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Ruina: imagen poetica en Federico Garcia Lorca.

Resumen

Uno de los recursos esteticos que recorre la obra literaria de Federico Garcia Larca es la ruina. En Impresiones y paisajes (1918), el primer libro publicado del poeta, aparece ya la imagen de la destruccion: hierbas, estructuras abandonadas, arcos rotos, sangre, calles desoladas, entre otras imagenes. La evolucion de estos motivos esteticos desde una perspectiva romantica perdura en su produccion posterior, tal es el caso de la obra de teatro El publico y el poema "Ruina" de Poeta en Nueva York. Uno de los propositos de este trabajo es establecer relaciones de intercambio ente los textos mencionados.

Palabras clave: Lorca, ruina, hierbas, sangre, poesia

Abstract

One striking aesthetic resource apparent throughout the literary work of Federico Garcia Lorca is the theme of ruin. In Impresiones y paisajes (1918), the poet's first published work, it manifests itself as the image of destruction: herbs, abandoned structures, broken arches, blood, desolate streets, among others The evolution of these aesthetic images from a romantic perspective remain on his later work, as is the case of the play El publico and Poeta en Nueva York. One purpose of this paper is to establish relationships between these texts

Keywords: Lorca, ruin, herbs, blood, poetry

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Deseo de la escritura, escritura del deseo. Deseo del saber, saber del deseo.

No pensemos que hayamos dicho algo con esas inversiones. Deseo, escritura, no quedan en un sitio, pasan uno por encima del otro: no son juegos de palabras, porque el deseo siempre es deseo de morir, no un anhelo.

Maurice Blanchot, La escritura del desastre (42)

La critica literaria lorquiana, en algunas ocasiones, ha separado el pensamiento poetico del autor de su propia creacion. Consciente de este peligro, mi analisis propone apegarse a los textos, intentando, de esta forma, promover un dialogo entre ellos. Una de las interrogaciones propuestas en este ensayo es cuales fueron los medios expresivos, las concepciones esteticas que Lorca fue creando y considerando para desarrollar una de las imagenes que recurrentes en su creacion literaria: la ruina.

En esta lectura me propongo analizar el poema "Ruina", ubicado en la seccion titulada "Introduccion a la muerte (poemas de la soledad en Vermont)" del libro Poeta en Nueva York (1929-1930). Para ello, lo relacionare con el texto en prosa "Ruinas", de su primer libro, Impresiones y paisajes (1918), y el cuadro segundo "Ruina Romana", de la obra de teatro El publico, terminada en una primera redaccion el 22 de agosto de 1930. Se trata, pues, de establecer relaciones de intertextualidad o de intercambio entre los textos mencionados para determinar las modificaciones que sufre la imagen de la ruina en el poema mencionado. Finalmente, pretendo descubrir el significado, en la medida de lo posible, de esta imagen dentro del marco de la poetica lorquiana y, sobre todo, "su funcion en el contexto" del poema.

Impresiones y paisajes es una coleccion de ensayos, en ocasiones reflexivos, en otras, poeticos, que recoge las impresiones del poeta ante esos paisajes vistos por el durante unos viajes de estudios realizados en 1916 y 1917 (Sainz 29). El objeto contemplado se transforma a traves de la mirada del sujeto de la escritura, quien se vuelve, a su vez, hacia una reflexion sobre el hecho artistico. Esta doble perspectiva de lo mirado y su transformacion es, ante todo, una estrategia que emplea el poeta para entenderse y entender el mundo que lo rodea; (1) y es una estrategia que se repetira en su produccion posterior. Temas como la muerte y la imposibilidad del amor aparecen desde esta temprana publicacion, asi como la obsesion con la decadencia, termino entendido como los signos o restos de un tiempo preterito que quedan reflejados en diversas estructuras arquitectonicas. (2)

El libro esta organizado en siete apartados que, en un nivel general, podrian dividirse en dos secciones de acuerdo con el lugar al que se refieren: los ensayos dedicados a Castilla y los dedicados a Granada. No obstante, los dos ultimos apartados, Jardines y Temas, reunen una serie de textos que no necesariamente aluden a un espacio geografico definido, sino en torno a ciertas reminiscencias que el recuerdo convierte en artisticas. La estructura formal de esta coleccion es otro rasgo importante, pues los textos se encuentran a mitad de camino entre lo que podria ser un ensayo expositivo, por un lado, y una prosa poetica, por otro. La importancia de Impresiones (publicado cuando Lorca tenia 20 anos) consiste en la aguda estetica que ofrece.

El libro se ubica, como ha propuesto Eugenia Sainz, entre un modernismo literario y un impresionismo pictorico, pues Lorca: "con aspiracion tipicamente impresionista (y modernista), persigue, no la mera descripcion realista--empeno por lo demas vano--sino la expresion del sentimiento vinculado a la contemplacion del paisaje".3 A pesar de ello, esta publicacion marca un antes y un despues en la estetica lorquiana. El libro se encuentra a caballo entre varias esteticas: por un lado, se observa la herencia de la generacion del 98, que le llega, quizas, a traves de Las soledades (1903) de Antonio Machado, y, por otro, la vinculacion al modernismo-simbolista del estilo juanramoniano (piensese enjardines lejanos, de 1907). Por otra parte, el poeta sabe que se encuentra esteticamente frente a nuevos procesos artisticos.

La vinculacion con la tradicion poetica mencionada se percibe desde el "Prologo", en el uso de terminos como 'melancolia', 'tristeza', en la introduccion de 'estados pasionales internos', en el 'fuego espiritual' y en la relacion del poeta con el mundo exterior. (4) Sin embargo, a pesar de esta vinculacion estetica, en la seccion Jardines, especificamente en el texto "Jardin romantico", aparece un Lorca que tiene plena conciencia de la desaparicion del mundo modernista juanramoniano:
   Se estan perdiendo los jardines espanoles. Jardines nebulosos que
   tanto hacen sufrir a ese gran poeta de niebla que se llama Juan
   Ramon Jimenez ... [...] Pronto desaparecera el jardin. Hay que
   borrar las obras de los otros siglos..... Es triste ... Pero la
   fiesta galante ceso. Las carrozas frias de la muerte se llevaron a
   los caballeros y a las damas antiguas al otro reinado ... el
   estanque se cego y los cisnes se los comieron fritos un dia de
   hambre los sucesores de aquellas familias maravillosas. Son otro
   cisnes los de hoy.....[...] !Es irremediable! [...] Se murio el
   madrigal cuando nacio el ferrocarril. Es irremediable, la fiesta
   paro... Verlaine llora y Eduardo Dubus esta sonando su violin
   negro.....Pronto el arado estara en las maravillas umbrosas del
   jardin ... Es irremediable (Con respeto a los puntos suspensivos que
   aparecen en el texto, el enfasis es mio; 187-192).


La necesidad que tiene el poeta de borrar las obras de otros siglos, por mas triste que sea este acto, lo lleva a situarse al otro extremo, al de la Modernidad. En este sentido es como podemos entender la profecia lorquiana; el hombre rompe la cadena con la divinidad que hasta el momento lo cobijaba y ahora su atencion es llamada, primero, por el acto antropofagico emprendido por los herederos de aquellas familias ilustres al comerse los cisnes un dia de hambre y, segundo, por la aparicion del ferrocarril. El tono inminente de la profecia es marcado por la frase "es irremediable". A pesar de la intuicion de la desaparicion del jardin, Lorca se ubica en el umbral entre estas dos experiencias artisticas: la tradicion juanramoniana y una nueva estetica vinculada, quizas, con los movimientos vanguardistas europeos. (5)

Lo cierto es que se percibe en este texto una friccion y un vaiven constante entre varias esteticas y concepciones artisticas, las cuales seran de suma importancia para el desarrollo del pensamiento lorquiano en las obras posteriores del poeta cordobes. Este sincretismo poetico repercute en la imagen que Lorca va creando de la ruina; todavia en el texto en prosa lo vemos vinculado a tradiciones literarias romanticas, pero ya en el poema "Ruina" podemos observar a un poeta mas centrado en las dinamicas de un hombre, espiritualmente en crisis, en medio de una ciudad caotica como supuso el descubrimiento de Nueva York. De hecho, es sumamente interesante observar como algunos temas relacionados con la Modernidad que encontrara en la ciudad de los rascacielos aparecen en Impresiones; ademas de la obsesion por los espacios antiguos, las ruinas y los conventos abandonados. (6)

En "Meditacion" (primer texto de la coleccion) el poeta dice: "hay un algo de inquietud y de muerte en estas ciudades calladas y olvidadas [...] En algunas de ellas, como Avila, Zamora, Palencia, el aire parece de hierro y el sol pone una tristeza infinita en sus misterios y sombras. Una mano de amor cubrio sus casas para que no llegara la ola de la juventud, pero la juventud llego y seguira llegando, y sobre las rojizas cruces veremos elevarse un aeroplano triunfador" (17). En otro texto, el poeta comenta: "derribaran el encanto viejo, [se refiere a la plaza de Baeza], y pondran en su lugar edificios con cemento catalan" (131). Sin duda, resulta interesante leer el libro prospectivamente, pues arroja luz sobre la evolucion poetica de Lorca y sobre imagenes centrales para lo que sera Poeta en Nueva York.

Segun Georg Simmel, la ruina se produce cuando las fuerzas puramente naturales comienzan a ensenorearse de la obra del hombre; que, al fin, la exacta compensacion entre la naturaleza y el espiritu--representada por el edificio--se ha roto a favor de la naturaleza (109). "Ruinas" es el primer texto que aparece en la seccion Temas, del libro al que nos hemos referido anteriormente. La historia contada en este texto son las impresiones y reflexiones esteticas que tiene el personaje al detenerse "maravillado" ante los restos de un edificio antiguo. La voz que enuncia el relato se ubica, en primera instancia, en la tercera persona del singular para, de esta forma, verse contemplando el edificio: "el viajero se detiene emocionado ante las ruinas. Contempla las antiguas visiones de fortalezas deshechas"; acto seguido el sujeto de la escritura adquiere el matiz de la primera persona del singular: "la vision decorativa de una ruina es magnifica" (203). A partir de este momento, el relato sera contado desde el yo de la voz enunciadora.

El primer encanto de las ruinas, para este sujeto contemplador, es el aspecto "decorativo" que muestran; la estetica de colores verdes, luces y sombras que surgen en los recintos del edificio derruido. Asi, pues, "el contraste de los colores verdes, y los dorados bajo la caricia dulce de la luz, forma una gama admirable de apagamiento y amargura" (204). Los ecos son otro de los encantos de las ruinas: "ellos penetraron en sus muertas estancias para hacer burla de todo sonido, repetir la risa, y grito desconsolado, multiplicar las pisadas, y confundir las conversaciones en un mareo de palabras" (204).

La angustia que refiere ese "grito desconsolado", burlado por los ecos, es uno de los elementos que aparecera en el poema "Ruina". En este caso, por medio del "mareo de palabras" y de la repeticion, el yo poetico intentara asirse a su amado antes de emprender el viaje final. El epigrafe, en este sentido, cobra mucha importancia: "deseo, escritura, no quedan en un sitio, pasan uno por encima del otro". El yo poetico intentara unir en un solo acto: escritura, deseo, amor y, por tanto, muerte. El vertigo de la repeticion que experimenta el yo poetico se produce ante la inminencia de la destruccion.

Una de las diferencias entre estos dos textos quizas sea la sensibilidad que tiene el sujeto frente al objeto: el yo frente a la ruina. En el caso del texto en prosa, el sujeto contempla el objeto y reflexiona desde una distancia con una estetica muy cercana a la del Romanticismo. En cambio, la voz poetica de "Ruina" transita por una serie de transformaciones; de ser un espectador pasa a integrarse al movimiento destructivo que se genera en la "casa" y entra, de esta forma, en el vertigo que le produce la inminencia de la ruina; (7) finalmente, el yo poetico deja traslucir que la destruccion de esa casa de "cristales rotos" es su propia destruccion, identificada con la busqueda de un amor. (8)

El ultimo elemento caracteristico de las ruinas, segun el sujeto de la escritura, es el "prestigio romantico" identificado con el miedo y los fantasmas. El viajero nos relata las distintas historias que los campesinos y la "vieja del pueblo" les cuentan a los pobladores y ninos sobre los fantasmas que habitan las ruinas: "todas las ruinas tienen una historia miedosa. Unas se conocen, otras ya las han olvidado. La ruina evoca baladas miedosas de almas en pena" (206). Precisamente, esa balada triste es la que cantara el yo poetico de "Ruina".

Estas caracteristicas, identificadas por el viajero que contempla las ruinas, las vemos transformadas en el poema, pues la voz poetica observa y forma parte de la destruccion; finalmente, es espectador y actor de su propia ruina. En Impresiones y paisajes, el poeta parte de la anecdota y de las descripciones pictoricas para desarrollar sus impresiones. Todavia no encontramos en este primer Lorca la importancia de la metafora como ocurrira luego; piensese, por ejemplo, en la conferencia "La imagen poetica de Don Luis de Gongora", escrita entre 1925-1926, y en la propia poetica de "Ruina".

Antes de pasar al analisis del poema, tal vez sea pertinente hacer una ultima aclaracion con respecto del titulo de estos textos. El matiz que diferencia los titulos es muy tenue, pero, a mi modo de ver, sumamente importante. Segun el Diccionario de la Real Academia Espanola, 'ruinas', en plural, refiere a los "restos de uno o mas edificios arruinados"; en cambio, 'ruina', en singular, proviene del latin mere que significa caer; el diccionario consigna el termino como "accion de caer o destruirse algo" (http://lema.rae.es/drae/?val=ruina). "Ruinas", por tanto, evoca la contemplacion de los restos de un edificio antiguo, mientras que el poema "Ruina" nos presenta la lenta caida de una voz poetica que es arrastrada al vertigo de la destruccion.

Otro de los temas recurrentes en el poema "Ruina" es la lucha que mantiene el poeta con la naturaleza. En la conferencia, "Escala del aire", Lorca intenta establecer una poetica del arte vinculada con los elementos de la naturaleza. Acaece, no obstante, que entre estos dos polos se desata una lucha que debe culminar con la dominacion de la naturaleza por parte del poeta: "el poeta, solo con el mecanismo del amor [...] ha de quebrar, herir, dominar la belleza invisible que lo rodea por medio de su interpretacion, o sea, por su proyeccion sobre el elemento" (130). La estetica de lo natural frente a la accion poetica del hombre y viceversa, como veremos, es una de las caracteristicas que recorre todo el poema. A pesar de que el aire en la poetica lorquiana tiene distintas significaciones, en este caso, el aire es "portador de cuanto tiene relacion con el destino del hombre, con su muerte: la pena, el dolor, la tristeza, los suspiros" (Garcia Posada 115).

A continuacion el analisis del poema. Las imagenes de "Ruina" contienen cierto grado de disonancia inquietante para nosotros los lectores; ejercen una fascinacion al mismo tiempo que nos aturden. En este sentido, es necesario aclarar que el apelativo 'disonante' no se refiere a un desorden, pues el poema, contrario a lo que podriamos sospechar por su titulo, establece un orden muy particular y estructurado. El termino 'disonante' es entendido desde la pluralidad que evoca su propia definicion; en este sentido, es que la poetica de Lorca puede ser analizada, pues indudablemente se aleja de las correspondencias univocas. El significado del poema irradia en varias direcciones; es posible una multiplicidad de significados y de interpretaciones. El lenguaje, en apariencia muy sencillo, evoca la complicacion de lo expresado.
   Sin encontrarse.
   Viajero por su propio torso blanco.
   !Asi iba el aire! (vv. 1-3)


La voz poetica comienza describiendo al aire como un viajero perdido en su propio contorno. De entrada, el poeta nos ubica frente a una imagen no tangible y, por lo demas, abstracta. El uso del verbo impersonal 'encontrarse' para referirse al viento blanco que viaja sin un destino determinado nos lleva a la imagen que desarrolla el sujeto de la escritura en "Ruinas". En este caso, el viajero no es el viento sino el personaje que, ante los restos de un edificio, se detiene emocionado y comienza a reflexionar sobre la estetica de las ruinas.

Las divagaciones y reflexiones del personaje del relato atanen, sobre todo, tanto a la literatura romantica cuanto a una poetica sobre el hecho artistico. En el texto en prosa, el alma de la ruina es definida como "un fantasma blanco muy grande, muy grande, que llora por las noches desmoronando piedras y oculto entre las yedras" (206). La alusion al fantasma blanco que pena en las noches nos lleva a otra referencia en relacion con el tema de las ruinas, esta vez, a la obra de teatro, El publico, especificamente al dialogo-danza amorosa entre la figura de Cascabel y Pampanos.

Ocupan la escena dos figuras: "una, cubierta totalmente de pampanos rojos, toca una flauta sentada sobre un capitel. Otra figura, cubierta de cascabeles dorados, danza en el centro de la escena" (Garcia Lorca, El publico 131). El dialogo que mantienen estas dos figuras es reforzado por el acto de la danza, pues esta representa la idea de lo inacabado. El reto sera, entonces, mantener el intercambio amoroso mediante el encantamiento de las palabras y de las posibles transformaciones que estas sugieren, pero sin dejar de bailar. Pampanos le dice a su amante: "estoy esperando la noche, angustiado por el blancor de la ruina, para poder arrastrarme a tus pies" (134). El blancor de la ruina para los amantes en contraste con la noche presupone un unico momento: el amor, aunque este indudablemente lleve a la muerte. No es casual que Lorca haya desarrollado la escena de estos dos personajes en un ambiente de ruina y destruccion.

En el caso de "Ruina", el yo poetico se introduce a la danza (movimiento) de la destruccion de la casa y el encantamiento de las palabras sera, en esta ocasion, revelado por un solo emisor; como veremos mas adelante, el yo lirico en los tres ultimos tercetos se dirigira al amado sin encontrar contestacion alguna. El dialogo amoroso entre estos dos personajes y la necesidad de "seguir o perseguir a lo amado, cualquiera que sea la forma que adopte, tendra siempre un final dramatico" (Martinez Nadal 40). Lo mismo ocurrira en los versos finales del poema.

La escena de la obra culmina cuando el Emperador entra buscando a "uno". Las dos figuras se disputan el lugar de "uno". Finalmente, Pampanos se convierte en "uno"; le dice al Emperador: "y deja mi cabeza de amor en la ruina" (139). Es indudable que en la "mitologia personal del poeta" la imagen de la ruina aparezca primero como motivo de contemplacion, en el caso del texto en prosa, y despues como agente activo del deseo-muerte. Al respecto, Martinez Nadal nos recuerda que:
   En esas ruinas, arcos rotos y hierbas de El Publico hay muchos
   restos de un romanticismo que, en el caso de Lorca, no es mera
   consecuencia del romanticismo inherente al movimiento surrealista;
   es natural evolucion de motivos y observaciones presentes ya en los
   primeros escritos del poeta y que perduran, sin interrupcion, hasta
   los poemas postumos. Vale la pena rastrear esos motivos; son
   ejemplos adicionales de persistencia tematica y del camino que
   recorre el poeta desde las primeras prosas hasta El publico, Poeta
   en Nueva York y las Casidas y Gacelas (101).


Entonces, la imagen del aire que vaga por su propio torso blanco remite, en primera instancia, a la neblina blancuzca de la noche que observa el yo poetico, pero tambien apunta al advenimiento de la ruina espiritual, al presentimiento del amor frustrado. El efecto sonoro producido por la repeticion de las vocales en el verso "asi iba el aire", recalca la forma y el movimiento del viento, ademas de introducirnos mediante la sinalefa al ambito de las transformaciones. El adverbio de modo "asi" sirve de enlace para la imagen siguiente; de una optica abstracta y parcial pasamos a una imagen mas panoramica, aunque igualmente compleja, pues el poeta recurre a las transformaciones.
   Pronto se vio que la luna
   era una calavera de caballo
   y el aire una manzana oscura, (vv. 4-6)


El adverbio de tiempo "pronto" indica una nueva situacion, hasta cierto punto una urgencia de transformarse por parte de la luna y el aire. El verbo impersonal "se vio" demuestra la distancia que el yo poetico mantiene ante el espectaculo de la noche. Si bien es cierto que se mantiene como observador, podriamos pensar que intuye o percibe el advenimiento de la muerte. Este presentimiento es originado por las nuevas formas que adoptan los elementos naturales. La conversion de la luna en una calavera de caballo remite, por un lado, a la esterilidad, y, por otro, a la muerte. Segun Garcia-Posada "los valores del gran simbolo lorquiano pueden dividirse en positivos: la luna es vida, naturaleza; negativo: la luna es muerte" (119). En el caso de "Ruina", como en muchos otros poemas de Poeta en Nueva York, la luna sera representada como simbolo negativo.

El aire, viajero blanco por su propio torso, es ahora una manzana oscura, con lo cual, inevitablemente, estamos ante la presencia de los signos que daran lugar a que se desarrolle la imagen de la ruina. La manzana, del mismo modo que el aire, es una imagen dual: simbolo erotico de la juventud tentada y, por consiguiente, del pecado y la muerte. La dualidad de las formas adoptadas por los elementos naturales--que representan el bien y el mal, es decir, el simbolo positivo y el negativo en combinacion--es otra de las constantes del poema; en casi todas las imagenes podemos identificar esta diada.

El juego entre las tonalidades de luz y lo tenebroso de la oscuridad adoptada por la manzana remite a las imagenes que, segun el narrador del texto de 1918, debe tener una ruina: "la vision decorativa de una ruina es magnifica ... La luz entra por los techos derrumbados, y no tiene donde reflejarse ... solo en las covachas de una galeria abierta a los campos, o en un claustro, penetra modulando tonalidades sombrias" (203-204). La reminiscencia del aspecto decorativo, aludido por el sujeto de la escritura del texto en prosa, se desarrolla en el poema desde la perspectiva del claroscuro creado por la luna y el aire nocturno. Si la luna es un simbolo ambiguo, pues reune en su centro magnetico todos los tiempos, tanto el atmosferico cuanto el cosmico, entonces, la proxima estrofa esta determinada por el poder que ejerce este signo lunar sobre el elemento telurico.
   Detras de la ventana,
   con latigos y luces, se sentia
   la lucha de la arena con el agua. (vv. 7-9)


El yo poetico continua marcando la distancia del espacio nocturno frente a su mirada, pero, en este caso, se anade un elemento clave para la construccion de la ruina: la imagen de la ventana. La voz poetica se ubica fuera de la casa y desde este espacio puede sentir en la lejania (mediante el uso del verbo impersonal "se sentia") la lucha entre la arena y el agua. La arena simboliza la esterilidad, mientras que el agua simboliza la fertilidad. La personificacion de los elementos naturales y la recreacion de una batalla nos remite a diversas imagenes del agua y la arena a traves del poemario; vease, por ejemplo, el poema titulado "Son de negros en Cuba". En este poema, ubicado en la seccion "El poeta llega a La Habana", encontramos el siguiente verso: "El mar ahogado en la arena" (v. 31). Los dos versos remiten a una lucha frustrada desde el comienzo. La influencia ejercida por la luna sobre el agua es presentada como una especie de magnetismo de tal fuerza que su presencia sugiere la derrota de la arena. Aunque el mar se presente como un ahogado en la arena, esta realmente queda diluida ante la inmensidad y el poder acuatico. A pesar de la lucha constante entre de estos dos simbolos, la arena en la poetica lorquina "es lo que destruye, lo que esteriliza, lo que entierra a lo vivo; un simbolo de la muerte, en cualquiera de sus dimensiones" (147). La lucha entre estos dos elementos nos lleva, como veremos a continuacion, a la lucha frustrada de los amantes frente al poder invasivo de las hierbas. La ventana, en este sentido, apunta directamente a un espacio indicador de muerte y destruccion; vease, por ejemplo, los versos del poema "Danza de la muerte": "enjambres de ventanas acribillaban un muslo de la noche" (v. 53); o los versos del poema "Crucifixion": "y les ensenaba una calavera por los vidrios de la ventana" (v. 12).

La llegada inminente de las hierbas provocara en el yo poetico su insercion en la accion, pues hasta el momento solo contemplaba. Los espacios quedan, entonces, invertidos: afuera se percibe cierta tranquilidad (aunque ya hemos observado los signos premonitorios de la luna) y adentro (en el espacio cerrado de la casa) encontramos la destruccion. A traves de ese paisaje cifrado en simbolos, paulatinamente, se va intensificando el presentimiento de muerte y destruccion. Por consiguiente, se va produciendo el fugaz encuentro de los amantes en una especie de ruina espiritual.
   Yo vi llegar las hierbas
   y les eche un cordero que balaba
   bajo sus dientecillos y lancetas, (vv. 10-12)


Las hierbas tan inquietantes para la voz poetica hacen que este se integre a la accion. El primer verbo que atane directamente al poeta es "ver" e, inmediatamente despues, "echar". Este decide echarle a las hierbas un cordero en un intento por ahuyentar la invasion vegetal. El impulso de proteccion queda frustrado. Si bien es cierto que el animal bala, es decir, emite el sonido propio de su condicion, tambien podriamos pensar el termino de acuerdo con su segundo significado: desear con ansias; entonces las lancetas (instrumento que sirve para sangrar abriendo una cisura en la vena) junto al sonido del animal que come las hierbas o, viceversa, las hierbas que se comen al animal, presupondrian el deseo del amor, pero un amor representado como una herida. De igual forma, las hierbas se comeran al hombre, como veremos a continuacion, invadiendo tanto su cuerpo cuanto su espiritu; creandose, de esta forma, la ruina que se evoca desde el titulo. Al hablar de la muerte y la sangre, ademas de la alusion al cordero, se perfila otro de los temas escondidos en la ruina: la crisis religiosa.

En la poetica lorquina el deseo de la muerte es una de las condiciones del acto creativo, que, a su vez, plantea la necesidad de la sangre; el poeta nos dice: "al duende hay que despertarlo en las ultimas habitaciones de la sangre" (Lorca, Conferencias II 94-101). La inquietud expresiva que sugiere la creacion poetica se ve plasmada aqui en el cambio ritmico. Hasta el momento, la dinamica del poema ha sido de metrica irregular: tercetos polirritmicos asonantados y una combinacion de pentasilabos, heptasilabos y endecasilabos. A partir de este terceto se va delineando cierta regularidad metrica que queda fijada a partir del sexto terceto: 7-11-11 y 7-11-7. Este cambio, quizas, pueda explicarse por el sentido mas lapidario y exclamativo del endecasilabo frente a las combinaciones irregulares mencionadas, un sentido que cabe asociar tambien con la aparicion del yo.

El movimiento propio del poema corporaliza la ruina; esta se va creando en la genesis propia de las imagenes. De la lucha entre los elementos naturales--la fuerza de la luna en los elementos terrestres y el aire convertido en manzana oscura--pasamos a la presencia directa del yo y a la busqueda del amor-muerte, esto es, a su propia ruina. Entre mas cercana la muerte, mayor regularizacion metrica; lo que refleja en el yo poetico la absoluta certeza de la destruccion final. De todo lo que excluye la naturaleza el poeta crea, incluido el mismo, por lo que el acto poetico es una busqueda de si mismo.
   Volaba dentro de una gota
   la mascara de pluma y celuloide
   de la primer paloma, (w. 13-15)


La tendencia a lo diminuto en la poesia lorquiana queda ejemplificada en estos versos. Los simbolos de la salvacion representados por la "primer paloma" son reducidos y fragmentados por la imagen creada. El adjetivo antepuesto es significativo; expresa una actitud valorativa del hablante frente al objeto mencionado. Entonces, el origen religioso es negado por la mascara. La gota, asi como la celuloide, imagenes sintetizadas una en la otra por su materialidad --su transparencia--, quedan enfrentadas a lo concreto y visual de la pluma. La supresion de los enlaces logicos en los versos focaliza la atencion en lo abstracto y concreto como el proceso de creacion y corporalidad de la imagen.

En esta escena, como la primera del poema, el lector se enfrenta a la inquietante turbacion de imagenes muy complejas y evanescentes; se nos presenta una distancia entre el objeto y su representacion. Este procedimiento es muy caracteristico en Poeta en Nueva York, al respecto, recuerdese la reflexion que hace Lorca en la conferencia "La poetica de Don Luis de Gongora": "inventa [refiriendose al autor de las Soledades] por primera vez en el castellano un nuevo metodo para cazar y plasmar las metaforas y piensa sin decirlo que la eternidad de un poema depende de la calidad y trabazon de sus imagenes [...] la metafora une dos mundos antagonicos por medio de un salto ecuestre que da la imaginacion" ("La poetica de Don Luis de Gongora", Conferencias 117). Al describir la poetica del espanol estaba, sin lugar a dudas, describiendo su propia estetica y forma poetica.
   Las nubes en manada
   se quedaron dormidas contemplando
   el duelo de las rocas con el alba. (w. 16-18)


La quietud y contemplacion de las nubes remite a la contemplacion de la voz poetica en los primeros tercetos. La mirada ha cambiado y ahora es el elemento natural quien observa una lucha: "el duelo de las rocas con el alba" (v. 18). La gota del terceto anterior se explica mejor si la pensamos en relacion con las rocas. En la creencia religiosa del catolicismo se dice que Jesus le hablo a Moises indicandole lo siguiente: "toma la vara, y tu y Aaron tu hermano reunid a la congregacion y hablad a la roca ante los ojos de ellos. Ella dara agua. Sacaras agua de la roca para ellos, y daras de beber a la congregacion y a su ganado" (Antiguo testamento, 4, 20, 1-13).

Si en la creencia religiosa el agua que sale de la roca abreva la sed de sus feligreses, en Lorca, en cambio, la gota de agua, su relacion con la roca y el rocio encarnado en la saliva de la hierba, como veremos a continuacion, son el aviso de la destruccion. Recordemos que el amanecer es el momento de la muerte en la obra de teatro El publico. En estos versos, el espacio exterior irrumpe en un caos igual al que presenciamos dentro de la casa (la lucha de los elementos naturales entre si), con lo cual los dos espacios que se contraponian en las primeras estrofas coexistiran desde este terceto en adelante.
   Vienen las hierbas, hijo.
   Ya suenan sus espadas de saliva
   por el cielo vacio, (w. 19-21)


La angustia de la inminente aproximacion de las hierbas esta marcada por el verbo "vienen". El hijo es la unica imagen positiva en el verso, aunque inmediatamente despues de ser pronunciada queda reducida a la frustracion. (9) El hijo que no nace presupone la negacion de la vida; en este poema aparece ligado a una de las frustraciones vitales de Lorca, la infertilidad. Segun Jose Angel Valente, "se tiene un hijo, diriamos situados en este contexto, para reengendrar o para rescatar de la muerte, que ya ha operado su oscura accion sobre la infancia nuestra, el nino que uno ha sido. Se engendra no para multiplicar la especie, sino para dejar de morir o, en definitiva para resucitar" ("Pez Luna", Trece de Nieve 195). La imagen del hijo que, en otro contexto, seria simbolo de vida, queda cancelada por las hierbas.

La sinestesia provocada por el sonido de las espadas de saliva genera el ultimo rasgo negativo de la estrofa: "el cielo vacio". El adverbio de tiempo "ya" coloca al yo lirico delante de una amenaza: la voracidad de las hierbas (que nos recuerdan las lancetas de la estrofa cuatro). El sonido se acerca con mas intensidad a la voz poetica y aquel ruido que "se sentia" detras de la ventana, ahora le es proximo. En el texto "Avila", de la coleccion Impresiones y paisajes, el poeta dice: "todo esto bajo un cielo grisaceo y un silencio en que el agua del rio suena a chocar constante de espadas" (25).
   Mi mano, amor. !Las hierbas!
   Por los cristales rotos de la casa
   la sangre desato sus cabelleras (w. 22-24).


La violencia no se puede postergar y estalla la ruina de esta voz poetica; ruina que se ha ido incubando por medio de la imagen. La sangre, vinculada con las ruinas, ya la encontramos en el ensayo poetico "Baeza", del libro Impresiones: "por todas partes ruinas color sangre, arcos convertidos en brazos que quisieran besarse" (127). La gestacion de la ruina culmina con la destruccion de la casa y la expulsion del yo poetico del espacio protector.

La ausencia de un verbo en el primer verso ejemplifica la falta de coordinacion entre la mano y el deseo de la voz poetica de reaccionar ante la invasion. En este sentido, la mano se representa como una imagen cinematografica surrealista: seccionada del cuerpo; piensese, por ejemplo, en la mano llena de hormigas de la pelicula El perro andaluz de Bunuel y Dali. Indudablemente, las manos son una de las obsesiones esteticas de Lorca. Estas quedan ejemplificadas en diversos dibujos del poeta, por ejemplo, en el que lleva por titulo "Manos cortadas". Surrealista o no, era de esperarse una violencia contra el cuerpo, pues se alude desde el comienzo del poema a diferentes imagenes que remiten a la agresion: los latigos y luces de la lucha entre la arena y el agua, los dientecillos y lancetas de la hierba, asi como las espadas de saliva. El yo se desintegra a traves de estas imagenes y, en este momento, ya es imposible enfrentarse al mundo natural que lo invade, quedando su perfil en forma de esqueleto. La mano tambien remitiria a la idea de salvacion, esto es, a la mano de Jesucristo; pero en tanto imposibilitada de salvar al hijo (lo mismo que al amor), alude a la idea de la muerte.

En esta misma linea, podriamos ir al poema "1910 (Intermedio)", en donde el poeta, recordando su infancia, dice: "Aquellos ojos mios en el cuello de la jaca, [...] / en los tejados del amor, con gemidos y frescas manos, / en un jardin donde los gatos se comian a las ranas" (w. 10 / 12-13; el enfasis es mio). Indudablemente, la nocion negativa de esta mano que, en algun momento fue feliz, se debe a la expulsion del hogar, espacio de una salvacion ahora imposible de recuperar. La destruccion del paraiso afirma la imposibilidad de volver al pasado y confronta al poeta con el mundo externo. La sangre en este ambiente de destruccion remite, entonces, al drama terrible del hombre que quiere amar, aunque su unica forma de conseguirlo es a traves de la muerte. Por tanto, la destruccion no es un accidente sin sentido; en este caso, simboliza la paradoja: amor-muerte.
   Tu solo y yo quedamos.
   Prepara tu esqueleto para el aire.
   Yo solo y tu quedamos (w. 25-27).


Unicos sobrevivientes de la destruccion: el yo poetico y el amante se preparan para emprender el viaje. En la lucha entre las hierbas y el hombre, prevalece el primer elemento. Las hierbas arrinconan a la pareja, amenazando lo unico que le queda a la voz poetica: el esqueleto de su amante. El uso del verbo imperativo "prepara tu esqueleto para el aire" nos transporta al primer terceto: "Sin encontrarse. / Viajero por su propio torso blanco. / !Asi iba el aire!" (w. 1-3). Los ecos son otro de los encantos de las ruinas; nos recuerda el narrador del texto en prosa: "los ecos perdidos en los campos anidaron en las esquinas desmoronadas, en las bodegas llenas de plantas salvajes. En las ruinas de las llanuras hay ecos hasta en los sitios mas escondidos" (204). Mediante la repeticion el yo lirico le insiste a su amor:
   Prepara tu esqueleto.
   Hay que buscar de prisa, amor, de prisa,
   nuestro perfil sin sueno (w. 28-30).


El poema culmina regresandonos al comienzo: la circularidad es provocada por el afan de busqueda, en este caso, el de los amantes en medio de la ruina. Conviene, sin embargo, preguntarse si este retorno ha llevado al yo poetico a alguna parte, pues desde un principio el aire iba viajero de su propio torso sin encontrarse. Lorca ha logrado lo que proponia en la conferencia "Escala del aire". En ese momento decia: "el poeta, solo con el mecanismo del amor, y no llevado de su imaginacion mas alla de la escala logica de sus proporciones fisicas, ha de quebrar, herir, dominar la belleza invisible que lo rodea por medio de su interpretacion, o sea, por su proyeccion sobre el elemento" (130). Los amantes se proyectan y dominan el elemento natural: ahora viajaran como el aire.

El poema comienza y culmina con la articulacion de un contorno, es decir, de una forma que no logra encontrarse. Dicha imagen se ve encarnada, al final, en el perfil sin sueno de los amantes. La idea de volver al comienzo otorga cierta eternidad a los signos representados, pues se repiten el desastre, la ruina, la transformacion y, finalmente, la creacion poetica como simbolo eterno; quizas, esa sea la interpretacion del sueno. El yo es arrojado de la casa y junto al esqueleto de su amado crea otra posibilidad de existir; el problema acaso estriba en el hecho de que la creacion de algo nuevo implica que algo siempre deja de ser. El poeta Jose Angel Valente propone que todos los movimientos de ese eros que no genera, convergen en la muerte; la reconstitucion de lo uno se opera en la extincion (201).

En "Ruina", es necesario que se genere la destruccion, pues, de esta forma, se oficia el culto al amor. Segun Georg Simmel, en el ensayo citado anteriormente, en la imagen de la ruina se conservan dos tensiones que, sin embargo, unen la imagen exterior con la accion interior: "es como si un trozo de la existencia debiera caer primero en ruinas para someterse sin resistencia a todas las fuerzas y corrientes que vienen de los cuatro vientos de la realidad" (117). En este sentido, la ruina en el poema se oficia en la medida en que el espacio exterior y el interior se van transformando; de lo contrario, la voz poetica se quedaria en una especie de inaccion, alejada del amor y de su consecuencia final: la muerte, pues solo se accede al amor desde la destruccion.

Al respecto, valdria la pena recordar la seccion en la que aparece el poema, "Introduccion a la muerte (poemas de la soledad de Vermont)". Lorca se encuentra en una especie de crisis espiritual que se ve reflejada en los poemas de esa epoca. Segun Gabriel Rojo Leyva, el titulo "Ruina" se refiere a la vision desolada que tiene Lorca acerca del reconocimiento propio y de la realizacion amorosa, pues solo los concibe a traves de la muerte (148). Finalmente, la poetica lorquiana se basa en el dolor como motor creacionista; pensemos, sobre todo, en la teoria del duende: "para buscar al duende no hay mapa ni ejercicio. Solo se sabe que quema la sangre como un tropico de vidrios, que agota, que rechaza toda dulce geometria aprendida, que rompe los estilos, que se apoya en el dolor humano que no tiene consuelo" (94-95).

La hipotesis central de este trabajo ha sido demostrar como se desarrolla la imagen de la ruina en tres textos lorquianos: "Ruinas", "Ruina" y la escena "Ruina Romana", de la obra de teatro El publico. El panorama que hemos ido recorriendo a traves de los textos analizados nos da una muestra de como ciertas obsesiones lorquianas se gestaron en la primera publicacion del poeta, Impresiones y paisajes. De igual forma, transitando por estos textos podemos participar y ser complices de la evolucion poetica de Federico Garcia Lorca, desde su temprana incursion en la literatura a la edad de veinte anos hasta la explosion estetica que represento Poeta en Nueva York.

Al decir de Rafael Martinez Nadal: "la persistencia tematica ratifica el convencimiento de que en los primeros escritos del poeta se encuentra el germen de toda su obra" (103). Al respecto, es importante resaltar que la imagen de la ruina surge desde las experiencias vividas por el poeta; recuerdese que su primer libro fue el producto de diversos viajes que realizo por Espana. Asi pues, el punto de partida para el desarrollo de la imagen de la ruina es la experiencia vivida y la influencia que quizas ejercio en el joven poeta el modernismo-simbolista practicado por Juan Ramon Jimenez. Aunque, como ya hemos explicado, el conocimiento de las figuras tradicionales de la literatura espanola generan en Lorca cierta conciencia de cambio estetico. Esta conciencia de cambio lo lleva a desarrollar de distintas maneras el tema de la ruina; por tanto, la ruina es entendida como un simbolo polivalente, el cual adquiere distintos significados y valores de acuerdo con el contexto en el que se generen las experiencias del poeta.

El epigrafe de este trabajo reune una idea fundamental que encontramos en la ruina: el deseo, el amor y la escritura se entrelazan en el acto poetico, en la muerte. Para Maurice Blanchot, "deseo, escritura, no quedan en un sitio, pasan uno por encima del otro: no son juegos de palabras, porque el deseo siempre es deseo de morir, no un anhelo". El movimiento destructor del exterior invade al yo lirico y se genera en el la devastacion interior que lo lleva a intentar el vuelo con el esqueleto de su amado. La ultima escena del poema "Ruina" nos remite a otra imagen de Poeta en Nueva York
   Para ver que todo se ha ido,
   !amor inexpugnable, amor huido!
   No, no me des tu hueco,
   !que ya va por el aire el mio!
   !Ay de ti, ay de mi, de la brisa!
   Para ver que todo se ha ido ("Nocturno del hueco", w. 50-55).


Indudablemente, imagenes como "amor huido", "hueco" y "aire", entre otras, nos llevan nuevamente a la busqueda, "cual cazadores de metaforas", de las recurrencias poeticas en la obra literaria de Federico Garcia Lorca.

Bibliografia

Blanchelot, Murice. La escritura del desastre. Trad. P. de Place. Venezuela: Monte Avila Editores, 1987.

Correa, Gustavo. "Desdoblamiento y ruina". La poesia mitica de Federico Garcia Larca. Oregon: University of Oregon Publications, 1957. 139-41.

Garcia Lorca, Federico. Impresiones y paisajes. Granada: Editorial Don Quijote, 1981. [Reimpresion facsimilar de la primera edicion publicada en Granada, 1918].

--. Conferencias I, II. Ed. C. Maurer. Madrid: Alianza, 1984.

--. "Escala del aire". Federico Garcia Lorca escribe a su familia desde Nueva Yorky La Habana (1929-1930). Ed. C. Maurer. Madrid, 1986. 129-130.

--. Epistolario completo. Cuidado de C. Maurer y A. A. Anderson. Madrid: Catedra, 1997.

--. El publico. Ed. Maria Clemente Millan. Madrid: Catedra, 2006.

--. "Ruina". Poeta en Nueva York. Ed. Maria C. Millan. Madrid: Catedra, 2010. 190-1.

Garcia-Posada, Miguel. Federico Garcia Lorca. Madrid: EDAF, 1979.

--. Lorca: interpretacion de <<Poeta en Nueva York>>. Madrid: Akal Editor, 1981.

Gibson, Ian. "Federico Garcia Lorca: un pequeno texto olvidado". Bulletin Hispanique 1-2 (1996): 116-7.

Martinez Nadal, Rafael. El publico, amor y muerte en la obra de Federico Garcia Lorca. Mexico: Joaquin Mortiz, 1975.

Rojo Leyva, Gabriel yjesus Villegas Guzman. Tres ensayos sobre Federico Garcia Lorca. Prol. James Valender. Mexico: Universidad Autonoma Metropolitana/ Iztapalapa, 1990.

Sainz, Eugenia. "Impresiones y paisajes de Federico Garcia Lorca: modernismo y mirada interartistica". Confluencia 1(2004): 27-43.

Simmel, Georg. "Las ruinas". Revista de Occidente 76 (1987): 108-117. Valente, Jose Angel. "Pez Lima". Trece de Nieve 1-2 (1976): 191-201.

Angelica Lopez Plaza

El Colegio de Mexico

(1) Segun Miguel Garcia-Posada, "al lector se le brinda el espectaculo unico de asistir al nacimiento literario de ese adolescente abrumado de si mismo" (10).

(2) Hasta el momento, la unica resena encontrada de este libro es la rescatada por el investigador Ian Gibson, en su articulo "Federico Garcia Lorca: un pequeno texto olvidado" (116-117). El investigador retoma las palabras del periodista Aureliano del Castillo: "Despues de leido cuanto antecede alguien podra preguntarme:--Y bien, ?cual es, concretamente, su juicio sobre Garcia Lorca? Ahi va en dos palabras en latin, para mayor claridad: !Papam habemus!" (116) [la nota critica aparece en El defensor del 17 de abril de 1918].

(3) Es sumamente interesante la hipotesis que, segun me parece, logra demostrar la investigadora: "en primer lugar, que el interes de Lorca por la nueva pintura es aun mas temprano, anterior a la publicacion en 1918 de Impresiones y paisajes', sospechamos, en segundo lugar, que dicha familiaridad lorquiana con el lenguaje pictorico pudo incidir en la genesis de su simbolismo cromatico y, en particular, en el origen de la negatividad de dos colores: el verde y el amarillo, en los cuales resulta oscura la motivacion desencadenante del desplazamiento metaforico implicito" (29).

(4) Al respecto, lease el parrafo mas caracteristico del prologo: "Amigo lector: Si lees entero este libro, notaras en el una cierta vaguedad y una cierta melancolia. Veras como pasan cosas y cosas siempre retratadas con amargura, interpretadas con tristeza. Todas las escenas que desfilan por estas paginas son una interpretacion de recuerdos, paisajes, de figuras. Quiza no asome la realidad su cabeza nevada, pero en los estados pasionales internos la fantasia derrama su fuego espiritual sobre la naturaleza exterior agrandando las cosas pequenas, dignificando las fealdades como hace la luna llena al invadir los campos" (11).

(5) Recuerdese la amistad que mantiene con Sebastian Gasch desde muy temprano en su carrera literaria y, por ende, la influencia en terminos pictoricos que le suscita este artista (Ver: Federico Garcia Lorca, Epistolario completo, al cuidado de Christopher Maurer y Andrew A. Anderson). Ademas de la evolucion del pensamiento artistico, cabe destacar, las ideas relacionadas con el impresionismo: "la naturaleza es torpemente imitada en su gama de colores. Los pintores se recrean en sus lejanias y en sus humos, sin que el menor control inteligente intervenga en esta borrachera de copiar los espectaculos naturales" (Federico Garcia Lorca, "Sketch de la nueva pintura", Conferencias II37). En terminos literarios es interesante analizar la evolucion del pensamiento lorquiano desde esta publicacion, muy apegado al elemento anecdotico y narrativo y, como, anos mas tarde, reflexionara sobre la importancia de la metafora en detrimento de una narracion. (Al respecto ver la conferencia "La imagen poetica de Don Luis de Gongora", Conferencias 185-125).

(6) A continuacion, algunos fragmentos en donde se alude a la ruina y a las hierbas: "una cruz desquiciada sobre un pedestal en ruinas" (25); "todo el monasterio, al que ya aman las yedras" (57); "lo demas todo ruinas con hilos de plata" (60); "por todas partes ruinas color sangre" (127); "una casa triangular que casi se la traga la hierba" (130); "la calle esta cubierta de hierbas" (137); "las calles silenciosas con hierbas" (156).

(7) Tal vez, un buen ejemplo de la relacion sujeto-objeto se encuentre en la celebre pintura de Caspar David Friedrich, "Viajero frente al mar de niebla" (1818); la voz enunciadora de "Ruinas" seria el protagonista de la pintura: el sujeto que contempla los monticulos que sobresalen de la niebla, mientras que el yo lirico de "Ruina" podria ser ese mismo sujeto, pero con la diferencia de que se lanza al abismo de la destruccion. La imagen puede consultarse en la siguiente pagina en Internet: http: //www.ibiblio.org/wm/paint/auth/friedrich/.

(8) Segun Gabriel Rojo Leyva, "el limite espacial que habia aparecido en la tercera estrofa (ventana) se rompe y se produce una actividad que absorbe al yo lirico. A traves de la imagen "cristales rotos de la casa", el yo lirico se integra al espacio del que rehuia, y se integra al movimiento vital"; movimiento que pertenece a la destruccion, a la ruina [...] en otras palabras, ve a su amor como se ve a si mismo: inserto en la incesante transformacion y, por tanto, sujeto a la dinamica de morir en la busqueda de la satisfaccion del deseo" ("Analisis de tres poemas de Poeta en Nueva York de Federico Garcia Lorca" 146).

(9) Segun Gustavo Correa, "el simbolo del hijo con un sentido de desdoblamiento y su final destruccion se halla en el poema "Ruina". En el terceto noveno el hijo es ahora un esqueleto identificado con el perfil del propio poeta y con el amor no alcanzado" (139-140).
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Author:Lopez Plaza, Angelica
Publication:Revista de Estudios Hispanicos
Date:Jan 1, 2014
Words:8791
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