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Rusia: tierra de conspiraciones.

El de la politica no es el unico territorio del conspirador: su reino es el de la Historia, a cuyo curso quiere darle una vuelta de tuerca. Los medios diversos de la conspiracion suelen desembocar en estallidos. Desde el siglo XVIII Rusia ha sido su tierra privilegiada; ahi --como muestra Isabel Turrent-- eslavofilos, occidentalizadores, nihilistas, socialistas, revolucionarios cruzan sus conjuras.

En cualquier sistema politico, la conspiracion empieza donde la libertad termina. La proverbial opresion del Estado en Rusia delimito a tal grado la libertad de expresion, que orillo a los grupos opositores a echar mano del unico medio a su alcance para conseguir sus fines: la conspiracion en la clandestinidad.

La formacion de grupusculos clandestinos tiene una larga tradicion en Rusia. Su creador fue tal vez Nikolai Novikov, el portavoz del descontento de la aristocracia frente a la francofilia y la injusticia social durante el reinado de Catalina la Grande en el siglo xvIII. Las publicaciones de Novikov fueron los primeros organos de critica independiente en la historia rusa. Novikov ligo su talento como editor a la promocion de otras dos instituciones que jugarian un papel fundamental en el desarrollo cultural de la intelectualidad rusa: las universidades y los pequenos grupos de discusion o "circulos".

La universidad era, en un principio, tan solo la Universidad de Moscu: cuna del tradicionalismo y de la "Idea rusa". Esta consiste, segun Eileen Kelly, en la creencia en que el cristianismo ortodoxo y la aneja cultura del pais lo han destinado a seguir un camino superior y distinto al del Occidente materialista. Una fe en la superioridad de Rusia, cargada de xenofobia y mesianismo, que sobrevivio a todos los avatares de la historia del pais. Este era el credo de los eslavofilos. La sede de los occidentalizadores, que deseaban incorporar Rusia a Europa, era la nueva capital fundada por Pedro el Grande en 1703, San Petersburgo. La Universidad de Moscu, suplantada por la creacion urbana de Pedro I, se convirtio en el motor del fermento intelectual en el pais. Los "circulos" conspiratorios evolucionaron paralelamente gracias a los afanes de una nueva fe: la masoneria. De acuerdo con James H. Billington, que ha estudiado como nadie la historia de la conspiracion en Rusia, la masoneria fue el primer movimiento ideologico y clasista de la aristocracia rusa que se incorporo a sus filas.

Los ritos y usos de la masoneria y la efervescencia intelectual que marco a la Rusia de Catalina alimentaron a los dos campos en pugna: los tradicionalistas y los abogados del nuevo orden que simbolizaba San Petersburgo, dando una vuelta de tuerca mas a la confrontacion entre racionalismo y misticismo que alcanzaria su climax en el debate politico entre una infinidad de grupos surgidos de la disgregacion de eslavofilos y occidentalizadores en el siglo XIX.

Ese siglo generaria todo aquello que faltaba para la diseminacion de una subcultura de la conspiracion. En primer termino, el choque con el occidente europeo al final de las guerras napoleonicas dejo de manifiesto, como nunca antes, el atraso economico y politico de Rusia. En segundo lugar, el ascenso al poder de un zar reformador -Alejandro II- en 1855, que levanto, al liberar a los siervos, una oleada de expectativas que lo rebasaron y abonaron el terreno para la rebelion violenta y para su propia muerte. Por ultimo, el impacto de las ideas filosoficas y politicas provenientes del exterior. Cada una de ellas,y finalmente el socialismo, dieron por fin a muchos una respuesta a la polemica sobre la "cuestion maldita" de la identidad de Rusia y su futuro: la utopia marxista.

Los primeros conspiradores en dejar su huella en la escabrosa historia decimononica de Rusia fueron los. Decembristas. El grupo de oficiales aristocratas que marcho sobre la nevada Plaza del Senado, el 14 de diciembre de 1825, para demandar reformas al nuevo monarca Nicolas I, habia discutido en la clandestinidad sobre la necesidad de establecer una monarquia constitucional en Rusia y sobre la aplicacion de reformas como la abolicion de la servidumbre en el campo. Sin un solo canal de comunicacion con el poder, estos occidentalizadores recurrieron a la violencia y fracasaron. Dejaron, sin embargo, un legado vivo.

Entre el ascenso de Nicolas al poder en 1825 y la muerte violenta de su hijo Alejandro II en 1881, la conspiracion se convirtio en una segunda naturaleza para los rusos. Los poderosos -eslavofilos desde el poder- conspiraban para mantener el orden tradicional tenido crecientemente de un paneslavismo xenofobo. Conspiraban para encontrar chivos expiatorios y distraer la atencion de sus opositores (promoviendo de paso un cruento antisemitismo que oscilo entre los pogromos y la produccion de manuales para cretinos como Los Protocolos de los Sabios de Sion). Y conspiraban contra los conjurados rebeldes para penetrar las filas de sus organizaciones.

Conspiraban los occidentalizadores (de donde salieron pensadores tan prominentes como Alexander Herzen -cabeza de la organizacion revolucionaria Tierra y Libertad), que pronto perderian la partida frente al amplio abanico de otras tendencias politicas infinitamente mas radicales. Conspiraban los populistas -eslavofilos que acariciaban ucronias- transformando la historia con el proposito de probar que si el cauce de los acontecimientos hubiera sido otro, el pais hubiera desembocado en un sistema perfecto. Pretendian perfeccionar organizaciones del pasado, como las comunidades agricolas o mir, convertirlas en un futuro radiante y vivir dentro de el. Conspiraban los anarquistas, que buscaban la destruccion del Estado, y conspiraba una multitud de jovenes en las universidades, que acabo militando en las filas del nihilismo o del terrorismo.

Los nihilistas eran el producto quintaesenciado de las expectativas no cumplidas y la desesperanza estudiantil ante el hermetismo o las vacilaciones del zarismo. Rechazaban el orden tradicional en su totalidad y su unico dios era la ciencia. El terrorismo fue el hermano gemelo del nihilismo: de la iconoclastia teorica a la practica no habia mas que un paso. Muchos jovenes lo dieron. Reunidos alrededor de circulos que eran verdaderas comunas igualitarias, con ritos propios, fondos de ayuda mutua, disciplina militar y un fanatismo exacerbado, los terroristas adoptaron como medio de lucha una violencia literalmente explosiva -su fascinacion por las bombas fue proverbial- para eliminar uno a uno a los responsables de los males que aquejaban a Rusia.

La dinamica de la violencia los rebaso muy pronto. No habia concesion alguna que pudiera disuadir a los jovenes terroristas. De hecho, el reformismo liberal de Alejandro fue erosionado una y otra vez por el terror de la izquierda y el contraterror de la derecha. Y en una de las mas tristes paradojas de la historia de Rusia, la manana de marzo en que el grupo terrorista La Voluntad del Pueblo volo en pedazos al zar, sobre la mesa de Alejandro se encontraba el decreto que acababa de firmar y que otorgaba a Rusia el embrion de un sistema representativo. Uno de los primeros actos de su hijo Alejandro III al tomar el poder fue abrogarlo.

A la muerte de Alejandro II la violencia institucional devoro a la terrorista. La pasion conspiratoria se traslado a los grupos socialistas que se consolidaron a fines de siglo. Importantes activistas como Martov deseaban un partido socialista abierto y masivo. Lenin opto por una sociedad de conjurados clandestinos con todas las caracteristicas de los circulos que lo antecedieron: el Partido Bolchevique, que llegaria al poder a traves de la conspiracion mas amplia y exitosa de los revolucionarios rusos.

El triunfo bolchevique y el inicio de un experimento utopico han sido calificados por Billington como el rompimiento mas notable de la unidad basica de la civilizacion europea desde Lutero. En Rusia, el establecimiento del comunismo cumplio el destino doble que Ralph Dahrendorf le asigno alguna vez, con toda justicia, a la utopia: "La utopia no es el hogar de la libertad, de ese esquema imperfecto de un futuro siempre incierto, sino el ambito de la perfeccion del terror o del aburrimiento absoluto".

El sucesor de Lenin, Jose Stalin, convirtio a Rusia, en efecto, en un universo carcelario donde el terror se convirtio en el instrumento esencial para el control de la sociedad. Y despues de su muerte y de un breve interludio, Leonid Brezhnev, que goberno Rusia desde 1964 a 1982, transformaria al pais en el ambito del aburrimiento absoluto.

Sin embargo, la tradicion conspiratoria no murio. Stalin acuso a sus victimas mas prominentes -de hecho, a toda la vieja guardia bolchevique- de conspirar con una u otra potencia extranjera. El afan conspirativo le sirvio inmejorablemente como elemento de cohesion interna de la sociedad. Donde si desaparecieron los conspiradores fue en el frente oposicionista. Ante el terror indiscriminado, la clandestinidad cubrio apenas la redaccion de unos cuantos poemas y novelas, condenados a permanecer escondidos hasta un futuro e incierto deshielo.

La descomposicion del sistema bajo Brezhnev vio el renacimiento de los conspiradores opuestos al regimen: la intelligentsia occidentalizadora encabezada por pensadores como Andrei Sajarov, y la eslavofila, que contaba entre sus filas a escritores como Solyenitsin, volvio a conspirar en reducidos circulos de debate. No saldrian a la luz, junto con las obras de sus silenciados antecesores, hasta 1986, cuando Mijail Gorbachov inicio la Glasnost': el verdadero deshielo politico y cultural de Rusia.

Rusia ha ido armando las instituciones indispensables para una vida democratica, hay elecciones a todos los niveles, una separacion de poderes imperfecta pero real, una prensa libre, derecho de expresion y manifestacion, y un cuerpo de leyes basicas. En suma, una moderna democracia en embrion, un territorio de libertad que el pais habia conocido tan solo en unos cuantos meses de 1917, antes del golpe bolchevique. Sin embargo, aunque el fertil terreno del autoritarismo y la represion indiscriminada han desaparecido, la impronta conspiracionista persiste, alimentada por los problemas del pais. Todo, desde el florecimiento de la mafia y la corrupcion hasta el desplome del rublo, la carestia y los misteriosos catarros de Yeltsin, puede explicarse -dicen los conspiradores de derecha- por las acciones de sus colegas en el exterior o, peor aun, por los que habitan en su seno. Los renovados eslavofilos juran que Occidente ha formado una alianza para destruir a Rusia por medio del sucio manejo de los capitales a corto plazo, de las instituciones multilaterales e incluso de la inversion extranjera directa. (El desastroso estado de las finanzas, la ausencia de un marco legal, de una reforma agraria y hasta de un sistema fiscal, el sistema bancario plagado de malos prestamos, el poder que han acumulado barones rojos y nuevos ricos, no tienen nada que ver, por supuesto, con la crisis economica rusa.) Mas fantastica aun es la supuesta conspiracion de grupos internos -caucasicos o judios- en contra de la grandeza del pais.

No es dificil predecir quienes seran los nuevos conspirado-res en la Rusia del futuro. Los occidentalizadores tuvieron el destino de Rusia en sus manos entre 1985 y 1998 y fracasaron. Bien pueden terminar discutiendo en circulos clandestinos sobre la mejor via para convertir por fin a Rusia en un pais moderno en lo economico y en lo politico.
COPYRIGHT 1999 Editorial Vuelta, S.A. de C.V.
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Title Annotation:TA: philosophical movements; artistic and literary creation; TT: Russia: land of conspiracies.; movimientos filosoficos; creacion artistica y literaria
Author:Turrent, Isabel
Publication:Letras Libres
Article Type:Columna
Geographic Code:4EXRU
Date:Mar 1, 1999
Words:1973
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