elaboraba el documento segun los modelos vigentes en la misma. La hoja de pergamino mostraba incluso formalmente, y esto le interesaba muchisimo al destinatario, la autoridad de la cual dimanaba el negocio juridico sustanciado en el texto. Asi pues, la "mise en page", los elementos internos y los elementos externos de la do cumentacion adquirieron una importancia capital. Y, entre ellos, el sello, entendido como instrumento de validacion y, al mismo tiempo, como representacion del estatus social alcanzado por el autor de la documentacion, conferia un valor simbolico de singular relieve (69).

Los espacios

Los espacios destinados a la produccion de los testimonios escritos fueron dispares, diferentes, sea por el lugar y sus modalidades, sea por las formas y el ritmo productivo; dependian de los productos elaborados, cada uno requeria un lugar y un mobiliario especifico. ?Cuales fueron esos lugares? ?Donde se encontraban? El scriptorium o las copisterias universitarias bajo-medievales (70), el taller epigrafico y/o pictorico, las cancillerias y escribanias, los obradores y talleres, etc., constituyen los lugares en los que se elaboraron todos los testimonios escritos que han alcanzado el presente. En unos casos estaban intimamente ligados al poder (71) y destinados a satisfacer sus necesidades, incluso cuando de los textos no se derivase un ejercicio directo del poder. Con frecuencia su ubicacion en el entramado urbano se situaba en los aledanos del poder, junto a los respectivos domini. No resulta extrano por eso mismo que Mabillon, en su De re diplomatica, dedicase el libro cuarto al estudio de los palacios y de las residencias reales, en las cuales los reyes dataron los documentos por ellos expedidos (Liber quartus: Ubi agitur de francorum regum palatiis villisque in quibus diplomata condita sunt) (72). Ciertamente el estudio de las residencias reales resultaba de capital importancia porque constituye un elemento critico para valorar la autenticidad de los documentos, sin embargo, permite estudiar y analizar los lugares en los cuales se ejerce el poder por medio de la palabra escrita. En otros casos, los centros de produccion de textos estaban destinados a satisfacer las necesidades comunicativas de grupos sociales que no disponian de los lugares de produccion adecuados (73).

Una vez que hemos situado en el entramado urbano dichos espacios convendra adentrarse en ellos para identificar el mobiliario y los utensilios empleados. Las condiciones materiales han determinado el producto final alcanzado, y la mayor o menor suntuosidad de un libro, de un documento, o de un epigrafe, esta intimamente relacionada con el dominus que ordeno y encargo su elaboracion. La pintura y la iconografia medievales proporcionan informacion excepcional, ya que permiten visitar con la mirada los entresijos del lugar destinado a la produccion. Dos representaciones iconograficas del scriptorium alfonsi, incluidas en el Libro de axedrez, dados e tablas (74) y en el codice rico de las Cantigas de santa Maria (75)--en el que se presenta al lector "Como sant Alifonsso fez libro da virginidade de santa Maria"--, muestran a los copistas y autor escribiendo sobre pupitres inclinados provistos de pergamino, pluma, raspador y tinta. En el caso de san Alfonso completa la escena un armario--a modo de teca o repositorium- en el que aparecen unos libros cerrados. Identica resulta la representacion del evangelista san Lucas incorporado, en una calle lateral, al retablo de la Visitacion (76) del Maestro de Segorbe (ca. 1455-1460). El evangelista esta escribiendo, sobre una hoja de pergamino colocada sobre el pupitre, el pasaje identificado como Lc 1, 39-40: "Exsurgens Maria habiit in montana cum festinatione, in civitatem Jude: et intravit in domum Zacharie, et salutavit Elisabeth" (77); alojados en diversos lugares de la mesa aparecen libros que no lee y su mirada absorta nos descubre el contacto con el mundo sobrenatural inspirador del texto que escribe. Relativamente diferente se presenta el san Jeronimo del siglo XVI debido a la escuela del Parral (78) en el que el pupitre ya no aparece inclinado sino que se trata de una mesa de superficie plana, lo que introduce una nueva relacion del copista con el soporte de escritura.

Del mismo modo algunos textos nos proporcionan la descripcion integra de los utensilios utilizados en los scriptoria monasticos. Las Consuetudines Cartusiae, redactadas por Dom Guigo I, quinto prior general de la orden Cartuja en el siglo XII, al referirse a los utensilios de la celda del padre de coro menciona todos los instrumentos propios del copista; constituyen, tal vez, el testimonio de una situacion autarquica ya que el yermo cartujo no dispuso de un scriptorium organizado como dependencia independiente. En la cartuja, los monjes caligrafos transcriben, en sus propias celdas, manuscritos que requieren sus respectivas necesidades liturgicas. Alojados en un maletin, un receptaculo, scriptorium, aparecen todos los utensilios necesarios para escribir; dice asi: "2. Ad scribendum vero scriptorium, pennas, cretam, pumices duo, cornua duo, scalpellum unum, ad radenda pergamena novaculas sive rasoria duo, punctorium unum, subulam unam, plumbum, regulam, postem ad regulandum, tabulas, graphium" (79). Logicamente los utensilios empleados por delineatores, lapicidae y pintores seran diversos. El tratado de caligrafia: Regola a fare lettre antiche (80), de la segunda mitad del siglo XV, refiere la necesidad del empleo del "sesto over compasso" para trazar las letras mayusculas segun el modelo de la epigrafia clasica. Logicamente, los soportes de la escritura han condicionado los instrumentos empleados por los profesionales.

Los modelos

Una valoracion limitada a la observacion de las escrituras utilizadas a lo largo de la Edad Media no permite obtener conclusion alguna que trascienda la mera clasificacion tipologica; si, por el contrario, se establecen las comparaciones oportunas entre los diversos modelos existentes en una sociedad, se descubre la funcion social que la sociedad les atribuia, al tiempo que se percibe la jerarquia grafica, el orden impuesto a ciertas formas en funcion de su uso y de la publicidad de los mensajes que transmiten. Las formas graficas, en su materialidad mas pura, ponen al descubierto, por si solas, el proceso integro de elaboracion, amen de otros elementos presentes en el producto final que derivan de la mayor o menor complejidad del proceso productivo de los testimonios escritos.

Los maestros caligrafos ambulantes utilizaron como reclamo publicitario unos carteles en los que incluian los tipos graficos que eran capaces de escribir, de los que proporcionaban el nombre de la escritura y unas lineas a guisa de ejemplo, como prueban el cartel del maestro Wilhelm Reider de Zurich (81), el 'placcard' frances del siglo XVI analizado por Francoise Gasparri (82), o los estudiados por Carl Wehmer (83). Algunos copistas profesionales convirtieron en doctrina la experiencia adquirida transmitiendola a las generaciones sucesivas en tratados ad hoc (84), en los que se explicaban aspectos tecnicos relativos tanto a los instrumentos y soportes de la escritura como a las diversas tipologias graficas. De epoca medieval se conservan en la actualidad los de: (1) Hugo de Spechtshart (85), de 1346; (2) el de la abadia de Melk (86), desaparecido durante la Segunda Guerra Mundial; (3) el de la Biblioteca de la Universidad Karlova de Praga (87); (4) el Tractatus in omnem modum scribendi de la abadia de Krensmunster (88), y (5) el De arte scribendi de Gabriel Altadell (89) (ca. 1468).

La pasion anticuaria de los humanistas desperto el interes por las escrituras epigraficas romanas y fruto de esta nueva mirada surgieron algunos tratados explicativos de las caracteristicas de aquella escritura, como el Alphabetum romanum (90) de Felice Feliciano de Verona o el anonimo titulado Regola a fare lettre antiche (91). Y en este contexto anticuario debe situarse el manuscrito del Ars letteraria de Hartmann Schedel, de Nurenberg, en el que recogio varias propuestas de construccion del alfabeto mayusculo latino, el griego y el hebreo, amen de la coleccion de muestras caligraficas de muy diverso genero, entre manuscritas e impresas (92). De los tres alfabetos mayusculos, solo el latino cuenta con una exposicion tecnica sobre su construccion. Afectados por la admiracion de las ruinas, otros muchos tomaron notas e hicieron dibujos de las formas graficas adoptadas por la epigrafia romana e incluso griega, tales como Ciriaco de Ancona (93), el propio Felice Feliciano (94), o Giovanni Marcanova (95), entre otros. La proximidad de estas escrituras con las adoptadas por algunos pintores de la segunda mitad del siglo XV permite pensar que, del mismo modo que sucedia en los scriptoria organizados, en los talleres epigraficos y pictoricos circularon tacuini o manuales de ejemplos de escrituras con los modelos a copiar (96).

Y entre los libros de modelos circularon tambien aquellos en los que se podian localizar colecciones de temas decorativos para los miniaturistas, como el del aleman Stephanus (97), o el muestrario de modelos del caligrafo y miniaturista Giovannino dei Grassi (98), anterior al ano 1398, entre otros. De estos ambientes se conserva incluso un tratado medieval destinado a los miniaturistas, al margen de otros recetarios anteriores, titulado de arte illuminandi (99).

Los tiempos

Intimamente relacionados con los lugares se presentan los tiempos de escritura, condicionando por si solos la materialidad de los productos y especialmente de las ejecuciones graficas. Piensese en los grafiti, de cualquier tiempo, realizados sobre soportes no preparados para la escritura, ejecutados con instrumentos inadecuados, y especialmente en un tiempo en el que su autor pretende evitar la accion represora del dominus del espacio grafico o del poder en su ejercicio diario y busca el amparo y proteccion de la noche. Los versos:

"los malfactors volgruen tot l'any duras perque llurs mals haguessen cobriment"

del poema "Lo jorn ha por de perdre sa claror" de Ausias March descubren con gran precision la busqueda de la impunidad y el cobijo que proporciona la noche (100).

La interpretacion grafica resultante nunca puede ser un producto caligrafico, desde su inicio esta condenado a presentar unas formas graficas desalinadas, ejecutadas en condiciones dificiles. Frente a estas, los productos elaborados por los scriptoria, por las copisterias, por los talleres epigraficos, y por las cancillerias, se caracterizaban por su esmerada elaboracion; se trataba de testimonios de calidad extrema a juzgar por los que han alcanzado nuestros dias. El tiempo de elaboracion era lento, en el que se sucedian los movimientos con una cadencia secuencial mecanica y monotona que garantizaba la calidad del resultado final. Tal vez el unico centro que acabara escapando a este ritmo seran las cancillerias en las que el tiempo de escritura se fue ampliando constantemente hasta incorporar las 24 horas del dia, asi como las mas heterogeneas situaciones de escritura, incluida la guerra. Esta es la razon por la cual en la datacion de ciertos documentos se menciona el asedio de una ciudad (in obsidione civitatis) (101), amen de las situaciones mas insospechadas. Ademas, la incorporacion de la escritura a la accion de gobierno de las diferentes monarquias bajo-medievales contribuyo decisivamente a ampliar de manera considerable el tiempo de escritura. Cualquier momento y lugar resultaban adecuados. El rey Pedro IV el Ceremonioso (1336-1387) llego a dictar una minuta sentado a la espera de la comida como lo testimonia la misma carta: "ora que-ns asseyem a dinar" (102). Asi las cosas, no maravillara que las autoridades reclamen a sus subditos una diligencia especial en la redaccion y posterior expedicion de los documentos. La cancilleria catalano-aragonesa, al igual que otras oficinas de expedicion documental, conserva testimonios de dicha solicitud. Procedentes de la cancilleria pontificia, durante el pontificado de Inocencio IV (30, diciembre de 1352-12 de septiembre de 1362), se conservan anotaciones del tipo: "infra unam diem", "pro cras ante solis ortum", "ante vesperas", "pro vesperis sine fallo", "pro isto sero", "infra nocte" (103).

Las formas graficas

El analisis detenido de las formas graficas revela, por si solo, la disparidad de ambientes y de tiempos en los que se produjeron los textos a lo largo de la Edad Media. La calidad de la ejecucion constituye un elemento clave, importantisimo para la comprension del fenomeno. Ahora bien, con relativa frecuencia quienes han estudiado las escrituras medievales, interesados mas por el contenido que por cualquier otro aspecto, no han valorado las formas en su complejidad, en su integridad, de manera global. Al proceder de este modo han renunciado a comprender el entramado grafico completo, el que ayuda, por otra parte, a entender el por que de unas formas u otras; en modo alguno han valorado la res publica litterarum en su complejidad. Y es que, a pesar de que Jean Mallon (104) defendiera en su Paleographie romaine la unidad del proceso grafico, muy pocos en ambiente iberico lo han practicado. Tal vez, la tradicion disciplinar pesaba en exceso sobre los estudios, y la obsesion taxonomica se imponia sobre el propio fenomeno de estudio. De igual suerte, el conjunto de escrituras utilizadas en una sociedad determinada esta en intima relacion con la funcion que se les atribuye. Algunos tipos graficos constituyen la respuesta a la voluntad publicitaria de ciertas informaciones, recuerdense las inscripciones epigraficas, en las que ademas del texto adquieren una importancia capital la forma que presenta, la particular ocupacion del espacio grafico y el conjunto arquitectonico al que se incorporara, de tal modo que el mensaje no solo es el transmitido por el texto, sino tambien el vehiculado a traves de la materialidad de soporte; no debe olvidarse, finalmente, que el texto epigrafico forma parte de un conjunto de manera indisociable.

El universo grafico medieval lo configuraron otras muchas manifestaciones graficas. Estrechamente relacionadas con las expuestas, o escrituras de aparato (105), se encuentran las librarias. Con cierta frecuencia las escrituras de aparato utilizan como polos de atraccion las elaboraciones graficas propias de este ambiente de escritura; los ejemplos historicos que prueban esta relacion se podrian multiplicar hasta la saciedad (106).

Las escrituras canonizadas (107) por las cancillerias europeas medievales actuaron tambien como polo de atraccion de otros contextos de uso de la escritura, especialmente de los ambientes administrativos encargados de la escrituracion de sus respectivas memorias. La memoria escrita que ha alcanzado el presente muestra que en el periodo medieval no solo se escribieron ejecuciones caligraficas y solemnes, otras descubren interpretaciones mas torpes y desalinadas, no tan esmeradas como las caligraficas; se trata de interpretaciones graficas elementales de base o usuales (108). Son el resultado de la educacion grafica diferencial recibida por nuestros antepasados, excluidos unos por su pertenencia a una clase social y alejados otros por considerar la escritura una actividad impropia de su clase como sucedio con la nobleza tardo-medieval. Luis Vives en su dialogo sobre la Escritura explica por medio de Mendoza la actitud de la nobleza ante la escritura: "Ut alia: sed huic praecepto non paret vulgus nostrae nobilitatis, quae pulchrum, & decorum sibi esse ducit, nescire literas formare: dicas scarificationem esse gallinarum (109): & nisi praemonitus sis cujus sit manus, nunquam divinaris" (110).

Leyendo un orden impuesto

Las formas de lectura del conjunto de textos mencionados fueron ciertamente heterogeneas (111). No es mi intencion evaluar criticamente todas, razon por la que me limitare a exponer algunos ejemplos. El proposito de los ejemplos sera el de descubrir la estrecha relacion existente entre la materialidad del producto y las formas de uso. Por lo que respecta a las inscripciones epigraficas y a los textos de las pinturas, ilustra suficientemente una escena del Perlesvaus o la busqueda del Grial, segun la cual Sir Gauvain y el rey Arturo habrian llegado a un castillo y, al preguntar por su propietario, un sacerdote les aconsejo que vieran las pinturas de un fresco y leyeran los textos incluidos en las mismas:

"El rey [Arturo] y mi senor Gauvain se hospedaron alli aquella noche y a la manana siguiente entraron en una capilla muy rica que habia dentro a oir misa. Estaba toda pintada de muy ricos colores de oro, azul y otros. Las imagenes que estaban alli representadas eran muy hermosas y tambien las figuras de aquellos por quienes se habian hecho las pinturas. El rey y mi senor Gauvain las contemplaron complacidos. Cuando se hubo dicho la misa, el sacerdote se acerco a ellos y les dijo:

--Senores, esas pinturas son muy hermosas y muy leal era quien las hizo hacer. Mucho amaba a la dama y a su hijo por quien ordeno pintarlas. Esta es una historia autentica, continuo diciendo el sacerdote;

--?De quien es la historia, buen senor? Pregunto el rey.

--Del valvasor prohombre al que pertenecio esta fortaleza, de mi senor Gauvain y su madre. Senor, dijo el sacerdote, mi senor Gauvain nacio aqui dentro y fue bautizado y educado aqui como podeis ver ahi escrito y se llamo Gauvain" (112).

Ciertamente, el sacerdote presuponia que ambos eran capaces de leer por si mismos sin necesidad de ningun interprete. En la actualidad sabemos que la mayoria, por el contrario, era analfabeta y necesitaba de alguien que le leyera los textos aunque estuvieran acompanados de imagenes; precisaban, en consecuencia, de un intermediario cultural. No en vano las imagenes eran quasi libri laicorum como se recuerda en el capitulo de la Leyenda Aurea destinado a la dedicacion de la Iglesia (113). San Vicente Ferrer, en el otono de la Edad Media, justifico dicha intermediacion cultural en el sermon pronunciado el Sabbato [post dominicam I post Trinitatem], donde afirmaba: Mas, vosaltres, llechs, no podeu mengar de aquesta vianda, sino los mestres en Teologia e los grans clergues e bachellers, e vosaltres no, per co com no sabeu entendre la Scriptura; e aco dix David (psalm .CXXVII. Beati omnes): Filii tui sicut novelle olivarum in circuitu mense tue. Axi, aquells qui entenen la santa Scriptura, han plaer de legir en aquella; mas, vosaltres, llechs, qui no sabeu legir, menjau de les miques que cahen de aquesta mesa sapiencial (114). Ciertamente la dicotomia: litteratus: clericus, illitteratus: laicus hacia tiempo que ya no describia al completo la realidad bajo-medieval (115). Las escrituras expuestas se encontraban en la calle o en los lugares publicos y permitian lecturas diversas en funcion de los espacios en los que se encontraban expuestas. Y ademas cabia la posibilidad de que en la calle o en la iglesia o en cualquier otro lugar se encontrase a alguien capaz de explicar, glosandolo, el texto trasmitido.

Las modalidades de lectura de los libros fueron multiples y no me detendre en ellas porque se ha escrito muchisimo a este respecto (116). Quisiera, no obstante, realizar una consideracion breve sobre la mise en page impuesta al lector por el propio manuscrito. En particular, resulta evidente en el caso de los libros biblicos y juridicos, cuyos textos principales se encontraban delimitados por la envolvente glosa que actuaba a modo de proteccion del texto y guia para el lector, a quien le recordaban cuales eran los limites interpretativos que no debia franquear. El lector, protegido y guiado en su deambular a traves del texto, sentia una especie de coercion por parte de la glosa, ademas de encontrar en ella la explicacion de algunas palabras y de algunos pasajes oscuros del texto principal. Mereceria la pena realizar un estudio que pusiese en relacion la puesta en pagina de los manuscritos universitarios medievales boloneses y parisinos (juridicos y biblicos) con las modalidades de lectura exegetica practicada en la Universidad. Los libros manuscritos medievales descubren, con gran frecuencia, paginas impolutas, holladas exclusivamente por la vista del lector.

Ademas de la lectura del intelectual y de entretenimiento, la Iglesia leyo, especialmente en ambito eclesiastico, en voz alta el Evangelio y cuantos textos fueron necesarios a la liturgia. Quisiera referir un ejemplo liturgico de ambito eclesiastico. Se trata de la especifica disposicion del Salterio en algunos Breviarios medievales destinados al coro conventual. Para la inicial de cada verso se utilizan, alternativamente, las tintas roja y azul, guiando la lectura/ recitacion antifonica en la que una parte del coro canta un verso y la otra mitad del coro le responde con el siguiente (117).

Esta modalidad, la de la lectura en voz alta, fue practicada tambien en ambiente cancilleresco para dar a conocer el texto de un documento diplomatico. Amen de otros muchos documentos expedidos por las cancillerias medievales, el Archivo de la Catedral de Valencia conserva, entre los documentos del reinado de Jaime I, algunos pergaminos en los que el notario al concluir la claudatio notarial anoto: lectafuit domino regi 118, lectafuit regi (119), et lectafuit regi (120), lectafuit domino regi et episcopo (121), aludiendo a la lectura en voz alta para que el rey, y en una ocasion tambien el obispo, diese su conformidad con la accion juridica sustanciada en el texto. De igual suerte, el notario o el escribano encargado de la redaccion leia integramente el tenor con la intencion de que las partes contratantes dieran la conformidad con el negocio juridico documentado y los testigos fuesen conocedores del tenor y, en caso de litigio, pudiesen dar fe del contenido. En ocasiones, los documentos recuerdan a los testigos como los que viderunt et audiverunt (122). El consentimiento de todos ellos se alcanzaba una vez que habian escuchado la lectura integra del tenor negocii y de las publicationes. No era este el unico momento en el que se leian los textos de caracter juridico-administrativo en voz alta: tambien solia hacerse con la concesion de indulgencias, las excomuniones, los destierros impuestos, las proclamas politicas por parte de la monarquia al comienzo de las sesiones de cortes, los bandos municipales, etc. Constituyen, todos ellos, testimonios de la circulacion oral de textos que interesan a una colectividad determinada.

La conservacion de la memoria escrita y la sedimentacion del tiempo

Cuando nuestros antepasados decidieron fijar por escrito algunas informaciones, consciente o inconscientemente, habian decidido hacerlas permanecer en el tiempo, y ello porque el recurso a la escritura constituye la "reponse au dur desir de durer" (123). Su conservacion organizada desde antiguo dio lugar a las instituciones memoria, las cuales destinaron unos espacios concretos a la conservacion, dispusieron de los mobiliarios adecuados y seleccionaron los materiales que debian ser conservados y los que no (124). Y el paso del tiempo ha visto como en el momento de la tesaurizacion, de la capitalizacion informativa, sobre los textos escritos se han ido sedimentando indicios de muy diverso genero que en el presente se pueden recuperar. Esas huellas son el fruto de la constante utilizacion de la memoria y permiten reconstruir las logicas que han organizado la conservacion. Las disciplinas historicas estan acostumbradas a leer esos vestigios, esos restos, y a reconstruir de manera indiciaria la historia de los depositos bibliograficos y documentales.

Los tiempos recientes han decidido por convencion organizar los depositos atendiendo a los materiales conservados, reservando las bibliotecas para los textos literarios y los documentos de caracter juridico administrativo para los archivos. Ahora bien, esta separacion no siempre ha organizado la conservacion de la memoria escrita. La literatura espanola del Siglo de Oro nos proporciona un testimonio de valor excepcional en el que nos descubre de que modo la conservacion de la cultura escrita, en ocasiones, no se presentaba de manera diferenciada. Miguel de Cervantes en el capitulo XXXII de la primera parte de Don Quijote informa sobre el mobiliario y la forma de conservacion de libros y documentos en una venta. Dice asi: "Y entrando en su aposento, saco del una maletilla vieja, cerrada con una cadenilla, y, abriendola, hallo en ella tres libros grandes y unos papeles de muy buena letra, escritos de mano. El primer libro que abrio vio que era Don Cirongilio de Tracia; y el otro, de Felixmarte de Hircania; y el otro, la Historia del Gran Capitan Gonzalo Hernandez de Cordoba, con la vida de Diego Garcia de Paredes" (125). Los papeles y los libros del ventero se presentan como la sintesis de un universo textual heterogeneo que se almacenaba de manera indiferenciada no solo en la venta sino tambien en algunas otras dependencias de los palacios reales, en cuyos inventarios aparecen juntos libros y documentos de manera indiferenciada. Muestran una logica y una ideologia de la conservacion sobre la que todavia queda muchisimo por estudiar.

Las disciplinas historico-eruditas, y mas concretamente las relacionadas con la formacion de archiveros y bibliotecarios, han desarrollado amplios conocimientos sobre los espacios, las formas y los mobiliarios destinados a la conservacion de los testimonios escritos. Afortunadamente, desde el siglo XIX, si no con anterioridad, la responsabilidad de conservar de manera organizada el patrimonio escrito les ha permitido acceder y conocer ampliamente los depositos diversos. El estudio de estos depositos les ha permitido descubrir las diferentes modalidades que han organizado, a lo largo de los tiempos, las instituciones memoria de las que se ha servido el poder o las clases sociales mas favorecidas que generaban en su diario existir una memoria y disponian de los espacios donde conservarla. Las diversas formas ingeniadas han dejado una huella indeleble en gran parte de los textos. El paso del tiempo no ha sido en vano, y asi sobre los textos se han depositado informaciones valiosisimas que no pueden olvidarse en la construccion de una Historia de la Cultura Escrita como la que se propone. Y en este contexto la historia de la conservacion esta por construir, dado que el archivo y la biblioteca para la historiografia positivista, y me atreveria a decir incluso para el estructuralismo, aparecen como instituciones estaticas, carentes de vitalidad; aparecian ante la mirada de los eruditos como si se trataran de galerias de objetos muertos, privados de la temporalidad que les dio vida y de las sucesivas temporalidades que se habian servido de ellos. Pensaban, erroneamente, que la logica de la conservacion habia estado animada por los mismos intereses siempre, ab initio temporum. Una mirada a los diferentes depositos memoria pone al descubierto todo lo contrario: el almacen de la memoria es dinamico porque su historia esta intimamente ligada a la del dominus que ordeno su conservacion, y tal vez la mayor evidencia lo constituye la proximidad a la residencia de aquel (126). Nuestra mirada a estos depositos no puede atender solo a la busqueda de ciertas informaciones de los tiempos preteritos, debe, por el contrario, prestar atencion a las ideologias que han hecho posible su conservacion hasta el presente, intentando descubrir, en cada momento, las formas, los espacios, las modalidades utilizadas para almacenar y, al mismo tiempo, para poder aprovechar la informacion atesorada y transmitida. Y todo ello es posible gracias a que el tiempo se ha sedimentado como si de una estratigrafia se tratase; los sucesivos estratos permiten, ahora, proceder en sentido contrario al del tiempo y encontrarnos de bruces con las diversas modalidades de uso que el tiempo transcurrido a lo largo de la historia les ha otorgado. Del mismo modo, este proceder permitira descubrir las violencias infligidas y soportadas por los testimonios historicos. Agresiones de diverso genero y calado han violentado el mutismo de los textos, les han privado de su sosiego al imponerles silencios no deseados (127).

Atravesar espacios y tiempos

Todo lo expuesto me obliga a mi, como paleografo-diplomatista, a vagabundear por espacios disciplinares ajenos (128), pero proximos por intereses intelectuales. A buen seguro una practica itinerante que frecuente los confines academicos, que se situe en terrenos alejados por tradicion contribuira a enriquecer la valoracion erudita de los testimonios escritos. Tal vez la definicion del lector proporcionada por Michel de Certeau (129) es la que mejor se identifica 175 con la propuesta de superar los espacios cerrados de las disciplinas academicas institucionalizadas.

Convendra, ademas, recordar que nuestra experiencia de investigacion constituye un viaje al pasado (a un pasado mas o menos lejano) a traves de los textos que de ese tiempo han permanecido. Hemos de ser conscientes de que nuestro viaje no es el unico practicable, las posibilidades son infinitas, esta en nuestras manos extraer el maximo provecho; para conseguirlo resulta urgente combinar una importante formacion erudita con una gran dosis de imaginacion.

Articulo recibido: 00-00-2017 | Articulo aceptado: 00-00-2017

DOI: 10.25100/hye.v13i49.5852

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Zarco Cuevas, Julian, Catalogo de los manuscritos castellanos de la Real Biblioteca de El Escorial.Vol. II: I.I.2.--X.III.4 (Madrid: Imprenta Helenica, Imprenta del Monasterio, 1926).

Zumthor, Paul, La lettre et la voix de la litterature medievale (Paris: Editions du Seuil, 1987).

Francisco Miguel Gimeno Blay

Catedratico de Ciencias y Tecnicas Historiograficas (Paleografia y Diplomatica) de la Universitat de Valencia. Su investigacion se ha dedicado principalmente a estudiar los aspectos relacionados con la historia del alfabetismo y de la escritura medieval en todas y cada una de sus manifestaciones, asi como la escrituracion de las lenguas romanicas frente al latin. Ha analizado los procesos seguidos en el aprendizaje de la escritura en la Peninsula Iberica durante las epocas Medieval y Moderna, valorando integramente toda la trayectoria, desde el dibujo de las primeras letras hasta la caligrafia. Se ha interesado especialmente por la historiografia de la Paleografia y la Diplomatica espanolas y en general por la historia de la erudicion. Sus trabajos se han publicado en revistas especializadas tales como: Alfabetismo e Cultura Scritta, Anuario de Estudios Medievales, Cultura Escrita & Sociedad, Hispania, Irargi, Scrittura e Civilta, Scriptorium, Signo. Revista espanola de historia de la cultura escrita, Syntagma. Revista del Instituto de Historia del libro y de la lectura, etc.

Este articulo se publico por primera vez en el Bullettino dell Istituto Storico per il Medio Evo 114 (Roma, 2012): 139-178. El Presidente del Istituto Storico Italiano per il Medioevo de Roma y director del Bullettino, ha autorizado su publicacion en Historia y Espacio (Universidad del Valle, Cali--Colombia).

(1) Apoc 1, 19: "Escribe, pues, lo que viste, y lo que es, y lo que ha de ser despues de esto", cfr. Nuevo Testamento trilingue, edicion critica de Jose Maria Bover (+) y Jose O Callaghan, presentacion por Carlo M. Martini (Madrid: BAC, MCMXCIX).

(2) Cfr. Armando Petrucci, "Scrittura, libro e scuola nell'Italia altomedievale. Il sesto secolo", Studi Medievali, s. III, 10, 2 (1969): 157-213, traducido al espanol en Armando Petrucci, Libros, escrituras y bibliotecas, edicion al cuidado de Francisco M. Gimeno Blay (Salamanca: Universidad de Salamanca, 2011), 327-380.

(3) Cfr. Armando Petrucci, "Funzione della scrittura e terminologia paleografica", Palaeographica, Diplomatica et Archivistica. Studi in onore di Giulio Battelli (Roma) Edizioni di Storia e Letteratura I (1979): 3-30.

(4) Cfr. Armando Petrucci, "Per la storia dell'alfabetismo e della cultura scritta: metodi--materiali --quesiti", Quaderni storici, 13 (1978): 451-465; publicado tambien en Alfabetismo e cultura scritta nella storia della societa italiana, Atti del seminario tenutosi a Perugia il 29-30 marzo 1977 (Perugia, Universita degli Studi, 1978), 33-47. Tambien puede consultarse en castellano en: Armando Petrucci, Alfabetismo, escritura, sociedad (Barcelona: Gedisa, 1999), 25-39.

(5) Cfr. Jean Mabillon, De re Diplomatica libri VI in quibus quidquid ad veterum instrumentorum antiquitatem, materiam, scripturam et stilum; quidquid ad sigilla, monograma, subscriptiones ac notas chronologicas; quidquid inde ad antiquariam, historicam, forensemque disciplinam pertinet explicatur et illustratur. Accedunt commentarius de antiquis regum Francorum palatiis; veterum scripturarum varia specimina, tabulis IX comprehensa; nova ducentorum, et amplius, monumentorum collectio. Opera et studio Domni Johannis Mabillon, presbyteri ac monachi Ordinis S. Benedicti e congregatione S. Mauri. Luteciae Parisiorum sumtibus viduae Lud. Billaine, in Palatio Regio, MDCLXXXI.

(6) Cfr. Bernardo de Montfaucon, Palaeographia graeca sive de ortu et progressu literarum graecarum et de variis omnium saeculorum scriptionis graecae generibus: itemque de abbreviationibus & de notis variarum artium ac disciplinarum additis figuris & schematibus ad fidem manuscriptorum codicum. Opera & studio D. Bernardi de Montfaucon, ..., Parisiis, Apud viduam Joannis Boudot ... apud Ludovicum Guerin ... et Carolum Robustel, 1708.

(7) A fin de obtener el elenco completo de los tratados de Paleografia mas importantes servira el repertorio bibliografico de Leonard E. Boyle, Medieval Latin Palaeography. A Bibliographical Introduction (Toronto, Buffalo, London: University of Toronto Press, 1984). (Traduccion italiana: Paleografia latina medievale. Introduzione bibliografica. Roma, 1999). Por lo que respecta a la Diplomatica vid. los trabajos de Robert Henry Bautier, "Les orientations de la Diplomatique en Europe depuis la fin de la seconde guerre mondiale", Cento anni di cammino (Scuola Vaticana di Paleografia, Diplomatica e Archivistica (1884-1984), Citta del Vaticano) (1986): 101-145; Alessandro Pratesi, "Un secolo di Diplomatica in Italia", en Armando Petrucci y Alessandro Pratesi (eds.), Un secolo di Paleografia e Diplomatica (1887-1986). Per il centenario dell Istituto di Paleografia dell'Universita di Roma (Roma: Gela editrice, 1988), 81-97; Alessandro Pratesi, "Uno sguardo al passato per affacciarsi al futuro", en Petrucci y Pratesi (eds.), Un secolo di Paleografia e Diplomatica, XIII-XXI.

(8) La bibliografia esencial para el estudio de cada uno de los testimonios escritos aludidos la encontrara el lector interesado en Armando Petrucci, Medioevo da leggere. Guida allo studio delle testimonianze scritte del Medioevo italiano (Torino: Giulio Einaudi editore, 1992).

(9) Cfr. Francisco M. Gimeno Blay, De las ciencias auxiliares a la historia de la cultura escrita (Valencia: Universidad de Valencia, 1999) (<Arche> 3), reproducido en Francisco M. Gimeno Blay, Scripta manent. De las ciencias auxiliares a la historia de la cultura escrita (Granada: Universidad de Granada, 2008), 17-24 y 107-127.

(10) Cfr. Roger Chartier, "El mundo como representacion", en Roger Chartier, El mundo como representacion. Historia cultural: entre practica y representacion (Barcelona: Gedisa, 1992), 45-62, (el pasaje citado en p. 52). La version original se publico en Annales. Economie. Societe. Civilisations, 44 (1989): 1505-1520. El paso del tiempo y la urgente necesidad formulada por algunos historiadores de recurrir de nuevo a los textos, de descubrir el archivo en su integridad, ha trasladado al centro del escenario, una vez mas, los conocimientos eruditos, cfr. Roger Chartier, Au bord de lafalaise. L'histoire entre certitudes et inquietudes. (Paris: Albin Michel, 1998), 9-21, especialmente la p. 14.

(11) La idea de vagabundear superando los limites disciplinares como antidoto frente a la estrechez de miras y al agotamiento intelectual constituye una propuesta defendida y utilizada por algunos paleografos, cfr. a modo de ejemplo Jean Mallon: <<Ou'est-ce que la Paleographie?>>, Palaographie 1981. Colloquium des Comite International de Paleographie, Munchen 15-18 de septiembre de 1981, Referate. Herausgegeben von Gabriel Silagi (Manchen: Bei der Arbeo Gesellschaft, 1982), 52.

(12) Cfr. Franisco M. Gimeno Blay, "La historia de la cultura escrita y la erudicion clasica", Scrittura e civilta 25 (Firenze, 2001): 303-320, el texto citado en p. 303, publicado tambien en Francisco M. Gimeno Blay, "La historia de la cultura escrita y la erudicion clasica", en Cultura escrita & Sociedad 1 (2005), 124-142, y, recientemente, en Francisco M. Gimeno Blay, Scripta manent. De las ciencias auxiliares a la historia de la cultura escrita (Granada: Universidad de Granada, 2008), 129-149, p. 129.

(13) Cfr. Francisco M. Gimeno Blay, Las llamadas ciencias auxiliares de la Historia: ?erronea interpretacion? (Consideraciones sobre el metodo de investigacion en Paleografia) (Zaragoza: Institucion Fernando el Catolico, 1986).

(14) Cfr. Francisco M. Gimeno Blay, "Alcanzar la verdad. La erudicion decimononica espanola estudia los testimonios escritos medievales", Bullettino delllstituto Storico Italiano per il Medio Evo (<Studi medievali e immagine del Medioevo fra ottocento e novecento>), 100 (Roma, 1995-1996, pero 1997): 31-63, reproducido en Francisco M. Gimeno Blay, Scripta manent. De las ciencias auxiliares a la historia de la cultura escrita (Granada: Universidad de Granada, 2008), 41-73.

(15) Cfr., por lo que respecta a la Diplomatica, los trabajos de Robert-Henri Bautier, "Lecon d'ouverture du cours de Diplomatique a l'Ecole des Chartes>>, Bibliotheque de l'Ecole des Chartes, 119 (1962): 194-225; Heinrich Fichtenau, "La situation actuelle des etudes de Diplomatique en Autriche>>, Bibliotheque de l'Ecole des Chartes, 119 (1961): 5-20; Armando Petrucci, "Diplomatica vecchia e nuova", Studi Medievali 4, 3.a serie (1963): 785-798, y Alessandro Pratesi, "Diplomatica in crisi?>>, Miscellanea in onore di Giorgio Cencetti (Roma, 1973): 443-455; Jindrich Sebanek, "Le nouveau 'Codex diplomaticus et epistolaris regni Bohemiae", Le Moyen Age. Revue d'Histoire et de Philologie, 19, 4.a serie (1964): 285-301. Por lo que respecta a la Paleografia vid.: Attilio Bartoli Langeli, "Ancora su Paleografia e storia della scrittura: A proposito di un convegno perugino", Scrittura e Civilta, 2 (1978): 275-294; Alessandro Pratesi, "Paleografia in crisi?", Scrittura e Civilta, 3 (1979): 329-337.

(16) Cfr. Joan Fuster, refiriendose a la historia de la edicion de textos en catalan, defendia la necesidad y la urgencia de hacer converger sobre el objeto de estudio una multiplicidad de saberes, ya que sin su concierto resulta muy dificil comprender la aventura editorial, cfr. Joan Fuster, L'aventura del llibre catala, epileg de Francesc Vallverdu (Barcelona: Empuries, 1992), 10.

(17) Resultara suficiente a este proposito mencionar los trabajos clasicos de Walter Ong, Orality and literacy. The technologizing of the word (Londres: Methuen & Co., 1982); (traducido al espanol: Oralidad y escritura. Tecnologias de la palabra (Mexico: Fondo de Cultura Economica, 1987), y de Paul Zumthor, La lettre et la voix de la litterature medievale (Paris: Editions du Seuil, 1987), traduccion al espanol: La letra y la voz de la literatura medieval (Madrid, Catedra, 1989).

(18) Jose Luis Martin Martin et alii, Documentos de los archivos catedralicio y diocesano de Salamanca (siglosXIIy XIII), doc. 167 (Salamanca: Universidad de Salamanca, 1977), 253.

(19) He consultado la edicion: Las Siete Partidas del sabio rey don Alonso el nono, nueuamente glosadas por el licenciado Gregorio Lopez del Consejo Real de Indias de su majestad. Impresso en Salamanca por Andrea de Portonaris, impresor de su majestad. Ano MDLV.

(20) "Un chartier (lat.: c(h)artarium) est, au sens strict, l'ensemble des chartes conservees par une personne physique ou morale--le plus souvent, un seigneur, une institution ecclesiastique, une ville--pour faire la preuve de ses droits ou conserver la memoire de son histoire. Dans un sens plus general, le mot peut designer un fonds d'archives remontant a l'epoque medievale et comportant un certain nombre de chartes>>, cfr. Ma Milagros Carcel Orti (ed.) Vocabulaire international de la Diplomatique. Commission Internationale de Diplomatique. Comite International des Sciences Historiques. (Valencia: Generalitat Valenciana, Conselleria de Cultura, Universitat de Valencia, Servei de Publicacions, 1994), 27, n.o 27; cfr.: Jose Ma Font Rius, "Cartularios", en Nueva Enciclopedia Juridica, publicada bajo la direccion de Carlos E. Mascarenas. Tomo III. (Barcelona: 1951), 745-748; Jose M. Ruiz Asencio, "Cartularios", en Diccionario de Historia Eclesiastica de Espana, Volumen I: A-C (Madrid, 1972), 368-370; Les cartulaires. Actes de la table ronde organisee par l'Ecole Nationale des Chartes et le G. D. R. 121 du CNRS. (Paris, 5-7 decembre 1991), reunis par Olivier Guyotjeannin, Laurent Morelle et Michel Pasisse (Paris, Ecole des Chartes, 1993).

(21) "Un registre de Chancellerie (lat.: registrum cancellariae) est destine dans une chancellerie a recevoir le texte des actes expedies par elle, au fur et a mesure de leur expedition ou de leur scellement, cet enregistrement se faisant a intervalles plus ou moins reguliers>>, cfr. Carcel, Vocabulaire international, 39, n.o 94.

(22) Cfr. Harvey J. Graff, The legacies of literacy. Continuities and Contradictions in Western Culture and Society (Bloomington and Indianapolis: Indiana University Press, 1987), 53-74. Las transformaciones producidas en Inglaterra las analizo Michael T. Clanchy, From Memory to Written Record: England 1066-1307 (Oxford: Blackwell, 1994). Un estudio sobre la Cataluna condal puede consultarse en Jose V. Bosca Codina, Ideologia, organizacion social y cultura escrita en la Cataluna de los siglos X al XIII, Tesis doctoral (Valencia, Universidad de Valencia, 1996).

(23) Cfr. Jacques Le Goff, "Documento|monumento", en Enciclopedia Einaudi, Volume quinto: Divino-Fame (Torino: Giulio Einaudi, 1978), 46-47.

(24) Barcelona. Archivo de la Corona de Aragon. Liber feudorum maior.

(25) Cfr. Liber feudorum maior. Cartulario real que se conserva en el Archivo de la Corona de Aragon. Reconstruccion y edicion por Francisco Miquel Rosell I. (Barcelona, CSIC, 1945), 1.

(26) Las Siete Partidas del sabio rey don Alonso el nono, nueuamente glosadas por el licenciado Gregorio Lopez del Consejo Real de Indias de su majestad. Impresso en Salamanca por Andrea de Portonaris, impresor de su majestad. Ano MDLV, Partida tercera, Titulo XIX, Ley VIII: "Oue pro nace en fazer los registros e que deuen fazer guardar los registradores". Sobre los registros de la cancilleria castellana veanse los trabajos de Filemon Arribas Arranz, "Los registros de cancilleria de Castilla", Boletin de la Real Academia de la Historia, 162 (1968): 143-162; 163 (1968): 171-200; Maria Soterrana Martin Postigo, Historia del archivo de la Real Chancilleriade Valladolid (Valladolid: Sever Cuesta, 1979), cap.: II. Sobre los origenes y vicisitudes de los registros de la Corona de Aragon, cfr.: Jose Trenchs Odena y Antonio Ma Arago, Las cancillerias de la Corona de Aragon y Mallorca desde Jaime I a la muerte de Juan II. Con la colaboracion de Rafael Conde y Delgado de Molina (Zaragoza: Institucion Fernando el Catolico. Catedra Zurita, 1983), 23-24. La practica de registracion estuvo presente, con anterioridad cronologica, en otras cancillerias europeas como la pontificia (cfr. Paulius

Rabikauskas, Diplomatica pontificia (Praelectionum lineamenta), editio tertia (Romae: Pontificia Universitas Gregoriana. Facultas Historiae, 1972), 69) o la inglesa, cfr. Clanchy, From memory, 103-104.

(27) Aunque limitado al dominio linguistico catalan podra servir de ejemplo el trabajo Francisco M. Gimeno Blay, "Entre el autor y el lector: producir libros manuscritos en catalan (siglos XII-XV)", Anuario de Estudios Medievales (Consejo Superior de Investigaciones Cientificas. Institucio Mila i Fontanals) 37 (2007): 305-366.

(28) et solvebam pensionem meam, ideo dictus Collectanus est et erit Vallis Iesuchristi, anadido en el margen izquierdo.

(29) Valencia. Biblioteca Valenciana, ms. 688, fol. 238 v, cfr. Collectanus cartusiae Vallis Iesuchristi, MCCCCLIIII. Edicio a cura de Dom Bruno M. Gandara i Francisco M. Gimeno Blay (Valencia: Universitat de Valencia, 2009), 286.

(30) Servira a modo de ejemplo el comportamiento del rey Pedro IV el Ceremonioso, cfr. Francisco M. Gimeno Blay, Escribir, reinar. La experiencia grafico-textual de Pedro IV el Ceremonioso (1336 --1387) (Madrid: Abada editores, 2006), concretamente las paginas 157-178, "Libros para el rey, libros para la corte".

(31) |Citado por Armando Petrucci, "Leer en la Edad Media", Irargi. Revista de Archivistica 1 (1989): 293-315, el pasaje citado en p. 300; traducido tambien en Armando Petrucci, Alfabetismo, escritura, sociedad (Barcelona, Editorial Gedisa, 1999), 183-196, concretamente pagina 186.

(32) Servira de ejemplo la coleccion de cantorales copiados en el monasterio de El Escorial, cfr. Vicente Rabanal, Los cantorales de El Escorial (El Escorial, Imprenta del Monasterio, 1947).

(33) Barcelona, Biblioteca de Catalunya, ms. 1734, f. 173 v., cfr. Benedictins du Bouveret, Colophons des manuscrits occidentaux des origines auXVe siecle. III (Fribourg, 1973), n.o 8833.

(34) Ciudad del Vaticano, Biblioteca Apostolica Vaticana, ms. Urb. Lat. 539; cfr. Agustin Millares Carlo, Tratado de paleografia espanola, con la colaboracion de Jose M. Ruiz Asencio, 3 vols., vol. I (Madrid: Espasa Calpe, 1983), Repertorio II, n.o 46; Bibliography of Old Spanish Texts, third edition, compiled by Charles B. Faulhaber, Angel Gomez Moreno, David Mackenzie, John J. Nitti, Brian Dutton (Madison: The Hispanic Seminary of Medieval Studies, 1984), n.o 2686, p. 222.

(35) Cfr. Jean Destrez, La pecia dans les manuscrits universitaires du XIIIe et du XIVsiecles (Paris: Editions Jacques Vautrain, 1935); Guy Fink-Errera, "La produzione dei libri di testo nelle universita medievali", Guglielmo Cavallo, Libri e lettori nel medioevo. Guida storica e critica, a cura di ... (Bari: Editori Laterza, 1983), 133-165, (La version original: "Une institution medieval: la 'pecia ", Revue philosophique de Louvain, 60 (1962): 187-210 y 216-243). Vid. ademas los trabajos recientes de Giovanna Murano, Opere diffuse per exemplar e pecia (Turnhout: Brepols, 2005) y de Ma Elisa Garcia Barraco, 'In petiis'. Il sistema della pecia e la produzione del libro universitario (Roma: Arbor sapientiae, 2014).

(36) Cfr. Las siete Partidas, cit., Partida segunda, titulo XXXI, ley XI. Veanse tambien los estatutos de la Universidad de Lleida otorgados por Jaime II el dos de septiembre del ano 1300 (cfr. edicion en Antoni Rubio y Lluch, Documents per l historia de la cultura catalana mig-eval, vol. I (Barcelona: Institut d'estudis Catalans. Palau de la Diputacio, 1908), 16-22.

(37) Cfr. Armando Petrucci, "Il libro manoscritto", Letteratura italiana, a cura di Alberto Asor Rosa; II: Produzionee consumo (Torino: Einaudi, 1983), 497-524, especialmente p. 510 y ss. Version espanola en Armando Petrucci, Libros, escrituras y bibliotecas, edicion al cuidado de Francisco M. Gimeno Blay (Salamanca: Universidad de Salamanca, 2011), 188 y ss.

(38) Cfr. Francisco M. Gimeno Blay, "Copistas y 'committenza' de manuscritos en catalan (siglos XIV y XV)", Scribi e colofoni. Le sottoscrizioni di copista dalle origini all avvento della stampa. Atti del seminario di Erice X Colloquio del Comite Internacional de Paleographie latine (23-28 ottobre 1993), a cura di Enmma Condello e Giuseppe De Gregorio (Spoleto: Centro Italiano di studi sull'Alto Medioevo, 1995), 167-185, especialmente pp. 172 y 175; Francisco M. Gimeno Blay, "Entre el autor y el lector: producir libros manuscritos en catalan (siglos XII-XV)", Anuario de Estudios Medievales, 37 (2007): 305-366 y mas concretamente pp. 326 y ss.

(39) Cfr. Benedictins Du Bouveret, Colophons des manuscrits occidentaux des origines auXVI siecle, tome I: A-D (Fribourg: Editions Universitaires, 1965); Ttome II: E-H (3562-7391) (Fribourg: Editions Universitaires, 1967); tome III: I-J (7392-12130) (Fribourg: Editions Universitaires, 1973); tome IV: L-O (12131- 14888) (Fribourg, Editions Universitaires, 1976); tome V: P-Z (14889-18951) (Fribourg, Editions Universitaires, 1979); tome VI: Lieux.Anonymes (1895223774) (Fribourg, Editions Universitaires, 1982).

(40) Cfr. Terentius, Comoediae (Ravena: Biblioteca Classense), ms. 13, 2. Z, ff.: 159v--160r., reproducido en Francisco M. Gimeno Blay, "Una aventura caligrafica: Gabriel Altadell y su 'De arte scribendi' (ca. 1468) ", citado facs. 2.a y 2.b; y en I manoscritti datati della Classense e delle altre biblioteche della Provincia di Ravenna, a cura di Maria Giulia Baldini, con il contributo di Teresa De Robertis e Marco Mazzotti (Firenze: Sismel, Edizioni del Galluzzo, 2004), 22, n.o 3.

(41) Cfr. Benedictins Du Bouveret, Colophons des manuscrits occidentaux des origines auXVI siecle, tome VI, citado, n.o 23682, p. 526.

(42) Cfr. Benedictins Du Bouveret, Colophons des manuscrits occidentaux des origines auXVI siecle, tome VI, citado, n.o 23683, p. 526.

(43) Cfr. Benedictins Du Bouveret, Colophons des manuscrits occidentaux des origines auXVI siecle, tome VI, citado, n.o 23684, p. 526.

(44) Cfr. Benedictins Du Bouveret, Colophons des manuscrits occidentaux des origines auXVI siecle, tome VI, citado, n.o 23392, p. 495.

(45) Cfr. Benedictins Du Bouveret, Colophons des manuscrits occidentaux des origines auXVI siecle, tome I, citado, n.o 596, p. 79.

(46) Cfr. BENEDICTINS DU BOUVERET, Colophons des manuscrits occidentaux des origines au XVI siecle. Tome VI, citado, n.o 23432, p. 499.

(47) Cfr. Benedictins Du Bouveret, Colophons des manuscrits occidentaux des origines auXVI siecle, tome VI, citado, n.o 23394, p. 495.

(48) Cfr. Benedictins Du Bouveret, Colophons des manuscrits occidentaux des origines auXVI siecle, tome I, citado, n.o 593, p. 79.

(49) Cfr. Benedictins Du Bouveret, Colophons des manuscrits occidentaux des origines au XVI siecle tome VI, citado, n.o 21649, p. 304.

(50) Cfr. Benedictins Du Bouveret, Colophons des manuscrits occidentaux des origines auXVI siecle, tome VI, citado, n.o 23694, p. 527.

(51) Cfr. Benedictins Du Bouveret, Colophons des manuscrits occidentaux des origines auXVI siecle, tome VI, citado, n.o 23269, p. 481.

(52) Cfr. Benedictins Du Bouveret, Colophons des manuscrits occidentaux des origines auXVI siecle, tome VI, citado, n.o 23430, p. 499.

(53) Cfr. Benedictins Du Bouveret, Colophons des manuscrits occidentaux des origines auXVI siecle, tome VI, citado, n.o 23267, p. 481.

(54) London. British Library, ms. Additional 11695; cfr. A. Millares Carlo, Tratado de paleografia espanola, citado ["Repertorio I: Codices visigoticos", n.o 100], p. 346; J. Willians, The Illustrated Beatus. A Corpus of the Illustrations on the Commentary on the Apocalypse, tomo IV: The Eleventh and Twelfth Centuries (London-Turnhout: Harvey Miller, 2002), 31-40, ilustr. 221-350.

(55) London. British Library, ms. Additional 11695, ff. 277v-278r.

(56) Cfr. A modo de ejemplo los manuales de Robert Favreau, Epigraphie medievale (Turnhout: Brepols, 1997); Robert Favreau, Les inscriptions medievales (Turnhout: Brepols, 1979); Rudolf M. Kloos, Einfuhrung in die Epigraphik des Mittelalters und der Fruhen Neuzeit (Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 1992); Walter Koch, Inschriftenpalaographie des abendlandischen Mittelalters und der fruheren Neuzeit. Fru- und Hochmittelalter (Wien, Munchen: R. Oldenbourg Verlag, 2007); Robert Favreau, Epigraphie medievale (Turnhout: Brepols, 1997).

(57) Palermo, Museo Arqueologico Nacional, cfr. CIL X, 7296; reproducido en Ida Calabi Limentani, Epigrafia latina, con un'appendice bibliografica di Atilio Degrassi (Milano: Istituto Editoriale Cisalpino-La Goliardica, 1985), 11, 16 y tav. 1.

(58) Cfr. Exempla Scripturarum edita consilio et opera procuratorum Bibliothecae et Tabularii Vaticani, Fasciculum III: Acta Pontificum, collegit Iulius Battelli, editio secunda aucta (Apud Bibliothecam Vaticanam, 1965). Vease, ademas, el manual de Thomas Frenz, I documenti pontifici nel medioevo e nelleta moderna, edizione italiana a cura di Sergio Pagano (Citta del Vaticano: Scuola Vaticana di Paleografia, Diplomatica e Archivistica, 1989).

(59) Cfr. a nivel general el clasico estudio de Harry Bresslau, Handbuch der Urkundenlehre fur Deutschland und Italien, Vierte Auflage (Berlin: Verlag Walter de Gruyter & Co., 1969), 352582. Existe una traduccion italiana del mismo: Harry Bresslau, Manuale di diplomatica per la Germania e l'Italia, traduzione di Anna Maria Vociroth, sotto gli auspici della Associazione italiana dei Paleografi e Diplomatisti (Roma: Ministero per i Beni Culturali e Ambientali. Ufficio Centrale per i beni archivistici, 1998), 315-533, y G. von Sybel--Th. Von Sickel, Kaiserurkundenin Abbildungen, Herausgegeben von ... (Berlin: Weidmannsche Buchhandlung, 1891).

(60) Cfr. a modo de ejemplo el libro Sevilla ciudad de privilegios. Escritura y poder a traves del privilegio rodado (Sevilla: Ayuntamiento de Sevilla, Universidad de Sevilla, Fundacion el Monte, 1995).

(61) Cfr. Jindrich Sebanek, "Le nouveau 'Codex diplomaticus et epistolaris regni Bohemiae'>>, citado.

(62) Cfr. a modo de ejemplo la "Summa de arte prosandi, conpilata a magistro Cuonrado cantore ecclesie thuricensis constantiensis dyocesis maguntine metropolis, conscripta anno domini M. CC. LXX. V. indictione IIIIta", segun la edicion publicada por Ludwig Rockinger, Briefsteller und Formelbucher des eilften bis vierzehnten Jahrhunderts bearbeitet von ... (Munchen, 1863), 417-482.

(63) La Summa de Conrado de Mure propone: "Salutatio tria notantur: persona salutans, persona salutata, qualitas et modus salutandi", en "Summa de arte prosandi, conpilata a magistro Cuonrado", segun la edicion publicada por Ludwig Rockinger, Briefsteller und Formelbucher des eilften bis vierzehnten Jahrhunderts, citado, pp. 461, y Antonio C. Floriano Cumbreno, Curso general de Paleografia y Paleografia y Diplomatica espanolas (Oviedo, Universidad, 1946), 263 y 267.

(64) Bruselas, Bibliotheque Royale Albert Ier, Cod. 9169, cfr. Jaime III rey de Mallorca, Leyes palatinas. Cod. 9169 de la Bibilotheque Royale Albert I. Presentacion y transcripcion de Lorenzo Perez Martinez, ntroducciones de Gabriel Llompart y Marcel Durliat, traduccion de Miquel Pascual Font, fotografias de Francisco Llompart Mayans (Palma de Mallorca: Jose J. de OLaneta, editor, 1991).

(65) Valencia. Universitat de Valencia. Biblioteca General i Historica, ms. 1501, cfr. Pere El Cerimonios, Ordinacions de la casa i cort, transcripcio, edicio i notes del manuscrit de Valencia a cura de Francisco M. Gimeno Blay, Daniel Gozalbo Gimeno i Jose Trenchs Odena (+), introduccio per Francisco M. Gimeno Blay (Valencia: Universitat de Valencia--Academia Valenciana de la Llengua, 2009), 182.

(66) Otros centros de produccion de textos documentales imitaron dicho modelo y crearon para su correspondencia un protocolo de escritura como muestra la "Ordinario litterarum clausarum, quas dominus episcopus mittit hiis inferius scriptis, scilicet in suprascripto principio et subscripcione, ut sequitur" del obispo de Valencia Jaime de Aragon, cfr. Un formulari i un registre del bisbe de Valencia, en Jaime dArago (segle XIV), edicio a cura de M. Milagros Carcel Orti. (Valencia: Universitat de Valencia, 2005), 249-260.

(67) Segun la edicion de Jaime III rey de Mallorca, Leyes palatinas, citado.

(68) Segun la edicion Pere el Cerimonios, Ordinacions de la casa i cort, citado.

(69) Para percibir el valor que alcanzo el sello en la sociedad medieval convendra valorar algunas de las colecciones ibericas importantes. La lista bibliografica podria ser extensisima, en esta ocasion me limitare a mencionar los siguientes estudios y catalogos: Ferran de Sagarra, Sigiliografia catalana. Inventari, descripcio i estudi dels segells de Catalunya, vol., I (Barcelona: Estampa d'Heinrich, 1915); vol. II (Barcelona: Estampa d'Heinrich, 1922); vol. III (Barcelona: Estampa Arts Grafiques, 1932); Araceli Guglieri Navarro, Catalogo de sellos de la seccion de sigilografia del Archivo Historico Nacional, tomo I: Sellos reales (Madrid: Direccion General de Archivos y Bibliotecas, 1974); tomo II: Sellos eclesiasticos (Madrid: Direccion General del Patrimonio artistico y cultural, 1974; tomo III: Sellos de Ordenes Militares. Corporaciones. Particulares. Varios (Madrid: Direccion General Patrimonio Artistico y Cultural, 1974).

(70) Cfr. Christopher de Hamel, Copistaseiluminadores (Madrid Ediciones Akal S. A., 1999), (Col. Artesanos medievales).

(71) Cfr. Armando Petrucci, Prima lezione di Paleografia (Roma-Bari: Giuseppe Laterza, 2002), capitulo I (Existe una traduccion catalana titulada: Una llico de paleografia (Valencia: Universitat de Valencia, 2008), 9.

(72) Cfr. Jean Mabillon, De re diplomatica libri sex, liber quartus.

(73) A modo de ejemplo resultara de interes por los lugares de escritura la consulta del volumen I luoghi dello scrivere da Francesco Petrarca agli albori delleta moderna, Atti del Convegno internazionale dell'Associazione italiana dei Paleografi e Diplomatisti (Arezzo, 8-11 ottobre 2003), a cura di C. Tristano, M. Calleri e L. Magionami, (Spoleto, 2006).

(74) El Escorial. Biblioteca del Monasterio, ms T. I. 6., fol. 1v., cfr. la descripcion en Julian Zarco Cuevas, Catalogo de los manuscritos castellanos de la Real Biblioteca de El Escorial. Vol. II: I.I.2.--X.III.4 (Madrid: Imprenta Helenica, Imprenta del Monasterio, 1926), 386-388. Reproduccion en Hipolito Escolar (dir.), Historia ilustrada del libro espanol. Los manuscritos (Madrid: Fundacion German Sanchez Ruiperez, 1993), 193. Existe una reproduccion facsimil integra del manuscrito: Alfonso X, Libro del axedrez, dados y tablas. 2 vols. (Valencia: 1987).

(75) El Escorial. Biblioteca del Monasterio, ms T. I. 1., fol. 7r., cfr. la descripcion en Julian Zarco Cuevas, Catalogo de los manuscritos catalanes, valencianos, gallegos y portugueses, por ... Se incluye tambien el de los fragmentos latinos que se omitieron en el General de la misma Biblioteca. Madrid, Tipografia de Archivos, 1932, pp.: 112-114. Reproduccion en Hipolito Escolar (dir.), Historia ilustrada del libro espanol. Los manuscritos (Madrid: Fundacion German Sanchez Ruiperez, 1993), 196. Existe una reproduccion facsimil integra del manuscrito: El "codice rico" de las Cantigas de Alfonso X el Sabio. Ms. T.I.1. de la Biblioteca de El Escorial. 2 vols. (Madrid: Edilan, 1979).

(76) Segorbe (Castellon). Museo Catedral, cfr. Fondos del museo catedralicio de Segorbe Valencia: Comision mixta Patrimonio Historico. Generalitat Valenciana, Iglesia catolica, Fundacio Caja Segorbe. Generalitat Valenciana. Conselleria de Cultura, Educacio i Ciencia, 1990), 63.

(77) La lectura completa del pasaje mencionado es la siguiente: "Exsurgens autem Maria in diebus illis abiit in montana cum festinatione, in civitatem Judae: et intravit in domum Zachariae, et salutavit Elisabeth", (Traduccion espanola: "Por aquellos dias, levantandose Maria, se dirigio presurosa a la montana, a una ciudad de Juda, y entro en la casa de Zacarias y saludo a Isabel", cfr. Nuevo Testamento trilingue. Edicion critica de Jose Maria Bover (+) y Jose O callaghan. Presentacion de Carlo M. Martin. Madrid, BAC, MCMXCIX).

(78) Madrid. Museo Lazaro Galdiano, cfr. la reproduccion en Jose Maria Diez Borque (dir.), Memoria de la escritura. Manuscritos literarios de la Biblioteca Nacional. Del 'Poema del Mio Cid' a Rafael Alberti (Madrid: Ministerio de Cultura, Biblioteca Nacional, 1995), 159.

(79) De utensilibus cellae, en las Consuetudines cartusiae: "2. Ad scribendum vero scriptorium, pennas, cretam, pumices duo, cornua duo, scalpellum unum, ad radenda pergamena novaculas sive rasoria duo, punctorium unum, subulam unam, plumbum, regulam, postem ad regulandum, tabulas, graphium" . Cfr. Consuetudines D. Guigonis I Carthusiae, majorisprioris V, en Patrologia Latina, CLIII, cols.: 639-760, cap. XXVIII, 2; cols.: 693-694; Innocentius Le Masson, Disciplina ordinis cartusiensis. Tribus libris distributa auctore .... Nova editio. Monstrolii, Typis Cartusiae S. Mariae de Pratis, MDCCCXCIV, p.: 97; Aux Sources de la vie chartusienne. Quatrieme partie: 6. Sources des Consuetudines Cartusiae, 15-41. In domo Cartusiae, 1967, p.: 483, asi como el extenso comentario en las paginas 483-487. La traduccion castellana dice: "Para escribir (copiar manuscritos): un escritorio, plumas, creta, dos piedras pomez, dos tinteros, una navaja, dos raspadores para raer los pergaminos, un punzon, una lezna, una plomada, una regla, una tablilla para pulir y reglar, tablillas de cera y un estilete", cfr. Un Cartujo, Maestro Bruno, padre de monjes. 2.a ed. Corregida y actualizada (Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, MCMXCV), 330.

(80) Sevilla. Biblioteca Capitular y Colombina, Ms. 5-1-3, Cfr. Francisco Miguel Gimeno Blay, Admiradas mayusculas, citado, 106, 122, etc.

(81) Basilea. Universitatsbibliothek, ms. N. 16 n. 39, publicado por Martin Steinmann, "Ein mittelalterliches Schriftmusterblatt", Archivfur Diplomatik, XXI (1975): 450 n- 458.

(82) Francoise Gasparri, "Note sur l'enseignement de l'ecriture aux Xve--XVIe siecles: A propos d'un nouveau placcard du XVIe siecle decouvert a la Bibliotheque Nationale" Scrittura e civilta, II (1978):: 245-261.

(83) Cfr. Carl Wehmer, "Die Schreibmeisterblater des spaten Mittelalters". Miscellanea Giovanni Mercati. Vol.: VI: Paleografia, Bibliografia, Varia (Citta del Vaticano: Biblioteca Apostolica Vaticana, 1946) (<Studi e Testi> 126), 147-161, especialmente, 155-157 [(1) "Zweifragmente eines Schreibmeisterblatts in der Universitatsbibliothek Wurzburg", (2) "Schreibmeisterblatt aus den Archives des Notaires de Toulouse (Palais de Justice)", (3) "Schreibmeisterblatt des Johan vame Haghen in der Staatsbibliothek Berlin (Cod. Lat. fol 384)", (4) "Vier Bruchstucke eines Schreibmeisterablattes im Glogauer Liederbuch (Berlin, Staatsbibliothek Mus. ms. 40098)", (5) "Zwei Bruchstucke eines Schreibmeisterablattes des Hermann Strepel (im Besitz des Herren Wonter Nijhoffi's-Gravenhage)", y (6) "Unvollendete Schreibmeisteranzeige des Johann Brune (Bressla, Staats- und Universitatsbibliothek IV 151a)].

(84) Cfr. el trabajo de Francoise Gasparri, "Enseignement et techniques de l'ecriture du Moyen Age a la fin du XVIe siecles", Scrittura e civilta 7 (1983): 201-222.

(85) Cfr. S. H. Steinberg, "The 'Forma scribendi' of Hugo Spechtshart", Transactions of the Bibliographical Society XXI, n,o 1, (1940-1941): 264-278.

(86) Existen dos ediciones de este tratado, una alemana (cfr. Bernhard Bischoff, Ein neuentdeckter Modus scribendi desXV Jahrhunderts aus der Abtei Melk (Berlin: Privatdruck der Setzmaschinen --Fabrik Monotype Gesellschaft M. B. H., 1939) y otra inlgesa (cfr. Stanley Morison Bernhard Bischoff, A Fifteenth Century "Modus Scribendi" from the Abbey of Melk (Cambridge, University Press, 1940)), cfr. ademas S. H. Steinberg, "Instructions in Writing by Members of the Congregation of Melk", Speculum, XVI (1941): 210-215.

(87) Cfr. H. Palm, "Eine Anweisung zur Kalligraphie aus dem 15. Jahrhundert", Anzeigerfur Kunde derdeutschen Vorzeit, neue Folge XII, 2, Feb. (1865): coll. 49-53, y XIII, 3, Mar. (1865): coll. 89-92.

(88) Cfr. Francoise Gasparri, "L'enseignement de l'ecriture a la fin du Moyen Age: a propos du 'Tractatus in omnem modum scribendi' ms. 76 de l'abbaye de Krensmunster>>, Scrittura e civilta, III (1979): 243-265.

(89) Citta del Vaticano. Biblioteca Apostolica Vaticana, ms. Vaticano Latino 7179, cfr. Francisco Miguel Gimeno Blay, "Una aventura caligrafica: Gabriel Altadell y su 'De arte scribendi' (ca. 1468)", Scrittura e civilta, XVII (1993): 203-270.

(90) Citta del Vaticano. Biblioteca Apostolica Vaticana, ms. Vaticano Latino 6852, existe una reproduccion facsimil integra, cfr. Felice Feliciano, Alphabetum romanum Vat. Lat. 6852 aus der Biblioteca Apostolica Vaticana (Zurich, Belser Verlag, 1985).

(91) Sevilla. Biblioteca Capitular y Colombina, ms. 5-1-3, cfr. Francisco M. Gimeno Blay, Admiradas mayusculas. La recuperacion de los modelos graficos romanos. Introduccion de Francisco Rico (Salamanca: Instituto del Libro y de la Lectura, Fundacion Duques de Soria --Fundacion German Sanchez Ruiperez, 2005) (<Serie Minor> 7).

(92) Munchen. Bayerische Staatsbibliothek, Clm 451 y 961, de los que en breve publicare la edicion del texto, cfr. la descripcion de ambos mss en Catalogus codicum latinorum Bibliothecae Regiae monacensis, Editio altera emendatior, Tomi I, pars I: Codices num. 1-2329 complectens. Monachii, Sumptibus Bibliothecae Regiae prostat in libraria regia palmiana, M.D.CCCXCII, pp.: 124 y 216; cfr. Francisco M. Gimeno Blay, "Muestrario grafico del otono medieval: Ars litteraria y Ars alphabetica de Hartmann Schedel" (en prensa).

(93) E. W. Bodnar, Cyriacus of Ancona and Athens, (Bruxelles-Bechem, Latonus). Revue des Etudes Latines, 1960; J. Colin, Cyriaque d'Ancona. Le voyageur, le marchand, l'humaniste (Paris: Maoline editeur, 1981); Ch. Hulsen, La Roma antica di Ciriaco d'Ancona. Dissegni inediti del secolo XV pubblicati ed illustrati da ... (Roma: Ermanno Loescher & Co., 1907).

(94) Felice Feliciano et alii, Quaedam antiquitatumfragmenta. Modena. Biblioteca Estense, ms. a. L. 5. 15 (lat. 992), cfr. Giordana Canova Mariani (coord.), La miniatura a Padova dal medioevo al settecento. Catalogo a cura di Giovanna Baldissin Molli, Giordana Canova Mariani, Federica Toniolo (Modena: Franco Cosmio Panini, 1999), 255-256.

(95) Giovanni Marcanova, Antiquitates. ?Padua 1465? (Princeton: University Library, Garret mss.), 158, cfr. 2000 years of Calligraphy. A three part exhibition organizad by the Baltimore Museum of Art, The Peabody Institute Library, The Walters Art Gallery. A comprehensive Catalog (Baltimore (Maryland): The Walters Art Gallery, 1965), n.o 44, 63-64, reproduccion p.: 71.

(96) Veanse, a modo de ejemplo, las capitales de gusto clasico utilizadas por Andrea Mantegna, cfr. La obra pictorica completa de Mantegna. Introduccion de Maria Bellonci. Biografia y estudios de Niny Garavaglia. 2.a edicion (Barcelona-Madrid: Editorial Noguer, S. A., 1973), y sobre los triunfos de Cesar vid. Andrew Martindale, The triumphs of Cesar by Andrea Mantegna in the Collection of Her Majesty the Queen at Hampton Court, with a foreword by Anthony Blunt (London, Harvey Miller, 1979).

(97) Munic. Bayerische Staatsbibliothek, Cod. Icon. 420, cfr. M. Roosen-Runge- H. Roosen Runge, Das spat gotische Musterbuch des Stephan Schreiber in der Bayerischen Staatsbibliothek. Cod. Icon. 420. 3 vols. (Wiesbaden: Ludwig Reichert Verlag, 1981).

(98) Cfr. Giovannino de Grassi, Taccuino di disegni. Biblioteca Civica "Angelo Mai" di Bergamo Casaf 1. 21 (Modena: 2003).

(99) Napoles. Biblioteca Nazionale di Napoli, cfr. Franco Brunello, De arte illuminandi e altri trattati sulla tecnica de la miniatura medievale (Vicenza: Neri Pozza editore, 1992), 33-143.

(100) Cfr. Ausias March, Obra completa. Edicio de Robert Archer (Barcelona, Editorial Barcanova, 1997), poema numero XXVIII, pp.: 136-137.

(101) Cfr. a guisa de ejemplo los escatcolos mencionados en Francisco M. Gimeno Blay, Escribir, reinar. La experiencia grafico.textual de Pedro IV el ceremonioso (1336-1387) (Madrid: Abada editores, 2006), 56-57.

(102) Cfr. Roma Gubern (ed.), Epistolari de Pere III. A cura de ..., vol. I (Barcelona: Editorial Barcino, 1955), carta XII, pp.: 104-105.

(103) Citadas en Armando Petrucci, Scriverelettere. Unastoriaplurimillenaria (Roma-Bari, editori Laterza, 2008), 75.

(104) Cfr. Jean Mallon, Paleographie romaine (Madrid, CSIC, 1952).

(105) Cfr. Armando Petrucci, La scrittura. Ideologia e rappresentazione (Torino: Giulio Einaudi editore, 1986), XX.

(106) Cfr. Walter Koch, Inschriftenpalaographie, citado, y Armando Petrucci, La scrittura. Ideologia e rappresentazione, citado.

(107) Utilizo el concepto de canonizacion de las escrituras creado por Giorgio Cencetti para quien: "Il risultato e definitivo quando, tenuto conto delle esigenze donde il processo e nato, si e raggiunto un soddisfacente equilibrio fra esse e allora la scrittura che si e formata diviene di uso generale per il genere di scrittura a cui e dedicata. Le forme a cui si e pervenuti restano stabili e le regole scrittorie elaborate si fissano in canoni obbligatoriamente seguiti: si hanno cosi scritture che diremo canonizzate per distinguerle da quelle usuali nei vari luoghi e nei vari tempi, mutevoli e sempre in via di svolgimento ", cfr. Giorgio Cencetti, Lineamenti di storia della scrittura latina (Bologna: Casa editrice prof. Riccardo Patron, 1954), 55-56.

(108) La definicion de ambas categorias se encontrara en Armando Petrucci, Breve storia dellla scrittura latina. Nuova edizione riveduta e aggiornata (Roma: Bagatto libri, 1992), 23.

(109) La asociacion entre la escritura mal hecha y las patas de las gallinas encuentra un eco lejano en Plauto, concretamente en el Pseudolus, donde leemos: "An, opsecro, hercle habent gallinae manus? Nam has quidem gallina scripsit" (27-30), cfr. Plaute, Pseudolus, Rudens, Stichus, texte etabli et traduit par Alfred Ernout (Paris: Les Belles Lettres, 1962); Plaute, Pseudolus, text revisat i traduccio de Marcal Olivar. (Barcelona: Fundacio Bernat Metge, 1954); sobre el pasaje de Plauto vease el estudio de Giulia Ammannati, "Considerazioni filologico-paleografiche in margine a un passo plautino (Pseud. 22-30)", Materiali e discussioni per lanalisi dei testi classici, 47 (2001): 153-163.

(110) Cfr. Juan Luis Vives, Dialogos de Juan Luis Vives, traducidos en lengua castellana por el Dr. Christoval Coret y Peris, ... tercera edicion, corregido el texto y mejorada la traduccion por el mismo traductor anadidas tambien algunas notas para mejor inteligencia de ambas (En Valencia: por Benito Monfort, junto al Hospital de los Estudiantes, ano MDCCLIX), 128-129 (Traduccion castellana de Coret: "Como todo lo demas: pero el vulgo de nuestra nobleza no guarda esse precepto, que piensa que es loable, y decente no saber escrivir: diras que es escarvadura de gallinas, y sino te dicen primero de que mano es, nunca lo adivinaras").

(111) Cfr. Armando Petrucci, "Leer en la Edad Media", Irargi, Revista de Archivistica 1 (1989): 293-315; traducido tambien en Armando Petrucci, Alfabetismo, escritura, sociedad, (Barcelona: Editorial Gedisa, 1999), 183-196, y Guglielmo Cavallo--Roger CHARTIER (dirs.), Historia de la lectura en el mundo occidental (Madrid: Santillana S. A., Taurus, 1998), 135-230.

(112) Cfr. Perlesvaus o el alto libro del Graal, edicion a cargo de Victoria Cirlot (Madrid: Editorial Siruela, 1986), 267.

(113) El texto concretamente dice asi: "... habemus enim triplex memoriale dominice passionis: unum in scripto, scilicet passio Christi imaginibus figurata, et hoc habet fieri quantum ad visum; ipsa enim crucifixi imago et alie imagines in ecclesia fiunt propter rememorationem, excitandam devotionem et instructionem, quia sunt quasi libri laicorum ...", cfr. Jacobo de Voragine, Legenda aurea sanctorum, Venetiis, Antonius de Strata et Marcus Catanellus, 1 de julio 1480, f. 158v cuyo texto he consultado en el ejemplar incunable de la Biblioteca General e Historica de la Universitat de Valencia, Inc. 214, cfr. Abelardo Palanca Pons y Maria del Pilar Gomez Gomez, Catalogo de los incunables de la Biblioteca Universitaria de Valencia (Valencia: Universidad de Valencia, 1981), n.o 186, 91. La version catalana del mismo texto se puede consultar en Jaume de Voragine, Llegenda auria, a cura de Nolasc Rebull, (Olot, MCMLXXVI), ("Lo primer es lo crucifix; lo qual tanim sobra l'altar en memoria de la sua santa passio; e asso es quasi com a libra dels homens llechs", p. 920).

(114) Cfr. Sant Vicent Ferrer, Sermons, A cura de Josep Sanchis Sivera, citado, vol. II, sermon XXVIII, p. 29.

(115) Cfr. Herbert Grundmann, "Litteratus--illiteratus. Der Wandel einer Bildungsnorm vom Altertum zum Mittelalter", Archivfur Kulturgeschichte 40 (1958): 1-65.

(116) Cfr. Guglielmo Cavallo--Roger Chartier (dirs.), Historia de la lectura en el mundo occidental, citado.

(117) A modo de ejemplo podra servir el Breviario cartujano, procedente de la cartuja de Valdecristo (Altura, Castellon) conservado en Castellon, Archivo Municipal. Sobre el canto antifonico vid.: Mario Riguetti, Manuale di storia liturgica. Volume II: L'anno liturgico nella storia, nella Messa, nell'Ufficio, edizione anastatica (Milano: Editrice Ancora, 1969), 719, [("b) La salmodia antifonica. 451.--L'A n t i f o n a (da voce contro voce), e costituita sostanzialmente dall'alternanza del canto di due cori, a voci pari, o dispari se il coro e misto, che si rispondono a vicenda nell'esecuzione melodica del salmo, ma si riuniscono in consonanza d'ottava nel canto dell'Antifona. Essa diferisce dalla salmodia responsoriale, perche, mentre la caractteristica di questa consiste nell'assolo salmodico di un cantore cui risponde il popolo, nel canto antifonico sono invece due gruppi corali che si rispondono reciprocamente o con i versetti del salmo, o col testo di una antifona"] y Juan Carlos Asensio, El canto gregoriano. Historia, liturgia, formas (Madrid, Alianza Editorial, 2003), 193, ["Todo esto tiene que ver con la situacion fisica de los monjes en el coro de la Iglesia monastica: divididos en dos mitades, cada una de ellas alternaria un versiculo del salmo. La precision de san Benito parece indicar que si la comunidad es numerosa, cada una de las partes cantaria un versiculo"]. En la Regla de san Benito se lee: Si maior congregatio fuerit, cum antiphonis. Si vero minor in directum (XVII, 6), cfr. La Regla de san Benito, Introduccion y comentario por Garcia M. Colombas, traduccion y notas por Inaki Aranguren, 3.a ed. (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2000), 110.

(118) Cfr. Iacobi primi instrumenta in archivo sedis valentinae asservata, edicio, introduccio i notes a cura de Jose V. Bosca Codina, Ma Jose Carbonell Boria, Ma Milagros Carcel Orti, Josepa Cortes Escriva, Francisco M. Gimeno Blay, Ma Luz Mandingorra Llavata i Vicent Pons Alos, amb la collaboracio de Barbara Barbera Matias, estudi preliminar de Francisco M. Gimeno Blay (Valencia: Universitat de Valencia, en prensa), documento no 2, Valencia, Archivo de la Catedral. Codexs 399, ff. 37r-v (olim Pergamins 2354); Codexs 162, ff. LVI/61r-v; Codexs 307, ff. 37v-38r.

(119) Valencia, Archivo de la Catedral. Pergamins 4602, cfr. Iacobi primi instrumenta in archivo sedis valentinae asservata, citado, doc 8; Valencia, Archivo de la Catedral. Pergamins 1824, cfr. Iacobi primi instrumenta in archivo sedis valentinae asservata, citado, doc 16; Valencia, Archivo de la Catedral. Lligalls 26-8, doc. 17; Valencia, Archivo de la Catedral. Lligalls 26-9, cfr. Iacobi primi instrumenta in archivo sedis valentinae asservata, citado, doc 18; Valencia, Archivo de la Catedral. Pergamins 1307, cfr. Iacobi primi instrumenta in archivo sedis valentinae asservata, citado, doc 20; Valencia, Archivo de la Catedral. Pergamins 1804, cfr. Iacobi primi instrumenta in archivo sedis valentinae asservata, citado, doc 21; Valencia, Archivo de la Catedral. Pergamins 1803, cfr. Iacobi primi instrumenta in archivo sedis valentinae asservata, citado, doc 22; Valencia, Archivo de la Catedral. Pergamins 1805, cfr. Iacobi primi instrumenta in archivo sedis valentinae asservata, citado, doc 23; Valencia, Archivo de la Catedral. Lligalls 26-10, cfr. Iacobi primi instrumenta in archivo sedis valentinae asservata, citado, doc 25; Valencia, Archivo de la Catedral. Pergamins 1089, cfr. Iacobi primi instrumenta in archivo sedis valentinae asservata, citado, doc. 29.

(120) Cfr. Iacobi primi instrumenta in archivo sedis valentinae asservata, citado, documento no 15, Valencia, Archivo de la Catedral. Codexs 399, f. 23r-23v (olim Pergamins 2326); Codexs 162, ff. XXXII/37v-XXXIII/38r; Codexs 307, ff. 25v-26r).

(121) Valencia, Archivo de la Catedral. Lligalls 35-3, cfr. Iacobi primi instrumenta in archivo sedis valentinae asservata, citado, documento no 24.

(122) Cfr. Michael T. Clanchy, From memory to written record. England 1066-1307, 2.a ed. (Oxford, Blackwell Publishers, 1993), especialmente el capitulo 8 ("Hearing and Seeing").

(123) Cfr. Albert d'Haenens, "Ecrire, utiliser et conserver des textes pendant 1500 ans: La relation occidentale a l'ecriture", Scrittura e civilta 7 (1983) : 225-260, la cita en p. 227.

(124) Cfr. a modo de reflexion general el estudio de Armando Petrucci "Fra conservazione ed oblio: segni, tipi e modi della memoria scritta", Bullettino dell Istituto Storico Italiano per il Medio Evo 106, 1 (Roma, 2004): 75-92, traducido al espanol en Armando Petrucci Libros, escrituras y bibliotecas, edicion al cuidado de Francisco M. Gimeno Blay (Salamanca: Universidad, 2011), 455-471.

(125) Cfr. Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, edicion del Instituto Cervantes, dirigida por F. Rico, con la colaboracion de J. Forradellas, estudio preliminar de F. Lazaro Carreter (Barcelona: Ed. Instituto Cervantes--Critica, 1998), I, 32 (Capitulo XXXII: "Que trata de lo que sucedio en la venta a toda la cuadrilla de don Quijote").

(126) Cfr. a modo de ejemplo los interesantisimos estudios de Rafael Conde y Delgado de Molina sobre el Archivo de la Corona de Aragon (R. Conde y Delgado de Molina, Les primeres ordinacions de lArxiu Reial de Barcelona, 1384/Las primeras ordenanzas del Archivo Real de Barcelona, 1384 (Madrid: Ministerio de Cultura, 1993); y el de Jose Luis Rodriguez de Diego sobre el Archivo General de Simancas (Instruccion para el gobierno del Archivo de Simancas (Ano 1588) estudio por Jose Luis Rodriguez de Diego (Madrid: Ministerio de Cultura, Direccion General de Bellas Artes y Archivos, 1989).

(127) La bibliografia, en este contexto, resulta numerosisima; por ello me limitare a citar los estudios de Virgilio Pinto Crespo, Inquisicion y control ideologico en la Espana del siglo XVI (Madrid: Taurus, 1983), y de Jose Pardo Tomas, Ciencia y censura. La inquisicion espanola y los libros cientificos en los siglos XVI y XVII (Madrid: CSIC, 1991), sobre la censura; y de Leo Lowenthal, I roghi dei libri (Genova: Il Melangolo, 1991) y Francisco M. Gimeno Blay, Quemar libros ... !que extrano placer! (Valencia: Centro de Semiotica y Teoria del Espectaculo, Universitat de Valencia & Asociacion Vasca de Semiotica, 1995) (<Eutopias>, 2.a serie. Documentos de trabajo, n.o 104) [reproducido en Francisco M. Gimeno Blay, Scripta manent.

De las ciencias auxiliares a la historia de la cultura escrita (Granada: Universidad de Granada, 2008), 259-288] sobre la quema de libros.

(128) Cfr. nota numero 11.

(129) Cfr. Michel de Certeau: La invencion de lo cotidiano. 1. Artes de hacer, nueva edicion, establecida y presentada por Luce Giard, traduccion de Alejandro Pescador (Mexico, D. F.: Universidad Iberonamericana--Instituto Tecnologico y de Estudios Superiores de Occidente--Centro Frances de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 1996), 187.
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Author:Gimeno Blay, Francisco Miguel
Publication:Historia y espacio
Date:Aug 1, 2017
Words:22252
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