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SIGLO XX: FILOSOFIAS DE LA RESISTENCIA.

--Poner cosas a los nombres: La reconversion del discurso sobre la modernidad

--Tras las huellas de lo incierto: El pensamiento inestable

--Arriesgada modernidad: sobre ficciones y sobornos

--Incierto objeto de deseo: la tragedia del pensamiento / el riesgo de pensar

--La voluntad de arqueologia: arriesgados discursos de/sobre la modernidad

--Juegos prohibidos y modernidad laica: sobre traidores y tiranos

--Frustrante modernidad: mas alla de la crisis

--Textos intempestivos: la insoportable agonia de la razon moderna

0. Para reivindicar un oficio y conseguir que lo ejerza he terminado cediendo: he aprendido a poner los nombres correctos a cosas, a las que como tales se permite existir por si mismas. Como mis cosas lo son en la medida que burlo los canales institucionales de distribucion, me es imposible atribuir un nombre que, al menos a mi mismo, remita a esa cosa que produzco. Como es el caso de este texto.

Tal vez, al principio, en el origen (de las cosas, que se confunde con el origen del discurso) se encuentren palabras menos equivocas. Y al principio, sin duda en mi caso, solo existe la confusion, o la perdida. La afonia originaria. Por lo que, cansado de asignar los mismos nombres a cosas diferentes, inverti el proceso. Ahora me preocupa mucho mas resolver mi propio enigma: como poner cosas a los nombres, sin que las cosas dejen de ser cosas.

Como los titulos son solo recursos de mercado, disculpas academicointelectuales para que a uno le den licencia para pensar, opto por cualquiera de los que figuran en cabecera. No me hago, por tanto, responsable de la frustracion que en ustedes genere, si una vez leido este texto no registran los efectos esperados. Pero eso tambien forma parte de mi secreto, porque es parte de mi estrategia

1. Los nombres son herramientas, conectivas. Se asigna haciendo uso de una herramienta. Las herramientas son protesis que prolongan el alcance de nuestras manos, pero lo son, a su vez, de la voluntad y del deseo. Tambien, desarrollo de posibilidades. Las posibilidades de asignacion son determinaciones tanto del sujeto como del conjunto de objetos que lo acorralan, definen. Se escapan tanto al sujeto que asigna como al objeto asignado, o al campo de proyeccion y actuacion del sujeto. Si ademas atribuimos productos de ese sujeto (acorralado, definido) el valor de la atribucion esta en funcion del modo de produccion y del tipo de consumo que de los productos hagan los sujetos-otros que circulan sobre ese campo, entendiendo aqui consumo como adecuacion, por re-conversion, asimilacion o imposicion.

Los nombres, por tanto, generan estados de ficcion entre objetos reciprocamente relacionados, pero respectivamente adscritos a ordenes inconmensurables. La ficcion es, pues, de transparencia (que las proposiciones son validas si respetan determinadas reglas logicas) ante la indefinicion de los objetos relacionados y la indeterminacion de la correspondencia, porque sin dejar de ser logica lo es tambien necesariamente y al mismo tiempo historico-cultural.

Decir que los nombres son de dominio publico, que son propiedad publica, es una contradiccion. Publico aqui significa garantizar un uso compartible de atribuciones privadas. La propiedad de los medios de control discursivo de las cosas y de los efectos de nominacion de esas cosas es solo metaforicamente publica, en tanto que es generalizable su uso. Porque tales medios son instrumentales, solo el uso les confiere un sentido, dando forma a la realidad que, una vez informada, se inserta en un contexto historico. Pero tambien legitimando objetivos, persiguiendo fines.

Si hasta ahora asignabamos nombres a las cosas para que las cosas fueran lo que tenian que ser, para que en las cosas un usuario ocasional no encontrara cualquier otra utilidad, ahora es tiempo de invertir el proceso: las cosas, en adelante, ya no legitimaran solo ordenes simbolicos. De esta forma los nombres adquieren identidad propia. Y la relacion del hablante con el universo que describe se convierte asi en una relacion material, historica.

Asignar cosas a los nombres. Pero, ?a que nombres?, ?a que cosas?. ?Que nombres admiten atribuciones, que tipo, en su caso?. ?Que cosas admiten ser nombradas y, en su caso, como?. Sabemos que de tanto atribuir los mismos nombres a cosas diferentes nos hemos alejado de ellas. Porque esos nombres ya solo describen realidades muertas, es necesario un nuevo orden del discurso. Las cosas que fluyen necesitan nombres que registren sus huellas y senalen las paradas que legitimen su recorrido. Es asi pensable asignar cosas a los nombres, que la atribucion re-nombra. Es asi posible una nueva gramatica.

El sujeto ya no es un paseante, no reconoce las cosas entre las que transita. Ahora son las cosas las que ante su mirada pasan, dejandolo inmovil. Discurren ante la mirada fija de un sujeto post-moderno que, asombrado, no consigue reparar en tantas, por lo que, temeroso y tembloroso, se limita a observar la confusa estela que dejan.

Objetivar no es solo convertir en objeto (verdingen). Es hacer que los objetos adquieran su autonomia, aunque una autonomia tutelada, es decir, nominada. La autonomia es poder moverse simulando que no se necesitan estimulos o impulsos desde fuera. Convertir en objeto es alumbrarlos, dotarles de luz propia. Pero es tambien enfocarlos, atraparlos en nuestra luz, hacerlos visibles, reales. Esto es, explicarlos (erklaren). Porque hasta hora el orden de lo real ha sido el orden del discurso, un ser autonomo es un ser que compite por un puesto aparentemente propio, al tiempo que cuestiona el puesto colindante que los otros ocupan. Decir, por ello, vecindad, es reivindicar otra patria, apuntar hacia el reino acotado del enemigo.

El sujeto genera su entorno, marca su territorio. Alli puede arriesgarse, simulando confundirse con los objetos que pueblan ese controlado territorio. Sus cosas son el perfecto reflejo de su interes. Sus nombres, la garantia de su poder, la seguridad de sus fronteras. El tiempo y el espacio son, por ello, una propiedad del sujeto. Del sujeto que nomina, en un primer momento, para (superada su propia negacion, controlado su propio extranamiento) convertirse, a continuacion, en sujeto supranominado, es decir, con capacidad suficiente para atribuir cosas a sus nombres.

Poner nombres es dar forma, hacer que los objetos circulen por circuitos procesados, bajo control remoto. Atribuir cosas es dar contenido, hacer que el movimiento fluya en un determinado sentido. La levedad de los nombres neutraliza la pesantez de las cosas poniendolas en movimiento. Sobre corredores de solo transito y jamas referentes de dispersion o huida, porque su estructura no admite cortes ni lineas de fuga. De ahi que ambito, escenario, plataforma, circunstancia o pre-texto solo puedan concebirse como determinaciones (?ficciones?) interesadas del sujeto. Intereses (?esteticos?) del sujeto que selectivamente conoce para seguir sabiendose productor en la medida que la necesidad organiza un regimen de consumo pretendidamente justo, supuestamente equitativo. Por eso en Kant los juicios sinteticos a priori son posibles. La existencia de las cosas depende, por tanto, del grado de temporalidad y espacio que podamos concederles. Las construcciones racionales lo son en la medida que trascienden un tiempo y un espacio absolutos, que solo el sujeto singulariza humanizandolos.

Reivindicamos, en consecuencia, un tiempo real, historico, para que las cosas puedan ser atribuibles a nombres, por muy gastados que esten. La re-atribucion re-genera los correspondientes nombres, reordenando el sentido de su uso (finalidad) y el de su contenido (autonomia reconocible). Pero esta era la vision que del mundo se tenia en el siglo XVIII. La filosofia se convierte entonces en legitimadora de un tipo de vision pretendidamente globalizadora, transfinita: la posicion singular que cada intelectual asuma le permite solapar o superponer planos que soporten la organizacion de su cultura y la instauracion de un orden de ella derivado, obteniendo a cambio seguridad. Pero esta abribucion, este sospechoso regalo que el sujeto incorpora en sus objetos son solo eso: categorias o condiciones de existencia exterior.

3. Literalmente modernismo es la negacion de integrisimo. Lo nuevo es ciertamente lo que esta por llegar o acaba de suceder. Si estan por llegar se pueden adelantar sus efectos de presencia, como a su vez se puede acondicionar el espacio (controlar la expectativa) que a lo nuevo vaya a asignarsele, forzando asi la forma de llegada.

Pero tambien por nuevo se entiende el pensamiento que recupera dimensiones (olvidadas, relegadas) de lo ya vivido u acontecido. Puede a su vez entenderse como sinonimo de progresismo, que no tiene por que ser la negacion de lo tradicional, en tanto que recuperacion discursiva, cultural de un pasado vivido a medias o no totalmente disfrutado. Es una especie de tension irresuelta entre lo trascendente y lo inmanente, de garantia del desarrollo de lo ya instaurado. Y en este sentido la actividad humana participa de ambas direcciones, en la medida que objetiva para un consumo ajeno, o lo hace para la propia autoconfiguracion (autoafirmacion). La filosofia de la accion (o del riesgo) seria entonces la filosofia de la existencia real, geografica y culturalmente determinada. Esto es, una filosofia de la resistencia. Lo que se ha registrado como sucedido, historico, es la determinacion mas importante, porque es el ser humano quien lo registra.

El siglo XX lo invierte todo, hasta las reglas del juego. Imposible saber si el que hemos jugado es un juego maldito, si en realidad hemos asumido alguna vez riesgo alguno. La modernidad es, por ello, fuente de saturacion, genera estados de tension que no resuelve. El pensamiento clasico es fuerte de certeza, genera estados de normalidad que simulan estados de orden, modelos de equilibrio. La modernidad, por tanto, no puede entenderse como superacion de la vieja racionalidad. Muy al contrario, cuestiona la racionalidad misma siendo incapaz de disenar un proyecto alternativo, ni dar siquiera las claves de una eventual resolucion de los problemas que plantea. De ahi que sea un recurso facil invocar lo post sugiriendo desarrollo de programas que, en si mismo, excluyen su resolucion al margen de categorias espacio-temporales que no define. Como ha sido el caso del registro de la modernidad en las diferentes areas de la produccion intelectual, tanto como en sus secuelas eticas y esteticas.

Porque, como cualquier eficaz analista de la vida cotidiana, el critico de la cultura ha de ser selectivo queda torpemente relegado a la categoria de irrepestuoso ecleptico. Pero una forma o manifestacion cultural, por tratarse de complejos registros de experiencias pasadas, no puede prescindir de ninguna dimension que el analisis intuya o el sentimiento anticipe, de ninguna lectura que desde la academia implique normalizacion. Porque, cuando es obligado invertir el proceso, la racionalidad academica acerca o aproxima la realidad a la teoria, tal funcion es posible en la medida que burla la fria racionalidad de las instituciones. Ecleptico, por tanto, es aquel sujeto que adapta a sus necesidades herramientas o productos, previamente utilizados o consumidos, aunque con otra finalidad.

Entiendo por pensamiento tanto el acto productivo como el producto resultante. Paralelamente debo interpretar la actualidad como aquello que esta pasando (y como tal registro), pero tambien como lo que me esta pasando y, por lo tanto, padezco y eventualmente tambien asimilo. Lo que esta pasando solo es discernible comparando los efectos que en mi produce con los que lo mismo produce en otros.

Lo actual es lo transitorio. Y uno pasa formando parte de lo que transcurre. ?Que es, sin embargo, lo que pasa?. Y no formulo una pregunta esencial que se corresponda con tensiones esenciales, es decir, no singularizadas. No hago una pregunta por la naturaleza de las cosas, sino por su aparicion en el ambito de mi interes y por los modos en que, en consecuencia, me arriesgo a adaptarlas (al ritmo que la necesidad o el capricho marcan) transformandolas, en su caso. ?Existen pensamientos autonomos, es decir, productos que circulan sin otro estimulo o impulso exterior que la necesidad de su consumo?. ?Puede haber necesidad de producir tales productos o es ese circular proceso de consumo de productos ajenos lo que activa la produccion?.

La actualidad cultural es hacer presente el registro de acontecimientos pasados (y la posterior reconstruccion historico-cultural de ese registro), renovar viejos discursos, al tiempo que descubrimos (iluminamos) las inadvertidas o imperceptibles huellas que esos acontecimientos dejaran en la correspondiente poblacion asi como en sus casas y monumentos. Pero tambien en sus formas organizadas de dependencia miticoreligiosa o disfrute artistico-literario.

Estar de actualidad es aceptar un determinado uso de un flujo impuesto o asimilado. Se habla mas o menos algo, como tambien se usa mas o menos ese algo. Paralelamente se disfruta mas o menos ante algo, como tambien se disfruta haciendo algo. Y decir cosas es hacer que los objetos fluyan.

Mirar es mirarse. El campo de la vision se proyecta mas alla del espejo, de las fronteras de lo evidente con el psico-socioanalisis. El analisis de la realidad social es un recurrentemente actualizado psico-socioanalisis. Invoco la psique, porque es principio de individuacion, pero tambien, al mismo tiempo e indistintamente, de inclusion o exclusion. Porque vemos la misma realidad desde posiciones excluyentes, el pensamiento niega su complejidad forzando miradas complices.

Decir verdad, sin embargo, es hablar de si mismo. Nombrar las cosas, lo otro es simular que se controla una relacion imposible. El truco consiste en que todos se crean (y aprendan) mi cuento. Y lo sigan contando, reproduciendo la ficcion. Decir es, en definitiva, decirse. Lo dicho es la imagen que de uno queda en el oyendo/lector. Esta es la gran tragedia del discurso de la modernidad: el permitir hablar de cualquier cosa sin poder referirnos a ninguna en concreto. Y este, el que hacemos, es a su vez un discurso imposible. Porque solo se reduce a una teoria sobre los efectos de modernidad, mas alla de experiencia humana pensable.

Para poner cosas a los nombres es necesario recuperar primero al hombre que perdio las palabras (y con ellas, su dignidad) y al que la modernidad ha condenado a un bullicioso silencio. Es normal que, en consecuencia, me importe poco la fragil filosofia de los profesores. De ella solo salvo la obligadamente oculta voluntad de sobrevivencia, que es otra forma (tal vez la unica) de hacer filosofia. La transfinitud de este estilo de vida filosofico se proyecta sobre un oscuro fondo de incertidumbre que solo las generaciones post-modernas podran recuperar si re-descubren la inocencia.

Por eso sea aun posible de hablar de la perennidad de la filosofia, tal como se entiende en los medios academicos: porque la Universidad no va a renunciar al viejo privilegio de seleccionar a sus alumnos asignandoles el nombre que mejor les corresponda y que se traduce por discrecional (los metodologos hablan de provisional) distanciamiento de las cuestiones terrenales mas inmediatas. Es asi como, protegidos de la contaminacion de lo inmediato, se aventuran a cuestionar lo evidente para disenar discursos que remitan a realidades-otras, a evidencias pretendidamente posibles, pero cuya actualizacion se escapa a la intervencion de esos neolilustrados jovenes.

Todo fluido y juegos de flujo. Perversa combinatoria. Puede uno dejarse atrapar por la corriente asumiendo el riesgo de perdida en, confusion con la masa que fluye. Puede uno, por el contrario, desechar el riesgo y permanecer inmovil, contemplando como todo pasa. Lo que pasa es la vida, lo que permanece es la voluntad de registro de las huellas del transito. Quien sea el sujeto de esa voluntad escapa a cualquier forma de racionalidad.

El tipo de circulacion, la aceleracion y el nivel de revolucion conseguidos generan fronteras que se sobrepasan si ese ritmo no es controlado. El deseo es, por ello, incontrolado, o no es deseo humano. Por eso la geometria del deseo solo fija fronteras provisionales y, en todo caso, permeables. La voluntad de trascendencia es la fuente de la expansion que una voluntad de colonizacion legitima, dando, por un maldito/cruel antes que simbolico intercambio, seguridad al colonizado, garantizando la que para si exige el colonizador.

Lo post es el desarrollo o la alternativa de/a una corriente para lo que no hemos fabricado aun el termino que le correspondiera. Modernista es la recuperacion de viejos soportes que hagan circular una forma nueva de disfrute y consumo. Soportes previamente usados, que un determinado uso ha contaminado (o que un determinado uso ha legitimado). La actualizacion de una forma es una exigencia, o bien del agotamiento de los valores (instrumentales) reconocidos en las viejas formas o un producto o desarrollo (material y racional) de un modelo de atribucion de valor.

Hay muchas palabras esteriles y otras tantas sobreatribuidas. Hay muchas cosas innombradas y otras tantas innombrables. Ir, por tanto, a la busquedad de las cosas para atribuirles nombres ya consensuados o consensuables. Porque somos sujetos (post-modernos) saturados de proteccion y posiblidades de consumo, retringiendo la seleccion. La reconciliacion con la naturaleza (Verbindung) no es un acto singular, sino un proceso de desplazamiento de los individuos hacia espacios y tiempos muertos, no actuales ni actualizables.

De ahi la deuda que con el idealismo aleman contrajo la Teoria Critica: su fascinacion por sus modelos esteticos en tanto que relacion noalienada entre hombre y naturaleza, sujeto y objeto, razon y sentimiento. Pero de ahi tambien su contradiccion en la medida que la Teoria Critica entiende que el proceso de autorreflexion se concentra mas en el hombre concebido en su aspecto universal como miembro racional de la especie socio-historica. Se trata, por tanto, de dar prioridad a la liberacion, a las dimensiones humanas de la relacion, frente a una pretendida reconciliacion anticipada con la totalidad estetica.

De esta forma el arte moderno incorpora lo sublime sin prescindir de los impulsos emancipatorios de la modernidad. Der Zeit ihre Kunst, der Kunst ihre Freiheit, en tanto que explicitacion de un nuevo estilo de compromiso que pasa por la emancipacion de las formas artisticas en la modernidad, que adquieren un tratamiento especifico en Benjamin, Lowenthal, Marcuse y Adorno, principalmente.

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Author:Reyes, Roman
Publication:Nomadas
Date:Jan 1, 2017
Words:3182
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