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Rodriguez Moya, Inmaculada y Minguez Cornelles, Victor (dirs.), Visiones de un imperio en fiesta.

Rodriguez Moya, Inmaculada y Minguez Cornelles, Victor (dirs.), Visiones de un Imperio enfiesta, Madrid, Fundacion Carlos de Amberes, 2016, 394 pags., ISBN: 978-84-87369-82-7.

Resuelto a abandonar el estudio de las letras Descartes confiesa en el Discurso del metodo que decidio emplear el resto de su juventud "en ver cortes y ejercitos". La fiesta y la guerra constituian entonces dos escuelas para poner a prueba la madurez de cualquier muchacho dispuesto a labrarse su propio futuro. El volumen que resenamos es una reflexion necesaria sobre la primera de estas dos facetas que estuvieron indisolublemente unidas en la formacion del mundo moderno: la cultura festiva. El marco elegido, el Imperio de los Austrias, primer espacio politico intercontinental que compartio un lenguaje visual comun cuyas raices se remontan a la cultura borgonona y al humanismo italiano, interpretadas bajo el prisma del providencialismo catolico que legitimo las nuevas conquistas, aportando la certidumbre en el advenimiento de aquel reino de paz y justicia de la cuarta egloga de Virgilio, evocada por Fernando Checa al referir los benemeritos trabajos de Francis Yates.

Han pasado 60 anos del libro de Yates y otro tanto o casi de la ya legendaria coleccion Les fetes de la Renaissance que edito Jean Jacquot. Algo mas de la concepcion de una sociedad de corte que Norbert Elias elaboro au rebours de los vientos que entonces dominaban la historiografia europea. Y cumplira pronto un siglo El otono de la Edad Media de Huizinga, que a su vez dialoga con La cultura del Renacimiento de Burckhardt, anterior en el tiempo. Lecturas que nos han formado. Adivina el profesor Checa un hilo de Ariadna en esta urdimbre de textos que en las recientes exposiciones dedicadas a la cualificacion cultural del objeto domestico regresa sorpresivamente sobre la idea germinal de Huizinga que ligaba el arte y la vida. Los trabajos reunidos en este libro asi lo acreditan.

El homenaje a los clasicos de la disciplina va acompanado de una segunda reflexion (primera en el orden del volumen) que emprende Victor Minguez acerca de los ultimos cuarenta anos de produccion historiografica sobre el arte festivo. No es un simple sumatorio de nombres y titulos sino una valoracion consciente de la emergencia de un campo de estudios con entidad propia que se ocupa de la escenificacion de la practica del poder y la codificacion de su lenguaje simbolico. La prueba factica de su circulacion por los dominios de la monarquia hispanica queda aportada por Inmaculada Rodriguez Moya, directora con Minguez del compilatorio, en su estudio sobre las fiestas del nacimiento de Felipe Prospero, ciclo celebrativo que se situa en el apice de un sistema de las artes visuales ya bien engranado que gravito en torno a tres ejes de sentido: el dominio territorial, la sucesion dinastica y las devociones de la familia. En las fiestas finiseculares por el recibimiento de Maria Ana de Neoburgo en Madrid, que estudia Teresa Zapata, estas tradiciones se entrecruzan en el mito del vellocino de oro, vinculado a la casa de Borgona, reinterpretado en clave cristiana para alumbrar la descendencia luego frustrada del matrimonio. Se cierra el circulo de dos siglos de fiestas.

Las raices de este mundo simbolico habsburgico vienen de atras. Algunas claves para su comprension quedan avanzadas en el trabajo de Jesus Pascual Molina que parte del concepto de magnificencia (de nuevo Huizinga) para acotar una etapa de transicion del juego caballeresco medieval al espectaculo de exhibicion cortesana que parece definido en su repertorio escenico en las ultimas decadas del reinado de Carlos I. La rica documentacion conservada en el Archivo General de Simancas pone de manifiesto el salto que se produce a partir de 1540 en la inversion de bienes de lujo para la casa del principe, coincidiendo con la complejidad de las invenciones que incorporan emblemas y carros decorados a la antigua. Las grandes casas nobiliarias financiaron estos espectaculos como parte de su promocion politica dentro de un cursus honorum imperial que sus descendientes, asimilados a la nobleza de servicio, lideraran en las cortes virreinales. El reino de Napoles constituye un notable exponente de la configuracion de un orden ritual que expresaba el contrapeso entre la potestad del monarca representada por el virrey y el respeto a la constitucion del reino. Giovanni Muto demuestra que la funcion del maestro de ceremonias, cargo que recaia en espanoles, fue esencial para regular las celebraciones oficiales, como se aprecia en las representaciones conservadas de recibimientos de las ultimas decadas del siglo XVII.

La poderosa capacidad comunicativa de las cabalgadas y de los arcos de triunfo hubo de ponerse a prueba, en un contexto distinto, cuando el duque Victorio Amadeo II de Saboya accedio al trono del viejo reino de Sicilia en 1713. La presencia del nuevo monarca invalidaba la tradicion ritual de entradas de virreyes espanoles y recupero la antigua ceremonia del adventus que en la antigua isla se entrecruzaba con el legado bizantino del rex sacerdos. Pablo Gonzalez Tornei explora la confluencia de estas tradiciones y su plasmacion en una ceremonia patrocinada por el senado que publico las fiestas para salvaguarda del ordo ritual y la memoria del reino.

Una vision mas personal de las ceremonias del Imperio es la que aporta don Juan de Palafox en su Diario de la jornada que hizo acompanando a la infanta dona Maria futura reina de Hungria. Debemos a Ricardo Fernandez Gracia la seleccion y el comentario de estas valiosas notas de viaje del entonces joven prelado que ya apuntaba agudas dotes de penetracion psicologica en sus narraciones. Se trasluce de ellas la funcion de socializacion que tuvieron estos cortejos itinerantes para una nobleza cosmopolita que confraternizaba en recepciones y banquetes, sin dejar al dia siguiente de rendir veneracion a las reliquias mas afamadas de cada lugar.

Nobles, eclesiasticos y expertos en ceremonial protagonizan, en fin, una parte de los estudios reunidos en este libro. Miradas sobre una cultura festiva que la reciente investigacion viene recuperando a partir de la dimension subjetiva que nos ofrecen sus testigos y participantes. Al lado de ello, pero igualmente renovador, es el planteamiento de otro conjunto de textos que se ocupa de repensar los testimonios materiales que dejaron las fiestas imperiales en estampas, objetos y espacios de recreacion.

Partiendo de un grabado de la Virgen del Sagrario de la catedral de Toledo, Cecile Vincent-Cassy aporta una clave de lectura novedosa del novenario festivo que se celebro en 1616 con motivo de la inauguracion de la capilla eucaristica. Tres niveles de sacralidad se superpusieron en este espacio de gran espesor simbolico que patrocino el cardenal Bernardo de Sandoval y Rojas: la leyenda del descenso de Nuestra Senora, el lugar elegido para entronizar a la imagen en tanto guardiana de la Sagrada Forma y la larga tradicion teologica de Maria como Tabernaculo vivo de Cristo. La triple asociacion de significados alcanzo en eljesuita Francisco Portocarrero la idea de la divinidad de Maria, siendo la nueva capilla y sus fiestas el ornamento de su virtud corredentora. La relacion entre el objeto festivo y su valencia memorialista es explorada, en segundo lugar, por Walter Cupperi para los solemnes recibimientos del Emperador. Medallas y monedas conmemorativas, derramadas mediante el rito de la efusion, recorren un circuito entre las clientelas imperiales, pero no suelen dejar traza en las colecciones habsburgicas. Mientras que los obsequios diplomaticos figuran en los inventarios, lo que apunta su funcion rememorativa. Finamente el acontecimiento festivo pudo dejar huella indeleble en espacios de alta significacion ritual como se aprecia en tres trabajos del volumen. Es el caso del aparato escenografico que Pedro de la Torre diseno para la capilla mayor de la Catedral de Santiago, en el que la ofrenda anual al apostol queda materializada en el grupo escultorico de los cuatro reyes que se distinguieron en honrar al apostol (Miguel Tain). Del complejo estival de la Favorita, residencia de los emperadores de Viena, cuya historia escenica, reconstruida por Andrea Sommer-Mathis, marca la evolucion del propio edificio. Y en un sentido mas amplio, de los espacios virreinales de la ciudad de Mexico, estrechamente ligados a la visibilidad publica del poder (Juan Chiva).

No podia faltar, por ultimo, en un libro que homenajea la fiesta, algun guino a los propios libros de fiestas y aqui se da en el original prologo que anuncia con un recorrido por los fuegos de artificio del Imperio las invenciones de los academicos que desfilan a continuacion. El tema igneo regresa (fiesta dentro de la fiesta) en el estudio que Agnes Guiderdoni dedica a las funciones sacras por la canonizacion de San Francisco de Sales. Menestrier, el gran teorico del arte efimero, fue el autor de estas celebraciones, eligiendo como motivo recurrente de las maquinas-templo que se alzaron en diversas ciudades saboyanas, el fuego sagrado de la gentilidad devenido llama de amor divino del hijo bienaventurado.

http://dx.doi.org/ 10.5209/CHMO.56679

Jose Jaime Garcia Bernal

Universidad de Sevilla

jaimebernal@us.es
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Author:Garcia Bernal, Jose Jaime
Publication:Cuadernos de Historia Moderna
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2017
Words:1618
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