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SCRUTON, ROGER: Sobre la Naturaleza Humana.

SCRUTON, ROGER

Sobre la Naturaleza Humana, Rialp, Madrid, 2018, 145 pp.

Sin duda alguna esta obra, cuyo tema y titulo versa Sobre la Naturaleza Humana, es una buena noticia editorial. El autor, Roger Scruton, es un eminente filosofo y profesor de universidad. La novedad que presenta el escrito no es tanto por el tema que aborda, un concepto frecuentemente tratado en la filosofia clasica, sino por atreverse a hacerlo valiendose de una metodologia original en la segunda decada del siglo XXI. Ademas, se agradece en su lectura la calidad literaria de la traduccion realizada por Josemaria Carabante. El libro consta de cuatro apartados, tres de los cuales fueron previamente presentados como conferencias en la universidad de Princeton, mas un capitulo anadido a tales textos. Eso otorga al lector la posibilidad de realizar una lectura no secuencial de la obra.

Scruton se define a si mismo como un intelectual conservador y se jacta en algunas entrevistas de haber conseguido entrar con rango de Visiting Professor, cual caballo de Troya bajo el auspicio del College dominico Blackfriars, en la prestigiosa y ahora liberal Universidad de Oxford. Tal vez a eso se deba el talante que impregna Sobre la Naturaleza Humana, orientada en cierto modo a actuar como piedra de escandalo entre intelectuales que dirigen el main stream en la filosofia anglosajona. Ya que el autor aborda algunos temas propios de ese espacio intelectual como son la genetica, la culpa, el Yo, la identidad o la risa, para a traves de estos pergenar conceptos fundamentales de la antropologia clasica como son la esencialidad del ser humano y su constitucion trascendente o la originalidad y deferencia de nuestra especie frente a otras.

El libro prescinde de introduccion. El primer apartado, Especie Humana, descifra elementos de la peculiaridad genetica humana mediante un interesante dialogo con autores como Darwin, Pinker, Dawkins, Dennet. Frente a ellos Scruton nos dice que "los seres humanos, aunque seamos animales, pertenecemos a una especie no comparable con ninguna otra" (p. 23). Aspectos como la moralidad, la busqueda de sentido, la capacidad de reir, la genealogia de la cultura, la autoconsciencia, esconden una gran profundidad metafisica en la antropologia: "quiza la persona, de modo parecido, es un rasgo emergente del organismo: no algo distinto de la vida y el comportamiento en que se manifiesta, pero tampoco reducible a ellos" (p. 39). Scruton se esfuerza una y otra vez, despreciando la critica a los llamados "escrupulos metafisicos" (p. 53), en hacer ver como nuestra naturaleza biologica se encuentra ligada y facilita elementos que definen profundamente nuestro ser personal. Principalmente aqui se enfoca en algunos de tales elementos como la intencionalidad y la responsabilidad, la autonomia de la libertad y otros de gran calado como el arte y la fe religiosa.

El segundo capitulo, titulado Relaciones Humanas, se adentra en la justificacion del desarrollo de la moralidad por la denominada teoria etica de la "segunda persona" (p. 57), el esquema yo-tu, que fue desarrollado en Francia por autores como Buber, Levinas o Ricoeur. De esta idea, poco frecuentada entre autores anglosajones, Scruton senala: "ante los demas respondo en la medida que se hallan igualmente presentes a si mismos y son capaces de responder a mis demandas, de expresar lo que piensan, sienten o pretenden, sin necesidad alguna de investigacion" (p. 64). A raiz de esto el autor desarrolla el tema del placer y su relacion con nuestra estructura biologica y tambien con nuestra condicion espiritual, estableciendo, como hizo Aristoteles, una escala y organizacion humanizante en los mismos, ya que "otro tipo de placeres estan asociados con lo que estimamos valioso y se hallan fuera del alcance de los animales" (p. 67). Seguidamente Scruton analiza la importancia de la intencionalidad dentro de la sexualidad humana, llevandola al ambito de la interpersonalidad del placer compartido, subrayando la diferencia que eso supone frente a los animales, incapaces de descentrarse de su propia biologia. Por ultimo y como colofon de lo escrito, se habla de la identidad de la persona concluyendo con una idea que sirve para resumir este capitulo: "la divergencia que existe en esas dos formas de considerar al hombre--como persona o como organismos--no invalida las diversas practicas que desarrollamos en esos ordenes" (p. 83).

El capitulo tercero, La Vida Moral, versa sobre como fundamentar la moralidad como elemento esencial de la especie humana. Para el autor, las personas sentimos el peso de la culpa, somos capaces de elogiar o de perdonar por el hecho de ser libres y responsables ante nuestros actos. Esta caracteristica no es fruto de la evolucion biologica y es por eso extrana a cualquier otro ser vivo. Todo el arte y la literatura, considera el autor, se han construido bajo el presupuesto de ser responsables ante nuestros actos. Esto explica, segun Scruton, la limitacion y superacion de la llamada "aritmetica moral" (p. 96) propia de la etica utilitarista. El autor ilustra con grandes obras de la literatura, como Ana Karenina, la pobreza epistemica de los llamados "juicios comparativos", propios del utilitarismo etico. Estos son insuficientes para alcanzar adecuados juicios morales. Scruton ademas se vale de la etica aristotelica y de la importancia de las virtudes alli expuestas para abrazar una etica verdaderamente antropologica, dirigida a los demas, la cual tendra entre otras cosas el desarrollo del honor entre los ciudadanos. Continua el escrito alabando la importancia etica de considerar el merito, los derechos y los deberes. Para finalizar, a modo de resumen de esta tercera parte, se toca el valor que tiene para la persona la existencia de los otros, ya que "los seres humanos nos realizamos a traves del amor mutuo y la autodonacion, pero para ellos hemos de transitar por un largo camino en el que la imitacion, la obediencia y el autocontrol son pasos necesarios" (p. 115).

El libro finaliza con el cuarto capitulo titulado Obligaciones Sagradas. Esta parte comienza con una critica al contractuactalismo de autores como John Rawls y la negacion que este hace de la aportacion de las ideas religiosas a la vida social. Ademas, "el contractualismo resulta erroneo porque obvia nuestra condicion como seres organicos" (p. 119). Scruton advierte que el contractualismo busca la imposible abstraccion absoluta de la capacidad de decision del ser humano en la construccion de la vida social. Frente a ello propone, no como los contractualistas que consagran la libre eleccion y el consentimiento en relacion a la vida sexual, la importancia intercultural de los conceptos de "corrupcion y profanacion" (p. 123). Analiza aspectos como la piedad, el sentido de lo sagrado, apoyandose en Aristoteles, Girard, Dostoivesky, musicos como Wagner, y literatos como Sofocles o Goethe, que le sirven de fundamento para rebatir a otros pensadores nacidos con la Ilustracion. A modo de resumen de esta parte se puede rescatar esta idea: "bien y mal, sagrado y profano, redencion, pureza y sacrificio adquieren sentido para nosotros y nos guian por un camino de reconciliacion, tanto en relacion a las personas que nos rodean, como en relacion a nuestro propio destino como mortales" (p. 145).

Miguel Rumayor. Universidad Panamericana

mrumayor@up.edu.mx
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Author:Rumayor, Miguel
Publication:Anuario Filosofico
Article Type:Resena de libro
Date:Apr 1, 2019
Words:1273
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