Printer Friendly

Ricardo Cano Gaviria: un escritor necesario.

Ricardo Cano Gaviria: a Necessary Writer

Lo primero que lei de Ricardo Cano Gaviria es un relato llamado "En busca del Moloch". Vivia en Paris en ese entonces y alguien me recomendo a este escritor a traves de un adjetivo que recuerdo muy bien: raro. Abri los ojos con sorpresa y se me explico que raro tenia que ver con un tipo de escritores que Ruben Dario habia senalado para expresar la condicion incomoda o extrana de su literatura. Era algo asi como autores y obras que se separan de una moda literaria, o que son ajenos a una tradicion triunfante, o que representan choques y rupturas, y por lo tanto no entran facilmente en clasificaciones hermeneuticas.

La obra de Cano Gaviria, sus cuentos y novelas en los que se levantan puentes entre Colombia y Francia, o mas bien entre America y Europa, podria caracterizarse con el rotulo que propuso Ruben Dario. Por tal motivo, ella se enlaza a una tradicion que se nutre del modernismo, tanto del latinoamericano como del europeo. Cano Gaviria es un heredero de un modernismo que, por la evolucion misma de la literatura colombiana a partir del boom, se ha tornado cada vez mas extrano, por no decir mas insular y oculto. Y del que parte Cano Gaviria lo representa muy especialmente Jose Asuncion Silva. Este poeta no solo le ha dado una suerte de carta de navegacion, sino que Cano Gaviria ha sido consciente--de alli el ensayo biografico que le dedico--de lo importante que fue el acto de Silva al querer ser cosmopolita, incomodamente cosmopolita, en un pais sumido y cercado a la sazon por realismos de corte costumbrista.

Ahora bien, ante un panorama como el que viene ofreciendo la literatura colombiana despues de la entronizacion internacional del modelo literario de Garcia Marquez y sus epigonos periodistas, lo que se aleje de este y se enraice o se proyecte en otras coordenadas culturales o en otras propuestas literarias, asume de inmediato entre nosotros la condicion de raro y marginal. Y no cabe duda de que esta distincion Honoris Causa que la Universidad de Antioquia le otorga a Ricardo Cano Gaviria a traves de su Doctorado en Literatura reside en parte a que su obra es justamente rara, marginal, distinta en el panorama de nuestras letras.

Pero quisiera volver al relato a partir del cual empece a leer a Cano Gaviria. Moloch, recuerdese, fue una deidad de los pueblos antiguos de Asia Menor. Babilonios, caldeos, cartagineses y fenicios le rindieron culto sabiendo que era un dios del trueno, del fuego, de la guerra. En el relato de Cano Gaviria, Moloch esta asociado al modo en que Flaubert lo elabora en su novela Salambo. Moloch devora ninos, adolescentes, jovenes, y no solo Flaubert, sino Cano Gaviria, se apropian de los holocaustos humanos que le son ofrecidos para decirnos que Moloch, desde tiempos inmemoriales, esta vivisimo en las maneras en que las sociedades humanas se comportan. El relato de Cano Gaviria utiliza un modo elusivo, si se quiere, para mostrarnos que el horror de la guerra no esta en los conflictos belicos que padece Francia, sino tambien en las guerras civiles colombianas del siglo XIX. A traves de una imaginada correspondencia entre Gustave Flaubert y Carolina Tovar, una santaferena que hace todo lo posible para que el escritor frances venga a Colombia y pueda escribir libre de las turbulencias en que esta sumida Europa, "En busca del Moloch" manifiesta no solo esta continuidad de una violencia historica, sino tambien las maneras en que Cano Gaviria ha construido su obra literaria.

En primer lugar, se presenta el vinculo entre Europa y America, en este caso entre Francia y Colombia, a traves de escritores y lectores. En el relato mencionado estan Gustave Flaubert y su admiradora lectora de este lado del oceano, pero tambien aparecen en otros textos Charles Baudelaire, Victor Hugo, Marcel Proust, Jean Paul Sartre y Walter Benjamin. Asi, lo que se encuentra en la obra de Cano Gaviria es una constelacion de escritores que conforman no solo una familia literaria, sino un lenguaje, una atmosfera, un ethos, un pathos, una amatoria que modelan unos personajes, unos tiempos y unos espacios inquietantemente universales.

?Por que, valdria la pena preguntarse, se ha dado este itinerario en Cano Gaviria? ?Por que un escritor nacido en Medellin, que es uno de los nucleos mas fuertes del proyecto narrativo de lo regional como mejor expresion de la literatura colombiana, decide romper con una forma de hacer y comprender la literatura que en Tomas Carrasquilla tiene tal vez su mayor baluarte? ?Por que, para ser mas precisos, esta senda que arranca de la Medellin conservadora y catolica de los anos sesenta para abrirse o precipitarse o extraviarse en la literatura europea de finales del siglo XIX e inicios del XX? Una posible respuesta es que para convertirse en el escritor que es Cano Gaviria ha tenido que desterritorializarse. Lo cual significa poner en crisis lo que esta, de hecho, ya atravesado por la crisis. Es decir, un individuo, una ciudad, un pais, una cultura. Significa desestabilizar aquellos terrenos donde lo nacional se siente tan a gusto. Significa dejar entrar a la escritura otros imaginarios, otras lenguas, otras problematicas geopoliticas, y asi sugerir que Colombia es, desde que nacio como pais, una parte bastante azarosa y conflictiva del todo planetario. Y significa, por ultimo, asumir un dolor, un dolor que a veces es epifanico: el dolor del perpetuo desarraigado.

Y es que, me atreveria a decir, los personajes mayores de Cano Gaviria son desarraigados incurables. No solo el escritor Flaubert de "En busca del Moloch"; sino el filosofo suicida de El Pasajero Walter Benjamin; o los dos personajes, Hector y Rolando, que paladean su exilio, entre desolados y felices, en La puerta del infierno; o los otros dos hombres de Una leccion de abismo, Jasmin y Robert que, creyendose jovenes y afortunados, solo dan vueltas en torno a los vacios del amor y la muerte. Esta coyuntura, la del desarraigo, no es facil vivirla. El precio es por lo general muy alto. Pero sospecho que vale la pena llevarla a cabo porque de algun modo escribir a contracorriente, y si se hace bien, con la responsabilidad que genera todo acto de escritura, es decir con la certeza de que este se apoya en un estilo, resulta siendo un acto liberador. O al menos una actividad del pensamiento, del cuerpo, de la imaginacion que abre el horizonte a otros caminos y a otras posibilidades de la expresion literaria. Y esta es, me permito precisarlo, otra de las razones por las cuales nosotros, los profesores del Doctorado en Literatura, propusimos el Honoris Causa a Cano Gaviria a las altas autoridades academicas de la Universidad de Antioquia. Porque su obra ayuda a quitarnos, en tanto que lectores, criticos y creadores, las incomodas cadenas que nos han impuesto los regionalismos y los nacionalismos literarios colombianos y latinoamericanos. Con Cano Gaviria, al leerlo con atencion y regocijo, entendemos, y esto lo ha aprendido el, tal vez de Borges, pero quizas tambien de Baldomero Sanin Cano, que los imaginarios literarios para poder avanzar, si urgen de trabas y cadenas, es para enfrentarlas y superarlas. Y no me parece disparatado del todo suponer que si Tomas Carrasquilla estuviese aqui, en este recinto, o mejor, en esta Alma Mater, por la que paso un tiempo como estudiante de derecho, un tiempo quizas tan breve como el que paso Ricardo Cano Gaviria como estudiante de sociologia, terminaria por aceptar, luego de lanzar una mirada al entorno de nuestros dias, que uno de los objetivos mayores, quiero decir uno de los mas liberadores, de toda literatura que nace como expresion de lo nacional es justamente desprenderse de esos principios de raza, lengua, religion, ideologia que han manipulado con tanta frecuencia a los autores y a los lectores.

La critica que se ha ocupado de la obra de Ricardo Cano Gaviria ha entendido que la suya, como pocas en la literatura colombiana, esta profundamente anclada en el fenomeno literario. "Sus paginas--al decir de Eduardo Jaramillo Zuluaga--estan siempre transidas de literatura". (2) Quienes escriben en sus libros son escritores que saben que la lectura es el motor fundamental no solo de sus vidas, sino del devenir mas apasionante de las civilizaciones occidentales. Entendemos que lectura y escritura van de la mano en los avatares de la educacion y la recreacion. Que las grandes religiones monoteistas son librescas. Que las constituciones politicas de las naciones son documentos escritos. Pero lo llamativo en la obra de Cano Gaviria es que la lectura y la escritura se asumen como armas o escudos en continuos estados de emergencia. De tal manera que sus personajes son conscientes de que les ha tocado vivir en tiempos dificiles. Y que, como se dice en esa extraordinaria novela que el dedico al ultimo dia de Walter Benjamin, "es ante la proximidad de la borrasca, en la vecindad del peligro, cuando el complejo velamen de las vidas espirituales se siente navegar en la plenitud de sus posibilidades".

Este cosmopolitismo entusiasta y al mismo tiempo lancinante, este ambito complejamente literario, estos personajes labiles que combaten denodadamente por su libertad en medio del espanto, es lo que, tal vez, torna los libros de Cano Gaviria tan inolvidables como marginales. Y quiero resaltar, con la palabra marginal, que las tramas de sus libros, ademas, suceden en lugares ajenos a los centros de poder. Pero es el poder y sus formas de actuar lo que, finalmente, se va trasluciendo mientras leemos sus libros. El fascismo de la segunda guerra mundial y sus acosos, vistos a traves de un hombre enfermo que huye por unas fronteras geograficas que se cierran inexorablemente, como sucede en El pasajero Walter Benjamin. La guerra como mal historico, atada a la construccion de las naciones, reflejada en una correspondencia entre aquel celebre escritor frances y una desconocida dama santaferena, como ocurre en "En busca del Moloch". Mayo del 68, la liberacion sexual de una generacion de jovenes inteligentes pero exacerbados, los problemas de las fragorosas militancias juveniles revolucionarias de la Colombia de esos mismos anos, expresados a traves de un dialogo delirante de dos colombianos en varios bares de Paris, como sucede en La puerta del infierno. Magistral muestra de un excentricismo literario que, al proponernos escapes y lineas de fuga, termina por arrojarnos al centro mismo de los infortunios.

Al lado de esta obra que ha sido escrita desde afuera y en silencio, ajena a los patrocinios de los grandes padrinos del poder politico y literario, aspecto que sin duda la hace mas respetable y digna, Cano Gaviria ha emprendido una labor de critico y de editor que resulta encomiable. Su obra critica permanece dispersa en varias revistas y periodicos de America Latina y Europa, y esta a la espera de ser recogida y publicada. Y la segunda se condensa en la editorial Igitur, que Ricardo Cano Gaviria y su esposa Rosa Lentini dirigen desde hace anos. Los libros publicados por Igitur han sido ese lugar al que muchas veces hemos ido, con la sensacion del sediento que busca el manantial, para leer las grandes voces de la poesia del siglo XX, desde Giuseppe Ungaretti y Eugenio Montale hasta Osip Mandelstam y Philippe Jaccottet, desde Hermann Broch y Alexander Blok, hasta Wislawa Szymborska. Esta labor, realizada con una conviccion admirable y que siempre hemos agradecido los lectores de estas latitudes latinoamericanas, aquella que consiste en creer que con el oficio de la traduccion y la edicion establecemos vinculos que favorecen la aproximacion entre los seres humanos a traves de la poesia, tambien ha sido considerada por nosotros para otorgar nuestro primer Doctorado Honoris Causa en literatura.

El termino raro en la literatura, que se alimento a su vez del de maldito que propuso Paul Verlaine, o del de grotesco de Theophile Gautier, tal como ha evolucionado desde Ruben Dario hasta nuestros dias, tiene que ver con lo que esta fuera del centro. Y el centro, convengamoslo ahora, es el canon. No se si con esta distincion que la Universidad de Antioquia le concede a Ricardo Cano Gaviria, de su obra desaparezca ese aire de marginalidad que la ha caracterizado desde siempre. La verdad, no lo creo. Ella seguira, segura de su cualidad independiente, a la espera de los lectores que deseen acercarse a sus ambitos. En todo caso, a la academia literaria le corresponde criticar, interpretar, analizar, ponderar y elaborar bases serias para que sobre ellas se afinque lo que, en principio, esperamos sea perdurable. Con todo, nuestra valoracion se enfrenta ahora a un paisaje que pareciera estar dominado por el poder del periodismo, por el poder de los eventos espectaculares de la literatura, por el poder de los grandes consorcios editoriales, por el poder de esa masa lectora que lee empujada por una propaganda y una publicidad bulliciosas e incesantes. Y no me parece nada aventurado tampoco afirmar que con esta distincion Honoris Causa dada a Ricardo Cano Gaviria, nuestra academia reacciona con inteligencia y sensatez ante este preocupante panorama.

Pero pongamos a un lado esta consideracion sobre el canon y aquella literatura que no llama la atencion del redil, y pensemos mas bien que lo que estamos honrando hoy es una obra solida y vigorosa que merece nuestra admiracion y nuestro aplauso. Con esa certeza los invito a que leamos a Ricardo Cano Gaviria. Y no sera arduo concluir no solamente que sus libros son buenos, sino tambien que el es uno de esos escritores necesarios para las epocas aciagas que vivimos.

Pablo Montoya Campuzano

pablojmontoya@yahoo.com

Universidad de Antioquia, Colombia

Recibido (10.05.2019)--Aprobado (11.05.2019)

doi.org/10.17533/udea.elc.n45a10

* Texto leido en la entrega del tituto de Doctor Honoris Causa en Literatura de la Universidad de Antioquia a Ricardo Cano Gaviria, el 9 de mayo de 2019.

(2) Jaramillo Zuluaga E. (1992). Lector que escribe. Boletin Cultural y Bibliografico 29 (29), pp. 134-138.
COPYRIGHT 2019 Universidad de Antioquia
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2019 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Montoya Campuzano, Pablo
Publication:Estudios de Literatura Colombiana
Date:Jul 1, 2019
Words:2486
Previous Article:Narracion emocional de los lugares de la guerra en narrativas colombianas recientes.
Next Article:Tomas Gonzalez: el camino hacia la levedad.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2020 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters