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Resena de Francisco A. Ortega.

Hace poco mas de diez anos resene para el Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura el libro de Renan Silva Los ilustrados de Nueva Granada, 1760-1808: genealogia de una comunidad de interpretacion, el libro con el que efectivamente renovo el interes por la Ilustracion neogranadina. Desde entonces, la lista de publicaciones de Silva ha crecido de manera significativa. Por una parte, algunos de sus mejores trabajos sobre el mismo periodo fueron reeditados: un conjunto de ensayos publicados previamente aparecio bajo el titulo La Ilustracion en el Virreinato de Nueva Granada: estudios de historia cultural; su libro Universidad y sociedad en el Nuevo Reino de Granada: contribucion a un analisis historico de la formacion intelectual de la sociedad colombiana, otro estudio clasico de la cultura letrada virreinal, fue nuevamente reeditado (2009 [1993]); y aparecio finalmente una edicion transcrita y comentada de la Historia de un congreso filosofico tenido en Parnaso por lo tocante al imperio de Aristoteles. Su autor, Jose Domingo Duquesne. El ano, 1791.

Durante esa etapa, el autor igualmente publico diversas investigaciones sobre la primera mitad del siglo XX, el otro periodo que Silva ha trabajado de manera intensa: Republica liberal, intelectuales y cultura popular (2005); Sociedades campesinas, transicion social y cambio cultural en Colombia: la Encuesta Folclorica Nacional de 1942: aproximaciones analiticas y empiricas (2006); y Politica y saber en los anos cuarenta: el caso del quimico espanol A. Garcia Banus en la Universidad Nacional (2011). Finalmente, en los ultimos anos Silva tambien ha publicado un par de ensayos sobre el quehacer historiografico--A la sombra de Clio. Diez ensayos sobre historia e historiografia (2007); Lugar de dudas: sobre la practica del analisis historico. Breviario de inseguridades (2014)--, libros extranos, aunque no del todo ausentes entre nosotros, que por su composicion, su mirada aguda, rigor argumentativo y vocacion polemica, nos recuerdan los mejores momentos del ya ausente German Colmenares. Esta larga lista de publicaciones pone de manifiesto a un investigador comprometido con el tema, que se mantiene activo y en la plenitud de su produccion intelectual.

En Cultura escrita, historiografia y sociedad en el Virreinato de la Nueva Granada, Silva retorna al Papel Periodico de Santafe de Bogota (1791-1797), el primer semanario del Virreinato y la empresa intelectual de mayor envergadura y alcance durante el periodo colonial tardio. A diferencia de su primer acercamiento al periodico en Prensa y revolucion (1988), donde Silva se ocupo de caracterizar el circuito social dentro del cual se inscribia y el temario abordado por este durante sus seis anos de existencia, Cultura escrita, historiografia y sociedad se enfoca en la emergencia de las nuevas categoria intelectuales que caracterizaron e impulsaron el proceso de apropiacion, elaboracion y difusion de la Ilustracion por parte de las elites culturales neogranadinas. El libro esta dividido en una breve "Introduccion" (pp. 11-15), que en realidad es mas un prefacio, y seis capitulos--"La re/escritura de la historia: informar interpretando" (pp. 19-72); "Reflexiones de un historiador" (pp. 73-124); "La defensa de la monarquia y los historiadores de la Ilustracion" (pp. 125-82); "El diablo en Santafe" (pp. 183-229); "Papeles Periodicos y escritura del tiempo historico" (pp. 230-74); "Lectura, imprenta y periodismo a finales del siglo XVIII" (pp. 275-334)--. Todos los ensayos estan claramente emparentados, aunque no existe una relacion de estricta continuidad argumental entre estos. Cada ensayo se puede leer de manera independiente, y sobreviven en la escritura rasgos que indican su concepcion como intervencion individual.

Como en trabajos anteriores, Silva subraya la recepcion tardia de la "cultura cientifica" y los magros logros de la Ilustracion local, basada, fundamentalmente, en textos divulgativos y de sintesis. En buena medida, ese acceso a la ciencia era una cuestion mas de deseo que "una practica regular bien establecida" (p. 193), y no se produce a traves de un conocimiento y una participacion plena en la ciencia de su epoca. No obstante, la aparicion de lo que Silva llama "una retorica de la ciencia" anuncia la irrupcion protagonica en la sociedad neogranadina de una nueva categoria socio-profesional, "la juventud noble del reino", la cual sirve de "enganche del cambio cultural impulsado por la monarquia a finales del siglo XVIII" (p. 29). Y por via de este nuevo grupo social se abrio la brecha para la aparicion efectiva de nuevas formas de observar y reportar lo que habia pasado; de nuevas representaciones sociales del trabajo, la riqueza y el mundo; de nuevas formas de consumo y calculo; y, sobre todo, de una nueva utilidad publica del saber a traves de la nocion de critica, categoria intelectual fundamental de la nueva cultura politica.

Discernir la autocomprension de este grupo social y su proceso de interpretacion significa desentranar el principio interno por medio del cual un grupo social en ascenso representa su entorno y actua sobre el, e impone, aun cuando solo parcialmente, sus categorias de comprension al resto de la sociedad. Significa, por lo tanto, descifrar un aspecto fundamental de las dinamicas de cambio de una sociedad, lo que de ningun modo comporta aseverar la preeminencia de las ideas sobre lo social. Al contrario, mas alla de las ideas que sus miembros pudieron detentar o de los significados abstractos que los textos pudieran proponer, comprender ese mecanismo nos obliga a indagar el trabajo efectuado sobre una experiencia acumulada--unas formas de comprender, representar y actuar ya instaladas en la sociedad--y un horizonte de accion posible que recoge las expectativas del grupo emergente, asi como los cuestionamientos de quienes las enfrentan.

El Papel Periodico constituye--en cuanto dispositivo central del sistema de informacion ilustrado emergente--una superficie privilegiada para indagar diversos elementos de ese mecanismo. En la concepcion de Silva se evidencia la huella de los trabajos de FrancoisXavier Guerra, Roger Chartier, Robert Darnton y Franco Venturi, a quienes Silva ha referenciado previamente y a quienes dedica, con la excepcion de Darnton, este libro. Aparece igualmente una cierta sensibilidad por el peso historico de la estructuracion retorica, los lenguajes politicos, los giros y las ambivalencias argumentales, mucho mas cercanos--aunque no siempre reconocidos con el mismo entusiasmo--a la historia intelectual de Quentin Skinner y John Pocock.

El primer capitulo aborda el Papel Periodico como parte de un sistema de informacion en transformacion, entendido este como "un conjunto improvisado y precario, en proceso de construccion" (p. 34). La unidad basica de este sistema de informacion es la noticia, una relativa novedad en el contexto local. La circulacion de la noticia conectaba los saberes que transitaban por una amplia red global--Londres, Madrid, Amsterdam, Paris, Kingston, La Habana etcetera--, pero Silva pone el acento de su analisis en la seleccion y elaboracion que ocurren en el semanario y que permiten vislumbrar tanto la naturaleza del destinatario--en este caso, el publico, otra novedad ilustrada--como las condiciones que hacian verosimil, para una epoca y un lugar concretos, la informacion ofrecida. Ese desplazamiento de la atencion del nivel de las ideas (las noticias que circulaban) al de la accion comunicativa (el proceso material e intelectual de produccion y recepcion local) le permite a Silva profundizar en la especificidad de la llamada Ilustracion neogranadina. Alli se hace evidente que--como ya lo habia demostrado ampliamente en Los ilustrados de Nueva Granada--, aun cuando la Ilustracion local no surge en oposicion a las autoridades virreinales, la empresa cultural si esta atravesada por tensiones estructurales que surgen entre las nuevas categorias criticas y las formas tradicionales de concebir el orden social, sancionar la autoridad o pensar la relacion con el pasado. Recordemos la ambiguedad de las autoridades frente a la imprenta, para quienes esta era el vehiculo propicio para impulsar las reformas, pero quienes tambien senalaron con frecuencia que, mal usada, daba pie a un sinfin de desordenes sociales.

Los capitulos dos al cinco abordan diversas intervenciones de Manuel del Socorro Rodriguez, con el fin de precisar los escenarios y las argumentaciones en los cuales se elaboran las nuevas categorias intelectuales de la critica. Cada capitulo identifica uno de esos escenarios y los procedimientos complejos--a veces aparentemente paradojicos--que permitieron la consolidacion de una timida pero novedosa cultura ilustrada en el virreinato. Asi, en "Reflexiones de un historiador" (1795) --objeto de analisis del capitulo dos--, Silva muestra como el redactor del Papel Periodico da razon de la informacion que llegaba sobre la Revolucion Francesa; en el capitulo tres, Silva examina diversos textos donde el redactor refuta la historiografia ilustrada critica de la Monarquia espanola; el capitulo cuatro aborda el texto de Manuel del Socorro Rodriguez "Raro suceso que debe excitar las reflexiones filosoficas de la ilustrada Juventud ..." (1795), el cual critica la tradicion religiosa popular que habia convertido la historia del Gran Ruido de 1687 en la base de una fuerte tradicion religiosa local. En estos tres capitulos, Silva muestra las dificultades y, con frecuencia, los limites--fundamentalmente, la profunda adhesion a la Monarquia y a la fe catolica, asi como las precarias condiciones materiales de las sociedades americanas--que los actores ilustrados encontraron para explorar con libertad el potencial de las nuevas categorias intelectuales.

Aparece entonces con nitidez uno de los aportes mas significativos de este conjunto de ensayos: la insistencia en que las nuevas categorias de interpretacion coexisten siempre con los ordenamientos mas tradicionales, en parte modificandolos (como ocurre con el proceso de lectura, que adquirio nuevas intensidades y abarco sectores cada vez mas amplios), y, a su vez, siendo resignificadas por las practicas e imaginarios mas tradicionales (como ocurrio con las tertulias, donde se reprodujeron insidiosamente ideas de nobleza y prestancia). Silva evita, de ese modo, ofrecer relaciones causales simples para ilustrar el cambio social, cultural e intelectual que ocurrio en la ultima decada del siglo XVIII. Estos procedimientos criticos empleados por el redactor, llevados a cabo en buena medida con las categorias emergentes de la Ilustracion, llevaron al reconocimiento de que el mundo era dinamico, abierto, necesitado de dar una explicacion, y, en consecuencia, propiciaron una perspectiva narrativa novedosa. En todas estas instancias se nos ofrece la aparente (pero solo aparente, como senala en el subtitulo del capitulo cuatro) paradoja que entrana el hecho de que fue en la ferrea defensa de posiciones que parecerian refractarias al cambio historico donde finalmente ocurrio la innovacion en las categorias y las maneras de argumentar.

Es de notar que ese sistema de informacion se veia sometido a una presion extraordinaria por las noticias concernientes a la Revolucion Francesa, "el extravagante nuevo curso del mundo, marcado por un extrano delirio en el que un punado de insensatos habia imaginado la terrible quimera de que podria existir un tipo de vida social en el que los hombres y las mujeres vivieran sin sujecion a los poderes de un monarca" (p. 85). La Revolucion aparece como el mundo invertido en el que todo ha perdido su lugar, "la abolicion--como dice Rodriguez--absoluta de los enlaces y ordenes [naturales] de la sociedad" (en Silva, p. 99). La extension e intensidad de la reflexion del editor indican que esta se impuso al entorno de los ilustrados como la forma misma de la actualidad. Aun mas, la naturaleza perentoria del acontecimiento imponia presion sobre las certezas vigentes en la sociedad neogranadina y estaba, por lo tanto, llamada a modificar la historia universal. Ante la magnitud del acontecimiento--en el que el libertinaje amenazaba con destruir todos los vinculos sociales, y ya no solo en Francia--, la imparcialidad se volvia imposible. Se hacia necesario explicarle al publico, el soberano de este sistema de informacion, el curso de la conflagracion, la naturaleza exacta de la osadia, el legado maldito de un acontecimiento que instauraba el regimen de la impiedad y la irreligion. El conflicto amenazaba con trasladarse al orden de las interpretaciones, del escenario frances, aparentemente ajeno, a la Republica de las Letras, tan caro e intimo a la comunidad que se articulaba en torno a la lectura del Papel Periodico.

Por otra parte, las noticias llegaban difusas, contradictorias, dispersas; la velocidad de los hechos se incrementaba; la historia de la Revolucion aparecia inacabada y, por lo tanto, fragmentaria y abierta. Silva muestra como la comunicacion de estas novedades ofrecia retos ineditos a las formas vigentes de contar y saber. La historia sagrada decia muy poco al respecto, en especial al pequeno grupo de ilustrados que se habia ensenado a distinguir entre el examen del "Filosofo y del Naturalista" y la disertacion del "Ministro de la religion y del Teologo evangelico" (referencias de Rodriguez en Silva, p. 214). La historia como magistra vitae ya no ofrecia respuestas ni lecciones suficientes para enfrentar los peligros de un presente incierto. En otras palabras, la relacion entre pasado y presente habia cambiado radicalmente, y empezaba a anunciarse un nuevo regimen de historicidad (la expresion es de Francois Hartog).

El examen perspicaz y matizado que hace Silva de este problema--practicamente ausente de nuestra historiografia--es una de las razones por las cuales este libro debe ser leido por todo aquel interesado en el periodo tardo-colonial. El analisis de las transformaciones en la relacion entre pasado y presente, es decir, entre experiencia (o pasados hechos presentes) y expectativa (o futuros hechos presentes), invoca, casi de manera inevitable, la figura de Reinhart Koselleck. Una lectura atenta del historiador aleman le hubiera suministrado a Silva otras herramientas analiticas para escrutar de manera mas incisiva la fractura dolorosa que existe en el Papel Periodico entre la historia como magistra vitae y la historia como vehiculo de un nuevo horizonte de expectativas. Sin embargo, Silva reprocha a Koselleck que aborde la experiencia del tiempo como "una instancia metafisica" (nota de pie de pagina 104) e identifica su analisis con hacer "deducciones a partir de un espacio puramente textual, que luego deja flotando como si se tratara de una aproximacion sociologica" (p. 260). Estos comentarios evidencian una comprension superficial de la Begriffsgeschichte o historia conceptual alemana, lo que en este caso, a mi juicio, genera una oportunidad perdida, ya que su empresa, la de Silva, no dista mucho del proyecto de Koselleck (desde Critica y crisis hasta sus trabajos mas tardios), es decir, la de historiar la emergencia de una nueva categoria intelectual como estructura de conciencia de grupos sociales en ascenso.

El libro cierra con el capitulo que examina el posible alcance que tuvieron estos cambios en las practicas de lectura, para comprender las posibilidades que se abrian desde el punto de vista de la comunicacion escrita impresa y los limites de la renovacion cultural que vivia el Virreinato. Alli, Silva retoma problematicas de la sociologia de la lectura cercanas a sus trabajos anteriores: la ampliacion de las practicas de lectura como efecto del aumento de la circulacion de impresos, las nuevas formas de relacion con los textos impresos, mas cercanas a la compilacion y al extracto, a la enciclopedia y al diccionario (p. 286); la aparicion de formas de sociabilidad novedosas, ligadas a la circulacion de estos impresos periodicos. Como ultimo aparte del capitulo y del libro, Silva comienza una consideracion de la precariedad de la comunicacion, a partir de una fascinante exploracion de los equivocos editoriales y las erratas tipograficas. El tema queda apenas abierto pero ya se anuncia como un posible tema para futuras investigaciones del autor.

El recorte cronologico del libro resulta una rareza en nuestra epoca, mas acostumbrada a privilegiar--al amparo de efemerides y conmemoraciones--el periodo de la Independencia. La intencion del autor es enfatizar las rupturas sobre cualquier continuidad que pudiera suponerse entre el ideario ilustrado y la Independencia, y que tradicionalmente tienden a explicar el primero a partir de la emergencia de una burguesia nacionalista criolla. En ese sentido, este libro corrige el nacionalismo evidente en Prensa y revolucion (y ya denunciado por el autor mismo en el prologo a la reimpresion de 2004) e insiste en la necesidad de comprender los sentidos enunciados por los contemporaneos en sus propios terminos. Por medio de estos descubre en el periodo previo a la crisis detonada por la invasion napoleonica, un "laboratorio de experimentacion sorprendente" (p. 41) que merece un examen intenso y no puede ser comprendido como un insumo destinado a realizarse en el marco de la transicion politica que llevaba de la Monarquia a la instauracion de la Republica. Esa observacion se ha convertido en el caballito de batalla de Silva durante los ultimos quince anos, y sus investigaciones han abierto, como consecuencia, nuevas perspectivas interpretativas.

El recorte--y los muchos pasajes en los que el autor aconseja no interpretar la Ilustracion a la luz de eventos subsiguientes--no es obice para el recurrente uso que Silva hace de otra categoria, la modernidad, cuya carga normativa despliega una teleologia que entorpece el argumento del libro. Desconociendo que todo pasado tiene multiples futuros posibles (Koselleck), el caracter normativo de la modernidad lo proyecta como destino inevitable de las formas que estan apenas surtiendo. Esto ocurre con alguna frecuencia en el libro, como cuando el autor senala que el Papel Periodico se ofrece "como un laboratorio magnifico para realizar una primera aproximacion [...] al estudio de la aparicion de los embriones de un moderno sistema de informacion" (p. 39). La "emergencia del mundo moderno", senala Silva, nos remite a la aparicion de un conjunto de valores, practicas y modalidades ampliamente compartidos por nuestro presente: "una sociedad de individuos regida [...] por el mercado, el dinero, el principio de la libre individualidad, y una idea de los lazos colectivos como un principio externo que compromete a los individuos solo con posterioridad a su definicion como individuos" (p. 250).

Sin embargo, mas importante que la descripcion de aquellos valores y practicas, importa aca senalar que esa modernidad se constituye en el origen indiscutido de lo mas prometedor e imprescindible de nuestro presente, "el descubrimiento de las posibilidades del espiritu critico e investigativo y de sus infinitas posibilidades en el campo del conocimiento" (p. 56). En ese camino a nuestro presente, Manuel del Socorro Rodriguez aparece en el texto de Silva como el poseedor de una lucida "consciencia de las limitaciones de ese descubrimiento maravilloso y sin embargo problematico que es el periodismo, como elemento formador de la conciencia moderna" (p. 267); aparece igualmente como el timorato lider de "una sociedad que con pasos lentos, a veces erraticos, trataba de acercarse a las formas de la modernidad que se representaba como su horizonte historico, aunque de manera practica lejos se encontrara de esas metas" (p. 278). Pero tendriamos que advertir que "la sociedad"--unidad totalizante como ninguna--jamas marcha decidida o timoratamente hacia un horizonte, en este caso la modernidad. Mas bien, las sociedades constituyen escenarios conflictivos en los que diversos grupos sociales elaboran sus horizontes de expectativas como formas expresivas de sus aspiraciones hegemonicas. Es decir, que el horizonte que se consolido durante el siglo XIX--y que aun hoy en dia cautiva nuestra imaginacion--se nos ofrezca como el unico destino de la historia no descubre ninguna inevitabilidad de la modernidad sino que evidencia el contundente poder de coaccion y conviccion de aquellos que se han identificado con ella. Pero en el pasado habitan, aun hoy en dia, muchos futuros posibles.

Un ultimo aspecto problematico de la carga normativa con la que aparece el concepto de modernidad en algunos pasajes del libro: esa modernidad albergaria formas y modalidades de vida cultural que se ven realizadas en las sociedades mas complejas y consolidadas del espacio euroamericano, como Francia. De manera concomitante, en las sociedades perifericas de la America hispanica esa modernidad necesariamente se realiza de manera precaria. Aun mas, alli la modernidad posible lucha con otras alternativas existentes que aparecen condenadas, de antemano, a la obsolescencia pues aparecen vinculadas a formas sociales que inhibian el correcto comportamiento de la modernidad, es decir, del espiritu critico. La consecuencia de tal planteamiento es que lo mas promisorio y preciado de nuestra actualidad--ese espiritu critico--solo puede surgir de la fidelidad con que adoptemos unos modelos que, de modo ineludiblemente, aparecen como europeos (modernos) frente a otros que, inevitablemente, aparecen como americanos (tradicionales). Es esta una critica que Elias Jose Palti elaboro recientemente en El tiempo de la politica (2007) al explorar los alcances y limites de la renovacion historiografica llevada a cabo por la obra de Francois-Xavier Guerra.

En la resena que hice de Los ilustrados de Nueva Granada en 2006 senale que no me quedaba muy claro que era --en que consistia y cual era el sentido de--una practica ilustrada. Hoy reitero algo similar con relacion a la practica moderna, es decir, la practica ilustrada tomada en su proyeccion continua--en lo que mantiene de vigente--hasta nuestro presente. Evidentemente, algo de ello--de lo ilustrado, de lo moderno--esta en la base precisa de nuestro presente, pero--como entonces--me tienta la idea de problematizar esa categoria. En particular cuando ofrece tan poco y a cambio pide tanto.

Para concluir, este nuevo libro de Renan Silva constituye un aporte importante a la linea de investigacion que ha consolidado durante los ultimos veinte anos. Sus trabajos hoy en dia resultan ineludibles para comprender las transformaciones politicas y culturales de las ultimas decadas del Virreinato. Y este libro, en particular, profundiza tematicas ya abordadas previamente y ofrece aportes frescos para discernir los alcances, logros y limites de la cultura ilustrada americana, y, sobre todo, para comprender los complejos mecanismos de cambio que actualizan una sociedad periferica en conexion con las exigencias de su tiempo. Bienvenida sea su lectura.

Referencias

[1.] Palti, Elias Jose. 2007.El tiempo de la politica.El sigloXIX reconsiderado. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.

[2.] Silva, Renan. 1988. Prensa y revolucion a finales del siglo XVIII: contribucion a un analisis de la formacion de la ideologia de independencia nacional. Bogota: Banco de la Republica.

[3.] Silva, Renan. 2002. Los ilustrados de Nueva Granada, 1760-1808: genealogia de una comunidad de interpretacion. Medellin: Banco de la Republica--Fondo Editorial Universidad Eafit.

[4.] Silva, Renan. 2005. La Ilustracion en el Virreinato de Nueva Granada: estudios de historia cultural. Medellin: La Carreta Editores.

[5.] Silva, Renan. 2005. Republica liberal, intelectuales y cultura popular. Medellin: La Carreta Editores.

[6.] Silva, Renan. 2006. Sociedades campesinas, transicion social y cambio cultural en Colombia: la Encuesta Folclorica Nacional de 1942: aproximaciones analiticas y empiricas. Medellin: La Carreta Editores.

[7.] Silva, Renan. 2007. A la sombra de Clio. Diez ensayos sobre historia e historiografia. Medellin: La Carreta Historica.

[8.] Silva, Renan. 2009 [1993]. Universidad y sociedad en el Nuevo Reino de Granada: contribucion a un analisis historico de la formacion intelectual de la sociedad colombiana. Medellin: La Carreta Editores.

[9.] Silva, Renan. 2011. Historia de un congreso filosofico tenido en Parnaso por lo tocante al imperio de Aristoteles. Su autor, Jose Domingo Duquesne. El ano, 1791. Medellin: La Carreta Historica.

[10.] Silva, Renan. 2011. Politica y saber en los anos cuarenta. El caso del quimico espanol A. GarciaBanus en la Universidad Nacional . Bogota: Universidad de los Andes.

[11.] Silva, Renan. 2014. Lugar de dudas: sobre la practica del analisis historico. Breviario de inseguridades . Bogota: Ediciones Uniandes.

DOI: http://dx.doi.org/10.7440/Ress4.201S.17

* Ph.D. Comparative Studies in Literature. Profesor asociado de Departamento de Historia, Universidad Nacional de Colombia. Correo electronico: fortega@unal.edu.co
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Title Annotation:LECTURAS
Publication:Revista de Estudios Sociales
Date:Oct 1, 2015
Words:4268
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