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Salud para la paz y paz para la salud.

La salud y la paz son realidades interrelacionadas e interdependientes en la vida de las personas y de la sociedad. Ambas tienen diversos significados, implicaciones y ordenes de determinacion en los campos individual y colectivo, y ambas son tareas siempre en construccion.

En la actual coyuntura colombiana cobra especial interes tratar de profundizar en la reflexion sobre ellas e identificar lineas de accion para contribuir a la construccion de una sociedad saludable y en paz. Las siguientes anotaciones pretenden avanzar en esa direccion, a partir de tres preguntas centrales: ?Que tiene que ver la salud con la paz? ?Cual es el estado actual de las relaciones salud y paz en Colombia? ?Como contribuir a la construccion de una sociedad saludable y en paz en Colombia?

Las relaciones salud y paz

Son muy afines la salud y la paz. La primera tiene que ver con el bien-estar y bien-vivir de las personas, tanto en su individualidad como en sus relaciones con los demas y con la naturaleza. La paz, por su parte, ha sido considerada como la convivencia tranquila de las personas en sociedades que garanticen los derechos, la justicia y la libertad. Por eso me he arriesgado a afirmar repetidamente que la salud es a las personas lo que la paz a la sociedad (1,2). Son procesos positivos, de realizacion efectiva de las energias humanas, de garantia real de derechos y de convivencia civilizada y no violenta. La paz no excluye los conflictos, inherentes a la diversidad de intreses y a las tensiones de poder, pero en una sociedad en paz se enfrentan y resuelven por la via de los acuerdos, no de la fuerza. Por eso no parece correcto hablar de "posconflicto" en el caso colombiano. No hay personas ni sociedades sin conflictos. Hay unas mas conflictivas que otras, pero la diferencia radica en la manera de resolverlos.

A mas de las afinidades de contenido, la salud y la paz son reconocidas como derechos. La primera ha ido logrando una solida fundamentacion en el derecho internacional. Posiblemente, su mejor planteamiento se hizo al comenzar este milenio en la Observacion General No. 14 del Comite de Derechos Economicos, Sociales y Culturales. Afirmo el Comite: "La salud es un derecho humano fundamental e indispensable para el ejercicio de los demas derechos", y reconoce el derecho a la salud como "el derecho al disfrute del mas alto nivel posible de salud" (3). La jurisprudencia colombiana (4), y en particular la Corte Constitucional, ha hecho aportes importantes a la concepcion de la salud como derecho, especialmente mediante las sentencias T-760 del 2008 y C-313 del 2014 (5,6).

Pero, ?le aporta algo a la salud de la gente y a los sistemas y modelos de salud el hecho de que la salud sea considerada un derecho humano fundamental? Claro que si, y en varios sentidos. De un lado, permite romper con los enfoques caritativos, paternalistas y de beneficencia que alimentaron durante siglos la comprension de la salud y la prestacion de servicios asistenciales. Desde una perspectiva de derechos, la salud deja de ser una dadiva del rico al pobre, una concesion generosa o interesada del gobernante, o una obra benefica de "la gente de bien". De otro lado, con la concepcion de derecho, la salud se ubica en el plano superior de la dignidad humana y se convierte en algo que nos compete, por el hecho elemental de ser seres humanos, y que se nos debe garantizar por el hecho de hacer parte de una sociedad determinada. Ademas, el reconocimiento de la salud como derecho rompe la medicalizacion de la salud y su reduccion al manejo de las enfermedades, para abrirse a las dimensiones del bien-estar y el bien-vivir del ser humano en sociedad y en su ambiente. No es pues una cuestion de poca monta o una moda. Es un avance humanizante de amplio espectro y profundas implicaciones conceptuales, juridicas, eticas, politicas y practicas. Ahora bien, sin garante, el derecho a la salud--como cualquier otro derecho--carece de concrecion, eficacia y exigibilidad. De ahi la importancia de insistir en que su garante es el Estado, lo cual no solo le significa a este una serie de obligaciones, sino que tambien se convierte en una solida razon de su legitimidad o ilegitimidad.

La paz, por su parte, se viene pensando como derecho solo desde finales del siglo pasado. No fue sino en 1984 que se logro que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptara la Declaracion sobre el derecho de los pueblos a la paz, considerandose entonces como uno de los derechos emergentes, o de tercera generacion (7). Notese bien: de los pueblos, no de las personas. Esta es una diferencia fundamental con el derecho a la salud, que es basicamente un predicado de las personas. El garante de ambos derechos es el mismo: el Estado. Pero, ?que significa el derecho a la paz? Significa que la sociedad, y concretamente los Estados, deben garantizar la tramitacion y resolucion no violenta de los conflictos generados justamente por la vida en sociedad, y procurar la negociacion, los consensos y la reconciliacion. Ademas, la realizacion de varios derechos humanos, entre ellos la salud, presupone que sea efectivo el derecho a la paz. Por eso, se ha considerado a la paz como un "derecho sintesis". Y por eso en los principios fundacionales de la promocion de la salud se senalo a la paz como uno de los prerrequisitos para la salud. A diferencia de la salud, que todavia no ha logrado en Colombia el rango constitucional de derecho fundamental, la paz si fue definida en el articulo 22 de la Constitucion vigente como "un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento".

Salud y paz en Colombia hoy

Un regimen y una practica politica excluyentes, y un sistema economico contrario a la equidad, han impedido en Colombia la configuracion y la vivencia de una sociedad en paz. La historia del pais, desde la Conquista, pasando por la Colonia y llegando a la etapa republicana, ha sido una historia de guerras y violencia. La del siglo pasado, por ejemplo, comenzo en plena Guerra de los Mil Dias, a mitad padecio la Violencia, y su ultimo cuarto transcurrio en el violento enfrentamiento entre guerrillas, fuerzas armadas, paramilitares, narcotraficantes y grupos criminales. Puede decirse que, a nivel interno, varias generaciones de colombianos/as no conocemos un pais en paz. Eso explica que la acepcion dominante de la paz todavia sea la de no guerra. Y en salud seguimos lejos de un sistema que haga mas amable la vida y menos dolorosa la enfermedad. Por el contrario, sigue vigente un modelo excluyente, mercantilizado, deshumanizado e inequitativo, contrario por tanto a la realizacion del derecho y al disfrute tranquilo, que es la paz. No tienen vigencia entonces los derechos a la vida y a la paz, ni tenemos una vivencia nacional de lo mucho que significa y aporta la sinergia salud-paz.

No es necesario repetir una vez mas las cifras escandalosas de muerte, desapariciones, secuestros, torturas, violaciones sexuales, mutilaciones, desplazamientos forzados, reclutamiento de ninos y dano gravisimo a la salud mental (8). De hecho, la guerra implica la negacion y violacion de casi todos los derechos, el consiguiente deterioro de la calidad de vida y el incremento del malestar. Ni se requiere tampoco volver a describir los miles de casos de tutelas para reclamar lo esencial en atencion de enfermedades, ni los tragicos "paseos de la muerte", ni las frecuentes violaciones a la mision medica y al derecho internacional humanitario, ni las billonarias desviaciones de los dineros de la salud de todos los colombianos para el enriquecimiento de unos pocos, ni la imposibilidad de tantos campesinos para acudir a su puesto de salud o satisfacer las necesidades basicas de agua limpia, comida suficiente, vivienda digna y tierra para cultivar. Todo ello, y mucho mas, desdice de la salud y la paz en Colombia, evidencia la enorme distancia entre el ordenamiento legal y el acontecer real, y refuerza la urgencia de romper el circulo vicioso de la guerra y las violencias y emprender, por fin, la construccion de una sociedad saludable y en paz.

La salud, el sistema de salud y el sector salud en la construccion de la paz en Colombia

Sin duda, una concepcion y unas practicas renovadas sobre la salud pueden contribuir a mejorar la vida y la convivencia en el pais. La perspectiva de la salud como derecho, la superacion del espacio de las enfermedades y la apertura al bien-vivir, la revalorizacion de la vida ante la banalizacion de la muerte, el reconocimiento efectivo de los diferentes ordenes de determinacion del bienestar humano, y la recuperacion de las dimensiones ambientales y del necesario equilibrio de la vida humana en el conjunto de la vida en el planeta, constituyen germenes de otra mirada y nuevos frentes de accion en salud. En la fundamentacion de estos enfoques y en la implementacion de estas tareas deben cumplir un papel esencial los centros de formacion y educacion, desde las guarderias infantiles hasta las universidades. Igualmente importante es el papel que deben desempenar al respecto los academicos de la salud y los centros de pensamiento e investigacion en salud publica, salud colectiva y medicina social. Por su parte, los medios de comunicacion y las redes sociales tienen aqui un extenso campo de posibilidades.

Ahora bien, el sistema de salud--es decir, la manera como la sociedad a traves del Estado garantiza el derecho a la salud y organiza, presta y financia los diferentes servicios de salud que requerimos todos--es una pieza clave en la construccion de una sociedad tranquila y equitativa, es decir, en paz. El que hoy tiene Colombia, ya ha demostrado--en concepto de muchos, entre los que me incluyo--su incapacidad tanto para atender adecuada y oportunamente las necesidades en salud y en atencion de las enfermedades, como para generar equidad en salud, legitimidad al Estado y tranquilidad a los ciudadanos. Ademas, el sistema de salud para una sociedad en transicion hacia la paz tiene nuevos requerimientos, debe responder a multiples demandas acumuladas y anticiparse a nuevos escenarios. Un cambio de fondo en el actual sistema de seguridad social en salud parece una precondicion necesaria para la meta deseable de un nuevo pais. No se hace vino nuevo en odres viejos, dice el texto evangelico. Ya hay en debate diferentes propuestas y la coyuntura de las negociaciones con las guerrillas y el eventual pos-acuerdo pueden ser escenarios favorables para retomar la discusion y llegar a acuerdos constructivos en la direccion correcta de un sistema de salud universal, incluyente, de calidad, regido y orientado por el Estado y con amplia participacion de la ciudadania.

Finalmente, el sector salud--integrado por todas las personas e instituciones dedicadas a formar personal, atender los requerimientos asistenciales de la poblacion, administrar recursos y pensar-resolver los problemas de salud de las personas y la sociedad--puede cumplir tambien un papel importante en la superacion del conflicto armado, la comprension de su naturaleza y sus dinamicas, el manejo de sus multiples secuelas, la formulacion y el funcionamiento de un nuevo sistema de salud y la fundamentacion de valores afines a la paz. Es preciso reconocer que, por la forma como se han desarrollado hasta ahora las negociaciones de paz, y por el aislamiento historico del sector salud, este ha tenido un bajo perfil y ha estado casi ausente del proceso. En la medida en que evolucione favorablemente, se amplie el espectro de actores en las negociaciones y el sector salud reivindique su participacion, empezara a desempenar el papel que le corresponde.

Logicamente, la tarea mas inmediata y especifica del sector salud es dar una adecuada atencion fisica y psico-emocional a las victimas directas e indirectas de la guerra interna y de las distintas formas de violencia. Esto requiere la recuperacion de su capacidad de llegar a todos los rincones del pais, con servicios preventivo-asistenciales, de reconocer e inventariar los distintos tipos de lesiones, secuelas y consecuencias que la guerra interna ha ido dejando en el cuerpo, la mente y las emociones de las victimas, y de contribuir a darle a ellas una respuesta adecuada y oportuna. El sector salud debe ayudar a cicatrizar las heridas y a recuperar tanto a las personas como el tejido social.

La asistencial, aun siendo muy importante, no es su unica tarea. El sector salud debe ser una especie de fermento y motor para la discusion y la busqueda de respuestas innovadoras a las necesidades de salud de la poblacion y a la garantia del respectivo derecho. Hay que tener en cuenta tanto el permanente desarrollo cientifico-tecnologico como el ordenamiento juridico-legal de la salud, las politicas intersectoriales que hagan posible la alimentacion y la educacion adecuadas, la vivienda y el trabajo dignos y el modelo de prestacion de servicios, prevencion de las enfermedades y promocion de la vida tranquila. Es obvio que estas tareas trascienden al sector salud. Lo trascienden, pero no lo excluyen. Al contrario: lo exigen, en ocasiones en papel protagonico, y en otras como coequipero de la educacion para la paz o de la investigacion de las raices del conflicto.

Es sabido que con frecuencia los arboles impiden ver la selva. Las demandas, compromisos y rutinas cotidianas nos dificultan muchas veces la mirada de conjunto y la vision en perspectiva. Sin descuidar lo cotidiano en salud, el momento nacional, y concretamente la oportunidad de cambiar el rumbo del pais y construir una sociedad en paz, esta exigiendo repensar la salud y las politicas y practicas sanitarias, trascender los imaginarios elementales o prejuiciados sobre la paz y emprender una serie de tareas y acciones por una sociedad saludable y en paz, como las enunciadas anteriormente. Necesitamos la paz para poder tener salud. Necesitamos salud para poder vivir en paz.

Referencias bibliograficas

(1.) Franco S. Dos derechos al reves: reflexiones sobre los derechos a la vida y a la paz en el mundo actual. Salud Colectiva. 2007; 3 (3): 315-23.

(2.) Franco S. Salud y paz: dos derechos por conquistar en Colombia. Nuestro Vinculo. 2014; 21 (1): 17-25.

(3.) Organizacion de las Naciones Unidas, Comite Derechos Economicos, Sociales y Culturales. Observacion General No. 14. El derecho al mas alto nivel posible de salud; 2000.

(4.) Uprimny R. El derecho a la salud en la jurisprudencia constitucional colombiana. En: Franco S, editor. La salud publica hoy: enfoques y dilemas contemporaneos en salud publica: Bogota: Universidad Nacional; 2005. pp. 315-42.

(5.) Corte Constitucional colombiana. Sentencia T-760 del 2008.

(6.) Corte Constitucional colombiana. Sentencia C-313 del 2014.

(7.) Organizacion de las Naciones Unidas. Declaracion sobre el derecho de los pueblos a la paz [internet]; 1984. Disponible en: http://www.uasb.edu.ec/padh/ revista17/documentos/declaracionpaz.htm.

(8.) Grupo de Memoria Historica. Basta ya. Colombia: memorias de guerra y dignidad. Bogota; 2013.

Saul Franco, Cirujano de la Universidad de Antioquia, magister en Medicina Social de la Universidad Autonoma Metropolitana de Mexico, Ph.D. en Salud Publica de la Escuela de Salud Publica de la Fundacion Oswaldo Cruz, de Rio de Janeiro, Brasil. Correo electronico: saulfranco@hotmail.com.
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Title Annotation:EDITORIAL
Author:Franco, Saul
Publication:Revista Gerencia y Politicas de Salud
Date:Jul 1, 2015
Words:2497
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