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SOBRE LA PREGNANCIA EN LA UTILIZACION DEL RELIEVE EN LAS CUEVAS DE BEDEILHAC (ARIEGE, FRANCIA) Y DE EL PINDAL (ASTURIAS, ESPANA).

About the prominence in the use of natural accidents in the caves of Bedeilhac (Ariege, France) and El Pindal (Asturies, Spain)

1. Introduccion

El arte parietal paleolitico plantea preguntas apasionantes sobre su significado y su funcion en el seno de las sociedades de cazadores-recolectores, si bien dichas cuestiones quedan fuera de alcance de la metodologia arqueologica. A pesar de ello, estas representaciones, pintadas o grabadas, figurativas o abstractas, escondidas o visibles, repartidas por centenares de cuevas y abrigos a traves de Europa, constituyen una herramienta formidable a disposicion de los arqueologos que deseen abordar la problematica de las relaciones sociales y culturales entre los grupos y su evolucion en el espacio y en el tiempo a lo largo del Paleolitico superior.

Combinando diferentes enfoques, tecnicos, tematicos, compositivos y estilisticos, y utilizando diferentes metodos de analisis, es posible constatar la existencia de relaciones entre grupos separados a veces por mas de mil kilometros. Estos vinculos, evidenciados por las similitudes tanto del arte parietal como del arte mueble, confirman los datos arqueologicos relativos a la difusion de aquellas materias primas mas apreciadas, entre las cuales figuran, obviamente, los indispensables materiales siliceos, asi como las conchas utilizadas para la fabricacion de ornamentos (Alvarez Fernandez, 2005).

En muchos casos, los intercambios materiales y culturales entre grupos humanos muy alejados parecen mucho mas intensos de lo que se podria estimar para distancias que se pueden recorrer en algunas horas de marcha. Esos intercambios a larga distancia suponen la existencia de relaciones duraderas entre grupos alejados, en el seno de las llamadas "redes de intercambio".

En trabajos anteriores, reunimos numerosos argumentos para demostrar la existencia de estas redes, que incluyen el suroeste de Francia y la cornisa cantabrica (Sauvet et al., 2008, 2014). Asi, hemos defendido particularmente la existencia de vinculos preferentes entre yacimientos de la region del Ariege, en los Pirineos centrales, y Asturias, en el occidente de la Region Cantabrica (Sauvet, 2014). En este trabajo, no volveremos sobre aquellos argumentos ya expuestos, pero queremos aportar uno suplementario para ilustrar la estrecha relacion que los magdalenienses mantenian con las cuevas. Hablaremos de lo que generalmente se designa con la expresion "aprovechamiento de relieves naturales", aunque realmente constituya un elemento fundamental de su interes por el medio subterraneo.

Los dos ejemplos ineditos que vamos a describir en esta nota proceden de las cuevas de Bedeilhac (Ariege, Francia) y de El Pindal (Asturias, Espana), cavidades que encierran representaciones paradigmaticas del arte magdaleniense (Fig. 1). El tema de este trabajo no sorprendera a aquellos convencidos del caracter "pirenaico" de una gran parte del arte de El Pindal.

2. Cabeza de animal en relieve natural de la cueva de Bedeilhac

La cueva de Bedeilhac tiene un yacimiento magdaleniense en su inmenso vestibulo y tambien varias areas de ocupacion situadas cerca de los principales locus de arte parietal (Robert, 1946). En la Sala Terminal, a 750 m de la entrada, los magdalenienses se instalaron sobre una suerte de terraza de techo bajo, facil de iluminar y calentar. Alrededor de esta zona, las paredes y los techos estan repletos de grabados y pinturas, con algunas figuras bien acabadas que responden a los canones magdalenienses mas clasicos, aunque, sobre todo, con grafismos inacabados, muchas veces indescifrables. Ademas, numerosos restos rojos, mas o menos difusos, particularmente en las zonas bajas, pueden ser interpretados como rastros dejados por el frotamiento de los cuerpos o de las ropas. Las excavaciones proporcionaron herramientas liticas y oseas del Magdaleniense medio pirenaico, asi como numerosos restos faunisticos que demuestran la estancia relativamente duradera de un pequeno grupo y no simples idas y venidas desde el yacimiento de entrada. En este sector se han descubierto varios centenares de plaquetas grabadas, correspondiendose un gran numero de ellas con lo que el comandante Octobon describio como "cabezas en angulo" (Octobon, 1938). Se trata de pequenas plaquetas de arenisca blanda, con un contorno natural utilizado para evocar un hocico animal. La intervencion humana es generalmente minima: un ojo, un ollar, algunos trazos para figurar la barba bastan para confirmar la intencion del autor (Sauvet, 2004). De nuevo, encontramos en estas plaquetas figuras de un arte muy acabado frente a muchas caricaturas mediocres (Fig. 2). El enorme abanico de habilidades tecnicas revela una pluralidad de autores con desigual talento para el grabado, lo que sugiere la idea de que cada miembro del grupo pudiera grabar su propia plaqueta por motivos personales. Asi, consideramos estos grabados como ofrendas o exvotos y este sector de la Sala Terminal como un lugar consagrado a una practica ritual (Sauvet, 2004).

Uno de los aspectos mas sorprendentes de estas obras parietales y muebles es el fuerte vinculo que mantienen con el soporte mineral. Algunas de las piezas mobiliares mas bellas muestran una aguda capacidad de observacion de las particularidades morfologicas del soporte. Asi, un pequeno abultamiento estalagmitico fue aprovechado para representar el cuerno de un bisonte (Fig. 3). En el arte parietal, un bisonte situado en el techo rasante de la Sala Terminal demuestra que tal perspicacia no es fruto del azar sino objeto de una busqueda sistematica (Fig. 4).

El relieve natural objeto de esta nota esta situado en el borde del techo bajo. Inedito hasta ahora, este saliente constituye lo que en el arte de las catedrales llamariamos una gargola. Su apariencia de cabeza animal no escapo al magdaleniense, quien lo tino de ocre rojo y le grabo profundamente un ojo fusiforme, descartando asi toda ambiguedad sobre su intencion de animar el resalte rocoso (Fig. 5).

Los restos rojos se reparten por toda la cara aunque son particularmente abundantes en las zonas prominentes, como la frente y el hocico, y se parecen mas a toques difusos que a trazos con una funcion definida. El grabado del ojo es particularmente vigoroso: las curvas que definen la orbita se desdoblan y son mas claras que el relieve oscuro interior, que figura el globo ocular, lo que favorece la animacion de esta cabeza. La forma natural del resalte rocoso ha deparado aqui el contorno de una gruesa cabeza de animal indeterminado, cuya identificacion es arriesgada. En efecto, no parece que el autor haya tenido la voluntad de precisar una especie concreta.

3. Cabeza de animal en relieve natural de la cueva de El Pindal

La cueva de El Pindal es un conducto lineal de cerca de 300 m, prolongado por una galeria estrecha y caotica de unos 290 m, practicamente desprovista de vestigios arqueologicos. La concentracion principal de arte parietal esta localizada en la pared derecha y se extiende entre los metros 185 y 270. El inventario de las representaciones figurativas ha aumentado de 21 (Alcalde del Rio et al., 1911) a 30 (Gonzalez-Pumariega, 2011), entre los cuales 14 son bisontes y 8 caballos, aunque las figuras mas celebres son un mamut rojo y un pez grabado. Sin perjuicio de la cronologia del conjunto, hay consenso en la edad magdaleniense de la totalidad de los grabados.

Igual que en Bedeilhac y otras muchas cuevas, se encuentran marcas rojas dispersas a lo largo de las paredes y sobre los espeleotemas de gran parte de la cavidad, lo que muestra que los hombres prehistoricos invistieron la totalidad del espacio disponible.

En la cueva, hay varias utilizaciones de relieves, pero la mayoria de ellas son discretas y afectan solo a ciertos segmentos de las figuras. Una de las mas interesantes es una cabeza de bisonte construida a partir de una arista rocosa redondeada, que es una de las ultimas figuras descubiertas (Gonzalez-Pumariega, 2005). La arista define la linea frontal, el hocico y el principio de la barba de una cabeza en perfil izquierdo. Un ligero relieve interior dibuja el contorno del maxilar (Fig. 6). El relieve esta situado entre dos concavidades, en la parte inferior de un conjunto de pinturas rojas constituido por varios grupos de puntuaciones, una serie de claviformes sobre un colgante rocoso, un bisonte rojo y grabado y una cabeza de caballo roja (Fig. 7). Sobre el solo se grabaron el ojo, ovalado, con trazos multiples, dos cuernos en perspectiva y algunos trazos lineales para figurar la barba (Fig. 6b). Los trazos grabados aranaron la patina superficial, por lo que se muestran en gris oscuro, color de la roca basal. Este bisonte, visto de tres cuartos, parece saliendo de la pared. A pesar de la discrecion de los trazos grabados, aparece como una pieza esencial de la composicion, centrada en los claviformes.

En este contexto, el reconocimiento de un segundo relieve natural adquiere todo su valor. Este se encuentra en el extremo derecho del panel principal (Fig. 8). Varios trazos rojos habian sido ya catalogados en esta zona (Gonzalez-Pumariega, 2011), entre los cuales se pueden mencionar lineas que parecen pertenecer a una figura animal mal conservada--n.o 7--y una silueta de mamut--n.o 10--, figura que ya existia en el calco de Breuil (Alcalde del Rio et al., 1911), aunque su correcta identificacion es reciente (Balbin et al., 1999).

El relieve ahora identificado, como en el caso de Bedeilhac, es un resalte natural que evoca una cabeza de animal en perfil derecho, menos destacada de la pared que en la cueva pirenaica. La parte que se separa del soporte dibuja una frente abombada, una linea fronto-nasal rectilinea, un hocico redondeado y un maxilar bastante voluminoso (Fig. 9). Algun magdaleniense aprovecho la oportunidad y procedio de la misma manera que su homologo de Bedeilhac. Le basto con anadir un ojo ovalado bastante pequeno, en un grabado poco profundo, pero indudable, y un trazo rojo paralelo a la testuz. La similitud de este relieve con una cabeza de animal fue mencionada por Balbin (Balbin et al., 1999) sin mencionar el ojo grabado que es lo que distingue un relieve aprovechado de un lusus naturae. La superficie de la roca, recubierta con viejas concreciones granulosas, contribuye a dar un aspecto natural a la cabeza, aunque seria ilusorio pretender identificar la especie. Por encima de la cabeza, y hacia atras, hay dos trazos digitales rojos o, mas bien, dos dedos frotados--MP-8--, que no parecen en relacion con ella. Aquella hipotesis que las interpreta como las astas de un reno (Balbin et al., 1999) es poco probable.

4. Discusion

Existen distintos tipos de utilizaciones de relieves en el arte paleolitico (Lejeune, 1985; Sauvet y Tosello, 1999; Martinez Bea, 2001-2002). Por un lado, los accidentes morfologicos, tales como cordones de calcita, estalactitas o grietas, que son aprovechados para representar algun detalle de la figura animal: un cuerno, una pata, un ojo, etc. Despues, estan las irregularidades mas o menos marcadas, convexidades, concavidades o simples angulos diedros, utilizadas para colocar la giba de un bisonte o la crinera de un caballo. En ambos casos, los relieves o accidentes utilizados atanen solo a una parte de la figura; no son suficientes para crear la ilusion visual de un animal, por lo que aquella debe ser necesariamente completada por un dibujo o un grabado, con el fin de concretar la intencion figurativa. Un caso algo similar se encuentra en los pequenos agujeros hechos por el agua en la arcilla del suelo de la cueva de Niaux, que inspiraron un bisonte a un Magdaleniense: tres de ellos fueron interpretados como heridas y complementados por trazos grabados y, un cuarto, figurado como ojo (Beltran et al., 1973).

En muchas menos ocasiones, el relieve mismo se basta para evocar una forma animal. Asi, las adiciones pintadas o grabadas no tienen por objeto hacer visible la figura, sino solamente mostrar que el autor la reconocio. Este parece ser el caso de los relieves de Bedeilhac y de El Pindal que acabamos de senalar. En ambos ejemplos, el autor economiza esfuerzos y se conforma con anadir ciertos trazos grabados o pintados, o bien un ojo colocado en posicion correcta.

Este tipo de relieve transformado en cabeza animal, con minimas adiciones, no es excepcional. Se conocen bastantes ejemplos, aunque generalmente juegan un papel secundario--Tuc d'Audoubert, Les Trois-Freres, Bernifal, Altamira, El Castillo, El Bosque, etc.--. Las 'mascaras' de la galeria terminal de Altamira estan entre las mas celebres. Estos relieves, minimamente acondicionados con la simple adicion de un ojo, son raramente identificables (Fig. 10).

En la mayoria de los casos, la utilizacion de las irregularidades de la pared no es solo un artificio para crear la ilusion de la tercera dimension y dar mas realismo a la representacion. El objetivo es, ciertamente, mucho mas profundo. La pared no es considerada como un mero soporte sino que participa activamente de la puesta en escena de la composicion grafica. Parece que el establecimiento de una relacion entre el animal y el mineral hubiera sido el motor de la creacion artistica, como si el fin fuera crear una verdadera simbiosis entre la obra y su soporte. Esto es particularmente evidente en el caso de Bedeilhac, donde la busqueda sistematica de una relacion entre los seres vivos figurados y la roca se muestra como motivacion esencial tanto en el arte parietal como en el arte mueble. Esta relacion parece vinculada a una concepcion animista del universo, que explicaria la pregnancia--en el sentido de la Psicologia de la Forma, cf. Arnheim, 2005--otorgada a las formas de vida percibidas en la roca.

5. Conclusiones

Los dos ejemplos que acabamos de describir en esta nota sobre relieves naturales modificados para hacer surgir figuras animales de la pared muestran que incluso en cuevas conocidas desde hace mas de un siglo, tales como Bedeilhac o El Pindal, quedan descubrimientos por hacer, particularmente cuando se trata de aspectos que pasan facilmente desapercibidos para aquellos que no estan preparados para reconocerlos, a diferencia de los magdalenienses.

La razon por la que este tipo de "utilizacion del relieve" es dificil de reconocer es, sin duda, de orden psicologico. En efecto, estos relieves siembran facilmente la duda en el observador que teme verse afectado por el sindrome de la "piedra-figura". En Bedeilhac, particularmente, la frontera entre el lusus naturae y las creaciones magdalenienses es tenue. Podriamos pensar que el propio prehistorico experimentase esa dificultad y que, por ello, anadiera algunas senales--un ojo grabado, unos rastros de pigmento--con las que autentificar su descubrimiento, como si hacerlo realidad hubiera sido importante.

La especial atencion que se concede a la representacion del ojo para "hacer salir" a un animal de la roca es un aspecto recurrente. Expresa, sin duda, una motivacion profundamente arraigada en las creencias que vinculan a los seres vivos con el mundo mineral, siendo el ojo el primer criterio identificador de los seres animados.

Desde el punto de vista antropologico, Bedeilhac y El Pindal se muestran como dos sitios parietales magdalenienses extraordinariamente proximos. Lo que ya es sabido por el estilo tan "pirenaico" de algunos caballos y bisontes grabados en la cueva asturiana, y sobre todo por la presencia de un grupo de claviformes tipicos del Ariege, toma aun mas fuerza si se anaden los relieves utilizados de una manera casi identica. Todo ello testimonia una comunidad de pensamiento, una misma percepcion de la realidad y una misma concepcion del universo. No queremos aventurarnos mas alla en el campo especulativo de las creencias y de los ritos, pero podemos avanzar la idea de que a aquellos que frecuentaron el espacio subterraneo de Bedeilhac y de El Pindal les movian las mismas motivaciones. No se trata unicamente de meros intercambios, sino de una autentica correspondencia cultural.

Finalmente, estos dos modestos relieves acondicionados tienen especial interes porque aportan luz sobre un aspecto de la mentalidad magdaleniense insuficientemente valorado, poniendo el acento sobre un comportamiento relevante frente al mundo subterraneo. Esta particular interaccion que los magdalenienses mantuvieron con las paredes subterraneas es, sin duda, la clave de su atraccion por el interior profundo de las cuevas. Si asumimos la hipotesis sobre las creencias de tipo animista, pareciera como si las paredes encerraran una vida latente que estuviera a la espera de que el hombre viniera a revelarla.

DOI: https://doi.org/10.14201/zephyrus201779221231

Bibliografia

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Recepcion: 16/11/2016; Revision: 3/02/2017; Aceptacion: 23/03/2017

Georges Sauvet * y Maria Gonzalez-Pumariega **

* Centre de Recherche et d'Etudes de l'Art Prehistorique (creap-Cartailhac). Maison des Sciences de l'Homme et de la Societe de Toulouse (USR 3414). Universite de Toulouse Jean-Jaures. Allees Antonio Machado. Toulouse (France). Correo-e: georges.sauvet@sfr.fr

** Consejeria de Educacion y Cultura. Principado de Asturias. Cueva El Pindal. Correo-e: maria.glez-pumariegasolis@asturias.org

Leyenda: Fig. 1. Mapa del so de Francia y de la cornisa cantabrica con indicacion de los sitios mencionados en el texto: 1. El Bosque; 2. El Pindal; 3. Altamira; 4. El Castillo; 5. Le Tuc d'Audoubert; 6. Les Trois-Freres; 7. Bedeilhac; 8. Bernifal.

Leyenda: Fig. 2. Bedeilhac: ejemplos de "cabezas en angulo"; observese la importancia concedida al ojo, a menudo el unico elemento que certifica la intencion figurativa del autor.

Leyenda: Fig. 3. Bedeilhac: plaquetas de arenisca acondicionadas como cabezas de caballo y bisonte; ejemplos de plaquetas que figuran animales identificables. Notese la utilizacion perfectamente controlada de una pequena prominencia estalagmitica para figurar el cuerno del bisonte.

Leyenda: Fig. 4. Bedeilhac, Sala Terminal: bisonte, en parte grabado y en parte natural, situado en un techo bajo; la cabeza es un relieve y el cuerno, un cordon de calcita, igual que la pata anterior.

Leyenda: Fig. 5. Bedeilhac, Sala Terminal: fotografia y calco de un resalte rocoso acondicionado como cabeza animal mediante la adicion de un ojo grabado y algunos trazos rojos.

Leyenda: Fig. 6. El Pindal: cabeza de bisonte sobre un resalte rocoso.

Leyenda: Fig. 7. El Pindal: Panel de los Claviformes. Recuadro rojo: localizacion de la cabeza de bisonte sobre la arista rocosa de la Fig. 6 (Foto: J. Fortea Perez).

Leyenda: Fig. 8. El Pindal: dibujo del extremo derecho del panel principal (n.os 7-14 del inventario de Gonzalez- Pumariega, 2011).

Leyenda: Fig. 9. El Pindal: resalte rocoso parcialmente separado de la pared, acondicionado como cabeza animal; cf. su localizacion en la Fig. 7.

Leyenda: Fig. 10. Ejemplos de relieves acondicionados como figuras animales en las cuevas magdalenienses de Francia y Espana: a. Le Tuc d'Audoubert, Ariege (segun Tosello); B. Bernifal, Dordona (segun Man- Estier); c-E. Les Trois-Freres, Ariege (segun Breuil); f. El Castillo, Cantabria (segun Ripoll); g. El Bosque, Asturias; h-i. Altamira, Cantabria (g-i a partir de fotografias).
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Author:Sauvet, Georges; Gonzalez-Pumariega, Maria
Publication:Zephyrus
Date:Jan 1, 2017
Words:3756
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