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Sangre colonial: la Guerra de Corea y los soldados puertorriquenos.

The Borinqueneers. Documental escrito, producido y dirigido por Noemi Figueroa Soulet, narrado por Hector Elizondo (ingles), David Ortiz Anglero (espanol). Ingles/espanol con subtitulos. El Pozo Productions, 2007. DVD. 78 minutos.

Asi como los testimonios de los soldados afroamericanos y de los soldados de ascendencia mexicana que participaron en las guerras norteamericanas del siglo 20 remiten al anhelo respectivo de superar la divisoria racial-esclavista y el discrimen a las "espaldas mojadas", las memorias de guerra de los soldados puertorriquenos manifiestan un abigarramiento simbolico mas complejo. El documental The Borinqueneers, recientemente exhibido por Public Broadcasting System (PBS), confirma que, en la experiencia militar de los puertorriquenos, ciudadanos de Estados Unidos desde 1917, en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, cohabitan en relacion inestable dos patriotismos, resistencias y fidelidades, idiosincrasias y mentalidades locales con imaginarios de democracia y el "American Way of Life". En la pieza producida, escrita y dirigida por Noemi Figueroa Soulet, una hija de la diaspora puertorriquena a las ciudades del este de Estados Unidos en la segunda posguerra, se narran los avatares del Regimiento 65 de Infanteria, una unidad compuesta casi en su totalidad de puertorriquenos y con una oficialidad mixta de norteamericanos y puertorriquenos, durante el conflicto de Corea (1950-1953).

Hace mas de una decada, Figueroa Soulet emprendio una cruzada para armar lo que es tambien un alegato a favor de decenas de soldados del 65 convictos por cortes marciales a condenas desproporcionadas y deshonra por negarse a pelear con el enemigo y desobedecer las ordenes de sus superiores. El resultado ha sido un relato sobrio, informativo, melodramatico en ocasiones (porque es tambien una cronica de emociones), y fidedigno de unos sucesos precipitados ya cuando la guerra de Corea se acercaba a su fin y las conversaciones de paz llevaban mas de un ano de iniciadas. En todos estos anos hasta el estreno de The Borinqueneers en 2007, Figueroa Soulet, con admirable tenacidad, recaudo fondos, escudrino archivos, entrevisto a sobrevivientes, se reunio con expertos y aprendio a hacer cine. Se trata, en ultima instancia, de una obra de amor y de una procuraduria por la justicia que aun no llega a los veteranos y sus familiares.

El Regimiento 65 de Infanteria fue una de las primeras unidades en activarse al iniciarse las hostilidades en Corea en junio de 1950. Meses antes habia ganado en unos ejercicios anfibios celebrados en Vieques frente a la Tercera Division, la unidad mas condecorada del ejercito norteamericano durante la Segunda Guerra Mundial, lo que le valio la atencion de los altos mandos preocupados por la pobre preparacion militar en plena Guerra Fria.

Confundido entre llorosos familiares "que venian a decirle adios a los muchachos" (como dice la cancion del compositor puertorriqueno Pedro Flores), oculto en los escapularios religiosos prendidos por fervorosas madres en las camisetas militares de sus hijos, Luis Munoz Marin, el primer gobernador electo por los puertorriquenos, despidio a los soldados del 65 de Infanteria cuando embarcaron rumbo a Corea en agosto de 1950. En momentos en que la isla se aprestaba a redactar una constitucion y asumir el nuevo ordenamiento politico de Estado Libre Asociado, el soldado simbolizaba el transito de la colonia de plantacion que era Puerto Rico desde 1898 a un pacto autonomico "entre iguales".

De septiembre de 1950 a mayo de 1951, el regimiento puertorriqueno se convirtio en la unidad mas efectiva en un conflicto que seria la primera guerra "no ganada" por Estados Unidos en el siglo. Apodados "la brigada de incendios", los boricuas eran llamados para resolver las situaciones mas intrincadas. El 24 de diciembre de 1950, fueron los ultimos en abandonar el puerto de Hungham tras haberle salvado el pellejo a la Primera Division de la Infanteria de Marina (Marines), en plena huida de la contraofensiva china.

A lo largo de este periodo, los Borinqueneers (adaptacion de Borinquen, nombre indigena de la isla) fueron los primeros en cruzar el rio Han; protagonizaron una de las mas feroces operaciones en el Triangulo de Hierro y practicamente recorrieron toda Corea en la erratica campana del General MacArthur. Luchando contra un frio que descendia en ocasiones a -40 grados, contra el terreno de tundra y la intervencion formidable de miles de voluntarios chinos, la unidad se sostuvo en cohesion gracias a resortes culturales de identidad y el liderato de sargentos probados en la Segunda Guerra Mundial.

El documental registra en las narraciones de los veteranos puertorriquenos y de sus oficiales, muchos de ellos norteamericanos, como el 65 estuvo mas dias bajo fuego, cubrio mas territorio, capturo mas combatientes enemigos y experimento menos deserciones que la mayor parte de las unidades participantes. Pero tambien como se le escatimo reconocimiento hasta el punto en que ninguno de sus integrantes obtuvo la Medalla de Honor, la mas alta distincion militar, a pesar de actos probados de heroismo y efectividad en el campo de batalla.

De mayo a diciembre de 1951, el pais enterro a sus martires de guerra y espero conmovido y lleno de orgullo a sus heroes. Se declararon dias de fiesta y miles de personas acudieron al puerto a recibirlos. Al son de guarachas y boleros (el conflicto genero en Puerto Rico una gran produccion musical que rezuma nostalgia, valentia y relatos de amores ausentes) los soldados bailaron con Dona Ines, la esposa del gobernador y Dona Felisa, la alcaldesa de San Juan, que representaban a las miles de mujeres que habian esperado; a las madres que habian hecho promesas sin dejar de rezar el rosario; a las novias en espera cosiendo el ajuar y a las esposas que habian criado hijos sin padre. Ceremonias de condecoracion, la dedicatoria de nuevas avenidas, las suscripciones populares para regalarles casas o extremidades artificiales a aquellos que como el legendario Cabo Gomez habian regresado lisiados reforzaron la heroicidad y simbolismo de los soldados.

El inicio de las conversaciones de paz durante el verano de 1951 presagiaba el final del conflicto. Tanto desde el punto de vista estrictamente militar como desde el simbolico, el regimiento parecia haber descargado su funcion admirablemente. Para el Estado, el capital metaforico detonado por la participacion puertorriquena en la guerra no solo era enaltecedor sino oportuno. Tras la Revuelta Nacionalista de 1950 y los intentos de asesinato del gobernador Munoz Marin y del Presidente Harry S. Truman por parte de militantes del nacionalismo, los soldados del 65 constituian una respuesta contra la "sangre esteril" de la revolucion.

Pero en el guion simbolico, la guerra de Corea no termino cuando debio terminar. Las conversaciones de paz se empantanaron como los caminos coreanos y el conflicto erosiono hasta tornarse en una irracional lucha por pulgadas mas o menos de terreno; por colinas peladas que de dia pertenecian a los norteamericanos y de noche a los coreanos y chinos. Como condensa uno de los veteranos entrevistados: "War is confusion. It is not even organized confusion".

Tras el relevo de William Harris, el comandante que lo habia traido desde Puerto Rico y la salida de los sargentos que habian velado por sus soldados, los lazos socio-culturales que alimentaron la cohesion del regimiento se debilitaron inexorablemente. Las redes populares de solidaridad que cobijaban a aquellos soldados que habian ido "...a pelear a otras tierras ...", quedaron neutralizadas por la creciente irracionalidad del conflicto.

El nuevo comandante del regimiento, el puertorriqueno Juan Cesar Cordero Davila intento enderezar el curso recurriendo abiertamente a la motivacion patriotica. Exhorto una y otra vez al regimiento a no desfallecer y a duplicar en el campo de guerra el heroismo civico de un pais que habia proclamado el Estado Libre Asociado en julio de 1952. Pronto llegarian a Corea las primeras banderas puertorriquenas que se plantarian en las cimas conquistadas. No obstante, para el otono de 1952, las bajas boricuas comienzan a mostrar proporciones alarmantes. A fines de septiembre ocurrio el desastre de la colina Kelly. Los partes de guerra en los periodicos de Puerto Rico hablan de los cadaveres boricuas que cubrian la colina. Cordero Davila fue relevado del mando y en su lugar se nombro a un comandante norteamericano una de cuyas primeras ordenes tuvo el efecto de una castracion: mando a afeitarle el bigote a todos los soldados de la unidad.

Semanas despues de Kelly, unos graves incidentes de insubordinacion involucraron a casi 300 soldados del regimiento. Alrededor de cien fueron convictos y condenados en juicios relampagos a penas que fluctuaban entre los dos y los dieciseis anos. Un clima generalizado de racismo y tratamiento desigual se advierte en los procedimientos tanto en los alegatos de la parte acusadora como en las debiles e indiferentes defensas provistas por abogados militares de oficio.

En uno de los juicios, uno de los abogados planteo que no se debia juzgar a un pueblo o a una nacion con los criterios que se aplicaban a los norteamericanos y que su defendido tenia una edad emocional de doce anos. Gilberto Villahermosa, un experto en historia militar, revela en el documental que un mes despues de los eventos en Jackson Heights unidades del Regimiento 15 de Infanteria se comportaron de manera similar ante ordenes claramente suicidas pero que ningun soldado de esa unidad blanca fue procesado.

Los incidentes de Jackson Heights no se conocerian en Puerto Rico hasta los primeros dias del Ano Nuevo cuando las cartas dolorosas y estupefactas de los detenidos comenzaran a llegar a sus familias. Una operacion militar de escasa importancia que no figura hoy sino como referencia casual en los libros sobre la guerra coreana se convirtio entonces en el episodio que iluminaria todas las complejas y antagonicas significaciones del 65, que fue desbandado como unidad regular en 1953.

Con testimonios conmovedores, entre ellos el del Coronel Carlos Ramirez Betances, relevado por De Grave como "chivo expiatorio" por el desastre en la colina, The Borinqueneers confirma que la infantilizacion del sujeto colonial y el discrimen etnico plagaron la atropellada secuencia de las cortes marciales y el destino final del 65 de Infanteria.

Con The Borinqueneers, Figueroa Soulet provee nuevas apreciaciones en torno a lo que el historiador Clay Blair (1987) llamo "la guerra olvidada" y en la que participaron cerca de 45,000 puertorriquenos. Al calor de la documentacion depositada en archivos puertorriquenos y norteamericanos, de la abundante cronica periodistica que reseno la saga de guerra de los boricuas en suelo coreano y de sus familiares en Puerto Rico y sobre todo, de los impresionantes testimonios de sus veteranos, es posible hoy iluminar la espesura simbolica de la sangre colonial y descubrir enlaces insospechados con la hora actual puertorriquena.

Los momentos mas importantes de inflexion en la historia de Puerto Rico a lo largo del siglo 20 estuvieron vinculados de manera entranable a las guerras. En esto no nos distanciamos del pulso del mundo en la centuria que recien concluyo. Como ha senalado Eric Hobsbawm, en su admirable sintesis titulada The Age of Extremes (1995), el siglo 20 fue un tiempo definido por la guerra. Los testimonios de soldados incluidos en The Borinqueneers no solo portan claves de significacion para entender los procesos profundos de modernizacion y la complicada de relacion con Estados Unidos que describen ese siglo para Puerto Rico sino sirven para comprender esta nueva centuria, que se ha iniciado otra vez, para desgracia de todos, con el sonido ominoso de los tambores de guerra.

Referencias

Blair, Clay.1987.The Forgotten War. America in Korea: 1950-1953. New York: Times Books.

Harris, William W. 1980. Puerto Rico's Fighting 65th U.S. Infantry. From San Juan to Chorwan. California: Presidio Press.

Hobsbawm, Eric. 1995. The Age of Extremes. A History of the World, 1914-1991. Nueva York: Pantheon Books.

Silvia Alvarez Curbelo

University of Puerto Rico

Rio Piedras Campus

salvarezcurbelo@gmail.com
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Title Annotation:WATCHING THE CARIBBEAN: INTERDISCIPLINARY PERSPECTIVES ON CARIBBEAN CINEMA, PART I
Author:Curbelo, Silvia Alvarez
Publication:Caribbean Studies
Date:Jan 1, 2008
Words:1935
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