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Resonancias de Pierre Menard en un cuento de Marco Denevi.

UN ACERCAMIENTO A PIERRE MENARD. (1) IDENTIDAD, FALSIFICACION Y PARODIA

"Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrias [...]"

Borges, OC 2:285

Pierre Menard, tanto el cuento y la novela a los que da nombre, como el personaje -que luego se vera envuelto en distintas variaciones y proyecciones-, es un precursor de la modernidad literaria que anticipa recursos como el narrador indigno de confianza o la literatura de las restricciones del OuLiPo, y se adelanta a los preceptos que mas tarde constituiran algunos de los fundamentos de la teoria de la recepcion. El personaje se despoja de sus senas autobiograficas, constituyendose en un ser sin identidad, aun conservando las senas de impostura que lo emparentan con otras vidas imaginarias; un fantasma y una metafora del propio lector. Se trataria, pues, de un simbolo que deviene parodico por desplazamiento del contexto; (2) que se caracteriza por su descreimiento de la necesidad de escribir obras originales (de lo que paradojicamente surge su originalidad), y por presentarse como un cuento que se burla de los excesos del ensayo erudito (3) y tiene la curiosa consecuencia de difuminar los limites entre realidad y ficcion, asi como las fronteras genericas, sin disimular su preferencia por la copia, la literatura, en detrimento del original, la "realidad". Una teoria sobre el lenguaje y la traduccion. Un texto que desde su aparicion no ha parado de referirse a si mismo y a los demas, un texto que contiene multitud de otros textos y que por encima de todo, aun naciendo de una burla expresa del autor, inicio un interminable dialogo sobre el hecho literario.
[D]escubri con euforia que las lecciones teoricas mas sutiles y
revolucionarias de un Genette o un Ricardou ya estaban en el Borges de
los anos treinta y cuarenta (en el ultimo parrafo de "Pierre Menard",
si quieren) que todo o casi todo estaba programado, de algun modo, en
ficciones y ensayos tempranos de Borges [...] En realidad, me doy
cuenta ahora, hablar de Borges era simplemente querer hablar de
literatura, de escritura, de creacion, de narracion, de texto, de
"fruicion literaria". (Lafon, "Borges y Francia" 32)


El mismo Borges ya flirteaba con el engano al considerar "Pierre Menard" su primera ficcion, (4) excluyendo del genero los relatos de Historia universal de la infamia y "El acercamiento a Almotasim", incluido en Historia de la eternidad, relato que, jugando con la permeabilidad generica y con el concepto de la literatura como mistificacion, se presentaba como una resena de Mir Bahadur Ali, un abogado de Bombay. Esta artimana incide en la ambivalencia inherente al texto literario, en su caracter doble, ya que de acuerdo con Juan Jose Saer, "la paradoja propia de toda ficcion reside en que, si recurre a lo falso, lo hace para aumentar su credibilidad" (16).

Intentar una aproximacion simple y unilateral al relato de Borges corre el riesgo de limitarlo, de despojarlo de la complejidad que lo enriquece con cada lectura, como si cada acercamiento anadiera una nueva capa al envoltorio que lo ha ido recubriendo desde su aparicion. Porque Menard y lectura conforman una simbiosis, una sinergia enriquecedora. Ensayaremos, de todos modos, un acercamiento. Que es "Pierre Menard, autor del Quijote"? Un desatino, una indagacion metafisica sobre el tiempo y el individuo, un anticipo de la teoria de la recepcion, una burla? (5) Para Michel Lafon, en principio (en la capa mas visible de su compleja epidermis), no era mas que un disparate, un juego como aquellos que Borges ideara con su amigo Bioy Casares en las barrancas de San Isidro; (6) solo en principio, porque Lafon piensa que Menard es irreductible, su trascendencia reside, paradojicamente, en su indeterminacion:
Consideremos el caso de "Pierre Menard, autor del Quijote". Como para
reaccionar contra el progresivo exito internacional de este texto, o
contra la voluntad de Borges de presentarlo como un hito en su obra,
muchos exegetas intentaron relativizar su importancia, al inscribirlo
en la continuidad de la produccion borgeana desde los anos veinte, o
al recalcar en el una intencion ante todo satirica (satira de Valery,
de Groussac (7) ...). Por aceptables que sean, esas reacciones no
tienen que ocultar lo esencial: cuando en el ultimo parrafo el
narrador saca algunas lecciones de la admirable experiencia de su
difunto amigo (el verdadero acto creador es el acto de lectura, todo
texto se enriquece cuando esta relacionado con otros autores, con
otros textos...), esta programando con varios decenios de antelacion,
toda nuestra modernidad literaria, en sus avances teoricos y en sus
crisis creativas [...], "Pierre Menard" nos indica que, al obrar asi,
Borges se inscribe en una tradicion, en una linea de modernos que, via
Pierre Menard, reune grosso modo a Poe, Baudelaire, Mallarme, Valery y
Borges. ("Borges y la modernidad" 76)


PIERRE MENARD Y VICTOR SCARPAZO. LA DESAPARICION DEL PERSONAJE

Con algunos pasos salimos de nuestro cuarto, con algunos anos salimos de nuestra vida...

Blanchot,"El infinito literario" 211

"Huida a Carpaccio" es un relato del escritor argentino Marco Denevi que aparecio por primera vez en el volumen Falsificaciones (1966). (8) La obsesion de su protagonista, Victor Scarpazo, estudiante de arte, es encontrar un autorretrato del pintor cuatrocentista italiano Vittorio Carpaccio camuflado entre la multitud de figuras que pueblan la serie de ocho grandes telas titulada La leyenda de Santa Ursula, que el artista pinto para la capilla de la Scuola di Sant'Orsola, en Venecia. Es tal la perseverancia del protagonista en su busqueda que acaba introduciendose literalmente en el cuadro para terminar confundido entre los rostros de los personajes, atraido sin remision al fondo de la obra, como si hubiera atravesado el espejo. Consigue traspasar la linde que separa la tela del mundo real y desaparecer misteriosamente en busca de su destino. Admitiendo por un lado las notables diferencias entre el relato de Denevi y "Pierre Menard, autor del Quijote" (9) -el primero es marcadamente fantastico; el deslizamiento de Menard dentro de su Quijote es metaforico, el de Scarpazo, ademas, fisico-, los dos comparten el afan de sus protagonistas, mimetizarse con la obra, confundir sujeto y objeto, desaparecer. Los dos son absorbidos por la representacion

-en el cuento de Denevi por el cuadro de Carpaccio, en el "Pierre Menard" de Borges por su Quijote, en el de la novela de Lafon por el Jardin des Plantes de Montpellier-, por la propia ficcion, ambos terminan alterando con su intromision la obra de arte. Scarpazo modifica la pintura del mismo modo que es recontextualizado el Quijote con cada nueva aproximacion, con cada nueva lectura. Asi, continuando la linea inaugurada por "Pierre Menard, autor del Quijote", Falsificaciones "es un gran homenaje al hecho mismo de leer [...] Pero mas que nada es un texto que celebra la lectura y la reescritura como mecanismo creativo" (Navascues 1056).

Scarpazo termina camuflado entre los personajes del cuadro, Menard mimetizado con los rostros de los escritores que habitan el Jardin -lugar de encuentros y confabulaciones-, que es tambien metafora de la Biblioteca. Es un desplazamiento metonimico el que se produce desde el sujeto al objeto, mezclandose, indisolubles. Asistimos, por un lado, a una imbricacion entre la ficcion y lo cotidiano, y entre la creacion y la recepcion como apropiacion, por otro; a una intima conexion entre dos planos aparentemente incompatibles. Se origina, a traves del lenguaje, una asociacion inesperada. Ese intercambio posibilita ademas que el personaje se diluya y se pierda para siempre entre los pliegues y repliegues de la representacion. Como Menard, Scarpazo se desvanece porque en el recae la condicion de artificio textual que es la que lo desintegra mezclandolo con la obra. Dice Denevi en la introduccion a la serie de breves relatos que integran "El arte de la fuga", del que forma parte el que nos ocupa:
De desaparecidos esta colmado el mundo. Las guerras, las catastrofes
de la naturaleza y los naufragios siempre se han encargado de que
mucha gente desaparezca sin dejar rastros. Esto no es ninguna novedad.
Pero de un tiempo a esta parte proliferan las fugas a traves de los
laberintos de la memoria, las huidas en la vastedad de las masas
populares o por misteriosas hendiduras de la materia fisica, la
disgregacion personal en el anonimo, en la burocracia y en la
estadistica. (189)


Al introducirse en el cuadro, Scarpazo lo altera irremisiblemente. Lo recontextualiza, como hace Menard con su Quijote al aportar un elemento extrano, en su caso una nueva perspectiva, la de un autor del siglo XX, contemporaneo de William James y de Bertrand Russell. Es la intromision de un lector futuro la que distorsiona o subvierte el texto del siglo XVII y desvincula los resultados de cualquier intencion del autor. La obra se independiza asi de su urdimbre original y adquiere un palpito propio. La subita irrupcion de una nueva situacion de lectura provoca un cortocircuito que hace tambalearse los cimientos que sustentaban una obra por lo demas insostenible por su natural tendencia al movimiento y a la trasmutacion, por su congenita condicion de obra abierta. Ambos, Scarpazo y Menard, dislocan asi el objeto, provocan una perturbacion -si bien en el cuento de Denevi la alteracion es, en un primer nivel, de tipo argumentativo, mientras que en el cuento de Borges es, ademas, conceptual-. Ambas propuestas comparten, ademas, su condicion metaforica, que no es otra que el continuo deslizamiento de la obra, su permeabilidad, la imposibilidad de una realidad fija, la concepcion de esta como "una materia imprecisa, fluctuante, inestable, que cambia continuamente de forma, de valor, de lugar, una realidad que se parece a los datos que poseemos de ella antes de la reflexion y de la escritura, es decir, antes de formar las estructuras epistemologicas destinadas a ordenar una imagen de ella" (Saer 213). Una realidad susceptible de ser invadida. En "Pierre Menard, autor del Quijote" el extranamiento se produce precisamente por la ausencia de diferencia entre el texto original y el contexto de llegada, por la repeticion sintactica que paradojicamente delata sus diferencias significativas y porque hace tambalearse los pilares que sostenian el relato cervantino para extrapolarlo a otras voces y a otros ambitos. En cambio, en "Huida a Carpaccio" es la intromision fisica de Scarpazo la que descontextualiza el cuadro, el mismo se convierte en el elemento perturbador que desestabiliza la obra, alterando las coordenadas espacio-temporales y sugiriendo la facilidad de adecuacion de la tela, su predisposicion a devenir un objeto dinamico y no fijo. (10) Asi, en la ficcion interactuan sujeto y objeto hasta confundirse. El cuadro de Carpaccio se vuelve, mediante la injerencia del observador, intemporal.

Tanto para Denevi como para Borges ya no hay lector pasivo; y tanto Menard como Scarpazo son mascaras bajo las que se oculta la identidad de un lector anonimo que interviene activamente en la composicion y renovacion de la obra. Su implicacion rompe con la vision tradicional de la recepcion como simple asimuacion de un contenido externo. Ya no hay mimesis, hasta la propia representacion es invadida y alterada delatando de ese modo su caracter inestable. La disonancia conduce al descubrimiento, a una nueva revelacion del objeto.

Como senala Giorgio Manganelli, "la obra literaria es un artificio, un artefacto de destino incierto e ironicamente fatal [... ] Las imagenes, las palabras, las distintas estructuras del objeto literario, estan obligadas a moverse segun el rigor propio de las ceremonias, y es precisamente en lo ceremonioso que la literatura despliega el acme de su revelacion mistificadora" (277-78). La concepcion de la literatura como instrumento de falsificacion constituye una de las senas de identidad de los relatos de Marco Denevi; (11 ) una mistificacion basada, como sucede en la obra de Borges, en la lectura y en la reescritura consecuencia de esa lectura que disloca el hipotexto y lo situa en un cronotopo alejado del original -en ocasiones mediante la inclusion de algun elemento parodico que desplaza el motivo hacia la ironia, circunstancia que atenua o camufla el efecto dramatico, centrado en la soledad y en la desintegracion paulatina del individuo, en su condicion rizomatica-. A la posible pero inverificable mistificacion contribuye la figura del narrador. Tanto en Une vie de Pierre Menard como en los dos relatos que nos ocupan, la supuesta biografia esta contada en primera persona por un narrador que asegura ser amigo del protagonista -un tal Maurice Legrand en la novela de Lafon y un narrador sin nombre en el caso de las dos narraciones breves-. Las pesquisas emprendidas por Scarpazo en busca del rostro el pintor veneciano son resenadas por dicho narrador supuestamente a partir de la correspondencia que mantiene con el protagonista:
Se que la batida de las ocho telas la comenzo en El arribo de los
embajadores y la termino en el Martirio y funeral de la santa, que es
el orden con que, a comu epistolae del altar, decoraban la antigua
capilla despues derruida y, por lo demas, el que se acomoda a la
cronologia de la leyenda segun Jacobo de la Voragine. Se, tambien, que
dedico a su trabajo no menos de un ano y que la caceria del rostro del
maestro a traves de los cuadros colosales se repitio una y otra vez.
En fin, se que puso en sus exploraciones la terquedad obsesa y la
minuciosa paciencia de un policia que rastrea a un criminal, el
ensanamiento de un Javert en pos de Jean Valjean. Pero era el amor el
que lo guiaba. (203)


Los personajes de Denevi irrumpen en un espacio que es alterado continuamente por el lenguaje, visto este como herramienta que provoca la invasion de la realidad por la ficcion, y por el proceso de lectura, que interactua con el primero y delata las multiples interpretaciones susceptibles de extraer de un artilugio que por su naturaleza inacabada y ambigua tiende a la dispersion. Dicho espacio narrativo es modificado por la participacion del sujeto. En un cuento como "Huida a Carpaccio", la percepcion del protagonista transfigura no solo el objeto observado, sino tambien el contexto que lo contiene. Se produce un movimiento incesante de variaciones y desdoblamientos, una interaccion entre sujeto y objeto que afecta la identidad de ambos y sugiere su inestabilidad. El texto abandona el contexto original para poblar un espacio nuevo. Los textos de Falsificaciones, a traves de las transformaciones que alteran la obra en su conjunto -concebida como totalidad activa y por tanto indeterminada-, de una edicion a otra, son mini-estructuras narrativas "que mutan mediante el sortilegio de imperceptibles o notorias modificaciones; textos, en suma, que evaden un anclaje definitivo y prefieren la libertad de una existencia a la deriva, enriqueciendo o diversificando su carga semantica en sus vivificantes mudanzas" (Colombo 25). Constituyen una reivindicacion de la flexibilidad textual y de la obra abierta.

De los rasgos estilisticos compartidos por estos textos nos interesa destacar, de acuerdo con el enfoque desarrollado en este trabajo, la brevedad y la neutralidad discursiva, cimentada esta segunda caracteristica en el distanciamiento que adopta el narrador con respecto a los hechos que narra. Los dos relatos comparten una unidad textual brevisima, y a la novela de Lafon los acerca su brusca solucion de continuidad, su estructura condensada en la rapida sucesion de los acontecimientos que resumen la vida de un hombre en unas pocas escenas -si bien el detalle demora mas el discurrir de la novela y los dos cuentos se centran fundamentalmente en la idea que los sustenta, los condiciona y los justifica-. La novela da prioridad a los pequenos detalles que van configurando poco a poco y mediante una estructura caleidoscopica (12) la vida del escritor de Nimes, sus manias, sus imperfecciones, sus proyectos y su posterior renuncia, caracteristica ultima y decisiva de su identidad. Mediante la mencionada ruptura de la continuidad narrativa, ya presente y advertida por el propio Borges en su primer libro de relatos, Historia universal de la infamia, las ficciones cobran elasticidad y ensanchamiento, penetrando asi en las capas de lo real y alterando las estructuras de lo cotidiano. A traves del extranamiento que provoca esa invasion, el lector asiste perplejo a una dislocacion de su mundo. El lenguaje actua como la herramienta que provoca el descentramiento y la usurpacion del territorio familiar. Asi lo senala Lafon a proposito del estilo de Borges:
El texto borgeano ofrece, escribe Claude Oilier, un perfecto modelo de
apropiacion de lo cotidiano -yo anadiria que esta apropiacion se
extiende, como se ve, hasta los textos que pretenden, por lo menos en
un primer momento, glosar esta apropiacion distanciandose de ella y
analizar o teorizar la ficcion, y terminan convirtiendose en criticas
ficticias o ficciones criticas, productos o subproductos, versiones y
perversiones de las ficciones que pretendian examinar. La
fragmentacion y miniaturizacion de la obra de Borges contribuyen sin
duda a que se inmiscuya por todas partes y funcione como perfecta
maquina invasora, a imagen de Tlon y de tantas ficciones borgeanas que
van contando, precisamente, una invasion. ("Borges y Francia" 28-29)


Tanto Denevi como Borges desarrollan las posibilidades ludicas del texto, abierto siempre a la reinterpretacion y reelaboracion. Aun proviniendo de la Biblioteca, uno y otro ensayan una literatura introspectiva que constantemente se mira a si misma y que oscila entre el juego y la trascendencia, una literatura cuya sena de identidad reside en buena medida y paradojicamente en la parodia de otros textos. (13) Ese caracter ludico y metaficcional les sirve para reconfigurar continuamente el espacio en el que se desarrollan sus ficciones, dificil de delimitar por estar sujeto a las multiples alteraciones a las que lo somete el lenguaje y a las innumerables adecuaciones producto de las diferentes perspectivas desde las que es abordado. Es a traves del estilo, con su recurrente uso de elementos ironicos y parodicos, de la condensacion y la elipsis, como subvierten los cimientos de la realidad haciendo que se tambaleen las estructuras tradicionales del relato. Una literatura marcadamente autorreferencial e identificada con la continua trasformacion del objeto, inseparable del proceso de reelaboracion que lo constituye. Una mudanza que provoca el desconcierto ante la imposibilidad de fijacion de lo que esta en permanente movimiento. Digamos que ambos vindican una autoria propia a partir de la subversion y mistificacion de otros textos, ensanchando y enriqueciendo asi el vasto palimpsesto que constituye la literatura desde Homero hasta nuestros dias.

Hablamos asi de una literatura que de manera recurrente va revitalizando el palimpsesto y expandiendolo interminablemente a traves de su inherente recursividad, "como vuelven las cifras de una fraccion periodica", que diria Borges. Los ecos de Pierre Menard resuenan en el cuento de Denevi, como si al asistir a la aventura diluyeme de Scarpazo, a su desaparicion en el cuadro, recuperaramos mediante resonancias analogicas ocultas en nuestra memoria una lectura anterior, la que sugiere la increible propuesta de Menard. Una obra que refracta las imagenes de otras obras activando los mecanismos latentes de la memoria.

Borges aparece en algunos cuentos de Denevi como personaje -de manera similar a como ocurre en la novela de Lafon-, lector privilegiado capaz de atravesar el espejo para adentrarse "literalmente" en los entresijos de la ficcion. Denevi, lejos de reclamar un autor anonimo y universal detras de sus ficciones, como le hubiera gustado a Borges, ironiza sobre el concepto de autoria. Como mas tarde Lafon, emprende asi un homenaje al tiempo que un distanciamiento, una vindicacion de la Biblioteca, de donde proviene su paradojica originalidad, al tiempo que una vindicacion de si mismo, desmarcandose asi de sus ilustres predecesores, con los que establece un dialogo humoristico que contribuye al enriquecimiento del palimpsesto. Afirmacion solapada del yo creador que, como Scarpazo y Menard, se reivindica inmiscuyendose y dislocando la obra ajena, revitalizando de ese modo la ficcion, alterando la representacion y reclamando la condicion pasajera de esta. La creacion, para Denevi, parece residir en la proteica condicion de la obra de arte, "en la apertura radical hacia nuevos significados y variantes argumentales" (Navascues 1064).

Si hay un autor "fuerte" con el que Denevi debe medirse, por encima de todos, ese es Borges. Los dos declaran ser admirados lectores. La diferencia entre ambos radica, sin embargo, en un hecho decisivo:
El hacedor del aleph se sirve de cualquier comentario externo para
desmentir la originalidad de sus ficciones, sin tratar de desmarcarse
de sus predecesores. Esto obliga en buena logica a plantearnos con
mayor radicalidad su concepcion de la literatura. Denevi, por el
contrario, no renuncia del todo a la idea moderna de la originalidad,
aunque confiese su presunta inferioridad con respecto a sus modelos
(y en esta falsa modestia mas o menos falsa si nos vuelve a recordar a
Borges). En la novela Manuel de historia (1985) se sugiere que su
autor, Marco Denevi y otro escritor ficticio, Civede (anagrama de
Denevi), son criaturas extraidas de la imaginacion de Borges, al igual
que Pierre Menard o Herbert Quain. Una ingeniosa manera de reclamar su
papel de discipulo. (Navascues 1059)


Menard y Scarpazo constituyen un paso mas en el tema del doble, en tanto que al confundirse con el otro se despojan de su identidad original, sustraen la del objeto y comienzan la paulatina disgregacion en este. En la novela de Lafon, Menard, oculto detras de las obras de sus contemporaneos, va desprendiendose poco a poco de su identidad hasta sintetizar en su figura multiples identidades, que es lo mismo que ser nadie. Su empeno consiste en ir paulatinamente irrealizandose, confundiendose con el texto a traves de la escritura -o de su renuncia a dicha escritura-, porque "escribir no esta destinado a dejar huellas sino a borrar, por medio de las huellas, todas las huellas; a desaparecer en el espacio fragmentario de la escritura, mas definitivamente de lo que se desaparece en la tumba; o tambien a destruir, a destruir de forma invisible, sin el estrepito de la destruccion" (Blanchot 81).

Blanchot sugiere que el hecho de escribir se encamina paulatina pero inexorablemente hacia un distanciamiento del objeto nombrado y hacia un alejamiento del yo que nombra, hacia un no lugar propio e inalcanzable de otro modo que no sea mediante el acto de despojamiento que conlleva en si mismo abordar lo literario.

Para Scarpazo, el cuadro no solo es el objeto de su busqueda, sino tambien es la proyeccion de una idea: por eso acaba (des)integrandose en el, igual que Menard en el jardin en la novela de Lafon. El personaje de Denevi desaparece en el cuadro, Menard en su Quijote, que es a la vez una proyeccion y una renuncia. El primero, de tanto mirarlo; el segundo, de tanto encararlo; los dos, de tanto sonarlo. Ambos se mimetizan con la obra de arte hasta confundir sujeto y objeto, sugiriendo la disgregacion del autor por sucesivas imposturas.

De igual modo, el Menard de la novela de Lafon esta obsesionado con la imagen del grabado que representa el Jardin des Plantes de Montpellier. Pretende acceder al Jardin a traves de su representacion. Como Scarpazo, quiere adentrarse en el grabado y deambular por sus sinuosos laberintos, que es una manera simbolica de volver a recorrer las galerias perdidas de la memoria. El grabado de Richer es como una proyeccion de su Quijote, una idea que representa un modelo inaprensible porque vive de la continua renovacion. Al contemplar el grabado, Menard abarca el Jardin en su totalidad, adquiere una perspectiva simultanea y total del conjunto, pero suena con traspasar el limite que lo separa de esa realidad que, como su Quijote, se encuentra mas alla del lector. Al introducirse simbolicamente en el grabado Menard deviene personaje de esa ficcion. Su descripcion de los pormenores que integran el Jardin a traves del grabado es tan minuciosa como la que realiza Victor Scarpazo del cuadro de Carpaccio, una aprehension in situ de una realidad ignorada pero intuida. Asi, la "representacion" deja de tener referente para constituirse en una realidad autonoma. Lo que el grabado describe es el propio grabado, una realidad -constatacionpropia y autosuficente. La supuesta realidad que suponemos representaba definitivamente se ha volatilizado. Como el Quijote de Menard, se ha desmarcado de su contexto inicial y ha adquirido una nueva dimension.

Dicho de otro modo, el grabado ha enriquecido la realidad del Jardin. Dice el Menard en la novela de Lafon:
A force de contempler le cuivre que fit graver Richer, je suis devenu
un familier de ees parages evanouis. II m'arrive meme de rever que
j'entre dans la gravure, que je m'enfonce au creux de ses chemins un
peu naifs, que je penetre dans les batiments qui proliferent du cote
gauche -et que je n'arrive pas sortir [... ] La gravure est tellement
stylisee, les lieux representes tellement symboliques (le Labyrinthe,
le Verger, le Monticule, le Jardin secret...), les inscriptions
au-dessus des ares et des portes tallement envahissantes, que j'en
viens a me demander si la "representation" que j'ai sous les yeux
renvoie a autre chose qu'elle-meme, si le Jardin represente existe
pas. (14) (Vie in, 113)


El universo puede encontrarse camuflado en todas partes. Como el mapa de Inglaterra, el Quijote o Las mil y una noches, el universo habita en el Jardin; el Jardin de Richer con el que suena el protagonista de Une vie de Pierre Minara forma a un tiempo parte del universo y lo contiene. Como el aleph que se encuentra en el sotano de una casa de Buenos Aires o de cualquier otro rincon del planeta. "Podemos apropiarnos del universo desde un suburbio del mundo", escribe Ricardo Piglia (El ultimo 193). El Jardin es por todo esto no solo el topos central de la novela de Lafon, sino tambien su clave simbolica, un jardin de signos en cuyos laberintos se esconden todos los significados y todas las alternativas. La modificacion fundamental del Quijote de Menard proviene directamente de la lectura. Los lectores habitan un mundo paralelo y a veces imaginan que ese mundo penetra en la realidad. Piglia habla del descubrimiento de una replica reducida de la ciudad de Buenos Aires que, como la obra de Pierre Menard, influye decisivamente en el modelo, desde entonces absolutamente dependiente de las variaciones de la copia. Esta posee el don de la simultaneidad, podemos abarcarla de una sola ojeada, "proxima y multiple y como distante en la suave claridad del alba" (El ultimo 11). Cualquier minimo detalle, cualquier variacion que acontezca, por insignificante que sea, altera la estructura del original del que proviene. Como en el ensayo "Magias parciales del Quijote", donde Borges reflexiona acerca de la inclusion de Las mil y una noches dentro de Las mil y una noches y de Cervantes como personaje del Quijote, la copia contiene el modelo. No solo la realidad forma parte de la copia, sino que es alterada por esta. Relacionada asimismo con el tema trabajado por Borges de los precursores de Kafka, la "maquina sinoptica" de Piglia trastoca indefectiblemente, desde su reclusion en una habitacion de un barrio cualquiera de la ciudad, una habitacion dentro de la ciudad que contiene la ciudad, los bastiones de la realidad de la que surgio, de la misma manera que el desapercibido Quijote de Menard subvierte silenciosamente la representacion del original. Como Une vie de Pierre Menard, que contiene y transforma el cuento de Borges que a su vez parodiaba la insolita idea de componer en otro contexto el Quijote, la ciudad de la que habla Piglia "trata entonces sobre replicas y representaciones, sobre la lectura y la percepcion solitaria, sobre la presencia de lo que se ha perdido. En definitiva trata sobre el modo de hacer visible lo invisible y fijar las imagenes nitidas que ya no vemos pero que insisten todavia como fantasmas y viven entre nosotros" (El ultimo 13). Tal como el libro de Lafon, que nos describe la imperceptible presencia de una sombra o de un recuerdo, o como en el relato de Denevi, en el que la intromision del protagonista altera indefectiblemente la tela de Carpaccio.

Como el personaje de Denevi, obstinado en encontrar el rostro de Carpaccio entre la multitud innumerable de rostros, la critica se ha pasado medio siglo buscando al escritor de carne y hueso escondido detras de la sombra proyectada por Borges. (15) Lafon desdeno esa opcion, ignoro la posibilidad de fijar el rostro de un personaje fantasmagorico e inasible. Eso supondria una reduccion. A raiz de esa omision voluntaria invento su propio Menard.

Lo coloco en medio del Jardin poblado de los recuerdos de su juventud y paulatinamente, a traves de un ritmo cadencioso y una estructura discontinua cimentada en un primer nivel constituido por la figura del narrador y secundada por otros niveles complementarios entre si y subalternos al primero, lo hizo desaparecer. De manera parecida Scarpazo termina esfumandose en el interior del cuadro. La conclusion del relato evoca, en las palabras del narrador, la evanescencia de Scarpazo, irremisiblemente atrapado en la tela. De nuevo el observador, lease el lector, termina confundiendose con el autor. Observese el juego final con los apellidos. La narracion sugiere, entre otras posibles lecturas, que al final Scarpazo se esta buscando a si mismo. En un nivel ulterior, la obsesion del personaje termina apoderandose del narrador, circunstancia que provoca una vaga perturbacion en nosotros, los lectores, al insinuarsenos que conformamos un estadio mas en la compleja simbiosis que conforman ficcion y realidad, entre la representacion y el modelo, la del vertigo que nos produce la posibilidad de quedar tambien atrapados para siempre en la tela de Carpaccio, de ser tan evanescentes como el propio Victor Scarpazzo:
Algun dia ire a la vieja ciudad lacustre, visitare la Academia, vere
El retorno de los embajadores. Espero encontrar, entre tantos rostros
pintados por Carpaccio, un rostro que Carpaccio no pinto. Y aunque no
lo localice, porque el intruso se esconde tras la multitud, no dudare
de que esta ahi. Atrapado para siempre por el objeto de su
persecucion, se que es feliz. Mi amigo se llamaba Victor Scarpazo.
Carpaccio se llamaba Vittorio. El apellido de Carpaccio proviene de
Carpathius. Y Carpathius es la latinizacion de Scarpazo. (205-06)


Pierre Menard constituye el inicio de una formula recursiva que se convertira, por su recurrencia y permeabilidad de un texto a otro, en un rasgo caracteristico de las estructuras de los textos del autor argentino. La literatura de Borges, basada en la idea de una progresion infinita, produce, por encima de todo, perplejidad. "Se trata de un procedimiento que vendria a liberarnos de los delirantes y violentos suenos de creacion organica; especialmente una literatura que, como en el caso de Las muy una noches o de Don Quijote produce el sentimiento de una 'inquietante extraneza' o de la 'naderia de la personalidad'" (Riera 226). "Pierre Menard, autor del Quijote" puede ser considerado, gracias a su predisposicion a inagotables interpretaciones, como un relato de fantasmas, a la manera de las narraciones de Henry

James o del fantastico sugerido de las peliculas de Jacques Tourneur, como la gestacion de un personaje escurridizo que se deslizara sutilmente de una narracion a otra, ocupando diferentes topologias textuales y encarnandose en otros personajes. Scarpazo no encuentra a Carpaccio porque ambos son la misma persona, de la misma manera que nosotros no determinaremos jamas quien es Pierre Menard. Definitivamente la obra ha sido invadida por la lectura, el mundo por la ficcion, el modelo -la realidad, ese problematico y abstruso concepto- por su representacion, que termina apropiandose del lugar que ocupara el original, ya para siempre ausente por su pasajera condicion. Aunque al fin y al cabo cualquier obra de arte, cualquier obra literaria, es mas que una representacion, un ente autonomo que edifica y contiene su propia y legitima realidad.

Blanchot habla de mantener la vitalidad del texto mediante el alejamiento progresivo del origen fruto de la continua transformacion. La distancia es la que insufla un halito renovador a la obra de arte para mantener su continua vigencia, a la vez que acentua la sensacion de irrealidad de la que proviene y adonde se dirige. (16) Eso es exactamente lo que ocurre con Pierre Menard cuando renuncia a la realizacion de la obra mediante su discreto distanciamiento, una especie de desvanecimiento del personaje, una lucida obstinacion de irrealidad para adentrarse en los confines ocultos del libro, "una atencion extrema a las palabras, a su aspecto, a su esencia y, finalmente, el sentimiento de que la literatura y la poesia son el lugar de un secreto que quiza haya que preferir a todo, incluso a la gloria de escribir libros" (80-81).

Como el mundo de Tlon, que velada pero meticulosamente va invadiendo nuestra inalterable realidad, los dos personajes que nos ocupan penetran, a traves de los entresijos del lenguaje, en el mundo de la ficcion hasta su completa disolucion en este. Menard y Scarpazo, como escribio Osear Wilde a Andre Gide, querian conocer el otro lado del jardin.

"Manuel J. Perez Perez

Universidad de Sevilla

OBRAS CITADAS

Balderston, Daniel. Fuera de contexto? Referencialidad historica y expresion de la realidad en Borges. Rosario: Beatriz Viterbo, 1996.

Blanchot, Maurice. La ausencia del libro/Nietzschey la escritura fragmentaria. Buenos Aires: Ediciones Calden, 1973.

--. "El infinito literario: 'El Aleph'". jorge luis Borges. Ed. Jaime Alazrald. Madrid: Taurus, 1986.211-14.

--. El libro por venir. Trad, de Cristina de Perretti y Emuio Velasco. Madrid: Trotta, 2005.

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(1) En este ensayo nos referiremos a Pierre Menard como concepto y como personaje, mas alla de las obras que lo contienen. Distinguiremos, cuando sea necesario, entre el personaje de "Pierre Menard, autor del Quijote", el relato de Borges, y el personaje de Une vie de Pierre Menard, la novela de Michel Lafon.

(2) El enfoque aqui desarrollado contrasta con la tesis de Daniel Balderston defendida en su libro Fuera de contexto? Referencialidad historica y expresion de la realidad en Borges, donde se propone una vision de la obra del escritor argentino perfectamente contextualizada a partir de una reconsideracion de las relaciones entre las ficciones y las realidades extratextuales ocultas en esas ficciones. Segun Balderston, ni la habitual presencia de la irrealidad, ni la exploracion de mundos fantasticos, ni el caracter ludico de los textos de Borges, agotan el sentido de relatos como "Pierre Menard, autor del Quijote". Muy al contrario, el autor de este ensayo propone un acercamiento novedoso donde dilucida los entresijos historicos y politicos presentes en los relatos de Borges, indagando las realidades inmediatas a las que alude el cuento de manera soterrada. Balderston hace explicitos los supuestos referentes que se esconden entre las lineas de los textos de Borges. Nosotros, deliberadamente, ignoramos esos posibles referentes. Como exegesis alternativa y atendiendo al caracter polisemico y abierto de la literatura, proponemos un acercamiento mas adecuado a los intereses de nuestra investigacion que atienda a la indeterminacion, dispersion y potencialidad de Pierre Menard como artificio textual capaz de desplazarse de un texto a otro y de adquirir multiples encamaciones.

(3) En un ensayo titulado "Borges francofobo", incluido en el volumen El concepto de ficcion, Juan Jose Saer advierte del peligro que conlleva considerar "Pierre Menard, autor del Quijote" como algo mas que un cuento marcadamente comico. Segun Saer, el relato es un ajuste de cuentas con la literatura francesa -en especial con Paul Valery-, que Borges consideraba artificial y frivola. Asi, toda la compleja hermeneutica que la critica ha ido desarrollando con el paso del tiempo no seria mas que un disparate alejado de su evidente intencion caricaturesca.

(4) "Borges define a 'Pierre Menard, autor del Quijote' como su primera ficcion. Borges tambien miente. Pero siempre en la mentira hay una forma de verdad. Lo primero nunca es lo primero. En el origen no esta necesariamente el origen" (Vecchio 4). "Pierre Menard, autor del Quijote" fue publicado en la revista Sur, dirigida por Victoria Ocampo, en mayo de 1939, antes de ser incluido en El jardin de senderos que se bifurcan (1941), para mas tarde, junto con Artificios (1944), pasar a formar parte del volumen Ficciones (1944).

(5) "El Quijote escrito por Pierre Menard responde a la misma logica que un sueno, un Witz o un lapsus. Mas que de obra invisible, habria que hablar de obra inconsciente" (Vecchio 6).

(6) No olvidemos las conexiones entre ese escritor imaginario, fruto del duo Bioy-Borges, Honorio Bustos Domecq, y Menard. El mismo Lafon senala la intromision en la sombra de Bioy y de Silvina Ocampo en la genesis del personaje-escritor de Nimes, durante sus paseos por la barranca de San Isidro. Y la palabra jovial con la que Lafon define esa creacion lateral, aparentemente liviana y apacible, que rodea las obras que nacen del juego, carentes en un principio de la severidad que luego le otorgan los criticos y las lecturas a posteriori, condicionadas por un bagaje cultural, es decir, un bagaje prejuicioso, del que la obra, en el momento de su gestacion y urdimbre, carecia; esa palabra es betise (tonteria, disparate, desatino).

(7) En Respiracion artificial, de Ricardo Piglia, uno de los personajes, Emilio Renzi, diserta sobra la "afectacion" europea, sobre todo francesa, en la literatura argentina del XIX, y de ahi infiere, no sin ironia, las correspondencias entre Groussac y Menard, sugiriendo el posible homenaje parodico de Borges: "En realidad veia en Groussac al mas representativo de esos intelectuales trasplantados, antes que nada porque habia actuado en el momento preciso, justo cuando el europeismo se constituye en elemento hegemonico [...] Ese frances que escribe en espanol una especie de Quijote apocrifo que es, sin embargo, el verdadero; ese patetico y a la vez sagaz Pierre Menard no es otra cosa que una transfiguracion borgeana de la figura de este Paul Groussac, autor de un libro donde demuestra, con una logica mortifera, que el autor del Quijote apocrifo es un hombre que ha muerto antes de la publicacion del Quijote verdadero. Si el escritor descubierto por Groussac habia podido redactar un Quijote apocrifo antes de leer el libro del cual el suyo era una mera continuacion, por que no podia Menard realizar la hazana de escribir un Quijote que fuera a la vez el mismo y otro que el original? Ha sido Groussac, entonces, con su descubrimiento postumo del autor del Quijote falso quien, por primera vez, empleo esa tecnica de lectura que Menard no ha hecho mas que reproducir. Ha sido Groussac en realidad quien, para decirlo con las palabras que le corresponden, dijo Renzi, enriquecio, acaso sin quererlo, mediante una tecnica nueva el arte detenido y rudimentario de la lectura: la tecnica del anacronismo deliberado y de las atribuciones erroneas" (128).

(8) Falsificaciones ha tenido varias ediciones, con anadidos, omisiones y correcciones, desde su primera aparicion en 1966: Buenos Aires: Eudeba, 1966; Calatayud-Dea, 1969; Corregidor, 1977; Obras completas, tomo 4, Corregidor, 1984; Corregidor, 1996 (con reimpresiones en 1999 y 2007); Barcelona: Thule, 2006. El relato en cuestion tambien aparece en Musica de amorperdidoy 9 relatos. Barcelona: Mare Nostrum, 2010. "El heteroclito libro publicado en 1966 sorprende con una fisonomia diferente en las sucesivas ediciones supervisadas por su autor: en su rol de orquestador del material textual, Denevi modifica, suprime, sustituye y recontextualiza fragmentos del corpus original, asi como tambien adiciona piezas con prodigalidad" (Colombo 26).

(9) Entre Menard y Scarpazo no podemos hablar de influencias, sino de resonancias, de determinadas correspondencias en el tono, de ciertas analogias entre una obsesion y otra, o, como explica Vecchio sobre la relacion entre el Quijote y la polemica de los libros plumbeos del Sacromonte, una resonancia "sin nocion de contiguidad ni de causalidad, una camara de ecos donde a veces el eco precede a la voz" (Vecchio 3).

(10) El devenir resulta de una sintesis entre el limite y lo ilimitado, como postula Paolo Zellini en su Brevehistoria del infinito:"[...] el limite es lo que hace existir concretamente a cada objeto, confiriendole a cada instante un forma e individualidad propias; y asimismo lo que determina el orden logico de los acontecimientos al sustraerlos, en lo posible, a la pura casualidad. Por lo demas, no existirian historias ni evolucion de tipo alguno si no existiese, junto al limite, un principio de indole opuesta que obstaculiza la tendencia de todos los objetos a permanecer rigidamente radicados en los contomos de su existencia que le impone el principio del limite" (14).

(11) Hay que despojar al termino "falsificacion", aplicado al espiritu y a la literatura, de su inmerecida carga peyorativa: "[S]i el libro es la posibilidad del mundo, debemos concluir que en el actuan no solamente el poder de accion, sino ademas ese gran poder de fingir, de falsificar, de enganar que proviene de toda obra de ficcion, y esto de modo mas evidente cuanto mas oculto este ese poder. Ficciones, Artificios, son tal vez los nombres mas honrados que convienen a la literatura; y reprocharle a Borges de escribir relatos que se conforman demasiado a estos titulos es reprocharle un exceso de sinceridad sin el cual estamos obligados a tomar la mistificacion, no sin torpeza, al pie de la letra (Schopenhauer, Valery, se notara, son los astros que relucen en este cielo sin cielo) [... ] Borges comprende que la peligrosa dignidad de la literatura no reside en hacernos suponer que en el mundo hay un gran autor, absorto en mistificadores ensuenos, sino en hacemos sentir la proximidad de un poder extrano, neutro e impersonal" (Blanchot, "El infinito literario" 212-13).

(12) "[E]l efecto caleidoscopio) de una construccion fragmentaria procede del habil desplazamiento de la atencion del lector a lo largo de una variada gama de temas [...] Un segundo motivo uniflcador esta dado por la frecuente presencia de lo literario; en otras palabras, porque muchos de estos fragmentos son pequenos orbes metaliterarios, pequenos textos de la literatura sobre la literatura" (Lagmanovich 69,72).

(13) "[N]o solo las Falsificaciones parodian textos celebres de la literatura universal. De forma descarada un buen numero de cuentos de Denevi aluden o incluso aseguran haber sido escritos bajo la inspiracion de otro. Asi ocurre, por ejemplo, con 'El collar de perlas' (Maupassant), 'Descenso a los infiernos de la imaginacion' (Chejov), 'La obra de Anouilh perdida', 'Un hombre en la multitud' (Poe), 'La noche de los amigos' o 'Persecucion y muerte de Dormido Herenu' (Borges)" (Navascues 1057).

(14) "A fuerza de contemplar el cobre que hizo grabar Richer, se me han vuelto familiares esos parajes desaparecidos. Llego incluso a sonar que entro en el grabado, que me hundo en sus caminos un poco naifs, que penetro en los edificios que proliferan del lado izquierdo -y que no llego a salir nunca mas [... ] El grabado es a tal punto estilizado, los lugares representados tan simbolicos (el Laberinto, el Huerto, el Monticulo, el Jardin Secreto), las inscripciones por encima de los arcos y de las puertas tan invasoras, que llego a preguntarme si la 'representacion' que tengo bajo los ojos remite a otra cosa que a si misma, si el Jardin representado existio alguna vez" {Una vida 114,116).

(15) "[E]l discurso critico tiende a olvidar que cuando se refiere a simbolos o personajes literarios como Hamlet, don Quijote, Mina Ponti o Hayashi -protagonistas estos dos ultimos de El tanido de una flauta- lo esta haciendo sobre 'signos no-existentes' (Pitol 1994) y al construir o intentar erigir un discurso que se pretende cientifico o verdadero sobre una 'ficcion' termina por devenir un autentico oximoron en cuanto intenta trazar una serie de postulados rigurosos sobre otro discurso que no es que ni tan siquiera participe de sus premisas sino que, en la mayoria de los casos, las niega. Y, desde este punto de vista, logicamente, la critica literaria habria de ser considerada un acto [much less than]cientifico[much greater than] truncado que se parodia constantemente a si mismo, conforme se desarrolla y 'hace' en el tiempo que, finalmente, no se encontraria tan lejos del discurso ficticio que pretende analizar: seria su enves como este, a su vez, su reves" (Hermosilla Sanchez 5-6).

(16) Para Blanchot, el origen y el fin son meras invenciones. La continua reelaboracion conduce a un descentramiento del sujeto y a un cuestionamiento del lenguaje sobre si mismo. Un perpetuo recomenzar, como senala Oscar del Barco en el prologo a La ausencia del libro: "El circulo presupone estar en lo mismo pero de manera distinta [...], volver al punto de partida pero sabiendo que no hay punto de partida" (7). Porque el lenguaje no es presencia, sino ausencia. Huellas que remiten a otras huellas. "Huellas, como dice Derrida, que instauran el juego de las diferencias y de la diferencia" (9).
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Author:Perez, Manuel J. Perez
Publication:Variaciones Borges
Date:Jan 1, 2019
Words:7679
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